Mar 072017
 

Francisco Rivero. PROVISIONAL.

Fray Nicolás de Ovando fue el primer gobernador de la isla la Española (hoy República Dominicana y Haití), de todas las costas y Tierra Firme de las Indias Occidentales, sustituyendo a Cristóbal Colón en su gobierno. Hoy, Nicolás Ovando, el primer gran e)dremeño que llegó a América es, prácticamente, desconocido en su tierra ante el acontecimiento del V Centenario.

¿Quién fue este hombre que de una región pobre y olvidada fue nombra- do por los Reyes Católicos para sustituir a Cristóbal Colón y a Francisco de Boadilla, que se encontraban peleados en las Indias Occidentales, ponien- do en peligro toda la labor desarrollada por el Gran Almirante de la Mar Oceana?

Nicolás Ovando nació en Brozas, (Cáceres) en 1.460. Era el hijo menor del capitán Diego de Cáceres Ovando y de Isabel Flores, camarera mayor de la Reina Isabel la Católica. Como el apellido Flores es uno de los más ge- nuinos de Brozas, conservándose aún el edificio que fue palacio de esta familia, la madre de Nicolás de Ovando vino a dar a luz en casa de sus padres, don Rodrigo Flores y María Esteban de Paredes, ya que se había casado en este pueblo en 1.444 con el citado capitán Diego de Cáceres.

Para conocer la personalidad de Nicolás de Ovando antes hay que cono- cer los hechos de los que fue protagonista sus padre en la historia de Espa- ña y Extremadura.

La alta nobleza española se enfrentó al rey Enrique IV porque dispuso que sus principales colaboradores fueran escogidos entre personas que no te- nían gran relevancia social. Ante esto, apoyan a su hermanastro Alfonso en la farsa de Ávila en 1.465. El infante Alfonso, recibió el capitán Diego de Cáceres Ovando, en 1.466, algunas mercedes. Murió el hermano del rey y los nobles apoyaron entonces a su hermana Isabel. Para entonces, Diego

de Ovando se había congraciado ya con Enrique IV, quien le autoriza a prolongar su casa de Cáceres sobre las ruinas del alcázar.

El padre de Fray Nicolás de Ovando participó en la guerra civil de la Or- den de Alcántara, cuando el clavero don Alonso de Monroy, que había ayudado a Enrique IV, en las luchas contra su hermanastro decide que el aspirante oficial al cargo de maestre de la citada orden.

El otro aspirante era Juan de Zúñiga, hijo de los condes de Plasencia. La maniobra del primero, disgustó al monarca, quien ordenó a Diego de Cá- ceres que la combatiera. Diego ganó a clavero Alonso el castillo de Ben- querencia, del que fue nombrado alcaide.

Cuando uno visita Cáceres antiguo, el guía turístico le informa que todas las torres de la ciudad están desmochadas por orden de los Reyes Católi- cos, orden que fue dada en 1.476. Fueron rotas par evitar que ningún se- ñor feudal se atreviera a desafiar a la Corona, amparándose en sus seguras murallas. Sólo se perdonó una torre, la del capitán Diego de Cáceres Ovando, por su amistad y vasallaje a los Reyes. Hoyes la denominada Casa de las Cigüeñas, sede del Gobierno Militar, en la plaza de San Mateo.

La casa es de estilo medieval, con una fachada de puerta de dovelas en arco de medio punto, con una ventana en arco conopial y los escudos de Ovando–Mogollón, todo ello enmarcado por un alfiz quebrado. Su torre es de gran altura, cuadrada, de sillares graníticos y coronada por almenas.

El capitán Diego de Cáceres Ovando murió en la fortaleza de Monleón (Salamanca) en 1.487 a los 72 años de edad.

LA JUVENTUD DE NICOLÁS OVANDO

Cuando Nicolás tenía 24 años, en l.4rS, comenzó una guerra entre Espa- ña (Castilla) yel Reino de Portugal. En esta guerra el capitán Diego de Cá- ceres se puso bajo el mando de los Reyes Católicos. Estos tuvieron que solicitar ayuda del clavero que había combatido, Alonso de Monroy, para lo que le ofrecieron el castillo de Benquerencia que regentaba el capitán. Diego recibiría otro de igualo mayor valor. Además si soltaba a dos rehe- nes que tenía, su hijo Nicolás dispondría del castillo de la encomienda de Lares. Así fue como Nicolás de Ovando, tuvo su primer gran puesto en la Orden de Alcántara, en lo que hoyes la villa pacense de Galizuela, cerca de la Puebla de Alcocer.

Era Nicolás de Ovando comendador de Lares cuando los Reyes Católicos le mandan llamar y ser uno de los diez caballeros “de señalada virtud Y ejemplo” para que asistiese como apoyo al príncipe Juan. Era el año de 1.496. Los reyes habían elegido a cinco mozos, de la edad de Don Juan, y

cinco viejos, entre los que se encontraba Nicolás, aunque sólo contase con 45 años de edad. Los hombres elegidos no eran cortesanos, sino personas experimentadas en las artes, las letras, las guerra, los asuntos públicos y la dedicación religiosa.

El príncipe Juan murió a los 20 años el 4 de octubre de 1.497 y Nicolás volvió al servicio de la orden de Alcántara, quien le nombro uno de los dos primeros visitadores, junto a Fray Juan Méndez, comendador de Badija “por la capacidad y actitud que tenía”, se cita en la crónica de la Orden de Alonso Torres y Tapia.

La labor de Ovando como visitador fue tan buena que resultó elegido para un segundo mandato en el capítulo de 1.498 junto a Fray García Álvarez de Toledo.

