Dic 312017
 
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Guadalupe Rodríguez Cerezo.

 

El recuerdo que tengo de algunos esgrafiados que fueron destruidos en la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo, junto con el hallazgo, no hace muchos unos años, de otros que permanecen ocultos en el mismo edificio, me llevaron a plantear la ejecución del presente trabajo.

Como soy totalmente profana en la materia, la primera tarea que realicé fue la de buscar información sobre esta técnica artística y sobre los esgrafiados que hubiera en el entorno más cercano, entre los que hubiera podido existir cualquier tipo de influencia. Durante siglos, Madrigalejo fue parte integrante del territorio que pertenecía a la jurisdicción de Trujillo y, por tanto, los contactos con esta ciudad fueron continuos en todas las realidades y circunstancias del devenir cotidiano. Por ello busqué trabajos que abordaran el tema en Trujillo y sus alrededores. De esta forma me topé con la comunicación presentada en los Coloquios Históricos de Extremadura de 2006 por Francisco Sanz Fernández, Miguel Sanz Salazar y Juan de Orellana-Pizarro, titulada “La decoración y articulación de paramentos arquitectónicos en la ciudad de Trujillo: los esgrafiados a la cal”[1]. La lectura de este interesante trabajo y la denuncia que en él se expone del escaso respeto que se está teniendo con las obras realizadas con esta técnica artística, habida cuenta de que son obras que forman o han formado parte de nuestro patrimonio, me animaron a escribir la presente comunicación, tomando el citado trabajo como referencia.

Además, he contado con el asesoramiento técnico de Jonatan Carranza Sojo, aparejador y artista, que me ha aclarado conceptos y ha evitado que cometa más errores de los que pudieran aparecer a la vista.

Pero el trabajo no habría sido posible si no hubiese contado con las imágenes que nos proporcionan las fotografías, tanto de aquellas que nos llevan a tiempos pasados como las que han sido tomadas más recientemente.

Con todo ello, intentaré dejar constancia de que los esgrafiados han estado muy presentes en la iglesia de Madrigalejo.

 

 

QUÉ ES UN ESGRAFIADO Y QUÉ FINALIDAD TIENE:

 

Antes de continuar, es necesario saber qué es un esgrafiado y conocer algunos conceptos relacionados con esta técnica artística, así como cuál es su finalidad.

La técnica del esgrafiado consiste en trasladar el dibujo realizado en una plantilla a una superficie constituida por la superposición de varias capas de revoques con distinto color, cada una de las cuales tiene una denominación determinada. Un paramento con un acabado irregular se cubre, en primer lugar, con el enfoscado, que consiste en aplicar una capa de mortero para tapar, de manera grosera, los desperfectos del muro y alisarlo. A su vez el enfoscado puede estar formado por dos capas diferenciadas por la granulometría del material, una granulometría que se va rebajando en todas las capas del proceso, desde la interior hasta la más superficial. A continuación viene el enlucido, para conseguir una superficie más lisa y uniforme. Después se pasa el dibujo a la superficie, es lo que se llama estarcido. Y, por último, llegamos al rascado, que consiste en eliminar todo lo que es ajeno al dibujo, quedando de este modo a la vista una composición en dos tonalidades diferentes. Para conseguir que resalte más el dibujo, se puede añadir una lechada de cal o yeso y, de esta forma, quedar rematada la obra.[2]

El esgrafiado es una técnica barata y de rápida ejecución, por lo que sirve para ahorrar costes en el acabado de una obra. Además, protege los muros de la degradación que pudieran sufrir a causa de los distintos agentes atmosféricos. Y, como es una técnica de decoración que busca un acabado estético, también tiene por finalidad cubrir los paramentos que hayan sido fabricados con materiales pobres, mejorando de esta forma el aspecto arquitectónico del edificio.[3]

 

PARA CUBRIR LOS MUROS DE MAMPOSTERÍA:

 

Como una de las finalidades de los esgrafiados era cubrir los pobres materiales con los que estuvieran construidos los paramentos y, de esta forma, adecentarlos, y además, que con mucha frecuencia, se intentaba disimular, con esta técnica, la carencia de materiales nobles imitando muros de sillares rectangulares[4], recordé haber visto en fotografías antiguas (FIG. 1 y FIG. 2) que, en tiempos pasados, el acabado del interior de la iglesia de Madrigalejo emulaba ser de sillería. Me pregunté entonces si se trataba de esgrafiados.

