Nov 192018
 

 Prof. Dr. J. Pastor Villegas

josepastorvillegas@gmail.com

 

  1. INTRODUCCIÓN

Como es bien conocido, Extremadura es una región con unidad de Audiencia Territorial desde 1791, división administrativa biprovincial desde 1833 y otras divisiones.

Menos conocido es que las dos capitales de provincia, Cáceres y Badajoz, pertenecientes a los distritos universitarios de Salamanca y Sevilla, aspiraron a estudios superiores, discontinua e independientemente, en diferentes regímenes políticos de la Edad Contemporánea.

Las aspiraciones universitarias comenzaron a ser realidad en 1968 y 1971, respectivamente; es decir, todavía en la dictadura franquista (1939-1975). Tras la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa[1], se decretó crear la Universidad de Extremadura en 1973[2], gran logro porque era la única región española sin universidad.

Antes de la fecha de creación de la Universidad de Extremadura hubo estudios universitarios en Badajoz desde 1968 y en Cáceres desde 1971, dependientes de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Salamanca, respectivamente. Así pues, considero preuniversidad de Extremadura desde 1968 a 1973, es decir, años en que las provincias de Badajoz y Cáceres todavía pertenecían a los distritos universitarios de Sevilla y Salamanca, respectivamente.

En sus diez primeros años, la Universidad de Extremadura, se desarrolló dividida en los semidistritos universitarios de Badajoz y Cáceres, en tres etapas: últimos años de la dictadura franquista (1973-1975) y los subsiguientes años de la transición democrática[3]: transición institucional (1976-1978) y transición a la consolidación democrática (1978-1982). El año 1975 corresponde a la muerte de Francisco Franco Bahamonde y a la proclamación de Juan Carlos de Borbón y Borbón como rey, el año 1978 a la aprobación en referéndum de la Constitución Española y el año 1982 a las elecciones generales tras las que se inició mayor estabilidad democrática que en los anteriores.

La motivación principal para redactar esta aportación a los XLVII Coloquios Históricos de Extremadura, dedicados al VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca, es haber realizado mis primeros estudios académicos en Cáceres, dependiente de la universidad salmantina, y el hecho de aprobar el curso preuniversitario en la Universidad de Sevilla y haber sido alumno de la primera promoción (1968-1973) de la Facultad de Ciencias de Badajoz, dependiente de la universidad sevillana, en la que obtuve la Licenciatura en Ciencias Químicas. Además, mi vinculación con la Universidad de Extremadura, en la que obtuve el Doctorado en Ciencias (Sección de Químicas) y haber sido Profesor Agregado Numerario de Física y Química y Catedrático de Escuelas Universitarias (Área de Química Inorgánica).

A mi motivación académica, añado la consideración de que la Universidad de Extremadura no surgió por generación espontánea en 1973 y que ni sus antecedentes, origen y desarrollo es insuficientemente conocido, al menos hasta la entrada en vigor de la Ley Orgánica 11/1983, de 25 agosto, de Reforma Universitaria[4]. Tan es así que estando casi finalizado el presente trabajo leo en un artículo de opinión reciente[5] los interrogantes: ¿Conoce la sociedad extremeña en profundidad la Universidad de Extremadura?¿Cómo se financia?, etcétera.

Las fuentes consultadas en la redacción del presente trabajo han sido del archivo-biblioteca del autor y de otros archivos y bibliotecas, algunas muy poco conocidas.

 

  1. ANTECEDENTES REMOTOS DE LA UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA E INICIO DE LA POLÉMICA PREUNIVERSITARIA

Los antecedentes remotos de la Universidad de Extremadura son anteriores a 1968, año inaugural de la Facultad de Ciencias de Badajoz (Universidad de Sevilla).

En opinión del autor[6], como antecedente universitario más remoto en Extremadura se puede considerar la docencia e investigación en los Reales Hospitales de la Puebla y Villa de Guadalupe durante la Orden Jerónima (1389-1835); hubo cuatro hospitales importantes (Hospital de San Juan Bautista, Hospital de Mujeres, Hospital Monástico y Hospital de la Pasión) dependientes casi exclusivamente del Real Monasterio de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe, y una botica monacal importante en el propio monasterio, en la que se pudo aprender la profesión de boticario. No obstante, no se otorgaron títulos profesionales.

El primer centro universitario extremeño fue establecido en el Seminario Conciliar de San Atón de Badajoz en la última década del siglo XVIII, cuyo origen es 1664. Por Real Cédula del rey Carlos IV y Provisión del Supremo Consejo de Castilla, dada en Madrid el 17 de agosto de 1793, se establecieron cuatro cátedras: Artes, Teología, Leyes y Cánones; la actividad docente comenzó el 18 de octubre de 1793. Dicho centro universitario fue anterior al Instituto de Secundaria de Badajoz, establecido por el Plan Pidal e inaugurado el 15 de noviembre de 1845 en dicho seminario; con posterioridad a esta fecha, fue un centro eclesiástico para la formación de eclesiásticos[7].

La villa de Cáceres, capital de la Alta Extremadura, perteneciente al distrito universitario de Salamanca, y geográficamente más centrada en Extremadura que la capital de Badajoz, consiguió dos universidades en el siglo XIX con menor duración cada una de ellas que el centro universitario de Badajoz mencionado. En primer lugar, consiguió la Universidad Literaria de Cáceres en el reinado de Isabel II por Decreto de la Junta Superior Gubernativa de la Provincia de Cáceres de 10 de octubre de 1840[8], cuya exposición de motivos es muy interesante. La segunda universidad conseguida fue la Universidad Libre de Cáceres en el Sexenio Democrático, consecuencia del Decreto de 14 de enero de 1869[9]. Esta universidad, que llegó tener Facultades de Jurisprudencia, Filosofía y Letras y de Ciencias, fue acordada por la Diputación Provincial en la sesión de 8 de septiembre de ese año, e inaugurada el 3 de octubre. El discurso inaugural lo pronunció Felipe Calzado Pedrilla, su primer Rector, en el Paraninfo del Instituto de Segunda Enseñanza, instalado en lo que fue sacristía de la iglesia de los jesuitas[10], quien comenzó justificando la necesidad de la Universidad[11].

Ambas universidades de Cáceres tuvieron vida efímera. La primera, surgida tras la creación del Instituto de Segunda Enseñanza de Cáceres el año anterior, fue convertida al año siguiente, al mismo tiempo que la de Murcia, en instituto de segunda enseñanza (que nunca había dejado de funcionar) por razones de peso. La segunda, dependiente de las subvenciones que debían proporcionales las debilitadas corporaciones locales, no pudo terminar el segundo curso de funcionamiento; la Diputación Provincial de Cáceres decidió el cierre[12].

Así pues, hay antecedentes universitarios remotos en Badajoz y Cáceres al final de la Ilustración Española y al principio del Sexenio Democrático, respectivamente. No obstante, no hubo continuidad de las universidades provinciales extremeñas de los siglos XVIII y XIX.

En el siglo XX, antes de la Guerra Civil Española, hubo algunos intentos de creación de universidad o universidades, pero no cristalizaron; los hubo cada vez más significativos en Badajoz y Cáceres en la segunda mitad del siglo XX.

Un antecedente universitario remoto en Badajoz en la década de 1950 fue el Colegio Extremeño de Estudios Universitarios, promovido por la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, cuyos profesores eran funcionarios y profesionales liberales de la capital pacense. Otro es la petición en 1951 de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de San José, que en Villafranca de Barros regentaba la Orden Jesuita, de fundar una universidad en Extremadura, que debería ser acogida por todos los extremeños y apoyada con todo entusiasmo por tres razones: los estudiantes extremeños son numerosos, Extremadura era la única región española sin universidad y la consideración de que la solución de la problemática extremeña había de empezar por la formación integral de los propios extremeños[13].

Un antecedente universitario remoto fue también el acuerdo de la Diputación Provincial de Cáceres de 11 de octubre de 1961 de solicitar la creación de una Facultad de Farmacia, dependiente del distrito universitario de Salamanca, con motivo de la moción presentada por el vicepresidente Simón Rodas Serrano[14], quien argumentó que las cuatro Facultades de Farmacia de entonces estaban en Madrid, Granada, Santiago de Compostela y Barcelona, a 301, 514, 640 y 926 km de Cáceres, respectivamente; que la flora de la provincia de Cáceres era muy importante y que podría tener alumnos de Salamanca, Ávila, Toledo y Badajoz, distantes 214, 234, 269 y 90 km, respectivamente. En mi opinión, las razones eran objetivas para reivindicar con continuidad la concesión de dicha facultad, la cual después se concedió a la Universidad de Salamanca.

Otro ejemplo es la reivindicación de una Escuela de Peritos Agrícolas por la Diputación y el Ayuntamiento de Cáceres tras ser aprobado el Primer Plan de Desarrollo para el cuatrienio 1964-1967. No se consiguió nada porque el mismo día en que la comisión cacereña visitó al ministro, éste recibió también a una comisión de Badajoz, con la misma pretensión; el Consejo de ministros celebrado el 6 de diciembre decidió que el centro solicitado se ubicara en la ciudad de Lugo. Más detalles aporta Lope Hernández en un interesante artículo periodístico[15].

A estos ejemplos se pueden sumar otros que demuestran la torpeza de cada provincia en sus gestiones tendentes a la consecución de centros universitarios dependientes de una de las universidades más próximas o a la consecución de una universidad con sede en la capital de la provincia solicitante. Un editorial de 1967[16] ilustra bien la polémica preuniversitaria; finaliza así:

 

“Por lo que a Badajoz respecta, estamos bien seguros de que su población comprende y comparte los afanes culturales y docentes de la otra provincia extremeña. Y así, se alegró en el alma de su éxito cuando alcanzó a tener la Universidad Laboral que tan señalado beneficio y atención estatal significa. Y estamos totalmente seguros de esa correspondencia de la población hermana para nuestros sueños universitarios, que, en realidad tienen nuestra vida actual, suponen en acto de justicia que por multiplicadas y excepcionales razones se nos dice y llevan por delante todo el anticipado quehacer y los firmes pasos que ya hemos dado. Ahora bien, si queremos que llegue a crearse una Universidad de Extremadura, es necesario que no surja división obstaculizadora entre las dos provincias que integran la región, sino que se aúne el esfuerzo a favor de la que lleve recorrido más terreno. Y creemos sinceramente que lo lleva Badajoz”.

Señalo también que no hubo comunicación o acuerdo alguno reivindicando una necesaria universidad en Extremadura en los Congresos de Estudios Extremeños celebrados en diferentes poblaciones extremeñas en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado.

 

 

  1. ANTECEDENTES PRÓXIMOS DE LA UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA Y CONTINUACIÓN DE LA POLÉMICA PREUNIVERSITARIA

El primer antecedente próximo de la Universidad de Extremadura fue la Facultad de Ciencias de Badajoz, dependiente de la Universidad de Sevilla. Siguieron como antecedentes próximos el Colegio Universitario de Cáceres, dependiente de la Universidad de Salamanca, y la pretensión de la Universidad de Extremadura Hispanoamericana.

 

3.1. Facultad de Ciencias de Badajoz, dependiente de la Universidad de Sevilla

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, el pacense Adolfo Díaz-Ambrona, comunicó al Gobierno civil de Badajoz y al director del periódico HOY, que era entonces Gregorio Herminio Pinilla Yubero, sendos telegramas comunicando el día 22 de mayo de 1968 que el Consejo de ministros había autorizado la creación en Badajoz de una Facultad universitaria[17]. El texto literal del telegrama publicado fue:

 

“Decreto ley aprobado hoy Consejo de ministros autoriza creación Badajoz una Facultad Universitaria atendiendo legítimas aspiraciones Región Extremeña. Díaz Ambrona”.

 

Este telegrama fue contestado por mencionado director con este otro al ministro:

 

“Agradecidísimo noticia creación Facultad Universitaria Badajoz, preludio futura Universidad, por la que tanto luchó HOY en los treinta y cinco años de su existencia. Recibe sincera felicitación como extremeño y gratitud como miembro Gobierno que la ha concedido y por tus gestiones personales en la consecución. Abrazos, Pinilla, director de HOY”.

 

El Decreto-Ley 5/1968, de 6 de junio, autorizó el establecimiento de una Facultad universitaria en Santander, en San Sebastián y en Badajoz[18]. No se precisaba qué Facultad se concedía, disponiéndose en el mes de julio siguiente el establecimiento de las Facultades de Ciencias en Santander y Badajoz y de Derecho en San Sebastián, dependientes de sus respectivos distritos universitarios[19]. En octubre siguiente se publicó el nombramiento de Decano-Comisario de la Facultad de Ciencias de Badajoz a José María Viguera Lobo, que era entonces Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valencia[20].

