Nov 242016
 

José Luis Barrio Moya.

Don Juan Francisco Manrique de Lara, era miembro de una ilustre familia castellana de muy larga historia, nació en Almoguera (Guadalajara) el 9 de septiembre de 1703, año por lo demás convulso, marcado por las primeras escaramuzas de la Guerra de Sucesión, que enfrentó a las casas de Austria y Borbón  por la corona de España.[1]

Destinado por su familia a la carrera eclesiástica, don Juan Francisco  Manrique de Lara alcanzó su primer cargo importante en la Iglesia española de la época el 22 de septiembre de 1749 cuando fue nombrado obispo auxilar de Toledo. [2]

A partir de aquella fecha don Juan Francisco Manrique de Lara inició una meteórica carrera eclesiástica que le llevó a ocupar, sucesivamente, las sedes de Oviedo y Plasencia.

El 30 de octubre de 1753 falleció en Oviedo don Felipe Martín Ovejero quien,  desde 1750, fue obispo de aquella diócesis [3] . Para cubrir aquella vacante fue nombrado don Juan  Francisco Manrique de Lara el 1 de abril de 1754, tomando posesión de la sede asturiana el 6 de septiembre de aquel año.

Pero antes de pasar a Oviedo don Juan Francisco Manrique de Lara declaraba, el 1 de marzo de 1754 ante el escribano madrileño Manuel García en la mayor forma que mas haya lugar en derecho que me hallo con diferentes bienes muebles, plata y otras alajas y combiniendome hacer inventario y tasacion de todos ellos, para que en todo tiempo conste los bienes con que me hallava hantes de entrar a gozar el obispado y que en ningun tiempo se tengan ni estimen adquiridos en el. [4] Este gesto demuestra bien claramente la honradez del prelado alcarreño.

Los bienes que don Juan Francisco Manrique de Lara poseía antes de tomar posesión del obispado de Oviedo incluían vestidos, tapices, coches, mulas, guarniciones, ropa blanca, muebles, libros, objetos de plata y joyas, y como algo curioso a resaltar la total carencia de pinturas.

El día 1 de mayo de 1754 Nicolás Felipe maestro sastre en esta Corte que vive en la calle Mayor, casas de Doña Maria Rodriguez valoraba los vestidos del prelado alcarreño entre los que destacaba un pontifical que se compone de capa pluvial, casulla con estola y manipulo, puño de gremial, paño de caliz y bolsa de corporales y sandalias de tela de oro rica de Francia, fondo morado, guarnecido todo con galon de plata y el gremial con tres borlas de plata y la capuza de la capa con flueco de lo mismo y cartulina brillante. Todo el conjunto fue estimado en la elevada cantidad de 11064 reales de vellón.

El 7 de marzo de 1754  Josefa Martel costurera que vive en la calla de San Pedro y San Pablo, casas de Don Antonio Olano ponía precio la ropa blanca.

primeramente una alva rica de batista, 340 rs.- otra de cambrayon, 225 rs [5].- otra alva de true, 180 rs [6].- ytt tres sabanillas de altar, 128 rs.- un amito de batista con cintas de oro, 134 rs.- ytt otros tres amitos de cambrayon, 59 rs.- ytt cinco purificadores, 34 rs [7].- tres toallas , 63 rs.- un roquete de batista rico, 270 rs.- otros dos de cambray, 300 rs [8].- ytt otros dos de true, 204 rs.- ytt de encajes finos y hordinarios para guarnecer toda la expresada ropa, 3000 rs.

            El 9 de marzo de 1754 Francisco Beltrán Martínez evanista que vive en la calle   de la Sarten, casas de don Juan de Salamanca valoraba los siguientes muebles:

primeramente una papelera nueva de moda con embutidos, espejo, remates y guarnicion de talla dorada, 900 rs.- ytt un oratorio portatil guarnecido de damasco carmesi con galon de oro y su frontal de lo mismo, 2100 rs.- ytt un estuche que incluye navajas y todo el recado correspondiente para afeytar, guarnecidas todas las piezas de plata, 1200 rs.- ytt un arca de cocina con todas las piezas correspondientes a ella, de ollas de campaña, platos, asadores, fuentes, almirez, cuchilla, tortera, etc, 1800 rs.- ytt un catre cofre forrado en damascio carmesi con sus pilares y barillas para colgadura, torneado todo y de color verde, 900 rs.

            Por su parte, y en la misma fecha, Francisco Beltrán de la Cueva y Lorenzo González Moreno contrastes y tasadores de plata y oro y José Serrano tasador de joyas en esta Corte, tasaban, respectivamente, los objetos de plata y las joyas.

TASACION DE PECTORALES Y ANILLOS.-

primeramente un pectoral de diamantes y esmeraldas engarzado en oro, 16464 rs .- ytt una sortija de oro con una esmeralda guarnecida de diamantes, 2351 rs.-. ytt otra sortija de oro  con una esmeralda, 2331 rs.- ytt un pectoral de amatistas en plata sobredorada, 770 rs.

PLATA DE SU YLLMª SEGUN LA TASA DEL CONTRASTE.-

primeramente quarenta y dos platos de plata, los treynta y seis trincheros iguales, seis flamenquillas desiguales, dos ensaladeras, cinco salvillas, las quatro pequeñas iguales, la otra mediana, todas con pìes torneados.- dos candeleros, un platillo de despavilar ovado con quatro cartones por pies, puente y asas y despaviladeras, dos salseras con pies, picos y dos asas cada una, un portavinageras compuesto de dos pocillos de aros con asa tornillada en el medio, dos saleros iguales , veinte y quatro tenedores iguales de filete, doce cabos para cuchillos compañeros y dos cucharones medianos, todo labrado en cartones de cees, 25979 rs.- ytt una palangana ovada con el vocado suelto, un jarro ovado con pie, pico, asa y tapador engoznado con remate  y una bola para el jabon, 2580 rs.-  ytt dos echuras de la expresada plata, 3889 rs.- ytt quatro vandejas desiguales, ovadas, sinceladas de ojas, cartones y flores, las dos mayores, una con un pajaro en el medio y las otras dos con un canastillo de flores y la otras otras dos una con un venado y la otra con en leon, 2457 rs.- otras dos vandejas ovadas y sinceladas de ojas y flores, la mayor con una el medio y la otra con un pajaro y dos arboles, 1066 rs y medio.- ytt una escribania triangulada en cartones con tres cartones por pies, con tintero, salvaderam, caja de oblea y campanilla, 512 rs.- ytt un caliz de oro pequeño, redondo, de pie y vasa compuesta de quatro piezas, copa y patena correspondiente con ocho sobrepuestos de lo mismo esmaltados de azul, 4866 rs y tres quartillos.- ytt un caliz con pie redondo, vasa, copa y patena, dorado por de dentro, un platillo aobado con molduras de cees al canto, dos vinageras redondas con pies, asas, picos al ayre de cavezas de sierpes, tapadores engoznados con letras por remates, campanilla, una caja aobada con su tapa engoznada y dentro dos chrismeras atornilladas con sus tapas, dos cajas de ostiarios, una palmatoria con sus pinzas    y cañon y  un apuntador, todo a la moda, 2396 rs.- ytt una fuente redonda, extriada, con su roscon en medio y un jarro hechura de agumanil con pie y asa de caveza de bicha, 1495 rs.- ytt por las hechuras deesta fuente y jarro, 280 rs.- ytt quatro candeleros iguales con platillos y mecheros ovalados, 1370 rs.- ytt una cadena de alchimia de oro que srive para el pectoral de amatistas, 550 rs.- ytt otra cadena de oro en la misma conformidad, 550 rs.

El 25 de marzo de 1754 Juan de Buitrago librero que vive en la calle angosta de San Bernardo, casas de Manuel Monter, ponía precio a la biblioteca de don Juan Francisco Martínez de Lara, formada por tan solamente diez y siete títulos, entre los que se contaban  las obras de Próspero Petra, Vicente de Justis, Ludovico Postio, Johann  George Rienffestuel, Nicolás Rodríguez Fermosino, Luis de Molina Morales, Gabriel Pareja, Hermengildo Rojas  y Fernando Alonso del Águila.

Lambertino opera omnia en doce tomos de folio en pasta, 700 rs.

– yd el Bullario dos tomos de a folio, 80 rs. [9]

– yd Sinodo diocesano en quarto, 28 rs.

– cardenal Petra cinco tomos de folio (Próspero PETRA.- Additiones seu anotationes aureas ad decisiones S.R.C. Neapoli, Nápoles 1618), 120 rs.

– cardenal de Justis un tomo de disp matrimonio en folio (Vicentus de JUSTIS.- De dispensationibus matrimonialibus cum anotationibus, Lucca 1728), 26 rs.

– cardenal Ferrari seis tomos en quarto en pasta, 12 rs.

– Clericato seis tomos de folio en pasta (Giovanni CLERICATO.- Decisiones Sacramentales, Ancona 1740), 170 rs.

– Postio seis tomos en folio (Ludovico POSTIO.- Maudati de manutendo cum decissionibus sac. Rotae Romanae, Turín 1634), 170 rs.

– Gutierrez diez tomos en folio (Juan GUTIÉRREZ.- Opera omnia, Colonia 1730-1731), 250 rs.

– Reinffestuel cinco tomos en folio (Johann REINFFESTUEL.- Jus canonicus universarum (s.l), 1714), 140 rs.

– Fermosino cinco tomos en folio (Nicolás RODRÍGUEZ FERMOSINO.- Opera omnia canonica, civilis et criminalia, Colonia 1741), 200 rs.

– Molina de primo genis un tomo en folio (Luis de MOLINA MORALES.- De primigeniorum Hispanorum origine ac natura, Alcalá de Henares 1573), 40 rs.

– Pareja universa un tomo  en folio (Gabriel PAREJA Y QUESADA.- Tractatus de universa instromentorum, Madrid 1642), 36 rs.

– Rojas de incompatibilitate un tomo en folio (Hermenegildo ROJAS.- Tractatus posthumus de incomptabilitate regnorum, Lyon 1669), 36 rs.

– Aguila addict a Rojas un tomo en folio (Fernando Alonso del ÁGUILA Y ROJAS.- Additae quaestiones de incompatibilitate regnorum ad tractatus D. Hermenegildo de Roxas, Colonia 1738), 20 rs.

