Nov 152018
 

Francisco Rivero Domínguez.

Cronista Oficial de Las Brozas (Cáceres).

 

” No prestéis crédito a nadie, ni a mí mismo, a no ser que las enseñanzas estén corroboradas por razones y argumentos sólidos. “

 

El Brocense en “Los errores de Porfirio”

 

Francisco Sánchez El Brocense (Las Brozas, 1523 – Valladolid 1600). Profesor de Retórica en la Universidad de Salamanca, humanista y gramático. Su obra máxima La Minerva “fue una obra monumental de las que rara vez logra producir el ingenio humano”, en palabras de Marcial Solana en su “Historia de la Filosofía Española”. Estamos en pleno Siglo de Oro español (1550 – 1650), cuando nuestro país era una potencia cultural en Europa.

 

 

Antonio de Nebrija y El Brocense

Francisco Sánchez de Las Brozas nació el 20 de julio de 1523 en este pueblo extremeño, cuando aún era una aldea de la Orden Militar de Alcántara, libertad que conquistó en 1537 cuando la compró al emperador Carlos V y éste la convirtió en villa. independiente. Francisco Sánchez nació en una casa de la calle Aldehuela a la entrada del pueblo por el sur, una casa de sencilla fachada de sillares de granito- no en balde la aldea de Las Brozas se halla asentada sobre un batolito granítico. La puerta y ventanas están adinteladas y su gran chimenea, heredera de las “lareiras” portuguesas, es de ladrillo. Desde su patio trasero hay una preciosa vista sobre la campiña brocense, declarada hace unos años una ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves), una vista que llega hasta el Torrico de San Pedro, en los Montes de Toledo, en la cercana Aliseda y también hasta el bellísimo pueblo portugués de Marvao. De estos parajes disfrutó durante su estancia en el pueblo Francisco Sánchez.

Fueron sus padres el tapicero Francisco Núñez, natural de Garrovillas de Alconétar y Leonor Díez, de Brozas, ambos hijodalgos. Y uno se preguntará cómo puede tener el primer apellido Sánchez, pues porque antiguamente no se heredaban de padres a hijos, sino que lo escogía el propio sujeto. Este apellido, al parecer, provenía de los tíos que le ayudaron a est-udiar en Salamanca.

La tradición cuenta que fue bautizado en el templo de Santa María la Mayor, de la localidad, edificio que fue declarado Monumento Nacional en 1988 y en el que se halla la pila bautismal. El párroco que con tanto acierto dirigió las obras de restauración del edifico en pleno siglo XX, don Gregorio Carrasco Moreno, quien participara con numerosas ponencias en los Coloquios Históricos de Extremadura y concluyera su vida sacerdotal como canónigo de la concatedral de Santa María de Cáceres y director de la residencia sacerdotal de la diócesis, mandó poner una placa en el templo brocense considerando tal hecho de haber sido el lugar donde el gramático recibiera las aguas para ser cristianizado.

De niño, con once años, fue paje, en Évora, de la Reina Catalina de Portugal, hija de Juana de Castilla (Juana la Loca) y de Felipe el Hermoso; por tanto, hermana del emperador Carlos V. Su tío Rodrigo Sánchez, capellán de la princesa española y catedrático de lengua latina, fue el que le animó a estudiar latín.

Hoy la fachada de la casa natal tiene dos placas. Una en granito que dice textualmente:

 

 

AQUÍ NACIÓ EN 1523

FRANCISCO SÁNCHEZ DE LAS BROZAS

EL BROCENSE

 

La segunda de ellas, metálica, es de la Real Academia Española y dice:

 

HOMENAJE DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE

LA LENGUA Y LA EXCMA. DIPUTACIÒN PROVINCIAL DE

CÁCERES A FRANCISCO SÁNCHEZ DE LAS BROZAS

“EL BROCENSE” EN LA VISITA A SU CASA NATAL

BROZAS, 7 DE DICIEMBRE DE 1990

 

Vinieron a colocarla el que fuera director de esta institución Manuel Alvar, experto en el español de América, acompañado de varios académicos, y del entonces presidente de la Diputación Provincial, Manuel Veiga López.

