Abr 132014
 

José Antonio Ramos Rubio y Oscar de San Macario Sánchez.

Se ha dicho que si queremos conocer la vida, cultura y costumbres de un pueblo tendremos que aproximarnos a la forma de entender y practicar su religión. Por otra parte, la historia no se entiende hoy como una relación de datos, fechas, grandes acontecimientos, etc.; hay que ir más allá y profundizar en la vida, creencias y sentimientos de sus habitantes. Ofrecemos un estudio científico (documental), histórico-artístico dedicado al culto religioso en las ermitas de la población cacereña del Casar de Cáceres. Es un trabajo de las  ermitas, oratorios, capillas que aborda muchos de los aspectos de la sociedad de nuestros mayores a la vez que nos ayuda a comprender mejor la nuestra. Esa sociedad estamental de designación divina, caracterizada por una fuerte organización gremial, con una economía predominantemente agraria de escasos intercambios, sometida constantemente a las inclemencias del tiempo, donde se desarrolló una cultura fuertemente impregnada de elementos religiosos, fue la causa de que se crearan muchos de los recintos sagrados que en su obra nos muestran estos dos investigadores. Las continuas crisis de producción agraria, las frecuentes epidemias, las constantes guerras favorecieron la situación y ayudaron a que se establecieran votos ante una imagen generalmente especializada, que obligaban a toda la población y a sus descendientes durante siglos, pero también a que surgieran con cierta frecuencia mecenas agradecidos a una determinada advocación, o a  que se crearan cofradías que se verían en la necesidad de construir aposentos adecuados donde recoger sus efigies veneradas. Las cofradías desempeñaron un papel fundamental en este proceso, imprimiendo un gran empuje a la cristianización de la sociedad al hermanarse todos los cofrades y desempeñar un papel esencialmente asistencial de ayuda a los enfermos, socorrer a las viudas y huérfanos, distribuir limosnas, enterrar a sus muertos y, sobre todo, celebrar con gran regocijo y esplendor el día de la fiesta de su devoción.

Es un estudio que  se limita a lo histórico y antropológico e incluso hagiográfico de cada una de las devociones, que se amplía con datos arqueológicos y artísticos tanto de los diferentes edificios, como de las distintas imágenes, retablos u objetos sagrados que albergan, para darnos una visión más global de los hechos. Y donde los amantes del arte sacro pueden encontrar un completo estudio de la estructura, características y decoración de cada uno de esos lugares a lo largo de su historia. El trabajo va acompañado además de notas a pie de página y fuentes documentales, fruto del trabajo de investigación de los autores, así como un gran número de fotografías que nos facilitan la comprensión.

 

La población del Casar de Cáceres se localiza entre los 39º 33’44’’ de latitud norte y los 6º 25’03’’ de longitud oeste. Detenerse a la comarca funcional de Cáceres de la que dista 10 km. La tensión del término municipal es de 130,29 km². El casco urbano está situado 365 m de altitud y rodeado por formas del relieve en el que destaca la penillanura con formas onduladas de escasa pendiente, siendo el punto más elevado el Pico del Águila con 434 m. El clima es del tipo mediterráneo subtropical con veranos muy calurosos e inviernos suaves, dando lugar a una vegetación característica del bosque de encinas y matorral compuesto por jara, romero, tomillo, retama.

Los restos más antiguos que se han localizado en su término municipal corresponden a la Edad de Bronce, localizándose en la zona conocida como La Jara un castro, donde se encontró una estela funeraria, entre otros restos. De la época romana destaca la construcción de la Vía de la Plata. También se ha localizado salpicadas en el terreno varias tumbas antropomorfas altomedievales.

En 1291, Sancho IV de Castilla concedió a Casar un privilegio para cultivar la tierra, conservándose en el archivo municipal la ratificación de Carlos IV.[]  Tras la caída del Antiguo Régimen en la localidad se constituyó en municipio constitucional en la región de Extremadura, quedando integrado desde 1834 en el Partido Judicial de Cáceres.

 

ERMITA DE SAN BARTOLOME

La ermita se ubica al Este de la población, en la calle del Santo Es una construcción de mampostería revestida en algunos paramentos con enfoscado aplantillado y la utilización de granito en pilares del interior de la ermita y en las dos portadas. Su arquitectura responde, como al resto de ermitas del Casar de Cáceres, a modelos populares, aunque ha sufrido numerosas remodelaciones.

En la fachada lateral tiene una puerta rectangular, adintelada, de cantería, en cuyo dintel se puede leer literalmente del Evangelio de San Juan: “NATANAEL LE CONTESTO MAESTRO. TU ERES EL HIJO DE DIOS (Jn 1,49)[1]. El nombre de Natanael significa Don de Dios, la explicación de encontrarnos con este texto en un templo de San Bartolomé radica en que Natanael es también llamado Bartolomé, oriundo de Caná de Galilea y Felipe se lo presenta a Jesús, predicó el Evangelio en Arabia y Armenia, donde murió mártir. En una de las fachadas hay un azulejo talaverano con la representación de San Bartolomé con su atributo o cuchillo en la mano y el demonio a sus pies al que tiene sujeto con una cadena.

Se accede al interior por una puerta en arco de medio punto dovelada, de cantería, rematada en un óculo y una espadaña popular. Una parte de la fachada principal está enfoscada y presenta un zócalo de piedra que además de su función ornamental, tienen excelentes aptitudes como barrera contra la humedad. Por ambas cualidades funcionan bien tanto en muros exteriores como en el interior de la casa.

En el interior hay una sola nave, con suelo de terrazo, dividida en cinco tramos, realizada en mampostería y pilares de cantería. La nave se cubre con techumbre a dos vertientes, y los tramos de la capilla mayor con bóveda de cuarto de esfera irregular y cañón con lunetos. La construcción es de tipo popular, del siglo XVII[2]. En el lado del Evangelio se conserva una imagen popular de la Virgen del Prado, copia de la que se encuentra en la ermita de su nombre, es una escultura de vestir del siglo XIX. También existen otras esculturas modernas como La Piedad o La Entrada de Jesús en Jerusalén, característica imagen de serie que encontramos por numerosos lugares de la geografía española y que procesiona en Domingo de Ramos, obra del año 1946 de la casa Bayroda de Casabó de Olot (Gerona) y fue diseñado por el imaginero catalán Jaime Martrús i Riera.

En el presbiterio, alrededor de la cúpula podemos leer la siguiente frase:  «Congregavit nos in unum Christi Amor» (Vida fraternal en comunidad)[3]. En la hornacina del retablo mayor está  la imagen de San Bartolomé, obra del escultor Tomás de la Huerta, fechada el 8 diciembre en de 1607[4], por el precio de 240 reales que recibió el escultor en dos plazos[5]. La imagen se nos ofrece en posición frontal, estática, viste túnica y manto, con el brazo derecho levantado teniendo su mano el cuchillo que simboliza el instrumento con el que fue degollado en su martirio, y con la mano izquierda soporta un libro y una cadena de hierro con la que sujeta al demonio, que se encuentra bajo sus pies[6]. Es una escultura muy expresiva, como ha querido manifestar el artista en el rostro del santo. En el presbiterio, en un lateral hay dos imágenes del Crucificado y la Magdalena orando, son modernas (de hacia 1950) y una copia bien conseguida del cuadro que pintara José de Ribera en 1639 “El martirio de San Felipe” (Museo del Prado), donación del artista casareño Pedro Rego Redondo a María Patrón Rey.

 

ERMITA DE SAN BENITO Y SAN BLAS

Está situada en las proximidades del centro urbano, es una sencilla edificación de mampostería encalada y con sillería en las esquinas y contrafuertes, ha sido muy remozada al cerrarse el culto en la ermita de San Blas y unificar en esta otra ermita ambas advocaciones, como nos manifiestan los dos azulejos talaveranos de la fábrica S. Timoneda situados en la fachada principal y en la cabecera con las representaciones de ambos santos. La fachada se abre en tres arcos de medio punto sobre columnas de granito que acceden a un pórtico con suelo de baldosas  y cubierta de cañón, y a la puerta de entrada a la ermita con arco de medio punto de cantería. Cubierta rematada en una espadaña popular, encalada, con tres pináculos.

