Sep 132016
 

Carlos María Neila Muñoz

El objeto de la presente comunicación es el estudio de diez años en la vida sociopolítica de la localidad de Brozas (Cáceres). Diez años de “claro-oscuros” y de sentimientos encontrados en las instituciones políticas, en las urnas, en los lares familiares y en los campos de batalla. Diez años, los que transcurrieron -uno tras otro- entre 1930 y 1939 …

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Sep 032016
 

 José Antonio Ramos Rubio.

Francisco López Muñoz.

 

Presentamos un estudio de los puentes más interesantes situados en el extenso territorio de Trujillo, abarcando una superficie de 1.717 km2 y que desarrollamos en la zona donde está la localidad de Trujillo que tiene los siguientes límites:

  • Monroy, Torrejón el Rubio y Jaraicejo, al Norte.
  • Torrecillas de la Tiesa y Madroñera al Este;
  • Santa Ana, Santa Cruz de la Sierra y Herguijuela, al Sur.
  • Cáceres, La Cumbre y Santa Marta de Magasca, al Oeste.

 

Trujillo se encuentra al Este de la penillanura trujillano-cacereña, limitando al Oeste con los Llanos de Cáceres, al Este con la Sierra de Guadalupe y al Sur con la Sierra de Montánchez. En este estudio nos interesan los cursos fluviales, concretamente, el principal río de Trujillo es el Almonte, afluente del río Tajo que marca el límite Norte del municipio. Su afluente el río Tamuja marca el límite con el municipio de Cáceres. Al Suroeste del término pasan afluentes del Tamuja como el río Gibranzos y el río Magasca. Al Norte del término pasa otro afluente del Almonte, el río Tozo. El río Merinejo o Merlinejo, afluente del Tozo, pasa al Este del término. Tras la reconquista definitiva acaecida el 25 de enero de 1233, Trujillo pasó a pertenecer a la Corona de Castilla, recibiendo un amplio alfoz que limitaba con los de Plasencia, Cáceres y Medellín, con las órdenes militares de Santiago y Alcántara y con las tierras de Talavera de la Reina y Toledo. Trujillo ejerció un férreo señorío jurisdiccional sobre sus aldeas, que eran 22 en el año 1485, año en el que ya se había separado de Trujillo las tierras del monasterio de Guadalupe y villas como Cabañas del Castillo y Orellana la Vieja, en una época a la que pertenecen algunos de los puentes que hemos estudiado.

Algunos de estos puentes han sido considerados por otros autores de procedencia romana, esto ha conducido a errores en muchas ocasiones al calificar como romanas obras que fueron construidas en el Medievo, no realizándose ya construcciones con el típico almohadillado de los sillares romanos, siendo la labra más tosca y utilizándose sillarejo. La bóveda de cañón y el arco de medio punto resultaron ingeniosos por su sencillez de diseño, replanteo y construcción pues apenas con un cordel y un punto fijo era posible su trazado, sin incorporar a él más variable que el valor del radio. Su resistencia resultaba muy satisfactoria al acuñarse las dovelas entre sí favoreciéndola transmisión de las cargas verticalmente a los apoyos. El arco de medio punto se convirtió para los romanos en el elemento constructivo más utilizado, aunque también utilizaron el arco rebajado, sobre todo, durante el imperio de Trajano. Otras de las aportaciones principales fue el hormigón, capaz de fraguar bajo el agua, y materiales como piedras de granito y ladrillos. Los romanos buscaron emplazamientos correctos para construir puentes, para cimentar las pilas y los estribos. Una cimentación sólida y un diseño adecuado de las pilas, planteando apoyos y adosando tajamares en la zona inferior para evitar el impacto frontal de las aguas en los paramentos aguas arriba, desviándolas hacia los vanos. También se construyen arquillos de aligeramiento que consistían en pequeñas bóvedas que atravesarían la fábrica de los tímpanos –sobre las pilas- transversalmente y de parte a parte para aumentar la sección de desagüe.

La anchura de las bóvedas de los puentes medievales es inferior a la de los romanos, y frecuentaban las bóvedas ojivales o de medio punto con la clave ligeramente apuntada. Del mismo modo que las bóvedas ojivales, características de la arquitectura de la Baja Edad Media, convivieron con las de cañón hasta el siglo XV. Los puentes romanos suelen tener un perfil horizontal, mientras que en los medievales suele ser alomado. Además, los romanos construían tajamares sin sombrerete en su parte superior y si se encuentra algún sombrerete en algún puente romano, es un añadido de épocas posteriores. Además, se optó en muchos casos por elevar los tajamares hasta el nivel de la rasante, ocasionado desahogos puntuales que se denominaron apartaderos, ya que permitían el cruce sobre el exiguo tablero del puente. Generalmente, es a partir del siglo XV cuando se lleva a cabo la mayor construcción de puentes en Extremadura bajo iniciativa de los reyes y del Cabildo, cobrando el portazgo y sufragando los costes de las obras, encontrándonos en algunos puentes medievales con marcas de cantero, además, en algunos puentes medievales existen huecos en las bóvedas, para el apoyo de la cimbra, mientras que en los puentes romanos no existían estos agujeros que se suelen encontrar en las primeras hiladas de las bóvedas.

 

 

LOS PUENTES DE LA CARRETERA DE MADRID

I.- PUENTE DEL CARDENAL (Puente sobre el río Almonte)

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En el antiguo camino real de Madrid a Badajoz, en una zona montuosa y elevada, regada por el río Almonte, en el término municipal de Jaraicejo, a la altura del kilómetro 229,8 de la CN.-V, se alza un magnífico puente construido bajo el episcopado de don Juan de Carvajal, Cardenal de Sant`Angelo, Obispo de Plasencia y señor de la villa de Jaraicejo[1]. Se encargó de la construcción el maestro cantero Pedro González, vecino de Plasencia, en el año 1440, que actuaba como maestro mayor de las obras del obispado[2]; y cuyo objetivo era facilitar la circulación del ganado trashumante por la Cañada Real Leonesa Occidental. Aguas arriba de este puente se construyó en el siglo XX el puente de la N-V y en los años 90 del siglo XX, el puente de la Autovía A-5. Los tres puentes están ubicados en menos de 1 km.

Es un singular puente que se tiende sobre el vasto cauce del río Almonte. Desde hace muchos años está fuera de servicio, pero su cuidada fábrica recuerda pasadas grandezas y sugiere usos y actividades fluviales en su descendedero, sus bancos y sus elementos decorativos. Aunque su construcción data del siglo XV pudo realizarse sobre los restos de un puente romano anterior, como parecen atestiguar algunos sillares situados en las bases de las pilas y de dos de los arcos extremos. En la primera fase de construcción del año 1440 se ejecutaron tres bóvedas. Según un documento manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, se debió a la iniciativa del Cardenal de Sant´Angelo don Juan de Carvajal, y Obispo de Plasencia, pues la obra era considerada “bien necesaria”. Los Reyes Católicos ordenaron una reparación del puente en el año 1493 con un presupuesto de 20.000 maravedíes[3], expidiendo una “Comisión al corregidor de Trujillo autorizándole a cobrar los 20.000 maravedíes que ofrece el concejo de la Mesta para ayudar a la reparación del puente de Jaraicejo sobre el río Monte, y que lo restante del importe de la obra se cobre, por reparto, de los concejos comarcanos y personas heredadas de la comarca que utilizan dicho puente”[4].

El recuerdo del Obispo don Juan de Carvajal quedó patente en un templete con dos hornacinas en arco carpanel y molduras góticas, con escudo episcopal de Carvajal. Precisamente, en Jaraicejo se construyó durante el episcopado del citado Cardenal la residencia temporal de los obispos en sus visitas a esta villa. En la fachada campea un escudo con un águila de alas explayadas, es el linaje de los Sande (en recuerdo de don Bernardino de Carvajal y Sande, Obispo de Plasencia que acondicionó este edificio entre 1521- 1523) y es semejante al escudo existente en el templete del puente.

Juan de Carvajal residiendo en Roma, confió la administración de sus bienes y rentas a personas de su confianza, tal fue el caso de su paisano Juan de Rodas al que envió a España con “poder absoluto de gastar toda la renta del obispado en oficios honrosos y necesarios en este obispado y en Trujillo, tierra del dicho cardenal. El cual Juan de Rodas, con la renta del dicho obispo, hizo la puente sobre el río Tajo, que llaman del cardenal, entre Trujillo y Plasencia, y la puente en el río del Monte, entre Trujillo y Jaraicejo[5]. El paso por este puente siempre estuvo exento del impuesto o tributo de portazgo, pues en este puente convergen el camino real de Madrid a Badajoz y un ramal de la Cañada Real Leonesa Occidental.

En una sobrecarta expedida en Medina del Campo, en el mes de marzo del año 1494, por petición del Concejo de la Mesta, se ordenó al corregidor de Trujillo que recaudarse las cantidades repartidas “acerca de la reconstrucción de un arco del puente de Jaraicejo en el río que dicen del Monte”. Pero debido a las importantes avenidas y el mucho caudal se tuvo que ensanchar el cauce en su margen izquierda, según reza en la respuesta al interrogatorio de Tomás López que se informó que: “Atraviesa por mediodía de este pueblo, el camino real de Madrid a Lisboa tiene en el mismo, sobre el río Almonte, un puente, mitad de esta jurisdicción y mitad de Truxillo, en la que se hallan las armas de aquella ciudad, las de Su Majestad en las del Obispo de Plasencia, con las de los Cavalleros Escovares, por rematar la puente en tierra suia. Fue fundado desde el año mil seiscientos treinta y quatro, hasta el de mil seiscientos treinta y siete; fue el maestro de este puente Lucas González de la Gándara, reinando don Felipe IV[6].

En el año 1634 se completa el puente con la construcción de nuevos arcos, en total diez, fecha en la cual se realiza la construcción de un templete y una rampa de mano por parte de Lucas González de la Gándara, obras que finaliza en el año 1639. Por tanto, es un puente de planta recta y perfil horizontal, fábrica de sillería de nueve bóvedas de cañón y rasante horizontal de 10 m, tiene una longitud total de 150 m. Parte de la calzada conserva sillares de granito, también el pretil está construido con losas regulares de cantería. Podemos dividir el puente en dos partes, según las fases constructivas del mismo, en la margen derecha se encuentran tres bóvedas, dos arcos de medio punto y una de arco escarzano, correspondientes a la obra del siglo XV. En la margen izquierda hay seis bóvedas con arcos de medio punto y rebajadas, correspondientes a la obra ejecutada en el siglo XVII. Todas construidas con sillares de granito. Como particularidad se aprecian en la fábrica, pilas y tajamares en dos tramos, el primero presenta tajamares de planta triangular y sombreretes gallonados, y el segundo grupo es de planta semicircular. Por otra parte, el descendedero muestra aún una gran parte del que fuera cuidadoso empedrado regular. También son destacables el conjunto central de escudos y el de nichos, los tímpanos de las bóvedas son macizos formados por sillares de granito y los estribos, de sillares de granito, son rectangulares.

El templete contaba con dos hornacinas con arcos carpaneles, con motivos decorativos y una cruz grabada en la enjuta. Destacaba otra hornacina con el escudo episcopal de Carvajal (fue robada en el año 1995). Destacamos el templete compuesto por dos cuerpos y un frontón triangular en cuyo centro hay una inscripción: “REYNAN/DO LA CATOL/MAGESTAD DE PHEL/IPE III GRAN REI DE LAS ESPA/ÑAS. AÑO 1639”. En la parte inferior un cuerpo con águila pasmada en el escudo de Felipe IV y en la zona inferior del templete destaca el escudo de Trujillo (Virgen con Niño entre dos torres); otro escudo al lado del anterior, cuartelado en cruz: 1º, dos lobos pasantes, al palo, que es Cárdenas, cortado de ondas marinas y tres rocas, en faja, sumadas de una rama de ortiga de siete hojas, que es Fajardo; y por bordura seis ramas de encina, de los Carvajal; 2º, un águila de alas explayadas, que es Sande; 3º, quince jaqueles, en palo, los pares cargados con dos fajas, que es Ulloa; y , 4º, cuatro ondas marinas, que es Vargas; y por bordura, ocho calderos de Calderón. Frente al templete, un estribo en rampa, de argamasa y pizarra, con suelo y pretil de piedra de cantería. El puente está construido con sillares de granito y se compone de diez arcos de medio punto. Cuenta con tajamares de forma semicilíndrica hasta media altura, y prismáticos los contra tajamares. La calzada, limitada por un grueso pretil, y que aún se conserva el material original a base de cantos rodados.

Lucas de Salas, en un viaje que realizó por estas tierras, envió a Campomanes copia de la inscripción del puente y se la envió a la Corte: “El puente es de piedra con 10 ojos, según pude reconocer a la ida y a la vuelta, porque en ambas ocasiones le pase por la mañana, y se dividen las jurisdicciones de Jaraicejo y Trujillo[7]. También, Antonio Ponz, elogió al cardenal el puente en su Viage: “En consideración al suntuoso puente, llamado del “Cardenal”, que costeó, y mandó fabricar sobre el Tajo en el camino desde Plasencia a Truxillo, y otro en el río Almonte, desde Xaraycejo, hasta la misma ciudad de Truxillo, obras una y otra, que compiten con las del mejor tiempo de Roma[8].

Según un informe del año 1764, el cruce del río Almonte, con pendientes pronunciadas, era expuesto en las bajadas hasta alcanzar el puente, y muy fatigoso en las subidas. Los carros tenían que quitar las cargas, cambiar el tiro por bueyes, atar las ruedas y mantener con cuerdas el descenso para no precipitarse, operación realizada en Jaraicejo[9].

El puente fue elogiado por Pascual Madoz como un excelente paso de merinas y ganado de tránsito, de buena arquitectura, todo de sillería con un magnífico estribo[10].

La última reparación tuvo lugar en el año 1992. Un año antes había sido declarado por la Consejería de Educación y Cultura como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento (DOE, número 23, de 26 de marzo de 1991).

II.- LA PUENTE MOCHA

2.- PUENTE MOCHA

Este puente se encuentra situado sobre el río Tamuja permitiendo el paso de la Cañada Real que sube hasta el Puerto de Miravete a la altura de la finca “Palazuelo del Marqués”, garantizando el paso de los ganados hasta Ávila. Aún se conserva la calzada a base de empedrado de rollos de cuarcitas dispuestos en una hilera central y otras transversales, mientras que los laterales se disponen hileras de piedras lisas de pizarra o vierteaguas y sobre las que se asienta un pretil alomado construido con argamasa y cantos rodados.

Es un puente de origen medieval, construido a base de mampostería con pizarra y mortero, fue restaurado en el año 2012 por el Gobierno de Extremadura para facilitar el desarrollo de actividades relacionadas con el turismo de naturaleza, como el senderismo, las rutas a caballo y el cicloturismo, así como para usos tradicionales de paso de ganado. Presenta en su frente tres grandes arcos ligeramente apuntados, constituyendo el cuerpo central del puente y dos aliviaderos que tienen la misión de desagüe en períodos de avenida. Los arcos y los aliviaderos, donde el arco forma un medio cañón, están perfectamente unidos por las pizarras, sin ningún otro material intermedio en la construcción del mismo, solamente el mortero ayuda al encajamiento[11]. Las pilas del puente tienen forma ovalada desde su arranque, formando un cuerpo único hasta su unión con el arranque de los arcos, donde comienzan a adosarse en la misma disposición para formar los tajamares de sección triangular.

III.- PUENTE SOBRE EL RIO MERINEJO

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Tiene tres bóvedas de cañón de sillería que apoyan sobre pilas a base de sillería. Existen sendos tajamares de planta triangular adosados a las pilas, presentando un pretil muy deteriorado con un perfil en lomo de asno no muy acentuado y un aliviadero de menores proporciones, en la margen derecha, de sillería granítica. Calzada de grandes rollos de pizarra. Obra en la que predomina el uso del granito sobre la pizarra, con incursión de pequeñas piezas de ambos materiales para nivelar los distintos bloques. Precioso puente.

 

En el año 1740 las autoridades locales se dirigían al Consejo sobre la obra y reparos del puente tendido sobre el río Merinejo y otros, para reconocer los deterioros se nombró al arquitecto Juan Escandón, que en aquel momento se hallaba levantando la iglesia del convento de la Encarnación. Detalló su costo en 25.000 reales. No habría mejoras. Por 23.600 reales ofrecieron llevarlo a cabo varios canteros. En el año 1741 se ordenaba su reparo colaborando económicamente el Obispo de Plasencia. En 1745 era adjudicado el puente de Merinejo a Matías Tardío[12]. Ha sido restaurado recientemente por la empresa Restaura.

LOS PUENTES DE LA CARRETERA A PLASENCIA

I.- EL PUENTE DE LA BARQUILLA

4.- Puente de la Barquilla

Sobre la carretera y cordel a Plasencia, en el límite del término municipal de Jaraicejo con el de Torrejón el Rubio, salvando el río Almonte, se alza este magnífico puente de perfil recto, en mampostería de pizarra, con sillares de granito en los arcos y óculos en la cara de aguas arriba, para aguantar el empuje de la corriente. Se compone de dieciséis arcos de medio punto y bóvedas de cañón, distribuidos en dos tramos de cinco, mayores los seis centrales, entre los que aparecen cinco óculos de buenas dimensiones de aligeramiento en las enjutas de los arcos centrales. El aparejo utilizado fue mampostería de pizarra y medio punto, excepto la rosca, formada por dovelas de granito. La cornisa de granito queda tapada por el ensanchamiento realizado en el último arreglo de la carretera. No tiene tajamar ni contratajamar, siendo las pilas de corte piramidal las que distribuyen el agua hacia el centro de los arcos. La antigua calzada ha quedado sepultada bajo el asfalto (carretera). Fue construido entre los años 1766 y 1803 por obra de don José González Laso, autor de importantes obras en la diócesis de Plasencia: “….por eso, cuando en 1784 decide solicitar permiso para construir a su cargo un puente sobre el río Almonte, se le dan todo tipo de facilidades, y se hace constar el agradecimiento de todos, que consideran esta obra agradable a Dios, que ha merecido también bendiciones de los que ahora pasan por aquel paraje[13]. El paso por el puente no estuvo exento del impuesto un tributo de portazgo.

II.- PUENTE DEL CARDENAL

5.-Puente del Cardenal en la Crtra

 Recibe el mismo nombre que el puente situado en el antiguo camino de Madrid a Trujillo, sobre el río Tajo. En el año 1627 nos refiere fray Alonso Fernández: “Este puente se sitúa en el camino real de Plasencia a Trujillo, sobre el río Tajo. Es de fortísima y grandiosa fábrica, que puede competir con las más lúcidas y fuertes fábricas de los romanos, de planta recta y perfil horizontal; y fue el gasto y coste inmenso, porque está construido con sillería de granito, que se trajo de más de 6 leguas de allí, del robledo y dehesa de arriba de Malpartida, no lejos del lugar de Gargüera, porque la cantería y piedras de las sierras junto a Tajo no fragua en el edificio, ni es a propósito para obra que ha de permanecer. Y para traer la piedra fue necesario romper unas asperísimas sierras, que hay en el camino, cerca de la portilla del arroyo de Calzones, para abrir camino, por donde pudiesen pasar carros con la piedra[14]. Fue mandado construir en 1450, por don Juan de Carvajal, Cardenal de Sant-Angelo, Obispo de Plasencia, construido por el maestro cantero Pedro González (una placa cerca del puente indica la fecha de construcción)[15]. Se levanta sobre el río Tajo, en la ruta de Plasencia a Trujillo, para facilitar el tránsito de personas y ganados entre Plasencia y Jaraicejo, con grandes bloques de granito, 3000 piedras, pagándose por cada una 9 reales y 14 maravedíes, e importaron 282, 352 reales y 32 maravedies[16]. Es de trazado horizontal, cinco arcos y grandes aliviaderos. La piedra se trajo de los lugares denominados “El Robledo”, “Dehesa de Malpartida” y “Cinco Hermanos”, a siete leguas de distancia, tal y como hemos mencionado con anterioridad.

En este puente se imita la disposición de los romanos y sus cinco arcos son de medio punto, con una tendencia al apuntamiento que se nota en el central. Bóvedas construidas con sillería de granito de una sola rosca, con aparejo trabado. Las pilas también son de sillería de granito, con tajamares que tienen forma de arco ojival en planta y un sombrerete esférico, realizados en las obras de remodelación del siglo XIX.

Según Antonio Ponz: “En consideración al suntuoso puente, llamado del “Cardenal”, que costeó, y mandó fabricar sobre el Tajo en el camino desde Plasencia a Truxillo, y otro en el río Almonte, desde Xaraycejo, hasta la misma ciudad de Truxillo, obras una y otra, que compiten con las del mejor tiempo de Roma[17]. En nota al pie, Antonio Ponz especifica: “El actual señor Obispo de Plasencia D. Joseph Gonzalez Laso ha costeado la compostura de este famoso puente, después que se publicó la primera vez este libro, haciéndole poner al mismo tiempo buenos antepecho: costeó también el zelosísimo Prelado la compostura de siete leguas de camino, que ahí desde Plasencia á Torrejón el Rubio, cuya obra de verdadera, y permanente caridad, le hacen dignísimo de la gratitud de los presentes, y de la memoria de la posteridad. En el pilar entre el primero, y segundo ojo del puente se ha descubierto últimamente por el citado señor don Joseph Alfonso de Roa, autor de esta carta, el fragmento de una inscripción, y es: SERVILO../ CORCOR…/ F. AN. XXX…/H,.S.E../ AMOEN…/ A. F. F. C. El mismo señor Roa ha visto poco hace en Truxillo una copia del testamento de D. Juan de Rodas (llamado así por ser Caballero de Rodas, que perdida la isla, y establecidos en la de Malta, se llaman ahora de S. Juan de Malta) pariente muy cercano del cardenal D. Juan de Carvajal, que le dio la dirección de dicha obra. Se expresa en una cláusula, que aunque manejó las rentas de su pariente el cardenal, no les en cargo un maravedí; pues en el puente se gastaron treinta mil piedras, y cada una se ajustó por poner la en una dobla de oro. Ello es que un obispo de Plasencia costeó esta importante obra, y otro la conserva, habiéndose citado para siempre la servidumbre del portazgo”[18].

A finales del siglo XV, cobraba el derecho de portazgo la villa de Plasencia, siendo paso de comerciantes entre esta población y la vecina de Trujillo, lo que facilitó la aparición de partidas de bandidos en una zona tan abrupta. La solución al problema llegó de la mano del rey Carlos III, quien manda construir en las proximidades del puente la aldea de Villareal de San Carlos, instalándose en ellas las tropas que desde entonces protegerían la ruta. Población que se fundó en 1781, entre los pasos del puente del Cardenal y el Puerto de la Serrana, en el mismo Camino Real, aprovechando una explanada de la dehesa boyal de Serradilla, otorgándose a los colonos que se afincaran los privilegios de la exención de hacer el servicio militar y de pagar impuestos.

Sin duda las crecidas del río Tajo, incrementadas con las de su afluente el Tiétar, debieron dejar múltiples huellas en la integridad del puente del Cardenal. Afortunadamente, siendo obispo en Plasencia don José González Laso, entre 1766 y su muerte en 1803, dedicó gran parte de su vida y patrimonio a la reparación de puentes y caminos, llevando a cabo la reparación del puente del Cardenal, entre otros, y construyó un puente sobre el río Almonte y otro sobre el arroyo de la Vid. En el mes de diciembre de 1808, durante la Guerra de la Independencia, el Coronel Prieto manda volar el puente del Cardenal con el fin de entorpecer el avance de las tropas francesas.

El primer plano del puente lo encontramos en la Revista de Obras Públicas del 15 de diciembre de 1926. Muestra un “alzado y planta del puente del Cardenal en el año 1856”. En el podemos ver que imita la disposición de los puentes romanos y tiene cinco arcos: un arco central algo apuntado de 21,10 m y dos más de medio punto, a cada lado, de 12,30 m. Las pilas del arco central tienen 7,60 m de ancho y 7,10 m las otras dos. Tenía los tajamares más altos que el comienzo de los arcos y sus sombreretes llegaban hasta la altura de sus claves. En el texto se dice que “El arco principal volado se habilitó con un tramo de madera, que, mal conservado, se hundió a mediados del siglo XIX con el peso de una vacada”.

En 1859 se redactó un proyecto definitivo de reconstrucción por el Ingeniero de Caminos don Baldomero Cobo. El proyecto tuvo en cuenta que en algunas crecidas se inundaba el puente, destruyendo los pretiles. Para solventarlo se aligeraron los tímpanos con cuatro ojos de buey de 4,60 m de diámetro, que aumentaban en 66,46 m2 la superficie de desagüe. Se demolieron los sombreretes de los tajamares, una parte de los tímpanos y mampostería de relleno. También se levantó el pavimento de losas hasta un plano superior a la clave del arco central, el más elevado. Finalmente se coronó la obra con una imposta o cornisa general y antepechos de sillería[19].

Entre los años 1966 y 1968, se construye un nuevo puente a unos 800 m aguas abajo del puente del Cardenal, por el que discurre la actual carretera EX-208. Es un puente isostático de hormigón postesado, formado por 4 tramos cantilever de 41,12 metros y 5 tramos apoyados de 31,60 metros, una longitud total de 324 metros y una altura máxima de pila de 35 metros.

III.- PUENTE DE LA LAVADERA (Río Tozo)

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Puente por el que la Cañada Real trujillana atraviesa el río Tozo, a la izquierda de la carretera a Plasencia, en los límites territoriales de Trujillo y Aldea del Obispo, en la Dehesa “Palazuelo del Marqués” y cerca de la Dehesa “Tozuelos de Miramontes” al norte, el puente salva de manera hábil el encajado cauce del río Tozo y fue utilizado durante siglos en las largas rutas de la trashumancia castellana. En el puente de la Lavadera termina el cordel e inicia la cañada de la Puente Mocha.

El puente es popularmente conocido como el Puente de “La Vaera”. El origen se le atribuye a los moradores de una finca vecina, debido un refrán popular. Se caracteriza por tener perfil alomado. La obra, de mampostería de pizarra y con un rejuntado de mortero y cal, asienta directamente en el cauce del río sobre pizarras. Tiene 70 metros de longitud y cuatro de anchura. Está compuesto por nueve arcos de medio punto, algunos ligeramente apuntados. Tiene cinco tajamares y un solo contratajamar. La calzada está compuesta por rollos del río, apoyados sobre grandes lajas de pizarra. Fue restaurado en el año 2012 que será cuando comiencen los trabajos de recuperación de tres puentes extremeños, que presentaban “serias deficiencias”, entre los que se encontraba el Puente de la Lavadera, con un presupuesto de 45.128,59 euros. Los tres puentes presentaban “serias deficiencias en cuanto a la pavimentación del tablero, pérdidas de juntas en la mampostería de pizarra y pérdidas y deterioro de pretiles”. Además, Este puente presenta numerosas patologías provocadas por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, además de las crecidas puntuales del río que hacen que el agua supere su altura, arrastrando materiales del tablero, el relleno y los pretiles. El objetivo de estos proyectos fue el de acondicionar estos tres puentes de forma que estas infraestructuras faciliten el desarrollo de actividades relacionadas con el turismo de naturaleza, como el senderismo, las rutas a caballo o el cicloturismo, además de otros usos. Actualmente sigue siendo utilizado en las largas rutas de la trashumancia castellana, continúan pasando por él rebaños de ovejas y vacas procedentes de la Sierra de Gredos en Ávila a las dehesas de Cornalvo en Mérida, aprovechando la Red de Vías Pecuarias de Extremadura. Las vías pecuarias son bienes de dominio público que constituyen un patrimonio histórico, cultural, social y natural de gran interés. Durante siglos, han canalizado los desplazamientos periódicos del ganado para cubrir las distancias entre las zonas con pastos de verano de las áreas montañosas septentrionales y las zonas con pastos de invierno de las llanuras del Sur.

IV.- PUENTE SOBRE EL RÍO TOZO

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Sobre el río Tozo se levanta este magnífico puente de tres arcos de medio punto que apoyan sobre sólidas pilas y dos tajamares semicirculares de cantería rematando en un pequeño sombrerete gallonado que alcanzan la cota correspondiente a la mitad de los arcos. Destaca la articulación de paramentos y tajamares. El puente está construido a base de sillería de granito bien escuadrado y mampostería, bóvedas de cañón de sillería, perfil recto en la horizontal. Las recientes obras de restauración que ha sufrido tan hermoso puente han hecho posible un mejor conocimiento de su fábrica. El autor del puente ha confiado toda la belleza de la obra a la perfección de las trazas de cantería y a la conjugación mixta del aparejo.

PUENTES EN EL CAMINO DE BADAJOZ

I.- PUENTE EN LA CAÑADA REAL (camino a Santa Cruz de la Sierra)

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En la Cañada Real, por el camino de Santa Ana a Valhondo, junto a la finca de la Aldehuela, entre Trujillo y Santa Cruz de la Sierra a 4,4 km de Trujillo nos encontramos con un interesante puente. Según Antonio Ponz: “Camino de Santa Cruz desde Truxillo se llega á corta distancia al Humilladero, es un templecito redondo sobre tres gradas con ocho columnas, y cúpula encima, que parece muy bien, y se hizo, según un letrero, en 1596. En medio hay un Crucifixo sobre una columna de orden corintio. Media legua más adelante, donde acaba los berrocales, se halla el río Magasca, con puente de cinco ojos, y el de medio remata en punta á la gótica, sino lo componen, se arruinará presto”[20].

Tiene una bóveda central de medio punto con ligero apuntamiento en la clave y dos laterales a ambos lados de menores dimensiones, de desigual luz, que se abren en medio punto, construidas con sillería de granito, las situadas en los estribos se utilizan como aliviaderos y tiene perfil alomado. El resto de la obra está ejecutada con mampostería de granito con sillarejos de diferentes tamaños, presentando mortero en sus juntas. En la bóveda central se conservan los huecos que fueron utilizados para la sujeción de la cimbra de madera con la que se construyó el arco.

Las pilas están constituidas con sillares de granito, la pila comenzando entre la primera y la segunda bóvedas, comenzando por la izquierda, tiene un tajamar aguas arriba, carente de sombrerete. El tajamar está constituido por sillares de granito de buena labra al igual que los tímpanos, resulta prácticamente inapreciable, adosado al paramento. La cimentación de la obra está realizada directamente sobre el cauce del río. Rollos de cimentación en las pilas y sillares en el enjarje entre la pila y el tajamar.

En cuanto a la plataforma, los pretiles se encuentran en muy mal estado, estando parcialmente destruidos, fabricados con sillería granítica. La calzada tiene abundante vegetación que crece entre el enlosado que la conforma. Es muy probable que los sillares sean romanos, pero posteriormente reutilizados por los maestros canteros medievales, conservándose en los sillares de las bóvedas multitud de marcas de canteros, repitiéndose la marca de la cruz. Su uso está hoy prácticamente limitado al paso peatonal..

II.- PUENTE (Crtra. a Ibahernando)

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Puente situado cerca de la Venta de Magasca, une la Ctra. de Ibahernando. Esbelto puente de tres amplios arcos, rebajados y adovelados, fortalecidos por dos tajamares semicilíndricos con remates cónicos y bóvedas de cañón. En el lado opuesto, estribos prismáticos; esquinas y pretiles, todo en piedra berroqueña. Posiblemente fue construido a la par que el Puente sobre el río Magasca en la Ctra. de Cáceres, obra de la primera mitad del siglo XIX.

III.- PUENTE SOBRE EL RÍO MAGASCA (N-V a Badajoz)

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Justamente frente a la Venta de Magasca, sobre el río que lleva su nombre, pasada la antigua carretera N-V, nos encontramos con un puente de planta recta y perfil horizontal. Tiene cuatro bóvedas de cañón distinta luz, de arcos rebajados y un arco de medio punto. Está construido con sillares de granito, estando las juntas entre los sillares rellenas con mortero, el resto de la estructura está construida con sillarejo de granito de dimensiones distintas unos con otros y unidos con mortero. El estado de conservación de los tímpanos es bueno. Aguas arriba conserva un tajamar triangular con sombrerete cónico. Puente que puede datar del siglo XV.

LOS PUENTES EN EL CAMINO A GUADALUPE y TÉRMINOS DE MADROÑERA y GARCIAZ

 I.- PUENTE DE LAS INFANTAS

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A medio camino entre Trujillo y Madroñera, en la carretera que conduce a Guadalupe, en un lateral de la carretera que une ambas poblaciones, se encuentra este puente en la Dehesa de las Infantas, en el borde del berrocal, sobre el arroyo de las Águilas, término municipal de Trujillo.

El puente está construido a base de sillería en el arco y mampostería en el resto. Tiene un solo ojo de medio punto, dos aliviaderos y perfil alomado. Por sus características tipológicas consideramos que es un puente medieval de la segunda mitad del siglo XV.

II.- PUENTE VIEJO DE MADROÑERA

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Puente conocido popularmente como “Puente de los Lagareros” que salva el río Magasca, a la derecha de la antigua carretera (Ex – 208) a Madroñera, dentro de su término municipal, pertenecería a algún camino público, desaparecido en las fincas colindantes. Muy deteriorado y cubierto por enormes zarzales en su lado Este.

Está compuesto por dos bóvedas de sillería de granito de medio punto con inserciones esquistosas en sus tendeles, siendo el resto de la obra de mampostería de pizarra, excepto las pilas –de planta rectangular- que son de sillería de granito. De sillería granítica es el pretil, según los tramos que aún se conservan, faltando el remate superior; también es del mismo material el exterior de los tajamares existente; no tuvo contratajamar, y los tajamares carecen de sombrerete. El puente es de planta recta y perfil alomado, estando cimentado sobre la roca esquistosa que emerge en el cauce del río. La calzada actual es de rollos de pizarra en bastante mal estado de conservación. Es un puente de traza medieval, que aparece mencionado por Madoz en 1845[21].

III.- PUENTE SOBRE EL ARROYO DEL MUERTO

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En la misma población de Madroñera, concretamente en el antiguo camino de Trujillo, bifurcación a Torrecillas de la Tiesa, encontramos este puente de perfil alomado situado sobre el Arroyo del Muerto, cuya fábrica consta de un solo arco de gran luz, bóveda de cañón, construido a base de mampostería con lajas de pizarra y teniendo en la base que se hunde en el agua sillería granítica y dos tajamares a ambos lados. La calzada está protegida por un pretil. Por sus características tipológicas, posiblemente se trate de un puente medieval.

IV.- PUENTE (Cañada Real – Carretera de Guadalupe)

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Desde el puente cercano a la Finca de La Aldehuela, aguas arriba, encontramos este otro puente más cercano a la Ctra. de Guadalupe, entre la Cañada Real y la carretera citada. Es un puente de planta recta y perfil alomado, de dos bóvedas escarzanas con fábrica de ladrillo en su parte superior y el resto de la obra es de mampostería esquistosa. No tiene desagües en los estribos. Los pretiles –de sillería de granito- aparecen muy deteriorados y prácticamente solamente se conservan en un tramo. El pavimento de la calzada prácticamente ha desaparecido dejando a la vista el relleno utilizado. La cimentación de la obra está realizada directamente sobre el cauce del río. Se encuentra en mal estado de conservación, tiene mucha vegetación tanto en los paramentos como en la calzada, aunque la buena elección del emplazamiento del puente hace que no hayan surgido problemas en la cimentación y que la estabilidad del mismo sea óptima. Por su tipología, dimensiones y materiales apuntan a un posible puente medieval.

V.-PUENTE LA VILLA, GARCIAZ

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Este puente conocido como Puente La Villa se encuentra sobre el arroyo Valdelamadera, en el término municipal de Garciaz. Se trata de un puente recto de perfil alomado de cuatro bóvedas y vanos de distinta luz de mampostería de pizarra. La cimentación de la obra está realizada directamente sobre el cauce del río. El puente consta de arcos de medio punto, cuatro bóvedas de cañón construidas con rajuelas de pizarra, al igual que el resto del puente. Tiene tres pilas que son también de mampostería de pizarra como el resto del puente. El pavimento de la calzada, que está realizado con fragmentos de roca esquistosa, se encuentra bastante deteriorado. En cuanto a los pretiles, también se encuentran en bastante mal estado y son de mampostería de roca esquistosa como el resto del puente. El estribo izquierdo tiene una tajea abovedada de pequeñas dimensiones. Es una obra bajomedieval.

 

LOS PUENTES DE LA CARRETERA A CÁCERES

Este territorio fue pronto objeto de atención a la administración romana, por causa de las razzias que periódicamente hacían los lusitanos en estas fértiles tierras. Las dos principales vías se llenaron de fuentes que partiendo de la Vía de la Plata conducían al centro de Hispania por Toletum.

En Estremadura de Tomás López se hace referencia a los puentes que hay en el camino a Cáceres sobre el río Gibranzos y en el río Magasca: “Los ríos y arroyos con los que tienen puentes en esta comarca de Cáceres son a saber: Tamuja a cinco leguas, nace en la villa de Ruanes, partido de Trujillo, corre hasta el puente de este río, dos leguas al norte y divide la jurisdicción de Cáceres y Trujillo desde una legua más arriba, hasta entrar en el río de Almonte con el que se junta en los puentes de don Francisco, quatro leguas al norte de Cáceres y corre desde dicho puente a poniente. Desde ésta a la villa de Trujillo hai otros dos ríos, uno es Gibranzo, que está más delante de la villa – cinco leguas de Cáceres tiene puente, pero arruinado. Otro es Magasca, media legua antes de Trujillo con puente[22].

 I.- PUENTE SOBRE EL RÍO MAGASCA

 

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En la antigua carretera nacional en dirección a Cáceres desde Trujillo, se construyó este puente según reza en una inscripción en el año 1848, esbelto puente de dos amplios arcos, rebajados y adovelados, dos bóvedas de cañón, fortalecido por tajamares de sección semicircular que se rematan con sombreretes con remates cónicos y, del lado opuesto, estribos prismáticos; esquinas y pretiles, todo en piedra berroqueña. Ha soportado mucho tráfico hasta fechas recientes, constituyendo durante años una travesía peligrosa tanto por el estrechamiento que supone en la calzada, como por su situación al cauce. Actualmente ha sido liberado por la autovía y variante, limitándose su uso. La gran luz de los vanos y la ligereza de la estructura prestan al puente un aspecto monumental. Se encuentra bien conservado.

II.- PUENTE (CASA RESIDENCIAL CASA CASCO)

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Puente entre el edificio residencial de Casa Casco –propiedad de la familia Martínez Jaraíz- y el molino de las Pizarras, Ubicado en el antiguo camino de Huertas de Ánimas a la población de Santa Marta de Magasca. Este puente está muy deteriorado, de estructura asimétrica. Tiene dos bóvedas de cañón, arcos de medio punto y una bóveda escarzana en un arco de aligeramiento que contribuye a estilizar la fábrica que se encuentra en lamentable estado de conservación.

Puente de planta recta y perfil horizontal, aunque ha desaparecido prácticamente el remate, no quedando restos de los pretiles. El estado de la plataforma es muy malo. El empedrado que servía de pavimento en la calzada se encuentra en muy mal estado de conservación, formado por piedras y guijarros de pizarra, el mismo material con el que estaban construidos los pretiles, con sillarejo de pizarra y piedras, de modo parecido a los tímpanos del puente y se encuentran muy deteriorados. El puente tiene dos bóvedas de medio punto y una en arco escarzano, realizadas con sillares de granito y el resto del puente de mampostería y sillarejo de pizarra, los sillares están colocados con soga mayor perpendicular al arco y las juntas están rellenas con mortero. Bóvedas que tienen muchas exudaciones en su intradós. Se conservan los tajamares –de sección triangular- realizados con mampostería y sillarejo de pizarra.

Por su fisonomía, características y dimensiones es un puente bajomedieval.

III.- PUENTE SOBRE EL RÍO GIBRANZOS

 

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Puente que salva el río Gibranzos en el cordel a Cáceres, junto a las Alberguerías. De perfil alomado, con un único arco de medio punto abierto, que se apoya directamente sobre el sustrato pizarroso. Tiene cuatro aliviaderos en su margen derecha y un solo tajamar entre el ojo y el aliviadero de medio punto; sin contratajamar. La obra es de mampostería de pizarra y cal, excepto el arco y tres de los aliviaderos que son de sillería granítica. Como consecuencia de la elevación que provoca la bóveda principal, presenta un pretil alomado ligeramente pronunciado. La calzada, al igual que el pretil, está formada por materiales  de la zona (pizarra y rollos del río en el caso de la calzada). Recopilamos la siguiente documentación. En 1740 las autoridades locales se dirigían al Consejo sobre la obra y reparos de los puentes tendidos sobre los riachuelos Merinejo, Tozo, Gibranzos y otros. Para reconocer los deterioros se nombró a Juan Escandón, en aquel momento se hallaba levantando la iglesia del convento de la Encarnación. Detalló su costo en 25.000 reales. No habría mejoras. Por 23.600 reales ofrecieron llevarlo a cabo varios canteros. En el año 1741 se ordenaba su reparo colaborando económicamente el Obispo de Plasencia. En 1745 eran adjudicados el puente del Tozo a Tomás Sánchez y Manuel Muñoz. Un segundo puente en el mismo río a Alonso Gómez, el de Gibranzos a Alonso Vicioso y el camino de Jaraicejo y puente de Merinejo a Matías Tardío[23].

IV.- PUENTE SOBRE EL RÍO TAMUJA

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Corresponde al cordel de Trujillo a Cáceres sobre el río Tamuja. Fue brutalmente tratado al quedar constreñido su único ojo entre los muros de contención de la antigua N-521; una acción lamentable. Este puente gozó de dos etapas constructivas; el primitivo puente, de sillería de granito con un gran arco de medio punto, igual que el aliviadero y un tajamar cilíndrico, ambos en la margen derecha, con una clara estructura alomada; y otro momento posterior en el que se usa la mampostería de pizarra y la cal, que se hizo sobre la estructura primitiva y al que pertenece la actual parte superior donde aparecen ocho aliviaderos adintelados, también en la margen derecha. Es uno de los escasos puentes de un solo ojo de grandes dimensiones de la zona trujillana.

V.- PUENTE, DEHESA LA MAGASCONA

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Está en el cordel a Cáceres, en la finca de la Magascona, a la izquierda de la autovía a Cáceres, sobre el río Magasca. Tiene dos bóvedas escarzanas de sillería de granito con mortero en las juntas, tipología típica de la Baja Edad Media. Es un puente de pendiente alomada. Debido a que se trata de un puente con bóveda escarzana y rasante de la calzada en lomo de asno, los tímpanos del puente son pequeños. El resto del puente está realizado con mampostería de granito muy rejuntada y con presencia de algún sillarejo. La cimentación está realizada directamente sobre la roca que aflora en el cauce del río y que le proporciona una gran robustez. En la pila central está el único tajamar, de sección triangular y con sombrerete. En el lado derecho del puente hay un aliviadero. La calzada y los pretiles construidos con planchas silíceas y mampostería de pizarra. El puente está restaurado.

 

PUENTES EN EL TÉRMINO DE LA CUMBRE

 I.- PUENTE SOBRE EL RÍO MAGASCA

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A mitad de camino entre Trujillo y La Cumbre nos encontramos con este magnífico puente de sillería granítica sobre el río Magasca. Magnífico puente de tres arcos de medio punto apoyados en pilas con tajamares semicirculares, bóvedas de cañón de sillería, rasante horizontal, pretil recto por encima del puente pasa la carretera. Construido a base de sillares de cuidada labra. Este puente fue construido posiblemente en el primer decenio del siglo XIX. En el año 1826, Sebastián de Miñano en su Diccionario Geográfico Estadístico, se refiere a él de la siguiente manera: “Cumbre, Villa Secular de España, provincia de Estremadura, partido de Trujillo, obispado de Plasencia, Alcalde Ordinario, 311 vecinos, 1.150 habitantes, 1 parroquia, 1 pósito. Situada en una llanura mas alta que los terrenos inmediatos por lo cual sus vistas son de mucha estension. Las casas son malas y las calles irregulares; a la parte del N. tiene un buen monte para pastos de ganado de cerda, y carece de aguas. Produce granos y pastos, ganado vacuno, lanar y de cerda. Dista 19 leguas E.N.E. de la capital, 2 O.S.O. de la cabeza de partido, en cuyo intermedio se pasa el arroyo del Manzanillo, la charca de la Albuhera, el puente de Mabasca, y otros 5 arroyos. Contribuye 9,499 reales 9 maravedises.”

 II.- PUENTE SOBRE EL RÍO MAGASCA

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Este puente se encuentra en el río Magasca a escasos metros del anterior. Se trata de un puente de planta recta, está formado por tres bóvedas de medio punto construidas a base de sillería de granito, las dos centrales de igual tamaño y luz, mientras que la lateral del estribo izquierdo sirve como aliviadero. Algunos sillares de las bóvedas centrales están sufriendo procesos de degradación química. Los tímpanos están construidos con mampostería de pizarra y granito donde abundan los sillarejos. Carece de tajamar. Los pretiles se encuentran en lamentable estado de conservación, presentando una alineación defectuosa. La cimentación de la obra está realizada directamente sobre el cauce del río, no apreciándose ningún tipo de patología en la misma, ni fenómenos de socavación.

 

III.- PUENTE SOBRE EL RÍO MAGASCA (CORDEL A RUANES)

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En el cordel que sale desde la Albuhera, paralelo a la Ctra. de La Cumbre en dirección a Ruanes nos encontramos con este interesante puente medieval. De características y tipología semejante al puente existente en la antigua N-V en la Ctra. a Badajoz, junto a la Venta de Magasca.

Se trata de una estructura cuya cimentación está hecha en la roca y sobre el cauce del río, de planta recta y perfil horizontal de tres bóvedas de sillería de granito de desigual luz y características y con desagües o aliviaderos en los estribos, formados por muros de acompañamiento en prolongación de los muros de los tímpanos. Las dos tajeas o aliviaderos son adintelados, utilizándose sillares de granito y poseen dintel. Dos de las bóvedas están construidas con sillares de granito de las mismas dimensiones y una tercera de menor dimensión. Las juntas entre sillares están rellenas con mortero y se han colocado inserciones lajosas en llagas y en tendeles. El resto de la obra está realizada en mampostería de piedra y pizarra. Los tímpanos son macizos y están construidos con sillarejos de granito.

Sobre la estrecha pila central hay un tajamar apuntado, los arquillos contribuyen a estilizar la fábrica. Buen estado de conservación. Entre la primera y segunda bóveda, presenta la pila un tajamar aguas arriba construido con sillares de granito de buena labra. La calzada está pavimentada con un enlosado en buen estado que ha sido restaurado en los años 90 del siglo XX. Los pretiles de mampostería de piedra y pizarra.

IV.- LA PUENTE (río Gibranzos)

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En el término municipal de La Cumbre nos encontramos con este magnífico puente popularmente conocido como La Puente, sobre el río Gibranzos, sobre el cordel que va a Plasenzuela. Tiene tres arcos desiguales, destacando el perfil alomado en el arco mayor de medio punto, pilas y bóvedas de cañón construidas con sillería de granito cuyas juntas están rellenas con mortero, colocándose inserciones lajosas en llagas y tendeles, el pretil está fabricado con mampostería de pizarra y cal, rematado con sillería de granito. Tiene en los estribos, a ambos lados, dos aliviaderos de sección cuadrangular adintelados utilizando una laja de pizarra para el dintel que cierra la zona superior. Aguas arriba tiene un tajamar construido con sillarejo de granito. Por sus características tipológicas y la toponimia podemos fecharle en los años finales del siglo XV. Se conservan algunas marcas de cantero.

En el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura, Partido de Trujillo, realizada el 11 de abril de 1791, se dice en relación a La Cumbre: “Ay tres fuentes de agua dulce i potable y raro es el año que no se an de amanadero, no ay pantanos, solo un arroyo que divide del termino, que llaman Gibranzo y en el verano conserba algunos charcos, los que sirben para el abrebadero del ganado; cria alguna pardilla, se guarda la veda de pesca y en dicho arroyo ay un puente de transito libre.” [24].

La albardilla y el empedrado de herradura enlosado fueron reconstruidos en el año 1990 por la Asociación Cultural “La Puente” de La Cumbre.

