Oct 011996
 
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Domingo Quijada González.

Profesor de Geografía e Historia
Cronista Oficial de Navalmoral

Introducción

Cuando llega Getulio Hernández a Navalmoral (alrededor de 1914) se encuentra con el hambre y la miseria que afecta a gran número de moralos, muchos de los cuales “no tienen para comer ni para pagar las Cédulas Personales”, como queda reflejado en los Libros de Sesiones del Ayuntamiento moralo, debido a varios factores: dos inviernos consecutivos (de 1914 a 1916) muy lluviosos, sin trabajo para más de los 500 jornaleros y con cosechas arrasadas para otros tantos agricultores (la mayoría sin tierras), se unen a la “Crisis de Subsistencia” originada por la Primera Guerra Mundial, que ya había hecho acto de presencia en la localidad con la actuación de los acaparadores y especuladores. El Latifundismo decimonónico y sus ramificaciones caciquiles complicaban, aún más, la situación.

Este estado no mejora en 1918, se agrava en 1919 con nueva crisis climática (inundaciones en invierno y primavera seca) y “remata” en 1921: los “Pobres de Beneficencia” alcanzan la cifra de 225, sin que la Corporación pueda remediar esta penuria. Veamos algunos datos demostrativos referentes a 1920:

    • Los jornales oscilaban entre 2 y 2’50 pesetas diarias.
    • El precio del Pan era de 0’70 pesetas/Kg., y el de la Leche de vaca a 0’30 pesetas/litro (la de cabra a 0’35).

La sociedad morala, en esa época, se dividía en varios grupos:

  • Propietarios rústicos y Comerciantes, medios o pequeños, que no alcanzan la cifra total de 200. A los que habría que añadir medio centenar de funcionarios, destinados en los diversos organismos de la administración local o comarcal. Son los únicos que tienen casi asegurada la supervivencia, aunque los últimos pasan frecuentes dificultades. Los grandes terratenientes residían fuera.
  • Un elevado número de pequeños agricultores o campesinos sin tierras, fruto de las desamortizaciones del siglo XIX, que dieron origen a un injusto latifundismo. Sobrevivían si las inclemencias climáticas lo permitían, en pugna con malos suelos y la usura de los subarrendadores. Las mejores tierras son destinadas a pastos, para evitarse problemas. He aquí la relación de las mayores fincas del término, y sus dueños en 1931, todos ellos forasteros:
Nombre de la Dehesa Dueño Superficier (Has.) Labor (Has.)
Cerro Alto J.A. Güell (M. Comillas) 809 150
Matadero 719 100
Ejido Nuevo 2.319 500
Abajo 218 35
Raigosillo 263 35
Fondón-Ejido Chico 1.183 200
Buenavista-Mohedas 656 164
Horno Zafrilla 141 20
El Berrocal Encarna y Valeria Bueno 701 175
Casasola Consuelo Miguel 241 60
Turuñuelo Angel de Sande 344 40
Chaparrera Andrés del Barco 745 69
Arriba Lorenzo Gallardo y otros 473 100
Jara del Romeral Lorenzo Gallardo 629 157
Ejido Grande Lisardo Calvo 670 167
El Espadañal Adolfo Alcalde 2.628 657

Nota: En total obtenemos 12.739 hectáreas, de las que 6.942 correspondían al marqués de Comillas (Juan A. Güell, incluyendo el arbolado de la Dehesa Boyal: 779 Has.), sembrándose sólo 2.629 Has, cuando el término municipal abarca 15.066 hectáreas.

  • Un gran número de jornaleros, muchos de los cuales habían inmigrado desde los pueblos cercanos en los últimos años porque en sus localidades la crisis y el caciquismo eran más grave aún. Tienen trabajo en casos muy contados, como en la época de la siega. Junto con los anteriores, serán la “cantera” de la Federación Obrera y del notable anarquismo moralo, como veremos.

En estas circunstancias llega Getulio Hernández a Navalmoral, cuya problemática va conociendo, quizás, ante la dificultad que el proletariado tiene para comprar en su tienda de tejidos, o a través del contacto con la sociedad, y que calar hondo en su sensibilidad personal y cívica.

