Oct 011999
 

Vanessa Rubio Suero.

Especial mención en este difícil arte de la Arquitectura merece Francisco Becerra, (Trujillo 1.540 – Lima 1.605). Nace en una época de especial significación para la historia artística de la ciudad. Era cofrade de San Lázaro y de la Cruz, que gozaba del fervor devocional de los trujillanos. Formado inicialmente con los canteros trujillanos y desarrollando su genio en las obras realizadas durante su etapa americana, Becerra es una de las figuras fundamentales del Arte Hispano-Americano. Su retrato físico nos es conocido: “Soy hombre de mediana estatura y delgado y poca barba y que tengo los dientes saltos, delante los menos y la barba entre rubia y negra”. Su carácter serio, con un toque de altivez, parece reflejarse en su obra, que partiendo del plateresco, parendido entre sus paisanos, apunta a una simplicidad de formas, en que las líneas arquitectónicas se imponen a los motivos decorativos, hasta llegar a las grandes realizaciones Americanas.

En su tierra gracias al gran plantel de profesionales canteros, al maestro Sancho Cabrera, a la familia Becerra y sin olvidar entre ellos a su vástago Francisco, se levantan palacios e iglesias, monasterios y casonas, todo ello surgido de la elevación berroqueña que la rodea. Hijo de Alonso Becerra y Constanza Hernández. Su padre era un gran arquitecto que destacó especialmente en Trujillo, su tierra natal, a través de la arquitectura religiosa, influenciado por el estilo de Sancho de Cabrera, con el cual realizó grandes obras. Nieto de Hernán González de Lara, también arquitecto de reconocido prestigio, especialmente este ya que fue nombrado maestro mayor de la Catedral de Toledo trabajando en compañía de Alonso de Casarrubias, al cual sucedió en el cargo; se le reconoció con gran renombre.

Como vemos la vocación artística del maestro trujillano le venía “de su abolengo el ser gran maestro de cantería”, su padre y su abuelo eran “tales e tan buenos ofyciales del dicho arte que heran tenidos por los mejores ofyciales de cantería y que abía en la dicha cibdad y sus comarcas”. En 1.553 cuando apenas contaba 13 años de edad, trabajaba en la Iglesia de San Martín bajo la dirección de Sancho Cabrera y en compañía de su padre; quizás como consecuencia de su corta edad en las relaciones de libramiento se le denominaba “el Mozo”.

Se casó con Juana González Vergara, hija de Juan Vergara, nacida en Garciaz y de la cual no tuvo descendencia.

En 1.566 comparte con su padre la dirección de las obras de la iglesia parroquial de Santo Domingo de Trujillo, pero hasta entonces trabaja con la categoría de oficial a las órdenes de su padre Alonso, de Sancho Cabrera y otros grandes maestros con los cuales adquirió gran dominio en estas tareas arquitectónicas. Hizo la sacristía de la iglesia de Valdetorres (Badajoz), es autor de la iglesia parroquial de Herguijuela, la cual fue trazada de la mano de su padre en 1.560, y que luce en su fachada una puerta con arco de medio punto flanqueada por columnas corintias sobre las que levanta un entablamento, el cual sirve de base a un frontón; esta es una composición muy repetida en las portadas peruanas. En 1.573 vuelve a esta localidad con su aprendiz Martín Casillas con el fin de dar las trazas para la iglesia. También son de su factura la iglesia de Orellana la Vieja (Badajoz), y trabajos en el Monasterio de Guadalupe así como los efectuados en los Conventos trujillanos de San Francisco, San Miguel y la Concepción y en la parroquia de Santa María la Mayor, construye para ella la portada de Poniente y la “torre nueva”, que dirigióSancho de Cabrera.

Entre sus obras arquitectónicas civiles podemos destacar el trazado de una escalera en la casa de Vasco de la Llave, situada en la calle de las Palomas. También construye enfrente de esta casa un fabuloso balcón de esquina y la puerta del edificio, siendo esta de la misma configuración que el balcón mencionado, para la residencia de Isabel de Mendoza, se trata de una de las más tempranas muestras de los balcones de esquina extremeños. Trabaja en el palacio de Gonzalo de las Casas, situado en la calle Ballesteros, edificio considerado como uno de los más interesantes de la arquitectura trujillana. Tiene este un magnífico salón alto con balconaje de arcos de medio punto que ofrecen vista a la maravillosa Plaza Mayor. La estancia semeja un patio cubierto y rodeado de arcos, las columnas ostentan capiteles corintios con decoración vegetal y animada, muy estilizada, sobre los que voltean arcos de medio punto; fue la obra más importante de su etapa en Trujillo. Por último realizó encargos del concejo trujillano, tales como varios puentes, la construcción del embalse de la Albuera junto con el maestro Cabrera y una gran portada para la Dehesa de las Yeguas.