La Facultad de Ciencias de Badajoz y el curso académico 1968-1969 fueron declarados inaugurados por José Luis Villar Palasí, Ministro de Educación y Ciencia, el 5 de noviembre de 1973. Los discursos académicos pronunciados por el Ministro y el Decano en el acto inaugural están recogidos en la publicación oficial 15 años de la Universidad de Extremadura[21]. El Ministro recibió la Medalla de oro de la Diputación Provincial de Badajoz y la Medalla de oro del Ayuntamiento de la capital pacense, quien, según un editorial, sobradamente merecía las distinciones por haber sabido hacer justicia y era principio de la futura Universidad Extremeña[22]. Por Orden de 23 de junio de 1970 se creó la Sección de Químicas y se aprobó su Plan de Estudios[23].

La Facultad pacense comenzó impartiendo la Licenciatura en Ciencias Químicas y primer curso de Escuelas Técnicas Superiores en una parte del Colegio de Salesianos “Ramón Izquierdo”, en donde siguió hasta ser inaugurado el Campus de Badajoz, cuya construcción se activó en terrenos cedidos por la Diputación provincial y el Ayuntamiento de Badajoz al Estado en 1972. Los terrenos cedidos fueron 397 841 metros cuadrados que formaban parte de la finca Rincón de la Paloma, a la derecha de la carretera Madrid-Lisboa[24].

En el curso académico 1972-1973 se impartió el quinto curso. En ese curso académico, obtuvimos la Licenciatura en Ciencias (Sección Químicas) los primeros licenciados universitarios de Extremadura. En la orla, expuesta en la Facultad de Ciencias de Badajoz, de izquierda a derecha figuran algunos de nuestros profesores: los doctores don Benito Mahedero Balsera, don Juan Remón Camacho, el ya mencionado Decano don José María Viguera Lobo, don Santiago Vicente Pérez y don Antón Civit Breu.

Se han cumplido cincuenta años de la creación de la Facultad de Ciencias de Badajoz, dependiente de la Universidad de Sevilla. El autor de este trabajo era entonces Maestro de Enseñanza Primaria por la Escuela de Magisterio de Cáceres, con plaza ganada en el Cuerpo del Magisterio Nacional, y aspiraba a obtener una licenciatura universitaria en ciencias experimentales o en ingeniería en la década de los 60. Creada la Facultad de Ciencias de Badajoz, trabajé en la docencia particular por la mañana para financiarme los estudios universitarios, y viajé casi a diario por la tarde para obtener la Licenciatura en Ciencias (Sección de Químicas) en 1973, es decir, formé parte de la primera promoción (1968-1973); fui el primer cacereño que obtuvo un título universitario en Extremadura.

3.2. Colegio Universitario de Cáceres, dependiente de la Universidad de Salamanca

La concesión a Badajoz de la Facultad de Ciencias causó decepción en la provincia de Cáceres. Germán Sellers de Paz[25] escribió hace cincuenta años un artículo de opinión en el manifestó que la falta de coordinación y de política de continuidad fueron los motivos de que Cáceres no consiguiera alguna Facultad en la reestructuración universitaria del ministro José Luis Villar Palasí, finalizando así:

 

“Aparte de nuestra decepción como cacereños, que no debemos olvidar e incluso exteriorizarla cada vez que sea necesario; estimamos que debemos ponernos de nuevo en marcha.

No haríamos justicia si silenciásemos el interés puesto desde su llegada a la provincia por el gobernador civil, señor Trillo-Figueroa, en la creación de Centros Universitarios para Cáceres e incluso en la creación de la Universidad de Extremadura, “sin rivalidad aldeana en cuanto a su capitalidad”. Ello nos hace pensar que aún puede ganarse tiempo perdido.

Pero no olvidemos se trata de una empresa importante y seria, en la que debemos poner nuestros esfuerzos todos a una.

¡Ah! Y si vamos a trabajar, dejemos en este mismo momento el pesimismo que nos frene; pero, ¡cuidado con el optimismo!, no se nos vaya la fuerza en salvas”.

En mi opinión, tras la consecución de la Facultad de Ciencias por Badajoz, la Diputación y el Ayuntamiento de Cáceres, espoleados por la decepción, comenzaron a trabajar mejor. Hasta entonces, 1968, en las peticiones de creación de centros universitarios para Cáceres se seguía un método ineficaz[26].

El cambio de método de trabajo, constituyéndose una Comisión Gestora presidida por Valentín Gutiérrez Durán (gobernador Civil de Cáceres) y una Comisión Ejecutiva surtió efecto y se llegó a la consecución del Colegio Universitario de Cáceres, dirigido por el Prof. Dr. Ricardo Senabre Sempere, dependiente de la Universidad de Salamanca. Su sede, inaugurada el 16 de octubre de 1971, fue el edificio de la Fundación Valhondo Calaff; hubo reunión del Patronato del Colegio con las autoridades académicas y otros actos en el Instituto de Bachillerato el Brocense. Se inauguró el curso general de toda la Universidad de Salamanca por su rector magnífico Felipe Lucena Conde[27]; fue un día histórico para Cáceres, como lo fue para Badajoz la inauguración de la Facultad de Ciencias casi tres años antes.

El Director del Colegio Universitario de Cáceres repasó lo conseguido tras tres años de funcionamiento[28]; afirmó que fue un logro de la provincia que lo promocionó y que lo costeaba. Y, entendiendo que el centro universitario no solo debía proporcionar enseñanzas en las aulas, apoyó en la medida de sus posibilidades las iniciativas de la sociedad circundante.

Sin duda, el Colegio Universitario de Cáceres equilibró las aspiraciones de Cáceres en la preuniversidad de Extremadura. Años más tarde, el Prof. Dr. Ricardo Senabre Sempere se despidió del cargo de Decano de la Facultad de Filosofía y Letras en 1983 con una lección magistral[29]; señaló:

 

“No hay una gestión eficaz al frente de cualquier organismo público, si no está cimentada en la ética. Todo lo demás se puede aprender, pero la moral es algo que si no se tiene no se alcanza jamás”.

 

Sin duda, al pronunciar estas palabras tuvo en cuenta los tiempos difíciles de su gestión. Con el compartí, tolerancia cero en una incipiente corrupción en la Universidad de Extremadura que más adelante se menciona.

En la inauguración del curso académico 1971-1972, se le concedió la insignia de oro de la Diputación Provincial de Cáceres. Años después, siendo catedrático de la Universidad de Salamanca, fue distinguido con la concesión de la Medalla de Extremadura en 1986[30] y con la Distinción de Hijo Adoptivo de Cáceres en 1997[31].

 

3.3. Universidad Hispanoamericana de Extremadura

El tercer antecedente próximo de la Universidad de Extremadura fue la Universidad Hispanoamericana de Extremadura, objetivo del III Plan de Desarrollo Económico y Social para 1972-1975[32]. Así consta en el resumen general de los objetivos universitarios previstos:

 

“Crear seis nuevas Universidades en Córdoba, Málaga, Santander, Universidad Hispanoamericana de Extremadura, Nueva Universidad de Madrid y Universidad Nacional de Educación Libre a Distancia y preparar el número de puestos necesarios para cubrir el doble objetivo de la extensión del sistema y de la descongestión de centros”.

 

Obviamente, la noticia tuvo un gran impacto social en Extremadura (agradecimientos, manifestaciones de júbilo, ofrecimiento de terrenos, etcétera) porque era la única región española sin universidad y el objetivo universitario llevaba el nombre de la región y el apellido hispanoamericano. El nombre y apellido eran evocadores de unión regional en el futuro y de reforzamiento también de la vinculación de Extremadura con Hispanoamérica. En general, los periódicos extremeños de la época coincidían en señalar el agradecimiento al régimen político mediante manifestaciones, editoriales y artículos de opinión.

En el IV Congreso de Estudios Extremeños celebrado en Mérida en 1972, hubo una propuesta interesante de Fernando Bravo y Bravo sobre la cuestión de dónde situar la Universidad en Extremadura, en la que refleja la situación administrativa de Extremadura[33]:

 

“Extremadura es una región natural que vive bajo el estigma de la división, pues si en el aspecto administrativo la vemos escindida en dos provincias, en el orden religioso una zona depende del arzobispado de Sevilla y otra zona del Arzobispado de Toledo, en el ámbito militar la Alta Extremadura se inscribe en la Capitanía General de Madrid y la Baja Extremadura lo hace en la Capitanía General de Sevilla. Como por casualidad se conserva la unidad en el Distrito Minero y en la Audiencia Territorial.

Hasta hace poco Extremadura era la única región de España que no poseía Universidad; pero las constantes gestiones y el incesante laborar de ambas provincias han logrado que en el próximo PLAN DE DESARROLLO se incluya la realización de la Universidad Hispanoamericana.

Pero…Pero su residenciación o localización es objeto de división, pues se adscriben diversas Facultades a varias ciudades, con perjuicio de la unidad, y a pesar de haber un núcleo de población que por su importancia actual, por su resonante prestigio histórico, por su inmejorable emplazamiento geográfico y por la facilidad de sus comunicaciones (estoy citando a MÉRIDA) está naturalmente clamando, de manera patente e incontrovertible, para ser la sede de la Universidad extremeña, y, por ello, propongo que el Congreso acoja esta propuesta, y lo haga saber así a los Gobiernos civiles y Diputaciones provinciales de Badajoz y de Cáceres, y al Ministerio de Educación y Ciencia”.

 

La revista Alcántara, editada por los Servicios Culturales de la Diputación Provincial de Cáceres, destacó que las profundas discrepancias sobre la ubicación de los centros universitarios estaban retrasando su puesta en marcha. Su posicionamiento en 1972 fue el de una Universidad compartida[34].

Concerniente al asunto Universidad, Enrique Sánchez de León Pérez[35], político pacense, recordó que tras la aprobación del III Plan de Desarrollo Económico y Social hubo:

Intereses de los rectores de las universidades de Salamanca y Sevilla para que no se creara un nuevo distrito universitario en Extremadura.

Discrepancias entre las dos provincias extremeñas sobre la localización de la futura universidad extremeña.

Posible creación de facultades aisladas en vez de distrito propio.

Inhibición de las autoridades del Ministerio de Educación y Ciencia, llegando a decidirse en pleno mes de agosto de 1972 que todas la universidades empezaran en el curso siguiente, menos la Hispanoamericana de Extremadura.

Apropiación de los gobernadores civiles de ambas provincias del asunto.

Asimismo, afirmó que dirigió una dura carta al titular ministerial, exponiéndole la necesidad de una sola Universidad donde dijese la Dirección General de Universidades, oídas todas las opiniones. Y todo ello para evitar que la futura universidad naciera dividida.

Así pues, antes de la creación de la Universidad de Extremadura continuó la polémica universitaria principalmente por el fuerte provincianismo regional secular. La posición de Badajoz era universidad única, no compartida, con Rectorado en la capital pacense. En cambio, la posición de Cáceres era la de universidad compartida.

Añado al finalizar este epígrafe que no hay que confundir la Universidad Hispanoamericana, que no llegó a establecerse, con la Universidad Laboral Hispanoamericana de Cáceres, cuyos antecedentes son de principios de la década de 1950[36] e inauguración el 4 de noviembre de 1967[37].

 

  1. ORIGEN Y DESARROLLO DE LA UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA EN SEMIDISTRITOS UNIVERSITARIOS

La Universidad Hispanoamericana de Extremadura no se creó, pero ¡Extremadura tiene universidad desde el día 11 de mayo de 1973! En los epígrafes que siguen se trata de su creación y de su desarrollo hasta 1983, que fue también polémico.

 

4.1. Decreto de creación

Siendo ministro de Educación y Ciencia José Luis Villar Palasí, la Universidad de Extremadura fue creada por el ya referenciado Decreto 991/1973, disponiéndose:

 

“Artículo primero.—Se crea la Universidad de Extremadura, cuyo distrito estará constituido por las provincias de Cáceres y Badajoz.

Artículo segundo.—En la Universidad de Extremadura se integran la Facultad de Ciencias de Badajoz, las Escuelas Universitarias del Profesorado de Educación General Básica de Cáceres y Badajoz, y la Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola de Badajoz y se adscribe el Colegio Universitario de Cáceres.

Artículo tercero.—Se autoriza al Ministerio de Educación y Ciencia para situar en Badajoz las Facultades científicas, médicas y demás afines y en Cáceres las humanísticas y jurídicas.