V.- PUENTE SOBRE EL RÍO MAGASQUILLA

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Puente que está a la izquierda de la carretera en dirección a La Cumbre, sobre el río Magasquilla, en la finca del Carneril y cercano a los límites  territoriales de Trujillo y La Cumbre, aunque pertenece al término municipal de La Cumbre.

Es una obra de perfil recto, con dos arcos rebajados y con tres tajamares –sin sombrerete en la zona superior- y contratajamares cilíndricos. Construido íntegramente con mampostería de pizarra y mortero de cal. Los arcos de las bóvedas están formados por una única rosca de espesor muy pequeño. Las bóvedas tienen muchas exudaciones en su intradós. Los tímpanos son macizos realizados con mampostería de pizarra y sillajero del mismo material.

Tiene numerosos vierteaguas en ambas caras y el pretil es del mismo material constructivo.

VI.- PUENTE DE LAS MALEZNAS

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Está en el cordel  de Trujillo a Ruanes, sobre el río Gibranzos y término municipal de la Cumbre. Es de planta recta, y con un perfil longitudinal ligeramente alomado, con calzada de rollos. Los pretiles por su parte también están construidos con sillarejos de pizarra de modo parecido a los tímpanos del puente y se encuentran muy deteriorados habiendo desaparecido en gran parte de la calzada.

Tiene dos bóvedas de medio punto, dos pilas de planta rectangular, y aliviadero en la margen derecha, de las mismas características, formados por silería de granito, y el resto del puente es de mampostería de pizarra.

Tamajar de sección triangular entre los dos arcos principales; sin contratajamar, con aparejo de mampostería de pizarra y cal. Los tímpanos son macizos realizados con mampostería de pizarra y sillarejos del mismo material. Los estribos están realizados mediante muros en prolongación de los tímpanos a base de mampostería y sillarejos de pizarra y se encuentran bastante deteriorados con socavaciones y descalces que son importantes. La estructura se asienta sobre la roca viva, utilizando la pizarra para nivelar las irregularidades. Pertenece a la Edad Media.

VII.- PUENTE SOBRE EL ARROYO RUANEJOS

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Por último, sobre el Arroyo Ruanejos, entre la población de La Cumbre y Plasenzuela, próximo a un asentamiento romano, donde hemos localizado varias aras votivas, tégulas y restos de una villa romana[25], se alza este puente de planta recta y perfil alomado, con dos bóvedas de desigual luz, arco escarzano y de medio punto, sin desagües en los estribos. Estructura construida a base de sillarejos y ladrillo en la rosca de los arcos, las piezas de ladrillo con las que se han realizado las dos boquillas de las bóvedas tienen una buena trabazón entre ellas, alternándose las dovelas, cuenta con un aligeramiento en el tímpano en forma de ojo de buey, consiguiendo un aumento de la capacidad de desagüe del puente. La cimentación está hecha en la roca y en el mismo cauce del río, presentando fenómenos de socavación generalizada en toda la estructura, no se conservan pretiles. La calzada de la plataforma –muy estrecha- está cubierta por una capa de suelo con algo de vegetación. Todas estas características (materiales empleados, morfología de la obra y dimensiones), además de por su tipología y similitud con otros de la zona, invitan a pensar que se trata de un puente medieval.

 

PUENTES EN ELTÉRMINO DE ALDEACENTENERA

 

 

I.- LA PUENTE DEL CONDE (ALDEACENTENERA)

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Se comienza a construir sobre el río Almonte, en las tierras de Aldeacentenera, en el año 1460 según acuerdo tomado por el Concejo de Trujillo en el atrio de la iglesia de Santiago donde se reunía a campana tañida, actuando como Notario Público don Martín Alfonso Pizarro por el rey Enrique IV, como escribano por el Prior y frailes del Monasterio de Guadalupe, don Manuel García; por el IV Señor de Oropesa, el vecino de Cabañas don Diego Fernández de Usasa; también estuvieron presentes don Diego de Carvajal, don Diego Pizarro, don Juan de Hinojosa y don Fernando Calero. Y, en calidad de regidores, don Luis Chaves, don Sancho Paredes, don Diego Hinojosa, don Juan Corajo, el bachiller don Juan Rodríguez de Almazán y don Pedro Alfonso de Orellana. Se demoran las obras y las inaugura el Conde don Fernando Álvarez de Toledo el día 9 de octubre del año 1477 a su regreso de Sevilla. El Conde se casó con doña María de Mendoza, enviudando a los pocos años, casándose de nuevo con doña María Pacheco Portocarrero, dama de la reina Isabel I.

La Puente está construida a base de mampostería de pizarra, tiene cinco arcos y bóvedas de medio punto –la primera, la tercera y la quinta- y apuntadas -la segunda y la cuarta-, y cuatro pilas también de mampostería de pizarra con sus tajamares de planta circular (tercera y cuarta) y triangular (restantes) con sus sombreretes piramidales en el caso de los tajamares triangulares y cónicos en el caso de los tajamares circulares. Tiene planta recta, perfil alomado y calzada restaurada con rollos silíceos y pretil restaurado, construido a base de mampostería de pizarra. Pascual Madoz nos especifica que el puente sirve de límite a los partidos de Logrosán y Trujillo y también que se encuentra en el camino de Aldeanueva de Centenera a Retamosa[26]. Recibiendo el portazgo el duque de Alba (la cantidad de 6 reales por cada un rebaño de ganado merino y 3 reales del paso tocante al Monasterio de Guadalupe).

Era la obra de la Puente, totalmente simétrica, solamente tenía cuatro bóvedas; pero cuando se reconstruyó en el año 1797, debido a una riada que llevó la mitad del lado derecho, se suprimió uno de los aliviaderos y se tuvo que dar mayor abertura a uno de los arcos[27]. En los años 90 del siglo XX, concretamente a raíz de la resolución de 24 de mayo de 1995, por parte de la Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura se llevaron a cabo obras de restauración del puente, gracias a la intervención del Ayuntamiento y de las reclamaciones de los vecinos de Aldeacentenera.

 

 PUENTES EN EL TÉRMINO DE TORRECILLAS DE LA TIESA

 

I.- PUENTE DEL ARROYO PIZARROSILLO, TORRECILLAS DE LA TIESA

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El Puente del Pizarrosillo recibe su nombre del arroyo sobre el que se presenta, el arroyo del Pizarrosillo. Se encuentra a tres kilómetros al norte del municipio de Torrecillas de la Tiesa. Se trata de un puente recto con perfil alomado y dos vanos de medio punto de desigual luz. La bóveda mayor es de medio punto y la bóveda menor se muestra hoy en día como una bóveda de tres radios (radio mayor en la clave y menores en los riñones de la bóveda). Tanto las bóvedas, como las boquillas y los macizos tímpanos están construidos con mampostería de pizarra. Presenta en su cara de aguas arriba un tajamar de planta triangular con sombrerete tetraédrico, también del mismo material. Puente de plataforma estrecha realizada con fragmentos de pizarra y pretiles de mampostería de pizarra. Los estribos son rectangulares, con muros en prolongación recta de los muros de los tímpanos. Por su tipología fechamos esta obra en la segunda mitad del siglo XV. Se encuentra en muy mal estado de conservación.

 

 

 

 

[1] BENAVIDES CHECA,J: Prelados placentinos. Notas para sus biografías y para la historia documental de la Santa Iglesia Catedral y Ciudad de Plasencia. Plasencia, 1907, p. 36.

[2] “Del puente sobre el Almonte, entre Jaraicejo y Trujillo, nos habla un documento pontificio del año 1462, con fecha 30 abril de dicho año, prohíbe Pío II la imposición de tasas, tributos o pedajes a los que hagan uso del citado puente”. GOMEZ CANEDO, N: Un español al servicio de la Santa Sede: don Juan de Carvajal. Madrid, 1947, IV, p. 42.

[3] DOMINGUEZ GARCÍA, I. M y RIVERA RUBIO, E: “Sobre algunos puentes del río Almonte”, revista Piedras con Raíces, número 22, verano, Cáceres, 2008, p. 204.

[4] Archivo General de Simancas, 1494, folios 56 63.

[5] MUÑOZ DE SAN PEDRO, M.: Crónicas trujillanas del siglo XVI, Cáceres, 1952, p. 40.

[6] LÓPEZ, T, Interrogatorio, respuesta 4ª, p. 253. El interrogatorio como instrumento de información ha sido ampliamente utilizado por los gobernantes desde los primeros tiempos de la Edad Moderna, como un medio de información y conocimiento de los distintos territorios. Hacia 1766, Tomás López, a la vista de las dificultades que encontraba para la formación de los mapas de las distintas provincias de España, se dirigió oficialmente, con autorización del ministro correspondiente, a los obispos, curas párrocos y funcionarios civiles, enviándoles un cuestionario de 15 preguntas en el que se les  solicitaban datos relativos a sus diócesis o parroquias. El interrogatorio, cuya finalidad era atesorar una amplísima información de todos los lugares de España, era muy minucioso al tener que atender a una gran diversidad de aspectos. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, como la mayoría de la documentación existente de Tomás López.

[7] RODRÍGUEZ AMAYA, E: “Viaje de Campomanes a Extremadura”. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz, 1948, p. 222.

[8] PONZ, A: Viage de España en que se da noticia de las cosas más apreciables, y dignas de saberse, que hay en ella. Tomo VIII, 2ª ed. Madrid, 1784 (Viajar por Extremadura, tomo I, carta VII, Biblioteca Popular Extremeña. Salamanca, 1983, p. 129).

[9] Archivo General de Simancas, SS. Hacienda, leg. 921. Informe de don Juan Gregorio de Muniaín al Marqués de Esquilache, 1764. Cit. CRUZ VILLALÓN, M.: “Campomanes, Extremadura y Portugal”. En Viajes, viajeros y obra pública. Extremadura entre España y Portugal. Cáceres, 2014, p. 175.

[10] MADOZ, P: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar. 1845.

[11] Vid. ROBADO MARISCAL, M. U: “La Puente Mocha. La robustez de los sencillo”, revista Piedras con Raíces, número 22, verano, Cáceres, 2008, p. 210.

[12] Archivo Histórico Nacional. Cons. Leg. 26.869. Cit. CADIÑANOS BARDECI, I: Puentes de Extremadura. Diputación Provincial de Badajoz. Centro de Estudios Extremeños, Badajoz, 2002, p. 123.

[13] LÓPEZ-EGEA, R.C: “Los viejos caminos de Extremadura”. Revista de Extremadura Alcandora, número cuatro, 1985, p. 32.

[14] ALONSO FERNÁNDEZ: Historia y Anales de la ciudad y obispado de Plasencia, 1627. Ed. Cáceres, 1952,  p. 176.

[15] Cit. Como autor del puente por BENAVIDES CHECA, op. cit., p. 152 y 207.

[16] Destruido en parte durante la Guerra de la Independencia y se empezó a reconstruir en el año 1844 hasta abril de 1845 por el P. Manuel Ibáñez de la Compañía de Jesús. BENAVIDES CHECA,J: Prelados placentinos. Notas para sus biografías y para la historia documental de la Santa Iglesia Catedral y Ciudad de Plasencia. op. cit. p. 36.

[17] PONZ, A: Viage de España en que se da noticia de las cosas más apreciables, y dignas de saberse, que hay en ella, op. cit., p. 129).

[18] PONZ, op. cit., pp. 143-156).

[19] MACHIMBARRENA GOGORZA, V: “Puentes sobre el río Tajo”. Revista de Obras Públicas. Número 2467, 1926, pp. 521-524.

[20] PONZ, op. cit, pp. 177-178.

[21] “Solo le cruza un puente, camino de Trujillo” MADOZ, P: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar, op. cit..

[22] Vid. BARRIENTOS ALFAGEME, G (estudio y recopilación): Estremadura por Tomás López, año de 1798. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1991, p. 105.

 

 

[23] Archivo Histórico Nacional. Cons. Leg. 26.869. Cit. CADIÑANOS BARDECI, I: Puentes de Extremadura, pp. cit., p. 123.

[24] Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura, Partido de Trujillo, Tomo I, pp. 513 a 532.

[25] RAMOS RUBIO, J. A y ESTEBAN ORTEGA, J: “Estelas funerarias de Plasenzuela (Cáceres)”. Universidade de Coimbra. Facultade de Letras. Ficheiro Epigráfico (Suplemento de «Conimbriga») 107 Iinscriçoes 471-475 Departamento de Historia, Arqueología | Instituto de Arqueología, 2013; RAMOS RUBIO, J. A y ESTEBAN ORTEGA, J: “Por tierras de Plasenzuela: el yacimiento romano del arroyo Ruanejos”. Revista Alcántara, núm. 78, Cáceres, 2013, pp. 97-112.

 

 

[26] Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura, 1791.

[27] PLAZA RODRÍGUEZ, I: “La Puente del Conde sobre el Almonte”. Actas de los XXIV Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo, 1995, pp. 409-413.

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Teodoro Agustín López López

 

Con la creación de los  Archivos eclesiásticos   del Arzobispado  de Mérida-Badajoz en   mayo de 2006, se realiza la concentración de los fondos  del Archivo diocesano de Badajoz -diócesis pacense, la provincia de León de la Orden de Santiago en Extremadura y el partido de la Serena de la Orden de Alcántara- el Archivo capitular, los parroquiales y el Seminario diocesano.

El objeto de nuestro trabajo se centra en el archivo diocesano pacense como sigue: 1º  Origen y evolución histórica 2º Geografía eclesiástica de la Baja Extremadura y 3º Guía  de los fondos documentales. Apéndice documental y Mapas.

 

  1. Origen y evolución del archivo diocesano de Badajoz

Los pocos documentos del comienzo de la Diócesis pacense se guardan  en el archivo  catedralicio (1255-1500). Pero la creación de los Archivos diocesanos se remonta  al Concilio de Trento (1545-1563). Consecuentemente, el grueso de la documentación da comienzo en el siglo XVI, para convertirse en muy amplia en el año  1874 al incorporarse los archivos provenientes de los Prioratos de San Marcos de León  y Alcántara, que tenían ubicadas sus parroquias en Extremadura y hubieron de incorporarse a la catedral más próxima, una vez  extinguidos las Ordenes Militares por la Bula “Quo gravius” de Pío IX de 14 de julio de 1873.

El palacio episcopal, ubicado en unas casas junto al viejo “Almacén” del interior del castillo, fue su primera sede. El lunes  18 de  junio de 1685, cuando al mediodía una tormenta de relámpago despidió  un rayo,  cayendo en el  Almacén Real, en el cuarto de la cuerda, no afectando al vecino polvorín.

La segunda ubicación durante tres siglos consecutivos (1705-2001) estuvo en la calle que unía el campo de San Juan y el campo de  San Francisco, hoy Obispo San Juan de Ribera nº 13. La nueva sede episcopal había sido donado  por Dª Ana Márquez Negrete  al Obispo Dª Juan Marín de Rodezno, quien por testamento del mismo pasa la propiedad al Cabildo Catedral Pacense e inquilino  el Obispo diocesano con su vivienda,  oficinas curiales y archivo.

Poseemos un expediente fechado el 22 de diciembre de 1729 en donde encontramos los primeros datos históricos: Mons. Marín de Rodezno ordena el traslado del archivo obispal, que estaba en la residencia episcopal del  castillo, a la nueva sede con el consiguiente archivo “diocesano”, por haber caído una bomba  en él y quemados y perdidos diferentes legajos,  Era archivero  Antonio Gómez Fabra. Anteriormente  ocupo este cargo  D. Matías Sutil.

“Matías Sutil, archivero dice que en esta fecha cayó una bomba – Guerra de sucesión- en los Palacios de los Sres Obispos en el Castillo y redujo a cenizas numerosos legajos, por lo que el Obispo Marín de Rodezno   mandó que se trasladasen los papeles a su nuevo palacio que se hallaba en el campo de San Francisco, cuyos fueron ayudados a conducir por mi y Antonio Gómez Fabra, que entonces era archivero y habiéndose puesto en orden en este palacio un cuarto bajo toda custodia y estado todo el tiempo que fue Obispo D. Francisco Valero y Losa (1708-1715), arzobispo que fue de Toledo a quien sucedió D. Francisco Levanto y Vivaldo (1715-1719) a los pocos años de estar en este Obispado mando desocupar el cuarto que estaba de Archivo y habiéndose mudado todos los papeles al cuarto alto donde hoy permanezco se experimento que con la humedad del suelo se hisieron senisa unos 300 pleitos antiguos y modernos quedándose pegados y podridos al suelo de suerte que no se puede de dichos pleitos sacar más que senizas… que se destruían entre las manos… y de aquel orden antiguo se logro una total confusión y se llevaron a dicho Archivo que con la venida de sus Majestades, los Sres. Reyes, Príncipes, Infantes de España y parece que están confundidos y oscurecido” (Archivo diocesano de Badajoz, leg. 16, nº 400, fol. 38)

La Revolución francesa fue un hecho de terribles consecuencias para el archivo pacense  al ser asaltado. Supuso más que la pérdida de  parte de documentos una dislocación de los mismos..

En la Persecución religiosa (1936-39) se origino, al parecer, mas confusión en la documentación que destrozo, aunque pudieron desaparecer algunos documentos; los ocupantes del Palacio Episcopal buscaban otro tipo de papeles en el Erario.

En el 1922 D. Fernando Castón Durán es nombrado archivero diocesano, siendo dos años  después  también del catedralicio con un beneficio por oposición hasta  el  1951, que  fue canónigo  archivero a título personal hasta su muerte en dicho año.  Le sucede  con los mismos cargos  el beneficiado D. Pedro Rubio Merino  (1953-1968). Tras  14 años  sin dirección es nombrado Archivero diocesano D. Eladio Méndez Venegas (1982-2005) y canónigo archivero y director de los Archivos  Eclesiásticos D. Teodoro Agustín  López López. (2006)

Una obra silenciosa fue el trabajo de D. Fernando Castón, quien realizó un gran catálogo en fichas manuscritas con los fondos de la Orden de Santiago pertenecientes   a la provincia de León en Extremadura llegando a catalogar la suma de cerca 80.000 expedientes, restando un 20 % que ahora continuamos. Tras un periodo de más de medio siglo sin catalogar   se empezó una nueva andadura informatizando las fechas de papel (2007). Con los fondos de la Orden de Alcántara, perteneciente a la Serena, en breve   se publicará el inventario, que estaba por realizar. (2015).

En el pontificado de Mons. Doroteo Fernández el año 1973 se procede al derribo del antiguo palacio episcopal. Durante los  tres años que dura las obras permanece cerrado el archivo y los legajos son almacenados  en la sala capitular de la Santa Iglesia Catedral y vuelta de nuevo al mismo lugar, una vez terminada las obras a los sótanos del nuevo edificio del Obispado. Los nuevos locales contaban con dos esplendidas habitaciones perfectamente amuebladas: En la superior existen 11 Archivadores-Compactos bifaciales (en total 22), fáciles de manejar mediante el sistema de railes, que pueden ocuparse, por tanto, por las dos caras y donde se guarda la documentación histórica de Badajoz-Ciudad, de la Curia y otros organismos eclesiásticos y civiles. En la habitación inferior o sótano existen 22 Archivadores-Compactos, bifaciales (en total 44), de los que 25 están ocupados de documentación, ocho están vacíos para el crecimiento del documental propio del Archivo y el resto ocupados en parte por otros organismos de la Curia. Existía una sala de lectura y revistero y otra sala para el director del Archivo y auxiliar.

Durante el gobierno de Mons. Antonio Montero ocurre la tercera ubicación, cuando compra el Arzobispado  la casa  del Cordón, sita en  c/ Obispo San Juan de Ribera nº 2. (2001) para los nuevos locales de las oficinas de la Curia episcopal. Al siguiente año se traslada también el archivo diocesano. Ocupa  la parte sótano del edificio en tres estancias con sus respectivos  compactos metálicos.

Finalmente, sufre el cuarto traslado los fondos documentales, cuando el Arzobispo D. Santiago García Aracil crea los Archivos Eclesiásticos del Arzobispado de Mérida-Badajoz, en donde se custodia el archivo catedral y diocesano (2007) y los fondos parroquiales (2013); no obstante, la documentación conserva la independencia de las entidades productoras. El 30  de mayo  de 2006 nombra director de los mismos  a D. Teodoro Agustín López López. Se ubican en la planta baja del anterior obispado c/ Obispo San Juan de Ribera nº 13, una vez que el Arzobispado compra la nuda propiedad del local  al Cabildo Catedral. Realizadas las obras de adaptación y las mejores instalaciones con la financiación de Caja Sur,  se inaugura el 13 de septiembre  de 2007 coincidiendo  con el XXIII Congreso  Nacional de Archiveros de la Iglesia en España en Mérida-Badajoz.   Todos ellos dotados  de los correspondientes medios de seguridad, antiincendios, humedad y temperatura.

La distribución espacial es como sigue: Despacho de dirección y sala de recepción e información, flanqueando el pórtico para entrar a la sala de investigadores, en done se dispone de doce puestos. Tras un largo pasillo y los servicios por una puerta brindada se accede por el mismo pasillo a las salas de los fondos capitulares, reprografía, catalogación y almacén. En la parte posterior los fondos diocesanos y parroquiales.

 

  1. Geografía eclesiástica de la Baja Extremadura

 

2.1. DIOCESIS PRIMITIVA

Desde su restauración en el siglo XIII, hasta el 1873, la Diócesis de Badajoz estuvo reducida a un exiguo territorio enclavado entre las de Coria (al Norte); Evora y Portalegre (al Oeste); -entre el 1570 y 1881 también la de Elvas-Portugal- el extenso territorio del Priorato le San Marcos de León, de la Orden Militar de Santiago (a todo lo largo del Este y Sur). Abarcaba solamente 43 núcleos urbanos son 62 parroquias. Eran los siguientes:

1.Albuera (La). 2. Alburquerque (dos parroquias: San Mateo y Santa María). 3. Alconchel. 4. Alconera. 5. Almendral (dos parroquias: San Pedro y Santa María Magdalena). 6 Atalaya. 7. Badajoz (cinco parroquias: Purísima Concepción, San Andrés, San Juan Bautista, Santa María la Real; y en extramuros: La Corchuela con la advocación de «El Sagrado Corazón de Jesús). 8. Barcarrota (dos parroquias: Santa María de Soterraño y Santiago).9. Bodonal de la Sierra. 10 Burguillos del Cerro. 11. Codosera (La). 12. Corte de Peleas. 13. Cheles. 14. Feria. 15. Fregenal de la Sierra (tres parroquias: Asunción, Santa Ana y Santa Catalina). 16. Higuera de Vargas. 17. Higuera la Real. 18. Jerez de los Caballeros (cuatro parroquias: San Bartolomé, San Miguel, Santa Catalina y Santa María de la Encarnación). 19. Lapa (La). 20. Morera (La). 21 Nogales. 22 Oliva de Jerez. 23. Parra (La). 24. Puebla del Maestre. 25. Roca de la Sierra (La). 26. Salvaleón. 27 Salvatierra de los Barros. 28. Santa Marta. 29. Solana de los Barros. 30. Talavera la Real. 31. Torre de Miguel Sesmero. 32. Valencia del Mombuey. 33. Valencia del Ventoso. 34. Valverde de Burguillos. 35. Valverde de Leganés. 36.  Valle de Matamoros. 37. Valle de Santa Ana. 38. Villagarcía de la Torre. 39. Villalba de los Barros. 40. Villanueva del Fresno. 41. Villar de Rey. 42. Zafra. 43. Zahinos.

Anexión del 1811.  Olivenza (dos parroquias: Santa María del Castillo y Santa María Magdalena) .  San Benito de Olivenza. San Jorge de Alor.  Santo Domingo de Olivenza.   Táliga. Villarreal.

2.2. OBISPADO PRIORATO DE LAS ORDENES MILITARES

      1. Del Obispado Priorato de San Marcos de León

Provincia de León en Extremadura

Desde la reconquista en el siglo XIII hasta Bula “Quo gravius” de 1873 la Provincia de León, perteneciente a la Orden de Santiago, ocupa un gran territorio enclavado entre Badajoz y Huelva -Cumbres, Aracena y Santa Olalla- (Oeste); la de Sevilla -Real, Cazalla y Alanís- (Sur); y la de Córdoba y la de Plasencia (Medellín y Miajada) (Este); y la de Plasencia –Trujillo- y la de Coria Cáceres) (Norte).   Abarcaba 89 pueblos, en dos obispados provisoratos.

Provisorato de Llerena

  1. Ahillones. 2 Arroyomolinos de León. 3 Azuaga. 4 Berlanga. 5 Bienvenida. 6. Cabeza la Vaca. 7 Calera de León. 8 Calzadilla. 9. Campillo de Llerena 10. Cantagallo, anexo a Llerena. 11. Cañaveral. 12. Cardenchosa, anejo a Azuaga. 13. Casas de Reina. 14. Fuente de Cantos. 15. Fuente del Arco. 16. Fuente del Maestre. 17. Fuentes de León. 18. Garrovilla (La). 19. Granja (La). 20. Guadalcanal. 21. Higuera de Llerena, anejo de Valencia de las Torres. 22. Hinojosa del Valle. 23. Hornachos. 24. Llera. 25. Llerena. 26. Maguilla. 27. Malcocinado, anejo de Guadalcanal. 28. Medina de las Torres. 29. Monesterio, anexo de Montemolín. 30. Montemolín. 31. Nava de Santiago (La). 32. Pallares. 33. Puebla del Prior. 34. Reina, anejo a Fuente del Arco. 35. Retamal. 36. Ribera del Fresno. 37. Santos de Maimona (Los). 38. Segura de León. 39.Trasierra, anejo de Reina. 40. Usagre. 41. Valencia de las Torres. 42. Valverde de Llerena.

Provisorato de Mérida

  1. Aceuchal. 2. Alange. 3 Albalá. 4. Alcuescar. 5. Aljucén. 6. Almendralejo. 7. Almoharín. 8. Arroyo de San Servan. 9. Arroyomolinos de Montánchez. 10. Benquerencia. 11. Botija. 12. Calamonte. 13. Carmonita, anejo de Cordovilla. 14. Carrascalejo. Anexo de Aljucén. 15. Casas de D. Antonio. 16. Cordovilla. 17. Don Alvaro. 18. Esparragalejo. 19. Garrovilla. 20. Lobón. 21. Medina de las Torres. 22. Mérida. 23. Mirandilla. 24. Montánchez. 25. Montijo. 26. Nava (La). 27. Nava, filial de Montemolín. 28. Oliva de Mérida. 29. Palomas. 30. Puebla de la Calzada. 31. Puebla de la Reina. 32. Puebla de Sancho Pérez. 33.Salvatierra de Montánchez. 34. San Pedro de Mérida. 35. Torre de Santa María. 36. Torremavor. 37. Torremejía. 38. Torremocha. 39. Trujillanos. 40. Valdefuentes. 41. Valdemorales. 42. Valverde de Mérida. 43. Villafranca de los Barros. 44. Villagonzalo. 45. Zarza de Alange. 46. Zarza de Montánchez.

 

      1. Del Obispado Priorato de Magacela y Zalamea de la Serena

Desde la reconquista en el siglo XIII hasta Bula “Quo gravius” de 1873 el   Partido de la Serena, perteneciente a la Orden de Alcántara ocupa un pequeño territorio enclavado entre el Condado de Medellín y el Partido de Llerena (Oeste); Reino de Córdoba (Sur); Sargencia de Trujillo (Este); y el Partido de Trujillo (Norte). Abarcaba 13 pueblos, con dos prioratos.

Magacela y Villanueva

 

  1. Campanario. 2. La Coronada. 3. Esparragosa de Lares. 4 La Haba. 5. Magacela. 6. Sancti-Spíritus. 7. Villanueva de la Serena

Zalamea de la Serena

1.Esparragosa de la Serena. 2. Higuera de la Serena. 3. La Guarda 4. Quintana. 5 Valle de la Serena. 6. Zalamea de la Serena.

  1. 3.   DIOCESIS POST BULA “QUO GRAVIUS” 1873.

1.Aceuchal. 2. Ahillones. 3.Alange. 4. Albalá. 5. Albuera (La). 6. Alburquerque (dos parroquias: San Mateo y Santa María). 7. Alcazaba. 8. Alconchel. 9. Alconera. 10. Alcuescar. 11. Aljucén 12. Almendral (dos parroquias: San Pedro y Santa María Magdalena). 13. Almendralejo. 14 Almoharín. 15. Arroyo de San Servan. 16. Arroyomolinos de León. 17. Arroyomolinos de Montánchez.18. Atalaya. 19. Azuaga. 20. Badajoz (cinco parroquias: Purísima Concepción, San Andrés, San Juan Bautista, Santa María la Real; y en extramuros: La Corchuela con la advocación de «El Sagrado Corazón de Jesús»).21. Balboa. 22. Barbaño. 23. Barcarrota (dos parroquias: Santa María de Soterrarlo y Santiago). 24. Benquerencia de la Serena. 25. Benquerencia. 26. Berlanga. 27. Bienvenida. 28. Bodonal de la Sierra. 29. Botija. 30. Burguillos del Cerro. 31. Cabeza de Vaca. 32. Cabeza del Buey, anexo Almorchón. 33. Calamonte. 34. Calera de León. 35. Calzadilla de los Barros. 36. Campanario. 37. Campillo de Llerena. 38. Cañaveral. 39. Cantagallo, anexo de Llerena. 40. Cardenchosa. anejo a Azuaga. 41. Carmonita, anejo de Cordovilla. 42. Carrascalejo. Anejo de Aljucén. 43. Casas de D. Antonio. 44. Casas de Reina. 45. Castuera. 46. Cheles. 47. Codosera (La). 48. Cordovilla de Lácara. 49. Coronada (La). 50. Corte de Peleas. 51. Docenario. 52. Don Alvaro. 53. Entrín Alto. 54. Entrín Bajo. 55. Esparragalejo. 56. Esparragosa de la Serena 57. Esparragosa de Lares. 58. Feria. 59. Fregenal de la Sierra (tres parroquias: Asunción, Santa Ana y Santa Catalina). 60. Fuente de Cantos. 61. Fuente del Arco. 62. Fuente del Maestre. 63. Fuentes de León. 64. Garrovilla. 65. Gévora. 66. Granja de Torrehermosa (La). 67. Guadalcanal. 68. Guadiana del Caudillo. 69. Guarda (La). 70. Haba (La). 71. Helechal. 72. Higuera de la Serena. 73. Higuera de Llerena. 74. Higuera de Vargas. 75. Higuera la Real. 76. Hinojosa del Valle. 77. Hornachos. 78. Jerez de los Caballeros (cuatro parroquias: San Bartolomé, San Miguel, Santa Catalina y Santa María de la Encarnación). 79. La Bazana. 80. La Nava de la Serena. 81. Lapa (La). 82. Llera. 83. Llerena. 84. Lobón. 85. Magacela. 86. Maguilla. 87. Malcocinado. 88. Malpartida de la Serena. 89. Medina de las Torres. 90. Mérida. 91. Mirandilla. 92. Monasterio, filial de Montemolín. 93. Monesterio. 94. Montánchez. 95. Montemolín. 96. Montijo. 97. Morera La. 98. Nogales. 99. Novelda del Guadiana. 100. Oliva de Jerez. 101. Oliva de Mérida. 102. Olivenza (dos parroquias: Santa María del Castillo y Santa María Magdalena). 103. Pallares. 104. Palomas. 105. Parra (La). 106. Peraleda del Zaucejo. 107. Puebla de la Calzada. 108. Puebla de la Reina. 109. Puebla de Obando. 110. Puebla de Sancho Pérez. 111. Puebla del Maestre. 112. Puebla del Prior. 113. Pueblonuevo del Guadiana. 114. Puerto Urraco. 115. Quintana de la Serena. 116. Reina, 117. Retamal de Llerena. 118. Ribera del Fresno. 119. Roca de la Sierra (La). 120. Rubios (Los). 121. Sagrajas. 122. Salvaleón. 123. Salvatierra de los Barros. 124. Salvatierra de Montánchez. 125. San Benito de Olivenza. 126. San Jorge de Alor. 127. San Pedro de Mérida. 128. San Rafael de Olivenza.129. San Vicente de Alcántara. 130. Sancti-Spíritus. 131. Santa María la Nava. 132. Santa Marta. 133. Santo Domingo de Olivenza. 134. Santos de Maimona (Los). 135. Segura de León. 136. Solana de los Barros. 137. Talavera la Real. 138. Táliga. 139. Torre de Miguel Sesmero. 140. Torre de Santa María. 141. Torremavor. 142. Torremejía. 143. Torremocha. 144. Trasierra, anejo. 145. Trujillanos. 146. Usagre. 147. Valdebotoa. 148. Valdefuentes. 149. Valdelacalzada. 150. Valdemorales. 151. Valdivia. 152. Valencia de las Torres. 153. Valencia del Mombuey. 154. Valencia del Ventoso. 155. Valle de la Serena 156. Valle de Matamoros. 157. Valle de Santa Ana. 158. Valuengo. 159. Valverde de Burguillos. 160. Valverde de Leganés. 161. Valverde de Llerena. 162. Valverde de Mérida. 163. Villafranca de los Barros. 164. Villafranco del Guadiana. 165. Villagarcía de la Torre. 166. Villagonzalo. 167. Villalba de los Barros. 168. Villanueva de la Serena. 169. Villanueva del Fresno. 170. Villar de Rey. 171. Villarreal. 172. Zafra. 173. Zahinos. 174. Zalamea de la Serena. 175. Zarza de Alange. 176. Zarza de Montánchez

REFORMA CONCORDATARIA DE 1958.

Del obispado de Córdoba al de Badajoz.  Arciprestazgo de  Castuera.

  1. Castuera, 2. Almorchón, 3. Benquerencia de la Serena, 4. Cabeza del Buey, 5. Helechal, 6. Malpartida, 7. La Nava, 8. Peraleda del Zaucejo, 9. Puerto Urraco.

Mientras que los documentos de estos pueblos erróneamente  se trajeron a Badajoz, con un retraso de siete años fueron devueltos a Córdoba,  (1881), el retorno  de los mismos mandados por el decreto de la Sagrada Congregación  Consisterial de 30 de abril de 1958, de Pio XII aún no se han  realizado en setenta años. La ocasión ha sido  que  con la catalogación del Partido de la Serena observamos que la colección de la Visitaciones está incompleta.   

Del Obispado de Cáceres al de Badajoz.

Los pueblos de Puebla de Obando y San Vicente de Alcántara.

Del Obispado de Badajoz la de Coria-Cáceres . Arciprestazgo de  Montánchez.  

  1. Albalá. 2. Alcuescar 3.Almoharín. 4. Arroyomolinos de Montánchez. 5. Botija. 6. Casas de D. Antonio. 7. Montánchez. 8. Salvatierra de Montánchez. 9. Torre de Santa María. 10. Torremocha. 11. Valdemorales. 12. Zarza de Montánchez

 

 

III. Fondos documentales

 

Cuadro de clasificación 1255-2000

Etapas 1255-1563 1563-1874 1873-2000
Diocesis Pacense primitiva No existe Archivo diocesano Cerrado
Orden de Santiago No existe Fondos recibidos Cerrado
Orden de Alcántara No existe Fondos recibidos Cerrado
Diócesis Pacense No existe No existe Anexión de las Ordenes Militares a la Diócesis primitiva

 

  1. Periodo (1255-1563)    

Diócesis Primitiva   y Territorios Maestrales

Pocos son los documentos que se conservan en el  Archivo capitular de Badajoz sobre  los  43 pueblos de la diócesis primitiva. Concretamente  se  reducen a las Actas sinodales de 1255; Telena, carta de caballería (1413); Valencia del Ventoso, copia de la Bula de León X  anexionado  a la mesa capitular  la parroquia (1514); Valverde de Leganés, toma de posesión del curato (1515), tasación y declaración por donde  se ha  de hacer la obra de la Iglesia (1547); Zafra, el cabildo pide al convento de la Encarnación , anexo  al de Santo Domingo del Campo de la Alconera el diezmo de una  huerta de Zafra (1535) y los conventos  de santo Domingo  del Campo o de la Mina y el convento de las monjas de Santa Catalina  dicen que están exentas de su pago (1547);  Villalba,  posesión que tomó  el cabildo del préstamo de la villa (1539); Almendral, censo (1551);  Talavera, instrumentos de  las viñas que se han de poner en tierra del Cabildo (1456); Salvaleón, rastras y contratos decimales de granos, uva y aceite (1540); Torre de Miguel Sesmero, sentencia sobre los diezmos con  Almendral (1565). Por tanto,  no podemos  hablar de archivo diocesano de Badajoz en la Baja Edad Media.

Igualmente se puede afirmar de los archivos de la Ordenes Militares de los Grandes Maestres en la Alta y Baja  Edad Media, o al menos podemos afirmar que no  fueron trasferidos sus archivos a Badajoz.

 

 

  1. Periodo (1563-1874).
    1. Diócesis pacense

Aunque resta un 500 % sin catalogar según el fichero que disponemos, es como sigue:

 

Series Fechas extremas Legajos Nº de Expedientes Series Fechas extremas Legajos       Expedientes
Capellanías 1500-1874 35 270 Iglesia 1626-1872 6                     33
Catedral 1492-1871   7 199 Ermitas 1592-1869 6                     24
Cementerio 1821-1868   2 12 Memoria de misas 1712-1832 2                       8
Asuntos civiles 1749-1864 53 998 Asuntos criminales 1687-1844 10                       76
Ordenes Sagradas 1600-1873 42
Libros de Ordenaciones

 

1800-1900 2. Hospitales

 

1532-1757

 

MATRIMONIOS APOSTOLICOS

Las dispensas por causa parentesco  carnal  entre los contrayentes  con diversos grados de consanguinidad  o  por parentesco espiritual   entre los mismos  por  afinidad  están  los expedientes  extraordinarios  con  sus respectivas bulas  pontificas en latín  dan origen  a esta serie   que en este periodo  suman  442  legajos ordenados por pueblos  y estos  a su vez por orden cronológico.

    1. Órdenes Militares
      1. FONDO ORDEN DE SANTIAGO Serie 1. Ordenes sagradas
      2. Series nominales.   La catalogación realizada sobre los fondos documentales santiaguista consistió en enumerar hasta 1436 legajos y 50.885 expedientes sin orden cronológico ni alfabético, pero con un interesante fichero donde aparecen materias y pueblos. En efecto, podemos encontrar las series nominales, que una vez informatizadas resulta su búsqueda con facilidad. Un 20% aún está por catalogar.

Nº de expedientes: 3267. Fechas extremas: 1501-1874

Serie 2. Asuntos matrimoniales

Nº de expedientes: 8473. Fechas extremas: 1621-1874

Serie 3. Iglesias, ermitas y conventos

Iglesias.   Nº de expedientes: 2183.  Fechas extremas: 1570-1874 Ermitas. Nº de expedientes: 116.  Fechas extremas: 1541-1874. Conventos. Nº de expedientes: 694.  Fechas extremas: 1527-1874

Serie 4. Capellanías

Serie 4. Capellanías

Nº de expedientes: 10929. Fechas extremas: 1536-1874.

Serie 5. Asuntos civiles

Nº de expedientes: 6815.  Fechas extremas: 1559-1874.

Serie 6. Asuntos criminales

Nº de expedientes: 2588.  Fechas extremas: 1406-1874

      1. FONDO ORDEN DE ALCANTARA
      2. Serie 1. Dignidad prioral

Gobierno y correspondencia. Censos. Cajas 3 Nº de expedientes 243 ; Fechas extremas 1663-1798.

 

Serie 2 . Parroquias

Iglesias; Cuentas de fábrica; Provisiones de curato;  Nombramientos de oficio;  Solicitudes eclesiásticas; Solitudes de sepultura;   Censos y otros bienes  de iglesias, ermitas, cofradías y eclesiásticos.

Cajas  9 ;  Nº de expedientes 689 ; Fechas extremas 1576-1873.

Serie 3 . Visitas

Visitas generales de la O. de Alcántara. Libro I- XIII Priores D. Diego Sandoval       Pacheco y D. Juan Rodríguez Villafuerte. Visitas Pastorales

Cajas 16; Nº de expedientes 177 ; Fechas extremas 1595-1863.

Serie 4 . CAPELLANÍAS, PATRONATOS Y OBRAS PÍAS.

Capellanías: Fundación y oposiciones

Cajas 70 ;  Nº de expedientes 1374 ; Fechas extremas 1600-1874.

Dotes de obras pías para casamientos. Bienes   de capellanías

Cajas 3 ;  Nº de expedientes 143 ; Fechas extremas 1625-1853.

Serie 5. ORDENES SAGRADAS

Libros de matriculas de ordenaciones  Tomo I y II.

Caja 1 ; Nº de expedientes 2 ; Fechas extremas 1779-1873.

Expedientes de órdenes sagradas : tonsura, grados, de epístola, de evangelio y de misa.

Cajas 30; Nº de expedientes 1219 ; Fechas extremas 1635-1874.

Serie 6 . ASUNTOS CIVILES Y CRIMINALES

Pleitos. Cajas  6 ;  Nº de expedientes 122 ; Fechas extremas 1652-1873.

Testamentos. Caja 7 ;  Nº de expedientes 104 ; Fechas extremas 1666-1870.

Serie 7. ASUNTOS MATRIMONIALES

Expedientes. Cajas 116 ;  Nº de expedientes 5540 ; Fechas extremas 1600-1870.

Divorcios. Cajas 6 ;  Nº de expedientes   106; Fechas extremas 1825-1868.

Serie 8. VARIOS

Caja 1;  Nº de expedientes   15; Fechas extremas 1882-1872

 

 

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  • Periodo diocesano (1874- 2000).   post de la Bula “Quo gravius”  

 

      1.      La diócesis pacense en la Baja Extremadura   1874-2015

CUADRO DE CLASIFICACIÓN

 

Sección   de   Gobierno Sección   del Erario Sección   de Provisorato
         Series          Series              Series
Ordenes Sagradas Administración diocesana Pleitos ordinarios y asuntos civiles
Conventos Junta Diocesana Asuntos matrimoniales
Cofradías   Hermandades y Asociaciones Contaduría. Tribunal de 1ª Instancia
Pontificados. Cuentas parroquiales de fábrica. Divorcios-separaciones y nulidades
Clero secular. Patrimonio. Matrimonios secretos
Matrimonios Apostólicos o Extraordinarios Habilitación del clero Asuntos criminales
Copias de partidas sacramentales (1918-2013) Capellanías Varios
Correspondencia de parroquias Escrituras y testamentos
Entables, dispensa de prole Libros registros: Mayor, caja, administración, entradas
Autoridades eclesiásticas y civiles Varios.
Registro, Estadísticas, encuestas Parroquias
Varios

 

 

SECCION I.- GOBIERNO

Serie 1. Ordenes sagradas

Legajos. 51. Fechas extremas 1873-1980. Los expedientes de los sacerdotes vivos fueron sacados en el año 1985 e incorporados a sus expedientes personales en el archivo   de Curia del Arzobispado. Creo que archivísticamente fue un error; ya que existen sus huecos en la serie propia. Libros de Ordenaciones 3, a. 1802-1960.

 

Serie 2. Conventos

Conventos de la Antigua Diócesis. Legs. 5. Fechas extremas:   1850-1915. Conventos de clausura: Correspondencia. Legs. 18, a. 1837-1920; toma de hábitos. Legs. 30, a. 1919-1970; elección de Abadesas o Priora. Legs 7, a.1843-1913; Secularizaciones. Legs. 17, a. 1808-1966. Monjas de Badajoz capital y portuguesas. Leg. 2, a.1885-1920. Religiosas exclaustradas: Legs. 7, a. 1836-1957. Conventos de clausura. Documentación diversa. Legs. 12, a.1890-1983. Regulares exclaustrados. Legs. 2, a. 1836-1839. Religiosos. Leg. 1 1848- 1957. Religiosos y religiosas. 9, a. 1890-1973.

Serie 3. Cofradías, hermandades y asociaciones

Cofradías, Hermandades y Asociaciones. Legajos 31. Fechas extremas 1757-2007.

Serie 4. Pontificados

Obispos titulares Legs. 11, a. 1848-1979. Visitas Pastorales. Legs. 22, a. 1797-1979. Cartas pastorales 1802-2000. Visita ad limina Leg. 1, a. 1986-1990.

Serie 5. Clero secular

Curatos, colaciones, permutas y arreglos parroquiales. Legs. 15, a. 1846-1956. Licencias ministeriales. Legs. 7, a. 1896-1956. Incardinaciones. Legs. 2, a. 1876-1959.   Propios diocesanos. Legs. 8, a.1915-2007. Sacerdotes Mártires del siglo XX. Legs, 4, a. 1900-2011. Asamblea Conjunta. Legs. 2, a. 1969-1971. .

Serie 6. Matrimonios apostólicos

Los Matrimonios Extraordinarios son aquellos que se le concede dispensas   por causa de parentesco carnal entre los contrayentes con diversos grados de consanguinidad o por parentesco espiritual   entre los mismos por afinidad. Llevan cada uno de los   expedientes sus respectivas bulas pontificas en latín. Son legajos   ordenados   por pueblos y estos a su vez por orden cronológico. Legs. 1083. Fechas extremas 1600-2011.

Serie 7. Copias de partidas sacramentales  

Copias de partidas sacramentales Legajos 131, a. 1921-2012. Los años correspondientes al siglo XX están por orden cronológico de bautizos, matrimonios y defunciones y los del siglo XXI están por parroquias en orden cronológico.

Serie 8. Entables  

Entables, dispensa de prole y certificaciones. Legajos. 82. Fechas extremas 1869-2012.

Serie 9. Autoridades civiles y eclesiásticas  

Correspondencia. Legajos 4. Fechas extremas 1816-1959. Santa Sede. Legs, 3, a. 1878-1886. Ministerio de Gracia y Justicia. Legs. 4, a 1832-1871

Serie 10. Correspondencia de parroquias  

Legajos 213, Fechas extremas 1847- 1970. Están ordenados por orden alfabético y cronológico de pueblos. Comunicaciones. Legs. 4, a. 1825- 1855.

Serie 11. Registros  

Estadísticas-parroquias, encuestas matricula de almas, inventario y padrones de población. Legs. 18, a. 1800-1985. Libros de entrada y salida. Legs. 10, a. 1930-1960.   Libros de cajas. Legs. 2, a. 1906-1962.

Serie 12. Varios

Oratorios privados, públicos y semipúblicos. Legajos 2. Fechas extremas 1880-1940.   Catedral. Legs. 8, a. 1622-1864. Seminario.   Legs.16,   a. 1853-1953, Cabildo. Legs. 9, a. 1875-1975. Curia. Legs. 4 a. 1674-1882. Legs. 3, a.1893-1945. Cementerio y traslados de restos. Leg. 1, a. 1893-1945. Mitra. Legs. 8, a1713-1874. Reales Provisiones. Legs. 4, a.1814-1830. Misiones populares. Legs. 1, a. 1862-1889.

SECCION II.- ERARIO

Serie 1. Administración diocesana  

Cuentas. Legajos. 30. Fechas extremas 1851-1970.   Correspondencia, instancias, decimal. Legs. 42, a. 1833-1886. Nominas. Legs. 9, a. 1970-1994. Mensualidades de recaudación. Legs. 2, a. 1930-1960. Bienes muebles de Iglesia. 16, a. 1900-1980.

Serie 2. Junta diocesana  

Legajos 11. Fechas extremas 1836-1967.

Serie 3. Contaduría  

Colecturía: recibos de misas, libros, memoria de misas… Legajos 9, a. 1906-1960. Ingresos de caudales y obligaciones. Legs. 30, a. 1900- 1970. Cuentas corrientes. Legs. 2, a. 1876-1902

Serie 4. Cuentas de fábrica  

Legajos 229. Fechas extremas 1874-1981.   Cuentas de Palacio Episcopal. Obras s. XIX y XX.

Serie 5. Patrimonio  

Bienes muebles. S. XIX –XX.   Reparaciones de templos. Legs. 5 a. 1905-1926. Decimal y diezmos. Colegiata de Zafra. Legs. 3, a.1566-1769.

Serie 6. Habilitación del clero  

Legajos 10. Fechas extremas siglos XIX-XX. Congrua. 8, a. 1970- 1990. Cargas de misas. Legs. 5, a.1900-1970. Libros de sufragios. Previsión social. Legs. 6, a. 1877-1995.

