Ene 072014
 

Manuel Rubio Andrada.

III LOS GRABADOS DEL CERRO DE S. CRISTOBAL (ALMOHARÍN)

 1. LOCALIZACIÓN

       Si visitamos este monumento desde el pico de Cancho Blanco (953 m), lugar donde se ubica la estación de radar y concluye la carretera que accede al mismo, luego debemos dirigirnos en sentido S al próximo cerro de S. Cristóbal (845 m), para ello tomaremos el deslinde de fincas que corre por el cambio de aguas en ese mismo sentido. Su situación en el mapa topográfico 1/25000, hoja 730-III, latitud 39º 12 ´ 17´´ y longitud 6º 02 ´ 24´´. 

         Pasado el pequeño puerto comenzaremos la ascensión y enseguida dejamos a nuestra izquierda los grabados de este collado; el lindero que nos ha servido de referencia termina al llegar al cerro de S. Cristobal. En sus inmediaciones nos sorprenderá un un pequeño talud que rodea las inmediaciones de la cresta, corresponde a los restos de un poblado prehistórico sin estudiar cuya descripción dejamos para otra ocasión. Los restos de una pequeña edificación rectangular, bastante noble, están muy próximos al pico, que desprenden un sabor a vieja ermita.

       En el mismo pico confluyen límites de tres términos municipales: Zarza de Montánchez, Almoharín y Valdemorales; la roca dode se grabó está en el término de Almoharín, en el punto más alto e inmediato a un cercado de piedra mirando hacia el E pero ya en la vertiente S.

 2. GENERALIDADES

      El terreno que lo rodea es granítico formando algunos cerros de altura semejante aunque prolongándose y decreciendo hacia el S; son la parte E del pequeño puerto de Valdemorales que comunica la penillanura Cacereña con la zona central del valle del río Guadiana en la provincia de Badajoz; por todo ello es un lugar privilegiado de  defensa y observación hacia el S.

 3. EL SOPORTE

       La roca granítica donde se realizó no presenta ninguna característica especial pero ofrece hacia el E un plano inclinado decreciente de unos 22º cuya superficie tiende a formar un rectángulo de 1,90 cm de alto y 1,10 cm de ancho; está bastante lisa y clara, desprovista de líquenes. En ella se realizaron unos signos que presentamos en un único conjunto dada su proximidad.

 4. LOS GRABADOS

      La profundidad de estos grabados oscila entre los 4,5 del cruciforme central y el 1,5 cm del signo gráfico de la izquierda; su forma general es en U muy irregular presentando un acabado liso en el que se observan numerosos piqueteados.

 CONJUNTO I

 Fig I-1.- Corresponde a una figura realizada en la parte superior. Es una elipse grabada en ancha U irregular; sus ejes poco diferenciados miden 17 y 18 cm; el espacio eliptico interior no grabado mide 9 y 7,4 cm; exteriormente, en la parte superior del lado derecho, se apuntaron dos radios con dos pequeños tracitos (Fig 1. Lám I).

 Fig I-2.- Esta figura se localiza 4 cm bajo la anterior, en su parte izquierda y corresponde a un signo gráfico en A con dos trazos en su ángulo inferior; mide de alta 40 cm y 33,5 cm de ancha; el trazo superior se realizó a 5 cm del vértice, es muy ancho, horizontal y mide 28 cm; el inferior, igualmente grueso, ofrece forma de ángulo muy abierto en V, tiene una longitud de 13,4 cm y su vértice está a 12 cm del trazo anterior.

Fig I-3 y 4.- Corresponden a dos figuras circulares tangentes, una bajo otra, de trazado semejante a la número I-1; fueron situadas 6 cm a la derecha de la figura I-2. La superior mide 15 cm de diámetro externo y la inferior 8 cm.

 Fig I-5.-ontinuando hacia la derecha otros 7 cm se observa un trazo de tendencia horizontal de 18 cm.

Fig I-6 y 7.- Estas dos figuras son de pequeño tamaño y se realizaron inmediatamente bajo la abertura de la forma de A descrita. La número I-6 es una cazoleta de 6,5 cm de diámetro y la I-7 es un cruciforme de brazos iguales –cruz griega-, cuyas medidas rozan los 9 cm.

 Fig I-8 y 9.- Corresponden a dos cruciformes de características parecidas situados 13,5 cm a la derecha de la forma descrita. El I-8 tiene su brazo vertical de 16 cm y 15 cm el horizontal, se siguen cortando en su parte central. Muy próximo en el mismo sentido está el número  I-9 que ya presenta una mayor diferencia, 23 cm el de tendencia vertical y 17 el horizontal aunque se siguen cortando hacia su parte central; esta figura se realizó algo elevada en la parte derecha.

 Fig I-10.- En una línea inferior continuando por la izquierda esta figura es semejante a la I-2 por lo tanto es una forma de A con dos trazos centrales, mide de alta 21 cm y de ancha 19 cm; el trazo superior es un arco cóncavo hacia arriba y el inferior se realizó con un ángulo de unos 130º hacia la parte inferior.

