Oct 011988
 

Francisco Encinas Cerrillo.

A la memoria del Iltmo. Sr. D. Juan de Tena Fernández, sacerdote, archivero, cronista, investigador, historiador e hijo predilecto de Trujillo y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, en el centenario de su nacimiento (1-12-1888 / 4-1-1967).

“Don Juan de Tena, el último cronista de Trujillo”; así reza el título de un escrito publicado por el diario “Extremadura”, de Cáceres, del 7 de enero de 1967 con la firma del Conde de Canilleros, en el que mostraba su sentimiento por el fallecimiento el 4 de dicho mes y año de nuestro querido paisano el Iltmo. Sr. D. Juan Tena Fernández al que traemos a estas páginas con motivo del homenaje que se le está dedicando en el primer centenario de su nacimientos el 1 de diciembre de 1988. En el escrito de referencia, se hace historia de los cronistas trujillanos, a los que se relaciona como sigue: “La encabezó en el siglo XV Lorenzo Galíndez de Carvajal continuándola, en el siglo XVI Diego y Alonso de Hinojosa Esteban de Tapia y Juan de Chaves; en el siglo XVII Fernando Pizarro de Orellana; en el XVIII Juan Solano Figueroa; en el XIX y XX, Federico Acedo y Clodoaldo Naranjo. La ilustre lista acaba de cerrarse con el nombre del erudito cronista don Juan Tena”. Y sigue diciendo: “No es tópico, no, el decir que Trujillo está de luto, porque una ciudad de tan alto rango y de tanta significación universal necesita tener siempre un enamorado investigador que se consagre al estudio de sus viejas cosas”. Estas ideas nos sugieren una serie de preguntas que nos gustaría las contestara quien tenga asumida tan importante responsabilidad. Son estas: ¿A partir de aquella triste fecha existe cronista en nuestra ciudad?; si es así, ¿Se lleva a cabo con decoro tan necesaria tarea?, ¿Sigue Trujillo con el protagonismo histórico con la misma intensidad que en aquellas fechas en que lo realizaba don Juan? De todos es sabido que él ha sido, además de cronista, el último historiador mas completo de los últimos años. Su obra “Trujillo Histórico y Monumental” con la titulada “Trujillo, sus hijos y monumentos”, del también sacerdote fallecido don Clodoaldo Naranjo Alonso trujillano de sentimientos y por adopción, conforman el soporte del conocimiento de nuestra riquísima historia y a las que hemos de recurrir casi cuantos sentimos algún interés por conocerla.

De todos es conocido que don Juan tuvo la ingente tarea de organizar e investigar nuestro archivo municipal, al que se consagró con cuerpo y alma, dedicándole gran parte de su vida, pues se hizo cargo de él en 1929. Los resultados no se hicieron esperar y el producto de sus investigaciones se vieron en los libros que publicó y en las crónicas aparecidas en las paginas de “La Opinión” y otros medios de comunicación regionales y nacionales, en las que iban condensándose cuantos datos encontraba en el manejo de los legajos que ordenaba y catalogaba. Aprovechamos esta ocasión para solicitar de nuestros responsables las mayores atenciones y cuidados para nuestro Archivo -en su opinión, uno de los mejores de España dentro de los de su categoría-, pues rumores y comentarios denuncian en é1 deterioros lamentables, teniendo en cuenta que cada día es más visitado por estudiosos, a los que debemos ofrecer una buena imagen. También, animar a nuestra juventud con inquietudes para que aprovechen tan valiosa fuente de conocimientos y un día, no lejano, puedan ofrecernos el positivo resultado de sus investigaciones pues, intuimos e imaginamos, aún deben permanece en esos legajos por consultar interesantes documentos históricos sobre nuestra ciudad.

