Oct 092017
 

Manuel Rubio Andrada y Francisco Javier Rubio Muñoz. Provisional.

Lám 1.- El grupo de bolos graníticos en cuyo entorno se encuentran los restos habitacionales del poblamiento estudiado en la cerca de los Toros

. Introducción

En las actas de los XXVII, XXVIII y XXIX Coloquios de Extremadura -años 1998, 1999 y 2000- fueron publicados sendos trabajos sobre poblamientos localizados en la parte sur del berrocal trujillano; con ellos conectamos nuestro pasado patrimonial prehistórico con otros trabajos semejantes de nuestra Comunidad que, sorpresivamente, o nos tuvieron poco en cuenta o nos silenciaron.

Posteriormente descubrimos este asentamiento que ofrecemos para su conocimiento y estudio. Procuramos eludir la publicación de fotografías poco definidas recurriendo en esos casos al dibujo-calco.

Solamente nos queda decir que este poblamiento ha sido habitado con posterioridad presentando con ello mayor complejidad.

. El poblamiento: zona habitacional

Localización

Se localiza muy próximo al punto geográfico formado por una latitud norte de 39º 26´ 41,76´´ y longitud oeste de 5º 50´ 8,48´´.[1]

Para llegar al poblamiento se debe partir desde Trujillo a Guadalupe hasta el cruce de callejas muy próximo al final del berrocal; una vez allí, hay que desviarse a la derecha y dejar el coche en un pequeño aparcamiento inmediato no señalizado. Si se parte de la plaza de toros de Trujillo, la longitud de este tramo está muy cerca de los 5 km.

Hacia el oeste, un murete y una puerta marcan la ruta: al lado derecho unos cortos escalones permiten franquearlo sin dificultad. Si continuamos en la misma dirección, a poco más de 50 m debemos cruzar otro muro lindero, tras el cual se ha de girar ligeramente a la derecha unos doscientos pasos hasta llegar a un abrevadero.

Una vez en él, se debe ascender por el corto arroyo que lo forma; a 225 pasos de la charca, ya cerca de su parte superior, a la derecha se vislumbra un caserío de cubierta algo más que descuidada. Llegados a su nivel se debe tomar el sentido opuesto.

Al ascender ahora hacia la izquierda otros ciento treinta pasos, se observará a la derecha un redondeado bolo con una mancha amarillenta en su parte inferior, superiormente muestra un pequeño escobón; en ese punto hay que torcer nuevamente a la izquierda y caminar 100 pasos más. Allí, nuevamente a la izquierda, está el bolo de granito claramente en forma de visera que muestra el conjunto de cazoletas número 1.

Para acceder al poblamiento se debe continuar el recorrido en el mismo sentido; ya en la parte alta se alcanza la mesetilla. Una vez en ella se debe caminar hacia el SW; pronto se avistará el pequeño grupo de grandes bolos en donde se hallan los restos del poblamiento. La linde de propiedades queda por el oeste, a unos cuatro metros.

Descripción y generalidades

Además de su innegable interés prehistórico hay que añadir su privilegiado valor paisajístico (Lám 1). Entre los bolos hay un espacio que tiene de ejes: N-S, 45 m y de E-O unos 30 m; ofrece una superficie útil muy antropizada de algo más de 100 m2 y de alto, cercana a 1 – 1,5 m hacia el norte y este, en el resto de los lados el talud es menos acusado o inexistente, sobre todo al sur.

Está elevación es el producto de los restos materiales que constituyen el documento donde poder acercarnos a “leer” su pasado. Como en cualquier excavación, su “lectura” conlleva el cumplimiento de la correspondiente normativa e inexorablemente su destrucción.

Actualmente, en el espacio que dejan los bolos al interior, se observan al menos dos estructuras de tendencia rectangular. Una pilita prismática, de 44 cm de larga, 30 cm de ancha y 20 cm de profundidad, se halla algo elevada y próxima hacia el norte. Su posición nos aproxima a su funcionalidad: debió ser un bebedero de aves.

En la parte más alta del suelo destacan dos sillarejos de granito dispuestos uno frente al otro. Forman parte del vano de una puerta, mide de ancho 0,50 m y 0,65 m de altura; tiene 0,37 m de largo; aparentemente es de poca altura aunque desconocemos parte de ella por estar enterrada.

De las jambas, la que da al sur es la mayor y mejor trabajada, sobre todo en las caras externas al muro; ya dijimos su altura actual. La otra está simplemente desbastada y es menor; de altura tiene 0,25 m, de profundidad 0,60 y 0,20 m de ancho. Unos metros más al sur se encuentran otros dos restos de jambas en disposición semejante.

Las cerámicas observadas en superficie

Figura 1.- Grupo de fragmentos de cerámica observados en la zona habitacional del poblamiento de la cerca de los Toros

En general los fragmentos observados no son numerosos. La mayor parte corresponden a teja curva, común a los numerosos restos presentes en las cercas inmediatas de Tercera Orden, Las Calderonas etc. y corresponden al último momento del poblamiento ya en tiempos históricos.

No obstante en la línea de la base este de los bolos, especialmente en el situado más al sur, observamos un pequeño lote de cerámicas. Algunas tienen la personalidad suficiente para señalar un momento prehistórico (Fig 1).

Platos

Nº 1.- Fragmento de color pardo, con desgrasante de buen tamaño, factura manual y cocción preferentemente reductora. Corresponde a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 16 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que pasaba de los 25 cm. Ambas caras presentan las superficies alisadas; desde 2,5 cm su borde disminuye paulatinamente hasta los 7 mm que presenta el extremo del labio que acaba de forma redondeada.

Nº 2.- Fragmento de color pardo, con desgrasante de buen tamaño, factura manual y cocción preferentemente reductora. Correspondió a un plato cuyo lado tenía un grosor de 8 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que pasaba de los 20 cm; ambas caras presentan las superficies alisadas. Desde 2 cm, su borde aumenta de forma redondeada por la cara interior, lo hace levemente hasta los 12 mm. De esta manera presenta el labio levemente reforzado.

Nº 3.- Fragmento de color pardo, con variado desgrasante, menudo y muy grueso, factura manual y cocción preferentemente reductora. Corresponde a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 11 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que era grande, posiblemente pasaba de los 25 cm; ambas caras presentan las superficies alisadas. Desde 1 cm su borde aumenta muy brevemente de forma redondeada al interior; el extremo del labio acaba de esa forma sobre todo en la parte superior.

Nº 4.- Fragmento de color pardo grisáceo, con variado desgrasante, menudo y no muy grueso, factura manual y cocción general reductora. Corresponde a un recipiente cuyo lado tenía un grosor de 12 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que era grande, posiblemente pasaba de los 35 cm. Ambas caras presentan las superficies alisadas algo más la interior; su borde se encuentra reforzado sobre todo al interior.

Nº 5.- Fragmento de recipiente de color pardo, algo rojizo en su cara interna, tiene desgrasante de mediano tamaño, factura manual y cocción reductora con leve oxidación. Corresponde a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 8 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que era grande, posiblemente cerca de 25 cm. Ambas caras presentan las superficies alisadas especialmente la interior; su borde está reforzado claramente almendrado.

Cazuelas

Nº 6.- Corresponde a un fragmento de color pardo, ligeramente anaranjado en la cara interna; tiene numeroso desgrasante de mediano tamaño, su factura es manual y la cocción mixta. El ancho de su pared es de 10 mm no apreciándose aumento en el ángulo de carena, éste es de unos 135º y está a 3 cm del borde. El diámetro debía estar en torno a los 30 cm; las superficies de sus caras nos han llegado algo alisadas. El borde se terminó sin refuerzo, simplemente se afiló y la parte superior se redondeó. El fragmento debió pertenecer a una cazuela carenada.

Ollas

Nº 7.- Fragmento de cerámica de color pardo, con desgrasante de gran tamaño, de mala factura manual y cocción sobre todo reductora. Corresponde a un recipiente cuyo lado tenía un grosor de 8 – 9 mm; no podemos precisar el diámetro de su boca. Ambas caras presentan las superficies mal alisadas sobre todo la parte interna.

Este fragmento presenta una decoración incisa formada por un par de bandas paralelas al borde. Fueron realizadas con un par de círculos; en cuya parte inferior se realizaron con fino punzón, trazos bien señalados, paralelos y verticales aunque ligeramente inclinados al lado derecho, de unos 5 mm de longitud y separados de manera regular entre 3 y 4 mm.

Nº 8.- Fragmento de cerámica de color pardo, con menudo y fino desgrasante, de factura manual y cocción preferentemente reductora. Corresponde a un recipiente cuyas pared tenía un grosor de 10 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que tenía entre 15 y 20 cm. Ambas caras presentan las superficies bien alisadas; desde 2 cm su borde disminuye muy levemente y termina de forma redondeada al interior. Se trata de una olla globular.

El fragmento presenta una decoración incisa consistente en una banda situada a 1 cm del borde y paralela al mismo. Se compuso con un círculo casi imperceptible y de él se desprenden verticalmente trazos ungulados de unos 8 mm de longitud y separados de manera poco regular entre 1 y 1,7 cm.

Nº 9.- Corresponde a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 4 – 6 mm y su diámetro tenía sobre 15 cm. Ambas caras presentan las superficies bien alisadas; desde 2 cm su borde disminuye muy levemente y termina de forma redondeada al interior. A 3 cm del borde superior, el recipiente presentaba una carena redondeada y de ángulo muy abierto.

Nº 10.- Fragmento de cerámica de color pardo rojizo, con escasos desgrasantes gruesos y más abundantes los pequeños, dudamos si su factura es manual o a torno y la cocción parece que debió ser mixta. Corresponde a un recipiente cuyas paredes tenían un grosor de 5 mm y su diámetro tendría sobre 15 cm. Ambas caras presentan las superficies alisadas. Superiormente comienza su borde aproximadamente desde 1 cm; es de forma ovalada aumentando hasta 7 mm, el labio termina de forma redondeada; por el abombamiento que presenta la parte inferior del fragmento se puede decir que perteneció a una ollita.

Nº 11.- Fragmento de cerámica de color variable desde el pardo rojizo hasta el gris oscuro de ello se deduce que tuvo una cocción mixta; con muy fino desgrasante, aparentemente de factura a torno. Correspondió a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 5 mm, dada su pequeñez no podemos precisar su diámetro. Ambas caras presentan las superficies bien alisadas. Desde 1,2 cm se exvasó su borde y se disminuyó muy levemente terminando de forma redondeada.

Nº 12.- Fragmento de cerámica de color pardo, con menudo y fino desgrasante, de aparente factura a torno y cocción preferentemente reductora. Corresponde a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 4 mm y aunque no podemos precisar su diámetro si se puede afirmar que tenía entre 20 y 30 cm. Ambas caras presentan las superficies bien alisadas; su borde tiene perfil la tendencia a pico de pato, superiormente el labio termina de forma redondeada.

Cuencos

Nº 13.- Fragmento de cerámica de color gris, con finísimo desgrasante, de aparente factura manual y cocción preferentemente reductora. Corresponde a un recipiente cuyo lado tenía un grosor de 5 mm; no podemos precisar su diámetro, por la curvatura del fragmento debía estar cerca de los 20 cm. Ambas caras presentan las superficies pulidas pero sin brillo. Desde 1 cm su borde disminuye de manera suave por el interior y el labio termina de forma redondeada.

Nº 14.- Fragmento de cerámica de color gris, con menudo desgrasante, de aparente factura manual y cocción reductora. Corresponde a un recipiente cuya pared tenía un grosor de 5 mm, no podemos precisar su diámetro. Ambas caras presentan las superficies bien alisadas especialmente la exterior. Próximo a su terminación el borde disminuye muy levemente y termina de forma redondeada.

Nº 15.- Fragmento de cerámica de color gris algo rojizo al interior, con menudo y fino desgrasante, de factura manual y cocción preferentemente reductora. Corresponde a un recipiente cuyo lados tenía un grosor de 5 – 6 mm y su diámetro tendría entre 15 cm y 20 cm. Ambas caras presentan las superficies bien alisadas, la exterior presenta una sencilla decoración incisa a base de dos finas circunferencias localizadas a 11 y 16 mm de la terminación superior. El labio disminuye muy levemente marcándose con suavidad su parte inferior y termina de forma redondeada.

Nº 16.- Fragmento de cerámica de color pardo claro con desgrasante de mediano tamaño, muy rodado; perteneció a un cuenco decorado en su cara externa con cuatro circunferencias en bandas horizontales y paralelas separadas entre cinco y seis milímetros y realizadas a punto en raya.

Relaciones, comentarios y cronología

 Los recipientes números 1, 2, 3, 4 y 5 tienen sus paralelismos como ya expusimos en trabajos anteriores. Concretamente los números 4 y 5 son platos de borde reforzado y almendrado ya presentados en el poblamiento del Acebuche, no lejos de éste. Según las relaciones recogidas en esa bibliografía, ellos sitúan este yacimiento en un impreciso momento del Calcolítico pleno, entre los años 2500 y 2000 a. de C.

El fragmento número 6 perteneció a la tipología conocida como cazuela carenada. Este tipo está presente en algunos fragmentos observados en el no muy lejano poblamiento del Avión. En cuanto a sus relaciones ya fueron establecidas en los referidos artículos. Su cronología como allí estudiamos lo puede situar en un amplio Calcolítico, generalmente temprano, en torno al 3000 – 2500 a. C.[2]

Los fragmentos 7 y 8 presentan una decoración sencilla, no excesivamente abundante pero fácilmente relacionable. La decoración del fragmento número 7 consiste en dos bandas paralelas completadas en su interior por pequeños trazos incisos, verticales, ligeramente inclinados al lado derecho y paralelos.

Puede tener cierta relación con el número veintinueve del poblamiento del Acebuche si bien éste parece carecer de circunferencias y los trazos incisos aunque paralelos son angulares y de mayor tamaño -en el fragmento encontrado están incompletos-. Allí vimos que este motivo del Acebuche tiene su paralelismo en el poblado del cerro de la Horca en Plasenzuela.

Tanto estos como el de los Toros pueden rastrearse, ya en el Neolítico, como parte de las decoraciones simbólicas. La decoración del fragmento número 7 del poblamiento de los Toros -bandas con pequeños trazos incisos, verticales y paralelos- tiene además en su parte inferior un tracito que nos insinúa la existencia de otros motivos incisos en esa parte de la vasija.

Estos motivos de bandas paralelas tanto con temas lineales como con temas decorativos de carácter secundario son rastreables de manera general entre las cerámicas simbólicas de uso cotidiano del sur peninsular. Están presentes aunque aparentemente de manera accesoria en algunas cerámicas simbólicas del poblado de los Millares[3]. Otros ejemplos se observan en la cueva del Agua del Prado Negro (Iznaloz, Granada); en la cueva de las Ventanas (Piñar, Granada) etc. Éstas ofrecen una datación muy temprana que tiene sus comienzos en el Neolítico siendo algunos motivos como el estudiado de más larga duración[4].

La decoración incisa del número 8 en una banda cercana y paralela al borde, formada por incisiones de apariencia ungular, poco profundas y de apenas un centímetro también están presentes en el fragmento número 20 del poblado del Acebuche -ya mencionado-, en los números 69 y 70 del poblamiento del Avión y en el número 23 de Aguas Viejas, si bien éstas son más anchas y toscas.

Este motivo decorativo es muy común en la cerámica de uso cotidiano de extensos periodos de tiempo, prueba de ello es su existencia en los tres poblados estudiados en la década de los noventa del pasado siglo y reseñados anteriormente en la bibliografía. De esta manera el fragmento no proporciona datos concretos de cronología pues, como acabamos de decir, ha sido de uso continuado en largas y diversas épocas.