Durante su labor como visitador reunió en un edificio a todos los miem- bros de la orden, pues antes vivían separados unos de otros en el campo. Restableció la regla de que los candidatos a la orden, tanto militares como religiosos habían de vivir en el convento durante un año. Para cubrir el gasto que esto suponía incremento la contribución de los comendadores. De esta manera se ocupó del restablecimiento de la orden y la prosperidad de los pueblos y castillos de la Orden de Alcántara, a los que acudían más y más artesanos y colonos, surgiendo nuevos edificios y enriqueciendo a los pueblos.

También Ovando apoyó la idea de construir un gran edificio acorde con la importancia y la misión religiosa de la orden, así como el vigor recuperado de los religiosos y caballeros. De esta manera se construiría el convento de San Benito de Alcántara. Ovando siempre contó para ello con el apoyo de la Corona, pues era diestro en el trato con los hombres y sabía ejercer su autoridad en los asuntos espirituales y administrativos.

LA PERSONALIDAD DEL COMENDADOR

De Nicolás de Ovando se ha dicho que poseía la pericia militar del padre, las virtudes y esmerada educación de la madre, unidas al recuerdo de tan- tas y tan gloriosas tradiciones de familia que contribuyeron poderosamente a desarrollar en él aquella fe religiosa, prudencia, severidad, entereza, leal- tad, celo y espíritu caballeresco.

La descripción física que de él hacen las crónicas de su tiempo indican que era un hombre “mediano de cuerpo y la barba muy rubia y bermeja”. Tenía expresión grave y temblaba con la humanidad de su persona su au- toridad sobre los demás. El famoso Fray Bartolomé de las Casas, que partió con él hacia América y fue el creador de la leyenda negra de España dijo

de Ovando: “Este caballero es barón prudentísimo y digno de gobernar mucha gente. Tenía y mostraba grande autoridad, amigo de justicia; era honestísimo en su persona, obras y palabras, de codicia y avaricia muy grande enemigo, y no pareció faltarle humildad, que es esmalte de virtu- des. Todas estas partes de virtud y virtudes, sin duda alguna, en él conocimos”.

LA GRAN EMPRESA AMERICANA

Adornado con todas estas virtudes humanas, los Reyes Católicos, que ya le conocían por su labor con el Príncipe Juan y la Orden de Alcántara deci- dieron nornbrarle gobernador de la isla española y Capitán General de la conquista americana en Granada el 3 de septiembre de 1.501.

Tras despedirse de los Reyes en la ciudad andaluza, Ovando partió hacia Sanlúcar, donde embarco con 2.500 hombres, la mayor parte de ellos no- bles, por disponerlo así sus majestades. La flota estaba formada por 32 na- ves y salió el 13 de febrero de 1.502. En ella iban también 10 franciscanos bajo la obediencia de Fray Alonso de Espinar.

A los pocos días de alejarse de la costa española, una de las embarcacio- nes se hundió y sus restos fueron arrojados a la tierra. Los Reyes creyeron que había parecido Ovando y guardaron luto durante ocho días.

En el memorial de Ulloa y Golfín se dice que la reina le encargó el cuida- do del culto y reverencia de Dios, de la buena fe, el buen tratamiento de los indios y otras. Entre esas otras recomendaciones se indica “que todos los indios de la Española fuesen libre de servidumbre y que no fuesen mo- lestados de algunos, sino que viviesen como vasallos libres, gobernados y conservados en justicia, como lo eran los vasallos de los Reinos de Casti- lIa, y que procurase que en la santa fe católica fuesen instruidos”.

Más adelante, en 1.503, se da a Ovando una ordenanza real en la que se dispone “que se hiciese hacer una casa donde dos veces al día se juntasen los niños de cada población y el sacerdote les enseñase a leer, a escribir, y la doctrina cristiana con mucha claridad”.

CUATRO GRANDES LABORES

La labor de Ovando en la Española tiene cuatro grandes facetas:

Pacificación de la isla, que exigió grandes derramamientos de sangre.

Funciones de nuevas villas y ciudades.

Exploración y reconocimiento de las Antillas cercanas.

Establecimiento de las encomiendas o repartimientos de indios.

  1. A) Cuando llegó Ovando a la Española se la encontró dividida en dos ban- dos: los de Colón y los de Francisco de Bobadilla. Era el mes de abril de 1.502. Tras tomar posesión de su cargo, ordenó licenciar a Bobadilla como máximo responsable de la corona en la isla y lo embarcó junto a Roldan, otro rebelde, hacia España. A la altura del estrecho de la Mona, entre la República Dominicana y Puerto Rico, la flota naufragó, muriendo más de 500 personas, entre ellas Bobadilla y el indio Guarionax. También se per- dió la paita de oro más grande encontrada en América. La tormenta había sido anunciada ya por Cristóbal Colón, quien se encontraba cerca de la Española y pedía permiso para entrar en el puerto de Santo Domingo, pues sabía que iba ha haber una fortísima marejada y sus barcos no podían per- manecer en alta mar. Ovando se rió públicamente de ese vaticinio de Co- lón y la ridiculizó en son de burla.

En tiempos de Colón había en la Española cinco cacicazgos: Marién, Ma- gua, Maguana, Higüey y Xaragua. En 1.502 solo quedaban dos: Higüey y Xaragua.

Este último tenía cierta semi–independencia, bajo el mando de una prin- cesa, Anacaona. Ovando había ido a esta comarca para hacer justicia con- tra Roldan y establecer relaciones amistosas con los indios. Así fue. Para recibir la buena nueva, Anacaona hizo grandes fiestas en honor de los es- pañoles. Los rumores corrían y se decía que los indios preparaban durante estas fiestas un levantamiento contra los conquistadores. Ovando lo sabía y a una señal suya, en plena fiesta, cargaron contra los aborígenes, y los es- pañoles convirtieron el campo de juego en verdadero campo de batalla. Ala princesa se le perdonó la vida, pero fue conducida a la ciudad, enjui- ciada y ahorcada en la plaza pública.