Hacemos un inciso, aprovechando el tema, para recordar con el afecto que merece, a otro trujillano, si no de nacimiento si de corazón, porque gran parte de su vida y de su obra estuvo al ser de Trujillo, en las múltiples facetas en las que ejerció. Estamos recordando a don Marcelino González-Haba Barrantes, gran entusiasta de nuestra ciudad, que jamás regateó esfuerzo ni sacrificio, llenando muchas páginas de “La Opinión” con un noticiario abundante que hoy nos sirve para seguir el rastro de hechos ocurridos en pasados años, por las que sabemos muchas noticias que en otro caso se hubieran perdido, alcanzando con ellas categoría de verdadero cronista.

Por considerarlo de interés y por entender que es poco conocido de su vida, recordaremos el siguiente hecho. El que fuera gran periodista don Antonio Diaz-Cañabate, visitante de honor de nuestra ciudad en la Feria de junio de 1962, en su diaria crónica enviada al diario ABC, de Madrid, que titulaba “Andanzas de un corresponsal”, en la del día 13 decía así: “El archivero municipal de Trujillo, es un sacerdote, don Juan Tena Fernández tan enamoriscado de sus papeles que los llevaba siempre consigo. ¿Tan parco es en legajos el archivo de una ciudad tan cargada de historia? No. Copiosos y abultados son. Lo que ocurre es que don Juan Tena posee una memoria comparable en poderío a las fuerzas físicas de su paisano don Diego García de Paredes, aquel Hércules de increíbles hazañas y se sabe: al dedillo todos los documentos confiados a su custodia. ¡Buena compañía un archivero con su archivo a cuestas para recorrer Trujillo!”. En la crónica de otro día le definía “archivo viviente”, tal era su concepto de los conocimientos de don Juan sobre Trujillo. En la crónica enviada a ABC, publicada el 17 de junio, decía don Antonio Díaz-Cañabate: “Don José Ortega y Gasset me dijo un día que ¡Nada hay tan bello como unas cigüeñas volando sobre Trujillo¡”. Aquella serie de escritos publicados por el diario madrileño, fueron un bellísimo canto a la historia de Trujillo.

Abundando en esta serie de comentarios en torno a la vida de don Juan, no queremos omitir una curiosa anécdota de la que fuimos protagonistas. Corría el mes de abril de 1961, en cuyos primeros días se celebraba la Semana Santa, lo que nos permitía unas pequeñas vacaciones en nuestra ciudad. Como en otras ocasiones, aprovechamos para visitarle en su domicilio en solicitud de alguna de las obras con que mejorar nuestros conocimientos sobre la historia de Trujillo, por la que nos sentíamos atraído. Pocas fechas después, el día 6, salía publicado en La Opinión nuestro escrito titulado “Trujillo, Ciudad Monumental”, que tanto interés despertó y que serviría para mover los resortes para tan ansiado logro, y en el que tendría don Juan un especial protagonismo, aportando sus extensos conocimientos históricos en el texto del nuevo expediente confeccionado y enviado a la Dirección General de Bellas Artes. Las prisas de don Juan por atender unos compromisos previos y las habituales ocupaciones que le aguardaban, impidió un comentario con él sobre tan interesante asunto. Consecuencia de ello fue que, en nuestro siguiente primer encuentro, hubimos de recibir una cariñosa regañina por aquella involuntaria omisión informativa y que aceptamos por la cordialidad y afecto con que nos fue hecha. Comprendimos que con nuestro olvido, tal vez habría retrasado una gestión muy necesaria a la hora de agilizar los trámites de la documentación exigida. Afortunadamente todo quedó resuelto con la publicación del Decreto 2223/1962, de 5 de septiembre, por el que Trujillo recibía su declaración oficial de “Conjunto histórico-artístico y monumental”.

Al final incluiremos el soneto y el poema que le dedicara el Padre Claretiano Máximo González del Valle, que tenemos recogido en la obra “Trujillo en Sonetos”. Ignoramos si hubo previo conocimiento y amistad personal entre ambos, dada la fecha del fallecimiento de don Juan (4-1-1967) y la llegada del Padre Máximo a Trujillo, en octubre de dicho año, a predicar a nuestra Patrona en su novenario. Soneto y poema reflejan plenamente la personalidad del poéticamente biografiado.

