Oct 011993
 

José Martín Vizcaíno.

Hermano Mayor-Presidente de la Cofradía de la Santísima Virgen del Puerto de Madrid

El Excmo. Sr. D. Antonio de Salcedo y Aguirre, primer marqués del Vadillo, corregidor de Plasencia (1.689 – 1.696) y de Madrid (1.715 – 1.729), en que murió, ha sido uno de los grandes devotos de la Virgen del Puerto, Patrona de la episcopal ciudad extremeña.

Cuando estaba en Plasencia robaron las alhajas que la Virgen tenía en el Camarín del Santuario y al saber la sacrílega noticia cuando se estaba afeitando, le produjo tal disgusto que hizo la promesa de no volverse a afeitar y mudar de ropa hasta encontrar a los ladrones, logrando apresarlos en Portugal.

Una vez de corregidor en Madrid, determinó hacer un Santuario a la Patrona de Plasencia, entre las riberas del Manzanares y los regios jardines del Palacio Real, encargando la obra al famoso arquitecto D. Pedro de Rivera, que edificó un templo de bellísima traza, declarado Monumento Nacional Histórico Artístico (28 – XII – 45), al que el generoso marqués dotó con profusión.

De esta manera se estableció en la Villa y Corte el culto a la Stma. Virgen del Puerto, el 8 de septiembre de 1.718, que ha proporcionado a Plasencia el señalado privilegio de ser la única población de España que tiene en Madrid Santuario propio de su Excelsa Patrona.

En el epitafio que cubre el sepulcro del fundador en le Santuario madrileño de la Virgen del Puerto, se puede leer una frase muy significativa: “Aquí está enterrado quien no debía haber nacido o no debía haber muerto”.

Durante estos doscientos sesenta y cinco años, la devoción de los placentinos, creciendo de día en día, se ha mantenido firme hasta cristalizar en la espléndida realidad de la Cofradía madrileña de la Stma. Virgen del Puerto de los momentos actuales.

El día 16 de octubre de 1.954, el prelado diocesano de Madrid – Alcalá aprobó canónicamente la Cofradía y sus Estatutos, y el día 18 de abril de 1.955, quedó constituida en el Santuario la primera Junta Directiva con D. José Montero Neria de Hermano Mayor y D. Ildefonso Prieto López de Director Espiritual, ambos ilustres placentinos ya fallecidos.

Para que el apostolado seglar de la Cofradía esté conforme, en lo posible, con las orientaciones del Concilio Vaticano II y para que en sus tareas participen el mayor número de cofrades, han sido creadas dentro de la Junta Directiva las Secciones siguientes:

  1. Asuntos Económicos: ingresos y gastos
  2. Caridad: canastillas de la Virgen, visitas a enfermos, socorros a necesitados.
  3. Fomento del Culto y Devoción: visita domiciliaria, adoración nocturna, camareras de la Virgen, semana mariológica, fiestas anuales, culto en la Ermita.
  4. Juventud: escolanía, excursiones, formación, deportes.
  5. Patrimonial: conservación y aumento del patrimonio, adquisición de bienes inventariables, restauración del Santuario por la Dirección General de Patrimonio Artístico y Cultural.
  6. Propaganda y Publicaciones: impresos, folletos, radio prensa, televisión.
  7. Relaciones Sociales: Arzobispado, parroquia, cofradías de la diócesis placentina y extremeñas en Madrid, hogar extremeño, obispado y autoridades de Plasencia.
  8. Transeúntes de Plasencia: orientación y ayuda.

El número de cofrades se aproxima a los 800.

Las fiestas mayores de abril y de septiembre adquieren cada año mayor solemnidad, así como la de octubre en honor de San Calixto I, el gran Papa de la Caridad y Patrono de las obras sociales.

El Sacramento del Matrimonio ha registrado, en el año 1.983, un promedio de 20 bodas mensuales.

Continúan celebrándose, los domingos y días de precepto, las tradicionales Misas de 11 ½ y 12 ½.

Con el fin de que el Santuario del Puerto llegue a ser el verdadero SANTUARIO EXTREMEÑO DE LA CAPITAL DE ESPAÑ, la Directiva de la Cofradía seguirá solicitando de los Ayuntamientos de la región las imágenes más representativas de Extremadura. Hasta ahora ocupan lugares preferentes en le Camarín de la Virgen, los cuadros de la Stma. Virgen de la Montaña, Patrona de Cáceres; de la Stma. Virgen de Argeme, Patrona de Coria; de Jesús Nazareno, titular de la Cofradía del Silencio de la Catedral de Plasencia; de la Stma. Virgen de la Salud, de arraigada devoción en Plasencia.

El Santuario del Puerto es un auténtico enclave de Plasencia en Madrid, ojalá lo fuera también de Extremadura.

Oct 011978
 

José Martín Vizcaíno.

En días turbulentos para España, cuando la benemérita Compañía de Jesús se ve obligada a tomar el camino del destierro y otros Institutos religiosos fueron expulsados de sus casas, vino a la vida el que había de fundar, en la bella ciudad episcopal de Plasencia, la Congregación de Hermanas Josefinas de la Stma. Trinidad.

Nace el 18 de Febrero de 1837, en Miedes de Atienza (Guadalajara) diócesis de Sigüenza, administrándole el Sacramento del Bautismo, el mismo día, el preceptor de la latinidad, D. Francisco Alonso, en la iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora.