Artículo cuarto.—La Universidad de Extremadura estará regida por un Rector, auxiliado por dos Vicerrectores, con residencia estos últimos en Badajoz y Cáceres, respectivamente. Asimismo, la Universidad dispondrá también de dos Secretarias Generales, situadas cada una de ellas en las capitales de provincia señaladas.

Artículo quinito.—Uno. Hasta tanto no sean designados con las formalidades establecidas en la legislación vigente los órganos de gobierno de la Universidad, se crea una Comisión Gestora, que se encargará de las funciones docentes y administrativas precisas para su puesta en marcha y organización.

Dos. El Presidente, que habrá de ser Catedrático numerario de Universidad, será nombrado por el Ministro de Educación y Ciencia, quien designará además, a propuesta de aquél, los miembros que hayan de integrarla.

Artículo sexto.—Quedan autorizados los Ministros de Educación y Ciencia y Hacienda para dictar las disposiciones precisas para la aplicación de este Decreto.

Artículo séptimo.–El presente Decreto entrará en vigor al siguiente día de su publicación en el Boletín Oficial del Estado”.

 

Con este Decreto salomónico e insólito por sus peculiaridades de multicampus y sin fijación de la sede universitaria, innovación sin precedentes en España, indicaba que durante la gestación de la Universidad no habían existido acuerdos interprovinciales. No produjo el mismo entusiasmo en ambas provincias extremeñas, pero finalizó un largo proceso de gestación de estudios universitarios para Extremadura con desacuerdos durante años, con gestiones que dejaron mucho que desear en muchos momentos.

La noticia de la creación de la Universidad de Extremadura fue recogida en las portadas de los periódicos de la región de manera diferente. En Cáceres, se vivió con triunfalismo porque su posicionamiento en la polémica universitaria fue compartir, mientras que Badajoz solicitaba toda la Universidad. Diez años después, el periódico Extremadura recordó detalladamente lo acontecido en la tarde del 13 de abril de 1973 y la mañana siguiente; incluye también la primera fotografía, certificada, tras conocerse la gran noticia, en la que figuran Valentín Gutiérrez Durán, gobernador civil; Felipe Camisón Asensio, presidente de la Diputación Provincial de Cáceres; Alfonso Díaz-Bustamante y Quijano, alcalde de Cáceres; Ricardo Senabre Sempere, director del Colegio Universitario de Cáceres; y quince personas más[38].

 

4.2. Primeros centros universitarios y su influencia inmediata en los semidistritos

Los primeros centros universitarios de la Universidad de Extremadura fueron los que están relacionados en la Tabla 1. Todos ellos mencionados en el decreto de creación de la Universidad de Extremadura. Tales centros tenían categoría universitaria antes de la creación de la Universidad de Extremadura; los centros del Semidistrito de Badajoz estaban adscritos a la Universidad de Sevilla y los del Semidistrito de Cáceres a la Universidad de Salamanca.

En el curso académico 1968-1969 solo había en Extremadura el centro universitario Facultad de Ciencias de Badajoz, dependiente de la Universidad de Sevilla. Las Escuelas Normales, que tenían la categoría de centros de enseñanza media, se integraron en la universidad tras la Ley General de Educación de 1970, con la denominación de Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado de Educación General Básica; la Escuela de Cáceres fue integrada en la Universidad de Salamanca y la de Badajoz en la Universidad de Sevilla. En Badajoz, se había creado en 1968 la Escuela Técnica de Grado Medio de Ingeniería Agrícola, que se denominó Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola en 1972, integrándose en la Universidad de Sevilla. El Colegio Universitario de Filosofía y Letras de Cáceres, inaugurado en Cáceres en 1971 y adscrito a la Universidad de Salamanca, se integró con la misma denominación al crearse la Universidad de Extremadura.

No se transformó en Escuela Universitaria la Escuela Pericial de Comercio de Badajoz y dejó de existir en 1973. Tampoco se integró en la Universidad de Extremadura la Universidad Laboral Hispanoamericana, que existía en Cáceres desde final de la década de 1960, cuyo funcionamiento autónomo fue suprimido por la Ley General de Educación y Financiamiento de Educación de la Reforma Educativa, y fue reconocida como Centro Universitario Laboral no estatal, dedicado a la Formación Profesional de Primer Grado, Bachillerato Superior, General y Técnico, Curso de Orientación Universitaria, Formación Profesional de Segundo Grado, Estudios de Asistentes Sociales y de Idiomas[39].

Además de los centros mencionados, se creó el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de la Universidad de Extremadura, con sede principal en Badajoz, cuyo primer Director fue el Prof. Dr. Manuel Román Ceba, Catedrático de la Facultad de Ciencias[40]. Los ICEs fueron creados por Decreto 1678/1969 de 24 de julio, e integrados en las universidades españolas, naciendo con el triple objetivo de impulsar la investigación educativa, formar a los aspirantes a profesores de enseñanzas medias y ofrecer vías de mejora y perfeccionamiento de todos los niveles del sistema educativo[41]. En general, los ICEs fueron durante la transición democrática extraños y marginales; los universitarios no sabían muy bien lo que hacían, excepto montar cursos para profesores de Educación General Básica y de Bachillerato Unificado y Polivalente[42].

En la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Cáceres comencé mi actividad académica en el curso académico 1974-1975 y después mi actividad investigadora en Badajoz. Por mi vinculación, primero como alumno y después como profesor, fui testigo de la influencia que los primeros centros universitarios fueron teniendo en la vida cotidiana de Badajoz, Cáceres y otras poblaciones en un cierto despertar de un largo letargo. En la prensa de Extremadura hay numerosas noticias de los acontecimientos universitarios que tuvieron repercusión social: conferencias, conmemoraciones patronales, primeras fiestas universitarias de “pasos de ecuador”, etcétera.

 

Tabla 1. Integración de centros universitarios en la Universidad de Extremadura

Nombre, creación, ubicación y dependencia anterior Nombre en la Universidad de Extremadura Semidistrito
Facultad de Ciencias de Badajoz, Decreto 1174/68 de 27 de julio, Universidad de Sevilla                                                                   Facultad de Ciencias, integrada desde la creación de la Universidad                                                           Badajoz
Escuela Universitaria del Profesorado de Educación General Básica de Cáceres, Decreto 1381/1972 de 25 de mayo, Universidad de Salamanca Escuela Universitaria del Profesorado de Educación General Básica de Cáceres, integrada desde la creación de la Universidad Cáceres
Escuela Universitaria del Profesorado de Educación General Básica de Badajoz, Decreto 1381/1972 de 25 de mayo, Universidad de Sevilla Escuela Universitaria del Profesorado de Educación General Básica de Badajoz, integrada desde la creación de la Universidad Badajoz
Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola, Decreto 1377/1972 de 10 de mayo,   Universidad de Sevilla Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola, integrada desde la creación de la Universidad Badajoz
Colegio Universitario de Cáceres, Decreto 2674/1971 de 7 de octubre,      

Universidad de Salamanca

Colegio Universitario de Cáceres, adscrito desde la creación de la Universidad. Se transformó en Facultad de Filología por Decreto 2714/1973 de 11 de octubre y en Facultad de Filosofía y Letras por Decreto 3255/1974 de 7 de noviembre Cáceres

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 1. Primeros centros universitarios de la Universidad de Extremadura.

 

4.3. Comisión Gestora y Rectorado

El decreto de creación de la Universidad de Extremadura disponía la creación de una Comisión Gestora, que se encargará de las funciones docentes y administrativas precisas para su puesta en marcha y organización.

El primer Presidente de la Comisión Gestora fue el ya mencionado José María Viguera Lobo, catedrático de la Facultad de Ciencias de Sevilla y Decano comisario de la Facultad de Ciencias de Badajoz desde el 20 de septiembre de 1968; fue nombrado el 2 de junio de 1973, tomó posesión del cargo el 11 de julio del mismo año y cesó el 4 de febrero de 1974. Su labor realizada fue detallada por Francisco Javier Viguera Rubio; la densa memoria de las gestiones que llevó a cabo en los 6 meses y 25 días de permanencia en el cargo está relacionada en 27 puntos[43]. Le sucedieron en el cargo Antón Civit Breu y Andrés Chordi Corbo, también catedráticos de la Facultad de Ciencias.

Antón Civit Breu y Andrés Chordi Corbo, también catedráticos de la Facultad de Ciencias, fueron los siguientes presidentes de la Comisión Gestora. El primero de ellos es autor de un dibujo, realizado el 17 de mayo de 1974[44], origen del Escudo de la Universidad de Extremadura[45] (Figura 1), que tiene en su centro una imagen de la Virgen de Guadalupe[46]. El tercer Presidente de la Comisión Gestora fue también Rector de la Universidad de Extremadura, elegido en 1977, cargo que desempeñó hasta 1981.

El segundo Rector elegido fue Guillermo Rodríguez-Izquierdo Gavala, desempeñando el cargo entre 1981 y 1984. Este candidato obtuvo el 19,31% de los votos emitidos, el profesor Cristóbal Valenzuela Calahorro obtuvo el 18,67%, el profesor Salvador Andrés Ordax obtuvo el 17,92% y el profesor Luis María López Guerra obtuvo el 11,52%; los dos primeros candidatos pertenecían al Semidistrito de Badajoz y el tercero y cuarto al Semidistrito de Cáceres. La participación del profesorado fue altísima: 97,6% el profesorado numerario; 93,2% los profesores no numerarios doctores y el 71,5% los profesores no numerarios no doctores. La participación del personal no docente fue también alta: 86,2%. La participación del alumnado fue solo del 31,1%. Del total 7509 (alumnado, profesorado y personal no docente) votaron 2717[47].

Los presidentes de la Comisión Gestora y dos primeros rectores, una vez cumplidos sus mandatos, dejaron de prestar servicio en la Universidad de Extremadura. En febrero de 1983, el recordado periodista Marciano Rivero Breña criticó negativamente la gestión de Civit Breu y la de Rodríguez-Izquierdo Zabala, y destacó la labor de Chordi Corbo, escribiendo acertadamente el párrafo que sigue[48]:

 

“El señor Chordi, bueno es recordarlo, ahora, nunca tuvo necesidad de enfrentarse a conflictos como el que ahora nos ocupa. Quizá porque a su visión de las cosas, condición imprescindible para todo buen profesor, se unía una buena mano izquierda para limar asperezas, superar injusticias y conjurar a tiempo posibles descontentos. Siquiera por el mucho esfuerzo que ello le supuso, bueno sería recuperar ahora la lección del profesor Chordi para ese aula magna que debe ser la Universidad de Extremadura. Una Universidad abierta y ancha como el horizonte. Sin compraventas de votos para ser rector o desequilibrios presupuestarios que pudieran limitarla. No entenderlo así sería tirar por la borda todo el sacrificio que significó su creación. Queremos suponer que son muchos los que tendrían que decir algo sobre el tema, a no ser que entiendan a la Universidad como un mero lugar para hacer carrera en la vida”.

 

Recuerdo del Prof. Dr. Andrés Chordi Corbo su lección magistral “La especialización de las células y el futuro del hombre”, pronunciada como catedrático de Microbiología, el 6 de octubre de 1975, en la apertura del curso académico 1975-1976. Asimismo, las conversaciones que mantuvimos durante los años siguientes al estar a mi cargo la Secretaría de la Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas. En su despedida, no olvidó agradecer la ayuda que los secretarios de los centros universitarios le proporcionamos durante su gestión rectoral.

Recuerdo también que meses antes de finalizar su gestión rectoral obtuve plaza en el Cuerpo de Profesores Agregados de Física y Química en el primer concurso-oposición nacional convocado; fue una oposición a cuerpo universitario celebrada en Madrid. La Junta de Gobierno, que él presidía, acordó felicitarme el 26 de junio de 1981. Supongo que la felicitación se debió también a que por entonces se cuestionaba la formación, sin fundamento, de los licenciados en Ciencias por la Universidad de Extremadura.

Siendo rector Rodríguez-Izquierdo Gabala, los dos presidentes de la Comisión Gestora recibieron la Medalla de la Universidad en la apertura del curso 1983-1984, celebrada en Cáceres en octubre de 1983; la primera medalla se concedió a título póstumo y la segunda fue muy criticada. Además, recibieron tal distinción otras personas físicas y jurídicas: Prof. Dr. Andrés Chordi Corbo, Diego Castillo, Junta de Extremadura, Diputaciones provinciales de Badajoz y Cáceres, Ayuntamientos de Badajoz, Cáceres y Jarandilla de la Vera, Cajas de Ahorro de Badajoz, Cáceres y Plasencia, Fundación Valhondo Calaf de Cáceres y Fundación “La Soledad y San Manuel”, de Jarandilla. En total, 17 medallas[49].