Tras lo reseñado en el estudio de estos ocho fragmentos no cabe dudar de la existencia de este poblamiento durante el Neolítico y el Calcolítico Medio. Ya con escasa precisión el resto de fragmentos nos acercan, unos más otros menos, a otros periodos de tiempo anteriores y posteriores.

Así el número 9 por su carena, colorido y textura parece mencionar un recipiente carenado del Bronce Final; también el número 13 puede señalar ese mismo tiempo si atendemos a su textura y acabado. El número 12 con el borde en pico de pato puede acercarnos a tiempos muy posteriores; el 14 es un fragmento de cerámica común y factura manual que pudo pertenecer a un cuenco calcolítico; el 15, a torno, perteneció a una ollita gris de cronología imprecisa pero posterior a las mencionadas.

Destaquemos el número 16 que perteneció a un cuenco, con su decoración de punto en raya. Esta misma decoración está presente en el poblado del Avión, en su fase más temprana. Él nos puede situar estos restos al menos en un Neolítico tardío -sobre el 3000 a. de C.-; sin duda en circunstancias normales es el fragmento más antiguo del grupo.

Por lo tanto tendremos que añadir que, por los restos observados tenemos seguridad de que este asentamiento estuvo habitado durante el Neolítico Final y Calcolítico Pleno o Medio -en torno al 3000 y 2500 a. de C.-.

Hay indicios de su posterior utilización con sucesivas etapas de abandono y poblamiento, las últimas muy recientes -tejón curvo- ya en tiempos históricos.

. El poblamiento. El parque cultural. Las cazoletas

 Problemática general

Para la mayoría de los autores, una de las características de las cazoletas es el simbolismo; de esto es fácil deducir que su realización representa algo conocido para su autor. Con el fin de acercarnos a esos contenidos necesitamos introducir varias cuestiones, entre ellas la situación del autor o autores al ejecutar la obra; solamente así podremos aproximarnos a la distribución, orden etc. de las cuestiones que tenía en su cerebro y que deseaba trasmitir mediante un solo signo: la cazoleta. En ese mismo orden de cosas se puede afirmar que podía realizar sus obras directamente del natural, de memoria e incluso de una manera mixta.

Si el contenido era del natural o estaba en su memoria, antes de su realización su inteligencia lo procesaba mentalmente adecuándolo; no solo a las formas semiesféricas de cada conjunto, sino también a las rugosidades de la roca, los pequeños relieves, racheados etc. Igualmente las distribuía en ese espacio estableciendo unas distancias entre ellas.

Dado que tomamos estas formas como una abstracción cuyo contenido ciertamente desconocemos, podemos suponer que en un mismo conjunto el signo hemisférico pueda servir para representar varias cosas. Por ejemplo, montañas y arroyos u otras cuestiones, lo que complica aún más la cuestión de acercarnos a conocer sus fondos.

Además, como en cualquier obra parecida, se debe tener en cuenta también el grado de subjetividad individual y social del autor -no es lo mismo representar al adversario que al afín- y que, sin duda, también podía estar plasmada en la representación mediante cazoletas.

Todos estos pormenores nos marcan la línea en la que intentaremos acercarnos a estos conjuntos insistiendo en su distribución, ordenamiento de formas etc. Para llevarlos a cabo, repetimos, el autor debería primeramente tener en su memoria la información, la cual podía o no, ser influida por sus condicionantes personales y sociales, sería posteriormente procesada y transcrita a la superficie de la roca mediante un solo signo: la cazoleta. De su complejidad se deduce que, ya desde los tiempos de su realización parece necesaria la necesidad de un “guía” cultural que explicara esos significados. Personaje que debería ser informado por el autor, si no era éste mismo.

. El grupo de cazoletas de la cerca de los Toros 1

Lám 2.- La visera bajo la que se realizó el conjunto de los Toros 1, vista desde el E

 Localización

Próximas al poblamiento hemos localizado unos conjuntos formados por cazoletas a los que hemos denominado con el nombre actual del cercado donde se hallan; así los Toros I por ser el nombre del descubierto primero en la cerca donde se realizó. Está muy próximo al punto geográfico determinado por las coordenadas: latitud norte 39º 26´ 41,18´´ y longitud oeste 5º 50´ 6,54´´.

Generalidades

Al describir el acceso al poblado hemos mencionado la forma de llegar. La roca que sirve de soporte es la base de un magnífico bolo de granito de grano grueso y duro, en forma de huso irregular, en sentido próximo al NE – SW. Mide unos 8 m de largo, otros tantos de alto y 6 m de ancho. La parte del NE se presenta más alargada y en su extremo hay un desprendimiento inferior de unos 2 m de alto, 2,5 m de largo y 3,5 de ancho; su apariencia es poco natural por la horizontalidad superior del hueco y en él, el color claro de la roca (Lám 2).

La base de este hueco es bastante inclinada descendiendo por el lado norte. Su superficie se presenta muy rugosa y machacada quizás por el desprendimiento. En ella hemos localizado dieciséis cazoletas aunque podría haberse realizado alguna más. La parte desprendida actualmente se halla al norte y presenta en su cara sur numerosos alveolos de buen tamaño.

Fig 2.- Conjunto de cazoletas de los Toros 1 vistas desde el oeste

Descripción

Para su ejecución se eligió en el soporte dos espacios mínimamente lisos: uno alargado, algo elevado situado hacia el este donde se realizó el grupo uno; el otro ocupa el único espacio de tendencia horizontal situado en la parte central oeste, en él se realizó el grupo dos. Su estado de conservación es variable, en general nos han llegado muy poco profundas y con escaso pulimento (Fig 2).

La situación del autor o autores no fue posible en el sur, por estar ocupado por la base de la roca, mientras que el lado norte ofrece bastante dificultad por la inclinación y lejanía. Aunque no es el más propicio, mayor facilidad presenta el lado este, pues ofrece un desnivel suficiente para mantenerse en pie y ejercer la fuerza necesaria para el piqueteado y posterior pulimento de las cazoletas. Desde él, pudieron realizarse parte de las cazoletas (números 1 a 6). El lado oeste, es el que mayores facilidades presenta de altura, proximidad etc.

Dividimos las cazoletas en dos grupos: el grupo primero está en un espacio superior -unos cinco centímetros- hacia el este, son las cazoletas número 1, 2, 3, 4, 5 y 6, mantienen una cierta alineación al borde del pequeño desnivel de unos 5 cm que allí presenta la roca dando la impresión de asomarse.

El grupo segundo se localiza en la parte central oeste –ya mencionada-. Allí situamos la número 13, que mide de diámetro 7,5 cm y actualmente tiene de profundidad de 2 cm, no presenta un buen acabado por tener saltada parte de su superficie; fue realizada bastante centrada siendo una de las mayores de este grupo.

Parece estar unida por un corto canalillo a otra más pequeña, algo dudosa, situada muy próxima por el norte, la número 12. Alineadas en sentido norte con las número 13 y 12, se encuentran las cazoletas número 11 – 10 y algo más distante la 9. Separadas un par de decímetros de ésta, hacia el este, encontramos alineadas en ese sentido las números 8 y 7.

Partiendo nuevamente de la cazoleta 13, se encuentran alineadas con cierta regularidad hacia el oeste, las números 14, 15 y 16, ésta, de mayor tamaño aunque poco profunda, ocupa una superficie ligeramente más elevada. Sus diámetros oscilan entre los 7,5 y los 4 cm.

Relaciones y comentarios

Hemos encontrado una situación parecida a la elevación limítrofe del primer grupo -cazoletas 1 a 6-, en el extenso conjunto de Tejadilla XI-II-VII, cazoletas 1 a 7. Ya cuando presentamos aquel trabajo escribíamos:

[…] su situación en el borde inferior izquierdo de este plano puede hacer sugerir que estaban presenciando el fenómeno cósmico que parece mostrar el conjunto II pero en un plano superior, quizás sideral [5].

El fenómeno al que hace alusión se realizó mediante cazoletas y una gruesa línea para indicar ambas órbitas y menciona el encuentro en cercanía de la Luna llena con el Sol, ambos en todo su esplendor, casualmente este fenómeno periódico, sucedió también en las proximidades del año 2000.

En general el actual número de cazoletas y su distribución coincide con el número de picachos cercanos al poblado por el sur y emergen curiosamente en la línea del horizonte. Así, la sierra de Santa Cruz, con el Risco Grande es la más llamativa por su tamaño, ocupa el centro, se corresponde con la cazoleta número 13; hacia la derecha estarían las sierras de Astorgano -14-, Robledillo de Trujillo -15- y Montánchez -16-.

Atribuimos el número 12 al Risco Chico, a la izquierda, muy próxima y unida por el canalillo al Risco Grande –los dos picachos de la sierra de Santa Cruz-, observables desde el poblado y con doblez aproximativa entre ellos. Siguen con sus correspondientes números, las sierras de Lagares, Pedro Gómez y otras adyacentes.

Más allá, en otro plano más elevado, el grupo primero, que domina desde la altura; quizás se tratase de seres de más allá, que verían y dominarían el espacio vital de acá (cuestión que no ocurre en el espacio del segundo grupo). El autor tuvo posibilidad de retratar su espacio vital y sus creencias de esta manera tan simple y elemental.

  • El grupo de cazoletas de la cerca de los Toros 2

 Localización

Esta muy próximo al punto geográfico determinado por las coordenadas: latitud norte 39º 26´ 42,92´´ y longitud oeste 5º 50´ 7,22´´.

 

Lam 3.-Este bolo de granito de la cerca de los Toros, igualmente aviserado al N, contiene en su base el grupo de cazoletas de los Toros 2

Dejado el primer grupo de cazoletas se debe continuar hacia el sur por el mismo sendero en dirección al poblamiento. Desde aquí se puede marchar próximos a la base del canchal vertical que debe quedar a la derecha; ascendamos hacia el sur hasta coronar una amplia meseta, tras ciento cincuenta y ocho pasos. Una vez en ella, se debe doblar hacia el oeste y, próximo ya al otro lado, cerca de la linde, se divisa sin dificultad el bolo que mostramos; contiene el grupo de cazoletas número 2. La distancia desde el inicio de la mesetilla no debe pasar de los 150 m.

Generalidades

La roca que sirve de soporte es la base de un bolo de granito no excesivamente grande, de grano grueso y duro, de orientación semejante y forma de huso aunque más romo. Mide unos 6 m de largo, 3 de alto y unos 3,5 m de ancho. La parte del N se presenta algo más alargada y en su extremo está la visera natural (Lám 3).

   

                       

 Figura 3.- Cazoletas del grupo de los Toros 2, subconjuntos A y B vistos respectivamente desde el este y el oeste

Descripción de las cazoletas

Las cazoletas que hemos localizado se encuentran distribuidas en dos zonas lo suficientemente próximas como para poder acometer su estudio unidas (Fig 3 A y B).

Subconjunto A

Cerca de la base del lado este de la base hemos localizado cinco cazoletas realizadas superiormente a un cambio de nivel que limita la roca de forma decreciente de norte a sur. El pequeño cambio de plano no sobrepasa el decímetro por la parte más acusada -el norte-, decreciendo hasta desaparecer en el lado opuesto; las cazoletas se realizaron alineadas en torno al mismo, en dirección N – S. El autor realizó su trabajo en el subconjunto A desde el norte-noreste y para el subconjunto B en el oeste; el bolo granítico ocupa las demás partes.

La cazoleta número 1 es la primera por el SE y ocupa una superficie muy erosionada por lo que puede considerarse dudosa, igualmente algunos resaltes podrían ser restos de otras. Más ciertas son las siguientes, números 2, 3, 4 y 5, especialmente las tres últimas. En la parte inferior de las inmediaciones de estas dos últimas, se observa un resalte sin liquen que no llegó a dañarlas.

Sus dimensiones son las siguientes:

Cazoleta A/1.- Profundidad 5 mm, diámetro 7 cm.

Cazoleta A/2.- Profundidad 1 cm, diámetro 7,5 cm.

Cazoleta A/3.- Profundidad 3 – 4 cm, diámetro 8 cm.

Cazoleta A/4.- Profundidad 5 mm, diámetro 6-7 cm.

Cazoleta A/5.- Profundidad 5,5 cm y diámetro 5,5 cm.

Subconjunto B

En el inicio de la base oeste, por el norte, hemos localizado, a 1 m del anterior subconjunto, tres cazoletas. Debido a la posición natural el autor debió ocupar esta misma parte ya que en el resto está la roca sin grabar. Para su realización se eligió una superficie bastante plana, que continúa a ras del suelo hacia SW. Está limitada en el este por un marcado alto relieve, en desnivel cercano al metro que se extiende por toda esta parte. No dudamos de la intención igualitaria, al menos en algún aspecto, de los contenidos de estas cazoletas y que su realizador quiso trasmitir.

Éstas nos han llegado situadas a unos diez-once centímetros, con escaso pulimento, poca profundidad y diámetro parecido:

Cazoleta B/1.- Profundidad 2 cm, diámetro 7 cm.

Cazoleta B/2.- Profundidad 1,5 cm, diámetro 6,5 cm.

Cazoleta B/3.- Profundidad 1,5 cm y diámetro 6,5 cm.

Relaciones

En cuanto al grupo A, cabe decir que, la alusión al conjunto de los Toros 1, grupo primero, se hace forzosa dadas las características -igual o muy próximas- en cuanto al número, tamaño, factura, distribución, situación … así como las del soporte inmediato y su situación en éste. Así pues tenemos un grupo, de naturaleza indeterminada, situado al naciente, algo elevado, en posición de observar lo que está inmediato bajo ellos sin ser vistos.

En la base del altorrelieve, no coincide el espacio liso, es decir la parte amesetada del conjunto anterior, donde se realizó el segundo grupo de cazoletas. No existe en este segundo conjunto tal plano alisado pero se buscó el más próximo en la roca, realizándose algo más alejado, a un metro tras doblar por el norte al oeste; allí se ejecutó, en el comienzo del plano inferior. Solamente por esta cuestión encontramos posibilidades de relación.

En el espacio mencionado se realizaron las tres cazoletas denominadas como grupo B y cuya unión mediante líneas rectas, forma un triángulo de tendencia equilátera. Debemos pues apartar el contenido cósmico por no ser esta la forma triangular de la constelación de ese mismo nombre. La ausencia de alineamiento horizontal como sucede en el conjunto de los Toros 1, descarta la representación de objetos así dispuestos.

Ahora debemos situarnos en la mente del autor y averiguar qué cuestión triangular regular, situadas muy a ras del suelo, podría ocuparle. Las tres cuestiones aparentemente carecían de dependencias jerárquicas representadas por distinto tamaño, mejor acabado, proximidad etc. Habrá que indagar sobre naturaleza, fuentes, personajes, animales, clanes, sepulturas… que puedan representarse de forma abstracta formando un triángulo equilátero y, muy posiblemente, dos de ellas más alejadas del autor… Quedemos pues la respuesta en la posibilidad intelectual de cada uno y la esperanza puesta en posteriores debates.

  • El grupo de cazoletas de la cerca de los Toros 3

Localización

Su situación es cercana al punto geográfico determinado por una longitud oeste de 5º 50´ 12,13´´ y una latitud norte de 39º 26´ 32,21´´.

Este grupo se situó a unos sesenta pasos al noreste de la zona habitacional del poblamiento, en un cancho de corta y baja visera hacia ese mismo lado y situado en los comienzos de la parte superior del desnivel (Lám 4 y 5).

