Jul 222016
 

Lic. Rvdo. Sr. D. Jaime Martín Grados Reguero.

Director del Centro de Estudios San Pedro de Alcántara.

 

  • Introducción.

La situación que comienza con la invasión musulmana de la Península Ibérica en el S. VIII, podemos decir que da sus últimos coletazos la segunda década del S. XVII, con la expulsión de los moriscos de los reinos de Castilla y Aragón.

Después de la Reconquista, sobre todo en el S. XIII, aparecen la mayor parte de las aljamas, coincidiendo con unos de los mayores impulsos militares de esta campaña. Y sus habitantes pasaron a llamarse mudéjares.

Desde estas fechas hasta el S. XVI las morerías más conflictivas son las que se encontraban enclavadas por las zonas de Valencia y Andalucía.

En Extremadura la convivencia fue pacífica. La integración y asimilación fue grande, algunos llegaron a gozar de buena posición y fama.

Los territorios dominados, en esta región, por las Ordenes Militares: las de Santiago y Alcántara, promueven una política encaminada a que se quedaran en sus dominios, así resuelven el problema de la baja densidad demográfica y con ello quien cultive sus tierras. Para lograr tal fin privilegian y favorecen a estas comunidades.

Habitan dentro de las Villas, circunscribiéndose a ciertas calles, formando un pueblo dentro de otro pueblo, de la misma manera que las aljamas judías.

En el año 1502 se promulga la Real Cedula de expulsión de los mudéjares que no se convirtieran al cristianismo. Años antes, en 1497, ya se había promulgado esta sanción en el reino de Portugal, atravesando muchos nuestra frontera. Los que se quedaron pasaron a llamarse moriscos o moros de paz, expresión utilizada hoy todavía en Alcántara, este término se generalizó en torno al año 1520[1].

Durante el reinado del César Carlos se buscó que la relación fuera pacífica y enriquecedora, fue distinta la política seguida con ellos por el Rey Felipe II, que tuvo que sofocar la Revuelta de las Alpujarras y la dispersión de los protagonistas por sus reinos.

La Población morisca podía llegar en el S. XVII a unos 300.000 individuos repartidos por toda la geografía nacional. De éstos saldrían en torno a unos 275.000, casi todos al norte de África.

Uno de los elementos detonantes de su expulsión fueron los problemas en el reino de Granada, en la segunda mitad del S. XVI, provocada por la Pragmática Sanción de 1567. Acaba con la dispersión de los granadinos por las demás provincias en 1570.

El momento culmen de este proceso llegó durante el gobierno de Felipe III, que ante una situación de decadencia hegemónica en Europa, intenta reafirmarse ante las demás potencias europeas enviando al exilio a todo este contingente de personas. Fue influenciado sobre todo por su esposa la reina Margarita de Austria y sus cortesanos.

El primer bando de expulsión fue el 22 de septiembre de 1609[2], y aunque solo afecta a los que vivían en la zona Valencia, sirvió de conmoción a los de los demás reinos peninsulares.

En él se exime de abandonar España a los siguientes:

  • Los niños hasta cuatro años de edad (en los sucesivos avisos se ampliará hasta los de 14 años). Quedaron bajo la tutela de cristianos viejos y de miembros del Clero.
  • Los niños nacidos de matrimonios mixtos hasta seis años. Si es ella la morisca puede quedarse, si es él debe marchar.
  • Los muchachos que lleven dos años sin acudir a las Aljamas.

Con el tiempo se amplía a los enfermos e impedidos. Algunos se echaron al monte y se pusieron al margen de la ley.

Estas medidas fueron contestadas y rechazadas por todos los sectores de la sociedad, especialmente por las altas instancias. Así encontramos a la nobleza, clero y concejos rompiendo una lanza a su favor. Entre ellos se encuentran el duque de Medina-Sidonia, el arzobispo de Granada o el obispo de Córdoba. Escenario que se repitió después también a menor escala en las distintas jurisdicciones territoriales.

El bando definitivo y general se promulga el 10 de julio de 1610, con el que tenían que salir definitivamente de la Península.

La corona confisca todos los bienes de los deportados. Éstos son adquiridos después por los potentados a bajos precios.

Extremadura fue muy permisiva en su permanencia. Evitando en muchos casos los dramáticos desenlaces.

 

  • Los Moriscos de Alcántara.

Reconquistada a los musulmanes la Villa de Alcántara en el año 1213 por el rey de León Alfonso IX, muchos de los vencidos deciden quedarse a vivir allí donde habían nacido o vivido. El nuevo señor de aquellas tierras ordena respetar los bienes muebles y raíces de los antiguos pobladores, pero no les permite quedarse dentro del Alcázar y castillo:

…y los moros mando salir a vivir fuera de la Villa a los arrabales…[3]

Este territorio al poco tiempo cae en manos de la Orden de San Julián del Pereiro, que después se conocerá como de Alcántara. Las Órdenes Militares favorecen la permanencia de los antiguos vecinos debido a la escasa densidad demográfica del territorio recién cobrado.

Lám 1.- Arrabal de Alcántara, Actual calle Estacada.

Éstos que prefieren quedarse son los mudéjares de Alcántara.

Al tener que salir fuera del recinto amurallado se agrupan en un territorio concreto al pie de las murallas. Se asientan en las calles que hoy conocemos como: Estacada, Cantarranas, Plazuela de San Juan, Cuco, Sancti Spiritu, Calle Nueva, actual Zapatería, y Ollería[4]. Lo que en un censo del S. XVII denominará como Albaicín.

