Oct 011985
 

Juan Pedro de la Cruz Delgado.

MOTIVOS DE LA EMIGRACIÓN

Por regla general los motivos que mueven siempre al emigrante para dejar su “patria chica”, son los del trabajo. Aún jóvenes pensamos ya en la responsabilidad del día de mañana al tener que fundar una familia y pensar en su manutención principalmente. Nos damos cuenta que en nuestro entorno faltan industrias que pudieran acogernos a todos en puestos de trabajos estables, bien remunerados y sobre todo sin salir a conocer otras tierras totalmente extrañas y a veces con demasiada acritud incluso en las personas que conoces de nuevo y que no te dan su confianza hasta pasado un buen tiempo cuando ya conocen tu forma de ser y de sentir. Por lo general la vida del emigrante es difícil al tener que adaptarse a otras formas de vida y a otra sociedad, distinta totalmente a la que dejó en su Pueblo. Hay quien se coloca en fábricas, oficinas, empresas de transporte, etc., pero como decíamos anteriormente les cuesta mucho la aclimatación a ese puesto de trabajo y a su entorno. En el caso de la ciudad de Trujillo, de la que hablaremos concretamente hoy, han sido muchos los emigrantes salidos desde los años 50 donde el marchar a Madrid era encontrar trabajo seguro, pasando por los años 60 y 65 donde a pesar de la emigración los puestos de trabajo fueron decreciendo hasta quedar prácticamente reducidos a un mínimo, siendo ya tan imposible alcanzar ese puesto de trabajo como si te quedaras en tu Pueblo. Uno de los puestos de trabajo que se encontraba entonces -hablo de los años 60- era el de Taxista. Cuestión difícil para cualquier persona no nacida y criada en Madrid. Lo primero que había que hacer era documentarse debidamente y tras presentar las solicitudes correspondientes a la Jefatura de Tráfico Urbano, sita en la Plaza de Chamberí número 4, pasabas un examen para obtención del Permiso Municipal para los Conductores de Automóviles de Servicio Público, que vulgarmente se denominaba también la “Cartilla”, por su forma de cartilla pequeña llena de hojas en las cuales tenían que constar el Alta al comienzo de conducir un taxi con un patrón o jefe y cuando dejabas a ese jefe para irte con otro debía constar la baja con el primero y pasando a otra hoja poner el alta del segundo. Por todo ello, repito, como tenía muchas hojas para estos menesteres se le denominaba más vulgarmente “Cartilla”. El aprendizaje de las calles de Madrid se hacía de forma teórica. Forma esta que no te decía nada ya que verdaderamente se conoce Madrid estando en él trabajando todo el día con el taxi en la calle. En verdad era difícil aprenderse la circulación por una gran ciudad, más cuando llegabas del pueblo acostumbrado a una vida más sedentaria y tranquila. Una de las mejores formas de aprender Madrid era tener un amigo ya taxista que trabajara de noche y que te dejara ir con él y te enseñara. Cuando un “novato” o “aprendiz” viajaba de noche en la parte delantera con el conductor se le denominaba “Grifo”. Eran todas estas palabras las denominaciones mas usuales y entendidas por todos los taxistas que podamos decir tienen un poco su “jerga” particular.

Los primeros trabajos o el primer trabajo de taxista siempre era el hacerlo de noche. Primero por la poca circulación y segundo porque la gente que toma un taxi por la noche quiere llegar a casa lo antes posible y no le importe enseñarte el recorrido que lleva normalmente, con lo cual vas aprendiendo direcciones y te vas confiando en tu trabajo.

Una de las ventajas de trabajar aprendiendo de noche, era que si te confundías porque la persona a la que llevabas tampoco sabía ir a la dirección que te diera, podías en un momento determinado para no dar vueltas, meterte por dirección prohibida. Cuando se trabaja de noche este es un caso muy frecuente ya que para ir a una dirección piensas que haces un buen recorrido y cuando vas a cruzar la última calle ves que tiene dirección prohibida y no puedas pasar. Ello lleva consigo el dar toda una vuelta a la manzana que resulta costosa para el cliente y violento para el conductor con lo que se dice –“No se preocupe entramos con cuidado por aquí a pesar de ser prohibido y al girar le dejo en la puerta de su casa”.

Esos recorridos te van sirviendo para ir aprendiendo las direcciones y en posteriores ocasiones no tener “pegas”.