Serie 7. Capellanías

Legajos 334. Expedientes 3397. Fechas extremas 1600- 1950. Censos. Legs. 21, a. 1898- 1930. Fundaciones de Rosada Gala, Catalina Arroyo, María Claro, Somoza. Legs.7. Fechas extremas 1830-1900. Fundaciones benéficas.   Patronato de la Soledad. Viviendas. Legs. 6, a. 1959-1960. Obras Pías: García de Gregorio, Dª Catalina Arroyo, Somazo. ..

Serie 8. Escrituras y testamentos  

Escrituras antiguas   nº 127 y testamentos de José Soto, Conde de Montalván, Josefa Mendo, Legs. José García de Gregorio, Ramírez Vázquez…. Siglos XIX y XX.

Serie 9. Registros    

Libros de cargos y data. Libramientos. Libros de registros: Mayor, caja, administración, entradas Libros registros: mayor, caja, administración, entradas. Años 1906-1994.

Serie 10. Varios    

Santos Lugares. Seminario: Cuentas y solicitudes. Legs. 2, a. 1867-1891. Proyectos obras y planos. Pagos al Ministerio de Gracia Justicia y Agencia de Preces a Roma. Consignaciones de Hacienda. Justificantes. Decimal y diezmos de pueblos, granos. Amortizaciones.   Legs. 5, a 1836-1892.

 

SECCION III.- PROVISORATO

Serie 1. Asuntos civiles    

Pleitos ordinarios. Legajos 53. Número de expedientes 998. Fechas extremas: 1880-1949.

Serie 2. Asuntos matrimoniales    

Matrimoniales Apostólicos o Extraordinarios.   Legajos 90. Fechas extremas 1698 -2003.

Serie 3. Tribunal de primera instancia    

Juzgado eclesiástico. Tribunal de 1ª Instancia. Legs. 2, a. 1994-2012.

Serie 4. Divorcios    

Divorcios-separaciones y nulidades. Legs. 10-. Expedientes 20- Fechas extremas s. XIX-XX.

Serie 5 . Matrimonios secretos    

Matrimonios secretos. Ninguno.

Serie 6. Asuntos criminales

Adulterio, homicidio, blasfemia, pecados públicos. Legajos 10. Número de expedientes 76. Fechas extremas. 1800-1960.

Serie 7. Varios    

Trienio constitucional, correccional… Legajos 3. Fechas extremas 1820-1823.

 

APENDICE DOCUMENTAL

EDICTO.

Nos Don Fernando Ramírez y Vázquez por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica. Obispo de Badajoz, prelado  doméstico de  Su Santidad. Asistente  al Sacro Solideo Pontificio  etc. Etc.

Hacemos saber al clero y fieles del suprimido territorio de San Marcos de León: Que para llevar a cabo  la agregación  a esta Diócesis  de los pueblos dicho Priorato en esta  provincia, con nueve más de la de Cáceres, dimos  comisión al reverendo  Presbítero D. Angel Saénz de Villuerca, Beneficiado de  esta Santa Iglesia, fiscal  general del Obispado, profesor de nuestro Seminario, quien en desempeño de su cometido se trasladó a Llerena,  capital del expresado territorio , y notificó en forma el despacho de comisión  al también Presbítero Sr. D. Francisco Maesso y Durán, que entonces ejercía la jurisdicción en el mismo. , negándose a  hacer entrega de los sellos, libros y objetos existentes  en su Tribunal, vista su resistencia, fue  declarado   incurso  en las  censuras señaladas en la Bulas  Apostólicas Quo gravius y Apostolicae sedis; y   como quera que el citado Sr. Maesso, lejos de arrepentirse y de reconocer nuestra autoridad, continuara en su  pertinencia, excitando a otros  a desobedecer  las órdenes y los mandatos de  nuestro Santo Padre, nuestro  Subdelegado, viose precisado a denuncias   por edicto  y excomulgarlo nominatim:   acuyo efecto  Nos remitió le siguiente que aceptamos en todas sus partes  y lo publicamos  como nuestro en esta forma.

Nos & Hacemos saber: Que habiéndose  trasladado  a la ciudad de Llerena, capital de dicho Obispado Priorato, para la ejecución de nuestro  cometido, ante   Escribano público que diera fé, se  notificó  al M.I. D. Francisco Maesso y Durán, Teniente d e Gobernador, que entonces ejercía la jurisdicción eclesiástica en los territorios, ciudades y pueblos del Priorato el auto por el cual el Emmo. Cardenal Moreno, Arzobispo de Valladolid  Delegado  especial  de la santa Sede  para la ejecución de la Bula “Quo gravius” declara abolida e incorpora a la diócesis de Badajoz la mencionada jurisdicción  de San Marcos de León, de cuya notificación   el citado D. Francisco Maesso quedó enterado y firmó, aunque manifestando su  disconformidad  con lo contenido en el auto, contra lo cual protestó por escrito. Se le ofició enseguida, a fin de que manifestara  si estaba pronto a ordenar  a sus (sic) hasta saber el Gobierno eclesiástico, y no habiendo contestado a estas  comunicaciones, se personó   el Subdelegado  del Ilmo. Sr. Obispo,  acompañado de Escribano público en  la  oficina del palacio en donde  con sus oficiales  se encontraba el Sr.   D.   Francisco Maesso, a quien mandándole la entrega  de todo lo susodicho , se negó absolutamente y llamada su atención  sobre la  aplicación de la  censuras eclesiásticas  señaladas en la Bula   “Quo gravius” e insistiendo en su negativa y obstinación  de no ceder ni entregar  cosa alguna de lo que se exigía, y le declaramos incurso en dichas censuras  canónicas.

Con temerario empeño ha seguido   el Sr. Maesso ejerciendo la  jurisdicción  que ya no tenía, ayudado del Notario mayor  primero, del Notario segundo y del  Archivero, y esforzándose  a desviar de la senda de obediencia a los Eclesiásticos de las dos  parroquias de Llerena, que con sus  Párrocos a la cabeza  habían ya reconocido y prestado sumisión al auto del  Emmo. Cardenal Moreno, les mando se congregasen  en el Palacio del Gobierno que aún habita, e hizo que se le prestasen obediencia, cayendo algunos  en el gran delito de volver  a reconocerle por  Prelado suyo.  Todavía más adelante pasó con su temeridad  el Sr. Maesso, dictando auto de prisión  contar los dignos  párrocos, de Santa María de la Granada y del Apóstol Santiago, y para llevar a efecto, impetró y obtuvo auxilio de la Autoridad popular  y de la fuerza armada, mediante la cual fueron  conducidos los  dos  respetables Párrocos a la cárcel de corona  en medio de guardias  civiles  y seguidos de gran número de fieles, escandalizados   de tan irritable  espectáculo.

Faltaba aún el Sr. Maesso dar otro paso atrevido y le dio, impetrando auxilio del Sr. Alcalde popular para impedir la notificación  que el Subdelegado  del  Rvdo. Sr. Obispo  quería ejercutar  a todos los pueblos agregados por medio de circulares, que fueron secuestardas por el mismo Sr. Alcalde. Impetró y obtuvo el Sr. Maesso auxilio de las Autoridad popular  para intimar por medio de oficios al Subdelegado  del Ilmo.  Sr.: priemro, para que  cesase en la continuación del expediente de incorporación  y segundo, para que en el termino de veinte y cuatro horas saliese de Llerena, en  la inteligencia quede  no verificarlo, se tomarían otras  medidas; por cuyas intimaciones y amenazas el Subdelegado  del  Rvdo. Sr. Obispo ah juzgado prudente  trasladarse  en el día veinte y tres del corriente, al pueblo inmediato de Villagarcía, para seguir evacuando su comisión.

Ahora bien: de todos estos hechos que son muy notorios y que consta en el expediente  ante  Escribano público, se deduce evidentemente que el Sr. D. Francisco Maesso y Durán ha incurrido en excomunión a jure, latas y reservadas  al Papa, ha incurrido en excomunión mayor impuesta por la Bula  “Apostolicae sedis” contra los que  substraen de la obediencia del Romano Pontífice, como lo ha hecho el Sr. Maesso, negándose  al cumplimiento  de la  Bula  “Quo gravius”, ha incurrido la impuesta eclesiástica en estos territorios  incorporados a la diócesis de Badajoz: ha incurrido  en la impuesta por la misma Bula, contra los que recurren a la  potestad laical para impedir  la ejecución de letras  apostólicas , que emanan de la Santa Sede , o de sus Legados o Delegados, como lo ha verificado y sigue verificándolo el Sr. Maesso, no solo negándose  a cumplimentar   lo que se ordena  en el auto dictado   por el  Emmo. Cardenal Moreno, Delegado  especial de la  Santa Sede, sino oponiendo obstáculos, impetrando auxilio de la autoridad popular y fuerza armada  y todo cuanto está  a su alcance, para impedir que el  Subdelegado  del  Ilmo. Sr. Obispo de Badajoz ponga en ejecución su cometido de ejecución.

Nos, pues, en nombre y con las facultades especiales del M. R. Obispo de esta Diócesis anunciamos por edictos y nominatim excomulgados  al Sr. D. Francisco Maesso y Durán,  que según las palabras del Vicario de Jesucristo  ha incurrido en la indignación de Dios Omnipotente y de los Bienaventurados Pedro y Pablo. Queda  en fin denunciado el Sr. Maesso excomulgado vitando, privado de toda jurisdicción eclesiástica, y de toda  comunicación de cosas sagradas  y aún políticas con los fieles de esta manera que todos los que comuniquen  con el citado D. Francisco Maesso y Durán in crimine criminoso, esto es, dándole  auxilio y favor, cooperando o actuando por su orden en lo que se refiere al ejercicio de la jurisdicción de que se halla privado, incurriendo también  en  excomunión  mayor, reservada a Su santidad.

Así lo declaramos; y mandamos a los Sres. Curas Párrocos, que este mismo  Edicto  se afijados en las puertas de la  Iglesia por el tiempo que crean preciso, para que su contenido llegue  a noticia de los fieles.

Dado en Villagarcía  a 25 de febrero  de 1874.

En su virtud, mandamos  a los Párrocos  de los pueblos últimamente agregados a nuestra Diócesis, que   tan luego como llegue  a sus manos y hagan  publicación  de él al ofertorio  de la  Misa Mayor del primer día  festivo, después de recibido, lo fijen en  las puerta de sus respectivas Iglesias, por el término de   un mes, poniéndose de ello testimonio por cualquier Notario eclesiástico o civil. Dado en Badajoz, firmado de Nos, sellado  con el mayor  de nuestras armas  y refrendado por nuestro infrascrito  Secretario de Cámara interino a 4 de Marzo de 1874.

Fernando, Obispo de Badajoz.  Sello episcopal. Por mandato de S.S.I., el obispo, mi señor Dr. Demetrio  Gudiño. Secretario interino.

 

 

ARCHIVOS

El Archivo de los extinguidos Prioratos de San Marcos de León, Calatrava y  Alcántara.

Encontrándose estos  actualmente   en completo desorden  y sin prejuicio hacer  en lo sucesivo las divisiones  de materias  que pudieran convenir para su restablecimiento y ordenación, provisionalmente   se dividirá   en los siguientes  negociados: 1. Diócesis  primitiva de Badajoz  hasta 1874.  A estos pertenecen todos los documentos  que aún  se hallen  entre los de los Prioratos que fueron  extinguidos en 1874. 2. “Capellanías”. Documentos  contenidos.  Fundaciones  de  las mismas  o colaciones   de los respectivos opositores  y patronos. 3. “Censos”  Documentos donde conste su institución   y los diversos estados  de los mismos. 4. “Civiles” Causas o pleitos contenciosos sobre toda clase  de dominios. 5. “Criminales”  Causas seguidas contra eclesiásticos y seglares  pro la autoridad prioral. 6. “Cuentas”   tanto de fábrica  como de capellanías, patronatos,  obras pías,  o memorias de misas. 7. “Divorcios” tramitados  y en tramitación.  8. Escrituras públicas. 9.  “Gubernativos”  Disposiciones de los Priores, Gobernadores y Secretarios de cámara  sobre el personal  y sobre las iglesias particulares. 10.  “Matrimonios”. Terminados y por terminar. 11.  “Obras pías y Patronatos” En este deben incluirse  los Memoriales de misas y los Aniversarios relictos por personas piadosas a favor de la Iglesia. 12.  “Oratorios”. Públicos o  privados. 13. “Patrimonios eclesiásticos. 14. “Registros”. Libros de capellanías, patronatos y obras pías. 15. “Traslación de restos” Licencias” 16. “Testamentos”. 17. “Reales Cédulas” Deben incluirse   en esta sección las comunicaciones  del Gran Consejo de las Ordenes  con los Priores, Gobernadores y Secretarios de los Reyes  con los mismos. 18. “Ilegibles”. Los que los sean o solo contengan algo importante que pueda ser útil  en lo sucesivo, aún cuando  al presente   no puedan leerse.   Badajoz  1º septiembre ¿. Total 18 Negociados. 19. Secularizaciones  de clérigos y monjas. 20. Monjas.  (Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz. Sección Orden de Alcántara,   Legajo, serie 8. Varios,  año 1909)

Este cuadro de clasificación proyectado con terminología archivística del momento fue aplicado en nuestro archivo: Referente  a los fondos recibidos  en 1874 así: en cuanto a la Orden Santiaguista por D. Fernando Castón  Durán   en un   catalogo exhaustivo de más  80.000 expedientes en los años 1922-1951 con paciencia  “benedictina” restando un 20%, que se ha reanudado  el 2010 después  de  informatizado dicho fichero.  Esperamos  pronto la publicación del inventario.

La Orden de Alcántara, partido de la Serena, no se había  trabajado  y en 2010-11 se ha catalogado   con criterios  actuales de la Archivista  y se encuentra una inventario en presa  para  su publicación y ayuda  a los investigadores.

 

INVENTARIO

  1. Fernando González y Pérez, notario mayor del tribunal Eclesiástico de esta Ciudad y su obispado.

Doy fé y verdadero testimonio de que revisados los expedientes  de Capellanías y libros de Visitas   del  suprimido  Priorato   de Magacela  y Zalamea he encontrado los que  se refieren a los pueblos  que se  expresan pertenecientes  hoy al obispado  de Córdoba y son los siguientes: 

Cabeza del Buey. Legajo 1. 72 expedientes de capellanías con los nombres de los  fundadores. Legajo 2. 54  expedientes de  capellanías con los nombres de los  fundadores. Legajo  3. 52 expedientes de  capellanías con los nombres de los  fundadores. Legajo 4. 62 expedientes de  capellanías con los nombres de los  fundadores.

Castuera: Legajo 1. 52 expedientes de capellanías con los nombres de los  fundadores. Legajo 2. 98  expedientes de  capellanías con los nombres de los  fundadores. Legajo  3. 61 expedientes de  capellanías con los nombres de los  fundadores.

Monterrubio. Legajo único. 62 expedientes de  capellanías con los nombres de los  fundadores.

Malpartida. Legajo único. 30 expedientes de capellanías con los nombres de los  fundadores.

Libro de las Visitaciones nº 1.  De Castuera y Malpartida. 2. De Benquerencia. 3. De  Cabeza del Buey. 4 .De Monterrubio y 5. De Monterrubio. 

Expedientes de Visitas. Legajo único. De Malpartida 12 expedientes. De  Castuera 13 expedientes, De  Cabeza del Buey, 13 expedientes, De Moterrubio  14 expedientes, De Benquerencia  2 expedientes.

Y en cumplimiento de lo mandado  por el Ilmo. Señor Obispo de esta Diócesis, expedido el presente que  signo y firmo en Badajoz  a treinta  y uno de diciembre  de  mil ochocientos ochenta y uno.  Fernando González  y Pérez, notario mayor. Firmado y  rubricado.   Vº Bª Demetrio  Gudiño. Sello ilegible. 

Las Aclaratorias

  1. No ha sido posible hallar expediente alguno de Capellanías fundadas en Benquerencia, sin embargo de que detenidamente se han buscado entre los que se recibieron del suprimido Priorato de Magacela y Zalamea.
  2. Además de los libros de visitas que se menciona en el precedente inventario y se remiten en el Obispado de Córdoba, existen otros, que se refieren a los pueblos de que queda hecho mérito, pero que no es posible enviar por pertenece en sí todas las visitas que consta a pueblos agregados a esta diócesis. Y consta lo firmo fecha ut supra. Fernando González y Pérez, notario mayor. Firmado y rubricado.

Diligencia El infrascrito  notario del tribunal   eclesiástico de esta Diócesis, doy fe: Que confrontado el anterior inventario con los documentos que se han remitido por orden del Excmo. Y Rvdmo. Señor obispo de Badajoz, se encuentra enteramente  conforme  con los documentos   que expresa, los cuales  me han sido entregados por el Señor Don Alejandro del Prado, canónigo de esta Santa Iglesia Catedral y Secretario de Cámara  del   Excmo. Y Rvdmo. Señor obispo de esta Diócesis, los que quedan en mi Archivo General  que tengo a mi cargo. Y para que conste   extiendo y firmo  la presente en Córdoba  a diez  y nueve  de enero de mil ochocientos ochenta y dos. Rafael Navarro. Firmado y  rubricado. Sello de la notaria eclesiástica del Obispado de Córdoba. (Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz.  Fondos de la Orden de Alcántara. Varios nº 1)

 

MINISTERIO DE JUSTICIA    

La Resolución General  de Asuntos  Eclesiásticos  por la que se trascribe  Decreto  de la Sagrada Congregación   Consistorial  sobre la modificación  de confines de la Archidiócesis de Sevilla y Diócesis de Badajoz  y otras, según el texto entregado por la  Nunciatura Apostólica en España  al Ministerio de Asuntos Exteriores  con nota verbal    número  1816, de 11 de noviembre  del año  en curso.

En virtud de que en el solemne Concordato  suscrito entre la Santa Sede y el Gobierno  Español  el día 27 de agosto de 1953, se estableció, entre otras particulares, que fuesen modificando sucesivamente, de mutuo acuerdo los presente confines de las diócesis, de formas que  no abarquen  éstas diversas   provincias  civiles, el excelentísimo señor don Ildelbrando  Antoiutti, Arzobispo  titular  de  Synnada en Frigia y Nuncio Apostólico en España, tratado  oportunamente el caso con el Gobierno, solicitó de la Santa Sede que sean reformados los límites  de algunas de aquellas diócesis.

Nuestro Santísimo Padre por la Divina Providencia  Papa Pío XII, oídos los  excelentísimos  Ordinarios de lugar a quienes interesa, y costando que esta modificación  de confines redunda  mucho  en provecho y firmeza  de la religión  Católica, se ha dignado  acceder benignamente  a la  antedicha súplica. 

Por lo cual, suplico, en cuanto sea necesario, el consentimiento de aquellos a quienes interesan o presuman interesarles, con plenitud de  la Potestad  Apostólica por el presente decreto consistorial  desmembra:

    1. De la Archidiócesis   de Sevilla dos parroquias: la de la Inmaculada Concepción de Fuente   Palmera y la de Santiago de Puente Genil, que se encuentran en la provincia civil de Córdoba; y las parroquias del Arciprestazgo llamado Campillos y la parroquia llamada La Alameda, situadas en territorio civil de Málaga.
    2. De la diócesis de Córdoba, el Arciprestazgo llamado de Castuera, situado en el territorio civil de Badajoz y la parroquia llamada Villanueva de Tapia en la provincia civil de Málaga
    3. De la Diócesis de Málaga las parroquias de los Arciprestazgos llamados Olvera y Grazalema que se hallan en el territorio confínate con la región llamada Jerez de la Frontera.

4. De la diócesis de Badajoz, el territorio del Arciprestazgo llamado Montánchez, que se encuentra en la provincia civil de  Cáceres.

5. De la Diócesis de Coria-Cáceres, las dos parroquias llamadas San Vicente de Alcántara y  Puebla de  Obando que se hallan   en el territorio de la provincia  de Badajoz.

Cambiados, por   lo tanto, los confines de las diócesis arriba mencionados Su Santidad agrega:

  1. A la Archidiócesis de Sevilla las parroquias de los Arciprestazgos llamados Olvera y Grazalema, desembradas de la Diócesis de Málaga.
  2.  A la Diócesis de Córdoba las parroquias de la Inmaculada Concepción de Fuente   Palmera y la de Santiago de Puente Genil, que hasta ahora estaban unidas a la Archidiócesis de Sevilla.
  3. A la Diócesis de   Málaga, todas las parroquias del Arciprestazgo llamado Campillos y la parroquia de la Alameda, separadas de la Archidiócesis de Sevilla; la parroquia Villanueva de Tapia, desmembrada de la diócesis de Córdoba.
  4. A la diócesis de Badajoz el territorio del Arciprestazgo llamado Castuera, perteneciente hasta ahora a la diócesis de Córdoba y las dos parroquias llamadas San Vicente de Alcántara y Puebla de Obando, separadas de la diócesis de Coria-Cáceres.
  5. A la diócesis de Coria-Cáceres, todas la parroquias de Montánchez, desmembradas de la diócesis de Badajoz.

Manda , además,  Su Santidad que todas las actas y documentos de las citadas parroquias que se relacionan con los clérigos, fieles y bienes  temporales, sean entregados por aquéllos  a quienes  corresponda, cuanto antes, a las respectivas Curias Episcopales.

Por lo que respecta al Clero, dispone que, inmediatamente que este decreto comience a surtir efecto, los clérigos se consideran incardinados aquella  Diócesis  en cuyo territorio legalmente viven.

Para ejecutar todo esto, su Santidad se ha dignado nombrar al referido  señor Ildelbrando  Antoiutti, concediéndole  las necesarias y oportunas facultades, incluso de subdelegar, para el asunto de que se trata, en cualquier varón  constituido en dignidad  eclesiástica, imponiéndole la obligación  de remitir un auténtico ejemplar del acta de ejecución a la Sagrada Congregación  Consistorial, a la mayor brevedad posible.

Sobre todo lo cual, Su Santidad  ordenó publicar  el presente Decreto consistorial, con el mismo valor de Bulas Apostólicas.

Dado en Roma, en el Palacio de la Sagrada  Congregación  Consistorial a treinta de abril  de mil novecientos  cincuenta y ocho.- Marcelo S.R.E Card. Mimmi. Secretario, José Ferreto. Asesor.    

Lo que se hace público en relación con lo prevenido en el artículo  noveno  del vigente concordato con la Santa sede.  Madrid, 19 de noviembre de 1953.- El Director general, Mariano  Puigdollers.   (B.O.E. Presidencia de gobierno. Ministerio de Justicia. Núm. 286. 29 de noviembre de 1958. Decreto 25  noviembre de Juan XXIII nº 1797.)

 

 

 

 

MAPAS

Lám 1

Mapa 1.- Diócesis primitiva

Lám 2

Mapa 2.- Diócesis Priorato de San Marcos de León. Provincia de León

Lám 3

Mapa 3.- Diócesis Priorato de la Orden de Alcántara. Partido de la Serena

Lám 4

Mapa 4.- Diócesis pacense Bajoextremeña 1874.

Lám 5

Mapa 5.- Reforma de 1958.

Ago 312016
 

José Pastor Villegas*, Jesús Francisco Pastor Valle, Montaña Belén Pastor Valle

*josepastorvillegas@gmail.com

INTRODUCCIÓN

Es bien conocido que el extremeño Hernán Cortés (Medellín, Badajoz, 1485 Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1547), hijo de Martín Cortés Monroy y de Catalina Pizarro Altamirano, conquistador de México, es autor de las Cartas de Relación,[1] es decir, los cinco informes oficiales enviados a Carlos V entre 1519 y 1526, no todos publicados en la época, que alcanzaron una difusión diferente:

  • Primera Carta de Relación: De la Justicia y Regimiento de la Rica Villa de la Vera Cruz a la Reina Doña Juana y al Emperador Carlos V, su Hijo. 10 de julio de 1519.
  • Segunda Carta de Relación: De Hernán Cortés al Emperador Carlos V. Segura de la Frontera, 30 de octubre de 1520.
  • Tercera Carta de Relación: De Hernán Cortés al Emperador Carlos V. Coyoacán, 15 de mayo de 1522.
  • Cuarta Carta de Relación: De Hernán Cortés al Emperador Carlos V. Tenuxtitlán, 15 de octubre de 1524.
  • Quinta Carta de Relación: De Hernán Cortés al Emperador Carlos V. Tenuxtitlán, 3 de septiembre de 1526.

Y es también conocido que se ha escrito mucho sobre su vida y obra. Aquí, hemos tenido en cuenta la poco conocida biografía escrita por el humanista italiano Lucio Marineo Sículo, publicada en 1530, es decir, en vida del conquistador, considerada la primera biografía de Hernán Cortés; fue reproducida por León-Portilla en 1985.[2] La segunda publicación tenida en cuenta es la obra de Francisco López de Gómara.[3] La tercera publicación tenida en cuenta es la obra de Bernal Díaz del Castillo,[4] cuestionada por Cristian Duverger.[5] Además, hemos tenido en cuenta las documentadas publicaciones de Ramos Pérez[6] y Mira Caballos,[7] la reciente Itinerario de Hernán Cortés[8] y otras que se referencian en este trabajo.

La última de las publicaciones mencionadas trata de la exposición celebrada en el Centro de Exposiciones de Canal de Isabel II Gestión, junto a la Plaza de Castilla de Madrid; estuvo abierta entre el 3 de diciembre de 2014 y el 3 de mayo de 2015. En palabras de su comisario Martín Almagro Gorbea, fue sugerida por Canal de Isabel II Gestión, que antes había acogido una exposición sobre Alejandro Magno y su encuentro con Oriente, y porque no se había realizado ninguna a un personaje tan importante.[9]

Los tres autores de este trabajo, además de estar vinculados familiarmente, estamos más o menos vinculados con la Historia de la Ciencia (Ciencias Experimentales) y la Tecnología. Dos de nosotros hemos afirmado que mucho se había escrito sobre la vida y obra de Hernán Cortés, pero que había sido insuficientemente investigado su papel vector reversible en los dos mundos de su época: Viejo Mundo (europeo) y Nuevo Mundo (indígena).[10] Y el primero de los autores de este trabajo, asistiendo y participando en la XXV Semana Cultural de la Hispanidad de Medellín celebrada en 2011, conoció que se proyectaba la gran exposición mencionada; apuntó entonces que era una gran ocasión para exponer mucho de Extremadura conexo con Hernán Cortés porque no había nada de qué arrepentirse aunque hubiera algunas cosas que lamentar.

Este trabajo, motivado por mencionada exposición y por el hecho de que los XLIV Coloquios Históricos de Extremadura estén dedicados a Hernán Cortés y su tiempo de descubrimiento, conquista y colonización, versa sobre los conocimientos conexos con la Ciencia y la Tecnología que figuran en sus Cartas de Relación, y sobre los conocimientos que autores cercanos a él recogieron en su retorno a España en 1528. Tales conocimientos fueron un antecedente muy valioso para el descubrimiento científico posterior del Virreinato de Nueva España durante la Primera Expedición Científica a América, realizada en el reinado de Felipe II entre 1571 y 1577.

  1. LA CONQUISTA DE MÉXICO DESDE UN PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO Y TECNOLÓGICO

Es conocido hoy que Hernán Cortés, tras residir en Salamanca y Valladolid, pasó por primera vez a América con cierta formación humanista en 1504; embarcó en San Lúcar de Barrameda y arribó en la isla La Española (Santo Domingo) en ese año. En 1511, pasó a Cuba y en esta isla estuvo hasta que Diego Velázquez de Cuéllar, gobernador, lo puso al mando de la tercera expedición exploratoria de las costas de México en 1519 por razones diversas, cuyo interior se ignoraba. Las dos expediciones anteriores a las de Hernán Cortés habían sido la de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y la de Juan de Grijalva (1519), siendo en esta segunda expedición cuando se tuvo conocimiento por primera vez del fabuloso Imperio Mexica.

Sin instrucción de establecer colonia ni de conquistar, tras recorrer la isla de Cozumel, la costa de la península de Yucatán y el golfo de México, Hernán Cortés decidió adentrarse en el territorio del Imperio Mexica, Azteca o Triple Alianza (México-Tecnochtitlán, Texcoco y Tlacopan) para llegar y conquistar México-Tenochtitlán. Tal imperio era extenso: área central, donde se encuentra hoy la ciudad de México, territorios adyacentes como Cuauhnachuac (Cuernavaca), Matlatzinco (Toluca) y Oaxaca, y otros más lejanos costas del Golfo de México, océano Pacífico y el distante y rico Xoconochco, en la región del istmo de Tehuantepec. En tan gran extensión vivían numerosos pueblos étnica, lingüista y políticamente diferenciados, aproximadamente dos millones de habitantes que hablaban la lengua náhuatl. Los dos grandes enemigos del imperio eran los estados de Tlaxcala, al este del valle de México, y el tarasco de Michoacán, quienes habían contenido la expansión del imperio.[11]

En la época de la conquista española había un sistema lacustre de más de dos mil kilómetros cuadrados, del que formaba parte el gran lago central de Texcoco y los cuatro lagos menores de Zumpango y Xaltocan al norte y Xochimilco y Chalco al sur. El agua de los ríos llegaba a dulcificar partes del sistema lacustre, en el cual había muchas especies de peces, utilizados en la alimentación de las poblaciones ribereñas; había también numerosas aves (flamencos, gansos, patos, garzas, etcétera). La vegetación era abundante en las montañas (los pinos eran abundantes) y en las partes bajas y riberas de los ríos (fresno, liquidámbar, etcétera). La fauna terrestre del valle era muy variada (el venado y la liebre eran importantes en la alimentación). La producción agrícola fue muy importante debido a la abundante tierra de aluvión y condiciones para la irrigación y el drenaje. Pocas economías preindustriales tuvieron la riqueza variada del valle de México, que dio sustento a una sociedad urbana rica; el punto débil era el régimen de lluvias de la meseta centro-meridional mexicana (hasta seis meses o más sin lluvias), que influía en el caudal de los ríos y el nivel de los lagos. El transporte terrestre se realizaba a pie por los caminos de entonces; los porteadores cargaban hasta 20 kg y las caravanas solían recorrer hasta 30 km al día. Por los caminos circulaban también los tributos que los pueblos sometidos pagaban.[12]

Moctezuma II Xocoyotzin (Tenochtitlán, México, 1468 – Tenochtitlán, 1520), es decir, Moctezuma, era el emperador mexica al iniciarse la conquista de México. Como se ha dicho anteriormente, el imperio estaba compuesto por las ciudades de Tenochtitlán, Texcoco y Taclopan (Tacuba), gobernadas por señores emparentados que recibían tributos del vasto territorio imperial. El territorio imperial iba desde Oxitipán, aproximadamente a 300 km del actual México DF, hasta Zacatula en el océano Pacífico e Ixhuatlán al sur, en tierra maya. El 8 de noviembre de 1519, en el cénit del imperio con más de siete millones de súbditos, sucedió el encuentro de Hernán Cortés con Moctezuma, quien haría declinar su imperio, el más rico y populoso descubierto hasta entonces. A Moctezuma le sucedió su hermano Cuitláhuac, señor de Iztapalapa, quien dirigió la batalla llamada de la Noche Triste de Cortés, en la que los españoles tuvieron más de mil bajas (casi dos tercios).[13]

Tenochtitlán[14] era la capital del Imperio Mexica, que fue establecida hacia el año 1325 en el centro del México actual, en un valle cerrado rodeado de montañas de más de 5 000 m de altitud y a más de 2 200 m sobre el nivel mar, ocupaba varias islas unidas por puentes y calzadas. En ella había calles de tierra, de agua y mixtas; las casas era de una sola planta y había palacios señoriales con varias plantas y muchos aposentos. La ciudad, con una singular y estratégica ubicación en el lago Texcoco estaba unida a tierra firme por tres amplias calzadas al sur, oeste y norte, que estaban cortadas por puentes de tablas que se podían retirar. En el centro de la ciudad estaban los palacios de los gobernantes y el recinto del Templo Mayor, en el que había 78 edificios. Alrededor del centro de la ciudad había más de 100 barrios, con casas más modestas, dotados de templo, escuela y baño de vapor de agua. Las cifras más repetidas de la población son 300 000 y entre 150 000 y 200 000 habitantes. Esta gran población se abastecía de agua potable mediante el acueducto de Chapultepec; había puntos de toma de agua para los aguadores que la iban a vender en canoas por los barrios de la ciudad, mientras que los palacios la recibían directamente por una red de conductos. Era una ciudad inexpugnable hasta que fue conquistada por los españoles, poblada por gentes de procedencias diversas, que hablaban lenguas diferentes y dedicadas a más de 200 profesiones diferentes.

En particular, es de destacar los conocimientos mexicas de ingeniería hidráulica,[15] Consecuencia de tales conocimientos fue el abastecimiento de agua potable a Tenochtitlán y el desarrollo de la agricultura, base de la alimentación mexica. El agua potable se llevó desde un manantial de Chapultepec, situado en la orilla del lago Texcoco mediante un acueducto, siguiendo la calzada que unía la orilla de Chapultepec y Tenochtitlán; tenía dos caños alternativos para llevar el agua, uno en servicio mientras el otro se limpiaba. Concerniente al desarrollo de la agricultura, actividad principal de los plebeyos, fueron importantes los diques y canales en los ríos del centro de México. En lo que hoy es el estado de Moruelos se utilizaron todos sus ríos para regar las plantaciones de maíz y algodón; muchos de los canales aún siguen hoy los cursos originales de los canales de riego construidos por los mexicas. Los ingenieros mexicas construyeron también acueductos para llevar agua de riego a través de desfiladeros y barrancos muy profundos. Había parcelas lacustres en las que las aguas pantanosas poco profundas se transformaban en tierras muy productivas; los mexicas llamaron chinampas a tales parcelas de cultivo elevadas, habiendo numerosas alrededor de Tenochtitlán. La producción agrícola, fundamental en el desarrollo mexica, se vendía en los mercados de las ciudades, siendo el más importante el mercado de Tlatelolco, en la parte norte de Tenochtitlán, en los que se utilizaba como moneda pequeña las semillas de cacao y las mantas de algodón eran como billetes, equivalentes de 100 a 200 granos de cacao.

Y concerniente a las expresiones artísticas del mundo mexica, hay que tener en cuenta el esplendor de su arquitectura, escultura, escritura y otras manifestaciones artísticas: plumerías, preciosas y orfebrería. En el centro de Tenochtitlán estaba el recinto del Templo Mayor, donde estaban los edificios religiosos más importantes. En el Templo Mayor se adoraba a sus dioses principales: Huitzilopochtli (sol y guerra) y Tláloc (agua, fertilidad, agricultura). En ese recinto estaban también el templo circular de Ehécatl-Quetzalcóatl (dios del viento), el edificio del juego de pelota, etcétera.[16]

Según datos recientes,[17] la flotilla de Cuba se componía de 11 naves, de las cuales cuatro eran de gran calado (entre 60 000-100 000 kg); iban unos 530 hombres, de los cuales 12 eran arcabuceros y 30 iban armados con ballestas. En la flotilla iban también unos 50 marineros (españoles, portugueses, napolitanos o genoveses), 30 mujeres (casi todas españolas) y 200 indios cubanos como sirvientes, 16 caballos y varios perros. Además de las espadas, las piezas más eficaces del armamento español, llevaban material de artillería: 10 culebrinas de bronce, cuatro falconetes (cañones de retrocarga del siglo XVI muy usado en artillería naval y en ocasiones como arma terrestre) y algunas bombardas o cañones de retrocarga y grueso calibre con los que por lo general estaban equipados los barcos de entonces. La expedición había sido financiada por el propio Hernán Cortés con el apoyo de algunos amigos de Santiago de Cuba.

La conquista de México y liberalización de pueblos indígenas sometidos se consiguió tras los hechos político-militares que se mencionan. En primer lugar, el hecho político de la fundación de la Villa Rica de la Cruz (15 de mayo de 1519) y proclamación de consejeros (regidores), dejando la cuarta parte de su ejército. En segundo lugar, el hecho militar del nombramiento de Capitán General, dependiente del rey español Carlos V y renuncia a la autoridad de Diego Velázquez. Los demás hechos son también militares: el hundimiento de las naves que componían la flotilla para evitar la tentación de regresar a Cuba; la matanza de Cholula; la entrada amistosa en Tenochtitlán; la ausencia de Hernán Cortés de Tenochtitlán para detener la expedición enviada por dicho gobernador de Cuba al mando de Pánfilo de Narváez; vuelta a la capital y huida de españoles y aliados en la noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520 (Noche Triste); el reagrupamiento de las huestes en Tacuba y la reorganización en Tlaxcala tras la batalla ganada de Otumba; y el sitio de la capital mexica, defendida  por Cuauhtémoc, sobrino de Moctezuma, hacia el 30 de mayo de 1521 hasta rendirla el 13 de agosto de ese año. En el itinerario, la elocuencia de Hernán Cortés, transmitida mediante el doble sistema de traducción de la nativa Malinche o Marina (náhuatl al maya) y del español Jerónimo de Aguilar (maya al español), fue muy importante para conseguir el apoyo del pueblo Totonaca en la costa y de los gobernantes de Tlaxcala.

Fue el oro y las expectativas de obtener riqueza y poder, y la posibilidad de alianza con los pueblos indígenas enemigos de los mexicas, lo que llevó a Hernán Cortés hacia el interior de México. El itinerario seguido de Veracruz a Tenochtitlán desde agosto hasta noviembre de 1519 está descrito en la Segunda Carta de Relación e ilustrado en las Figuras 1 y 2; fue por las densas y húmedas selvas tropicales del Caribe, los desiertos del interior, terrenos montañosos, grandes quebradas y ríos caudalosos. Aunque la distancia equivale a unos 400 km en línea recta, el ejército europeo debió recorrer más de 1 000 km porque Hernán Cortés no se limitó a seguir los caminos y las veredas de las rutas comerciales indígenas; siguió un itinerario según la información de los indios y su propia intuición. El itinerario seguido no estaba establecido ni utilizado por los indígenas para ir de Tenochtitlán a las costas del Golfo de México y viceversa. Sin embargo, a partir de la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz sería el itinerario oficial y el más importante durante todo el virreinato de Nueva España.[18]

A los datos de los dos párrafos anteriores, hay que añadir que en la dura batalla final parece que el número de bajas españolas fue de 500 y las de los mexicas 5 000. Tras triunfar, Hernán Cortés cabalgó por la ciudad como si fuese Alejandro Magno.

Figura 1

Figura 1. Itinerario de Veracruz a Tenochtitlán. Fotografía de los autores realizada en la Exposición Itinerario de Hernán Cortés, autorizada el 23.04.2015.

Figura 2 (1)

Figura 2. Ilustración de la parte final del itinerario. Fotografía de los autores de este trabajo realizada en la Exposición Itinerario de Hernán Cortés, autorizada el 23.04.2015.

Un monumento inaugurado en 1890, obra del escultor español Eduardo Barrón González, recuerda la conquista de México en el Medellín natal de Hernán Cortés (Figura 3). Su estatua de bronce en traje militar mira al edificio del Ayuntamiento, con estandarte de Castilla en la mano izquierda, cetro de mando en la mano derecha y pie izquierdo pisando trozos mexicas. El pedestal de piedra tiene dos escudos de bronce, uno de Medellín (frente) y otro del metellinense (detrás), y cuatro placas de bronce con las palabras Méjico (frente), Tlascala (izquierda), Tabasco (derecha) y Otumba (detrás). En la base, hay a cada lado dos cabezas de león unidas por una barra. Cerca del monumento hay una copia del escudo heráldico familiar (Figura 4); consta en la parte posterior que allí estuvo la habitación donde el metellinense nació en 1485.

Figura 3 (1)

Figura 3. Monumento contemporáneo de Hernán Cortés en la plaza a él dedicada en su Medellín natal, cerca de lo que fue su casa, con los monumentos medievales iglesia de San Martín y Castillo que fue de los Portocarrero al fondo. Fotografía de los autores de este trabajo, 24.08.2015.

Figura 4

Figura 4. Copia del escudo heráldico familiar en la plaza de Hernán Cortés de su Medellín natal, colocada en donde se supone que fue la casa familiar natal. Fotografía de los autores de este trabajo, 24.08.2015.

Si se tiene en cuenta que el número de hombres del Viejo Mundo que combatieron con Hernán Cortés contra los mexicas fue de 574, principalmente de Andalucía (31,70%) y de Extremadura (22,82%),[19] hoy sigue pareciendo imposible la conquista de México por Hernán Cortés y quienes con él combatieron contra los mexicas que les superaban desproporcionadamente en número.

Hay que tener en cuenta para explicar la conquista de México el estado de desarrollo científico y tecnológico de los dos mundos contendientes. En nuestra opinión, dos razones de tal conquista fueron: el atraso de la minería y metalurgia en el territorio que Hernán Cortés denominó pronto Nueva España y los factores sanitarios que afectaron negativamente a los indígenas novohispanos.

 

2.1. Atraso de la minería y metalurgia en Nueva España

 

Concerniente a la minería y metalurgia, mostramos en la Tabla 1 los metales conocidos en España y Nueva España en el tiempo de la conquista de México; hoy, se conocen más de ciento diez elementos químicos ordenados en la llamada tabla periódica de los elementos químicos, de los cuales la mayoría son elementos metálicos. En el Imperio Mexica de la época de la conquista se conocían los metales cobre, plata, estaño, oro y plomo, y el bronce, es decir, menos metales y aleaciones que en la España de Carlos V. En tal imperio no se conocían los metales importantes hierro y mercurio. Es decir, el Imperio Mexica no había entrado en la Edad del Hierro.

Conocían el oro, sabiéndolo fundir y labrar. De manera rudimentaria, el oro nativo lo extraían de placeres en los ríos, o de fondos poco profundos; fundían los pedazos en crisoles de arcilla relativamente pequeños calentados con fuegos que avivaban soplando con cañas, y el metal líquido lo solidificaban en moldes de arena o piedra. Las menas dóciles de cobre, plata (sulfuro de plata) y plomo (galena, es decir, sulfuro de plomo) las reducían con carbón vegetal, a lo que seguía la solidificación del metal líquido en moldes. El bronce lo prepararon mezclando los metales cobre y estaño, y no directamente por beneficio de menas cupro-estanníferas. Algunas piezas fueron trabajadas en aleaciones de oro-plata-cobre. A todos estos datos, hay que añadir que en Tlaxcala se instaló la primera fragua para forjar los herrajes de los trece bergantines utilizados en la conquista de Tenochtitlán y las primeras herraduras, armas, etcétera.[20]

Omitimos las reacciones químicas correspondientes a los procesos de beneficio de los metales conocidos en el mundo mexica de la conquista. Y señalamos que el desarrollo de la minería y metalurgia en Nueva España fue posterior a la conquista de México. En particular, hasta mediados del siglo XVI no fue introducido el método de patio para el beneficio de los minerales que contenían oro, plata o ambos.

Es conocido que no había moneda acuñada en México en la época de la conquista. Como hemos mencionado anteriormente, utilizaban la semilla de cacao como moneda menor y las mantas de algodón como moneda mayor. Con la llegada a Nueva España del virrey Antonio de Mendoza, se fundó la Casa de la Moneda de México en 1535.

El desconocimiento del hierro por los mexicas y el hecho de no estar extendido el uso del bronce explica que el armamento militar de los conquistadores fue considerablemente mejor que el de los mexicas contra los que combatieron. A ello hay que sumar que los conquistadores y sus caballos estaban protegidos también con materiales metálicos para combatir.

Otra consecuencia del desconocimiento del hierro, así como del calafateado, fue que solo hacían navíos de una sola pieza de madera. En cambio, Hernán Cortés mandó construir 13 bergantines durante su refugio en Tlaxcala que sirvieron para llevar a cabo un bloqueo anfibio durante el asedio de Tenochtitlán; el transporte de los bergantines construidos estuvo a cargo del capitán Gonzalo de Sandoval, metellinense también.

 

Tabla 1. Metales conocidos en España y Nueva España en la época del descubrimiento y conquista de México

Metales Metales conocidos en España Metales conocidos en Nueva España
Hierro No
Cobre
Plata
Estaño
Oro
Mercurio No
Plomo

2.2. Factores sanitarios perjudiciales

La medicina de los mexicas era equiparable a la europea de su tiempo; supieron diagnosticar y curar enfermedades nerviosas, cardiovasculares, del aparato respiratorio, del aparato digestivo, hepáticas, renales venéreas, infecciosas, de la nutrición, dentarias, de los órganos de los sentidos, de la piel y provocadas por parásitos. Por medio de la cirugía trataron eficazmente heridas, úlceras, luxaciones, fracturas, quemaduras, fístulas y algunos tumores. Los mexicas habían adquirido amplios conocimientos sobre las virtudes curativas de las plantas; consiguieron medicamentos numerosos, que los utilizaban en cocimientos, maceraciones, polvos secos, píldoras, etcétera. Los medicamentos vegetales o patli se aplicaban externa o internamente, pudiéndose clasificar según la acción que se les atribuía en: purgantes, eméticos, emético-catárticos, antheméticos, diuréticos, diaforéticos, emenagogos, ocitócicos, abortivos, antiabortivos, antidiarréicos, antespasmódicos, anestésicos, narcóticos, expectorantes, tónicos, revulsivos, emolientes, parasiticidas, estornutarios, antipiréticos, antiperiódicos, hemostáticos, contravenenos, contra la esterilidad, afrodisíacos, para las heridas, para las úlceras y otras enfermedades de la piel, para las enfermedades venéreas, para las enfermedades de los ojos, galactóforos, colagogos, medicamentos para después del parto, para las inflamaciones, para las enfermedades cardíacas, para las fracturas y para las enfermedades de los niños.[21]

En el primer Congreso Internacional sobre Hernán Cortés, se afirmó que desde la conquista de México se había escrito mucho sobre las plantas medicinales de Nueva España, siendo Hernán Cortés el primero en escribir sobre la historia fascinante de la medicina precortesiana. Los jardines botánicos precortesianos (jardín del Peñón en el lago Texcoco, jardines de Nezahualcóyotl, jardín de Oaxtepec, etcétera) ponían a disposición de los titici (médicos indígenas) plantas que contribuyeron a desarrollar una terapéutica empírica compleja que sobrepasaba a la europea si se considera solo el número de especies vegetales disponibles. Con estos jardines botánicos se beneficiaba también el pueblo, que compraba las plantas medicinales en los mercados.[22]

No es de extrañar que Gutiérrez-Colomer apuntara que Hernán Cortés escribió a Carlos V por el año 1522 solicitando que no autorizase el paso a Nueva España de médico alguno, pues tenía suficiente con los nativos sanitarios.[23] Sin embargo, durante la conquista de México, en particular durante el asedio a la ciudad de Tenochtitlán, capital política de la confederación mexicana, los conocimientos sanitarios mexicas fueron superados por las epidemias y enfermedades infecciosas por transmisión hídrica.

De acuerdo con Francisco Guerra[24], hubo combatientes conquistadores y mexicas con diferente herencia inmunológica a la viruela, la gripe, la disentería, el tifus exantemático, el sarampión y probablemente a la fiebre amarilla. En particular, la propagación de la viruela en México se inició el 30 de mayo de 1520 en Cempoala, al día siguiente de haber sido hecho prisionero Pánfilo de Narváez, siendo afectados más los aliados de Hernán Cortés y tuvo efectos muy perjudiciales para la población sitiada en Tenochtitlán. Sobre la epidemia de viruela, 1520-1521, hay imagen en el Códice Florentino o Historia general de las cosas de Nueva España (1547-1577), Libro XII, folio 53v, del fraile franciscano Bernardino de Sahagún.

Francisco Guerra apuntó también que la población sitiada, carente de suministro de agua potable, tuvo que hacer uso del agua salobre y contaminada por desechos y muertos, causándoles enfermedades infecciosas por transmisión hídrica y disenterías. En otras palabras, tales enfermedades favorecieron también la victoria de los conquistadores.

Ayuda a comprender el efecto sanitario del corte de agua potable durante el asedio lo que escribió Hernán Cortés sobre cómo era el abastecimiento de agua potable a la ciudad de Tenochtitlán:

“Hay en esta ciudad muchas casas muy buenas y muy grandes, y la causa de haber tantas casas principales es que todos los señores de la tierra, vasallos del dicho Mutezuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen en ella cierto tiempo del año, y además de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen así mismo muy buenas casas. Todos ellos, además de tener muy grandes y buenos aposentamientos, tienen muy gentiles vergeles de flores de diversas maneras, así en los aposentamientos altos como bajos. Por la una calzada que a esta gran ciudad entra vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos como un estado, y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se sirven y beben todos. El otro, que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y porque el agua ha de pasar por los puentes a causa de las quebradas por donde atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales tan gruesas como un buey, que son la lengua de las dichas puentes, y así se sirve toda la ciudad.