Lám 4.- El cancho de baja visera donde se realizó el conjunto de los Toros 3

Lámina 5.- El grupo de cazoletas de los Toros 3

Generalidades

El soporte es granito, de grano grande y duro, sin líquenes; la superficie elegida es algo rugosa y ocupa un saliente de forma trapezoidal, elevado del suelo 17 centímetros. La posición del autor forzosamente es al este, dando frente al grabado.

Las cazoletas

Este conjunto lo forman un grupo de tres cazoletas alineadas horizontalmente: dos de ellas con buen acabado interior por pulimento y la tercera, situada a nuestra derecha, está marcado el círculo de su curvatura y poco más; da la impresión de que podría estar inacabada.

Las numeramos de izquierda a derecha. La número 1 mide de diámetro 6 cm y 2,5 de profundidad; muy próxima por la derecha, la número 2 que tiene un diámetro de unos 7 cm, su profundidad es cercana a la primera. Las dos están unidas por un canalillo de 1 cm de profundidad, 3 cm de largo y 4 cm de ancho, bien pulimentado.

La número 3 está algo más separada a la derecha, unos 12 centímetros cm. Su estado de conservación es malo ya que falta toda su parte este, aunque mantiene en el oeste su trazo circular. Su diámetro está en torno a los 8 cm y tiene solamente 1 – 0,5 cm de profundidad.

Relaciones y comentarios

Ya hemos descrito una alineación recta al describir la relación entre las cazoletas del segundo grupo del conjunto de los Toros 1. Con las debidas reservas dijimos que entre las números 12 y 13 se encuentra insinuado un canalillo de unos 4 o 5 cm y que atribuimos a la indicación de los Riscos Chico y Grande que forman la cercana sierra de Santa de Cruz, actualmente perfectamente visibles y diferenciables por su diferente luminosidad a determinadas horas. El tema parece repetirse aquí, ahora quizás más claramente por estar plasmado directamente del natural.

Más complejo resulta asignar a la cazoleta de la derecha, mucho menos marcada, una referencia de las primeras serranías presentes en las proximidades, bien de Ibahernando (Astorgano) o Robledillo (Alijares) etc.

. El conjunto de cazoletas de la cerca de los Toros 4

 

Lám 6.- Los bolos de referencia para localizar el conjunto de los Toros 4.

Localización

Se encuentra en un punto geográfico cercano al definido por una latitud norte de 39º 26´ 31,06´´ y una longitud oeste de 5º 49´ 55,35´´.

Una vez dejado el vehículo y franqueados los dos linderos próximos, debemos marchar hacia la izquierda cerca de la pared. Pronto avistaremos una segunda charca y próximos dos bolos aislados, de apariencia herrática, sobre una gran superficie rocosa de tendencia horizontal. En el oeste, muy cerca de la base del más próximo al arroyo se observan con facilidad (Lám 6).

Generalidades

Los bolos, no muy grandes, llaman la atención por su desnuda y caótica redondez. El más occidental desafía su aridez portando en la parte superior un atrevido escobajo que soporta los tórridos veranos y los fríos inviernos sin alteración. La roca que les sirve de soporte es la gran mole de tendencia horizontal ya enumerada. Sus características son semejantes a las descritas.

Fig 4.- El grupo de cazoletas del conjunto de los Toros 4

 Descripción de las cazoletas

En la parte indicada del segundo bolo, el más redondeado, se realizaron cuatro cazoletas, tres de ellas alineadas las numeramos con los números 1, 2 y 3; la número 4 está ligeramente separada hacia el este como se aprecia en el esquema (Fig 4). Su estado de conservación es bueno aunque el pulimento se encuentra algo deteriorado.

Sus medidas son:

Número 1: diámetro 10 cm, profundidad 4 cm.

Número 2: diámetro 5,5 cm, profundidad 1 cm.

Número 3: diámetro 12 cm, profundidad 3,5 – 4 cm.

Número 4: diámetro 6 cm, profundidad 3 cm.

La distancia entre las cazoletas 1 y 3 es de 1,30 centímetros y 23 centímetros entre la 3 y la 4.

Relaciones y comentarios

Más allá de la forma de casquete esférico, no encontramos relaciones formales en los conjuntos de las proximidades. La alineación de tres de ellas se acerca al eje norte-sur pero nos queda una cuarta cazoleta al este que por el momento interrumpe cualquier síntesis. Esperemos que en un futuro podamos acercarnos a conclusiones que al menos estén en el camino de ser certeras.

 

. Las cazoletas del conjunto de Tercera Orden 1

 

Lám 7.- El bolo de granito con las cazoletas de la cerca de Tercera Orden 1.

Lámina 8.- Las cazoletas de Tercera Orden 1

 

Fig 5.- El grupo de cazoletas de la cerca de Tercera Orden 1

Localización

El bolo que contiene el grupo de cazoletas de Tercera Orden 1 se localiza cercano al punto geográfico determinado por una latitud N de 39º 26´ 41,36´´ y longitud W de 5º 50´ 10,84´´.

Para visitar este pequeño monumento debemos pasar por los restos habitacionales del poblamiento; desde éste se halla unos 250 – 260 pasos caminando hacia el suroeste con muchos desniveles.

Situados en la zona habitacional tomemos la linde hacia el sur. Pronto podremos elevarnos al ascender la roca redondeada y lisa. Desde su no mucha altura, se divisan a unos 250 pasos dos bolos redondeados próximos a un camino. Marchemos hacia ellos y a unos 40 pasos antes de llegar muy cercano por nuestra izquierda se encuentran las rocas que buscamos (Lám 7).

Llegados a la misma observaremos que ocupan una mesetilla con numerosos restos que por sus cerámicas y restos de extructuras no son prehistóricos.

Generalidades

La roca que se escogió como referencia no es excesivamente grande, mide de alto y ancho unos 3 m y de largo una medida cercana a los 4 m en su orientación es N-S. Por estar ocupado el espacio inferior a la visera, las cazoletas fueron realizadas en el este situadas hacia el norte, el más propicio para la realización por su autor que las daría su frente. La superficie que las sirve de soporte es algo rugosa y aunque de manera irregular está cubierta de líquenes; tiende a decrecer de sur a norte.

Está dividida por cuatro racheados, tenues e inconstantes, que provienen desde el oeste incluso se observa un corto pulimento en los inicios del racheado segundo, al menos bajo las cazoletas 1 y 2. Los racheados forman al menos tres bandas bien diferenciadas. La superior es más horizontal y lisa, en ella hemos observado dos cazoletas. Ya en franco declive hacia el norte la central; nos da la impresión que ella y su racheado superior sirvieron para organizar el resto del conjunto.

Descripción de las cazoletas (Lám 8 y Fig 5)

El número de cazoletas que presentamos es de dieciséis, no descartamos que pueda existir alguna más pues el grado de deterioro de la roca es importante por algunas zonas. Observando la tabla adjunta es evidente la escasa profundidad de la mayoría de esto que su pulimento sea deficiente estando en un avanzado grado de deterioro. Ocupan un espacio tendente a 1,30 m de largo y 0,80 m de ancho. Sus actuales en centímetros, diámetro y profundidad, son próximas a las siguientes:

 

Número Diámetro Profundidad
1 4 1
2 7 3
3 6 1,5
4 5 1
5 5 2
6 8 2,5
7 8 2.5
8 8 2
9 9 2
10 6 1,5
11 6 2
12 6,5 3
13 6,5 2,2
14 5 0,5
15 4,5 1,5
16 6 2

 Tabla número 1: Tercera Orden 1. Enumeración de cazoletas y dimensiones

Relaciones y comentarios

Su distribución en el soporte no evidencia con claridad orden, ni jerarquía. Este monumento, en cuanto a las rocas que sirven de referencia, es semejante a dos de sus vecinos -Toros 1 y 2- aunque la visera al norte aquí es más corta y esté apoyada en otra roca. Es evidente que estamos en una misma cultura.

En sentido amplio, la orientación del lugar parece que sea condicionante -aquí se escogió el NE-. Es evidente que parece existir cierta desgana por utilizar el sur en su amplia extensión, se huyó desde el SE al SW.

La formación lineal recta es empleada en numerosos conjuntos de los Toros, al menos parcialmente. A nuestro entender algunas cazoletas de Tercera Orden 1 parecen estar alineadas siguiendo el segundo racheado; incluso en los comienzos por el oeste se reforzó la línea con un corto pulimento -apenas 10 centímetros- en el espacio bajo las cazoletas 1 y 2. Tal cuestión parece indicar la necesidad de su existencia en el mensaje a trasmitir.

Pronto se abandonó la tarea y en su poco señalada trayectoria se trazaron tres cazoletas un tanto desordenadas, abigarradas, nos han llegado con escasa profundidad. En ese mismo sentido, aunque más espaciadas podemos incluir las números 11 y 14. Aquí concluye un posible eje del armazón narrativo.

Agrupadas, se desprenden del mismo, recién pasada la cazoleta cinco, las número 6, 7, 8, 9 y 10, ocupan la parte superior y media de la banda, es decir, espacialmente tienden a relacionarse con el eje mencionado -segundo racheado-. Su mejor aspecto, quizás sea debido a la mayor facilidad de su ejecución y suponemos que constituyen otra trama del relato.

Superiormente a la cazoleta 14 y alineadas con ella, hallamos la 15 y 16, ahora con buena separación -75 cm en total-. Bajo la cazoleta 14, la 12 y 13 presentan la misma tendencia que las mencionadas -proximidad al eje-. En líneas muy generales pueden presentar la cuarta trama de esta narración

. Conclusiones

Ya vimos que por los materiales encontrados hasta el presente, este poblamiento tuvo vida activa durante la Prehistoria, al menos en el Neolítico Final y Calcolítico Medio o Pleno.

Las cinco estaciones de cazoletas descritas, fueron realizadas en lugares singulares, próximos a la zona habitacional; hechas para ser vistas y no pasar desapercibidas. Dadas la característica de las cazoletas como signo único, lo probable es que para ser conocidos sus contenidos “animadas” necesitarían la explicación del autor o de guías previamente informados.

Todas estas cuestiones llenan de significado cultural ese espacio poblacional cotidiano. Demuestran que, al menos para algunos individuos, estos poblamientos eran algo más que lugares de habitación y producción económica. Posibilitaban ser centros de intercambios culturales y atracción turística.

BIBLIOGRAFÍA

[1] Para visitar estos restos se debe contar con los permisos adecuados.

[2] Rubio Andrada, Manuel (1999): “Tres poblamientos del berrocal trujillano II. El poblamiento del Avión.” XXVIII Coloquios Históricos de Extremadura. Badajoz, Centro de Iniciativas Turísticas de Trujillo, pp. 533 – 534; 350 – 351; Ibidem (2000): XXIX Coloquios Históricos de Extremadura. “Tres poblamientos del berrocal trujillano III: El poblamiento de Aguas Viejas”. Badajoz: Centro de Iniciativas Turísticas de Trujillo, p. 465.

[3] Siret, Luis (1995): Religiones neolíticas de Iberia. Almería: Arraez Editores, pp. 60 y 131.

[4] Carrasco Rus, Javier L.; Pachón Romero, Juan A. y Gámiz Jiménez, Jesús (2012): “Las cerámicas neolíticas pintadas en Andalucía y sus contextos arqueológicos.” Antiquitas, nº 24, pp. 17 – 79.

[5] Rubio Andrada, Manuel y Pastor González, Vicente (2000): “Los grabados prehistóricos del río Tejadilla, Madroñera, Garciaz y Aldeacentenera (Cáceres)”, XXIX Coloquios Históricos de Extremadura, Badajoz, Centro de Iniciativas Turísticas de Trujillo, p. 477.

Nov 112016
 

Manuel Rubio Andrada y Francisco Javier Rubio Muñoz

 Provisional

 

  1. INTRODUCCIÓN

 

Generalmente, los historiadores que se han ocupado del tema lo han hecho muy superficialmente; incluyen los conceptos que dominan como pueda ser Neolítico, dolmen, menhir etc., sin ocuparse de aportar localizaciones más o menos exactas ni precisar datos objetivos sobre los restos de esos posibles monumentos; así quedan de forma inconcreta en el medio físico. Sinceramente creemos que no sabían de la existencia de ningún vestigio megalítico en nuestro entorno próximo.

 

Este trabajo intenta suplir esa ausencia y pese a los pocos datos aportados no cabe dudar de su existencia lo cual nos incluye ya objetivamente, dentro de la cultura megalítica en general y de Extremadura en particular.

 

  1. ESTADO DE LA CUESTIÓN

 

Una de las noticias precursoras del megalitismo en Trujillo la podemos encontrar ya en 1875, en el Aparato bibliográfico para la Historia de Extremadura escrito por D. Vicente Barrantes. Al hablar de los descubrimientos de algunos dólmenes en las proximidades del castillo de las Herguijuelas en las cercanías de Cáceres, D. Vicente promete contarnos algo sobre el mismo particular en la ciudad de Trujillo (Barrantes 1875).

 

Así escribió en la página 454 de su primera parte:

 

“…ni hablaré tampoco de Trujillo, a cuyas antigüedades prehistóricas consagraré alguna página curiosa en su lugar oportuno, que pluma perita habrá de facilitarme…”.

 

No le debieron facilitar la nota de que nos habla pues en el apartado de su obra que dedica a Trujillo nada nos menciona de su Prehistoria.

 

Hasta el año 2010 no se nos facilita la noticia relativa al megalitismo trujillano, fue debida a D. Juan Sánchez Cuenca (Sánchez 2010). Nos trae una aportación que se remonta a cerca de siglo y medio antes, a 1878. Su alumbramiento fue debido al franciscano fray Joaquín Rodríguez, que hace referencia a una notificación directa de D. Antonio Malo de Molina. Tal vez se trate de la misma noticia que nos prometió don Vicente Barrantes ya que “plumas peritas” en Prehistoria en Trujillo, en el último cuarto del siglo XIX, no debían ser numerosas.

 

  1. Joaquín Rodríguez entre sus actividades dio una serie de conferencias en la Sociedad Geográfica de Madrid con el tema de La Vettonia; fueron editadas en 1878 en el Boletín de dicha sociedad y posteriormente reunidas en un volumen individual que obtuvo una buena aceptación incluso internacional. De ellas nos ocupamos más adelante (Rodríguez 1878).

 

Se hace eco de esta noticia D. Vicente Paredes en un artículo que publica algo más tarde, en 1899, referido a la ciudad de Garrovillas en su aspecto geográfico. Pone la descripción del Sr. Malo de Molina de las partes de un dolmen, sobre todo del túmulo, como un buen ejemplo de como realizar este tipo de trabajos (Paredes 1899).

 

Don Vicente Paredes se halla en esos años muy vinculado a Trujillo -1869-; realizaba el estudio de la demolición de los cuerpos superiores de la torre románica de Sta María y muy posiblemente debía estar en comunicación con el Sr. Malo de Molina vinculado entonces a la vida política municipal.

 

Así nos lo cuenta el Sr Paredes:

 

 “…En la página 75 de la Vettonia, de D. Joaquín Rodríguez, inserta una descripción muy bien hecha por el Sr. Malo de Molina, de otros dos soberbios túmulos, cuyas cámaras están formadas de la misma manera; pero con piedras de granito de 5 varas de largas, situadas conforme se sale de Trujillo, por el camino de Madroñera, más allá de la huerta de Papa-Naranjas, tomando una calleja a la izquierda que desemboca en un llano, en el cual se encuentran, el uno abierto y el otro sin abrir, con su terraplén correspondiente. No se si continuará sin explorar este último.