Desde siempre se le conoce con el título de Aljama, a la que se le supone cierto número de integrantes y cierta independencia administrativa.

Los maestres de Alcántara los privilegian por su permanencia en los Territorios de la Orden, así en Alcántara les reconocieron ciertos derechos: como los de tener un Alcayde, que juzgaba las causas civiles, y un mampostero, o recaudador de impuestos, propios:

El Aljama de los Moros desta Villa de Alcantª antes que los hiciesen tornar xptianos tenian un Alcayde entre si, el qual conozia entre ellos de las caussas zeviles, el qual Alcayde Moro tenia preeminenzia de nombrarlo los Comends mayores de Alcantª y quando el rey entro a ser Me era Alcayde un Moro llamado Ali Escudero; y tambien el comor mor tenia un mampostero moro, los quales dos Alcayde y mampostero eran escudos del pecho de la Orden…[5]

A estas dispensas se le unían también algunas prohibiciones. Pedro Barrantes Maldonado señala una de ellas que tenían con respecto a los cristianos:

Los Moros no podían comprar viernes y sabados ni en toda la Quaresma pescado fresco antes de Misa mayor so ciertas penas.[6]

No son un grupo al que se excluya de los avatares de la Villa, todo lo contrario, y menos cuando son negocios bélicos. Se les requiere cuando hay que defenderla de algún peligro. Así cuando el Comendador Mayor don Gutierre de Sotomayor prende al Infante don Pedro en la fortaleza ellos se le unen, tomando las armas, es más conocemos algunos de sus nombres:

Y de los Moros; Ali Escudero; Mofarras Hamete Epo; Abraham cuko. Hamete Ella, el moro Bo Hazan, Muza Redoan, Mufat Abraham el rico, Ali Charro; Redoam cuko, y Mahoma Gazalette […] de estos eran las Pesqueras del Rio que llamavan Gr de los Cunos, y la Mora epa y otros y otros[7].

En un censo del año 1493 de vecinos de toda la población a ellos también se les cuenta:

En el año 1493 […] Avia este año en la Vª de Alcantª con sus arrabales setteztos y quarta vezs entre hidalgos y escuderos, labradores, viudas, frayles, clérigos y Moros.[8]

Parece que ciertas comunidades de mudéjares que existían en algunas poblaciones circundantes a Alcántara dependen de esta Aljama, idea que se desprende del documento de la contribución pecuniaria que hizo la Aljama de Alcántara a la toma del reino de Granada en febrero de 1491:

A vos el aljama de los moros de Alcantara con los moros de Las Broças e Ceclavin, veynte e dos mill maravedis. XXII.[9]

En años posteriores, en 1495, también tiene que aportar sus impuestos a requerimientos de la corona a lo que ponen ciertos reparos a realizarlos, alegando ciertos privilegios y franquezas que les habían sido concedidos.[10]

Tienen también su centro de oración o mezquita. Ésta existió hasta el S. XV, ya que después de su conversión no tenía razón de existencia tal institución. Un testimonio de Barrantes indica hasta su ubicación:

…que de antes era el Hospital del Sancti Spiritus, y cuando se lo dieron los cofrades pasaron el hospital a la Mezquita que fue de los moros en la Calle Nueva.[11]

Lám 2

Lám 2.- Calle Sancti Spiritu.

En 1500 los mudéjares Alcantareños piden protección a los Reyes Católicos, temerosos de las represalias que puedan sufrir por las revueltas de Granada, a lo que los Reyes contestan con una Cedula de Seguro[12].

A partir de 1502 con la Real Cedula los mudéjares de que quisieron permanecer en la Villa pasan a ser moriscos, es decir, se convirtieron a la fe Cristiana Católica recibiendo el sacramento del Bautismo.

Alguna conversión podrá ser ficticia e interesada, mirando el no abandonar las tierras que los vieron nacer, como lo atestigua el proceso a Miguel Bueso, morisco, al que se le acusa de matar y descuartizar una res de aquella manera porque era ceremonia de moros[13].

Pero también encontramos a aquellos que dan el paso sabiendo lo que hacían y que se comprometían a vivir conforme a la fe cristiana, de ahí que don Francisco de Carvajal, presbítero, teniente de Arcipreste, diga que lleva más de catorce años administrando los sacramentos a los moribundos y los que han muerto entiendo gozan de Dios y otros viven de manera que dan esperanzas de grandes siervos[14].

El Doctor Roco apostilla:

…de ellos ha habido y hay clerigos y estan mezclados con cristianos viejos y porque deseo su salvacion como ovejas mias […] pagan los diezmos y primicias…[15]

A partir de entonces hay pocas noticias de este grupo. Si ya antes se difuminaban en la población porque vestían igual que los cristianos y las costumbres eran parecidas, ahora manteniendo una misma fe la asimilación es mucho más profunda, así lo manifiesta el Arcipreste Roco:

[…] y se han siempre tratado en habito, nombres, lengua, comida, casamiento, testamentos y otros actos sin hacer alguno de moriscos como los demas cristianos viejos sin distincion alguna.[16]

A tal grado ha llegado la simbiosis reinante que existen familias mixtas y entre ellos hay alguno dentro de la clerecía[17]. En la Visita que gira el Inquisidor D. Diego Bravo de Sotomayor a la Villa Prioral en el año 1589 aparece entre las acusadas una tal Isabel de Barrantes, moriscas, este apellido, uno de los más principales, da a entender que las uniones se extendían a todos los niveles[18].