Traen a vender el agua por canoas por todas las calles, y la manera de cómo la toman del caño es que llegan las canoas debajo de los puentes, por donde están las canales, y de allí hay hombres en lo alto que hinchen las canoas, y les pagan por ello su trabajo. […]”.[25]

3. ASPECTOS CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS DE NUEVA ESPAÑA EN LAS CARTAS DE RELACIÓN, DE HERNÁN CORTÉS

Aunque las Cartas de Relación, son principalmente informes políticos, jurídicos y militares a Carlos V, consideramos que el tiempo de conquista fue también tiempo de descubrimiento. Aquí, comentamos páginas de ellas que tienen interés científico y tecnológico de una civilización floreciente distinta a las Antillas y Tierra Firme.

Las cartas segunda, tercera y cuarta se publicaron en España al poco tiempo de ser recibidas, siendo prohibida nueva publicación posterior en 1527. Estas cartas se tradujeron pronto a varias lenguas europeas, siendo la fuente primaria para que los europeos cultos supieran por primera vez de México. Hernán Cortés es considerado el primero y más importante divulgador de los nuevos descubrimientos de la franja central americana y contribuyó al conocimiento de Nueva España en el siglo XVI en Europa debido a las expediciones que organizó.[26]

En una conferencia conmemorativa del IV Centenario del Descubrimiento de América, se mencionaron plantas citadas por Hernán Cortés, entre ellas el cacao[27]. Y casi cien años después, se señaló que en las cinco cartas de relación citó un total de 21 plantas diferentes, de las cuales diecisiete son alimentos, dos son especias (ají y ajos) y las otras dos son el algodón y el ánime. El maíz es citado frecuentemente en la segunda y quinta carta de relación, ya que fue el alimento principal. Sin embargo, fue el cacao la planta más citada, siendo su información la primera conocida por los europeos.[28]

Hernán Cortés da noticias del cacao en la segunda y quinta carta de relación, es decir, en sus itinerarios hacia Tenochtitlán y la actual Honduras. En primer lugar, estando en la ciudad de Churultecal, a veinte leguas antes de llegar a Tenochtitlán, mencionó que había recibido cacao en forma de brebaje como obsequio de Moctezuma. Después, antes de describir Tenochtitlán, interesado en conocer los lugares de extracción del oro, dedica unas líneas al cacao como planta cultivada expresamente para el Emperador Carlos V en la provincia de Malinaltebeque. En sus palabras:

“Y porque allí, según los españoles que allá fueron me informaron, que hay mucho aparejo para hacer estancias para sacar oro, rogué al dicho Mutezuma que en aquella provincia de Malinaltebeque, porque era para ello más aparejada, hiciese una estancia para Vuestra Majestad y puso para ello tanta diligencia, que en dos meses que yo se lo dije, estaban sembradas sesenta hanegadas de maíz, diez de frijoles y dos mil de cacao, que es una fruta como almendras, que ellos venden molida y la tienen en tanto, que se trata por moneda en toda la tierra y con ella se compran todas las cosas necesarias en los mercados y otras partes. Y había cuatro casas muy buenas, en que la una, además de los aposentos, hicieron un estanque de agua y en él pusieron quinientos patos, que acá tienen en mucho, porque se aprovechan de la pluma de ellos y los pelan cada año y hacen ropas con ella y pusieron hasta mil quinientas gallinas, sin otros aderezos de granjerías, que muchas veces juzgadas por los españoles que las vieron, las apreciaban en veinte mil pesos de oro”.[29]

Como se ha dicho antes, el cacao es una planta cultivada. A la llegada de los españoles se cultivaba entre Colima y Papaloapán en México, hasta Nicaragua y Costa Rica. El nombre científico de la planta más frecuente es Theobroma cacao L.

En el itinerario hacia la gran ciudad lacustre de Tenochtitlán, a Hernán Cortés le debió impresionar el paisaje del volcán Popocatépetl (la montaña que fuma) y la montaña cercana Iztaccihuatl (la mujer blanca). La descripción que realizó es:

“Que a ocho leguas de esta ciudad de Churultecal están dos sierras muy altas y muy maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de lo alto de ellas si no la nieve, se parece. Y de la una, que es la más alta sale muchas veces, así de día como de noche, tan grande bulto de humo como una gran casa y sube encima de la sierra hasta las nubes, tan derecho como una vita, que, según parece, es tanta la fuerza con que sale que aunque arriba en la sierra andaba siempre muy recio el viento, no lo puede torcer. Y porque yo siempre he deseado de todas las cosas de esta tierra poder hacer a vuestra alteza muy particular relación, quise de ésta, que me pareció algo maravillosa, saber el secreto y envié a diez de mis compañeros, tales cuales para semejante negocio eran necesarios y con algunos naturales de la tierra que guiasen y les encomendé mucho procurasen de subir la dicha sierra y saber el secreto de aquel humo, de dónde y cómo salía. Los cuales fueron y trabajaron lo que fue posible para subirla y jamás pudieron, a causa de la mucha nieve que en la sierra hay y de muchos torbellinos que de la ceniza que de allí sale andan por la sierra y también porque no pudieron sufrir la gran frialdad que arriba hacía, pero llegaron muy cerca de lo alto y tanto que estando arriba, comenzó a salir aquel humo y dicen que salía con tanto ímpetu y ruido que parecía que toda la sierra se caía abajo y así se bajaron y trajeron mucha nieve y carámbanos para que los viésemos, porque nos parecía cosa muy nueva en estas partes a causa de estar en parte tan cálida, según hasta ahora ha sido opinión de los pilotos, especialmente, que dicen que esta tierra está en veinte grados, que es en el paralelo de la isla Española, donde continuamente hace muy gran calor. Y yendo a ver esta tierra, toparon un camino y preguntaron a los naturales de la tierra que iban con ellos, que para donde iba y dijeron que a Culúa y que aquél era buen camino y que el otro por donde nos querían llevar los de Culúa no era bueno y los españoles fueron por él hasta encumbrar las sierras, por medio de las cuales entre la una y la otra va el camino y descubrieron los llanos de Culúa y la gran ciudad de Temixtitan y las lagunas que hay en la dicha provincia, de que adelante haré relación a vuestra alteza y vinieron muy alegres por haber descubierto tan buen camino y Dios sabe cuánto holgué yo de ello.

Después de venidos aquellos españoles que fueron a ver la sierra y haberme informado así de ellos como de los naturales de aquel camino que hallaron, hablé a aquellos mensajeros de Mutezuma que conmigo estaban para guiarme a su tierra y les dije que quería ir por aquel camino y no por el que ellos decían, porque era más cerca. Y ellos respondieron que yo decía verdad que era más cerca y más llano y que la causa porque por allí no me encaminaban, era porque habíamos de pasar una jornada por tierra de Guasucingo, que eran sus enemigos, porque allí no teníamos las cosas como por las tierras del del dicho Mutezuma y que pues yo quería ir por allí, que ellos proveerían cómo por la otra parte saliese bastimento al camino, y así nos partimos con harto temor de que aquéllos quisieren perseverar en hacernos alguna burla. Pero como ya habíamos publicado ser allá nuestro camino no me pareció fuera bien dejarlo ni volver atrás, porque no creyesen que falta de ánimo me lo impedía”.[30]

 

La Figura 5 ilustra la descripción anterior. No se llegó hasta la boca del volcán porque estaba en erupción, lo cual se consiguió en otra ascensión, posterior a la conquista, realizada excepcionalmente para recoger azufre, necesario para la fabricación de pólvora.[31] Otra ilustración interesante figura en un trabajo de Miguel Rodríguez Cancho,[32] en la que se puede apreciar la planta maguey formando parte de la vegetación, de la que trataremos más adelante. El puerto entre los volcanes  por el que Hernán Cortés y los suyos pasaron al valle de México se conoce como Paso de Cortés.

Figura 5 (1)

Figura 5. Cuadro del Santuario de Nuestra Señora de los Remedios de Cholula, Puebla, y volcán Popocatépetl, expuesto en la Exposición Itinerario de Hernán Cortés. Fotografía autorizada a los autores de este trabajo, 23.04.2015.

Aspectos conexos con la Historia Natural, la Medicina y la Tecnología figuran en la descripción de la ciudad de Tenochtitlán que Hernán Cortés hace con admiración en la Segunda Carta de Relación. En los párrafos que siguen incluimos alguna aclaración que consideramos necesaria entre corchetes:

 

“Porque para dar cuenta, muy poderoso señor, a vuestra real excelencia, de la grandeza, extrañas y maravillosas cosas de esta gran ciudad de Temixtitan, del señorío y servicio de este Mutezuma, señor de ella, y de los ritos y costumbres que esta gente tiene, y de la orden que en la gobernación, así de esta ciudad como de las otras que eran de este señor, hay, sería menester mucho tiempo y ser muchos relatores y muy expertos; no podré yo decir de cien partes una, de las que de ellas se podrían decir, mas como pudiere diré algunas cosas de las que vi, que aunque mal dichas, bien sé que serán de tanta admiración que no se podrían creer, porque los que acá con nuestros propios ojos las vemos, no las podemos con el entendimiento comprender. Pero puede vuestra majestad ser cierto que si alguna falta en mi relación hubiere, que será antes por corto que por largo, así en esto como en todo lo demás de que diere cuenta a vuestra alteza, porque me parecía justo a mi príncipe y señor, decir muy claramente la verdad sin interponer cosas que la disminuyan y acrecienten.

Antes de que comience a relatar las cosas de esta gran ciudad y las otras que este capítulo deje, me parece, para mejor se puedan entender, que débese decir de la manera de México, que es donde está el principal señorío de Mutezuma. La cual dicha provincia es redonda y está cerca toda cercada de muy altas y ásperas sierras, y lo llano de ella tendrá en torno hasta setenta leguas, y en el dicho llano hay dos lagunas que casi la ocupan todo, porque tienen canoas en torno más de cincuenta leguas. Y la una de estas dos lagunas es de agua dulce, y la otra, que es mayor, es de aguas saladas; divídelas por una parte una cuadrilla pequeña de cerros muy latos que están en medio de esta llanura, y al cabo se van a juntar las dichas lagunas en un estrecho de llano que entre estos cerros y las sierras altas se hace. El cual estrecho tendrá un tiro de de ballesta, y por entre una laguna y la otra, y las ciudades y otras poblaciones que están en las dichas lagunas, contratan las unas con las otras en sus canoas por el agua, sin necesidad de ir por la tierra. Y porque esta laguna salada grande crece y mengua por sus mareas según hace la mar todas las crecientes, corre el agua de ella a la otra dulce tan recio como si fuese caudaloso río, y por consiguiente a las menguantes va la dulce a la salada.

Esta gran ciudad de Temixtitan está fundada en esta laguna salada, y desde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquier parte que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tienen cuatro entradas, todas de calzada hecha a mano, tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo las principales, muy anchas y muy derechas, y algunas de éstas y todas las demás son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua, por la cual andan en sus canoas, y todas las calles de trecho en trecho están abiertas por donde atraviesa el agua de las unas a las otras, y en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas hay sus puentes de muy anchas y muy grandes vías, juntas y recias y bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la ciudad edificada de la manera que digo, y quitadas las puentes de las entradas salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiéramos salir a la tierra; luego que entré en la dicha ciudad di mucha prisa en hacer cuatro bergantines, y los hice en muy breve tiempo, tales que podían echar trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos cada vez que quisiésemos.

Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuos mercados y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo; donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vituallas, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas. Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, garcetas, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, búharos, águilas, halcones, gavilanes y cernícalos; y de algunas de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabezas y pico de uñas.

Venden conejos, liebres, venados, y perros pequeños, que crían para comer, castrados. Hay calle de herbolarios, donde hay todas las raíces y yerbas medicinales que en la tierra se hallan. Hay casas como de boticarios donde se venden medicinas hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casas como de barberos, donde lavan y rapan las cabezas. Hay casas donde dan de comer y beber por precio. Hay hombres como los que llaman en Castilla ganapanes, para traer cargas. Hay mucha leña, carbón [carbón vegetal], braseros de barro y esteras de muchas maneras para camas, y otras más delgadas para asiento y para esterar salas y cámaras. Hay todas las maneras de verduras que se hallan, especialmente cebollas, puerros, ajos, mastierzo, berros, borrajas, acederas y cardos y tagarninas. Hay frutas de muchas maneras, en que hay cerezas, y ciruelas, que son semejantes a la de España. Venden miel de abeja y cera y miel de cañas de maíz, que son tan melosas y dulces como las de azúcar, y miel de unas plantas que llaman en las otras islas maguey [metl en náhuatl y maguey, pitera o pita en español], que es muy mejor que arrope, y de estas plantas hacen azúcar y vino, que asimismo venden. Hay a vender muchas maneras de hilados de algodón de todos los colores, en sus madejicas, que parece propiamente alcaicería de Granada en las sedas, aunque esto otro es en mucha mayor cantidad. Venden colores para pintores, cuantos se puede hallar en España, y de tan excelentes matices cuanto pueden ser. Venden cueros de venado con pelo y sin él; teñidos, blancos y de diversos colores. Venden mucha loza en gran manera muy buena, venden muchas vasijas de tinajas grandes y pequeñas, jarros, ollas, ladrillos y otras infinitas maneras de vasijas, todos de singular barro, todas o las más, vidriadas y pintadas de singular barro, todas o las más, vidriadas y pintadas.

Venden mucho maíz en grano y en pan, lo cual hace mucha ventaja, así en el grano como en el sabor, a todo lo de las otras islas y tierra firma. Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. Venden mucho pescado fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos de gallinas y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra, que además de las que he dicho son tantas y de tantas calidades, que por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y aun por no saber poner los nombres, no las expreso. Cada género de mercaduría se vende en su calle, sin que entremetan otra mercaduría ninguna, y en esto tienen mucho orden. Todo lo venden por cuenta y medida, excepto que hasta ahora no se ha visto vender cosa alguna por peso.

Hay en esta gran plaza una gran casa como de audiencia, donde están siempre sentadas diez o doce personas, que son jueces y libran todos los casos que en el dicho mercado acaecen, y mandan castigar los delincuentes. Hay en la dicha plaza otras personas que andan continuo entre las gente, mirando lo que venden; y se ha visto quebrar alguna que estaba falsa”.[33]

 

En particular, en relación con la sanidad se puede observar que Hernán Cortés menciona que en la calle de herbolarios hay una gran cantidad y variedad de raíces e hierbas medicinales, y casas parecidas a las boticas, donde se venden medicinas, las cuales no compara con las de España.

A los párrafos comentados siguen otros referentes a aspectos religiosos de los mexicas, al abastecimiento de agua potable a Tenochtitlán, que fue cortado durante el asedio a esta ciudad, como hemos mencionado antes (subapartado 2.2), etcétera.

 

 

  1. CONOCIMIENTOS NOVOHISPANOS CONEXOS CON LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN EL PRIMER RETORNO DE HERNÁN CORTÉS A ESPAÑA  

 

Tras el descubrimiento, conquista e inicial colonización de México, Hernán Cortés retornó a la España de Carlos V. En la Corte se quería que retornase y él también quería retornar por asuntos diversos, pero temerosos de que desobedeciera si el llamamiento lo hacía el Rey, se acordó que fuese el obispo de Osma, que presidía el Consejo Supremo de Indias, quien le enviara una carta bien tejida de lisonjas, y así se la mandó.[34] El viaje lo preparó minuciosamente; dejó en manos la gobernación a Alonso de Estrada y zarparon dos buques del puerto de Veracruz a mediados de abril de 1528 y llegaron a España el 27 de mayo de 1528, alojándose en el Monasterio de La Rábida.[35]

La arribada fue cerca de Palos de la Frontera (Huelva) tras una travesía relativamente rápida (poco más de 40 días). En esta villa colombina, su paisano y muy leal Gonzalo de Sandoval murió a los pocos días, siendo enterrado en el Monasterio de la Rábida. Después del entierro, inició el itinerario hasta la villa de Monzón (Huesca), a donde había llegado Carlos V el 30 de mayo de 1528 para la celebración de Cortes.[36]

Consultada la biografía publicada por Ramos Pérez[37], Hernán Cortés fue de Palos a Sevilla, en donde fue atendido por el duque de Medina Sidonia, y siguió a Guadalupe (Cáceres), Toledo, Madrid y Monzón (Huesca), a donde pudo llegar en junio de 1528. Tras ser recibido por primera vez por Carlos V y pasar sus pretensiones a la consideración del Consejo de Indias, cuyos miembros estaban casi todos presentes en la villa aragonesa, regresó con la Corte a Toledo ya avanzado el mes de octubre de ese año, en donde permaneció. En Toledo se entrevistó de nuevo con Carlos V, entrevista que debió tener lugar en noviembre de ese año, en la que fue nombrado in voce marqués. En el año siguiente, Carlos V parte hacia Zaragoza y Barcelona, nombrándole Marqués del Valle de Oaxaca en Barcelona el 6 de julio de 1529, el más alto título de nobleza al que podía aspirar, con la merced otorgada de veintitrés mil vasallos, y se le refrenda el nombramiento de Capitán General de Nueva España, distinción más bien honorífica. Desde Barcelona, Carlos V embarcó en ese mes con rumbo a Italia para ser coronado  definitivamente emperador del Sacro Imperio Germánico (el 23 de octubre de 1520 había recibido en Aquisgrán la corona de emperador electo) y Hernán Cortés pasó a Madrid, para que los del Consejo de Indias cumplieran todo.

Siguiendo la biografía publicada por Mira Caballos,[38] Hernán Cortés había retornado a España viudo de Catalina Suárez Marcayda desde 1522. En España, además de visitar Medellín, en cuyo convento de San Francisco (hoy inexistente) estaba enterrado su padre, fallecido poco antes de desembarcar en Palos, viajó a Guadalupe, en donde estuvo algún tiempo. A Guadalupe llegó desde Madrid su primo Francisco Núñez, procurador, y siguió a Toledo, en donde estuvo con seguridad el 20 de junio de 1528. En Toledo no estaba Carlos V; estaba en Monzón, como hemos mencionado en el párrafo anterior, y hasta allí viajó. A mediados de abril del año siguiente, contrajo nuevo matrimonio en la villa de Béjar (Salamanca) con Juana de Arellano y Zúñiga, hija del Conde de Aguilar, con quien lo había pactado el padre de Hernán Cortés. Y tras solucionar asuntos de herencia en Extremadura durante este año, pasó a Sevilla comenzado el año 1530, en donde estuvo algún tiempo hospedado en el palacio de los Duques de Medina Sidonia hasta embarcar con su nueva esposa y con su madre con destino a Nueva España; la comitiva formada por unas trescientas personas arribó a Nueva España el 15 de julio de 1530, pasando a residir en Cuernavaca.

Referidos estos datos imprescindibles del retorno de Hernán Cortés a España, ya que hay confusiones e imprecisiones en gran parte de la bibliografía cortesiana, añadimos que proporcionó conocimientos directos o indirectos del imperio descubierto, conquistado e inicialmente colonizado durante su estancia en España.

 

4.1. Juego de pelota precortesiano traído por Hernán Cortés a España

Con Hernán Cortés llegó el caucho al Viejo Mundo en su primer retorno a España, es decir, el ulli o caucho natural de Nueva España, usado en la vida cotidiana, rituales y medicina. De ello, y de su estancia en Guadalupe camino de la Corte, hemos tratado ampliamente en nuestro libro sobre el caucho (Figura 6).

Figura 6 (1)

Figura 6. Portada del libro Páginas extremeñas sobre el caucho. Fotografía de los autores del mismo.

El juego de pelota fue observado por Hernán Cortés en Nueva España, juego que debió impresionarle pues con él vinieron jugadores mexicas expertos para exhibirlo en España. Y es muy probable que estuviese familiarizado con los usos del caucho preparado a partir del látex de los árboles cauchíferos. El árbol cauchífero novohispano se denomina científicamente Castilla elastica Cerv., en honor del insigne boticario, botánico y químico científico Vicente Cervantes Mendo (Ledrada, Salamanca, 1758 – México, 1829), vinculado con Extremadura.[39]

El alemán Cristoph Weiditz, artista polifacético (escultor, medallista, dibujante, acuarelista y editor) realizó numerosas láminas con textos en alemán en la España de 1529, que iba camino de convertirse en el centro del mundo. En la lámina XXIII figura un retrato de Hernán Cortés y la lámina XXIV corresponde a la exhibición del juego de pelota en Toledo ante Carlos V. El autor, impresionado por el juego exhibido, escribió que no lo habían visto nunca los europeos.[40]

Los apuntes del juego de pelota se debieron tomar estando Carlos V en Toledo, antes de partir hacia Zaragoza, Barcelona y Roma. Y antes del casamiento de Hernán Cortés con la mencionada Juana de Arellano y Zúñiga, pues ausente Carlos V de Toledo, consta en una real cédula fechada en Toledo el 5 de abril de 1529, que no firma el rey, que Hernán Cortés, marqués del Valle, va a casarse a la villa de Béjar, y que de allí llevará a su esposa a la ciudad de Sevilla, para embarcar a Nueva España.[41]

En la Figura 7, se puede observar parte de la cancha de Chichén Itzá, una de las grandes ciudades mayas y centro de culto y peregrinación más grande de la península de Yucatán, hoy de interés turístico bien conocido; la cancha de juego es una de las más grandes de Mesoamérica. Y en la Figura 8 se muestra la exhibición del juego de pelota precortesiano.

Figura 7

Figura 7. Vista parcial de la cancha de juego de pelota de Chichén Itzá. Fotografía de los autores, 14.07.2015.

Figura 8 (1)

Figura 8. Exhibición del juego de pelota de Nueva España en España. Fotografía de los autores en el libro Páginas extremeñas sobre el caucho, pág. 128.

El dibujo del juego de pelota y las palabras de Cristoph Weiditz son un referente de la llegada del caucho a Europa. El hecho es importante porque significa que desde el primer retorno de Hernán Cortés a España ambos mundos comenzaron a compartir la historia del caucho, material importante del pasado y del mundo global actual. En otras palabras, es erróneo atribuir al científico francés Charles Marie de la Condamine la introducción del caucho en Europa al regresar de la Expedición Geodésica Hispano-Francesa (1734-1743).

4.2. Publicaciones de dos humanistas informados por Hernán Cortés  

El ya mencionado Marineo Sículo, dice en la introducción de la biografía sobre Hernán Cortes lo que sigue:

“Deseando mucho escribir las cosas nuevas y admirables que don Fernando Cortés en nuestros tiempos ha hecho, dignas todas de gran loor y que quedan en perpetua memoria de los hombres, busco nuevo estilo y manera de escribir y nueva orden de loor. Pero a la verdad, aunque mucho lo procuro, no lo hallo. Porque ni yo (contestando la verdad) y por ventura los otros que en estilo e ingenio me hacen ventaja, podemos con nuestro decir igualar a las novedades y grandezas de sus hechos. Con los cuales don Fernando Cortés no sólo mereció título de marqués, más aun también título y corona de rey. Oh varón felicísimo y muy digno de nuevas maneras y título de honras. Y que tal que aunque todos los escritores se junten a loarlo, nunca será loado cuanto merece. Al cual ninguno de los capitanes pasados, ni a los presentes se puede comparar. Porque los loores y guía de todos los príncipes, y los excelentes y claros hechos de todos los capitanes ha excedido, ha oscurecido y casi muerto, con esfuerzo y virtud admirable, con ánimo nunca vencido, y lealtad muy limpia. Maravillábamos hasta aquí de los trabajos hechos de Hércules, subidos y ensalzados en fama más por el fabuloso y gracioso decir de los poetas, que por la verdad que en ellos hubo […]. Más don Fernando Cortés, hombre que a nuestro siglo ha dado grande honra y gloria, y con razón se debe a todos anteponer […]”.

 

Y al final, al tratar de las costumbres y ceremonias de los indios, tiene información sobre el aprovechamiento de la planta denominada metl en náhuatl, que en español recibe los nombres de maguey, pitera o pita, así como información zoológica breve:

 

“Finalmente, por todas aquellas regiones que son de la Nueva España comúnmente se emborrachan todos y hacen vino de un árbol grande que llaman Methle, el cual es semejante al árbol que en España se llama tavira. De este árbol los indios sacan unas cuerdas que son como de cáñamo, de las cuales se visten y calzan. Sacan también miel y azúcar, y las hojas comen guisadas en los hornos. De la cual vianda viven entre ellos y se mantienen muchas gentes, y de las hojas secas se aprovechan en lugar de leña. Hay también en todas aquellas regiones muchos animales de cuatro pies en los montes, como son leones, osos, tigres, ciervos y otros menores como liebres y conejos. Hay asimismo muchas maneras de aves, salvo perdices que (según dicen) nunca allá fueron vistas”.

Con precisión, el metl es una especie de la familia Agave, género Fourcroya (centro de origen está en los Andes ecuatorianos); es la especie Agave fourcroydes Lemaire. Y el maguey pertenece al género mencionado y al género Agave (centro de origen en México y sur de los Estados Unidos de América). Ambos géneros estaban muy extendidos en América a la llegada de los españoles. Las especies más habituales son Agave sisalona Perrine, la ya citada Agave fourcroydes Lemaire, Agave rigida Mill y Agave cocui Trelease.[42]

Otro hombre docto que recibió información de Nueva España durante el retorno de Hernán Cortés fue Francisco López de Gómara (Gómara, Soria 1511 – Gómara, Soria, 1562).[43] Este humanista español, clérigo de pluma poco recatada en la censura, aunque no estuvo en América, es autor de la obra Historia de las Indias y de la Conquista de México, publicada por primera vez en Zaragoza en 1552, reeditada en la misma ciudad y en Medina del Campo (Valladolid) al año siguiente. No hubo más ediciones en castellano porque fue prohibida por el entonces príncipe Felipe (después Felipe II) el 17 de noviembre de 1553. En cambio, fue traducida y editada dieciséis veces fuera de la Monarquía Hispánica.[44] En particular, además de proporcionar datos biográficos de Hernán Cortés, la obra contiene en su segunda parte (Conquista de México) numerosos datos de Historia Natural novohispana.

Sobre la venida de Hernán Cortés a España, que vivió López de Gómara, escribió un capítulo. Claramente se puede observar que fue la carta de fray García de Loaisa, que era entonces obispo de Osma, presidente del Consejo de Indias y confesor del Emperador, equivalente a una orden de Carlos V, la que debió influir decisivamente para iniciar los preparativos para retornar a España. Al leer el párrafo que sigue, advertimos que no precisa el lugar del desembarco y que da el dato erróneo a finales del año 1528; fue en Palos en la primavera de ese año.

“Como Alonso de Estrada gobernaba por la sustitución de Marcos de Aguilar, según el Emperador mandó, le pareció a Cortés que no habría orden de volver a él el cargo, pues su majestad aquello proveyó, si no iba él a negociarlo, y estaba muy afligido; y aunque pensaba estar sin culpa, no se le cocía el pan, porque tenía muchos adversarios en España, y de malas lenguas y poco favor, que en ausencia era como nada. Así que acuerda venir a Castilla a muchas cosas muy importantes a él principalmente. Ellas eran muchas, y diré de algunas. A casarse por tener hijos y mucha edad; a parecer delante del Rey con la cara descubierta, y a darle cuenta y razón de la mucha tierra y gente que había conquistado y en parte convertido, e informarle de palabra de la guerra y disensiones entre los españoles de México, temiéndose que no le habrían dicho la verdad; a que le hiciese mercedes conforme a sus servicios y méritos, y le diese algún título para que no se le igualasen todos; a dar ciertos capítulos al Rey, que tenía pensados y escritos sobre la buena gobernación de aquella tierra, que eran muchos y provechosos. Estando en este pensamiento le llegó una carta de fray García de Loaisa, confesor del Emperador y presidente de Indias, que después fue cardenal, en la cual le invitaba con muchos ruegos y consejos a venir a España a que le viese y conociese su majestad, prometiéndole su amistad e intercesión. Con esta carta apresuró la partida, y dejó de enviar a poblar el río de las Palmas, que está más allá de Pánuco, aunque tenía ya dispuesto el camino, y despachó primero doscientos españoles y sesenta de a caballo con muchos mexicanos a tierra de los chichimecas, para si era buena, como le decían, y rica en minas de plata, poblasen en ella, y si no los recibían de paz, hiciesen la guerra y cautivasen para esclavos, pues son gente bárbara. Escribió a Veracruz que le preparasen dos buenas naos, y envió a ello delante a Pero Ruiz Esquivel, un hidalgo de Sevilla; mas no llegó allá, que al cabo de un mes le hallaron enterrado en una isleja de la laguna, con una mano fuera de ella, comida de perros o aves; estaba en calzas y jubón, y tenía una sola cuchillada en la frente. Nunca apareció un negro que llevaba, ni dos barras de oro ni la barca, ni los indios, ni se supo quién le mató ni por qué. Hizo Cortés inventario de su hacienda mueble, que le valoraron en doscientos mil pesos de oro; dejó como gobernadores de su estado y mayordomos al licenciado Juan Altamirano, pariente suyo, a Diego Docampo, y a un tal Santa Cruz. Abasteció muy bien dos navíos, dio pasaje y matalotaje franco a cuantos entonces pasaron; embarcó mil quinientos marcos de plata, y veinte mil pesos de buen oro, y otros diez mil de oro de ley, y muchas joyas riquísimas. Trajo consigo a Gonzalo de Sandoval, Andrés de Tapia, y otros conquistadores de los más principales y honrados. Trajo un hijo de Moctezuna, y otro de Maxixca, ya cristianos, y por nombre Don Lorencio, y muchos caballeros y señores de México, Tlaxcallan y otras ciudades. Trajo ocho volteadores de palo, doce jugadores de pelota, y algunos indios e indias muy blancos, y otros enanos, y otros contrahechos. Y además de todo esto, traía para ver, tigres, alcatraces, un aiotochtli, animal que enseña o embolsa a sus hijos para comer; cuya cola, según las indias, ayuda mucho a parir a las mujeres, y para dar, gran número de mantas de pluma y pelo, abanicos, rodelas, plumajes, espejos de piedra, y cosas así. Llegó a España a fines del año de 1528, estando la corte en Toledo. Llenó todo el reino de su nombre, y todos le querían ver”.[45]

López de Gómara dedicó capítulos enteros al volcán Pococatépetl y al metl, escribiendo sobre esta planta:

“El metl es un árbol que unos llaman maguey y otros cardón; crece más de dos estados de altura, y en grueso cuanto un muslo de hombre. Es más ancho de abajo que de arriba, como el ciprés. Tiene unas cuarenta hojas, cuya forma parece de teja, pues son anchas y acanaladas, gruesas al nacimiento, y terminan en punta. Tienen una especie de espinazo, grueso en la curva, y van adelgazando la halda. Hay tantos árboles de éstos que son allí como aquí las vides. Lo plantan, y echa espiga, flor y simiente. Hacen lumbre, y muy buena ceniza para lejía. El tronco sirve de madera, y la hoja de teja. Lo cortan antes de que crezca mucho; y engorda mucho la cepa. La excavan por la parte de dentro, donde se recoge lo que llora y destila, y aquel licor es luego como arrope. Si lo cuecen algo, es miel; si lo purifican, es azúcar; si lo destemplan es vinagre; y si le echan la ocpatli, es vino. De los cogollos y hojas tiernas hacen conserva. El zumo de las pencas asadas, caliente, exprimido sobre llaga o herida fresca, sana y encora pronto. El zumo de los cogollitos y raíces, revuelto con jugo de ajenjos de aquellas tierras, cura la picadura de víbora. De las hojas de este metl hacen papel, que corre por todas partes para sacrificios y pintores. Hacen asimismo alpargatas, esteras, mangas de vestir, cinchas, jáquimas, cabestros y finamente son cáñamo y se hilan. Las púas son tan fuertes, que las hincan en otra madera, y tan agudas, que cosen con ellas como con agujas cualquier cuero, y para coser sacan con la púa la veta, o hacen como lezna o punzón. Con estas púas se punzan los que se sacrifican, según muchas veces tengo dicho, porque no se rompen y despuntan en la carne, y porque, sin hacer gran agujero, entran cuanto es menester. ¡Buena planta, que de tantas cosas sirve y aprovecha al hombre!”[46]

Esta descripción sugiere varias transformaciones físicas y químicas. A título de ejemplo, mediante la combustión del metl utilizaban la energía (calor y luz) de tal reacción exotérmica y aprovechaban las cenizas resultantes para la preparación de lejía, es decir, la disolución acuosa del carbonato de sodio de la planta.

López de Gómara escribió juego de pelota, sin mencionar la exhibición de tal juego en España. De hemos tratado en nuestro libro sobre el caucho; aquí solo señalamos que utilizó la palabra ulli para el árbol cauchífero novohispano, que dice es de tierras calientes, y ullamaliztli para la pelota hecha de su látex.[47]

Entre las plantas mencionadas por Hernán Cortés no podían faltar algunas líneas sobre el cacao, al que denomina también cacauatl en náhuatl. Sobre esta planta cultivada, la más citada por Hernán Cortés, López de Gómara escribió:

“No tenían moneda, teniendo mucha plata, oro y cobre, y sabiéndolo fundir y labrar, y contratando mucho en ferias y mercados. Su moneda usual y corriente es el cacauatl o cacao, el cual es una especie de avellanas largas y amelonadas; hacen de ella vino, y es el mejor, y no emborracha. El árbol no fructifica sin compañero, como las palmas; pero en llevando fruta, se le puede quitar sin daño; echa la fruta en racimos como dátiles; requiere tierra caliente, pero no demasiado”.[48]

 

Finalmente, destacamos otro capítulo dedicado a cómo contribuyó Hernán Cortés al enriquecimiento de Nueva España:

 

“No le parecía a Cortés que la gloria y la fama de haber conquistado la Nueva España con los otros reinos estaba cumplida, si no la pulía y fortificaba […]. Envió por vacas, puercas, ovejas, cabras, asnas y yeguas a las islas de Cuba, Santo Domingo, San Juan de Boriquen y Jamaica, para casta. Entonces y aún antes, vedaron la saca de caballos en aquellas islas, especialmente en Cuba; para carne, leche, lana y corambre, y para carga, guerra y labor. Envió por cañas de azúcar, moreras para seda, sarmientos y otras plantas a las mismas islas, y a España por armas, hierro, artillería, pólvora, herramientas y fraguas, para sacar hierro, y por cuescos, pepitas y simientes, que salen vanas en las islas. Labró cinco piezas de artillería, dos de las cuales eran culebrinas, a mucha costa, por haber poco estaño y muy caro. Compró los platos de ello a peso de plata, y lo sacó con gran trabajo en Tacho, a veintiséis leguas de México, donde había unas piececitas de ello como de moneda, y hasta sacándolo se halló vena de hierro, que le alegró mucho. Con estas cinco y con las que comprara en la almoneda de Juan Ponce de León y de Pánfilo de Narváez, tuvo treinta y cinco tiros de bronce y setenta de hierro colado, con lo que fortaleció a México, y después le llegaron más de España, con arcabuces y cóseteles. Hizo asimismo buscar oro y plata por todo lo conquistado, y se hallaron muchas y ricas minas, que hincharon aquella tierra y ésta, aunque costó la vida de muchos indios que llevaron a las minas por fuerza y como esclavos. Pasó el puerto y descargadero que hacían las naos en Veracruz, a dos leguas de San Juan de Ulúa, en un estero que tiene una ría para barcas y es más seguro, y mudó allí a Medellín, donde ahora se hace un gran muelle para seguridad de los navíos, y puso casa de contratación, y allanó el camino de allí a México para la recua que lleva y trae las mercaderías”.[49]

5. LA PRIMERA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA A AMÉRICA (1571-1577): ANTECEDENTES CORTESIANOS EN LAS OBRAS DE FRANCISCO HERNÁNDEZ

El descubrimiento de América abrió la posibilidad del descubrimiento científico de una nueva naturaleza y una nueva medicina. En una conferencia pronunciada en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid el 18 de abril de 1892 con motivo de la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América,[50] consta que Cristóbal Colón pidió que fueran hombres doctos a estudiar aquella tierra, petición recogida en nuestro libro sobre el caucho.[51]

El conocimiento de América como necesidad de estado fue un hecho durante el reinado de Carlos V. Establecido el Consejo de Indias oficialmente en 1524, surgido como escisión de una parte del antiguo Consejo de Castilla (al que estaban vinculadas las Indias), comenzó el objetivo fundamental para la Corona, o más bien para García de Loaisa (presidente) y Francisco de los Cobos (secretario), de recoger información sistemática sobre América. Mediante provisión de 5 de abril de 1528 dirigida a Nuño de Guzmán y, en general, a la primera audiencia de México, se pedía información colegiada, fundamentada en documentos y/o en el testimonio de testigos fidedignos españoles o indígenas (principalmente de éstos) sobre descripción cosmográfica y topográfica de la tierra, censo aproximado de habitantes y censo de los recursos mineros. Desgraciadamente, la accidentada historia de la Primera Audiencia de México y el turbulento estilo de Nuño de Guzmán no contribuyeron. La petición fue reiterada a la Segunda Audiencia de México y a su presidente, Sebastián Ramírez de Fuenleal. La Descripción de la Nueva España se terminó y envió el 5 de julio de 1532, no llegando a la Corte hasta marzo de 1533. La información se consideró insuficiente y el 19 de diciembre de 1533 se volvieron a emitir cédulas ordenando obtener más y mejor información de Nueva España y de otros territorios, incluyendo información gráfica. A todo ello, siguió la actividad del Consejo de Indias durante el reinado de Carlos V, cuyo nuevo presidente fue Luis Hurtado de Mendoza, Marqués de Mondéjar, en 1546.[52]

Antes de la Primera expedición científica a América (1571-1577), se había transferido a Europa información sobre Historia Natural del Nuevo Mundo, con interés en torno al uso medicinal de sus plantas, animales y minerales. Al mismo tiempo, se estaba intentando integrar la Geografía del Nuevo Mundo en la versión de Ptolomeo.[53]

A mediados del siglo XVI solamente se habían difundido entre los médicos y farmacéuticos europeos un número reducido de productos americanos, como se refleja en la traducción comentada a la Materia médica, de Dioscórides, que publicó Andrés Laguna en 1555. Se puede hablar de una etapa de primera noticias y descripciones (1492-1553), en la que hicieron aportaciones Cristóbal Colón, Hernán Cortés y otros. A esta etapa siguió otra, la de los estudios científicos de los médicos y naturalistas Nicolás Monarde y Francisco Hernández; ambos tienen en común que se formaron inicialmente en la Universidad de Alcalá de Henares y que realizaron sus estudios experimentales casi simultáneamente durante los años sesenta y setenta del siglo XVI. El primero, desde un punto de vista de la farmacognosia y terapéutica, es autor del libro Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, cuyas tres partes aparecieron entre 1565 y 1574 redactadas sin moverse de Sevilla, en el que trata de casi un centenar de nuevas medicinas. El segundo, comisionado por Felipe II, estudió casi todo el virreinato de Nueva España en la década de los setenta del siglo XVI desde un punto de vista principalmente botánico, aunque anotó las aplicaciones medicinales; escribió sobre más de tres mil plantas y sobre numerosos animales y vegetales. Las aportaciones de ambos tuvieron una difusión diferente; los libros de Nicolás Monarde fueron muy difundidos, mientras que nada se publicó en vida de Francisco Hernández.[54]

Felipe II había ordenado reunir plantas útiles para la Medicina en el Jardín Botánico de Aranjuez, procedentes de España y de ambas Indias.[55] En su época, a finales de los años sesenta y comienzo de los setenta del siglo XVI se organiza una política destinada a obtener el máximo control y los máximos beneficios de las tierras americanas, considerándose imprescindible el mejor y máximo conocimiento de ellas[56]. Esto motivó la primera expedición científica mundial, dirigida por Francisco Hernández, nombrado Protomédico de Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano.[57], es decir, el protomédico con la jurisdicción más extensa.

Así pues, hasta el reinado de Felipe II no se atendió la petición de Cristóbal Colón de que fueran hombres doctos a estudiar aquella tierra. En otras palabras, transcurridos más de cincuenta años del descubrimiento y conquista del mundo novohispano por Hernán Cortés se realizó la Primera Expedición Científica a América (1571-1577), cuyo resultado fue el descubrimiento científico de lo que entonces era Virreinato de la Nueva España, único virreinato que pudo investigar, siendo director de tal expedición, es decir, investigador principal, el gran científico, médico y naturalista toledano, Francisco Hernández.[58]

Sobre Francisco Hernández se ha sabido relativamente poco durante siglos. En 1790, Casimiro Gómez Ortega, Director del Real Jardín Botánico de Madrid, escribió que nació en la provincia de Toledo, fue médico del Real Monasterio de Guadalupe en los años de 1555 y 1556, murió en Madrid en el 28 de febrero de 1587, y que se enterró en la Parroquia de Santa Cruz, habiendo dejado por testamentarios a su hijo Dr. Juan Hernández Caro, a Andrés Barahona, y a doña María Figueroa[59]. Posteriormente, se ha escrito mucho sobre su vida y obra; dos diccionarios prestigiosos publicados en 1983[60] y 2011[61] coinciden en dar como lugar de nacimiento Puebla de Montalbán (Toledo), como año de nacimiento 1517 y 1515, respectivamente, y como fecha de su muerte el 28 de enero de 1587.

De la vida y obra Francisco Hernández destacamos aquí que antes de ser comisionado, había estado en el prestigioso complejo de la cultura en general y de la Medicina y Cirugía en particular que en el pasado fue el Real Monasterio de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe y sus Reales hospitales, a cargo de la Orden de San Jerónimo, de los que fue médico. En Guadalupe, investigó practicando la cirugía, dirigiendo el famoso jardín botánico y explorando el entorno montañoso de las Villuercas. Los recuerdos de sus actividades de investigación pasaron con él América, estando reflejados algunos de ellos en su obra Historia natural de Cayo Plinio Segundo, la cual comenzó en España y continuó en el Virreinato de Nueva España; la experiencia previa y esta obra debieron influir para que el rey Felipe II le confiara la expedición científica.[62]

 

Como se puede observar en la orden que Francisco Hernández recibió con fecha 11 de enero de 1570, el objetivo principal de la expedición era llevar a cabo la Historia natural de todo el territorio americano en su relación con la Medicina; además, que ejerciera como protomédico. La orden recibida comienza así:

“La orden que vos el doctor Francisco Hernández, nuestro médico, habéis de tener y guardar en el oficio de nuestro protomédico general de las nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano en que os habemos proveído, y en las otras cosas que se os cometen tocantes a la historia de las cosas naturales que habéis de hacer en aquellas partes, es la siguiente:

Primeramente, que en la primera flota que de estos reinos partiere para la nueva España os embarquéis y vais a aquella tierra primero que a otra ninguna de las dichas Indias, porque se tiene relación que en ella hay más cantidad de plantas y yerbas y otras semillas medicinales conocidas que en otra parte.

Item, os habéis de informar dondequiera que llegareis de todos los médicos, cirujanos, herbolarios e indios y otras personas curiosas en esta facultad y que os pareciere podrán entender y saber algo, y tomar relación generalmente de ellos de todas las yerbas, árboles y plantas medicinales que hubiere en la provincia donde os hallareis.

Otrosí, os informareis qué experiencia se tiene de las cosas susodichas y del uso y facultad y cantidad que de las dichas medicinas se da y de los lugares adonde nacen y cómo se cultivan, y si nacen en lugares secos o húmedos, o acerca de otros árboles y plantas, y si hay especies diferentes de ellas; y escribiréis las notas y señales.

Item, de todas las cosas susodichas que pudiereis hacer experiencia y prueba la haréis, y de la que no, procuraréis de informaros de las personas susodichas, para que sabiendo y estando certificado de la verdad, las escribiréis de manera que sean bien conocidas, por el uso, facultad y temperamento de ellas.

De todas las medicinas o yerbas o sus simientes que viereis por aquellas partes y os parecieren notables, las haréis enviar acá, entendiendo que de las que así enviareis no las hay en estos reinos.

En lo que toca a la escritura que habéis de hacer de la dicha Historia, porque tenemos entendido que lo haréis como convenga, os lo remitimos a vos para que hagáis de ella como de vuestro buen juicio y letras se confía.

Item, cuando hubiereis concluido con lo que hubiere que hacer en la dicha Nueva España, os podréis partir de allí e iros a la provincia del Perú, donde proseguiréis las cosas arriba declaradas en lo que se os comete”.[63]

 

El resto de las instrucciones recibidas antes de partir se refieren al oficio de protomédico, cargo que ejerció relativamente poco.

No recibió inicialmente instrucciones acerca de la Geografía e Historia. Sin embargo, en los dos diccionarios referenciados anteriormente consta que al embarcar en Sevilla, en septiembre de 1570, a Francisco Hernández le acompaña su hijo Juan Hernández y el cosmógrafo portugués Francisco Domínguez. En nuestra opinión, se debió tomar la decisión de encargar también el estudio geográfico e histórico de América durante los meses anteriores, lo más probable es que influyera ya el cacereño Juan de Ovando (Cáceres, c.1515 – Madrid, 1575), quien desde el 7 de junio de 1567 hasta el 12 de agosto de 1571 cumplió el encargo de visitador del Consejo de Indias y luego fue su presidente desde el 29 de agosto de 1571 hasta su muerte.[64]

Francisco Hernández y los demás expedicionarios arribaron al puerto de Veracruz en febrero de 1571. El arribo debió ser antes del 19 de febrero de ese año, porque ese día presentó su nombramiento de Protomédico en México y el 25 de noviembre de 1570 lo había hecho en Santo Domingo. ¡Por fin llegaron a América hombre doctos comisionados oficialmente, un médico con formación específica naturalista para hacer la Historia natural del territorio y un geógrafo!, quienes siguieron hasta la capital del Virreinato de Nueva España casi medio siglo después el itinerario que había seguido Hernán Cortés hasta Tenochtitlán.

Las exploraciones del territorio realizadas por Francisco Hernández y otros (componentes de la expedición, pintores, escribientes, herbolarios, médicos indígenas y los mozos y acemileros) fueron cinco itinerarios: Exploración de la zona central (actuales estados de Moruelos, México, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo), Viaje al Mar Austral, Exploración de Oaxaca, Viaje a Michoacán y Viaje al Pánuco. Durante estas exploraciones interrogó para obtener información botánica medicinal y experimentó siempre que tuvo ocasión. Después de tales itinerarios, a partir de 1574 realizó experimentación clínica en el Hospital Real de San José,  dedicado a la población indígena, con capacidad para más de doscientos hospitalizados.[65]

Francisco Hernández informó a Felipe II y a Juan de Ovando sobre el curso de la expedición científica en el Virreinato de Nueva España. En 1576, muerto Juan de Ovando y requerido por Felipe II, le remitió dieciséis cuerpos de libro de la Historia natural, con dibujos e ilustraciones. Y al año siguiente, regresó a España con otros veintidós cuerpos de libros, figurando entre ellos la mencionada traducción de Plinio y el manuscrito latino De Antiquitatibus Novae Hispaniae, es decir, Antigüedades de la Nueva España, estructurado en tres libros, a los que sumó un cuarto libro titulado De Expugnatione Novae Hispaniae.

La gran obra manuscrita del docto médico y naturalista Francisco Hernández, cuyas vicisitudes hemos estudiado, quedó inédita durante su vida. Hay páginas sobre Hernán Cortés en ellas, de lo cual tratamos brevemente en los párrafos que siguen.

En 1926, se imprimió en México el manuscrito latino, considerándose como edición latina. Sesenta años después, la extremeña Ascensión Hernández, residente en México desde 1965, publicó una nueva edición (tercera edición en español), en la que atiende a lo que significó el encuentro del Renacimiento y la sabiduría indígena del siglo XVI[66]. De acuerdo con su editora, el primer libro de las Antigüedades es una miscelánea sobre geografía, costumbres, etcétera; el libro segundo está dedicado a la astrología, medicina, arte culinario y organización religiosa; y el libro tercero es una síntesis de la vida religiosa de los pueblos nahuas de la región central de México. En el Libro de la Conquista, como complemento, Francisco Hernández hace una síntesis acerca de los acontecimientos sucedidos entre los años 1519 y 1521 en buena parte de los que hoy es la República de México; el relato arranca cuando Hernán Cortés sale de la isla de Cuba en marzo de 1919 y termina con la estancia en la capital mexica y su posterior conquista, inclinando su narración a una gran empresa para la cristiandad y para España.

