Dic 222016
 

Dr. Francisco González Lozano.

Rector Seminario Metropolitano San Atón.

fglozano@hotmail.com

Dra. Guadalupe Pérez Ortiz.

Directora Biblioteca Seminario Metropolitano San Atón.

mgperort@gmail.com

 

 Introducción

El Seminario Metropolitano San Atón de Badajoz es una institución eclesial educativa cuya finalidad es la formación de los futuros pastores de la Iglesia diocesana. En sus más de trescientos cincuenta años de trayectoria (1664) ha sido referencia en Extremadura no sólo como semillero de nuevos sacerdotes, sino como promotor de jóvenes formados al amparo del quehacer educativo eclesial.

Centramos nuestra mirada en el periodo que transcurre desde 1860 a 1900; pocos años habían pasado desde el nuevo Plan de estudios decretado para los seminarios conciliares en España (1852), cuando el pacense hubo de adaptar su estructura curricular y su metodología a las nuevas directrices estatales. El buen hacer en estos cuarenta años analizados dio pie a una eclosión educativa que tendría lugar a principios del siglo XX, época en la que acotamos nuestro estudio y que merecería investigaciones más amplias.

El análisis pedagógico de la organización académica del Seminario de Badajoz centra nuestra atención, buscando aquellos elementos primordiales que indiquen su contribución a la sociedad extremeña, desangrada por las circunstancias sociopolíticas y económicas que rodearon el periodo.

Por ello, describiremos brevemente la situación educativa desde el punto de vista legislativo entre 1860 y 1900, fijándonos en la normativa particular orientada a los seminarios conciliares. Desde ahí describiremos los pilares académicos del Seminario San Atón y analizaremos los datos estadísticos de matrícula, manuales escolares, ratio profesor-alumno y procedencias de los colegiales para ver en qué medida pudo ser este centro cuna innovadora de educación en la provincia.

El presente estudio pretende mostrar la trayectoria pedagógica de este centro educativo diocesano que aprendió a adecuarse a su tiempo, implementar cambios didácticos y ofrecer lo más grande que tiene la sociedad, la cultura, fuente y fomento de nuevas personas que sientan su formación como una responsabilidad firme de mejorar la sociedad.


1.- Panorama educativo extremeño

La mirada atenta a la situación socioeconómica extremeña en la segunda mitad del siglo XIX nos hace contemplar un panorama desolador en algunos aspectos. No es nuestra intención detallar el contexto histórico que enmarca nuestro estudio[1], por ello nos detendremos exclusivamente en los aspectos educativos relacionados con el periodo y la normativa promulgada que abarca el periodo analizado.

Desde el punto de vista educativo debemos destacar la situación desesperanzada y con pocos visos de mejora; la educación se convirtió en eje de batalla, promoviéndose el Estado como único eje sobre el que pivotaría el sistema formativo frente a la Iglesia, tradicionalmente promotora de cultura y educación.

No existían locales adecuados para instruir adecuadamente a los párvulos, faltaban condiciones higiénicas mínimas y necesarias para la salubridad en los pequeños establecimientos destinados a esta etapa. Los maestros no habían sido preparados adecuadamente y les faltaba motivación y actualización pedagógica. El currículo escolar era escaso y se limitaba a que los niños supieran leer y escribir de la manera más básica posible[2].

Fijándonos en la enseñanza secundaria, la provincia de Badajoz contaba con varios centros educativos en la época que nos ocupa: el Colegio de Santa Catalina, donde se impartían los cursos literarios de Filosofía, en Jerez de los Caballeros; la Escuela Normal-Seminario de Maestros y el Instituto de Enseñanzas Secundarias de Badajoz, junto al reconocido -histórica y educativamente- Seminario Conciliar de San Atón[3].

La situación general de los centros de segunda enseñanza también distaba de ser auténticos espacios de crecimiento personal y promotores de una educación formal seria, reglada y polivalente. El mismo Macías Picavea afirmaba que “nuestros famosos institutos son cualquier cosa menos centros de educación y enseñanza”[4].

En el ámbito universitario Extremadura adolecía de cualquier acción educativa de alta mira, sin recursos suficientes para egresar buenos profesionales, sin los elementos básicos y necesarios para ejercer la docencia y con el deseo de ofrecer titulación a alumnos sin motivación.

La consulta del Instituto Nacional de Estadística refrenda esta visión aterradora de la situación educativa en Badajoz[5]:

 

Estadísticas poblacionales de la provincia de Badajoz. 1860-1900
Año Población Varones Leen Leen y escriben Varones entre 11 y 20
1860 403.735 39.643
1877 432.809 219.309 6.019 56.391 35.864
1887 481.508 244.490 7.261 68.216 37.779
1897 490.551 253.036
1900 520.246 273.262 3.443 74.078 54.248
Tabla 1: Estadísticas poblacionales de la provincia de Badajoz. 1860-1900

 

La mayor parte de la población no sabían leer ni escribir; menos del diez por ciento de los jóvenes adquirían los rudimentos básicos de lectoescritura. De este minúsculo porcentaje, muy pocos, sólo una élite que pretendía una titulación oficial accedía al nivel universitario.

Destacamos en la tabla 1 el número de varones en edades comprendidas entre los 11 y 20 años porque podrían ser los posibles destinatarios de acceso al Seminario Conciliar de San Atón, objeto central de nuestro estudio.

No se preveían soluciones drásticas ante la situación educativa que se hacía extensiva al resto de niveles. Algunos intentos de reforma pedagógica surgieron a finales del siglo XIX, pero apenas tuvieron eco en Badajoz. En este contexto, desglosamos ahora la legislación promulgada a nivel educativo, para encuadrar adecuadamente la labor pedagógica del Seminario Conciliar de San Atón entre los años 1860 al 1900.

 

 

2.- Legislación educativa relativa a los seminarios conciliares

Ventura González Romero, ministro de Gracia y Justicia, firmaba el nuevo Plan de estudios para los Seminarios Conciliares el 28 de septiembre de 1852[6]. Se desarrollaban así los acuerdos planteados en el artículo 28 del Concordato del año anterior. Entabladas las conversaciones previas con el Nuncio, y habiendo comunicado a los obispos de las diócesis españolas la resolución acordada, faltaba reglar de manera más detallada el modo de llevar a cabo los estudios en estos centros educativos eclesiásticos.