Analizando su trayectoria en nuestra Villa, observo tres formas bien delimitadas en su intento de conseguir una sociedad más justa y desarrollada, y que a veces se complementan:

1.- Preocupación Social

Las primeras noticias escritas que encuentro de él, referentes a temas sociales, datan de 1915, cuando se funda en Navalmoral “La Redentora” (Sociedad Obrera de Socorros Mutuos), a cuya primera Junta Directiva pertenece Getulio Hernández como Vocal. Resumimos las características de esta Sociedad:

  • Socios: pertenecer a la clase agrícola, obrera o artesana, sin distinción de categorías. Ser mayor de 20 años y menor de 50 (las edades límites de inscripción cambiaron, según la época).
  • Objetivos: socorrer a los asociados en caso de enfermedad, accidente, vejez e inutilidad para el trabajo; y para auxiliar a sus herederos en caso de muerte. Estudiar cuantas cuestiones de interés general para la clase asociada se presenten, y defender constante y decididamente los intereses de sus socios, contando sólo con sus recursos, que obtendrán mediante la aportación de una cuota de entrada y otra mensual (una peseta en 1915).
  • Número de Socios: 292 (1919), 442 (1920), 540 (1924) y 808 en 1931 (datos oficiales).
  • Sede: en C/ Las Fábricas (actual sede de Cruz Roja, C/Castúo).

En 1916, al contraer matrimonio con la morala Ángela del Monte, instala su propio comercio en la esquina de las calles Vista Alegre (hoy Duque de Peñaranda) y Cid: hoy bar “Er 26”. Ya que, hasta entonces, dependía de un pariente: Víctor García Hernández.

En 1922, Getulio continúa como miembro de la Comisión que rige a “La Redentora”, junto con otros moralos “inquietos”.

2.- Etapa Sindical

La segunda vez que lo encuentro entre mis notas tiene que ver con sus actividades político sindícales (tal vez, porque comprueba que puede complementar a la anterior): el 14 de Septiembre de 1919 se crea en Navalmoral la Federación Obrera, que tanta incidencia tendrá en nuestra Villa durante los años siguientes (aunque, como es evidente, se “ralentiza” durante la Dictadura de Primo de Rivera). También extractamos sus puntos más destacados:

  • Socios: obreros manuales e intelectuales “sin distinción”.
  • Objetivos: mejorar las condiciones de vida de sus asociados y de los obreros en general, tanto morales como materiales; y aceptar, en todas sus partes, el programa del Partido Socialista Obrero. Más tarde, especialmente tras la proclamación de la República, el sector más importante y radical se desliga del PSOE y se une a la CNT-AIT, tomando el nombre de Federación Local de Sindicatos Únicos, de clara ideología anarquista (comunismo libertario). Getulio siempre estuvo con estos últimos, aunque no solía manifestarlo.
    En 1931, esta rama cenetista crea el “Ateneo de Divulgación Social” (sección cultural de CNT), que organiza numerosas actividades culturales y propagandistas: claves para la expansión.
  • Sede: C/ Gabriel y Galán (Frontón de “Amarnie”).
  • Número de Socios: 240 en 1919, 491 en 1920, 221 en 1924 (Dictadura), 659 en 1930 (585 hombres y 74 mujeres) y 785 en 1931.
  • Comisión Organizadora (1919): Getulio Hernández Moreno, Alfonso González Marcos (“Colorín”), Fermín Jiménez Marcos y Jesús Sánchez. Celebran la primera Junta el 1 de Octubre de 1919, comenzando al siguiente día las denuncias contra los patronos: por despido ilegal, incumplimiento de la jornada laboral, horarios, salarios, etc. A la vez que inician la serie de conferencias y mítines, con presencia continua de “compañeros madrileños”.

En Septiembre de 1919 forman la primera Directiva, presidida por Victoriano Sarró. En Octubre le sustituye otro “ilustre” anarquista, Florentino Álvarez Suárez (“Fu-Chan-Pa”, porque dirigía la fonda “Sampayo”), siendo Tesorero Críspulo Nieto Alcázar, también destacado sindicalista y concejal moralo durante la 2º República.

En 1920, la “Federación Obrera” estaba presidida por el citado Alfonso González, con Getulio Hernández de Secretario.

Y en 1924, ya en plena Dictadura de Primo de Rivera, Getulio Hernández Moreno vuelve a figurar en la Directiva de la Federación Obrera, como Vocal, junto con sus amigos y compañeros José Moreno Fraile, Florentino Álvarez Suárez y Alfonso González Marcos.

A partir de ahí, no vuelve a constar en los cargos claves de la Federación, al menos visiblemente (ya opinaremos sobre ello).