El homenaje de la Real Academia Española a El Brocense, coincidió con la fecha de su fallecimiento (7 de diciembre de 1600), acto al que fui invitado como cronista oficial de la villa de Las Brozas. El acto estuvo presidido por Manuel Alvar, que fue mi profesor de Lengua en la primera promoción de periodistas universitarios de España en la Facultad de Ciencias de la Información e la Universidad Complutense de Madrid (Años 1971 – 1976).

En su discurso, el ilustre académico dijo que “El Brocense dio al español la universalidad, un modelo digno de imitación al comentar las obras de Garcilaso, como antes lo hiciera Bocaccio, por las calles de los pueblos de Italia, con las obras de Dante y lo hicieran los gramáticos de la época alejandrina con los comentarios a la doctrina de Homero, pues siguiendo la doctrina de Francisco Sánchez, que tenía una conciencia clarísima de que una lengua no tiene prestigio sino tiene unos autores dignos de ser comentados por las plazas de los pueblos de su nación”.

“El Brocense tuvo como obra máxima “La Minerva”, una gramática latina que racionalizó su enseñanza”, en palabras de Luis de Cañigral, de la Universidad de Castilla – La Mancha. “La Minerva no es una gramática en el sentido escolar de la palabra, pero sí tuvo un gran predicamento en la Europa del siglo XVII”.

En el prólogo de su famosa obra Minerva, El Brocense habla de que su padre le había referido de las quejas del maestro Antonio de Nebrija por estar enfermo por no poder terminar su gramática, en la que había trabajado en la corte del maestre don Juan de Zúñiga por Gata, Alcántara, Las Brozas, Zalamea de la Serena y Villanueva de la Serena. El Brocense continuaría su obra con otro estilo.

Y dice El Brocense en su introducción a la Minerva: “Estaban, pues, postradas las buenas letras cuando hace ahora cien años nuestro Antonio de Nebrija intentó castigar a estos rebeldes (habla aquí sobre los malos enseñantes del latín de aquella época) … así pues, lo que él no pudo terminar, quizás me lo dejó a mí para que lo acabara. ¿Me preguntas cómo puede ser eso? Pues porque mientras él, en mi pueblo de Brozas, donde terminaba el Diccionario y la Gramática, yacía con fiebre en casa de su hijo Marcelo, caballero de la orden de Alcántara, se quejaba suspirando constantemente, como le oí decir muchas veces a mi padre, de que dejaba la Gramática y el diccionario sin acabar”.

El estudioso de La Minerva de El Brocense, Eustaquio Sánchez Salor, dice que “es una de las gramáticas teórica y racionales más importantes dentro de la historia de la Lingüística. Es un hito, desde mi punto de vista, de los más importantes de la historia de la gramática racional y teórica”.

No será una gramática española, sino latina y fue clave en los estudios en toda Europa, continuándose hasta nuestros días con la Gramática del norteamericano Noam Chomsky, tal vez el intelectual y filólogo más importante y reconocido internacionalmente en estos días, que ha sido invitado a firmar por la independencia de Cataluña. ¡Sencillamente, una pena!

“El Periódico Extremadura en su edición del martes, 29 de marzo de 1984, página 16, daba una información de Toñi Escobero titulada “Dos catedráticos investigan la gramática de El Brocense. La Minerva cuenta ya con su primera edición crítica”. Y en el texto se informaba de que “los catedráticos de Filología Latina de la Universidad de Extremadura, Cesar Chaparro, que después fuera rector de la universidad, y Eustaquio Sánchez Salor, son los autores de la primera edición crítica de la obra más importante del humanista y filólogo extremeño Francisco Sánchez “El Brocense”: La Minerva. Ambos autores entregaron el original a la institución cultura “El Brocense” dependiente de la Diputación, que es la encargada de su publicación, bajo el epígrafe “Obras” en las que ya se han editado otros dos trabajos sobre la poesía y la retórica de “El Brocense”, siendo esta edición crítica la continuación del estudio sobre el humanista”.