Figura 1. Escudo de la Universidad de Extremadura, cuyo origen fue un dibujo del Prof. Dr. Antón Civit Breu realizado el 17 de mayo de 1974.

 

4.4. Nuevos centros en los semidistritos universitarios

Nuevos centros universitarios se crearon en la Universidad de Extremadura de 1975 a 1982. En estos años fue necesario crear conciencia regional que en Extremadura era prácticamente inexistente, iniciar la Preautonomía e implantar la Junta Regional, proceso relativamente lento hasta elaborar y aprobar el Estatuto de Autonomía de Extremadura, que fue aprobado definitivamente en 1983[50].

Como se puede observar en la Tabla 2, se crearon nuevos centros sin tener en cuenta las limitaciones del Decreto de creación de la Universidad de Extremadura. Obviamente, aumentaron los títulos, alumnado y profesorado. En mi opinión, demasiadas Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado y de Enfermería, que formaron alumnos con planes de estudios diferentes.

De la Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, inicialmente compartiendo edificio con la Facultad de Filosofía y Letras, y después en el edificio llamado Casa Grande[51], fui seleccionado Profesor de Física General y nombrado Secretario para su puesta en funcionamiento, formando parte del Claustro Constituyente. Como curiosidad señalo que durante algún tiempo tuve que confeccionar las nóminas del profesorado que costeaban al 50% la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Cácere

Tabla 2. Centros universitarios nuevos hasta 1982

Nombre, creación, ubicación y dependencia anterior Nombre en la Universidad de Extremadura Semidistrito
  Facultad de Medicina, Decreto 2713/1973 de 11 de octubre Badajoz
Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios, Orden Ministerial de 28 de agosto de 1972, Universidad de Sevilla Adscrita a la Facultad de Medicina desde la creación de la Universidad. Cambió a Escuela Universitaria de Enfermería de la Seguridad Social por Real Decreto 2178/1977 de 23 de julio Badajoz
  Facultad de Derecho, Decreto 2714/1973 de 11 de octubre Cáceres
Escuela de Estudios Empresariales, Decreto 2006/1972 de 21 de julio Escuela de Estudios Empresariales, adscrita por Orden 24 de febrero de 1975 Cáceres
  Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Badajoz por Decreto 2526/1975 de 9 de octubre Badajoz
  Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de Cáceres, Decreto 2526/1975 de 9 de octubre. Se transformó en Escuela Universitaria Politécnica por Real Decreto 906/1979 de 9 de marzo con la Escuela Universitarias de Arquitectura Técnica; después fue creada la Escuela de Informática (Real Decreto 1617/1982 de 28 junio) Cáceres
Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios, Orden de la Dirección General de Universidades e Investigación de 15 de noviembre de 1971, Universidad de Salamanca Escuela Universitaria de Enfermería adscrita a la Universidad, Real Decreto 1327/1978 de 14 de abril Cáceres
  Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales por Real Decreto 1785/1982 de 24 de julio Badajoz
  Facultad de Veterinaria, Real Decreto 1786/1982 de 24 de julio Cáceres

Fuente: elaboración propia.

 

Tabla 2. Centros universitarios nuevos en los Semidistritos de Cáceres y Badajoz hasta 1982.

 

4.5. Polémicas en la Universidad de Extremadura hasta 1983  

En la Universidad de Extremadura hubo polémicas casi desde su creación, motivadas principalmente por falta de acuerdos interprovinciales entre dos provincias atrasadas y con diferencias seculares entre ellas. En las nuevas polémicas tuvieron protagonismo significativo las autoridades universitarias de ambos semidistritos.

La apertura del curso académico 1976-1977[52], celebrada en Badajoz el 13 de octubre de 1976, fue polémica. El Presidente de la Comisión Gestora dijo que había problemas de todo tipo, algunos generales de la Universidad y otros particulares de la Universidad de Extremadura. Solo el párrafo de su discurso que sigue refleja bien la tensión universitaria:

 

“El Decreto pone a nuestra Universidad en unas condiciones de Universidad singular, de la cual hasta la fecha ninguna ventaja se ha derivado, por lo que creemos llegado ya el momento de estudiar seriamente si a la Universidad de Extremadura le conviene seguir en esta situación de excepcionalidad o si le conviene tomar soluciones que la conviertan en una (o dos) Universidades, que podrían distinguirse de las demás circunstancias de tipo académico (entiéndase la orientación de sus enseñanzas en función de su autonomía universitaria), pero en lo legal serían, o deberían ser, exactamente iguales a las Universidades del resto del país. Cabe la posibilidad evidente, de seguir como estamos, en la espera de que, algún día, un Ministro resuelva lo que otro Ministro complicó. Pero tal solución hoy parece remota. Creemos que la solución debe partir de la Universidad en función solamente de la búsqueda de lo mejor para sus alumnos y del máximo aprovechamiento de sus medios al servicio de la región extremeña y de la Patria. Y a Extremadura y a España la Universidad de Extremadura les sirve mejor cuanto mejor es la calidad de su enseñanza, cuando más facilidades tiene su juventud para cursar aquellos estudios para los cuales se siente vocacionalmente llamada, cuando mejores son sus servicios asistenciales y de asesoría afines a la misma puestos al servicio de quien acuda a ella y, finalmente, cuando mayor es su prestigio”.

 

Años después, hecho escandaloso fue el hecho conocido públicamente en 1982 de que en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Cáceres había profesorado ejerciendo desde hacía años sin la titulación universitaria mínima, y que se cursaban estudios para conseguir el título de maestro por un plan de estudios extinguido[53]. Tal hecho, al parecer, era desconocido por quien fue directora de dicho centro universitario muchos años. Era entonces rector el ya mencionado Rodríguez-Izquierdo Zabala.

Otro hecho polémico fue la destitución de don Agustín Pérez Castellano, Vicegerente de la Universidad de Extremadura, en 1983. Este hecho motivo una carta pública del Prof. Dr. Ricardo Senabre Sempere, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, publicada con el título de “Atropellos en la Universidad”[54]. Esta carta motivó una denuncia rectoral de Rodríguez-Izquierdo Gabala ante el Juzgado de Guardia contra el autor de la carta por presunto desacato, en Badajoz, el día 21 de octubre de 1983, que fue desestimada por el Juzgado de Instrucción número 1 de la capital pacense, archivándose definitivamente el 2 de diciembre de ese año[55].

Antes de la decisión judicial, la denuncia rectoral motivó tensiones entre el Semidistrito de Cáceres y el Rectorado. Los medios de comunicación informaron que la Junta de la Facultad de Filosofía y Letras reunida el 25 de octubre de 1983 en sesión extraordinaria en un ambiente tenso había adoptado el acuerdo de pedir la dimisión del Rector (49 votos a favor, 4 en contra y 7 abstenciones) al considerar que la denuncia presentada constituía un gravísimo atentado contra la libertad de expresión y contra la capacidad crítica que debe ejercer todo universitario. Al día siguiente hubo una manifestación numerosa silenciosa (asistentes con la boca tapada con esparadrapo) desde mencionada facultad hasta la sede del Rectorado en Cáceres (Plaza de Caldereros), llegando a la invasión del Palacio de Rivera, en donde estaban reunidos el rector con el vicedecano y secretario de la Facultad de Filosofía y Letras, al grito de “queremos un rector y no un dictador”[56].

El personal no docente de la Universidad de Extremadura apoyó también al Prof. Dr. Ricardo Senabre Sempere. En un comunicado de fecha 25 de octubre de 1983[57], hecho público, manifestaron puntualizaciones interesantes.

En mi opinión, los escándalos rectorales de Rodríguez-Izquierdo Gabala influyeron para que se marchara él y el Gerente de la Universidad de Extremadura a principios de 1984. El primero, por ser jesuita, pasó a la Universidad de Comillas (Madrid), de la Compañía de Jesús, como Rector. Y el segundo, José Luis Masot Fernández, cesó a petición propia, trasladándose a la Junta de Andalucía.

La revista Alcántara recordó las vicisitudes del semidistrito cacereño hasta 1983. En particular, detalla las polémicas gestiones de la Comisión Gestora de la Universidad, presidida por su segundo presidente, y durante el Rectorado de Guillermo Rodríguez-Izquierdo Gabala, con autoridades civiles, autoridades universitarias, profesorado y alumnado[58].

 

 

  1. ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LA UNIVERSIDAD EXTREMEÑA

En Badajoz, la Real Sociedad de Amigos del País de Badajoz y la Asociación de Amigos de la Universidad Extremeña (A.U.E.) fueron dos colectivos que canalizaron las aspiraciones de personas empeñadas en la creación de una Universidad en Extremadura. De ambos, fue más plural y abierto el segundo colectivo.

Antonio Uríbarri Murillo (Cáceres, 1931 – Badajoz, 2012), Presidente de la A.U.E. en 1973, pronunció en Zafra una conferencia interesante y muy poco conocida el 30 de noviembre de 1973[59]. El conferenciante distinguió dos etapas de la vida de la Asociación: antes y después de la creación de la Universidad de Extremadura.

En relación con la primera etapa, se dice dónde, cuándo, quiénes y para qué fundaron la Asociación que presidía. En uno de los párrafos, consta:

 

“La cultura, el hacer que los extremeños se sientan día a día, minuto a minuto, más libres, más dignos, más hombres, fue en definitiva lo que llevó a fundar la Asociación al grupo reunido en el Hotel Zurbarán de Badajoz, la tarde del día tres de agosto de 1968. No silenciaré sus nombres: Indalecio González Galán, Francisco Espada Camacho, Francisco Muñoz Alcántara, Fernando Vivas Ramajo y el más fuerte de todos ellos, José María Montes Caraballo, alma y vida de la Asociación. Así quedó plasmada esta idea en los Estatutos: La Asociación de Amigos de la Universidad ha sido creada por la aspiración regional de una Universidad para Extremadura, que sea instrumento y cauce de la elevación cultural, social y económica de sus hombres…”.

 

Creada la Universidad de Extremadura comenzó una segunda etapa de la Asociación, con los objetivos de comunicaciones, alojamientos, investigación y facultades. No debo omitir el párrafo referente a comunicaciones:

 

“Habrá que conseguir un nuevo trazado en la carretera Badajoz-Cáceres, a la que ya en 1968 llamó José María Montes, Autopista de la Universidad, provocando la hilaridad de los acomodados, de los prudentes y de los conservadores. Las dos sedes universitarias de Extremadura deben estar unidas por una de las llamadas REDIA, cuando menos. Fijaros que el pasado Junio se ha licenciado en Químicas un estudiante cacereño, Pastor Villegas, que acudió durante cinco años consecutivos a recibir sus clases por las tardes, desde Cáceres, donde por la mañana atendía a sus obligaciones de Maestro Nacional. (Para mí, la palabra Maestro es mucho más digna que la nueva porque se ha sustituido). Y no se nos diga por los grupos de presión de otras regiones más desarrolladas que no es rentable esta carretera, porque ello implicaría la misma estrechez de miras que se ha empleado en otras ocasiones midiendo por el criterio económico que a él escapa. ¿Habremos de convertirnos los españoles en solo hombres-económicos? Además, esta carretera, cuyo trazado actual es vergonzante, propiciaría la comunicación constante entre ambas ciudades, haciendo menos oneroso el divorcio geográfico entre Ciencias y Letras que nos ha dado, y que yo personalmente no comparto; entiendo que las Letras necesitan del contacto con las Ciencias para no perderse en elucubraciones bizantinas, sin contacto con la realidad circundante; y que las Ciencias necesitan vivir junto a la poesía, para que su estudio no se haga demasiado árido y oneroso. Sería fácil que alumnos y profesores se desplazaran de una a otra ciudad para asistir a certámenes, conferencias, exposiciones, conciertos…

Las comunicaciones ferroviarias deben ser igualmente atendidas. Las líneas ya comenzadas, Villanueva de la Serena-Talavera de la Reina, Zafra-Villanueva del Fresno, deben ser concluidas. Y aún establecer otras nuevas, como Badajoz-Zafra-Granja de Torrehermosa, Cáceres-Trujillo-Navalmoral de la Mata. Pienso en los modernos trenes de cercanías, limpios, rápidos y cómodos, que facilitarían la asistencia a sus clases a muchos estudiantes. También pienso en líneas de autobuses, con horarios y precios acomodados a la vida académica. Y no comprendo el desamparo en que estamos”.