 Fig I-11.- Unos 8 cm a su derecha hay realizado un grueso cruciforme de forma parecida a los anteriores aunque más irregular; su brazo vertical mide 28,5 cm y 26,5 el horizontal; estos trazos se cortan algo desviados a la derecha y superiormente al centro.

 Fig I-12.- En una línea inferior muy próxima se comenzó por la izquierda con una figura de A parecida a las reseñadas; tiene 23 cm de alta y 20,6 de ancha; en esta ocasión solamente se acompaño de un trazo central en ángulo muy abierto.

 Fig I-13.- Unos 20 cm hacia la derecha hay trazado un grueso círculo como los descritos, su diámetro externo es de 19 cm.

 Fig I-14.- A igual distancia se situó un cruciforme de brazos centrados; el vertical mide 16 cm y 14 cm el horizontal.

Fig I-15.- Bajo la parte derecha de la figura anterior e inmediata a ella hay un nuevo cruciforme de brazos iguales y centrados que miden respectivamente 7,5 cm.

Fig I –16 y 17.- En la última línea inferior, a 17,7 cm del límite de la roca, hay dos circulos semejantes a los decritos pero tangentes en su parte superior derecha; el más pequeño mide de diámetro externo 8 cm y es el realizado en la parte superior; el situado inferiormente tiene de diámetro 18 cm.

 Fig I-18.- Continuando la línea, unos 10,3 cm a la derecha de la figura anterior, hay otro círculo semejante que tiene 19 cm de diámetro exterior.

RELACIONES, CONCLUSIONES Y CRONOLOGÍA

    Los anchos círculos aquí representados son formalmente relacionables con la única figura del conjunto II del collado de S. Cristóbal y la número 5 del conjunto IV del mismo grupo de grabados. Como ocurría con ellos podemos establecer conexión directa con las figuras semejantes del mundo cristianizante.  Las diversas variedades de círculos semejantes a estos no son excesivamente abundantes;  vimos que ellos y las cruces fueron empleados en pintura esquemática y en decoraciones megalíticas, la diversidad en ese sentido es una de sus características.

     También la única cazoleta grabada en este grupo es un elemento que nos resulta algo extraño; nos indica una larguísima perduración de sus contenidos, o parte de ellos, hasta la época histórico-cristiana en la que se realizó este conjunto y su exiguo número apunta posiblemente una perdida de su uso como valor iconográfico

        Debemos añadir las tres figuras en A que apuntalan de forma inequívoca su pertenencia a esa cultura histórica. Estos  últimos signos pudieran ser alfas griegas, representación simbólica del principio absoluto, es decir de Dios, muy abundantes en las inscripciones latinas paleocristianas (Salas, 1997).

                                                                                                                                                                                                                                                                                                           Queda !Queda hallar paralelismos a las figuras asociadas tangeciales circulares lo cual de nuevo nos devuelve a la pintura esquemática, en concreto a la cara W de la sierra de San Serván. Allí, entre los numerosos conjuntos que guarda, hay uno en igual disposición tangencial, nosotros le atribuimos la posibilidad de ser utilizado como calendario por su indudable semejanza formal con el esquema del calendario maya (León, 1983; Rubio, 1992). Nuevamente hacemos mención de los dos tracitos apuntados en la figura circular número 1 de este conjunto del cerro de S. Cristóbal, concretamente en el cuadrante superior derecho; indicarían una división radial; su realización es exigua pero no debemos dudar de que intentan sugerir algo. La expresión temporal basada en la relación Sol-Luna, que para nosotros es casi evidente en S. Serván, actúa como soporte de nuestros razonamientos; nos atrevemos a suponer pintada una figura circular con dos tracitos -igual que la realizada aquí- pero inmediata al conjunto pacenses. Diríamos que, con mucha  probabilidad, sería la representación contigua de uno de los dos protagonistas del esquema del calendario, es decir: el Sol o la Luna; tal atribución estelar creemos que encaja aquí para este tipo de representaciones.

      Si nos basamos en la magnitud de formas, el conjunto ofrece una clara jerarquía dentro de los tipos empleados: la A número 2, la gran cruz número 13 y los círculos 13, 17 y 18 son los mayores y más profundamente grabados. No hemos encontrado razón alguna que aclare estas variaciones que suponemos no son casuales.

    En cualquier caso la mezcla de estas formas circulares de posible contenido estelar, las cruces representación directa de Cristo y las grafías símbolos de Dios principio absoluto ofrecen una apariencia desorganizada e incluso caótica que parecen expresar unos problemas teológicos quizás producto de intentar conciliar una cultura tradicional de raíces muy primitivas,  basada de alguna manera en cultos o al menos creencias astrales, con otra cristiana y, nuestro grabado no parece ofrecer una nítida solución al conflicto.

 APÉNDICE GRÁFICO III CERRO DE SAN CRISTÓBAL

3lam1

Lámina I.- Cerro de San Cristóbal, Almoharín, conjunto I

Cerro de S. Cristóbal Fig 1

Figura 1.- Cerro de San Cristóbal, Almoharín, conjunto I

 

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