Cerraremos estos renglones en memoria de don Juan, incluyendo sus más salientes datos personales, con las actividades y ocupaciones que tuvo en nuestra ciudad. En 1929 se hizo cargo del Archivo municipal. El 13 de mayo de 1947 es nombrado Subapoderado del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico de nuestra ciudad. El 19 de febrero de 1948 es nombrado Cronista oficial de Trujillo. En junio de 1949 recibió, como premio a su labor investigadora, el nombramiento de Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia. Finalmente, la Dirección General de Bellas Artes, le nombró Vocal de la Comisión para la conservación, reparación y reforma de los templos declarados Monumentos Nacionales Históricas y Artísticos de la Diócesis de Plasencia.

Tal fue el sentimiento por su fallecimiento, que Trujillo le dedicó popular homenaje, para el que se creó una “Comisión homenaje”, que revistió gran importancia. La ciudad le nombró Hijo Predilecto, le levantó una estatua en uno de sus más bellos jardines y le dio su nombre a la Plaza en que se encuentra la Casa Matriz de la Congregación de Religiosas de Hijas de la Virgen de los Dolores, de la que fue Fundador y en cuya Capilla reposan sus restos mortales.

Don Juan de Tena

Padre Juan, en espíritu un gigante,
paso corto, y alado el pensamiento;
verbo parco, y en é1 el sentimiento
del ayer, del mañana, del presente.

Buzo de pergaminos. Concha y fuente
de la historia dormida. Bieldo y viento
de sombras. Luz más luz. Humano aliento
de Trujillo en la piedra perviviente.

Alma de niño, y ojos de alcotán
perforas tiempo y cosas. Es tu afán
una vida más honda, pura y bella.

Pluma, oración y estudio son tu espada.
Y mueres sin morir… ¡Que tu mirada
retorna cada aurora y Dios en ella!.

Máximo González del Valle.

Juan de Tena
Exhumador y cantor de Trujillo

Corazón de Trujillo
lates, y en él despiertas
sombras, figuras muertas,
y aquí y allá un caudillo.
Tu corazón-martillo
golpea suavemente.
Y en tu latido ardiente
que a tradición resuena,
la urbe imperial estrena
nueva luz, nuevo ambiente.
Todo siente y se siente
por ti, Juan Tena.

Mente de la ciudad
perforas lo Pasado
y es, en ti remozado,
rosa de claridad.
Devuelves majestad
a torre, olivo, almena.
En tu prosa serena
lo resucita todo,
y muro, sombra, o lodo,
de eternidad se llena.
Oh, todo es de otro modo
por ti, Juan Tena.

Pupilas de la Historia
ves lo que nadie vio
y en ti recomenzó
la ciudad y su gloria.
En ti es flor la victoria
del Credo o de la Espada.
Penetra tu mirada
los siglos. Y es cadena
de luz, tu prosa plena
de grandeza olvidada.
Oh, qué nueva alborada
por ti, Juan Tena.

Memoria de Trujillo
por ti son letra viva,
vida en flor, siempreviva,
muros, torres, castillo.
hoz, carreta, áureo trillo
tu memoria parece.
Por ella reamanece
la alegría en la pena,
y en cada rota almena
Dios sonríe y florece.
Trujillo es otro y crece
por ti, Juan Tena.

Verbo de la ciudad
hablan en tus renglones
campanas y blasones,
tiempo y eternidad.
Trujillo y su verdad
tienen en ti colmena.
Tu estudio es alacena
del Ayer y el Mañana,
con fragancia temprana
de hogaza y de azucena.
La ciudad es sultana
por ti, Juan Tena.

El alma de Trujillo
vuelve al tiempo por ti,
y es inmenso rubí
de legendario brillo.
Tú -tan bueno y sencillo-
resucitas la Historia.
Hurgas gloria y escoria
con lentitud serena
y el cielo azul se llena
con flores de victoria.
Trujillo hallo su gloria
por ti, Juan Tena.

Máximo González de Valle