Abr 052014
 

Jaime Martín Grados Reguero.

Presbítero. Licenciado en Estudios Eclesiásticos. Cronista Oficial de Alcántara.

1. 1.     Introducción.

La situación geopolítica en el reino de Castilla se acaba de consolidar en 1492 al reconquistarse el reino de Granada, último bastión musulmán que persistía en la península Ibérica. La construcción de un estado fuerte e independiente del poder de la nobleza, gracias a los buenos quehaceres de los Reyes Católicos, estaba en marcha. La defensa de nuestros intereses en Europa todavía no suponían grandes esfuerzos económicos y militares. Ésto nos hacía mirar de una manera despejada y enérgica hacia la empresa Americana.

Estas razones pueden ser algunas de las causas por la que muchos militares y personas de otros oficios encaminaran sus pasos hacia la nueva singladura que se le ponía por delante a España.

La procedencia de los estamentos a los que pertenecían estos nuevos emigrantes era variada, ya que encontramos nobles, hidalgos, clérigos, criados, etc., al igual que  iban tanto hombres como mujeres, aunque éstas al principio en menor número. Hay que decir que las personas que pasaban eran escogidas, ya que no podían ser penitenciados por la Inquisición, tener antecedentes penales, ser judío o morisco. En el estamento clerical si cabe era más riguroso el estudio que se hacía del candidato propuesto. Todo ello según los datos que nos aporta el Archivo General de Indias de la ciudad de Sevilla.

Entre finales del S. XV y el XVI salieron de Alcántara alrededor de unas cien personas, cuando no más, hacia el nuevo Continente descubierto, entre ellos personajes de primer orden de su sociedad.

Esta población estaba bajo el radio de acción de influencia de la Orden de Caballería que lleva su nombre. En estos momentos militarmente dentro de nuestras fronteras había dejado de tener sentido, en cierto modo, al haber concluido ya la Reconquista.

El Maestrazgo de la misma, al igual que el de todas las Órdenes Militares, había pasado a ser ejercido con autoridad Apostólica por los monarcas de Castilla, siendo los primeros los Reyes Católicos, privando de ellos a las poderosas familias nobiliarias.

El ejercicio del poder de municipal estaba en manos de las familias nobles de la misma, siendo las más sobresalientes los Barrantes, los Oviedo, los Aponte, los Botello, los Barco, los Cabrera, los Perero y algunas pocas más. Y junto a éstas algunas menos influyentes y ricas que se sumaban a las anteriores formando banderías.

En ella vivía el Gobernador del Partido de Alcántara, cargo de nombramiento regio, que extendía su poder por las actuales comarcas de Alcántara, Valencia de Alcántara y  Sierra de Gata.

Además tenía allí su sede el Prior del convento de San Benito que ejercía su poder espiritual sobre el Priorato de Alcántara que abarcaba los arciprestazgos de Alcántara, Valencia de Alcántara y ciertos pueblos y lugares de Sierra de Gata.

 

  1. 2.     ¿Quién era Don Alonso de Grado?

 

Don Alonso de Grado nació en la villa de Alcántara a finales del S. XV. Pertenecía a una familia que se había asentado en ella como muy tarde en el S. XIV. Pertenecía al estamento noble ya que era hidalgo[1]:

Alonso Grado natural de la villa de Alcántara, hidalgo y criado de su Magestad…

Cuando el rey Juan de Portugal asedió la plaza fuerte del castillo de la villa a finales del S. XIV, siendo rey de Castilla Enrique III, el Doliente, aparece en el listado de los defensores un personaje con el mismo apellido[2]:

…pero he visto memoriales antiguos de los cavs. y hijosdalgo naturales que estaban dentro en la defensa de la villa que eran Gonzalo Shz. de Alcantara, Garci Frz. Barrantes […] Alonsso de Grados,…

Ocupa este linaje cargos en el gobierno de la misma ya que en la Visita que se realiza a Arciprestal de Santa María de Almocóvar de Alcántara en 1499 nos encontramos con Pedro de Grado, Regidor[3].