Añadimos que Francisco Hernández no menciona en el manuscrito de las Antigüedades, con su complemento final el Libro de la Conquista, que lo escribió por encargo del mencionado Juan de Ovando, justificando su redacción en el Proemio a Felipe II Óptimo Máximo, Rey de las España y de las Indias, considerando que lo que ofrece es una semilla de historia, es decir, una síntesis histórica:

 

“Aun cuando me hayas comisionado tan solo para la historia de las cosas naturales de este orbe, Sacratísimo Rey, y aunque el cargo de escribir sobre antigüedades, pueda considerarse como que no me pertenece, sin embargo, juzgo que no distan tanto de ella las costumbres y ritos de las gentes […] Pero yo, considerando la historia para la cual trabajo con empeño por tu clemencia y liberalidad y que sin esta parte no puede ser considerada concluida en todos sus números y buscando la claridad y recreo para los nuestros que viven en este mundo, y lo que es más, el esplendor tuyo y la conveniencia de estos indios, para lo cual consideraba de importancia que conocieras sus ritos y costumbres, me apliqué con cuanto esmero pude y cuidado para que no se considerase que había yo faltado completamente a esta parte y que no había echado algunos fundamentos a una fábrica que tal vez dilataré y aumentaré en los días futuros, Entre tanto, recibe, Sacratísimo Felipe, esta semilla de historia, cualquiera que sea, transmitida si no con la facundia que conviniera al menos con la que fue dada que conviniera al menos con la que fue dada por mi fe y afecto no común hacia tu Majestad; cuyo amplísimo imperio en gracia de la república cristiana, Cristo Óptimo Máximo, Señor de todos, se digne proteger y conservar largos años”.

 

Entre 1959 y 1984, el médico español Germán Somolinos D´Ardois, quien pasó a México al finalizar la Guerra Civil Española (1936-1939), realizó la publicación de los manuscritos de Francisco Hernández, con el título Obras Completas. En esta publicación hay también antecedentes de Hernán Cortés. A título de ejemplo, figura la primera descripción científica ilustrada de un árbol cauchífero, su producto y sus aplicaciones; denomina holquáhuitl al árbol cauchífero o árbol del olli, y goma a la al producto vegetal descubierto, identificándola con la materia prima famosa utilizada en la preparación de las pelotas del juego azteca llevado por Hernán Cortés a España. La descripción que sigue figura en nuestro libro sobre el caucho.

 

“Hay dos especies de este árbol. Una tiene tallos grandes, lisos, leonados y llenos de médula blanda, flores blancas, hojas muy grandes […]. La corteza es en ambas amarga, caliente en tercer grado y algo mucilaginosa; su cocimiento, que es la goma llamada por los indios holli, cura introducido las disenterías; y es tan elástica dicha goma, que conformada en esfera sirve como pelota de mano o de las llamadas vulgarmente de aire. Es útil además el holli para muchas otras cosas pues evacua admirablemente la orina, limpia el útero, cura la esterilidad aplicado a la vulva, y provoca las reglas […]. Alivia aplicado a los cólicos, expele los excrementos; quemado disuelve las nubes de los ojos; su polvo espolvoreado en la nariz quita las jaquecas y demás dolores de cabeza, expele la pituita y provoca estornudos. Nace la especie segunda en tierras de los mechoacanenses, donde la llamarán tarántaqua; la primera nace en Mecatlan e Igualapa. Es esta la famosa goma con que en otros tiempos practicaban los indios el batey, juego admirable que, conservado [llevado] por Cortés, conocieron los españoles hace algunos años. Las hojas secas hechas polvo se dice que matan a los leones y demás animales”.

 

Finalizamos este apartado dejando constancia que la Primera Expedición Científica a América (1571-1577) inició el estudio científico in situ de las plantas del continente que alberga la mayor variedad de plantas del mundo. La información cualitativa de que se disponía en el siglo XVI acerca de las plantas del continente americano tuvo reflejo en las instrucciones que Francisco Hernández recibió al partir. Se ha afirmado que de las más de cien mil plantas existentes en América Latina, más del 20% pueden tener aplicación farmacéutica.[67]

 

  1. EXPOSICIÓN ITINERARIO DE HERNÁN CORTÉS, PRIMERA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL SOBRE EL DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE MÉXICO

 

El descubrimiento de América impactó en Europa, teniendo consecuencias intelectuales, económicas y políticas.[68] Sin que entremos en la consideración de antecedentes  más remotos, al conmemorar el V Centenario del Descubrimiento de América, se insistió en que con el descubrimiento se inició, aunque no se tomara conciencia de ello, el encuentro de los mundos viejo (europeo) y nuevo (indígena)[69]. En otras palabras, reinando en España los Reyes Católicos, ambos mundo comenzaron a descubrirse y a compartir la historia tras arribar Cristóbal Colón a la isla de Guanahaní el 12 de octubre de 1492, a la que llamó San Salvador y que forma parte del archipiélago de las Bahamas.

Aunque Hernán Cortés murió en 1547 y sus restos mortales fueron llevados al Virreinato de Nueva España, la conquista de México ha sido valorada controvertidamente, con valoraciones extremas de haber sido una de las mayores gestas de la Historia y como un genocidio. Ha habido odio interesado a España.

Antes de seguir, merecen ser tenido en cuenta el intelectual Octavio Irineo Paz y Lozano, quien, con motivo de la conmemoración V Centenario del Nacimiento de Hernán Cortés, afirmó:

 

“El conquistador debe ser restituido al sitio a que pertenece con toda su grandeza y todos sus defectos: a la Historia. Así dejará de ser un mito antihistórico y se convertirá en un personaje histórico, es decir, humano. Entonces los mexicanos podremos vernos a nosotros mismos con mirada clara, generosa y serena. Se trata de una cura moral y deben emprenderla los herederos directos de los usuarios del mito, es decir, nuestra intelectualidad y clase política. De allí que la crítica propuesta debe comenzar con una autocrítica. Exorzizando a Cortés se asoma la genuina liberalización”.[70]

 

Y merecen ser tenidos en cuenta también los tres últimos párrafos del discurso de apertura pronunciado en la Villa y Puebla de Guadalupe (Cáceres) por el Presidente de la Junta de Extremadura en el Congreso “Hernán Cortés y su tiempo”, conmemorativo del V Centenario de su nacimiento:

 

“Para terminar, quiero sacar a colación, de que hace muy pocos días, el 12 de Octubre, celebramos en Medellín un acto de Homenaje a Hernán Cortés, en el V Centenario de su Nacimiento, coincidiendo con un acto de solidaridad con el pueblo hermano de México. Allí dije que teníamos que convenir en que aquella tarde, en Medellín, se celebraba un solo acto, con la mayor solemnidad y con el firme e intenso convencimiento de que no se podían separar, pues era la causa y el efecto de un mismo y definitivo acontecimiento, esto es: La simbiosis cultural, el Encuentro de dos mundos, con el que la humanidad experimentó una sacudida.

En todos los casos, coincidíamos en que la Historia y sus protagonistas han de ser entendidos en su contexto y toda interpretación extrapolada por principio es falsa. Extremadura asume la figura de Hernán Cortés como un hombre genial y universal, un personaje que ha trascendido más allá del tiempo y del espacio. Que ha trascendido de la historia para pasar al mito al que lo eleva en su admiración Salvador de Madariaga.

De la misma forma asume y pregona un nuevo encuentro con América y lo pregona como un pueblo viejo al que la historia le ha enseñado que tenemos que asumir con vitalismo la confrontación de civilizaciones y la simbiosis de culturas que inevitablemente se resuelven siempre en una realidad de luces y sombras”.[71]

 

Transcurridos siglos desde su muerte, la exposición reciente Itinerario de Hernán Cortés (Figura 9) comisariada por el mencionado Martín Almagro Gorbea y por Cristina Estera Martín, con el impulso y coordinación de Canal Isabel II Gestión, y con la colaboración de la Real Academia de la Historia de España y del Museo Nacional de Antropología de México, ha sido la primera organizada en el mundo sobre tan gran personaje de la Historia. Según sus comisarios,[72] la exposición era una oportunidad de dar a conocer a Hernán Cortés, revisado y actualizado, y comprender que hubo un encuentro entre dos mundos, España y América. La exposición la plantearon con el objetivo de informar objetivamente para una nueva interpretación en el siglo XXI de su figura poliédrica y del tiempo de su vida, y fortalecer el entendimiento entre México y España en el mundo progresivamente globalizado, a cuya configuración contribuyó.

En la gran sala de exposiciones (una de las mayores salas expositivas de España) hubo siete ámbitos: El hombre, animal colonizador, La forja del conquistador, El esplendor del Imperio Azteca, La ruta de Cortés, Tecoaque, Reconstrucción de México-Tenochtitlán y El Virreinato de Nueva España (1535-1821): hacia la civilización global. El número total de piezas expuestas fue más de 400, procedentes de diversas entidades y colecciones prestatarias diversas.

En el primer ámbito se mostró que la Historia está marcada por conquistas y colonizaciones desde el Paleolítico hasta la Edad Contemporánea, es decir, ha habido encuentros entre culturas, algunas muy diferentes, que han configurado el mundo actual. A título de ejemplo, se mostró cómo los hallazgos arqueológicos en Medellín, localidad natal de Hernán Cortés, documentan la presencia de lusitanos, tartesios, fenicios, griegos, celtas, romanos, visigodos, árabes y cristianos. Se ilustró muy bien con fotografía actual de Medellín que Hernán Cortés procedía de un pueblo colonizado repetidas veces, y que la colonización de México se inserta en el amplio proceso que desde Mesopotamia, a través de Grecia y Roma, llegó a América, donde se combinó con las colonizaciones prehispánicas; Hernán Cortés en México prosiguió la tradición de Alejandro Magno y Julio César. La Figura 9 muestra el pasado romano de Medellín.

La crueldad de la guerra por ambas partes, con triunfos y derrotas fueron narradas mediante las crónicas de vencedores y vencidos A la destrucción de gran parte de Tenochtitlán, siguió el inicio de su reconstrucción en tiempos de Hernán Cortés. Al transcurrir el tiempo, resultó una de las más bellas urbes del mundo como resultante de la espléndida tradición urbanista mexica y la tradición humanística europea.

Como fue bien señalado, la conquista de México supuso el encuentro entre dos de las culturas más florecientes del Viejo y el Nuevo Mundo: la Corona Hispana y el Imperio Azteca. Fue el principio de una nueva sociedad mestiza. El Imperio Azteca se convirtió en el Virreinato de Nueva España (1535-1821), la región más culta y avanzada de América, determinante en la conformación del mundo global actual del que forman parte las naciones de España y México.

Ya en un artículo periodístico nuestro reciente,[73] afirmamos que la exposición celebrada fue en general muy interesante; lo fue porque en idioma español se mostró el proceso intercultural de España y América. No obstante, seguimos afirmando que faltaron materiales de Extremadura y presencia institucional extremeña. En la Tabla 2 están relacionadas las once piezas expuestas procedentes de Extremadura, de las cuales ocho eran del primer ámbito, una del segundo, una del cuarto y una del séptimo.

 

Tabla 2. Piezas de Extremadura expuestas en la Exposición Itinerario de Hernán Cortés

Pieza Procedencia Ámbito de la exposición
Estela lusitana de guerrero. Granito, Bronce Final, siglos X-IX a.C., Puerto de Honduras (Cabezuela del Valle, Cáceres) Museo de Cáceres [inv. núm. D7204 ] El hombre, animal colonizador
Ajuar de tumba tartésica: una urna tipo Cruz del Negro, dos vasos caliciformes y dos platos. 625-600 a.C., Necrópolis tartésica de Medellín (Badajoz) Museo Arqueológico Provincial de Badajoz [inv. núm. D2022, Ajuar 86H/21] El hombre, animal colonizador
Plato gris con lechuzas y grafitos. Cerámica, 625-600 a.C., Necrópolis tartésica de Medellín (Badajoz) Museo Arqueológico Provincial de Badajoz [inv. núm. D2015, Ajuar 86H/13] El hombre, animal colonizador
Placa del Tesoro de la Martela. Oro, siglo IV a.C., Tesoro de la Martela (Segura de León, Badajoz) Museo Arqueológico Provincial de Badajoz [inv. núm. 1223] El hombre, animal colonizador
Verraco. Granito, siglos IV-II a.C. Madrigalejo (Cáceres) Museo de Cáceres [inv. núm. D2325 ] El hombre, animal colonizador
Retrato togado de la Majona. Mármol de Estremoz, siglo III, Villa romana de La Majona (Don Benito, Badajoz) Museo Arqueológico Provincial de Badajoz [inv. núm. D2768] El hombre, animal colonizador
Fíbula visigoda aquiliforme. Bronce dorado con vidrios de colores incrustados, 500-550, La Jarrilla (Galisteo, Cáceres) Museo de Cáceres [inv. núm. D4072] El hombre, animal colonizador
Epitafio de un alfaquí fallecido en un ataque cristiano en Badajoz. Mármol grisáceo, 1161 (566 de la Hégira), Antiguo cuartel de La Bomba, Badajoz Museo Arqueológico Nacional, Madrid [inv. núm. 50566] El hombre, animal colonizador
Escudo de Hernán Cortés; granito, siglo XVI, procedente de la casa de los Cortés en Medellín (Badajoz) Ayuntamiento de Medellín (Badajoz) La forja del conquistador
Dibujo de colgante en forma de alacrán; copia en papel (la joya era de oro, esmalte, esmeralda y perlas), hacia 1530 Archivo del Monasterio de Guadalupe, C-85, f. 69 La ruta de Cortés
Cruz de altar; plata dorada y cristal de roca, México, hacia 1560 Iglesia parroquial de Santa María, Fregenal de la Sierra (Badajoz) El virreinato de Nueva España (1531-1821: hacia la civilización global

Fuente: elaboración propia al visitar la Exposición Itinerario de Hernán Cortés.

 

De Medellín se expuso el escudo heráldico (granito, siglo XVI), resto que se conserva de la casa familiar, aportado por el Ayuntamiento de su Medellín natal. De Guadalupe (Cáceres, España), villa emblemática de España y América, no se mostró nada de la vinculación de los Reyes Católicos y de Cristóbal Colón con el muy importante Real Monasterio de Nuestra Señora Santamaría de Guadalupe, antes y después del descubrimiento de América, ni hubo mención del viaje del rey Carlos V en abril de 1525 (detallado por Arturo Álvarez Álvarez[74]), es decir, aproximadamente tres años antes que Hernán Cortés. Se expuso el dibujo colgante en forma de alacrán procedente de mencionado monasterio, pero no se mostró el itinerario de Hernán Cortés en su retorno de 1528. Estuvo expuesta la Virgen de Guadalupe mexicana (óleo sobre tela, Luis Berrueco, México hacia 1740, Colección Carteia Fine Arts, Madrid), pero no se expuso imagen alguna del monasterio extremeño. No hubo tampoco mención de la importante Primera Expedición Científica a América, cuyo investigador principal fue antes médico e investigador en los famosos Reales Hospitales de Guadalupe, muy importantes en la Baja Edad Media y Renacimiento.

Figura 9 (1)

Figura 9. Cartel de la Exposición Itinerario de Hernán Cortés celebrada en el Centro de Exposiciones de Arte Canal y bandera de Extremadura en una caseta de un vendedor extremeño en el exterior. Fotografía de los autores, 23.04.2015.

Figura 10 (1)

Figura 10. Pasado colonial romano y medieval en Medellín. Fotografía de los autores, 24.08.2015.

 6. CONCLUSIONES

  1. Una razón importante de la conquista de México por Hernán Cortés y quienes con él combatieron contra los mexicas fueron el atraso de la minería y metalurgia en el territorio que pronto se denominó Nueva España y después Virreinato de Nueva España. Otra fueron los factores sanitarios que afectaron más negativamente a los indígenas novohispanos.
  2. Hernán Cortés proporcionó conocimientos directos de Nueva España, conexos con la Ciencia y la Tecnología, en sus Cartas de Relación. Y conocimientos indirectos al menos a Lucio Marineo Sículo y a Francisco López de Gómara en su primer retorno a España, humanistas que los incluyeron en sus publicaciones de 1530 y 1552, respectivamente.
  3. Los conocimientos directos e indirectos mencionados fueron un antecedente muy valioso para el descubrimiento científico del Virreinato de Nueva España durante la Primera Expedición Científica a América (1571-1577) en el reinado de Felipe II, cuyo investigador principal fue el Doctor Francisco Hernández, médico y naturalista toledano que estuvo vinculado con los Reales Hospitales de Guadalupe antes de mencionada expedición científica.
  4. La exposición sobre Hernán Cortés recientemente celebrada en Madrid con el título Itinerario de Hernán Cortés ha sido la primera exposición internacional sobre tan gran personaje de la Historia, con el objetivo de mostrar que la conquista de México fue principalmente un encuentro entre dos de las culturas más florecientes del Viejo y el Nuevo Mundo: la Corona Hispana y el Imperio Mexica. Y que tal encuentro fue el principio de una nueva sociedad mestiza, determinante en la conformación del mundo global actual, del que forman parte las naciones de España y México.
  5. Tal exposición ha sido muy interesante. Sin embargo, tuvo muy poca difusión institucional en Extremadura; faltó también presencia institucional extremeña y fueron relativamente pocos los materiales expuestos de Extremadura. En relación con el itinerario seguido por Hernán Cortés en su retorno de 1528, se expuso solo el escudo heráldico familiar aportado por el Ayuntamiento de su Medellín natal, y el dibujo de colgante en forma de alacrán del Archivo del Monasterio de Guadalupe, pero no hubo imagen alguna ni de la Villa y Puebla de Guadalupe, en donde estuvo Hernán Cortés camino de la Corte de Carlos V, ni cuadro de la Virgen de Guadalupe extremeña (si hubo cuadro de la Virgen de Guadalupe mexicana) y tampoco de los famosos Reales Hospitales de Guadalupe. En relación con el juego de pelota exhibido por los indios mexica en la España de Carlos V, hecho histórico importante de tal retorno conexo con el caucho novohispano, tampoco hubo imagen alguna.

 

 

REFERENCIAS

 

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AGRADECIMIENTOS

 

A la Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura por la continuidad de su trabajo gustoso durante 44 años, catalizador para un mejor conocimiento de Extremadura, Asociación que ha acumulado méritos para ser distinguida.

 

 

 

 

 

[1]HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA, Mario (ed.): Hernán Cortés: Cartas de Relación. Madrid, DASTIN, 2000.

 

 

[2]LEÓN-PORTILLA, Miguel: “Hernán Cortés, primera biografía: la obra de Lucio Marineo Sículo, 1530. En: Historia 16, núm. 108, págs. 95-104. Madrid, 1985.

 

[3]ROJAS, José Luis de (ed.): La conquista de México/Francisco López de Gómara. Madrid, Historia 16, 1987.

 

[4]DÍAZ  DEL CASTILLO, Bernal: Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España (edición de Miguel León-Portilla), Vols. 1 y 2. Madrid, DASTIN, 2000.

 

[5]DUVERGER, Christian: Crónica de la eternidad: ¿quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España? Madrid, Taurus, 2013.

 

[6]RAMOS, Demetrio: Hernán Cortés: mentalidad y propósitos. Madrid, Ediciones Rialp, 1992.

 

[7]MIRA CABALLOS, Esteban: Hernán Cortés: el fin de una leyenda. Trujillo, Palacio de Barrantes Cervantes, 2010.

 

[8]ALMAGRO-GORBEA, Martín, ESTERAS MARTÍN, Cristina (editores): Itinerario de Hernán Cortés. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[9]HOY Diario de Extremadura, 15.02.2015, pág. 54. Badajoz, 2015.

 

[10]PASTOR VILLEGAS, José, PASTOR VALLE, Jesús Francisco: Páginas extremeñas sobre el caucho, pág. 13. Trujillo, Ediciones La Coria. Fundación Xavier de Salas, 2003.

 

[11]SANTAMARÍA NOVILLO, Carlos: “El Imperio Mexica“Cortés”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 45-48. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[12]ESCALANTE GONZALBO, Pablo: “Los mexicas en vísperas de la conquista española”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 49-52. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[13]CARRILLO DE ALBORNOZ, José Miguel: “Moctezuma”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 57-60. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[14]DE ROJAS, José Luis: “Tenochtitlán”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 61-63. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[15]SMITH, Michael E.: “Sociedad y desarrollo económico”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 65-69. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[16]BATALLA, Juan José: Expresiones artísticas del mundo azteca”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 71-76. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[17]HUGH, Thomas: “Cortés y la conquista de México”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 89-92. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[18]FALERO RUIZ, Cora María Antonia: “Europeos en “las “Indias”: Itinerancias en América, el Nuevo Mundo”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 93-101. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[19]MIRA CABALLOS, Esteban: Hernán Cortés: el fin de una leyenda, págs. 349-384. Trujillo, Palacio de Barrantes Cervantes, 2010.

 

[20]CALVO, Felipe A.: “Repercusiones del descubrimiento de México en el campo de los minerales y de la metalurgia”. En: A. Navarro González, Actas del Primer Congreso Internacional sobre Hernán Cortés, págs. 443-462.Salamanca, Ediciones Universidad, 1986.

 

[21]DE GORTARI, Elí: “Algunas notas características de la ciencia del México prehispánico”. En: E. Beltrán (dir.), Memorias del Primer Congreso de Historia de la Ciencia y la Tecnología, Vol. 1, págs. 47-70. México, D. F. Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología, 1964.

 

[22]GONZÁLEZ, A. G., BERMEJO, J., LUIS, J: G:, RAVELO, A. G.: “Las plantas medicinales mejicanas como fuente de moléculas bioactivas”. En: A. Navarro González, Actas del Primer Congreso Internacional sobre Hernán Cortés, págs. 463-513. Salamanca, Ediciones Universidad, 1986.

 

[23]GUTIÉRREZ-COLOMER, Leonardo: “Médicos y Farmacéuticos con Hernán Cortés”, Anales de la Real Academia de Farmacia, Vol. 15, núm. 6. Madrid, 1949.

 

[24]GUERRA, Francisco: “La logística sanitaria en la conquista de México”. En: Hernán Cortés y su tiempo: actas del congreso, Vol. 1, págs. 407-414. Mérida, Editora Regional de Extremadura.

 

[25]CORTÉS, Hernán: “Segunda Carta de Relación”. En: M. Hernández Sánchez-Barba (ed.), Hernán Cortés: Cartas de Relación, pág. 143. Madrid, DASTIN, 2000.

 

 

[26]KEITH, Robert G.: “Cortés, Hernán”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 1, págs. 255-258. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

 

[27]COLMEIRO, Miguel: “Primeras noticias acerca de la vegetación americana suministrada por el almirante Colón y los que inmediatos continuadores de las investigaciones dirigidas al conocimiento de las plantas”. En: El Continente Americano, Vol. III, págs. 1-41. Madrid, Ateneo de Madrid, Sucesores de Rivadeneira, Impresores de la Real Casa, 1894.

 

[28]PARDO TOMÁS, José, LÓPEZ TERRADA, María Luz: Las primeras noticias sobre plantas americanas en las relaciones de viajes y crónicas de Indias (1493-1553), págs. 63-65, 162-167, 269. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia, núm. XL Serie A (Monografías). Valencia, Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia, Universitat de València – C. S. I. C., 1993.

 

[29]CORTÉS, Hernán: “Segunda Carta de Relación”. En: M. Hernández Sánchez-Barba (ed.), Hernán Cortés: Cartas de Relación, págs. 112, 130. Madrid, DASTIN, 2000.

 

 

[30]CORTÉS, Hernán: “Segunda Carta de Relación”. En: M. Hernández Sánchez-Barba (ed.), Hernán Cortés: Cartas de Relación, págs. 113-114. Madrid, DASTIN, 2000.

 

[31]CORTÉS, Hernán: “Cuarta Carta-Relación”. En: M. Hernández Sánchez-Barba (ed.), Hernán Cortés: Cartas de Relación, págs. 339-340. Madrid, DASTIN, 2000.

 

[32]RODRÍGUEZ CANCHO, Miguel: “Hernán Cortés. La vida y su tiempo”, Cuadernos Populares núm. 20. Mérida (Badajoz), Editora Regional de Extremadura, 1989.

 

[33]CORTÉS, Hernán: “Segunda Carta de Relación”. En: M. Hernández Sánchez-Barba (ed.), Hernán Cortés: Cartas de Relación, págs. 137-148. Madrid, DASTIN, 2000.

 

 

[34]VALLE-ARÍZPIDE, Artemio de: Andanzas de Hernán Cortés y otros excesos, pág. 168. Madrid, Biblioteca Nueva, 1940.

 

[35]MIRA CABALLOS, Esteban: Hernán Cortés: el fin de una leyenda, págs. 266-274. Trujillo, Palacio de Barrantes Cervantes, 2010.

 

[36]LÓPEZ de MENESES, Amada: “El primer regreso de Hernán Cortés a España”, Revista de Indias,  núms. 55-56, págs. 68-91. Madrid, 1954.

 

[37]RAMOS, Demetrio: Hernán Cortés: mentalidad y propósitos, págs. 235-251. Madrid, Ediciones Rialp, 1992.

 

[38]MIRA CABALLOS, Esteban: Hernán Cortés: el fin de una leyenda, págs. 145-179, 266-277. Trujillo, Palacio de Barrantes Cervantes, 2010.

 

 

[39]PASTOR VILLEGAS, José (ed., coor.): El insigne científico Vicente Cervantes Mendo y Zafra, págs.297-312. Béjar (Salamanca), AGH Impresores, 2011.

 

[40]WEIDITZ, Christoph: El Códice de los trajes (Trachtenbuch). Valencia, Ediciones Grial, 2001.

 

[41]VALLE-ARÍZPIDE, Artemio de: Andanzas de Hernán Cortés y otros excesos, pág. 223. Madrid, Biblioteca Nueva, 1940.

 

[42]PARDO TOMÁS, José, LÓPEZ TERRADA, María Luz: Las primeras noticias sobre plantas americanas en las relaciones de viajes y crónicas de Indias (1493-1553), págs. 299-300. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia, núm. XL Serie A (Monografías). Valencia, Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia, Universitat de València – C. S. I. C., 1993.

 

[43]LÓPEZ PIÑERO, José María: “López de Gómara, Francisco”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 1, págs. 538-539. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

 

[44]ROJAS, José Luis, de (ed.): La conquista de México/Francisco López de Gómara, 5-30. Madrid, Historia 16, 1987.

 

 

 

[45]ROJAS, José Luis, de (ed.): La conquista de México/Francisco López de Gómara, págs. 402-403. Madrid, Historia 16, 1987.

 

[46]ROJAS, José Luis, de (ed.): La conquista de México/Francisco López de Gómara, págs. 486-487. Madrid, Historia 16, 1987.

 

[47]PASTOR VILLEGAS, José, PASTOR VALLE, Jesús Francisco: Páginas extremeñas sobre el caucho, págs. 127-128. Trujillo, Ediciones La Coria. Fundación Xavier de Salas, 2003.

 

[48]ROJAS, José Luis, de (ed.): La conquista de México/Francisco López de Gómara, págs. 383-384. Madrid, Historia 16, 1987.

 

[49]ROJAS, José Luis, de (ed.): La conquista de México/Francisco López de Gómara, págs. 342-343. Madrid, Historia 16, 1987.

 

[50]SAN MARTÍN, Alejandro: “Influjo del descubrimiento del Nuevo Mundo en las Ciencias Médicas”. En: El Continente Americano, Vol. III, págs. 5-54. Madrid, Ateneo de Madrid, Sucesores de Rivadeneira, Impresores de la Real Casa, 1894.

 

[51]PASTOR VILLEGAS, José y PASTOR VALLE, Jesús Francisco: Páginas extremeñas sobre el caucho, pág. 18. Trujillo, Ediciones La Coria. Fundación Xavier de Salas, 2003.

 

[52]BUSTAMANTE, Jesús: “El conocimiento como necesidad de estado: las encuestas oficiales sobre Nueva España durante el reinado de Carlos V”, Revista de Indias, Vol. 60, núm. 218, págs. 33-55. Madrid, 1954.

 

[53]Enciclopedia de Latinoamérica, Vol. 3, págs. 162-63. Madrid, Debate/Círculo, 1987.

 

[54]LÓPEZ PIÑERO, José María, FRESQUET FEBRER, José Luis, LÓPEZ TERRADA, María Luz, PARDO TOMÁS, José: Medicinas, drogas y alimentos del nuevo mundo: textos e imágenes españolas que los introdujeron en Europa, págs. 13-16. Madrid, Ministerio de Sanidad y Consumo, 1992.

 

[55]MURILLO CAMPOS, Francisco., BERMÚDEZ CAMACHO, Diego: “Estudios en el Archivo General de Indias de Sevilla, Prólogo”, Anales de la Real Academia de Farmacia 15, núm. 5, págs. 653-655, 1949.

 

[56]ALVÁREZ PELÁEZ, Raquel: “El Doctor Hernández, un viajero ilustrado del siglo XVI”, Revista de Indias 47, núm. 180, 617- 629, 1987.

 

[57]GUERRA, Francisco: Historia de la Materia Médica Hispano Americana y Filipina en la Época Colonial, pàgs. 63-64. Madrid, Afrodisio Aguado, 1973.

 

[58]PASTOR VILLEGAS, José, PASTOR VALLE, Jesús Francisco: Páginas extremeñas sobre el caucho, págs. 22-23. Trujillo, Ediciones La Coria. Fundación Xavier de Salas, 2003.

 

[59][GÓMEZ ORTEGA, CASIMIRO]: Noticias del descubrimiento e impresión de los Mss. De Historia Natural de Nueva España del doctor Francisco Hernández. Madrid, Imprenta Real, 1790.

 

[60]LÓPEZ PIÑERO, José María: “Hernández, Francisco”. En: J. M. López Piñero, T. F. Glick, V. Navarro Brotóns, E. Portela Marco, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Vol. 1, págs. 443-446. Barcelona, Ediciones Península, 1983.

 

[61]GUERRA, Francisco: “Hernández, Francisco”. En: Diccionario biográfico español, Vol. 25, págs. 743-746. Madrid, Real Academia de la Historia, 2011.

 

[62]SOMOLINOS D´Ardois, Germán: “Prólogo”. En: Historia natural de Cayo Plinio Segundo, págs. VII-XXX. Madrid, Visor Libros, 1999.

 

[63]TORIBIO MEDINA, José: Biblioteca hispanoamericana (1493-1810), Vol. 2, págs. 265-297. Santiago de Chile, 1959.

 

[64]BARRIENTOS Grandón, Javier: “Ovando, Juan de”. En: Diccionario biográfico español, Vol. 39, págs. 372-378. Madrid, Real Academia de la Historia, 2012.

 

[65]SOMOLINOS D´ARDOIS, Germán: “Vida y obra de Francisco Hernández”, págs. 194-258. En Obras Completas, Vol. 1. México, Universidad Nacional Autónoma, 1960.

 

[66]HERNÁNDEZ DE LEÓN-PORTILLA (ed.): Antigüedades de la Nueva España, págs. 7-48. Madrid,  Historia 16, 1986.

 

[67]MURRAY PRISANT, G.: Medicina y Cultura (Puerto Rico), Vol. 3, núm. 4, 23-27.

 

[68]ELLIOT, J. H.: El Viejo Mundo y el Nuevo (1492-1650), págs. 13-40. Madrid, Alianza, 1970.

 

[69]LEÓN-PORTILLA, Miguel: “Encuentro de dos mundos”, América 92,4, 16-17, Madrid, 1985.

 

[70]PAZ, Octavio: “Hernán Cortés: exorcismo y liberación”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 370-371. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[71]RODRÍGUEZ IBARRA, Juan Carlos: “Discurso de Apertura”. En: Congreso Hernán Cortés y su tiempo: Actas del Congreso V Centenario (1485-1985), págs. 20-21. Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1987.

 

[72]ALMAGRO-GORBEA, Martín y ESTERAS MARTÍN, Cristina: “Hernán Cortés en el siglo XXI”. En: M. Almagro-Gorbea y C. Esteras Martín (editores), Itinerario de Hernán Cortés, págs. 10-13. Madrid, Canal de Isabel II Gestión, 2015.

 

[73]PASTOR VILLEGAS, José: “Exposición Itinerario de Hernán Cortés”, HOY Diario de Extremadura, núm. 26476, 10.05.2015, pág. 34. Badajoz, 2015.

 

 

 

 

[74]ÁLVAREZ, Arturo: “Relaciones entre el Emperador Carlos V y el Real Monasterio de Guadalupe” (ponencia mecanografiada, 5 págs). Archivo Biblioteca del Monasterio de Guadalupe). En: III Congreso de Cooperación Intelectual, octubre de 1958. Madrid, Instituto de Cultura Hispánica.

 

Jul 282016
 

Domingo Quijada González

A través de este trabajo pretendemos presentar y analizar dos imágenes destacadas de Montehermoso, una por su antigüedad y valor histórico-artístico y la otra por su anécdota.

 

A.- La románica de Valdefuentes, encontrada en una encina

 

1.- Las vírgenes románicas

 

Una de las formas escultóricas más representativas del románico es el grupo Virgen-Niño, realizado en madera de diversa procedencia: por lo general de árboles locales (pino, nogal, roble…). Su acabado se efectuaba policromando la talla. En ocasiones, estas imágenes son verdaderos relicarios, al portar en una oquedad posterior, reliquias de santos. En otras ocasiones, la oquedad era para instalarla en la montura del caballero (época bélica).

Partiendo de la concreción “imagen-relicario”, vigente durante el siglo XI, muy pronto se pasa al concepto “Madre-Hijo” como exponente de una profunda veneración popular. En este proceso, las imágenes más primitivas se caracterizan por un frontalismo total: la posición hierática, los rostros inexpresivos y rígidos. Se trata de un arte donde el símbolo interno prevalece sobre cualquier tipo de expresividad y belleza exterior.

Muy difundida en el Románico en Castilla y León estuvo la tipología denominada Sedes sapientiae (“trono de sabiduría”), de tradición bizantina. En la que la Virgen se representa como trono de Jesús, dispuesto frontalmente en el centro de su regazo y en actitud de bendecir, entre las piernas de la madre, que no toca al Niño. Muchas de estas imágenes fueron desechadas de las iglesias por encontrarlas obsoletas, viejas o incluso feas y fueron sustituidas por otras tallas del nuevo estilo. Pero una imagen no se destruía nunca, así que lo que se hacía era enterrarlas o emparedarlas en los muros de las iglesias. Por eso al cabo del tiempo y con ocasión de hacer restauraciones muchas de ellas han ido apareciendo, o arrastradas por el agua cuando había riadas; dando lugar, en muchos casos, a la creencia de haber aparecido milagrosamente.

Así pues, la Virgen no suele representarse sola, sino junto a Jesús, como Madre de Dios (Theotokos). Para ello, se empleaban dos bloques de madera. Uno para la Virgen y el otro para el Niño.

La devoción mariana es cosa fundamentalmente del siglo XII. En España son los monasterios cistercienses y premostratenses los que más hacen por su veneración. Pero el culto se propagará durante la siguiente centuria, sobretodo.

Las esculturas son completamente simétricas y frontales, donde el hieratismo simbólico del románico se expresa con toda su fuerza. El rostro de ambos es solemne y serio, y en el caso de Jesucristo su carácter infantil es mitigado por unos rasgos propios de una persona de mayor edad, lo que le confiere el aspecto formal de su naturaleza divina, pleno de sabiduría. María alberga a su Hijo en el regazo sin mayor contacto ni comunicación, ya que sus brazos se colocan en ángulo recto separados del cuerpo del Niño, simulando los reposabrazos de un trono. En ocasiones la mano derecha de la Virgen lleva la manzana del Paraíso.

Jesús es representado también frontalmente, con su mano derecha bendiciendo y la izquierda portando los Evangelios o una bola (en representación del mundo). Nada hace suponer una relación maternal/filial entre ambos ya que lo que se persigue es la representación serena y profunda de su divinidad.

1.- Grupo Madre-Hijo románico

1.- Un grupo Madre-Hijo románico

Una parte importante en la religiosidad del hombre románico la constituyeron las tallas en madera para estimular sus sentimientos y devociones. El hecho de que la figura sea “de bulto”, es importante a la hora de proyectar las emociones religiosas. Y a ello ayuda más la imaginería que la decoración pictórica. La mayor parte de las tallas en esta época corresponden a imágenes de la Virgen con el niño y Cristo crucificado, bien en solitario o formando grupo con La Virgen y San Juan, en forma de calvario.

Un buen número de Vírgenes románicas ha llegado en buena conservación hasta nuestros días. Muchas otras, han desaparecido por deterioro de su materia prima, incendios, destrucción intencionada o expolio. Realmente debió de ser elevado el número de las mismas y probablemente no hubiera templo que no las tuviese.

Como decíamos, son “Vírgenes-Trono” en las que prima su función de “mueble” desde el que reina Cristo. Esto es especialmente realista en las más antiguas. En ellas, la Virgen es hierática, inexpresiva, casi ausente, con los brazos extendidos flanqueando al Niño, como si de los brazos de un sillón se tratara; pero sin intentar siquiera tocarlo. El Niño se halla centrado, en el plano de simetría.

A medida que avanza el XII y sobre todo en el XIII, cambia el patrón descrito. Las Vírgenes pierden parcialmente su hieratismo para adquirir rasgos más naturales mientras que el Niño pasa a hallarse sobre la rodilla izquierda de la Virgen, tendiendo a la postura ladeada a su derecha. En las fases avanzadas, los rasgos son realmente naturales, como puede verse en la Virgen de Marcuello (Aragón).

 

2.- La Virgen de Valdefuentes (Montehermoso)

 

La Virgen de Valdefuentes es una talla románica que representa a la Virgen con el Niño situada en la localidad cacereña de Montehermoso. Es una de las imágenes más antiguas de Extremadura pues, como decíamos y veremos, se trata de una talla románica de madera de una época comprendida entre los siglos XII y mediados del XIII: por sus características y contexto histórico.

2.- Ermita de la Virgen de Valdefuentes

2.- Ermita de la Virgen de Valdefuentes

Según cuenta una leyenda local muy antigua, la imagen fue encontrada en el hueco de una encina en el siglo XIII por los primeros habitantes del entorno de Montehermoso (pues aún no existía este municipio), en la dehesa de Valdefuentes (por ese paraje discurre un arroyo junto al que son frecuentes los manantiales), cerca del castillo sarraceno de Pelayo Velídiz (ubicado en un cerro junto al río Alagón, entorno ya poblado por los romanos y conocido por los comarcanos como La Atalaya), muy relacionado con los lugares próximos de Galisteo y Coria (a los que servía de avanzadilla defensiva u ofensiva, según los sucesivos procesos históricos de reconquista o retroceso en esa zona).

 

Hoy día el templo que acoge a la imagen, edificio de estilo popular y construcción imprecisa pues ha sido muy restaurado a lo largo de los años (sobre todo entre los siglos XV y XVIII, así como a finales del siglo XX, tiene una gran accesibilidad, pues sobre el antiguo camino de La Atalaya se ha reconvertido en la actual carretera EX-370, que une Montehermoso con Alagón del Río y Autovía EXA1 Navalmoral-Moraleja. Además, está a poco más de un kilómetro del río Alagón (entre los vados Carretero y de Carrascalejo (que posibilitaban el acceso desde Montehermoso a Galisteo y otras localidades y dehesas del entorno).

La ermita actual es una construcción de tres naves, cubiertas con bóvedas de cañón y con pórtico columnario a los pies.

Centrándonos en la imagen de la Virgen, está sentada sobre un trono muy pequeño, más bien una banqueta. Aunque debemos precisar que esa talla de la ermita no es la original, sino una copia pues, debido a su inestimable valor, la auténtica se encuentra protegida y blindada en la iglesia parroquial de Montehermoso. A ambos lados de ese retablo, de estilo barroco del siglo XVIII, se encuentran las imágenes de Santa Bárbara y Santa Lucía. La ermita se utiliza para hacer la romería de Valdefuentes dos semanas después de Semana Santa y las procesiones de subida y bajada de la virgen en septiembre.

La talla original se situaba hasta principios de siglo XXI en la ermita de su nombre –Valdefuentes– edificio construido en el lugar donde cuenta la leyenda que se encontró la imagen. Milagrosamente y tal vez debido a la ignorancia, siempre se libró de ser robada (aunque sí el “cepillo” de los donativos de sus devotos.

La talla de María, de 60 centímetros de altura, tiene a su hijo sobre su rodilla izquierda, y sobre una mano derecha de descomunal tamaño sostiene una fruta esférica. Los zapatos son puntiagudos y los pies parece que le cuelgan sobre el escabel, lo que viene a reforzar aún más su antigüedad. Por detrás presenta un hueco de considerables dimensiones, procedimiento que servía para sanear la madera y aligerar el peso, ya que las vírgenes de esta época las llevaban los ejércitos en campaña. El punto de vista ideal para ver a la Virgen y al niño es el frontal y existe gran hieratismo y rigidez en ambas imágenes, no existiendo comunicación entre la Virgen y su Hijo.

3.- Imagen actual de la Virgen de Valdefuentes

3.- Imagen actual de la Virgen de Valdefuentes

4.-Romería con la imagen de la Virgen de Valdfuentes

4.- Romería con la imagen

A principios del siglo XVIII se pusieron de moda las imágenes de vestir para ponerles mantos y alhajas donadas. Y, desde entonces, a los montehermoseños no les gusta despojarla de sus mantos, pero el 13 de febrero de 1982, a puerta cerrada, en compañía del secretario general del obispado don Ciriaco Fuentes Baquero y el párroco del pueblo D. Fausto Sánchez Dorado, se la despojó de sus mantos; y fue en aquel momento cuando se hizo visible la escultura de la Virgen con el antes escondido niño. También fue restaurada entonces, pues tal vez en los siglos XVII o XVIII se “guapearon” gran número de imágenes de la época románica, retocando los rostros del grupo escultórico.

5.-Virgen de Valdefuentes antes de ser restaurada

5.- Talla antes de ser restaurada

6.- Reciente instalación en el Manifestadorl

6.- Colocada en el Manifestador en el 2015

En 1992 se produjo uno de los habituales robos en el cepillo de la ermita, después de violentar las puertas y ventanas. Pocos años después de esto, el párroco del pueblo decidió trasladarla a la iglesia para evitar posibles robos, ya que la imagen es muy antigua y está situada muy lejos de zonas pobladas. En su lugar la imagen ha sido sustituida por otra imagen similar con gorra de Montehermoso en lugar de corona.

 

3.- Imágenes relacionadas

 

3.1.- Virgen de Argeme (Coria)

 

La devoción a la Virgen de Argeme se remonta a la Reconquista. León XIII, por solicitud del obispo Ramón Peris Mencheta, la nombrará patrona de Coria y de la Diócesis de Coria-Cáceres. Será coronada el 20 de mayo de 1956, bajo el pontificado de Pío XII, por el entonces obispo titular Manuel Llopis Ivorra y por el entonces nuncio apostólico en España, monseñor Ildebrando Antoniutti. Recordemos que Coria se halla a poco más de 20 kilómetros de Montehermoso, y menos aún de la ermita de la Virgen de Valdefuentes.

7.- Rostro de la Virgen de Argeme

7.- Rostro de la imagen de la Virgen de Argeme

La imagen se presenta como una virgen de gloria, con atributos que aparecen en el capítulo 11 del Apocalipsis. Se trata de una mujer de pie, coronada de estrellas y con la media luna a los pies.

Ha sido muy modificada a lo largo de los años, con alteraciones y añadidos.

La imagen original de la Virgen de Argeme es una talla románica, datada hacia el siglo XIII. Muy similar a la imagen de la Virgen de Guadalupe, podría haber sido la imagen de campaña que llevaba Alfonso VII cuando reconquistó la ciudad. Con el paso de los años, fue adaptada a los gustos dieciochescos, para vestirla. Esto supuso la retirada de la mano derecha, que se sustituyó por otra para sostener el cetro.

Tras estos avatares, ya durante el siglo XIX se decide realizar una nueva imagen acorde con los gustos de la época. Sobre la imagen original se monta un nuevo busto, con brazos articulados. Esta intervención es la que le da a la imagen el aspecto que ofrece hoy en día.

 

3.2.- Virgen de los Antolines (Guijo de Galisteo)

 

Localidad y ermita próximas a Montehermoso, la imagen fue hallada en el tronco de una encina desgajada por un vendaval. Según la leyenda, un pastor que cuidaba sus ganados encontró en el interior de la encina la figura de una dama –que él confunde con una muñeca– y sin sospechar que se trata de la Virgen, la lleva a su chozo para dársela a su mujer. Pero, como en otras apariciones marianas, la imagen retorna al lugar de su aparición, en la finca de Los Antolines. Así una y otra vez, hasta que acuden a las autoridades eclesiásticas. Éstas acuerdan preservarla de momento en el interior de la encina en tanto se le edificaba una ermita. Hallazgo y talla románica que guarda cierto paralelismo con la de Montehermoso.

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8.- Virgen de los Antolines

Se trata de una talla de madera policromada, la cual está vestida con su correspondiente manto. La imagen está elevada sobre una especie de miriñaque, constituidos por cuatro listones lígneos atornillados a su cuerpo y apoyados en un basamento circular.

María está de pie, sujeta a su hijo con la mano izquierda y lleva una fruta esférica de color verde, en la derecha. Calza zapatos puntiagudos, cosa típica de la imaginería más arcaica.

 

3.3.- Nuestra Señora de la Encina (Pozuelo de Zarzón).

 

Otro municipio cercano a Montehermoso. Según la tradición, también fue encontrada en el hueco de una encina donde, para evitar su profanación, la habían ocultado los caballeros templarios cuando ante el empuje almohade se vieron obligados a retroceder hacia tierras más septentrionales, abandonando algunas de sus posesiones en la Transierra. La imagen, que se venera en la ermita de Santa María, fue traída a estas tierras por la Orden desde Astorga, donde se reverenciaba otra de igual advocación, encontrada también, curiosamente, en el hueco de una encina. Más adelante, cuando las tropas cristianas reconquistaron estas tierras, el monarca leonés Alfonso IX, no se las entregó a los templarios, sino a los calatravos, de modo que el lugar de Pozuelo pasó a depender de esta Orden. Y fue entonces cuando la imagen se encontró en el hueco de la encina –de ahí su nombre–, donde había sido ocultada por los templarios.

En la actualidad se halla muy retocada y con pocas apariencias románicas.

 

3.4.- La Virgen de Guadalupe

 

Patrona de Extremadura, es una advocación mariana cuyo santuario, Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, está en el valle y pueblo de Guadalupe (Cáceres), ente Villuercas y Altamiras.

El Monasterio era un lugar donde solían detenerse los monarcas castellanos de paso a Portugal. De ahí su valor como archivo y biblioteca.

Se trata de una talla románica ejecutada en madera de cedro, que, según una antigua leyenda, fue encontrada por un pastor de nombre Gil Cordero, vecino de Cáceres, a quien se le apareció junto al río Guadalupe, del que tomó nombre tanto el pueblo como la Virgen.

Sobre sus orígenes se han dicho muchas cosas, e incluso se la vincula a  San Lucas. Su reaparición se produjo con la Reconquista, a finales del s. XIII o primeros años del s. XIV.

9.- Talla de la Virgen de Guadalupe sin manto ni corona

9.- Talla de la Virgen de Guadalupe sin manto ni corona

La talla se asignó inicialmente al grupo de Vírgenes negras de Europa occidental de los s. XI y XII. Desde el s. XIV aparece vestida con ricos mantos y joyas, dándole ese carácter triangular que la caracteriza.

Pertenece al grupo de las Vírgenes con el Niño, mide 59 cm. de altura y pesa alrededor de 4 kg. Su manto es verde con vueltas en verde bermellón, presenta un sobrecuello imitando un bordado en hilo, unos puños dorados y un manto de color ocre. Sobre la cabeza lleva un velo blanco con vueltas de color bermellón.