Siguiendo la trayectoria de los seminarios conciliares y las disposiciones generales establecidas en el Concilio de Trento, serían los prelados los que organizarían los estudios orientados a la carrera eclesiástica, pudiendo conferir los grados de Bachiller en teología y cánones. En orden a la consecución de la titulación de Licenciado y Doctor en ambas ramas científicas se establecieron los denominados seminarios centrales, habiéndose suprimido las Facultades de Teología de las universidades españolas[7].

De acuerdo a la normativa establecida, los prelados tendrían entera libertad en la organización interna de sus centros neurálgicos. Como contrapartida, sería el Estado el encargado de establecer el marco general que equiparara los estudios en todo el territorio español. 1852

La organización del sistema educativo, conforme a este Plan, quedaría establecida del siguiente modo: el estudio de Gramática y Humanidades se extenderá durante cuatro años; la formación en Filosofía se realizará en los tres años siguientes; siete serán los años propuestos para el estudio de Teología y tres para el Derecho Canónico.

El curso escolar daría comienzo a primeros de septiembre y concluiría el 1 de junio, excepto para los alumnos que cursaran Latín y Humanidades, que ampliarían hasta el mes siguiente la recepción de docencia. Se establecía como periodo vacacional Navidad (hasta el 2 de enero inclusive), tres días de carnaval; miércoles de ceniza; desde el miércoles de Semana Santa hasta el tercer día de Pascua; tres días en Pentecostés; días de fiesta nacional y todos los jueves de la semana. Las clases se distribuirían en dos horas por la mañana y las mismas por la tarde.

La admisión de los alumnos de la primera etapa académica sería mediante examen a celebrar entre los días 1 al 15 de septiembre. A estas pruebas se le sumaría otro examen general a final de cada año que versaría sobre temas estudiados a lo largo del año y según el criterio del obispo. Superadas las pertinentes pruebas de nivel, el alumno realizaría la matrícula en el centro satisfaciendo la cantidad de 24 reales que podría dividirse en dos plazos según necesidad. La cantidad abonada por los matriculados en Filosofía o Teología sería de 32 o 50 reales respectivamente.

Los alumnos podrían ser de dos clases: internos o externos. Los primeros residirían en los seminarios y estarían a cargo de los tutores designados por el prelado para su acompañamiento y educación. Los alumnos externos abonarían una cantidad más elevada de matrícula, pudiendo ser agraciados con beca si se demostrara su pobreza y buena conducta y tendrían en el seminario un encargado que velaría por su asistencia a clase y mantendría comunicación fluida con sus padres.

La Eucaristía solemne de Spiritu Sancto daría comienzo al curso académico a la que asistirían profesores, alumnos externos e internos. Durante la celebración del sacramento se haría profesión de fe según la fórmula de Pío IV, jurarían defender el dogma de la Inmaculada Concepción, ser fieles a S. M. La Reina y ser fieles a la Constitución de la Monarquía; posteriormente tomarían posesión de sus cátedras los encargados de ejercer docencia.

Esta legislación daba lugar a una estructura académica novedosa en relación a los seminarios conciliares. A este Plan de estudios habrá que sumarle las diferentes disposiciones educativas promulgadas hasta 1900. Entre ellas destacamos la Ley de Instrucción Pública de 1857 (Ley Moyano)[8], en la que se mantenía la posibilidad de creación de centros privados (tal es el caso de los seminarios conciliares).

Se mantenía la libertad de estudio de las humanidades, es decir, la posibilidad de que los que aspiraban a una educación formal ampliando estudios en Filosofía, pudieran recibir, de manos de profesores particulares, los dos primeros cursos de Latín y Humanidades[9].

En el mismo sentido se refleja en la Constitución de 1876: Todo español podrá fundar y sostener establecimientos de instrucción o de educación con arreglo a las leyes… Al Estado correspondía expedir los títulos profesionales y establecer las condiciones de los que pretendan obtenerlos, y la forma en que han de probar su aptitud. Una ley especial determinará los deberes de los profesores y las reglas a que ha de someterse la enseñanza en los establecimientos de instrucción pública costeados por el Estado[10].

El dilema entre centros públicos y privados se mantuvo en los años siguientes, siendo necesaria una nueva legislación que detallara el modo específico de funcionamiento, organización, dirección y criterios para su puesta en marcha[11]. Dos Decreto-Ley encauzaron las diferentes líneas de acción para corregir abusos originados en los años siguientes respecto a la creación de centros[12]; desde entonces el desarrollo de estas instituciones privadas educativas mejoró notablemente. Se insistía en ambos en la necesidad de corregir males y abusos que se habían originado en los últimos años sobre la absoluta libertad concedida a los escolares. Del mismo modo se establecieron leyes que ajustaban el funcionamiento y control de los centros de enseñanza de carácter privado[13].

3.- Niveles educativos ofertados

Conviene ahora explicitar la oferta educativa establecida en los seminarios conciliares para obtener una visión general de la formación humana y la preparación académica de los alumnos del centro pacense.

3.1. Latín y Humanidades

Esta primera etapa académica facilitaba al colegial la adquisición de los rudimentos básicos de latín y castellano. Estos dos ejes vertebrarán la educación formal de los alumnos durante los primeros cuatro años en que se extendería esta etapa.

Las asignaturas que habrían de cursar, según el Plan de estudios, serían las siguientes:

 

Plan de estudios de Latín y Humanidades de 1852
Curso académico Materias
Primer curso Rudimentos de latín y castellano
Sintaxis de latín y castellano
Historia sagrada
Segundo Curso Sintaxis latina y castellana
Prosodia y ortografía
Historia profana
Tercer curso Retórica teorética
Principios de lengua griega
Historia profana
Cuarto Curso Retórica práctica
Lengua griega
Historia particular de España
Tabla 2: Plan de estudios de Latín y Humanidades de 1852

 

El listado de asignaturas nos hace ver la importancia del conocimiento de la lengua latina y castellana; a estas dos ramas que sustentarán la adquisición de nuevos conocimientos, se le suman otras como la Historia general o particular española que coadyuvan a una preparación integral de los colegiales.