Algunos de sus miembros pertenecieron a la antigua Cofradía Alcantareña de Hidalgos del Sancti Spiritu, que sustentaba un hospital homónimo desde la Edad Media. Así aparece en un documento de 1527[4]:

…Gregorio de Godoy, mayordomo, Sebastian Lopez y Francisco Pacheco e Juan de Grado, e Juan Rojo, diputados […] de la dha Cofradia (del Sancti Spiritu)…

El capitán Bernal Díaz del Castillo en su Crónica de la conquista de Nueva España lo describe así[5]:

…, porque era hombre muy entendido y de buena plática y presencia, y músico e gran escribano,…

Describe en pocas palabras que dedica a nuestro personaje y lo presenta como un caballero renacentista, es decir, que dominaba las letras y las artes. No se dice nada de ningún título académico pero su preparación nos indica que sí recibió estudios. En su villa natal nunca faltaron preceptores de gramática. No podemos olvidar que Elio Antonio de Nebrija, escritor de la Primera Gramática Castellana, vivió en Alcántara en el S. XV a la sombra de su amigo, y último Maestre de la Orden, Frey Juan de Zúñiga. Por otro lado hay que decir que éste fue un gran mecenas de las Artes y las Ciencias en sus dominios alcantareños[6].

A pesar de su posición y preparación decidió emprender el viaje a las nuevas tierras recién descubiertas. Las razones pueden ser múltiples: las noticias de grandes riquezas, las ganas de aventuras, ampliar el patrimonio familiar, colonizar América, etc.

No sabemos el año de su partida, sí que en 1514 ya se encontraba en la Isla de Cuba, pues el 21 de diciembre de ese año se encontraba presente en el reparto de cierta encomienda[7].

 

  1. 3.     Periplo americano de Don Alonso de Grado.

 

Hernán Cortés en el año 1519 fleta una pequeña armada para recalar en tierra firme sorteando muchas de las reticencias del gobernador de Cuba don Diego de Velázquez. Ésta consta de once barcos de entre setenta y cien toneladas, con una dotación de cien marineros y quinientos ochenta soldados, con doscientos cubanos y varios negros. Contaban además con dieciséis caballos y varias yeguas[8].

En una larga lista de nombres de los soldados que se embarcaron para este fin se encuentra nuestro hidalgo:

Primeramente, el mismo marqués don Hernando Cortés […] y paso don Pedro de Alvarado […] y pasó Gonzalo de Sandoval […] y pasó un Cristóbal de Olí(d) […] y pasó un Alonso de Grado, y era en hombre mas de entender en negocios que guerra…[9].

Cortés estuvo costeando antes de tomar tierra definitivamente y fundar Villa Rica de Vera Cruz. En esta nueva fundación había dejaba como alguacil a Juan de Escalante mientras él se internaba dentro del Continente.

El 2 de noviembre de 1519 se enfrentaron con las fuerzas de Xicotencalt, cacique de Tlaxcala. Este pueblo pasó de ser combativo a un fiel aliado. Después de esta jornada nuestro personaje tuvo ciertos problemas con Cortés:

Este Alonso de Grado era uno de los que siempre fue contrario de nuestro capitán Cortés porque no fuésemos a Méjico y nos volviésemos a Villa Rica, cuando hubo en lo de Tlascala ciertos corrillos…[10]

También se encuentra presente en la batalla de Cholula, donde Moctezuma tiende a los españoles una trampa antes de llegar a la capital.

El día 8 de noviembre de 1519 entran las huestes castellanas en la ciudad de Méjico, siendo recibidas con honores de teules, dioses en su lengua.