Personalmente, padecí el muy mal estado de la carretera Cáceres-Badajoz en mi formación inicial en la Facultad de Ciencias de Badajoz[60]. Todavía hoy dejan mucho que desear las comunicaciones entre ambas capitales provinciales.

En mi opinión, la A.U.E. contribuyó, principalmente en la segunda etapa, a la dilución de la polémica universitaria y a la lenta cristalización de la Universidad de Extremadura. En palabras químicas, quiso la formación de un primer“enlace covalente universitario interprovincial (BA-CC)”; intentó una mejor vía de comunicación de Badajoz a Cáceres.

 

  1. CONCLUSIONES
  2. Los antecedentes inmediatos de la Universidad de Extremadura fueron la Facultad de Ciencias de Badajoz y el Colegio Universitario de Cáceres, dependientes de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Salamanca, respectivamente. Ambas universidades aportaron catedráticos en comisión de servicio y facilitaron la llegada de otro profesorado para impartir docencia de calidad antes y en los primeros años de los semidistritos universitarios, e iniciar la investigación.
  3. La Universidad de Extremadura, sin acuerdos interprovinciales, fue un gran logro para Extremadura en 1973, pero polémico porque Badajoz no quería una universidad compartida. El decreto de creación fue muy peculiar; estableció los Semidistritos de Badajoz y Cáceres, y de hecho fue inicialmente un decreto de prohibición.
  4. La Asociación de Amigos de la Universidad Extremeña fue el colectivo ciudadano pro Universidad más significativo; surgió en Badajoz en 1968 y tuvo altura de miras, principalmente tras el decreto de creación, para iniciar la formación de un “enlace covalente universitario Badajoz-Cáceres (BA-CC)”, con pretensión de materialización en una mejor vía de comunicación que uniera Badajoz y Cáceres, asunto que todavía no es una realidad.

 

 

FUENTES DE CONOCIMIENTO PRIMARIAS Y SECUNDARIAS

Archivos

Archivo del autor.

 

Publicaciones

Artículos en periódicos, revistas, publicaciones oficiales, libros y capítulos de libros que están referenciados a pie de página.

 

DEDICATORIA

Este trabajo está dedicado al Prof. D. Vicente Pastor González. Las familias Pastor Villegas, Pastor Valle y otras deseamos su pronta recuperación para que continúe aportando su trabajo y experiencia en la organización de los Coloquios Históricos de Extremadura.

[1] Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa, Boletín Oficial del Estado núm. 187, 6 agosto 1970, págs. 12525-12546.

 

[2] Decreto 991/1973, de 10 de mayo, por el que se crea la Universidad de Extremadura, Boletín Oficial del Estado núm. 119, 18 mayo 1973, pág. 9959.

 

[3] RADCLIFF, Pamela B., “De la transición democrática a la consolidación y la crispación: de 1970 hasta hoy”. En: ÁLVAREZ JUNCO, José, Nueva historia de la España contemporánea (1808-2018). Barcelona, Galaxia Gutemberg 2018, págs. 212-240.

[4] Ley Orgánica 11/1983, de 25 de agosto, de Reforma Universitaria. Boletín Oficial del Estado núm. 209, 1 septiembre 1983, págs. 24034-24042.

 

[5] CARRETERO CASTRO, Julián, “Universidad, sociedad y política”. HOY Diario Regional de Extremadura, 4 de agosto de 2018, pág. 24.

 

[6] PASTOR VILLEGAS, José, Pasado Científico de Guadalupe de Extremadura: Reales Hospitales (conferencia pronunciada en Cáceres en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón el 11 de noviembre de 2011), y Exposición Pasado, Presente y Futuro de la Medicina en el mismo centro, y después hasta el presente en la Facultad de Medicina de Badajoz. Archivo del autor.

 

[7] BLANCO COTANO, Mateo, El primer centro universitario de Extremadura: Badajoz 1793: Historia Pedagógica del Seminario de San Atón, Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 1998, cap. 6 y cap. 7.

 

[8] Decreto de la Junta Superior Gubernativa de la Provincia de Cáceres sobre el establecimiento de la Universidad en esta capital, Boletín Oficial de Cáceres núm. 123, 13 octubre de 1840, págs. 1-2.

 

[9] Decreto autorizando á las Diputaciones provinciales y á los Ayuntamientos para fundar libremente toda clase de establecimientos de enseñanza, sosteniéndolos con fondos propios, Gaceta de Madrid núm. 15, 15 enero 1869, pág. 1.

 

[10] HURTADO, Publio (1850-1929), Recuerdos cacereños del siglo XIX/Publio Hurtado; introducción, notas y capítulos XVII al XX por Alfonso Artero Hurtado, Sevilla [editado por Alfonso Artero Hurtado], 2000, págs. 316-323.

 

[11] CALZADO PEDRILLA, Felipe, Discurso pronunciado en la inauguración de la Universidad de Enseñanza Libre de Cáceres el 3 de octubre de 1869 por su Rector Don Felipe Calzado Pedrilla, Cáceres, Imp. de Bello Hermanos, Arnedo y Fernández.

 

[12] SÁNCHEZ MARROYO, Fernando, “Antecedentes históricos de los estudios universitarios en Extremadura”. En: 15 años de Universidad de Extremadura. 1973-1987, Madrid, MAE, 1990, págs. 11-37.

 

[13]RODRÍGUEZ NÚÑEZ, Teresiano; SÁNCHEZ MARROYO, Fernando; CHAVES PALACIOS, Julián; GARCÍA PÉREZ, Juan: 75 años de HOY, Badajoz, Corporación de Medios, 2008, cap. 23 (págs. 246-253).

 

[14]Archivo Biblioteca de la Diputación Provincial de Cáceres, Acta de la sesión ordinaria celebrada por la Excma. Diputación Provincial de Cáceres el 11 de octubre de 1961.

 

[15] HERNÁNDEZ, Lope, “En el decimotercero aniversario de la Universidad de Extremadura (III)”, Extremadura, martes 3 de junio de 1986, pág. 2.

 

[16] “La Universidad de Extremadura”, HOY Diario Regional de Extremadura, 26 de septiembre de 1967, pág. 3.

 

 

[17] HOY Diario Regional de Extremadura, 23 de mayo de 1968, pág. 1.

 

[18] DECRETO-LEY 5/1968, de 6 de junio, sobre medidas urgentes de reestructuración universitaria, Boletín Oficial del Estado núm. 137, 7 junio1968, págs. 8254-8255.

 

[19] DECRETO 1774/1968, de 27 de julio, por el que se desarrolla el artículo primero del Decreto-ley de 6 de junio sobre medidas urgentes de reestructuración universitaria, Boletín Oficial del Estado núm. 182, 30 julio 1968, pág. 11162.

 

[20] ORDEN de 21 de septiembre de 1968 por la que se nombra Decano-Comisario de la Facultad de Ciencias de Badajoz, dependiente de la Universidad de Sevilla, a don José María Viguera Lobo, Boletín Oficial del Estado núm. 237, 2 octubre 1968, pág. 14030.

 

[21] Inauguración de la Facultad de Ciencias Químicas. En: 15 años de Universidad de Extremadura. 1973-1987. Madrid, MAE, 1990, págs. 57-73.

 

[22] “Editorial La Facultad de ciencias extremeña abre sus puertas”, HOY, 1 de noviembre de 1968, pág. 3.

 

[23] Orden de 23 de junio de 1970 por la que se crea la Sección de Químicas en la Facultad de Ciencias en Badajoz, de la Universidad de Sevilla, y se aprueba su plan de estudios, Boletín Oficial del Estado núm. 198, 19 agosto 1970, pág. 13458.

 

[24] HOY Diario Regional de Extremadura, 4 de julio de 1972, pág. 9.

 

[25] SELLERS, Germán, “Decepción en la Provincia”. Cáceres Semanario de Información General, 27 de mayo de 1968, pág. 28.

 

[26] SERRANO GARCÍA, Daniel, “El Colegio Universitario de Filosofía y Letras de Cáceres”. En: 15 años de Universidad de Extremadura. 1973-1987. Madrid, MAE, 1990, págs. 39-56.

 

[27] Cáceres Diario de Información General, 18 de octubre de 1971, págs. 1, 3-4.

 

[28] Alcántara núm. extraordinario 1974, págs. 13-14.

 

[29] HOY Diario Regional, 23 de marzo de 1983, pág. 11.

 

[30] Decreto del Presidente, de 25 de julio de 1986, por el que se concede la Medalla de Extremadura al Ilmo. Sr. D. Ricardo Senabre Sempere. Diario Oficial de Extremadura núm. 63, 31 julio 1986, pág. 938.

 

[31] El Periódico Extremadura, miércoles 25 de junio de 1997, pág. 4.

 

[32]Ley 22/1972, de 10 de mayo, de aprobación del III Plan de Desarrollo Económico y Social, Boletín Oficial del Estado núms. 113-116, 12-15 mayo 1972, pág. 8431.

 

 

[33] BRAVO y BRAVO, Fernando, “Universidad Extremeña ¿dónde?”, Alcántara núm. 170 (enero-febrero-marzo 1973), págs. 65-67.

 

[34] “La Universidad de Extremadura”, Alcántara núm. 170 (enero-febrero-marzo 1973), págs. 3-4.

 

[35] SANCHEZ DE LEÓN PÉREZ, Enrique, “Sobre la Universidad extremeña (I): Tradición”, HOY Diario Regional de Extremadura, 24 de marzo de 1984, pág. 10.

 

[36] F. B. y B, “La Universidad Laboral”. Alcántara núms. 51-52 (enero-febrero de 1952), págs. 61-66.

 

[37]VAZ-ROMERO NIETO, Manuel; HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, López, “La Universidad Laboral de Cáceres. Su génesis y trayectoria (1951-2005)”. Ars et sapientia: Revista de la Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, núm. 29, 2009, págs. 37-62.

[38] “La “Universidad de Extremadura cumple hoy 10 años”, Extremadura, 13 de abril de 1983, págs. 5 y 2.

[39] DUQUE CARRILLO, J. Francisco, “Pasado, presente y futuro de la Universidad de Extremadura”. Ars et sapientia: Revista de la Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes núm. 15, 2004, págs. 41-54.

 

[40]Orden de 23 de mayo de 1974 por la que se nombra Director del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Extremadura a don Manuel Román Ceba. Boletín Oficial del Estado núm. 149, 22 junio 1974, págs. 12898-12899.

 

[41]CASADO LINAREJOS, Julio, “Los primeros años del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Santiago de Compostela”. Innovación Educativa, núm. 25, 2015, págs. 47-54.

 

[42] DELVAL, Juan, “La Universidad, ajena a la educación”. El PAIS, martes 24 de mayo de 1983, pág. 6.

 

[43] VIGUERA RUBIO, F. J., “Aquella primera hora de la Universidad”. En: 15 años de Universidad de Extremadura. 1973-1987, Madrid, MAE, 1990, págs. 11-37.

 

[44] MONTES CARABALLO, José María, Crónicas donde se cuenta cómo nació la Universidad de Extremadura. Badajoz, Tecnigraf, 2001, pág. 264.

 

[45] Orden de 14 de mayo de 1976 por la que se autoriza la creación del Escudo y Medalla de la Universidad de Extremadura. Boletín Oficial del Estado núm. 195, 14 agosto 1976, pág. 15913.

 

[46] PASTOR VILLEGAS, José, “La Puebla y Villa de Guadalupe (39.45ºN, 5.33ºW), universal: Apuntes de mis recuerdos e investigaciones (1927-2017)”. Revista de Estudios Extremeños 73 (núm. II, Segunda Parte), págs. 2147-2184.

 

[47]HOY Diario Regional, 1 de noviembre de 1981, pág. 13.

 

[48] RIVERO BREÑA, Marciano, “Así es si así os parece: Guerra en las aulas”. HOY Diario Regional de Extremadura, 6 de febrero de 1983.

[49] HOY Diario Regional, 18 de septiembre de 1983, pág. 12.

 

[50] LEY ORGÁNICA 1/1983, de 25 de febrero, de Estatuto de Autonomía de Extremadura. Boletín Oficial del Estado núm. 49, 26 febrero 1983, págs. 5580-5586.

 

[51] SERRANO GARCÍA, Daniel, Referencia Histórica de la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura en Cáceres. Universidad de Extremadura, Cáceres, 2015, págs. 35-54.