Una vez pacificado, de esta manera, el cacicazgo de Xaragua, solo queda- ba el de Higüey. En 1.503 mandó Ovando contra su cacique, Cotubana- má, a Juan de Esquivel, conquistador de Jamaica, quien ganó la guerra. Con esta conquista y la muerte de Cotubanamá, ahorcado en Santo Do- mingo, se cierra el periodo de la conquista de la Española y se abre el de la colonización.

LA FUNDACiÓN DE CIUDADES

El gobernador Ovando fue el primero de los grandes fundadores de pobla- ciones en la América Hispana.

Fueron numerosos los pueblos y villas que fundó Ovando en la Española tras su pacificación: Salvatierra (de la Sabana), Iaquirno (Villanueva de Yá- quimo) y Lares (Lares de Guahaba), cerca del cabo de San Nicolás, las tres en lo que hoyes la nación de habla francesa Haití. A éstas hay que sumar

San Juan de la Maguna, Azúa de Compostela, Puerto Real, Salvaleón (de Higüey), Santa Cruz, Concepción, Cotuy, Jaragua, Puerto Plata y la refun_ dación de Santo Domingo. Además hay ciudades tan significativas corno Trujillo de Yuna, Comendador o Cambita Garabito, en referencia directa a Extremadura.

Según las crónicas, Ovando refundó Santo Domingo, tras el vendaval que destrozó la primera fundación de la ciudad, que estaba situada a la orilla izquierda del río Ozama. Los cronistas Bartolomé de las casas y Fernández de Oviedo no consideraron acertado el nuevo emplazamiento, a la orilla derecha del río, pero cuando vieron la nueva urbanización que había dis- puesto Nicolás de Ovando, construyendo grandes edificios de piedra, co- mo su propio palacio, hoy convertido en hotel de lujo, con casino, y que posee el único portal gótico isabelino de todo el país, más la fortaleza Ozama, dos conventos, uno de franciscanos y el otro de dominicos, así como el primer hospital de América bajo la advocación de San Nicolás de Bari, dotado con cuantiosas rentas, las quejas disminuyeron. La razón de esta oposición es que a esta parte del río no había mucha agua potable, pero al final todo se solucionó.

Todas las fundaciones fueron creadas como focos de colonización y con- centración de los dispersos indígenas, ya que se había propuesto fomentar la agricultura, en vez de animar a la búsqueda del oro de las minas. De Canarias llevó la caña de azúcar que hoyes la primera fuente económica del país. También hay una extensa cabaña ganadera, principalmente vacu- na, aunque hoy en manos de una gran multinacional americana.

Ovando no se conformó solo con conquistar para la Corona la isla de la Española, sino que mandó explorar las más cercanas. Mandó al Capitán Sebastián de Ocampo descubrir toda la tierra de Cuba, pues se desconocía si era isla, península o tierra firme. Se concluyó la exploración con la cir- cunvalación de Cuba, averiguando que era una isla. Por otra parte ordenó a Juan Ponce de León, que ya combatiera en la guerra contra el cacique de Higüey, que explorara la isla de Puerto Rico, de la que le separaba solo el estrecho de la Mona.

Por último hay que reseñar lo más importante que Ovando realizó en la isla Española: el establecimiento del sistema de las encomiendas, que con- sistía en repartir los indios a los españoles para que trabajaran la tierra, en la mina o en cualquier otra labor que redundara beneficios para la Corona, pero siempre siguiendo las instrucciones que le daba la Reina Isabel la Ca- tólica: “Que todos lo indios de la Española fuesen libres de servidumbre, y que no fuesen molestados de algunos, sino que viviese como vasallos li- bres, gobernados y conservados en justicia, como lo eran los vasallos de

los Reinos de Castilla, y pracurase que en la santa fe católica fuesen i nstru idos”.

Como nos ha contado la historia, los encomenderos españoles trataran a su trabajadores indios de mil maneras diferentes. Unos con un trato exqui- sito, otras de manera esclavizante.

LA MUERTE DE OVANDO

Ovando consiguió implantar en la Española un sistema económico similar al que regía en la Orden de Alcántara. Una vez cumplida su misión solici- tó su retira a la Encomienda Mayor de Brazas, de la que era titular. En la corte no se le tenía mucha estima por parte de los adláteres del rey regente don Fernando el Católico. Tras recibir presiones del Duque de Alba, el monarca nombró a Diego Colón, hijo del descubridor, casado con María Teresa de Toledo, sobrina del duque, nuevo gobernador. Nicolás de Ovan- do dejó la Española en 1.509.

Dos años más tarde recibió una carta del rey para que fuera a servirle sólo con su persona en la guerra de África. Era a mediados de abril. Pera con motivo de celebrarse el capítulo de la Orden de Alcántara en Sevilla, el mes siguiente, el Rey le ordenó que fuese a la ciudad andaluza para hacer- se cargo de su presidencia. Aquí le sorprendió la muerte. Ovando solicitó recibir sepultura en la capilla que se había hecho construir en el convento de San Benito de Alcántara. En esta capilla, recientemente adornada, se conserva ahora sólo su sepultura, ya vacía, pese a que en 1.947 el conde de Canilleras, Miguel Muñoz de San Pedro dijera que había encontrado sus restos. Hoy no se donde están.