La institución cultural de la Diputación había publicado hasta ahora un total de cinco volúmenes referidos al humanista extremeño y que tocaron desde su biografía, hasta la poesía o retórica, incluidas las actas del Simposio Internacional del IV Centenario de la publicación de la Minerva en 1987, simposio que se celebró en la villa de Las Brozas y en la capital, Cáceres.

La casa palacio en la que habitó Antonio de Nebrija es la única que se conserva de todas en las que vivió el gramático, se halla en Brozas, en la calle San Pedro, muy cercana al que fuera convento de San Pedro de las Monjas Comendadoras de la Orden Militar de Alcántara quienes para entrar en él tenían que probar su nobleza. La casa del gramático aún está en pie porque fue parte del convento de Carmelitas de Orihuela, que abrieron en 1914 un colegio para niños, y permaneció allí hasta 1972. Durante mi niñez, fue mi escuela y hoy sigue siendo guardería del pueblo. Sería interesante colocar una placa de granito en la fachada del colegio diciendo que aquí se halla la casa palacio en la que habitaron al menos, durante tres años, Elio Antonio de Nebrija y todos sus hijos. También se debe restaurar la casa – palacio, que cuenta con inscripciones latinas inspiradas por el estudioso de la lengua, para rememorar el ilustre pasado de la villa. Y por último hay un deseo de hermanar las villas de Las Brozas y de Zalamea de la Serena.

 

Vida personal. Pequeña biografía

Gracias a la ayuda de unos tíos suyos pudo estudiar en la Universidad de Salamanca a partir de 1545, obteniendo su grado de bachiller en Artes seis años más tarde. Durante tres cursos más de 1551 a 1554 estudió Teología. Tuvo como compañero al humanista y poeta Juan de Mal Lara y siendo aún estudiante se casa en 1549 con Ana Ruiz del Peso, que le dio seis hijos, tres hombres y tres mujeres. Fue el mismo año en el que se publicó su primera obra impresa, la traducción de la “Declaración y uso del relox español”, de Hugo Helt.

Enviudó muy joven y se volvió a casar con una prima de aquella; Antonia del Peso, que le dio otros seis hijos. Esa docena de hijos hizo que Francisco Sánchez de las Brozas tuviera una vida amargada por dar tantas clases y concentrarse en sus estudios para poder sacar un sueldo digno para poder vivir. Daba clases oficiales y también privadas, aspirando a la Cátedra de Retórica en 1553, no consiguiéndola ese año, pero si la alcanza, en propiedad, veinte años más tarde.

Cursó Gramática en tres años de 1551 a 1554. Ese mismo año es nombrado Regente de Retórica del Colegio Trilingüe, con un salario de 100 ducados. El colegio fue fundado en 1550 por el obispo de Coria, Diego Enríquez de Almansa para alojamiento de los profesores que impartían latín, griego y hebreo. En 1554 editó “Las Silvas”, de Angelo Poliziano. En noviembre del año siguiente se le ordena que imparte lecciones de Retórica fuera del Trilingüe, dado que no podía hacerlo allí por estar casado, renunciando a ello cuatro años más tarde

En el año de 1556 el claustro de la Universidad salmantina le encarga al maestro que enseñe retórica a la juventud universitaria. Para ello escribe el libro “Ars dicendi”, o el arte de hablar, con el deseo de enseñar la oratoria a los estudiantes. Tuvo tanto éxito que en breve se reedito en cuatro ocasiones

A pesar de ser reconocido como gramático, jamás obtuvo la cátedra de Gramática y de opositar a ella en dos ocasiones. Sí obtuvo en 1573 la cátedra de Retórica y tres años más tarde, en 1576, el partido de griego con un salario más que sustancioso. Su obra, en palabras de Romano García, director de la Institución Cultural El Brocense de Cáceres. “fue inmensa y plural, abarcando cuestiones de lengua, retórica, gramática crítica literaria y filosofía. Hoy está considerado como un pensador humanista de valor universal”.