El rostro de la Virgen es ovalado aunque parece ser oblondo debido al rostrillo que lo circunda y que le oculta en parte las mejillas. La Virgen sostiene al niño, algo recostado en su pecho, con la mano izquierda (mano que no es visible ya que se oculta bajo los vestidos), portando un cetro con la derecha. Del cuerpo de la Virgen tan solo son visibles su rostro y su mano derecha, muy delicadamente tallada. La mano extiende sus fines y delgados dedos hacia el frente sosteniendo entre ellos con gran finura el cetro.

El Niño es del mismo estilo románico, presenta una mano derecha en plata tras haber pasado por un proceso de restauración. Sus medidas son 23 cm. de alto y pesa unos 200 gr. Toda la imagen presenta la poca expresividad característica del románico. El Niño pende de un anillo sujeto a los vestidos de su madre. Igualmente realizada en madera, lo mismo que la Virgen. Sólo se aprecia su rostro (modelado en pasta) y su pequeña mano derecha que está en actitud de bendición. La mano del Niño, sin embargo, está efectuada en plata. La menor habilidad y delicadeza que se observa en el Niño han hecho pensar que se debe a un artista diferente del que efectuó la talla de la Virgen.

 

3.5.- La Virgen Negra de Tejeda de Tiétar

 

Procedente de una ermita situada dentro de los márgenes de una finca particular nos encontramos, en la presente talla, con la imagen más antigua y de policromía original mejor conservada de la comarca de La Vera. Una imagen, datada en el siglo XII, conclusión aportada por el catedrático de restauración D. Francisco Arquillo Torres, de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, quien procedió a su restauración en el año 1989. Y es precisamente aquí, durante la citada restauración, donde comienza parte del enigma de esta hermosa imagen.

10.- Virgen de Tejeda de Tiétar

10.- Virgen de Tejeda de Tiétar

Teniendo en su haber la restauración de imágenes tan importantes como la citada Virgen de Guadalupe y La Macarena, el profesor Arquillo descubrió que el rostro de ésta Virgen de la Torre era moreno, siendo sus comentarios posteriores, el haber optado por conservar la policromía actual -blanca-, por respeto a la devoción de los fieles tejedanos. Ahora bien, durante la restauración, se alteraron algunos detalles de la imagen, que conviene reseñar: la peana, la corona y la mano derecha, precisamente aquélla que, de aspecto desproporcionado, sujeta la tradicional bola.

 

Como vemos, todas ellas –y muchas– más fueron halladas en el tronco de una encina. Tanto en las religiones indoeuropeas primitivas como en las que se extendían por el resto del mundo, el culto a los árboles desempeñó un papel trascendental ya que muchos de sus bosques fueron tenidos en un principio como santuarios. Pero, sin duda, el árbol más venerado en la antigüedad fue la encina, árbol dedicado al Sol.

Pero también es cierto que el tronco hueco de una encina grande y vieja era el lugar más indicado para esconder una pequeña imagen –como eran las tallas románicas– en el momento de una huida precipitada. Éste pudo haber sido el caso de la Virgen de Valdefuentes, en una de frecuentes enfrentamientos entre árabes y cristiano, según veremos a continuación.

 

4.- Contexto histórico

 

A.- El islam en esa trama histórica

 

Almorávides:

Alfonso VI (10401109) toma Toledo el 25 de mayo de 1085, alarmando a los andalusíes que ven peligrar su futuro, lo cual les fuerza a tomar la decisión, no sin grandes reparos, de llamar en auxilio a los curtidos guerreros almorávides, facción que predicaba el cumplimiento ortodoxo del islam.

Los almorávides derrotan a Alfonso VI en la batalla de Sagrajas en 1086, pero no aprovecharon la victoria puesto que, recién obtenida, el emir Yusuf ibn Tasufin vuelve al norte de África debido a que su hijo acababa de morir. Sin embargo los almorávides vuelven a cruzar el estrecho de Gibraltar y a partir de 1090 se fueron apoderando de los reinos de taifas. El verano de ese año Yusuf se dirige a Toledo con objeto de recuperarla pero el rey de León, con la ayuda de un ejército de Aragón, rechaza al ejército almorávide que, cambiando sus planes, conquista en septiembre de 1090 Granada. Una vez conquistada, Yusuf vuelve al Magreb dejando en la Península Ibérica a su primo Sir ibn Abu Bakr con el mandato de reducir el resto de las taifas de al-Ándalus.

Mientras tanto, el Cid dominaba el levante y, el 17 de junio de 1094, conquista Valencia creando en ella un principado y rechazando por dos veces a los almorávides. Tras la muerte del Cid en 1099 el principado de Valencia pasa a ser gobernado por su esposa viuda Jimena, pero en 1102 Alfonso VI decide que no puede mantenerse la ciudad y la evacúa, abandonándola al poder almorávide, no sin antes incendiarla.

A partir de la conquista de Valencia en 1102 comienza la hegemonía almorávide en España.

 

Almohades: desembarcaron desde 1145 en la península ibérica y trataron de unificar las taifas utilizando como elemento de propaganda la resistencia frente a los cristianos y la defensa de la pureza islámica. Por eso su yihad se dirigió por igual contra cristianos y contra musulmanes. En poco más de treinta años, los almohades lograron forjar un poderoso imperio que se extendía desde Santarém en la actual Portugal hasta Trípoli en la actual Libia, incluyendo todo el norte de África y la mitad sur de la península ibérica, y consiguieron parar el avance cristiano cuando derrotaron a las tropas castellanas en 1195 en la batalla de Alarcos.

Poco después, la victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) marca el comienzo del fin de la dinastía almohade, no sólo por el resultado del encuentro en sí mismo, sino por la subsiguiente muerte del califa al-Nasir y las luchas sucesorias que se produjeron y que hundieron el califato en el caos político.

En 12161217, los benimerines se enfrentan a los almohades en Fez. Un ejército formado por fuerzas de las Órdenes Militares y del obispo de Plasencia puso sitio a la ciudad de Trujillo. La ciudad fue conquistada el 25 de enero de 1232.

 

B.- Reyes de León:

 

Alfonso VI (de Castilla y León): 1065-1109.

Alfonso VII, el emperador (de Castilla y León): 1126-1157.

Fernando II de León (hermano de Sancho III de Castilla): 1157-1188.

Alfonso IX de León: 1188-1230 (expansión y repoblación extremeña).

Fernando III el Santo: 1230-1252 (últimos reductos y Guadalquivir)

 

La evolución entre 1142 (conquista de Coria por los cristianos) y 1230 (toma definitiva de Cáceres) puede dividirse en cuatro etapas bien diferenciadas: entre 1142 y 1174 (primera expedición almohade), de claro dominio cristiano; entre 1174 y 1196 (segunda expedición almohade), bajo control musulmán; desde esa última fecha a 1212 (Batalla de las Navas de Tolosa), época de frecuentes razzias por ambos bandos; tras el triunfo cristiano en Navas de Tolosa, los árabes retroceden hacia el Sur posibilitando la progresiva conquista y repoblación de Extremadura: toma de Cáceres (1229-1230).

 

C.- Localidades del entorno relacionadas con el hecho histórico

11.- Mapa del Norte cacereño donde acontecen los hechos

11.- Mapa del Norte cacereño donde acontecen los hechos

 

Granadilla fue fundada por los musulmanes en el siglo IX como baluarte estratégico de la zona, ya que se sitúa en una colina de pizarra que domina un extenso terreno y es un paso obligado por la Vía de la Plata. En su parte más vulnerable (el noroeste), los almohades levantaron la alcazaba, que más tarde sería castillo cristiano.

En 1160 el rey Fernando II de León conquistó la aldea, que entonces se llamaba Granada y hasta ese momento había pertenecido a los árabes. La rehízo y repobló dotándola de murallas y le otorgó el título de Villa en 1170. Su intención era que sirviera de muro de contención contra posibles avances de los musulmanes que se asentaban y dominaban toda la parte meridional de las Transierras leonesa y castellana. La villa era una verdadera fortificación situada estratégicamente, al ser paso obligado entre la antigua Vía de la Plata y la comarca de las Hurdes. Estaba rodeada por las vegas del río Alagón. Su nombre original fue Granada aunque, tras la conquista de Granada en 1492 por parte de los Reyes Católicos, pasó a denominarse Granadilla para evitar confusiones. Y el 31 de agosto de 1191 fue cedida a la Orden de Santiago por el rey Alfonso IX de León.

Posteriormente volvió a la Corona, aunque el rey Alfonso X de Castilla la entregó en 1282, junto con otros señoríos a su hijo, el infante Pedro de Castilla. Y este infante, además de ser señor de Granadilla y de Ledesma, poseía los señoríos de Alba de Tormes, Salvatierra, Miranda del Castañar y Galisteo. Hasta que en 1446 el rey Juan II fijó la sucesión señorial de la villa en los Álvarez de Toledo, duques de Alba, que reedifican el castillo.

 

Coria: era el centro geoestratégico musulmán principal al norte del tajo, en el sector noroccidental de Extremadura.

1ª conquista en 1079, por Alfonso VI de Castilla. Como anticipo de la toma de Toledo. Pero cae en poder de los almorávides entre 1110 y 1113. Un nuevo asedio cristiano en 1138, hasta que Alfonso VII la toma definitivamente en 1142, con algunas incursiones almohades posteriores que son eliminadas definitivamente por Alfonso IX, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

 

La Atalaya de Pelayo Velídiz data del siglo IX, como pequeño castillo árabe que se erige sobre un montículo ubicado en uno de los meandros del Alagón (junto a unos restos romanos, y tal vez prerromanos dada su geomorfología). Realmente se trataba de una avanzadilla que protegía las espaldas de Galisteo y, sobre todo, Coria.

Alfonso VI la conquista por vez primera en 1077, como paso previo para hacer lo mismo con Coria (aprovechando la decadencia de los reinos taifas). Y se la dona a su mayordomo Pelayo Vellido (o Velídiz), de donde derivaría su posterior denominación.

Pero, tras la derrota de Zalaca (o Sagrajas) en 1086, pasa a manos almorávides durante bastantes años (como ya señalaba Publio Hurtado en 1927 en su obra “Castillos, torres y casas fuertes de la provincia de Cáceres”.

Habrá que esperar a que el hijo del anterior, Alfonso VII, la conquiste para hacer lo mismo con Coria en 1142. Incluso hubo varias razzias posteriores, porque de nuevo hallamos que Fernando II de León vuelva a conquista La Atalaya en 1170. En 1181 ya está integrada en las tierras leonesas y, dos años después, el citado monarca dona la fortaleza a la catedral de Santiago de Compostela. Lo que confirma a su muerte su hijo Alfonso IX, quien pasa unos días allí con su esposa doña Berenguela.

Ante el interés de la Orden de Santiago por poseer esa fortaleza y los deseos del monarca por ampliar sus conquistas y necesitar la colaboración de los santiaguistas, les cede la fortaleza en 1209 a cambio de otros territorios. Pero el rey vuelve a instalarse en el castillo en 1229, cuando organiza la definitiva toma de Cáceres y Montánchez.

 

Galisteo: fue conquista en primer lugar por Alfonso VI, pero a partir de entonces cambiaría constantemente de manos (según los avances y retrocesos árabes o cristianos). Hasta que es reconquistada y repoblada definitivamente por Alfonso IX tras las tomas de Coria y Alcántara. Se puebla entre 1203 y 1217 con gente castellanoleonesa.

Se constituye a partir de entonces la Mancomunidad de Villa y Tierra de Galisteo. En el año 1268 Alfonso X el Sabio dona Galisteo y su tierra a su hijo Fernando de la Cerda. Pasa después por varios dueños, hasta que recae en los Manrique de Lara (con Juan II).

La villa de Galisteo fue cabeza del estado de su nombre, que con la misma comprendía los lugares de Aldehuela del Jerte, Aceituna, Carcaboso, Guijo de Galisteo, Holguera, Montehermoso, Pozuelo, Riolobos y Valdeobispo. La vida económica de cada aldea estaba regulada por un concejo.

Fernando de la Cerda lo donó a don García Fernández Manrique, conde de Osorno; recayendo por último, en la casa del señor duque de Montellano y del Arco, conde del Cervellón, que nombraba el corregidor y las justicias. Los mismos pueblos componían el sexmo de Villa y Tierra, aprovechando en común los pastos y montes, los cuales fueron donados por el duque, formando para su gobierno un cuaderno de leyes municipales, en el año 1531; que fue sancionado por el mismo señor en 1547; cuyo sexmo quedó disuelto en 1837, por orden de la diputación provincial, adjudicando a cada pueblo la parte de terreno correspondiente.

 

Cáceres: Geraldo Sempavor en 1166, pero la pierde.

Fernando II en 1169. La pierde en 1174.

Alfonso IX la toma definitivamente el 23-IV-1229 (San Jorge).

 

Trujillo: Sempavor en 1165. Después pasa a la Casa de Castro. La toman los almohades hasta que Fernando III la conquista definitivamente en 1232.

 

 

B.- La Inmaculada que llegó del río

 

Que sepamos, al menos en nuestra geografía Patria son diversos los casos en que aparecieron imágenes de María en las más genes de ríos o corrientes de agua. Los ejemplos más próximos a Montehermoso los tenemos en la cercana Riolobos con Nuestra Señora de la Argamasa que, según la leyenda, se encontró sobrenadando sobre las aguas del río Alagón.

Igualmente, algo similar ocurrió en Jaraíz de la Vera con la Virgen de Salobral, que se apareció en las márgenes del río Tiétar.

Pero en este caso de Montehermoso es más reciente y no se trata de leyendas, ya que sobreviven los descendientes de quienes la encontraron hace unos doscientos años, a quienes les fue transmitido el hallazgo por sus progenitores oralmente y quienes fueron tomando buena muestra de ello. Precisamente, uno de esos descendientes es hermano político mío, que fue quien me puso en contacto con el resto de familiares (padres, tíos, etc.) con el fin de cotejar lo acaecido. Antes de continuar, veamos una sección del árbol genealógico de la familia que he preparado hasta llegar a quien encontró la imagen:

12.- Árbol genealógico de los descendientes de Francisco Dom

TABLA 1: 12.- Árbol genealógico desde el que halló la Virgen, Francisco Domínguez (D. Quijada)

B.-1 Inmaculada Concepción (la que llegó del Alagón)

B.1.1.- Los antecedentes

Desde hace unos años, a través de mi hermana y hermano político, me llegó la historia de una imagen que antes se hallaba instalada en la ermita del Cristo de los Remedios de del lugar de Montehermoso. Todo ello nos llegó porque un antecesor de mi cuñado (Francisco Domíguez) fue quien la halló hace más de siglo y medio entre unos sauces de las márgenes del río Alagón, en el paraje del Galapagar y a corta distancia de la ermita de Valdefuentes (de la que antes hemos hablado).

Al principio no le dedicamos la atención que requería pero, una vez que fue restaurada en el 2010, comenzamos a centrarnos en la misma.

La historia (porque está documentada oralmente y por escrito a partir de los descendientes del citado autor del hallazgo) surge a mediados del siglo XIX (ver árbol genealógico nº 12) cuando el mencionado Francisco Domínguez, que poseía una huerta cercana, fue a dar de beber a las caballerías con la que trabajaba. Pero resulta que coincidía con una fase de gran avenida del citado río y, circunstancialmente, halló entre los sauces y mimbreras que pueblan ese paraje del Alagón con una talla de la Virgen que estaba trabada entre los mencionados árboles. Con la ayuda de una soga logró acercarla hasta la orilla y, sin informar de lo acontecido, la llevó primero a su cabaña y más tarde a su casa de Montehermoso, donde la mantuvo bastante tiempo (los diferentes descendientes no se ponen de acuerdo, pero todos ellos opinan que el margen estuvo en torno a los 50 años). Hasta que llegaron unos frailes en misión catequística (tan habituales antes), con uno de los cuales entablaron confianza y le comunicaron el descubrimiento a la vez que le mostraron la imagen, quien decidió realizar una primera reparación tras la cual fue depositada en la ermita del Cristo señalado.

Por ese árbol genealógico y los pormenores indicados suponemos que el hallazgo pudo ocurrir entre 1820 y 1850.

Por los destalles de la última restauración, es obvio que estuvo poco tiempo en el agua. Tampoco conocemos –por más que lo hemos intentado– su lugar de procedencia, aunque es evidente que pudo proceder de alguna localidad importante –por la calidad de la talla– de las márgenes del Alagón: Granadilla, Hervás, Baños de Montemayor, Béjar; o de algún otro municipio de la provincia de Salamanca –donde nace y por donde transcurre ese río–. Pudo estar relacionado, también, con la Desamortización de Mendizábal (1834).

Las autoridades eclesiásticas nos informan que era habitual enterrar, emparedar o quemar las imágenes que habían perdido devoción: incluso intuimos que pudo ser una consecuencia de la Guerra de Independencia.

Sea lo que fuere, lo cierto es que la talla llegó a Montehermoso a través de Francisco Domínguez y sus descendientes. Y que hoy se encuentra felizmente restaurada.

Tras una introducción básica, pasaremos a las últimas actuaciones sobre la misma, partiendo de la memoria que nos ha legado Beatriz Rodríguez Blanco, Licenciada en Bellas Artes, especialidad en Conservación y Restauración.

 

B.1.2.- Aclaraciones

 

Aunque el dogma de la Inmaculada concepción de María no fue proclamado hasta 1854, la representación de la Virgen que desciende a la Tierra, enviada desde el cielo por Dios que la había elegido para la obra de redención; hizo su aparición hacia finales de la Edad Media.

En origen en la representación de este tema iconográfico, la Virgen aparece rodeada por los símbolos de las Letanías. Las fuentes de esta representación proceden del Antiguo y del Nuevo Testamento, del Cantar de los Cantares y el Apocalipsis.

Sin embargo, es en el Barroco cuando este tema alcanza su máximo apogeo y se crea el tipo definitivo de Inmaculada Concepción.

Desaparecen los símbolos de las Letanías y se la representa de pie sobre la media luna, como en este caso. Coronada de estrellas y con las manos sobre el pecho o juntas orando, como en la talla de Montehermoso.

Dirige su miranda hacia la tierra, para distinguirla de la Virgen de Asunción, que los dirige hacia el cielo.

 

B.1.3.- La última restauración

 

La autora se encontró con una talla de madera policromada al óleo, que puede considerarse como relieve (por la ausencia de modelado en su parte posterior).

Altura: 98 centímetros (107 con la peana).

Estado de conservación: muy malo antes de la restauración.

Actuación definitiva: marzo-junio de 2010

 

B.1.4.- Análisis del estado de conservación de la obra

 

B.1.4.1.- Soporte.

Tipo de Soporte: Madera. La talla está trabajada sólo en la parte anterior, por lo que puede considerarse relieve. Es la prueba de que estuvo en un retablo.

13.- Retablo actual de la Inmaculada

13.- Imagen antes de ser restaurada

14.- Imagen actual de la Inmaculada

14.- Imagen actual de la Inmaculada

 

B.1.4.2.- Estado de conservación:

En el momento de la intervención la obra había sido intervenida en anteriores ocasiones. Encontramos una diferencia de tratamiento en las manos en relación al resto de la imagen, siendo además de tamaño inferior al que debería corresponder a una talla de este tamaño. Pensamos que habrían podido ser retalladas sobre los restos de las manos originales que habrían perdido los dedos. Pero se trata de una teoría de la que no hemos encontrado pruebas concluyentes (los descendientes de Francisco siempre recibieron la información de que su antecesor la halló sin manos…).

La peana, añadida a la imagen, se encontraba fragmentada y unida a la pieza mediante grandes clavos.

Se había fragmentado y perdido el dedo meñique izquierdo.

En la parte posterior, plana, existe un acanaladura vertical que se encontraba oculta por un entelado.

Beatriz encontró grietas de distinto tamaño y pequeñas pérdidas de soporte derivadas de las mismas, generalizadas, que se hallaron tras la retirada de las capas de repinte.

Presentaba sucesivas capas de repolicromía. No era posible en un análisis visual conocer el estado de conservación de la policromía original bajo las capas de repinte, que eran de muy mala calidad aplicados en dos fases superpuestas con sus correspondientes preparaciones.

La policromía original se encontraba en relativo buen estado de conservación, aunque con pérdidas de gran tamaño, en mayor medida en la parte superior de la cabeza, zonas salientes del manto, nariz, etc.

La policromía original era fina y pulida, realizada probablemente al óleo en las carnaciones. Las vestiduras se encontraban emboladas con bol rojo, sobre el que se había aplicado una corla rojiza actualmente oxidada y oscurecida de la que se conservan restos en diversas zonas. No se ha llegado a aplicar el dorado y estofado que aparecen habitualmente en este tipo de tallas. Sin embargo el que presente ese acabado al barniz nos indica que este es el aspecto final original de la talla.

Otras causas que han podido influir en el estado de deterioro de la policromía original, son el uso de la talla como imagen de vestir y los golpes, roces, etc. derivados de dicho uso o de su etapa en el agua…

La película superficial presentaba un barniz oscurecido, aceite de linaza, cera, humo derivado de la combustión de velas y suciedad incrustada.

Como decíamos, la obra antes de la intervención se encontraba recubierta de una película prácticamente negra muy incrustada en la última repolicromía, de tal modo que era imposible su retirada sin dañar ésta.

Envejecimiento del barniz por efecto del tiempo.

Retraimiento y oscurecimiento por la cercanía de fuentes de calor, probablemente velas.

Por tradición oral nos ha llegado la historia de cómo una persona halló esta imagen flotando en el río. No podemos dilucidar, a través de los deterioros presentes en la misma la certeza o no de esta leyenda. Pero sí es cierto que, de haber estado sumergida en agua, no habría sido por mucho tiempo ya que ni hallamos disgregación en los estratos de la obra y otros deterioros en el soporte de madera habituales bajo dichas condiciones.

Desconocemos si la talla se encontraba ya repolicromada en este momento. De ser así, estas capas, de gran grosor habrían podido actuar como barrera ante la humedad.

La talla carece de documentación referente a su autoría, procedencia o intervenciones anteriores.

Decíamos que esta imagen se halla tallada exclusivamente en la zona frontal, a modo de relieve; que habría sido creada para decorar probablemente la hornacina central de un retablo. Es éste un modelo muy habitual en la fecha de ejecución de la obra, que habría pertenecido a un retablo de tipo Contrarreformista. Como ejemplo tenemos el retablo mayor de la Parroquia de Montehermoso (¿pudo proceder de ella?…).

Como se ha explicado en el apartado dedicado a la policromía, la talla presenta un acabado de barniz coloreado (corladura) aplicado directamente sobre el embolado rojo. Éste no es en modo alguno un acabado habitual en el s. XVII. Pensamos más bien que por razones de presupuesto la obra no pudo dorarse para realizar posteriormente el estofado característico de esta fecha. Probablemente por este motivo se aplicó el barniz coloreado que habitualmente se aplicaba sobre superficies plateadas (o incluso doradas) como medio para imitar dorado o piedras preciosas). Con él se habría intentado “adecentar” la obra, que luciría un aspecto brillante.

Desde su hallazgo, la obra ha estado depositada en la ermita del Cristo de Montehermoso, donde carecía de un lugar adecuado para su exposición. Recientemente se ha trasladado a la Iglesia Parroquial donde ocupa uno de los retablos laterales, barroco, de columnas salomónicas, de fecha de ejecución posterior a la talla de la Virgen y que hasta la fecha albergaba una imagen de la Inmaculada de Olot (actualmente en la sacristía).

 

B.1.4.3.- Tratamiento de intervención

A.- Desmontaje de piezas y limpieza superficial.

Eliminación del polvo y suciedad superficial.

Desmontaje y retirada de los clavos de la peana y eliminación de ésta, al no ser original y encontrarse fragmentada.

B.- Limpieza.

Tras la realización de las pertinentes pruebas de limpieza se llevó a cabo el proceso de retirada de las sucesivas capas de repinte.

La primera repolicromía se realizó mediante disolventes de acción lenta y medios mecánicos. Para la segunda policromía se acompañaron además de humedad controlada y calor; empleándose principalmente bisturí para su retirada.

Fue un proceso complejo dados los grandes grosores, dureza de los repintes y fragilidad de la capa de policromía original.

La limpieza dejó al descubierto una policromía con pérdidas extensas en determinadas zonas y otras, generalizadas, de menor tamaño; y de calidad muy superior a la de las repolicromías.

C.- Tratamiento insecticida y de consolidación.

La obra no presentaba ataque de insectos xilófagos. Incluso así se realizó una desinsección preventiva, para evitar futuros ataques. Se realizó por impregnación en las zonas no policromadas de la madera.

D.- Reposición y unión de piezas y resane del soporte.

Se procedió entonces al rellenado de agujeros, grietas, etc. La Reconstrucción de fragmentos de dedos y otros elementos, se realizó mediante resina Araldit.

Se colocó una nueva pena de Cedrela a la que se aplicó un tratamiento insecticida, se tiñó para armonizar el tono de la misma con el de la madera de la talla y se protegió mediante el mismo acabado aplicado al resto de la obra.

Finalmente se fijó a la talla mediante el ensamble de lengüeta de la zona inferior de la talla en el que se aplicó una resina de tipo Epoxi incolora asegurando la estabilidad.

E.- Estucado y reintegración cromática

El fin del estucado es el de poner la laguna al mismo nivel que la capa pictórica para proceder a la reintegración cromática. Se realizó mediante sulfato de cal y cola animal, utilizados en el original y perfectamente compatibles con éste.

En cuanto a la reintegración cromática, se trata de una reconstrucción cromática de las partes faltantes con el fin de devolver la legibilidad y unidad a la obra.

Se emplearon dos métodos complementarios. Las vestiduras se reintegraron empleando un tono bol rojo cercano al original aplicado en tinta plana.

En las carnaciones se empleó un rigattino realizado mediante pigmento al barniz aplicado sobre base plana al agua.

F.- Montaje y barnizado.

Finalmente se protegió la obra mediante barnizado con Paraloid en disolvente Nitro de fácil reversibilidad.

15.- Plano Alagón y lugares de aparición

15.- Plano del Alagón y lugares de apariciones

16.- Río Alagón en el paraje de su encuentro

16.- Río Alagón en el paraje de su hallazgo

plano Alagón

17.- Plano del río Alagón y lugares de aparición: 1 = Inmaculada, 2 = Virgen de Valdefuentes

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

CLEMENTE RAMOS, Julián; y de la MONTAÑA CONCHIÑA, Juan Luis. La Extremadura cristiana (1141-1230), ocupación del espacio y transformaciones socioeconómicas. (1994)

CORREDOR GARCÍA, Antonio (1986). Montehermoso: Datos para su historia.

ESCOBAR PRIETO, Eugenio: “Monografía Histórica de Galisteo”. Revista Extremadura VIII, año 1906.

GARCÍA MARTÍN, Bienvenido: “La Mancomunidad de Villa y Tierra de la Extremadura leonesa, el ejemplo de la villa de Galisteo”. 1987, Revista Alcántara nº 11. Cáceres.

GARCÍA MOGOLLÓN, Florencio Javier. Imaginería medieval extremeña: esculturas de la Virgen María en la provincia de Cáceres. Cáceres. Editorial Extremadura, 1987.

GUTIÉRREZ GUTIÉRREZ, Aurelio (1990). Montehermoso Estudio Histórico.

PULIDO RUBIO, Abundio (2007). Memoria de Costumbres y Tradiciones perdidas en Montehermoso.

RODRÍGUEZ BLANCO, Beatriz: Memoria de la restauración (2010).

RODRIGUEZ PLASENCIA, José Luis. “Apariciones marianas en Extremadura” (2011), Revista de Folklore número 38

VELO y NIETO, G.: Coria, Reconquista de la Alta Extremadura, Cáceres, 1956.

 

 

Domingo Quijada González

 

Jul 252016
 

Fernando Moreno Domínguez, Francisco Pérez Solís, Alberto Durán Sánchez, Gregorio Francisco González. (Provisional)

Pocas ciudades aúnan un conjunto patrimonial de valores históricos, artísticos, arqueológicos y paisajístico tan impresionante como el de Trujillo. Historia y entorno natural se funden de modo armónico, creando escenarios que sorprenden por su estado de conservación, diríase como anclados en el tiempo. Sin embargo, si el patrimonio urbanístico y arquitectónico es apabullante, el valor de la ciudad también puede medirse con otra escala, de menor dimensión, que lamentablemente suele pasar desapercibida al turista apresurado o, incluso, a los propios moradores de la muy noble y muy leal. Nos referimos a un inabarcable conjunto de elementos singulares de la historia de Trujillo que, como las teselas de un mosaico, por sí solos o en conjunto reflejan escenas pasadas de la vida cotidiana o acontecimientos históricos de nuestra ciudad. La epidermis granítica de Trujillo ha recibido y conservado la pátina del tiempo en forma de grabados e inscripciones que, in situ o reubicadas, pueden encontrarse por todo el conjunto histórico y su entorno aledaño.

Nuestra comunicación aprovecha estos recursos para proponer un recorrido temporal, desde los tiempos prehistóricos hasta los tiempos modernos. Hemos realizado una selección de algunos elementos significativos, grabados o inscritos en la piedra, de carácter funerario, lúdico, conmemorativo o religioso. Para rastrear los tiempos prehistóricos nos alejaremos del núcleo urbano para adentrarnos en el berrocal, formación geológica que caracteriza el entorno circundante de Trujillo. En este berrocal, pedrizas, bolos, canchos y lanchas (la roca en su estado natural) forman una unidad paisajística indisoluble junto con muros, torres y casas fuertes (la roca antropizada). Conforme nuestro recorrido avance en el tiempo, traspasaremos los muros de la villa para recorrer sus calles detenidamente, atentos a los detalles que sólo se muestran a aquellos que saben mirar sin prisas, aguardando con paciencia el momento preciso en que los grabados, jugando con la incidencia de la luz, deciden mostrarse.

La mayor parte de estos hallazgos se publican por primera vez, habiendo sido localizados gracias a la infatigable labor investigadora de Francisco Pérez Solís.

  

  1. Los tiempos prehistóricos.
  2. Grabados del Palacio del Carneril.

            Para iniciar nuestro recorrido nos alejamos unos kilómetros de la ciudad de Trujillo, aunque la entidad del hallazgo justifica de sobra el desplazamiento. El palacio del Carneril se sitúa en el borde oriental del berrocal, junto al camino que conducía de Belén a Madroñera. El paraje está dominado por la imponente casa fuerte que ostenta un pequeño y desgastado escudo de la familia Chaves. No obstante, esta construcción debió asentarse sobre una villa tardorromana, tal y como evidencian algunos elementos propios de estos asentamientos (contrapeso y lapis pedicinus, ambas piezas de una prensa de aceite) que se encuentran reutilizados en sus muros. Al mismo asentamiento cabría asociar quizás algunas de las tumbas rupestres situadas junto al palacio. Sin embargo, el poblamiento de este enclave aún puede remontarse hasta etapas prehistóricas, bien representadas en tres paneles de grabados rupestres, situados al norte y al sur del palacio.

            El panel n.º 1 es el más pequeño de todos, con unas dimensiones aproximadas de 4 m. × 2 m. Se sitúa unos 100 m. al norte del palacio, en la vega de un arroyuelo de aguas estacionales, junto a una antigua fuente. Los elementos más significativos del panel son tres cruces cuadradas, o griegas, dispuestas en un eje con dirección nordeste-suroeste. Los trazos tienen una longitud media de 37 cm. y una profundidad de 4 cm. Junto a la cruz más septentrional, se disponen cinco pequeñas cazoletas, con un diámetro comprendido entre 4 cm. y 6 cm. Una sexta cazoleta, de mayor tamaño, alcanza los 9 cm. de diámetro.

El panel n.º 2 se localiza junto al anterior. Uno de sus lados es bañado por el arroyo durante las estaciones húmedas. Con unas dimensiones de 13 m. × 8 m., el panel presenta tres grupos distintos de cazoletas. De sur a norte: 1) en la parte más baja del cancho encontramos tres pequeñas cazoletas (5 cm. de diámetro de media), aparentemente sin relación entre ellas, más una cuarta (de gran tamaño, 21 cm. de diámetro, y sección cóncava) que se realizó aprovechando una grieta natural de la roca. 2) Hacia el norte, en la parte más elevada de la roca, encontramos el segundo grupo, que se articula en torno a una gran cazoleta de 18 cm de diámetro pero que apenas alcanza los 2 cm. de profundidad. Esta se encuentra rodeada por el sur y por el este por otras seis cazoletas de diverso tamaño. 3) Por último, junto al segundo grupo, también en la zona más elevada del afloramiento, se sitúa el conjunto más llamativo del panel. Consta de un total de 18 cazoletas, dispuestas alrededor de un eje central constituido por tres cavidades de gran tamaño (de este a oeste: 16 cm. de diámetro y 10 cm. de profundidad, 25 cm. de diámetro y 12 cm de profundidad y 18 cm. de diámetro y 10 cm. de profundidad; las dos últimas se comunican mediante un ancho canalillo, vide fig. n.º1). El resto de cazoletas presentan un diámetro de entre 10 cm. y 3 cm. Al norte de la cazoleta central, encontramos otras dos unidas por un canal de 6 cm. de longitud y dos más dispuestas de forma tangencial.

Figura n.º 1. Panel nº 2 del Palacio del Carneril (1)

Figura n.º 1: Detalle del panel 2.3 del Palacio del Carneril.

El panel n.º 3 presenta la composición más compleja de todo el yacimiento. Se sitúa a una distancia de 350 m. respecto a los anteriores, al sur del palacio. Con forma alargada, dirección nordeste-suroeste, y unas dimensiones de 13 m. × 8 m, pese a sus reducidas dimensiones se trata de la roca más prominente de su emplazamiento. Se compone de casi un centenar de cazoletas.

Tal y como ocurre en el panel nº 2, en este tercero también se observa cierta preeminencia de dos cazoletas de mayor tamaño (unos 20 cm. de diámetro, aunque apenas 2 cm. de profundidad) que se localizan, además, en el punto más alto de la roca, casi en el extremo meridional del panel. Unos 40 cm. al norte de estas dos cavidades, aún en la zona más elevada, confluyen tres líneas grabadas que dibujan en planta una gran letra F. El pie de esta letra tiene una longitud de unos 2 m. y desciende hasta la base de la roca, con dirección este. Los dos brazos siguen una orientación nordeste, con una longitud de 1 m, y, al igual que el anterior, descienden por el plano inclinado de la roca. De los dos, el que se observa con mayor nitidez es el brazo superior, que en realidad está formado por una serie de nueve cazoletas dispuestas a modo de sarta.

El resto de cazoletas del panel n.º 3 se distribuye por la superficie de la roca, con formas, tamaño, profundidad y agrupaciones muy variadas. En ocasiones, apenas presentan 1,5 cm. de diámetro y se agrupan en pequeños ramilletes. En otros puntos, se observan alineaciones o incluso, entre las dos cazoletas mayores y las líneas grabadas, llegan a formar una cuadrícula de 4 × 3 cazoletas.

La situación de este tipo de grabados en zonas periféricas de los berrocales graníticos, con especiales condiciones hidrográficas y edafológicas, ya ha sido apuntada en otras localidades cacereñas, caso de Navalmoral de la Mata[1]. Por otro lado, las cazoletas grababas en la roca constituyen uno de los motivos más habituales del arte rupestre de nuestra región. Por sí solas, cuando no pueden vincularse a ningún poblamiento concreto, suponen elementos de difícil interpretación debido a la amplia cronología de su ejecución, desde la más remota prehistoria hasta la Edad Media. Este sería el caso de los paneles del Carneril, puesto que, sin lugar a dudas porque no se ha realizado una prospección arqueológica adecuada, no hemos advertido en el paraje materiales cerámicos y/o líticos significativos ni otras estructuras que pudieran relacionarse con los paneles. Sin embargo, presentan ciertas características comunes con otros grabados que han sido situados en periodos calcolíticos o de la edad del bronce en nuestra región. Nos referimos a la distribución aparentemente aleatoria de las cazoletas, la representación jerarquizada de las mismas según su distinto tamaño y posición dentro del panel, la asociación entre ellas mediante canalillos o, por último, la disposición a modo de sartas sobre planos inclinados de la roca. No obstante, en un futuro, la cronología de los grabados de El Carneril deberá ser establecida con mayor precisión con los debidos trabajos de campo. En cuanto a su función, hasta el momento la asociación de cazoletas y canalillos se suele relacionar con espacios cultuales en los que se llevaban a cabo rituales que entrañaban manipulación y vertido de líquidos.[2]

Figura n.º 2. Panel nº 3 del Palacio del Carneril.

Figura n.º2: Detalle del panel 3. En el centro de la imagen las dos cazoletas mayores.

Cercanos a la ciudad de Trujillo encontramos otros yacimientos con paneles con cazoletas, especialmente en el poblado del Avión[3] (neolítico-calcolítico), con cuatro conjuntos situados en espacios protegidos o aviserados. Del mismo modo, también en la lancha que sirve de suelo a un refugio de pastor, en el entorno de la Cueva de los Frailes, se observan algunas pequeñas cazoletas de distribución aparentemente aleatoria.

Por otro lado, las cruces nos parecen en este caso exógenas al yacimiento prehistórico. La presencia, un kilómetro al sur del palacio, en el mismo borde del camino, de una cuarta cruz de idéntica tipología a las visibles en el panel n.º 1, apunta claramente a una función delimitadora del territorio como marca de propiedad o deslinde.[4] Habrían sido realizadas, quizás, en tiempos bajo medievales cuando esta costumbre está bien documentada.[5] Este tipo de cruz, griega y grabada profundamente, es visible en otros yacimientos cacereños, de los que quizás el más conocido sea el altar rupestre de la Peña Carnicera de Mata de Alcántara, aunque allí ha sido interpretada con sentido religioso, como elemento cristiano que intentaba neutralizar un antiguo santuario pagano.[6]

El yacimiento del Palacio del Carneril no ha sido objeto, hasta la fecha, de una prospección arqueológica sistemática, por lo que en absoluto debe descartarse la existencia de más paneles de grabados en el entorno.

  1. Los tiempos romanos.
  2. Pulvino monumental.

Empotrado en el alzado exterior de la muralla, en su ángulo suroeste, en las proximidades del Arco del Triunfo, dirección al Espolón tras sobrepasar la primera torre, encontramos un fragmento de pulvino monumental en granito. La pieza tiene una longitud máxima conservada de 56 cm. y una altura máxima de 37 cm. De factura tosca, debido en parte al grano grueso de la piedra, se trata de un pulvino con alargamiento lateral y, seguramente, con perfil superior cóncavo, el tipo más común en los territorios lusitanos. Corresponde al lateral derecho del altar. La cabecera está decorada con ocho radios con botón central, inscritos en una circunferencia de 28 cm. de diámetro. El estado de conservación es malo, puesto que el relieve sólo se aprecia de forma satisfactoria con luz rasante. No obstante, justo en la fractura del alargamiento lateral, se aprecia una forma redondeada (de 11 cm. de diámetro) que pudiera corresponder a una pátera en relieve.[7]

Se trata del primer pulvino monumental identificado con seguridad hasta la fecha en la antigua Turgalium, aunque, quizás, habría que incluir como precedente la pieza descrita por Pérez Holguín a finales del s. XVII, situada en el fondo de la alberca:[8]

«en la alberca que está junto a la Vera Cruz y las estrías sobresalientes de medio relieve y el otro circulo los esta tambien levantado con una forma de tetilla y esta en la alberca que va dicho. Por la parte de adentro en la pared de los ultimos escalones, fue obra de romanos, según tradicion, y conocese por unas piedras de canteria de muy gran magnitud que estan en ellas atravesadas unas sobre otras».

Pese a que el autor la consideraba como estela anepígrafa y la dibujó con cuerpo rectangular, la cabecera circular (con una elaborada rosácea de doce pétalos, seis de ellos intercalados) y la presencia de un elemento redondeado (quizás, de nuevo, una pátera) podrían apuntar a un pulvino monumental. No obstante existen estelas funerarias con formas muy semejantes documentadas en la cercana Campo Lugar.[9] Sólo el análisis directo de la pieza, cuando se realicen de nuevo trabajos de limpieza en la alberca, podrá dilucidar el problema.

En la provincia cacereña, otras ciudades de origen romano han proporcionado sendas colecciones de pulvinos, en especial Coria (Caurium) con 7 ejemplares localizados hasta la fecha. En concreto, nuestro pulvino presenta notables semejanzas con el hallado en la C./ Hornos en el año 1996, actualmente depositado en el patio del Ayuntamiento en la Plaza de S. Pedro.[10] Estas piezas coronaban mausoleos funerarios en forma de altar, un monumento de tradición itálica que se desarrolló en la Península durante el alto imperio (s. I-II d. C).[11] Los mausoleos romanos se situaban junto a las puertas de entrada a las ciudades, jalonando los márgenes de los caminos de acceso.

Figura n.º 3 Pulvino romano y reconstrucción idealizada de su mausoleo.

Figura n.º 3: Pulvino romano de Trujillo y reconstrucción idealizada del mausoleo.

  1. Estela de Filumenus en Santa María la Mayor.

Cortada y usada como alfeizar en una ventana del camarín de la Iglesia de Santa María la Mayor, podemos encontrar un fragmento de estela. Pese a su destacada posición, visible desde el exterior del templo, ha pasado inadvertida hasta el momento. Realizada en granito rubio, la altura de la ventana impide tomar medidas sin los medios adecuados. Los trazos de las letras, en capital cuadrada, son finos y han sido repintados en color rojo. Se conservan las tres últimas líneas de la inscripción, correspondientes a las fórmulas funerarias habituales y a la mención del dedicante. Se ha perdido, por tanto, la parte inicial donde se expresaría el nombre del difunto y su edad. Las dos letras finales presentan mayor altura que las anteriores y se sitúan centradas en el ancho de la inscripción. La V de la segunda línea es de menor tamaño y se superpone en parte a la letra L.

[H(ic)] S(itus) E(st). S(it) T(ibi). T(erra) [L(evis)] / [–]RIS FILV[menus/e]/ F.(aciendum) C(uravit)

“…..aquí yace. Séate la tierra leve. ….ris Filumenus/e[12], procuró hacerlo.”

Filumenus/e es una de las formas latinizadas del nombre griego Philoumenus. Es muy poco frecuente en la Península, aunque está documentado en algunos epígrafes de Córdoba, Mértola o Barcelona.

Hasta el momento no se ha localizado ninguna necrópolis de época romana en la ciudad de Trujillo, aunque la colección epigráfica, conocida hasta el momento, de esta época supera con creces el centenar de piezas.[13]

Figura n.º 4. Estela romana en camarín Sta. María (1)

Figura n.º 4: Estela romana del camarín de Santa María.

Figura n.º 5. Estela en C. Naranjos

Figura n.º 5: Estela en C./ Naranjos.

  1. Estela de Fuscus en la C./ Naranjos.

Se localiza en el segundo peldaño de una escalera que facilita el acceso al jardín del Palacio Chaves, en la pequeña plazoleta que se abre en la C./ Naranjos frente al palacio de los Hinojosa-Calderón. Quizás esta situación recóndita ha facilitado, conjuntamente con el grado de erosión de la pieza, que haya pasado inadvertida hasta el momento. El bloque ha sido recortado en dos de sus lados para su reutilización como material constructivo. De resultas, presenta unas medidas de 83 cm. de longitud máxima conservada por 34 cm. de anchura máxima visible, con un canto de 18 cm. Se observa, rehundido y enmarcado, el campo epigráfico con unas dimensiones de 44 cm. × 25 cm., que alberga cuatro líneas de texto, más parte de una quinta línea en la que no se observa la altura completa. Las letras son capitales cuadradas con una altura media de 8 cm.

El grado de desgaste de la inscripción y su estado fragmentado dificultan su correcta lectura.[14] Ignoramos si debajo del peldaño siguiente pudiera conservarse parte del texto (en el lateral de la escalera no parece que la pieza sea mucho más larga, pese al enfoscado). No se distingue ningún carácter de la primera línea, en la que seguramente figuraba el nombre del finado. Además, la cuarta línea ha sido regrabada en la primera V y en la C.

[—–] / M. F(ilius) [ — AN(orum) –] / X[–] H(ic).S(itus). [E(st) —]/ FVSCV[s] / P(onendum) C(uravit) [—]

“….. hijo de M., deaños, aquí yace. Fuscus procuró ponerlo.”

El padre del difunto bien pudiera ser Marcus, uno de los nombres latinos más frecuentes. En cuanto a Fuscus es también un nombre de origen latino, etimológicamente “moreno“, “oscuro“, siendo muy frecuente en la Península Ibérica. En nuestra región está bien representado en lugares como Villamiel, Cerezo, Alía, Ibahernando, Alconchel, Burguillos del Cerro, en 5 inscripciones de Mérida u otras tres de Coria.[15] Por último, en la misma ciudad de Trujillo, en la segunda mitad del s. XVIII, José Cornide vio un ara dedicada por Publius Aelius Fuscus[16] en “la almena de una torre que mira al oriente, que cae al medio de la cortina” así como la lápida de Fusca[17] en el patio de la casa de los señores Ulloas de Cáceres. Encontramos también la variante Fuscilla en la estela que se guardaba en la casa de D. Alfonso Naharro.[18]

  1. Posible tabula lusoria.

            Se trata de un pequeño bloque de granito cuadrangular (39 cm. × 39 cm.) reutilizado en los maltrechos restos de la muralla, entre el castillo y la desaparecida puerta del Norte. Es visible en el alzado sur del paramento, a unos 25 m. de distancia del mirador habilitado sobre el muro. Pese a su pequeño tamaño, presenta grabadas un total de 22 cazoletas de desigual diámetro (5 cm. las dos mayores y 2 cm. las menores). Se disponen en dos círculos concéntricos, de 29 cm. de diámetro y 10 cazoletas el exterior y 15 cm. de diámetro y 6 cazoletas el interior.

Existe una gran variedad de tabulae lusoriae de forma circular en el mundo romano, incisas o formadas por cazoletas, grabadas en distintos soportes pétreos. Suelen situarse en espacios públicos de especial concurrencia. Así en la ciudad de Mérida se han localizado un total de 8 ejemplares repartidos en el teatro, el anfiteatro o el foro.[19] El objetivo del juego parece ser situar las fichas en línea, al modo del tres en raya. El jugador que iniciaba el juego colocaba su pieza en el centro del tablero y, puesto que esta posición estratégica estaba bloqueada desde el inicio de la partida, seguramente se daban por válidas las líneas realizadas en los arcos de la circunferencia.

            Somos conscientes de que nuestro grabado carece de ciertos requisitos propios de las tabulae lusoriae documentadas hasta la fecha: la ausencia de una cazoleta central, la total falta de simetría en el diseño o la presencia de, al menos, 5 cazoletas que no es posible inscribir en las circunferencias (que debieran explicarse bien como errores en el diseño, bien como ejecuciones posteriores). Por otro lado, en la bibliografía consultada no hemos encontrado ningún ejemplar que presentase el mismo diseño. Pese a todo, en el grabado trujillano se distinguen claramente siete posibles alineaciones radiales de tres en raya (sin contar con las de los arcos) que permitirían el desarrollo del juego tal y como se expone en el párrafo anterior. Posiblemente las irregularidades del grabado sean producto de una ejecución tosca, de carácter popular, salida de manos poco expertas. En la ciudad de Itálica, con la mayor colección de tabulae conocida de Hispania, se ha documentado al menos un ejemplar circular que también presenta siete radios.[20]

Reutilizados en los muros del castillo se pueden observar otros grabados de cazoletas dispuestas de forma circular, aunque ninguna de ellas completa. La ciudad de Trujillo, como veremos a continuación, cuenta con una de las colecciones más importantes de la Península de tableros de juego medievales, siendo quizás este el precedente romano de todos ellos.

Figura n.º 6. Posible tabula lusoria (1)

Figura n.º 6: Posible tabula lusoria.

Figura n.º 7. Diseño posible tabula lusoria.

Figura n.º 7: Diseño de la posible tabula. Circunferencias y alineaciones de tres en raya.