El Prior de Alcántara, Frey Francisco de Ovando Saavedra también lo indica:

[…] sin diferencia alguna de lengua, traje ni ritos de los cristanos […][19]

Sus ocupaciones son variadas y dedicadas a la manufactura son todos oficiales mecanicos y jornaleros. Los encontramos siendo zapateros, olleros y pescadores[20]. Este dato además lo corroboran los nombres de las calles donde moraban. Con el pasar del tiempo algunos también fueron soldados[21].

Volvemos a tener noticas de ellos en el último tercio del S. XVI, cuando llegan a Alcántara los moriscos expulsados del Reino de Granada, los Granadinos. En 1570 la población de éstos es de 192[22]. Con su aparición la situación cambia. Surgen recelos y miedos a una posible revuelta contra la situación establecida.

Así en 1605 los regidores de la Villa elevan una queja al Rey contra el Alcayde la de Fortaleza en la que piden que no tome soldados moriscos para su servicio ya que son gente baja y no honrados pecheros. La resolución regia es positiva hacia los demandantes[23].

Se tensiona el ambiente a partir del primer bando de expulsión de 1609, aunque solamente abarcaba al reinos de Valencia, hasta el definitivo que en 1611.

Por estas fechas su población sumaba en Alcántara, no de granadinos, a unas seiscientas personas, repartidas en ciento veinte casas[24].

Ante esta situación encontramos que las autoridades civiles y eclesiásticas locales toman partido a su favor, repitiéndose la tónica seguida en muchos lugares del reino de Castilla.

De esta manera encontramos el testimonio del Gobernador de la Plaza, don Antonio Robles de Guzmán, el enero de 1610, diciendo que son buenos cristianos desde hace trescientos años[25].

Pero es el estamento Eclesiástico quien más empeño pone en su defensa. El Prior de Alcántara, Frey Francisco de Ovando Saavedra, dice:

[…]son todos unos pobres […] rendidos y humildes y que solo tratan de sustentar a sus hijos, casas y familias con sus trabajos”[26].

Y para manifestar la cercanía que tenían con ellos añade que muchos dellos tratan y comunican y sirven en esta casa (se está refiriendo al convento de San Benito, casa matriz de la Orden de Alcántara)[27].

El Arcipreste de Alcántara y Párroco de Santa María de Almocóvar, Doctor Frey Juan Roco Campofrío, Juez Eclesiástico del Partido, eleva esta carta al rey en febrero de 1610:

Hago saber a Vuestra Majestad que las personas que en esta Villa se dice tuvieron descendencia de los que antiguamente se convirtieron de moros son tan antiguos en su conversión que se dice por publico inmemorial que por ninguna razon se alcanza el origen de ella, antes se tiene por cierto que se hizo luego como esta Villa se gano de moros, que ha quatrozientos años…[28]

Concluye pidiendo al rey que los deje en paz.

Sebastián Morgado, teniente de Arcipreste y cura en Santa María de Almocóvar, se les une escribiendo:

Son gente muy rendida y pobre que su trato solo es ganar de comer por su trabajo y sudor de sus manos…sin aspirar a otra cosa[29]

La respuesta en su favor fue generaliza entre casi todos los próceres de la Villa ya que se suma también, en el mismo año, don Pedro de Cáceres, Comisario del Santo Oficio en la localidad[30].

A pesar de todos los esfuerzos la expulsión se ejecutó. El total fueron unas sesenta y tres familias, alrededor de unas trescientas cincuenta personas[31]. Las demás se suponen que pudieron acogerse a alguna de las exenciones.

Algunos, unos ciento veinte, para evitar este trance huyen al reino de Portugal, a la ciudad de Marvao y así retornar más tarde a sus hogares, cuando hubiera pasado el peligro[32].

Sabemos el nombre de alguno de los que tuvieron que tomar el camino del destierro:

…francº Muñoz Çapatero morisco y lo pago hasta que fue expelido y dejo las dhas cassas desiertas…[33]

…no se cobra por haberse perdido la dicha pesquera e los dichos Miguel Horna y su mujer son moriscos que salieron a la expulsión fuera de estos reinos de que poder cobrar el dicho censo.[34]

En una visita que efectuó el Tribunal del Santo Oficio de Llerena a Alcántara en el año 1632 y encuentra en ella todavía muchos moriscos, o descendientes de ellos. Se les acusaba de seguir con las prácticas y ritos propios del Islam. También se desprende que seguían con sus ocupaciones habituales: zapateros y olleros[35].

Lám 3

Lám 3.-  Calle Nueva, actual Zapatería.

  • Conclusión.

 

 

Destacar que la comunidad morisca de Alcántara se encontraba entre las más significativas de Extremadura y que las vicisitudes de los acontecimientos llevaron a muchos a tener que dejar su tierra, que era también la de sus antepasados.

Su marcha volvió a resentir el problema demográfico de Extremadura, y más en particular de Alcántara y con ella la falta de mano de obra para trabajar los campos y otros oficios.

Bien es verdad que también se quedó un número importante que siguió realizando los trabajos que venían realizando como zapateros y olleros.