 

El siguiente que se ocupa de temas prehistóricos en nuestras inmediaciones es D. Federico Acedo en 1900 y 1913.

 

  1. Federico conocía el trabajo de D. Joaquín Rodríguez: La Vettonia, pero no se ocupa de la nota sobre el Megalitismo que en él nos transmite (Acedo 1913).

 

La ausencia de dicha reseña por este autor contribuye a la pérdida del dato sobre los megalitos descubiertos unos treinta años atrás.

 

Pasamos ya al siguiente personaje que se ocupó de historiar nuestro pasado. Se trata del sacerdote D. Clodoaldo Naranjo. En 1923 escribió un libro titulado Trujillo y su tierra. En él no ofrece conceptos concretos que tengan que ver con la Prehistoria en general y con el Megalitismo en particular (Naranjo 1923).

 

En 1929 escribió un nuevo libro titulado: Trujillo sus hijos y monumentos.

 

En éste D. Clodoaldo dedica al pasado prehistórico trujillano unas páginas, en parecidas características al anterior, en realidad, como el mismo apunta, de carácter literario. En ellas menciona un párrafo con algunos conceptos que parecen iniciar un contenido de carácter científico pero solo demuestran que, en general, no le era desconocido ya el mundo megalítico; pero no nos engañemos, su trabajo carece de datos objetivos en ese sentido como pueden ser localizaciones, descripción, medidas etc. (Naranjo 1929).

 

Dice así el Sr. Naranjo:

 

“…Como quiera que abundan innegablemente los testimonios de la edad de piedra en todos los aspectos, como son hachas, cuevas, dólmenes, e hitos sagrados, lo mismo en los berrocales de Trujillo que en las estaciones vecinas…”.

 

En 1968 publica el padre Tena su popular historia de Trujillo. En la página 14 dedica a su Prehistoria unas líneas principalmente distribuidas en dos párrafos. En el primero se ocupa de decirnos, con carácter general, como y donde vivía el hombre durante el Neolítico. En su breve descripción solamente nos indica que los contenidos generales del megalitismo no le eran desconocidos.

 

Dice así D. Juan Tena Fernández:

 

“…Menhires y dólmenes son monumentos megalíticos de esta época…”

 

Continúa el párrafo siguiente situando esos poblados neolíticos en lugares relativamente objetivos del berrocal: indica para ello el nombre de la finca donde se hallan. Para completar lo dicho nos menciona un tipo de monumentos megalíticos -menhires- cuya observación le debía ocasionar demasiadas dudas ya que no menciona su localización ni siquiera aproximada (Tena 1968).

 

Dice así el padre Tena:

 

“…Por estos parajes de los campos aledaños a Trujillo pueden verse menhires -piedras hitas- naturales y ringleras como las de Carnac y Cronlechs, como las de Romañá de la Selva….”

 

Eludimos reseñar los trabajos de mayor actualidad más allá de la nota siguiente: en general en este periodo unas veces siguen la técnica ya empleadas por los padres Naranjo y Tena, consistente en  mencionar conceptos generales y situarlos arbitrariamente  con imprecisión o no situarlos. Otros autores prefieren silenciarlo.

 

  1. LA NECRÓPOLIS MEGALÍTICA DE LAS PERILLAS O ASPERILLAS

 

Situamos el espacio de estudio de nuestro trabajo en un radio de 5 – 6 km en torno a la ciudad de Trujillo.

 

  • Personajes

 

La noticia más temprana con valor testimonial, relativa a esta necrópolis trujillana ya hemos dicho que nos la facilita D. Juan Sánchez Cuenca. Los personajes que en ella participan son el franciscano exclaustrado fray Joaquín Rodríguez Ordoñez (1) quien difunde una notificación directa de D. Antonio Malo de Molina, éste puede considerarse el autor y trasmisor del relato. Estos personajes, nada vulgares, fueron los trasmisores de la existencia de esos dos monumentos.

 

A fin de confiar o no en lo que nos narraron debemos estudiar aunque sea brevemente sus biografías.

 

  1. Joaquín Rodríguez Ordóñez fue un fraile Franciscano del convento de la Magdalena de Trujillo. Había nacido en 1812 en esta ciudad, fue exclaustrado aunque en principio siguió residiendo en esta misma ciudad, posteriormente marchó a Madrid donde ocupó importantes cargos hasta su muerte acaecida el 5 de octubre de 1883 (Tena Fernández, 1968).

 

Escribió varias obras. Como ya mencionamos, una de ellas la divulgó mediante una serie de conferencias dadas en la Sociedad Geográfica de Madrid  con el tema: La Vettonia. Fueron  editadas en 1878 en el Boletín de dicha sociedad y posteriormente reunidas en un volumen que obtuvo una buena aceptación incluso internacional. De ellas nos ocupamos más adelante.

 

Los Malo de Molina llegaron a Trujillo desde Granada en la persona de D. Manuel. Vino de médico opositor de la Beneficiencia municipal en torno a los comienzos del s. XIX. Durante la Guerra de la Independencia participó activamente contra los franceses en la organización de la vida municipal. Era alcalde electo de esta ciudad al regresar Fernando VII (Sánchez Rubio, 2008).  Aunque moderado siempre estuvo bajo el techo liberal.

 

  1. Antonio supongo que sería su pariente e incluso tal vez también lo sería de D. Manuel   Malo de Molina y Villavicencio, almeriense, famoso ingeniero de minas que por estos años comenzaría sus trabajos.

 

De don Antonio sabemos que era  periodista,  pues su nombre figura en el catálogo de periodistas extremeños destacados que nos facilita don Nicolás Díaz Pérez en su Historia de Talavera la Real (Díaz Pérez, 1875).

 

Su trayectoria política nos muestra un personaje algo más radical. Antonio Malo Molina fue concejal del Ayuntamiento de Trujillo hasta el 20 de septiembre de 1869. Participó en el Pacto Federal de Córdoba de ese mismo año en representación de Extremadura.  Poco después, el 10 de mayo de 1873   fue diputado por Cáceres, distrito de Trujillo, en el Congreso de Diputados  -durante la etapa republicana federalista-. Poco tiempo pues el 8 de enero de 1874 fue dimisionario forzoso por ser contrario a la firma de la Constitución monárquica. Todo un inquieto personaje del republicanismo federalista  del s. XIX (Cerro de la Paz, 2003)  (Índice Histórico de Diputados – Congreso de Diputados. www.congreso.es/portal).

 

  • Localización

 

Aunque ya parcialmente enumerada, pasemos a ver directamente, en la edición original, la reseña facilitada a fray Joaquín Rodríguez Ordóñez por D. Antonio Malo de Molina.

 

“…Conforme se sale de Trujillo, por el camino de Madroñera, más allá de la Huerta de Papa – Naranjas, se toma una calleja a la izquierda que desemboca en un llano...”

 

 

Este primer párrafo suministra cuatro datos para situar certeramente al futuro visitante: el primero es que para acceder a estos monumentos hay que tomar el camino de Madroñera; en el segundo se cita la huerta de Papanaranjas como lugar de  conocimiento seguro, muy conocido; después  hay que separarse por una calleja que surge a la izquierda y finalmente en cuarto lugar nos puntualiza que esta última calleja nos acerca a un llano donde se encuentran los monumentos.

 

No es necesario completar más lo narrado. D. Antonio nos ofrece con pocas palabras una situación acertada de los dos monumentos, sin duda puso cuidado e interés en ello pero se echa muy en falta el nombre de la finca donde se encontraron, su falta añade imprecisión al objetivo de su comunicación; debió darse cuenta de ello y lo suplió con una escueta y objetiva localización. Tendría sus motivos.

 

Añadamos nosotros que al llegar al fin del berrocal actualmente hay un cruce de caminos y, a nuestra derecha en sentido de la marcha, un bello puentecillo sobre el arroyo de la Luz.

lam-i-dolmenes-de-las-perillas-tumulos-i-y-ii

Lámina I.- Vista aérea de los restos de los dos dólmenes próximos a los caseríos de las Asperillas -Perillas-.

 

Sigamos nuestro paseo situados en los comienzos del“llano” donde se realizaron los dólmenes. Este llano de manera general significa fuera del berrocal. Así pues, situados en el cruce, actualmente fin de la calleja que traemos, hay en nuestro frente un muro lindero, atrás queda el berrocal y delante, trás el muro, comienza la finca de Las Perillas o Asperillas.

 

Si miramos de frente a  la casa de la finca, aún algo alejada, veremos que, poco antes de ella y muy próximos a la margen derecha del arroyo que traemos,  se ven dos elevaciones.  Muchas veces había pisado esos cardizales y, tras la escueta y objetiva relación en lo descrito en 1878 se hizo relativamente fácil e inmediata la localización.

 

  • Descripción

 

Localizada la posible necrópolis debemos continuar con la descripción original que D. Antonio hace de la misma que  no carece de detalles científicos.

 

Dice así:

“…en el cual poco distantes una de otra había dos pequeñas colinas en una de las cuales se veía como el brocal de un pozo de unas cinco varas de diámetro,…”

fig-1-reconstruccion-del-dolmen-de-las-perillas

Fig 1.- Reconstrucción del dolmen de las Perillas según el relato del Sr. Malo de Molina.

 Nos menciona que se observaban dos –pequeñas colinas- sin duda eran los túmulos y en uno asomaba la parte superior de los ortostatos, nos dice que –se veía como el brocal de un pozo- éste era de tendencia circular ya que nos hace mención de su diámetro –unas cinco vara de diámetros-.

 

Tomando como unidad la vara castellana que equivale a 0,835 m nos da un diámetro de 4,75 m. Esta medida parece adecuada  comparada con los diámetros de otros grandes monumentos de características semejantes no excesivamente alejados: Guadalperal tiene unos 5 m por su parte mayor; Lácara más de 5 m; Granja del Toriñuelo 3,8 m; Soto 3,8 m etc.

 

Tras la concisa descripción de los monumentos, breve y objetiva debemos suponer que la expedición llevaba mayores miras, menos simples que la estudiosa observación. No satisfechos, acometen la excavación de uno de ellos el mayor y más llamativo por su anillo superior de grandes piedras.

 

“… trabajando allí se encontró como la entrada de un callejón que bajaba formando ángulo con el terreno de la dehesa, lo cual hizo creer que aquello era una mina y el callejón un pozo de arrastre….

 

Así se nos narra la acción que se llevó a cabo: se excavó en el túmulo que dejaba ver la parte superior de los ortostato lo que  motivó el descubrimiento de la entrada al corredor. Se nos dice que el suelo descendía hacia el interior e inmediatamente el cerebro de D. Manuel Malo de Molina hace una relación: supone que han encontrado el pozo de arrastre de una mina y lógicamente una entrada de ésta.

 

Ambas cuestiones son difíciles de compaginar en el espacio relativamente pequeño que ofrece el túmulo de un dolmen es difícil suponer esos dos elementos mineros tan próximos. La bocamina y el pozo de arrastre forzosamente no pueden estar tan cercanos ya que carece de sentido su construcción. En nuestra opinión este vocablo -pozo de arrastre- solamente lo dominaría en su hablar diario un personaje que con cierta frecuencia vive ambientes mineros, algo apuntamos de esto al hablar de la familia de don Manuel en Madrid.

 

Nosotros podemos afirmar que lo descrito se puede corresponder con la estructura de un dolmen con su cámara y corredor pero aquellos personajes en aquella época lógicamente ignoran de que se trata -se comenzaban a descubrir los primeros dólmenes-.

 

Ellos continúan su trabajo de esta manera:

 

“…Se empezó el deszafre y en él se encontraron dos piedras; una, que se conserva en mi estudio…” , -en el de fray Joaquín -,…es piedra de la segunda edad, más adelante describiremos la otra…”.

 

La palabra deszafre -otro vocablo minero que utiliza D. Antonio- se emplea en minería para indicar la separación del mineral de la roca que lo acompaña. Lo entendemos como que retiran la tierra y otros materiales pequeños, posiblemente del recién descubierto corredor, llegan hasta la cámara bien limitada por grandes ortostatos y aparentemente en excelente conservación. Entre esos materiales excavados han encontrado dos objetos de los que se ocupa posteriormente.

 

Continua así:

 

“… Pronto llegamos al suelo que lo encontraron muy duro y compacto y allí concluye el callejón, descubriéndose por completo un círculo de piedras de cantería de una sola pieza de cinco varas de alto y cinco de diámetro que con el callejón así mismo de cantería, y cubierto con ella….”

 

Una vez vaciado el corredor, se encontraron en la cámara que debió estar con la cubierta hundida, ya que no la mencionan; recordemos que los ortostatos eran visibles en su parte superior. Nos da su altura general, -cinco varas- es decir 4,175 m; el dolmen de Soto mide de altura máxima 3,40 m; Granja de Toriñuelo 1,80 m; solamente un ortostato del dolmen de Lácara sobrepasa esa medida, llega a 5,10 m. Esto nos induce a suponer que, al menos por su altura se trataba de un gran monumento.

 

Después menciona brevemente las características del suelo y el corredor; éste está formado por piedras de granito de una sola pieza, tanto a los lados como en la cubierta.

 

Al dar la misma medida para la altura y el diámetro nos encontramos con una cámara de sección cuadrada, cuestión que no se le escapa y nos pormenoriza de esta manera.

 

“…También formaba una figura, cuyo perfil era un cuadro seguido de un callejón estrecho terminado el cual se halla la rotonda esto suponiendo el pozo y el callejón por la mitad….”.

 

Tras la excavación del corredor y la cámara debieron acometer la limpieza del túmulo y éste presentó la estructura siguiente, poco usual pero justificada por la gran altura del monumento:

 

“…El círculo de piedras estaba formado con otras de gran tamaño inclinadas sobre ellas, comprendiéndose de este modo la formación del montecillo….”.

 

Retirada la tierra y materiales menores, que no describe,  se vio que los grandes ortostatos que formaban el anillo eran mantenidos en pie por otras grandes rocas de igual material que, como puntales exteriores los mantenían erguidos.

 

Hasta aquí llega la descripción del monumento; después nos expone primeramente un posible proyecto para un próximo futuro, explorar el otro monumento. Más adelante nos dice en general, cual es el panorama cultural de la comarca en este sentido.

 

“…Acaso explorando el otro de que se hace mención, hallaríamos igual monumento, puesto que no es el primero encontrado y destruido en aquellas inmediaciones, según manifiestan algunos amigos, y que por no conocer su importancia han sido despreciados, así como habrá sucedido a otras obras de remota o desconocida antigüedad….”

 

 

3.4. Los objetos hallados

 

3.4.1. Descripción

 

La notificación pasa después a mencionar los dos objetos hallados en el corredor . No se detiene mucho con uno de ellos pues se trata de un objeto conocido: un hacha pulimentada. Después describe el otro.

 

“…Pasemos ahora a la descripción de la otra piedra encontrada con el hacha, de que os he hablado en este mismo dolmen. Tendría, dice mi ilustre amigo, como un tercio de larga y de grueso por la parte más ancha, como media pulgada: desde la mitad a la tercera parte hacia la punta, formaba como un cono, hacia la parte más ancha iba aplanándose insensiblemente y en el medio tenía una ranura que iba ensanchándose hacia los lados: la piedra era azulada, semejante en el color al de la pizarra dura y su forma la descrita….”

fig-2-objeto-no-2-dolmen-de-las-perillas-i

Figura número 2.- Posible reconstrucción del objeto de piedra pulimentada.