ALGUNAS IDEAS

Antes de terminar esta breve biografía sobre Nicolás de Ovando quisiera decir algo para perpetuar su memoria. Según tengo entendido, en la iglesia de Santa María de Almodóvar, de Alcántara, se encuentra una calavera que dicen que es de Ovando. Sería conveniente estudiarla y hacer con ella una repraducción ideal de como era Ovando, al igual que está la cabeza, en bronce, de Francisco Pizarra en el convento de la Coria, de Trujillo.

Por otra parte sería conveniente levantar una estatua de este personaje de la Historia de España y América, tan importante y tan olvidado en nuestras días. La estatua podría colocarse en la plaza Nicolás de Ovando, de Bra- zas o frente a lo que se considera que fue el palacio donde nació hoy pro- piedad municipal, situado más en el interior de la villa y así hacer ir al visitante a conocer un poco más el pueblo.

Por otra parte, en este mismo palacio se pedía construir un museo de la historia del comendador mayor y gobernador de las Islas occidentales. En mi recorrido por Mallorca pude ver un día la casa natal de Fray Junípero Serra, conquistador y evangelizador de toda California. Esto es un ejemplo a imitar.

Por último, ya he propuesto, por escrito, en más de una ocasión, que Bra- zas se hermanase con algunas de las poblaciones que fundara en la Repú- blica Dominicana nuestro paisano. He hablado con el embajador de dicho país, con la Organización de Estados Iberoamericanos, con la Federación Española de Municipios y Provincias, con Iberia, líneas aéreas y Enclave 92. Todos han visto con buenos ojos esta iniciativa; ahora sólo queda Ile- varia a efecto una vez que el Ayuntamiento de Brozas apruebe en pleno la idea de su hermanamiento para trasladar esta petición, através de la Fede- ración Española de Municipios, al pueblo dominicano elegido.

Esperamos que alguna de estas ideas llegue a ver la luz. Nicolás de Ovan- do, personaje de la historia común hispanoamericana, bien se lo merece.

Jul 232016
 

Francisco Rivero.

Cronista Oficial de Las Brozas.

 

Herminio Torres Cava murió fusilado a los 25 años el 3 de diciembre de 1936, en Paracuellos del Jarama en la última saca de Madrid, junto a Pedro Muñoz Seca, autor teatral que también trabajó para otro brocense ilustre: el actor Casimiro Ortas. Su delito: Los milicianos habían encontrado en su mesilla de noche una encíclica del  Papa León XIII, aquel que promulgó la encíclica social “De Rerum Novarum”.

1Herminio Torres, un joven inquieto

Lám 1.- Herminio Torres, un joven inquieto

Herminio era hijo de una conocida familia brocense, nacido el 24 de abril de 1911, el día de san Marcos evangelista y de san Herminio. Joven inquieto empresario, le gustaba la buena literatura; en su biblioteca había obras de Calderón y de Lope de Vega, de Jaime Balmes y de los hermanos Álvarez Quintero, Jacinto Benavente, Antonio Machado, Muñoz Seca o de Federico García Lorca, También era periodista en el periódico local “El Brocense” y gran amante del teatro, que practicó en el Cine – Teatro “Casimiro Ortas”, de Brozas, y de la música, prestando especial atención a la clásica, el jazz y los pasodobles taurinos,  pues era un gran aficionado al arte de Cúchares.

 

Practicaba igualmente la fotografía, llegando a montar un cuarto oscuro en su casa, y el cine. Así a finales de los años 20, concretamente en 1928 rodó una película muda de manos de su maestro Javier García Llorente, padre del prestigioso fotógrafo y cineasta cacereño Valentín Javier, esposo de la actriz Ana Mariscal. La película muda fue restaurada en Madrid y se estrenó hace poco en Canal Extremadura Televisión y el grupo musical extremeño “Milana” le ha puesto música  incluyéndola en su clip “Remolinos”.

Yo le propongo, como cronista oficial, que se le incluya en una próxima edición de los Hijos Ilustres de la Villa de Las Brozas, como ha de serlo también el que fuera alcalde de Brozas y también último alcalde republicano de Córdoba, cuya biografía fue escrita en 2006 por Manuel García Parody.

Existe en el cementerio de la villa de Las Brozas un monolito levantado por el Ayuntamiento, el 12 de agosto de 2014, en presencia del alcalde de la localidad, Leonardo Rodríguez Rodríguez, del Partido Popular, todo el consistorio en pleno y numerosos ciudadanos.

El texto dice así:

“El pueblo de Brozas levanta este monumento en reconocimiento y restitución de la memoria de los vecinos de esta villa que fueron víctimas durante la Guerra Civil Española por defender la libertad y la democracia:

    • José María Barrera Castellano
    • Claudio Narciso Elviro Remedios
    • Calixto Bernardo Rabanal Cantero
    • Millán Martín Rodríguez Gutiérrez
    • Manuel Sánchez de Badajoz Cano
    • Jacinto Vivas Amado
  • Laurentino Vivas Colmenero            Con este monumento se pretende recordar, además, a todas las mujeres y a todos los hombres de Brozas que, sin perder la vida, fueron represaliados y perseguidos por sus creencias e ideas durante dicha guerra”.            Por otra parte, a la entrada del mismo cementerio, en la parte izquierda hay otra placa que dice: Herminio Torres Cava había nacido en la calle de Juan Escandón número 17 (hoy número 13) de la villa de Las Brozas el 25 de abril de 1911, festividad de San Marcos Evangelista y de San Herminio. Busco en Google algo sobre San Erminio (sin hache) y dice textualmente: Santo Erminio, abad y obispo, que sucedió a san Usmaro y se distinguió por su vida de oración y por su espíritu de profecía, en Lobbes de Brabante , en Austrasia 

 