– Pontifical en octavo un tomo, 60 rs. [10]

– Semana Santa un tomo en octavo, 40 rs.

            El 26 de mayo de 1754 Juan Redondo maestro guarnicionero que vive en la calle de Fuencarral, casas de Don Joseph Bustos declaraba que he visto y reconocido las guarnicioens de mulas y cavallo que se hallan existentes en la quadra de mulas del Yllmº señor obispo electo de Oviedo para hacer de ellas ajuste y arreglar tasacion, la que se egecuto en la forma siguiente.

– primeramente un tiro de guarniciones menos que mediado, todo completo, con dos sillas y seis frisos, 1000 rs.- ytt quatro guarnicones de tronco y delantera, viejas, con sus dos sillas y quatro frisos, 360 rs.- ytt una silla de mula de paso, bien tratada, con estribos de palo y todos sus pertrechos, 290 rs.- ytt otra silla de cavallo  bien   tratada con todo su recado, 260 rs.- ytt un tiro de guarniciones nuevo de media gala con evillaje dorado, sus adornos correspondientes con cifras en  las tapas y tirantes, 3400 rs.- ytt una silla de cavallo con gualdrapa de terciopelo verde forrrada en olandilla, galoneada con galon color de oro y cojin de terciopleo con todo su recado, evillaje dorado y estribos de madera dados de color verde, 872 rs.- ytt un maleton de baqueta de Moscobia forrado en angulema nuevo, para llevar colchones de catre, 360 rs.

            El 26 de mayo de 1754 José Carrasco maestro de coches que vive en la calle de san Joachim y Santa Ana, casas de don Juan de la Peña, confesaba que había visto  reconocido para tasar dos coches propios del Yllmº ssñor obispo de Oviedo, cuya tasacion he hecho en la forma siguiente:

– primeramente un coche grande forrado en terciopelo carmesi, 12000 rs.- ytt otro coche de camara nuevo forrado en paño color de melocoton y pintado de verde y oro, 8000 rs.

            En la sede de Oviedo permaneció don Juan Francisco Manrique de Lara hasta 1760, año en que pasó a ocupar la de Plasencia.

El 9 de agosto de 1759 falleció don  Pedro Gómez de la Torre, quien desde el 2 de marzo de 1756 ocupaba el obispado de Plasencia. Para sustituir  al prelado  difunto fue elegido don Juan Francisco Manrique de Lara, lo que acaeció el 21 de junio de 1760, entrando el nuevo obispo en su dióscesis en noviembre de aquel mismo año.

Don  Juan Francisco Manrique de Lara  llegó a la ciudad extremeña en precario estado de salud y con una edad avanzada para la época – contaba cincuenta y siete años-, por lo que residió  poco en su sede, pasando largas temporadas en Serradilla y Mirabel con objeto de mejorar de sus dolencias. [11]

Aquella ciscunstancia hizo que el preladao alcarreño dejara poca huella en Plasencia, salvo que pagó de su pecunio el dorado de la soberbia reja del coro del templo catedralicio.

La reja del coro de la catedral de Plasencia fue encargada por el obispo  Pedro González de Acevedo en 1597 a Juan Bautista  Celma, artista poliédrico que fue pintor, escultor, broncista y constructor de campanas. De origen aragonés, nacido hacia 1540, fue artista itinerante, que dejó muestras de su arte en Plasencia, Burgos, Orense y Santiago de Compostela. Sobrino del tambien broncista  Juan Tomás Celma, de él aprendió los rudimentos de su arte. En 1564 fue llamado por el cabildo de la catedral de Santiago de Compostela, ciudad en la que falleció en 1608. [12]

En la catedral de Santiago de Compostela Juan Bautista Celma  realizó, en 1564, los púlpitos de la capilla mayor, en sustitución  de otros, más antiguos, datados en 1527, y que constituyen una buena muestra del arte del metal renacentista.

Tambien en la catedral santiaguesa el artista aragonés diseñó una estructura metálica que permitía el movimiento del Botafumeriro.

En 1598 Juan Bautista Celma pasó a Orense para realizar en su catedral las rejas y púltpitos. [13]

Obra destacada en la producción de Juan Bautista Celma es la reja del coro de la catedral de Burgos, fechada en 1602 y obra de un gran efecto decorativo. Consta de tres cuerpos laventados sobre un  zócalo de jaspe,  coronada por un Calvario de madera y los escudos del cardenal Zapata.

La reja del coro de la catedral de Plasencia es la obra maestra de Juan Bautista Celma. Contratada en 1597 se terminó, tras muchas vicisitudes, en 1606.[14]

La obra tiene de largo 16,10 metros por 7 de alto, y consta de 84 barrotes separados por tramos de quince piezas. La parte baja se ejecutó con las trazas de Francisco de Mora y el italiano Jacome Trezzo, autor del magnífico tabernáculo del monasterio de El Escorial. La reja aparece coronada por una extraordinaria crestería  donde se destaca una imágen de la Virgen de la Asunción con ángeles músicos, las figuras de David y Salomón y los escudos del obispo Pedro Gonzaléz de Acevedo. En el centro de la reja se situa uan columna donde se cierran las puertas de acceso al coro donde se encuentra una inscripción en la que se lee JOANNES BAPTISTA CELMA FACIEBAT ANNO DOMINI 1606, con lo que el artista aragonés dejó muy claro lo orgulloso que se sentía de esta obra.

Durante muchos años la reja del coro de la catedral de Plasencia permaneció  sin dorar. En 1763 don Juan Francisco Manrique de Lara escribió desde Serradilla una carta al cabildo de la catedral en la que expresaba su deseo de pagar con sus bienes el dorado de la reja  para que tenga el mas pronto efecto, luego que pase la octava del Corpus se ponga el coro en la capilla mayor para el desembarazo de los maestros doradores.[15]

            Don Juan Francisco Manrique de Lara permaneció en Serradilla hasta 1764, año en que marchó a la localidad alcarreña de Sacedón esperando que las aguas curativas de aquella población remediasen sus dolencias.Sin regresar a Plasencia, don Juan Francisco Manrique de Lara falleció en Almoguera, el  18 de enero de 1765, siendo enterrado en la iglesia de santa Cecilia de aquella población donde su familia tenía su propia capilla funeraria.

Tras la muerte de don Juan Francisco Manrique de Lara la sede placentina fue ocupada por don Francisco Antonio de Lorenzana (León 1722-Roma 1804), quien solamente opermaneció al frente de aquella diócesis desde 16 de julio de 1765 hasta el 14 de abril de 1766, año este último en que fue nombrado arzobispo de México.

Aunque la huella de don Juan Francisco Manrique de Lara al frente del cabildo de la catedral de Plasencia no tuvo hechos destacables, su intervención en el dorado de la reja del coro catedralico, servirá para que siempre sea recordado.

[1] .- Sobre el apellido Lara y sus distintas ramas véase GARCÍA CARRAFFA, A. y A.- Diccionario heráldico y genealógico de apellidos españoles y amricanos, Tomo XXXXV, Madrid 1933, pp. 165-251.

[2] .- El obispo auxiliar era el ayudante del titular en aquellas diócesis, que como la de Toledo, por su extensión  y complejidad, no bastaba con un sólo prelado.

[3] .- Don Felipe Martín Ovejero había nacido en la  localidad palentina de Villamartín de Campos, el 3 de febrero de 1698. Fue deán de la catedral de Málaga, siendo promovido para obispo de Oviedo el 22 de junio de 1750. Falleció en la capital asturiana el 30 de octubre de 1753.

.[4] .- Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 16174, folº. 70-93. Escribano = Manuel García

[5] .- Se conocía con el nombre de cambrayon una tela muy parecida al cambray pero un  poco mas tosca.

[6] .- Tela blanca y delgada.

[7] .- El purificador era un paño, generalmente de lino, usado para limpiar el cáliz durante  la ceremonia de la misa.

[8] .- Tela muy  fina fabricada en la ciudad de Cambray, de donde toma el nombre.

[9] .- Recibía el nombre de Bullario  un libro donde se recogían  las bulas y otros documentos pontificios  de carácter general a vecss limitados a un sólo pontificado.

[10] .- Libro donde se explicaban  las ceremonias pontificias y las funciones episcopales.

[11] .- LÓPEZ SÁNCHEZ-MORA, M.- Epicopologio, Los obispos de Plasencia. Sus biografías, Plasencia 1986, p. 67.

[12] .- GALLEGO DE MIGUEL, A.- “En torno a la polifacética actividad de Juan Tomás y Juan Bautista Celma” en Boletín del Seeminario de Arte y Arqueología. Universidad de Valladolid, Tomo XXXXXVI (1990), pp. 499-517.

[13] .- CHAMOSO LAMAS, M.- “La catedral de Orense” en Catedrales de España, ed. Everest, León , 3ª ed, 1994 , pp. 170-172.

[14] .- RAMOS BERROCOSO, J.M.- “Precisiones documentales sobre la reja del coro de la catedral de Plasencia” en Norba. Revista de Arte. Vol. XXXI (2011), pp. 31-50.

[15] .- Cir. por LÓPEZ SÁNCHEZ-MORA., M.- Las catedrales de Plasencia y tallistas del Coro, Plasencia  1976, p. 65.

Jul 192016
 

José Luis Barrio Moya.

El 2 de noviembre de 1732 Felipe V concedió el título de marqués de Monte Alto al caballero malagueño don Urbano de Ahumada y Guerrero, quien había sido, además su consejero de Hacienda, gentilhombre de cámara y corregidor de Madrid, Valladolid, Trujillo y Cáceres. En Cáceres contrajo matrimonio con doña Josefa María Muñoz y los Ríos, de cuya unión nacieron dos hijas, Josefa Antonia y María Teresa. La primera casó con don Antonio Romay Armada y Sotomayor, mientras que María Teresa lo hizo con el caballero albaceteño don Ignacio Bermúdez de Castro. Con ocasión de aquel enlace la señora  cacereña hizo relación de los bienes de su dote, donde incluyó tapices, muebles, suntuosos vestidos, objetos de plata, joyas y una gran cantidad de dinero en efectivo que Fernando VI le concedió por los servicios que prestaba a su esposa Bárbara de Braganza.