 

Así pues, el otro objeto era también de piedra, ahora azulada como la pizarra dura. Tenía un tercio -de vara- de largo –  unos 27,8 cm – y media pulgada  de ancho máximo -aproximadamente 1,16 cm -, es decir debía ser una barra, estrecha y alargada; su sección variable, al menos en parte era circular ya que nos dice que desde la mitad a un tercio era cónica y que acababa poco a poco -insensiblemente- en punta aplanada.

 

Es lógico pensar que si un extremo acababa en punta aplanada, la base del cono debía estar hacia la parte opuesta, es decir hacia el centro de la figura.

 

Centralmente tenía una ranura que se ensanchaba hacia los lados, tal vez una canaleta central en forma de U de lados abiertos.

 

No nos dice nada de la sección y forma de la otra mitad, por ello es probable que no tuviera nada destacable que les llamara la atención, por lo que la suposición más lógica es que fuera como el resto: circular, de tendencia cilíndrica.

 

  • Relaciones

 

Estos ejemplares no son frecuentes en Extremadura. Éste que ahora presentamos parece ser la representación de un híbrido: por su forma general pudiera tratarse de un Bastón de Mando como los encontrado en el dolmen del Leoncillo I, Villar del Rey (Badajoz); igualmente pueden rastrearse formas antropomorfas alargadas semejantes entre los ídolos del cerro del Greal en la provincia de Granada (Almagro 1973).

 

  • Actualización

Continuamos nuestro estudio con la descripción de los monumentos como nosotros los hemos encontrado.

 

Su localización geográfica corresponde a un punto muy próximo al formado por una latitud norte de 39º 28´ 13,9´´ y una longitud oeste de 5º 48´ 50,01´´.  Pertenecen al término municipal de Trujillo.

 

Se situaron muy próximos por el sur a la unión de  los arroyos Mohadilla-De la Luz con otro que viene por la derecha para formar el Marinejo o Merlinejo. A unos 250 m al oeste del cortijo de la finca.

 

Los dos túmulos tienen forma tendente a ser tronco cónica y dictan entre si unos 50 m;  son de tamaño desigual, mayor el situado más al norte. Éste  tiene unos 2 m de alto; el pequeño estimamos que ronda 1,60 m. El diámetro del túmulo mayor, al nivel del suelo, mide 27,20 m, el menor solo llega a 22,10 m.

 

En la parte superior, que corresponderían al anillo formado por los ortostatos, el primero tiene un diámetro de 11,05 m con una prolongación, hacia el este, de 6,8o pasos que correspondería al corredor, es la orientación habitual de estos monumentos. El otro, el situado más al sur, tiene en esta misma parte superior una forma más bien ovaada y sus ejes miden: el N-S 11,67 m y el E-O 10,20 m; aparentemente no presenta espacio que pudiera corresponder al corredor.

 

Los ortostatos fueron desmontados íntegramente pues ninguno de los dos los ha conservado -ese fue el deszafre del que hablaba D. Manuel-, sin embargo actualmente el anillo superior se presenta bien señalado por el truncado o cambio de angulación en la superficie.

 

Tiene además el primero en la parte superior un par de grandes piedras quebradas y en la ladera se observan otras menores sin labrar, todas del cercano granito. Por lo general los materiales de la parte correspondiente a la zona baja del túmulo son menores.

 

Los extensos restos romanos que hay en esta misma finca y la escueta noticia de la existencia de una necrópolis visigoda en las inmediaciones de la misma, (2) hacen suponer que este dolmen pudo ser visitado y saqueado desde la antigüedad romana.

 

En las proximidades de ambos monumentos hay numerosos restos de granitos reaprovechados que, por su forma prismática, su mayor alisamiento, generalmente en una de sus caras podrían corresponder a los ortostatos que se mencionan. Un ejemplo lo constituyen los cercanos puentecillos realizados con grandea piedras rectangulares visiblemente reaprovechadas al igual que la base del bancos corrido de la casa de los “gañanes” frente al cercano palacio del Carneril.

 

  • Conclusiones particulares

 

Llegados a este punto, podemos asegurar: Primero, el Sr. Malo de Molina enumera con veracidad, las partes fundamentales del dolmen: corredor, cámara, y túmulo.

 

En segundo lugar diremos que hay cuatro coincidencias importantes que justifican nuestra creencia en afirmar que los dos túmulos que presentamos en este trabajo corresponden a la descripción de los dólmenes que nos hizo D, Antonio a través de D. Joaquín Rodríguez Ordóñez.

 

1º La coincidencia de su localización.

 

2º El bien diferenciado tamaño de la forma circular de sus túmulos.

 

3º El visible alargamiento del túmulo I hacia el este, lugar donde habitualmente se situaba el corredor, (este detalle no se aprecia en la fotografía aérea).

 

4º El material pétreo que refuerza los túmulos no existe en el resto del terreno.

 

La descripción correspondiente al objeto en forma de barra nos permite señalar:

 

1º La ranura central puede corresponder a una bien marcada cintura.

 

2º La tendencia triangular con vértice en la parte inferior de una de las partes sería la representación del tronco.

 

3º La otra parte indicaría las extremidades inferiores.

 

Estas tres cuestiones nos conducen a la representación de una figura humana esquemática incompleta -acéfala y sin extremidades superiores.  Es decir correspondería a un ejemplar de los denominados idolillos esquemáticos.

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Lámina II. Vista del túmulo I.

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Lámina III. Vista del túmulo II.

 

 

  1. EL DOLMEN DE CAÑADA

 

  4.1. Generalidades

El descubrimiento de los restos que ahora presentamos se realizó hace unos cinco o seis años, es pues relativamente reciente y se debió a D. Patricio Mateos Quesada, doctor en Biología, profesor en el Instituto Turgalium de Trujillo. Patricio tuvo la gentileza de acompañarnos en nuestra primera visita y en cierto modo dio su consentimiento a este estudio del que  él no se iba a ocupar.

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Lámina IV- Visión aérea del dolmen de Cañada.

 

4.2. Localización

 Está situado en el término de Trujillo. Se localiza en el punto geográfico definido por las coordenadas: latitud norte 39º 29´ 18,93´´ y longitud oeste 5º 55´ 38,57´´ (Lám IV).

 

Para visitarle recomendamos un camino público que desde la población de La Cumbre se dirige a la Aldea del Obispo, cruza la carreta de Trujillo – Cáceres a la altura del Km 7 -en sentido de Cáceres, a la derecha según venimos de Trujillo-.

 

Sigamos por él despreciando los distintos ramales que nos irán surgiendo a ambos lados. No es necesario llegar hasta el río Magasca al que cruza, sin puente, a la altura de la finca denominada Cañada, donde se asienta el dolmen.

 

Antes de llegar al río llegaremos a una puerta que cierra el paso; es la entrada a la finca de Cañada. Ya en la finca debemos continuar el camino en dirección al Magasca, marcharemos con una pared de piedra a nuestra derecha, al doblar ésta debemos seguirla y dejar el camino que traemos; pronto se llega a una puerta cerrada con alambradas. Si vamos en vehículo, debemos dejarlo allí, pasar y dirigirnos ya andando hacia las cuatro paredes de un pequeño edificio rectangular que, orientado a solana, cae a nuestra izquierda, en dirección al río. Una vez en él se observan los ortostatos que quedan a unos cien metros y en la misma dirección este que traemos al andar.

 

Su distancia a tiro de piedra de la ciudad de Trujillo es de unos cinco kilómetro.

 

El camino continúa por la finca de Aldehuela hacia la de Casillas y de allí hasta la población de Aldea del Obispo. Este viejo camino tiene grandes tramos ya perdidos, no así el que nosotros necesitamos. Resulta indispensable pedir autorización a los propietarios de la finca Cañada donde se encuentra el monumento.

 

4.3. Descripción

 

El monumento, aunque cercano, está fuera del berrocal -por callejas dicta de cinco a seis kilómetros de Trujillo-, se situó en la margen izquierda del río Magasca y próximo a él.

 

El entorno inmediato lo forman una serie de pequeñas lomas onduladas en las que de vez en cuando afloran pizarras de escasa altura; ocupa pues una zona de contacto que sirve de inicio a la penillanura Trujillano-Cacereña.

 

El terreno así descrito presenta un suave hundimiento a medida que desde el inicio de la cuenca, tanto al este como al oeste, se aproxima al río Magasca; a su vez toda esta superficie bascula levemente hacia el norte, la dirección en la que corre el río.

 

Se halla totalmente desforestado bastantes kilómetros a la redonda y el pastizal que ofrece es poco tupido y corto.

 

Si nos acercamos al monumento por el río nos puede servir de orientación  un buen puente de ladrillo que, aunque angosto, facilitaba el paso de una a otra parte de la finca. El dolmen se encuentra en un cerro inmediato ya en la margen izquierda.

lamina-v-dolmen-de-canada 

 Lámina V.- De la cámara del dolmen solamente restan dos ortostatos opuestos y en pie

 lamina-vi-dolmen-de-canada

Lámina VI.- Los dos ortostatos sin túmulo ni corredor

 

De las tres partes que presenta este tipo de monumentos prácticamente han desaparecido el túmulo y el corredor. Tampoco se observan anillos que pudieran servir de refuerzos ni abundan otros materiales que los habituales en el medio natural en el que se encuentra.

 

Aunque inapreciable, algo debe quedar del túmulo ya que buena parte de los dos ortostatos que quedan en pie está  enterrada y aguanta la presión del ganado bovino cuando la utiliza como rascador. Debemos suponer razonablemente que la superficie natural original del cerro debe ser al menos unos decímetros más aplanada.

 

Por los restos que se observan del monumento se puede afirmar que la cámara se realizó en granito ya que nos han llegado en pie dos ortostatos los cuales además son opuestos lo que nos permite calcular el diámetro.. Inmediatos, también se observan restos de otros dos. (Lám V y VI).

 

Por estos restos podemos afirmar que la cámara era poligonal de tendencia circular. La distancia entre ellos es de 4,90 m lo que nos marca su diámetro; esto nos proporciona también la medida de la circunferencia interior que sería 15,38 m; ambas medidas nos indican un monumento de buen tamaño.

 

La forma de este tipo de monumentos es bastante constante, no lo es su tamaño. Entre otros acabamos de decir que el dolmen de Las Perillas tenía de diámetro 4,75 m; el de Guadalperal mide un diámetro de 5 m (González y Quijada 1991); el situado en la finca de las Caballerías, al sur de Logrosán, tiene 7,15 m (Rubio 1996); solamente 4 m de diámetro tiene el dolmen de la Barca (Rubio 2002); el dolmen de Lácara 5,10 m (Almagro 1959).

 

Suponemos una cierta regularidad en la longitud de los ortostatos que, como se observa en la tabla adjunta está próxima a 0,90 – 1 m lo que nos permite aproximarnos a la cantidad de estos que tendría, en torno a las 15 piezas.

 

Su altura aunque también muy imprecisa, se aproximaría a los 1,50 metros más la cubierta y el túmulo.

 

Las medidas de los restos de ortostatos, en metros, son las siguientes :

 

NUMERO LARGO ANCHO ALTO ORIENTACIÓN
1 0,92 0,23-0,13 1,17 45º NE-225º SW
2 0,93 0,22-0,33 0,93 110º E-290º W
3-fragmento 0,28 0,12 0,93 Desmontado

 

Cerca, el río cercano presenta en su lecho cuatro o cinco sillares de granito tendentes a la forma prismática habitual de los dólmenes aunque mas cortas ya que estos grandes bloques se partían para facilitar su traslado. Se localizan pasado el puente hacia el norte, inmediatos a las ruinas de un viejo molino harinero.

4.4. Materiales observados en superficie

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Figura 3.- Objetos líticos tallados observados en superficie. a/ Fragmento de cuarcita. b/ Punta de flecha. c/ Fragmento de lámina

 

Los escasos objetos que hemos observado estaban situados en la superficie interior de la cámara. Las cerámicas están muy fragmentadas, la mayoría son finas, aparecen con y sin desgrasante, por lo general de color anaranjado, a nuestro entender fuera de contexto -no hay que olvidar que se ubica cerca de una vieja vivienda-.

 

Encontramos los objetos líticos siguientes (Fig 3):

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Lámina VII.- Fragmento de cuarcita parcialmente tallado.

 

Tujillo/Cañada nº 1.- Se trata de un fragmento de cuarcita de color pardo claro cuya forma se acerca a un semicírculo aunque deforme e incompleto; su sección es trapezoidal. Mide 65 mm de altura máxima y 42 mm de ancho. (Lám VII).

 

Presenta en líneas generales cuatro caras las dos mayores, anterior y posterior, separadas por un espesor que llega a los 13 mm; las dos pequeñas,  superior e inferior, se hallan pulidas lo que puede conducir su pertenencia a un canto rodado.

 

Una de las caras mayores es lisa aunque no pulida y la otra aparece tallada de forma irregular.

 

El perfil de los bordes mayores es levemente aserrado y el más circular presenta en la cara más trabajada 4-5 arcos cóncavos, bastante toscos y poco marcados, estas cuestiones posibilitan su utilización como raspador. No obstante las huellas de golpes con percutor parecen difíciles de concretar. (Fig 2a).

lamina-viii-dolmen-de-canada

Lámina VIII.- Punta de flecha tallada.

  

Trujillo/Cañada nº 2.- Se trata de una punta de flecha de sílex translúcido, blanco, con base lisa y aletas apuntadas -solamente nos ha llegado una-. Fue observada igualmente en la superficie correspondiente a la cámara, cerca del ortostato número 1 (Lám VIII).

 

Tiene de alto 15 mm -faltan unos mm del pico-; su ancho máximo en la base actual es de 12 mm y el grosor es de 3 mm siendo una de las caras más saliente, el doble que la otra. Su sección es de doble trapecio compartiendo la base mayor.

 

La forma triangular se logró por medio de una talla pequeña y sumamente delicada presentando una de las caras menor número de golpes por ser la superficie más plana -coincide con la cara menos gruesa-. Los dos bordes son afilados y finamente aserrados. La base no muestra señales de pedúnculo (Fig 2b).

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Lámina IX.-Fragmento de lámina tallada

 

Trujillo/Cañada nº 3.- Este objeto lítico nos parece también de sílex translúcido, blanco. Fue encontrado cerca de la cámara, en la superficie que correspondería al túmulo. Es un fragmento de lámina en punta cuya forma geométrica tiende a la forma trapezoidal; está truncado cerca de uno de sus vértices, el más afilado. Su sección se aproxima al trapecio. La altura máxima es de 24 mm, el ancho llega a los 15 mm y el grosor es de 4 mm (Lám IX).

 

Una de sus caras, la posterior, es lisa aunque levemente cóncava; la anterior, también cóncava, es mucho menor y a partir de ella se logró todo el volumen al menos en dos fases. En la primera se obtuvieron por talla tres caras oblicuas y en el extremo de dos de éstas, las de la derecha aparece la línea finamente retocada de forma aserrada por incisión con un objeto fino, quizás la uña (Fig 2c).

 

5.RELACIONES DE LAS NECRÓPOLIS

 

Ya hemos mencionado diversos monumentos con los que éstos restos y sus noticias nos inducen a establecer una semejanza formal. En cuanto a los objetos líticos diremos que el fragmento de cuarcita no presenta con certeza una alteración humana. De aceptar ésta en las zonas de corte podría acercarnos a una época muy temprana del Paleolítico.

 

Su localización en este monumento aparentemente es intrusiva pues el terreno que nos rodea es de contacto entre los granitos y las pizarras de la penillanura con ausencia de cuarcitas en las inmediaciones.