En su interior presenta una nave dividida en dos tramos y presbiterio rectangular. La nave se cubre con bóveda de cañón y la capilla mayor con bóveda vaída. La fábrica es de estilo popular; la nave puede darse en los años finales del siglo XVI, y la capilla mayor en los inicios del siglo XVIII, en el exterior, lado de la Epístola, muy cercano al presbiterio, reza la siguiente inscripción: 1719 Mº. En 1794 don Gregorio Sánchez de Dios escribe sobre la ermita de San Benito: “A distancia de media legua y medio cuarto, a la mano derecha, distante cosa de 300 pasos del camino que va de este lugar al de Santiago del Campo, están dos ermitas, distante una de otra unos 60 pasos, en una dehesa de diferentes caballeros de Cáceres, las que antes de dar el rey esta dehesa eran del pueblo, y hoy se mantiene en posesión de ellas, la una con el título de San Benito Abad y la otra con el de María Santísima de Almonte. Se considera que este título es por estar cuarto y medio distante del río Almonte. La efigie de María Santísima es antiquísima, como la obra de la ermita. La de San Benito es más moderna[7].

En el presbiterio hay un retablo mayor de estilo rococó, del 1760, de un cuerpo con cuatro columnas estriadas decoradas con rocallas; en los Intercolumnios, imágenes de San Benito, un crucificado moderno y San Blas; en el remate, una pintura con representación de la imposición de la casulla a San Ildefonso, de finales del siglo XVIII.

Aquí se trasladó desde la ermita de San Blas la imagen moderna de Ntra. Sra. de Almonte (réplica realizada en 1999) de la imagen gótica del siglo XIV, se nos ofrece la Virgen María en pie, sostenida en una peana y sujetando al Niño Jesús con su brazo izquierdo, representando a la Odegetria bizantina como conductora de su Hijo que adopta una actitud bendiciendo con la mano derecha y con la izquierda porta el libro de la divina sabiduría. La Virgen tiene en la mano derecha una fruta esférica, típico de la imaginería medieval.

ERMITA DE SAN BLAS (Antigua)

La que fuera antigua ermita de San Blas se encuentra a 4 km al norte del Casar de Cáceres. El escritor Martín Gil, que vivió durante varios años en esta localidad, documenta esta ermita en los inicios del siglo XVI, según el Libro de Cofradías que actualmente se conserva en el Archivo Diocesano de Cáceres[8]. Pero, la ermita es muy más antigua, fue una iglesia mozárabe de una sola nave abovedada y con un solo ábside en herradura coronada por bóveda, con cabecera exterior curva.  En planta el ábside posee forma de herradura y remate en casquete hemiesférico. La nave estaría cubierta por una bóveda de cañón sustentada en los muros[9].

Además, el edificio presenta restauraciones de la época medieval, que consistieron en completarlo que faltaba de la bóveda del ábside, cubrir la nave con una techumbre a dos aguas que iba sustentada por un arco reforzado con contrafuertes exteriores. En el siglo XVI se añadiría la sacristía y se realizarían otro tipo de construcciones adosadas como habitaciones auxiliares. Todos los muros están cubiertos por una capa de enlucido que ocultan las distintas remodelaciones llevadas a cabo en el tiempo.

En la actualidad nos encontramos ante lo que fue una fábrica eclesial y que ahora es destinada a usos particulares. Gracias a los estudios de Martín Gil y la descripción y fotografías que realizó en el año 1933 podemos hacernos una idea de cómo fue la antigua ermita. Construcción de mampostería de nave única que se cubría con madera y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. La capilla mayor tenía un retablo de los inicios del siglo XVII, desaparecido, que se estructuraba en predela y un cuerpo con dos columnas de capitel corintio y ático con un óleo sobre tabla. Existían en este retablo seis tablas pintadas al óleo o las representaciones de santos y, en el centro, una hornacina avenerada con la imagen de Nuestra Señora del Almonte[10]. Es interesante el estudio de esta escultura, desaparecida, se nos ofrece la Virgen María en pie, sostenida en una peana y sujetando al Niño Jesús con su brazo izquierdo, representando a la Odegetria bizantina como conductora de su Hijo que adopta una actitud bendiciendo con la mano derecha y con la izquierda porta el libro de la divina sabiduría. La Virgen tiene en la mano derecha una fruta esférica, típico de la imaginería medieval. Estamos ante una obra gótica de la primera mitad del siglo XIV[11]. Actualmente, existe una réplica en madera policromada realizada en 1999 (actualmente se encuentra en el muro del Evangelio de la ermita de San Benito y San Blas), trasladadas a esta ermita cuando se cerró al culto.

ERMITA DE LOS MARTIRES

Situada junto al cementerio de la población, en la Avda. Ejido de Abajo, actúa como capilla del mismo. Es una construcción de mampostería del siglo XVI[12], con importantes remodelaciones acometidas en el siglo XVIII, la última reforma tuvo lugar en el año 2012. La brigada de obras del Ayuntamiento se encargó de darle una capa de pintura a la fachada.

Se accede al interior de la ermita mediante una puerta  en arco de medio punto, que se abre en el hastial de los pies y va precedida por un pórtico con tres arcos rebajados, que fue construido a finales del siglo XVI, según los mandamientos ordenados por el licenciado Lorenzo González en la visita del año 1597, donde se hace referencia su construcción y a los costes del mismo entre 1740 maravedíes que dejó María Hernández “para hazer un portal delante de la puerta mayor con dos pilares”[13]. la cofradía potenció la devoción a la Virgen del Consuelo, imagen titular que preside el altar mayor, a los mártires San Fabián y San Sebastián, que también reciben culto en la ermita.

El interior de la ermita consta de una nave rectangular dividida en dos tramos, y capilla mayor de testero plano, los arcos de separación son de medio punto, y la cubierta se dispone a dos aguas. Destacando el presbiterio mediante un simple escalón y mayor elevación de la cubierta.

En el lado del Evangelio se conserva un óleo sobre lienzo, con la representación de San Marcos, excesivamente retocado en el año 1968 por A. L. Barrera. En el presbiterio hay un púlpito con soporte de columna granítica, de carácter popular y datación incierta; el antepecho es moderno. El altar mayor lo remata un espléndido ventanal con vidrieras contemporáneas polícromas con la representación de Cristo Resucitado, que permiten la entrada de luz al interior.

El retablo mayor es obra moderna procedente de los talleres de Escultura Religiosa Tena de Valencia. Preside el retablo una imagen de vestir de la Virgen del Consuelo, con cara y manos talladas, obra popular del siglo XVIII. A ambos lados del retablo mayor están las imágenes de los santos mártires Fabián y Sebastián. En la visita del año 1578 un mandamiento refiere lo siguiente: “otro si mandó al mayordomo que al presente es de la dicha ermita haga azer vna imagen de San Fabián de bulto que sea buena e la haga entera e los dos o tres pedazos de santos que están en ella sea atento que conviene de adeçenzar que lo cumpla dentro de tres meses con pena de dos ducados y se renuebe San Sebastián y ambos se pongan en la caxa del retablo[14]. La imagen de San Fabián es obra del siglo XVI, del entallador Juan de Santillana[15], aparece representado con los atributos episcopales: alba, capa pluvial, mitra, báculo y la actitud de bendecir.