Fg. 1. Interior de la iglesia de San Juan Bautista

Fig. 2. Altar lateral desaparecido

Y es que la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo es un edificio del S. XVI, construido en su mayor parte de mampostería, a excepción de los contrafuertes, los esquinazos, las portadas, sus escasos vanos y los arcos torales, que son de sillares de granito. El aspecto deslucido que la mampostería aportaba al edificio invitaba a que sus muros, tanto en el interior como en el exterior, fuesen adecentados con la técnica del esgrafiado, que era bastante usual en la época. Y así se hizo en los paramentos y bóvedas del interior, mientras que, en el exterior, la mampostería, tal como se puede observar hoy, quedaba a la vista.

En 1964, el edificio fue objeto de una importante restauración. Eran tiempos nuevos que traían nuevos aires a la Iglesia; eran los tiempos de las grandes transformaciones que se removieron en el Concilio Vaticano II. La Iglesia debía despojarse de la riqueza de la que había hecho ostentación en los siglos precedentes, y por eso, de la mano de estos postulados, se cometieron grandes barbaridades contra el patrimonio, de las que no escapó la iglesia que estamos tratando. Fue entonces cuando se perdieron cinco altares con sus respectivos retablos; tres de ellos eran de estilo barroco (vendidos por 50.000 pesetas), y los dos restantes, de menor valor, habían sido construidos a principios del siglo XX[5]. Junto a ellos, entre las pérdidas de aquella reforma, también debemos incluir a aquellos esgrafiados que, imitando sillares de granito, cubrían sus muros y sus bóvedas. Hoy, el aspecto que presenta el edificio en su interior es totalmente diferente, pues está todo cubierto por una pintura blanca.

Bien es verdad que también se eliminaron algunos aditamentos que habían ido surgiendo en el exterior del templo a lo largo de los años, de tal forma que, después de estas obras restauradoras, la construcción quedó totalmente exenta, ganando así en empaque, al mismo tiempo que se abrieron puertas que hasta entonces habían permanecido cerradas. Uno de aquellos elementos añadidos era un arco de ladrillos superpuesto sobre la puerta del mediodía, sin duda construido para protegerla de las inclemencias del tiempo en una época bastante más tardía que el conjunto del edificio. Este arco ya desaparecido se puede ver en algunas fotografías antiguas (FIG. 3), donde se aprecia que los ladrillos fueron recubiertos también por un esgrafiado que imitaba el acabado de sillares de granito. Este es el único ejemplo del que tenemos constancia del empleo de esta técnica en el exterior de la iglesia de Madrigalejo, aunque, eso sí, eran más tardíos que los del interior del edificio.

Fig. 3. Puerta de mediodía. 1960.

ESGRAFIADOS FIGURATIVOS PERDIDOS:

 

Pero, sin duda, los esgrafiados más interesantes son los que se van a detallar a continuación.

Cuando en las obras de restauración de 1964 se retiraron los retablos que se encontraban en la nave, a ambos lados del presbiterio, salieron a la luz unos esgrafiados que, durante siglos, habían permanecido ocultos tras ellos. Ocupaban el espacio interior de sendos arcos que descansaban sobre los altares laterales, y que “debía tratarse de los primitivos altares de la iglesia madrigalejeña”, dice L. Rodríguez Amores[6].

Es evidente que, gracias a aquellas reformas realizadas en el templo, tuvimos la oportunidad de contemplar una obra estética con varios siglos de antigüedad. Aunque fue por poco tiempo, ya que desaparecieron igual que aparecieron, de nuevo debido a otra remodelación, la llevada a cabo entre 1992 y 1994. Desgraciadamente, a pesar de los avisos “para que se respetasen por ser obra muy antigua”[7], en aquel momento, se consideró oportuno destruir los esgrafiados en lugar de proceder a su restauración. Y ya solo podemos aportar el testimonio de su existencia gracias, otra vez, a la fotografía, junto con el recuerdo que guardamos de ellas.

Aparte de su antigüedad, aquellos esgrafiados eran interesantes porque eran obras figurativas, en las que estaban plasmadas las representaciones iconográficas de la Adoración de los Pastores y la Asunción de la Virgen María.

Fig. 4. Escena de la Adoración de los Pastores

En el altar del lado de la epístola, un templete de columnas corintias cobijaba la escena de la Adoración de los pastores (FIG. 4). En primer plano, las figuras de San José y de la Virgen María flanqueaban al Niño Jesús, colocado en el suelo y envuelto en pañales. Detrás de la Virgen, asomaban las cabezas de la mula y del buey. Por cima de José y María, y de menor tamaño, estaban dispuestas las figuras de dos pastores, intentando dar, de esta forma, profundidad a la escena. Uno de los pastores tocaba un instrumento musical. Y todo el espacio restante, que es el central, se encontraba ocupado por cabezas de angelotes alados, ovejas y lo que parece ser pequeñas nubes, siguiendo una disposición de horror vacui propio del siglo XVI.