 

[52] Palabras pronunciadas por el Excmo. y Magfco. Sr. Presidente de la Comisión Gestora de la Universidad de Extremadura, D. Antón civit Breu, con ocasión del acto de inauguración del Curso académico 1976-77, el día 13 de octubre de 1976. Badajoz, Doncel Industrias Gráficas, 1986.

[53] Archivo del autor.

 

[54] SENABRE, Ricardo, “Atropellos en la Universidad”. Hoy Diario Regional, 15 de octubre de 1983.

 

[55] HOY Diario Regional, 11 de enero de 1984, pág. 11.

 

[56] HOY Diario Regional, 27 de octubre de 1983.

 

[57] Archivo del autor, Copia de documento firmado el 25 de octubre de 1983.

 

[58] TOMÁS NAVARRO, Domingo, “Universidad…¿de Extremadura?”, Alcántara núm. 19, 1983, págs. 13-50.

 

[59] URRIBARRI MURILLO, Antonio, La Asociación de Amigos de la Universidad Extremeña en la presente encrucijada, 1973. Archivo del autor.

[60]ROMERO, Enrique, “Hizo 110 000 kilómetros para terminar la carrera”, HOY Diario Regional de Extremadura, 11 de agosto de 1973, págs. 1 y 9.

 

 

Ene 102018
 

José Pastor Villegas, josepastorvillegas@gmail.com

 

  1. INTRODUCCIÓN

En los Coloquios de Extremadura de hace un año tratamos de la Primera Expedición Científica a América (1571-1577), realizada en el reinado de Felipe II (1556-1598), cuyo investigador fue el médico y naturalista toledano Francisco Hernández, vinculado antes de tan importante expedición científica con los Reales Hospitales de Guadalupe. Y concluimos que tras tal expedición hubo un apagón científico y tecnológico en los asuntos ultramarinos[1].

Estando los XLVI Coloquios de Extremadura dedicados a la Ilustración en Extremadura, como movimiento filosófico, científico y político, aportamos apuntes de nuestras investigaciones sobre tan importantes hospitales durante la Ilustración y escribimos páginas sobre los científicos extremeños Pedro Gutiérrez Bueno y José Antonio Pavón Jiménez, y sobre Vicente Cervantes Mendo, quien no fue extremeño de nacimiento pero sí con ascendientes maternos extremeños y casado con extremeña. Estos tres científicos fueron boticarios de profesión y destacaron en las reformas ilustradas de la sanidad. De ellos, solo figura el segundo en la Enciclopedia de Extremadura.

El trabajo presentado en estos Coloquios tiene su origen en la docencia e investigación que sobre la Ciencia (Ciencias Experimentales) y la Tecnología inicié hace veinticinco años en la Universidad de Extremadura. En particular, he estudiado la Historia de la Ciencia y la Tecnología de la Ilustración Española, notando que faltaban páginas extremeñas más detalladas. Asimismo, razones familiares han motivado que haya dedicado atención particular a la Villa y Puebla de Guadalupe desde hace tiempo, revisando primero lo mucho que se ha escrito sobre tan importante referente de Extremadura en la actualidad, y también mundial.

 

 

  1. ANTECEDENTES Y REFORMAS DE LAS PROFESIONES SANITARIAS DURANTE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA

España estuvo ausente del punto de partida de la Revolución Científica de los siglos XVI y XVII[2], revolución que marca una etapa anterior y otra posterior.

Como es sabido, Felipe II impuso en 1558 la obligación de obtener autorización para publicar cualquier libro. También prohibió al año siguiente los estudios en universidades extranjeras para evitar la contaminación del protestantismo. Ambas decisiones se tomaron cuando en otros países europeos se estaba gestando una auténtica revolución científica. En opinión de Severo Ochoa de Albornoz (Luarca, Asturias, 1905 – Madrid, 1993), Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1959[3], porque España, quizá desde Felipe II estaba más interesada en los asuntos de allá arriba que en los de aquí abajo, es decir, una religión mal entendida[4].

Hasta bien avanzado el siglo XVII continuó la atonía en España en lo concerniente a las Ciencias Experimentales. Se tomó conciencia del atraso científico.

En el reinado de Carlos II (1665 – 1700), se denunció el atraso científico español correspondiente a la medicina moderna y conocimientos iatroquímicos y biológicos afines en el libro Carta filosófico-médico-chymica…, publicado en 1687[5]; es un manifiesto de Juan de Cabriada (Valencia, 1665 – Bilbao, post 1714), médico, fisiólogo y químico[6], entre cuyos principales fragmentos figura:

“Que abramos los ojos, para poder ver las amenas y deliciosas provincias, que los escritores modernos, nuevos Colones y Pizarros, han descubierto por medio de sus experimentos, así en el macro como en el microcosmos. Y que sepamos que hay otro mundo nuevo, esto es, otra medicina más que la galénica, y otras firmísimas hipótesis sobre que poder filosofar”.

El mencionado Juan Cabriada y otros, conocidos como novatores fueron científicos y tecnólogos preilustrados sin cabida en las instituciones existentes, por lo que tuvieron que depender de nobles y clérigos, y agruparse en “tertulias” independientes o en torno a mecenas. La única institución docente de relieve desde 1625 fue los Reales Estudios del Colegio Imperial de Madrid, de la Compañía de Jesús[7].

Entre 1700 (llegada de Los Borbones) y 1808 (invasión de España por las tropas napoleónicas), o 1814 (fin de la Guerra de la Independencia), se desarrolló una gran actividad ideológica, social y política, con su cenit en el reinado de Carlos III (1759-1788). La muerte de este rey casi coincide con el inicio de la Revolución Francesa (1789), y marca un punto de inflexión. En los años sucesivos, las aspiraciones reformistas pierden su vigor en comparación con los reinados borbónicos anteriores, y se llegan a pagar las luces de la razón, sucediéndole un absolutismo monárquico en todo su apogeo[8].

Entre 1687 y 1726 hubo instituciones preilustradas para el desarrollo científico y tecnológico en España[9]:

–          Colegio de San Telmo, fundado en Sevilla en 1681.

–          Regia Sociedad de Medicina y otras Ciencias, fundada en Sevilla en 1681.

–          Academias de Ingenieros de Barcelona (c. 1715) y de Guardiamarinas de Cádiz (1717) y el Real Seminario de Nobles de Madrid (1726).

En otras palabras, instituciones vinculadas a cuerpos sociales (médicos, ejército y marina mercante) y a ciudades peninsulares (Madrid, Sevilla, Barcelona y Cádiz).

Con los Borbones se impulsó la ciencia y la tecnología, en la segunda mitad del siglo XVIII, para recuperar el atraso científico y tecnológico. En otras palabras, España se abre más a Europa y la Inquisición cae gradualmente.

Hubo reformas diversas, teniendo importancia la reorganización de las profesiones sanitarias. El proceso de modernización administrativa y docente de la sanidad culminó en los años finales del reinado de Carlos III. Concretamente, la Real Cédula de 13 de abril de 1780, que comenzó a regir en 14 de septiembre de 1780, estableció la separación de los asuntos profesionales de médicos, cirujanos y boticarios; dispuso que en el Real Tribunal del Protomedicato se dirigiesen y gobernasen por sí mismas las tres Facultades de Medicina, Cirugía y Farmacia, teniendo cada una sus Audiencias separadas, haciendo cada una de ellas sus exámenes, y que administrasen justicia en sus asuntos respectivos[10]. Según Folch Andreu[11], fue el hecho de más categoría de la Historia de la Farmacia. No obstante, la enseñanza de la Medicina y Cirugía, y la enseñanza de la Farmacia, con planes de estudios universitarios, fue muy posterior a la Ilustración.

 

  1. REALES HOSPITALES DE GUADALUPE DURANTE LA ILUSTRACIÓN

Mucho se ha escrito sobre Guadalupe, nacida a la Historia en el reinado de Alfonso X el Sabio, en la segunda mitad del siglo XIII[12], con plenitud en el siglo XVI[13].

En particular, Guadalupe destacó en las ciencias de la salud antes de la Ilustración Española. En una Jornada científica celebrada en Cáceres en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU), he tratado de los Reales Hospitales de Guadalupe[14]. Allí hubo hasta cuatro hospitales y una botica monacal, dependientes casi completamente del Real Monasterio de Guadalupe entre 1389 y 1835. Los cuatro hospitales se denominaron Hospital de San Juan Bautista, Hospital de Mujeres, Hospital Monástico y Hospital de la Pasión; el tercero estuvo en el propio monasterio y los demás próximos.

De acuerdo con José María López Piñero (referencia 7), los Reales Hospitales de Guadalupe y el Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza continuaron teniendo importancia en el siglo XVII, pero el desarrollo de Madrid, residencia de la Corte, explica que su Hospital General (Museo Reina Sofía en la actualidad) iniciara la importancia que tuvo durante la Ilustración.

Hasta el 4 de enero de 1999 no se conocieron las Ordenanzas y Costumbres de los Reales Hospitales de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe, códice aprobado el 30 de noviembre de 1741 en el Real Monasterio de Guadalupe, donado por Carlos Cordero Barroso, quien en nombre de su familia entregó el manuscrito original, que perteneció a la biblioteca del último médico de los Reales Hospitales, Ruperto Sacristán Nieto[15]. Con el donante, profesor de Educación Primaria y conocido escritor de asuntos guadalupenses conversé en diferentes ocasiones sobre asuntos varios de Guadalupe, incluyendo los de medicina, cirugía y farmacia de sus hospitales en el pasado.

Señalo aquí que en mencionado manuscrito del reinado de Felipe V (1700 -1746), está claramente reglamentado el funcionamiento de los Reales Hospitales: Hospital de San Juan Bautista y Hospital de mujeres. No se dedica ningún capítulo al funcionamiento de la Botica monástica ni a dependencia hospitalaria alguna que continuaron en el interior del Real Monasterio. Es de destacar que la formación de cirujanos continuó en el primero de dichos hospitales a cargo del médico principal, pasante (Bachiller en Medicina) y cirujano principal, sin otorgarse títulos académicos. Tal actividad docente está también muy detallada, siendo de destacar la continuación de la realización de autopsias por el cirujano mayor para el aprendizaje de los practicantes de cirugía. Obviamente, la enseñanza impartida era más o menos ilustrada dependiendo de la formación de los médicos y cirujanos. En otras palabras, en los Reales Hospitales de Guadalupe hubo un Colegio de Cirugía en Guadalupe durante la Ilustración antes de la creación de las instituciones ilustradas Real Colegio de Cirugía de la Armada (Cádiz, 1748), Real Colegio de Cirugía de Barcelona (1760) y Real Colegio de Cirugía de San Carlos (Madrid, 1787).

Las mencionadas Ordenanzas y Costumbres se aprobaron dos años antes de la publicación de la Historia Universal de la Primitiva y Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe[16], en la que se describen el Hospital de San Juna Bautista (hospital de hombres), el Hospital de mujeres y la Botica monástica, en la que se elaboraban medicamentos galénicos y espagíricos.

En las páginas de dicha historia se menciona al Francisco de Dios Guadalupe, médico primero residente desde 1712 y fallecido en Guadalupe en 1733[17], autor de Medicina práctica de Guadalupe, publicada por primera vez en 1730 con el apoyo de la comunidad de frailes jerónimos[18], obra sobre patología médica, que incluye seis libros. Esta obra, que fue bien recibida en la Universidad de Salamanca, fue replicada por Félix Pacheco Ortiz con su obra Rayos de luz práctica, editada en Madrid en 1731, defendiendo al protomédico Martín Martínez[19]; el autor de la réplica (Llerena, 1690 – Trujillo, 1736), que fue médico de Trujillo (Cáceres) y socio de la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla, dedicó su obra a Trujillo[20]. Martín Martínez (Madrid, 1684 – Madrid, 1734) destacó en el movimiento renovador de la medicina española durante la primera mitad del siglo XVIII pues pronto tuvo ocasión de conectar con las figuras extranjeras del reinado de Felipe V[21].

Información adicional sobre los Reales Hospitales de Guadalupe y la Botica monástica en el reinado de Fernando VI (1746-1759) figura en la Tabla 1, elaborada consultando las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada y un estudio realizado sobre el mismo[22]. El hecho de que se mencionen boticarios y aprendices seglares en 1752 confirma que fuera de los Reales Hospitales, pero dentro del monasterio jerónimo, se enseñaba también la profesión de boticario. En mi opinión, este hecho tiene relación con la apelación promovida por el Real colegio de Boticarios de Madrid en 1748 para que las comunidades religiosas cerrasen las boticas que tenían abiertas y que no abrieran nuevas boticas, reclamación que se atendió en parte pues en el reinado de Carlos III se dispuso el 28 de febrero de 1761 que subsistieran si estaban encabezadas por seglares boticarios y se sujetasen a la visita como las boticas seculares[23].