Juan de Escalante, envía a dos emisarios suyos a Gualpopoca, gobernador de la provincia de Mautla, para pedirle que se sometieran a la corona de Castilla, éste los manda ajusticiar. Desde Vera Cruz, con su alguacil a la cabeza, parten tropas en expedición de castigo. En ésta muere Escalante. Hernán Cortés al saber lo ocurrido pone bajo su custodia a Moctezuma y le pide cuentas, éste le entregó Gualpopoca para que los juzgase. Como teniente de Vera Cruz envía a nuestro hidalgo[11]:

Acordó mandar nuestro capitán (Cortés) a la Villa-Rica por teniente della a un soldado que se decia Alonso de Grado, porque era un hombre muy entendido y de buena plática y presencia…

No se sabe bien si por insidias o por mala gestión de la tenencia de Villa Rica el nuevo gobernador fue enviado preso a Méjico a la presencia de Cortés, que después de hablar con él y explicarle lo sucedido lo puso en libertad y fraguaron una gran amistad:

Y como Alonso de Grado era un hombre muy plático y hombre de muchos medios, hizo grandes ofrecimientos a Cortés que le sería muy servidor, y luego le soltó; y aun desde allí adelante vi que siempre privaba con Cortés,…[12]

Este privar con Cortés, es decir, que le consultaba los asuntos de cierta importancia, nos lleva a pensar que fueron más rencillas vecinales de los habitantes de Vera Cruz que acusaciones verdaderas, pues la confianza fue plenamente devuelta y aumentada.

Mientras tanto arribó a la costa una armada fletada y enviada por el Gobernador de Cuba, don Diego Velázquez, al mando de Pánfilo de Narváez con el fin de prender a Hernán Cortés. Éste enterado de la incursión pone en pie de guerra a su tropa para hacerle  frente y se ausenta de Méjico.

Después de resolver este conflicto regresa y se encuentra que Pedro de Alvarado había cargado contra los mejicanos cuando celebraban un baile ritual ya que tenía noticias de que se trataba de una conspiración. El ambiente estaba muy tenso y Cortés viendo que se fraguaba una insurrección contra ellos decide abandonar la ciudad.

Planificaron varias salidas que resultaron fallidas. Intentaron utilizar a Moctezuma como moneda de cambio pero debido a una herida provocada por sus súbditos murió al poco tiempo.

Ya como operación desesperada, viéndose acorralados en la ciudad, organizó la salida como fuera. Así el treinta de junio de 1520, después de ocho meses, salieron todos los soldados e indios aliados de Méjico no sin grandes bajas y perdiendo toda la artillería, todo sus bienes y bagaje. Es la conocida como la Noche Triste. Los supervivientes se batieron en retirada perseguidos por el enemigo. Habían quedado reducido los españoles a unos cuatrocientos hombres, entre ellos algunas mujeres.

El gran enfrentamiento entre las fuerzas castellanas y las nativas tuvo lugar en Otumba, el siete de julio de 1520, donde los españoles más preparados en la liza en campo abierto, aunque en menor número, derrotaron a sus opositores haciendo valer su pericia y valor. No fue esta la única batalla a la que tuvieron que hacer frente y de las que salieron victoriosos.

En las dos se encontró don Alonso de Grado; del primer episodio salió ileso y del segundo triunfador.

Cortés manda llamar a las tripulaciones de los barcos que había traído Pánfilo de Narváez, la artillería y pólvora, además de la de otro navío que había llegado de la península Ibérica, todo ello con las miras puestas en la definitiva conquista de la ciudad de Méjico.

Manda realizar embarcaciones para ser utilizada en el lago Texcoco, que circunda Méjico, y así asediarla también por agua.

Todos los preparativos estaban ultimados en la Navidad de 1520. La ofensiva comenzó en abril de 1521 y duró hasta el trece de agosto del mismo. Debido a que las calles de la ciudad estaba transitada por canales era necesario rellenarlos con escombros y cascotes ya que a través de ellos se escapaban muchos de los enemigos o bien los castigaban.

Nuestro hidalgo, se encontraba entre las tropas mandadas por Cortés. Entró en la ciudad por la calle de en medio que llaman de Cuahuecatitlan[13]. Lo hizo acompañado del tesorero Julián de Alderete y otros setenta castellanos, veinte mil indios, ocho caballos, doce azadoneros y muchos gastadores para cegar los caños de agua, allanar las puentes y derribar casas [14].