Han quedado su huella, qué duda cabe. Lo podemos apreciar en la arquitectura, el trazado urbano, la cocina, las artes, el vocabulario y expresiones, que enriquecen de una manera extraordinario nuestra historia.

Ayudaron a formar parte del tejido industrial del momento, constituyendo parte del sector gremial, transformando el barro en utensilios domésticos y el cuero en calzado. Testigos silenciosos son el nombre de algunas calles: Zapatería y Ollería. Hasta hace poco tiempo siguieron en ellas ubicados los mismos talleres.

En cierta manera también estaban presentes en el comercio, sobre todo el pesquero, ya que son propietarios de algunas de las pesquerías del término.

Integraron en gran número el grupo de obrero, jornaleros, del campo en las extensas dehesas propiedad de las familias nobles de la Villa.

Otro beneficio que se consiguió fue un crecimiento interpersonal, intercultural y religioso, puesto que hasta finales del S. XV convivieron juntos, y parece ser que sin problemas de relevancia, cristianos, judíos y mudéjares, pasando a ser una de las poblaciones que tiene el honor de ser hogar de las tres culturas.

Si bien lo más hermoso que han legado es el esfuerzo tan grande y hermoso que hicieron todas las autoridades para que permanecieran entre nosotros. Trabajaron por lo que ellos consideraron que era justo y defendieron la coexistencia que se había logrado tras muchos siglos viviendo juntos.

La expulsión trajo consigo la ruptura de familias, el tener que dejar los padres en manos de extraños a los hijos, considerando que aquí les aguardaba un futuro mejor. Pero no ahorró el sufrimiento de la separación definitiva.

Quedémonos con la lección que nos ofrecen de amistad y ayuda de unos a otros. De los grandes a los pequeños, de los poderosos a los necesitados.

 

 

[1] AA.VV. Gran Enciclopedia Extremeña, VIII  (Edex, Mérida) Pág.: 167.

[2] F. Janer, Condición social de los moriscos de España: Causas de la expulsión y consecuencias que esta produjo en el orden económico y político, Imprenta de la Real Academia de la Hª. Madrid, 1857. Doc., 98.

[3] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 31vto.

[4] A.G.S. RGS, LEG, 150003, 48. A.H.N. OO.MM. L. 503. f. 530. Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[5] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40.

[6] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40vto.

[7] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fols.: 5vto-6.

[8] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40.

[9] B. Palacios Martín (dir.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494) II (Fundación San Benito de Alcántara, Editorial Complutense) 802.

[10] A.G.S. CCA, CED, 1,234,3; CED, 2,2-1,89,1; CED, 2,2-1,91,3.

[11] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 41.

[12] A.G.S. Rgs, Leg, 150003, 48.

[13] OHN. Sección Inquisición. Legajo 1987. N. 27. Relación de las casusas que hubo en la Visita que hizo el Inquisidor Bravo de Sotomayor este año de 1589 a la Villa de Alcántara.

[14] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 67-68.

[15] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[16] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 314.

[17] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[18] OHN. Sección Inquisición. Legajo 1987. N. 27. Relación de las casusas que hubo en la Visita que hizo el Inquisidor Bravo de Sotomayor este año de 1589 a la Villa de Alcántara.

[19] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[20] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[21] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[22] A.G.S. Cámara de Castilla. Leg. 2161.

[23] A.H.N. Registro del Sello, 3350.

[24] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[25] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[26] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[27] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[28] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[29] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[30] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 67.

[31] LAPEYRE, H.: Géographie de l’Espagne morisque. París, 1959. P. 247.

[32] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68-69.

[33] A.H.N. OO.MM. L. 503. f. 780vto.

[34] Archivo Parroquial de Alcántara. Visita a la Ermita y Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia de Alcántara en 1618.

[35] A.H.N. Inq. Leg. 1987, exp. 26.

Dic 012014
 

Jaime Martín Grados Reguero

Director del Centro de Estudios San Pedro de Alcántara

 

  • Introducción.

 

La intención que me lleva investigar sobre este tema es esclarecer una parte de la Historia de Alcántara de la que se sabe poco, pero que existió. De esta forma poner más luz y así tener una visión más completa del devenir de esta villa y su sitio e influencia en la Historia de España.

La presencia del pueblo judío de una manera estable en España hunde sus raíces en la Edad Antigua, cuando formábamos parte del gran Imperio Romano como la rica provincia de Hispania.

Pero los primeros contactos son mucho más antiguos. Ya desde la antigüedad mantenían relaciones con Tarsis, la antigua Tarteso, asentada el sur-oeste peninsular. Las Sagradas Escrituras han quedado testimonio de ello en múltiples  versículos[1]. Uno a modo de ejemplo:

Que los reyes de Tarsis y de las Islas traigan presentes

Estos encuentros consistían en relaciones comerciales. Los orientales traían las glorias de aquellas tierras y sus mercancías elaboradas y manufacturadas y los occidentales pagaban con oro, plata y metales.

Algunos autores defienden que alguna de las veces que se hace referencia a Tarsis en esta fuente no tiene porque tratarse de Tartesos[2].

Pero es ya en el siglo I de nuestra era cuando los primeros judíos se asientan en gran número de manera definitiva y estable en Hispania. El gran detonante es la destrucción de Jerusalén, junto con su Templo, por parte de las tropas del General romano Tito y la deportación de los habitantes de Israel en el año 70 d. C. Vienen a lo que ellos llaman Sefarad, es decir, España en su lengua, de ahí que ellos se llaman sefardís.