 

Afirma Jack Goody que uno de los rasgos fundamentales del matrimonio europeo esde los tiempos clásicos hasta el siglo XIX ha sido la asignación de la dote, y añade, subrayando aquel hecho, que debe concebirse la dote como una parte del proceso por el que las generaciones se trasmiten la propiedad, estas transferencias no sólo incluyen la herencia, sino también el gasto en educación, las transmisiones matrimoniales (incluida la dote) y otros traspasos entre vivos. [1]

            Dentro de ese contexto hay que destacar que la mayor o menor cantidad de la dote estaba en relación  directa con las posibilidades de las distintas clases sociales. No era igual, desde luego, la dote que recibía una joven con escasos recursos, frecuentemente entregada por alguna institución religiosa gracias a la fundación de una obra pía [2], que la de  las señoras pertenecientes a la nobleza, cuyas dotaciones , según los documentos conservados y publicados, apabullan por la riqueza y variedad de los bienes incluidos en ellas, tales como casas, tierras, joyas, objetos de plata, pinturas, muebles, esculturas, tapices, alfombras, dinero en efectivo, juros y todo tipo de rentas., llegando a darse  el caso de que muchas familias nobiliarias, famosas por sus riquezas, llegaron a pasar grandes apuros económicos para dotar con esplendidez  a sus hijas casaderas. Asimismo una dote abundante podía significar para la novia y su familia un ascenso en la cerrada sociedad  estamental de la época. De todas formas el matrimonio tenía que contar con la aquiescencia  de los padres y parientes más cercanos a los novios y que a la vez era un pacto social y económico, donde los sentimientos de los contrayentes tenían un papel secundario e incluso nulo. De esta manera  una buena dote podía abrir una puerta para adquirir prestigio social e inclusive el ansiado título nobiliario. Pero aquella costumbre no era solamente privativa de España y todavía en fecha tan tardía como finales del siglo XVIII, Leandro Fernández de Moratín, durante su estancia en Nápoles, escribe que el orgullo y la ridícula fatualidad de los grandes ha establecido, ya por uso inveterado y constante que las hijas de tal y tal familia deben llevar tal dote, basta preguntar cuál es el apellido de la novia para saber que dote lleva. Si el padre no pueda darla la cantidad que corresponde a su casa, no hay novio para su hija, aunque fuese un prodigio de hermosura y virtud por la poderosa razón de que suponiendo que el novio ha de ser igual a ella en la rancio y colorado de la sangre, si la admitiere con rebaja de la dote padecía su reputación, pues creería que siendo menos ilustre su apellido que el de su esposa había prescindido de los intereses por adquirir con tal enlace la nobleza que le faltaba. [3]

            Pero no obstante aquellos convencionalismos sociales de tan antigua raigambre, la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII abrió una brecha, bien que limitada, en aquella secular costumbre, dándose el caso de uniones entre altos funcionaros y personas de la nobleza, y ejemplo de ello lo encontramos en el matrimonuio que contrajeron la señora cacereña doña María Teresa de Ahumada y Muñoz, hija de los marqueses de Monte Alto, y camarista de la reina Bárbara de Braganza, con el caballero albeceteño don Ignacio Bermúdez de Castro, quien ostentaba uno dee los cargos mas importantes y representativos de la administración estatal borbónica, como era el de intendente general de la ciudad de Toro y su provincia y correxidor de dicha capital y su jurisdicion

Doña María Teresa de Ahumada y Muñoz había nacido en la ciudad de Cáceres, donde su padre, el malagueño, don Urbano de Ahumada y Guerrero había sido corregidor, siendo su madre doña Josefa María Muñoz y los Ríos natural a lo que hace mencion de la ciudad de Valladolid o de la villa de Simancas y señora de honor de la reyna nuestra señora.

Como ya se ha dicho don Urbano de Ahumada y Guerrero había nacido en la ciudad de Málaga, en 1690, siendo hijo de don Urbano de Ahumada y Velosillas y doña Inés Guerrero y Chavarino. Partidario decidido de Felipe V durante la guerra de Sucesión, le valió, tras el triunfo de aquel, alcanzar altos cargos, entre ellos los del consejero de Hacienda, gentilhombre de cámara y corregidor de ciudades tan importantes como Madrid, Valladolid, Trujillo y Cáceres. En Cáceres contrajo matrimonio con doña Josefa María Muñoz y los Ríos, y en aquella ciudad nacieron sus dos hijas, doña Josefa Antonia y doña María Teresa. Felipe V premió los servicios del caballero malagueño concediéndole, el 2 de noviembre de 1732, el título de marqués de Monte Alto.

Tras la muerte de don Urbano de Ahumada el título marquesal pasó a su hija primogénita doña Josefa Antonia, quien contrajo matrimonio con don Antonio Romay Armada y Sotomayor, de cuya unión no se logró descendencia.

Por lo que respecta a doña María Teresa fue camarista de la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fenrnando VI, de la que bien pronto se ganó  su confianza. [4]

El 14 de septiembre de 1748 Fernando VI enviaba una nota, firmada en el palacio del Buen Retiro, informando a don Francisco Gonzaga y Pico de la Mirándola, duque de Solferino, de como ha venido a nombrar por criada de Camara de la reyna a Doña Maria Theresa de Ahumada. Tendreislo entendido y dispondréis que se le asista con el goce correspondiente y que se le forme el asiento acostumbrado. [5]

            Desde junio de 1749 hasta el mismo mes de 1751 la señora cacereña recibió puntualmente su sueldo por su cargo de camarista de la reina.

En Madrid doña María Teresa de Ahumada conoció al caballero albaceteño don Ignacio Bermúdez de Castro, concertándose al poco tiempo el matrimonio entre ellos.

El 19 de noviembre de  1754 doña María Teresa de Ahumada, camarista de la reyna nuestra señora, enviaba una nota a Fernando VI en la que exponía que puesta a los reales pies de Vuestra Majestad con la maior veneracion y rendimiento dize esta para contraer matrimonio con Don Ygnacio Bermudez, yntendente de la Provincia de Toro, haviendo precedido licencia de Vuestra Majestad, por lo que suplica le sirva honrarla concediendola la pension que f uese de su real agrado y la media saya como se egecuta con todas sus compañeras en igual caso. Gracia que espera de la piedad de Vuestra Majestad.[6]

            El memorial que doña María Teresa de Ahumada envió a Fernando VI fue, a su vez, remitido por el monarca al duque de Solferino, comunicándole que atendiendo a los servicios que ha hecho Doña Maria Theresa de Ahumada como criada de Camara de la Reyna y a que esta para celebrar matrimonio con Don Ignacio Bermudez de Castro, yntendente de la Provincia de Toro, he venido a concederla diez mill reales de vellon de pension al año y mando que por la Thesoreria mayor se la asista con esta cantidad, ademas de los quinientos ducados anuales que ha de gozar en lugar de sueldo que se le señala a las de su clase por ultima planta con arreglo a lo que en ella se previene. Tendreislo entendido para su cumplimiento. [7]

            Los trámites para que doña María Teresa de Ahumada cobrara aquellas cantidades fueron muy rápidos, y así el mismo día 19 de noviembre de 1754 el duque de Solferino remitía al tesorero mayor una nota informándole que estando tratado el casamiento de Doña Maria Theresa de Ahumada, criada de la Real Camara de la reyna nuestra señora con Don Ygnacio Bermudez de Castro, yntendente de la Provincia de Toro y atendiendo el rey a lo que ha servido, ha venido a concederla diez mill reales de vellon de pension al año y quinientos ducados por una vez para la media saya, ademas de otros quinientos en lugar del sueldo que por la ultima planta se señala a las de su clase con arreglo a lo que en ella se previene. Y aviendose expedido a la Tesorería mayor el decreto correspondiente para su cumplimiento le participo a Vuestra Excelencia para su inteligencia. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Buen Retiro 19 de noviembre de 1754.[8]

            El 1 de diciembre de 1754 se firmaron en el madrileño palacio del Buen Retiro las capitulaciones matrimoniales  entre doña Josefa María Muñoz y los Ríos, marquesa de Monte Alto, su hija doña María Teresa de Ahumada y don Ignacio Bermúdez de Castro. [9] En aquel documento la marquesa de  Monte Alto, señora de honor de la reyna nuestra señora, se comprometía a entregar la correspondiente dote a su hija con ocasión del matrimoniopara que había en los próximos días.

            Don Ignacio Bermúdez de Castro había nacido en la villa de Albacete, en el seno del matrimonio formado por don Agustín Bermúdez de Castro, natural de la villa de Yeste, reyno de Murzia, y doña María Merino, que lo era de Madrid, y ambos  difuntos.. Ya hemos destacado que el caballero albaceteño no pertenecía al estamento nobiliario, pero no por ello dejaba de ser un personaje de importancia social al ostentar el cargo de intendente de la  ciudad de Toro.

El intendente era un alto funcionario introducido en España por Felipe V una vez finalizada la guerra de Sucesión, al igual que habían hecho en Francia en el siglo XVII Richelieu y Luís XIV. [10]

El intendente gobernaba un territorio de tamaño mediano y gozaba de una gran autoridad en su circunscripción, puesto que solamente rendía cuentas el rey. En un principio era de su competencia únicamente el cuidado de la economía del ejército, pero más tarde adquirió  nuevas obligaciones tanto administrativas como financieras. La corona de Castilla contó con veinte cuatro intendentes, Aragón con cuatro, tres el País Vasco y uno Navarra, y  todos ellos tenían a su cargo la recaudación de impuestos, realizar los censos y los mapas de sus territorios, dinamizar la economía de la zona donde ejercían su autoridad, dando impulso a la agricultura y ganadería, cuidado de las Reales  Fabricas que hubiera en su intendencia, etc. Por todo ello la figura del intendente fue clave para la política del despotismo ilustrado, pues era la persona que garantizaba al rey el control del territorio a su cargo. El principal impulsor de la instalación en España de la  figura del intendente fue Jean Orry (1652-1719),  hacendista  francés enviado por Luís XIV  a su nieto para asesorarle en materias  económicas y administrativas.[11]

El ya mencionado día 1 de diciembre de 1754 doña Josefa María Muñoz y los Ríos, marquesa de Monte Alto, se comprometía a entregar a su hija  por quenta de su lexitima materna por dote y caudal suio propio para ayuda a sustentar las cargas del matrimonio hasta en cantidad de dos mill ducados poco mas o menos en diferentes alajas, preseas y vienes que resultaran por menor de las memorias que se han de entregar.