Normalmente el Taxista se acompaña de una guía de Madrid donde vienen todas las calles por orden alfabético y una serie de planos parciales de Madrid que en un momento determinado, si ni cliente ni taxista saben la situación, utilizando convenientemente la guía te marca el lugar exacto y ya orientado llegas perfectamente a tu destino.

Desde luego es un trabajo duro que te tiene que gustar para aguantarlo. Son taxistas principalmente, a jornal de tanto por ciento o propietarios, las personas que tienen una serie de cualidades como por ejemplo, tranquilidad al volante, mucha memoria para la retención de las denominaciones de las calles, independencia total sin que nadie te mande, mucha psicología de cara al cliente que entra, etc., etc.

Es duro el trabajo porque en verano hace calor y en invierno si no frío, por la calefacción, sí incomodidades al llenarse de vaho las ventanillas y no dominar la visibilidad debidamente.

También tiene su lado bueno como todo. Se conocen personalmente a muchos famosos, políticos, artistas, cantantes, toreros, actores de teatro y gentes de mundo por lo general.

Los Taxistas siempre tienen algún hijo que colecciona autógrafos de famosos, por eso no es extraño ver taxis donde el conductor lleva con él un álbum para estos menesteres.

En el Taxi cada uno aprende la forma de trabajar que más le gusta. Por ejemplo hay quien cuando se le baja un cliente se limita a poner el “libre” y continuar para coger a otro cliente y efectuar un nuevo recorrido. Se le baja este y vuelve a poner el “libre” para coger a otro y así sucesivamente durante las 12 ó 14 horas que dura su jornada. A esta forma de trabajar en el argot del taxista se la denomina “trillar”.

Otros por el contrario se dedican más a ocupar las paradas de taxis que hay delante de todos los hoteles de Madrid, principalmente en primavera, verano y otoño, que es la época turística. En esas paradas se espera hasta que salen señores del hotel y el portero te llama. Se va guardando “cola” hasta que quedas el primero. Luego ya depende de la suerte porque de hoteles buenos salen muy buenos servicios. Por ejemplo es extraño que de un Hotel Meliá Castilla, salgan al día y principalmente en la mañana, del orden de 15 a 20 servicios de ocupación de todo el día para hacer alguna ruta turística como puede ser desde Madrid a Toledo llevándoles a todos los sitios de interés de visitar y esperando en cada uno de ellos. Por ejemplo en Toledo se visita el Alcázar, la Sinagoga del Tránsito, La Iglesia de Santo Tomé donde se expone el cuadro del Greco denominado el “Entierro del Conde de Orgaz”, la Catedral, la Iglesia de San Juan de los Reyes, el castillo de San Servando y por último se sale de Toledo para ir a ver la Estación de Ferrocarril que es de estilo árabe y al regreso hacia Toledo se sube un pequeño puerto camino del Parador Nacional desde donde se observa una vista panorámica de Toledo impresionante con el Río Tajo rodeando a la Ciudad.

Los años de experiencia en el taxi te van dando una confianza diaria de forma que te organizas el trabajo en la forma que tú cada día crees más conveniente. Por ejemplo: llueve, no hay que pararse en ningún sitio, ese día es conveniente “trillar”. Hace calor, hay que buscarse el trabajo cerca de organismos oficiales, estaciones de ferrocarril y de viajeros por carretera, piscinas, etc., etc. Un buen taxista debe estar informado de todo lo que sucede principalmente en Madrid. Por ejemplo debe saber si hay exposiciones de maquinarias, ganados, etc., etc., y dónde se celebran. Desgraciadamente debe saber también las horas de los entierros y conocer perfectamente donde están enclavados todos y cada uno de los “velatorios” de los distintos hospitales y clínicas de Madrid para, en las horas determinadas, si no hay trabajo dirigirse hacia el sitio más cercano y poder coger así posiblemente un buen servicio ya que los recorridos son largos y lentos con espera durante el sepelio y regreso a casa de los familiares con lo que ocupas una hora y cuarto u hora y media donde levantas un buen dinero.

Todo esto, como es natural, lo podríamos llamar “ratonerías de la profesión”, que viviendo en la calle como lo hace el taxista cada día aprendes una. Desgraciadamente no todo son cosas buenas en el taxi. A lo mejor tienes hecho un círculo de amigos que, bien en un sitio o en otro, es raro el día que no te ves. De pronto salta la noticia: Antonio el “Chepa” marchó el sábado a Orense desde la Estación de Chamartín y al venir parece que se quedó dormido y se despeñó en “El Padornelo” y se ha matado. El coche inservible y la viuda con tres hijos pequeños. En fin, así es la vida.