En lo que se refiere a la imagen de San Sebastián la primera noticia documental que tenemos es el mandamiento anteriormente citado con fecha 1578. Aunque la imagen actual sustituyó a otra anterior –que se encontraba en deplorable estado de conservación-  según consta en la Visita del 27 abril del año 1605, el visitador, fray Martín de Vivanco ordena lo siguiente: “Otro si por quanto en la hermita  de San Sebastián está el santo muy indecente y disfugurado, mandó su merced al mayordomo que al ora presente es de la dicha ermita haga vn San Sebastián de el alcançe que la dicha hermita tiene e si algo faltare lo preste la hermita de señor Santiago y lo cumplan los dichos mayordomos so pena de dos ducados[16]. La imagen de San Sebastián que se nos ofrece como un joven adolescente, semidesnudo, atado un árbol y erizado de flechas, fue realizada en el primer decenio del siglo XVII por Pedro de la Quadra Rios, según constatamos en los pagos que se realizaron[17].

En el lado de la Epístola se conserva un óleo sobre lienzo con la representación de Dios Padre y las Ánimas del Purgatorio, de finales del siglo XVIII. Mucho ha destacado en el Casar de Cáceres la Cofradía de Animas, institución secular, es la expresión de la necesidad de purificación del alma en la tierra[18]. La cofradía data del siglo XVI, según testamento fechado en el año 1500 por el cual se legan bienes pecuniarios para misas de la Cofradía de Animas del Purgatorio[19]. La Cofradía está constituida por los mayordomos y los diputados, si bien todos los vecinos son candidatos a conformar la forman datos anuales. La componen dos mayordomos y ocho diputados. Las condiciones exigidas a los miembros de la cofradía son pocas y sencillas, basta con estar casado y residir en la localidad. Al término del mandato se eligen los próximos mayordomos y diputados. Los actos en el año celebra la cofradía son los siguientes: la Ronda de Reyes, Misas de difuntos, Reparto de la Bolla y la Mesa del Ramo. Todos ellos se han mantenido a lo largo de los siglos como obligaciones importantes, aunque algunos han modificado su esencia[20].

El resto de bienes muebles que posee la ermita corresponden a una Inmaculada de Olot, en el Altar Mayor, una imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria, Patrona de Canarias, sin mérito artístico alguno, así como varios cuadros contemporáneos donados por devotos hace algunos años con las representaciones de los Mártires, así como un cuadro- litografía popular de principios del siglo XX con la representación de San Antonio con el Niño.

El día 26 de enero se celebra la fiesta de los Santos Mártires en su ermita. Esta congregación religiosa y popular que se organiza en torno a la ermita tiene como alicientes los aperitivos que se ofrecen al público asistente patatera, tortas de Arroyo de la Luz y roscas de anís a la venta, y la tradicional mesa de ofrendas con una puja donde se sucederán las delicias de la tierra: dulces artesanos, buenos vinos y embutidos ibéricos. A media mañana se celebra una misa de campaña y, posteriormente, algunas actuaciones folclóricas. Generalmente, todo lo que se recauda va destinado a fines sociales caritativos.

 ERMITA DE SAN JERONIMO

Situada en un descampado próxima al Casar de Cáceres[21], situada en la carretera que conduce a la población de Arroyo de la Luz, perteneciente a la jurisdicción de la Parroquia del Beato Espínola de Cáceres. Edificio rematado con contrafuertes que se levantan en sus cuatro esquinas, una pequeña espadaña y paredes encaladas. Es una sencilla construcción de mampostería encalada, con una nave dividida en dos tramos cubiertas con bóvedas de aristas y cabecera rectangular cubierta con bóveda de aristas, presentando al exterior una  estructura a dos aguas. En el muro de la Epístola hay una pequeña habitación que cumple las funciones de sacristía, cubierta con bóveda de aristas y una ventana en arco de medio punto que permite la entrada de luz. La puerta de entrada se sitúa los pies, adintelada y enmarcada por un arco de medio punto; sobre el mismo lienzo, una espadaña popular. Es una obra del siglo XVIII, se ha conservado muy bien gracias al esmero de la familia González Calzada.

En el interior, en el muro del Evangelio, hay dos imágenes modernas de la Virgen de Fátima y Santa Rita, de hacia 1916; y en el muro de la Epístola una pila de agua bendita de una pieza del siglo XVIII, de granito; por encima de ella, hay una pequeña imagen de San Antonio con el Niño sobre una peana, de escaso valor artístico y un Crucificado pintado sobre una cruz, interesante obra artística del siglo XVIII.

Hemos de destacar un óleo sobre lienzo que representa a San Jerónimo en un lateral del altar mayor; el santo aparece representado en el momento en que le sorprende una poderosa luz que entendemos es el momento de la llegada del ángel que, con el sonido de su trompeta, lo distrae de sus oraciones. Su figura ocupa toda la escena de cuerpo entero, arrodillado, con sus atributos. Detrás suyo asoma la cabeza del león[22] y en las manos sostiene una cruz y en la diestra una piedra con la cual aparece en algunas otras escenas golpeándose el pecho. Hay una calavera bajo el tronco en el que se apoya el santo, y el capelo o sombrero cardenalicio, símbolos iconográficos tradicionalmente vinculados  a San Jerónimo, cuyo cuerpo desnudo le cubre parcialmente con una tela de intenso color rojo, formada por amplísimos pliegues que le proporcionan un considerable volumen. Concretamente en el torso el contraste de luces y sombras consiguen representar un cuerpo envejecido con gran realismo.

Es un lienzo inédito, consiguiendo el arista anónimo una composición correcta y un dibujo flexible y equilibrado, en  una escena característica de las representaciones de artistas la escuela castellana, ubicada en un paisaje boscoso dado que el capelo aparece anudado al tronco de un árbol en el ángulo derecho inferior, y San Jerónimo aparece con la mirada fija, casi en éxtasis, arrodillado encima de ramajes. El lienzo no está firmado ni fechado, consideramos que se trata de una obra de los inicios del siglo XIX, en mal estado de conservación.

Preside el presbiterio un  retablo mayor retablo rococó, de un cuerpo y tres calles con dos columnas estriadas y rocallas y remate en frontón, restaurado en el año 2006 por el Taller de Restauraciones “Gótico”, con una hornacina central entre dos columnas estriadas que alberga la imagen de San Jerónimo, de discreto valor artístico. A ambos lados de la imagen de San Jerónimo, hay un Corazón de Jesús y una imagen de la Virgen del Carmen, de los Talleres de Olot (Gerona), de la primera mitad del siglo XX.

ERMITA DE SAN FRANCISCO

Próxima al Casar de Cáceres, perteneciente a la jurisdicción de la Parroquia de San Juan de Cáceres, está en el lugar conocido como “Las Viñas de la Mata” a 5 kms. del Casar de Cáceres. Es una construcción posiblemente del siglo XVII, avalada por la fecha que figura en una inscripción de la fachada principal, junto a la puerta de acceso a la ermita: “1724”, y al otro lado, hay un mural de azulejos  que representa la Estigmatización de San Francisco, fechado en la parte inferior izquierda: “1743”.

Es una construcción de mampostería con la mayor parte de los paramentos encalados. A la ermita se accede por un pórtico construido en el año 1940 y que nuevamente ha sido reformado recientemente. Una puerta en arco de medio punto de cantería permite el acceso al interior, rematada por una espadaña popular y toda la fábrica eclesial está coronada en sus frentes y laterales con pináculos, coronando la altura de la cúpula semiesférica al exterior un pináculo que remata la techumbre de la cubierta de teja árabe. Sencillas ventanas cuadrangulares permiten la entrada de luz al interior de la ermita.

En el interior presenta nave única con cúpula semiesférica rebajada en la capilla mayor, y bóveda de cañón con lunetos en los tramos de la nave.

Tiene un solo altar presidido por  una imagen de San Francisco de escaso valor artístico del siglo XVIII, la antigua desapareció a finales del siglo XIX. Existieron en esta ermita algunos frescos, como una pintura que representaba a San Francisco, desapareció en una de las restauraciones llevadas a cabo en la ermita, fue sustituida por el  mosaico de azulejos citado anteriormente, fechado en el año 1743.