Carmelo Solís Rodríguez dice de él este elogio: “Ningún apellido tan ligado al arte de la cantería como el de la familia Becerra, uno de cuyos vástagos,Francisco, dejó muestras de su buen hacer no sólo en su ciudad natal sino especialmente en América”. La pluma de Llaguno escribió de Francisco Becerra: “fue el mejor arquitecto que pasó a la América en el buen tiempo de la arquitectura española”.

El 17 de Mayo de 1.573 pidió al Teniente Corregidor la documentación necesaria para trasladarse a Indias, como consecuencia de la invitación que le hiciera su paisano y amigo Gonzalo de las Casas. Al igual que muchos otros trujillanos, Francisco Becerra llega a América tras el informe de limpieza de sangre, desde Sevilla donde embarca en Junio de 1.573 acompañado de su mujer y en calidad de criados del previsor Granero Dávalos. Iban con él grandes canteros trujillanos, discípulos suyos como son Martín Casillas, Alonso Pablos y Jerónimo Hernández, a su llegada tenían el encargo de la construcción del Convento de Yanhuitlán, por el encomendero de Oaxaca, su amigo Gonzalo de las Casas, para el que en Trujillo dijimos ya había trabajado.

Becerra llevaría a cabo en el último cuarto del siglo dieciséis y los primeros años del siglo diecisiete una importante labor constructiva tanto en Nueva España como en Perú. Según el profesor Marco Dortá “uno de los mejores artistas que en su época cruzaron el Atlántico”.

El Becerra americano podemos afirmar que es uno de los mejores exponentes de lo que se ha dado en llamar arquitectura protorrenacentista hispano-americana, personaje clave en la configuración de la arquitectura renacentista en América, por lo que a Becerra se le considera un arquitecto purista muy relacionado con las creaciones de Diego de Siloé y Andrés de Vandelvira.

La influencia de Becerra se dejaría sentir en Lima y sería decisiva a partir del siglo dieciséis. Su modelo de planta rectangular con crucero incluido empleada por el arquitecto trujillano en la Catedral de Lima se dejaría ver a partir de entonces en las construcciones de las iglesias de San Ildefonso, La Trinidad, San Pedro, Belén, La Merced y la Recoleta dominicana.

Es necesario destacar la personalidad y la obra del maestro trujillano Francisco Becerra, así como de grandes canteros como Martín Casillas, discípulo suyo, los cuales escribirían una página importante de la historia del arte hispanoamericano transplantando los modelos arquitectónicos extremeños al otro lado del Océano.

Hasta 1.575 no tenemos constancia de su presencia activa en Puebla de los Angeles, pero se le supone allí desde su llegada a América, es nombrado maestro mayor de la catedral de dicha ciudad por el Virrey don Martín Enríquez, la más importante catedral después de la de México y para la que es posible que Arciniega diera trazos después de dictaminar desfavorablemente sobre la continuidad o no de la catedral Vieja. Construye uno de los espacios arquitectónicos más bellos de la Nueva España y también realiza el coro de San Francisco, el cual en opinión de sus contemporáneos es “el más suntuoso coro que ay en todo aquel reyno”, más tarde en Quito, por encargo de la Audiencia trabaja en el colegio dominicano de San Luis y dirige las obras de los conventos de Santo Domingo y San Agustín.

Entre 1.575 y 1.580 Becerra estará al frente de las obras de la catedral para lo cual diseñó un templo de tres naves, además de las dos de las capillas, separadas aquellas por alineaciones de pilares con medias columnas adosadas semejantes a las de México. Sobre el capitel Becerra introduce un trozo de arquitrabe, siguiendo en esto las soluciones de Siloé y Vandelvira en Andalucía. El crucero se dispone en el centro de la planta, lo que recuerda a la catedral de Valladolid, así como las cuatro torres que Becerra proyecta en los ángulos de la catedral y de las que únicamente se realizaron las de la fachada occidental. Dichas torres fueron obras de Juan Gómez de Trasmonte, y la cúpula del crucero, de Pedro García Ferrer. Estos arquitectos seguirán en sus obras las trazas de Becerra, lo que explica la unidad estilística que define a la catedral Poblana frente a la Mexicana. Las torres de la catedral de Puebla y su acentuada verticalidad influirán de manera significativa en las torres barrocas novohispanas. Otros resabios de las catedrales renacentistas andaluzas se observan en la disposición del coro en los tramos del tercero y el cuarto de la nave central, así como en la ubicación de la capilla mayor en el octavo y tras ella la capilla de los Reyes. Así mismo Becerra diseñó las cubiertas de las naves al estilo de la catedral de Jaén, es decir, con igual altura en las tres; sin embargo, Juan Gómez de Trasmonte elevará la nave central, cubierta mediante bóvedas de cañón con lunetas, sobre las laterales, las cuales se cierran con bóvedas vaídas.