En 1582, el claustro de la Universidad de Salamanca le autoriza a dar clases de su propia gramática, siempre que no fueran en horas lectivas de las que se dedicaban a la gramática castellana de Antonio de Nebrija.

En su obra Sanctius´ theory of language, publicada en Filadelfia en 1983, el estudioso Manuel Breva Claramonte considera a El Brocense como padre de la gramática general y teórica.

Gramáticos como el suizo Ferdinand de Saussure, el padre de la lingüística moderna, en el siglo XIX, o el norteamericano Noam Chomsky siguen, en el día de hoy, sus teorías gramaticales.

Su Minerva le valió en Italia y Francia el dictado de padre de la lengua latina y doctor de todos los letrados”, dice la leyenda que hay en el cuadro que se halla sobre su figura en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Brozas,

Miguel de Cervantes le elogió en su obra “La Galatea”, con los siguientes versos:

 

Aunque el ingenio y elocuencia vuestra

Francisco Sánchez se me concediera,

por torpe me juzgara, y poco diestra

si a querer alabaros me pusiera.

Lengua del cielo, única y maestra,

tiene de ser la que para la carrera

de vuestras alabanzas se dilate

que hacerlo humana lengua es disparate.

 

El biógrafo Eugenio Escobar Prieto, deán de la catedral de Plasencia, autor del libro “Los hijos ilustres de Brozas dice de él “que tiene el Brocense en Salamanca la misma representación que Arias Montano en Alcalá, y Luis Vives en Valencia. Además de ser el mejor comentador de Horacio, ha pasado a la posteridad con los nobles títulos de Padre de la Gramática general y de la filosofía del lenguaje, hombre divino, Doctor de los literatos, Apolo y Mercurio de España, como le llama Justo Lipsio, y príncipe de los gramáticos, según Baillet”.

Durante siglos, los intelectuales y filólogos le han dedicado a El Brocense unos piropos profesionales, tales como que “la figura del humanista extremeño cautiva y seduce” y “atrae su noble independencia”, además de que su “erudición era casi inagotable”, así como “su genial manera de ver las cosas”.

Fue El Brocense un hombre discutido y arrogante en las cosas del saber. Amaba, sobre todo, la Gramática, aunque era un humanista que se interesó también por las Humanidades griegas y latinas, la Cosmografía, la Astronomía, las Leyes, la Ciencia, la Filosofía y también por la Teología, teniendo varios encontronazos con la Santa Inquisición.

El primero, a causa de sus comentarios sobre los santos y las imágenes, fue en el año de 1584 por denuncia de un clérigo y un estudiante, aunque en esta ocasión, la Inquisición lo exculpó. Para el humanista, la mayor autoridad era la razón, de ahí su continua crítica e inconformismo, por eso los censores inquisitoriales restringieron la circulación de sus obras. Las causas por las que fue denunciado en esta ocasión fueron negar el nacimiento de Jesús en el pesebre, que el Niño Jesús fuera circundando por San Simeón; que los Magos fueran Reyes o que hubiera alguna vez 11.000 vírgenes, según dice el Martirologio.