El Plan de estudios preveía una actividad formativa complementaria que se desarrollaría los jueves: los alumnos de primer curso repasarían las materias estudiadas; los de segundo analizarían textos de poetas y oradores clásicos y el resto del alumnado repasaría lecciones de Historia.

El curriculum académico favorecía el acceso a estudios superiores; esta era una de las finalidades propias de la segunda enseñanza. Un alumno que recorriera los cuatro cursos de Latín y Humanidades habría adquirido los rudimentos básicos para iniciar unos estudios universitarios de mayor calado[14].

Destacamos, para una comprensión global de la formación ofertada en esta etapa académica, los manuales escolares empleados por los profesores conforme al Plan de estudios vigente. Además de ser parte del patrimonio educativo de nuestra cultura, son fuente inagotable para el estudio de la denominada “cultura escolar”. Son muchos los estudios generalistas que destacan la importancia de estas herramientas pedagógicas[15]. En la presente investigación nos limitamos a enumerarlos.

 

Asignaturas, autores y manuales de Latín y Humanidades. 1852
Asignatura Autor Manual
Gramática castellana y latina MATA Y ARAUJO, L. Nuevo epitome de gramática castellana ó Método sencillo de enseñar la lengua castellana por los principios generales á la filosofia comun de la lenguas
Traducción de latín y castellano Colección de autores selectos latinos y castellanos para uso de los institutos, colegios y demas establecimientos de Segunda Enseñanza del Reino
Traducción de latín y castellano COLONIA, D. De arte rhetorica Libri quinque
Traducción de latín y castellano TERTULIANO, Q. Liber de praescriptionubus contra haereticos, scholiis & notis illustratus
Geografía VERDEJO PAEZ, F. Principios de geografía astronómica, física y política, antigua, de la edad media y moderna…
Historia sagrada PINTÓN, J. Compendio histórico de la religión desde la creación del mundo hasta el estado presente de la Iglesia
Historia profana CASTRO, F. Compendio de la Historia Universal
Historia de España GÓMEZ RANERA, A. Compendio de la historia de España desde su origen hasta el reinado de doña Isabel II y año de 1852…
Griego BERGNES DE LAS CASAS, A. Gramática griega: arreglada para el uso de las escuelas
Tabla 3: Asignaturas, autores y manuales de Latín y Humanidades. 1852

 

3.2. Filosofía

A lo largo de la segunda etapa reglada de estudios los alumnos accedían a la reflexión racional de la naturaleza y del ser. El curriculum ofertado posibilitaba el conocimiento de las ciencias exactas y hacía del colegial una persona preparada para acceder a estudios universitarios.

Estas son las asignaturas regladas en el Plan de estudios:

Plan de estudios de Filosofía de 1852
Curso académico Materias
Primer curso Lógica
Metafísica
Historia de España
Segundo curso Ética
Elementos de matemáticas
Tercer curso Física experimental
Nociones de química
Cálculo diferencial e integral
Físico-matemáticas
Tabla 4: Plan de estudios de Filosofía de 1852

 

Estas asignaturas nos hacen comprender que el colegial estaría capacitado para la comprensión de las ciencias naturales; la profundización en dichas materias confeccionaba una mente estructurada y una habilidad sobrada para el estudio de cualquier carrera universitaria.

Tal y como se llevaba a cabo en la etapa anterior, los filósofos del primer y segundo curso empleaban los jueves al repaso de las materias estudiadas; además se iniciaban en el argumento silogístico, empleando dicho recurso para exponer proposiciones lógicas, metafísicas o éticas. Los alumnos del último curso emplearían estas “academias” en el repaso de las asignaturas y ejercicios prácticos de química, física y matemáticas. Los domingos y días de fiesta los filósofos recibirán clases de canto gregoriano; mientras tanto, los colegiales de Latín y Humanidades recibirán catequesis; por su parte, los teólogos y canonistas recibirán formación en liturgia y teología pastoral, así como deberán asistir a la Eucaristía.

Señalamos a continuación los manuales escolares empleados en la formación de los alumnos de Filosofía:

Asignaturas, autores y manuales de Filosofía. 1852
Asignatura Autor Manual
Lógica, Metafísica e Historia de la Filosofía ROTHENFLUE, F. Institutiones philosophiae theoreticae in usum praelectionum
BALMES, J. Cursus philosophiae elementaris
Ética JACQUIER, F. Institutiones philosophicae ad studia theologica potissimum accommodatae
PACETTI, R. Institutiones philosophiae moralis
Elementos de matemáticas VALLEJO, J.M. Compendio de matemáticas puras y mixtas
Física experimental

Nociones de química

GONZÁLEZ VALLEDOR, V. y CHAVARRI, J. Programa de un curso elemental de física y nociones de química
Cálculo diferencial VALLEJO, J.M. Compendio de matemáticas puras y mixtas
Tabla 5: Asignaturas, autores y manuales de Filosofía. 1852

 

3.3. Teología

El estudio de la Teología es el recorrido académico correspondiente a los que deseaban ser admitidos a las Sagradas Órdenes. Las diferentes materias de estudio preparaban al candidato en el conocimiento de los dogmas de la Iglesia Católica y los pilares fundamentales de la fe.

Al igual que los alumnos de latinidad y filósofos, los jueves asistirán a las “academias”, orientadas a la liturgia y Teología pastoral en el caso de los teólogos; asimismo, los rectores de los seminarios tendrán libertad para organizar la formación de los futuros sacerdotes en el ministerio de la predicación, empleando normalmente los domingos en este aspecto formativo.

El grado académico de bachiller se obtenía mediante dos ejercicios ejercicios reglados: el primero de ellos duraba media hora y constaba de una serie de preguntas sobre las materias que se habían cursado en los cuatro o cinco años prescritos en el Plan de estudios. En el segundo examen, el aspirante explicaba en lengua latina una de las proposiciones escogidas en suerte, teniendo para su preparación veinticuatro horas.