            Pero además de todo ello, doña María Teresa de Ahumada aportaría a su matrimonio le pension vitalizia de diez mill reales y quatro ducados en cada año de sueldo que Su Magestad (que Dios guarde) se a serbido consignarla como tal camarista de la reyna nuestra señora.

            Por su parte don Ignacio Bermúdez de Castro se comprometía ofrecer a su futura esposa en atencion a la virginidad, honestidad, nobleza y demas buenas prendas que concurren en la dicha Doña Maria Theresa por via de arras, donacion proter nunpcias o en la mejor forma que haya lugar, quatro mill ducados que confiesa caben en la decima parte de sus bienes.

            Una vez firmadas las capitulaciones don Ignacio Bermúdez de Castro y doña María Teresa de Ahumada contrajeron matrimonio y una vez desposados la señora cacereña hizo, el 19 de diciembre de 1754, el inventario y tasación de los bienes que aportó a la unión, entre los que se contaban tapices, una mesa de piedra con embutidos de otras piedras, una caja de oro y  un valioso reloj de manufactura inglesa. Todo ello  alcanzó un valor de tasación  de 17433 reales de vellón.

– primeramente un juego de seis tapices hermanos, fabrica de Brujas, bien tratados, finos, de primera suerte, Historia de los fabulosos casos de Diana y sus parciales, que tienen de corrida treinta y un annas y cinco y media de caida, 11253 rs.- mas una messa de piedra embutida de diferentes piedras, de una vara y seis dedos de largo y de fondo tres cuartas, embutida en quatro pies de cabra, guarnecida con sus molduras a el rededor y tres colgantes de talla toda dorada, 1800 rs.- mas una caja de oro, lissa, ya usada, que pesa cerca de quatro onzas, 1680 rs.- mas un relox de sobremesa, de musica, que señala los dias, su autor Ygnacio Halifax yngles, 2700  rs.

            Tras hacer relación de sus bienes propios, doña María Teresa de Ahumada procedió a hacer lo propio con los que le entregó su madre, en donde se incluían pinturas, muy valiosos vestidos, ropa blanca, abanicos, toda una serie de objetos de generos ultramarinos, objetos de  plata y numerosas  joyas. A todo ello se añadió los sueldos que le correspondían por su cargo de camarista de Bárbara de Braganza.

PINTURAS.-

Doña María Teresa de Ahumada recibió de su madre dos pinturas, de miniatura, uno de ellas con san José, la Virgen, el Niño y san Juan, que debió ser pieza de calidad pues fue tasada en 1000 reales de vellón.

  • primeramente una pintura en miniatura de San Joseph, la Virgen y el Niño y San Juan, del tamaño de mas de quarta, su marco dorado y abierto, zinzelado todo alrededor, 1000 rs.- mas otra pintura del mismo tamaño en lamina de cobre, de Santa Maria Magdalena con su marco dorado, 600 rs.

VESTIDOS.-

Loa vestidos que doña María Teresa de Ahumada llevó en si dote, regalados por su madre, destacaban por la riqueza y suntuosidad de las telas y adornos, sobre todo los calificados como de Corte, entre los que sobresalía  uno de ellos, que fue tasado en 12550 reales de vellón.

– primeramente un vestido de Corte azul con flores de plata y oro, guarnecido de encaje de oro, 12550 rs.- un traje nuevo de color de teja, flores de plata, 3315 rs.- otro de Corte, blanco, con flores de oro, 4000 rs.- otro blanco con flores de plata y oro y otras azules, 1800 rs.- otro morado tejido con plata y guarnecido de encaje y espiguilla de plata y berde, 1800 rs.- otro morado con flores toda de plata, 4080 rs.- otro berde con flores de plata y encaje de lo mismo,4080 rs.-un brial solo de tela de Yndias con dos guarniciones de encaje de plata, 1065 rs.- otro de graditur color de caña con flores de diversos colores, 750 rs.- otro de muer de Ynglaterra, amarillo batido en blanco, 640 rs.- otro de tafetan de Yndias berde y blanco, rayado, 360 rs.- otro de graditur blanco con matizes amarillo y color de aceituna, 675 rs.- otro dolo de gradefet con flores de felpilla encarnadas, berdes y azules , 1440 rs.- otro de Corte de terciopelo negro, 1040 rs.- otro de lustrina negra, 500 rs.- otro de griseta negra, 450 rs.- otro de Corte de tafetan negro, nuebo, 390 rs.- una falda y jubon de muer negro, 275 rs.- otro brial solo, de griseta de flores moradas y amarillas, 340 rs.- otro brial solo, de raso liso, blanco, de Francia, colchado con guarnicion de encaje de oro, 480 rs.- un bata de groditur con flores de diversos colores, guarnecida de espiguilla y nuditos, 1000 rs.- otra bata de raso liso de Francia, color de San Antonio y azul, guarnecida de los misma tela de nuditos y espiguilla, 1000 rs.- otra bata verde y blanca, guarnecida de tafetan, 600 rs.- otra de raso liso y nuditos, 720 rs.- otra de lama de raso liso blanco, guarnecida de lo mismo con espiguilla, 360 rs.- dos cotillas de damasco blanco, nuebas, 270 rs.- un capotillo de ratima encarnada, guarnecido de muer, 300 rs.- una capucha negra, 280 rs.- una manteleta de terciopelo de color de guinda, forrada de felpa negra y guarnecida de galon de oro, 450 rs.- un tontillo de tafetan doble escarolado, 240 rs.-un manto de tafetan de lustre de Francia con una punta de media vara de ancho de Francia, 315 rs.- otro manto de lustre con una punta de tercia de Barcelona, 150 rs.

ROPA BLANCA.-

Bajo este epígrafe se registraban numerosas camisas, enaguas, almillas, zagalejos, delantales de muselina , peinadores, sabanillas para tocador, toallas de Génova, vuelos de encaje, pañuelos de lienzo, manguitos, paletinas, petos, etc. Un par de buelos de tres ordenes de encajes, de los mas finos, puestos en dos escotes, fueron tasados en 204 reales de vellón.

ABANICOS.-

– un abanico, barillas de marfil buriladas con figura con pintura fina de Ynglaterra, 420 rs.- otro abanico dicho mas comun, 330 rs.- otro dicho enrejado, 300 rs.- otro abanico de Francia mas pequeño, 180 rs.- otro de varillaje de marfil, calado, chico, 90 rs.- doze abanicos diferentes, 600 rs.- un abanico con barillas de marfil y pintura fina y esmalte de oro, calado, 360 rs.

GÉNEROS ULTRAMATINOS.-

En este apartado se incluían toda una serie de objetos más o menos exóticos, como relojes, cajas de ágata, china, nácar y esmalte.

un relox de oro y piedra con un diamante en el boton y su cadena y sello de lo mismo , 3900 rs.- otro relox de similar con su cadena de lo mismo, usado, 480 rs.- una caja de piedra agata enjarjada en oro, 1680 rs.- otra caxa de esmalte de dos tabacos, guarnecida de plata, 180 rs.- otra caxa cuadrada de esmalte y pintada con figuras, blanca, guarnecida de plata, 135 rs.- otra de China a modo de cubito, guarnecida de plata dorada, 75 rs.- otra dicha cuadrada, usada, 60 rs.- otra dicha figura de pajaro, usada, 60 rs.- otra dicha a modo de barril, 60 rs.- otra echura de zestita, de esmaltes, usada, 45 rs.- otra de nacar engarzada en plata dorada, 180 rs.- un palillero de China, echura de una mano con su charnela de plata dorada, 180 rs.- una pera con dos peritas de plata con flores verdes, 105 rs.- una vellota de plata con sus flores de lo mismo, 60 rs.

PLATA.-

Constituyen los objetos de plata y las joyas, por razones obvias, la parte más valiosa de los bienes que doña María Teresa de Ahumada recibió de su madre.