ERMITA DE NTRA. SRA. DEL PRADO

Se encuentra en un descampado denominado “Viñas de la Jara” a 8 km de la localidad, donde existen algunas tumbas altomedievales antropomorfas excavadas en la roca correspondientes al siglo VII d. C.

El edificio cuenta con un pórtico con arcos de medio punto sobre columnas de granito que soportan bóvedas de aristas de ladrillo, circundando la cabecera, el costado de la epístola y el hastial de los pies. En el pórtico luce un azulejo talaverano con la imagen de la Virgen, recordando el día de su Coronación Canónica, 1988 y el nombre de la  familia Tovar Patrón que regaló dicho azulejo a la ermita. Los primeros testimonios documentales corresponden al año 1524[23].

La ermita tiene una nave dividida en dos tramos con un coro alto a los pies y cubierta con bóveda de cañón con lunetos, y presbiterio cerrado con interesante bóveda de terceletes en cuya clave está el escudo policromado de los Golfines, mecenas que ayudarían económicamente a la construcción del presbiterio en los años finales del siglo XV[24]. Un camarín cubierto con cúpula semiesférica con pechinas, obra del siglo XVIII, concretamente en el año 1788[25], dándole entrada por la sacristía vieja y que se ha embellecido recientemente con columnas de mármol y cuatro de las mujeres fuertes pintadas por el pintor Ortiz de Badajoz en las pechinas del camarín, de las existentes en el Real Monasterio de Guadalupe: Rut[26], Jael[27], Judit[28] y Esther[29], donación de la familia Pérez López en el año 1992, con marquetería realizada a mano en Rabat (Marruecos). En el año 1721 se realizó una importante obra en el portal de la ermita. Y una visita que hace a la ermita el obispo don Juan José García Álvaro en el año 1758, ordena que se quiten del altar los Milagros y se pongan en las paredes de la capilla[30].

Pueden distinguirse varios momentos constructivos que van desde el más antiguo en el presbiterio de finales del siglo XV, la nave es de los años finales del siglo XVII y el camarín del siglo XVIII. El presbítero Benito Boxoyo considera que la propia población tuvo su lugar de origen “…en el sitio que hoy están las viñas de Santa María del Prado, en que hay una hermosa iglesia dedicada a nuestra Señora y acaso sería la parroquia del antiguo pueblo, que parece haberse reedificado por los años 1500, según consta de un recibo de cierta limosna, que dejó para esta obra don Alonso Golfín y pagó su hijo el camarero Sancho de Paredes, cuyas armas están en la clave y crucero de la capilla mayor”[31].

En el lado del Evangelio se conserva un óleo sobre lienzo con la representación de San Juan Evangelista escribiendo el Apocalipsis, del siglo XVIII, con un marco de rocallas, se nos presenta el evangelista de cuerpo entero con un paisaje de fondo, identificado por el simbólico iconográfico como es el águila que se le acerca con un tintero en el pico, el evangelista fija su mirada ante la aparición de la Virgen, en el extremo izquierdo del cuadro, obra del pintor Nicolás Antonio José Hidalgo, natural de Villanueva de la Serena; y otro óleo con la Adoración de los Pastores, obra también realizada por el pintor  Nicolás Antonio José Hidalgo, siendo restaurados en el siglo XVIII por su sobrino Ignacio José Hidalgo Gallardo, tal y como consta en una inscripción existente en el óleo de la Adoración de los Pastores: “Ygnacio Joseph a Renovado esta Hobra De Su Maestro este año de 1766. Son naturales de Villanueva de la Serena”. Cuadros que llevan marco de rocallas ejecutados por Vicente Barbadillo y el dorado por Antonio Bernal y Quirós. El cuadro muestra una estudiada composición triangular, las claras tonalidades en las carnaciones del Niño y los pañales en que está envuelto resaltan sobre el conjunto en que predominan los tonos cálidos. Es evidente la inspiración sevillana en esta composición[32]. En el camarín un Niño Jesús vestido, popular, del siglo XVIII.

En el presbiterio hay una verja de hierro separando de la nave, del siglo XIX. Un grupo de pinturas murales trasladadas a lienzo: Anunciación, Coronación de la Virgen y  Asunción, de finales del siglo XIX; Cristo predicando el sermón de la montaña y Cristo predicando ante varios templos paganos, son obras del año 1930; la representación de la Coronación de la Virgen está firmada por José María López Rodillo. Es importante destacar que en la ermita se halla una campañita con una inscripción singular: “Es parte de la que tocó por sí sola el año de mil cuatrocientos cuarenta y cinco”. El púlpito de hierro se realizó en el año 1788[33].

Retablo mayor rococó en el ábside, de mediados del siglo XVIII, con un cuerpo rematado con dos ángeles tocando trompetas; la decoración es de rocallas, fue dorado del año 1777; en él, se encuentra un imagen vestida, aunque es de talla completa, tiene rostrillo y corona de plata del siglo XVIII, piezas probablemente salmantinas; la parte inferior del retablo, un imagen de vestir del Niño Jesús del siglo XVIII. A los lados del retablo hay dos cuadros de Jesús predicando en el monte y San Pablo en el Areópago de Atenas. En la hornacina principal del retablo mayor se encuentra una vetusta imagen de la Virgen de los años iniciales del siglo XIV. Es una talla completa a la que se tiene gran devoción bajo la advocación de Santa María del Prado. Consiste en una escultura en madera labrada con tronco y cabeza que recibió una importante reforma en el siglo XVIII, convirtiendo claramente en a la imagen en una especie de maniquí, con los brazos y las manos movibles, según el asiento que pudo comprobar el profesor García Mogollón en el Libro de Cuentas de la Cofradía de Nuestra Sra. del Prado[34]. Según este documento en el año 1767 realiza importantes reparaciones el pintor oriundo de Villanueva de la Serena, el citado Ignacio José Hidalgo. La parte inferior de la talla es uno de los pocos vestigios que quedan de la primitiva talla, estamos de acuerdo con el profesor García Mogollón que considera que no era una talla sedente sino que se encontraba de pie y es posible que llevará a su hijo en el brazo izquierdo a la manera de una Odegetria bizantina[35]. Fue coronada canónicamente el 15 de agosto de 1988 por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Coria-Cáceres don Jesús Domínguez, el promotor de la idea fue el párroco don Esteban Durán.

La fiesta en honor a la Virgen se celebra el lunes de Pascua de Resurrección, también llamada “Día de las Cruces”, celebrándose una importante romería a la que acuden los vecinos de la localidad y de otros lugares cercanos. Se celebra la Santa Misa y se saca a la Virgen en procesión. La Virgen se traslada todos los años al pueblo en el mes de septiembre donde se celebra un novenario solemne. En el año 1580 el visitador ordena al mayordomo de la Cofradía en el lugar donde salen a recibir las cruces el día que van de romería, se haga una cruz de piedra, en la forma que al cura de pareciere. Ya por estos años podemos encontrar actas con las obligaciones propios del ermitaño como son la limpieza de la ermita, el cuidado de los árboles del monte que la rodea, asistencia a los sacerdotes que van a la ermita y la de agradar a las personas que acudan a la ermita, pedir limosna con una tablilla en la que está la efigie de la Virgen del Prado[36].

Así elogia don Gregorio Sánchez de Dios este paraje donde se encuentra la ermita de la Virgen del Prado, en 1794: “A legua y media de distancia de este pueblo –se refiere al Casar de Cáceres- y en su término hacia el poniente, en el sitio que llaman de La Jara (donde hay vestigios de haber habido población, y en las excavaciones que hacen los dueños de aquellas heredades para laborear sus viñas, se encuentran monedas muy antiguas) se venera en su ermita, muy decente, la imagen de María Santísima con el título del Prado, a la que los pueblos inmediatos tienen grande devoción, y éste en sus afliciones la trae en procesión a la parroquia, para conseguir por su intercesión los divinos beneficios. El expresado sitio de La Jara en la primavera es un jardín natural muy delicioso por la abundancia y diversidad de flores, principalmente rosas, de las que se proveen los boticarios de Cáceres, Alcántara, Brozas…”[37].