 

Cabe también suponer que fuese un componente natural del túmulo un fragmento de un canto del cercano río.

 

Dos de los materiales que hemos presentado, laminita en punta y punta de flecha, son habituales de los ajuares que acompañaban a los difuntos, sobre todo la punta de flecha cuya forma y talla están idénticamente representas en numerosos dólmenes entre los que destacamos el de Guadalperal. Viene dibujada con el nº 49 del ajuar una punta de flecha con la misma talla y perfil (González 1991).

 

Igualmente se observa gran semejanza con nuestra flecha y la laminita en punta en los diversos materiales líticos concretamente  en el ajuar de la tumba nº 6 del complejo de El Pozuelo, Zalamea la Real, Huelva (Nocete 1999).

 

Aparte de estos objetos hay que reseñar otros fragmentos muy pequeños del mismo material.

 

Es significativa igualmente el hacha de cuarzo, perfectamente pulida que halló por un trabajador agrícola, en un lugar cercano aunque impreciso, aunque siempre situado hacia esta parte norte. El trabajador, de la cercana finca de Casacascos, ya fallecido nos proporcionó una versión, pero los dueños de la pieza nos facilitaron otras dos: la primera de ellas, la del obrero, nos dijo que se halló en una antigua excavación en un impreciso cerro hacia esta parte norte y cercana al río; la segunda se encontró en el lecho del río, hacia el norte y la tercera que se halló en las proximidades de la cercana mina, situada hacia el norte  e inmediata al cauce, en la margen derecha.

 

Ya dijimos que era un objeto neolítico, de mucho prestigio, cuya función estuvo vigente en los largos años en que nuestro enterramiento estuvo en uso. De esta manera se puede afirmar que si el hacha no perteneció al ajuar de nuestro dolmen si perteneció a alguien  de sus contemporáneos o  próximos a ellos (Rubio 2003).

 

  1. CRONOLOGÍA

 

La ausencia de fragmentos de cerámicas características de los monumentos megalíticos nos indispone a concretar fechas sobre las épocas de su utilización. Los dos elementos que hemos presentado -Perillas y Cañada- comunican un horizonte amplio que puede moverse entre el cuarto y el segundo milenio a. de C. aunque puede prolongarse a épocas posteriores si se encontraran restos que así lo aconsejara.

 

  1. CONCLUSIONES GENERALES

 

Aunque son escasos los datos que hemos presentado no por ello dejan de ser ciertos, hemos visto que en los ambientes culturales provinciales del el último cuarto del s. XIX había una atmósfera cultural en la que estaba presente la existencia de dólmenes en Trujillo: Vicente Barrantes lo refiere en 1875 y Vicente Paredes en 1899.

 

Hasta ahora, la cultura dolménica se ubicaba más lejanamente; los dólmenes más próximos eran los ortostatos desmontados del poblado de la Coraja, en Torrecilla de la Tiesa (Cáceres) (Bueno y Balbín 2000) y el olvidado dolmen de Logrosán (Rubio 2006).

 

Sus divulgadores son de garantía en el mundo científico del momento, ello nos permite incluir con toda veracidad nuestra localidad y sus próximos territorios, en la cultura megalítica dolménica.

 

Con ello se fortalece la extensión central de ésta. Estas sociedades, aunque estructuralmente poco conocidas, cada vez se nos muestran más complejas. Se dedicaban esencialmente a la agricultura, la ganadería y la caza; nosotros suponemos, como hipótesis de trabajo, que dada la complejidad y perfección de alguno de estos monumentos parecen reclamar de algún modo, la existencia de profesionales de este tipo de construcciones.

 

NOTAS

(1) Una semblanza de la vida de Joaquín Rodríguez Ordoñez nos la da Juan Tena Fernández en las páginas 286 y 287 de su libro Trujillo Histórico y Monumental al tratar el convento de la Magdalena en Trujillo.

 

(2) Se tienen noticias sin dato alguno, de la existencia de una necrópolis visigoda en esta misma finca, nos la transmite Francisco Javier Pizarro Gómez en el tomo dedicado a Trujillo de la colección Paisajes urbanos de Extremadura (Pizarro 2007). En la página 13 al hablar de la basílica visigoda existente extramuros a la puerta de Coria de Trujillo nos dice:

 

…pues en el lugar denominado “las Perillas” , en el límite entre los términos de Trujillo y Madroñera se han hallado evidencias materiales de una necrópolis visigoda….

 

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TENA FERNÁNDEZ, Juan (1968): Trujillo Histórico y Monumental. Alicante.  pág 286 – 287.

 

 

 

 

 

Dic 282015
 

Manuel Rubio Andrada y Francisco Javier Rubio Muñoz.

LOS CAUDILLOS

La vida de nuestros conquistadores en ocasiones presentan soluciones semejantes a situaciones[1] parecidas. Es fácilmente reconocible la influencia de Cortés en la retención y muerte de Moctezuma con el posterior apresamiento y muerte de Atahualpa por Francisco Pizarro.

Nos vamos a ocupar ahora de una relación menos llamativa pero, a nuestro juicio, no por ello carente de interés. Es la influencia que ejercieron en la actuación de Cortés determinadas actuaciones de Vasco Núñez de Balboa en el Darién.

Veamos brevemente cómo se fraguaron estos dos caudillos tan diferentes en sus inicios.

 

  • El caudillaje de Vasco Núñez de Balboa

 

En 1501 Vasco Núñez zarpa en la expedición de Rodrigo de la Bastida. Descubren las costas de Colombia, las bahías de Sta Marta, Cartagena, después atraviesan el golfo de Urabá y pasan a las costas panameñas hasta Nombre de Dios desde dónde regresan a La Española en 1502.

Balboa permanece en La Española unos siete años allí tenía repartimiento de indios.

El 9 de  junio de 1508 Diego de Nicuesa obtiene capitulaciones en Burgos para sí y para Alonso de Ojeda a fin de conquistar y colonizar las tierras de Urabá y Nicaragua  no sin la oposición de Diego Colón que las reclamaba como pertenecientes al patrimonio de su padre.

En 1509 Diego Colón sustituye a Nicolas de Ovando como gobernador de La Española donde permanece hasta 1515.

En noviembre de 1509 salen los expedicionarios en medio de mutuas y escandalosas disensiones y no sin obstáculos por parte de Diego Colón, el nuevo virrey y gobernador de La Española que, recordemos, consideraba a aquellas tierras como de su patrimonio.

Poco faltó para que Hernán Cortés se enrolara en esta expedición. Otra vez, el medellinense frena sus impulsos y permanece en La Española, no nos caben muchas dudas que, entre otras cuestiones esperaba ver resultados prácticos.

Hacia 1510, Balboa  embarca como polizón en la nave del bachiller Martín Hernández  Enciso[2], alcalde mayor de  una de las dos recientes expediciones: la de Alonso de Ojeda, en la que iba nuestro paisano Francisco Pizarro.

Tras algunas vicisitudes deciden atravesar el golfo de Urabá, de esta manera cambian de gobernación: de Nueva Andalucía que era a la que iban pasan a Veragua que, como se ha mencionado, pertenecía a Diego de Nicuesa. Claramente el bachiller Enciso y los suyos trasgredieron la Ley. Las circunstancias y Balboa, sin ser el responsable directo, “soplaron el viento” en aquella dirección.

Allí, instalados en la transgresión, en el otoño de 1510 y tras diversas circunstancias, fundan la ciudad de Sta María La Antigua del Darién. Recordemos: la fundan en una gobernación distinta a la suya.

Como consecuencia de esto, se produce una crisis social con tres partidos claramente enfrentados; su solución proporcionará a Núñez el poder de las dos gobernaciones, sin riesgo de perder capital. Núñez de Balboa se mueve bien en el nuevo ambiente.

En efecto, al estar en una gobernación distinta a la suya Hernández de Enciso ya no tenía poder legal.

En asamblea se acuerda hacer elecciones para nombrar a los alcaides y corregidores de la nueva ciudad de Santa María: Vasco Núñez de Balboa y Martín de Çamudio pasan a ocupar los puestos claves, no hubo sorpresas.

Obtenido el poder de esta forma, más o menos democrática, Balboa debe hacer frente a los otros dos partidos en que se sustentaba el poder: los seguidores de Martín Hernández Enciso y los que esperan ponerse bajo la tutela de Diego de Nicuesa, gobernador de aquel territorio: Veragua.

Pacta con los dos grupos en sus propuestas: por un lado manda emisarios al gobernador Nicuesa para ponerse bajo su jurisdicción; por el otro inhabilita temporalmente al bachiller Enciso. Ambos, Nicuesa y Enciso, habían financiado sus dos expediciones.

La realidad fue que una vez alcanzado el poder,  Balboa lo mantuvo a toda costa y pese a  las apariencias, con firmeza. Posteriormente desterró en malísimas condiciones, al mismísimo gobernador Cristóbal de Nicuesa[3] -no le dejó desembarcar-.

De forma diferente pronto se deshizo también de Martín Hernández Enciso e incluso de Çamudio, su acompañante  como corregidor de Sta María la Antigua.

Ambos fueron enviados el 4 de abril de 1511[4] en el mismo navío; el primero marchaba preso para ser juzgado en Castilla y el segundo debía presentar las acusaciones. Un tercero, el regidor Valdivia debería quedarse en Sto Domingo; llevaba 1200 pesos de oro del quinto real y también  relatar lo descubierto, sobre todo las conquistas. Además presentó una serie de peticiones al  nuevo almirante y virrey  Diego Colón  y, según rumores trasmitidos por el padre Las Casas,  sobornar al tesorero real Miguel de Pasamonte[5].

Dice así Bartolomé de las Casas[6]:

“…que le enviase gente, armas y comida, para lo cual envió buena cantidad de oro, y secretamente al tesorero Pasamonte un buen presente dello, según se dijo.”

Estas gestiones dieron pronto sus frutos. Pues el Almirante Diego Colón informaba al rey el 10 de septiembre de 1511 del nombramiento de Balboa como Gobernador interino del Darién. Por el momento éste se libro de sus dos directos competidores. El 23 de diciembre de 1511 el rey Fernando ratificó el título dado por Diego Colón en la Española[7].

La decisión es fácil de entender si se parte de que Diego se había opuesto al nombramiento como gobernador tanto de Ojeda como de Nicuesa por asegurar que los territorios de sus gobernaciones le pertenecían; además no había posibilidades de que en aquel preciso momento se pudiera realizar otro nombramiento con más posibilidades de éxito.

El regidor Valdivia estaba de vuelta en Sta María la Antigua hacia el mes de octubre de 1511[8], traía para Vasco  el título provisional de Gobernador: por el momento significaba la legalización del golpe… ya Vasco podía moverse libremente como caudillo.

Llegados a este punto debemos tener claro que la fundación de la ciudad de Sta María la Antigua por orden del bachiller Enciso, fue un hecho necesario para dos cuestiones importantes: la una iniciar la conquista  de Tierra Firme, otra para que Balboa  se alzase con el poder y obtener posteriormente su legalización aunque provisionalmente.

Dejemos en este punto las andaduras de Vasco Núñez y pasemos a las de Hernán Cortés.

  • El caudillaje de Hernán Cortés

 

En sus inicios Hernán había estado muy cerca de marchar con Francisco Pizarro en la expedición de febrero de 1501 que mandaba frey Nicolas de Ovando. Por diversas circunstancias hubo de retrasar su partida hasta 1504. Hasta entonces su oficio de burócrata le había permitido vivir sin demasiadas comodidades ni estrecheces.

En 1504, ya en La Española, presentó cartas de recomendación para el gobernador frey Nicolás, allí siguió en la burocracia. Desempeñó su oficio de escribano como ayudante de Diego Velázquez, militar veterano en Sto Domingo; por tanto gran encomendero, escribano (notario) de la villa de Azua, teniente de gobernador de varias villas, alcalde mayor de la villa de San Juan y de la Maguana y alcaide de la fortaleza de Villanueva de Yaquimo; es decir un personaje de primera líneas entre los conquistadores y colonizadores.

La relación económica y profesional de Hernán Cortés con su superior, Diego Velázquez, sirvió también para ascenderle socialmente y adentrarle en los peldaños más altos de la sociedad colonial; su formación de jurista y humanista en Salamanca y Valladolid, junto a sus cualidades personales, sin duda le  permitieron desenvolverse con soltura y acierto en aquel ambiente.

Pero Cortés debía tener claro que allí había ido también a por riquezas. Desde su posición social en Sto Domingo como secretario de Diego Velázquez, tendría el oído fino y bien abierto para informarse de las andadas de unos y otros en los descubrimientos, conquistas y sobre todo de sus resultados prácticos: oro y riquezas.

Ya a finales de 1510 o comienzos de 1511 habían llegado a La Española las primeras noticias de las expediciones de Ojeda y Nicuesa. No eran favorables. Como fuente de las mismas figuraba  el accidentado regreso de uno de los dos gobernadores: Alonso de Ojeda.

Las otras noticias fueron algo posteriores, iban en el viaje del que antes hicimos referencia, y que fue emprendido por el alcalde de Santa Maria La Antigua, Çamudio, el regidor Valdivia y el bachiller Enciso el 4 de abril de 1511. Contenía  también una carta enviada por el veedor real Juan de Quincedo con la relación sobre el desastroso viaje de Nicuesa.

El regreso de Ojeda y la carta del veedor poco atractivo presentaban de estas dos calamitosas expediciones.

No ocurrió así con la narración de las andanzas de Vasco Núñez de Balboa en Tierra Firme, interesadamente corregidas y aumentadas en los relatos de Valdivia y Çamudio: el quinto real y los presentes en oro enviados por Vasco debieron ser el detonante para obtener el reconocimiento real de su nueva condición. El panorama cambio radicalmente. Tras las tropelías de unos y otros en el Darien vino el reconocimiento provisional de su nuevo cargo de Gobernador.

Llegados a este punto, en los finales de 1511 y comienzos de 1512, en el entorno más pudiente de los colonizadores de La Española se despertó aún más la ambición, la codicia de mayor riqueza y poder.

Así, en los finales de ese mismo año de 1511, bajo la autorización del virrey, se pone en movimiento nuevas expediciones, una de ellas fue la de Diego Velázquez, tenía como finalidad conquistar y colonizar Cuba.

Dejemos por el momento a Diego Velázquez y volvamos al mundo de Vasco Núñez de Balboa.

Con la legalización de la autoridad en su mano Vasco continuó sus conquistas y descubrimientos entre los que destaca el de la Mar del Sur. Pero la llegada del nuevo gobernador Pedrarias Dávila, nombrado el 27 de julio de 1513, complica su situación: queda ahora como Adelantado de la Mar del Sur y gobernador de Panamá y Coiba siempre bajo las órdenes de Pedrarias quien debía autorizar sus expediciones.

Solicitadas éstas a Pedrarias, no llegan respuestas y Vasco  decide obrar por su cuenta. En 1516 envió a su capitán Andrés de Garavito a reclutar personal para sus nuevas empresas,  en Jamaica y Cuba; recordemos, lo hace a espaldas del nuevo gobernador  Pedrarias Dávila.

Como consecuencia de esto, en ese mismo año de 1516, ocurre la prisión de Vasco y como  solución se llega al acuerdo entre ambos  de su matrimonio; lo hace por poderes con una de las hija del gobernador Pedrarias.

Después, ante las noticias de destitución de éste y la llegada de un nuevo gobernador, vuelven a sonar los “tambores de guerra”… delatado por Andrés Garavito, Vasco será apresado en los finales del año 1518,  fue juzgado acusado de independentistas y ejecutado en enero de 1519.