Algunas de las primeras noticias escritas que tenemos de ellos en la Península Ibérica aparecen en el Concilio de Iliberis. Éste se celebró en Granada entre los años 295-314 d. C. Sus cánones regulan las relaciones de los cristianos con este y otros grupos.

El periodo Visigodo tampoco es ajeno a este fenómeno. En sus leyes fundamentales, el Liber Iudiciorum o Lex Visigothorum, indica la manera de la que tienen que proceder los hebreos en sus relaciones con los demás en todos los ámbitos de la vida civil y jurídica, siempre ventajosa para los promotores de la ley. La época en que se promulgó fue en torno a la mitad del siglo VII.

Estas leyes tan generales nos hacen pensar que se repartieron por todo el territorio peninsular.

Mejor les fue con la ocupación musulmana de España. Se convirtieron en muchos casos en sus administradores, aunque sus ocupaciones más frecuentes en estos momentos se centraban en oficios artesanales como sastres, zapateros, pellejeros o comerciantes. Más adelante también se dedicaron a la peletería, guarnicionería, tintorería, a las especies, herrería y joyería.

En la Reconquista su situación fue diferente dependiendo de la zona en la que estuvieran asentados; cristiana o musulmana.

Desde el principio los reyes cristianos los tuvieron bajo su protección, considerándolos de su propiedad.[3] Llegando a gozar de un status jurídico especial y único en toda Europa. No en vano España llegó a ser país donde la población judía fue más numerosa.

Los monarcas, en la creencia de ser sus poseedores, les concedían a ciertos señores: nobles o eclesiásticos, el derecho de tenerlos en sus territorios, imponerles tributos y aprovechar sus capacidades. Las órdenes militares no fueron ajenas a estos privilegios, llegando incluso a ser las más favorecidas en este sentido.

En el S. XIII surge, o se acentúa, el problema del préstamo y la usura, que tantas consecuencias iban a traer.

Los judíos en las poblaciones que habitaban solían agruparse en un mismo lugar que recibía el nombre de judería o aljama, nombre común con el sector árabe. Solía ser el equivalente al municipio entre los cristianos. Ésta se erigía en institución jurídica que regía a todos los que se amparaban dentro de ella por su credo.

Ciertamente no se saben los requisitos necesarios para que un grupo se erigiera en aljama. Posiblemente dependiera de cierto número de familias. La razón que más pesa es la que está en relación con el número de personas para conformar el minyan[4], es decir, el número de varones que hacen falta para la oración colectiva que son diez cabezas de familia. Además de ésta también se barajan otras de tipo financiero.

El poder económico de los judíos era grande y podían declinarse por uno y otro grupo o señor, musulmán o cristiano. Entre los años 1280-1281 los dirigentes de las comunidades quedaron presos hasta que no se abonase una multa. Esta situación se entiende a la luz de los enfrentamientos entre Alfonso X, el Sabio, y su hijo Sancho IV, el Bravo, por alcanzar la corona castellano leonesa.

Las ordenanzas de cada Aljama eran propias, pudiendo ser completamente distintas de las demás. Si es verdad que más adelante, en el S. XIV, se constata la existencia del funcionamiento de una especie de federación Aljamas en el reino de Castilla[5].

En los lugares donde habitaban solían adquirir alguna viña o terreno cercano donde cultivar verduras para el consumo familiar y venta.

En el S. XIV se experimenta un movimiento de este grupo de la ciudad al campo, estando cada más presente en villas y aldeas. Extremadura lo notará también.

Este siglo va a ser muy convulso en las relaciones entre judíos y cristianos castellanos. La razón viene dada por los puestos que ocupaban los primeros dentro de la Corte y la mala gestión de Semuel ibn Wacar, que provocó una guerra el reino del norte de África.

El Maestre de la Orden de Alcántara, Frey Gonzalo Martínez de Oviedo, confeso antijudío, aprovechó la ocasión para presionar al rey para que extorsionara a las Aljamas[6].

Se tomaron muchas medidas contrarias, la mayoría pasajera. Entre ellas la imposibilidad reparar las sinagogas antiguas.

Los judíos se hacían con la cobranza de impuestos en pública subasta, debido a su resuelta condición económica. Esto lleva aparejado mucha impopularidad debido a que tenían que exigir por la fuerza los impuestos.

En el año 1391, el desorden sigue y se queman muchos centros de culto en Andalucía, propagándose a otras muchas ciudades peninsulares de los dos grandes Reinos, Castilla y Aragón, como Toledo, Madrid, Burgos, Valencia, etc[7].

En el S. XV se experimenta también un crecimiento y aparición de nuevas juderías en villas y aldeas.

En este siglo siguieron los mismos problemas que en centurias anteriores, eso sí crecidos por envidias entre unos y otros por ocupar altos cargos en el reino. Entró en juego además en componente de afrenta religiosa y agravios a la Cruz.

El año de 1483 tiene lugar su expulsión de la Archidiócesis de Sevilla y del obispado de Córdoba. Muchos de éstos se asentaron en la cercana Extremadura.

Nueve años más tarde el 31 de julio de 1492 fueron expulsados de Castilla y Aragón en cumplimiento del edicto que se firmó el 31 de marzo del mismo año. Los Reyes Católicos seguían así la política de los demás monarcas europeos.