En el lado del evangelio, estaba representada la Asunción de la Virgen María (FIG. 5). A través de las fotografías, se puede apreciar que esta obra se retocó bastante cuando fue descubierta en 1964, lo que nos da indicios de que la zona inferior debía estar muy deteriorada a causa de la humedad y del abandono[8]. Por este motivo, se distinguen dos estilos totalmente distintos: el tercio superior es la parte que pudo ser rescatada de la obra original, mientras que los dos tercios restantes corresponden a lo realizado por una mano en el S. XX.

Fig 5. La Asunción de la Virgen María

El centro de la escena lo ocupa una figura femenina, la Virgen María, que es izada por dos ángeles, y que aparece rodeada, en horror vacui, por cabezas de angelotes y nubecillas, siguiendo el mismo esquema que en la Adoración de los Pastores. En la zona reconstruida, se alargó el cuerpo de la Virgen hacia abajo y, alrededor suyo, se dibujaron, de manera dispersa y a imitación de la parte superior, pequeñas nubes, cabezas de angelotes, el sol personificado y la luna menguante sobre un conjunto montañoso.

Tanto la Adoración de los Pastores como la Asunción de la Virgen María reflejan la estética propia del estilo renacentista y debieron ser ejecutadas al mismo tiempo que se finalizaban las obras del templo o inmediatamente después. De esta forma se rematarían muy dignamente esos espacios frontales, con un bajo coste, en un momento en que las arcas de la parroquia estarían vacías por el gran desembolso que debió suponer la construcción de la iglesia, a la vez que ofrecían un relato catequético para los fieles, que en su mayoría serían iletrados.

Sobre su autoría nada se sabe, aunque Lorenzo Rodríguez Amores, en la obra ya citada, se atreve a apuntar un nombre: Juan de Bonilla, natural de Madrigalejo, que en el primer cuarto del S. XVI trabajaba la técnica de esgrafiado para el Monasterio de Guadalupe. ¿Podría ser el autor de los esgrafiados de su pueblo? [9].

 

ESGRAFIADOS OCULTOS:

 

Y la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo todavía nos ofrece alguna sorpresa más. El muro frontal del presbiterio está ocupado por el retablo mayor, una interesante obra renacentista con decoración plateresca, realizado en madera estofada y dorada. En él aparecen plasmadas las armas del obispo don Gutierre de Vargas Carvajal, quien fuera prelado de la diócesis placentina entre 1523 y 1559, hecho que nos facilita su datación junto con las características estéticas de la obra, con mucha probabilidad, en torno a 1550[10].

A comienzos del siglo XXI, era imprescindible realizar una buena restauración en el retablo mayor, debido al polvo y al humo de las velas que se habían ido acumulando a lo largo de siglos y a las agresiones que, sin tener en cuenta su valor, se habían cometido en esta obra en otros tiempos[11]. Con el patrocinio de la Junta de Extremadura, la empresa Talleres de Arte Grandra fue la encargada de llevarla a cabo en 2008 y, durante seis meses, dos restauradores estuvieron trabajando en el retablo. Sin duda, desarrollaron una excelente labor[12], aunque en ella no nos vamos a detener porque sobrepasa el tema que se está tratando. Pero sí es de gran interés para este trabajo dar cuenta de lo que descubrieron detrás del retablo, ya que, en el muro, encontraron unos esgrafiados[13], de los que nada se sabía hasta entonces. De este hallazgo dejaron material fotográfico en la parroquia[14] y del que estamos haciendo uso en la presente comunicación.

Estos esgrafiados ocupan el paramento frontal y parte de los laterales, todo lo que se encuentra detrás del retablo, lo que nos da pie a pensar que, con mucha probabilidad, se extenderían por todo el presbiterio, incluida la bóveda.

Fig. 6.  Retícula

Según se aprecia en las fotografías, la mayor parte de la superficie de los muros estaba decorada con dibujos geométricos, compuestos por una retícula de elementos cuadrangulares de doble encintado con rosetas en su interior (FIG. 6). Francisco Sanz Fernández, Miguel Sanz Salazar y Juan de Orellana Pizarro[15] exponen que este tipo de esgrafiados geométricos formando malla cuadrangular beben de la tradición mudéjar y suele ser un repertorio habitual en la zona trujillana a finales del S. XVI y principios del S. XVII. El relieve de estos dibujos de retícula con la flor inscrita aún es perceptible en un pequeño espacio en la bóveda junto al muro del fondo, tras el retablo; eso sí, hay que fijarse bien para verlo, pues está blanqueado y en un lugar poco accesible.