En la “Probanza” de méritos a la que se somete en Lima Francisco Becerra para confirmar a este como maestro mayor de la catedral de dicha ciudad se afirma que Becerra simultaneaba los trabajos en la catedral de Puebla con otras obras en esta y en otras localidades, como es el caso de las obras que dirige en los conventos de San Francisco y Santo Domingo de aquella ciudad. En la capital mexicana Becerra se encarga de los trabajos de reedificación de la iglesia en Santo Domingo.

En 1.581 Becerra aparece en la ciudad de Quito, cuya Audiencia le comisiona para el cargo de “Partidor de estancias y solares”. Además de esta y otras actividades y obras públicas, como la construcción de tres puentes, Becerra lleva a cabo en la ciudad ecuatoriana la dirección de las obras de los conventos de Santo Domingo y San Agustín.

En 1.582 el maestro trujillano se encuentra en Lima, fue llamado por su amigo, ahora Virrey del Perú, don Martín Enríquez, que le encarga el trazado de las Catedrales de Lima y Cuzco. Es nombrado por el cabildo limeño maestro mayor de su catedral, tomando posesión del cargo el 15 de julio de 1.584, tras hacerse cargo del Virreinato don Luis de Velasco, principal promotor del templo en obras y para la cual pidió al arquitecto Becerra los planos definitivos de la catedral.

Becerra viajó a América debido a un llamamiento del Virrey del Perú, Martín Enríquez y bajo cuya protección trabaja en México, este se había interesado por el arquitecto para las obras de las catedrales de Cuzco y Lima que tenía en proyecto emprender y que llegarían a ser las más importantes obras religiosas de la época, por lo que a Becerra se le considera el arquitecto de más relevancia e influencia del siglo dieciséis en el virreinato peruano.

El 2 de Abril de 1.585 solicitó al Consejo de Indias el cargo de “maestro mayor de los reinos del Perú”, acompañando su petición a una larga lista de méritos y servicios para lo cual testificaron amigos y colaboradores. No obstante el Consejo de Indias denegó su petición, pero el Cabildo limeño le nombraba días después “alarife mayor” de la Catedral, por ser “buen ofycial así de cantería como de arquitectura”, al mismo tiempo que atendía a la obra del Palacio de los Virreyes. Más tarde el arquitecto trujillano renunciaría al cargo para poder atender a las obras de las “Casas Reales”.

Como consecuencia de un fuerte seísmo ocurrido en Lima, el cual azotó la ciudad en 1.586 destruyendo numerosos edificios, Becerra deberá realizar trabajos de derribo y restauración en las zonas dañadas, como es el caso del Palacio de los Virreyes o la construcción de inmuebles de nueva planta, como las Casas Reales anteriormente citadas. Las obras que se realizan en el Palacio de los Virreyes comienzan en 1.587 por mandato del Virrey Conde de Villar, en la fachada se advertían elementos propios del estilo artístico del celebre arquitecto trujillano, como columnas jónicas que flanqueaban la gran puerta adintelada de acceso, la cualBecerra dispuso al estilo del Palacio de Gonzalo de las Casas en su ciudad natal, o el frontón triangular que sustentaba las columnas sobre el entablamento.

La segunda obra más nombrada y de mayor importancia de las realizadas por Becerra en la ciudad de Lima dentro del orden de la arquitectura civil, fue la participación en una de las obras más logradas y de mayor significación que se llevan a cabo en la Ciudad de los Reyes por esas fechas, como era la reforma de su sistema defensivo. Francisco Becerra fue uno de los interventores en las defensas del puerto de El Callao.

Entre otros proyectos Becerra realiza en Lima el del Hospital de Santa Ana que no se llevó a cabo, y que desarrolló el esquema en cruz de los modelos hispanos de finales del siglo quince, que definió la mayor parte de las construcciones hospitalarias de la ciudad limeña.