Para obtener la licenciatura en Teología el examen constaría de tres partes; en la primera se respondían preguntas sobre cuestiones generales de la carrera eclesiástica; en la segunda se defendía una de las tesis escogidas a suerte, habiendo de ser defendida ante dos profesores y arguyendo silogísticamente, teniendo para su preparación veinticuatro horas. La tercera parte del examen será la respuesta a tres cuestiones escogidas al azar y que habrá de responder de modo inmediato.

El doctorado se conseguirá mediante dos ejercicios: en el primero se escogerá una proposición de entre todas las materias, debiendo el candidato explicarla por un periodo de dos horas, como si se hallase en cátedra; la segunda parte consistirá en la escritura de un tema escogido al azar de entre los de la carrera y su defensa ante un tribunal sin poder consultar ningún libro.

 

Plan de estudios de Teología de 1852
Curso académico Materias
Primer curso Fundamentos de Religión
Lugares teológicos
Elementos de lengua hebrea
Segundo curso Instituciones teológico-dogmáticas
Historia y disciplina eclesiástica
Conclusión de lengua hebrea
Tercer curso Instituciones teológico-dogmáticas
Historia y disciplina eclesiástica
Teología moral
Cuarto curso Teología dogmático-moral
Historia y disciplina eclesiástica
Quinto curso Instituciones bíblicas
Crítica y hermenéutica general
Patrología
Oratoria sagrada
Sexto curso Sagrada Escritura
Crítica y hermenéutica particular
Patrología
Oratoria sagrada
Séptimo curso Disciplina del Concilio de Trento y particular de España
Tabla 6: Plan de estudios de Teología de 1852

 

Los manuales de teología propuestos en el Plan de estudios son los siguientes:

 

Asignaturas, autores y manuales de Teología
Asignatura Autor Manual
Fundamentos de religión, lugares teológicos e instituciones dogmáticas PERRONE, G. Prealectiones theologicae quas in Collegio Romano S.J. habetat
Historia y disciplina eclesiástica PALMA, J.B. Praelectiones historiae ecclesiasticae
Teología moral SCAVINI, P. Theologia moralis universa ad mentem S. Alphonsi M. de Ligorio
GURY, J.P. Compendium Theologiae Moralis. Barcinone
Sagrada Escritura JANSSENS, J.H. Hermeneutica sacra seu introductio in omnes singulos libros sacros veteris ac novi foederis
Patrología ANNAT, P. De Sanctis Ecclesiae patribus: tractatio ad usum Hispaniae seminariorum
Patrología TRICALET, P.J. Biblioteca portatil de los Padres y Doctores de la Iglesia desde el tiempo de los apostoles
Hebreo SLAUGHTER, E. Grammatica hebraica
Oratoria sagrada LUIS DE GRANADA. Los seis libros de la retórica eclesiástica ó De la manera de predicar
Disciplina del Concilio de Trento y particular de España VILLANUÑO, M. de. Summa Conciliorum Hispaniae: quotquot inveniri potuerunt ad usque saeculum proxime praeteritum
Derecho público eclesiástico DEVOTI, G. Institutionum canonicarum
Decretales ENGEL, L. Manuale parochorum de plerisque functionibus et obligationibus
                               Tabla 7: Asignaturas, autores y manuales de Teología. 1852

 

3.4. Derecho Canónico

La oferta educativa de la Iglesia recogida en el Plan de estudios de 1852 se ampliaba mediante el Derecho Canónico, formación que especializaba a los colegiales en la normativa y régimen interno y externo de la comunidad católica. Esta etapa se extendía a lo largo de tres años, pudiendo recibir el grado de Doctor tras la superación de los diferentes exámenes de grado, llevados a cabo del mismo modo que en Teología.

Aquellos alumnos que hubieran cursado la carrera completa en Teología serían dispensados del tercer año de Derecho Canónico, puesto que ya habrían estudiado las materias correspondientes que se ofertaban.

La organización de las academias sería similar a la que disfrutaban los teólogos, teniendo libertad el prelado diocesano y el rector del establecimiento para implementar actividades complementarias a los que cursaban esta etapa educativa.

Plan de estudios de Derecho Canónico de 1852
Curso académico Materias
Primer curso Derecho público Eclesiástico
Instituciones canónicas
Segundo curso Decretales
Tercer curso Disciplina del Concilio de Trento y particular de España
Tabla 8: Plan de estudios Derecho Canónico de 1852

 

No todos los que concluían los estudios teológicos ampliaban su formación en el Derecho Canónico; la mayor parte eran ya sacerdotes que, ejerciendo otro cargo pastoral, acudían a los seminarios a recibir la formación específica para la que habían sido enviados por el obispo diocesano.

Los manuales de Derecho Canónico designados para su seguimiento en cátedra serían los siguientes:

Asignaturas, autores y manuales de Derecho canónico
Asignatura Autor Manual
Derecho canónico español VILLANUÑO, M. de. Summa Conciliorum Hispaniae: quotquot inveniri potuerunt ad usque saeculum proxime praeteritum
Decretales ENGEL, L. Manuale parochorum de plerisque functionibus et obligationibus
Instituciones canónicas DEVOTI, G. Institutionum canonicarum
Tabla 9: Asignaturas, autores y manuales de Derecho Canónico. 1852

 

3.5. Carrera Menor o Teología Moral

Hasta finales del siglo XIX se mantuvo la denominada Carrera Menor o breve que regulaba el Plan del año 1852. Un aspirante a la clerecía no habría de estudiar los 5 o 7 años que se ofertaban en Teología; las razones eran de variada índole: edad, necesidad de sacerdotes, preparación previa… Por ello, tras cursar tres años de latinidad, uno de Filosofía y dos de Teología moral y dogmática, el candidato podría ser ordenado sacerdote con el beneplácito del obispo y el informe favorable del rector.

La preparación de estos alumnos sería dirigida por un profesor designado específicamente para tal proceso educativo. Así, de un modo más tutorizado y personalizado, el alumno adquiría los conocimientos básicos de la fe de la Iglesia, la necesaria capacidad para llevar a cabo su misión pastoral y la habilidad para ser pastor de una Iglesia particular.

