Nov 132018
 

Ángela López Vacas.

“Que venero a la universidad de

Salamanca, mi madre”

 Cuando se hace referencia a una institución de la antigüedad y repercusión cultural y social, como es la Universidad de Salamanca, cualquier personaje individual se hace pequeño ante tal grandiosidad. En sus ochocientos años de existencia han sido muchas las vicisitudes por la que ha pasado como organismo, e innumerables los alumnos que han pisado sus aulas. Sin embargo, todos y cada uno de esos alumnos se han nutrido de unas enseñanzas que posteriormente han extendido por todo el territorio nacional e internacional. Esta relación tan intrínseca entre universidad-alumno es la grandeza en sí de su esencia; que se transforma en semilla en otras tierras por manos de sus pupilos. Por ello, lo que pasa en Salamanca, no se queda en Salamanca, sino que nutre de nuevas ideas todo el panorama. En definitiva, tan importante y necesario es el origen como el receptor que hará de intermediario entre la fuente de conocimiento y el pueblo en general.

El objetivo de este trabajo es precisamente resaltar la figura de un alumno y profesor de la universidad de Salamanca que, a finales del siglo XVIII sale de su Extremadura natal para formarse allí, y una vez concluidos sus estudios se instala en Madrid donde llevará a cabo una labor pastoral, literaria y humanista muy destacada, publicando la primera historia de su pueblo natal, Fuente del Maestre. Sirvan estas páginas para honrar la figura de D. Álvaro María Guerrero y Guerrero, iniciador de los estudios históricos en Fuente del Maestre al igual que la Universidad de Salamanca, que despertó en él tal inquietud.

Las siguientes páginas se estructuran en torno a tres lugares que, como tres vértices de un mismo triángulo vital perimetran a nuestro personaje: Fuente del Maestre (Badajoz), origen y fin; Salamanca, formación y enseñanza; Madrid, explosión poética.

  

FUENTE DEL MAESTRE: CUNA

Álvaro María Guerrero nace en las postrimerías del Antiguo Régimen y fallece tan sólo unos meses después de la publicación de la primera Constitución liberal española, 1812, por lo que vivió unos tiempos convulsos a nivel político, cultural y social. Nace en la villa de Fuente del Maestre el día 8 de diciembre de 1757. Sus padres, Juan Guerrero de Toro y Zambrano y Beatriz Alonso Guerrero Perianes procrearon una familia donde Álvaro sería el mayor, seguido de sus dos hermanas María Buenaventura y Leonor Josefa, las cuales no tuvieron descendencia.

Desde su niñez sintió inclinación al sacerdocio recibiendo las primeras órdenes con diecisiete años después de entrevistarse con el teniente del vicario general, el licenciado D. José Calixto Baca y Ulloa y superar satisfactoriamente los exámenes sinodales. En 1773, con el fin de conseguir las licencias oportunas para recibir la prima clerical tonsura se abre un expediente sobre “su vida, fama y costumbres, limpieza y renta eclesiástica a cuyo título solicita ordenarse”. La información que de este documento se obtiene permite conocer mejor su persona. El auto, que se ciñe a cinco puntos, fue atestiguado por D. Fernando González Valero, mayordomo del concejo en el Ayuntamiento, D. Matías Cepeda Perianez y Bolaños, regidor perpetuo y D. Antonio Sánchez Hidalgo de Miranda, quienes juraron por Dios y una cruz decir la verdad. Los tres testimonios fueron unánimes al afirmar que:

1.- Los padres y descendentes eran conocidos y todos naturales y vecinos de la villa pudiendo afirmar que en legítimo matrimonio criaron, educaron y alimentaros a Álvaro María, siendo de pública notoriedad por todos. Eran de familia bastante acomodad y al ser el primogénito de su casa, habría de recaer las propiedades muy considerables de sus padres, una vez finados. Situación económica privilegiada respecto a otros clérigos locales.

2.- El candidato tiene dieciséis años según la partida bautismal y está confirmado, según copia literal de la misma, del 19 de abril de 1774. Su residencia en la villa “que siempre ha permanecido en ella” hasta el momento ha sido constante, lo que nos lleva a deducir que sus primeros años de formación humanística y clásica se completaron en la Universidad de Salamanca. Siempre llevó una vida honesta y virtuosa, inclinado más a las cosas eclesiásticas que a las mundanas y que frecuentaba los sacramentos los días festivos y las Pascuas del año.

3.- Su conducta moral es intachable y carece de impedimento canónico, por lo tanto, sin ningún defecto físico ni irregularidad.

4.- Su ascendencia era de familia de viejos cristianos, con dos tíos sacerdotes: D. Álvaro González Guerrero y D. Francisco Flores Guerrero, ambos hermanos de su madre. De sanas tradiciones cristianas y exento de cualquier asunto pendiente ante el tribunal de la Inquisición.

5.- Tenía el beneficio de una capellanía que fundó Dª Isabel Guerrero Zambrano en la parroquial de La Fuente, que por ser erigida antiguamente estaba exenta de diezmos y gravámenes, con única carga de dos misas rezadas anuales, según el estipendio de dos reales cada una. El sistema beneficial reinante exigía a todo clérigo un título antes de ordenarse, de modo que se previniera una posible mendicidad. El beneficio eclesiástico de Álvaro María Guerrero lo componía una suerte de tierra de seis fanegas, en el sitio de la Peña de Santa María, dentro de la jurisdicción y término local, a una distancia de un cuarto de legua, de primera calidad. El precio de cada fanega de tierra era de 500 reales, ascendiendo a un total de 3000. El estudio pormenorizado firmado el 6 de septiembre de 1773 por los peritos labradores Fernando Lavado Enríquez y Juan Rico Valero sobre estas tierras se resume en estos términos: la producción mínima anual, hecha regulación por un quinquenio es de 46 fanegas de trigo, que a 28 reales por fanega, importan 1208 reales, alternando con otras hojas de cultivo de garbanzos, habas o cebada. Los gastos a descontar eran la alzada y binada (8 reales), siega y recolección (200 reales), por una cuartilla de voto (7,50 reales), arrojando un total de 547 reales anuales. Con todo ello, el 26 de septiembre de 1774, D. Diego Quintano, síndico procurador general de la villa informa al vicario general favorablemente sobre la capellanía así como aprobando los informes de testigos y tasación de los peritos. Finalmente, en 1778, con 21 años de edad y ya en Salamanca, recibe la ordenación sacerdotal.

SALAMANCA: LA FORMACIÓN.

Gracias a los archivos de la Universidad de Salamanca conocemos que Guerrero del Toro, Álvaro María, natural de Fuente del Maestre, priorato de León ingresó y permaneció estudiando en tal insigne universidad desde el 22 de diciembre de 1775 hasta el 25 de junio de 1783. Un total de ocho años resumidos en las once hojas que conforman su expediente.

Su primera noticia universitaria, aparte de la cronología de ingreso antes señalada, es totalmente novedosa ya que nos permite conocer físicamente al joven Álvaro dos siglos y medio después: “Álvaro María Guerrero de Toro, natural de la Fuente del Maestre, priorato de León de edad diez y siete años, pelo rojo, ojos claros con bastantes pecas en la cara”. La siguiente referencia aparece el 5 de diciembre de 1779 cuando solicita matricula en la universidad para ingresar en la facultad mayor porque ya era bachiller en filosofía (1778), y aunque podemos deducir que aspira a la licenciatura en Filosofía se matricula en Leyes haciendo tres cursos 1779-80, 1780-81 y 1781-82. El curso 1782-83 lo dedica a Cánones Eclesiásticos.

Lo cierto es que a partir de 1784, con 26 años, se licencia con ambos Derechos: Leyes Civiles y Cánones Eclesiásticos. Y como tal se le presenta en el Correo de Madrid en 1788 cuando se le es publicado un elogio a D. Lucas Alemán: “elogio de D. Lucas Alemán y Aguado, por D. Álvaro María Guerrero, presbítero de ambos derecho en la Universidad de Salamanca”[1]. Concluidos sus estudios, Álvaro María pasa a formar parte del claustro de profesores de Derecho de la Universidad de Salamanca. La primera noticia de 1784 que así lo afirma “(…) por el bachiller Don Álvaro María Guerrero, diácono y profesor de ambos Derechos en la universidad de Salamanca”[2]; tres años más tarde, y en el mismo lugar, se dice “(…) el bachiller Don Álvaro María Guerrero, presbítero, profesor de Derecho Real en dicha ciudad (Salamanca), compuso la siguiente canción”[3].

Durante su estancia en Salamanca, Álvaro María tendrá como residencia el colegio de Santa María de la Vega, extramuros de la ciudad donde compartirá experiencias con otro extremeño ilustre: el poeta Juan Meléndez Valdés (1775-1787). La elección de este colegio menor entre los existentes en Salamanca en esos momentos no es casual, puesto que el colegio de la Vega[4] es el colegio que la Orden de Santiago y el convento de San Marcos de León tenían en Salamanca para formar a sus caballeros, y tanto Fuente del Maestre como Ribera del Fresno, ambas de la provincia de León en Extremadura y villas natales de los autores respectivamente, pertenecían durante el siglo XVIII a dicha orden.

La mayor universidad española estaba, en el siglo XVIII, en plena decadencia, y las reformas ilustradas que Carlos III implantó en la Universidad de Salamanca intentaron paliarlo. El principal problema es que los estudios se hallaban estancados en conocimientos totalmente superados, lo que llevó a luchas entre catedráticos salmantinos y otros, entre ellos los isidorinos del colegio de Nuestra Señora de la Vega que dependía absolutamente del convento de canónigos regulares de San Isidoro, con sus correspondientes obligaciones. Destacado fue el drama que supuso la lucha reformista de los canónigos isidorianos, enfrentados al muro del inmovilismo dominante en la Universidad de Salamanca, especialmente patente en la Facultad de Teología, que sistemáticamente marginaba a los catedráticos isidorianos, dominada por los “malos teologones” de las múltiples Órdenes religiosas que tenían catedráticos en dicha Facultad[5].

Nuestro protagonista permanece durante trece años en Salamanca por lo que participa activamente en este proceso de crisis y confrontación intelectual. En este tiempo, ha estudiado e impartido clases en la universidad “inmovilista”, pero ha convivido con las reformas isidorinas fraguadas en el colegio de Nuestra Señora de la Vega. Fruto de esta disputa intelectual es la publicación de una reflexión sobre jurisprudencia[6] recién llegado a Madrid desde Salamanca. En líneas generales, apela a la creación de un código donde se recopilen y reduzcan los numerosos códigos que dificultan su practicidad; igualmente cree necesario la creación de un diccionario de derecho español que se una a los dos ya existentes: civil y canónico; y finalmente, propone reformas metodológicas en las universidades, haciendo referencia expresa a la universidad de Salamanca.

Señor editor mi amigo: ¿por qué no he de hablar a Vm. alguna vez en mi facultad? Olvidemos por ahora las Musas y toque nos algo de Jurisprudencia. Los españoles (a pesar de tanto contrario como tenemos) han hecho progresos en el siglo XVIII, nuestras Universidades y Academias están llenas de sabios profesores, que penetrados de bellas máximas, van desterrando la preocupación. Ya no se oyen aquellas molestas disputas que nacieron con el peripato, y si aún duran en alguna parte son oídas con desprecio de los verdaderos sabios, siendo de creer logren un total exterminio de las escuelas. La buena filosofía se va derramando insensiblemente por la nación, y esta no perdona fatiga, ni trabajo que pueda conducir a su mayor cultura. El sabio magistrado que nos rige, bajo los poderosos auspicios del Rey nuestro Señor Don Carlos IV, está de acuerdo para hacernos felices. Las ciencias, artes y comercio han tomado nievo aspecto. La divina balanza de Astre es regida con felicidad y aplauso, el trabajo premiado y el ocio perseguido.

Mas como no sea posible remediar tantas cosas en tan brece tiempo, debemos fijar nuestra atención en as que nos hacen más falta. La Jurisprudencia, apreciado por todos los pueblos cultos, está en el nuestro en su mayor esplendor; no obstantes, los amantes profesores de tan ilustre ciencia lo serían mejores si nuestros códigos fuesen más reducidos y tuviéramos recopiladas la multitud de cédulas y pragmáticas que andan dispersas. ¡Cuántas veces un abogado suspende la pluma en lo más intrínseco de un libelo por no hallar ley donde apoyar sus razones, constándole por otra parte la hay, sobre el particular que se controvierte! ¿y qué sucede? Que en aquel mismo punto (si es hora de ello) tiene que mendigar dentro de otro compañero o de una biblioteca, la ley que a su negocio hacía, perdiendo de consiguiente, cuatro o más horas de trabajo, y acaso las peregrinas especies de que antes pretendía valerse.

Entre los periódicos que salen a la luz en esta Corte, ninguno tiene más subscriptores que el Memorial literario, y no es otra la causa que la de haber tomado sus compositores la molestia de insertar todas las Cédulas reales de S.M. y Señores del Consejo, y por lo mismo tiene aquella obra más subscriptores abogados que de ninguna otra facultad. Esto prueba precisamente la necesidad que tenemos de un Código completo de nuestras leyes.

No hace menos falta un Diccionario del derecho español; el civil y canónico lo tienen, y en ellos se desentrañan los términos peculiares de esta noble facultad, ya los que tuvieron su origen en la filosofía o se derivan de los Jurisconsultos filosóficos, ya los que son dimanados de la misma jurisprudencia. Los Diccionarios son el alma de los idiomas y facultades. ¡Qué gracias nos son debidas a la Academia por nuestro Diccionario castellano! ¡O cuántos progresos ha hecho nuestra patria con esta bien acabada obra.

Otro de los puntos sobre que se debía meditar, es el que a los jóvenes que han de seguir la facultad de la jurisprudencia, se les obligase a estudiar al menos un año de oratoria. Es una lástima ver en las Universidades, dar principio un joven a esta facultad, con haberse preparado dos años antes, estudiando la Lógica del P. Goudin u otro peripatético y la Ética de Aristóteles. Que tal vez no entiende el mismo que la explica.

En Salamanca, después de los dichos dos años, se estudian otros dos de Instituciones comentadas por el Venio, el tercer año el Heineceo in Pandectis y el cuarto el derecho público de los Romanos, con esto se halla un joven idóneo para graduarse de Bachiller y con este grado (sufriendo su examen) se alista en la Academia de Leyes, y todo el tiempo que permanece en ella no hace otra cosa que defender textos, conciliar dichos y componer Antinomias de los Proculeyanos y Sabinianos y de Ulpiniano, Paulo, Gayo, Pomponio, sin que una sola vez se oiga en aquella asamblea noble, un nombre de Jurisconsulto español, como no sea comentador del derecho Romano ¿Y qué utilidad sacamos de esto? El hallarnos idóneos al cabo de tanto tiempo para sostener unas conclusiones por espacio de ocho días, con puntos de media hora y no saber hacer un memorial para un pobre que pide limosna, aunque nos den puntos de ocho días. Basta señor editor, otro día será otra cosa. Mis saludos a Lucas y Cacea, y un abrazo a Genovio. B. L. M. de Vm. Su más fino corresponsal Álvaro María Guerrero.”

La contestación no tarde en llegar, y en un par de semanas recibe, por el mismo medio, dos respuestas. La primera de autor desconocido que sólo se presenta por iniciales y la segunda de D. Lucas Alemán. En cuanto a la primera de ellas, el autor dirige una crítica a Guerrero, que lo clasifica como “escritor moderno”, afirmando que esas reformas ya se han llevado a cabo y por lo tanto sus propuestas están ya pasadas. Con respecto a la segunda, el tono es distinto, alejándose del debate jurídico y centrándose en aspectos personales.

Señor Editor: Muy Señor mío con mucho gusto he leído el periódico de Vm, fecha 7 del presente en el que viene insertada una carta sobre Jurisprudencia por su fino corresponsal Don Álvaro María Guerrero; yo aunque no lo soy, no obstante me he determinado decirle lo siguiente para que si gusta lo común, que a dicho caballero, a fin de que, cuando se ponga a escribir, lo haga con solidez.

Nos propone este escritor moderno el modo con que en Salamanca se estudia el derecho de los Romanos, al tiempo que se necesita para graduarse, y entrar en las Academias; a consecuencia nos dice que en estas no se oye el nombre de un Juriscosulto Español, que todo se dirige a conciliar dichos, y a componer antinomias de los Proculeyanos, y Sabinianos. Si este señor mirara con otros ojos a la universidad donde ha adquirido lo poco o mucho que sabe y procurara saber cuando se pone a escribir de ella su constitución actual, no ignoraría, que se han establecido dos Academias amen de la de derecho Romano; en una de ellas se explica la Economía civil y Política, y en la otra la práctica universal forense, juntamente con aquella, dirigiéndolas sabiamente el doctor Don Ramón Salas, del gremio y claustro de esta universidad, como lo acreditan las constituciones hechas por él mismo, con orden, y aprobación de dicho claustro.

También no ignoraría, que en la expresada universidad, se ha detectado el Peripato; que a los jóvenes se les suministra diferente doctrina, de la que se desdeña haber adquirido; y a la verdad se puede afirmar que la universidad de Salamanca a mudado de aspecto desde que el Rector Licenciado Torrero tomó su dirección.

Por lo que he dicho no quisiera se creyese reprobada lo demás de su carta, cuando no lo admite, si bien el que se le alabe tan bello pensamiento, aunque no original, pues los mismos que concilian dichas antinomias están cansados de clamar por un código nacional y desear un estudio de tanta utilidad.

Vm. Amigo Editor haga un lugar en su periódico a estas cuatro letras que, si merecen aprobación, darán ánimo al autor de ellas para remitirle algunas ideas dignas de atención. B. L. M. D. V. su afectísimo S. J. G. P. M. c. P.” [7]

A Don Álvaro María Guerrero. Muy Señor mío: en el número 222 del Correo planta Vm. Una carta tan llena de cascabeles, sobre jurisprudencia, que si yo fuera abogado le ponía un pleito ejecutivo. Habla como un orador Ciceroniano, y concluye diciendo: mis saludes a Lucas y Cacea y un abrazo a Genevio. En primer lugar ¿En qué bodegón hemos comido? Tantas letras tiene un Don Político en castellano, una voz que llena la casa cuando no hinche la barriga y que se da ya a un tabernero, por gracia que le vino en el bautismo? A mise me ha de quitar que la tenga por derecho? Extra de eso ¿quién le ha dicho a su merced que yo ni el Señor Cacea queremos de un hombre Guerrero semejantes saludes ni saludos? Dulces y picantes de su tierra; vaya en gracia; pero saludes? Acaso tenemos mal de rabia? Si el Señor Don Genevio toma su abrazo, buen provecho que a bien que buenas barbas cata: reforme Vm. Su escuela jurisconsulta y sus aulas salamanquinas y no nos meta a los tres en cocidos ni digestos. Dios guarde a Vm. Muchos años” [8]

Inevitable la respuesta a ambas cartas por parte de Guerrero, sin embargo lejos de estar movido por enemistad hacia el señor Alemán, así como la indiferencia que le genera un texto anónimo hacia su persona, Álvaro María hace una réplica con un único fin: defender su veneración y estima hacia la Universidad de Salamanca.

Señor Editor, mi venerado amigo: si yo tuviera el genio aprehensivo del Señor Cacea, ya me había Vm. presentado (en la carta que insertó en su periódico número 227 pág 1438) otro Don Etcétera con quien chocar, aunque el mío sea más humano, pero como yo (gracias a Dios) nunca he hecho aprecio de Autores que ocultan su nombre, me he quedado tan fresco. Si me hubiera de atender al mérito de dicha carta, yo me ahorraría el trabajo de responder, pero no puedo excusarme en vista de suponerme ingrato hacia la universidad de Salamanca, cosa que yo tanto venero y estimo. Si el autor de dicha carta es profesor de aquella gran Madre, en ella me vería el año pasado hasta fines de marzo, y en todo este tiempo no hubo novedad en la erección de Academia que ahora dice se ha establecido: me constas los desvelos del Señor Doctor Don Ramón de Salas, mi maestro, y las vivas diligencias que practicó a este fin. Pero también me consta que nada pudo conseguir por entonces. Así mismo, el Señor Torrado, rector de la Universidad estuvo conmigo en Madrid, y supe la nueva planta de Filosofía, que después un amigo me notició, no haber tenido efecto. Posteriormente he sabido que uno y otro se sigue en el día. Ahora Señor Editor ¿Qué se opone esto a la universidad de Salamanca? ¿En qué está la ofensa a este sapientísimo cuerpo? Yo no la percibo. Y (vuelvo a decir) que venero a la universidad, mi madre, y que la carta que dice lo contrario, ha entendido mi discurso como ahora llueven tomates.

Si me hubiera motejado la proposición que decía que la Filosofía Moral de Aristóteles, tal vez se explicaba por quién no la entendía, en tal caso pudiera llevar algún fundamento para reconvenirme; pero yo a esto diría, que aquel tal vez apela por los Bachilleres sustitutos, que tal vez suelen ir a esta Cátedra por enfermedad o ausencia del propietario; y en este sentido queda a salvo el honor del Reverendísimo Madariaga y otros Señores Doctores que la han regentado en diversos tiempos.

Además, que aun suponiendo un imposible, como es el que yo ofendiera a la universidad de Salamanca, tanto agravio le haría mi ofensa, como honor la carta del señor J. G. P. M. C. P.

Protesto Señor Editor que solo el manifestar mi afecto a la universidad, me ha movido a tomar la pluma, y que esta será la última vez que responda a sujetos que se produzcan con iniciales, aunque se empeñara Don Manuel Arias de Paredes, Pasante de teología, del Colegio Militar del Rey, mi Amigo íntimo, que es cuanto a Vm. Puede ponderar. S. S. S. y Amigo Guerrero.”[9]

En definitiva, la relación entre la universidad de Salamanca y Álvaro María Guerrero es recíproca ya que, sin lugar a dudas la universidad marcó su vida intelectual pero al mismo tiempo, Guerrero no pasará sin más por sus aulas sino que desde el cariño y la alta estima que profesa hacia ella, propone cambios de mejora, acorde con los nuevos tiempos y con la grandeza institucional que ella representa.

 

MADRID: LA EXPRESIÓN LITERARIA.

Se desconoce la fecha exacta en la que Guerrero pasa de Salamanca a Madrid. Su expediente académico se cierra el 25 de junio de 1783 y al menos hasta 1787 es profesor en dicha universidad; sin embargo en la publicación anteriormente trascrita en la que Álvaro María defiende a la sapientísima universidad de Salamanca afirma que “si el autor de dicha carta es profesor de aquella gran Madre, en ella me vería el año pasado hasta fines de marzo”. Si esta misiva fue publicada en 1789, podemos presuponer que tal traslado tiene lugar a mediados de 1788. Su estancia en Madrid va a ser corta pues en 1793, después de cincos años, regresa a Extremadura, la tierra que lo vio nacer treinta y siete años atrás.

En Madrid desarrollará la labor pastoral propia de su ministerio. Su amigo y poeta Lucas Alemán dice de él “es verdad que sus ocupaciones y su famosa destreza en el violín, no le permite lugar para rascarse”[10]. Pero será allí donde desarrolle su gran pasión: la poesía. Publicó en seis periódicos y revistas literarias de la época de forma muy asidua, por lo que su obra fue tan prolífera que aparece entre uno de los asiduos en los periódicos nacionales “los poetas verdaderamente populares en el siglo XVIII se llamaban Álvaro María Guerrero, Lucas Alemán (Dr. Casal Aguado), Francisco Gregorio Salas (…) que con más frecuencia aparecen en las páginas de la prensa“[11]. En total, sus publicaciones ascienden a 117, aunque hay que descartar las tres poesías del Diario de Valencia que ya habían sido publicadas con antelación en el Diario de Madrid, así como la descripción histórico-geográfica de la villa de Fuente del Maestre, su patria chica, que además de en el Correo de Madrid fue también publicada en el Diario de Barcelona cinco años después, por lo que podemos hablar de 111 escritos originales[12]. Todos ellos están firmados y fechados por el autor pero cuatro de ellos, los correspondientes a los números 67, 68, 69 y 81, están publicados bajo el pseudónimo de Francisco Ortiz Barajas.

  1. MANUSCRITOS

1.- Letrilla satírica escrita en ocasión de lo que se decía al representante “El viejo y la niña” (1 hoja autógrafa)

2.- Comedia el hidalgo tramposo.

  1. IMPRESOS

II.1.- Poesías publicadas en el Memorial Literario:

3.- Descripción de las fiestas que la ciudad de Salamanca celebró el feliz nacimiento de los Serenísimos Infantes Don Carlos y Don Felipe (diácono y profesor de ambos derechos en la universidad de Salamanca (Salamanca, Nicolás Villagordo, 1784)

4.- El llanto de Salamanca. Canción: “Las lágrimas que vierten…” (t. XIII, 1787, p.360-367)

5.- Canto. En elogio del ejercicio de matemáticas que en los reales estudios de San Isidro tuvo el Excmo. Sr. D. Agustín de Silva y Palafox, Conde-Duque de Aliaga “No envidia Manzanares los guerreros…” (VII-1789, p. 472-477)

II.2.- Poesías publicadas en el Diario Curioso de Madrid.

6.- Oda a una tortolilla “Tortolilla solitaria…” (21-IX-1788, t. IX, p. 955)

7.- Soneto “Malo es estar un hombre sin dinero…” (30-IX-1788, t. IX, p. 990)

8.- Oda “Pues suena en Martianes…” (6-XI-1788, t. X, p. 1142)

9.- Oda “Al pie de un arroyuelo…” (13-X-1788, t. X, p. 1042)

10.- Soneto “Quieres ser fraile, cura, obispo, papa…” (6-XI-1788, t. X, p. 1143)

11.- Glosa “Que cuando Filis salga…” (10-XI-1788, t. IX, p. 911)

12.- Soneto “¿Quieres ser escritor? Toma la pluma…” (25-XI-1788, t. X, p. 1218)

13.- Oda anacreóntica “Dícese que Barajas…” (6-XII-1788, t. X, p. 1262)

14.- Soneto acróstico a la muerte de Carlos III “De la tierra se parte y va seguro…” (16-XII-1788, t. X, p. 1303.