una bandeja de plata aobada, zinzelada de conchas y cartones y en el centro un leon, 490 rs.- vale la echura de dicha bandeja, 150 rs.- otra bandeja aobada zinzelada de conchas y cartones y en el medio un leon, 402 rs.- vale la echura de la referida bandeja, 100 rs.- una caxa de oro con ceja y molduras en sus medias cañas con parte del cuerpo tallado y la chapa de la parte de abajo con los campos picados y lo demas liso y en la tapa sus ojas con nuebe sobre puestos de plata, guarnecidos con veinte y ocho diamantes brillantes y siete esmeraldas, todas las piedras engastadas en dicha plata, 1980 rs.- pesa dicha caxa, 800 rs.- asimismo vale la echura, 720 rs.- una sortija de oro con chapa agallonada y brazo abierto con filetes calados, guarnecida con dos diamantes brillantes engastados en plata y con un rubi por medio, todo de varios tamaños, valen las piedras, 195 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicha sortija, 12 rs.- vale la echura, 45 rs.- otra sortija de plata y oro con chapa agallonada y brazo abierto con filetes calados, guarnecida con dos diamantes rositas de varios tamaños y con un granate por medio abrillantado, todo de varios tamaños, valen las piedras, 330 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueda tener la sortija, 10 rs.- vale la echura de la sortija que tiene el granate en medio, 45 rs.- otra sortija de tumbaga, de memorias, con un engaste de plata, guarnecida con un diamante brillante, vale la dicha piedra, 132 rs.- vale la tumbaga y plata, 6 rs.- vale su echura, 30 rs.- otra sortija de plata con la chapa de en medio y el brazo calado abierto, uno y otro de oro, guarnecido con un diamante brillante engastado en oro, quatro esmeraldas y quatro espinelas, todo de varios tamaños, valen las piedras, 198 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueda tener dicha sortija, 8 rs.- vale su echura, 60 rs.- un lazo de plata para la garganta, el reberso liso, compuesto de quatro ojas con una cabezita y  almendra pendiente, echo de engastes y cartones con su orla en medio, guarnecido con setenta y cinco diamantes rosas y con veinte y seis esmraldas engastadas en oro, las dos maiores, la una en el lazo quadrada, de onze granos y la otra en la almendra, de veinte y ocho granos y dos tercias de area y las restantes y diamantes de varios tamaños, valen las piedras, 6336 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueda tener dicho lazo, 56 rs.- vale su echura, 305 rs.- dos arracadas de plata, el reberso liso, con sus puentecillas de oro, compuestas de dos arillos, dos lazos de a dos ojas de engastes y cartones y dos almendras pendientes, guarnecidas ambas con cincuenta y seis diamantes rosas y con catorze esmeraldas engastadas en oro, las quatro mayores en arillos y almendras, las dos menores ochavadas, de a tres granos de area y las dos almendras abrillantadas, la una de diez y ocho granos y la otra de trece granos y media de area y las restantes y diamantes de varios tamaños, valen las dichas piedras, 389 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueden tener dichas arracadas, 60 rs.- vale su echura, 352 rs.- un ayron de plata, el reberso liso, compuesto de tres troncos y de ellos sus ojas y flores, guarnecido con cincuenta y seis diamantes rosas y con  seis esmeraldas engastadas en oro, la maior abrillantada, medio de la flor grande, de seis granos, otra almendrada de a dos granos y medio de area y las restantes y diamantes de varios tamaños, valen dichas piedras, 1452 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicho airon, 24 rs.- vale su echura, 315 rs.- dos hebillas y quatro piezezitas cada dos yguales, de plata, el reberso liso, echas de engastes y cartones, guarnecidas ambas con treinta y seis diamantes rosas y con catorze esmeraldas engastadas en oro, todo de varios tamaños, valen dichas piedras, 1650 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueden tener dichas evillas, 40 rs.- vale su echura, 250 rs.-una sortija de plata con chapa agallonada y brazo abierto, con sus medias cañas, uno y otro de oro, guarnecida con ocho diamantes brillantes y una esmeralda por medio abrillantada, todo de varios tamaños, valen dichas piedras, 891 rs,. vale la plata y el oro que se regula puede tener dicha sortija, 15 rs.- vale su echura, 60 rs.- otra sortija de oro con chapa agallonada y brazo abierto con filetes y en la abertura de el brazo sus pampanitos de plata, guarnecida con ocho esmeraldas de varios tamaños, un diamante brillante por medio, de dos granos de area, valen dichas piedras, 528 rs.- vale el oro, 33 rs.- vale su echura, 60 rs.- un ayron de plata, el reberso liso, compuesto de un lazo de dos ojas de cintas, con dos almendrillas pendientes y a la parte de arriba tres gusanillos de  cintas con sus rafagas y ojas de palma y la almendrilla menor en ellas, guarnecido todo con sesenta y cinco diamantes rosas y delgados, el menor rosa, medio del lazo, de dos granos y quarto de area y uno delgado medio de la almendra grande, de a grano y quarto y los restantes de varios tamaños, valen las piedras, 2541 rs.- vale la plata de dicho airon, 10 rs.- vale su echura, 260 rs.- un ayron de plata en forma de pluma, el reberso liso, compuesto de un tronco y de el sus ojas y flores, guarnecido con treinta y seis diamantes brillantes y con treinta y dos rubies abrillantados y veinte esmeraldas, las piedras de color engastadas en oro, el menor de los diamantes medio de ujna rosa de a grano y medio de area y todas las piedras restantes de varios tamaños, valen todas ellas, 2937 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicha pluma, 20 rs.- vale su echura, 350 rs.- un ayron de plata, el reberso liso, compuesto de un tronco y de el sus ojas y flores y un muelle de azero, un pajaro que sirbe de tembleque, guarnecido todo con ciento y seis diamantes brillantes y con siete rubies abrillantados y treinta y dos esmeraldas, todo de varios tamaños y todas las piedras de color engastadas en oro, valen todas ellas, 4389 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicho airon, 26 rs.- vale su echura, 725 rs,. un ramo de oro compuesto de dos troncos esmaltados de berde y de ellos sus bastagos, con siete flores, las dos mayores de plata con el reberso liso dorado puestas en sus hilos de laton, guarnecido todo con veinte y ocho diamantes brillantes, el maior que hace medio en una rosa de color topacio con oja debajo, de siete granos de area y con diez y seis rubies abrillantados, los mas engastados en plata y con cuarenta y una esmeraldas y sesenta y seis zafiros abrillantados, los sesenta y dos engastados en plata y con un topacio de Brasil abrillantado engastado en oro de trece granos y tercia de area y con una srisaleta de seis granos de area y las piedras restantes de varios tamaños, las tres piedras mayores engastadas  en oro, valen rodas ellas, 6301 rs.- vale el oro y la plata que se regula puede tener dicho ramo, 230 rs.- vale su echura, 915 rs.

PENSIÓN Y SUELDO.-

Aquí incluyó doña María Teresa de Ahumada, como parte de su dote, los sueldos y donaciones que generosamente le concedió Fernando VI, por los servicios que prestaba a su esposa la reina Bárbara de Braganza, y que sumaron una buena cantidad de reales.

asimismo es mas caudal de esta dote y ha trahido y trae a dicho matrimonio la referida señora Doña Maria Theresa  de Ahumada cient  mill reales de vellon que se consideran por las diez annatas de los diez mill reales de renta de pension vitalizia que Su Magestadn (que Dios guarde) ha sido servido de consignarla en cada un año en atencion a su empleo de camarista, 100000 rs.- asimismo en la propia conformidad se considera por mas caudal de esta dote cincuenta y cinco mill reales de vellon que tamvien lo componen las diez annatas de los quinientos ducados de sueldo que goza dicha señora Doña Maria Theresa de Ahumada y Muñoz por lo correspondiente a el empleo de tal camarista de la reyna nuestra señora (que Dios guarde).

Toda la dote que la señora cacereña llevó a su enlace alcanzó un valor de tasación de 288.218 reales de vellón, y una vez recibida don Ignacio Bermúdez de Castro otorgó a favor de su esposa la correspondiente carta de pago. Firmaron como testigos don Pedro García Fuentes, don Pedro Ferrer y don José García Silva, este último escribano de Fernando VI.

Digamos para terminar que doña María  Teresa de Ahumada tuvo una vida larga, falleciendo en el palacio real de Madrid el 10 de octubre de 1773, ya reinando Carlos III.[12]

[1] .- Goody, Jack.- La familia europea. Ensayo histórico-antropológico, Barcelona, ed. Crítica, 2001, p. 97

[2] .- En muchos testamentos españoles de los siglos XVII y XVIII aparece con relativa frecuencia una  donación  en metálico entregada a las iglesias para casar doncellas.

[3] .- Fernández de Moratín, Leandro.- Viaje de Italia, Barcelona, ed. Alertes, 1988, pp .66-67.

[4] .- A este respecto no hay que olvidar que Fernando VI y Bárbara de Braganza se casaron, a fines de enero de 1729, en la catedral de Badajoz.

[5] .- Archivo General de Palacio. Sección = Personal. Signatura = Cª-24-28

[6] .- Archivo General de Palacio.- Ibidem.

[7] .- Archivo General de Palacio.- Ibidem.

[8] .- Archivo General de  Palacio.- Ibidem

[9] .- Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 14966, folº, 257-260. La noticia fue dada a conocer por  Matilla Tascón, A.- Catálogo de documentos notariales de nobles, Madrid, Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior  de Investigaciones Científicas, 1987, p- 300.

[10] .- Kamen, H.- ”El establecimiento de los intendentes en la Administración española” en Hispania, XXIV, 1984, nº. 95. pp. 368-395

[11] .- Dubet, A.- Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1701-1706), Madrid, Biblioteca Nueva, 2008.

[12] .- López de Cadenas, A. y  Cadenas y Vicent, V.- Elenco de grandezas y títulos nobiliarios españoles, Madrid, ed. Revista Hidalguía, 2001, p. 627,

Mar 012014
 

José Luis Barrio Moya. 

      En España la afición a la caza de reyes y nobles tiene una muy larga tradición, siendo buena prueba de ello el conocido lance del monarca asturiano Favila con el oso que le quitó la vida.  Esta afición hizo que desde la Edad Media aparecieran en nuestro país numerosos libros de tema cinegético, en los que sus autores daban consejos para cobrar las mejores piezas y manejar con habilidad armas, perros, caballos y aves de cetrería, tal y como se ve en el Libro de la Montería de Alfonso XI, en el del infante Don Juan Manuel, en el Libro de la caza de las aves, del canciller Pedro López de Ayala o en el Libro de la caza de halcones, de Alonso Velázquez de Tovar.

      Durante los reinados de Carlos V y Felipe II, ambos monarcas muy aficionados a la caza, la publicación de obras sobre ese tema fue en aumento. Así Pedro Núñez de Avendaño escribio el Aviso de cazadores (Alcalá de Henares 1543), “que es un tratado legal y moral sobre la caza” (1), y en donde el autor defiende la tesis que la actividad venatoria es un derecho inherente a toda persona que ninguna autoridad puede prohibir.  En 1568 se publicó en Valladolid las Cualidades del can y del caballo, obra de Luís Pérez, mientras que en 1582 aparecía en Sevilla el famoso Discurso sobre la Montería del no menos famoso Gonzalo Argote de Molina.

      En tiempos de Felipe III el portugués Diego Fernández Ferreira publicó el Arte de la caza (Lisboa 1616), que constituye un clásico de la literatura cinergética, La obra está dividida en seis partes y aparece “salpicada de anécdotas que hacen su lectura sabrosa y entretenida en extremo” (2).

      A lo largo del reinado de Felipe IV (1621-1665). monarca tan aficionado a la pintura como a los escarceos amorosos, la caza se convirtió en el ejercicio favorito de todas las clases sociales.  El ejemplo lo daba la propia Corte, quien tres veces al año organizaba las famosas cacerías de El Pardo, que se prolongaban durante ocho dias y en las que se cobraban centenares de piezas.  Precisamente para descansar de esas hazañas, Felipe IV mandó levantar en el bosque de El Pardo la llamada To­rre de la Parada, decorada interiormente con grandes cuadros mitológicos de Rubens y sus discípulos.

Felipe IV fue un extraordinario cazador, “el mas audaz e incansable de su tiempo” (3).  Según el testimonio de su montero mayor, Alonso Martínez de Espinar, en 1644 Felipe IV había abatido 400 lobos, 600 ciervos Y 150 jabalíes.  La afición a la caza de Felipe IV se tradujo ademas en que durante su reinado se pintaran numerosos cuadros con escenas de montería y de esta manera Snyders, Velázque y Martínez del Mazo realizaron numerosas obras en las que figuraban tanto los reyes y su familía cazando en solitario, como otras escenas mas complejas donde aparecían los monarcas con toda la Corte en las llamadas cacerías del hoyo o del tabladillo.