El 29 de abril de 1590 fue nombrado decano de la Facultad de Artes, pero al poco de jubilarse en 1595, una nueva denuncia; en esta ocasión por un teólogo, un monje benedictino y un abad El 26 de septiembre de 1600, la Inquisición dicta contra El Brocense la siguiente resolución: “… que el dicho Maestro Francisco Sánchez sea llamado a este Santo Oficio, y venido, e le señale una casa por cárcel en esta ciudad de Valladolid y el Fiscal siga contra él la causa con que antes que se le notifique el mandamiento para que parezca se visiten los papeles ó libros que se hallaren del susodicho y estuvieren en su poder… y hallándolos de reprobada lectura y prohibidos por el catálogo de la Inquisición los inventaríen y recojan y asimismo todos los papeles y escritos de mano que en su poder se hallaren”. La Inquisición le puso pena de cárcel, pero dada su avanzada edad le condenó a arresto domiciliario en el de uno de sus hijos en Valladolid, el médico Lorenzo Sánchez, donde falleció el 5 de diciembre de 1600, a los 78 años de edad. Días antes había hecho denuncia pública de sus errores de la fe cristiana, solicitando que se le diga por su alma 500 misas. En ese testamento, otorgado en Salamanca el 2 de enero de 1601, dice Francisco Sánchez, entre otras cosas, que “…encargo, sobre todo a mis hijos, que se conserven en el santo temor de Dios, y no por ambición, que así nada se logra”.

“Yo siempre toda mi vida he sido buen cristiano e hijo de buenos cristianos e hijosdalgo, conocidos por tales, y siempre protesté de creer todo aquello que tiene y cree la Santa Madre Iglesia Romana, y agora a la hora de mi muerte lo protesto, y creo y muero en ello y por ello”.

El erudito Marcelino Menéndez y Pelayo, cuya estatua sedente abre la Biblioteca Nacional de España, autor de los “Heterodoxos españoles”, estudia también la figura de El Brocense- De él dice: a Sánchez no le llevó a las audiencias inquisitoriales el saber filológico, ni el haber escudriñado las causas de la lengua latina, sino su incurable manía de meterse a teólogo”.

El escritor extremeño Ricardo Megías Hernández ha estudiado donde están enterrados los escritores extremeños y lo ha editado en Beturia, la editorial en la que publican muchos autores de la tierra y que él dirigió durante años. Tiene una sucinta biografía de El Brocense, “el humanista de más relevancia de la Europa culta del siglo XVI, el Siglo de Oro español” El Brocense ordenó que sus restos descansaran en el Convento de San Francisco de Salamanca, edificio ya desaparecido con los siglos, quedando sólo un bello jardín urbano con el nombre de Campo de San Francisco. Por su implicación con el tema de la Santa Inquisición, y pese a no ser condenando por ésta, la Universidad de Salamanca no le hizo los honores que como catedrático de Retórica tenía derecho.

 

Maestro de Francisco de Quevedo

Un servidor fue el mantenedor el 28 de agosto de 2004, del XXIV Certamen Poético Internacional, dedicado a Francisco de Quevedo en el claustro de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), lugar donde se halla la celda donde falleció el ilustre escritor. El claustro estaba a rebosar de personas interesadas en escuchar el tema: “De cómo don Francisco de Quevedo tuvo como maestro a don Francisco Sánchez de Las Brozas”.

Francisco de Quevedo (Madrid, 14 de septiembre de 1580; Villanueva de los Infantes, 8 de septiembre de 1645) conoció, cuando era un joven estudiante en la Universidad de Alcalá de Henares los procesos inquisitoriales contra El Brocense. Vio como un hombre, de pensamiento liberal para la época, era masacrado por sus ideas. Eso hizo que, en su madurez política y como escritor, elogiara al extremeño, al que consideraba uno de sus maestros.

En la obra “Introducción a la vida devota”, de San Francisco de Sales, Patrón de los periodistas, Quevedo consideraba, entre otros, como sus maestros a Epicteto, a Justo Lipsio… al doctor Francisco Sánchez de Las Brozas, blasón de España en la Universidad de Salamanca.

 

El Brocense en los organismos culturales

            Además de tener una importante calle en Las Brozas, y otras en Cáceres, Badajoz y Salamanca, Francisco Sánchez da nombre, como ya se ha dicho, a la Institución Cultural provincial, y al instituto de enseñanza media de la capital cacereña, donde hay una estatua levantada por el que fuera mi profesor de dibujo, el cántabro Ubaldo Cantos. Otra estatua se levanta en la sede de la institución cultural, en el convento cacereño de San Francisco y la más importante de todas en la plaza mayor de la villa broceña, erigida por el escultor villanovense, Ricardo García Lozano y cuyo estudio lo presentó en estos coloquios….