Las estimaciones que se hacen es que saldrían al exilio entre unos ciento cincuenta a doscientos mil judíos.

La presencia de los judíos en Sefarad dejó también su influjo en nuestra cultura con grandes representantes de las artes y las ciencias tanto civiles como sagradas; citamos algunos: el poeta Todros Haleví, el rabino Yaacob ben Aser, el filósofo Yosef ben Semtob, el astrónomo Abraham Zacut, del que hablaremos después por su relación con la Orden de Alcántara, y, cómo no, citar al sabio Mosé ben Maimón, más conocido por Maimónides.

 

  • Alcántara y su Aljama Judía.

 

 

No es fácil hablar de esta realidad ya que los datos que se conocen son muy sesgados y dispersos en el tiempo.

Dentro de la geografía municipal han quedado dos lugares que hacen mención a ellos: la finca de la Judía, hoy divida en Judía de Aponte, Judía de Termiñón y Judía del Barco, y el lugar llamado Cabeza judío.

No se sabe nada de su existencia durante la ocupación musulmana y nada nos ha llegado hasta nuestros días, tan solo de la parroquia mozarárabe de Santiago.

La parte siguiente la dividiré en cuatro grupos: 1. Los judíos y la Orden de Alcántara; 2. Los judíos de Alcántara; 3. La Sinagoga;  4. La expulsión y los conversos.

 

  • Los Judíos y la Orden de Alcántara.

 

 

La Orden de Alcántara era receptora de una gran cantidad de impuestos provenientes de sus encomiendas. Muchos de éstos pertenecían directamente a la Corona. Los Reyes, inmersos, la mayoría de las veces, en pleitos y guerras con los demás reinos peninsulares o con sus mismos nobles, estaban necesitados de dinero para hacer frente a las campañas. Por esta razón recurrían a personas que podían prestarle dinero, estos eran los judíos que se habían enriquecido con el comercio y la usura, ya que los cristianos tenían prohibido esta última. Los monarcas para hacer frente a la devolución de estos préstamos hipotecaban las alcabalas de las villas y los diversos beneficios que poseían, en este caso en la Orden religiosa militar que nos ocupa.

Así tenemos que en el año 1478 el judío segoviano Abraham Seneor era el receptor de las hierbas y Alcabalas del Maestrazgo de Alcántara en los dos Partidos: Alcántara en la provincia de Cáceres y la Serena en la de Badajoz[8].

O el Rabí Abraham del Sobrado fue el arrendador y Recaudador Mayor de las rentas y alcabalas de la Orden de Alcántara durante los años 1480, 1483 y 1484[9].

Otras veces debido a los cargos que desempeñaban en la Corte se ocupaban de recaudar estos tributos o eran buscados para estos menesteres. De esta manera en 1487 encontramos a don Lumbroso de Abenaso, judío vecino de Ciudad Rodrigo, como Recaudador de las rentas de Alcántara[10].

El Maestre Frey Gómez de Solís, siguiendo el ejemplo de otros magnates, tenía como mayordomo en el año1465 a  Dn. Mosse judio[11].

El último Maestre, Frey Juan de Zúñiga y Pimentel, tuvo bajo su protección y mecenazgo al astrólogo Abraham Zacut, judío salmantino de mediados del S. XV, quien participó en una reunión de científicos convocada por la corona para examinar los proyectos de Cristóbal Colón[12]. Formó parte de su corte renacentista en Villanueva de la Serena. Sale también al exilio en 1492, unos dicen que a Navarra, otros a Portugal. Lo cierto es que en 1493 se encuentra en Lisboa al servicio del rey Juan II[13].

 

  • Los Judíos de Alcántara.

 

 

La primera noticia que hace referencia a la Comunidad Sefardí de Alcántara es de poco tiempo después de la reconquista de la Villa, de entre los años 1283-1286, cuando García González de Castronuevo recoge el impuesto de los pechos judíos de las localidades siguientes localidades: Alcántara, Alburquerque, Badajoz, Cáceres, Coria, Jerez de los Caballeros, Mérida y Valencia de Alcántara[14].

Ventana en la judería de Alcántara.

Esto coincide con lo que afirma el profesor José Luis Lacave cuando nos señala que establecen sus comunidades en el periodo de la Reconquista en villas fortificadas[15].

Este dato nos hace pensar que bajaron con los Leoneses en la Reconquista.

La primera vez que se llama aljama a Alcántara es en 1490 en un listado con fines recaudatorios[16].

En 1491 aparece en una lista, junto con otras aljamas, la de Alcántara respondiendo a una petición de los Reyes Católicos de 10.000 castellanos de oro para hacer frente a los pagos que supone la Guerra de Granada. Dice así:

El Aljama de los judios de Alcantara, nueve mill e docientos e quarenta e cinco maravedis[17].

No es esta la única aportación económica que realizan a las arcas reales aparecen referencias en 1485 con 19 maravedís, en 1488 con 11.970, en 1489 con 8.220, en 1490 con 10.145[18]. Estos datos se enmarcan dentro de la petición de los Reyes Católicos a toda Castilla para la derrama de los Servicios y medio servicio[19]

Se conoce también el nombre de alguno de sus miembros como Mosé Lerma, mecenas y protector de la sinagoga alcantareña. En la lauda donde aparece su nombre se le nombra con el título de don, se le solía dar por los cristianos a los personajes preeminentes y respetables de las comunidades hebreas de las localidades donde vivían[20].

