Oct 011985
 

José Emilio Estrella Estrella.

Desde que fuera asesinado un 26 de julio de 1541,en su palacio de Lima, los restos mortales de Francisco Pizarro sufrieron no pocas vicisitudes. Amigos de Pizarro, temiendo que los atacantes lo decapitaran para empalar su cabeza, lo enterraron esa misma tarde tras la iglesia. El cuerpo de Pizarro fue exhumado el 21 de junio de 1544 y vuelto enterrar con honores bajo el altar mayor de la iglesia. El cuerpo estuvo ahí 85 años. Luego cambió de lugar varias veces. En 1661 hubo una nueva exhumación y su cabeza se depositó en una caja de plomo, mientras que sus huesos se pusieron en un féretro. El documento que contenía esta información se descubrió en 1935, cuando ya repasaba otro Pizarro en la urna de la catedral.

Los restos de Francisco Pizarro, primero se tuvieron los conservados en forma de momia, en la catedral de Lima, desde 1881 hasta 1977. En este año, y en la misma catedral, se halló una caja de plomo con un cráneo dentro, que entonces se creyó que correspondía a Pizarro. El cráneo se correspondía con un esqueleto del que hasta entonces no se sabía a quien perteneció, por lo que cráneo y esqueleto fueron proclamados como auténticos restos de Francisco Pizarro. En su estudio intervinieron especialistas peruanos y norteamericanos.

La autenticidad de los restos de Francisco Pizarro es motivo de ardorosos debates en un simposio (diciembre 1985) en el que participaron historiadores, arqueólogos e investigadores vinculados al estudio de la conquista de América por los españoles. Algunos comienzan a sostener que la reconstrucción del rostro de Pizarro se ha hecho de tal forma que más parece el de un norteamericano que el de un español del siglo XVI y que los huesos utilizados para eslabonar sus restos datan de ocho años atrás. Dicho certamen fue auspiciado por la Universidad Ricardo Palma y el Centro de Estudios Históricos Militares de Perú, bajo el título:“Problemáticas sobre la autenticidad de los restos de Pizarro en la documentación histórica y científica”. Los que no están convencidos de la versión original de la osamenta del conquistador, afirman que los restos han sido estudiados desde dos enfoques: el histórico y el de laboratorios. Sostienen que el historiador presenta su tesis como convalidada por el científico y, a la inversa, el científico avalado por el historiador.

La problemática sobre la materia surgió en 1977 cuando aparecieron dos cajas. Una, que contenía la calavera de Pizarro, y otra, acerca de cuyo contenido hay varias versiones. Un documento aduce que son los restos del virrey don Antonio de Mendoza y otro menciona tres calaveras como huesos no identificados.

Dos historiadores prestigiosos han expuesto en sus tesis sus dudas sobre la autenticidad de los restos hallados en 1977. Según estos destacados historiadores, Pizarro tras ser asesinado por los partidarios de Diego de Almagro, fue enterrado en la cárcel de Lima, en 1544, pero después los restos de Francisco Pizarro fueron cambiados de lugar. Dicen que, según un estudio hecho por la policía de investigaciones del Perú, en 1979, la calavera hallada en la caja de plomo representaba rasgos feminoides y la masculinidad del resto fue cifrada solamente en un 65%, lo que contrasta con la valentía y fortaleza del carácter que se le reconocía Pizarro. Por otra parte, señalan ambos científicos-historiadores, la otra caja hallada en 1977 contenía una serie de huesos con los que se armaron tres esqueletos de adultos, ninguno de ellos completo y dos derechos de niño. El esqueleto de adulto, de 1,14 metros de estatura y de una edad cifrada en 60 años, fue asignado como el de Pizarro. Estos historiadores consideran este hecho como poco serio (diciembre 1984).

En enero de 1985, mi información al respecto, “es que después de 444 años de ser asesinado, Francisco Pizarro avistó realizadas su última voluntad: descansar en paz en la catedral de Lima. En su testamento, Pizarro quería ser enterrado en la catedral de Lima. Y para que se cumpliera su deseo Pizarro dejó 5000 pesos de oro. Ahora, finalmente, los restos mortales de Pizarro reposan en catafalco de mármol en la catedral que fundara, aunque ha sido reconstruida varias veces por ampliación o terremotos que la afectaron”.

Como hemos visto anteriormente, hay prestigiosos historiadores que tienen serias dudas y aseguran que no son los auténticos huesos de Francisco Pizarro los colocados en la catedral de Lima el 18 de enero de 1985.