Todo comenzó, según una venerable tradición, en un hecho acaecido en el año 1173. Cáceres fue conquistada a los árabes en 1171, pero a continuación fue recuperada por éstos. Las fuerzas cristianas fueron rehaciendo sede de la derrota y presentaron batalla a las musulmanas en los parajes en que se levanta la ermita. El capitán de estas mesnadas era el fundador de la Orden Militar de Santiago entonces se conocían como los hermanos “fratres” de Cáceres y que eran mitad monjes, mitad guerreros. La leyenda empieza cuando viéndose en situación apurada don Pedro Fernández Hurtado de Fuenteencalada, que así se llamaba, invocó a la Virgen “ten tu día”, que le sonrió desde una nube y descendió a tierra en forma de aldeana que prometió de agua de una fuente próxima a un ejército que había soportado durante un día a un enemigo aguerrido y al calor sofocante de la tierra extremeña.

A través de los libros de la Cofradía hay bastantes inventarios. De tal modo que puede saberse lo que ha pertenecido a la Virgen del Prado a lo largo de historia. Podemos poner un ejemplo, al final del Tomo Primero del Inventario del año 1652, anotamos literalmente:

La escritura de un censo de 20 ducados.

Dos ovejas.

Un cáliz de plata con patena, labrado.

Un cáliz con patena de plata y estaño. Los dos tienen caja de madera.

Dos amitos.

Tres misales.

Una casulla de tafetán, color colorada.

Un paño de mano para los sacerdotes.

Una camisa para el altar.

Dos candeleros pequeños de altar.

Cuatro vinajeras, dos de barro y dos de cobre.

Un vestido de raso blanco con rosas amarillas y manto azul.

Dos pares de manteles para el altar mayor.

Una taza de estaño.

Una capa de damasco colorado con ramos guarnecidos de galones.

Una saya de tafetán con mantilla azul.

Tres vestidos de lana con flores. Una manta de tafetán. Unos cuerpos: tres vestidos de tafetán, unos cuerpos de damasco.

Una camisa labrada con seda negra.

Un coletillo y mangas.

Diez tocados.

Un rosario de cuentas de aguamarina, labrado. Otro medio rosario de lo mismo.

Un paño labrado con seda verde y colorada para el altar.

Un frontal de damasco.

Un ara, dos pares de corporales, tres tafetanes. Dos pares de corporales. Un raso de damasco verde que tiene el señor San Juan vestido.

Unas toallas.

Lámpara de aljofar con vidrieras.

Un arca.

Una vara para las fiestas.

Un facistol. Unas andas. Una bula de pergamino de los ejercicios de la Cofradía[38].

 

ERMITA DE SANTIAGO

Próxima a la ermita de Santiago, situada al final de la calle Larga, enclavada en la Vía de la Plata (comunicaba Emérita Augusta con Asturica), hay un miliario, que podemos encontrarnos con varios desde la casa del Berrueto, por el camino del mismo nombre hasta las casas de la Perala. La Vía cruza el Éjido de Casar de Cáceres hacia la ermita de Santiago y, por el Camino de las Barcas, alcanza la siguiente mansio: Turmulus, situada a XX M.P. de Castra Caecilia, en el llamado Vado de Alconetar, punto de paso obligado de todas las vías de comunicación N-S y viceversa del oeste peninsular. La mansio Turmulus se ubicó en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte, sobre un castro prerromano y, en época medieval, los templarios levantaron un hermoso castillo cuya torre del homenaje apenas es visible sobre las aguas del actual embalse de Alcántara. También, se encuentra la ermita de Santiago ubicada en la Cañada Real “La Soriana Occidental”, única vía pecuaria en el Casar de Cáceres. Esta ermita situada en el Camino de Santiago era antiguo lugar de parada y albergue de peregrinos y transeúntes.

Es una construcción de sillería, mampostería y sillarejo. Sobre el presbiterio se levanta una sencilla espadaña de reciente construcción, de un cuerpo y un vano, en sustitución de la primitiva que estaba realizada en ladrillo. La puerta de acceso se sitúa en el lienzo de la Epístola, con vano de medio punto y decoración de tipología gótica en los capiteles. Aunque ha sido remodelada con el paso del tiempo todavía se conservan la entrada lateral, la capilla principal así como su  nave perteneciente a su primera etapa. En la ermita existe una maqueta, realizada por el vecino de la localidad don Erasmo Barrera, que reproduce fielmente cómo era originalmente.

La ermita se encontraba en gran parte derruida, llegando a un acuerdo entre la iglesia y el Ayuntamiento para proceder a su reconstrucción en el año 1963 y  la construcción de la carretera a su paso por la ermita, se quitó un pórtico formado por cinco arcos de medio punto, al central se accedía por unas escalinatas y comunicaba directamente con la puerta lateral de entrada, que también se abría en arco de medio punto. La fachada principal también tenía un pórtico, continuación del anterior, que se abría con cuatro arcos de medio punto y acceso mediante escaleras al arco central que comunicaba directamente con la puerta principal de acceso a la ermita. Fueron también eliminados también los arcos que formaban el pórtico y solamente queda en la fachada la puerta en arco de medio punto de cantería arquitrabado ligeramente apuntado, rematado con un óculo y fachada de mampostería encalada y estucada, habiéndose eliminado también la espadaña que remataba la cubierta, realizándose una moderna, que ha sido ubicada en la fachada lateral. Si exceptuamos los distintos volúmenes que forman la ermita, en lo referente a los cerramientos de las cubiertas, el resto de la fábrica eclesial ha sido muy reformado, perdiendo la ermita la singularidad de su antigüedad y las características que definen al resto de ermitas de la tierra de Cáceres, formadas por un pórtico de entrada con cubiertas a base de bóvedas de aristas o techumbre de madera, una peculiaridad que las hace singulares al resto de ermitas existentes en otros puntos de la geografía cacereña.

En su interior tiene una nave dividida en dos tramos y presbiterio recto. La nave separa sus tramos mediante arcos apuntados sobre pilares adosados, cubriéndose con estructura dos aguas; la capilla mayor se cubre con cúpula semiesférica sobre pechinas. La capilla mayor ha recibido una restauración en el año 2008[39], según nuestro criterio nada afortunada, no conservando ninguna de las pinturas al fresco que decoraban totalmente los muros, cúpula y pechinas del presbiterio, los restauradores se han limitado a encalar todo el espacio y solamente lo han decorado con los anagramas, en dos óvalos situados en las pechinas, con la Cruz de Santiago o JHS (Jesús Hominum Salvator) con el corazón sangrante. Un lamentable proceso de destrucción de las pinturas originales de la ermita.

Aunque es una obra de carácter popular, podemos fechar la ermita en los años finales del siglo XV y la cabecera del siglo XVIII. En el presbiterio se conserva una imagen de Santiago Apóstol a caballo, es una talla de madera, popular del siglo XVIII, excesivamente restaurada. En la ermita se conservan otras esculturas como un Niño Jesús que sostiene en su mano izquierda la bola del mundo coronada por una cruz, de finales del siglo XVIII, sobre un pedestal y bola posteriores. La ermita tiene otras imágenes más modernas, como un San Miguel Arcángel en su versión dramática combatiendo al diablo, en el lado de la Epístola y, al otro lado, en el muro del Evangelio una Virgen de los años 50 del siglo XX.

Desde hace nueve años cada 25 de julio,  la imagen moderna de Santiago peregrino (adquirida en el año 2004)  sale en procesión por las calles más próximas a su ermita. No es un recorrido demasiado largo, ya que apenas discurre en media hora, pero suficiente para que este santo siga atrayendo a los casareños el día de su festividad.