Después de la toma, pacificación y reconstrucción de la Capital los capitanes de Cortés se dividieron por toda Centro-América ganando súbditos y territorios para la Corona.

En 1522 Grado se une a la expedición de Gonzalo de Sandoval para que fundar una villa con fines comerciales a la que pusieron Espíritu Santo, por fundarse en la Pascua de Pentecostés. Fue uno de sus primeros habitantes[15].

En 1523 uno de los capitanes de Cortés, Cristóbal de Olid, le traiciona al aliarse con el gobernador de Cuba e inicia por su cuenta la conquista de Honduras o como se la conocía Las Hibueras. El Gobernador de Nueva España manda tras él a sus tropas, incluso él mismo se pone en camino para apresarle. En esta expedición se enrola don Alonso, que se le tiene como vecino de Méjico[16].

Encontramos también a nuestro personaje acompañando a don Luis Marín en la pacificación de Chiapas. Para este trabajo se concedió la encomienda de la mitad de los indios de la Provincia cuando se conquistara. Debido a esta donación tuvo problemas con Marín que lo envía de nuevo a Méjico[17].

 

  1. 4.     Oficios que desempeñó en América.

 

Al llegar a Cuba fue encomendero, es decir, persona a la que se le asigna un territorio con cierto número de indios para que los cuide y ellos trabajen para él las tierras encomendadas[18].

El cinco de agosto de 1519 era Alcalde Ordinario de Vera Cruz[19]. Los alcaldes ordinarios solían desempeñar funciones administrativas en los concejos, debido a que éste era muy entendido […] y gran escribano…[20] encaja perfectamente para este oficio, además fue también aquí teniente de Capitán General y su Justicia Mayor[21] en nombre de Cortés.

Cuando el Contador, Alonso de Ávila, fue enviado a  Santo Domingo en 1520 se le agració con la Contaduría de Nueva España[22].

Pero sin duda el cargo de más responsabilidad que ocupó fue el de Visitador General de Indios de toda Nueva España. Tiene como primera misión deshacer los graves problemas y agravios que habían ocasionado Gonzalo de Salazar y Pero Almíndez Chirino, cuando desempeñaron la función de gobernador por Hernán Cortés mientras estaba en la expedición a Las Hibueras. El nombramiento data de veintisiete de junio de 1526[23]:

Yo Hernando Cortés, Gobernador y Capitán General de esta Nueva España y partes de ella por el Emperador D. Carlos Rey e Reina Dª. Juana N. S.S. […] confiando de vos Alonso de Grado vecino de la ciudad de Temixtitan, que sois tal persona que bien e fiel e diligentemente hareis e cumplireis lo que por mi os fuese cometido y encargado, en nombre de S. S. M. M., os nombro e hago mi juez visitador general de toda esta Nueva España […] fecho en la ciudad de Temixtitan a veinte y siete días del mes de junio de 1526 años.

Como se dice en la célula era vecino de Temixtitan, es decir, Méjico, aunque ya lo era cuando acompaña a Gonzalo de Sandoval a fundar la villa de Espíritu Santo y así se vuelve a repetir cuando va en la marcha contra Cristóbal de Olid. Su casa estuvo ubicada en la calle Iztapalata, después conocida como del Rastro, y ya vivía allí en 1524. El 26 de agosto del mismo año el cabildo de la ciudad de Méjico realiza una concesión de terrenos junto a su casa para la construcción del Hospital de Jesús[24]:

…tras de las casas de Alonso de Grado, que es al presente Hospital,…

 

  1. 5.     Otros sucesos.

 

Si duda uno de los acontecimientos que marcan históricamente al personaje en cuestión es su matrimonio.