15.- Oda a la proclamación “Todos han cantado…” (18-II-1789, t. XI, p. 195)

16.- Soneto, definición de petimetre “Un hombre que estirándose el pellejo…” (1-III-1789, t. XI, p. 238)

17.- Soneto moral, consuelo en las desdichas “Si presentes desdichas fueran parte…” (2-III-1789, t. XI, p.242)

18.- Oda “Oye dulce amigo…” (3-IV-1789, t. XII, p. 370)

19.- Oda a D. Pedro Alonso Salanova “Señor Don Pedro Alonso Salanova…” (13-IV-1789, t. XII, p. 410)

20.- Oda a los poetas del Diario “Una opaca noche…” (23-IV-1789, t. XII, p. 450)

21.- Oda “No canto las guerras…” (15-V-1789, t. XII, p. 539)

22.- Oda, sencillos sentimientos de un pastor enamorado “Cuando el sol hermoso…” (29-V-1789, t. XII, p. 594)

23.- Anacreóntica “Mientras yo en la Corte…” (28-IX-1789, t. XIII, p. 1082)

24.- Anacreóntica “El oro (dicen muchos)…” (28-IX-1789, t, XIII, p.1083)

25.- Letrilla “Diversos los hombres…” (8-X-1789, t. XIV, p. 1122)

26.- Letrilla “De cosas y cosas…” (15-X-1789, t. XIV, p. 1149)

27.-Poesia “Señor Salanova…” (4-XI-1789, t. XIV, p. 1230)

28.- Soneto “Sin peinar, sin vestir, sin más ornatos…” (4-I-1790, pp. XV, p. 14)

29.- Oda a José Risel de Molina “Muchacho venturoso…” (6-I-1790, t. XV, p. 22)

30.- Letrilla a Lucas Alemán “Oh, cuántos engaños…” (10-I-1790, t. XV, p. 38)

31.- Himno en acción de gracias por las lluvias de los días 20 y 21 de febrero “Oh, Dios. Oh Dios inmenso…” (10-III-1790, t. XV, p. 273)

32.- Oda pintando la felicidad de la aldea y el bullicio de la corte “Contentamente vivo…” (16-IV-1790, t. XVI, p.421)

33.- Oda a D. Pedro Alonso Salanova “Se acabó el ayuno…” (26-IV-1790, t. XVI, p. 463)

34.- Letrilla contra varios resabios “De una niña tierna…” (8-V-1790, t. XVI, p.511)

35.- Soneto en elogio de Ana Beniu “Benigna las tres gracias a porfía…” (13-V-1790, t. XVI, p. 532)

36.- Soneto en elogio de Ana Beniu “De Nina el frenesí, tal ha sabido…” (13-V-1790, t. XVI, p.532)

37.- Oda “No con mi blanca lira…” (18-V-1790, t. XVI, p. 551)

38.- Anacreóntica a Dorila “Ya los canoros cisnes…” (27-V-1790, t. XVI, p. 587)

39.- Oda al Dr. D. José Jesús de Prado “Hoy justamente, Prado…” (8-VI-1790, t. XVI, p.635)

40.- Soneto a Antonio Pérez Carrasco “Buenos días Carrasco, adiós Carrasco…” (13-VI-1790, t. XVI, p. 657)

41.- Oda anacreóntica a D. José de Castro “Deja Castro de hablarme…” (1-VII-1790, t. XVII, p.727)

42.- Letrilla “Por ser una pieza…” (28-VII-1790, t. XVII, p.836)

43.- Soneto a la magnificencia de la Familia Real en el conflicto del fuego del 16 de agosto “¿Quién debe más a su monarca Augusto…” (10-IX.1790, t. XVII, p. 1016)

44.- Soneto al sacerdote Pedro Botón “Por dar la vida al mísero aligido…” (12-IX-1790, t. XVII, p. 1024)

45.- Letrilla “Los frailes ayunan…” (30-IX-1790, t. XVII, p.1095)

46.- Oda “Desde que sabe Anfriso…” (16-X-1792, t. XXIV, p. 1171)

47.- Letrilla “Quien para una amigo…” (18-X-1792), t. XXIV, p. 1219)

48.- Himno a Santo Tomás de Aquino “Del gran Tomás de Aquino…” (16-III-1793, t. XXV, p. 315)

49.- Letrilla “En esto de vicios…” (6-V-1793, T. XXVI, p.523)

II.3.- Poesías publicadas en el Correo de Madrid.

50.- Elogio de D. Lucas Alemán “¿Quién es el gran adalid…” (14-VI-1788, núm. 172, p. 1002)

51.- Letrilla “De cualquier tonto…” (11-X-1788, núm. 198, p. 1206)

52.- Soneto al Sr. Editor del Correo “Si yo fuera editor primeramente…” (12-XI-1788, núm. 206, p. 1269)

53.- Soneto al drama intitulado “El señorito mimado” de Iriarte “Por más que el necio quiera motejarte…” (12-XI- 1788, núm. 206, p. 1271)

54.- Letrillas a D. Lucas Alemán y Aguado “Tengo ciertas dudas…” (19-XI-1788, núm. 208, p. 1289-90)

55.- Soneto al notorio distinguido mérito de D. Francisco Gregorio de Salas “Oh Salas, con tu musa cuánto salas…” (3-XII-1788, núm. 213, p. 1321)

56.- Descripción histórico-Geográfica de la villa de Fuente del Maestre (3-XII-1788, núm. 212, p. 1322)

57.- Concluye la descripción de la villa de Fuente del Maestre (6-XII-1788, núm. 213, p. 1328)

58.- Respuesta a las dudas de D. Lucas Alemán y Aguado “Puesto que a mis dudas…” (17-XII-1788, núm. 216, p. 1352-54)

59.- Verdadera conclusión de la descripción de la villa de Fuente del Maestre (31-XII-1788, núm. 220, p. 1382)

60.- Canto de Climene, ninfa de Tormes “No el horroroso espanto…” (31-XII-1788, núm. 220, p. 1383-84)

61- Décima “Confuso y agradecido…” (14-I-1789, núm. 224, p.1416)

62.- Décima “Cuando con Matusalén…” (4-III-1789, núm. 238, p. 1523-26)

63.- Sobre el empleo del Don “Cuando en España, maguer de otros discursos…” (18-III-1789, núm. 243, p. 1568)

III.4.- Poesías publicadas en el Diario de Valencia.

64.- Letrilla contra varios resabios “De una niña tierna…” (5-XII-1790)

65.- Soneto. La devoción de un petimetre “Sin peinar, sin vestir, sin más ornato…” (15-VIII-1791)

66.- Anacreóntica a Dorila “Ya los canoros cisnes…” (20-IX- 1791)

III.5.- Poesías publicadas en el Diario de las Musas.

67.- Letrillas satíricas “Poner a los vicios…” (8-I-1791, núm.39, p.162)

68.- Letrilla “Pues de España sacan…” (16-I-1791, núm. 47, p.195)

69.- Epigrama “Alzándole el rabo Juan…” (19-I-1791, núm. 50, p. 208)

70.- Epigrama “Un médico majadero…” (19-I-1791, núm. 50, p. 208)

71.- Letrilla “Como cada uno…” (21-I-1791, núm. 52, p.215)

72.- Anacreóntica “Mientras el crudo enero…” (26-I-1791, núm. 57, p. 236)

73.- Letrilla “Señores machacas…” (28-I-1791, núm.59, p. 243-44)

74.- Himno a S. Pedro Nolasco “No cantará mi musa…” (31.I.1791, núm. 62, p. 253)

75.- Letrilla “De ser censurado…” (31-I-1791, núm. 62, p. 256)

76.- Letrilla a la perra de Barajas “Luciano de las moscas…” (1-II-1791, núm.63, p.259)

77.- Himno a la Purificación de Ntra. Sra. “La Madre de pureza…” (2-II-1791, núm. 64, p.261)

78.- Oda “Estaba yo en mi huerto…” (2-II-1791, núm. 64, p. 263)

79.- Himno a S. Blas, Obispo “Blas, milagroso armenio…” (3-II-1791, núm.65, p.265)

80.- Himno a S. Andrés Corsino “Del árbol de Corsino…” (4-II-1791, núm. 66, p. 269)

81.- Letrilla “Viva el Coliseo…” (4-II-1791, núm. 66, p. 271)

82.- Himno a Sta. Águeda “Siete pueblos en Grecia…” (5- II-1791, núm. 67, p. 243)

83.- Himno a Sta. Dorotea “Oíd, cuál nos instruye…” (6-II-1791, núm. 68)

84.- Himno a S. Juan de Mata “Cantemos las virtudes…” (8-II-1791, núm.70, p. 285)

85.- Himno a Sta. Polonia “Cuando de Alejandría…” (9-II-1791, núm.71, p. 289)

86.- Himno a Sta. Escolástica “Escolástica insigne…” (10-II-1791, núm. 72)

87.- Romance “Si como tus versos son…” (15-II-1791, núm.77, p. 314-16)

88.- Oda al nacimiento de la Infanta María Teresa de Borbón “¡Qué gozo!, ¡qué alegría!…” (18-II-1791, núm. 80, p. 339)

89.- Letrilla “En cuanto el sol corre…” (19-II-1791, núm.81, p. 332)

90.- Letrilla “Todo lo que sea…” (17-III-1791, núm. 79, p. 323-324)

III.6. Poesías publicadas en el Diario de Barcelona.

91.- Descripción histórico-geográfica que D. Álvaro Mª Guerrero, de su patria, la villa de la Fuente del Maestre, en la provincia de Extremadura. (1-I-1793, núm. 1, p.1)

92.- Continuación de la descripción geográfica de la villa de Fuente del Maestre, en la provincia de Extremadura. (3-I-1793, núm. 3, p. 9)

93.- Fin de la descripción de Fuente del Maestre (6-I-1793, núm. 6, pág.21)

94.- Letrilla “Que a Pedro sus padres…” (28-I-1793, núm. 28, pág.109)

95.- Letrilla “Con las bellas luces…” (5-II-1793, núm.36, pág. 145)

96.- Coplilla “Al castillo de Emaús…” (7-II-1793, núm. 38, pág. 153)

97.- Letrilla “Varias clases de hombres…” (20-III-1793, núm. 79, p. 321)

98.- “Pues habéis glosado…” (2-IV-1793, núm. 92, p. 378)

99.- “Si lo sabéis, lo sabréis…” (5-IV-1793, 95, p.389)

100.- “Los escritos de Vd…” (20-IV-1793, núm. 110, pág. 449)

101.- “Canto las armas y el valor hispano…” (30-IV-1793, núm. 120, p. 493)

102.- Letrilla “Ni nadie lo ha visto…” (7-VI-1793, núm. 158, p. 657)

103.- Letrilla “Hay muchos hombres…” (1- VII-1793, núm. 182, p.754)

104.- Oda a la Perra de Barajas “Luciano de las moscas…” (16- VII-1793, núm. 197, p. 813)

105.- Letrilla “Pues el ocio abunda…” (27-VII-1793, núm. 208, p. 857)

106.- Octavas “Si el númen puede ponderar la Historia…” (5-VIII-1793, núm. 217, p. 893)

107.- Continúan las octavas (6-VIII-1793, núm. 218, p. 897)

108.- Concluyen las octavas (7-VIII-1793, núm.219, p. 901)

109.- Oda anacreóntica a Doris “Huyendo del Noto…” (12-VIII-1793, núm. 224, p. 921)

110.- Carta de Guerrero criticando la inacción de su Pueblo (7-IX-1793, núm. 250, p. 1025)

111.- Romance “Después, Señor Editor,…” (28-X-1793, núm. 301, p. 1229)

112.- Oda “Ausente del dueño mío…” (30-X-1793, núm. 303, p.1237)

113.- Elegía en la muerte de D. Manuel Arias de Paredes “Lloro la muerte de mi Anfriso amado…” (22-XI.1793, núm. 326, p.1329)

114.- Letrilla “De muchos ociosos…” (30-XI-1793, núm. 334, p. 1361)

115.- Romance “De la Corte se ausentó…” (27-XII-1793, núm. 361, p. 1361)

116.- Glosa “Señor Don Lesmes Requejo…” (30-XII-1793, núm. 364, p. 1481)

117.- Letrilla “Lo que ha de servir…” (14-V-1793, núm. 134, p.537)

Su abundante obra se reparte de forma dispar. El Diario Curioso de Madrid recoge 43 de ellas, es decir, el 38% del total. Que el corpus de su obra se encuentre en el primer diario español de publicación diaria, fundado por Francisco Nipho, considerado el padre y gran innovador del periodismo español moderno, es de resaltar. Entre las novedades que este Diario noticioso introdujo fue la división en dos bloques: una de carácter económico y comercial, y otra de noticias y discursos, curiosos y eruditos, siendo el primero en publicar las cartas de los lectores. Álvaro María Guerrero será un asiduo en la segunda sección entre noviembre de 1788 y mayo de 1793.

El Diario de Barcelona y el de las Musas serán también un importante medio de difusión de su poesía con 27 (23%) y 24 (21%) respectivamente. En cuanto al primero, que vio la luz en 1792, es una de las publicaciones con más continuidad e influencia en la historia de la prensa de Cataluña, y en él, Guerrero publicará únicamente durante dos años (desde el 1 de enero de 1793 hasta el 14 de mayo del año siguiente) pero con una asiduidad casi semanal. Con respecto al segundo, fundado en 1790 llevará a cabo una crítica política, social y cultural bajo el prisma de la ilustración en los apenas dos años en los que estuvo funcionando. En este diario colaborarán escritores e intelectuales muy conocidos en la época, y entre ellos Guerrero con una publicación diaria en muchos de sus momentos.

El Correo de Madrid apareció en 1787 con el objeto de “fomentar el gusto por la lectura generalmente en todas las clases del Reyno por un medio curioso y deleitable”, por lo que dedicó especial importante a los artículos literarios, tanto de divulgación como a las composiciones poéticas, las fábulas, los cuentos y las cartas. 14 obras de Guerrero aparecen en sus páginas desde mayo de 1788 hasta febrero de 1789.

Con una mucha menor proporción, Álvaro María Guerrero, participa en el Diario de Valencia con tres poesías no originales, ya que habían sido publicadas anteriormente por el autor en el Diario Madrid; así como en el Memorial Literario, considerado uno de los mejores periódicos españoles de carácter ilustrado avanzado. En este último, a pesar de publicar únicamente tres obras, hay que destacar que es en este diario donde ve la luz la primera publicación de Guerrero en 1784 titulada “Descripción de las fiestas con que la ciudad de Salamanca celebró el feliz nacimiento de los serenísimos infantes Don Carlos y Don Felipe. En octavas por el bachiller D. Álvaro María Guerrero, diácono y profesor de ambos Derechos en la Universidad de Salamanca”. Es una muy larga descripción de 34 páginas donde muestra las fiestas, adornos, vestimentas y oficios religiosos ante tales nacimientos.

El propio autor hace un recorrido por su trayectoria literaria en una carta al editor publicada en el Diario de Barcelona[13]. En ella muestra el orden de aparición del 94% de su obra entre los cuatro principales periódicos de la época: “Señor editor del Diario de Barcelona. Yo soy un hombre que en todo danzo, sin ser bailarín. Comencé a dar razón de mi persona en el Correo de Madrid, papel que murió, requiescat in pace; aplíqueme después al Diario de la Corte, y me di a conocer por mis producciones en todo el orbe literario, que es decir, en Carabanchel, Chamartín y Cien Pozuelos; no contento con esto me hice alumno del Diario de las Musas, que también le llevó la trampa, y ahora soy del Señor Editor, mi amigo, a quien estimo a uso de acabar cartas.

Del estudio general de su obra poética, la mayoría poesía circunstancial, se deduce que es un gran versificador, dominando las formas clásicas, particularmente el soneto y la lira, sin olvidar la oda. Guerrero es un poeta neoclasicista abierto, llegando al borde del romanticismo pero sin entrar en él, aferrándose a la tradición clásica española. El uso de la décima y letrillas está destinado para poesía festiva. Poeta fino y agudo, debe su formación lírica en la escuela salmantina del neoclasicismo, alrededor de su cabeza destacada, Juan Meléndez Valdés. Por tanto, debemos volver a Salamanca puesto que será allí donde Guerrero despierte su gusto por la poesía de la mano de su escuela poética. De ella, y de su coetáneo Meléndez Valdés, tenderá a una poesía ilustrada, de carácter fundamentalmente pragmático con el que pretendía “enmendar las costumbres de los mozos y de los viejos”[14]. Igualmente, de allí tomará el gusto por los temas mitológicos y la poesía de Anacreonte. El periodo de mayor florecimiento de esta escuela entre 1770 y 1794, corresponde plenamente con los años de estancia de Guerrero en Salamanca, 1775 hasta 1788.

Un análisis, tanto formal como literario, de toda la obra de Álvaro María Guerrero excede nuestro espacio, sin embargo es obligado resaltar la publicación del 3 de diciembre de 1788 en el Correo de Madrid[15] por la trascendencia histórica de la misma. Y es que en ese día, y en dos entregas más correspondientes a los días 6 y 31 del mismo mes, realiza la primera descripción histórico-Geográfica de la villa de Fuente del Maestre. Esta descripción es de vital importancia para la historia local de dicha villa ya que es la primera reflexión consciente y ordenada sobre su devenir histórico así como una descripción geográfica, económica y social de ese momento, realizada además por un oriundo de la misma. Por lo tanto, no nos quedamos cortos al afirmar que dicho texto es el primer estudio histórico local, y Álvaro María Guerrero es el primer cronista de la villa de Fuente del Maestre. Movido por su amor a la literatura y a la antigüedad, así como al amor natural que cada uno tiene al suelo en el que nace, realiza esta descripción que él mismo califica como “noticias tan exactas como interesantes”. El propio autor revela sus fuentes: “registrando archivos y revolviendo libros, he podido hallar las siguientes noticias del pueblo de mi naturaleza. (…) No se puede pasar en silencio (sin notorio agravio) la apología de un sujeto que me suministró muchas de las noticias que aquí se insertan: este fue Don Diego Quintano de Bargas y Machuca, Fernández de Córdoba, cuyas prendas son tan recomendables por su profunda ciencia e ilustre cuna. Fue este caballero conocido por el sabio de aquel país, poseía con perfecta erudición, los principales idiomas europeos, estaba muy versado en Historia Sagrada y profana, en toda materia de política, en antigüedad y bellas letras, a cuyas cualidades juntaba las de un corazón heroico y alma grande, tuve el honor de tratarle, y confieso con ingenuidad que era un hombre de los que de tarde en tarde producen los siglos. Murió en el presente año de 1788, en el mes de octubre habiendo dejado a su ilustre posteridad (entre otras cosas) una suntuosa biblioteca, adornada de selectos y preciosos volúmenes, mapas geográficos y dos hermosos globos”.

Si la descripción en sí es trascendental para los locales y estudiosos, igual e incluso más importancia posee el lugar de publicación: el Correo de Madrid, diario semanal de tirada nacional, destinado al gran público en general. Esta “proeza” histórica para Fuente del Maestre se vuelve a repetir, de manos del mismo autor, cinco años después en el Diario de Barcelona, donde con fecha de 1, 3 y 6 de enero de 1793, vuelve a publicar la descripción histórica-geográfica. Por ello, a pesar de que ambas publicaciones son idénticas, lo cierto es que permiten una difusión nacional amplísima de la primera historia local de Fuente del Maestre. Consideramos tal su valor e importancia histórica que incluimos el texto completo en un apéndice.

Además de esta destacada publicación, el amor de Álvaro María Guerrero a su patria natal se deja ver en varios de sus poemas, ya sean completos ya sean en versos concretos. En espera de que en futuros trabajos se pueda realizar un estudio de la historia local de Fuente del Maestre a través de su obra literaria, quisiera resaltar algunos ejemplos que hacen referencia a la comida y por supuesto a Barajas, amigo íntimo de nuestro autor.

Pues échame Barajas,                           “Dicenme que Barajas

un vaso que rebose                                  regidor de mi pueblo

del néctar que destilan                           tiene arrugado el rostro

las parras de San Jorge”[16]                     y nevado el cabello.”[17]

 

EXTREMADURA: REGRESO A LOS ORÍGENES.

El triángulo vital Extremadura-Salamanca-Madrid, concluye con el regreso de Álvaro María Guerrero a sus orígenes, a su patria, a Fuente del Maestre, donde permanecerá hasta su muerte el 25 de agosto de 1812, siendo enterrado en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria. Será él mismo quien nos diga cuándo y cómo se produce este cambio, sin lugar a dudas, radical en la vida de un profesor universitario salmantino y poeta ilustrado en la corte de Madrid.

Yo, Señor Don Pedro, salí de Madrid destinado a vivir en un País, cuyas costumbres son absolutamente contrarias a las de la Corte; llegué al seno de mi familia; y en un mes que ha pasado después de mi llegada, no he podido cumplir con mis amigos los de fuera, por atender a pagar las que se llaman visitas en esta mi tierra y que son indispensables so pena de incurrir el que falte a ellas en la nota de grosero”[18]

Esta carta al editor del Diario de Barcelona publicada el 7 de septiembre de 1793, unida a otra del mismo diario publicada el 16 de julio del mismo año pero firmada el 17 de junio en Fuente del Maestre, nos permite situar el regreso de Álvaro María a finales de la primavera de 1793. Ya en Fuente del Maestre, su lírica cambiará pasando de una poesía festiva y mitológica a un intento de “pintar las costumbres del País en el que nací y ahora vivo (…) si en ellas se encontraren algunas máximas que hagan al caso a los que en su mano tienen las riendas del Gobierno”[19]. De tal modo, el 7 de septiembre de ese mismo año publica “todas las observaciones que llevo hechas sobre los males físicos que afligen al Pueblo de mi naturaleza; ellos son notorios y piden el más pronto remedio, si esto se lo debemos al periódico de V.d. ¿Cuántas gracias llevará de nuestra parte? ¿y cuánto tendremos que agradecerle?”[20]. Es una crítica dura donde se resaltan los malos usos y costumbres en Fuente del Maestre durante el siglo XVIII ante la pasividad de las autoridades civiles y religiosas.

El ritmo en su creación literaria desciende aunque continúa participando de forma regular en el Diario de Barcelona. Desde el 7 de junio de 1793, fecha en la que con toda seguridad ya vivía en Fuente del Maestre, hasta el 14 de mayo del siguiente año, cuando es publicada su última letrilla, encontramos un total de 14 escritos entre letrillas, odas, romances y cartas al editor.

En cuanto a su vida personal, continúa su labor pastoral y sacerdotal en la parroquia de Valencia de las Torres e Higuera de Llerena[21] (1794-1812) cuyos no más de 1000 vecinos no le eximen de una vida tranquila dedicada al estudio y la charla con sus amigos, los mismos a los que hace referencia en varias de sus poesías.

“(…) Huyo de tales canallas,

y a mis papeles me atengo;

otros ratos a mis libros,

que me dan buenos consejos.

            Algunos ratos las cartas

de Pepillo Risel leo,

y estoy con ellas más ancho

que con Tánger el Marrueco.

            Otras veces con Tarifa,

paso unos ratos muy buenos,

y con el Calvo Botica,

que es amigo verdadero.

            En lugar de censurar

faltas que todos tenemos,

a leer nos dedicamos,

y nos va muy bien en ello”[22]

 

Sus últimos años transcurren en la tranquilidad de un pueblo y como responsable de la casa tas el fallecimiento de su padre en 1785. Las muertes de sus tíos maternos sacerdotes, Álvaro y Francisco, acaecida en 1805 lo convierten en heredero de sus bienes, así como tras la muerte de su madre en 1811. Mantiene los lazos familiares con sus hermanas, Leonor Josefa (soltera) con la que vivirá y María Buenaventura que contraerá matrimonio en 1805 con Juan López de Bolaños, con el que no tuvo descendencia. Ambas hermanas sobreviven a su hermano Álvaro María convirtiéndose en herederas de sus bienes. Tras la defunción de la última de ellas, Leonor Josefa en 1845, heredaron los pobres de la villa.

Con apenas 57 años, y tras casi una veintena al frente de las parroquias de Valencia de las Torres e Higuera la Real, Álvaro María Guerrero y Guerrero entrega su alma a Dios el 25 de agosto de 1812, tras haber testado dos días antes ante el escribano Manuel González de Silva, y recibido todos los sacramentos, excepto la comunión, lo que nos puede indicar que fue una muerte repentina. Su cuerpo descansa en la parroquia de Fuente del Maestre tras las pompas fúnebres de su dignidad y como cofrade de la Hermandad Sacerdotal de San Pedro. Aquí se cierra un ciclo de vida y de bienes materiales, que se convierten en insignificantes en comparación al legado cultural, histórico y poético del primer cronista de Fuente del Maestre, que se formó personal e intelectualmente en Salamanca y que desarrolló una amplísima producción poética en Madrid, para finalmente regresar con todo su bagaje, a su tierra, a Extremadura.

 

APÉNDICE

Descripción Histórico-geográfica que da Don Álvaro Mª Guerrero de su Patria, la Villa de la Fuente del Maestre, en la provincia de Extremadura, en 15 de noviembre de 1788.

Señor Editor, mi venerado dueño: por tres cosas debe el hombre exponer su vida, por Dios, por el Rey y por la Patria. Cualquier trabajo que se consagre en obsequio de alguna de ellas, será heroico y plausible. El amor natural que cada uno tiene al suelo en que nace, anima mis ideas a hacer este corto trabajo. Y si cada uno de por sí lo ejecutara de su primer oriente, la época de nuestras historias fuera más correcta, y los amantes de la literatura y la antigüedad, no se hallarán defraudados de unas noticias tan exactas, como interesantes. Registrando archivos y revolviendo libros, he podido hallar las siguientes noticias del pueblo de mi naturaleza.