                                                                                  Fig. 7. Detalle del friso vegetal

Fig. 8. Detalle del friso. Ser fantástico sujetando un roleo

Fig. 9. Ser fantástico sujetando un roleo

A lo largo del muro frontal y de los laterales, horizontalmente, discurre un friso con motivos vegetales y medallones intercalados, que son portados por seres fantásticos, mitad humano, mitad vegetal (FIG. 7, FIG. 8 y FIG. 9). En el interior de los medallones puede observarse el busto de algún personaje, y uno de ellos puede ser identificado con San Juan Bautista (FIG. 10), santo titular de la Parroquia, que lleva el cayado terminado en cruz sujeto en el brazo izquierdo, mientras que, con el dedo índice de la mano derecha, señala hacia abajo, lugar donde se supone que estaría el Cordero de Dios.

Fig. 10. San Juan Bautista

No hay duda de la estética italianizante de este friso, pues utiliza motivos propios de la decoración plateresca, muy similares a los que están tallados en el retablo que los oculta. Según hemos podido conocer a través del trabajo de investigación que estamos siguiendo[16], existen buenos ejemplos de esgrafiados con la temática renacentista en la comarca de Trujillo y, apuntan sus autores que, en la segunda mitad del S. XVI, debió haber en Trujillo y en Plasencia importantes cuadrillas de artífices conocedores de esta técnica y de los motivos decorativos italianizantes[17]. Y encontrándonos en la zona de influencia en la que trabajaban, con mucha probabilidad, algunos de ellos pudieron haberse trasladado hasta Madrigalejo para rematar con esta técnica el presbiterio de la iglesia que se acababa de construir.

Es evidente que estos esgrafiados tuvieron que ser realizados antes de que fuese colocado, en el mismo presbiterio, el retablo mayor, también de estilo renacentista con decoración plateresca, y que, como ya se ha dicho, está datado a mediados del S. XVI.

Se ha indicado más arriba que todo el presbiterio podría estar decorado con esgrafiados. Esta afirmación es fruto de ciertos indicios, como el pedazo de retícula en relieve que se aprecia en la bóveda tras el retablo y el hecho de que, tanto el friso como la decoración geométrica, no terminen en el muro frontal, sino que se extiendan a los laterales. De nuevo echamos manos de fotografías antiguas para reafirmar lo dicho. Sin embargo, en ellas, lo que se aprecia es una decoración en estuco que imita una construcción de sillares de mármol (FIG. 11). Precisamente este tipo de decoración con estuco de acabado marmóreo puede contemplarse aún en el interior de algunas viviendas de finales del S. XIX y principios del XX, que fueron construidas, de nueva planta, alrededor de la iglesia por la oligarquía terrateniente de la localidad. Por tanto, no es descabellado pensar que, en esta misma época, los esgrafiados del presbiterio que quedaban visibles delante del retablo mayor pudieron ser picados y sustituidos por estuco, que era una técnica decorativa de moda en aquellos años y para la que tenían la oportunidad de contar con artífices expertos en la materia trabajando en las inmediaciones.

Fig. 11. Retablo mayor antes de 1964

CONCLUSIONES E INTERROGANTES:

 Todo lo expuesto anteriormente nos lleva a varias conclusiones y también a algunos interrogantes:

A pesar de que actualmente, en la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo, no haya a la vista ningún vestigio de esgrafiados, esta técnica fue muy empleada en el edificio, tanto para adecentar con bajo coste los paramentos de mampostería, como para decorar con cierto ornato las zonas más nobles del templo, una vez terminadas las obras.

Precisamente por estar en las zonas nobles, las obras más interesantes ejecutadas con esta técnica se ocultaron detrás de hermosos retablos, cuando la parroquia tuvo posibilidad de adquirirlos. Los esgrafiados que decoraban el presbiterio debieron estar a la vista durante un corto espacio de tiempo, ya que la coincidencia de su estilo con el del retablo mayor así lo evidencia.

De sus artífices nada se sabe, aunque con mucha probabilidad debieron ser ejecutados por artesanos de la zona, bien de Guadalupe, bien de Trujillo. Hay que recordar que Madrigalejo pertenecía administrativa y jurídicamente a la ciudad de Trujillo y que el Monasterio de Guadalupe era el gran hacendado del lugar, que gestionaba sus propiedades desde la Casa de Santa María, última morada del rey Fernando el Católico. Además, existen indicios de que, en la Casa de Santa María, también fue empleado el esgrafiado como técnica decorativa[18].