Tras la celebración del último día de novena, el Santo sale de su ermita. La imagen es portada por decenas de personas durante todo el recorrido. La procesión parte desde la ermita hacia la calle Santiago. Luego se prolonga hasta la plaza del Ayuntamiento, y da la vuelta por la calle Larga Baja. Santiago despierta gran devoción en casareños de mayor edad. Sin embargo, cada año se pueden ver a grandes grupos de niños que no faltan a la cita acompañados de sus padres. Santiago se despide de sus devotos el día 25 de julio cuando vuelve a cruzar la puerta sobre los hombros de sus paisanos.

ERMITA DE LA SOLEDAD

Edificio con cabecera de testero plano y nave rectangular distribuida en tres tramos, íntegramente construida en mampostería. La puerta de ingreso, en arco de medio punto, se hace a los pies y a ambos lados hay dos azulejos talaveranos modernos con las representaciones de Ntra. Sra. de la Soledad y Jesús Nazareno. En el interior, la única nave existente se cubre con bóveda de aristas y la capilla mayor con bóveda de cuarto de esfera, que en su exterior está decorada con esgrafiados con motivos figurativos, grifos  y vegetales entrelazados que rodea la parte superior del cerramiento del ábside en el exterior. Sobre la nave se levantó una elemental espadaña de mampostería. El conjunto es una obra popular del siglo XVII.

En el presbiterio hay una verja de hierro separando la nave del presbiterio, carece de detalles de estilo y de inscripciones, solamente en una cartela las palabras abreviadas de  SM (Santa María). En un retablo moderno ornamentado con los símbolos pasionistas se venera a la imagen de la Virgen de la Soledad, del siglo XVII.

Los actos previos a la Semana Santa comienzan cada año con el traslado de las imágenes a la parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Tal es el caso de la Virgen de La Soledad, que sale de su ermita, acompañada de numerosos casareños que cada año están presentes en este tradicional acto. Se celebra una misa, y al término de la misma, los vecinos se aproximan hasta la ermita de la Ronda de La Soledad. Allí acuden los devotos para portar a la imagen hasta la iglesia parroquial.  Tras los días festivos la Virgen de la Soledad regresa en la procesión del Silencio a su ermita, despedida con saetas y el canto La  Salve.

Para finalizar el estudio de las ermitas y capillas existentes en el Casar de Cáceres hemos de incluir un pequeño oratorio que hubo en el extinguido Hospital de San Juan de Letrán, actual consultorio de la Seguridad Social construido en el solar del citado Hospital.

En el testamento del Arcediano de Lima, don Rodrigo Pérez, firmado el 4 septiembre de 1550, se dice literalmente: “Item mando que en un hospital, que está en dicho pueblo del Casar, se acabe a costa de mis bienes y hacienda, seis cámaras pequeñas y en cada una se ponga una cama, donde si algún pobre del pueblo enfermo que no tenga con qué curarse de su enfermedad se quiera recoger a curar, sea curado y servido hasta que comparezca y se puede ir a su casa. Y que una de dichas cámaras sea para clérigos y frailes, que por allí pasen caminantes y en las tres de ellas se aposenta en los pobres caminantes, faltando enfermos que las ocupen del dicho pueblo.

Item mando que de los dichos mis bienes que envié a Roma, lo que fuese necesario para traer las bulas al dicho hospital y se alcancen de Su Santidad y de los cardenales, todas las indulgencias de San Juan de Letrán de Roma.

Item mando en el dicho hospital se hará un altar, y se ponga un retablo pequeño de la advocación del señor Sant Juan para que allí se diga misa”.

De lo que se deduce en el año 1550 ya existía un hospital que venía funcionando y fue ampliado y dotado por don Rodrigo Pérez, donde mandó construir un oratorio con su altar para celebrar misa. En algunos de los libros que existen en el Ayuntamiento se asignan partidas para la asistencia de los enfermos, médicos hipotecarios y el salario que cobraban por atender a los pacientes.

Por último, aunque dan testimonios orales de algunos vecinos. Incluso referencias directas de la última “ hospitalera” doña Ascensión Lucas Gómez, gracias a la cual sabemos que existían siete estancias y dos cocinas, una de ellas amplia que servía también de comedor, la otra más pequeña, con la vivienda del hospitalero, servían a una familia numerosísima de siete hijos. También está malas letrinas para hacer las necesidades corporales. Un pozo era amplísimo, un corral rodeado de poyos de cantería, donde se sentaban los pacientes y peregrinos. Adosados al edificio principal estaban las cuadras, que tenían acceso por la calle Macorrillas y una comunicación con el patio. Las letrinas tenían la inclinación suficiente y el desagüe para qué echando agua por una parte se recogieron la sociedad. El salón comedor el amplio y tenía lugar especial para la impedimenta algunos visitantes enfermos. El fin principal era atender a los peregrinos que iban a Santiago, a pie o a caballo.

 

 

 

 

ERMITA DE NTRA. SRA. DE LA ENCARNACIÓN

 

Situada al sur de la población, en la carretera provincial CC-75. Es una construcción popular de finales del siglo XIX, realizada en mampostería. Se accede por una puerta con arco de medio punto que se encuentra a los pies, precedida por un pórtico con similar arquería cerrado con verjas que fueron colocadas en el año 1996 (según reza en la propia verja principal) y por encima de esta fecha está la paloma como símbolo para representar al Espíritu Santo y, también, relacionándola con uno de los textos que aparecen en un azulejo de la fachada, el símbolo de la paloma que vino sobre Jesús cuando fue bautizado fue la señal que el Espíritu Santo descendió sobre el Único en el mundo en que no hubo pecado. Jesús era totalmente limpio y con su perfección en el Espíritu Santo trajo la salvación por gracia. El emblema de la paloma cómo símbolo del Espíritu Santo sugiere limpieza, inocencia, integridad y todo lo que es moralmente completo.

A la fachada principal la rematan tres pináculos y  una espadaña sobre la cabecera, realizada mampostería. Toda la ermita en sus fachadas laterales y trasera está encalada, excepto la fachada principal. También es característico en esta ermita, como en ninguna otra de las estudiadas en este trabajo, la numerosa presencia de cuadros en azulejo que adornan, quizá excesivamente, la ermita en sus paredes exteriores. Concretamente, en la fachada principal hay cinco cuadros en azulejería “La Veguilla” (Madrid), con frases relacionadas con las meditaciones, los misterios y la devoción al Stmo. Rosario, para propagar entre los fieles esta devoción y la utilizará como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe. Frases como: “El bautismo de Jesús y las bodas de Caná, la predicación del Reino, la visión del Salvador”; “ROSARIO. MEDITACION. Caminante que has llegado a este lugar elevado, recorre en tu itinerario LOS MISTERIOS DEL ROSARIO. Esta divina mansión se llama LA ENCARNACION porque Dios se encarnaría en el seno de María: son los misterios GOZOSOS”; “Transfigurado y glorioso, la institución de la Eucaristía constituyen todos juntos los MISTERIOS LUMINOSOS”, “Después en los DOLOROSOS, piensa en Cristo que agotado por el peso del pecado llega hasta quedar prendido de la Cruz, donde cosido tiene el corazón María, viéndole como moría. Pero.. ¡Cristo resucita y a su gloria nos invita! Y ya que Dios te ha llamado y el camino se ha acabado. ¡No mires ya para el suelo, mira solo para el cielo ¡ Frases que están relacionadas con los azulejos que recorren todas caras de la fachada de la ermita en polícromas representaciones de las escenas de la Vida de la Virgen María y de Jesús: La Asunción, La venida del Espíritu Santo, La Coronación de la Virgen,  Las bodas de Caná, El bautismo del Señor, La institución de la Eucaristía, Jesús en el Huerto de los Olivos, la corona de espinas, La flagelación, Jesús con la Cruz a Cuestas, La Resurrección, La Ascensión del Señor, La Transfiguración, la Predicación del Reino.