El Emperador Moctezuma, en el lecho de muerte, había confiado sus hijos a Hernán Cortés. Entre ellos estaba su hija Teciuchpotzin. Ésta había matrimoniado la primera vez con su tío Cuitlanhuac, la segunda Cuauhtemoc[25]. A la muerte de éste se convierte al cristianismo y se bautiza pasándose a llamar Isabel de Moctezuma y Cortés la da en matrimonio a nuestro hidalgo alcantareño[26]:

Doña Isabel de Mocteçuma. Hija del gran Mocteçuma, último rey indio del gran reyno y ciudad de Mexico, que bautizada y siendo cristiana caso con Alonso Grado natural de la villa de Alcántara, hidalgo y criado de su Magestad que havia servido y servia en muchos offis. en aquel reyno […]Me pareció que según la calidad de la persona de la dicha Doña Isabel, que es la mayor y legítima heredera del dicho señor Motezuma y que más encargada me dejó y que su edad requería tener compañía, le he dado por marido y esposo a una persona de honra Hijo-dalgo y que ha servido a S. M. en mi compañía desde el principio…

El enlace se celebró en 1526, ya que la carta dotal se da el veintisiete de junio del mismo año[27].

En este enlace Cortés da en arras a la princesa azteca una gran dote que recaerá en ella y sus herederos. Comprende los siguientes bienes[28]:

(Cortés)le prometo y doi en arras a la dha Doña Isabel  y sus descendientes en nombre de su Magestad  […] el señorio y pueblo de Tacuba que tiene ciento y veinte casas y yeteve que tiene cuarenta casas y izqui luca otra estancia que tiene cuarenta casas y chapulma loyan que cuarenta casas y Escapulcan nango que tiene 20 casas y Xiloango que tiene cuarenta casas y otra estancia que se dice ocoiacaq y otra que se dice castepeque y otra que se dice taluco y otra que se dice goatrizcoy otra que se dice Duotepeque y otra que se dice tacala que podrá haber en todo mil docientas cuarenta casas las cuales dichas estancias y pueblos son sujetos de Tacuba y al señor de ellas.

Entre ellas la más importante es el señorío de Tacuba ya que quedó enseguida dentro de la nueva ciudad de Méjico por lo que este Concejo pagaba unas rentas vitalicias a sus sucesores.

No obstante el Visitador General ya poseía bienes de cierta consideración e importancia. Además de las remuneraciones por sus diferentes cargos poseía un buen repartimiento de indios que era el pueblo de Chiausa[29].

Por destacar alguna faceta de su personalidad podemos decir que suscribe favorablemente un informe en el que pide condiciones dignas para los nativos de aquellas tierras colonizadas:

A los indios de Su Sacra Majestad los debe mandar dar por vasallos mandando hacer consideración a la calidad de la persona de cada uno y a lo que en la conquista y pacificación de la Nueva España hobiere servido porque por esta manera serán más prestos industriados en las cosas de nuestra santa fe…[30]

Está en la línea de lo que quedó dispuesto la reina Isabel la Católica en su testamento, que se considerara a los habitantes de las tierras recién descubiertas súbditos de su corona y recibieran la fe católica y que después los demás monarcas que ocuparon este trono mantuvieron y los académicos de la Universidad Pontificia de Salamanca defendieron.

El diecinueve de marzo de 1527 ya había fallecido don Alonso de Grado pues Cortés en una célula de donación a doña Marina de Moctezuma, hermana de doña Isabel, hace referencia a la muerte del hidalgo[31]. Bernal Díaz lacónicamente dice que murió de su muerte[32].

 

  1. 6.     Conclusión.

 

Al hacer un recorrido por todo lo que fue la conquista, en algunos casos, y colonización de parte del Norte, Centro y Sur de América encontramos personajes de primera fila como Cristóbal Colón, Francisco Pizarro, Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Juan Ponce de León, Gonzalo Jiménez de Quesada o Vasco Núñez de Balboa, sobre todo en este año en que se celebra el V Centenario del descubrimiento del Océano Pacífico, o como lo llamaron las demás potencias el Lago Español.  Pero junto a éstos no podemos dejar de lado a todo un ingente número de personas que abandonaron su patria por diferentes motivos y que también son artífices de este impresionante proyecto que llevó a cabo España.