            III. Los tiempos medievales.

  1. Estela visigoda.

Estela de grandes dimensiones 159 cm. × 40 cm. ×23 cm. de canto, que sin embargo no se conserva completa, quedando únicamente las dos últimas líneas del texto. Desconocemos su procedencia. Actualmente se conserva en los aparcamientos del hotel NH habilitados al pie del lienzo de muralla que flanquea la entrada principal del castillo, en su lateral sur.

Claramente las formas de la A y la M apuntan a cronologías altomedievales aunque el tipo esteliforme siga aún patrones romanos. En concreto, el trazo transversal de la letra A se dobla en ángulo, según algunos autores,[21] a mediados del s. V. Esta forma se consolida a finales del s. VI y perdurará hasta la primera mitad del s. VII d.C.

Figura n.º 8. Estela visigoda

Figura n.º 8: Estela altomedieval.

Las letras presentan una altura de entre 8 cm. y 10 cm.

[—–]/.S.OEA/ MOREV

            Por el momento no hemos podido identificar en la inscripción ninguna de las fórmulas habituales de la epigrafía visigoda. La forma de estela apuntaría a una inscripción de tipo funerario.

  1. Tableros de juego medievales.

La ciudad de Trujillo cuenta con una de las colecciones más extensas y variadas, conocidas hasta la fecha en nuestro país, de tableros de juegos medievales tanto rupestres como realizados en sillares u otros bloques de piedra granítica.

Figura n.º 9. Tres en raya. Escaleras del depósito de aguas.

Figura n.º 9: Tres en raya en escalera trasera del depósito de aguas.

Figura n.º 10. Alquerque y mancala en C. Convento de las Jerónimas

Figura n.º 10: Alquerque y mancala en C./ Convento de las Jerónimas.

            A los 39 tableros, que hasta el momento han sido publicados, y que referenciamos en la tabla nº1, hay que añadir ahora otros diez ejemplares inéditos que damos a conocer.[22]

Tres en raya: pequeño bloque de granito reutilizado en el segundo peldaño (desde abajo) de las escaleras situadas en la calle trasera del depósito de aguas. No parece estar completo (está cubierto en parte por las juntas de cemento). Corresponde al tipo de tablero de 3 en raya más habitual. Medidas máximas visibles: 14 cm. × 12 cm. El trazo es grueso, con técnica piqueteada, (1 cm. de media) e irregular. Estado de conservación: malo.

Alquerque de nueve y mancala: grabados en un afloramiento granítico de la C./ Convento de las Jerónimas, frente a la casa-museo de los Pizarro. El alquerque presenta unas medidas de 16 cm. × 14 cm., de trazado fino de sección en V, de entre 0,3 cm.- 0,8 cm. de anchura. En el centro se dispone una cazoleta somera, ovoide, de 1,7 cm. de diámetro. Corresponde al tipo común de triple recinto. Estado de conservación: muy bueno. Por su parte la mancala corresponde al tipo A, sin depósitos laterales, de acuerdo a la tipología establecida por Cosín y García.[23] Está formada por dos líneas paralelas de cuatro cazoletas no equidistantes. La línea occidental está mejor conservada, distinguiéndose con dificultad algunas de las orientales. Dimensiones: 17 cm. × 12 cm. Diámetro cazoletas: 4,5 cm. – 2,9 cm. Se encuentra separada del alquerque unos 18 cm. Estado de conservación: Regular

Alquerque de nueve: situado en una pequeña lancha al pie de la muralla del flanco occidental del castillo, entre las torres albarranas. De forma cuadrangular (31 cm. × 33 cm.), el trazo piqueteado (entre 2 y 1.8 cm. de anchura) destaca por su irregularidad, de forma que algunas de las esquinas del alquerque son redondeadas e incluso tiene el lado oeste curvado. En el centro se sitúa una cazoleta de 3 cm. de diámetro. La erosión de la lancha sólo permite distinguir con claridad los dos recintos exteriores. Estado de conservación: Malo.

Mancala: en un sillar de la torre que flanquea la esquina noroeste del patio de San Pablo, en el alcázar trujillano. Para poder observarlo es preciso traspasar los restos de la Puerta del Norte y bajar unos 90 metros por el camino empedrado que bordea el castillo por la ladera del cerro. Se sitúa junto al esquinazo de la torre, en la hilada onceaba (contando desde arriba), en un sillar que destaca por un orificio rectangular para engarzar la tenaza que permitió elevarlo hasta su posición. Se trata de una mancala tipo A, con dos filas de cuatro cazoletas dispuestas actualmente en vertical. La altura a la que se sitúa impide tomar medidas exactas. Es visible cuando el sol incide lateralmente en la cara de la torre (según la estación mediodía o primera hora de la tarde). Estado de conservación: Bueno.

Alquerque de doce: situado en el palacio de Lorenzana, sede de la Real Academia de Extremadura, en el zaguán de entrada, frente a la puerta, en un banco corrido que rodea el recinto. El alquerque presenta forma cuadrangular (27 cm. × 29 cm.) y está realizado con trazo fino de 0,5 cm. de media. En el centro del alquerque, y marcando el cuadrado interior, se observan un total de cinco cazoletas poco profundas. Algunas de las líneas interiores se encuentran muy borradas. Estado de conservación: Regular.

 Figura n.º 11. Alquerque en el lateral oeste del castillo

Figura n.º 11: Alquerque en el lateral oeste del castillo.

Figura  n.º 12.  Mancala en torre

Figura n.º 12: Mancala en una torre del castillo.

Alquerque de nueve grabado en un mampuesto de granito reutilizado en la tapia trasera del Palacio de los Duques de San Carlos, al inicio de la C./ San José. Se sitúa a unos 2 metros de altura del suelo. Presenta la superficie bien alisada. Con posterioridad a su uso lúdico, la piedra ha sido recortada hasta darle forma rectangular (24 cm. × 57 cm.), de forma que parte del alquerque se ha perdido. La figura se ha realizado mediante el piqueteado, con un grosor en la línea de entre 1,4 cm. y 0,6 cm. El trazado de alguna de ellas no es regular y la ejecución es bastante tosca. En el centro se sitúa una cazoleta profunda de 3,5 cm. de diámetro. Estado de conservación: Regular.

Alquerque de doce grabado en un bloque reutilizado como peldaño en la escalera de acceso al piso superior del palacio de Santa Marta (actualmente hotel NH). Esta posición ha provocado el desgaste del grabado del que sólo se conserva algo más de la mitad. Sólo uno de los lados se observa completo, con 26 cm. de longitud por unos 17 cm de anchura máxima conservada. El trazo es inciso, profundo cuando se conserva, de 0,4 cm. de anchura media. Estado de conservación: Malo.

Alquerque de doce situado en la misma escalera que el anterior. En esta ocasión el alquerque se conserva entero y presenta la particularidad de que cada intersección está señalada con una pequeña cazoleta de entre 1 y 2 cm. de diámetro. Sigue, por lo tanto, el mismo diseño que el alquerque situado en el alzado de la pared del atrio de S. Martín, en la Plaza Mayor trujillana. El alquerque es cuadrangular de 22 cm. × 24 cm. La línea es incisa, muy desgastada, de 0,6 cm de anchura media. El peldaño está cubierto en parte por una lechada de mortero que dificulta el análisis del grabado. Estado de conservación: Regular.

Alquerque de doce situado en uno de los sillares del poyo semicircular que sirve de escalón de acceso a la casona solariega de los Sanabria-Bejarano, en la C./ Lanchuela. Se trata de un cuadrado de 24 cm. por cada lado, uno de los cuales no se ve de forma completa. Las líneas, incisas, de 0,4 cm. de anchura media, están muy borradas, de modo que algunas no se llegan a identificar. Estado de conservación: Malo.

 

Localización Soporte Tipo Número Referencia
Villeta del Azuquén. Rupestre. Alquerques de 9. 21 González Cordero, 1999-2000, p. 367.
Plaza de Toros

(en una escalera[24])

Sillar. Alquerque de 9. 1 González Cordero, 1999-2000, p. 369.
Casa Casco. Rupestre. Alquerque de 9. 1 González Cordero, 1999-2000, p. 369
Puerta de Santiago. Al pie de torre oeste, exterior. Rupestre. Alquerque de 9. 1 Hidalgo Cuñarro, blog. 14/4/2008.
Jardines del Castillo. Junto a puerta Palomitas. Bloque en escalera. Alquerque de 9. 1 Hidalgo Cuñarro, blog. 13/4/2008.
Cerca de Polo. Rupestres. Alquerque de 9. 3 Moreno, Pérez, Durán, Francisco, 2015.
C./Convento Jerónimas. Rupestre Alquerque de 9. 1 Inédito.
Castillo. Lateral Oeste. Rupestre Alquerque de 9. 1 Inédito.
C./ San José. Mampuesto Alquerque de 9. 1 Inédito.
         
Cerca de Polo. Rupestre. Tres en raya. 2 Moreno, Pérez, Durán, Francisco, 2015.
Escalera trasera Depósito. Mampuesto Tres en raya 1 Inédito.
         
Cerca de Polo. Rupestre. Mancala. 4 Moreno, Pérez, Durán, Francisco, 2015.
Castillo. Sillar. Mancala. 1 Inédito.
C./Convento Jerónimas. Rupestre. Mancala. 1 Inédito.
         
Pared de la terraza del atrio de San Martín. Sillar. Alquerque de 12. 1 Hidalgo Cuñarro, blog. 14/4/2008.
Posada 2 Orillas. Sillar. Alquerque de 12. 1 Hidalgo Cuñarro, blog. 14/4/2008.
Dependencias municipales. Procede de la muralla. Sillar. Alquerque de 12. 1 Hidalgo Cuñarro, blog. 13/4/2008.
Calabozos del palacio de la Conquista. Bloque. Alquerque. 1 Hidalgo Cuñarro, blog. 14/4/2008.
Palacio Lorenzana. Bloque. Alquerque de 12. 1 Inédito.
Palacio de Santa Marta. Bloque. Alquerque de 12. 2 Inédito.
Casa de los Sanabria-Bejarano. C. /Lanchuela. Sillar. Alquerque de 12. 1 Inédito.
Casa Casco. Rupestre. Damero. 1 González Cordero, 1999-2000, p. 369.

            Tabla n.º 1: Tableros de juego, publicados hasta el momento, en Trujillo(Cáceres).

Estos diez tableros de juego inéditos corresponden a los tipos medievales más comunes que, como vemos en la tabla, ya habían sido documentados con anterioridad en la ciudad de Trujillo o su término municipal. Entre ellos el alquerque de doce es el tablero con un diseño más complejo. Su origen no está del todo claro aunque sus primeras referencias documentales se sitúan en el s. XIII,[25] especialmente el Libro de los juegos del rey Alfonso X (1283). Para algunos investigadores el alquerque de doce habría dado lugar, a partir del s. XV, al juego de las damas. Este tablero toma forma de cuadrado dividido en secciones triangulares por 6 líneas perpendiculares y otras seis líneas diagonales, de modo que forman 25 intersecciones o casillas, 5 en cada lado del cuadrado. Cada jugador adquiere una mitad del tablero donde coloca sus 12 piezas, dejando la casilla central libre. En cada turno el jugador mueve su pieza siguiendo las líneas del alquerque, hasta situarla en una casilla vacía. Si para ello debe saltar una pieza del contrario, esta queda capturada. Si, por el contrario, en su turno no captura una pieza contraria disponible, es su oponente quien se la arrebata. Al final del juego gana quien se quede con mayor número de piezas.[26]

Otra modalidad que se puede practicar en el alquerque de doce es el juego conocido como “cercar la liebre”, también descrito en el libro de Alfonso X el Sabio. En esta modalidad el centro del alquerque es ocupado por una ficha, que es rodeada por doce (u once, o diez) del color contrario. Cada vez que la “liebre” salta por cima de una pieza del contrario se la arrebata, mientras que el adversario intenta encerrarla de forma que no tenga posibilidad de saltar más.[27]

En cuanto al alquerque de nueve (cada jugador dispone al inicio del juego de nueve fichas o trebejos) se trata de un tablero extraordinariamente frecuente y versátil, hallado en todo tipo de ambientes y soportes, debido a su amplísima cronología que abarca desde tiempos romanos hasta el siglo XVI. La figura clásica del alquerque de nueve se corresponde con tres cuadrados o rectángulos concéntricos (de ahí que habitualmente reciba el nombre de “triple recinto“) con una cazoleta central y dos líneas rectas que se cruzan perpendicularmente. Se puede jugar con o sin dado y el objetivo de la partida es colocar tres piezas en línea recta en una misma fila. Al inicio del juego cada jugador va colocando una pieza por turno y, cuando están todas colocadas, continúa moviéndolas hacia las intersecciones contiguas. Cuando un jugador hace tres en línea puede retirar una pieza del adversario. La partida termina cuando uno de los jugadores se encuentra con todas sus piezas bloqueadas o se queda con sólo dos (sin posibilidad, por tanto, de hacer un tres en línea).[28]

El tres en raya es el único de estos juegos que pervive en la Península en nuestros días y sus reglas apenas han variado. Ya se jugaba en tiempos romanos. El tipo de tablero más habitual se reconoce como un cuadrado con cuatro líneas rectas, dos perpendiculares y dos diagonales. Cada jugador posee tres fichas y el que inicia la partida debe colocar la primera en el centro del tablero. Gana el que consigue colocar tres fichas en raya.

Por último las mancalas son quizás el juego más desconocido en la Península, aunque posiblemente muchas de ellas hayan pasado desapercibidas al ser confundidas con otro tipo de manifestaciones rupestres. Se describen aquí por primera vez en el casco urbano de Trujillo, aunque no en su término municipal. Reciben este nombre los grupos de cazoletas (de cuatro a doce) dispuestas en dos líneas paralelas.[29] Se trata de un juego de gran antigüedad representado ya en el antiguo Egipto. A la Península habría llegado desde Oriente a través de la población islámica. En la actualidad el juego de la mancala (o awalé) sigue siendo muy popular en países musulmanes de Oriente Próximo y África. Cada jugador se hace con la fila de cazoletas situada frente a él y en cada una de ellas coloca cuatro o cinco fichas (granos, legumbres o piedrecitas). Por turno, cada jugador debe tomar los granos de una de sus cazoletas y los va sembrando, uno a uno, en el sentido acordado. Si el último grano cae en una cazoleta del adversario, el jugador se queda con todas las que hubiera. Si por el contrario el último grano cae en una cazoleta propia, se quedan en ella. Gana el jugador que finalmente adquiere la mayor parte de los granos.[30]

Figura n.º13. Alquerque del Palacio Lorenzana

Figura n.º 13: Alquerque del palacio de Lorenzana.

Figura  n.º 14. Alquerque en la C. S. José

Figura n.º 14: Alquerque en C./ San José.

 Los tiempos modernos.

  1. ¿Una alegoría de los Reyes Católicos?

Pequeño sillar de granito dispuesto en la jamba izquierda del portón de acceso principal a la casa de los Hinojosa Calderón (s. XV) en la C./ Naranjos. Medidas: 37 cm. × 53 cm. × 23 cm de canto. El grabado se realizó mediante una incisión profunda, de sección en V.

Refleja claramente un motivo arquitectónico, una puerta monumental de la muralla o de la alcazaba. Se trata de un airoso arco de medio punto realizado con dovelas de sillares, flanqueado por dos torres. La torre derecha presenta fábrica maciza (los sillares se delimitan mediante una cuadrícula poco realista) y en su base, erosionada, se adivina una letra X. Por su parte la torre izquierda, de mejor factura, muestra un vano esquemático, también de arco de medio punto, en cuyo centro se observan grabadas las letras SR. Ambas torres aparecen como desmochadas, con terminaciones redondeadas a modo de cúpula. En el centro de la puerta, inscritas en una circunferencia, se presentan las divisas de los Reyes Católicos, el conocido yugo y dos flechas dispuestas diagonalmente, como sostenidos por una línea de apoyo que se prolonga hasta la misma base del arco. Al menos la flecha izquierda conserva una ostentosa punta triangular, que sobrepasa los límites de la circunferencia, visiblemente desviada del eje del astil. En el lateral izquierdo del arco se observa la letra H. El borde del sillar está biselado, lo que afecta a la torre derecha (que es sensiblemente más estrecha). Además, la torre izquierda sobrepasa los límites del sillar, lo que nos indica que, o bien se trata de un elemento reutilizado o, quizás, dado el carácter popular de la representación, el ejecutor no tuvo en cuenta el tamaño del soporte al iniciar el grabado.

Tradicionalmente se atribuye la creación de la divisa del yugo entrelazado con las correas (o coyundas), propia del rey Fernando, al humanista Antonio de Nebrija inspirándose en el famoso nudo gordiano que cortó Alejandro Magno. En el caso del haz de flechas anudadas por un cordón, emblema de la reina Isabel, han suscitado menos interés aunque se han apuntado diversas hipótesis. Se ha dicho que simbolizan la unidad de los reinos,[31] o, por otro lado, el programa de hazañas políticas que la monarca pensaba llevar a cabo.[32] Es inusual que se representen sólo dos flechas, puesto que habitualmente solían ser cinco, siete o diez, apuntando hacia el suelo, abatidas.[33] Sin embargo, recientemente otros autores[34] han optado por una interpretación conjunta de ambos emblemas, yugos y flechas, llegando a la conclusión que simplemente representan la voluntad de rendir a los enemigos de los reyes bien por las armas (flechas) bien por la adhesión (yugo) Dejando de lado su profundo simbolismo, ambas divisas representaban un gesto de mutua galantería cortesana[35] puesto que los dos elementos se ajustaban a las iniciales de ambos monarcas (F, Y).

Los Reyes Católicos tuvieron una intensa relación con la ciudad de Trujillo y gran amistad con algunos de sus habitantes, especialmente con Luis Chaves el Viejo, en cuya casa fuerte los monarcas acordaron firmar, de allí en adelante, todos sus documentos con las rúbricas de ambos, dando lugar al famoso lema Tanto Monta Monta Tanto,[36] que suele acompañar a las flechas y al yugo. Por otro lado, los diversos intentos de señorialización de la ciudad de Trujillo a favor de los Condes de Plasencia desde 1465, contaron con una férrea oposición que provocó que el castillo fuera sede de rebeldes por más de diez años, hasta que, finalmente, fue tomado por los partidarios de la reina Isabel el 24 de junio de 1477. Pero, además, también en nuestra ciudad la reina Isabel firmó el tratado de Alcaçovas, que ponía fin al conflicto con el país vecino el 27 de septiembre de 1479. Como vemos, cualquiera de estos importantes acontecimientos, o quizás otro acaecido en la decena de ocasiones que los Reyes Católicos visitaron Trujillo, pudo haber dado lugar a la ejecución del grabado alegórico que transmitiría, según esta interpretación, la presencia y potestad de los monarcas en la ciudad trujillana.

Figura n.º15. Alegoría de los Reyes Católicos. 

    Figura n.º 15: Grabado del palacio Hinojosa-Calderón.

No obstante, es bien sabido que las divisas de los Reyes Católicos fueron reutilizadas durante el siglo XX por las JONS, la Falange y, posteriormente, por la dictadura franquista y, por ello, no podemos descartar que la ejecución del grabado fuera realizada en el último siglo como alegoría de estos movimientos. Pese a todo, debido a la pátina y a la erosión de la piedra, nos inclinamos por considerarlo como antiguo.

  1. A modo de conclusión.

Como habrá observado el lector, nuestro objetivo principal, a la hora de abordar esta comunicación, no era realizar un estudio pormenorizado de cada elemento presentado, sino simplemente darlo a conocer de forma general, a la espera de que cada uno de ellos reciba en un futuro la atención especializada que merece, por parte de prehistoriadores, epigrafistas, o medievalistas. No es esta una publicación pensada para el especialista sino para el público en general. En él pretendemos promover una nueva forma de visitar la villa de Trujillo, puesto que es posible recorrer sus calles, desprovistos de las prisas que habitualmente nos acompañan. Así detenidamente, deleitándonos con cada detalle, dejaremos hablar a las piedras que nos transmitirán sus historias desde pavimentos y paredes. Inscripciones, calvarios, rosáceas, cazoletas, bolas, cruces, tableros de juego… mil y una formas, que en Trujillo se antojan inagotables, sólo están esperando a ser descubiertas.

No queremos terminar sin agradecer profundamente a los propietarios y personal de los inmuebles, en los que se localizan algunos de los grabados, todas las facilidades mostradas para acceder a ellos.

Por último, no podemos dejar de llamar la atención sobre la fragilidad de estos elementos, que queda especialmente expuesta durante las obras de pavimentaciones, acondicionamientos, revestimientos u enfoscados de fachadas, apertura de caminos (en el caso de suelo rústico) u otras tantas actuaciones, habitualmente consideradas menores, que suelen llevarse a cabo en los conjuntos históricos. En ocasiones, y por desgracia, el daño que hacen estas actuaciones es irreparable y sólo se puede prevenir conociendo en profundidad el medio en el que se pretende intervenir.

 

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[1] González Cordero y Barroso Bermejo, 1996-2003, p. 92.

[2] González Cordero y Barroso Bermejo, 1996-2003 , p. 86.

[3] Rubio Andrada, M., 2001 y 2001b.

[4] González Cordero y Barroso Bermejo, 1996-2003 , p. 97.

[5] González Cordero y Barroso Bermejo, 1996-2003 , p. 97.

[6] Martín Bravo, A.M., 1999, p. 252.

[7] En los pulvinos lusitanos son frecuentes las representaciones de objetos litúrgicos en el alargamiento lateral: páteras, urceus, lituus etc…

[8] Gimeno, H., Stylow, U., 1993, p. 135; Beltrán Fortes, J., Baena del Alcázar, L, 1996, p.116; Beltrán Fortes, J., 2004, p. 115.

[9] Esteban Ortega, E., Salas Martín, J., 2003,p. 51.

[10] Sánchez Albalá, J.I.; Vinagre Nevado, D., 1997, p. 108.

[11] Beltrán Fortes, J., Baena del Alcázar, L., 1996, p.113.

[12] Agradecemos la ayuda prestada en la lectura del antropónimo al profesor Joaquín L. Gómez-Pantoja.

[13] 124 en el Corpus de inscripciones latinas de Cáceres. II Turgalium (Esteban Ortega, 2012, pp. 221-286)

[14] Debemos agradecer de nuevo su ayuda al profesor Joaquín L. Gómez-Pantoja.

[15] Sánchez Albalá, J.I.; Vinagre Nevado, D., 1997, p. 54, p. 64 y p. 82.

[16] Esteban Ortega, 2012, p. 234.

[17] Abascal , J.M., Cebrián, R., 2009, p. 328; Esteban Ortega, 2012, p. 260.

[18] Esteban Ortega, 2012, p. 241.

[19] Hidalgo Cuñarro, blog. 4/3/2008.

[20] Bendala Galán, M., 1973, p. 265.

[21] Mateos Cruz, P., 1990, p. 216.

[22] Sea un total de 48 tableros de juegos. La cifra no es definitiva, sin ir más lejos tenemos noticias de un nuevo alquerque y mancala situados juntos en el palacio de las Viñas, junto al Castillo, que no hemos podido documentar.

[23] Cosín Corral, García Aparicio, 1998.

[24] Agradecemos la referencia de su situación a Vicente Pastor.

[25] Westerveld, G. 2014 pp.132-133.

[26] Cosín Corral, García Aparicio, 1998, p. 42.

[27] Fernández Pérez, Gavilanes Ruano, Gil Herrero, Gil Moro, 2012

[28] Cosín Corral, García Aparicio, 1998, p. 42.

[29] No se deben confundir con las tabulae lusoriae de cazoletas de época romana. Bendala Galán, M, 1973, p.267.

[30] Cosín Corral, García Aparicio, 1998, p. 42.

[31] López Poza, S., 2012, p. 12.

[32] Ortega Lamadrid, P., 1951, p. 113.

[33] Narganes Quijano, F., 2008, p. 17.

[34] López Poza, S., 2012, p. 13.

[35] López Poza, S., 2012, p. 3-7.

[36] Ramos Rubio, J.A. Los Reyes Católicos.

Jul 232016
 

Francisco Rivero.

Cronista Oficial de Las Brozas.

 

Herminio Torres Cava murió fusilado a los 25 años el 3 de diciembre de 1936, en Paracuellos del Jarama en la última saca de Madrid, junto a Pedro Muñoz Seca, autor teatral que también trabajó para otro brocense ilustre: el actor Casimiro Ortas. Su delito: Los milicianos habían encontrado en su mesilla de noche una encíclica del  Papa León XIII, aquel que promulgó la encíclica social “De Rerum Novarum”.

1Herminio Torres, un joven inquieto

Lám 1.- Herminio Torres, un joven inquieto

Herminio era hijo de una conocida familia brocense, nacido el 24 de abril de 1911, el día de san Marcos evangelista y de san Herminio. Joven inquieto empresario, le gustaba la buena literatura; en su biblioteca había obras de Calderón y de Lope de Vega, de Jaime Balmes y de los hermanos Álvarez Quintero, Jacinto Benavente, Antonio Machado, Muñoz Seca o de Federico García Lorca, También era periodista en el periódico local “El Brocense” y gran amante del teatro, que practicó en el Cine – Teatro “Casimiro Ortas”, de Brozas, y de la música, prestando especial atención a la clásica, el jazz y los pasodobles taurinos,  pues era un gran aficionado al arte de Cúchares.

 

Practicaba igualmente la fotografía, llegando a montar un cuarto oscuro en su casa, y el cine. Así a finales de los años 20, concretamente en 1928 rodó una película muda de manos de su maestro Javier García Llorente, padre del prestigioso fotógrafo y cineasta cacereño Valentín Javier, esposo de la actriz Ana Mariscal. La película muda fue restaurada en Madrid y se estrenó hace poco en Canal Extremadura Televisión y el grupo musical extremeño “Milana” le ha puesto música  incluyéndola en su clip “Remolinos”.

Yo le propongo, como cronista oficial, que se le incluya en una próxima edición de los Hijos Ilustres de la Villa de Las Brozas, como ha de serlo también el que fuera alcalde de Brozas y también último alcalde republicano de Córdoba, cuya biografía fue escrita en 2006 por Manuel García Parody.

Existe en el cementerio de la villa de Las Brozas un monolito levantado por el Ayuntamiento, el 12 de agosto de 2014, en presencia del alcalde de la localidad, Leonardo Rodríguez Rodríguez, del Partido Popular, todo el consistorio en pleno y numerosos ciudadanos.

El texto dice así:

“El pueblo de Brozas levanta este monumento en reconocimiento y restitución de la memoria de los vecinos de esta villa que fueron víctimas durante la Guerra Civil Española por defender la libertad y la democracia:

    • José María Barrera Castellano
    • Claudio Narciso Elviro Remedios
    • Calixto Bernardo Rabanal Cantero
    • Millán Martín Rodríguez Gutiérrez
    • Manuel Sánchez de Badajoz Cano
    • Jacinto Vivas Amado
  • Laurentino Vivas Colmenero            Con este monumento se pretende recordar, además, a todas las mujeres y a todos los hombres de Brozas que, sin perder la vida, fueron represaliados y perseguidos por sus creencias e ideas durante dicha guerra”.            Por otra parte, a la entrada del mismo cementerio, en la parte izquierda hay otra placa que dice: Herminio Torres Cava había nacido en la calle de Juan Escandón número 17 (hoy número 13) de la villa de Las Brozas el 25 de abril de 1911, festividad de San Marcos Evangelista y de San Herminio. Busco en Google algo sobre San Erminio (sin hache) y dice textualmente: Santo Erminio, abad y obispo, que sucedió a san Usmaro y se distinguió por su vida de oración y por su espíritu de profecía, en Lobbes de Brabante , en Austrasia 

 

  • Herminio era hijo de Eugenio Torres Navarro (nació el 6 de noviembre de 1892 y murió el 19 de septiembre de 1957), quien trabajaba como escribiente en casa de Salomé Berjano. Como allí estaba Petra se enamoraron y se casaron el 11 de diciembre de 1909. Se fueron a vivir a la calle Juan Escandón número 13 la casa, que ahora existe y que le hizo su tío en el solar donde había tres casinas pequeñas; en esa casa nació Herminio el 25 de abril de 1911.
  •             Basándome en este homenaje del mismo Ayuntamiento quiero contar aquí la historia de un brocense que no está enterrado en la localidad, pues fue fusilado el 3 de diciembre de 1936 en el madrileño pueblo de Paracuellos de Jarama, en la última de las famosas sacas que hubo en la capital española en plena Guerra Civil. Se trata de Herminio Torres Cava, hombre inquieto donde los hubiera, hijo de agricultor y ganadero, propietario de la finca de El Noque, en la carretera de Brozas a Alcántara, y amante de las bellas artes: fotógrafo, escritor, periodista, y autor de la primera película que se rodó en Extremadura y que se estrenó hace pocos meses en Canal Extremadura Televisión. Este hombre bien se merece un homenaje público a los 80 años de su muerte y recuperar para él y la sociedad brocense la memoria histórica, tan de moda estos tiempos, pero memoria histórica para todos los combatientes de la Guerra Civil, al margen de las ideas que tuvieran, pues en este país democrático cabemos todos.
  •          “En recuerdo de todos los brocenses fallecidos que no reposan en su ciudad natal. Brozas, 31 de mayo de 1999, El Ayuntamiento”
  •             Y en lo personal a mí me parece una gran idea, pues tras una trágica guerra civil hay que rendir este homenaje a los hombres y mujeres que murieron o fueron represaliados por sus ideas fueran cuales fueran. Recordarles es una obligación de toda la sociedad.
  •  

La madre, Petra Cava Berjano (20 de marzo de 1886   y fallecida el  25  de diciembre de 1921 era la mayor de las tres hermanas Cava Berjano. Parece ser que era muy inteligente y capaz y carácter firme, Su tío  Salomé la puso al tanto de todos los negocios y trabajaba con él. Cosa que siguió haciendo cuando se casó.

Los abuelos

Los abuelos maternos eran Saba Cava Tapia, (1845 1894),  de Arroyo de la Luz,  casado con Vicenta Berjano Borrega, (4 de septiembre de 1850 y fallecida el 13 de mayo de 1893), natural de Brozas. Su hermano Salomé Berjano Borrega ( 22 de octubre de 1854 y muerto el 7 de diciembre de 1920) tenía en la villa, una casa de banca, (entonces en el pueblo había solo  la Banca Salomé Berjano y la Banca Sánchez Cáceres). Salomé además se dedicaba a comprar toda la lana de la comarca que mandaba a Barcelona; también compraba trigo, que igualmente mandaba a la Ciudad Condal y era el concesionario de la Administración de Loterías y  dueño de los molinos de la rivera de Jartín, ya que  por entonces no había fábricas  de harina y la gente llevaba el trigo a los molinos. Este señor estaba soltero y cuando se murió su hermana dejando las tres hijas muy pequeñas se las trajo a Brozas con él.

En cuando a los abuelos paternos: se llamaban Leocadio Torres Berjano (9 de diciembre de 1848 y muerto el20 de agosto de 1916) fue secretario del ayuntamiento de Brozas cuando se publicó la primera edición de los Hijos Ilustres de la Villa de Brozas, el libro más leído por los brocenses, obra del deán de la catedral de Plasencia, Eugenio Escobar Prieto,  ampliada en 1961 por Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros y que cuenta la historia de los grandes personajes nacidos en la villa y que ya va por la cuarta edición, en la que un servidor amplió la biografía del actor brocense, fallecido en Barcelona, Casimiro Ortas Rodríguez. Leocadio Torres estuvo casado con Jerónima Navarro Acedo (30 de septiembre de 1850 y fallecida el 6 de julio de 1909. Como curiosidad, este matrimonio tuvo un total de 20 hijos, de los que al final solo le vivieron dos.

Herminio Torres Cava fue el mayor de cuatro hermanos: Vicenta (nacida en 1915 y esquizofrénica desde los quince años), Salomé nacida en 1917 y Julia en 1919 a los dos años tuvo meningitis y fue una mujer con el cerebro de una niña se pasó la vida jugando con las muñecas, no aprendió nada ni a vestirse.

Con nueve años se quedó huérfano de madre (sus tías solteras las dos se hicieron cargo de él y sus hermanos. Su hija póstuma, Herminia Torres Navarro, que me ha facilitado muchísimos datos de su padre, dice: “No sé qué estudió ni que maestros tubo desde luego todos en Brozas y muy pronto empezó a tener contacto con los negoción familiares que una vez muerto el tío Salomé y su madre al año siguiente quedó por completo en manos de su padre Eugenio porque sus tías ni tenían preparación ni la podían adquirir les faltaba capacidad”.

Ya desde niño tenía inquietudes sociales, pues el semanario monárquico “Blanco y Negro”, fundado por Torcuato Luca de Tena, le había publicado un breve el 2 de noviembre de 1930 en la sección de “Gente Menuda”, página 118. Esta sección, dedicada a los más menudos de la casa difundía los escritos y los  dibujos que les enviaban al periódico los niños y jóvenes lectores. La sección firmada por “Pornueces” decía, ese día, en la correspondencia de “Gente Menuda”:

“SALOME Y HERMINIO TORRES (Brozas). Muy bien; así se hacen las cosas. Os lo publicaré”.

No sabemos que le iban a publicar, pues Salomé Tenía 13 años y su hermano Herminio 19. Quizá le iban a publicar algún dibujo como los que ilustran esta hoja: una bailarina de Josefa de la Torre, de Madrid, de 13 años de edad, o bien un carabela de Luis de la Cerola, También de Madrid y de 13 años.

 

Pero el 14 de diciembre de 1930, el ABC publicaba en su página 5 de la sección “Correspondencia de Gente menuda” lo siguiente:

“SALOME TORRES (Brozas). Después de compuesto el artículo ha resultado tan largo y tantas las “fotos”, que  no va a ser posible darlo ¿Por qué no mandas un cuentecito?”

El tren de vida debía ser el mejor de Brozas, cuando solo había tres coches en el pueblo uno era de Braulio Rodríguez y dos de Eugenio Torres uno grande un Dodge (el de la foto de Alcántara) y un Ford más pequeño, pues sin duda le gustaba conducir. En ese ambiente se educó Herminio sin problemas económicos para dedicar el tiempo a las cosas que le gustaban. Leer tenía una biblioteca con obras de Jaime Balmes, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Antonio Machado, Jacinto Benavente, hermanos Álvarez Quintero, incluso García Lorca y el que luego sería compañero de zanja en Paracuellos del Jarama: Pedro Muñoz Seca.

Otras aficiones suyas eran la música clásica, el jazz y los pasodobles taurinos, pues los toros era otra gran pasión y a la que dedicó muchas de sus fotografías. También  representaban obras de teatro los amigos, pero la de la foto no se identifica a ninguno de los “actores”

Fotógrafo

 2 Herminio en su laboratorio fotográfico

Lám 2.- En su laboratorio fotográfico

Fue un magnífico fotógrafo. Se compró, cuando tenía 15 años, una cámara alemana, último modelo “Zeiss Ikon” para hacer sus fotos y se montó un laboratorio en su casa, llegando a colorear el mismo sus trabajos en su cuarto oscuro. Se hizo amigo de la familia del fotógrafo Javier García Téllez, con el que aprendió a revelar los carretes y las fotos. El hijo de Javier, Valentín, un gran fotógrafo cacereño y cineasta, se casó con la actriz Ana Mariscal.

Retrató a la sociedad brocense de los felices años 20, reflejando la situación de los monumentos, de los vecinos de Brozas, de las procesiones de Semana Santa o de la artística imagen del Cristo de la Expiración, así como de los trabajadores en su finca de El Noque, o la de una obra teatral que se representó en 1932, o algún avión que aterrizó en el paraje de La Nava. Fue un hombre muy culto y eso lo reflejan sus inquietudes literarias o artísticas.

En la redacción de “El Brocense”

También formó parte de la redacción del periódico quincenal “El Brocense”, cuyo primer número salió el 1 septiembre de 1927 dirigido por José Rodríguez y García del Perucho, que fue también alcalde de la villa de Las Brozas. “Su actividad en “El Brocense” era de colaborador pero además tenía otro cometido que no sabría decir cuál era, pero hacia más cosas”, me dice su hija.

Este periódico trataba temas del pueblo y que uno de sus redactores Juan Hernández, que fuera maestro del afamado periodista y director de ABC, el extremeño de Casas de don Antonio, Pedro de Lorenzo, y también maestro mío en mis comienzos como periodista, contaba a sus lectores quieres eran sus redactores y colaboradores, entre ellos:

  • Faustino Morgado, joven médico de Brozas, articulista de expresión clara y fácil; ha escrito en periódicos de Madrid y en “El Noticiero”, de Cáceres; últimamente resultaron muy bien las cuartillas suyas que leyó públicamente en Brozas el día que se inauguró el Ayuntamiento de dicho pueblo.
  • Herminio Torres Cava. Nuestro biografiado, quien publicó numerosas fotografías en el periódico.
  • Juan Guerrero, maestro normalista, del que recibiremos grandes enseñanzas por su elevada cultura.
  • Francisco Montes Bravo, cuyo padre Francisco Cayetano Alberto Montes Yñigo, que fuera reconocido farmacéutico y que en 1913 construyó la plaza de toros de Brozas; Montes Bravo es el abuelo de Lourdes Montes, la esposa del torero Francisco Rivera Ordóñez.

Otros ilustres colaboradores

  • León Leal Ramos, ilustre abogado del Colegio de Cáceres, gran sociólogo y famoso escritor de varios importantes periódicos.
  • Miguel Muñoz de San Pedro, primogénito de los excelentísimos señores Condes de Canilleros, Caballero de la Orden militar del Santo Sepulcro, eximio poeta, autor del bonito poema legendario, estrenado recientemente por la compañía Pachol – Ozores en el “Gran Teatro”, con motivo de la fiesta celebrada a beneficio del mismo y que tanto éxito obtuvo entre el selecto público que había. Autor también del exquisito libro de poesías que se titula “·A través de la aurora”, donde podemos deleitarnos con la lectura de bellas poesías llenas de sentimientos muy nobles y puros, que en verdad lo son los de la ilustre y conocida persona.
  • Dionisio Acedo Iglesias, joven y culto periodista, que tanto se ha popularizado con sus selectos artículos publicados en “Extremnadura”.También tuvo Herminio Torres Cava otros ilustres compañeros en el periódico “El Brocense” como Juvenal de Vega y Relén, inspector jefe de Primera Enseñanza y colaborador de “El Sol”; Narciso Maderal, director que fue de “El Noticiero” y de “Nuevo Día”; Emilio Criado y Romero, redactor jefe de “El Noticiero”; Francisco Higuero Bazaga, perito agrícola y cronista de “El Coreo Extremeño”, de Badajoz; Mariano del Soto e Hidalgo, redactor jefe del “Extremadura”; Miguel Giménez Aguirre, conocido médico cacereño, y Joaquín Criado, gran matemático y colaborador de “El Noticiero” y de “Blanco y Negro”, de Madrid.Lám 3.- Con su esposa Vicenta Navarro
  • Yo le conocí en los años 70, siendo director del “Extremadura” cuando me lo presentó el entonces redactor jefe del periódico, Germán Sellers de Paz, poco antes de que un servidor comenzara la carrera de periodista.

Su vida familiar

3 Herminio Torres con su esposa, Vicenta Navarro

Lám 3.- Con su esposa Vicenta Navarro

Con 15 años se hizo novio de Vicenta Navarro, una joven pianista de 23. “Algo muy especial tenía que tener Herminio para que mi madre se fijara en un mocoso de 15 años, ya que era una mujer muy inteligente, culta, con una carrera musical imposible de saber dónde hubiera podido llegar si no le hubieran cortado las alas se fijara”, me dice su hija Herminia.

Vicenta era la segunda de ocho hermanos; su padre era agricultor y ganadero, y le iba muy bien hasta que decidió meterse en negocios junto con un portugués. Construyeron una fábrica de harinas que nunca se inauguró. La fábrica es la que está en la calle de las Ollerías y de la que se conserva una alta chimenea de ladrillo Mi abuelo era el socio capitalista y la maquinaria la compraron en Alemania y la traían en barco a Portugal, pero el barco naufragó y como no tenían seguro mi abuelo se arruinó y con sus siete hijos decidió emigrar a Madrid en 1930. Debió ser de los primeros emigrantes de Brozas.

Cuando quebró el negocio presentaron suspensión de pagos, vendieron  la mayor parte del patrimonio para pagar a los acreedores y cuando todo se solucionó, como Vicenta y su familia ya estaba en Madrid, Herminio decidió irse con sus tías y sus hermanos. Cogieron en traspaso una pensión en la calle de la Cruz nº26, 4º. Administraba y dirigía la pensión y además se hizo asentador de frutas y verduras en el mercado central mientras  preparaba unas oposiciones a inspector de Hacienda.

Herminio y Vicenta se casaron en 1935; al año siguiente nació una niña muerta y después Vicenta se volvió a quedar embarazada de Herminia, la hija póstuma.

Políticamente era de centro derecha, militante de la Confederación Española Derechas Autónomas (CEDA) de José María Gil – Robles, una confederación de partidos políticos católicos de derechas. Herminio era muy religioso m pues iba a misa a diario.

Los “paseos” en los primeros meses de la Guerra Civil

El doctor en Historia y especialista en la Guerra Civil española, Javier Cervera Gil estudia objetivamente en un artículo “Violencia en el Madrid de la Guerra Civil (julio a diciembre de 1936)” y publicado en la revista “Studia histórica”, editada por la Universidad de Salamanca, trata el asunto de los paseos, entrevistándose con algunos supervivientes de la lucha fratricida.

“Uno de los caracteres más presentes en la Guerra Civil Española fue la proliferación de los episodios de enorme violencia y crueldad. Posiblemente, ello sea característico de cualquier conflicto de estas características. Siendo así, durante los más de mil días de lucha, el período en el que más se observó este tipo de episodios fue, sin duda, el que transcurrió entre julio y diciembre de 1936”, escribe Cervera Gil.

El historiador Ramón Salas Larrazabal habla sobre las matanzas ocurridas  entre los días 7 de noviembre y 4 de diciembre de 1936, contabilizadas : “De los 8.000 muertos de noviembre y diciembre, aproximadamente el 15 $ cayeron antes del 8 de noviembre, de ellos 1.000 en números redondos el mismo día 7 y unos 400 entre el 1 y el 6. Quiere decirse que durante el período de responsabilidad de Santiago Carrillo, como consejero de Orden Público fueron muy cerca de 7.000 los madrileños que cayeron sin juicio de ninguna clase ante las tapias de cualquier cementerio de los alrededores de Madrid y con predilección en Paracuellos del Jarama. Este es un hecho histórico que nadie podrá negar jamás”.

El procedimiento de los fusilamientos lo cuenta Ricardo Aresté al historiador irlandés Ian Gibson en el libro “Paracuellos, cómo fue”, editado en 1987: “Yo ni puedo olvidar aquel espectáculo. Supuso para mí algo que todavía sigo criticando. Siempre he dicho que aquello no debió producirse. Aquello me llevó a una reflexión en la cual he vivido todos estos años”.

El joven Ricardo tenía en 1936 unos 19 años y salió de su casa el 7 de noviembre  a las ocho de la mañana para ir a la Cooperativa Popular de Paracuellos del Jarama. Mientras caminaba oyó el ruido de ráfagas y de gritos Se asomó al borde de una pendiente y vio que en la llanura había tres autobuses de dos pisos. Estaban rodeados de camiones repletos de milicianos, percibiendo un gran movimiento de coches de todo tipo. De los autobuses iban bajando numerosos presos,  con las manos atadas y allí, en el descampado, los mataban con armas automáticas…

Las sacas empezaron el 7  de noviembre y terminaron el 3 de diciembre, justo el día que asesinaron a Herminio Torres Cava. La Consejería de Orden Público estaba a cargo de Santiago Carrillo. Al día siguiente, 4 de diciembre, nombraron a Melchor Rodríguez García delegado especial de prisiones y paró en seco las sacas. A Melchor le llamaron el Ángel Rojo.

En honor a la verdad, en el campo contrario, en el de los nacionalistas o franquistas, ocurrió algo similar. En palabras de Indalecio Prieto escritas en su libro “Cartas a un escultor. Pequeños detalles de grandes sucesos”, publicado en 1961 en Buenos Aires, escribe: “Ejecuciones sin sumario que se prodigaron en las dos zonas de España y que nos deshonran por igual a los españoles de uno y otro bando”. Era una violencia política basada en el odio al contrario, al que tenía otras ideas.

En este caso concreto piénsese en la masacre de la Plaza de Toros de Badajoz, cuyo solar ocupa ahora el redondo y moderno Palacio de Congresos de la ciudad. El diario “Público” escribió un reportaje a los 75 años de tal suceso: El 12 de agosto de 1936, las tropas procedentes del norte de África, comandados por el General Yagüe, iniciaron el asalto de la provincia extremeña. “Sólo en la ciudad de Badajoz fueron asesinadas 3.800 personas durante la Guerra y los primeros años de dictadura”, asegura a Público el historiador Francisco Espinosa, autor de la obra La columna de la muerte. “La matanza fue un escarmiento a petición de los terratenientes y una señal al resto de las zonas republicanas”, añade el historiador Justo Villa.

La masacre de Badajoz fue recogida por diversos medios internacionales. El primer periodista que llegó fue el portugués Mario Neves, quien para el “Diario de Lisboa”. Tras cinco días de conflicto, el periodista abandonó Extremadura espantado por la barbarie y juró no volver jamás. El historiador Justo Villa lo conoció muchos años después. “Siempre me contaba que lo que más le espantó y el día que decidió salir de aquí, fue una tarde que encontrándose a varios kilómetros de la ciudad vio un densa columna de humo. Se acercó y cuando llegó se encontró con 300 o 400 cadáveres ardiendo. Ese día salió ‘pitando’ de este país”.

Como se ve, en las dos partes se dio la barbarie. No es cuestión de enjuiciar quien lo hizo peor, pero sí de dejar constancia en lo que afecta a la historia local de la villa de Las Brozas.

Los últimos días de Herminio Torres

A mediados de agosto de 1936 los milicianos entraron en casa de Herminio Torres buscando armas que no había y lo que encontraron fue la encíclica de León XIII “Rerum Novarum” en la mesilla de noche; dijeron que no necesitaban más pruebas y se llevaron a Herminio, primero a la Dirección General de Seguridad y después a la cárcel de Ventas, de donde no salió hasta la madrugada del 3 de diciembre que lo llevaron a Paracuellos del Jarama donde lo asesinaron con 5.000 más, entre ellos Pedro Muñoz Seca. Hay siete zanjas seis llenas y la última a medias que es donde están Muñoz Seca y Herminio que fue la última saca. Al día siguiente cambió el responsable de las matanzas y las paró. El famoso literato también tuvo relación con otro brocense ilustre, el actor Casimiro Ortas, para el que escribió algunas de sus obras.

“Cuando acabó la guerra mi madre vio los libros de registro de los presos de la cárcel y a todos los habían puesto en libertad unos tenían una cruz azul que eran los liberados de verdad y otros tenían una cruz roja los mandados a Paracuellos y a otros sitios, algunos casi niños”, me indica Herminia.

 

Vicenta, tras el asesinato de su marido, decide casarse con su cuñado Salomé, hermano de Herminio. Salomé vivió hasta hace pocos años, muriendo en la villa de Brozas.

4 Película Secuestro en Brozas

Lám 4.- Escena de la película: “Secuestro en Brozas”

La primera película extremeña

Hace poco tiempo, el 15 de marzo de 2015, la dio a conocer Canal Extremadura TV en un programa especial, de “La Vida Pasar”, (Facebook: www.fb.com/lavidapasar), en la que dio como primicia para toda la región la primera película extremeña, un corto de ficción más antiguo de la comunidad autónoma, rodado por un extremeño en Extremadura. Fue rodada en 1928 por iniciativa de Herminio Torres en los riberos del río Salor, río que divide por el sur los términos municipales de Brozas y Herreruela. En el pase por televisión le puso música, en directo, a la película muda el pianista Guillermo Iriarte, primer premio especial “Infanta Cristina” de interpretación, Premio Marisa Linares; profesor numerario por oposición desde los 18 años, pero fue la primera vez que puso música a una película muda.

Vemos el puente donde fue rodada y que ya no pasa la carretera por allí la que conduce desde Garrovillas de Alconétar hasta Alburquerque, tras pasar por Navas del Madroño, Brozas y Herreruela. Estas fotos fueron tomadas hace pocas semanas.