En el interior del pórtico, se abren en un lateral dos arcos de medio punto a modo de hornacina que acogen de nuevo más representaciones en azulejería: Los misterios gozosos del Santo Rosario. La Encarnación del Señor, la Visitación de María a Isabel, el nacimiento del Hijo de Dios, la Presentación en el Templo y el Niño perdido y hallado.

La ermita en su interior consta de tres tramos, que antes de la restauración estaban cubiertos con bóveda de arista, sustituida por un cerramiento de vigas apoyados en arcos sobre pilares; y el correspondiente a la capilla mayor, cubierno con cúpula semiesférica. En el lado del Evangelio se conserva un púlpito de piedra con basa y soporte de granito y balaustrada de hierro, del siglo XIX. En el presbiterio hay un retablo mayor de finales del siglo XIX, con esculturas en madera policromada que representan la escena de la Anunciación (la Virgen María con San Gabriel y la Paloma del Espíritu Santo), de los años finales del siglo XIX. Hay un retablo sencillo con la imagen de San Juan, y otro similar con la imagen de La Dolorosa, ambos del siglo XIX.

Pintura mural en la cúpula, de finales del siglo XIX, en el centro, la Virgen rodeada de las alegorías de las Letanías (rogativa o súplica que se hace a Dios con cierto orden, invocando la Santísima Trinidad, y poniendo por medianeros a Jesucristo, la Virgen y los Santos. Las letanías más antiguas después de las de los Santos (año 595) son las de la Santísima Virgen. Llámanse lauretanas o de Loreto, y fueron aprobadas por Sixto V en 1587).

La ermita ha sido restaurada en el año 2012, bajo la iniciativa de los mayordomos don Justino Espada y doña Soledad Izquierdo. En concreto se ha puesto un zócalo de cartón yeso en el interior para evitar los incesantes problemas de humedad, así como la incorporación de iluminación en la zona donde se ubican los bancos. Se ha rematado con un friso de madera. Las paredes se caían cada vez que se pintaban, había mucha humedad y se ha decidido arreglarlo, con buen acierto por parte de los mayordomos, quienes han recibido muchas felicitaciones por parte de los devotos. El retablo también se ha limpiado y barnizado, así como la capilla, la cual ha sufrido una mejora considerable, además toda la ermita se ha pintado de color blanco.

Son pocos los actos que se celebran en la ermita de La Encarnación cada año, pero cuando llega marzo, los casareños no faltan a la cita. Decenas  de personas asisten cada año  a la misa y mesa de ofrendas que la Hermandad organiza con motivo de la festividad del 25 de marzo.

ERMITA DE LA CASA DE LA BRUJACA

 

Se encuentra esta ermita en el término del Casar de Cáceres. Perteneció a la denominada Casa de la Brujaca, dedicada a actividades agropecuarias. Delante de la casa se puede apreciar el patio que en otras épocas debió tener un ambiente de reunión, muy frecuente en las casas de la nobleza cacereña en el siglo XIX y principios del siglo XX; también existen espacios destinados a otros usos como el horno que existe en una esquina de la fachada, y los bancos adosados a los muros[40].

Es posiblemente una construcción del siglo XVIII, verificándose un segundo piso en el siglo XIX tal y como consta en una inscripción donde se puede lee: “AÑO DE 1839”. Está ornamentada con pináculos en la cubierta y destaca en el exterior la airosa cúpula.

La ermita, a la que se accede por una puerta rectangular, tiene una sola nave cubierta con bóveda de cañón y presbiterio con cúpula algo peraltada sobre pechinas, datable en el siglo XVIII. En el interior se aprecian, en muy mal estado de conservación, restos de pintura mural en tono ocre a base de rombos rodeando la hornacina central y temas geométricos en la cúpula.

 


 

[1] Evangelio de San Juan: 49 Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás. 51 Y le dijo<***>: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

[2] Libro de Cuentas de San Bartolomé, 1671-1737 (sign 66) y 1769-1804 (sign 67). Archivo Diocesano de Cáceres.

[3] El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).

[4] Don Tomas Martín Gil fue el primer autor que mencionó a Tomás de la Huerta cuando  publico la documentación del retablo mayor de la parroquia del Casar de Cáceres, extraída de los Libros de Cuentas de Fábrica en 1931. MARTIN GIL, T: “La iglesia parroquial de Casar de Cáceres y su retablo mayor”. Revista del Centro de Estudios Extremeños, 5, Badajoz, 1931, pp. 39-58. Vid. Igualmente GARCIA MOGOLLON, F. J.: “El retablo mayor de la parroquia del Casar de Cáceres y el escultor Tomás de la Huerta”. Norba, 4, 1983, pp. 25.55. Pero, es a don Tomás Pulido al que debemos la escritura de la imagen de San Bartolomé para la ermita de su mismo nombre en el Casar de Cáceres, cuando publicó datos inéditos de la sección de Protocolos del Archivo Histórico de Cáceres. PULIDO Y PULIDO, T, Datos para la Historia Artística Cacereña, Cáceres, 1980, pp. 250-254.

[5] TORRES PEREZ, J. M: “Una escultura de San Bartolomé realizada por Tomás de la Huerta para su ermita en Casar de Caceres”. Norba, XIV-XV, Cáceres, 1994-1995, pp. 321-326.

[6] Vid. FERRANDO ROIG, J: Iconografía de los santos, ediciones Omega, Barcelona, 1950,  p. 57.

[7] SANCHEZ DE DIOS, G: Descripción y noticias del Casar de Cáceres. 1794 (reed. Cáceres, 1952), p. 43.

[8] MARTIN GIL, T: MARTIN GIL, T: “Ermitas de Nuestra Señora del Almonte y de Nuestra Señora de Tebas”. Revista del Centro de Estudios Extremeños, 1933, págs.. 154- 164.

[9] MATEOS, P y CABALLERO, L: Repertorio de Arquitectura cristiana en Extremadura: Época Tardoantigua y Altomedieval. Anejos de Aespa XXIX, Madrid, 2003, pp. 44 y 45.

[10] Hemos de destacar que esta ermita  se encontraba cerca de la confluencia de los ríos Almonte y Guadiloba. . En 1794 don Gregorio Sánchez de Dios escribe sobre la ermita de San Benito: “A distancia de media legua y medio cuarto, a la mano derecha, distante cosa de 300 pasos del camino que va de este lugar al de Santiago del Campo, están dos ermitas, distante una de otra unos 60 pasos, en una dehesa de diferentes caballeros de Cáceres, las que antes de dar el rey esta dehesa eran del pueblo, y hoy se mantiene en posesión de ellas, la una con el título de San Benito Abad y la otra con el de María Santísima de Almonte. Se considera que este título es por estar cuarto y medio distante del río Almonte. La efigie de María Santísima es antiquísima, como la obra de la ermita. La de San Benito es más moderna”. SANCHEZ DE DIOS, G, op. cit., p. 43. La Iglesia de la Virgen de Almonte estaba situado en las inmediaciones del río del mismo nombre, ocupó un espacio de culto de planta semicircular cubierta con una bóveda de cuarto de esfera. Unido al ábside se construyó una nave rectangular. CERRILLO Y MARTIN DE CACERES, E: Las construcciones basilicales de épocas paleocristiana y visigoda en la antigua Lusitania. Tesis Doctoral. Salamanca, 1978, p. 265. MARTIN GIL, T: “Ermitas de Nuestra Señora del Almonte y de Nuestra Señora de Tebas”, op. cit., págs.. 154- 164.

[11] GARCIA MOGOLLON, op. cit., p. 64.

[12] El primer libro conservado de la cofradía data del año 1578. En este año el señor visitador manda al mayordomo que “ haga hacer en la dicha ermita dos altares y la reteje”. Cofradía de los Mártires. Libro de Cuentas y de Visitas ( 1570-1629), Archivo Diocesano de Cáceres. 