La Villa de Fuente del Maestre en la Provincia de Extremadura, está situada a los 12 grados de longitud meridional, y 38 de latitud septentrional. Según la división Romana, perteneció a la provincia Bética, y por ello fueron sus fundadores los antiguos Betones, en tiempos del Emperador Augusto, en la era de Cesar, 38 años antes de la humana redención. Su restaurador en la reconquista de España, fue el Rey Don Alfonso el IX de León, padre de San Fernando, quien la dio a la orden de Santiago, bajo cuyo dominio se halla en el presente. Su capital es la Ciudad de Llerena, a la distancia de 9 leguas de su mediodía, distando 7 de Mérida a su oriente, y 11 de Badajoz al norte. Su jurisdicción en Real, mero misto imperio, que hasta el año de 1787 se ejerció por dos Alcaldes Ordinarios de uno y otro estado, elegidos por el pueblo según las leyes municipales de la misma orden, y un cabildo compuesto por 24 Regidores perpetuos. Desde el presente año de 1788 ejerce la jurisdicción un Alcalde Mayor, que nombra el Real Concejo de las Órdenes. Su situación es en un valle y dos suaves pendientes. Está murada, y lo estuvo en tiempo del Rey Don Pedro el Justiciero, consta por privilegio librado por el Infante Maestre Don Fabrique. Tiene 4 puertas a los 4 puntos cardinales, la primera al oriente, que se llamó de Mérida, y al presente se llama de la Villa, la segunda al mediodía que se dice del postigo, la tercera al occidente ya destruida, que tuvo la denominación de la Parra, y la cuarta al norte que se llama de la nueva. Ocupa dicha Real Jurisdicción seis leguas en circuito, tres de norte a mediodía, y dos y media de oriente a poniente. (Se continuará)[23]

Concluye la descripción de la Villa de Fuente del Maestre. Tiene una Parroquia de soberbia y especialísima fábrica, con advocación a Santa maría de las Candelas que también es patrona de la Villa, con razonables rentas, además de la obligación que tiene el Maestre y Comendador como poseedores de diezmos y primicias, de subministrarla lo necesario para el culto Divino, decencia y manutención de su fábrica. Tiene dos conventos, uno de Religiosos menores de San Francisco y provincia de San Gabriel, fundado por Elvira García Zambrano, el año de 1684. Su titular nuestra Señora de la Esperanza y otro de religiosas de la Concepción Franciscana, cuya fundación se ignora.

Tiene un hospital para enfermos pobres, que antiguamente se llamó de San Bartolomé, y al presente y desde que Francisco Zambrano, Escribano de la Chancillería de Valladolid, aumentó su dotación que hoy cobra en Juros, tiene la del Espíritu Santo y Nuestra Señora de las Angustias. Tiene diversas fundaciones de obras pías, para casar doncellas, dotar religiosas y subministrar limosnas a pobres, las principales son: 1. La fundada por el bachiller Pedro Alonso Zambrano, quien dotó también una capilla con la advocación de los Santos Apóstoles y capellanía, para su capellán, Patrono y Administrador, con otras circunstancias que constan de su fundación, cuya fecha es del año de 1590; 2. Fundado por otro bachiller Pedro Alonso Zambrano, para dotar doncellas y religiosas de las cualidades que pide su fundación, cuya fecha es del año 1660; 3. La fundada por Álvaro González Baca y su mujer, año de 1644, únicamente para dotar religiosas, y dos capellanías que la sirvan y administren. Hay en ella seis ermitas, la una con advocación a San Juan Bautista, intramuros, y las cinco restantes fuera, que son San Jorge a la distancia de tres cuartos de legua de la población, los Santos Mártires Fabián y Sebastián, Nuestra Señora del Buen Suceso, San Lázaro y Santa Lucía. En esta última se encuentran algunos monumentos de antigüedad: hay en ella una cruz del temple, y sobre la pila del agua bendita una lápida sepulcral de un soldado romano.

Tuvo esta villa sujeta a su jurisdicción cuatro Aldeas, a saber: Magacela, Villagordo, San Jorge y la Alameda, de cuyas fábricas sólo han quedado señales de sus ruinas. En los tiempos precedentes a su Reconquista tuvo la denominación de Fuente Roniel, según lo afirma el cronista Raez de Andrade en su historia de las Órdenes Militares, hablando de una correría o expedición que hicieron los maestres de Santiago y Alcántara, en que tomaron la torre de Zafra y Fuente Roniel. Por lo que hace a hombres ilustres, es patria del erudito Martín de Anaya Maldonado, de la extinguida compañía de Jesús, según consta de la crónica de aquellos Religión, citando su patria de Bautismo. Así mismo lo es de Juan Esteban Silvestre, famoso conquistador del Perú, que prendió por su mano, en las mismas montañas al Inca Mancocapak como lo refiere el cronista Antonio de Herrera en sus décadas de las Indias, dotó y fundó cierta capellanía en la misma Villa, y en ella tiene ilustres descendientes. El número de personas de menor nota, pero aventajadas en ciencias y armas es bastante, pero se omite por parecer una inútil digresión.

No se puede pasar en silencio (sin notorio agravio) la apología de un sujeto que me suministró muchas de las noticias que aquí se insertan: este fue Don Diego Quintano de Bargas y Machuca, Fernández de Córdoba, cuyas prendas son tan recomendables por su profunda ciencia e ilustre cuna. Fue este caballero conocido por el sabio de aquel país, poseía con perfecta erudición, los principales idiomas europeos, estaba muy versado en Historia Sagrada y profana, en toda materia de política, en antigüedad y bellas letras, a cuyas cualidades juntaba las de un corazón heroico y alma grande, tuve el honor de tratarle, y confieso con ingenuidad que era un hombre de los que de tarde en tarde producen los siglos. Murió en el presente año de 1788, en el mes de octubre habiendo dejado a su ilustre posteridad (entre otras cosas) una suntuosa biblioteca, adornada de selectos y preciosos volúmenes, mapas geográficos y dos hermosos globos.

Tiene dicha villa varios minerales de agua puras, limpias y saludables, y entre ellos los más sobresalientes son: la fuente llamada del Corro, situada en su Plaza Mayor casi al medio, y pilar del ejido de Nuestra Señora del Buen Suceso, cuyas fábricas son elegantes y hermosas, una y otra de cantería muy particular. Tiene dos escuelas públicas dotadas por S. M. la una de primeras letras con maestro y pasante, y la otra de latinidad con un catedrático. En ella se enseña a la juventud del vecindario. Su jurisdicción eclesiástica, pertenece al Ilustrísimo Señor Prior del Real convento de San Marcos de León, quien nombra dos provisores para que la ejerzan en toda la extensión del maestrazgo, perteneciente a dicha Provincia, uno en la ciudad de Mérida y otro en la de Llerena; y el capítulo de dicha Real casa, nombra un vicario general para la santa visita eclesiástica, y todos tres tienen jurisdicción preventiva en dicha villa que tuvo origen en la extensión de su antiguo Vicario, pues apeteciéndoles a ambos provisores, por ser uno de los pueblos de más consideración, se concedió a ambos con el derecho de prevención , terminando pacíficamente la disputa. En este estado se halla la Villa de Fuente del Maestre en el presente año de 1788. Guerrero.

Aunque Don Álvaro María Guerrero remitió completo el discurso Histórico-Geográfico de su patria, la villa de Fuente del Maestre, por haberse traspapelado en la imprenta esta parte de dicho discurso, se omitió su publicación. La inserto ahora para que no se juzgue siniestramente del conocido mérito de este autor.

La calidad del terreno es fertilísima en todo género de frutos, pues está situada en el centro de la vega que corre Badajoz a Llerena, de quien dice el proverbio castellano, vega por vega de Badajoz a Llerena. Según el cómputo hecho por peritos tiene 4500 fanegas de olivos, que por un quinquenio por la escasez de unos años, y la abundancia de otros, produce en cada uno de ellos 80 arrobas de aceite, siendo de notar que hay olivos que producen 12 arrobas, particularmente en el sitio que llaman del Tiro, son los mayores árboles que en su clase se encuentran en la península. Tiene plantada de viñas 1200 fanegas, hay tres clases: las de primera se regula cada fanega por 300 arrobas de uva cada año, las de segunda por 200, y las de tercera por 100. En el sitio que llaman San Jorge ha habido año que una fanega de tierra ha dado 480 arrobas de uva; ningún forasteros ve estas viñas sin admiración. Tiene doce mil fanegas de tierra de labor, que se labran cuando les toca su turno de sobresaliente calidad, que produce mucho trigo, cebada, centeno, habas etc. Tiene cinco dehesas, y en ellas 7 fanegas de tierra que sirven para el pasto de ganados; y coto de yegua y potros, que si ocuparan el terreno que les correspondería, quedará más ámbito a la benéfica mano del labrador, que es el que realmente sostiene las urgencias del estado. Dos de ellas se siembran un año en pos del otro, y se puede decir que son de los labradores menos cuantiosos, aseguran su subsistencia. Tiene 30 huertas de buenas frutas y hortalizas.

Su escudo de armas es en el Gefe una cruz maestra de gules, en campo de plata; en el segundo una fuente de plata en campo de gules, con un león a su lado derecho de púrpura armado, y lampasado de oro, y una cruz de Santiago de gules. A la orla una inscripción que dice así: LA FUENTE DEL MAESTRE. Este le fue dado por el Maestre Don Lorenzo Suárez de Figueroa, en el reinado de San Fernando, por los servicios que le hizo en dicha reconquista. Sus diezmos pertenecen a la Mesa Maestral de dicha Orden. Su vecindario se compone de 1300 vecinos que excede en 500 al cómputo hecho en el año 1737. Un estado eclesiástico de 70 sacerdotes, dotados de razonables rentas, y un cura párroco que regularmente es de la misma Orden, Tiene un cuerpo de nobleza de más de 20 familias con ricos mayorazgos. A la parte del poniente tiene un río denominado Guadajira que desemboca en Guadiana, con buen pescado, y cantidad de molinos de pan. Divide este río los términos confinantes de Zafra, Feria y Villalba”.

 

Ángela López Vacas

Fuente del Maestre 25 de julio de 2018,

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Correo de Madrid, Tomo III, núm. 151, página 1002, 1788, Madrid.

[2] Memorial literario, instructivo y curioso de la corte de Madrid, Vol. I, p. 83, 1784.

[3] Memorial literario, instructivo y curioso de la corte de Madrid, Vol. XII, p.360, 1787.

[4] Para más información sobre el colegio de Santa María de la Vega durante el periodo de estancia de D, Álvaro Mª Guerrero ver: “El colegio menor universitario Nuestra Señora de la Vega de Salamanca durante la Ilustración. 1771-1808” de Antonio Astorgano Abajo. Universidad de Zaragoza.

[5] Ibid.

[6] Correo de Madrid, núm.222, página 1399, miércoles 7 de enero de 1789.

[7] Correo de Madrid, núm. 227, página 1438, del sábado 24 de enero de 1789.

[8] Correo de Madrid, Tomo IV, página 1503, 1789.

[9] Correo de Madrid, Tomo IV, página 1527, 1789.

[10] Diario de Barcelona, 17 de junio de 1793, nº 168, p. 697.

[11] Aguilar Piñal, Francisco. Índice de las poesías publicadas en los periódicos españoles del siglo XVIII, en Cuadernos Bibliográficos, nº 43, Madrid, 1981.

[12] Aguilar Piñal, Francisco. Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII, volumen 4, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto de filología, Madrid, 1986.

[13] Diario de Barcelona, nº 38, p. 154, 7 de febrero de 1793.

[14] Diario de Barcelona, nº. 301, p. 1229, 28 de octubre de 1793.

[15] Correo de Madrid, nº. 212, p. 1222, 3 de diciembre de 1788.

[16] Diario de Madrid, t. XIII, p. 1083, 28 de septiembre de 1789.

[17] Diario de Madrid, t. X, p.1262, 6 de diciembre de 1788.

[18] Diario de Barcelona, nº 250, p. 1025, 7 de septiembre de 1793.

[19] Diario de Barcelona, nº. 197, p. 813, 16 de julio de 1793.

[20] Diario de Barcelona, nº. 250, p.1025, 7 de septiembre de 1793.

[21] López López, T.A., “Dos curas fontaneses en La Higuera”, en revista patronal de Higuera la Real, p. 47-50.

[22] Diario de Barcelona, nº. 301, p. 1229, 28 de octubre de 1793.

[23] Parte I del discurso. Correo de Madrid, T.IV, nº 212, 3 de diciembre de 1788.

Ene 082018
 

 

Ángela López Vacas.

 

INTRODUCCIÓN

Las cofradías en la España de la Edad Moderna se configuran como una de las más amplias y extensas manifestaciones humanas en todos sus sentidos, puesto que sin olvidar su origen y esencia religiosa, se constituyen como principal fuente de manifestación humana en todas sus dimensiones, desde la cultural y festiva hasta la social y económica. Éstas proliferaron por todo el territorio español impulsadas en gran medida por el Concilio de Trento (1545-1563) como medio de defensa frente a las nuevas ideas luteranas que estaban naciendo en el centro de Europa, alcanzando su máximo auge durante el Barroco. A los sentimientos religiosos que prevalecen en su origen, hay que unirles otro social, y es que las cofradías se van a convertir en uno de los pocos cauces asociativos legitimados por la Iglesia durante el Antiguo Régimen, donde las normas comunes para todos o la aspiración a cargos de responsabilidad, permitían en gran medida prestigio social, especialmente entre los cofrades de baja extracción social[1]. Todo ello va a propiciar su rápida y completa expansión por todo el territorio nacional.

La actual demarcación de Extremadura no fue sin lugar a dudas una excepción y, entre las fuentes más generalista, pero de gran importancia, para conocer la situación cofrade en la Extremadura Moderna destaca el Catastro del Marqués de Ensenada (1749), el Censo del Conde de Aranda (1770), el Diccionario Geográfico de Tomás López (1789), los Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura (1791), así como el Censo de Floridablanca (1797). No es fácil recabar la mayor información posible sobre las cofradías extremeñas por la sencilla razón de que la documentación que ha llegado a nuestros días está diseminada, y en muchas ocasiones olvidada, sin embargo la reciente catalogación de los fondos diocesanos realizados en el Archivo Eclesiástico del Arzobispado Mérida-Badajoz (en adelante, AEMB) ha permitido estructurar gran parte de esa información, en nuestro caso referida a las cofradías, contenida en sus fondos.

La gran amplitud de los fondos diocesanos ha llevado a que sea necesaria una selección del territorio a estudiar. Por ello, centrándonos en la provincia de Badajoz descartamos la ciudad de Badajoz y su partido, ya estudiado en la obra de Esteban Mira “Hermandades y cofradías en Badajoz y su partido a finales de la Edad Moderna[2] y Antonio Manzano Marchirant “Semana Santa en Badajoz[3], así como los prioratos de Magacela y Zalamea pertenecientes a la orden de Alcántara que han visto la luz apenas hace unos meses de la mano de Teodoro López y Dionisio Martín en la obra “Catálogo-inventario fondo orden de Alcántara. Prioratos de Magacela y Zalamea de la Serena[4]. En definitiva, en las siguientes páginas se pretende presentar y analizar los fondos contenidos en el archivo eclesiástico del arzobispado de Mérida-Badajoz en referencia a las cofradías de la Orden de Santiago en sus prioratos de Mérida y Llerena, hasta ahora inéditos.

1.- CONTEXTO HISTÓRICO

Este apartado se presenta necesario, en cuanto que encuadra nuestro objeto de estudio, pero al mismo tiempo debe ser breve, puesto que los convulsos y cambiantes ocho siglos en los cuales se desarrolló la orden militar de Santiago (5 de julio de 1175 – 14 de julio de 1873) permitió escribir una historia larga y compleja, por lo que nosotros sólo haremos un pequeño esbozo de su presencia en Extremadura.

La Orden, desde sus orígenes, estaba bajo el mando del Gran Maestre hasta que en 1493, al morir D. Alonso de Cárdenas, y por bula papal, pasa a las manos de los Reyes Católicos que se convertirán en sus administradores perpetuos. El amplio territorio santiaguista se divide en dos prioratos: el de Santiago de Uclés, y el de San Marcos de León, donde se subscribe la provincia de Extremadura, administrado por un prior con autoridad espiritual en su doble potestad de orden y jurisdicción. Éste residía en el lejano convento de S. Marcos de León por lo que sus visitas a Extremadura fueron muy esporádicas, haciéndose necesaria la figura de un vicario general para dicha provincia con sede en Llerena[5].

La provincia de León en Extremadura se subdivide a su vez en dos provisoratos: el de Mérida y el de Llerena. Junto a ambos provisoratos aparecen dos vicarías, Santa María de Tudía y Jerez dependientes ambas del provisorato de Llerena. Dentro de este amplio territorio, nuestra aportación se limitará a los provisoratos de Mérida y Llerena, y más concretamente a la documentación custodiada por la Iglesia en cuanto a las cofradías religiosas.

En los archivos eclesiástico pacenses no se encuentra documentación medieval sobre las órdenes militares, aspecto que cambia a partir del siglo XVI hasta la supresión de las mismas en 1873. El 1874 la documentación del Convento de San Marcos de León y su provincia fue trasladada a otros archivos en donde hoy se conservan, como es el Archivo Histórico Nacional y los archivos diocesano de León y Badajoz, principalmente. Los libros propios de los archivos parroquiales anteriores a 1900 de cada una de sus parroquias se conservaron en sus pueblos hasta que el año 2013 fueron concentrados en los Archivos Eclesiásticos del Arzobispado de Mérida–Badajoz, sito en calle Obispo San Juan de Ribera nº 13, Badajoz[6]. Sin embargo, en el transcurso de la investigación se ha encontrado una dificultad, y es que no todos cumplieron la orden de traspaso de documentos de modo que la vicaría de Tudía y, especialmente la de Jerez, no han trasladado dichos documentos hasta 2013 desde 1873. En conclusión, el siguiente estudio analiza los documentos de la orden de Santiago en Extremadura en referencia a las cofradías, excepto los referentes a la vicaría de Jerez que aún no han sido catalogados.

Cuadro 1: Mapa de la división territorial de Extremadura durante la Edad Moderna.

 

2.- LAS COFRADÍAS DE LA ORDEN DE SANTIAGO EN EXTREMADURA

Las dimensiones económica, social, cultural y artística de las cofradías están ligadas por un profundo nexo religioso, por ello la Iglesia, a nivel general, y la Orden de Santiago, a nivel particular, serán las vigías en sus actuaciones y los custodios de su documentación. La mayoría de la documentación generada en sus más de cuatro siglos de historia, que centran nuestro estudio (del siglo XV al XVIII), está hoy en el Archivo Eclesiástico de Badajoz. El proceso de catalogación que este archivo está viviendo en la actualidad a cargo de su director Teodoro A. López y López, ha permitido organizar gran parte de sus fondos históricos, como es el caso de los fondos de la orden de Alcántara y parte de los amplísimos fondos de la orden de Santiago, para ponerlas en mano de estudiosos e investigadores.

La documentación a analizar son los fondos eclesiásticos diocesanos en relacionados con las cofradías en los prioratos santiaguistas de Mérida y Llerena, exceptuando la vicaría de Jerez, desde el siglo XV hasta 1874 momento en el que la bula papal “Quo Gravis” suprime las órdenes miliares. Haciendo un vaciado de estos fondos con respecto a las cofradías se obtienen los siguientes cuadros.

Cuadro 2: Cofradías del provisorato de Llerena

PUEBLO COFRADÍAS
Ahillones Cofradía del Santísimo Sacramento, de la Santa Cruz, del Divino Pastor, del Santísimo Cristo de la Sangre, de la Caridad, de Ánimas Benditas, Hermandad de San Pedro, de Ntra. Sra. del Rosario.
Azuaga Cofradía del Santísimo Sacramento, de Santiago, del Santísimo Cristo del Humilladero, de Ntra. Sra. del Rosario, de San Pedro, de Ntra. Sra. de la Aurora, de la Santa Caridad, de la Vera Cruz, de Ntra. Sra. de la Concepción, de las Benditas Ánimas, de la Orden Tercera Franciscana, de San Crispín, de Ntra. Sra. de la Soledad
Berlanga Cofradía de la Vera Cruz, de San Sebastián, de Santiago, de Santo Domingo, de San Pedro, de Ntra. Sra. de Gracia, del Santísimo Sacramento, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. del Rosario, de la Esperanza, de la Escuela de María, de la Purísima Concepción, de la Ermita de Cristo, de Ntra. Sra. de Guaditoca, de Santa Ana, de Ntra. Sra. de los Dolores, de Ntra. Sra. Madre de Dios
Bienvenida Cofradía de la Santa Cruz o de la Sangre, del Santísimo Sacramento, de San Bartolomé, de San Antón, de San Juan Bautista, de San Pedro, de las Benditas Ánimas, de Santa Bárbara, de Ntra. Sra. del Rosario de la Aurora, de Nta. Sra. del Rosario de la Noche, de Santa Ana, de Ntra. Sra. de los Milagros, de Escuela de María, de Santa Catalina de Siena.
Calzadilla de los Barros Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, de Ntra. Sra. de los Remedios, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. De las Nieves, de Santa María la Mayor, de la Caridad, de Ntra. Sra. del Socorro, de San Pedro, de la Santa Cruz.
Campillo de Llerena Cofradía de las Entradas, de la Santa Cruz, de las Benditas Ánimas, del Santísimo Cristo de la Caridad.
Cantalgallo No existe documentación referente a cofradías.
Cardenchosa, anejo a Azuaga No aparece documentación referida a cofradías.
Casas de Reina Cofradía del Santísimo Sacramento, de Ntra. Sra. del Rosario, de las Benditas Ánimas, de la Santa Cruz, de San Roque, de San Pedro
Fuente del Arco Cofradía de la Santa Cruz, de Ntra. Sra. del Ara, de San Pedro, de las Benditas Ánimas, del Santísimo Sacramento, de Ntra. Sra. del Rosario.
Fuente del Maestre Cofradía de Ntra. Sra. de la Candelaria, de San Jorge, de Ntra. Sra. de los Remedios, de San Pedro, de Ntra. Sra. de la Soledad, del Dulce Nombre de Jesús, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. de Belén, del Santísimo Sacramento, de Santa Bárbara, de Ntra. Sra. de la Cabeza, de la mayordomía del Santísimo Cristo de las Misericordias, de la venerable Orden Tercera de San Francisco, de Ntra. Sra. de la Aurora.
Granja de Torrehermosa Cofradía de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. de la Concepción, de la Vera Cruz, del Santísimo Sacramento, de San Pedro, de la Caridad.
Guadalcanal Cofradía de Santiago, de Ntra. Sra. Soledad, de San Pedro, de Ntra. Sra. de la Concepción, del Santo Entierro, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. de la Cruz, de María Santísima de Guaditoca.
Higuera de Llerena Cofradía de Ntra. Sra. del Valle, del Santísimo Sacramento, de las Benditas Ánimas, del Cristo del Humilladero, de San Antonio Abad.
Hinojosa del Valle Cofradía de la Vera Cruz, del Santísimo Sacramento, de Ntra. Sra. de la Concepción, del Rosario.
Hornachos Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, del Santísimo Sacramento, de San Pedro, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. de la Aurora, de Ntra. Sra. de los Remedios, de Ntra. Sra. de la Salud.
Llera Cofradía del Santísimo Sacramento, de la Santa Cruz.
Llerena Cofradía de San Pedro, de San Sebastián, del Santísimo Sacramento, de la Vera Cruz, de Ntra. Sra. de la Soledad, del Cuerpo de Dios, de San Benito, de San Roque, de San Antón, de la Madre de Dios de los Pobres, de la Madre de Dios de los Remedios, de Ntra. Sra. de la Concepción, del Dulce Nombre de Jesús, de Ntra. Sra. del Rosario, de esclavos de la Merced, de las Ánimas Benditas, de Ntra. Sra. de la Granada, de Ntra. Sra. del Rosal, de Santiago, de San Fausto, de Santa Marta, de San Antonio de Padua, de Ntra. Sra. de los Remedios, hermandad de Cuentas del Espíritu Santo, de las Benditas Ánimas, de Santa Ana, del Niño Jesús, de Ntra. Sra. de la Encarnación, de Santo Domingo, de San Marcos, de San Antonio Abad, del Espíritu Santo, de Ntra. Sra. de la Consolación, de San Benito, de San Diego, de San Fructuoso, de Ntro. Padre Jesús Nazareno, de San Vicente Ferrer, de San Isidro, de la Escuela de María, de San Crispín, del Corpus Christi, Orden Tercera de San Francisco, del Santo Cristo, de Escuela de Cristo, asociación de las Hijas de María.
Maguilla Cofradía del Santísimo Sacramento, del Cristo de la Sangre, de la Vera Cruz, de las Benditas Ánimas.
Malcocinado No aparece documentación relativa a cofradías.
Puebla del Prior No aparece documentación relativa a cofradías
Reina Cofradía de San Bartolomé, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. del Rosario, de los Mártires, del Santísimo Sacramento, de Ntra. Sra. de los Pobres.
Retamal de Llerena Cofradía de la Vera Cruz, del Santísimo Sacramento, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. del Rosario.
Ribera del Fresno Cofradía del Santísimo Sacramento, de San Antonio, de las Ánimas Benditas, del Dulce Nombre de Jesús, de San José, de Ntra. Sra. de la Soledad, de Ntra. Sra. del Valle, de la Santa Cruz, de la Purísima y Limpia Concepción, de Jesús Nazareno, de San Pedro, de Ntra. Sra. del Rosario, de los Santos Mártires, de San Marcos, del Niño Jesús.
Los Santos de Maimona Cofradía del Santísimo Sacramento, de la Vera Cruz, Ntra. Sra. de la Estrella, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. del Rosario, de Santa Lucía, del Cristo de la Sangre, de San Pedro, Escuela de María, de San Andrés, de San Lorenzo, de San Isidro, de Santiago, de San Miguel, de Ntra. Sra. de la Aurora, de Santiago, del Dulce Nombre de Jesús, de San Antonio Abad, de la Sangre, de San Blas, de la Orden Tercera de San Francisco.
Trasierra Cofradía de la Vera Cruz, de San Antonio, del Santo Cristo, de San Bartolomé.
Valencia de las Torres Cofradía de la Caridad, del Santísimo Cristo, del Santísimo Sacramento, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. del Rosario, de la Santa Cruz, de Ntra. Sra. del Carmen, de San Pedro, de Ntra. Sra. de la Concepción, de Jesús.
Valverde de Llerena Cofradía del Santísimo Sacramento, de San Pedro, de Jesús, Ntra. Sra. del Rosario, de las Benditas Ánimas
Usagre Cofradía de San Marcos, de San Sebastián, del Santísimo Sacramento, de la Caridad, de la Santa Cruz, de la Vera Cruz, de San Pedro, de Santiago, de las Benditas Ánimas, de Ntra. Sra. de la Soledad, de San Juan, de Ntra. Sra. del Rosario, del Dulce Nombre de Jesús, de Santa Ana, de Ntra. Sra. de la Gloriosa Castellana

 

Cuadro 3: Cofradías pertenecientes a la Vicaría de Tudía, dependiente del provisorato de Llerena.