Un caso concreto de taxista trujillano. Desgraciadamente muchas horas al volante con las piernas en la misma posición. Una deficiencia de circulación de la sangre. Manchas que empiezan a ennegrecer la piel. Médicos, hospitales, pruebas, al final desgraciadamente como dije antes, han tenido que amputarle la pierna por bajo de la rodilla. Actualmente recuperado, gracias a Dios, con una nueva industria y sacando a su familia adelante.

De todo hay en el taxi, bueno y malo. Incluso los profesionales así lo son también, buenos y malos. De vez en cuando salta alguna “oveja negra”. Sin embargo son muchos los casos en que los taxistas socorren, auxilian, ayudan o incluso no cobran sus servicios. El no cobrar los servicios o algún servicio es más bien potestad del patrón que, al ser suyo el taxi, no tiene que dar cuenta a nadie de la recaudación que efectúa. Sin embargo un asalariado del taxi no lo puede hacer ya que le costaría dinero de su bolsillo. Todo ello lo controla el aparato “taxímetro”: bajadas de bandera, saltos de pesetas, kilómetros en vacío, kilómetros en carga. En fin, todo va controlado y los aparatos debidamente precintados por la Delegación de Industria. Si un aparato se avería y hay que levantar el precinto, en el taller donde le arreglan te dan un certificado explicando la avería y tras nueva comprobación en Industria te lo vuelven a precintar. Estas pequeñas averías o precintajes suelen acomodarse para hacerlo en el día libre y no perder de trabajar.

Pensamos que cada oficio tiene su lado bueno y su lado malo. En el taxi también lo hay como ya se he explicado, si bien no hemos hablado nada de “averías”. Pinchazos de ruedas, roturas de correas de ventilador, mal funcionamiento de algún órgano de motor que te trae de cabeza, en fin también hay un lado amargo o de intranquilidad.

ENFERMEDADES

Los taxistas están expuestos diariamente al contagio de enfermedades en un índice muy superior a una persona normal de la calle por el hecho de que no sabemos que salud tiene o qué enfermedad padece un señor que te toma y te lleva a consultas médicas u hospitales, clínicas, etc., etc. Otras veces son madres con niños muy abrigados que van al médico, en fin personas mayores a las que hay que ayudar a entrar y salir del taxi. Por todo ello la exposición del taxista a contagios es mayor.

Todos los taxistas de las grandes capitales, Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, etc., etc. padecen de la vejiga y sobre todo de próstata. Es una enfermedad degenerante debido a las muchas horas que el taxista se pasa sentado. Los riñones del taxista por cómodo que este viaje, van trabajando mal pero van filtrando la orina que se deposita en la vejiga. Al estar sentado no se nota ninguna molestia ni se tienen ganas de hacer pipi, más si llegas a una parada y bajas del vehículo por cualquier circunstancia, en ese momento sientes que aún con todas tus fuerzas no eres capaz de retraer la orina que baja e irremediablemente tienes que buscar un lugar y evacuar. Por ello se observa que muchos taxistas cuando salen al extrarradio y van a alguna colonia nueva, paran en pleno campo y se les va con alguna puerta a medio abrir tapándose y evacuando la orina de esta forma.

Voy a terminar explicando algunas palabras de la “jerga” del taxista:

Se dice:

– Guiris.- A los que no les importa gastarse todo el dinero que sea en recorrer todo el Madrid turístico, todos los extrarradios, todos los sitios más dispares. Te invitan a comer, y cuando terminas el servicio te dan 1.000 pesetas de propina. Esto pasa, es cierto. El taxista comentando con un compañero dice: “Ayer estuve mañana y tarde con un “guiri” divino. De propina me dio un lagarto.

– Lagarto.- Billete de mil pesetas.

– Pato azulón.- Billete de quinientas pesetas.

– “Una libra”.- Billete de cien pesetas.

– Pelas.- Cantidad indeterminada de pesetas.

– Listo.- Uno que conoce Madrid mejor que el taxista aunque lleva en la capital ocho días. Le dice al taxista el recorrido hasta donde va y el taxista que es un buen psicólogo lo sigue y gana cien pesetas más que si el listo se hubiera callado y el taxista hubiera efectuado el recorrido correcto.

– Tío bueno.- Es el señor simpático que entra en el taxi y casi voceando te da los buenos días, continuando de buen humor.

– Menda.- Igual a grosero, “enterao”, sabelotodo, imbécil, metepata, etc.