En el prendimiento del Infante D. Pedro en Alcántara por parte del Maestre Frey Gutierre de Sotomayor en el año 1432 aparece también otro judío junto con las huestes que tomaron parte en la empresa:

En cada una destas torres el Comºr mayor poner en guarda dellas algunos comendadores y escuderos […] y con ellos fue Salomon nieto judio;…[21]

En el año 1480, durante la guerra con Portugal nos encontramos un pleito entre David Cea, herrero judio de Alcántara, y Pedro Rol. Éste le pide cierta cantidad de dinero por su liberación[22].

En el año 1488 dos judíos de Alcántara llamados Yando Caces y Mose Chico, judios de Alcantara, mantienen un pleito con Pedro Bernal, judío, vecino Cantalapiedra en la provincia de Salamanca, por ciertas deudas impagadas de éste con aquellos[23].

De este elenco de personajes podemos extraer otros datos sobre su modus vivendi, como por ejemplo sus oficios. Aquí se hace referencia al de herrero, profesión muy frecuente entre ellos. Además de la usura, como rasgo por la que durante mucho tiempo se les conoció.

De entre los conversos se sabe que algunos se dedicaban al comercio como es el caso de Jorge Nuñez, Mercader[24], o Juan Ers, tintorero[25], ofreciéndonos indicios de la antigua dedicación de su familia, teniendo en cuenta que los hijos, en la mayoría de los casos, seguían en los oficios de sus mayores.

 

  • La Sinagoga.

 

 

La judería alcantareña se enclavaría en los arrabales de la Villa. Comprendería, supuestamente, las actuales calles Soledad, Arcipreste, Pacheco, Altonazo y parte de la calle Balconcito en el noreste de la población entre la Arciprestal de Santa María de Almocóvar y la plaza de la Corredera.

Calle aneja a la Sinagoga.

Pocos restos materiales han quedado de ellos pues se ve que después de la expulsión las casas fueron adquiridas y remodeladas, todavía se conservan algunas casas góticas de esa época.

Sí queda el testimonio de un edificio de uso comunitario: la Sinagoga. La primera noticia que tenemos de ella se origina en el año 1335 según lo indica una lauda, hoy desaparecida, que se encontró a principios del S. XX en la ermita de la Soledad formando parte de las gradas del presbiterio.

Lauda y transcripción de la inscripción hebrea.

 

Sus medidas eran 1,42m. de longitud por 0,43m. de altura con un grosor de 0,20m. Tenía algún desperfecto.

En ella se indica quien la financia, su genealogía y el año de su construcción. La transcripción sería[26]:

Hizo esta magnificencia Don Mosé Lerma

Hijo de ? el honrado Rabí Ishaq Lerma ? descanse en el Edén en el año Hinnam

 

No se vuelve a saber nada de ella hasta 1493, después de la expulsión de los judíos, cuando se vende al matrimonio Palomeque Rol para construir la capilla familiar de la Encarnación:

Esta fue siempre sinagoga de los judíos hasta el año 1493… Y entonces vendieron la sinagoga a Rodrigo Palomeque y a Isabel Rol su mujer, y con licencia del Obispo hicieron Iglesia y la llamaron de la Encarnación…[27]

De esta capilla conserva un hermoso y alto arco de cantería de estilo gótico de finales del S. XV.

En 1523 fue vendida a la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia donde puso su sede pasándose a llamar ermita de Nuestra Señora de la Misericordia y con el tiempo Nuestra Señora de la Soledad:

[…] hasta el año 1523 que los Roles mudaron esta advocación de la Encarnación cerca de su casa, la primera se la vendieron a la Misericordia[28].

En ella se asentaron todos los pasos que reflejan el misterio de la Pasión y Muerte de Jesucristo: La imagen de Nuestra Señora de la Soledad, el Nazareno, la Flagelación, el Ecce Homo, el Santísimo Cristo de la Expiracion. Esta era una costumbre que se repite en otras muchas sinagogas que siguieron este mismo destino.

 

  • La expulsión y los judíos.

 

 

El treinta y uno de Julio de 1492 tuvo efecto el edicto de expulsión firmado el treinta y uno de marzo del mismo año. Los moradores de Alcántara al igual que todos los demas judíos castellanos y aragoneses se encontraron ante la disyuntiva de quedarse en su patria y convertirse al cristianismo o tener que tomar otros caminos.

Como no se conserva ningún censo de la comunidad de judíos alcantareños no sabemos ni el grupo que se quedó ni el que partió al exilio.

Del proceso de expulsión ha quedado como testigo un contencioso en el que el alcaide del castillo de Alcántara, don Diego de Guzmán, ayudó a alguno a sacar fuera de las fronteras parte de sus bienes[29].

Sí se sabe que quedaron algunos según el testimonio de D. Pedro Barrantes hablando de los vecinos de Alcántara:

Avia este año (1493) en la Vª de Alcántª con sus arrabales settezºs y quartª y ocho vezºs entre hidalgos y escuderos, labradores, viudas, freyles; y clérigos y Moros, porque ya los Judios los havian hecho tornar christianos…[30]

Además en un proceso inquisitorial de 1568 hay referencias a cristianos nuevos, es decir, provenientes del judaísmo, y judaizantes. Citamos los siguientes casos:

Beatriz Matelo viuda de generacion de cristianos nuevos de judios, vecina de Alcantara, fue presa […] por seguir y practicar ritos y ceremonias de la ley de Moises…[31].