No nos cabe duda que el comienzo del alzamiento con el poder por Vasco fue un ejemplo a seguir por Cortés aunque como veremos con otras formas y otros tiempos.

Hernán Cortés como cualquier conquistador, para financiar una considerable expedición necesitaba un importante capital. Bien situado económicamente en Cuba, como burócrata y como encomendero, tardó siete u ocho años para poder realizar sus sueños.

Mientras las expediciones enviadas por Velázquez a la costa este mexicana se sucedían: de momento su objetivo inmediato era el descubrimiento y reconocimiento de la costa y ciertos intercambios mercantiles, los denominados rescates. Posteriormente si se lograba la legalización real con una capitulación adecuada, se iniciaría la conquista y colonización con la fundación de fuertes, ciudades y grandes repartimientos de indios.

Así surgieron dos expediciones importantes anteriores a la de Cortés. En la primera en 1517 las naves se dirigieron a las costas de Yucatán, capitaneadas por Francisco Hernández de Córdoba y financiada por los mismos soldados. Más allá de los conocimientos geográficos y sociales, fue de escasos resultados económicos y significó la ruina de muchos de sus componentes.

Inmediatamente surgió una segunda que salió de Matanzas el 8 de abril de 1518 e iba al mando de Juan de Grijalva. Tras tocar en la isla de Cozumel pasaron a costear la península de Yucatán donde se movieron hacia el norte, avistando importantes ciudades de la cultura maya: sus pirámides escalonadas, sus templos y palacios. Sin duda les impresionó.

Se movieron por la provincia de Tabasco, después ascienden hasta  el río Grijalva para continuar hacia el norte, hasta el río Panuco cerca ya de la actual frontera con E.E.U.U.

Allí, Grijalva envió a Pedro Alvarado de regreso directamente a Cuba mientras él regresó tomando información por la costa.

En Tabasco tiene noticias del Imperio Azteca.

Regresa a Cuba el 21 de septiembre de 1518; tras su llegada  es destituido. Trajo más noticias de oro y de un gran Imperio con  sus riquezas. Sus relatos debieron encender aún más las ambiciones..

Llegó un momento en la vida de Cortés en el que las distracciones ya no bastaban; poco a poco debió adueñarse mentalmente la idea general de que para ser rico, muy rico, antes o después debería dejar al lado la pluma y coger la espada con total dedicación. Espada y diplomacia habían encumbrado a Vasco en Sta María la Antigua.

Por el momento Diego Velázquez, su gobernador, dirigía las operaciones. Antes que otra cosa, tras conocer los informes de su primera expedición a Yucatán, en los finales del verano de 1518, envió emisarios a la Corte con las nuevas noticias y con las peticiones acostumbradas. Se solicitaba una nueva capitulación para los territorios descubiertos y por descubrir.

Cortés tenía que conocer este asunto como secretario que era de Diego Velázquez; siguiendo el  ejemplo de  Vasco acechaba silenciosamente  el momento oportuno que no podía retrasarse mucho tiempo.

Buscó prudentemente información de unos y otros; los necesarios apoyos sociales y económicos para financiar una gran empresa, su gran empresa. Sobre todo debió planear al milímetro la necesaria insurrección. Debería ser judicialmente correcto e impecable, lo más legal posible. Bien sabía Cortés que si no podría acabar en la horca.

El 18 de noviembre de 1518 zarpó precipitadamente Hernán Cortés del puerto de Santiago de Baracoa, cuando ya había salido para España la petición de una nueva capitulación a favor de Diego Velázquez.

Se dirigió primero a varias ciudades cubanas donde siguió reclutando y aprovisionando su armada; el 18 de febrero de 1519 zarpó desde la Habana,  directamente al oeste de Cuba, hasta recalar en la isla de Cozumel. Llevaba una gran expedición de once naves, quinientos ocho soldados, ciento diez marineros y unos doscientos indios y esclavos.

Lám 1. Ruta de Cortés desde Cuba hasta Veracruz

Lám 1. La ruta de Cortés desde Cuba hasta fundar Veracruz

¿Qué hacía Vasco en esos momentos?. Como hemos dicho, muy posiblemente estaría próxima su prisión ya que murió ajusticiado a mediados de enero de 1519.

Esta noticia debía ser desconocida por Cortés en su primera salida de Matanzas pero si lo pudo saber antes de partir hacia Yucatán, un mes después de la muerte de Vasco y sus próximos colaboradores; en cualquier caso  debió estar muy al tanto del desenlace de aquellos sucesos,  ya que  él, como otros,  debía estar expectante de este suceso.

Por el momento la legalidad envolvía la expedición, aparentemente sumisa a las órdenes del teniente gobernador de Cuba, Diego Velázquez. Pero, en cambio, la mente de Cortés aguardaba el momento idóneo para  consumar la ruptura ya iniciada con su salida de Cuba: como Vasco  debía fundar una ciudad y a través de este hecho, y como Balboa alzarse con el poder de la forma más legal posible.

La fundación de Veracruz

Tras recoger en la isla de Cozumel a Gerónimo de Aguilar, que le sirvió de intérprete, la expedición continuó costeando hacia el norte; no era muy difícil por llevar de piloto a Alaminos, el mismo que había estado en las dos expediciones anteriores. Antón de Alaminos les sirvió de guía cuando avistaron las ciudades mayas con sus pirámides y templos recubiertos de estuco blanco. Sin duda Cortés lo admiró y se daría cuenta que aquello era algo más que chozas; allí una gran civilización los aguardaba.

A partir de aquellos momentos Cortés debía hacerse con la mejor y mayor información de aquel imperio que en la costa mostraba de vez en vez su esplendor.

Lám 2. Vista de ciudad maya Tulun

Lám 2.- Vista de una ciudad maya en la costa (           ).

Así lo cuenta Juan Díaz, capellán mayor de la anterior expedición de Juan de Grijalva[9]:

“…y anduvimos por la costa, donde encontramos una muy hermosa torre en una punta, la que se dice ser habitada por mujeres que viven sin hombres; crees que son de raza Amazonas. Se veían cerca otras torres al parecer con pueblos: más el capitán no nos dejó saltar en tierra…”

De esta suerte llegaron hasta la tierra de Tabasco donde fueron recibidos en son de guerra. A pesar de la dureza de las embestidas los medios técnicos de los españoles sumados a su destreza y valor hicieron que el bautismo guerrero de Hernán fuera un sonado triunfo. Era el 25 de marzo de 1519.

Tras esta victoria conoció los pormenores del imperio Mexica gracias a las narraciones y traducciones que Dña Marina y Gerónimo de Aguilar le hacían tanto de los informes sacados a los vencidos como de los facilitados por los emisarios llegados de Moztezuma. Esta cuestión  no pudo obtenerse con claridad en las expediciones anteriores por carecer de intérpretes de calidad.

Cortés como Enciso y Vasco, tras sus primeras victorias, intuyeron sus próximos movimientos: debían dejar la costa y marchar hacia el interior. Ambos aprovecharon  la moral de la primera victoria para convencer a los  suyos y  juzgaron  necesario fundar una ciudad que sirviera  de base a operaciones futuras de reparto de tierras e indios, es decir iniciar la conquista y colonización.

La fundación de ambas ciudades: Santa María La Antigua y Veracruz eran un hecho necesario para la conquista y colonización aunque  para  ello ambos, Cortés y Enciso-Balboa, no tenían permiso legal aunque, como se ha visto en especial Cortés  no de medios. Por los navíos y personal que llevaba como mínimo era una expedición de conquista.

Tras la victoria y con los informes recibidos de los mexicas, Cortés determinó que debía cortar toda dependencia con Diego Velázquez y alzarse con el poder directamente del Emperador; como se ve en completa semejanza al empleado por Vasco.

Puede que el momento llegara el 4 de julio de 1519. Entonces el tardío cronista Antonio Solís, narra que un navío, mandado por el capitán Francisco Saucedo, vino procedente de Cuba. Era portador de malas noticias para Cortés y los suyos. Traía el nombramiento de Adelantado de Velázquez para todos aquellos territorios[10]. Si es cierto que llegó el tal navío, también comentarían la muerte reciente de Vasco y sus más próximos colaboradores.

Inmediatamente después, en la primera quincena de julio de 1519, Cortés nombró el cabildo de la nueva ciudad, la mayoría entre sus incondicionales; después dimitió ante ellos de sus cargos y finalmente a instancias de estos fue aclamado por todos como caudillo provisional.

Veamos como lo narra su cronista oficial Francisco López de Gómara[11].

“…y además de esto, era razón de enviar relación y noticia de lo que pasaba a España, al Emperador Rey, su señor, con la muestra de oro y plata y cosas ricas de pluma que tenían; y para que todo esto se hiciese con mayor autoridad y consejo, el quería, como su capitán, nombrar cabildo, sacar alcaides y regidores, y señalar a todos los demás oficiales que eran necesarios para el regimiento y buena gobernación de la villa que habían de hacer, los cuales rigiesen, vendasen y mandasen hasta tanto que el Emperador proveyese y mandase lo que más a su servicio conveniese. Y tras esto tomó la posesión de toda aquella tierra con la demás por descubrir, en nombre del emperador don Carlos, rey de Castilla. “

Por lo expuesto vemos con claridad en la conducta de Cortés la ausencia de democracia en el nombramiento del cabildo de la futura ciudad. Cortés nombra a hombres de su plena confianza y a otros partidarios de Velázquez  después la mayoría de sus soldados le aclaman como caudillo. Vasco por el contrario, una vez desprovisto Enciso del mando, aprovechó  la elección para alzarse con el poder como corregidor y alcaide de Santa María la Antigua.

Así nos lo cuenta fray Bartolomé de las Casas[12]:

“…Anciso privado e impedido del mando y gobierno, acuerdan entre todos elegir alcaides y regidores, y cayó la suerte de alcaides al Vasco Núñez, y creo que a uno llamado fulano Çamudio, y por regidor un Valdivia y otros de que no tuve noticias…”

Cortés sabía que la querella contra él por parte de su superior, Diego Velázquez, es lo menos que le podía pasar.

Resumiendo, veamos como hizo Hernán:

Primero nombra el cabildo.

Segundo: su dimisión como capitán jefe de la expedición produjo un vacío de poder. Aducía que Diego Velázquez no tenía jurisdicción en aquella tierra.

Tercero: Continuó su aclamación popular como caudillo.

Cuarto: Se levanta acta del nuevo nombramiento por el recién creado cabildo, como Justicia, Alcalde Mayor y Capitán provisional… Hasta tanto el Emperador proveyese y mandase lo que más a su servicio conveniese  etc.

Quinto: envía procuradores directamente a España.

Con la aprobación de todos continuó nombrando cargos y oficios en nombre del Emperador, su directo señor: oficialmente la ruptura se había consumado.

Nos lo cuenta así su cronista Gómara[13]:

“…Cortés aceptó el cargo de capitán general y justicia mayor a pocos ruegos, porque no deseaba otra cosa por entonces…”

Días después funda la ciudad de Villarrica de Veracruz en julio de 1519.

Estos hechos en numerosos aspectos inflados favorablemente a Cortés y perjudiciales a Diego Velázquez fueron enviados inmediatamente después con numerosos presentes por el Regimiento y Justicia de la ciudad de Veracruz a la reina Dª Juana y a su hijo el emperador Carlos; eran portadores dos de los regidores nombrados por él: su amigo Alonso Hernández Portocarreo, Francisco de Montejo seguidor de Velázquez y el piloto Antón de Alaminos: tenían ordenes de navegar directamente a España.

Como se ve de forma semejante a la empleada por Vasco con el envío a Santo Domingo ante Diego Colón del corregidor Çamudio y al regidor Valdivia.

Estos hechos de Cortés constituyen la primera carta-relación enviada al emperador Carlos sobre la conquista de México[14].

¿Cómo reaccionó Diego Velázquez ante esta ruptura unilateral de su socio y subordinado?.

Recordemos que Velázquez se antepuso a estos acontecimientos.

Había enviado a la Corte, posiblemente en el verano de 1518 -unos afirman que al clérigo Benito Marín y otros a Pánfilo de Narváez-, solicitando capitulaciones con el nombramiento de gobernador de las tierras descubiertas en los dos anteriores viajes, los de Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva. Lo hizo incluso antes del regreso de éste.

El 13 de noviembre de 1518 le fue concedido la esperada capitulación con el título de Adelantado y capitán general de las tierras conocidas y bautizadas como Santa María de los Remedios (Yucatán) y Cozumel con amplios poderes de conquista y colonización –ver apéndice-[15].

Ahora, tras la inevitable marcha de Cortés envió a Pánfilo de Narváez al frente de una gran flota de diecinueve navíos y 900 hombres. Todo inútil: capturado Narváez fue preso en Veracruz y sus tropas asimiladas a las de Hernán.

Ya solo faltaba a Cortés para su legalización el permiso real lo cual le fue otorgado por cédula real, el 15 de octubre de 1522, nombrándolo Gobernador y Capitán General de Nueva España.

No disfrutó mucho de estos cargos. Las reclamaciones de Diego Velázquez  de  Cuellar, gobernador  de Cuba a través del obispo Fonseca, presidente del Consejo de Indias,  también dieron su fruto. El 16 de julio de 1526 el emperador Carlos  nombró nuevo gobernador y juez de residencia a Juan Ponce de León.

Fonseca y Velázquez utilizaron el diario de navegación escrito por Juan Díaz, capellán mayor de la expedición de Juan de Grijalba[16] y la relación de Bernal Díaz del Castillo[17] éste extiende la exploración de Grijalva más al norte, hasta la desembocadura del río Panuco: aseguraban que las tierras donde fundaron Veracruz ya habían sido descubiertas por Grijalba en el segundo viaje. La cédula real del 13 de noviembre de 1518, reconocía a  Diego Velázquez gobernador y capitán general de aquellas tierras y las que se pudieran descubrir.

Así lo cuenta Juan Díaz, capellán mayor de Juan de Grijalba,

“…Recorrieron las costas de Yucatán hasta Campeche, llegando a fines del mes al puerto Deseado, en la laguna de términos. A este lugar llamó Grijalva Nueva España, nombre que Cortés, más tarde, impondría en sus cartas. Al continuar la navegación desembarcaron en la isla que llamarón San Juan de Ulúa. Siguieron hasta Panuco hallando en todas partes poblaciones y terrenos cultivados.

  • CONCLUSIÓN 

 

  1. Nuestra respuesta es que fundamentalmente Cortés “legalizó” su traición comprándola con la elevadísima participación económica en la expedición. Todo el capital que aportaba Hernán, lo ahorraba Velázquez y esto condicionó de algún modo, la visión de éste.
  2. Una de las cuestiones interesantes que nos surge es por qué Diego Velázquez confió tanto en Hernán para encomendarle una operación que, salida oficialmente como de reconocimiento, por sus medios estaba llamada a transformarse en conquista. Ello con lo que estaba pasando no muy lejos entre Pedrarías y Balboa.

Otro aspecto es señalar que tanto Vasco como Cortés, necesitaron de la fundación de una ciudad para posteriormente alzarse con el poder como tempranos y pasajeros caudillos. Ambos, inmediatamente después mandaron emisarios de total confianza a la Corona. Los dos plantearon un juego jurídico, la Corona aceptó y jugó con ellos. Al final las tierras quedaron de realengo como propias de la corona. Como se ve, fue ésta quien acabó imponiendo sus reglas de juego.

Pienso que Cortés intuyó desde el principio este final como posible, quizás por eso sobrevivió y lo hizo muy enriquecido.