4.- Matrículas en el Seminario Conciliar

A continuación detallamos el listado de matrículas por curso académico de las distintas etapas educativas[16]. Estos datos, analizados posteriormente, nos harán descubrir la importancia del Seminario Conciliar de San Atón en la época analizada.

 

Listado de matrículas en Latín y Humanidades. 1860-1900
Año Total de alumnos Totales

Latín

1860 360 60 53 53 36 202
1861 335 32 61 60 43 196
1862 282 31 33 50 31 145
1863 255 20 31 51 35 137
1864 287 44 29 40 35 148
1865 352 59 54 48 31 192
1866 399 80 73 55 19 227
1867 444 90 80 59 33 262
1868 361 71 79 63 29 242
1869 122 10 17 15 13 55
1870 93 6 15 12 5 38
1871 88 13 6 10 5 34
1872 85 12 13 8 5 38
1873 60 4 10 10 6 30
1874 56 7 4 12 6 29
1875 59 7 10 6 7 30
1876 79 13 12 10 2 37
1877 95 16 18 14 8 56
1878 101 15 11 17 10 53
1879 99 18 13 15 13 59
1880 127 29 23 19 6 77
1881 130 19 24 21 11 75
1882 112 17 11 25 10 63
1883 122 16 17 16 21 70
1884 130 24 18 16 15 73
1885 134 20 23 16 13 72
1886 119 10 20 20 13 63
1887 155 41 14 19 14 88
1888 177 31 31 17 18 97
1889 182 30 28 30 11 99
1890 210 32 29 22 24 107
1891 215 42 30 20 17 109
1892 286 74 49 35 20 178
1893 324 52 70 55 29 206
1894 337 23 51 66 43 183
1895 395 60 46 53 55 214
1896 370 48 56 37 30 171
1897 391 54 47 52 34 187
1898 348 21 47 47 49 164
1899 329 13 25 48 40 126
1900 319 27 16 22 41 106
Totales 8924 1291 1297 1264 886 4738
Tabla 10: Listado de matrículas en Latín y Humanidades. 1860-1900

 

 

 

 

Listado de matrículas en Filosofía. 1860-1900
Año Total de alumnos  Totales
1860 360 31 22 20 73
1861 335 33 15 15 63
1862 282 42 15 11 68
1863 255 24 22 11 57
1864 287 45 17 17 79
1865 352 48 28 14 90
1866 399 49 29 28 106
1867 444 34 30 27 91
1868 361 28 11 18 57
1869 122 13 4 5 22
1870 93 13 7 1 21
1871 88 12 4 6 22
1872 85 6 2 3 11
1873 60 6 3 2 11
1874 56 6 5 3 14
1875 59 7 2 4 13
1876 79 7 6 1 14
1877 95 6 7 3 16
1878 101 10 6 5 21
1879 99 11 3 8 22
1880 127 14 10 1 25
1881 130 10 12 9 31
1882 112 8 7 7 22
1883 122 7 9 8 24
1884 130 18 6 8 32
1885 134 12 12 5 29
1886 119 10 7 7 24
1887 155 14 9 6 29
1888 177 21 14 7 42
1889 182 17 16 12 45
1890 210 18 11 13 42
1891 215 29 9 8 46
1892 286 20 22 8 50
1893 324 25 18 22 65
1894 337 28 15 13 56
1895 395 50 17 12 79
1896 370 61 25 17 103
1897 391 39 48 20 107
1898 348 25 33 42 100
1899 329 44 23 28 95
1900 319 39 38 20 97
Totales 8924 940 599 475 2014
Tabla 11: Listado de matrículas en Filosofía. 1860-1900

 

Listado de matrículas en Teología. 1860-1900
Año Total de alumnos Totales
1860 360 27 13 5 11 9 5 70
1861 335 15 13 7 4 9 1 8 57
1862 282 13 13 11 5 5 5 52
1863 255 7 13 10 8 5 3 2 48
1864 287 9 7 11 9 5 5 3 49
1865 352 13 7 6 11 6 2 4 49
1866 399 16 7 5 6 7 5 46
1867 444 24 13 6 5 3 8 10 69
1868 361 11 15 11 5 2 1 2 47
1869 122 8 6 7 9 3 2 35
1870 93 4 6 5 5 2 2 1 25
1871 88 1 4 6 6 2 1 20
1872 85 4 2 4 4 4 1 19
1873 60 5 2 4 3 14
1874 56 1 3 2 1 1 8
1875 59 3 4 2 1 10
1876 79 4 1 7 3 3 3 21
1877 95 1 3 1 7 3 2 2 19
1878 101 3 4 2 1 8 2 1 21
1879 99 5 5 1 1 1 13
1880 127 7 3 3 1 2 16
1881 130 1 5 3 3 2 1 15
1882 112 7 4 3 3 2 19
1883 122 3 5 4 2 2 1 17
1884 130 7 6 4 1 5 1 24
1885 134 5 7 3 4 5 1 25
1886 119 6 5 6 4 3 24
1887 155 5 6 5 6 5 27
1888 177 5 3 5 5 3 4 2 27
1889 182 7 5 2 4 1 3 3 25
1890 210 9 6 6 4 2 3 4 34
1891 215 23 9 7 6 2 47
1892 286 10 13 7 6 3 1 2 42
1893 324 6 7 15 8 5 2 43
1894 337 23 7 7 17 7 6 4 71
1895 395 14 21 9 8 14 4 5 75
1896 370 12 12 20 9 11 10 3 77
1897 391 15 12 11 19 4 8 5 74
1898 348 18 12 12 9 10 3 6 70
1899 329 41 19 10 11 8 8 97
1900 319 22 35 21 11 9 6 7 111
Totales 8924 417 338 271 250 167 126 83 1652
Tabla 12: Listado de matrículas en Teología. 1860-1900

 