      Logicamente y corriendo parejo con todo lo anteriormente dicho la literatura venatoria dió en época de Felipe IV dos interesantes obras el Origen y dignidad de la caza, del extremeño Juan Mateos (Madrid 1634) y el Arte de la ballestería y montería, de Alonso Martínez de Espinar, la cual se editó en Madrid en 1644, dedicada al malogrado principe Baltasar Carlos.

      Alonso Martínez de Espinar nació en 1588 y murió en Madrid en 1682.  Fue un hábil ballestero al servicio de Felipe IV y maestro de ese arte del principe Baltasar Carlos.  En 1644 publicó el Arte de ballestería y montería escrita con método para excusar la fatiga que ocasiona la ignorancia, que tuvo otra edición napolitana en 1739 (4).

      Por lo que se refiere a Juan Mateos es figura todavía poco conocida a pesar del meritorio trabajo que le dedicó Amalio Huarte y Echenique en el prólogo a la edición del Arte de la ballestería y montería que publicó la Sociedad de Bibliofilos Españoles en 1928 (5).

      Juan Mateos era natural de Extremadura como el mismo confiesa en su obra cuando al hablar de un jabalí que abatió durante una partida de caza declara “que en Extremadura (donde lo maté) que es mi tierra”.  El lugar exacto donde Juan Mateos vió la luz tampoco se sabe con seguridad, aunque lo mas probable es que fuera en Villanueva del Fresno como acertadamente avanzó Huarte y Echeníque (6).  Tampoco estamos mejor informados sobre el año del nacimiento de Juan Mateos, aunque suele colocarse en torno a 1575.

      Desde muy joven Juan Mateos se familiarizó con el mundo de la caza, puesto que su padre, Gonzalo Mateos, era ballestero mayor de Don Juan de Portocarrero, marqués de Villanueva del Fresno.  Esto hizo que desde muy niño el joven Juan acompañara a su padre en las excursiones cinegéticas del marqués y que aprendiera rápidamente el manejo de la ballesta,

      La fama de Gonzalo Mateos como ballestero traspasó los confines de Extremadura llegando hasta la Corte. De esta manera, en enero de 1602 el duque de Lerma llamó a Gonzalo Mateos a Valladolid, que en esa época era la capital de la Monarquía, para que entrara al servicio de Felipe III. Gonzalo Mateos acompañado de su hijo Juan, llegó a Valladolid en el citado mes de enero de 1602, pero poco tiempo pudo disfrutar de su flamante cargo de ballestero del rey, puesto que falleció unos dias después de arribar a la ciudad castellana.

      Tras la muerte de su padre, Juan Mateos permaneció en Valladolid junto a la Corte, pasando después a Madrid cuando Felipe III decidió regresar de nuevo. Tanto en Valladolid como en Madrid, Juan Mateos ocupó el cargo de montero y ballestero de Margarita de Austria, esposa de Felipe III. A la muerte de la reina, acaecida en El Escorial en 1611, Juan Mateos pasó al servicio de Felipe III y posteriormente al de su hijo y heredero Felipe IV, quien lo apreció mucho y de quien el ballestero extremeño nos dejó una muestra fehaciente de su afición a la caza cuando declara que “he aprendido de Su Magestad mas que sirviendole”. Sin embargo y a pesar del importante cargo que Juan Mateos ocupaba en la Corte de Felipe IV, su situación económica debió ser bastante precaria, por lo que a principios de enero de 1615 envió un memorial a Don Pedro de Aranada en el que le comunicaba sus muchas necesidades y carencias.  Don Pedro de Aranda remitió el memorial de Juan Mateos al marqués de Flores, primer caballerizo de Felipe IV, el cual cual le contestó lo siguiente:

      “V.E. me ha mandado remitir un memorial de Juan Matheos, vallestero de Su Magd. en que dize que esta muy pobre y con mucha necesidad a causa de las muchas enfermedades que de dos años a esta parte ha tenido, por lo cual pide y suplica a V.E. le haga merced de una ayuda de costa que en ello reciviera merced y remediara su necesidad.

      Por los libros de Veederia y Contaduría de la cavalleriza de Su Mag. pareze que al suplicante se le hizo merced del dicho oficio en cinco de marco del año pasado de 1602, y que Su Magd por cedula de 28 de septiembre de 1612 por el govierno y reformazion de su real caballeriza que como fueran vacando se vayan consumiendo hasta quedar en el numero de quatro vallesteros y en el asiento del suplicante esta puesto el mismo dia una nota que dize que esta plaza es supernumeraria y es notorio el haver tenido enfermedades el suplicante y estar muy pobre y ha servido a Su Magd y le sirve con muy buena voluntad y toda la merced que V.E. fuere servido de pedir a Su Magd. la mereze.  Nuestro Señor guarde a V.E. como sus criados deseamos. En Madrid a 13 de henero de 1615, El marques de Flores” (7)

      El 11 de abril de 1615, Don Pedro de Aranda enviaba al marques de Flores la siguiente nota “Su Magd. a visto esto y dize que adelante se tendra quenta con el. Dios guarde a V.S. De palacio a 11 de abril de 1615”.

      El 2 de mayo de 1615, Don Pedro de Aranda notificaba al marqués de Flores que “a este ballestero siendo V.Exa. servido se le podria hazer merced por esta vez de licencia de saca de asta dos mill cueros de los de Yndias que por lo menos baldran ducientos ducados”

      El 7 de agosto de 1615, Don Pedro de Aranda insistía ante el marqués de Flores sobre la situación de Juan Mateos, informándole de que el ballestero extremeño sirbe muy bien y a mi me consta que pasa mucha necesidad y siendo esto asi suplico a V.E. suplique a Su Magd. le haga merced de los dos mill cueros que me parecen pocos para remedio de su necesidad”. El l5 de agosto de 1615, Felipe IV concedía a Juan Mateos “licencia de saca de 2000 cueros de los que vienen de yndias”.

      Felipe IV sintió un profundo afecto por el ballestero extremeño y así el 12 de abril de 1619 hizo merced a “Juan Matheos, montero de lebreles, de la plaza de montero de traylla que vaco por Estacio Garcia, vacando la que aora tiene de lebreles”

      El 9 de agosto de 1620, Juan Mateos “ballestero de Su Mgd.”, en nombre de su hermano Alonso Mateos, que también era ballestero del rey, y de la mujer de este, Doña Jerónima Martínez, vendía los derechos de una parte de casa que el citado su hermano tenía en la madrileña calle de los Angeles” (8).

      El 10 de febrero de 1621, Felipe IV nombraba a Juan Mateos “montero de trailla de a cavallo de nuestra caza de monteria”, cargo que estaba vacante por muerte de Cristobal Ponce. A Juan Mateos se le concedía aquel oficio “por la buena relacion que se nos a echo de la suficiencia y abilidad del dicho Juan Matheos” (9).

      El 19 de febrero de 1621. Don Antonio Pérez de Guzmán “alguacil de las telas de la monteria de Su Magd.” declaraba que “por mandado de Su Magd, y el marques de Flores llebe las redes al Escorial el primer dia de nobiembre del año de mill y seiscientos y beinte para la monteria que se hizo de los lobos que se mataron, en la qual monteria se hallaron algunos monteros y particularmente Juan Mateos como maestro de a cavallo, el cual sirbio con su persona y caballo como estaba obligado a ello desde el dicho dia hasta seis del dicho mes que Su Magd. nos mando despedir, la qual se me dio orden a mi por ausencia del sitamontero para certificar los monteros que llebe para el dicho efecto = y ansi mismo recíbio el dicho Juan Mateos como tal montero de a caballo en las dos montarías que se hicieron este dicho año por el mes de diziembre en el Pardo, y para que dello conste di esta zertificazion en Madrid a diez y nueve días del mes de febrero de mil seiscientos y beintiuno. Antonio Perez de Guzman” (10).

      El 19 de agosto de 1637, Don Jerónimo de Canencia “thesorero general de la media anata” declaraba “que en los libros de la razon deste derecho que estan a mi cargo parece aver recivido de Juan Mateos dos mil ciento y treinta y quatro maravedis de vellon, que tocan de la media anata, de la merced que Su Magd. le a hecho de que las plazas que goza de su ballestero y montero de a cavallo de la real caza de montería pueda pasar la de montero en una de sus nietas, la que nombrar el para despues de sus días, hecha la quenta por treinta y quatro mill ciento y noventa maravedí de gajes que tiene en cada un año y de dos en dos el bestuario acostumbrado que esta tasado en qunientos ducados, como todo se refiere en dicho villete y para que conste doy esta cetificacion advirtiendo de que cuando llegare el caso de entrar a gozar la nieta que nombrare, ha de pagar la media anata del entero balor del dicho oficio antes de ser admitida al uso y ejercicio del.

 Madrid 19 de agosto de 1637″ (11). El 6 de julio de 1639 Juan Mateos, juntamente con su esposa otorgaron ante el escribano Diego Maroto su testamento,  debajo del cual murió Doña Mariana Marquet (12).  A el citado testamento añadío Juan Mateos un codicilo en el que mandaba que tras su muerte se dijesen por su alma y por la de su esposa “dos míll misas mas de las contenidas en el dicho testamento, y las duzientas misas dellas an de ser de almas en altares privilegiados y las demas ordinarias a do pareziere a mis albazeas”.  Establecía también que se dijesen otras 400 misas mas por las almas de sus padres, legando diversas ropas a su criado Domingo, mientras que a su esclava Maria la mandaba “la ropa que tiene asi en la cama como otras cosas y un par de sabanas grandes y nuebas”, encargando a sus hijas y yernos “que no desamparen a la dicha esclaba por lo mucho que la a querido su muger y lo bien que les a servido”.