Al margen de las Sociedades anteriores, Getulio no olvida que es propietario de un comercio cada día más boyante, porque vende o “fía” a todos (“sin usura”). Así, también en 1919, junto con otros destacados empresarios de diversa ideología política, fundan el Gremio del Comercio o Gremio Patronal Mercantil:

  • Fecha de la Fundación: 8-X-1919.
  • Socios: empresarios del comercio, incluso mujeres (delegación).
  • Objetivos: Defensa de los intereses de sus asociados.
  • Getulio formar parte de la primera Junta Directiva de ese año, ocupando el cargo de Vicesecretario.
  • Número de Socios: 21 (1924)

En Octubre de 1931, tal vez porque había desaparecido en los años anteriores, varios comerciantes vuelven a refundarlo; cuyo presidente ser nuestro protagonista, Getulio Hernández.

En 1923, Getulio Hernández Moreno aparece ya en la Lista de Mayores Contribuyentes. Y, en 1924, ocupa el tercer lugar, con una cuota de 1.370’25 pesetas. Continúa en ese puesto en 1927.

3.- Etapa Política

Referente a su aportación a la vida política morala, también fue digna de mención (aunque intuyo que no le apetecía). Y, aunque parezca mentira, inicia su andadura con Primo de Rivera: es nombrado concejal el 9 de Enero de 1924.

No consigo entender cómo fue designado para formar parte de la Corporación, aunque pudo influir la predilección dada por el Dictador a los Mayores Contribuyentes. Pero erraron con su elección: no asiste a la primera Sesión, siendo multado con una peseta, “por ausencia sin alegar causa justa”; y, una semana después, presenta la dimisión “fundado en las ideas que públicamente sustento…”. No se la aceptan y, en Febrero, se repite la ausencia, la sanción y los motivos. Hasta que se la admiten en Abril.

En el intermedio de su andadura política, vuelve a reaparecer el 15 de Abril 1926 con nueva aportación cívica y social, cuando se necesitan 27.000 pesetas para contribuir, con los pueblos de la Vera, a la terminación del puente sobre el Tiétar, en el camino vecinal de Navalmoral a Jarandilla. La Caja de Ahorros de Plasencia, cuyas oficinas de Navalmoral se inauguraron en Mayo de 1921, no concede crédito al Ayuntamiento (por ser organismo oficial) y, entonces, Getulio Hernández, Lázaro Sen Montero (administrador del Marqués de Comillas), Rafael Rodríguez Oliva (médico) y Germán Duque Polo (Secretario del Ayuntamiento moralo), con la fianza de otros 37 vecinos, piden el citado crédito para finalizar la obra.

La segunda intervención política acaeció en 1930, tras la caída de Miguel Primo de Rivera.

El 26 de Febrero, se Constituye el nuevo Ayuntamiento (según el Real Decreto del día 15) formado por 8 Exconcejales y ocho Mayores Contribuyentes, entre los que se encontraba Getulio Hernández Moreno. Como en él era habitual, “no declara su ideología” (aunque se refleja que “todo el mundo conocía sus inquietudes”).

En estos momentos, tiene sus primeros contratiempos serios por motivos políticos: en Marzo de 1930, el alcalde recibe un telegrama del Gobernador Civil comunicándole que se ponga en contacto con la Guardia Civil, pues “se celebran reuniones en la Fonda Sampayo donde se propagan ideas avanzadas, siendo los organizadores de las mismas Getulio Hernández (concejal), Alfonso González y Florentino Álvarez (dueño de la fonda)”. La máxima autoridad provincial los “convoca”, lo que origina la protesta ciudadana: “una Comisión de vecinos, de todas las clases sociales, se dirige al Gobernador protestando por las injustas acusaciones hacia ellos, siendo sus conductas intachables, cuya labor constante ha sido siempre el bienestar de las clases menesterosas y el mantener, a todo trance, el orden público”. Lo más probable es que trataran de organizar la C.N.T. morala, pues aquí inicia su andadura a partir de entonces. Además, hay que reconocer que hasta unos días más tarde (el 21 de este mes) no son autorizados los actos políticos. Y que, hasta el 10 de Mayo, no legalizan a la C.N.T., que estuvo “fuera de la Ley” bajo la Dictadura. Por eso, quizás, no declaró sus ideas.

Ahora comienza el “noviazgo” entre CNT y la Federación Obrera, cuyo “matrimonio” se consumar en Agosto de 1931. Y, en Noviembre, sellan ya como Federación Obrera CNT-AIT.