 

Biblioteca Nacional

Para preparar esta ponencia sobre El Brocense me he desplazado hasta la Biblioteca Nacional, sita en el Paseo de Recoletos, junto a la Plaza de Colón, en Madrid.

Pasé buena parte de la jornada en este bello edificio recorriendo sus pasillos con cuadros de los Premios Cervantes y visitando una exposición dedicada al poeta Luis Felipe. Me gasté muchas horas en la Sala Cervantes, dedicada a los investigadores, y posteriormente, tras el almuerzo en la cafetería, por la tarde, en la Sala General. En esta sala están inscritos los nombres de los grandes escritores españoles de todos los tiempos en las cuatro paredes, emparejados: San Isidoro y Alfonso X el Sabio, Raimundo Lulio y Luis Vives, Cervantes y Nebrija y Lope de Vega y Quevedo. Claro que había muchos más en el techo. No pude sacar la foto porque está estrictamente prohibido copiar un libro y no dejan bajo ningún concepto, usar el móvil como máquina de foto. Como cronista oficial de la villa de Las Brozas, me llevé una gran alegría.

Un dato más. La Biblioteca Nacional de España guarda entre sus anaqueles, en la sala Cervantes dedicada a los investigadores, o la sala general, y algunos de ellos ya digitalizados, hasta 65 documentos y libros sobre El Brocense. Varios de ellos se pueden consultar digitalizados en la Biblioteca Hispánica a través de la página www.bibliotecanacional.es. Curiosamente, la signatura de los libros consultados en 2018 es la misma que la que tenían hace un siglo cuando Pedro Urbano González de la Calle, los estudió hace ya casi un siglo para su ensayo biográfico “Francisco Sánchez de las Brozas. Su vida profesional y académica”, publicado en 1923. Me estoy refiriendo al “Proceso original de Sánchez de las Brozas”. (número 12.745 del “Índice” de la citada sala).

 

En la Real Academia Española

El edificio de la Real Academia Españolase funda en Madrid en 1713 y tras varias sedes se inaugura en 1894 el nuevo edificio en los terrenos del Buen Retiro. Obra de Miguel Aguado de la Sierra, de gran claridad volumétrica. Destacan el neoclásico pórtico con escalinata sobre los tersos paramentos de ladrillo y paños de piedra caliza. Las vidrieras del salón de actos y la estructura metálica de la cubierta con lucernarios móviles.

Pues bien, en este edifico artístico en sus tres paredes exteriores están grabados también los nombre de grandes de la literatura española. En la parte trasera, hay quince nombres, entre ellos, Garcilaso de la Vega, Diego Hurtado de Mendoza, Fray Luis de Granada, Ercilla, Pérez de Hita y en la placa central de arriba abajo: Santa Teresa, Lope de Rueda, El Brocense, Fray Luis de León y el Padre Ribadeneira, lo que da idea de la importancia que le da a nuestro biografiado la Academia que da esplendor a nuestra lengua.

 

Universidad Central de Madrid

No hace mucho, un broceño, Sebastián Martín Ruano, estaba presente en un acto cultural en la antigua Universidad Central de Madrid en la calle de San Bernardo y allí vio y fotografió una imagen más de El Brocense.

 

Mis libros originales

Un servidor, como bibliófilo, miembro de la Unión de Bibliófilos Extremeños, poseo una “Minerva” de El Brocense en mi biblioteca, adquirida a un profesor, ya fallecido de la Universidad de Extremadura. El libro tiene 431 años, con 324 páginas en latín, pues fue publicado en 1687 y comentado por Gaspar Scioppie, y con trabajos de Jacobo Perizonil.