Listado de matrículas en Carrera menor (CM) y Derecho Canónico (DC). 1860-1900
Año Total alumnos 1º CM 2º CM 1º DC 2º DC 3º DC Totales
1860 360 1 1 2
1861 335 8 5 3 16
1862 282 6 6 2 3 17
1863 255 6 5 2 13
1864 287 6 5 11
1865 352 12 5 3 1 21
1866 399 12 7 1 20
1867 444 12 10 22
1868 361 10 3 1 14
1869 122 4 1 4 1 10
1870 93 4 5 9
1871 88 10 2 12
1872 85 7 10 17
1873 60 2 2 1 5
1874 56 2 1 2 5
1875 59 4 2 6
1876 79 2 1 4 7
1877 95 1 3 4
1878 101 3 3 6
1879 99 4 1 5
1880 127 5 4 9
1881 130 5 4 9
1882 112 4 3 7
1883 122 6 3 2 11
1884 130 1 1
1885 134 4 1 1 8
1886 119 5 3 8
1887 155 7 3 1 11
1888 177 5 5 1 11
1889 182 7 4 2 13
1890 210 14 8 3 25
1891 215 10 2 1 13
1892 286 5 9 2 16
1893 324 5 2 2 1 10
1894 337 18 7 2 27
1895 395 6 18 2 1 27
1896 370 7 6 4 2 19
1897 391 7 8 4 4 23
1898 348 4 5 5 14
1899 329 4 4 8
1900 319 1 4 5
Totales 8924 221 178 51 44 1 495
Tabla 13: Listado de matrículas en Carrera Menor y Derecho Canónico. 1860-1900

 

Los resultados obtenidos del análisis de los libros de matrícula que custodia el Seminario Metropolitano San Atón de Badajoz nos hacen extraer las siguientes conclusiones:

  • La mayor parte de los colegiales cursó la primera etapa académica, adquiriendo así las herramientas y capacidades básicas para el desenvolvimiento normal y elevando el nivel cultural extremeño. Así, el 53 % de las matrículas pertenecen a Latín y Humanidades, fase formativa elemental y fundamental para reducir el elevado índice de analfabetismo en Badajoz.
  • El 22 % de las matrículas se realizan en Filosofía. Esta etapa más racional y con vistas a la orientación profesional, facilitaba en futuro acceso a estudios superiores. Al concluir obtenían la titulación de bachiller en artes[17].
  • A los estudios universitarios de Teología y Derecho Canónico se recibieron un total de 1748 matrículas, lo que supone casi el 20 % del total de los datos obtenidos. Un índice muy elevado que repercutió notablemente en la elevación del nivel cultural extremeño. Algo menos del 5 % siguieron la Carrera Menor hasta su extinción a principios del siglo XX.

 

Listado de matrículas. 1860-1900
 

Gráfico1: Listado de matrículas. 1860-1900

 

5.- Ratio profesor-alumno

La educación ofertada en el Seminario pacense se distingue por la atención personalizada y por la preocupación individual del avance y aprendizaje de los colegiales. Prueba de ello son las indicaciones del obispo Rodríguez Obregón a los catedráticos y director de estudios[18], a los que instaba a instruir a sus alumnos, esmerándose en el aprovechamiento de la docencia y del estudio personal. Más allá de transmitir conocimientos, el profesor guiaría y acompañaría los procesos educativos, manteniendo asiduo contacto con el rector y superiores para transmitirle sus avances o preocupaciones.

En la misma línea se manifestará el obispo Pantaleón Montserrat Navarro en el Reglamento que mandó observar en el Seminario. Invitaba a ser maestros de virtud y atender personalmente a cada uno de sus pupilos[19].

A partir del año 1866 empezaron a realizarse unos registros de conducta, en el que los catedráticos elaboraban un informe personalizado detallando faltas de asistencia, aplicación del alumnado, comportamiento en clase y aprovechamiento del colegial. Una muestra más de la tutorización personalizada llevada a cabo en el establecimiento[20].

En esta misma línea se manifestó el obispo Ramírez Vázquez al solicitar a los profesores que evaluaran a los alumnos por asignaturas sueltas, en lugar de calificar globalmente el rendimiento del curso al final del año académico[21]. Así se elaboraría la llamada evaluación formativa, proceso por el que se toman las medidas oportunas a lo largo del curso para mejorar el aprendizaje del alumno y que coadyuva a la evaluación sumativa o final. Así, la tasa o relación profesor alumno quedaría del siguiente modo:

 

Matrículas y ratio profesor-alumno por curso académico
Curso académico Total matrículas Media Ratio
1º de Latín y Humanidades 1.291 32,75 alumnos
2º de Latín y Humanidades 1.297 32,42 alumnos
3º de Latín y Humanidades 1.264 31,6 alumnos
4º de Latín y Humanidades 886 22,15 alumnos
1º de Filosofía 940 23,50 alumnos
2º de Filosofía 599 14,97 alumnos
3º de Filosofía 475 11,86 alumnos
1º de Teología 417 10,42 alumnos
2º de Teología 338 8,45 alumnos
3º de Teología 271 6,77 alumnos
4º de Teología 250 6,25 alumnos
5º de Teología 167 4,17 alumnos
6º de Teología 126 3,15 alumnos
7º de Teología 83 2,07 alumnos
1º de Carrera menor 221 5,52 alumnos
2º de Carrera menor 180 4,50 alumnos
1º de Derecho Canónico 167 4,17 alumnos
2º de Derecho Canónico 93 2,32 alumnos
3º de Derecho Canónico 4 2 alumnos
Tabla 14: Matrículas y ratio profesor-alumno por curso académico

6.- Procedencias de alumnos

Atendiendo a la procedencia de los alumnos matriculados en el Seminario Conciliar de San Atón podemos observar, según los registros de matrícula, la extensión geográfica que abarcó el centro educativo. Un total de 375 poblaciones (extremeñas, principalmente) aportaron seminaristas, por lo que se elevaba el nivel cultural de las zonas más rurales. Badajoz se convirtió en la cantera principal de ingreso al Seminario, seguida de Villanueva de la Serena y Villafranca de los Barros.