Jorge Núñez …, vecino de Alcantara, descendientes de cristianos nuevos…[32].

Las hijas de Jorge Núñez Mercader vecino de Alcantara, que estan en posesion de ser cristanos nuevos…[33].

La mujer de Jorge Núñez Vecina de Alcantara, en posesion de ser cristianos nuevos…[34].

Gaspar y Manuel Núñez Hijos de Jorge Nuñez, vecino de Alcantara, cristianos nuevos[35].

Gonzalo Boto Vecino de Alcantara […] Esta en opinion de cristiano nuevo[36].

Manuel de Godoy Arcipreste de Siguenza y vecino de Alcantara […] siendo su abuelo o bisabuelo quemado por el Santo Oficio y le llamaban “el judio grande”[37].

Juan de Ers tintorero este quemaron por judío los Ynquissidores de Córdoba,…[38].

 

  • Conclusión.

 

 

Poco se sabe de esta comunidad, y los datos son escasos pero existen y nos ofrecen pistas para poder apreciar que era un grupo pujante que gozaba de sinagoga.

Los datos que se conocen nos llevan a pensar que los sefardís alcantareños tenía las mismas instituciones que otros diseminadas por la geografía extremeña y española, obtentando el título de Aljama.

Sus miembros se ocupaban en las mismas labores que sus correligionarios. Todos sufrieron la misma suerte en 1492. Suponemos que algunos tomaron el camino del exilio y otros permanecieron en sus casas y en sus tierras aceptando las medidas que se le exigían.

[1] 1º. R. 10, 22; 22, 49. 2º. Cro. 9, 21; 20, 36. Sal. 48 (47), 7; 70, 10; 72 (71), 10. Is. 2, 16; 23, 1. Jr. 10, 9. Jon. 1, 3.

[2] R. Carrillo, Breve Historia de Tartessos, (Nowtilus, Madrid 2011) 31-33.

[3] J. L. Lacave, Sefadad. Culturas de convivencia (Lunwerg Editores, 1987) 18.

[4] J. L. Lacave, Sefadad. Culturas de convivencia,… 10.

[5] J. L. Lacave, Sefadad. Culturas de convivencia, …Pág.: 36.

[6] J. L. Lacave, Sefadad. Culturas de convivencia, … Pág.: 34.

[7] J. L. Lacave, Sefadad. Culturas de convivencia, … Pág.: 40.

[8] B. Palacios Martín (dir.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494) II (Fundación San Benito de Alcántara, Editorial Complutense) 348.

[9] B. Palacios Martín (dir.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494) II …  552.

[10] B. Palacios Martín (dir.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494) II … 642.

[11] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40.

[12]  J. L. Lacave, Sefadad. Culturas de convivencia, …Pág.: 47.

[13] J. M. Cobos Bueno, “La presencia del judío Abasurto (Abraham Zacut) en la Academia de Zúñiga”: V Centenario de D. Juan de Zúñiga. 1504-2004. Actas. Badajoz (2006) 45-116.

[14] M. de Hervás, “La Judería y Sinagoga de Coria en la Documentación”: Sefarad, 61 (2000) 95.

[15] M. de Hervás,“Juderías y Sinagogas en los Obispados de Coria y Plasencia”: Juderías y Sinagogas de la Sefarad Medieval: en memoria de José Luis Lacave Riaño. Colección Humanidades, Toledo, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha (2001) 459.

[16] Y. Moreno Koch,“Contribuciones económicas de los judíos Extremeños durante la segunda mitad del siglo XV”: Jornadas Extremeñas de estudios judaicos, Junta de Extremadura (1995) 112.

[17] B. Palacios Martín, (dir.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494), II.,… Pág.: 800.

[18] Y. Moreno Koch, “Contribuciones económicas de los judíos Extremeños durante la segunda mitad del siglo XV”, en Jornadas Extremeñas de estudios judaicos, Junta de Extremadura (1995) 112.

[19] AA.VV. Gran Enciclopedia Extremeña, VI  (Edex, Mérida) Pág.: 123.

[20] J. L. Lacave, Sefarad. Culturas de convivencia, …Pág.: 33.

[21] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 6.

[22] AGS. RGS. f. 75, vol. III, doc. 75.

[23] ARCHV. Registro de Ejecutorias, Caja 15,2.

[24] OHN. Sección Inquisición. Legajo 1987. Memorial de los presos que quedan en las carceles secretas de este Santo Oficio de la Inquisicion de Llerena despues de celebrado el auto de fe de dos de mayo de 1568.

[25] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40vto.

[26] F. Cantera Burgos, Sinagogas españolas con especial estudio de la de Córdoba y la Toledana del Tránsito, (Madrid, Instituto Arias Montano (CSIC), 1955) 162.

[27] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fols.: 46-46vto.

[28] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fols.: 46-46vto.

[29] AGS. CCA, CED, 1, 219, 1.

[30] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40.

[31] OHN. Sección Inquisición. Legajo 1987. Memorial de los presos que quedan en las carceles secretas de este Santo Oficio de la Inquisicion de Llerena despues de celebrado el auto de fe de dos de mayo de 1568.

[32] Ibid.

[33] Ibid.

[34] Ibid.

[35] Ibid.

[36] Ibid.

[37] Ibid.

[38] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40vto.