  • Herminio era hijo de Eugenio Torres Navarro (nació el 6 de noviembre de 1892 y murió el 19 de septiembre de 1957), quien trabajaba como escribiente en casa de Salomé Berjano. Como allí estaba Petra se enamoraron y se casaron el 11 de diciembre de 1909. Se fueron a vivir a la calle Juan Escandón número 13 la casa, que ahora existe y que le hizo su tío en el solar donde había tres casinas pequeñas; en esa casa nació Herminio el 25 de abril de 1911.
  •             Basándome en este homenaje del mismo Ayuntamiento quiero contar aquí la historia de un brocense que no está enterrado en la localidad, pues fue fusilado el 3 de diciembre de 1936 en el madrileño pueblo de Paracuellos de Jarama, en la última de las famosas sacas que hubo en la capital española en plena Guerra Civil. Se trata de Herminio Torres Cava, hombre inquieto donde los hubiera, hijo de agricultor y ganadero, propietario de la finca de El Noque, en la carretera de Brozas a Alcántara, y amante de las bellas artes: fotógrafo, escritor, periodista, y autor de la primera película que se rodó en Extremadura y que se estrenó hace pocos meses en Canal Extremadura Televisión. Este hombre bien se merece un homenaje público a los 80 años de su muerte y recuperar para él y la sociedad brocense la memoria histórica, tan de moda estos tiempos, pero memoria histórica para todos los combatientes de la Guerra Civil, al margen de las ideas que tuvieran, pues en este país democrático cabemos todos.
  •          “En recuerdo de todos los brocenses fallecidos que no reposan en su ciudad natal. Brozas, 31 de mayo de 1999, El Ayuntamiento”
  •             Y en lo personal a mí me parece una gran idea, pues tras una trágica guerra civil hay que rendir este homenaje a los hombres y mujeres que murieron o fueron represaliados por sus ideas fueran cuales fueran. Recordarles es una obligación de toda la sociedad.
  •  

La madre, Petra Cava Berjano (20 de marzo de 1886   y fallecida el  25  de diciembre de 1921 era la mayor de las tres hermanas Cava Berjano. Parece ser que era muy inteligente y capaz y carácter firme, Su tío  Salomé la puso al tanto de todos los negocios y trabajaba con él. Cosa que siguió haciendo cuando se casó.

Los abuelos

Los abuelos maternos eran Saba Cava Tapia, (1845 1894),  de Arroyo de la Luz,  casado con Vicenta Berjano Borrega, (4 de septiembre de 1850 y fallecida el 13 de mayo de 1893), natural de Brozas. Su hermano Salomé Berjano Borrega ( 22 de octubre de 1854 y muerto el 7 de diciembre de 1920) tenía en la villa, una casa de banca, (entonces en el pueblo había solo  la Banca Salomé Berjano y la Banca Sánchez Cáceres). Salomé además se dedicaba a comprar toda la lana de la comarca que mandaba a Barcelona; también compraba trigo, que igualmente mandaba a la Ciudad Condal y era el concesionario de la Administración de Loterías y  dueño de los molinos de la rivera de Jartín, ya que  por entonces no había fábricas  de harina y la gente llevaba el trigo a los molinos. Este señor estaba soltero y cuando se murió su hermana dejando las tres hijas muy pequeñas se las trajo a Brozas con él.

En cuando a los abuelos paternos: se llamaban Leocadio Torres Berjano (9 de diciembre de 1848 y muerto el20 de agosto de 1916) fue secretario del ayuntamiento de Brozas cuando se publicó la primera edición de los Hijos Ilustres de la Villa de Brozas, el libro más leído por los brocenses, obra del deán de la catedral de Plasencia, Eugenio Escobar Prieto,  ampliada en 1961 por Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros y que cuenta la historia de los grandes personajes nacidos en la villa y que ya va por la cuarta edición, en la que un servidor amplió la biografía del actor brocense, fallecido en Barcelona, Casimiro Ortas Rodríguez. Leocadio Torres estuvo casado con Jerónima Navarro Acedo (30 de septiembre de 1850 y fallecida el 6 de julio de 1909. Como curiosidad, este matrimonio tuvo un total de 20 hijos, de los que al final solo le vivieron dos.

Herminio Torres Cava fue el mayor de cuatro hermanos: Vicenta (nacida en 1915 y esquizofrénica desde los quince años), Salomé nacida en 1917 y Julia en 1919 a los dos años tuvo meningitis y fue una mujer con el cerebro de una niña se pasó la vida jugando con las muñecas, no aprendió nada ni a vestirse.

Con nueve años se quedó huérfano de madre (sus tías solteras las dos se hicieron cargo de él y sus hermanos. Su hija póstuma, Herminia Torres Navarro, que me ha facilitado muchísimos datos de su padre, dice: “No sé qué estudió ni que maestros tubo desde luego todos en Brozas y muy pronto empezó a tener contacto con los negoción familiares que una vez muerto el tío Salomé y su madre al año siguiente quedó por completo en manos de su padre Eugenio porque sus tías ni tenían preparación ni la podían adquirir les faltaba capacidad”.

Ya desde niño tenía inquietudes sociales, pues el semanario monárquico “Blanco y Negro”, fundado por Torcuato Luca de Tena, le había publicado un breve el 2 de noviembre de 1930 en la sección de “Gente Menuda”, página 118. Esta sección, dedicada a los más menudos de la casa difundía los escritos y los  dibujos que les enviaban al periódico los niños y jóvenes lectores. La sección firmada por “Pornueces” decía, ese día, en la correspondencia de “Gente Menuda”:

“SALOME Y HERMINIO TORRES (Brozas). Muy bien; así se hacen las cosas. Os lo publicaré”.