PUEBLO COFRADÍAS TOTAL
Arroyomolinos de León No hay documentación referida a cofradías. 0
Cabeza la Vaca No hay documentación referida a cofradías. 0
Calera de León Cofradía del Santísimo Sacramento. 1
Cañaveral de León Cofradía de San Pedro. 1
Fuente de Cantos Cofradía de San Pedro, de Ntra. Sra. de la Hermosa, de San Juan, del Santísimo Sacramento, de San Roque, de Ntra. Sra. de la Encarnación, de Ntra. Sra. del Ara, de las Benditas Ánimas, de San Antonio Abad, de Ntra. Sra. de la Soledad, de San Antonio. 11
Fuentes de León Cofradía de San Antonio de Padua, de la Purísima Concepción, del Santísimo Sacramento. 3
Monesterio Cofradía de San Pedro. 1
Montemolín Cofradía de la Santa Cruz, de la Misericordia, del Espíritu Santo, de la Madre de Dios, de Ntra. Sra. de la Encarnación, del Cristo de la Expiración, de la Vera Cruz, de San Pedro, de Ntra. Sra. del Rosario, del Santísimo Sacramento, de Ntra. Sra. de Gracia, de la Limpia y Pura Concepción. 12
Pallares No hay documentación referida a cofradías. 0
Nava de Santa María No hay documentación referida a este pueblo. 0
Segura de León Cofradía de Ánimas Benditas, de San José, de San Pedro, de Ntra. Sra. del Rosario. 4

 

 

 

 

 

Cuadro 4: Cofradías del Provisorato de Mérida.

PUEBLOS COFRADÍAS TOTAL
Alange No aparece documentación referida a cofradías 0
Albalá Cofradía de las Benditas Ánimas. 1
Alcuéscar Cofradía de la Santa Cruz, del Cristo del Humilladero. 2
Aljucén No aparece ningún tipo de documentación. 0
Carrascalejo No aparece documentación referida a cofradías. 1
Almendralejo Cofradía de San Pedro, de Ntra. Sra. de los Remedios, de los Mártires, de la Pasión, de San Bartolomé, de las Benditas Ánimas, del Santísimo Sacramento. 7
Almoharín Cofradía de las Benditas Ánimas, de los Mártires. 2
Arroyo de San Serván Cofradía de Ntra. Sra. de Cubillana. 1
Arroyomolino de Montánchez No aparece documentación referida a cofradías. 0
Aceuchal Se hace mención a una cofradía pero no se dice nombre. 1
Benquerencia No aparece ningún tipo de documentación. 0
Botija Cofradía de los Santos Mártires. 1
Calamonte Cofradía de Ntra. Sra. del Camino. 1
Carmonita No aparece documentación referida a cofradías. 0
Cordovilla No aparece ningún tipo de documentación. 0
Carrascalejo No aparece documentación referida a cofradías. 0
Casas de D. Antonio No aparece ningún tipo de documentación. 0
Don Álvaro Cofradía de San Bernabé. 1
Esparragalejo Cofradía de las Benditas Ánimas. 1
Garrovilla Cofradía de las Benditas Ánimas. 1
Lobón No aparece documentación referida a cofradías. 0
Mérida Cofradía de Ntra. Sra. de la Plaza, de Ntra. Sra. del Rosario, del Santo Cristo de la Sangre y Caridad, de la Santísima Trinidad, Ntra. Sra. de la Soledad, del Santísimo Cristo del Calvario, del Santísimo Sacramento, de las Ánimas Benditas, de San Antonio Abad, de San José. 10
Mirandilla No aparece documentación referida a cofradías. 0
Montijo Cofradía del Santísimo Sacramento, de Ntra. Sra. de Barbaños, de Ntra. Sra. del Rosario. 3
Montánchez Cofradía de las Ánimas Benditas, de San Miguel, de Ntra. Sra. del Rosario, de Ntra. Sra. de Consolación. 4
La Nava No aparece ningún tipo de documentación. 0
Oliva de Mérida Cofradía de la Santa Cruz. 1
Palomas No aparece documentación referida a cofradías. 0
Puebla de la Calzada Cofradía de las Benditas Ánimas, del Santísimo Sacramento, Ntra. Sra, de los Dolores. 3
Puebla de la Reina No aparece documentación referida a cofradías. 0
Salvatierra de Santiago Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario. 1
San Pedro de Mérida No aparece ningún tipo de documentación. 0
Torre de Sta. María No aparece ningún tipo de documentación. 0
Torremayor No aparece documentación referida a cofradías. 0
Torremejía No aparece ningún tipo de documentación. 0
Torremocha Cofradía de Ntro. Sr. Jesucristo, del Dulce Nombre de Jesús, del Cristo del Humilladero. 3
Trujillanos No aparece documentación referida a cofradías. 0
Valdefuentes No aparece documentación referida a cofradías. 0
Valdemorales Cofradía de San Andrés. 1
Valverde de Mérida No aparece documentación referida a cofradías. 0
Villafranca de los Barros Cofradía de Ánimas Benditas, de San Pedro, de la Santa Cruz, de Ntra. Sra. de la Encarnación 4
Villagonzalo No aparece documentación referida a cofradías. 0
Zarza de Montánchez No aparece documentación referida a cofradías. 0
Zarza de Alange No aparece documentación referida a cofradías. 0

 

2.1. NÚMERO DE COFRADÍAS

La primera impresión tras ver las listas anteriores es muy evidente: el desigual número de cofradías entre los pueblos de un mismo priorato, y sin lugar a dudas, la desproporción entre las abundantes 264 cofradías registradas en el provisorato de Llerena frente a las 50 del provisorato de Mérida. Destaca notablemente la ciudad de Llerena con 46 cofradías registradas, seguida por Los Santos de Maimona con 21, Berlanga 17, y Ribera del Fresno y Fuente del Maestre con 15 cada una. De los 41 pueblos pertenecientes a este provisorato, incluyendo sus dos vicarias de Tudía y Jerez, solamente en 9 de ellos no hay registradas noticias referentes a cofradías (Cantalgallo, Cardenchosa, Malcocinado, Puebla del Prior, Arroyomolinos de León, Cabeza la Vaca, Jerez, Valle de Matamoros y Lugar de Santa Ana) aunque de los seis primeros sí aparece referencia a otros asuntos como matrimonios o capellanías.

Agrupando las localidades de este provisorato por el número de cofradías se obtienen que un total de 9 municipios no registran ninguna, lo que supone el 22% sobre el total, 21 municipios registran de 1 a 10 cofradías sumando el 51% del total, otros 9 municipios poseen entre 11 y 20 cofradías registras llegando al 22%, y por último, sólo dos municipios superan el número de 20 cofradías, lo que supone un escaso 5% del total. Llevando estas cifras a una gráfica se obtiene la siguiente.

Como se puede apreciar poco más de la mitad de los municipios se sitúan entre 1 y 10 cofradías, siendo poco significativo aquellas ciudades que superan el número de 20, ya que sólo son Los Santos de Maimona, con 21, y a muy larga distancia, y como no podía ser de otra forma, la ciudad que regenta la capitalidad de la Orden de Santiago para la provincia de Extremadura, Llerena, con una elevada cifra de 46 cofradías.

         En cuanto a los 44 pueblos que configuran el provisorato de Mérida, las referencias a las cofradías son mucho más escasas ya que ninguna localidad supera a la sede principal de dicho provisorato, Mérida con 10 cofradías. A diferencia del provisorato de Llerena, aquí serán 23 municipios de los que no se conserva documentación referente a las cofradías en el los Archivos Eclesiásticos del Arzobispado de Mérida-Badajoz lo que supone un 52% con respecto al total; porcentaje ligeramente inferior, un 43%, representa a los municipios con entre 1 y 5 cofradías, y finalmente, serán solo dos ciudades, Mérida y Almendralejo, las que posean entre 6 y 10 cofradías contribuyendo con un escaso 5% sobre el total.

 

Puede llamar la atención el elevado número de pueblos, especialmente en el provisorato de Mérida, que no poseen cofradías cuando sabemos que éstas constituyeron una de las más extendidas manifestaciones socio-religiosas, culturales y festiva de todos los grupos sociales durante la Edad Moderna, de tal forma que la mayor parte de los vecinos de la España Moderna pertenecían al menos a una asociación religiosa, beneficiándose así de sus ventajas corporativas toda la familia[7]. El vacío documental que ha llegado hasta nuestros días sobre esta materia puede explicarse por tres factores.

Por un lado, existe la posibilidad que hayan generado pocos documentos “oficiales”. La mayoría de las cofradías nacen o bien por iniciativa eclesiástica, cuando el ordinario eclesiástico pretende impulsar un culto o devoción, o bien por iniciativa popular, cuando el pueblo materializa una devoción en una realidad más estructurada; de este modo, un amplio porcentaje de las mismas poseen simplemente la aprobación del ordinario eclesiástico, y no la aprobación Real o Papal necesaria para su fundación. En este sentido es comprensible la escasez de documentación puesto que las dificultades diarias serían resueltas de forma local, siendo porcentualmente escasas las notificaciones y peticiones a instancias superiores.

Por otro lado, otro motivo por el que haya llegado poca documentación sobre las cofradías hasta nuestros días es debido a la destrucción de “papeles viejos”, al deterioro por su no buena conservación, y porque gran parte de la documentación que la cofradía generaba, tales como normas, constituciones, listado de hermanos…, eran custodiada y guardada por hermanos mayores y mayordomos en sus casas particulares dificultando su conservación desde los siglos XVI-XVIII hasta hoy.

Sin embargo, los dos factores anteriores no explican la gran diferencia documental entre los provisoratos de Llerena, abundante y detallado, y el de Mérida, escaso y empobrecido. Y es que, independientemente de que su documentación haya pervivido mejor o peor hasta hoy, existe una realidad evidente: los pueblos que configuran el provisorato de Mérida, a pesar de ser más en número (44 de Mérida frente a los 41 de Llerena), poseen una menor actividad económica, menor número de habitantes y, por ende, un menor número de agrupaciones religiosas. En este apartado se hace necesario hacer una distinción entre aquellos pueblos de los que no se posee ninguna documentación, un total de 12 en el provisorato de Mérida y ninguno en el de Llerena, de aquellos que no poseen documentación referida a las cofradías pero sí a otros asuntos como matrimonios, capellanías u órdenes religiosas, un total de 22. Esto ocurre entre por ejemplo Torremejías o Aljucén, de las que no aparece documentación ninguna, y Torremayor, de la que no se posee documentación con respecto a cofradías pero sí en cuanto a órdenes sagradas, matrimonio, capellanías, civil, iglesia y criminal.

Otro aspecto a destacar con referencia al número de cofradías es que, a pesar de la escasa documentación de algunos pueblos, lo cierto es que la gran mayoría de ellos poseen cofradías con varias entradas en diferentes años e incluso siglos. Así por ejemplo Azuaga posee un total de 13 cofradías entre las que destaca la de San Pedro que genera ella sola un total de 50 entradas de distinta temática comprendida desde 1638, el documento más antiguo, hasta 1849; caso parecido ocurre en Montijo, que a pesar de tener registradas sólo 3 cofradías, la de Ntra. Sra. de Barbaños, Ntra. Sra. del Rosario y la del Santísimo Sacramento, ésta última posee once documentos distintos referidos a la misma cofradía que va desde 1595 hasta 1799.

En conclusión, en los cuadros de cofradías de los provisoratos de Mérida y Llerena pertenecientes a la orden de Santiago correspondientes a la provincia de Extremadura presentadas anteriormente aparecen todas de las que hay registro en el archivo eclesiásticos del Arzobispado de Mérida-Badajoz pero a buen seguro que no están todas las que son. Es decir, con este trabajo se presentan todas las que hay pero no están todas las que son, por lo que se hace necesario recurrir a otras fuentes como pudiera ser el interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura o los libros parroquiales para hacer un estudio pormenorizado de cada localidad[8]. A pesar de ello, la documentación contenida en este archivo es de gran importancia ya que permite hacer un estudio diacrónico de las mismas observando su evolución y problemática.

 

2.2. TIPOLOGÍA DE LAS COFRADÍAS

La impronta distintiva de cada cofradía va a venir dada por la advocación a la que se acoge, ya que ésta determinará las actividades de culto y en consecuencia, su organización, miembros y economía.

Arias de Saavedra[9] aporta una tipología básica de cofradías formada por: devocionales, que tenía como fin el culto a la Virgen, santos, al Santísimo Sacramento o a las Ánimas benditas del purgatorio; penitenciales, que conmemoraban la pasión y muerte de Cristo; las gremiales, que sin perder su componente religioso tenía una marcada dimensión profesional y reivindicativa; las asistenciales, donde la labor benéfica, presente en todas las cofradías, tomaba una mayor dimensión; y las congregaciones, que respondían a exigencias espirituales más elevadas.

Basándonos en la titularidad de las cofradías que estamos trabajando se han estructurado las cofradías de la siguiente manera: devoción mariana, devoción a los santos, sacramentales, devoción a las ánimas benditas, cristológicas, caridad, congregaciones y otras. Partiendo de las cofradías de los cuadros anteriores, se pueden extraer los siguientes gráficos.

Cuadro 7: Tipos de cofradías provisorato de Llerena

 

Cuadro 8: Tipos de cofradías provisorato de Mérida

 

Cuadro 9: Comparación de cofradías prioratos de Llerena y Mérida.

TIPOLOGÍA PROVISORATO DE LLERENA PROVISORATO DE MÉRIDA TOTAL %
MARIANAS 84 13 97 29,3%
SANTOS 85 11 96 29%
CRISTOLÓGICAS 45 10 45 14%
ÁNIMAS BENDITAS 25 9 34 10,3%
SACRAMENTALES 27 4 31 9,3%
CARIDAD 7 0 7 2,1%
OTROS 5 1 6 1,8%
CONGREGACIONES 4 0 4 1,2%

 

Si como afirma Arias de Saavedra, las cofradías devocionales están configuradas por aquellas que rinden culto a la Virgen, Santos, al Santísimo Sacramento y a las Ánimas Benditas, podemos afirmar que en los dos provisoratos de la orden de Santiago en Extremadura que estamos analizando, las tres cuartas partes de sus cofradías nacen para tal fin, ya que el Mérida constituyen el 77% mientras que Llerena lo supera levemente con un 79%.

En ambos provisoratos, las cofradías con advocación Mariana poseen el mayor arraigo, el cual nace de las gentes sencillas. La figura de una madre que auxilia en los problemas y dificultades de unas vidas nada fáciles, era próxima y cercana a las gentes de la Edad Moderna. Arias de Saavedra afirma que “un tercio de las cofradías existentes en la España del siglo XVIII eran cofradías marianas”; delimitando más el espacio, Mira Caballos afirma que la cuarte parte de las cofradías existentes en Badajoz y su partido son corporaciones marianas[10]. A estas circunstancias de empatía hay que añadir que la gran mayoría de los pueblos extremeños poseen una Virgen como patrona, lo que suele conllevar el surgimiento de una cofradía mariana dedicada a su titular. La variedad de las advocaciones marianas son variadas y múltiples ya que en muchas ocasiones reflejan realidades enraizadas en lugares muy concretos. Esta variedad se puede observar en los siguientes cuadros.

Cuadro 10: Cofradías con advocaciones Marianas.

ADVOCACIÓN PROVISORATO DE LLERENA PROVISORATO DE MÉRIDA TOTAL
Ntra. Sra. del Rosario 20 4 24
Ntra. Sra. de la Concepción 10 0 10
Ntra. Sra. de la Soledad 7 1 8
Ntra. Sra. de los Remedios 5 1 6
Ntra. Sra. de la Aurora 4 0 4
Escuela de María 4 0 4
Ntra. Sra. de la Encarnación 3 1 4
Ntra. Sra. del Ara 2 0 2
Ntra. Sra. de Gracia 2 0 2
Ntra. Sra. de Guaditoca 2 0 2
Ntra. Sra. Madre de Dios 2 0 2
Ntra. Sra. Madre de los pobres 2 0 2
Ntra. Sra. del Valle 2 0 2

 

         Las advocaciones marianas que aparecen en una sola localidad son las siguientes. Con respecto al provisorato de Llerena: Ntra. Sra. de la Esperanza, Ntra. Sra. de los Dolores, Ntra. Sra. de los Milagros, Ntra. Sra. de las Nieves, Ntra. Sra. Santa María la Mayor, Ntra. Sra. del Socorro, Ntra. Sra. de la Candelaria, Ntra. Sra. de Belén, Ntra. Sra. de la Cabeza, Ntra. Sra. de la Cruz, Ntra. Sra. de la Salud, Ntra. Sra. de la Granada, Ntra. Sra. del Rosal, Ntra. Sra. de la Consolación, Hijas de María, Ntra. Sra. de la Estrella, Ntra. Sra. del Carmen, Ntra. Sra. de la Gloriosa Castellana y Ntra. Sra. de la Hermosa. Con respecto al provisorato de Mérida: Ntra. Sra. de los Remedios, Ntra. Sra. de Cubillana, Ntra. Sra. del Camino, Ntra. Sra. de la Plaza, Ntra. Sra. de la Soledad, Ntra. Sra. de Barbaños, Ntra. Sra. de la Consolación, Ntra. Sra. de los Dolores y Ntra. Sra. de la Encarnación.

Al igual que en el resto de España, destaca de manera destacada la advocación a la Virgen del Rosario, devoción propiciada por los dominicos. Aunque en un número menor, también destaca la advocación a la Inmaculada Concepción de la Virgen impulsada por los franciscanos. Otras devociones frecuentes eran Ntra. Sra. de la Soledad de los Remedios, de la Aurora, etc.

Otra devoción con igual arraigo, e incluso algo superior en el provisorato de Llerena, es la dedicada a los Santos. La devoción a este tipo de advocación es tan amplia que resulta difícil encontrar el origen de la misma. En el siguiente cuadro se puede observar tan variada devoción.

 

 

Cuadro 11: Cofradías con advocación a Santos.

ADVOCACIÓN PROVISORATO DE LLERENA PROVISORATO DE MÉRIDA TOTAL
San Pedro 22 2 24
Santiago 6 0 6
San Antonio de Padua 5 0 5
Santa Antonio Abad 4 1 5
De los Mártires 2 3 5
Santa Ana 4 0 4
San Bartolomé 3 1 4
San Sebastián 3 0 3
San Juan Bautista 3 0 3
San Roque 3 0 3
San Marcos 3 0 3
San José 2 1 3
San Crispín 2 0 2
Santo Domingo 2 0 2
San Antón 2 0 2
Santa Bárbara 2 0 2
San Benito 2 0 2
San Isidro 2 0 2
San Andrés 1 1 2
San Miguel 1 1 2

 

Aquellas advocaciones a los santos que solo figuran una sólo vez en los archivos eclesiásticos del arzobispado de Mérida-Badajoz son las siguientes: Para el provisorato de Llerena, cofradía de Sta. Catalina de Siena, S. Jorge, S. Fausto, Sta. Marta, S. Diego, S. Fructuoso, S. Vicente Ferrer, Sta. Lucía, S. Lorenzo, S. Blas. Para el provisorato de Mérida: S. Bernabé.

Al igual que ocurría con la figura de María, el pueblo se sentía vinculado espiritualmente a los santos que aparecen como figuras cercanas a las gentes sencillas, ya que al igual que ellos también han pasado dificultades, encontrando en Dios consuelo, ayuda y salvación. De la misma forma, y junto a la patrona, muchos de los pueblos contaban con un santo patrón de titular. Teniendo en cuenta ambas circunstancias, la variedad de la titularidad de las cofradías con advocación a los santos es muy variada y difícil de fundamentar.

Fijándonos en el cuadro anterior, la titularidad de santos con mayor número de cofradías es San Pedro, y además de una manera muy significativa en el provisorato de Llerena con 24 cofradías frente a las 6, dedicadas a Santiago, que ocupa el segundo lugar. Estas cofradías, exclusivamente eclesiásticas, estaban muy extendidas por toda la geografía ya que constituían la ayuda y auxilio, especialmente en el paso a la muerte, de sus miembros que no poseen familia biológica que se encargue de tal fin. No es de extrañar que en segundo lugar aparezcan las cofradías dedicadas a Santiago, protector de la Orden. Al igual que las dedicadas a Santiago aparecen, aunque en menor número las invocadas a San Marcos, en honor al santo del priorato de León. La devoción antoniana también está presente de manera significativa en la figura de San Antonio de Padua y San Antonio Abad. De reminiscencia romana y unida al sufrimiento del martirio aparecen titulares como San Sebastián, San Bartolomé, San Crispín, Santa Bárbara o de forma más genérica las cofradías de los Mártires. Otras muchas fueron impulsadas por la jerarquía eclesiástica como las de San José, por órdenes religiosas como las de San Benito y Santo Domingo; o por circunstancias concretas como San Isidro patrón de los agricultores o San Roque protector frente a la peste.

La devoción a la figura de Cristo, a pesar de no estar tan extendida como la mariana y santos, ocupa el tercer lugar con un 14% del número total de las cofradías. Esto se puede explicar en cuanto que, a pesar de la pasión y muerte de Cristo, posee una dimensión teológica que, en cierto modo, lo distancia del pueblo; de igual modo, a pesar de que muchas de estas cofradías realizaban su estación de penitencia a través de procesiones públicas, la Semana Santa como hoy la podemos llegar a entender no estaba tan desarrollada.

Cuadro 12: Cofradías con advocación Cristológica.

ADVOCACIÓN PROVISORATO DE LLERENA PROVISORATO DE MÉRIDA TOTAL
Santa Cruz 22 3 25
Dulce Nombre de Jesús 5 1 6
Santo Cristo de la Sangre 4 1 5
Santo Cristo del Humilladero 2 2 4
Padre Jesús Nazareno 2 0 2
Santo Cristo 2 0 2
Niño Jesús 2 0 2
De Jesús 2 0 2

 

Aquellas cofradías con devoción cristológica que sólo aparecen nombradas una vez son las siguientes. Para el provisorato de Llerena: Divino Pastor, Ermita de Cristo, Santo Cristo de la Caridad, Cristo de las Misericordias, Santo Entierro, Escuela de Cristo, Cristo de la Expiración. Para el provisorato de Mérida: Pasión de Cristo, Cristo del Calvario, Nuestro Señor Jesucristo.

Como se puede observar en el cuadro anterior, eran llamativamente frecuentes las cofradías dedicadas a la Vera Cruz o la Santa Cruz, devoción difundida por los franciscanos que gozaba de numerosas indulgencias y privilegios pontificios, lo que ayudó a su rápida extensión por todo el territorio. En un lejano segundo lugar aparecen las cofradías dedicadas al Dulce Nombre de Jesús, seguidas por aquellas relacionadas con la Pasión de Cristo.

Las cofradías Sacramentales y de las Ánimas Benditas ocupan un no despreciable lugar entre el total de las cofradías, pues las dos unidas representan casi al 20% de ellas. Ambas cofradías tenían un sentido religioso más profundo y unas mayores exigencias espirituales, pues estaban destinadas a promover el culto eucarístico y los sufragios por los difuntos. En definitiva, constituían un importante pilar para el culto, por lo que estaban promovidas por las propias parroquias que las dirigían y las ubicaban en ellas. Estas cofradías tenían un trato de favor por parte de las autoridades eclesiásticas, ya que constituían el paradigma del ideal cofrade, dependiente del mando de la Iglesia frente a otras hermandades que, con una estructura directiva clara, en ocasiones se enfrentaban al poder eclesiástico como ocurre en la cofradía del Cristo de Ahillones[11].

En cuanto a las cofradías de Caridad y Misericordia se han localizado 7 de las 320 cofradías documentadas, y todas ellas en el provisorato de Llerena (Ahillones, Azuaga, Calzadilla de los Barros, Granja de Torrehermosa, Valencia de las Torres y Usagre). Ya se ha dicho que la labor benéfica va unida a la propia cofradía como norma entre los hermanos miembros, sin embargo estas cofradías de Caridad y Misericordia son cofradías asistenciales donde esa labor de auxilio alcanza un especial significado ya que se ejercita fuera del estricto ámbito de los hermanos cofrades. Entre sus objetivos va a estar principalmente la asistencia a pobres y enfermos, el mantenimiento de hospitales, entierros de pobres y condenados… Sus miembros serán fundamentalmente personas pudientes, por lo que solían ser grupos minoritarios y en cierto modo, cerrados.

Sin embargo, mucho más minoritaria serán las Congregaciones de las que sólo se tienen constancias en estos archivos de 4, a saber en Azuaga, Fuente del Maestre, Llerena y los Santos de Maimona, y todas ellas correspondientes a la Orden Tercera Franciscana. Al igual que las de caridad, solían ser cofradías exclusivas y cerradas ya que las elevadas exigencias espirituales que se les exigían conllevaban que sus miembros tuvieran una mayor formación, al tiempo que se les demandaban un mayor compromiso cristiano.

Finalmente, entre la tipología que hemos elaborado hay un apartado denominado Otros, que hace referencia a aquellas cofradías que a priori tienen algún rasgo distintivo del resto. En ellas se encuentra la cofradía de las Entradas, las referidas al Espíritu Santo, así como la cofradía de Cuentas del Espíritu Santo y la cofradía de la Santísima Trinidad. Pero sin lugar a dudas, la que realmente nos llama la atención es la cofradía de los Esclavos de la Merced de la ciudad de Llerena. A priori, y basándonos exclusivamente en el nombre de dicha cofradía posee un claro origen étnico, consecuencia del fenómeno esclavista de los siglos XVI y XVII. Casualmente, es una de las pocas cofradías de la que se conserva sus constituciones[12] por lo que sería más que interesante un estudio pormenorizado de la misma ya que no es un fenómeno muy habitual en la Baja Extremadura.

2.3. ACTIVIDADES DE LAS COFRADÍAS

En páginas anteriores ya se dijo que el listado de las 320 cofradías registradas en el archivo eclesiástico que nos ocupa no abarca la totalidad de las mismas. Del mismo modo, la información que se posee de ellas no es homogénea ya que frente a cofradías que sólo poseen un único registro como puede ser la cofradía del Rosario en Calzadilla de los Barros o la cofradía de San Pedro en Valencia de las Torres, aparecen otras como la misma cofradía de San Pedro, pero ahora de Azuaga, que registra la nada desdeñable cifra de 18 entradas, lo que permite hacer un mayor y profundo análisis de la misma. En total, de las 282 cofradías del provisorato de Llerena se poseen 310 entradas diferentes, mientras que de las 48 cofradías del provisorato de Mérida se conservan únicamente 31.