Sobre su datación, parece justificado que los esgrafiados del presbiterio y de los altares laterales debieron ser obras del S. XVI; pero son los expertos quienes tienen que decir la última palabra.

Aunque la intención de las remodelaciones y restauraciones responden a la idea de procurar la consolidación y mejora de las obras, sus criterios no siempre obedecen al principio de conservación de aquello que pudiera ser interesante desde el punto de vista histórico o artístico, sino que, con frecuencia, influyen modas y no están dirigidas por profesionales. Y así hemos podido observar que, junto a buenos logros en las obras de restauración, también se han producido grandes atropellos que han hecho desaparecer parte de nuestro patrimonio y, de esto, no hace mucho tiempo. Por lo que, para evitar este tipo de pérdidas, las restauraciones siempre deberían estar en manos de profesionales.

Y, para terminar, es justo señalar la importancia que tiene la fotografía a la hora de intentar recomponer y estudiar el patrimonio. El presente trabajo sólo ha sido posible a partir de las imágenes, tanto antiguas como actuales, que nos ha proporcionado la fotografía.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

-FRANCISCO SANZ FERNÁNDEZ, MIGUEL SANZ SLAZAR Y JUAN DE ORELLANA-PIZARRO: “La decoración y articulación de paramentos arquitectónicos en la ciudad de Trujillo: los esgrafiados a la cal”. Coloquios Históricos de Extremadura. Año 2006.

– J. R. PANIAGUA: Vocabulario Básico de Arquitectura. Ediciones Cátedra S.A. Madrid, 1998.

– L.RODRÍGUEZ AMORES: Crónica lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008. Pág. 293.

– A. LORO CARRANZA y G. RODRÍGUEZ CEREZO: “Estudio del retablo de la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo”. IX Jornadas Comarcales de SISEVA. Madrigalejo octubre 2016.

Iglesia en Plasencia. (Publicación quincenal de la Diócesis), nº 295, 9 de noviembre de 2008.

 

 

FUENTES:

 

-Fotografías antiguas.

-Material fotográfico recogido en las labores de restauración del retablo mayor.

 

[1] FRANCISCO SANZ FERNÁNDEZ, MIGUEL SANZ SLAZAR Y JUAN DE ORELLANA-PIZARRO: “La decoración y articulación de paramentos arquitectónicos en la ciudad de Trujillo: los esgrafiados a la cal”. Coloquios Históricos de Extremadura. Año 2006.

[2] Ibidem, y J. R. PANIAGUA: Vocabulario Básico de Arquitectura. Ediciones Cátedra S.A. Madrid, 1998. Para poder asimilar los conceptos técnicos he contado con la gran ayuda de Jonatan Carranza Sojo.

[3]FRANCISCO SANZ FERNÁNDEZ, MIGUEL SANZ SLAZAR Y JUAN DE ORELLANA-PIZARRO: “La decoración y articulación de paramentos arquitectónicos en la ciudad de Trujillo… Op. cit.

[4] Ibidem.

[5] L.RODRÍGUEZ AMORES: Crónica lugareñas. Madrigalejo. Tecnigraf S.A. Badajoz, 2008. Pág. 293.

[6]L.RODRÍGUEZ AMORES: Crónica lugareñas. Madrigalejo. Op. cit., pág. 295.

[7] Ibidem.

[8] Ibidem, pag. 296.

[9] Ibidem.

[10] A. LORO CARRANZA y G. RODRÍGUEZ CEREZO: “Estudio del retablo de la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo”. IX Jornadas Comarcales de SISEVA. Madrigalejo octubre 2016.

[11] L. RODRÍGUEZ AMORES: Crónicas lugareñas… op. cit., pág. 290.

[12] Iglesia en Plasencia. (Publicación quincenal de la Diócesis), nº 295, 9 de noviembre de 2008, pág. 2.

[13] Ibidem.

[14] Tengo que agradecer al párroco que entonces ejercía su ministerio en la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo, D. Alfonso Raúl Masa Soto, que me facilitara este material y, gracias a él, es posible realizar este trabajo.

[15]FRANCISCO SANZ FERNÁNDEZ, MIGUEL SANZ SALAZAR Y JUAN DE ORELLANA-PIZARRO: “La decoración y articulación de paramentos arquitectónicos en la ciudad de Trujillo: los esgrafiados a la cal”. Coloquios Históricos de Extremadura. Op. cit.

[16] Ibidem.

[17] Ibidem.

[18] Jonatan Carranza Sojo ha visto restos de esgrafiados en una de las paredes de la Casa de Santa María.