A pesar de lo anterior, no dudó en formar parte de una de las diversas Comisiones (la encargada de la piedra) que se organizan con motivo de la creación del Centro de Fermentación de Tabaco, en el verano de 1930, además de colaborar con 1.000 pesetas. Esta obra unió a todos los moralos, cualquiera que fuera su ideología, clase y condición, y Getulio no se queda al margen; quizás, porque fue consciente de la magnitud de esa obra: numerosos jornales para los obreros, negocio para los empresarios y un nuevo cultivo.

Y llega la tercera, y última, participación política de Getulio en la Corporación morala: el 12 de Abril de 1931 se celebran las Elecciones Municipales, con el siguiente escrutinio local:

    • Getulio Hernández Moreno .. = 301 votos. Sindicalista
    • Críspulo Nieto Alcázar ….. = 300 votos. Sindicalista
    • Alfonso González Marcos .. = 299 votos. Sindicalista
    • Ramón González Cid …… = 297 ” Acción Republicana
    • Nicolás Alfonso Gómez … = 297 ” Independiente
    • Agustín Marcos Nieto …. = 263 ” Acción Republicana
    • Victorio Casado Fernández = 260 ” Socialista
    • Álvaro Casas Marcos ….. = 259 ” Acción Republicana
    • Ruperto Gómez Luengo …. = 258 ” Sindicalista
    • Marcos Yuste González … = 122 ” Independiente
    • Daniel Romero González .. = 120 ” Independiente
    • Eloy Nebreda Martín ….. = 109 ” Monárquico
    • José Mateos Lozano …… = 104 ” Monárquico

El día 14 se proclama la II República y, el 18, se Constituye el Primer Ayuntamiento de la misma, de cuyos cargos destacamos:

  • Alcalde: Ramón González Cid = 11 votos a favor y 1 en blanco. Comerciante de tejidos, como Getulio. Presidente de la Diputación con el Frente Popular (fusilado en Cáceres, con Antonio Canales, en los trágicos sucesos de Navidad de 1937).
  • Regidor Síndico: Getulio Hernández Moreno = 10 v.f., 2 blancos.

Nos extraña la ausencia en cargos municipales de Críspulo Nieto, Ruperto Gómez y Alfonso González, si tenemos en cuenta los votos obtenidos. Aunque, posiblemente, el resto de ediles temía que relegaran los intereses municipales a los sindicales de CNT.

En Septiembre de este año, se crean los Consejos Locales de 1º Enseñanza, similares a las anteriores Juntas Locales. La Corporación nombra representante en el mismo a Getulio Hernández.

Octubre hace acto de presencia con una profunda crisis en el seno municipal, al presentar la dimisión (no admitidas) de varios ediles, entre ellos Getulio Hernández y Alfonso González. No nos explican las causas pero pudieron influir varias causas:

    • En un mitin conjunto de la CNT y la Federación Obrera morala, en Septiembre pasado, los anarquistas atacan a Pablo Iglesias, lo que provoca la protesta de la Agrupación Socialista morala. Desde entonces, se inicia el “divorcio” entre cenetistas y el resto de las fuerzas republicanas moralas, sobre todo con los socialistas.
    • La conflictividad es ya manifiesta. Se suceden las invasiones de fincas (como la de Enero de 1932 en “El Espadañal”) y otros sucesos más graves, como los de la “Plaza Vieja”, el 17 de Febrero de ese año: cuando gran número de manifestantes se dirigen a ella, exigiendo la Reforma Agraria, protestando por la clausura de la sede de la C.N.T. y del Ateneo de Divulgación Social (porque el día 15 de este mes organizaron y llamaron a la Huelga General, imitando a otras ciudades, desautorizada por el Gobernador Civil): la Guardia Civil hace acto de presencia, surgen unos disparos que alcanzan a tres niños, falleciendo uno de ellos.
    • La demora para implantar la Reforma Agraria, clave para las aspiraciones de los jornaleros y agricultores locales; o para solucionar otros temas urgentes como el paro obrero o la carestía de la vida. La República no puede, o no le dejan, solucionarlos.

Ruperto Gómez Luengo se une a sus correligionarios, pidiendo el cese también. Y, en Abril de 1932, la Corporación acepta, por fin, la renuncia de los tres concejales cenetistas. Como representante sindical, permanece sólo Críspulo Nieto; tal vez como “supervisor” y portavoz de la poderosa Federación Obrera, que ya tiene 800 afiliados, al no poder optar a otras decisiones decisivas.