Listado de principales poblaciones que aportaron seminaristas
Badajoz 328 Higuera de Vargas 46
Villanueva de la Serena 155 Quintana de la Serena 44
Villafranca de Barros 102 Valencia del Ventoso 44
Fuente del Maestre 92 Campanario 43
Salvatierra de Barros 86 Segura de León 42
Montánchez 82 Nogales 41
Salvaleón 79 Berlanga 40
Zafra 75 Esparragosa de Lares 39
Don Benito 71 Higuera la Real 38
Fregenal de la Sierra 70 Bienvenida 36
Almendralejo 67 Hornachos 36
Olivenza 65 Almoharín 35
Montijo 61 Los Santos de Maimona 34
Oliva de la Frontera 61 Ribera del Fresno 34
Fuente de Cantos 59 Jerez de los Caballeros 32
Feria 58 La Parra 32
Almendral 56 Llerena 31
Azuaga 52 Montemolín 29
Barcarrota 52 Puebla de la Calzada 28
Zalamea de la Serena 52 Higuera de la Serena 27
Alburquerque 48 Torre Miguel Sesmero 27
Burguillos del Cerro 48 Villanueva del Fresno 27
Tabla 15: Listado de principales poblaciones que aportaron seminaristas

6.- Conclusiones

La trayectoria educativa del Seminario Conciliar de San Atón contribuyó al crecimiento cultural no solo de la ciudad de Badajoz, lugar en que estaba enclavado, sino en toda la región extremeña. La situación académica española a mediados del siglo XIX hacía aguas en todos los niveles educativos, siendo la segunda enseñanza uno de los pilares más débiles. Las constantes reformas legislativas, los cambios políticos, la situación económica…, no favorecieron el auge de un sistema educativo que fuera impulsor y motor de cambio social.

En estas circunstancias, tras el Concordato entre la Iglesia Católica e Isabel II en 1852, se dictaminó un nuevo Plan de estudios para los seminarios conciliares, amoldándose a la oferta estatal educativa, siguiendo los libros de texto oficiales y manteniéndose la dirección de los centros a las directrices de los obispos.

El Seminario pacense fue punto de referencia en Extremadura en la época analizada. La actualizada normativa de los prelados que guiaron la diócesis orientó el centro a ser cuna de hombres formados integralmente, al servicio de la sociedad y de la Iglesia. Un elevado índice de niños y adolescentes fueron educados en las aulas del establecimiento diocesano, recibiendo las competencias necesarias para su desarrollo personal y cultural.

La educación personalizada llevada a cabo en el Seminario de San Atón queda patente en los registros de matrícula. Los catedráticos no solo transmitían conocimientos a sus pupilos, sino que se preocupaban del estilo de aprendizaje e implementaban métodos didácticos innovadores, como los registros individuales de conducta o la calificación por asignaturas sueltas.

La mayor parte de los pueblos de la provincia de Badajoz y aledañas nutrieron las aulas del establecimiento educativo, haciéndose extensiva la educación ofertada a una población eminentemente rural y necesitada de un impulso cultural que llevara a Extremadura a su máximo esplendor.

Podemos afirmar, por tanto, que el Seminario Conciliar de San Atón adaptó la metodología y la supo aunar a su finalidad propia, la formación de los futuros sacerdotes de la Iglesia diocesana, legando en el camino un gran número de egresados que expandieron la educación recibida allá donde continuaran su trayectoria personal siendo o no presbíteros.

 

Fuentes

Archivo Seminario San Atón:

A.S.M.M.B. Sección gobierno, libro 6, art. 7.

A.S.M.M.B. Sección gobierno, caja 1.

A.S.M.M.B. Sección gobierno, libro 11, fol. 7 vto.

La Gaceta:

10-9-1857, num. 1710.

12-10-1866, num. 285.

12-9-1866, num. 255.

1-3-1879, num. 60.

15-5-1875, num. 135.

25-8-1885, num. 237.

2-7-1876, num. 184.

3-6-1852, num. 6555.

 

Decreto de 29 de septiembre de 1884, en Colección de Leyes referentes a Instrucción pública. Madrid, Imprenta y fundición de M. Tello, 1890.

Bibliografía

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Web

http://www.ine.es/inebaseweb/71807.do?language=0 (consultado el 25-4-2016).

 

 

[1] Para un detalle pormenorizado de la situación social, política, económica y cultura de Extremadura pueden consultarse numerosos estudios; entre ellos destacamos: BARRIENTOS ALFAGEME, G.; RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A. Historia de Extremadura. Los tiempos modernos. Badajoz, Universitas, 1985; BAUTMEISTER, M. Campesinos sin tierra. Supervivencia y resistencia en Extremadura (1880-1923). Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1996; GURRIA GASCÓN, J.L.; JURADO RIVAS, C.; GRANADOS CLAVER, M.  “La población extremeña del siglo XIX al XX”. Revista de Estudios Extremeños, 55/1, (1999); BOHOYO, I.F. Situación social y condiciones de la provincia de Badajoz (1880-1902). Badajoz, Universitas, 1984; PÉREZ ORTIZ, G.; GONZÁLEZ LOZANO, F. Tirso Lozano Rubio. Un extremeño al servicio de la sociedad y de la Iglesia. Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2016; NADAL, J. La población española. Siglos XVI al XX. Barcelona, Ariel, 1973.

[2] Estudios sobre la situación escolar pueden encontrarse en: DELGADO, B. (coord.). Historia de la educación en España y América. Madrid, Fundación Santamaría, 1994; PUELLES BENÍTEZ, M. de. Educación e ideología en la España Contemporánea. Madrid, Labor, 1986; SÁNCHEZ PASCUA, F. El instituto de Segunda Enseñanza de Badajoz en el siglo XIX (1845-1900). Badajoz, Diputación Provincial, 1985.

[3] BLANCO COTANO, M. El primer centro universitario de Extremadura. Historia pedagógica del Seminario de San Atón. Cáceres, Universidad de Extremadura, 1998; GONZÁLEZ LOZANO, F. Historia pedagógica del Seminario Conciliar de San Atón. 1851-1962. Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2015; RUBIO MERINO, P. El Seminario Conciliar de San Atón de Badajoz, 1664-1964. Madrid, Maribel, 1994.

[4] PUELLES BENÍTEZ, M. de. Educación e ideología…, o.c., p. 239.

[5] http://www.ine.es/inebaseweb/71807.do?language=0 (consultado el 25-4-2016).

[6] Cfr. La Gaceta, 30-9-1852, num. 6674.