No sabemos que le iban a publicar, pues Salomé Tenía 13 años y su hermano Herminio 19. Quizá le iban a publicar algún dibujo como los que ilustran esta hoja: una bailarina de Josefa de la Torre, de Madrid, de 13 años de edad, o bien un carabela de Luis de la Cerola, También de Madrid y de 13 años.

 

Pero el 14 de diciembre de 1930, el ABC publicaba en su página 5 de la sección “Correspondencia de Gente menuda” lo siguiente:

“SALOME TORRES (Brozas). Después de compuesto el artículo ha resultado tan largo y tantas las “fotos”, que  no va a ser posible darlo ¿Por qué no mandas un cuentecito?”

El tren de vida debía ser el mejor de Brozas, cuando solo había tres coches en el pueblo uno era de Braulio Rodríguez y dos de Eugenio Torres uno grande un Dodge (el de la foto de Alcántara) y un Ford más pequeño, pues sin duda le gustaba conducir. En ese ambiente se educó Herminio sin problemas económicos para dedicar el tiempo a las cosas que le gustaban. Leer tenía una biblioteca con obras de Jaime Balmes, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Antonio Machado, Jacinto Benavente, hermanos Álvarez Quintero, incluso García Lorca y el que luego sería compañero de zanja en Paracuellos del Jarama: Pedro Muñoz Seca.

Otras aficiones suyas eran la música clásica, el jazz y los pasodobles taurinos, pues los toros era otra gran pasión y a la que dedicó muchas de sus fotografías. También  representaban obras de teatro los amigos, pero la de la foto no se identifica a ninguno de los “actores”

Fotógrafo

 2 Herminio en su laboratorio fotográfico

Lám 2.- En su laboratorio fotográfico

Fue un magnífico fotógrafo. Se compró, cuando tenía 15 años, una cámara alemana, último modelo “Zeiss Ikon” para hacer sus fotos y se montó un laboratorio en su casa, llegando a colorear el mismo sus trabajos en su cuarto oscuro. Se hizo amigo de la familia del fotógrafo Javier García Téllez, con el que aprendió a revelar los carretes y las fotos. El hijo de Javier, Valentín, un gran fotógrafo cacereño y cineasta, se casó con la actriz Ana Mariscal.

Retrató a la sociedad brocense de los felices años 20, reflejando la situación de los monumentos, de los vecinos de Brozas, de las procesiones de Semana Santa o de la artística imagen del Cristo de la Expiración, así como de los trabajadores en su finca de El Noque, o la de una obra teatral que se representó en 1932, o algún avión que aterrizó en el paraje de La Nava. Fue un hombre muy culto y eso lo reflejan sus inquietudes literarias o artísticas.

En la redacción de “El Brocense”

También formó parte de la redacción del periódico quincenal “El Brocense”, cuyo primer número salió el 1 septiembre de 1927 dirigido por José Rodríguez y García del Perucho, que fue también alcalde de la villa de Las Brozas. “Su actividad en “El Brocense” era de colaborador pero además tenía otro cometido que no sabría decir cuál era, pero hacia más cosas”, me dice su hija.

Este periódico trataba temas del pueblo y que uno de sus redactores Juan Hernández, que fuera maestro del afamado periodista y director de ABC, el extremeño de Casas de don Antonio, Pedro de Lorenzo, y también maestro mío en mis comienzos como periodista, contaba a sus lectores quieres eran sus redactores y colaboradores, entre ellos:

  • Faustino Morgado, joven médico de Brozas, articulista de expresión clara y fácil; ha escrito en periódicos de Madrid y en “El Noticiero”, de Cáceres; últimamente resultaron muy bien las cuartillas suyas que leyó públicamente en Brozas el día que se inauguró el Ayuntamiento de dicho pueblo.
  • Herminio Torres Cava. Nuestro biografiado, quien publicó numerosas fotografías en el periódico.
  • Juan Guerrero, maestro normalista, del que recibiremos grandes enseñanzas por su elevada cultura.
  • Francisco Montes Bravo, cuyo padre Francisco Cayetano Alberto Montes Yñigo, que fuera reconocido farmacéutico y que en 1913 construyó la plaza de toros de Brozas; Montes Bravo es el abuelo de Lourdes Montes, la esposa del torero Francisco Rivera Ordóñez.

Otros ilustres colaboradores

  • León Leal Ramos, ilustre abogado del Colegio de Cáceres, gran sociólogo y famoso escritor de varios importantes periódicos.
  • Miguel Muñoz de San Pedro, primogénito de los excelentísimos señores Condes de Canilleros, Caballero de la Orden militar del Santo Sepulcro, eximio poeta, autor del bonito poema legendario, estrenado recientemente por la compañía Pachol – Ozores en el “Gran Teatro”, con motivo de la fiesta celebrada a beneficio del mismo y que tanto éxito obtuvo entre el selecto público que había. Autor también del exquisito libro de poesías que se titula “·A través de la aurora”, donde podemos deleitarnos con la lectura de bellas poesías llenas de sentimientos muy nobles y puros, que en verdad lo son los de la ilustre y conocida persona.
  • Dionisio Acedo Iglesias, joven y culto periodista, que tanto se ha popularizado con sus selectos artículos publicados en “Extremnadura”.También tuvo Herminio Torres Cava otros ilustres compañeros en el periódico “El Brocense” como Juvenal de Vega y Relén, inspector jefe de Primera Enseñanza y colaborador de “El Sol”; Narciso Maderal, director que fue de “El Noticiero” y de “Nuevo Día”; Emilio Criado y Romero, redactor jefe de “El Noticiero”; Francisco Higuero Bazaga, perito agrícola y cronista de “El Coreo Extremeño”, de Badajoz; Mariano del Soto e Hidalgo, redactor jefe del “Extremadura”; Miguel Giménez Aguirre, conocido médico cacereño, y Joaquín Criado, gran matemático y colaborador de “El Noticiero” y de “Blanco y Negro”, de Madrid.Lám 3.- Con su esposa Vicenta Navarro
  • Yo le conocí en los años 70, siendo director del “Extremadura” cuando me lo presentó el entonces redactor jefe del periódico, Germán Sellers de Paz, poco antes de que un servidor comenzara la carrera de periodista.