4.- Actividad Anarquista y Etapa Final

Getulio abandona, definitivamente, la actividad municipal; pero no la políticosocial-sindical, aunque no ocupe cargo directivo.

No volvemos a tener noticias suyas hasta Julio de 1933, cuando tiene lugar un nuevo mitin, esta vez Proamnistía, en el frontón de “Amarnie”. Organiza el Comité local Pro-presos (de CNT) e intervienen Getulio Hernández, Jesús López (“Chuli”) y un madrileño. Quizás, se refieren a los encarcelados por la reciente Huelga General del pasado mes de Mayo, en la que multan a seis dirigentes (aunque alguno lo niega) cenetistas moralos, con 500 pesetas a cada uno, “por cerrar sus talleres”.

En Diciembre de 1933 se produce el alzamiento anarquista en gran parte del país, “contra la forma de gobierno”, a la vista de los resultados de las Elecciones Generales de Noviembre: triunfo radicalcedista, que la C.N.T. propició con su actitud abstencionista. El día 8 se inicia y las consecuencias fueron trágicas, por lo que tienen que proclamar el Estado de Alarma en España.

Llega este Bando a Navalmoral el día 10. Pero ya antes, en la madrugada del 9 (sábado) al 10, ocurren graves incidentes en nuestra Villa (según el Sumario), cuando varios grupos armados de CNT, cuyos cabecillas eran Jesús López, Bernardo Sarró, Rafael Sánchez, Vicente Álvarez, Ambrosio Marcos y Florentino Álvarez, se llevan una camioneta de TAFESA, gasolina, algodones, etc. Intentan incendiar las iglesias de San Andrés y las Angustias, la casa de Comillas y explosionan diversas bombas; a la vez que atacan a los serenos, guardia civil, domicilios del juez municipal y de un destacado derechista; cortando las líneas de teléfono, telégrafo y alumbrado público.

En la madrugada llegan las fuerzas de Asalto, que detienen en el barrio del Perchel a varios de los insurrectos armados.

El Juez de Instrucción, D. Pascual Díaz de la Cruz, nombrado “juez especial” de este caso, toma las medidas oportunas:

  • 76 anarquistas moralos detenidos entre los días 10 y 13. De éstos, 30 que estaban retenidos “por usurpación y desobediencia”, quedan en libertad: algunos de ellos pertenecientes a la cúpula directiva anarquista, como Ruperto Gómez Luengo, Alfonso González Marcos y José Moreno Fraile; aunque en Enero de 1934 los encuentro detenidos en la Cárcel de Navalmoral. Los 46 restantes son enviados a la prisión de Cáceres el día 19, “detenidos por rebelión y por delitos contra la Constitución”, entre los que destacan importantes dirigentes de la CNT local: Eusebio Albino Sánchez, Felipe del Monte Gómez, Vicente Álvarez Romero, Víctor Moreno Bayero, José Solís Barrado, Florentino Álvarez Suárez, Adrián Marcos Nuevo y Getulio Hernández Moreno (no participó “en la calle”…).
  • Orden de “busca y captura, por delitos contra la Constitución, contra los líderes de la C.N.T., que no son encontrados”: Bernardo Sarró Moreno, Jesús López Vicente, Ambrosio Marcos González y Rafael Sánchez González (“Rojito”). Son detenidos más tarde.
  • En Julio de 1934, aún permanecen presos en Cáceres 29 de los anteriores, entre ellos Jesús López y Ambrosio Marcos. Reciben un donativo de 500 pesetas del diputado Mariano Arrazola (radical). Ya está libre Getulio Hernández: tal vez interviniera, como otras veces, su hermana; aunque, como decíamos, no intervino “directamente” en los sucesos de Diciembre. Y todavía quedan algunos presos durante todo el año 1935, hasta la amnistía promulgada en Febrero de 1936, con la victoria del Frente Popular.