Para alcanzar todo esto tuvieron que salvar muchas diferencias personales, tragarse orgullos hidalgos y poner todo lo que tenían en común; primero para salvar sus vidas, segundo para salir victoriosos de esta contienda en la que estaban inmersos.

Son aquellos que al principio ejercieron como soldados y después ocuparon puestos en la administración de los nuevos virreinatos. Sin éstos no hubieran sido posibles los sueños y anhelos de aquellos.

Todos estos trabajos, salvando los desmanes que pudieran cometerse, que los hubo, han dejado como premio un Continente en el que ha nacido una cultura propia de raíz española, que ha creado unos lazos de hermandad que duran hasta hoy. Éste es uno de aquellos que si bien fueron movidos por motivos de índole personal también supieron transmitir una serie de virtudes y valores que sumados a los que ellos tenían han fructificado en una sociedad que puede decir una palabra interesante y vital en el mundo global en el vivimos.



[1] R.A.H. Colección Muñoz. A/104, fols. 315-317.

[2] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fols. 11v-12r.

[3] A.H.N. OO.MM. Ach. Hº de Toledo. Exp. 26708.

[4] A.H.N. OO.MM. Exp. 26299.

[5] Enrique de Vedia. Autores Españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias, T. II. Madrid, 1862. Pág.: 97.

[6] D. A. Martín Nieto, Antonio Nebrija y sus hijos. Relaciones con Extremadura, Asociación Cultural Torres y Tapia, Fondo Cultural Valera, Fundación Academia Europea de Yuste y Documet. Campanario-Villanueva de la Serena. MMVII. Págs: 25-26.

[7] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 65.

[8] En la cronología y en la recogida de algunos datos sigo el siguiente autor: Hammond Innes, Los Conquistadores Españoles (The Conquistadors), Ed. Noguer, Barcelona, 1969. Págs.: 38-197.

[9] Enrique de Vedia. Autores Españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias, T. II. Madrid, 1862. Págs.: 299-301.

[10] Enrique de Vedia. Autores Españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias, T. II. Madrid, 1862. Pág.: 97.

[11] Enrique de Vedia. Autores Españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias, T. II. Madrid, 1862. Pág.: 97.

[12] Enrique de Vedia. Autores Españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias, T. II. Madrid, 1862. Pág.: 97.

[13] Francisco López de Gomara, Historia de las conquistas de Hernando Cortés, T. II. Méjico, 1826. Pág.: 62.

[14] Francisco López de Gomara, Historia de las conquistas de Hernando Cortés, T. II. Méjico, 1826. Pág.: 62.

[15] Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, T. IV, Madrid, 1796. Págs.: 13-14.

[16] Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, T. IV, Madrid, 1796. Pág.: 195. Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 74.

[17] Francisco López de Gomara, Historia de las conquistas de Hernando Cortés, T. II. Méjico, 1826. Pág.: 229.

[18] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 66.

[19] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 66.

[20] Enrique de Vedia. Autores Españoles, desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. Historiadores primitivos de Indias, T. II. Madrid, 1862. Pág.: 97.

[21] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 66.

[22] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 70.

[23] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Págs.: 74-76.

[24] Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, T. IV, Madrid, 1796. Págs.: 13-14; 195. Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 73. Dr. Xavier López Medellín “Hospital de Jesús: Bastión Cortesiano latente en México” en Revista de Historia de las Vegas Altas, Diciembre 2012, nº3, p. 10.

[25] Giovanni Francesco Gemelli Careri, Viaje a la Nueva España, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2002. Pág.: 120.

[26] R. A. H. Colección Muñoz. A/104, fols. 315-317.

[27] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 79.

[28] R.A.H. Colección Muñoz. A/104, fols. 315-317.

[29] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 80.

[30] Amada López de Meneses, “los Extremeños en América”: Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Año XL, I. Trimestre, 1932. Pág.: 78.

[31] A.G.I. Sección Justicia. Leg. 124.

[32] Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, T. IV, Madrid, 1796. Pág.: 470.