La desproporción de la documentación conservada nos impide hacer un estudio individualista de cada una de las cofradías señalas en el cuadro 1, sin embargo sí es posible establecer, en línea generales, la problemática que viven a lo largo de la Edad Moderna basada en la documentación que ha llegado hasta nuestros días. Aun siendo conscientes de la dificultad de una clasificación y elaboración de porcentajes de las distintas problemáticas, ya que en muchas ocasiones los asuntos se entremezclan, es posible establecer cuatro temáticas que aglutinan todos los registros.

En primer lugar, y sin base a dudas, el mayor número de registros corresponden al tema económico. A través de numerosas entradas es posible ver el modo de financiación de las distintas cofradías como es el arrendamiento de los más diversos bienes de las cofradías como colmenas de la cofradía de San Pedro en Azuaga[13], tierras en la cofradía del Rosario en Hinojosa del Valle[14] o venta de bienes como lo solicita la cofradía de Santo Domingo de Berlanga[15] para ser vendidos en una feria; las limosnas es otra fuente de ingresos, así ocurre en Bienvenida[16], pero quizás ninguna tan original como la forma de obtener estas limosna llevada a cabo por la cofradía del Rosario y Ánimas Benditas de Casas de Reina[17]. Los actos de arrendamientos y ventas conllevan situaciones de deuda entre las partes, por lo que no es raro encontrar situaciones en las que las cofradías deben y viceversa, siendo ambas motivos de quejas como ocurre en Bienvenida[18] en el primer caso, o en Azuaga en el segundo[19]. Dentro de este apartado económico son destacables las cuentas, por lo que no es difícil encontrar cofradía que presentan sus cuentas como lo hace la de las Ánimas Benditas de los Santos de Maimona[20] o se pide que rindan cuentas como la cofradía de San Pedro de Azuaga[21].

En segundo lugar, y en un porcentaje elevado aparecen los litigios y enfrentamientos propios de la actividad económica y social que desarrollan las cofradías. Y es que todas, en mayor o menor medida, debieron tener problemas de la más variada índole, sin embargo la documentación que se generó hace referencia a aquellos conflictos de mayor peso que sobresalen del ámbito parroquial para convertirse en problema de vicaría. Los ejemplos con trasfondo económico son muchos y variados, pudiéndose destacar la cofradía de Ánimas de Granja de Torrehermosa[22], la de Santiago en Llerena[23] o la de Santo Domingo de Berlanga[24], entre otras muchas. Igualmente no son pocos las quejas motivadas por la falta del cumplimiento sus funciones por parte de las cofradías, así ocurre en la de Ntra. Sra. de la Concepción de Ribera del Fresno[25] o la de San Pedro de Berlanga[26]. Existe otro componente, que pudiéramos denominarlo social, que aparece con cierta frecuencia en los documentos revisados, y que hace referencia a la antigüedad e importancia de las cofradías, lo que influye directamente en el orden procesional. Por citar sólo un par de ejemplos, la cofradía de San Marcos contra la de la San Sebastián en Usagre[27] o en Fuente del Maestre por un rosario público durante la noche[28]. Estas procesiones y cultos públicos debían de tener una gran importancia social pues encontramos quejas no sólo entre cofradías, sino entre cofradías y particulares como ocurre en Campillo de Llerena en la procesión del Jueves Santo[29]. Por último, y aunque sólo sean dos casos los encontrados, llama la atención por sus graves acusaciones: una hacia la hermandad de San Pedro en Azuaga[30] por calumnias, y otra en Usagre por excomulgación de los mayordomos de las cofradías de San Pedro y Santiago[31]. Finalmente, para terminar este apartado de litigios no podían faltar las disputas por la admisión de hermanos como ocurre en la cofradía de San Antonio de Llerena[32], o por el contrario la expulsión[33] o no aceptación[34] como hermano.

Una tercera temática de los registros hace referencia a los nombramientos de mayordomos. Lo cierto es que las cofradías estaban muy preocupadas por la buena elección del mayordomo como así ocurre en las cofradías de la Aurora y San Isidro de los Santos de Maimona, o en Retamal de la Sierra con la cofradía de Ánimas. Sin embargo, no son pocos los documentos donde el mayordomo pide abandonar este cargo, sobre todo por la gran carga económica que eso conllevaba, sirva de ejemplo la cofradía de Ánimas de Ribera[35]. Pero sin lugar a dudas, el documento que más llama la atención sobre las mayordomías aparece en la cofradía de Ntra. Sra. del Rosario de Usagre, y no por su temática[36] meramente económica, sino por quién ostenta este cargo, Ana de Vera, la única mujer que desempeña tal privilegio, al menos en los documentos revisados.

En último lugar, se encuentran aquellos registros relacionados con las constituciones y estatutos de las cofradías. A pesar de que estas entradas son las más interesantes, ya que nos permiten conocer los miembros, actividades y normas que rigen las cofradías, son las menos abundantes. Para aquellos estudiosos que pretendan profundizar en la vida particular de alguna cofradía, las constituciones y fundaciones encontradas son los siguientes: Cofradía del Divino Pastor y Hermandad de San Pedro (Ahillones); cofradía de la Santa Cruz (Campillo de Llerena); cofradía de esclavos de la Merced (Llerena); cofradía del Rosario (Ribera del Fresno); Cofradía del Rosario (Los Santos de Maimona) y cofradía del Rosario y del Carmen (Valencia de las Torres).

 

  1. CONCLUSIONES

A modo de conclusión se puede afirmar lo siguiente:

1.- La documentación custodiada en el Archivo Eclesiástico de la Archidiócesis Mérida-Badajoz correspondiente a las cofradías pertenecientes a los provisoratos de Mérida y Llerena de la orden de Santiago se encuentran en el intervalo temporal de 1500 a 1873, a excepción de la vicaría de Jerez, cuya documentación aún no está catalogada.

2.- En los listados de las cofradías estudiadas se presentan todas las que están aunque no están todas las que son, por lo que para un estudio más profundo se hace necesario abordar otras fuentes como pueden ser los libros parroquiales.

3.- Las cofradías estudiadas presentan una distribución desigual, destacando un mayor número de ellas en el provisorato de Llerena, y dentro de él, la ciudad de Llerena.

4.- ·3/4 partes de las cofradías son de tipo devocional, destacando en partes iguales las de advocación mariana (Ntra. Sra. del Rosario) y a los santos (S. Pedro).

5.- Las principales actividades cofrades están relacionadas con asuntos económicos, ya sea para la venta de bienes, el pago de deudas o la obtención de limosnas, por el contrario se conservan muy pocas constituciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1]LÓPEZ VACAS, Ángela: La labor social de las cofradías durante el Antiguo Régimen en Fuente del Maestre, Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 2014.

 

[2]MIRA CABALLOS, Esteban: Hermandades y cofradías en Badajoz y su partido a finales de la Edad Moderna, Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, Badajoz, 2002.

 

[3]MANZANO MARCHIRANT, Antonio: Semana Santa en Badajoz, Consejería de Cultura y Patrimonio Junta de Extremadura, Badajoz, 1997.

 

[4]LÓPEZ LÓPEZ, Teodoro A. y MARTÍN NIETO, Dionisio: Catálogo-Inventario. Fondo Orden de Alcántara. Prioratos de Magacela y Zalamea, Archidiócesis de Mérida-Badajoz, Badajoz, 2017.

 

[5]LÓPEZ LÓPEZ, Teodoro A.: Priorologios de las Órdenes Militares de Santiago y Alcántara en Extremadura, Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 2001.

 

[6]LÓPEZ LÓPEZ, Teodoro .A: La orden de Santiago y su provincia de León en Extremadura. Guía documental, Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 2017.

 

[7]MIRA CABALLOS, Esteban: Hermandades y cofradías en Badajoz y su partido a finales de la Edad Moderna. Badajoz, Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, 2002, pág.9.

 

[8]Concretamente, en el caso de Fuente del Maestre (Badajoz) se ha podido seguir la huella de más de 22 cofradías mientras que en los archivos se han registrado 15. Para más información ver, López Vacas, A. “La labor social de las cofradías durante el Antiguo Régimen en Fuente del Maestre” en Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 2014.

 

[9]ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada y LÓPEZ GUADALUPE, Miguel Ángel, Las cofradías y su dimensión social en la España del antiguo régimen, en Cuadernos de Historia Moderna nº 25, 2000, p. 189-232.

 

[10]MIRA CABALLOS, E. “Hermandades y cofradías en Badajoz y su partido a finales de la Edad Moderna”, p.45.

 

[11]Archivos Eclesiástico Arzobispado Mérida-Badajoz, Exposición que hace Pedro Martín en nombre de la Cofradía del Cristo contra el párroco Pedro Ubaldo de la Fuente, sobre alterar costumbres en la Hermandad, fondo santiaguista, Ahillones, serie cofradía, legajo 58, nº expediente 1779, año 1779.

 

[12]AEMB, fondo santiaguista, Llerena, serie Cofradías, expediente nº 19085, legajo 483, año 1787

 

[13]AEMB, Don Antonio Perozo Coronada, pbro. Arrendatario de las colmenas de la cofradía de San Pedro solicita se le reduzca la renta, fondo santiaguista, Azuaga, serie cofradía, legajo 1396, nº expediente 46805, año 1778.

 

[14]AEMB, Sobre vender dos tierras para hacerle un retablo, fondo santiaguista, Hinojosa del Valle, serie cofradía, legajo 775, nº expediente 27789, año 1803.

 

[15]AEMB, Sobre paga de un misal y venta de un cáliz viejo en la feria de Guaditaca, fondo santiaguista, Berlanga, serie cofradía, legajo 431, nº expediente 17697, año 1734.

 

[16]AEMB, El mayordomo reclama 200 ducados de limosnas dejadas por Hernando Jimenes Percilero, fondo santiaguista, Bienvenida, serie cofradía, legajo 987, nº expediente 32694, año 1619.

 

[17]AEMB, Se propone hacer un coso de capeas en el terreno de un huerto de la cofradía y hacer en él tablados para obtener limosnas, fondo santiaguista, Casas de Reina, serie cofradía, legajo 445, nº expediente 17982, año 1789.

 

[18]AEMB, D. Manuel Espejo, vecino de Sevilla, sobre que se le adeuda en la hermandad de San Pedro, fondo santiaguista, Bienvenida, serie cofradía, legajo 223, nº de expediente 9399, año 1782.

 

[19]AEMB, Autos causados en relación con las personas que deben a la cofradía del Santísimo Cristo del Humilladero y su mayordomo contra D. Gonzalo Ortiz, fondo santiaguista, Azuaga, serie cofradía, legajo, 1413, nº expediente 48883, año 1668.

 

[20]AEMB, Cuentas de la cofradía de Ánimas presentadas por Francisco de Benavides, fondo santiaguista, Los Santos de Maimona, serie cofradía, legajo 1184, nº expediente 37888, año 1677.

 

[21]AEMB, De San Pedro. El mayordomo Don Gonzalo Ortiz de la Tabla, pide que los síndicos de la hermandad rindan cuentas, fondo santiaguista, Azuaga, serie cofradía, legajo 1415, nº expediente 49017, año 1767.

 

[22]AEMB, Cofradía de Ánimas. El mayordomo dice que todos los días al amanecer se ha dicho una misa alternando por meses los sacerdotes y con estipendio de 2 reales y ahora exigen 2 y ½ reales, fondo santiaguista, Granja de Torrehermosa, serie cofradía, legajo 778, nº expediente 297058, año 1658.

 

[23]AEMB, Cofradía de Santiago. Los mayordomos contra Pedro Fortuno de Figueroa, sobre las casas que le donó en la calle Plaza de Santiago Dña. Catalina de Figueroa, para la fábrica de unas andas de plata en 1746. Sentencia del Provisor a favor de la cofradía, fondo santiaguista, Llerena serie cofradía, legajo 1208, nº expediente 39047.

 

[24]AEMB, Cofradía de Santo Domingo sobre irregularidad en las cuentas del mayordomo Juan Durán, fondo santiaguista, Berlanga, serie cofradía, legajo 431, nº expediente 17689, año 1668.

 

[25]AEMB, Cofradía de Ntra. Sra. de la Concepción. El mayordomo pide que sean rezadas las doce misas cantadas carga anual de la cofradía, fondo santiaguista, Ribera del Fresno, serie cofradía, legajo 1057, nº expediente 34171, año 1682.

 

[26]AEMB, Excesos de algunos presbíteros el Jueves Santo, fondo santiaguista, Berlanga, serie cofradía, legajo 545, nº expediente 21295, año 1800.

 

[27]AEMB, El Mayordomo de la Cofradía de San Marcos con el de la de San Sebastián, sobre preferencia en las procesiones”, fondo santiaguista, Usagre, serie cofradía, legajo 964, nº expediente 32036, año 1554.

 

[28]AEMB, Hermandad de San Pedro. Otro Rosario que sale de noche de la ermita de S. Juan. Sobre avenencia entre ambas cofradías, fondos santiaguistas, Fuente del Maestre, serie cofradía, legajo 455, nº expediente 18294, año 1733.

 

[29]AEMB, Juan Martín Cerro, familiar del Santo Oficio, dice que le pertenece como tal, llevar la hechura del Santo Cristo en la procesión del Jueves Santo, fondo santiaguista, Campillo de Llerena, serie cofradía, legajo 1182, nº expediente 37735, año 1678.

 

[30]AEMB, La Hermandad de San Pedro contra   D. Gonzalo Ortiz Hidalgo, sobre   unas calumnias, fondo santiaguista, Azuaga, serie cofradía, legajo 129, nº expediente 5440, año 1766.

 

[31]AEMB, Los Mayordomos de San Pedro y Santiago, Juan Ortega y Manuel Díaz, son puestos en las tablas de excomulgados por no querer pagar cierta cantidad para el arreglo del atrio de la parroquia. Los excomulgados apelan, fondo santiaguista, Usagre, serie cofradía, legajo 415, nº expediente 17221, año 1733.

 

[32]AEMB, Isabel García, como hija de Francisco Martín Moreno, difunto, pide ser admitida como hermana y por tal que se le den 10 ducados para dote a una hija suya que es huérfana, fondo santiaguista, Llerena, serie cofradía, legajo 480, nº expediente 18971, año 1611.

 

[33]AEMB, Hermandad de San Pedro. Que el hermano Baltasar Rodríguez de los Reyes, boticario, se borre si no da las medicinas gratis a los hermanos, fondo santiaguistas, Ribera del Fresno, serie cofradía, legajo 617, nº expediente 23205, año 1776.

 

[34]AEMB, Que el licenciado de la Vera Cruz, Antonio de la Guerra, no puede ser admitido como hermano por no estar bautizado en la pila de la Parroquia, fondo santiaguista, Bienvenida, serie cofradía, legajo 868, nº expediente 30097, año 1693.

 

[35]AEMB, Cofradía de Animas. D. Francisco Pachón, Pbro., nombrado mayordomo suplica se le exonere del cargo, fondo santiaguista, Ribera del Fresno, serie cofradía, legajo 727, nº expediente 26064, año 1834.

 

[36]AEMB, Cofradía del Rosario. La mayordoma Ana de Vera quiere dar a censo una tierra al sitio del Portillo del Ángel, fondo santiaguista, Usagre, serie cofradía, legajo 308 , nº expediente 14070 , año 1782.

 

Dic 122016
 

Ángela López Vacas.

 INTRODUCCIÓN

La preocupación por la enseñanza, y en definitiva por la educación, es una constante de todas las sociedades y épocas puesto que la transmisión de los conocimientos adquiridos a lo largo del tiempo a las generaciones futuras es un hecho de vital necesidad para la supervivencia y avance de esa comunidad. Ya sea de manera formal o informal, directa o indirectamente, la enseñanza forma parte de la vida del hombre. Por ello la educación, como cualquier otra actividad humana, tiene al mismo tiempo que esa vertiente social, una incidencia política lógica y necesaria que se ha desarrollado especialmente en las dos últimas centurias en España.

Los sistemas de educación, donde se incluyen el fin último de la misma, sus principios metodológicos y el programa educativo, se generan conforme a las necesidades del momento histórico y las expectativas sociales de cada época, a fin de dar adecuada respuesta a las preocupaciones, problemática y perspectiva que siente esa comunidad. Por este motivo, y en cuanto que la educación debe estar incardinada en una sociedad concreta, los modelos de enseñanza-aprendizaje también deben de estar orientados a ella.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX no había políticas educativas estatales claras[1] en España, por lo que las comunidades religiosas tuvieron un importante papel en la expansión de la escolaridad primaria y secundaria. La enseñanza de la educación primaria estatal en la escuela rural era muy elemental, con falta de recursos, malos edificios y profesorado con escaso sueldo, adversidades que los maestros suplían con ingenio y cariño, aunque quedaran patentes sus limitaciones.

Esta situación educativa es compartida por Fuente del Maestre (Badajoz) en los primeros años del siglo XX. Cierto es que en el siglo XVIII, concretamente desde 1735 hasta 1767, sabemos de la presencia del colegio de San Miguel Arcángel de la Compañía de Jesús, que tenía la obligación de “enseñar a leer, escribir y contar a los niños y demás personas de dicha villa[2]. Sin embargo, el panorama educativo a comienzos del 1900 se limita a maestros y maestras particulares de enseñanza de primeras letras, muchos de ellos sin titulación,

La educación formal contemporánea iniciada en el siglo XX coincide con el comienzo de la andadura del colegio de San Antonio de Padua en Fuente del Maestre de la mano de los Padres Franciscanos, popularmente conocido como “la escuela del Corro”, por situarse junto a la fuente del Corro, origen del pueblo y uno de sus lugares más emblemáticos. Este colegio  materializó un deseo de formación, tanto para niños como para jóvenes, que empezaba a surgir con interés, constituyendo el inicio de la educación formal que ya, de un modo u otro, no se verá interrumpida hasta la actualidad.

El objetivo de este estudio es conocer el origen de la historia educativa en Fuente del Maestre materializada en la escuela del Corro por dos razones de gran importancia. Por un lado, por una razón cronológica, ya que esta escuela fue la primera en aparecer durante los años veinte. Por otro lado, por una razón pedagógica, en cuanto que nacerá bajo la influencia de un nuevo sistema de enseñanza avalado por la escuela del Ave María de Granada y los principios metodológicos del Padre Manjón. Un nuevo método educativo importado de población limítrofe como es Los Santos de Maimona, germen de este método en la Baja Extremadura, y filiales de ésta como es Villalba de los Barros, de la que recibe apoyo. Sin embargo, la escuela de San Antonio de Padua pertenece a la orden franciscana que, indiscutiblemente, dejó su impronta en el método de enseñanza.

1.- PANORAMA EDUCATIVO DE LAS ENSEÑANZAS PRIMARIAS Y MEDIAS DURANTE EL SIGLO XX EN FUENTE DEL MAESTRE.

No es posible comprender una institución educativa si ésta no se enmarca dentro de un panorama más amplio que refleje el desarrollo de esta realidad a lo largo de un tiempo, en  nuestro caso el siglo XX. La escuela del Corro no es una isla que aparece en la nada, sino que es coetánea a otras escuelas, así como predecesora de otras muchas que  irán apareciendo para dar respuesta a nuevas necesidades. Las escuelas que se han podido rastrear a lo largo del siglo XX en Fuente del Maestre se subdividirán en dos categorías.

Por un lado, su institucionalidad. Cierto es que la Ley Moyano de 1857 constituyó la primera aprobación en el sistema educativo español que apostaba por una educación general y gratuita, estableciendo las bases del sistema educativo contemporáneo; sin embargo la convulsa situación política que caracteriza los siglos XIX y XX no permitió su materialización de forma continuada. Por ello se han dividido las escuelas en institucionales, cuando están en manos de instituciones, ya sean municipales, estatales o religiosas; y particulares, en casas particulares y sin supervisión institucional. Por otro lado, las escuelas mostradas se han subdividido en diferentes grados: párvulos, enseñanza primaria y enseñanza secundaria.

En Fuente del Maestre se establece desde muy temprano las escuelas de párvulos y de enseñanza primaria, y no será hasta 1996 cuando la educación secundaria quede institucionalizada a través del IES Fuente Roniel. Por eso, cuando hablamos de academias de secundaria no son realmente centro de enseñanza secundaria sino que se tratan de lugares de preparación al examen de ingreso a bachillerato, siendo los lugares más cercanos para ser cursado Badajoz (Seminario, I.N. Bárbara de Braganza, así como colegio de Josefinas y Angelinas para mujeres) y Villafranca de los Barros (colegio Jesuitas para varones y Carmelitas para mujeres).

Aún consciente de que no están todos los que fueron, e incluso que alguna fecha puede variar ligeramente, el siguiente cuadro trata de mostrar de manera general el panorama educativo de Fuente del Maestre a lo largo del siglo XX, donde se encuadra nuestro objeto de estudio.

CUADRO 1.

2.- PREOCUPACIÓN POR LA ENSEÑANZA: LA ESCUELA DEL CORRO.

Como ya se ha dicho, las limitaciones educativas en Fuente del Maestre a principios del siglo XX eran patentes, aunque la preocupación por la misma también estaba presente. Las crónicas del convento franciscano de Nuestra Señora de la Esperanza de Fuente del Maestre que comienzan en el año 1934 no hace mención a la fundación de la escuela, que a luz cierta es anterior a esta fecha pues las crónicas sí hablan de ella. A pesar de esto, el estudio referente a la comunidad franciscana extremeña de la provincia de San Gabriel realizado por fray Hipólito Ámez Prieto[3] sí hace alusión a la fundación de esta escuela por parte de la comunidad franciscana.

Según el padre Ámez, en 1921 Don Alonso Ceballos Rico donó a la comunidad franciscana del convento de Nuestra Señora de la Esperanza una casa de su propiedad, conocida como la casa del Gran Maestre, situado en la plaza del mismo nombre. Era y es un edificio sólido y amplio, de unos 582 metros cuadrados, y que constituye una parte de la historia de Fuente del Maestre, ya que esta casa corresponde al palacio-residencia que el maestre de la orden de Santiago, Don Lorenzo Suárez de Figueroa, mandó construir a finales del siglo XIV, cuando esta localidad se convierte en cabeza de encomienda. La intención de esta donación era la fundación de una escuela de enseñanza primaria, pensamiento que la comunidad franciscana ya tenía en mente en gratitud por la cálida acogida a los frailes por parte del pueblo. Los franciscanos ya regían el primer colegio-seminario seráfico de toda España en esta localidad, por lo que tenía los recursos humanos necesarios para ofrecer al pueblo una enseñanza básica de la que carecía.

FOTO 1: Fachada actual del antiguo colegio San Antonio de Padua, conocido popularmente como la “Escuela del Corro”

Y ya debía de estar en la mente de los padres franciscanos puesto que seis años antes de esta donación tuvo lugar en el convento un hecho inusual. En el año 1915, el Padre D. Antonio Sara, consiliario del Círculo Católico de Fuente del Maestre, manda una atenta invitación a la escuela parroquial de Villalba de los Barros, para que hiciera una demostración práctica de lo que hacían sus alumnos ya que eran muchos los señores fontaneses que tenían deseos de conocerlos. La escuela parroquial de Villalba era una filial de la escuela parroquial de Los Santos de Maimona, germen de la renovación socio-educativa a principios del siglo XX llevada a cabo por D. Ezequiel Fernández Santana, del que hablaremos más tarde en la parte pedagógica.

La revista “La Escuela Parroquial” recoge esta demostración del siguiente modo:

El día 5, a las doce, entramos en la simpática ciudad de Fuente del Maestre, dirigiéndonos al convento de los Rvdos. PP. Franciscanos, donde habían de tener lugar los ejercicios. Duraron éstos más de una hora, terminados los cuales, la caridad de los Rvdos. PP. Franciscanos sirvió esplendidísima comida a los treinta y tres alumnos nuestros, a los profesores y a gran número de amables villalbeses, que habían venido siguiéndonos. La generosidad del Círculo Católico y el desprendimiento de ilustres y aristocráticas damas completaron los agasajos de los que fuimos objeto en nuestra breve estancia en la amada ciudad de la Fuente[4]

Esta breve estancia debió de ser efectivamente muy fructífera ya que la representación fontanesa que la había presenciado estuvo inmediatamente dispuesta a abrir una escuela filial a ejemplo de  la de Villalba de los Barros, comenzando ese mismo día con los preparativos. De las conversaciones durante el almuerzo que ofrecieron los PP. Franciscanos salieron dos importantes decisiones: que la inauguración de la nueva filial se llevaría a cabo en un mes, y que al frente se pondría uno de los maestros de la escuela parroquial de Villalba de los Barros. De hecho la escuela parroquial de Fuente del Maestre es la tercera filial de las escuelas de Ave María creada después de Valencia del Ventoso y Villalba de los Barros[5].

Y efectivamente, el 21 de junio de 1915 comenzaron las clases de la nueva escuela parroquial establecida en Fuente del Maestre, a cuyo frente se encontraba D. Rafael González Merchán, maestro de la escuela de Villalba. El acto inaugural también aparece recogido en la revista “La Escuela Parroquial”[6] en su número 7.

Para inaugurar las clases fue nuestro Director, el cual, acompañado de muchas personas notables de la ciudad, de gran número de socios del Círculo católico y de otros muchos entusiastas y admiradores de los procedimientos de enseñanza, que practicamos en esta escuela, se trasladó al nuevo local donde aquella se había de establecer. Principió hablando de la necesidad urgente de atender a la primera enseñanza; de cómo ha de ser ésta para que sea completa; de cuáles son los procedimientos que aquí empleamos y terminó exhortando a todos para que cooperen a obra tan necesaria. Después dio por espacio de una hora una clase práctica de Aritmética, Geometría, Geografía y Doctrina a los niños allí reunidos, causando la admiración de todos la novedad del método de enseñanza y la rapidez con que aprendieron diversas e importantes materias los niños a quienes se dirigió la clase.”

FOTO 2: Revista “La Escuela Parroquial”

La misma noticia recoge que el entusiasmo despertado en la presentación sigue en aumento, siendo buen reflejo de ello el también aumento del número de alumnos que era, en un par de meses, considerable y que continuaba en aumento. La noticia es parca en detalles como el número de alumnos, el lugar del desarrollo de las clases…, aunque también señala que es nombrado profesor auxiliar de dicha escuela un alumno aventajado de la escuela de adultos de Villalba, D. Rafael     Luna Candelario que se unía a la labor de enseñanza de D. Rafael González Merchán.