Su vida familiar

3 Herminio Torres con su esposa, Vicenta Navarro

Lám 3.- Con su esposa Vicenta Navarro

Con 15 años se hizo novio de Vicenta Navarro, una joven pianista de 23. “Algo muy especial tenía que tener Herminio para que mi madre se fijara en un mocoso de 15 años, ya que era una mujer muy inteligente, culta, con una carrera musical imposible de saber dónde hubiera podido llegar si no le hubieran cortado las alas se fijara”, me dice su hija Herminia.

Vicenta era la segunda de ocho hermanos; su padre era agricultor y ganadero, y le iba muy bien hasta que decidió meterse en negocios junto con un portugués. Construyeron una fábrica de harinas que nunca se inauguró. La fábrica es la que está en la calle de las Ollerías y de la que se conserva una alta chimenea de ladrillo Mi abuelo era el socio capitalista y la maquinaria la compraron en Alemania y la traían en barco a Portugal, pero el barco naufragó y como no tenían seguro mi abuelo se arruinó y con sus siete hijos decidió emigrar a Madrid en 1930. Debió ser de los primeros emigrantes de Brozas.

Cuando quebró el negocio presentaron suspensión de pagos, vendieron  la mayor parte del patrimonio para pagar a los acreedores y cuando todo se solucionó, como Vicenta y su familia ya estaba en Madrid, Herminio decidió irse con sus tías y sus hermanos. Cogieron en traspaso una pensión en la calle de la Cruz nº26, 4º. Administraba y dirigía la pensión y además se hizo asentador de frutas y verduras en el mercado central mientras  preparaba unas oposiciones a inspector de Hacienda.

Herminio y Vicenta se casaron en 1935; al año siguiente nació una niña muerta y después Vicenta se volvió a quedar embarazada de Herminia, la hija póstuma.

Políticamente era de centro derecha, militante de la Confederación Española Derechas Autónomas (CEDA) de José María Gil – Robles, una confederación de partidos políticos católicos de derechas. Herminio era muy religioso m pues iba a misa a diario.

Los “paseos” en los primeros meses de la Guerra Civil

El doctor en Historia y especialista en la Guerra Civil española, Javier Cervera Gil estudia objetivamente en un artículo “Violencia en el Madrid de la Guerra Civil (julio a diciembre de 1936)” y publicado en la revista “Studia histórica”, editada por la Universidad de Salamanca, trata el asunto de los paseos, entrevistándose con algunos supervivientes de la lucha fratricida.

“Uno de los caracteres más presentes en la Guerra Civil Española fue la proliferación de los episodios de enorme violencia y crueldad. Posiblemente, ello sea característico de cualquier conflicto de estas características. Siendo así, durante los más de mil días de lucha, el período en el que más se observó este tipo de episodios fue, sin duda, el que transcurrió entre julio y diciembre de 1936”, escribe Cervera Gil.

El historiador Ramón Salas Larrazabal habla sobre las matanzas ocurridas  entre los días 7 de noviembre y 4 de diciembre de 1936, contabilizadas : “De los 8.000 muertos de noviembre y diciembre, aproximadamente el 15 $ cayeron antes del 8 de noviembre, de ellos 1.000 en números redondos el mismo día 7 y unos 400 entre el 1 y el 6. Quiere decirse que durante el período de responsabilidad de Santiago Carrillo, como consejero de Orden Público fueron muy cerca de 7.000 los madrileños que cayeron sin juicio de ninguna clase ante las tapias de cualquier cementerio de los alrededores de Madrid y con predilección en Paracuellos del Jarama. Este es un hecho histórico que nadie podrá negar jamás”.

El procedimiento de los fusilamientos lo cuenta Ricardo Aresté al historiador irlandés Ian Gibson en el libro “Paracuellos, cómo fue”, editado en 1987: “Yo ni puedo olvidar aquel espectáculo. Supuso para mí algo que todavía sigo criticando. Siempre he dicho que aquello no debió producirse. Aquello me llevó a una reflexión en la cual he vivido todos estos años”.

El joven Ricardo tenía en 1936 unos 19 años y salió de su casa el 7 de noviembre  a las ocho de la mañana para ir a la Cooperativa Popular de Paracuellos del Jarama. Mientras caminaba oyó el ruido de ráfagas y de gritos Se asomó al borde de una pendiente y vio que en la llanura había tres autobuses de dos pisos. Estaban rodeados de camiones repletos de milicianos, percibiendo un gran movimiento de coches de todo tipo. De los autobuses iban bajando numerosos presos,  con las manos atadas y allí, en el descampado, los mataban con armas automáticas…

Las sacas empezaron el 7  de noviembre y terminaron el 3 de diciembre, justo el día que asesinaron a Herminio Torres Cava. La Consejería de Orden Público estaba a cargo de Santiago Carrillo. Al día siguiente, 4 de diciembre, nombraron a Melchor Rodríguez García delegado especial de prisiones y paró en seco las sacas. A Melchor le llamaron el Ángel Rojo.