Años después, el ilustrado Antonio Ponz (Bechí, Valencia, 1725 – Madrid, 1792, visitó Guadalupe y en su Viaje de España menciona a Agustín Francisco Forner y Segarra, médico de los Reales Hospitales[24]. Este médico, honorario de la Familia del rey Carlos III, escribió el folleto Disertación sobre las virtudes medicinales de la fuente de Loro, nuevamente descubierta en la sierra de Guadalupe[25]. El agua fue analizada en Aranjuez (Madrid) por Baltasar Martínez Sobral, boticario de Talavera, en casa del Duque de Arcos ante varios médicos, que dieron la conformidad para usar el agua ferruginosa en la curación de la Duquesa de Arcos, que padecía “fluxo inmoderado de sangre en los periodos mensuales”. Tras estudiar el folleto, localicé dicha fuente, en una jornada de senderismo el 13 de marzo de 2009; está relativamente cerca de Castañar de Ibor (Cáceres) y se conoce también como Fuentesanta.

Las portadas de los mencionados Reales Hospitales de Guadalupe y de la Botica monástica se pueden observar en las Figuras 1-3, las cuales formaron parte de la exposición Pasado, presente y futuro de la Medicina, inaugurada en el CCMIJU el 3 de noviembre de 2011, continuando expuestas hoy con otras de mi archivo fotográfico en Badajoz en la Facultad de Medicina de la Universidad de Medicina de la Universidad de Extremadura.

Figura 1. Portada del edificio que fue Hospital de San Juan Bautista (Hospital de hombres), que hoy forma parte del Parador de Turismo. Fuente: Archivo fotográfico de José Pastor Villegas, fotografía realizada por el autor el 29 de septiembre de 2011.

Figura 2. Portada del edificio que fue Hospital de mujeres, hoy propiedad privada. Fuente: Archivo fotográfico de José Pastor Villegas, fotografía realizada por el autor el 20 de diciembre de 2011.

Figura 3. Portada de lo que fue Botica monacal en el claustro gótico, que hoy forma parte del Hotel Real Hospedería de Guadalupe. Fuente: Archivo fotográfico de José Pastor Villegas, fotografía realizada por el autor el 20 de diciembre de 2011.

 

Tabla 1. Datos de personal de los Reales Hospitales de Guadalupe en 1752.

 

Nombre y apellidos del personal Profesión Remuneración
Santiago Cabezón Trezeño Médico 8152 reales
Francisco Dionisio de Lara Cirujano 1100 reales y 12 fanegas de trigo anuales; diario, libra y media de vaca o macho; los viernes media de pescado con su aceite
Tomás Sánchez Logrosán Cirujano Lo mismo que el anterior.
Gabriel Tello Boticario 264 reales anuales; diario, 2 libras de pan común y una de vaca o macho; los viernes media de pescado con media cuarta de aceite
Alonso Reinoso Boticario 212 reales anuales; diario, 2 libras de pan común, una de oveja; los viernes, media de pescado con su aceite.
Pedro Martín Reinoso Aprendiz de boticario Alimentación y 164 reales para vestir

 

Fuente: elaboración propia a partir de las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada de Guadalupe.

 

 

  1. TRES CIENTÍFICOS EXTREMEÑOS QUE DESTACARON EN LAS REFORMAS ILUSTRADAS DE LA SANIDAD

En la Tabla 2 figuran datos de tres científicos que destacaron fuera de Extremadura en la Ilustración Española en las reformas ilustradas de la sanidad. Los nombres y apellidos del primero y tercero figuran en una placa que se conserva en la actual Real Academia Nacional de Farmacia, por la vinculación que tuvieron ambos con el anterior Real Colegio de Boticarios de Madrid. En cambio, el segundo no figura en ella porque tuvo más vinculación con la Real Botica y la Academia Médica Matritense, antecedente de la Real Academia Nacional de Medicina. Los tres tienen en común haberse formado profesionalmente en Madrid y haber participado en las reformas sanitarias de la Ilustración Española en los reinados de Carlos III y Carlos IV, y haber vivido los tiempos difíciles del final de la Ilustración Española.

 

Tabla 2. Datos de tres científicos que destacaron fuera de Extremadura en las reformas de la sanidad en la Ilustración.

 

Nombre y apellidos Nacimiento y fallecimiento Profesión
Pedro

Gutiérrez Bueno [Jiménez]

Cáceres, 1743 – Madrid, 1822 Farmacéutico y químico ilustrado en Madrid
José Antonio

Pavón Jiménez

Casatejada (Cáceres), 1754 – Madrid, 1840 Farmacéutico y botánico.

Segundo botánico en la Real Expedición Botánica a Perú y Chile (1777-1787) y después a cargo de la Real Oficina de la Flora Peruana y Chilense en Madrid

Vicente

Cervantes Mendo

Ledrada (Salamanca), 1758 –

México, D. F., 1829

Farmacéutico, botánico y químico.

Catedrático de Botánica del Real Jardín Botánico de México durante la Real Expedición Botánica a Nueva España (1787-1803) y después

 

Fuente: elaboración propia a partir de publicaciones personales y otras.

 

 

4.1. Pedro Gutiérrez Bueno

De Pedro Gutiérrez Bueno (Figura 5), farmacéutico, el químico español de más prestigio de la última década del siglo XVIII y el único español que dirigió por entonces los laboratorios químicos oficiales españoles[26], no se ha mencionado el lugar de nacimiento o se ha tenido por madrileño, y también se ha dado incorrectamente el año de nacimiento. En un trabajo anterior[27], he aportado su acta bautismal, en la que consta que es cacereño de nacimiento, nacido en 1743, hijo de Francisco Javier Gutiérrez Bueno, natural de la villa de Alconétar y de María Jiménez la Poza, natural de la villa de Cáceres, es decir, el hijo es conocido por los dos apellidos paternos. También concluí que fue un farmacéutico y químico ilustrado e ilustre en Madrid, reconocido en todo el mundo científico.

Su participación en las reformas ilustradas de la sanidad en Madrid fue como Catedrático de Química del Real Laboratorio de Química (1788-1799), Catedrático de Química en el Real Colegio de Cirugía de San Carlos (1801-1804) y Catedrático de Química y Farmacia en el Real Colegio de Farmacia (1806-1815). En estas instituciones no universitarias enseñó Química para una mejor formación de los profesionales de la salud, y contribuyó con sus publicaciones conexas con la Química de Lavoisier al mejor análisis de las aguas mineromedicinales.

Tratándose aquí de la Ilustración Española, anticipo que Pedro Gutiérrez Bueno tuvo relación en Madrid al menos con el conocido emeritense Juan Bautista Pablo Forner y Segarra (Mérida (Badajoz), 1756 – Madrid, 1797), hijo del mencionado médico de los Hospitales de Guadalupe con los mismos apellidos y de Manuela Piquer Zaragoza[28], quien no fue ajeno a los asuntos científicos de la Ilustración y en particular de la Química, de lo que trataré en otro trabajo.

Figura 4. Fotografía del retrato de Pedro Gutiérrez Bueno que se conserva en la Real Academia Nacional de Farmacia. Fuente: Archivo fotográfico de José Pastor Villegas, 23 de mayo de 2009.

 

4.2. José Antonio Pavón Jiménez y Vicente Cervantes Mendo

De estos científicos ilustrados traté por primera vez en una conferencia pronunciada en 1993, con motivo de los IV Encuentro de Didáctica de las Ciencias Experimentales[29].

Ambos tienen en común haberse formado como botánicos en el Real Jardín Botánico de Madrid, sito entonces en el Soto de Migas Calientes (Viveros de la Villa de Madrid), fundado por Fernando VI en 1755. Ambos fueron discípulos distinguidos del catedrático primero Casimiro Gómez Ortega (Añover de Tajo, Toledo, 1740 – Madrid, 1818)[30], Doctor en Medicina y Filosofía por Bolonia y boticario por el Real Colegio de Boticarios de Madrid, seleccionados por él para participar en dos de las expediciones botánicas.

Los objetivos de las expediciones botánicas, controladas por el mencionado Gómez Ortega, fueron tres: inventariar las riquezas naturales americanas (importancia científica), conocer sus aplicaciones y su posibilidad utilidad (importancia económica), y desarrollar en las colonias el nuevo modelo sanitario de la metrópoli (reorganización de las profesiones sanitarias en las colonias); tuvieron un carácter utilitario claramente farmacológico.

 

4.2.1. José Antonio Pavón Jiménez

José Antonio Pavón Jiménez (Casatejada, Cáceres, 1754 – Madrid, 1840)[31] participó en la Real Expedición Botánica a Perú y Chile (1777-1787) como segundo botánico; el primer botánico fue el también farmacéutico y botánico Hipólito Ruiz (Belorado, Burgos, 1754 – Madrid, 1816), con quien compartió publicaciones sobre la expedición científica realizada[32]. Finalizada tal expedición vivió en Madrid, tuvo a su cargo el establecimiento denominado Real Oficina de la Flora Peruana y Chilense, ejerció la profesión farmacéutica y participó desde la Real Academia de Medicina en las reformas sanitarias de la Ilustración.

En Madrid, Belorado y Casatejada se conmemoró el bicentenario del nacimiento de Hipólito Ruiz López y José Antonio Pavón Jiménez, a petición del farmacéutico y general Rafael Roldán Guerrero a la Academia de Farmacia de Madrid, constituyéndose una Comisión organizadora presidida por él. Otras comisiones se constituyeron en Perú, Chile y otros países sudamericanos. El acto inaugural se celebró en el Real Jardín Botánico de Madrid el 25 de octubre de 1954[33], pronunciándose varios discursos que reflejan los conocimientos del momento.

El científico casatejano siguió manteniendo vinculación con su pueblo natal después de la expedición botánica realizada, siendo consultado por sus paisanos por sus conocimientos quinológicos para combatir el paludismo. En Casatejada se le homenajeó también en el bicentenario de su nacimiento el 28 de octubre de 1954, efeméride a la que asistieron ilustres profesores de Madrid y de diversos países sudamericanos, representantes del Colegio de Farmacéuticos de Cáceres y autoridades políticas locales y provinciales[34]. Sobre la conmemoración de la efemérides se publicó una crónica más extensa dos años después[35] y páginas en la revista local Casatejada[36].

 

4.2.2. Vicente Cervantes Mendo

Vicente Cervantes, nombrado Catedrático de Botánica del Real Jardín Botánico de México, pasó con su esposa a Nueva España desde Cádiz en el navío Mentor el 30 de junio de 1787 con destino a Veracruz, como miembro de la Real Expedición Botánica a Nueva España (1787-1803). Años después, fue distinguido por el Real Colegio de Boticario de Madrid como Colegial Honorario y por la Real Academia de Medicina como Socio Correspondiente en 1794 y 1795, respectivamente, por su trabajo “Discurso pronunciado en el Real Jardín Botánico [de México] el 2 de junio [de 1794] por el catedrático D. Vicente Cervantes”, que trata sobre el árbol mexicano del caucho, del látex y del caucho. Finalizada la expedición botánica continuó en México colonial y México independiente hasta su muerte[37].

Su participación en las reformas ilustradas de la sanidad fue como Catedrático de Botánica del Real Jardín Botánico de México, en donde impartió Botánica y Química a médicos, cirujanos y boticarios, e interesados diversos. En la botica hospitalaria del Hospital de San Andrés ejerció también la docencia aportando conocimientos de Farmacia, Botánica y Química para superar el modelo gremial de aprendizaje e iniciar el reconocimiento institucional de la profesión farmacéutica, reforma que no se produjo en México hasta 1831[38].

Se ha considerado durante mucho tiempo que Vicente Cervantes había nacido en Zafra (Badajoz) en 1755. En 2007, demostré que no era extremeño de nacimiento, que era en realidad Vicente Cervantes Mendo, nacido en Ledrada (Salamanca) el 17 de febrero de 1758[39], con ascendientes familiares maternos en Casar de Cáceres (Cáceres) y esposa nacida en Hervás (Cáceres), con quien casó en Madrid en 1786[40].