A los 10 años, ingresa en el Seminario Conciliar de San Bartolomé de Sigüenza y destaca de tal manera, en aplicación y piedad, que el Sr. Obispo le dispensa del pago de los derechos de matrícula, desde el tercer año de Filosofía hasta que termina la carrera, doctorándose en Sagrada Teología con la calificación de Sobresaliente en la Universidad Central de Madrid, revalidándole el título de Doctor un Breve del Papa Pío IX.

El 21 de Mayo de 1864, recibe las Ordenes Menores y el Subdiaconado en el Palacio Episcopal de la Viña, de manos del Sr. Obispo de Plasencia, D. Gregorio Mª López Zaragoza, y el 24 de Septiembre, tres meses más tarde, el Diaconado, en su Capilla Episcopal.

El Sr. Obispo Auxiliar de Toledo, D. Francisco de Sales Crespo, lo Ordena Sacerdote, el 1 de Abril de 1865, en las Monjas del Santísimo Sacramento de la capital de España, celebrando su primera Misa, probablemente, según opinión del Sr. Santamera, sobrino y primer biógrafo, en el templo madrileño de la Virgen del Buen Consejo, de quien era muy devoto.

Una vez en la diócesis placentina, inicia su labor sacerdotal como Misionero Rural, recorriendo en este ejercicio gran parte de los pueblos diocesanos, y después, previo Economato en la iglesia de San Pedro, es nombrado Párroco de San Nicolás de Plasencia, en el concurso general de curatos vacantes de 1866.

El estado de la feligresía que había de gobernar durante 15 años, nos lo cuenta D. Isidoro José Morales, Párroco a la sazón ,en carta de 7 de Enero de 1943 “las costumbres eran cristianas de tradición, no maleadas todavía por el liberalismo y la mala prensa que apareció y se propagó más tarde y que tantos males ha causado a la sociedad presente”.

Si la parroquia era buena, su preparación era excelente. Contaba con una cultura acabada fruto de sus estudios anteriores, y con una magnífica formación pastoral, siempre confirmada con el buen ejemplo y del que dejó escrito: “el buen ejemplo vale más que cien sermones”.

Era además tan activa y laboriosa su actuación parroquial -confesiones, predicaciones, visitas a enfermos, etc.- que alguien llegó a decir de el esta encomiástica frase: “don Eladio no puede pecar…porque no tiene tiempo para ello”. Desde luego todos los feligreses le consideraban santo por su oración continua y algunos fenómenos místicos, como el arrobamiento y el don de lágrimas.

El año 1881, cuando gobernaba la diócesis un prelado insigne, Don Pedro Casas y Souto, fue nombrado por unanimidad de los votos del Cabildo y después de brillantísimas oposiciones, Canónigo Penitenciario de la Santa Iglesia Catedral.

Refiere Sor Margarita Josefa de los Dolores, cofundadora de las Josefinas, que el Sr. Obispo Dr. Casas y Souto, siempre que había vacante algún cargo sin retribución ya sabía a quien confiarlo, al que tenía la seguridad que había de aceptarlo gustosamente y desempeñarlo a la perfección: a don Eladio Mozas Santamera.

En la Crónica del Instituto por él fundado se lee este párrafo: “don Eladio era el Sacerdote a quien se encomendaba los cargos más difíciles, predicó durante 20 años en las Dominicas todos los 19 de cada mes, en las novenas y septenarios, era confesor de casi todas las religiosas de Plasencia, tenía cátedra en el Seminario Diocesano, formaba tribunal de los exámenes de ordenandos y colegiales. En la iglesia de Santo Domingo fundó la Cofradía de la Stma. Trinidad y levantó en su honor un retablo. También instituyó, en el Noviciado de las Josefinas, las Camareras del Sacramento para proveer de ornamentos sagrados a las iglesias pobres. CUATROCIENTAS SESENTA Y SEIS CARTAS SE CONSERVAN DE DIRECCIÓN ESPIRITUAL”.

En la recoleta capilla del Cristo de la Columna de la iglesia parroquial de San Nicolás, en medio de un intenso apostolado, conoció la difícil empresa de instituir una nueva Congregación religiosa y el Papa Pío IX, en audiencia particular concedida el año 1876, aprobó en todas sus partes el proyecto y le animó a llevarlo a la práctica, fundando la Congregación de Hermanas Josefinas de la Stma. Trinidad, que tantos sacrificios y desvelos le costó, el 18 de Febrero de 1886.

La primera casa de la Congregación se abrió en la C/ Zapatería, hoy Marqués de Mirabel, 35.

El 18 de Marzo de 1897, víspera de la fiesta de San José, moría en la capital de la diócesis en olor de santidad. Sus restos mortales reposan en la actualidad, junto con los de la Coofundadora, en la capilla de la Casa Madre de la C/ Buen Suceso, 2.

Esta es, en síntesis, la vida y obra de D. Eladio Mozas Santamera, que pasó por Plasencia y su Diócesis como un águila de vuelo imperial, reflejando en su retina las claridades del cielo y llevando hacia la eternidad la presa de muchísimas almas.

Pero, al pasar, no murió del todo, como no mueren del todo las águilas que han dejado en medio de las rocas el nido: el nido de la posteridad.

Un Instituto joven y dinámico conservará su recuerdo y prolongará su raza.

Las Religiosas Josefinas de la Stma. Trinidad, esparcidas con sus Casas de Nazaret por España, Portugal, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, América… llevando su nombre por consigna, luchan en las avanzadas de Cristo -Colegios, Hospitales, Asilos, Seminarios-, para bien de la Iglesia y peculiar honor de Plasencia y de España.