  Declaraba Juan Mateos que Felipe IV le había hecho merced de “una plaza de montero de a caballo para una de sus nietas”, por lo que establecia que dicha prebenda fuera para Doña Ana Mateos, añadiendo que si es ta faltare pasase a su hermana Doña Mariana Mateos, y si ambas fallecieran antes de entrar en posesion de dicha merced, “fuere    para quien sus padres hordenasen y fuese su boluntad” (13)

      El 13 de marzo de 1642, Juan Mateos donaba una esclava negra de su propiedad a su hija Doña Antonia, mujer de Don Luis Montero Vallejo contador de consultas del rey Felipe IV (14).

El dia 6 de febrero de 1643 el conde de Grajal enviaba a Felipe IV la siguiente nota : “por memorial que V. Magd. a sido serbido de remitirme digo en nombre del conde duque que refiere que Juan Mateos, ballestero de Ve Magd. que a servido mas de quarenta años y que a su costa a cebado los lobos en muchas monterias = suplica a Ve Magd. se sirva de hacer le merced de una plaza de contador entretenido de la Contaduria mayor de quentas para remedio de una nieta, hija del contador Luis montero, que tiene otros hijos y sin tener con que los remediar y ansimismo suplica se le de alguna ayuda de costa por estar con necesidad. Ynforma que a 41 años que sirve y,que se le an hecho algunas mercedes, pareceme que V. Magd. se podria servir de hacersela de la plaza de contador entretenido que pide para el remedio de su nieta” (15). Felipe IV remitiò el mismo dia 6 de febrero de 1643 la carta del conde de Grajal al Consejo de Hacienda para que diera su parecer.

El 14 de agosto de 1643 Juan Mateos otorgaba el siguiente codicilo : “en el nombre de Dios nuestro señor. Sepan los que bieren esta es criptura de cobdicilo, como en la villa de Madrid a catorce dias del mes de agosto de mill y seiscientos y quarenta y tres años ante mi el presen te escrivano y testigos parecio Juan Mateos, ballestero mayor de Su Magd vecino desta villa de Madrid, estando enfermo en la cama y en su juicio y entendimiento natural : dijo que antes de aora tiene echo y otorgado su testamento y ultima boluntad y algunos codicilos ante el scrivano o scrivanos que por ellos pareciera a que se remite y dexandolo como lo dexa en su fuerza y vigor en lo que no fuera contrario a lo que aqui sera conthenido, aora por bia de cobdicilo ordena y manda que por quanto Doña ana marchan su nieta, hixa de Doña Cathalina Mateos su hixa y de Balthasar marchan, su marido, tiene el oficio de montero de Su Magd y a Doña Juana Ballexo ensimismo su nieta, hija de Doña Antonia Mateos y del contador Luis montero ballexo su marido, la tiene mandado una cama en la forma que se contiene en la cluasula que dello trata y por lo que es de mas balor uno que otro, aora nuebamente mando a la dicha Doña Juana Ballejo, su nieta, doscientos escudos de oro por una vez = y si qualquiera de ellas muriere lo hereden sus hermanos de aquella que muriere = y los dichos ciento y doscientos escudos de oro no entren en poder de las dichas sus nietas sino que los tengan de parte en su casa en que biben en la calle del desengano y el que entrare en ella tenga obligazion a entregar quando llegue el caso de que se cassen o tomen otro estado a cada una la cantidad que ha de haver, conforme a esta manda = y de las dichas cantidades se paguen a las dichas sus nietas o a quien por ellas sea parte reditos correspondientes a veinte míll el millar = y los reditos los bayan cobrando los dichos sus híernos pero no el principal como esta dicho.  Lo qual quiere se guarde y cumpla y lo contenido en los dichos testamento y cobdicilos en lo que contradijeron a este, y ansi lo dijo y otorgo siendo testigos el contador Manuel de Noriega y francisco Ybañez, criado del licenciado Don francisco de la Cruz y Joseph barcena, oficial de Simon Gutierrez, maestro de hacer coches, vezinos desta villa e yo el escrivano doy fee conozaco al otorgante y lo firmo = Juan Mateos. Ante mi = Pedro de Castro” (16).

Juan Mateos muriò en Madrid el 15 de agosto de 1643. inicándose a continuación el inventario de sus bienes, y una vez finalizado se procediò a la tasación de los mismos (17). De esta manera el 2 de septiembre de 1643, Alonso Díaz “maestro sastre” valoraba “lo tocante a su ofi-

 cio”, en donde se incluían diversos vestidos, calzones, sotanas, ferreruelos, cortinas, capotes, albornoces jubones, colgaduras de cama y almohadas.

      El 7 de septiembre de 1643, Juan Vela “ensamblador y carpintero de esta villa que posa en la calle del desengaño tasaba las “cosas de madera”.

– Primeramente dos cofres viexos, barreteados de yerro, 264 rs.

– un escriptorio de Alemania, viexo, con su pie hordinario de nogal abierto, 200 rs.

– quatro arcas de pino, viexas, dos grandes y dos pequeñas 50 rs,

– quatro sillas grandes de brazos derechos, de baqueta colorada, 88 rs.

– quatro sillas mas, viexas, de baqueta colorada, 72 rse

– quatro taburetes grandes de baqueta colorada, 80 rs,

– dos taburetes pequeños de baqueta colorada, 16 rs.

– dos bufetes de baqueta colorada, 66 rs.

-un bufete de nogal grande, 24 rs.

– otro bufetillo de nogal con su cajon, 22 rs.

– una cama entera de madera de nogal pequeña, 50 rs.

– una cama de cordeles de madera de pino, 8 rs.

– una caxa de brasero de madera de nogal con berjuelas torneadas, con su bacía de cobre viexa, 60 rs.

El 9 de septiembre de 1643 un desconocido Blas de Madrid “pintor vecino de esta dicha villa que posa en casas de el ospital de los franceses” valoraba los cuadros que quedaron a la muerte de Juan Mateos (18). El ballestero extremeño poseyò una pequeña pinacoteca compuesta por un total de diez obras, todas ellas de temática religiosa salvo dos retratos, uno del propio Juan Mateos y el otro de su esposa Doña Mariana Marquet, debidos con toda probabilidad, por lo menos el del marido, a Diego Velázquez.

– Primeramente un quadrito pequeño de un Crucifixo, San Juan y Maria, pin­tado en tabla de borne con su marco dorado, 12 rs.

– dos retratos de cuerpo entero pintados en lienzo, el uno de el dicho

Juan Matheos y el otro Doña Mariana Marquart su muger, 100 rs.

– un lienzo de pintura de San Juan en el desierto, de siete quartas poco mas o menos de alto, con su marco dorado y negro, 66 rs.

– otro lienzo del mismo tamaño de el Arcangel san Miguel con marco dorado y negro, 60 rs.

– un pays prolongado de San Antonio con el Niño Jesus, de dos baras de largo pintado en lienzo con marco dorado, 40 rs.

– una ymagen de nuestra señora, San Joseph, San Juan y el niño dormido, pintada en lienzo, de bara y quarta de alto con su marco dorado y negro, 44 rs.

– otra ymagen de nuestra señora con el niño Jesus, de poco mas de una bara de alto con marco dorado y negro, 33 rs.

– un San francisco pintado en lienzo, de bara y quarta de alto con marco dorado y negro, 1OO rs,

– una ymagen de nuestra señora con el niño Jesus en los brazos, pintada en tabla, del tamaño de una quartilla de papel, 22 rs.

      Al finalizar su trabajo Blas de Madrid declaraba “que las pinturas que a tasado a todo su saver y entender sin que aya fraude ni engaño alguno y asi lo juro a Dios y a una, cruz en forma de derecho”.

      El 15 de septiembre de 1643, Ana Díaz “viuda de Yllan de Benavides, maestro de obras, que posa en la calle que llaman de Don Juan de Alarcon, en casas suyas propias” tasaba la ropa blanca : servilletas, sábanas, manteles, camisas, almohadas, paños de manos, peinadores, “lienzos de narices de una tela que llaman baptista”, frazadas, mantas y “una colcha de la Yndia labrada”, que Ana Díaz valoró en 150 reales de vellon.

Por último el 29 de diciembre de 1643, Tomás de Torrejón “maestro de obras y alarife de esta villa de Madrid”, tasaba las casas en donde viviò y muriò Juan Mateos, ubicadas en la calle del Desengaño, “el qual haviéndo visto y tanteado por menor el sitio y edificio que tienen las dichas casas y considerando su balor y estimacion y cargas de censo perpetuo y tercia parte que tienen,las taso enteramente asi el sitio en que estan fundadas como lo en el labrado y edificado en cincuenta y nueve mill seiscientos y sesenta reales , el qual declaro ser su xusto precio y balor y lo que a todo su saber y entender pueden tener de estimacion las dichas casas”.

      Como se puede apreciar por todo lo anteriormente descrito el patrimonío que Juan Mateos dejó a su muerte fue mas bien modestos lo cual no se corresponde con su cargo de ballestero real, ni con las numerosas prebendas que le concedió Felipe IV.  Tal vez el mantenimiento de su mucha familia y las enfermedades que sin duda padeciò consumieron sus recursos económicos de manera fulminante.  Nada hay en la casa de Juan Mateos de lujoso y suntuoso, faltan tapices y alfombras, muebles ricos, joyas, libros y objetos de plata, todo ello muy común entre los servidores cercanos a Felipe IV.  Sin embargo el ballestero extremeño poseyó una pintura impagable: su retrato, pintado con toda certeza por Díego Velázquez.

En la Galería de Pinturas de la ciudad alemana de Dresde, que cuenta con muy ricos fondos de pintura europea de los siglos XVII y XVIII, se conserva un soberbio retrato masculino, de inequívoca escuela española, el cual tras muchas dudas y vacilaciones con respecto a la identidad del efigiado y a su autor, en la actualidad casi toda la crítica especializada está de acuerdo en que el personaje es Juan Mateos y el artísta que realizó la obra Diego Velázquezo Es precisamente el cuadro de Dresde el que con toda seguridad se menciona entre los bienes del ballestero real, y que el modesto Blas de Madrid, al hacer la tasación, no supo decir el autor de tan magnífica obra.

El retrato de Dresde está pintado en lienzo, como también lo estaba el que se cita en la tasación de los cuadros de Mateos.  Blas de Madrid describe el retrato como de cuerpo entero, sin embargo el del Museo de Dresde el personaje aparece cortado por las rodillas.  Este hecho no implica necesariamente que no se trata de la misma obra, que con toda seguridad debiò ser amputada por alguna oculta razòn en una època indeterminada.