Mi descubrimiento del lugar y fecha de nacimiento de Vicente Cervantes Mendo motivó la conmemoración del 250 aniversario de su nacimiento en 2008; hubo actos brillantes en Madrid en la Facultad de Farmacia (Universidad Complutense), Ateneo Científico, Literario y Artístico, y Real Academia Nacional de Farmacia, en los que españoles y mexicanos tratamos de su vida y obra[41]. Otros actos, se celebraron en Ledrada, Béjar y Zafra, recogidos en otra publicación[42] (Figura 5); los Ayuntamientos de Zafra y Ledrada, presididos por Manuel García Pizarro y Gabriel García Nieto, respectivamente, acordaron el Hermanamiento de ambas poblaciones.

A los actos celebrados asistieron autoridades españolas y mexicanas pues fue un científico hispanomexicano; la Casa Real y el Presidente de la Junta de Extremadura no pudieron asistir por motivo de agenda, ya que casi coincidentes con la celebración de la efemérides los Príncipes de Asturias estuvieron en Cáceres, pero enviaron atentos escritos al Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Ledrada. En particular, la Casa Real manifestó:

“Sus Altezas Reales, que valoran y aprecian su amable invitación, a la que no podrán corresponder por motivos de agenda, me han encargado que le agradezca su intención y le transmita con Su saludo afectuoso, Su deseo de que los actos se desarrollen con toda brillantez”.

Figura 5. Portada del libro Ledrada, el insigne científico Vicente Cervantes Mendo y Zafra. Fuente: Archivo fotográfico de José Pastor Villegas, fotografía realizada el autor el 9 de agosto de 2013.

  1. CONCLUSIONES   
  2. Los Reales Hospitales de Guadalupe durante la Ilustración fueron el Hospital de San Juan Bautista u Hospital de hombres y el Hospital de mujeres. Ambos hospitales funcionaron todo el año con las detalladas Ordenanzas y Costumbres de los Reales Hospitales de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe de 1741, las cuales no se conocieron hasta 1999.

En particular, se detallan cuándo y cómo se practicaban los tratamientos sifilíticos en el primero de dichos hospitales. Se detalla también el funcionamiento del Colegio de Cirugía en dicho primer hospital, en donde los médicos y cirujanos al servicio de los hospitales instruyeron teórica y prácticamente a los aprendices, incluso con la práctica de autopsias, sin otorgamiento de título profesional. Obviamente, la instrucción era más o menos ilustrada dependiendo de la formación de los profesores. Dicho colegio es anterior a las instituciones ilustradas Real Colegio de Cirugía de la Armada (Cádiz, 1748), Real Colegio de Cirugía de Barcelona (1760) y Real Colegio de Cirugía de San Carlos (Madrid, 1787).

Tal reglamentación no contiene capítulos dedicados al funcionamiento de la Botica monástica, sita fuera de los hospitales, en el denominado Claustro gótico del monasterio jerónimo. Sin embargo, mediante el Castrato de Ensenada de Guadalupe se puede saber que estuvo al cargo de boticario seglares y que hubo aprendices al menos en 1752.

  1. Pedro Gutiérrez Bueno (Cáceres, 1743 – Madrid, 1822), José Antonio Pavón Jiménez (Casatejada, Cáceres, 1754 – Madrid, 1840) y Vicente Cervantes Mendo (Ledrada, Salamanca, 1758 – México, 1829) fueron tres insignes científicos. Los dos primeros fueron extremeños de nacimiento; el tercero fue tenido por nacido en Zafra hasta 2007, año en que demostré que era ledradense, pero vinculado con Extremadura, pues su madre nació en Casar de Cáceres (Cáceres) y su esposa en Hervás (Cáceres). Los tres, profesionalmente farmacéuticos, estuvieron vinculados con las reformas profesionales sanitarias de la Ilustración Española desde instituciones no universitarias; el primero y el tercero como catedráticos de Química y Botánica en Madrid y México, respectivamente, y el segundo como académico de la Real Academia de Medicina de Madrid.

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AGRADECIMIENTOS

Al personal de Archivos y Bibliotecas que ha facilitado mis consultas de investigación para la elaboración de este trabajo y a Luis Jiménez Rubio que me acompañó en la localización de la Fuente de Loro.

Asimismo, mi agradecimiento a la Asociación Coloquios Históricos de Extremadura por sus 46 años de trabajo.

[1] PASTOR VIILLEGAS, José, PASTOR VALLE, Jesús Francisco, PASTOR VALLE, Montaña Belén:   “Las expediciones científicas a América y las expediciones a América dirigidas por Miguel de la Quadra-Salcedo y Gallarre”. En: Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura (edición), XLV Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo, en prensa.

[2] LÓPEZ PIÑERO, José María: Ciencia y técnica en la sociedad española de los siglos XVI y XVII, págs. 371-384. Barcelona, Labor, 1979.

[3] ALFONSECA, Manuel: Grandes científicos de la humanidad, Vol. 2, págs. 157-158. Madrid, Espasa Calpe, 1998.

[4] OCHOA, Severo: “Prólogo”. En: S. Ramón y Cajal, Reglas y consejos sobre investigación científica, págs. 9-10. Madrid, Espasa Calpe, 1995.

[5] LÓPEZ PIÑERO, José María: “La carta filosófica-médico-chymica (1867) de Juan de Cabriada. Punto de Partida de la Medicina Moderna en España”, Asclepio 17 (1965), 207-214.

[6] LÓPEZ PIÑERO, José María: “Cabriada, Juan de”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 1, págs. 149-152. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

[7] LÓPEZ PIÑERO, José María: Ciencia y técnica en la sociedad española de los siglos XVI y XVII, págs. 387-401. Barcelona, Labor, 1979.

[8] PUERTO, Javier.: “La Ciencia durante la Ilustración y la Guerra de la Independencia”. An. R. Acad. Nac. Farm. 75 (E) (2009) 527-576.

[9] LAFUENTE, Antonio, PESET, José Luis: “Los inicios de la institucionalización de la ciencia moderna en España”. En: P. Martín Ferrero, Actas del simposium CCL aniversario del nacimiento de Joseph Celestino Mutis, págs. 49-58. Cádiz, 1986.

[10] IBORRA, P.: “Historia del Protomedicato en España (1477-1822) (Edición, introducción e índices de Juan Riera y Juan Granda-Juesas)”. En RIERA PALMERO, J. (dir.), Acta-Historio-Médica Vallisoletana, XXIV, págs. 77-79. Valladolid, Universidad de Valladolid, Secretariado de Publicaciones.

[11] FOLCH ANDREU, Rafael: “Los farmacéuticos en la Academia durante el siglo XVIII. Labor de D. José Hortega. En Academia Nacional de Medicina 1734-1934. Publicaciones conmemorativas del II centenario de su fundación”, págs. 177-282. Madrid, Imprenta de J. Cosano, 1935.

[12]ÁLVAREZ ÁLVAREZ, Arturo: “¿Cuándo nació Guadalupe a la Historia?¿Alfonso X ó Alfonso XI?”, Guadalupe núm. 662 (1983), 11-19.

[13] PERRIN, Adèle: “Plenitud de Guadalupe en el siglo XVI”, Guadalupe, núm. 715 (1992), págs. 53-70.

[14] PASTOR VILLEGAS, José: Conferencia “Pasado científico de Guadalupe de Extremadura: Reales Hospitales”, Jornada científica Pasado, presente y futuro de la Medicina, Cáceres, Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJ), 3 de noviembre de 2011.

[15] Ordenanzas y costumbres de los Reales Hospitales de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe. Arganda del Rey (Madrid), 1999.

[16] SAN JOSÉ, Francisco de: Historia universal de la primitiva y milagrosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, págs. 112, 121-122. Madrid, Antonio Marín, 1743.

[17] ÁLVAREZ ÁLVAREZ, Arturo: Cien personajes en Guadalupe, págs. 251-253. Fuenlabrada (Madrid), Graficinco, 1995.

[18] SAN DE DIOS Y GUADALUPE, Francisco: Medicina práctica de Guadalupe. Madrid, Imprenta Francisco de Arrojo, 1730.

[19]PRIETO AGUIRRE, J. F.: “La obra del Francisco Sande Dios y Guadalupe”, Med. Esp. 27 (1959), 439-445.

[20] ABRIL TORRES, José: Las dos caras del pensamiento médico: polémica entre médicos novatores y médicos galenistas en la Extremadura de principios del siglo XIX. Badajoz, Tecnigraf, 2009.

[21]BALLESTER AÑÓN, R.: “Martínez, Martín”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 2, págs. 34-35. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

[22] LLOPIS, Enrique: Guadalupe 1752 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada (Colección Alcabala del Viento, núm. 25). Madrid, Tabapress, 1991.

[23] FRANCÉS CAUSAPÉ, María del Carmen; “La farmacia durante el reinado de Carlos III”, An. Real Acad.Farm. 55 (1989), 74-92.

[24] ÁLVAREZ ÁLVAREZ, Arturo: Cien personajes en Guadalupe, págs. 223-225. Fuenlabrada (Madrid), Graficinco, 1995.

[25] FORNER Y SEGARRA, Francisco: Disertación sobre las virtudes medicinales de la fuente de Loro, nuevamente descubierta en las sierras de Guadalupe. Antonio de Sáncha, 1780.

[26] LÓPEZ PIÑERO, José María: “Gutiérrez Bueno, Pedro”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 1, págs. 432-435. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

[27]PASTOR VILLEGAS, José: “Pedro Gutiérrez Bueno [Jiménez], farmacéutico y químico ilustrado e ilustre extremeño en Madrid”. En: Actas de las I Jornadas de Historias Locales de Extremadura: Garrovillas de Alconétar Cáceres, 23 de mayo de 2009, págs. 243-249. Mérida, Asamblea de Extremadura, 2010.

[28] VILLANUEVA, Luis: “Noticia biográfica”. En: Biblioteca de autores españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días, Vol. II, págs. 260-267. Madrid, Rivadeneyra, 1871.

[29] PASTOR VILLEGAS; José: “Extremadura y América: aportaciones científicas extremeñas”. En: XIV Encuentros de Didáctica de las Ciencias Experimentales, sin paginar. Cáceres, Escuela Universitaria de Magisterio de Cáceres, 1993.

[30] CARLES GENOVÉS, Concepción: “Gómez Ortega, Casimiro”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 1, págs. 408-410. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

[31] LÓPEZ PIÑERO, José María, GLICK, Thomas F.:”Pavón Jiménez, José Antonio”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 2, págs. 148-149. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

[32]LÓPEZ PIÑERO, José María, GLICK, Thomas F.:”Ruiz López, Hipólito”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 2, págs. 273-275. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

 

[33] “Segundo Centenario del nacimiento de los insignes farmacéuticos, exploradores botánicos de Chile y Perú”, An. R. Acad. Farm. Vol. 21 núm. 1 (1955), págs. 5-36.

[34] Extremadura núm. 9994, viernes 29 de octubre de 1954, pág. 1.

[35] LORO, Domingo: “El brujo yerbatero”. En: Trasuntos extremeños, págs. 19-48. Cáceres, 1956.

[36] GÓMEZ MATÍAS, Juan José: “Bicentenario de un viaje (1771-1788)”, Casatejada núm. 28 (1988), págs. 16-20.

 

[37] PASTOR VILLEGAS, José, PASTOR VALLE, Jesús Francisco: Páginas extremeñas sobre el caucho, págs. 103-110. Trujillo, Ediciones La Coria. Fundación Xavier de Salas, 2003.

[38] ACEVES PASTRANA, Patricia: “La renovación de la Farmacia en la Nueva España a finales del periodo colonial, An. R. Acad. Nac. Farm. 70 (2004), 125-145.

[39] PASTOR VILLEGAS, José: “Vicente Cervantes Mendo: lugar y fecha de nacimiento, bicentenario no conmemorado y próximo 250 aniversario, An. R. Acad. Nac. Farm., Vol. 73, núm. 3 (2007), págs. 747-762.

[40] PASTOR VILLEGAS, José: “Vicente Cervantes Mendo, insigne boticario, botánico y químico hispanomexicano: su vida en España”, Revista de Estudios Extremeños, Vol. 64, núm. 1 (enero-abril, 2008), págs. 413-424.

[41] MIRAS PORTUGAL, María Teresa, GONZALEZ BUENO, Antonio, DOADRIO VILLAREJO, Antonio (coor.): En el 250 aniversario del nacimiento de Vicente Cervantes (1758-1829). Fundación José Casares Gil de Amigos de la Real Academia Nacional de Farmacia. Madrid, 2009.

[42] PASTOR VILLEGAS, José (ed. y coor.): Ledrada, el insigne científico hispanomexicano Vicente Cervantes Mendo y Zafra. Béjar (Salamanca), AGH Impresores, 2011.