Hoy por hoy, para animar a los bibliófilos, la obra de El Brocense “La Minerva” se puede comprar por 850 euros en “Todocolección”, concretamente la publicada en los Países Bajos en 1697. Ver en el siguiente enlace:

https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos/el-brocense-minerva-sive-causis-latinae-linguae-franeker-paises-bajos-1697~x30247995

Otro libro original de El Brocense que está en mi biblioteca particular es el de “Las obras del famoso poeta Juan de Mena”, corregidas y declaradas por el Maestro Francisco Sánchez, Catedrático de Prima y de Retórica en la Universidad de Salamanca. Fue publicado en Madrid en 1804 por la Imprenta de Repullés. Tiene 312 páginas, de las que las 140 primeras son las obras del poeta Juan de Mena y desde la 241 hasta el final las anotaciones del Maestro Francisco Sánchez a las obras de Juan de Mena. En la contra hoja de la portada hay un papelito pegado que duce textualmente: “Se vende esta Obra y otras de diferentes materias, en Madrid en la Librería de BAUN, frente a las Gradas de San Felipe el Real”.

En la nota previa se dice que “hemos hecho la presente edición siguiendo la que corrigió, declaró y comentó el doctísimo Maestro Francisco Sánchez Brocense, que publicó Lucas de Yuntas en 1582”. Y más adelante, en las líneas que dedica el maestro Sánchez al lector: “… este poeta ha de ser tenido en mucho, porque le pueden leer todas las edades y calidades de personas, por ser casto, limpio y provechoso, donde las costumbres no recibirán mal resabio”.

Hay también tres poemas de Alonso González de la Torre, al lector; un segundo de Bernardo de Guimerá dedicado al regidor de Salamanca, don Juan de Guzmán, bajo cuyo mandato se editó el libro de poemas de Juan de Mena y un tercero, un soneto que el tal Guimerá dedicó “á su maestro el doctísimo Francisco Sánchez Brocense” y que copiamos a continuación:

 

 

SONETO

 

Qual hace el rutilante Apolo claro

todo quanto la noche tuvo oscuro,

así vos, maestro mío, lo más oscuro

haceis con excelente ingenio claro.

Qué autor hubo hasta agora ménos claro,

ó qué menos debiera estar oscuro,

que Juan de Mena, cuyo poema oscuro,

queda por vuestra industria vuelto claro?

Porque qual Febo desde su alta esfera

envia su clara luz á cualquier parte,

sin que dexe rincón que no le alumbre;

Así desde esta Salamantina esfera

vuestra doctrina rara á qualquier parte

se extiende, y nada hay ya que solo alumbre.

 

Y para terminar propongo algunas sugerencias:

 

1.- Hermanar la villa de Las Brozas con Villanueva de los Infantes, por la importancia de las dos en la glorificación del idioma castellano.

2.- Que el Camino de Turismo Cultural de la Lengua Castellana, promocionado internacionalmente por la Dirección General de Turismo de España (Turespaña) que ahora sólo discurre, muy bien. por La Rioja, Salamanca y Alcalá de Henares pase también por Extremadura, donde Antonio de Nebrija escribió su Gramática Española (Gata, Alcántara, Las Brozas, Zalamea de la Serena y Villanueva de La Serena), publicada en Salamanca en 1492, y por Castilla La Macha por la importancia de sus hombres de letras: Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo y Bartolomé Jiménez Patón, entre otros.

3.- Una tercera sugerencia y esta va dirigida directamente a los responsables de los Coloquios Históricos de Extremadura es que la edición del año 2023 se le dediquen a El Brocense y se le homenajee en la villa de Las Brozas, con la clausura en el pueblo que le vio nacer. Un servidor forma parte de la comisión nacional del V centenario del fallecimiento del gramático Antonio de Nebrija, muerto en Alcalá de Henares en 1522, por eso ya se está perfilando la comisión nacional del V centenario del nacimiento de Francisco Sánchez de las Brozas y creo que los coloquios no pueden dejar de estar presentes en tan digno acontecimiento cultural.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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APÉNDICE FOTOGRÁFICO

Fig 1. Casa natal de El Brocense

 

Fig 2. La Minerva

 

Fig 3. Firma de El Brocense

 

Fig 4. Estatua en Brozas