      La clave para identificar el retrato de Dresde con Juan Mateos la dió el busto del ballestero real que Pedro Perret grabó para la obra “Origen y dignidad de la caza”, que aquel publicò en Madrid en 1634 (19).

      El retrato de Juan Mateos se fecha en torno a 1632, por lo que Velázquez nos presenta a un hombre de cierta edad – tendría entonces Mateos 57 años – y de aspecto un tanto pesado. Mateos viste un traje de tonos negros, ajustado por un fajín. La cabeza, potente y poderosa, aparace cubierta por cabellos grises, mientras que el rostro termina en una corta barba recortada en punta. Dentro del tenebrísmo del cuadro, unicamente el pequeño cuello blanco del traje de Mateos pone una nota luminosa (20).  Como signo de la importancia del cargo que Mateos ocupaba al servicio del rey, sostiene una espada con la mano izquierda.

      El retrato de Mateos debiò salir de España muy pronto, puesto que en 1685 y con la correcta atribución a Velázquez se encontraba en la Galeria Ducal de Mòdena. En 1748 la obra velazqueña pasó a Dresde, adjudicada a Rubens y calificada como “de manos esbozadas”, alusión a que el maestro sevillano dejó aquellos miembros sin terminar. Algùn tiempo después la pintura se atribuyó a Tiziano.  En 1865 se devolvió la paternidad del retrato de Mateos a Velázquez.

      La llegada a Dresde de la pintura de Velázquez, junto con otras muchas de la riquísima pinacoteca de los duques de Mòdena, se debiò al afan coleccionìsta de Augusto III, duque de Sajonia y rey de Polonia (1696 – 1763). gran amante del arte y a quien retratò Mengs.

      Augusto III era un fervoroso admirador de la pintura italiana por lo que envió a aquel país a dos agentes con la orden de adquirir cuantas obras pudieran de aquella escuelas. Fueron estos el conde Francísco Algarotti y Ventura Rossi.

      El conde Francísco Algarotti (Venecia 1712 – Pisa 1764), fue un hombre culto y viajero que recorrió Inglaterra, Francia, Rusia y Alemania, siendo amigo de personajes tan diferentes como Voltaíre, Benedicto XIV, Augusto III de Sajonia y Federico de Prusia, quien le ennobleció. Escribió, entre otras obras, sus famosos “Saggi sopre le belle artill”, publicados en 1769.  El gran conocimiento que Algarotti tenía del arte italiano hizo que Augusto III le comisíonara para adquirir en Italia pinturas para su colección de Dresde.

      Por lo que respecta a Ventura Rossi, éste era un intrigante sin escrúpulos, que no retrocedía ante nada para conseguir sus fines.  Gracias a estos dos personajes el duque de Sajonia pudi obtener para su colección la famosa Maddona Sixtina de Rafael.

      Sin embargo la compra mas excepcional que Augusto III hizo por mediación de Rossi fue los cien cuadros que formaban parte de la colecciòn de Francísco III de Este, duque de Mòdena. La compra se formalizò en 1745, a pesar de la energica protesta de los consejeros ducales, lle gando las pinturas a Dresde un año mas tarde.  Augusto III pagò a Francísco III, entonces con graves problemas económicos, la enorma suma de 100.000 zequines de oro, llevándose a cambio obras maestras de Parmiggianino, Correggio, Nicolás del Abate, Dosso, Ticiano, Veronès, Caravaggio, Carracci, Guercino, Guido Reni y Rubens, incluyéndose también el retrato de Juan Mateos por Velázquez.

      Pero ademas del retrato de Juan Mateos que Perret grabò para la portada de su libro sobre la caza y del conservado en el Museo de Dresde, todavia hay un tercero del ballestero extremeño en una curiosa pintura que en la actualidad pertenece a la colección del duque de Westminster en Londres.  Se trata de El principe Baltasar Carlos en el picadero.  Es obra muy discutiada en cuanto a su autor, atribuyéndose tanto a Velázque como a su yerno Juan Bautísta Martínez del Mazo.  La escena representa al malogrado Baltasar Carlos a caballo en posición de corveta, mientras que a su derecha se encuentra el conde duque de Olivares, a quien entrega una lanza Alonso Martínez de Espinar en presencia de Juan Mateos, cuyo parecido con el retrato de Dresde es innegable, A la izquierda del principe se encuentra un enano, tal vez Francísco Lezcano, el mal llamado Niño de Vallecas.  El fondo del cuadro esta ocupado por una de las alas del palacio de El Buen Retiro, apareciendo en un balcón, maravillosamente abocetados, Felipe IV e Isabel de Borbón padres del principe, junto con otros cortesanos (21)

      Por lo que atañe a la obra cinegética de Juan Mateos – “Origen y dignidad de la caza” – fue publicada, como ya se dijo en Madrid en 1634, dedicada al válido Don Gáspar de Guzmán, conde duque de Olivares, Se trata de un libro sumamente curioso, en donde se recoge toda la experiencia como cazador de su autor.  “Yo escribo solamente lo que he hecho, lo que he visto y lo que he visto hacer”, es el lema que Mateos coloca en la dedicatoria de su libro al conde duque de Olívares, y dicha divisa nos remite a la auténtica paternidad de la obra.  Una atenta lectura del libro de Mateos nos informa que este no es enteramente suyo, si tenemos en cuanta que su padre, Gonzalo Mateos, dejó escrita una obra sobre ballestería.  Así lo confirma el propio Juan Mateos cuando, al final de su libro, confiesa que su progenitor “se atreviò a lo que no se ha atrevido ningún ballestero, que fue escribir el arte de la ballestería, asi que cuanto yo escribo todo es obra suta, que si no lo hallare hecho y dispuesto no me atrevería a intentar empresa tan ardua y providencia tan dificil” (22).  Pero si bien es cierto que muchos episodios venatorios que Mateos describe en su obra “estan tomados de las cacerías en los montes del marqués de Villanueva del Fresno, y algunos ocurridos hacia 1560” (23), otros por el contrario pertenecen a las hazañas cinegéticas de Felipe IV.  Por todo ello es lògico suponer que Juan Mateos ampliò con sus propias experiencias el tratado escrito por su padre.

      El estilo de la obra es, con frecuencia pesado y reiterativo, pero la inmediatez con que cuenta los sucesos en los que tomò parte y lo divertido de algunas situaciones, hacen que el libro se lea con agrado.

      Digamos para concluir que la literatura cinergética hispana del siglo XVII se cierra con un bien curioso libro : el “Compendio de las leyes expedidas sobre la caza, nuevamente defendida e ilustrada” (Madrid 1691), cuyo autor fue Gáspar de Bujanda, y que según la acertada opinión de Palau constituye “uno de los primeros libros españoles sobre legislación de caza y montes” (24).

 

                                                         JOSE LUIS BARRIO MOYA

          

 

 

NOTAS,-

 

(1).-Feliciano Delgado y Rosa Múñiz.- Los libros de caza de la biblioteca del palacio de Viana, Còrdoba 1982, pág. 12.

(2),- Pascual de Gayangos.- Introducciòn a la edición de El Libro de las aves de caza del canciller Pero Lopez de Ayala, Madrid 1869, pàg. XXVII.

(3).- Carl Justi.- Velazquez e il suo tempo, Firelze, Edit.  Sansoní, 1958 pag. 393.

(4).- Sobre Alonso Martínez de Espinar veáse marquès de Saltillo.- “Al margen de la Exposiciòn de Caza.  Alonso Martínez de Espinar” en Arte Español, Tomo XVIIII Madrid (1951), pàg.115-134.

(5).- Juan Mateos.- Origen y dignidad de la caza, Madrid, Sociedad de Bibliofilos Españoles, 1928.

(6).- Amalio Huarte y Echenique.- Pròlogo a la edición del Origen y dignidad de la caza,de Juan Mateos, Madrid, Sociedad de Bibliòfilos Españoles, 1928, pág.  VII.

(7).- Archivo General de Palacio.  Expediente personal C 654/24.

(8).- Alejandro Martìn Ortega.- Notas tomadas de escrituras del Archivo Històrico de Protocolos de Madrid.  Tomo V. Madrid 1991.  Fotocopia en el citado archivo, pág, 173 vlta.

(9).- Archivo general de Palacio.  Expediente personal C 654/24.

(10).- Ibidem.

(11).-Ibidem.

(12).- Desgraciadamente los protocolos de Diego Maroto no se conservan en el Archivo Històrico de Protocolos de Madrid, por lo que no podemos conocer el testamento de Juan Mateos, aunque si sus codicilo.

(13).- Alejandro Martín Ortega.- o, cito, Tomo I, Madrid 1990, Pág.- 334 vlta..

(14).- Alejandro Martín Ortega.- o. cit., tomo VI, Madrid 1991, pàg. 138.

(15).- Archivo General de Palacio. Expediente personal c 654/24.

(16).- Ibidem.

(17).- Archivo Històrico de Protocolos de Madrid.  Protocolo = 5763, folº.353-359- Una breve relación de los bienes que poseyò Juan Mateos la dió a conocer Alejandro Martín Ortega.- o, cito, tomo I, Madrid 1990. pág- 355 vlto.

(18).- Varias noticias familiares sobre Blas de Madrid pueden verse en Mercedes Agulló.- Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVIII Granada, Departamento de Arte de las Universidades de Granada y Autonòma de Madrid, 1978, pág. 185 y de la misma autora.- Mas noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI al XVIII, Madrid, Delegaciòn de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, 1981. Pàgs- 130-131.

(19).- Sobre Perret veáse Matilde Lòpez Serrano.- “El grabador Pedro Perret en El Escorial, 1563-1963” en IV Centenario de la fundación del monasterio de San Lorenzo el Real, Madrid 1963.

(20).- Henner Menz.- Tesoros de la pintura de la Galería de Dresde, Barcelona, Edit.  Daimòn, 1967, pág. 250.

(21).- Julian Gállego.- Velázquez.  Catálogo de la Exposiciòn, Madrid, Ministerio de Cultura, 1990, págs. 247-253.

(22).- Juan Mateos.- o, cit., pàg. 218.

(23).- Aurelio Huarte y Echenique.- o. cito, pág. XIII.

(24).-Antonio Palau.- Manual del librero hispanoamericano, Tomo II, Barcelona 1949, pág. 453.