[13] Mandamientos de la Visita de 1597, libro número 78, foo. 30 vº. Archivo Diocesano de Cáceres. Asuntos Casar de Cáceres. Cit. TORRES PEREZ, J. M: “La ermita de los Mártires de Casar de Cáceres”.  Revista de Estudios Extremeños, tomo XXXIX, número II. Badajoz, 1983, p. 382.

[14] Libro número 78, folio 11,13 vº y 14. Libro de Cuentas y de Visitas (1570-1629), Archivo Diocesano de Cáceres.  TORRES PEREZ, op. cit., p. 382.

[15] Torres Pérez considera que el encantador Juan de Santillana pudo haber sido el autor de la imagen de San Fabián, pues a él vienen referidos los pagos en 1572 y 1580. Libro número 78, folio 11,13 vº y 14. Libro de Cuentas y de Visitas (1570-1629), Archivo diocesano de Cáceres

[16] Libro de Visitas (q1526-1716), número 116, fol. 178 vº. Archivo Diocesano de Cáceres.

[17] Concretamente en las cuentas de la Cofradía del año 1609, “Dio por descargo nueve mil y ochocientos y ochenta maravedíes que gasto en hazer vna figura de escultura del señor sant sevastian que hizo pedro de la quadra, escultor, en ocho mil y seiscientos y doze maravedíes”. Libro 78, fol. 14 vº. Archivo Diocesano de Cáceres. Cit. TORRES PEREZ, op.  cit., p. 384.

[18] La Cofradía de Animas del Casar de Cáceres. Una tradición viva. Universidad Popular “Helénides de Salamina”. Casar de Cáceres. Revista Alcántara, números 53-54. Evocaciones y Recuerdos. Cáceres, 2001.

[19] En I Libro de Cuentas de la Cofradía data del 6 de septiembre del año 1610, sin excluir que antes ya existiese. La última de las ordenanzas se reformó en el año 1878, sin modificaciones importantes hasta la fecha. Archivo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del Casar de Caceres. Vid. MARTIN GIL, T: “La Cofradía de Ánimas de Casar, contribución al estudio de nuestro folklore religioso”. Revista de Estudios Extremeños, tomo IV, 1º Epoca, 2, Badajoz, 1948, pp. 2-16.

[20] V.V.A.A.: Animas del Purgatorio de Casar de Cáceres. Taller de Etnología de la Universidad Popular “Helénides de Salamina”. Casar de Cáceres, 1996.

[21] Agradecimiento a doña Manoli Calzada por facilitarnos el acceso a la ermita.

[22] Cuenta la leyenda que un león se acercó al monasterio y que San Jerónimo sin asustarse, le ayudó a quitarle una espina en una de sus zarpas. A partir de ese momento, el león sería el compañero fiel del santo.

 

[23] Libro de cuentas de fábrica e inventario correspondiente a 1524-1652. Archivo Diocesano de Cáceres.

[24] El Libro de Cofradías más antiguo que se conserva data del 9 de julio de 1524.  Archivo Diocesano de Coria-Cáceres, se inaugura así: “En el Casar, término de la villa de Cáceres a nueve del mes de julio de 1524. El  Ilmo. Sr. Don Tomás López  Cruz, …. obispado de Coria …. en dicho lugar tomó cuenta a  Alonso Galeano (mayordomo )”. Se conservan en dicho Archivo  cuatro libros relativos a la Cofradía del Prado que comprenden los años 1524-1871. Su contenido son cuentas, inventarios de bienes, visitas, aprobaciones, cuentas y obligaciones del ermitaño. Es importante el inventario de 1549 por el listado preciso de ropas y alhajas de la Virgen.

[25] Libro de cuentas de fábrica y asiento 1732-1838. Archivo Diocesano de Cáceres.

[26] Moabita que habiendo perdido su marido, hijo de Noemí, vuelve con ésta a Belén, en medio de la mayor pobreza, obligada por ella, sigue espigando a los senadores de Booz pariente de su marido que la favorece e invita a que vuelva siempre sus campos y recoja las espigas que caen de las manos de sus secadores. Aconsejada últimamente por su suegra Noemí, consigue de Booz e, adoptando la por esposa, levante del nombre de su marido, llegando a ser madre de Obedegón, abuelo de David (Lib. De Rut).

[27] Mujer de Haber, cineo, la cual, después de la victoria de Barac, general de los ejércitos del pueblo de Israel, huyendo Sísara, caudillo del rey de Canán, le sale Jael a su cuenta no ya viéndolo acogido en su tienda, lo escondió en ella hasta tanto que, rendido el general por el cansancio de la batalla, érase profundamente dormido. Toma entonces Jael uno de los clavos de su tienda y un martillo, y atraviesa con él las sienes del malaventurado Sísara dándole muerte y vengando en él a todo su pueblo (Lib. De Jueces, cap. 4).

[28] Joven viuda de Betulia, en la Judea que vive retirada y en continuos ayunos y oraciones. Invadida la tierra de Judea por Holofernes, general de los ejércitos asirios, y puesto el cerco su ciudad, se vio esta en gran aprieto y a punto de perderse. Entonces, Judit, inspirada por Dios, se adorna con todas joyas en sus días de gloria, desciende el campamento de los asirios, y presentada a Holofernes, que queda prendado de su hermosura y gentileza, la hace venir a su presencia en medio de las alegrías de un banquete y ebrio, es conducido su tienda de púrpura y seda. Mientras profundamente duerme el sueño de la embriaguez, Judit, invocando al Señor, toma la espada del general, que pende junto a su lecho, y con ella cortar un tajo la cabeza del enemigo de Israel, liberando así a su ciudad y a todo su pueblo (Lib. De Judit).

[29] Se criaba con su tío Mardoqueo y mereció por su incomparable hermosura ocupar el lugar de la reina Vasthi, siendo elegida esposa de Asuero. Condenado Mardoqueo y todo el polo de Israel a la muerte por la crueldad y soberbia del impío Amán, ministro del rey, Esther, exponiéndose a la muerte, se presenta ante el rey e interceder por Mardoqueo y el polo de Israel y por ella y consigue que se alce la pena de muerte de Asuero. Al mismo tiempo Amán es ejecutado en un patíbulo (Lib. De Esther c. 7).

[30] Se conservan los libros de cuentas de fábrica e inventarios correspondientes a 1524-1652, 1647-1730, 1730-1769, cuentas y asientos de 1730-1769, inventario de 1789-1871. Archivo Diocesano de Cáceres.

[31] BENITO BOXOYO, op. cit., p. 121.

[32] Vid. MOGOLLON CANO-CORTES, M. P: “La pintura extremeña del siglo XVIII: los Hidalgo”. Norba IV. Cáceres, 1983, p. 61. Algún de considerar que José Hidalgo era pintor de cuadros en Cáceres y buen restaurador de imágenes. AGUNDEZ FERNANDEZ, A: Viaje a la Serena en 1791. Cáceres, 1955, p. 49.

[33] Libro de cuentas de fábrica y asiento 1732-1838. Archivo Diocesano de Cáceres.

[34] Se encuentra en el Archivo Diocesano de Cáceres. Según los interesantes estudios del profesor GARCIA MOGOLLON, F. J.; Imaginería medieval extremeña. Esculturas de la Virgen María en la Provincia de Cáceres, Cáceres, 1987, p. 66.

[35] Ibidem, p. 67.

[36] Actas. Libro de Cofradía de la Virgen del Prado, 1580. Archivo Diocesano de Coria- Cáceres.

[37] SANCHEZ DE DIOS, G: Descripción y noticias del Casar de Cáceres. 1794, op. cit., p. 43.

[38] Inventario del año 1652. Tomo I. Archivo Diocesano Coria-Cáceres.

[39] Agradecimiento a don Alfonso Aguilar Andrada por facilitarnos las fotografías previas a la restauración.

 

[40] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A: Arquitectura residencial en las dehesas de Cáceres. Cáceres, 1999, p. 259.