En honor a la verdad, en el campo contrario, en el de los nacionalistas o franquistas, ocurrió algo similar. En palabras de Indalecio Prieto escritas en su libro “Cartas a un escultor. Pequeños detalles de grandes sucesos”, publicado en 1961 en Buenos Aires, escribe: “Ejecuciones sin sumario que se prodigaron en las dos zonas de España y que nos deshonran por igual a los españoles de uno y otro bando”. Era una violencia política basada en el odio al contrario, al que tenía otras ideas.

En este caso concreto piénsese en la masacre de la Plaza de Toros de Badajoz, cuyo solar ocupa ahora el redondo y moderno Palacio de Congresos de la ciudad. El diario “Público” escribió un reportaje a los 75 años de tal suceso: El 12 de agosto de 1936, las tropas procedentes del norte de África, comandados por el General Yagüe, iniciaron el asalto de la provincia extremeña. “Sólo en la ciudad de Badajoz fueron asesinadas 3.800 personas durante la Guerra y los primeros años de dictadura”, asegura a Público el historiador Francisco Espinosa, autor de la obra La columna de la muerte. “La matanza fue un escarmiento a petición de los terratenientes y una señal al resto de las zonas republicanas”, añade el historiador Justo Villa.

La masacre de Badajoz fue recogida por diversos medios internacionales. El primer periodista que llegó fue el portugués Mario Neves, quien para el “Diario de Lisboa”. Tras cinco días de conflicto, el periodista abandonó Extremadura espantado por la barbarie y juró no volver jamás. El historiador Justo Villa lo conoció muchos años después. “Siempre me contaba que lo que más le espantó y el día que decidió salir de aquí, fue una tarde que encontrándose a varios kilómetros de la ciudad vio un densa columna de humo. Se acercó y cuando llegó se encontró con 300 o 400 cadáveres ardiendo. Ese día salió ‘pitando’ de este país”.

Como se ve, en las dos partes se dio la barbarie. No es cuestión de enjuiciar quien lo hizo peor, pero sí de dejar constancia en lo que afecta a la historia local de la villa de Las Brozas.

Los últimos días de Herminio Torres

A mediados de agosto de 1936 los milicianos entraron en casa de Herminio Torres buscando armas que no había y lo que encontraron fue la encíclica de León XIII “Rerum Novarum” en la mesilla de noche; dijeron que no necesitaban más pruebas y se llevaron a Herminio, primero a la Dirección General de Seguridad y después a la cárcel de Ventas, de donde no salió hasta la madrugada del 3 de diciembre que lo llevaron a Paracuellos del Jarama donde lo asesinaron con 5.000 más, entre ellos Pedro Muñoz Seca. Hay siete zanjas seis llenas y la última a medias que es donde están Muñoz Seca y Herminio que fue la última saca. Al día siguiente cambió el responsable de las matanzas y las paró. El famoso literato también tuvo relación con otro brocense ilustre, el actor Casimiro Ortas, para el que escribió algunas de sus obras.

“Cuando acabó la guerra mi madre vio los libros de registro de los presos de la cárcel y a todos los habían puesto en libertad unos tenían una cruz azul que eran los liberados de verdad y otros tenían una cruz roja los mandados a Paracuellos y a otros sitios, algunos casi niños”, me indica Herminia.

 

Vicenta, tras el asesinato de su marido, decide casarse con su cuñado Salomé, hermano de Herminio. Salomé vivió hasta hace pocos años, muriendo en la villa de Brozas.

4 Película Secuestro en Brozas

Lám 4.- Escena de la película: “Secuestro en Brozas”

La primera película extremeña

Hace poco tiempo, el 15 de marzo de 2015, la dio a conocer Canal Extremadura TV en un programa especial, de “La Vida Pasar”, (Facebook: www.fb.com/lavidapasar), en la que dio como primicia para toda la región la primera película extremeña, un corto de ficción más antiguo de la comunidad autónoma, rodado por un extremeño en Extremadura. Fue rodada en 1928 por iniciativa de Herminio Torres en los riberos del río Salor, río que divide por el sur los términos municipales de Brozas y Herreruela. En el pase por televisión le puso música, en directo, a la película muda el pianista Guillermo Iriarte, primer premio especial “Infanta Cristina” de interpretación, Premio Marisa Linares; profesor numerario por oposición desde los 18 años, pero fue la primera vez que puso música a una película muda.

Vemos el puente donde fue rodada y que ya no pasa la carretera por allí la que conduce desde Garrovillas de Alconétar hasta Alburquerque, tras pasar por Navas del Madroño, Brozas y Herreruela. Estas fotos fueron tomadas hace pocas semanas.

El corto, de casi tres minutos de duración, tiene como “artistas” a personajes muy conocidos de la sociedad brocense, todos ellos amigos jóvenes de Herminio, entre ellos a Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros; Manuel Flores de Lizaur (Manolito), uno de los amordazados,  así como Paco Montes Bravo, que ya se ha dicho que es el abuelo de Lourdes Montes, la actual esposa de Francisco Rivera Paquirri, y a Salomé Torres, de unos 12 años, con calzonas y una boina metida hasta las cejas. El primer coche que se veía era el del padre de Herminio.

El argumento es muy sencillo: Unos jóvenes, que van a pasar el día a los campos de Brozas cercanos al río Salor, son asaltados por unos maleantes; un hombre a caballo, Herminio, lo ve desde la carretera y da a aviso a la policía, que inmediatamente detiene a los delincuentes.

Después de pasarse este corto por el programa “La Vida Pasar” un grupo musical extremeño ha hecho de él un video clip. La música es de “Milana”; el montaje de Víctor Sarabia, quienes agradecen a “La mirada de los extremeños”, el archivo del cine familiar y amateur de la Filmoteca de Extremadura la labor realizada por la difusión de esta película