La radicalización del sindicalismo moralo es lógica, y tenemos suficientes pruebas para poder adelantar algunas causas:

    • Desencanto con la República, especialmente con el tema de la Reforma Agraria: hasta Marzo de 1934 no comienzan las primeras expropiaciones en las dehesas del término, sobre todo las del exmarqués de Comillas (Juan Antonio Güell y López); pero, “sólo han asentado a 83 campesinos, quedando aún 233 agricultores con yuntas pero sin tierra; además de 226 jornaleros, medio centenar de obreros de la construcción y otros tanto de oficios varios, todos ellos en paro forzoso casi permanente; cuando pueden labrarse 2.645 hectáreas, aptas para labor” (causas alegadas por los ediles izquierdistas cuando dimiten, dando paso al gobierno radical municipal en 1934).
    • Jornales que oscilaban entre 5 y 6 pesetas diarias (las mujeres la mitad), incompatibles con los precios de los alimentos básicos (en pesetas/kilo, en 1933): pan= 0’60, leche= 0’60, huevos= 1’92 (la docena), azúcar= 1’70, aceite= 2, garbanzos= 0’90, judías y patatas= 0’80, arroz= 0’75, carne de cerdo= 2’20 y tocino= 2’50.
    • Excesivos impuestos que recaen, en gran parte, sobre los comerciantes, artesanos y consumidores en general. Encuentro, en 1934, que el Ayuntamiento encuentra serias dificultades para cobrar el “Reparto de Utilidades” correspondiente a los dos años anteriores. El propio Ayuntamiento no paga sus deudas, por carecer de fondos.
    • La ofensiva de la derecha, que condiciona la política radicalcedista, incluyendo el tema laboral.

A partir de esos acontecimientos, debido a las represalias que hemos citado, complementadas con los sucesivos “Estado de Alarma” o “Prevención” que toman los sucesivos gobiernos radicalcedistas (clausuras y prohibiciones), cansancio, pérdidas económicas, etc., desaparece la actividad pública cenetista morala, sólo alterada por algún hecho aislado a nivel particular.

Aunque la semilla anarquista intenta brotar con el triunfo del Frente Popular, sería marchitada en los primeros días del Golpe de Estado de Julio del 36:

  • Cerca de 700 familias (unas 3.000 personas) huyen al entrar los “nacionales”, entre ellos los anarquistas y socialistas (había pocos comunistas). Irn regresando al finalizar el conflicto, pero se tienen que enfrentar a juicios, cárcel, deportación e, incluso, a la muerte (como “Chuli” o Victorio Casado, último alcalde).
  • Los que deciden quedarse, porque no han cometido delito alguno o confían en la justicia, sufren suerte dispar:
    • Medio centenar son fusilados, sin juicio alguno, por “bandas incontroladas” de falangistas (“paseos”); incluyendo al edil derechista José Mateos Lozano y 5 familiares (porque Giral nombra a su hijo Ignacio Gobernador de la provincia). A tal estado llega la situación que, en Octubre de 1936, el Gobernador Militar prohíbe detener sin su permiso. Y gracias que huyeron muchos…
    • Más de 300 izquierdistas, o simpatizantes, son encarcelados. Entre ellos Getulio y su compañero “Colorín”, que son trasladados a Cáceres donde sufren “juicio severísimo”, para el que piden informes de ambos en Diciembre de 1936, contestando la Gestora que presidía Jesús Vicente Pérez: “tenían ideas extremistas, de CNT, pero guardando siempre respeto a las personas y a las cosas”.

Aunque pedían para Getulio la pena de muerte, tal vez por el informe anterior y con la intercesión de su hermana (la monja), es absuelto. Pero tuvo que permanecer en la prisión de Cáceres hasta Mayo de 1938, siendo después desterrado a Torrejoncillo. Mientras, sus bienes de Navalmoral fueron expropiados y vendidos.

Sin embargo, no se derrumba y, tras regresar a Cáceres, inicia su última gran obra, “El Requeté”: que nada tenía que ver con su ideología, sino -curiosa coincidencia- con el local donde instala su tienda; apelativo con el que sería conocido a partir de esta etapa cacereña, en la que, posiblemente, intervengan muchos factores y capacidades adquiridas y moldeadas en su etapa morala, tanto empresariales como éticas y vivenciales.

El gran protagonismo alcanzado por el anarquismo moralo no fue fruto del azar, sino que tuvo sus motivos: las causas económicas y sociales citadas, la labor del “Ateneo”, la cercanía de Madrid (de donde acuden “orientadores”) y la existencia y coordinación de un preocupado, culto y activo “equipo”, muy variado y completo, desde las “buenas y moderadas personas” (como Getulio, “Fu-Chan-Pa” o “Colorín” -a su entierro, ya en la posguerra, el último celebrado en el Cementerio Civil, asistió una gran multitud)-, hasta los más exaltados (“Chuli”, “Rojito” o Ambrosio Marcos). Es posible que la actitud de estos últimos alejara a Getulio de la dirección formal.

Nota: Todos los datos están tomados del Archivo Municipal moralo.