No ocurrió así con Balboa. Pedrarias debió sospechar su posible huida; por ello utilizó a Francisco Pizarro a quién al menos debía unir una cierta amistad con  Vasco, llevaban años juntos en aquellas complicadas atmósfera de tensas relaciones.  Francisco Pizarro facilitaba la captura por su confianza con Vasco.

Nos describe así el padre Bartolomé Las Casas el apresamiento de Balboa[18]:

“…Y tras la carta, sospechando que  no quería venir, despachó a Francisco Pizarro con mandamiento y la gente armada…”

“…Topo a Francisco Pizarro con gente, que le iba a prender, y díjole: ¿Qué es esto Francisco Pizarro? no soliades vos así salirme a rescibir…”

Núñez de Balboa y los suyos acudieron al arresto confiados; parece claro que de sospechar su suerte no hubieran acudido. Si Pizarro venía a por él no sería nada grave; sería un encontronazo más con su suegro. Todo salió según la astucia preparada y que  Pedrarias, el Justiciero, había puesto en marcha. El trágico desenlace puso punto final a la accidentada vida de Vasco.

Erró en esto Velázquez , obró sin astucia y por fuerza, no valorando suficientemente a Cortés sin tener en cuenta que el extremeño, incluso a el mismo había convencido. Mandó un nutrido ejército al mando de Pánfilo de Narváez quien, como se ha dicho, fue preso y su ejército asimilado.

 

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

MIRA Caballos, Esteban (2010): Hernán Cortés. Palacio de los Barrantes Cervantes S.L.

APÉNDICE DOCUMENTAL

Capitulación a Diego Velázquez. Zaragoza 13-noviembre-1518. Transcripción propia de los autores.

16 V

[…]

El Rey

Por quanto vos, Diego Velazquez, lugarteniente de nuestro governador de la Ysla Fernandina, que antes se llamava de Cuva, y nuestro capitán y repartidor della me heçistes relaçión que vos por la­ mucha voluntad que teneis al serviçio de la catholica reyna mi señora y el mío y al acresçentamiento de nuestra corona real abeis descubierto a vuestra cosat çierta tierra que por la relaçión que teneis de los yndios que della tomastes se llama Youcatán y Coçumel a la qual los cristianos españoles que en vuestro nombre descubrieron pusieron nombre Santa María de los Remedios, y así mesmo abéis descubierto otras çiertas yslas que despues de descubiertas las dichas Yslas o tierra firme y por saber los secretos dellas con liçençia y paresçer de los padres gerónimos que por nuestro mandado en la Ysla Española residen a vuestra costa tornastes a enbiar otra armada a la dicha tierra para descubrir más e ver los puertos dellas, la qual va probeyda por un año de la gente y mantenimientos nesçesarios a vuesta costa. Y porque vos, continuando el dicho propósito y voluntad que tenéis a nuestro serviçio, querriades enbiar por otras partes gente y navíos para descubrir, sojuzgar, poner por devaxo de nuestro yugo y servidumbre las dichas tierras e yslas que así abéis descubierto y descubrierdes a vuestra costa y minsión y descubrir otras, me suplicastes y pedistes por merçed vos hiziese merçed de la conquista dellas e vos hiziese y otrogase las merçedes y con las condiçiones siguientes.

17 R

Primeramente vos doy liçenciçia y facultad para que podási descubrir y descubráis a vuestra costa qualesquier yslas y tierra firme que hasta aquí no estan descubiertas con tanto que no descubrais ni hagais costa en la demarcaçión e limites del serenísimo rey de Portugal, my muy amado hermano y tío, ni en cosa alguna que le pertenesca porque mi voluntad es que lo capitulad y asentado entre mi y el dicho rey se guarde y cumpla muy enteramente.

Yten es mi merçed y mando que las tierras que ansí descubierdes o abeis descubierto las podais conquistar como nuestro capitán y poner devaxo de nuestro señorío y servidumbre con tanto que en el dicho descubrimiento y conquista guardeis las instrucçiones que se os darán para el buen tratamiento y paçificaçión y conbersión de los yndios naturales de las tales tierras e Yslas y las que de aquí adelante mandaremos hazer so las penas en ellas contenidas.

Otrosí, acatando vuestra persona y serviçios que nos abeis fecho y espero que nos hareis es mi merçed y voluntad de vos hazer merçed por la presente vos la hago que por todos los días de vuestra vida seades nuestro adelantado de todas las dichas tierras e yslas que así por veustra yndustria y a vuestra costa se an descuvierto o descubrieren y dello vos mandaremos dar título y provisión en forma.

Ansy mismo acatando la voluntad con que os abeis mobido a servir en lo susodicho y el gasto que se os ha ofresçido y ofresçe y en alguna henmienda y remuneraçión dello, quiero y es mi merçed y voluntad que en todas las tierras e yslas que asi se an desuciberto o descubierdes por vuestrsa yndustria y a vuestra costa como dicho es ayais y lleveis el crizavo [sic] de todo el provecho en qualquier manera se nos siguiere de las dichas tierres e yslas por vuestra vida y de un heredero qual vos quisieredes y señalardes según vuestra dispusiçión, y que abiendo vos poblado o paçificado quatro yslas de als que así a vuestra costa abeis descubierto o descubierdes o por vuestra yndustria de manera que pueda aber en ellas trato seguro, es nuestra voluntad que en la una dellas qual vos escogerdes y señalardes, ayais y llebeis la veintena parte delprovecho que en qualquier manera se nos siguiere de la dicha tal ysla que así seña [sic] señalardes perpetuamente para vos y vuestros herederos y susçesores para siempre jamás.

17 V

Iten por vos fazer más merçed es mi merçed y voluntad que de toda la ropa, mantenimientos y armas que destos reinos llevardes a las dichas tierras e yslas que así descubierdes no paguéis derechos de almozarifazgo ni otros algunos por todos los días de vuestra vida en las dichas tierras que ansí abéis descubierto e descubierdes.

Otrosí por quanto vos me hesistes relaçión que en la provinçia de la Habana que es en la dicha Ysla de Cuba ay çierta hazienda de comicos y puercos nuestra la qual está muy a propósito de la dicha tierra y me suplicastes vos hiçiese merçed della para que se guardase en las dichas armadas, por la presente vos hago merçed de la dicha hazienda para que se gaste en lo susodicho.

Ansí mismo, que en las rentas y provechos que en la dicha tierra oviere para nos, vos señalaré y por la presente vos señalo tresçientas mil maravedís de salario para en toda vuestra vida, y dello vos mandaré dar my provisión para que seais pagado dellos.

Otrosi que vos haré merçed y por la presente vos la hago de la escobilla y relaciones de las casas de las fundiçiones que en las dichas tierras o yslas se ovieren de hazer para en toda vuestra vida.

Ansí mismo a lo que me suplicastes que si en las dichas tierras e yslas se obieren de hazer fortalezas por nos vos hiziese merçed de la tenençia dellas digo que quando sean fechas conforme a vuestra persona y serviçios se terna memoria de vos fazer merçed en ello.

Yten por hazer merçed a la gente que en la dicha armada o armadas que hiçierdes fueren, suplicaré a nuestro muy santo padre que conçeda bulla para que todas las personas que murieren en ellas sean asueltos a culpa y a pena y que esta se traerá a mi costa.

Ansí mismo por la mucha voluntad que tenemos a la población y nobleçimiento de las dichas tierras e yslas que así aveis descubierto y descubierdes y porque se pueble y ennoblezca, por la presente es mi merçede y voluntad que si en las dichas tierras e yslas que ansí abéis descubierto o descubierdes oviere oro de minas o nasçimiento que por los dos primeros años que se cofere el dicho oro no nos paguéis más de la déçima parte y por el terçero, la nobena y por el quarto la ochava parte y así venga diminuyendo hasta el quinto y dende en adelante que dé en el dicho quinto se

18 R

paguen y de la manera que al presente se paga en la ysla Española.

Otrosí si por hazer merçed a vos y a la gente que a las dichas tierras e yslas fueren así en las armadas que allá enbiardes como a los que en ellas poblare y residieren mando que por tienpo de seis años primeros siguientes no sean obligados a nos pagar cosa alguna de la sal que comieren e gastaren de la que en las tales tierras e yslas obiere, no abiendo arrendamiento nuestro.

Yten vos mandaré dar para cada navío de los que en la dicha armada que ansí abeis de enbiar al dicho descubrimiento fuere un clérigo de misa para que administre los santos sacramentos y que estos se paguen a nuestra costa y para ello vos mandaré dar çédula mía para los nuestros ofiçiales que residen en la dicha ysla de Cuba.

Ansí mismo por fazer merçed a la gente que en la dicha armada fuere y porque los que adoleçieren tengan quien los curen y las medeçinas nesçesarias vos mandare dar un médico y un boticario y dos buenos çirujanos pagados a nuestra costa y así lo mandaremos cunplir a los nuestros ofiçiales que residen en la dicha ysla de Cuba.

Otrosí y para ayudar a faboresçer la dicha armada vos haré merçed de vos mandar dar veinte arcabuzes de a dos arrovas cada uno y que así lo mandaré a los nuestros oficiales que residen en la çiudad de Sevilla en la casa de la contrataçión de las Yndias que vos los enbíen.

Yten porque las tierras e yslas que así descubierdes se pueblen y los conquistadores y pobladores dellas sean aprobechados de los mantenimientos e otras cosas nesçesarias y las dichas tierras se noblezcan y por les fazer merçed mandaré darles liçençia y por la presente la doy a todos y qualesquier personas que quisieren probeer y basteçer las dichas yslas e tierras y les haré merçed y por la presente se la hago que por término de diez años primeros siguientes que corran y se cuenten desde el día de la fecha en adelante no paguen derechos de almoxarifazgo ni otros algunos que nos pertenesca.

Otrosí por quanto vos me hizistes relaçión que para yr en las armadas que al descubrimiento y paçificaçión que a las dichas tierras e yslas abéis de enbiar y para la paçificaçión dellas es menester alguna gente de la que al

18 V

Presente ay en las yslas Española, Sanct Juan y Cuba y me suplicastes y pedistes por merçed diese liçençia y facultad a qualesquier personas que quisieren yr lo pudesie hazer libremente, digo que mandare a las personas que por nuestro mandado van a las dichas yslas que siendo nesçesario y no biniendo daño a la poblaçión de las dichas ylas den liçençia a las personas que quisieren yr con vos a nos servir en lo susodicho hasta el número de doçientas personas no debiendo debdas ni abiendo causa porque se an detenidos y para ello vos mandare dar la provisiones nesçesarias.

Y porque segun la boluntad que para nuestro serviçio teneys, yo espero que en hefeto nos serbireis con aquella diligencia y fidelidad que yo de vos confío y a nuestro serviçio conbiene tened por çierto que demás de las merçedes de suso contenidas vos haré otras conforme a vuestros serviçios y persona y que sienpre vos mandaré y faboresçer [sic] como a criado y servidor nuestro.

Por ende por la presente haziendo vos lo susodicho a vuestra costa y según y de la manera que de suso se contiene y guardando y cunpliendo la ynistruçión que se vos da y las otras ynstituçiones y hordenanças que se an fecho y hiziere para el buen tratamiento y conbersión de los yindiso en las tierras e yslas que así abeis descubierto y descubierdes y que haçiendo los de paz digo y prometo que vos será guardad esta capitulación y todo lo en ella contenido en todo y pro todo según que de susos se contiene y que si así no lo fiçierdes y cunplierdes nos no seamos obligados a vos mandar guardar e cunplir lo susodicho en cosa alguna della y dello vos mande dar y di la presente firmada de mi nonbre y refrendada de mi yinfrascrito secretario. Dada en Çaragoça, a treze dáis del mes de nobienbre de mill y quinientos y diez y ocho años.

Yo el Rey. Refrendada de Francisco de los Cobos, carta del Chanciller y del obispo de Burgos y del Obispo de Badajoz y don Garçía de Çapata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Tomamos el contenido de situación como el conjunto de realidades en las cuales un hombre ha de realizar actos de su existencia.

[2] DE LAS CASAS, Bartolomé (1965): Historia de Indias. T/II, cap. XL, pág 401 y cap XLII, pág 408.

[3] Fernández de Oviedo y Valdés, Gonzalo (1852): Historia general y natural de las Indias. Vol.II-I, libro XXVIII. Cap III, pág 474. Real Academia de la Historia. Madrid.

 

De las Casas, Fray Bartolomé (1965): Historia de las Indias. Libr II. Cap LXVIII., pág 430.

 

[4] Altolaguirre Duvale, Ángel (1914): Vasco Núñez de Balboa. Cap. I, pág XLV. Madrid.

 

[5] Altolaguirre Duvale, Ángel (1914): Vasco Núñez de Balboa. Cap.III, pág LVI. Madrid.

 

[6] De las Casas, Fray Bartolomé (1965): Historia de las Indias. Libr III. CapXXXIX, pág566.

[7] ARAM, Bethany (2008): Leyendas negras y leyendas doradas en la conquista de América Pedrarias y Balboa. Anexo documental. Pág  331. Fundación Jorge Juan. Marcial Pons Historia.

[8] Altolaguirre Duvale, Angel (1914): Vasco Núñez de Balboa. Cap III, pág LVII. Madrid.

[9]  Juán Díaz. Itinerario de la armada del rey católico a la isla de Yucatán, en la India, el año de 1528 en la que fue por Comandante y Capitán General Juan de Grijalñva. http://www.biblioteca.org.ar/libros/154952.pdf

[10] No hemos encontrado este pasaje ni en Bernal Díaz del Castillo, ni en Gómara. Lo hemos tomado de la edición de 1732 de la Historia de la conquista de México, población, y progreso de la América Septentrional, conocida por el nombre de Nueva España de Antonio Solís, capítulo XIII. Imprenta de Bernardo Peralta. Madrid. La fecha procede del artículo en: La justificación jurídica y el concepto de reino. http://www.artehistoria.com/v2/contexto/11418.htm

[11]  LÓPEZ de Gómara, Francisco (1985): Historia General de las Indias. II. Conquista de Méjico. Pág 53 y ss. Ediciones Orbis S. A. Barcelona.

[12]  DE LAS CASAS, Bartolomé. Historia de las Indias. Tomo II, Libro II, Cap. LXIV, pág. 415 y ss. Fondo de Cultura Económica, 2ª Edición. México 1965.

[13]  LÓPEZ de Gómara, Francisco (1985): Op. cit., pág 54 y ss.

[14] CORTÉS, Hernán (2003): Cartas de Relaciones sobre la conquista de Méjico. Ediciones *94,S.C.

[15] Documento: Archivo General de Indias. Capitulación a Diego Velazquez. 13-11-1518. INDIFERENTE,415,L.1,F.16V-18V. Transcripción: TORRES DE MENDOZA, Luis (1866 ): Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de ultramar. Serie 1ª. T XXII p. 38. Establecimiento Tipográfico Sucesores de Rivadeneira. Madrid 1998. Fundación Barcenilla. Colección Pérez  Araucena.

[16] DÍAZ, Juan: Itinerario de la armada del rey católico a la isla de Yucatán, en la India, en el año 1518, en el que fue de comandante y capitán general Juan de Grijalva. Escrito para Su Alteza por el capellán mayor de dicha armada. http://www.biblioteca.org.ar/libros/154952.pdf

[17]  DÍAZ del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Htpp://biblioteca-electronica.blogspot.com

[18]  LAS CASAS, Bartolomé (1965): Op. cit. Tomo III, cap LXXVI, pág 85.