Igualmente en el número 9 de la revista “La Escuela Parroquial” en su página 6, se hace otra referencia a la escuela parroquial de Fuente del Maestre, y en esta ocasión en relación a los exámenes y reparto de premios que tuvieron lugar los días 4 y 5 de septiembre de 1915. Dos aspectos importantes deben ser destacados en esta noticia.

Por un lado, la expectación del pueblo ante este nuevo proyecto educativo, ya que como dice la noticia “la velada resultó animadísima” pues además de la representación académica (director y profesores) y religiosa estuvo presente una banda de música. El espacioso patio donde, según la noticia, tuvo lugar este acto estaba ocupado por doble número de personas de las que pudieran estar en él acomodadas. De la ceremonia solo sabemos que fue similar a la que se realizaba en la escuela parroquial de Villaba de los Barros con discurso y saludo a la bandera que “entusiasmó a la muchedumbre, así como la enérgica arenga del capitán del batallón de aquellas escuelas”, terminando con una solemne función religiosa cantada por el cura párroco, oficiada por alumnos de la escuela y un elocuente sermón a cargo del padre guardián del convento de Franciscanos.

Por otro lado, y con respecto a los aspectos académicos, la noticia destaca “los grandes progresos realizado por los escolares en los tres meses que aquella escuela estaba funcionando”. Las causas que se citan como artífices de este gran avance son “la laboriosidad y excelentes condiciones pedagógicas del maestro y auxiliar de aquella escuela (así como) al excelente método pedagógico empleado”.

Será en el número 10 de “La Escuela Parroquial” donde se dé datos más concretos de la estructura y alumnos de la escuela aunque continúan siendo muy escuetos. Así conocemos que D. Rafael Luna Candelario, profesor auxiliar de la escuela, deja de serlo para ingresar en la Normal de maestros de Badajoz, después de un brillante examen. Lo que demuestra el alto nivel de los profesores de Fuente del Maestre.

Por esta noticia sabemos, que después de los tres meses de prueba “el día primero dieron principio las clases de la sección diurna de esta escuela”; igualmente afirma que el nuevo curso se inicia con los mismos alumnos anteriores más “otros muchos nuevos”, así como que se ha creado una banda de música de la escuela. También es de destacar que a primero de noviembre se abrirá por vez primera la escuela de adultos.

Y hasta aquí las pocas noticias que se conocemos de la escuela nacida de la mano de las Escuelas Parroquiales. Lo cierto es que parecen pocas, y lo son, pero no hay que olvidar que constituyen unos datos de gran valor porque confirman la presencia de la misma, como primera escuela contemporánea en Fuente del Maestre, y especialmente porque presenta unos nuevos e innovadores métodos pedagógicos.

En definitiva conocemos que después de los tres meses de prueba (21 junio – 5 septiembre 1915) se inicia el curso a principios de octubre de 1915 tanto para niños en horario diurno, como nocturno para jóvenes. La escuela es atendida por dos profesores: el profesor titular, D. Rafael González Merchán, y el profesor auxiliar, D. Rafael Luna Candelario. Los estudios impartidos así como los métodos de enseñanza son a imagen y semejanza de la escuela parroquial de Villalba de los Barros, heredera de la escuela parroquial de Los Santos de Maimona, origen de una nueva pedagogía educativa en Extremadura. Aparte de estos datos más teóricos, de las cuatro noticias recogidas en la revista “Escuela Parroquial” se desprende el entusiasmo con el que el pueblo acoge la nueva escuela y los altos rendimientos que los alumnos alcanzan en tan poco tiempo.

Volviendo nuevamente a la referencia que el Padre Ámez hace sobre la construcción de una escuela, sabemos que tras la donación de la casa-palacios por parte de D. Alonso Ceballos se traza los planos de la nueva escuela en el patio de la misma, donde se levantó de nueva planta dos espaciosos salones, uno de 14 metros de largo por 5,50 metros de anchura y 5 de altura, y otro de 13 metros de largo por 4,50 de largo y 5 de altura, así como servicios acondicionados y la acomodación del resto del patio para el recreo de los escolares. Los salones se abastecieron con el material traído de las escuelas de Lucena (Córdoba) que permitió que comenzaran a funcionar en el año 1922. El último dato que nos ofrece es que estas escuelas estuvieron siempre muy concurridas por los niños del pueblo, contando ya en 1932 con una matrícula de 52 niños de pago y 72 gratuitos.

Llegados a este punto surge una duda. ¿Qué pasó con la escuela parroquial que tanto éxito había cosechado? ¿La aparición en 1922 de la escuela dirigida por los franciscanos absorbió a la parroquial o ya había desaparecido en el transcurso de los seis años que separan las fundaciones de ambas escuelas? Resulta extraño que después del éxito inicial de la escuela parroquial, ésta no continuara con su andadura aunque igualmente es cierto que no aparecen nuevas referencia de ella en la revista “La Escuela Parroquial”, lugar de publicación de toda la vida escolar de este movimiento educativo. Por otro lado, la comunidad franciscana poseía los medios humanos necesarios para asumir la tarea educativa, sin embargo la primera noticia que se tiene de la escuela de “San Antonio de Padua” en las crónicas del convento es de 1932, aunque hace referencia a ella como algo sólido.

La conclusión más razonable en cuanto al origen de la enseñanza reglada en Fuente del Maestre a comienzos del siglo XX es la siguiente: la idea de la implantación de una escuela primaria surge en el ámbito religioso. La materialización de esta idea viene de la mano de sacerdote Don Antonio Sara, cuando en 1915 invita a la escuela parroquial de Villalba de los Barros a hacer una demostración de su nueva metodología educativa en el convento franciscano de la localidad, lo que da a entender el deseo de la comunidad de fundar una escuela de enseñanza básica para el pueblo, en cuanto que ya regía un colegio seráfico, de enseñanza superior, en la misma localidad. Tras el éxito de esta demostración, se funda entre el verano y otoño de 1915 una escuela parroquial impartida por profesores pertenecientes a la escuela del Ave María procedente de Villalba de los Barros, localidad de la que está separada 11 kilómetros. Lo que no se conoce es dónde se asienta, ¿en el convento franciscano?, con seguridad no puesto que el colegio-seminario ocupaba todo el espacio, ¿en dependencias parroquiales o en algún local cedido por alguien? con mayor probabilidad, e incluso me atrevería a aventurar como posible lugar la ermita del Espíritu Santo ya que D. Antonio Sara, capellán de dicha ermita y quien había llevado a cabo las negociaciones de la exhibición de la escuela parroquial de Villalba, impartía allí la catequesis llamada “el rebañito”. Llama la atención que en la revista de referencia del nuevo movimiento educativo, “La Escuela Parroquial”, solo se refleje los comienzos de la andadura de la nueva escuela en Fuente del Maestre y no su fin, por lo que podemos deducir que no tuvo una clausura como tal, sino que los padres franciscanos tomaron rápidamente las riendas de la misma. De este modo, en 1922, y tras la donación de la casa-palacio del Gran Maestre por parte de Don Alonso Ceballos Rico, aparece la escuela de “San Antonio de Padua”.

En definitiva, y desde un punto de vista histórico, el origen de la escuela de San Antonio de Padua, conocida popularmente como la escuela del Corro, hay que buscarlo en la escuela parroquial, filial a las escuelas del Ave María. Escuela que en pocos años será dirigida por la comunidad franciscana la cual comienza su andadura educativa primaria desde el año de 1922 hasta 1953 de forma ininterrumpida ya que, el estallido de la guerra civil y la toma de la localidad se produjo de forma rápida durante las vacaciones escolares; Sin embargo en el año 1953 por diversas razones, entre ellas la presencia de una ya asentada escuela nacional hicieron que la escuela echara su cierre. Y así fue durante ocho años cuando, coincidiendo con la visita canónica del general de la orden de los Hermanos Menores a Fuente del Maestre, el padre Agustín Sépinski, acompañado del padre provincial Luis Jurado, el entonces alcalde D. José Joaquín Cassillas Ovando le pide la reapertura de la escuela. La petición fue concedida aunque después de dos cursos académicos vuelve, y ahora de forma definitiva, a cerrar sus puertas.

Desde el punto de vista pedagógico, la primera escuela de enseñanza reglada en Fuente del Maestre nacerá de dos fuentes distintas: el método de la escuela del Ave María, que aunque de corta duración en la localidad fue el origen, y la espiritualidad franciscana, con su ya trayectoria en el colegio seráfico (1896-1970) de la misma localidad. ¿Qué aspectos se conservarán de cada una de ellas en la escuela del Corro? ¿Subsistirán los nuevos métodos traídos de la escuela parroquial de Villalba?

FOTO 3: Grupo donde aparece el padre D. Antonio Sara (vestido con sotana, sentado a la izquierda)

 

3.- CORRIENTES METODOLÓGICAS PEDAGOGICAS

Dos son las influencias pedagógicas en el origen de la enseñanza contemporánea en Fuente del Maestre.

3.1.- LAS ESCUELAS DEL AVE MARÍA DE GRANADA. PEDAGOGÍA DEL PADRE MANJÓN.

Existen multitud de libros y estudios sobre las escuelas del Ave María y de su famoso pedagogo P. Manjón que dan a conocer sus grandes obras educativas; sin embargo, la falta de espacio nos lleva a centrarnos en la influencia que éstos tuvieron sobre la apertura de las escuelas llevadas a cabo por D. Ezequiel Santana en Extremadura. La relación entre ambos sacerdotes (Manjón-Santana), estudiada por Felicidad Sánchez Pascua[7], refleja la influencia pedagógica de la Escuela del Ave María en la escuela matriz de Los Santos de Maimona y consecuentemente en sus escuelas filiales.

Tomando como base el estudio de Sánchez Pascua, las escuelas parroquiales de Los Santos y sus filiales se basan en un principio de igualdad social en cuanto que “no deben ser ni para los ricos sólo, ni sólo para los pobres, porque en la parroquia no caben distinciones[8] por lo que había varias opciones: los que tengan buena posición deben pagar la pensión completa, media el de modesta posición y nada el que sea pobre. Este principio, así como sus grandes líneas didácticas, encuadran a los centros santeños dentro de la pedagogía avemariana aunque después, como es natural, cada centro los adaptaría a sus circunstancias e incluso aportaran novedosas creaciones personales. De modo general la plasmación de la influencia de las escuelas del Ave María en las escuelas santeñas se puede diferenciar entre medios didáctico generales y didácticas específicas. Tanto unos como otros muestras las innovaciones del método.

Medios didácticos.

  • Biblioteca, como medio de fomentar la lectura e incrementar el bagaje cultural.
  • Premios, como medio de motivación. Fundamentalmente materiales, la sección de adultos de Los Santos entregaba terrenos de cultivo, dinero y prendas de vestir u ornato con el que se premiaba tanto la asistencia como el buen aprovechamiento en el aprendizaje.
  • Dramatizaciones, entendidas como representaciones que acompañadas de poesías y discursos ayudaban a la formación al tiempo que ofrecían momentos de entretenimiento y ocio. Dentro de este medio didáctico tienen cabidas las “veladas” en donde los alumnos de la escuela llevaban a cabo actuaciones literarias, dramáticas, cinematográfica y musicales.-
  • Actividades extraescolares, que complementaban y prolongaban la acción educativa.
  • Cinematógrafo, utilizado como medio para trasmitir conocimientos. De gran utilidad didáctica, D. Ezequiel Santana adquiere un aparato de la marca Enermam Kinok en 1915 con la que acudirá a otros muchos lugares.
  • Modelado, entendido como la materialización del objeto de estudio mediante madera, barro, cintas…
  • Resumir, como actividad de abstracción ya que “es imprescindible el manejo de abundante bibliografía, y estudiar y extractar libros se aprende haciéndolo, y por eso se incluye como actividad metodológica[9].

Didácticas específicas

  • Lenguaje. Se van a poner en práctica procedimientos nuevos mediante ejercicios físicos para el estudio tanto de la lectura y escritura, como de la gramática. Con respecto a la lectura y escritura el material didáctico se reducía a simples tarjetas de cartulinas con el dibujo de una letra en el centro. Cada alumno con su tarjeta en la mano debían formar las palabras propuestas por el profesor. El aprendizaje lecto-escritor comenzaba tan pronto como el niño iniciara la escuela. Los alumnos mayores practicaban ejercicios de lectura simultánea mezclados con movimientos (sentarse, levantarse, media vuelta).
  • Matemáticas. En el estudio de la aritmética va a tener gran importancia la acción corporal, así por ejemplo para practicar la suma los propios alumnos se convierten en “sumandos” de este modo la visión de igual número de unidades así como la movilidad permiten asimilar conceptos matemáticos como las propiedades, la suma o la multiplicación. Al igual que en la lecto-escritura las tarjetas de cartulinas serán otro recurso. La geometría también se va a desarrollar con un método activo-intuitivo variando el nivel de dificultad según las edades, de este modo partiendo de una definición, el alumno debía descubrir la figura a base de pensar y ensayar. De un modo similar se estudian los cuerpos geométricos así como las caras, vértices, aristas, ángulos… El nivel más avanzado sería aquel en el que los alumnos. unidos por las manos, se convierte en una línea flexible capaz de formar cualquier clase de polígonos.
  • Ciencias Sociales. La actividad física es también imprescindible en el estudio de la geografía tanto terrestre como celeste. En un primer momento, los alumnos pueden moverse por el extenso mapa trazado en el suelo del patio para luego ser capaz de contornearlo con cintas de distintos colores. Este movimiento e intuición sirve, asimismo, al conocimiento del sistema planetario. El mapa del estudio geográfico sirve también para abordar la historia, aunque se especifica que este método no conlleva un estudio profundo aunque sí es un complemento motivador. Un método apropiado para la enseñanza de la historia será la dramatización de episodios históricos.
  • Gimnasia. La máxima “mens sana in corpore sano” es una constante dentro de la metodología santeña, además de introducirlas dentro de las didácticas específicas, la gimnasia ocupará determinadas horas al día. Deben ser ejercicios sencillos que atiendan al desarrollo uniforme de todo el organismo. Una vez finalizada la sesión se experimenta una sensación de bienestar.
  • Agricultura. La idea de hacer una agricultura “científica”, rentable y competitiva hizo que ésta se incluyera en los planes de estudio. Entre la líneas de acción se encuentran los campos de experimentación, donde se realizan distintas pruebas con abonos, tipos de semilla, variedades; la divulgación gratuita de los conocimientos agrícolas nacidos de la experimentación; análisis de tierras para rentabilizar los cultivos por lo que se adquiere moderno material de laboratorio; y por último, se apuesta por una enseñanza reglada desde la escuela primaria ya que es allí donde asisten todos los agricultores y braceros.
  • Doctrina Cristiana. Considera que el catecismo debe ser la asignatura centro de todas las asignaturas, aunque advierte que “es una asignatura de las más difíciles de aprender”[10] debido a que son conocimientos abstractos, en la mayoría de las veces, superiores a las inteligencias infantiles. A pesar de ello se aboga por materiales didácticos utilizados en otras disciplinas como son cintas de colores, dramatizaciones, materialización del alejamiento o cercanía de Dios… en definitiva, medios que desarrollen la creatividad para acercar a los hombres a Dios.

3.2.- LAS ESCUELAS DEL MONASTERIO DE GUADALUPE. PEDAGOGÍA FRANCISCANA

La orden franciscana, aún sin poseer el carisma de la enseñanza como sí ocurre con los jesuitas o dominicos, ha sentido la necesidad de asumir la educación sobre todo de las primeras letras allí donde ha echado raíces como una tarea propia, especialmente cuando el entorno carece de enseñanza básica. Los conventos asumen esta tarea, incluso dentro de sus recintos la mayoría de las veces, como gratitud hacia el pueblo que tan bien los acoge.

No es fácil encontrar un manual de la enseñanza y pedagogía característica de la orden franciscana, por lo que a la hora de afrontar este estudio he optado tomar como referencia uno de los primeros, y sin lugar a dudas más representativo, convento franciscano en Extremadura: el monasterio de Guadalupe. Soy consciente de que los principios pedagógicos de la escuela guadalupana no es norma pero sin lugar a dudas constituye un modelo claro de imitación, especialmente dentro de la provincia bética franciscana.

En el estudio del Padre Arévalo[11] sobre el monasterio de Guadalupe se hace un detallado análisis de su escuela, de donde podemos extraer líneas generales aplicables a otros conventos. El solemne acto de inauguración de esta escuela acaeció el 25 de octubre de 1909 y en él tenían cabida de forma gratuita niños de entre 6 y 12 años. Del trabajo del Padre Arévalo podemos extraer los siguientes medios didácticos:

Medios Didácticos:

  • Fomento de la música, como elemento vinculador de toda la enseñanza. Tanta importancia se le da que ya en 1908, un año antes de abrir la escuela se constituyó una academia de música.
  • Premios académicos tras la celebración pública de los exámenes presidida por el director y autoridades locales (alcalde, juez, fiscal, médico).
  • Creación de un batallón infantil que forma parte del programa educativo y donde la gimnasia militar tiene un importante peso. La disciplina y el orden castrense que emana de estos batallones era bien recibida en una sociedad militarizada.
  • Celebración de veladas musicales, festejos literarios y representaciones teatrales.
  • Cinematógrafo que ya en el año 1913 ilustraba con documentales y películas a los jóvenes antonianos.
  • Creación de una escuela de adultos que sólo funcionaba los meses de otoño e invierno a causa de las faenas agrícolas. Esta escuela de adultos, al igual que la de primaria era gratuita.Didácticas específicas:
  •  

Sabemos por el primer examen público de las escuelas del monasterio celebrado los días 10,11 y 12 de julio de 1913 que los niños se examinaron de “sobre las veinte o más asignaturas y solfeo que han cursado[12]. De cursos posteriores se extraen que se estudian las asignaturas de gramática, agricultura, historia sagrada, geografía, derecho natural, urbanidad y cortesía, religión, catecismo, fisiología, anatomía, geometría, historia, moral, aritmética y música. Sin embargo, no se especifica sobre la metodología concreta de las mismas.

 

4.- LA PEDAGOGÍA DE LA ESCUELA DEL CORRO.

Para estudiar las líneas pedagógicas maestras de la escuela del Corro no tomaremos la división cronológica de su aparición, cierre, reapertura posterior y cierre definitivo, sino que se estructurará su andadura en dos partes muy bien diferenciadas a nivel pedagógico. Durante el curso escolar 1936-37, siendo director de la escuela el Padre Sixto Santa García y ayudante el hermano lego Fray Fernando Rodríguez se llevará a cabo un importante cambio estructural de importantes consecuencias pedagógicas y sociales. Desde el documento fundacional de la escuela otorgado por D. Alonso Ceballos Rico a los padres franciscanos se establecía una escuela que debía de acoger a 50 niños pobres y después, cuantos alumnos de pago pudieran ser atendidos. Y así se hizo dividiendo a los alumnos en dos clases unitarias, determinadas por cuestiones económicas, es decir, la clase de los que pagan y la clase de los alumnos gratuitos; sin embargo la llegada del padre Sixto como director de la escuela conllevará un importante cambio a partir de 1937, por el cual los alumnos serán clasificados por niveles académicos, es decir, por una separación en grados según edad y desarrollo madurativo, de modo que grado preparatorio y elemental estén en una clase, y grado medio y superior en otra, debiéndose mezclar por tanto los alumnos de pago y gratuidad. Este hecho conllevó no pocas protestas por parte de muchos padres que opinaban que los alumnos de pago, por el hecho de pagar, no debían ser tratados de la misma forma que los de gratuidad. No debemos olvidar que esta valiente decisión se produce en 1937, cuando España se encontraba en plena guerra civil, momento en el que la cuestión social era un tema más que delicado.

4.1.- LA ESCUELA DEL CORRO ANTERIOR A 1937

Contexto

Dos clases unitarias formada por alumnos de entre 5 a 11 años divididas por criterios sociales, a saber, la clase de alumnos de pago y la clase de alumnos de gratuidad. La primera era impartida por el director de la escuela, esto es, un padre, mientras que la de gratuidad era asumida por un hermano lego. La mensualidad de los alumnos de pago ascendía a 5 pesetas al mes, alto desembolso para una familia de la primera mitad del siglo XX en una zona rural como Fuente del Maestre. Tanto era así que durante la dirección del padre Teodoro las mensualidades ascienden a 10 pesetas por lo que muchos padres se declararon en huelga no llevando a sus hijos al colegio durante un par de días hasta que la cuota se redujo, aunque nuevamente subiría tiempo después.

Cada mañana los niños esperaban en la plaza del Corro la llegada de los frailes que venían del convento. En ese momento la señora Rosario García Hormigo, celadora del edificio y que vivía allí junto con su familia, abría las puertas y los niños, siempre en fila y detrás de su profesor, pasaban al patio donde eran llamados a clase.

Las aulas eran espaciosas y con mucha luz natural precedentes de ventanas que daban al patio del recreo. Los pupitres estaban dispuestos en filas de seis u ocho alumnos. Al haber diversas edades en la clase, los alumnos más pequeños se sentaban en los bancos de delante mientras que los mayores ocupaban los bancos traseros.

Metodología

La heterogeneidad de alumnos en una misma clase determinó una enseñanza generalista, donde el profesor explicaba de forma general la materia y después cada alumno trabajaba según su desarrollo. El hecho de utilizar este método tan repetitivo, puesto que los alumnos desde los 5 a los 11 años escuchaban las mismas lecciones de todas las materias, hacía que el alumno estuviera muy familiarizado desde muy pequeño con términos algebraicos o lecciones de historia que con el paso de los cursos iban asimilando. En definitiva, es un método de aprendizaje por repetición basado en una enseñanza verbal y memorística, ya que la precariedad económica impedía que los alumnos tuvieran libros de textos, y menos aún, libros de textos adaptados a cada nivel.

El importante número de alumnos (una media de 50 alumnos de pago y 70 gratuitos) hacía difícil una enseñanza personalizada, por lo que los alumnos mayores jugaban un importante papel a la hora de afianzar contenidos básicos, especialmente lectura, en los alumnos más pequeños.

Al llegar a la edad de 11 años, los alumnos finalizaban sus estudios en esta escuela. Bajo la dirección de padre Mariano Aguirre fueron muchos los niños que viajaron a Badajoz para examinarse del ingreso a bachillerato. Otros muchos continuaron sus estudios por las noches en unas aulas cedidas por los frailes en el convento. Se trataban como una especie de clases particulares para aquellos chavales que durante la mañana estaban trabajando en el campo. Durante este primer periodo las clases eran impartidas por el profesor seglar Don Juan Lloberat.

Asignaturas

Comenzando por el Lenguaje era de vital importancia la lectura y escritura de modo que diariamente se practicaban ambas. La lectura en voz alta y en la mesa del profesor, y la escritura a través de dictados. Llama la atención que ninguna de las personas que vivieron esta etapa recuerdan cómo aprendieron a leer y escribir, aunque como afirma Antonio Gajardo (87 años) “no recuerdo cuando empecé a leer ni cómo, pero sí recuerdo perfectamente a Agustín Ceballos, uno de los alumnos mayores, estar sentado conmigo ayudándome a leer”.  Por lo tanto, no hay una enseñanza de la lecto-escritura del tipo de las escuelas del Ave María, con cartulinas y movimiento, sino que se utiliza el trabajo colaborativo entre alumnos de distinto nivel, de modo que los alumnos de mayor edad sirven de tutor con los alumnos pequeños.

Con respecto a las matemáticas, era de vital importancia las cuatro operaciones básicas las cuales se iban complicando después con decimales. Una vez adquirida el cálculo se daba mucha importancia a los problemas y aritmética.

Importante cabida tenía el estudio de la historia universal y nacional, así como las ciencias sociales, especialmente la geografía. Al tratarse de un colegio religioso el estudio de la historia sagrada y el catecismo era un pilar fundamental.

Asignaturas como la agricultura y gimnasia, tan importantes en las escuelas de D. Ezequiel Santana, no aparecen en la escuela de Fuente del Maestre. Sí es cierto que los alumnos recuerdan hacer instrucción militar en el patio de recreo (no olvidemos en el contexto en que se enmarca este primer periodo), sin embargo no se crearon batallones infantiles, como ocurrió en Guadalupe, ni se vivía un ambiente de guerra en las clases.

La música es utilizada como un instrumento de aprendizaje ya que la enseñanza memorística de la época conllevaba el uso de ésta para recordar tablas aritméticas, accidentes geográficos o lista de acontecimientos. Sin embargo, la enseñanza de la música viene de la mano del padre Javier, director del coro. Con él los niños aprenden a cantar, teniendo tres momentos destacados a lo largo del año: canto del Miserere todos los viernes de cuaresma, excepto el viernes de ceniza, en la iglesia parroquial; acompañamiento al canto del Miserere cantado por los frailinos durante el Santo Entierro en su procesión penitencial el viernes santo; canto gregoriano durante la procesión de San Tarsicio en el convento franciscano. Estas actuaciones despertaban gran expectación entre las gentes del pueblo que llenaban tanto la iglesia parroquial como el convento de los frailes.

FOTO 4: Escolares del colegio San Antonio de Padua de Fuente del Maestre. Año 1924

 

Medios Didácticos

La escasez económica y material de la España rural durante el primer tercio del siglo XX determinó la escasez de materiales y medios didácticos en la escuela. A diferencia de las filiales a la escuela manjónica de Los Santos de Maimona, en la escuela del Corro de Fuente del Maestre no hay biblioteca, ni cinematógrafo, simplemente unos murales y mapas que servían de base para las explicaciones del profesor ya que los alumnos no tenían libro de texto. El único material de los alumnos era el pizarrín donde practicaban la escritura y el cálculo, a parte de la pizarra grande que presidía el aula. La precariedad de las familias, que no podían asumir gastos extras, hacía que los alumnos no llevaran uniformes, ni guardapolvos y, no en pocos casos, ni alpargatas.

Los alumnos no tenían actividades de repaso en casa (deberes) que era suplida por una larga jornada escolar con clases lectivas de lunes a sábado, excepto el jueves por la tarde, sin vacaciones de Navidad o Semana Santa, a excepción de los festivos como día de Navidad o Viernes Santo.