[7] España. Real Decreto de 21 de mayo de 1852, en La Gaceta, 3-6-1852, num. 6555. Art. 1: “Terminado el presente curso académico, quedarán suprimidas las facultades de teología existentes en las Universidades del Reino”. Firmado por Ventura González Romero, Ministerio de Gracia y Justicia. Ese mismo día, un segundo decreto, firmado también por Ventura González Romero del Ministerio de Gracia y Justicia, decretaba lo siguiente: Art. 2: “Quedan enteramente libres los diocesanos para nombrar el rector y los catedráticos de sus respectivos seminarios”.  Art. 3: “En los seminarios conciliares habrá todas las asignaturas necesarias para la carrera de teología hasta el grado de licenciado, limitándose al de bachiller en la facultad de cánones”.  Art. 4: “Los estudios posteriores que sean necesarios para recibir los grados de doctor en teología, este mismo grado y licenciado en cánones se harán precisamente en los seminarios generales centrales”.  Art 6: “Los ordinarios admitirán y recibirán en los seminarios conciliares en clase de alumnos internos el número de jóvenes que juzguen conveniente, según la necesidad y utilidad de las diócesis”.  Art. 7: “No siendo posible, como es notorio, que todos los alumnos de los seminarios sean internos, los diocesanos podrán, según su prudente discreción, admitir en calidad de externos el número de jóvenes necesario para el servicio de sus respectivas diócesis, proponiéndolo a Mi Gobierno y previa su conformidad”.  Art. 10: “Los grados mayores de teología y cánones se conferirán exclusivamente en los seminarios centrales”.  Art. 14: “Los estudios de filosofía, cánones y teología ganados hasta aquí en los Institutos y Universidades del reino, aprovecharán para la carrera eclesiástica como si se hubiesen seguido por los interesados en seminarios clericales”.

[8] Cfr. Ley de Instrucción Pública decretada el 9 de septiembre de 1857, en La Gaceta, 10-9-1857, num. 1710.

[9] España. Real Decreto de 9 de octubre de 1866, reformando los estudios de segunda enseñanza, en La Gaceta, 12-10-1866, num. 285.

[10] Cfr. Constitución de la Monarquía Española decretada y sancionada de acuerdo con las Cortes del Reino, en La Gaceta, 2-7-1876, num. 184.

[11] Cfr. España. Real Decreto de 10 de mayo de 1875, reorganizando los Tribunales de exámenes y determinando la forma en que estos deben verificarse, en La Gaceta, 15-5-1875, num. 135. También España. Real Decreto de 28 de febrero de 1879, dictando varias disposiciones acerca de los Tribunales de examen para los alumnos de los Colegios incorporados a los Institutos, en La Gaceta, 1-3-1879, num. 60.

[12] Cfr. Decreto de 29 de septiembre de 1884, en Colección de Leyes referentes a Instrucción pública. Madrid, Imprenta y fundición de M. Tello, 1890, p. 239.

[13] Cfr. España. Real Decreto de 18 de agosto de 1885, relativo á los establecimientos de enseñanza libre, la forma de concesión de grados académicos y títulos profesionales, en La Gaceta, 25-8-1885, num. 237.

[14] Antes de regularizar la segunda enseñanza, las facultades universitarias solo exigían los conocimientos básicos de lengua latina, lógica, metafísica y moral que le daban acceso a estudios superiores. Otras materias incorporadas al curriculum, tales como Física, Geografía, Geometría…, no eran indispensable para el inicio del estudio en la Universidad.

[15] Choppin, creador del proyecto francés EMMANUELLE, inició la línea de investigación sobre los manuales escolares. Desde entonces han surgido numerosos estudios relacionados con los libros de texto: ESCOLANO, A. El libro escolar en la Restauración; el libro escolar en la segunda mitad del siglo XX, en ESCOLAR SOBRINO, H. (dir.). Historia ilustrada del libro español. La edición moderna. Siglos XIX y XX. Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996, pp. 371-397; OSSENBACH, G. y SOMOZA, M. (eds.). Los manuales escolares como fuente para la historia de la educación en América Latina. Madrid, UNED, 2001; TIANA FERRER, A. (ed.). El libro escolar, reflejo de intenciones políticas e influencias pedagógicas. Madrid, UNED, 2000; VILLALAÍN, J.L. Manuales escolares en España. Madrid, UNED, 1997; VIÑAO FRAGO, A. Aprender a leer en el Antiguo Régimen: cartillas, silabarios y catones, en ESCOLANO, A. (dir.) Historia ilustrada…, o.c., pp. 149-191.

[16] Las fuentes primarias que nos han servido para recabar todos estos datos las encontramos en el Archivo del Seminario Metropolitano San Atón (en adelante A.S.M.M.B.), Sección secretaría, cajas 50-52; además hemos cotejado dichas actas individuales con los 5 libros de matrículas que recogían la mayor parte de los datos anteriores. Junto a dichas fuentes, el Boletín Oficial del Obispado de Badajoz desde 1882 publica las calificaciones de los alumnos.

[17] Cfr. España. Real Decreto de 27 de agosto de 1866, disponiendo que los estudios de segunda enseñanza hechos en los Seminarios conciliares sean válidos para obtener el título de Bachiller en Artes, en La Gaceta, 12-9-1866, num. 255. Recoge la justificación previa a este Real Decreto, en el que se explica la importancia y la trayectoria educativa de los Seminarios en sus respectivas provincias; en ellos se impartían los cursos de filosofía que ahora se denominan “segunda enseñanza” con casi idénticas condiciones que en los institutos.

[18] Cfr. A.S.M.M.B. Sección gobierno, libro 6, art. 7.

[19] Cfr. A.S.M.M.B. Sección gobierno, caja 1.

[20] Cfr. A.S.M.M.B. Sección gobierno, libro 11, fol. 7 vto.

[21] Cfr. PÉREZ ORTIZ, G.; GONZÁLEZ LOZANO, F. “Influencia pedagógica del obispo Fernando Ramírez Vázquez (1865-1890) en el Seminario Conciliar de San Atón”. Ponencia presentada a los XLIV Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo del 21 al 27 de septiembre de 2015.