Disciplina

El respeto y la obediencia de los alumnos en las aulas eran comparables a la importancia de estos valores en la sociedad general del momento. Las personas entrevistadas que vivieron este periodo no recuerdan castigos físicos a los alumnos. Los castigos habituales en caso de mal comportamiento o no realizar las tareas escolares eran quedarse después de clase o acompañar a los frailes al convento donde los castigados debían permanecer en la iglesia del mismo hasta que sus padres vinieran  a recogerlos.

A diferencia de las filiales santeñas, en la escuela del Corro no aparecen premios materiales. Sí se llevan a cabo salidas extraescolares, siempre en horario de tarde, al paraje conocido como la Vereda Alta.

Hoy, después de más de 70 años, las personas entrevistadas guardan muy buenos recuerdos y dos sentimientos en especial. Por un lado, el elevado nivel de instrucción, comparable a colegios de prestigio de la capital; de hecho no pocos fueron los alumnos que continuaron estudios superiores llegando a ser médicos, maestros… Por otro lado, la buena educación y civismo recibido, considerándose un prestigio social el ir a la escuela de los frailes. Todavía hoy es fácil encontrar en Fuente del Maestre la expresión “¿no has ido a la escuela de los frailes?” cuando alguien deja la puerta abierta o una silla mal colocada.

4.2.- LA ESCUELA DEL CORRO POSTERIOR A 1937

Contexto

Tras la transformación organizativa llevada a cabo por el padre Sixto, a partir de 1937 se mantiene la división de los alumnos en dos clases pero ahora basada en criterios pedagógicos. La clase de los pequeños y la clase de los mayores. A cargo de la primera se encuentra un hermano lego y frente a la segunda un padre que ostenta el cargo de director del colegio.

Como ya se vio en la parte histórica de este estudio, el cambio conllevó las enérgicas quejas de muchos padres de alumnos que no aceptaban la supresión del trato especial a los alumnos de pago. Quejas que a pesar de llegar hasta el guardián del convento, se encontraron con la absoluta firmeza del padre Sixto. A partir de este momento, y ya de forma definitiva, los alumnos se distribuían en las dos clases según su nivel de desarrollo, sin influir el dinero ni la edad de los mismos. Este valiente cambio conllevó también una ruptura metodológica.

Metodología

Para la enseñanza primaria se opta por una enseñanza cíclica en la que los alumnos de una clase recorren, en un periodo de tiempo, el ciclo o materia de conocimiento de varias asignaturas; posteriormente, se vuelve nuevamente a retomar, ampliando lo ya aprendido, de modo que, continuando así en periodos sucesivos lo aprendido en el primer círculo es ensanchando y profundizando.  Esta metodología requiere que los alumnos con poca diferencia de conocimiento se distribuyan en un mismo grupo o sección de modo que puedan atender a la vez a las explicaciones del maestro.  De este modo, los alumnos repiten su programa, repitiéndolo varias veces antes de pasar al siguiente nivel.

El programa oficial se divide en siete cursos: preparatorio, 1º y 2º de grado elemental, 1º y 2º de grado medio y 1º y 2º de grado superior. Debido a la presencia de sólo dos clases, la escuela del Corro se distribuía: clase de los pequeños, preparatorio y grado elemental; y clase de los mayores, grados medios y superior.

Los programas de cada grado comprenden toda la asignatura, variando de uno a otro, no tanto en extensión sino en intensidad y detalles. Este método permitía que todos los alumnos pudieran seguir las clases, ya que tanto los más adelantados como los más rezagados,  tratan el mismo asunto en la misma lección el mismo día, en cuanto que todos los programas de todos los grados están sincronizados a imagen de círculos concéntricos.

Este nuevo método conllevaba que hasta la adquisición de un grado no podías acceder al siguiente, independientemente de la edad, por lo que varios alumnos tuvieron que abandonar el colegio ante el alto nivel académico. Francisco Ortiz (88 años) recuerda a un compañero de mayor edad que no quería estudiar y ante la imposibilidad de pasar de curso abandonó la escuela diciendo “¿y para qué quiero saber yo que es una palabra esdrújula? ¿acaso voy a llamar a mi burra esdrújula?”.

Esta nueva metodología alargó la escolarización hasta los 14 años, para aquellos alumnos más aventajados.  De igual modo, para aquellos alumnos más retrasados o que sus familias necesitaban de su trabajo se mantuvo las escuelas nocturnas en las dependencias del convento.  Debido al perfil de estos alumnos, la escuela nocturna, que tuvo su mayor auge bajo la dirección del padre Javier, funcionaba especialmente en época de vacaciones y de baja labor agrícola.

Asignaturas

Las asignaturas presente en todos los grados son las siguientes: lengua castellana, aritmética, geometría, geografía, historia de España, ciencias físicas, químicas y naturales, agricultura, industria y comercio, derecho, higiene, moral cívica, historia sagrada.

Comenzando con la lengua era de vital importancia la lectura, los dictados y las faltas gramaticales que se practicaban todos los días. Además hay una especial preocupación por el saber escribir, por lo que los alumnos más mayores llevarán tarea a casa sobre algún tema de redacción. Las matemáticas ocupaban el otro pilar de la educación, centrándose especialmente en la aritmética, cálculo, geometría y resolución de problemas. Al igual que en la etapa anterior, el estudio de la geografía, la historia, la historia sagrada y catecismo era destacado.

La gimnasia continúa sin ser una prioridad en la escuela del Corro, así como irá perdiendo peso la instrucción que se limitó al periodo donde el padre Sixto, que había sido capellán militar, asumió la dirección.  La asignatura que tomará importancia en este segundo momento es el estudio de la música la cual, además de continuar siendo utilizada como medio de estudio (cantinelas),  será estudiada la escritura y lectura musical. Igualmente se crea el coro de la escuela que cantará en la misa conventual que los frailes destinan especialmente a los niños de la escuela todos los domingos y días de preceptos. Sin embargo no se continúa con el canto Miserere durante la Semana Santa.

Medios Didácticos

El periodo de guerra y posguerra en el que se encuadra esta segunda etapa va a determinar la escasez de medios y material didácticos. Sin embargo, la nueva metodología y el esfuerzo de padres y maestros traerán pequeños cambios que conllevarán importantes beneficios para los alumnos. A pesar de la ausencia de cinematógrafo, se mantienen los murales y paneles explicativos que ahora serán una ayuda para los nuevos libros que aparecen tanto en la nueva biblioteca de la escuela, así como los libros de textos de los alumnos, permitiendo una mejora importante en el campo de la lectura. Otros materiales de vital importancia, especialmente para el desarrollo de la escritura y redacción, son los cuadernos de clase, las libretas y el papel reutilizado que le ofrecían los frailes.

El hecho de que cada alumno tenga su propio material hará pausible el mandar  tareas para casa, especialmente ejercicios de redacción a los alumnos mayores. Igualmente, el uso cada vez más frecuente de papel permitió que los alumnos llevaran al finalizar cada año un duplicado de sus notas que los padres debían firmar.

FOTO 5: Escolares del colegio San Antonio de Padua de Fuente del Maestre. Año 1924

Disciplina

Uno de los elementos característicos de las escuelas manjónicas era la presencia de premios, muchas veces materiales, al finalizar el curso. En este segundo momento de la escuela del Corro va aparecer, no tanto un premio material como sí un reconocimiento moral a aquellos alumnos más destacados. En uno de los lugares más visibles se encontraba el cuadro de honor; cuadro muy bien decorado donde aparecía el “colegial modelo”, o lo que es lo mismo, los alumnos más destacados.

Los castigos también estaban presentes, variando su intensidad según la benevolencia del padre. Sin embargo no recuerdan castigos más duros de los que pudieras recibir en casa. Entre los más frecuentes continúan apareciendo quedarse después de las clases de la mañana en el colegio, por lo que no podía ir a casa a comer;  acompañar a los frailes al convento hasta que finalizara los actos de culto; castigos físicos como ponerse de rodillas o dar con el puntero. Hoy estos adultos que fueron niños de la escuela recuerdan con una sonrisa algunas anécdotas como por ejemplo que el primero en estrenar un puntero de madera encargado por los frailes fue Curro Gordillo, hijo de quien recibió el encargo de fabricarlo, o que un fraile tenía tal habilidad con una goma elástica que era capaza de tirarla desde su asiento para llamar la atención a los alumnos de las últimas filas.

Al igual que los alumnos del primer periodo, estas hoy adultos mantienen ese doble sentimiento del alto nivel de instrucción intelectual, así como la buena educación recibida. Francisco Ortiz (88 años) afirma “la escuela del Corro rompió una estratificación social permitiendo que alumnos de gratuidad, como era mi caso, pudiéramos acceder a una educación de calidad”.

 

5.- CONCLUSIONES

Como se ha podido comprobar a lo largo de estas páginas la preocupación por una enseñanza formal es temprana en Fuente del Maestre. Está despertando el siglo XX cuando el padre D. Antonio Sara propició la aparición de una escuela parroquial que intentaba ir más allá del ya beneficioso aprender a leer y escribir. De la mano de la escuela parroquial de Villalba de los Barros, se pone en práctica un nuevo e innovador método educativo basado en los principios de las escuelas del Ave María que, fundada en Granada por el padre Andrés Manjón, se basaba en una “escuela activa” donde se pretendía que los alumnos “aprendieran jugando”. Tenemos constancia de que esta escuela funcionó al menos un curso escolar (1915-16), sin embargo no hay registro de su trabajo a pesar del elevado número de alumnos (con sección diurna y nocturna) y gran expectación que causó su nueva metodología. A pesar de ello, hay que afirmar que esta, hasta ahora, la olvidada escuela parroquial es el germen de la educación contemporánea en Fuente del Maestre, y que durante su corta vida llevó a cabo los principios metodológicos activos de las escuelas del Ave María (clases prácticas, premios, batallón infantil) .

El deseo de los padres franciscanos de la localidad de agradecer al pueblo el buen recibimiento a esta comunidad se materializa en una escuela de enseñanza primaria. Desde un primer momento hubo una estrecha relación entre la escuela parroquial y la comunidad franciscana. Así, el convento es el lugar elegido para llevar a cabo la demostración pedagógica de la escuela parroquial de Villalba de los Barros; de igual modo, el padre guardián del convento participa con un “elocuente sermón” en la función religiosa que siguió a la velada de fin de curso de la escuela parroquial; sin olvidar la figura de fray Constantino Garmendia Irada (1891 Urrestilla, Gipúzcua, – 1936 Fuente del Maestre, Badajoz). Durante los cursos que van desde 1916 a 1920 dirigirá las escuelas del monasterio franciscano de Guadalupe del que se dice “su juventud y vocación docente, que ha bebido en Granada los dulces y eficacísimos métodos del padre Manjón, dieron su impronta a las escuelas que no pasarían desapercibida a nadie[13]. Y así debió de ser pues en las hojas cronológicas del Ave María de Granada, en relación a julio de 1919 dice así: “Fr. Constantino Garmendia, franciscano del convento del Guadalupe, en Extremadura, que ha pasado 15 días en estas Escuelas para aplicar sus enseñanzas a las establecidas en el convento que fue morada de Carlos V[14]. Pues se da la circunstancia de que el padre Garmendia pasa al convento franciscano de Fuente del Maestre, del que fue rector de su colegio seráfico desde 1926 hasta 1936, cuando fue asesinado el 9 de agosto. En definitiva, estos tres elementos evidencian la relación entre la escuela parroquial y la comunidad franciscana.

A pesar de todo ello, el estudio de la escuela del Corro pone de manifiesto la no continuación de la metodología activa manjónica en la escuela dirigida por la comunidad franciscana. En líneas generales, y haciendo un breve esquema de lo trabajado en páginas anteriores, las líneas pedagógicas de la primera escuela contemporánea en Fuente del Maestre son tres: escuela activa (curso 1915-16 y quizás hasta 1922) donde se pretende que los alumnos aprendan jugando; enseñanza memorística (desde 1922 hasta 1937) basada en la repetición memorística de los contenidos; y enseñanza cíclica (desde 1937 hasta 1963, exceptuando desde 1951 hasta 1963 donde la escuela permaneció cerrada) basada en ir adquiriendo y profundizando partiendo siempre de los conocimientos previos del alumno. El hecho de que no se mantuviera la idea de una escuela activa no debe ser entendido como un fracaso, por el contrario, y después de una etapa más oscura y memorística, la aparición del método cíclico permitió una enseñanza más personalizada dentro de aulas masificadas, tanto en cuanto, cada alumno iba avanzando según su capacidad. Ciertamente el método de enseñanza, unido a la exigencia de los padres franciscanos, hizo elevar el nivel cultural e intelectual de una gran parte de la población joven de Fuente del Maestre. Jóvenes que continuaron sus estudios superiores llegando a ser maestros, médicos, veterinarios, arquitectos…, y otros muchos, la gran mayoría, que volvieron a las faenas agrícolas pero ahora con una gran diferencia: su alto nivel académico.

Pero sin lugar a dudas, no podía terminar este estudio sin resaltar nuevamente la figura del padre Sixto que, aunque nunca aparecerá en los manuales de pedagogía, llevó a cabo una de las transformaciones educativas de mayor trascendencia del siglo XX en esta localidad. La división de los alumnos en aulas según su nivel madurativo y no por su clase social llevada a cabo en 1937 por el fraile franciscano, supuso un destacado cambio pedagógico de importantes repercusiones sociales.

Sirva este ejemplo de acicate a todos los docentes que nos dedicamos a esta ardua y preciosa profesión para que nos anime a ser capaces de llevar a cabo esos pequeños cambios metodológicos, por los que no vamos a salir en revistas pedagógicas pero que sin lugar a dudas va a repercutir en el bien de nuestros alumnos.

 

 

 

 

 

 

 

[1] DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, E. Políticas educativas en el siglo XX y su incidencia en Extremadura, Departamento de Ciencias de la Educación, Universidad de Extremadura, Badajoz, 1987.

[2] GIL CALVO, J. Colegio de San Miguel Arcángel, en “Fuente del Maestre: Historia y Devoción”, Elvas, 1993.

 

 

 

 

 

 

[3] Ámez Prieto, H. La Provincia de San Gabriel de la descalcez franciscana extremeña, ediciones Guadalupe, 1999,  277.

[4]Revista La escuela parroquial, número 4, página 7.

[5] Sánchez Pascua, F. La obra socio-educativa de Ezequiel Fernández Santana, Universitas editorial, 1994,  88.

[6] Revista La escuela parroquial, número 7, página 7.

[7] Sánchez Pascua, La obra socio-educativa de Ezequiel Fernández Santana.

[8] Sánchez Pascua, La obra socio-educativa de Ezequiel Fernández Santana, 41.

[9] Sánchez Pascua, F. “La obra socio-educativa de Ezequiel Fernández Santana”, p. 65.

[10] Sánchez Pascua, La obra socio-educativa de Ezequiel Fernández Santana, 80.

[11] Arévalo Sánchez, A. Guadalupe, siglo XX. (El primer siglo franciscano), ediciones Guadalupe, 2004, Sevilla.

[12] Arévalo Sánchez, A. “Guadalupe, siglo XX. (El primer siglo franciscano)”, p. 131.

[13] Arévalo Sánchez, A. Guadalupe, siglo XX. (El primer siglo franciscano), p. 134.

[14] Manjón Andrés, Hojas cronológicas del Ave María, Escuelas del Ave María, Granada, 1921, p.122.

Abr 212015
 

 

Ángela López Vacas

Lic. Ciencias Religiosas.

Profesora Secundaria (Historia)

INTRODUCCIÓN

Con este trabajo se intenta llevar a cabo una aproximación a las cofradías como células sociales en dos vertientes, por un lado las cofradías como elemento estructural social, y por otro como instituciones de caridad. La gran complejidad y amplitud del tema, no hay que olvidar que en el siglo XVIII se estimaban más de 25.000 cofradías en toda España, ha hecho que el campo de estudio se limite a la población de Fuente del Maestre (Badajoz).

Existe una gran variedad de fuentes que de forma directa nos dan noticia de las cofradías y su funcionamiento. Aún conociendo que algunas de estas fuentes se encuentran en manos particulares, las utilizadas para este estudio han sido:

  • Archivo Parroquiales, especialmente los libros de defunciones, libros de becerro.
  • Archivo Diocesano.
  • Libros de visita de la orden de Santiago.
  • Archivo Municipal de Zafra.
  • Interrogatorio de la Real Audiencia de Cáceres (1798).
  • “Historia de Fuente del Maestre” Gómez-Jara (1872).

 

1.  APROXIMACIÓN A LAS COFRADÍAS

El vigente Código de Derecho Canónico de 1983, en el canon 298 dice que “existen en la Iglesia asociaciones… en las que los fieles, clérigos o laicos, o clérigos junto con los laicos, trabajando unidos buscan fomentar una vida más perfecta, promover el culto público o la doctrina cristiana, o realizar otras actividades de apostolado, a saber, iniciativas para la evangelización, el ejercicio de obras de piedad o de caridad y la animación con espíritu cristiano del orden temporal

Dentro de estas asociaciones como tal se deben englobar a las cofradías. Sin embargo, ¿es correcto utilizar de forma sinónima los términos Hermandad y Cofradía?  Etimológicamente significan lo mismo: Hermandad (hermano carnal) y Cofradía (con el hermano) pero de nuevo el Código de Derecho Canónigo hace una distinción en el canon 701 “las asociaciones de fieles que han sido originadas para ejercer alguna obra de piedad o caridad, se denominan pías uniones; las cuales, si han sido constituidas a modo de cuerpo orgánico, se llaman hermandades… Las hermandades que han sido erigidas además para el incremento del culto público, reciben el nombre particular de cofradías”. A pesar de esta sutil diferencia, lo cierto es que tradicionalmente se han utilizado los dos términos para expresar una misma realidad. Por ello, aún siendo conscientes de este matiz, a lo largo de este estudio se usará de forma indistinta los términos Hermandad y Cofradía.

Volviendo al canon 298 del Derecho Canónico, las cofradías se asientan en dos pilares: cultual y asistencial, los cuales lejos de ser dos polos opuestos tienen un mismo origen teológico fundamentado en la Eucaristía. Los evangelistas sinópticos (Mateos, Marcos y Lucas) la entienden como rito cultual de consagración, mientras que el evangelista Juan como una acción social reflejada en el lavatorio de los pies.

Sin menospreciar en absoluto la base cultual de toda cofradía, será el pilar, benéfico-asistencial y social, el objeto de nuestro estudio.

 

1.2. LAS COFRADÍAS EN FUENTE DEL MAESTRE

Las primeras noticias de asociacionismo religioso en Fuente del Maestre se encuentran en las crónicas del visitador de la Orden de Santiago a la villa de Fuente del Maestre en el siglo XV; siendo la cofradía de la Cruz y la hermandad de San Pedro las dos primeras en nombrarse. Es tarea imposible recuperar todos los datos de cada una de las cofradías existentes puesto que los documentos más específicos, como pueden ser actas, libros de cuentas o inventarios, estaban custodiados en casas de mayordomos  y presidentes que con el paso del tiempo se han ido perdiendo. Por todo ello, la importancia radica no tanto en encontrar los orígenes sino en testimoniar su existencia.

Basándonos en las fuentes documentales citadas podemos rastrear las siguientes cofradías y hermandades en Fuente del Maestre[1].

Tabla 1: Cofradías y Hermandades en Fuente del Maestre.

COFRADÍA FECHA SEDE CANÓNICA
Cofradía de la Cruz 1548 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Hermandad de San Pedro 1644 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Nuestra Señora del Rosario 1644 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Dulce Nombre de Jesús 1654 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Nuestra Señora de la Cabeza 1654 Ermita de San Lázaro
Cofradía de San Francisco 1674 Convento Franciscano
Nuestra Señora de la Soledad 1675 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
San Marcos 1656 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
San Blas 1700 Convento Concepcionista
Hermandad de la Aurora 1732 Ermita de Santa Lucía
Hermandad de Santa Bárbara 1732 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Nuestra Señora de los Dolores 1733 Ermita de San Juan
Hermandad de Ánimas 1759 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Hermandad de San Antonio Abad (San Antón) 1768 Convento Concepcionista
Nuestra Señora de Belén 1769 Iglesia parroquial Ntra. Sra. Candelaria
Jesús de la Humildad 1869 Ermita de San Juan
Archicofradía Sagrado Corazón de Jesús 1870 Convento Franciscano
Conferencias de San Vicente Paúl 1872 Ermita del Espíritu Santo
Pía Unión de San Antonio 1898 Convento Franciscano
Virgen del Carmen 1900 Ermita de San Juan
Hermandad Virgen de Guadalupe 1910 Convento Franciscano
Hermandad del Mayor Dolor 1988 Convento Franciscano

 

Como se puede ver la trayectoria cofrade es larga, pudiéndose hablar de un camino ininterrumpido desde el siglo XV hasta la actualidad. Estas veintitrés cofradías no nacen todas a la vez ya que son fruto de una evolución histórica y teológica[2].

◘ Siglos XII-XIII: Cofradías de devoción a los santos protectores que agrupaban gentes de una misma profesión. En nuestro caso no tenemos constancias de cofradías en tiempos tan tempranos.

◘ Siglos XIV-XV: Cambio en el sentido religioso: Jesucristo en el horizonte devocional. Surgen las cofradías Sacramentales y cofradías de la Caridad para el enterramiento de los muertos.  En Fuente del Maestre encontramos testimonio existencial de la Cofradía de la Cruz y la Hermandad de San Pedro.

◘ Siglo XVI: El Concilio de Trento (1543-1565) promueve las cofradías de la Pasión (Semana Santa) al tiempo que ejerce un control sobre ellas. Nuestra Señora de la Soledad es un buen ejemplo de ello.

◘ Siglo XVII: La espiritualidad barroca lleva a la exteriorización del culto en escenarios urbanos. Al mismo tiempo, frente al protestantismo, la Contrarreforma promueve el culto a Jesús Sacramentado e Inmaculada Concepción de María. Es en este momento cuando nace la archicofradía del Sagrada Corazón de Jesús en Fuente del Maestre.

◘ Siglo XVIII: La Ilustración y la política regalista de los Borbones, especialmente con Carlos III, traerá una nueva moral laica que hará que muchas cofradías desaparezcan. Sin embargo los laicos tomarán las riendas de asociaciones como es el caso de las Conferencias de San Vicente Paúl.

◘ Siglo XIX: Es un periodo de declive y reorganización. Los desastres de la guerra de la Independencia y las desamortizaciones darán al traste con la riqueza de muchas cofradías. Como consecuencia algunas cofradías se unifican como es la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y la cofradía de nuestro Padre Jesús Nazareno. Las cofradías de la Pasión siguen siendo del gusto del gusto de la población decayendo las de  Glorias, Sacramentales y de Ánimas.

 

2. EL PAPEL DE LAS COFRADÍAS EN LA SOCIEDAD

Las cofradías no deben ser entendidas como masas anónimas; cierto es que su fuerza radica en el grupo pero para el cofrade particular pertenecer a una cofradía va mas allá del carácter religioso, puesto que lo coloca de forma clara dentro de las relaciones sociales.

Las cofradías en el Antiguo Régimen se van a constituir como uno de los pocos cauces asociativos, pues no hubo ninguna otra asociación que rebasara en número e implantación social a las cofradías. Por ello, las cofradías eran algo más que una asociación con fines religiosos, era un medio de afirmación social dentro de una sociedad legalmente desigualitaria. Por lo tanto, pertenecer a un grupo legitimado por la Iglesia, que aportaba sus propias normas, estatutos e insigneas, que se regía por normas comunes para todos, donde la renovación de cargos era anual y donde cualquier hermano podía aspirar a cargos de responsabilidad  permitía, especialmente para los cofrades de baja extracción social, el mejor modo de prestigio social.  En definitiva, la cofradía se convertía en la “célula social[3] del Antiguo Régimen.

La realidad cofrade estaba totalmente incardinada en el conjunto de la sociedad. Eran especialmente importantes para el pueblo llano ya que se convertía en casi su único cauce de convivencia y asociación. Sin embargo, a pesar de esta base popular, nobles y clérigo también se agrupaban en torno a cofradías ya fueran  mas generales, ya fueran en hermandades mas exclusivas tales como las nobiliarias, clericales o grupales de la mas diversa índole.

En definitiva, la pertenencia a una cofradía aportaba a todas las clases sociales.

Para el pueblo pertenecer a una cofradía era acceder a gracias espirituales y materiales, además le permitía abrirse a la sociedad otorgándole ocasiones de ocio y de desempeño de cargos directivos. Los cofrades, especialmente los de baja extracción, no obtenían grandes beneficios materiales pero sí mentales. La pertenencia a una cofradía, y más aún, el desempeño de cargos directivos en ellas aumentaba la autoestima, reforzaba su imagen pública, y por lo tanto, su consideración social. En definitiva consistía en la mejor vía para sentirse integrado en su comunidad.

En cuanto a los nobles, la pertenencia a una cofradía le permitía alcanzar gracias espirituales pero, pertenecer a una cofradía abierta a todo el pueblo le permitía además llevar a cabo una función directiva y tutelar de la sociedad. Era un modo de ejercer su dominio sobre su entorno a través del mecenazgo costeando fiestas, cultos, desempeñando cargos directivos. En ocasiones los nobles crearon hermandades cerradas y exclusivas por la cual se mostraba su posición privilegiada frente a la movilidad de ciertos sectores sociales en ascenso.

Finalmente los clérigos también se agruparán en torno a cofradías propias. Al igual que los grupos anteriores, estas cofradías tendrán un fin cultual, es decir, alcanzar gracias espirituales. Pero a diferencia de los grupos sociales anteriores, las hermandades clericales no responderán a mecanismos de diferenciación social, ya que el clero no necesitaba de ello, sino más bien a fines asistenciales entre sus miembros. Auxilio en la enfermedad, acompañamiento en el entierro y realización de sufragios serán los fines más frecuentes de estas cofradías.

Naturalmente, las cofradías y su labor asistencial se van a ir adaptando a cada núcleo poblacional, en cuanto que van a dar respuesta a una situación social concreta. Volviendo a nuestro centro de estudio, Fuente del Maestre, será necesario analizar su estructura social para luego pasar a ver qué cofradías y cómo se adaptan a este delimitado contexto.

Dos son los censos poblacionales que nos aportan datos sobre la estructura social en Fuente del Maestre durante el Antiguo Régimen. Por un lado, el “catastro de Ensenada” de 1753 y, pocos años más tarde el “censo de Floridablanca” de 1787.  Según el primero, la población fontanesa es de unos 4840 habitantes; el segundo la estima en 4790 habitantes. Este último nos presenta una población joven donde el 52´6% de la población tiene menos de 25 años[4]. Según el censo de Floridablanca, Fuente del Maestre se presenta como el segundo núcleo de población de la zona sólo superado por Zafra con una estimación de 1559 familias frente a las 1114 familias  de Fuente del Maestre. El resto de municipios oscilan entre las 880 familias de Villafranca de los Barros, las 997 de Los Santos de Maimona, las 1065 de Almendralejo o las 442 familias de Feria[5].

En cuanto a la estructuración social se nos presenta una sociedad desigual y dividida en estamentos. Por el censo de Floridablanca se hace referencia a la división estamental que nos aporta los siguientes datos: al estamento eclesiástico pertenecían 79 individuos, los nobles (en su mayoría hidalgos) eran 147 a los que habría que añadir 20 individuos adscritos al fuero militar. De este modo de las 1315 personas de las que se conocía su profesión, 246 eran privilegiados y 1069 pertenecían al estado llano. En líneas generales y hablando en términos absolutos podemos afirmar que la población de Fuente del Maestre durante el Antiguo Régimen está compuesta por el estamento religioso que ocupa el 6% de la población, por los nobles con un 12% y el estado llano con un 81% de la población fontanesa.

 

Cuadro 2: Estructura social de Fuente del Maestre. Siglo XVIII.

 Cuadro 2 Estructura social de Fuente del Maestre

Dentro de este 81% que ocupa el estado llano es posible hacer distinciones sociales en relación a su dedicación profesional. Tomando nuevamente el censo de Floridablanca de 1787 se describen las siguientes profesiones:

 

Cuadro 3: Estructura profesional en Fuente del Maestre. Siglo XVIII.

PROFESIÓN PROFESIÓN
Abogados 3 Labradores 320
Escribanos 3 Jornaleros 518
Empleados Sueldo Real 7 Artesanos 95
Estudiantes 36 Fabricantes 18
Criados 69
Demandante 1

 

Será en este núcleo poblacional de importante población, jerarquizada y estructurada, dedicada al sector primario, donde diversas cofradías nacerán en torno a cada uno de los estamentos sociales. De todas las cofradías fontanesas en este momento nos interesan aquellas cerradas y centradas en cada uno de los estamentos sociales que intentarán dar respuesta a sus necesidades espirituales y materiales.

Una de las cofradías de origen más antiguo será la Hermandad de San Pedro exclusiva del estamento eclesiástico; otra exclusivamente formada por personas pudientes es la Conferencia de San Vicente Paúl, tanto de hombres como de mujeres; finalmente, el pueblo llano también se agrupará siguiendo dos líneas, por un lado las cofradías gremiales como es la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza que aglutinaba a los labradores, o la Hermandad de Jesús de la Humildad que reunía a los artesanos locales; y por otro lado las cofradías asistenciales como es la Cofradía de la Virgen de los Dolores y que estaba orientada a las mujeres más desamparadas de la villa como eran las viudas.

3. COFRADIAS ESTAMENTALES

3.1. COFRADÍA CLERICAL

La hermandad de San Pedro, constituida únicamente por clérigos, es la más antigua de las aquí estudiadas. Los primeros documentos corresponden a los libros de cuentas que datan de 1644. Hermandad de tipo devocional, se encuentra bajo la advocación de San Pedro, primer obispo de Roma y patrón del clero. Su sede canónica se localiza en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria.

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FOTO 1: Imagen de San Pedro.

 

No se conservan los estatutos originales pero en las cuentas de 1665 se dice “en conformidad con constituciones detalladas” por lo que sabemos que debieron existir, al igual que una probación eclesiástica por parte del Obispado. A pesar de ello, y gracias a estos libros de cuentas que aún hoy se conservan es posible conocer aspectos tan interesantes como su organización, su economía y sus actividades cofrades.

En cuanto a la organización de la hermandad, ésta se estructura en torno a un mayordomo y oficiales cuya renovación es anual, más concretamente desde el día de Nuestra Señora de la Encarnación (25 de marzo). Lo más llamativo es el modo de votación para la renovación de estos cargos. Según nuevamente los libros de cuentas, a partir de 1644 el método es el siguiente: Congregados en el coro la junta directiva formada por el mayordomo, los oficiales, el presbítero mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, los dos alcaldes, los regidores y el notario, junto con los hermanos presbíteros se procede del siguiente modo. Los que configuran la junta directiva nombran al nuevo mayordomo, que debería ser un hermano con rentas ya que el mayorazgo llevaba asociado una aportación económica extra, sin embargo para los cargos de oficiales se hacen cédulas con el nombre de los hermanos. Se entran en un sombrero de donde se van sacando, la persona cuyo nombre esté escrito en ese papel elige a otro hermano como oficial. Y así hasta que se concluya con la elección.

El aspecto que mejor se conoce a través de sus libros de cuentas es precisamente su economía. Al ingreso en esta hermandad cada hermano debía de pagar una cuota de entrada a la que se unía una cuota anual el día de Nuestra Señora de la Candelaria ya fuera monetaria ya fuera en especie (aceite y/o cereal). De modo general, los ingresos procedían de las limosnas dominicales de los hermanos, las limosnas procesionales, limosnas de los cofrades, de ofrendas y limosnas de particulares, así como del pago del mayordomo. En lo que confiere a los gastos destacan los pagos al capellán por las misas, procesiones y órdenes de seminaristas, al predicador en la virgen del Rosario y al organista; de igual modo pagos al sastre por su trabajo realizado, al abogado y procurador por un  pleito con otra cofradía, al sacristán. Otra partida importante está destinada al mantenimiento como es la compra de cera, aceite para la lámpara y el pago de los gastos de las fiestas, incluidos 4 docenas de cohetes, de celebración de San Pedro.

Finalmente, las actividades cofrades llevadas a cabo por esta hermandad de San Pedro se pueden estructurar en torno a actividades de culto (procesión en la festividad de San Pedro, misas con predicador para la celebración de Nuestra Señora del Rosario), actividades benéficas (la atención de los hermanos en necesidad así como el pago de entierro de sus miembros) y actividades de corte social (celebraciones festivas populares el día de San Pedro).

 

3.2. COFRADÍA NOBILIARIA

A pesar de que la nobleza en Fuente del Maestre se constituyera fundamentalmente por hidalgos, lo cierto es que constituían un significativo 12% de la sociedad, por lo que al igual que el resto se estructurarán en torno a una asociación: las Conferencias de San Vicente Paul, divididas en hombres y mujeres.

La primera Conferencia de San Vicente Paúl nace en Francia el 23 de abril de 1833, por un grupo de siete jóvenes universitarios motivados por la mala situación de los pobres. Fue introducida en España por el músico madrileño Santiago Masarnau Fernández quien la había conocido en 1839 en París donde entonces residía y trabajaba. Inició sus actividades en 1849 en Madrid y se constituyó formalmente en 1850, aunque fue suprimida tras la revolución de 1868 e incautados sus bienes hasta 1874 cuando se autorizó de nuevo su funcionamiento.

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FOTO 2: Imagen de San Vicente Paúl.

 

No tardó mucho en llegar este sentimiento cristiano hasta Fuente del Maestre pues el 9 de abril de 1861 nace la Conferencia de San Vicente Paúl de la sección masculina. Habría que esperar sesenta y tres años para que apareciera la Conferencia femenina (13 de diciembre de 1924). Ambas nacen con el mismo espíritu de caridad y asistencia hacia los más pobres.

Su número de miembros era abierto pero su ingreso conllevaba una importante exigencia: debían ser mujeres y hombres pudientes económicamente, estos últimos eran en su mayoría hacendados, médicos, propietarios… Su organización se estructura en torno a una Junta Directiva constituida por el presidente, vicepresidente, secretario y tesorero. Sus estatutos no dicen nada acerca de la duración de estos cargos ni del sistema de elección. Semanalmente tenían lugar las reuniones ordinarias que en el caso de las señoras eran todos los lunes a las 15´30 horas en la ermita del Espíritu Santo, y en el caso de los hombres cada miércoles a la hora de ánimas en la casa de D. Fermín Sara y Conde sita en la calle Espíritu Santo 16.

Sus fuentes de ingresos económicos son muy variadas. En primer lugar la colecta secreta entre sus miembros durante las reuniones semanales, así como los donativos de socios protectores de la fundación. En segundo lugar las limosnas extraordinarias tanto en metálico como en especies (aceitunas, aceite, tocino…) procedentes de las más diversas índoles como las limosnas de sacerdotes, alcaldes, obispo… o los fondos recaudados en una velada literaria, en la colecta de un banquete o el 10% del valor de un décimo premiado en la lotería.

Las actividades cofrades se estructuran en torno a dos principales labores. Por un lado religiosa, y es que con el fin de mejorar su formación cristiana en las reuniones semanales se llevaba a cabo el rezo de preces, la lectura de un libro piadoso y la guía espiritual de un sacerdote. Además el día de San Vicente Paúl (27 de septiembre) tenía lugar misa con procesión. Por otro lado hay que destacar su importante labor benéfica a los pobres del pueblo. Entre sus actuaciones se encuentra la visita a las familias pobres, la asistencia de enfermos sin recursos, el suministro de recursos y medicinas a los necesitados y una especial vigilancia sobre niños huérfanos y abandonados para que asistieran a la escuela. El reparto de bienes se realizaba de dos maneras, o bien se entregaban los bienes procedentes de limosnas (panes, garbanzos…) o bien se entregaban bonos para ser canjeados en los establecimientos de la localidad. Aunque lo cierto es que esta ayuda estaba destinada a familias acogidas por la asociación, en ocasiones la ayuda era esporádica o puntual dependiendo de las necesidades.

 

3.3.  COFRADÍAS POPULARES

Ya se ha afirmado que las cofradías constituían el principal cauce asociativo  participativo del pueblo en una sociedad legalmente desigual. Por ello, el pueblo llano irá creando asociaciones religiosas las cuales, dirigidas exclusivamente por ellos atienda a sus concretas necesidades espirituales y materiales. En la ciudad de Fuente del Maestre, entre las muchas cofradías con este perfil popular vamos a centrarnos en tres, las cuales nacen en un grupo social muy concreto y con una finalidad muy determinada. Además, y a pesar de los avatares históricos, continúan su labor hoy en día, eso sí, con una visión más universal.

La más antigua en el tiempo, la primera noticia es de 1654, es la Hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza  creada por labradores y hacendados en una población mayoritariamente agrícola. Igualmente de tipo gremial se crea en 1869 la Sociedad de Socorro Mutuos de Artesanos “La Protectora” bajo la advocación de Jesús de la Humildad. De tipo devocional aparece en 1770 la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores constituida únicamente por mujeres con el fin de acompañar y socorrer a las mujeres, en especial a las viudas, población muy vulnerable durante el Antiguo Régimen.

 

3.3.1. HERMANDAD NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA

Hermandad gremial de labradores y hacendados, principal grupo social en Fuente del Maestre, estaba formada en sus orígenes por un número cerrado de 100 hermanos al que sólo se podía ingresar tras el fallecimiento de uno de ellos. De devoción mariana está bajo la advocación de Nuestra Señora de la Cabeza.

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FOTO 3: Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza.

 

La primera noticia que se ha podido rastrear sobre su existencia se encuentra en el libro I de defunciones parroquiales, donde el 5 de mayo de 1654, Diego Sánchez, labrador y mayordomo de esta hermandad ordena que se digan 5 misas por los fundadores de esta hermandad. La siguiente noticia no será hasta 1770 cuando en el libro IV de defunciones D. José Calixto Baca, vicario general y juez, insta para que se cumplan las normas pías de la hermandad. En el interrogatorio de la Real Audiencia de Cáceres de 1798, concretamente en respuesta a la pregunta veintidós, de la hermandad  se dice que  “no (posee) fincas ni fondos, sólo limosnas que piden los hermanos que lo emplean para adorno y culto de las imágenes y costear una función de misas cantadas”.

Debido a la antigüedad de esta hermandad no se conservan los estatutos fundacionales originales pero a lo largo de sus, al menos 400 años, ha sufrido tres renovaciones estatuarias. La primera tiene lugar el 9 de diciembre de 1829 donde se aprueban 15 artículos con los que suplantar los estatutos perdidos a causa de la guerra de la Independencia. La segunda renovación se lleva a cabo el 5 de agosto de 1905, donde 27 jóvenes de clase labradora reorganizan la extinguida hermandad mediante 13 artículos que, entre otros fija la celebración de la fiesta a la patrona el último domingo de Abril. La última y actual renovación ha tenido lugar en 1929.

Estos estatutos reciben la aprobación eclesiástica episcopal en 1905. Años más tarde, concretamente el 19 de abril de 1922, la hermandad recibe el título de Real convirtiéndose en mayordomo honorífico de la hermandad el rey Alfonso XIII y camarera honorífica su esposa Victoria Eugenia de Bahenberg.

Los hermanos se organizan en una junta directiva que se renueva anualmente con el voto de los hermanos salientes de dicha junta. Esta junta tiene lugar el mismo día de la festividad. Los requisitos para ejercer un cargo directivo son: tener buena conducta y honradez, estar avalado por algún socio y guardar una espera de tres años para poder ser reelegido. El cargo de mayordomo era de gran importancia aunque suponía una carga económica para quien lo ostentaba -90 reales de vellón- para gastos extraordinarios de la festividad.

El mantenimiento económico de la hermandad se limita a las cuotas de los hermanos y las limosnas de simpatizantes. En el año 1829 la cuota de entrada era de 10 reales de vellón y si era hijo de hermano sin estado, 5 reales.

Sus libros de cuentas reflejan unos ingresos que proceden de limosnas populares, limosnas de los devotos, venta de cebada y trigo pagado por los hermanos como cuotas, pago de los mayordomos por sus años de mayordomos y las cuotas de entrada de los hermanos. En cuanto los pagos se centran en pagar al predicador, en la compra de papel, cinta, ceras… En 1829 se produce un hecho más que significativo. Y es que todos los gastos de ese año irán destinado a la reedificación de la ermita extramuros de San Lázaro destruida por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia (1808-1814). Aparte de la ayuda económica, los hermanos aportaron sus carros y bestias para el acarreo de tierra y piedras. Una vez concluida, la ermita se convierte en la sede jurídica de dicha hermandad.

Finalmente, en cuanto a las actividades cofrades se pueden subdividir en tres apartados.

Por un lado actividades de culto, como es la misa cantada con sermón, posterior a la procesión el día de la festividad de la Virgen de la Cabeza; y la obtención de 50 días de indulgencias por la asistencia a los actos.

Por otro lado actividades sociales, como fue la aportación económica y material para la reedificación de la ermita de San Lázaro en1828 que repercutió en todo el pueblo.

Igualmente habría que hablar de actividades benéficas ya que la hermandad sufragaba los gastos de los hermanos, de su mujer o de los hijos solteros fallecidos, con el fin de no recibir un entierro de caridad.

 

3.3.2. SOCIEDAD DE SOCORRO MUTUOS DE ARTESANOS “LA PROTECTORA”

Constituida el 7 de marzo de 1869 por un grupo de cuatro amigos que “guiados por la Divina Providencia al pasar por una casa que a la sazón se quejaba un hombre enfermo amargamente” decidieron formar la sociedad con el fin de consolar a los hermanos en las calamidades  bajo la advocación de Jesús de la Humildad.

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FOTO 4: Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad.

De tipo gremial, agrupaba a los artesanos del pueblo, se constituía en miembros activos, es decir, artesanos menores de 45 años, sin enfermedad crónica que no esté bajo la vigilancia de la autoridad, y miembros honorarios que podía ser cualquier persona que quisiera contribuyendo con lo que guste recibiendo de este modo el acompañamiento de luces.

Los hermanos se organizaban en una Junta Directiva constituida por un presidente, un vicepresidente, seis vocales (estos ocho miembros tenían que ser hermanos artesanos), un secretario, un subsecretario, un tesorero, cuatro cobradores y cuatro mandatarios. Todos ellos son cargos honoríficos de al menos un año de duración, sin retribución y que sepan leer y escribir. Los estatutos fundacionales acotan muy bien las obligaciones de cada cargo.

La junta general a la que concurrirá también el alcalde primero y el cura párroco se celebraba cada Domingo de Ramos. En ella se renovaba la mitad de la junta directiva mediante suerte. Hecha la primera renovación en los años siguientes ya no se sorteaba sino que saldrían los antiguos que quedaban, de modo que todos los hermanos pudieran acceder a  un cargo directivo. Algunos de los miembros fundadores son Manuel Bernardo Álvarez, José Román, José Pallero y Francisco Valero Asensio.

Las actividades cofrades se dividen en dos aspectos:

Por un lado aparecen los actos de culto como son acompañar al patrón en la función y procesión que se celebra el Miércoles Santo por la tarde, sufragando los gastos de la misma; ofrecer los Santos Sacramentos alcanzando estos beneficios a la familia. En el archivo diocesano pacense a fecha de 22 de marzo de 1887, la hermandad pide autorización para la bendición de la imagen de Jesús de la Humildad que está en restauración para procesionar con ella durante la Semana Santa. Por lo que desde sus inicios se considera una hermandad penitencial.

Por otro lado hay que destacar su importante labor benéfica como es socorrer a los hermanos enfermos con 400 milésimas de escudo diarias; abonar los gastos de funeral en caso de fallecimiento; paga de jubilación; paga de viudedad de 200 milésimas de escudo diarias; cobertura de ciertos gastos médicos. Para poder certificar dichos gastos fue necesario que la hermandad contrate a un médico cirujano.

Única fuente de ingresos son las cuotas de los hermanos activos y de las limosnas de los hermanos honorarios. La cuota de entrada a la hermandad era de 400 milésimas de escudo a la que hay que añadir 100 milésimas semanales.

La ayudad mutua entre los hermanos artesanos ofrece a esta Hermandad un marcado carácter socio-asistencial que no puede limitarse a una simple sociedad de socorro mutuo de carácter laico, ya que al mismo tiempo nace con un marcado fin espiritual y penitencial.

 

3.3.3. HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES.

Se trata de una hermandad con una cierta peculiaridad ya que estaba integrada exclusivamente por mujeres, en concreto 72  en referencia a la tradición de los años de la Virgen. Para su ingreso, estas mujeres debían ser mayores de 15 años, o antes si estaban casadas con licencia de sus padres además de ser católica, bautizada y practicante. Si más mujeres quisieran ingresar recibirían el nombre de supernumerarias las cuales gozarían de todos los beneficios de la hermandad pero no tendrían voto ni oficio hasta que no hubiera vacante.

Hermandad de tipo devocional se encuentra bajo la advocación de la Virgen de los Dolores. Teniendo su sede canónica en la ermita intramuros de San Juan Bautista.

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FOTO 5: Imagen de Nuestra Señora de los Dolores.

En cuanto a su fundación como Escuela de María para mujeres tiene lugar el día 11 de Agosto de 1770 en Villafranca de los Barros. Sin embargo la devoción a la Virgen de los Dolores es mucho anterior. La primera referencia documental a dicha advocación aparece en el testamento de D.Rodrigo Ortíz Villafranca, que otorga en 1621 ante el escribano Francisco Guerrero Becerra “una pequeña casa en la calle Duarte para que la habite en el nombre de la Virgen, la viuda mas pobre de la villa”. Del mismo modo, y anterior a la fecha de fundación oficial de 1770, aparecen dos referencias en el libro de defunciones parroquiales de Fuente del Maestre, ambas de 1733. En la primera se dice que la cofradía de la Virgen de los Dolores paga el entierro al ermitaño de la ermita de San Juan, Francisco Marchena; la segunda afirma que, junto a la cofradía de la Aurora, la de los Dolores entierra a los más pobres de la villa.

La Escuela de María para hombres y mujeres contribuye a aumentar el culto mariano anterior a la fundación de la cofradía. De este modo mandan construir el altar mayor al escultor y tallista Francisco Valero que costó 6500 reales procedentes de limosnas entre 1733 y 1738. Además varias disposiciones testamentarias muestran este culto aportando bienes materiales.[6]

“Leonor Sánchez, labradora, carga a su casa de calle Bullones, 20 misas cantadas y su marido una arroba de aceite” (1736)

“Juan Muñoz Zamorano dona unas alhajas y carga a sus herederos con 8 misas rezadas y 1 cantada por un olivar situado en el Rascón y su casa en la calle Nueva” (1736)

“Alonso de Bolaños y Guzmán, 60 fanegas de tierra en el Moral, un molino lagar y un cortinal en el camino del Rascón se distribuyan para estipendiar las celebraciones litúrgicas de la Dolorosa” (1749)

Sin embargo las leyes desamortizadoras arrasan con todos los bienes excepto “la casita” de la calle Duarte (1621), tal vez por su finalidad benéfica. La cofradía sigue los mismos derroteros que sus bienes puesto que, a pesar del conocimiento exacto de su creación en 1770, su nombre no aparece en el listado de cofradías elaborado pocos años después por el Interrogatorio de la Real Audiencia de Cáceres (1789), ni es citada por el historiador local Gómez-Jara (1872) en su obra “Historia de Fuente del Maestre”. Puesto que según informa el bachiller Bolaños, cura arcipreste de Fuente del Maestre “No hay cofradías, ni congregaciones religiosas, pues todas ellas fueron disueltas desde 1837[7] sin embargo continúa la devoción con la función del viernes de Dolores.  No será hasta 1867 cuando D.Juan de la Cruz Gómez-Jara la restaura gracias a la aportación económica (22000 reales) de D.Alonso Ceballos y Rico.

Las hermanas se organizan en torno a una Junta de Gobierno constituida por la hermana mayor, dos conciliarias, una secretaria, dos enfermeras, una portera, una depositaria y dos monitoras. Cargos todos por periodo de un año. Y para evitar confusión sólo las hermanas que tienen oficio tienen voto en la elección de la hermana mayor y conciliarias. Cada hermana escribe tres nombres que serán dados a la secretaria. La que saque más votos será la hermana mayor y las dos siguientes las conciliarias. La elección de los demás oficios se hace privadamente entre la hermana mayor y las conciliarias.

En cuanto a la economía, no se ha encontrado nada en referencia a cuotas de ingreso o periódicas, por el contrario sólo se habla de limosnas de los devotos. En el libro de cuentas más antiguo que se posee (1809-1821) todas los ingresos provienen de los productos vendidos de sus cargas, especialmente aceite, y del censo de varias casas. Por otro lado, los gastos se estructuran en tono al pago del mantenimiento de las tierras (peonadas, platones, cavar los pies a los olivos…), al mantenimiento del culto (pago de misas rezadas, al predicador por el sermón, cera gastada en la novena…) y la ayuda económica entre las hermanas.

Y es que estos gastos reflejan las actividades cofrades de esta hermandad.

  • Mejora de la vida social: el cuidado de las tierras de cultivo conllevaba un gasto en peonadas que repercutía en jornaleros de la localidad; la cesión de la “casita” a la viuda más pobre ofrecía un cierto alivio para esa familia; el entierro de los más pobres de la localidad evitaba, en cierto modo, los entierros de caridad.
  • Mejora en la vida de fe de las hermanas: las novenas, misas cantadas, procesión y sermones ayudaban a este fin. Así como la escuela semanal con el rezo del rosario, lecturas y meditación, especialmente si alguna hermana recibe el viático o fallece.
  • Promoción de la solidaridad entre las hermanas cofrades: visitar a las hermanas enfermas y si se viera a una muy pobre avisar para que se le mande limosna; si alguna hermana necesitara cuidados se avisarán a las enfermeras para que le vayan a ayudar.

 

 

4. CONCLUSIONES

Retomando la idea con la que se empezó este estudio, las cofradías deben ser entendidas como verdaderas “células sociales”, organizadoras de la sociedad en todos sus ámbitos, a saber: en el ámbito del poder, por alcanzar cotas de privilegios u organizar las relaciones sociales; en el ámbito de la beneficencia, en la búsqueda de estrategias de solidaridad grupal; y por supuesto, en el ámbito cultual, dentro del amplio mundo de las creencias y devociones.

En definitiva, es necesario valorar la auténtica significación y las profundas connotaciones sociales de unas asociaciones que en muchos casos han sido despreciadas por su carácter populista, y en otras relegadas al campo de lo anecdótico y teatral.

BIBLIOGRAFÍA

 

  • VV. Historia de la previsión social en España, El Albir, Barcelona, 1981
  • Arias de Saavedra, I. Las cofradías y la dimensión social en la España del Antiguo Régimen, en cuadernos de Historia Moderna 2000, nº 25
  • Arias Saavedra, I. y López-Guadalupe Muñoz, M.L. Auge y control de la religiosidad popular andaluza en la España de la Contrarreforma. Granada.
  • López Casimiro, F., Reformismo ilustrado en la Baja Extremadura: Fuente del Maestre en la segunda mitad del siglo XVIII, en Estudios Extremeños
  • López López, Teodoro A. El asociacionismo religioso en la piedad popular
  • Martín Martín, Teodoro. Fuentes para el estudio de las Cofradías en el Antiguo Régimen, con ejemplos de La Vera (Cáceres) y Madrid.

 

Cuadro 4 Resumen

 

[1] Las fechas en cursiva  hacen referencia a la primera noticia de la que se tiene constancia testimonial de su existencia aunque es seguro que existiera con anterioridad; las fechas que aparecen subrayadas corresponde con el año exacto de su creación.

[2] AA.VV. Historia de la previsión social en España, El Albir, Barcelona, 1981, p.32.

[3] Arias de Saavedra, I. Las cofradías y la dimensión social en la España del Antiguo Régimen, en cuadernos de Historia Moderna 2000, nº 25, pp.189-232.

[4] López Casimiro, F., “Reformismo ilustrado en la Baja Extremadura: Fuente del Maestre en la segunda mitad del siglo XVIII”, en Estudios Extremeños, pp. 289-341.

[5] Para hallar la población total es necesario utilizar el coeficiente multiplicador de 4,3 aceptado por los especialistas en demografía histórica sobre el número de familias.

[6] Archivo Parroquial. Becerro viejo 1. Nº 48, 65 y 81.

[7] Archivo Diocesano de Badajoz. Legajo 674  nº24820.