El corto, de casi tres minutos de duración, tiene como “artistas” a personajes muy conocidos de la sociedad brocense, todos ellos amigos jóvenes de Herminio, entre ellos a Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros; Manuel Flores de Lizaur (Manolito), uno de los amordazados,  así como Paco Montes Bravo, que ya se ha dicho que es el abuelo de Lourdes Montes, la actual esposa de Francisco Rivera Paquirri, y a Salomé Torres, de unos 12 años, con calzonas y una boina metida hasta las cejas. El primer coche que se veía era el del padre de Herminio.

El argumento es muy sencillo: Unos jóvenes, que van a pasar el día a los campos de Brozas cercanos al río Salor, son asaltados por unos maleantes; un hombre a caballo, Herminio, lo ve desde la carretera y da a aviso a la policía, que inmediatamente detiene a los delincuentes.

Después de pasarse este corto por el programa “La Vida Pasar” un grupo musical extremeño ha hecho de él un video clip. La música es de “Milana”; el montaje de Víctor Sarabia, quienes agradecen a “La mirada de los extremeños”, el archivo del cine familiar y amateur de la Filmoteca de Extremadura la labor realizada por la difusión de esta película

Jul 222016
 

Lic. Rvdo. Sr. D. Jaime Martín Grados Reguero.

Director del Centro de Estudios San Pedro de Alcántara.

 

  • Introducción.

La situación que comienza con la invasión musulmana de la Península Ibérica en el S. VIII, podemos decir que da sus últimos coletazos la segunda década del S. XVII, con la expulsión de los moriscos de los reinos de Castilla y Aragón.

Después de la Reconquista, sobre todo en el S. XIII, aparecen la mayor parte de las aljamas, coincidiendo con unos de los mayores impulsos militares de esta campaña. Y sus habitantes pasaron a llamarse mudéjares.

Desde estas fechas hasta el S. XVI las morerías más conflictivas son las que se encontraban enclavadas por las zonas de Valencia y Andalucía.

En Extremadura la convivencia fue pacífica. La integración y asimilación fue grande, algunos llegaron a gozar de buena posición y fama.

Los territorios dominados, en esta región, por las Ordenes Militares: las de Santiago y Alcántara, promueven una política encaminada a que se quedaran en sus dominios, así resuelven el problema de la baja densidad demográfica y con ello quien cultive sus tierras. Para lograr tal fin privilegian y favorecen a estas comunidades.

Habitan dentro de las Villas, circunscribiéndose a ciertas calles, formando un pueblo dentro de otro pueblo, de la misma manera que las aljamas judías.

En el año 1502 se promulga la Real Cedula de expulsión de los mudéjares que no se convirtieran al cristianismo. Años antes, en 1497, ya se había promulgado esta sanción en el reino de Portugal, atravesando muchos nuestra frontera. Los que se quedaron pasaron a llamarse moriscos o moros de paz, expresión utilizada hoy todavía en Alcántara, este término se generalizó en torno al año 1520[1].

Durante el reinado del César Carlos se buscó que la relación fuera pacífica y enriquecedora, fue distinta la política seguida con ellos por el Rey Felipe II, que tuvo que sofocar la Revuelta de las Alpujarras y la dispersión de los protagonistas por sus reinos.

La Población morisca podía llegar en el S. XVII a unos 300.000 individuos repartidos por toda la geografía nacional. De éstos saldrían en torno a unos 275.000, casi todos al norte de África.

Uno de los elementos detonantes de su expulsión fueron los problemas en el reino de Granada, en la segunda mitad del S. XVI, provocada por la Pragmática Sanción de 1567. Acaba con la dispersión de los granadinos por las demás provincias en 1570.

El momento culmen de este proceso llegó durante el gobierno de Felipe III, que ante una situación de decadencia hegemónica en Europa, intenta reafirmarse ante las demás potencias europeas enviando al exilio a todo este contingente de personas. Fue influenciado sobre todo por su esposa la reina Margarita de Austria y sus cortesanos.

El primer bando de expulsión fue el 22 de septiembre de 1609[2], y aunque solo afecta a los que vivían en la zona Valencia, sirvió de conmoción a los de los demás reinos peninsulares.

En él se exime de abandonar España a los siguientes:

  • Los niños hasta cuatro años de edad (en los sucesivos avisos se ampliará hasta los de 14 años). Quedaron bajo la tutela de cristianos viejos y de miembros del Clero.
  • Los niños nacidos de matrimonios mixtos hasta seis años. Si es ella la morisca puede quedarse, si es él debe marchar.
  • Los muchachos que lleven dos años sin acudir a las Aljamas.

Con el tiempo se amplía a los enfermos e impedidos. Algunos se echaron al monte y se pusieron al margen de la ley.

Estas medidas fueron contestadas y rechazadas por todos los sectores de la sociedad, especialmente por las altas instancias. Así encontramos a la nobleza, clero y concejos rompiendo una lanza a su favor. Entre ellos se encuentran el duque de Medina-Sidonia, el arzobispo de Granada o el obispo de Córdoba. Escenario que se repitió después también a menor escala en las distintas jurisdicciones territoriales.

El bando definitivo y general se promulga el 10 de julio de 1610, con el que tenían que salir definitivamente de la Península.

La corona confisca todos los bienes de los deportados. Éstos son adquiridos después por los potentados a bajos precios.

Extremadura fue muy permisiva en su permanencia. Evitando en muchos casos los dramáticos desenlaces.

 

  • Los Moriscos de Alcántara.

Reconquistada a los musulmanes la Villa de Alcántara en el año 1213 por el rey de León Alfonso IX, muchos de los vencidos deciden quedarse a vivir allí donde habían nacido o vivido. El nuevo señor de aquellas tierras ordena respetar los bienes muebles y raíces de los antiguos pobladores, pero no les permite quedarse dentro del Alcázar y castillo:

…y los moros mando salir a vivir fuera de la Villa a los arrabales…[3]

Este territorio al poco tiempo cae en manos de la Orden de San Julián del Pereiro, que después se conocerá como de Alcántara. Las Órdenes Militares favorecen la permanencia de los antiguos vecinos debido a la escasa densidad demográfica del territorio recién cobrado.

Lám 1.- Arrabal de Alcántara, Actual calle Estacada.

Éstos que prefieren quedarse son los mudéjares de Alcántara.

Al tener que salir fuera del recinto amurallado se agrupan en un territorio concreto al pie de las murallas. Se asientan en las calles que hoy conocemos como: Estacada, Cantarranas, Plazuela de San Juan, Cuco, Sancti Spiritu, Calle Nueva, actual Zapatería, y Ollería[4]. Lo que en un censo del S. XVII denominará como Albaicín.

Desde siempre se le conoce con el título de Aljama, a la que se le supone cierto número de integrantes y cierta independencia administrativa.

Los maestres de Alcántara los privilegian por su permanencia en los Territorios de la Orden, así en Alcántara les reconocieron ciertos derechos: como los de tener un Alcayde, que juzgaba las causas civiles, y un mampostero, o recaudador de impuestos, propios:

El Aljama de los Moros desta Villa de Alcantª antes que los hiciesen tornar xptianos tenian un Alcayde entre si, el qual conozia entre ellos de las caussas zeviles, el qual Alcayde Moro tenia preeminenzia de nombrarlo los Comends mayores de Alcantª y quando el rey entro a ser Me era Alcayde un Moro llamado Ali Escudero; y tambien el comor mor tenia un mampostero moro, los quales dos Alcayde y mampostero eran escudos del pecho de la Orden…[5]

A estas dispensas se le unían también algunas prohibiciones. Pedro Barrantes Maldonado señala una de ellas que tenían con respecto a los cristianos:

Los Moros no podían comprar viernes y sabados ni en toda la Quaresma pescado fresco antes de Misa mayor so ciertas penas.[6]

No son un grupo al que se excluya de los avatares de la Villa, todo lo contrario, y menos cuando son negocios bélicos. Se les requiere cuando hay que defenderla de algún peligro. Así cuando el Comendador Mayor don Gutierre de Sotomayor prende al Infante don Pedro en la fortaleza ellos se le unen, tomando las armas, es más conocemos algunos de sus nombres:

Y de los Moros; Ali Escudero; Mofarras Hamete Epo; Abraham cuko. Hamete Ella, el moro Bo Hazan, Muza Redoan, Mufat Abraham el rico, Ali Charro; Redoam cuko, y Mahoma Gazalette […] de estos eran las Pesqueras del Rio que llamavan Gr de los Cunos, y la Mora epa y otros y otros[7].

En un censo del año 1493 de vecinos de toda la población a ellos también se les cuenta:

En el año 1493 […] Avia este año en la Vª de Alcantª con sus arrabales setteztos y quarta vezs entre hidalgos y escuderos, labradores, viudas, frayles, clérigos y Moros.[8]

Parece que ciertas comunidades de mudéjares que existían en algunas poblaciones circundantes a Alcántara dependen de esta Aljama, idea que se desprende del documento de la contribución pecuniaria que hizo la Aljama de Alcántara a la toma del reino de Granada en febrero de 1491:

A vos el aljama de los moros de Alcantara con los moros de Las Broças e Ceclavin, veynte e dos mill maravedis. XXII.[9]

En años posteriores, en 1495, también tiene que aportar sus impuestos a requerimientos de la corona a lo que ponen ciertos reparos a realizarlos, alegando ciertos privilegios y franquezas que les habían sido concedidos.[10]

Tienen también su centro de oración o mezquita. Ésta existió hasta el S. XV, ya que después de su conversión no tenía razón de existencia tal institución. Un testimonio de Barrantes indica hasta su ubicación:

…que de antes era el Hospital del Sancti Spiritus, y cuando se lo dieron los cofrades pasaron el hospital a la Mezquita que fue de los moros en la Calle Nueva.[11]

Lám 2

Lám 2.- Calle Sancti Spiritu.

En 1500 los mudéjares Alcantareños piden protección a los Reyes Católicos, temerosos de las represalias que puedan sufrir por las revueltas de Granada, a lo que los Reyes contestan con una Cedula de Seguro[12].

A partir de 1502 con la Real Cedula los mudéjares de que quisieron permanecer en la Villa pasan a ser moriscos, es decir, se convirtieron a la fe Cristiana Católica recibiendo el sacramento del Bautismo.

Alguna conversión podrá ser ficticia e interesada, mirando el no abandonar las tierras que los vieron nacer, como lo atestigua el proceso a Miguel Bueso, morisco, al que se le acusa de matar y descuartizar una res de aquella manera porque era ceremonia de moros[13].

Pero también encontramos a aquellos que dan el paso sabiendo lo que hacían y que se comprometían a vivir conforme a la fe cristiana, de ahí que don Francisco de Carvajal, presbítero, teniente de Arcipreste, diga que lleva más de catorce años administrando los sacramentos a los moribundos y los que han muerto entiendo gozan de Dios y otros viven de manera que dan esperanzas de grandes siervos[14].

El Doctor Roco apostilla:

…de ellos ha habido y hay clerigos y estan mezclados con cristianos viejos y porque deseo su salvacion como ovejas mias […] pagan los diezmos y primicias…[15]

A partir de entonces hay pocas noticias de este grupo. Si ya antes se difuminaban en la población porque vestían igual que los cristianos y las costumbres eran parecidas, ahora manteniendo una misma fe la asimilación es mucho más profunda, así lo manifiesta el Arcipreste Roco:

[…] y se han siempre tratado en habito, nombres, lengua, comida, casamiento, testamentos y otros actos sin hacer alguno de moriscos como los demas cristianos viejos sin distincion alguna.[16]

A tal grado ha llegado la simbiosis reinante que existen familias mixtas y entre ellos hay alguno dentro de la clerecía[17]. En la Visita que gira el Inquisidor D. Diego Bravo de Sotomayor a la Villa Prioral en el año 1589 aparece entre las acusadas una tal Isabel de Barrantes, moriscas, este apellido, uno de los más principales, da a entender que las uniones se extendían a todos los niveles[18].

El Prior de Alcántara, Frey Francisco de Ovando Saavedra también lo indica:

[…] sin diferencia alguna de lengua, traje ni ritos de los cristanos […][19]

Sus ocupaciones son variadas y dedicadas a la manufactura son todos oficiales mecanicos y jornaleros. Los encontramos siendo zapateros, olleros y pescadores[20]. Este dato además lo corroboran los nombres de las calles donde moraban. Con el pasar del tiempo algunos también fueron soldados[21].

Volvemos a tener noticas de ellos en el último tercio del S. XVI, cuando llegan a Alcántara los moriscos expulsados del Reino de Granada, los Granadinos. En 1570 la población de éstos es de 192[22]. Con su aparición la situación cambia. Surgen recelos y miedos a una posible revuelta contra la situación establecida.

Así en 1605 los regidores de la Villa elevan una queja al Rey contra el Alcayde la de Fortaleza en la que piden que no tome soldados moriscos para su servicio ya que son gente baja y no honrados pecheros. La resolución regia es positiva hacia los demandantes[23].

Se tensiona el ambiente a partir del primer bando de expulsión de 1609, aunque solamente abarcaba al reinos de Valencia, hasta el definitivo que en 1611.

Por estas fechas su población sumaba en Alcántara, no de granadinos, a unas seiscientas personas, repartidas en ciento veinte casas[24].

Ante esta situación encontramos que las autoridades civiles y eclesiásticas locales toman partido a su favor, repitiéndose la tónica seguida en muchos lugares del reino de Castilla.

De esta manera encontramos el testimonio del Gobernador de la Plaza, don Antonio Robles de Guzmán, el enero de 1610, diciendo que son buenos cristianos desde hace trescientos años[25].

Pero es el estamento Eclesiástico quien más empeño pone en su defensa. El Prior de Alcántara, Frey Francisco de Ovando Saavedra, dice:

[…]son todos unos pobres […] rendidos y humildes y que solo tratan de sustentar a sus hijos, casas y familias con sus trabajos”[26].

Y para manifestar la cercanía que tenían con ellos añade que muchos dellos tratan y comunican y sirven en esta casa (se está refiriendo al convento de San Benito, casa matriz de la Orden de Alcántara)[27].

El Arcipreste de Alcántara y Párroco de Santa María de Almocóvar, Doctor Frey Juan Roco Campofrío, Juez Eclesiástico del Partido, eleva esta carta al rey en febrero de 1610:

Hago saber a Vuestra Majestad que las personas que en esta Villa se dice tuvieron descendencia de los que antiguamente se convirtieron de moros son tan antiguos en su conversión que se dice por publico inmemorial que por ninguna razon se alcanza el origen de ella, antes se tiene por cierto que se hizo luego como esta Villa se gano de moros, que ha quatrozientos años…[28]

Concluye pidiendo al rey que los deje en paz.

Sebastián Morgado, teniente de Arcipreste y cura en Santa María de Almocóvar, se les une escribiendo:

Son gente muy rendida y pobre que su trato solo es ganar de comer por su trabajo y sudor de sus manos…sin aspirar a otra cosa[29]

La respuesta en su favor fue generaliza entre casi todos los próceres de la Villa ya que se suma también, en el mismo año, don Pedro de Cáceres, Comisario del Santo Oficio en la localidad[30].

A pesar de todos los esfuerzos la expulsión se ejecutó. El total fueron unas sesenta y tres familias, alrededor de unas trescientas cincuenta personas[31]. Las demás se suponen que pudieron acogerse a alguna de las exenciones.

Algunos, unos ciento veinte, para evitar este trance huyen al reino de Portugal, a la ciudad de Marvao y así retornar más tarde a sus hogares, cuando hubiera pasado el peligro[32].

Sabemos el nombre de alguno de los que tuvieron que tomar el camino del destierro:

…francº Muñoz Çapatero morisco y lo pago hasta que fue expelido y dejo las dhas cassas desiertas…[33]

…no se cobra por haberse perdido la dicha pesquera e los dichos Miguel Horna y su mujer son moriscos que salieron a la expulsión fuera de estos reinos de que poder cobrar el dicho censo.[34]

En una visita que efectuó el Tribunal del Santo Oficio de Llerena a Alcántara en el año 1632 y encuentra en ella todavía muchos moriscos, o descendientes de ellos. Se les acusaba de seguir con las prácticas y ritos propios del Islam. También se desprende que seguían con sus ocupaciones habituales: zapateros y olleros[35].

Lám 3

Lám 3.-  Calle Nueva, actual Zapatería.

  • Conclusión.

 

 

Destacar que la comunidad morisca de Alcántara se encontraba entre las más significativas de Extremadura y que las vicisitudes de los acontecimientos llevaron a muchos a tener que dejar su tierra, que era también la de sus antepasados.

Su marcha volvió a resentir el problema demográfico de Extremadura, y más en particular de Alcántara y con ella la falta de mano de obra para trabajar los campos y otros oficios.

Bien es verdad que también se quedó un número importante que siguió realizando los trabajos que venían realizando como zapateros y olleros.

Han quedado su huella, qué duda cabe. Lo podemos apreciar en la arquitectura, el trazado urbano, la cocina, las artes, el vocabulario y expresiones, que enriquecen de una manera extraordinario nuestra historia.

Ayudaron a formar parte del tejido industrial del momento, constituyendo parte del sector gremial, transformando el barro en utensilios domésticos y el cuero en calzado. Testigos silenciosos son el nombre de algunas calles: Zapatería y Ollería. Hasta hace poco tiempo siguieron en ellas ubicados los mismos talleres.

En cierta manera también estaban presentes en el comercio, sobre todo el pesquero, ya que son propietarios de algunas de las pesquerías del término.

Integraron en gran número el grupo de obrero, jornaleros, del campo en las extensas dehesas propiedad de las familias nobles de la Villa.

Otro beneficio que se consiguió fue un crecimiento interpersonal, intercultural y religioso, puesto que hasta finales del S. XV convivieron juntos, y parece ser que sin problemas de relevancia, cristianos, judíos y mudéjares, pasando a ser una de las poblaciones que tiene el honor de ser hogar de las tres culturas.

Si bien lo más hermoso que han legado es el esfuerzo tan grande y hermoso que hicieron todas las autoridades para que permanecieran entre nosotros. Trabajaron por lo que ellos consideraron que era justo y defendieron la coexistencia que se había logrado tras muchos siglos viviendo juntos.

La expulsión trajo consigo la ruptura de familias, el tener que dejar los padres en manos de extraños a los hijos, considerando que aquí les aguardaba un futuro mejor. Pero no ahorró el sufrimiento de la separación definitiva.

Quedémonos con la lección que nos ofrecen de amistad y ayuda de unos a otros. De los grandes a los pequeños, de los poderosos a los necesitados.

 

 

[1] AA.VV. Gran Enciclopedia Extremeña, VIII  (Edex, Mérida) Pág.: 167.

[2] F. Janer, Condición social de los moriscos de España: Causas de la expulsión y consecuencias que esta produjo en el orden económico y político, Imprenta de la Real Academia de la Hª. Madrid, 1857. Doc., 98.

[3] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 31vto.

[4] A.G.S. RGS, LEG, 150003, 48. A.H.N. OO.MM. L. 503. f. 530. Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[5] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40.

[6] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40vto.

[7] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fols.: 5vto-6.

[8] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 40.

[9] B. Palacios Martín (dir.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494) II (Fundación San Benito de Alcántara, Editorial Complutense) 802.

[10] A.G.S. CCA, CED, 1,234,3; CED, 2,2-1,89,1; CED, 2,2-1,91,3.

[11] B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol.: 41.

[12] A.G.S. Rgs, Leg, 150003, 48.

[13] OHN. Sección Inquisición. Legajo 1987. N. 27. Relación de las casusas que hubo en la Visita que hizo el Inquisidor Bravo de Sotomayor este año de 1589 a la Villa de Alcántara.

[14] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 67-68.

[15] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[16] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 314.

[17] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[18] OHN. Sección Inquisición. Legajo 1987. N. 27. Relación de las casusas que hubo en la Visita que hizo el Inquisidor Bravo de Sotomayor este año de 1589 a la Villa de Alcántara.

[19] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[20] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[21] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[22] A.G.S. Cámara de Castilla. Leg. 2161.

[23] A.H.N. Registro del Sello, 3350.

[24] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[25] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[26] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[27] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68.

[28] A.G.S. Estado, Leg. 220.

[29] Trevor J. Dadson, Los Moriscos de Villarubias de los ojos (S. XV-XVIII). Hª de una minoría asimilada, expulsada y reintegrada, Iberoamericana, 2007, Madrid. P. 315.

[30] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 67.

[31] LAPEYRE, H.: Géographie de l’Espagne morisque. París, 1959. P. 247.

[32] F. Martínez, La permanencia de los Moriscos en Extremadura: Alborayque 3 (2009) 68-69.

[33] A.H.N. OO.MM. L. 503. f. 780vto.

[34] Archivo Parroquial de Alcántara. Visita a la Ermita y Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia de Alcántara en 1618.

[35] A.H.N. Inq. Leg. 1987, exp. 26.

Jul 212016
 

Martiria Sánchez López.

Profesora e investigadora.

Jaraíz de la Vera (Cáceres).

 

I.- Síntesis histórica y geográfica

I.A.- Síntesis geográfica.

La Vera es una de las comarcas más interesantes del país por la belleza de su paisaje, la riqueza de su suelo, la variedad de cultivos, lo abundante de sus aguas y la benignidad de su clima. Estos aspectos hacen de ella un verdadero vergel cantado por artistas y poetas de todas las épocas.

Está situada en la Alta Extremadura, entre el Murallón de Gredos y el Valle del Tiétar, formando una plataforma inclinada de unos 76 kilómetros de longitud por unos 20 kilómetros de anchura, aproximadamente. Está surcada por pequeños valles fluviales, denominados “gargantas”. El Nudo de Gredos se inicia con el pico del Moro Almanzor (2.592 m) y continúa por la Sierra Llana y Sierra del Losar desde donde arranca la Sierra de la Loma de Cumbres con el pico de la Covacha (2.399 m) y el Cerro del  Esteollo. De aquí parte la Sierra de Tormantos descendiendo en altura hasta la Sierra de Piornal y san Bernabé.

Geológicamente se formó en la Era Terciaria cuando los plegamientos alpinos presionaros el Macizo Herciniano de la Meseta fraccionando los materiales que elevaron unos bloques (hors) y hundieron otros (fosas). En el Cuaternario se completará la morfología cuando la fosa del Tiétar alcance su profundidad actual, acentuando la pendiente que hay entre los 2.500 m. de Gredos y los 300 m. del Valle. Esto hará que sea mayor la acción erosiva  de las gargantas al deslizarse desde las cumbres nevadas formando impresionantes cascadas y gran frondosidad en sus valles, como podemos apreciar en las gargantas de Alardos, Minchones, Gualtaminos, Cuartos, Jaranda o Pedro Chate, todas ellas de indescriptible belleza.

Además de la formación geológica que determina la base de su suelo silíceo, hay otro elemento esencial en la constitución de su precioso paisaje: su clima. La Vera está protegida por las altas cumbres de Gredos de los vientos fríos del Norte, mientras la dulcifican los vientos húmedos del Atlántico, cuyas nubes cargadas de vapor de agua chocan con las montañas provocando una pluviosidad abundante, entre los 1000 mm y 1500 mm propios de la España húmeda, pero con la ventaja de que aquí los veranos son secos y calurosos. Esto da lugar a un “micro-clima” que hace de esta comarca un verdadero vergel. Aquí crecen juntos el castaño y el naranjo, el nogal y el limonero, el roble y el olivo y hace además posible el cultivo de los más diversos productos.

I.B.- Síntesis histórica

Según los distintos estudios arqueológicos realizados en la zona, La Vera estuvo habitada desde el Paleolítico Inferior, como demuestran los hallazgos encontrados en los márgenes del Tiétar. Son abundantes los restos del Neolítico y especialmente del Calcolítico, como el Dolmen de Villanueva y el Poblado y  Necrópolis del Canchal de Jaraíz. En este último se ha hallado un gran ajuar funerario y presenta cámara circular con un pequeño corredor. Los celtas nos han dejado restos de su cultura en los famosos Castros. También se han encontrado “Verracos”, como el de Jaraíz.

La presencia romana fue muy importante una vez que La Vera se integrara en la Lusitania, ya que era atravesada por una de sus Calzadas secundarias que comunicaba la Vía de la Plata, por el Puerto del Pico, con la submeseta superior. Restos romanos se han encontrado en la mayor parte de los pueblos: estelas funerarias, aras votivas, necrópolis y villas. Según la tradición, durante la época de los Visigodos se levantó la Ermita del Salvador, cerca de  Garganta, donde se refugiaron los obispos que vinieron huyendo del poder musulmán. Éstos entraron en España en el año 711 y rápidamente conquistaron La Vera, donde permanecieron hasta finales del siglo XII y principios del XIII., cuando fue conquistada por Alfonso VIII después de fundar Plasencia en 1186. De esta ciudad  dependerá al constituirse en el “Sexmo” de La Vera.

En 1189 se fundará el Obispado placentino, en el que se incluirá La Vera como una de las mayores Vicarías del obispado cuya sede estará en Jaraíz.

Las aldeas se constituirán en municipios, repartiéndose los terrenos correspondientes y cada una los distribuirá entre sus aldeanos en parcelas iguales. Este sistema de repoblación difiere del resto de Extremadura, donde los repartos serán a base de latifundios entre la nobleza y las órdenes militares. Esto explica el mayor desarrollo socio-económico de La Vera con respecto al resto de la región.

Sin embargo, La Vera no se vio libre del poderío de la nobleza ya que los monarcas se ven obligados a atraerse a los nobles con motivo de las guerras civiles, como dice el historiador placentino Fray Alonso Fernández: “Sancho IV entregó Valverde y sus aldeas a D. Muñoz Pérez de Monroy. Alfonso XI entregó Pasarón, Garganta y Torremenga a D. Alfonso de la Cerda, que pasará en el siglo XVI a D. García Manriquez de Lara. El tercer señorío lo formaron Jarandilla y el Guijo que pasó a D. García Álvarez de Toledo”.

En el siglo XVI alcanzó La Vera el máximo esplendor en todos los aspectos: económicos, demográficos, culturales, artísticos y religiosos, culminando este apogeo cuando Carlos V eligió Yuste como su última morada, adquiriendo La Vera reconocimiento universal.

La decadencia española del siglo XVII afectará también a esta comarca, con una ligera recuperación en el siglo XVIII con las reformas de los Borbones, pero no se verá libre de los desastres de la Guerra de la Independencia así como de las Guerras Carlistas en el siglo XIX. A principios del siglo XX comenzará un gran periodo de recuperación y apogeo con el cultivo del pimentón y su exportación, además del comienzo de otro cultivo emblemático: el tabaco, que constituirá la gran riqueza de la zona en el siglo XX.

II.- Presentación del Arte Popular

Los núcleos urbanos de La Vera son de tal belleza y tipismo que la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional consideró en 1967 a diez de ellos “Conjuntos urbanos históricos-artísticos por poseer grandes valores culturales que merecen una protección oficial”. Debido al número de habitantes se los clasificó en dos categorías: como “Sitios Mixtos  urbano-rurales” a Cuacos, Garganta, Guijo, Madrigal, Pasarón, Robledillo, Valverde y Viandar de primer orden por tener menos de 3.000 habitantes, mientras a Jarandilla, Losar y Villanueva se los declaró “Conjuntos urbanos histórico-artísticos de segundo orden” por pasar de ese número de habitantes. Todos ellos forman “conjuntos homogéneos y armónicos por su estilo, tipo de edificación, color de materiales; por estar emplazados en un paisaje de singular belleza y presentar un interés estético importante”. Éstas serán las características imprescindibles para tan alta denominación según la Comisaría de Patrimonio en 1967. En la actualidad, las poblaciones declaradas Conjuntos Históricos son: Pasarón, Valverde, Villanueva, Cuacos y Garganta.

Este arte popular, creado por los habitantes de sus respectivos núcleos urbanos, está de acuerdo con sus necesidades, con sus medios y con su mentalidad, ya que el arte culto es poco entendido por el pueblo; le impresiona pero no lo comprende. Los hombres de La Vera crean un arte original y de gran belleza, debido a su ingenio, a su creatividad y al deseo de superación que siempre les caracterizó, en medio de este vergel natural que es toda la Comarca.

El Arte Popular de La Vera estuvo en plena vigencia hasta la década de los años cincuenta, siendo a partir de entonces cuando comienza en algunos municipios su remodelación. Fueron varias las causas que influyeron en este fenómeno: por una parte, la gran afluencia de dinero debido a las buenas cosechas de pimiento y tabaco. Esto fue debido a la conversión en regadíos de las nuevas tierras de las márgenes del Tiétar como consecuencia de la construcción del pantano del Rosarito. Por otra parte, las funciones de la casa tradicional perderán vigencia con la mecanización, ya que el tractor y demás maquinarias sustituirán a los animales de labranza, que hasta ahora habían vivido bajo el mismo techo. Además, los nuevos materiales de construcción harán posible que la remodelación no sea demasiado costosa, pues se respetarán muros, plantas y voladizos, conservando la estructura general de la vivienda, pero adaptada a las nuevas necesidades.

Este fenómeno se ha ido extendiendo a diversos núcleos urbanos como signo de prestigio social, lo que explica la escasez de viviendas de “estilo verato puro” en algunos municipios como es el caso de Jaraíz. Esto no ha sucedido en otros, como en Garganta, El Guijo, Valverde, Villanueva, Cuacos y la mayoría de los pueblos, que han sabido salvar, casi en su integridad, su Arte Popular. En algunos casos se debe a la intervención de Bellas Artes, como en el típico Barrio de la Huerta de Garganta, cuyas restauraciones son un modelo a seguir al respetar todos los elementos constructivos y estructuras populares.

III.- El marco socio-político

El Arte Popular de La Vera, de tanta originalidad, tiene mucho que ver con la tradición socio-económica de la comarca, distinta al resto de Extremadura. Hay que buscarla en los orígenes fundacionales de los pueblos, como consecuencia del sistema de repoblación que se llevó a cabo después de la Reconquista, como ya hemos indicado.

Esto pueblos nacen como aldeas de la ciudad de Plasencia, habitadas por hombres libres e independientes, cuyas libertades están garantizadas en el Fuero que les otorgó Alfonso VIII cuando fundó esta ciudad. Aquí se llevará a cabo un reparto de tierras entre cada municipio de manera igualitaria. Las tierras adjudicadas a cada uno de los términos municipales se repartirán entre sus vecinos en lotes de semejantes proporciones. Con este sistema de repoblación se estableció un régimen de pequeños propietarios que contrastará con los grandes latifundios que obtendrá la nobleza y las órdenes militares en el resto de Extremadura.

Todo esto hace de La Vera una de las comarcas de más personalidad y de mayor nivel económico, dada esta distribución igualitaria de la riqueza, que ha permanecido a través de los siglos. Observando los censos del siglo XV se ve un insignificante número de nobles en toda La Vera, con solo 22 hidalgos y 66 clérigos, en una población de 6320 habitantes, según Montero Aparicio. Esto se traduce en la escasez de palacios y la poca diferenciación social que refleja el Arte Popular.

La persistencia del reparto igualitario de tierra se perpetuará en los siglos posteriores. En un estudio socio-económico que hemos hecho sobre Jaraíz en el siglo XVIII, observamos cómo de los 340 vecinos según el Catastro de Ensenada, 140 eran propietarios de sus tierras, mientras que unos 80 eran jornaleros y los demás pertenecían al sector servicios, profesiones liberales y artesanales, lo que indica la persistencia de pequeñas y medianas propiedades en la zona. Este fenómeno también se perpetuará en la Desamortización, según ha demostrado D. Teodoro Martín, ya que demuestra que las dehesas pertenecientes a los Bienes de Propios de los municipios, las compraban los vecinos en comunidad y luego las repartían en lotes de unas 8 hectáreas.

IV.- Estudio artístico: características generales y elementos artísticos

El sentido de la libertad de los habitantes veratos, ese personalismo e individualidad ha quedado plasmado en su Arte Popular. Esto le profiere una originalidad a sus casas, un tipismo a sus calles y plazas tal, que todo es diferente entre sí, libre como sus hombres, pero dentro de un conjunto armónico y rítmico cuyo encanto y belleza sólo es comparable a la de su paisaje natural. Ambos forman un ensamblaje maravilloso, donde el granito y el roble o el castaño, son elementos esenciales en el uno y en el otro.

El estilo verato se caracteriza por su sentido clásico en la composición general, ya que quedó configurado casi definitivamente en el siglo XVI. De ahí la importancia que se da a la columna clásica en sus plazas y en sus casas porticadas, que a veces es sustituida por “pie derecho de madera”.

En gran número de casas se emplea el “arco de medio punto” para sus portadas, muchas de ellas revestidas de materiales modernos. Otras veces se emplea el “sistema adintelado” que es el preferido en las construcciones de los siglos XVIII y XIX, como podemos admirar en las edificaciones de esta época. Algunos dinteles son de gran perfección, con inscripciones de la fecha o dueño y a veces con algún símbolo religioso si pertenecían a algún clérigo.

Los muros son de gran espesor y suelen ser de mampostería granítica hasta la primera planta. Cuando se emplea este material en toda la fachada, suele estar enmarcada en hileras de “sillar” bien labrado. Pero lo más generalizado es que las plantas superiores de que consta la vivienda sean de “adobe” con el singular entramado de madera que tan bien conjuga con el paisaje. Este entramado de madera ha sido revestido con materiales modernos en algunas viviendas. En todos los municipios encontramos dignos ejemplares de estas construcciones.

Los tejados son de doble vertiente, con teja árabe y suelen tener la misma inclinación, lo que contribuye a dar unidad al conjunto. Muy característicos son los voladizos, que además de emplearse como recurso arquitectónico, sirven para ampliar las plantas superiores, por lo que se han respetado en gran parte, aunque revestidos de otros materiales. Sin embargo, las típicas solanas de madera han desaparecido en algunos lugares, siendo sustituidas por las de hierro, que siguen adornándose de “geranios” y otro tipo de flores para dar esa nota de alegría y tipismo a las estrechas calles tradicionales.

No obstante, los balconajes lígneos, siguen siendo uno de los elementos más significativos del Arte Popular. Estos tienen tal arraigo en la zona, que incluso se introducirán en el Arte Señorial, como podemos ver en el Monasterio de Yuste. Sobre el bello “pensil” de columnas graníticas, clásicas, los artistas veratos construyeron una típica “solana” de madera desde donde el Emperador podía divisar los bellos paisajes del valle del Tiétar; lo mismo ocurre con los restantes balcones que se abren en sus aposentos.

En Garganta, Cuacos, Guijo, Pasarón, Viandar y en los demás pueblos se pueden admirar bellos ejemplares tradicionales que conjugan con otros modernos muy bien conseguidos. Pero quizás sean Madrigal, Valverde y sobre todo Villanueva los que se llevan la “palma” en este tipo de balconajes. Sorprende contemplar las partes altas de los edificios, recorridos en toda la longitud de la fachada, por bellísimas “solanas” cuyas tracerías en las balaustrada son de un encanto inusitado, como las de la Calle Real, las del Corrillo, Pozo Llano, etc. Aunque son distintas entre sí, se conjugan de tal manera que parece un solo balconaje en el que se enmarca en perfil de la calle.

En general tienen todas las mismas proporciones, ya que los solares de las casas debían ajustarse a las medidas que el “Fuero de Plasencia” daba para la construcción de viviendas en las aldeas pertenecientes a la Ciudad. El “Título” de dicho Fuero que recoge esta norma es el 147 y se denomina “De facer casa en aldea”, que dice lo siguiente: “Todo omne que en aldea casa fiziese de nuevo haya IX pasos en cuadra por entrada y por exida. Et quien lo vedare, peche X maravedíes a los alcaldes…” Como puede observarse, todos los solares debían medir nueve pasos en “cuadrado”, castigando y multando a los que no cumplían las normas.

La igualdad en las proporciones se traduce en la homogeneidad y armonía en el conjunto arquitectónico, que es una de las características de este Arte Popular. Muy interesantes también son los balcones de “forja de hierro”, realizados por expertos artesanos que constituyeron un “gremio” importante en algunos núcleos, como en Jaraíz, que se ubicaban en calles propias, con su nombre: Calle de los Herreros. Estos balcones están hechos con gran maestría y perfección, y alternan con ventanales más o menos grandes, dependiendo de las necesidades de la vivienda.

Estas viviendas son diferentes entre sí, los que demuestra el ingenio de sus moradores al formar un conjunto tan diverso en cada una de sus calles, pero que se conjugan extraordinariamente, creando un todo homogéneo y armónico. A pesar de la restructuración actual, se sigue conservando ese sentido de unidad a través de elementos diferentes, por lo que resulta más atractivo e interesante pasear por estas calles y plazas, y admirar la armonía con que se conjuga esa variedad de elementos diferentes.

A este respecto, recordemos las palabras de Unamuno cuando paseó por las calles de la Vera en 1920: “…las casas de trabazón de madera, con aleros voladizos, sus salientes y entrantes, las líneas y contornos que a cada paso rompen el perfil de la calleja, dan la sensación de algo orgánico, y no mecánico, de algo que se haya hecho por sí, no que lo haya hecho el hombre”.

V.- Estructuración de la vivienda

La casa verata responde al tipo de casa-bloque para desempeñar las diversas funciones de acuerdo con las necesidades de cada vecino: vivienda, lugar de trabajo, almacén, albergue de animales, etc.

Según el Catastro de Ensenada de 1753, la mayor parte de los vecinos eran labradores propietarios, pero también había un gran número dedicado a la artesanía. Por este motivo hay una diferenciación en la vivienda que afectará a la planta baja, ya que era el lugar donde se instalaba el taller, en el caso del artesano, o la tienda en el caso del tendero, mientras para los labradores era el lugar de acogida de animales de labranza y de los “aperos”. Cada planta tiene una función específica, por lo que las otras dos, la dedicada a la vivienda y al granero, eran semejantes.

En la casa de los labradores propietarios, una amplia portada daba acceso al “patio”, espacio lo suficientemente grande para cargar y descargar las “caballerías” con los productos agrícolas. Por el patio se pasaba a la “cuadra” o lugar para las “caballerías”  que a su vez comunicaba con el “corral”, donde estaban los demás animales domésticos: cerdos, gallinas, etc. También se abrían al patio otras dependencias, como el “cillero” o lugar donde se elaboraba el aguardiente y el vino, a la vez que se guardaba el aceite o la miel. En otras dependencias se guardaban los aperos de labranza. La bodega solía ser subterránea, en forma de cueva, con espacios excavados donde se instalaban las grandes “tinajas” para el vino.

En el caso de que se tratara de una casa de artesanos o tenderos, en la planta baja era donde se instalaba el taller con sus dependencias, o la “tienda” con un almacén interior denominado “trastienda”. Como no necesitaban corrales, ni tanto espacio como los labradores, estos gremios de artesanos y tenderos se ubicaban en las plazas y calles adyacentes: “Calle de los Herreros”, “de los Herradores”… La primera planta es semejante en todas las viviendas: se accede a ella por la escalera que parte del patio y llega a la “ antesala”, especie de amplio “hall” decorado con objetos de cobre y loza fina, alrededor de la cual se ubican las demás estancias, dormitorios o “salas”. La “sala” principal es muy amplia y puede comunicar con otras más pequeñas, sin ventanas exteriores, denominadas “alcobas” que solían ser dormitorios.

En la última planta se encuentra el “sobrao”, amplio espacio por donde se da acceso al granero, pajar o leñera y también a la cocina con su chimenea. El paramento que da a la cocina solía decorarse con la llamada “espetera”. Aquí se colocaba la “tabla de tinajas”, imprescindibles para contener el agua, que se adornaba con otros utensilios domésticos como loza, sartenes, candiles, etc. La cocina se comunicaba con la “solana” orientada generalmente al mediodía, imprescindibles para secar los frutos de la tierra, como las “ristras” de pimiento. Como hemos indicado ya, este tipo de viviendas ha sido remodelado para adaptarse a las necesidades actuales. Las plantas bajas, al perder su primitiva funcionalidad con la mecanización del campo, se han aprovechado para la instalación de la cocina moderna, del cuarto de baño y la sala de estar en la mayoría de los casos. En otras viviendas, las antiguas tiendas y talleres se han convertido en todo tipo de lugares de negocios actuales.

VI.- Las casas-palacio

Junto a los vecinos “pecheros”, una minoría de nobles de segunda categoría habitaba en nuestros pueblos. Según los Censos, para una población de 6.320 habitantes solo había 22 hidalgos y 60 clérigos. Esto dará lugar a que junto a la vivienda popular se levante alguna casa-palacio permaneciente a los mismos.

De estos hidalgos saldrán valientes capitanes para la conquista americana. Destacan “D. Gaspar de Loysa, Capitán de las Indias de Jarandilla, que fundó una capilla en 1599 en la Iglesia parroquial”. En Jaraíz, los textos hablan de otros hidalgos: “…A la conquista de Méjico y Perú salieron algunos solados famosos como los Carvajales, Villalobos, Escobares…”. Lo mismo ocurre en Cuacos, Garganta y demás poblaciones, donde también la nobleza eclesial construirá sus casas-palacio cuyas características se relacionan con el arte culto, pero con matices del Arte Popular.

Por lo general, los muros son de piedra de mampostería encalada y sillar isódomo en las esquinas, aunque algunos tienes la fachada de cantería bien labrada. Las grandes portadas están formadas por arcos “ojivales” o de “medio punto” con hermosas “dovelas” y “jambas” molduradas. También son abundantes las portadas alquitrabadas sobre cuyos dinteles suelen lucir los blasones de los linajes de sus dueños.

Los paramentos superiores suelen ser de adobe con trabazón de madera, generalmente encalados, característicos del Arte Popular, igual que las solanas de madera.

Una de las casas-palacio que mejor simboliza esta unión de lo popular con lo señorial es la casa de D. Juan de Austria de Cuacos. Es una vivienda porticada con columnas de granito y hermosa portada con arco de “medio punto”. La planta alta es de gran sencillez, encalada, por lo que se oculta el entramado de madera. En ella se abren tres sencillos balcones con balaustradas de madera, que contrastan con las hermosas “solanas” de la fachada posterior que dan a un huerto. Este tipo de vivienda está muy extendido por todos los pueblos.

Hay otro tipo de vivienda en que los elementos de la arquitectura culta invaden toda la fachada. Estos palacios suelen tener las mismas proporciones que las demás viviendas y se ubican entre ellas. Las fachadas son de cantería, con bellos escudos que nos hablan de sus ilustres moradores y están rematadas con cornisas de piedra. Poseen hermosos balconajes y ventanales, algunos son “ajimezados” con arcos “trilobulados”.

Entre este tipo de vivienda destacamos el Palacio del Obispo Godoy, en Aldeanueva, del siglo XVII. Fue obispo de Sigüenza y murió en 1677, según la inscripción que hay en el dintel de su portada. El edificio original consta de dos plantas de sillares de granito, separadas por una cornisa. En ellas se abren dos hermosos balcones entre los que destacan dos escudos con los emblemas del obispo: las borlas episcopales, el capelo, el yelmo y una “cruz gamada” en un círculo muy decorado. La última planta es una adición actual que no tiene nada que ver con el edificio.

Otra mansión interesante es la de D. Luis Prieto, de Pasarón, Capitán de las Indias. Es de estilo clásico, con balcones y ventanales arquitrabados igual que la portada, sobre la que hay una inscripción: “Sustine abstine” con la fecha de 1607.

El palacio del Obispo Manzano, de Jaraíz, es una de las manifestaciones más interesantes del Barroco del siglo XVII. Es un monumento grandioso, esbelto, equilibrado, cuyas formas están cerca del arte grandilocuente de Gómez de Mora. Es de planta rectangular y se adosa por el lateral septentrional a otras construcciones, por lo que solamente son visibles las tres fachadas restantes. Consta de tres plantas separadas por “impostas” y con los muros de mampostería alternando con hiladas de ladrillo que le dan una singular policromía y originalidad. Los “vanos” son todos arquitrabados y se enmarcan en ladrillos colocados a modo de dovelas. En la fachada sur se abre una gran portada formada por hermosas “jambas” de granito. Estas sirven de apoyo al perfecto dintel sobre el que se eleva el balconaje de forja  que recorre gran parte de dicha fachada. El bello escudo de D. Juan Domingo Manzano Carvajal, mandado colocar en el siglo XVIII, está situado entre los dos vanos centrales que dan al balconaje. Es un escudo cuartelado con los blasones de su linaje: el  manzano, la flor de lis, la banda transversal y el león rampante, además de las borlas episcopales y el capelo cardenalicio. En la actualidad es el Museo del Pimentón de la Vera.

 

 

VII.- El trazado urbano: plazas, barrios y calles

VII.A.- Las plazas

La estructura urbanística es semejante en todos los municipios, ya que tienen todos el mismo origen, como “aldeas” de Plasencia después de su fundación en 1186 por Alfonso VIII. Las aldeas se ubicaban en sitios protegidos por castillos y fortalezas, siguiendo la antigua vía romana que comunicaba con la Submeseta Norte por el puerto del Pico. Los pobladores cristianos irán conquistando sus núcleos primitivos junto a estas fortalezas, de las que aprovecharán los torreones para el campanario de sus iglesias, como es el caso de Cuacos, Pasarón o Jarandilla. Alrededor de las Iglesias se abrían las primeras plazas públicas donde confluían las calles estrechas e irregulares más primitivas. Estas plazas eran el centro de la vida religiosa y civil, donde se realizaban toda clase de eventos.

A partir del siglo XV, y especialmente en el siglo XVI, la población se duplicó en todas las aldeas, lo que se tradujo en la ampliación de su núcleo urbano. Será ahora cuando se construyan sus Plazas Mayores, que comunican con el antiguo núcleo por una calle principal, además de abrirse nuevas vías más amplias y regulares. Algunos pueblos remodelan la primitiva plaza de Iglesia, que seguirá siendo su Plaza Mayor, como en Jarandilla , el Losar o Arroyomolinos.

Las Plazas Mayores eran el centro de reunión de esparcimiento y de convivencia, donde se celebraban todo tipo de actos culturales y festivos: bailes, danzas, teatro, toros…así como centro comercial para los mercados y ferias.

Todas estas plazas son de gran belleza y originalidad, adaptándose en lo que pudieron a las “Ordenanzas municipales de la Monarquía del siglo XVI”: “… que la plaça sea un cuadro prolongado que por lo menos tenga de largo una vez y media de su ancho…”. En efecto, la mayor parte de las plazas, como las de Pasarón, Garganta, Aldeanueva… cumplen más o menos con estas normas. Destaca la de Cuacos por sus proporciones “armónicas o áureas”, de 48 m de longitud por 30 m de anchura, porticada en su lateral meridional.

Otro elemento arquitectónico imprescindible en las plazas son los “soportales”, sin los cuales hubiera sido muy difícil la convivencia en los rigores del invierno y la realización de los mercados, así lo mandan las Ordenanzas: “Toda plaça a la redonda tenga portales, porque son de mucha comodidad para los tratantes que aquí suelen concurrir…”.

Los portales suelen ser arquitrabados y escasean los formados por arcadas. Por lo general están sostenidos por columnas clásicas de granito, con “basas” sencillas, “fustes” cilíndricos pero capiteles muy variados: toscanos, jónicos, platerescos… También hay soportes de madera, formados por un “pie derecho” de madera, con grandes “zapatas” y “basas” sencillas de granito, siendo uno de los elementos más característicos de este arte popular.

La plaza de Valverde es una de las más monumentales y bellas. En ella las columnas de los soportales han sido sustituidas por hermosos “pilares” de gran altura, decorados con “ovas” y con elevadas “basas”. Esto permite que las edificaciones tengan “entresuelos” que se asomen a los portales por artísticas “solanas”, que les dan una gran originalidad. La plaza de Villanueva se caracteriza por la armonía con que conjugan los elementos en un todo unitario, representado en el ritmo de sus pórticos.

Muy original es la plaza de Jaraíz, debido a la diferencia de altura de sus construcciones. Los portales y edificaciones del lateral norte están construidos sobre el antiguo castillo “Jariza” que da nombre a la población, según los documentos consultados. Esto hace que haya una diferencia de altura entre los diferentes portales y edificaciones, que le dan gran originalidad y monumentalidad.

El Ayuntamiento o Casa Consistorial preside la Plaza Mayor, testigo de los avatares históricos de cada pueblo. Suele ser un edificio noble, de estilo renacentista, con columnas clásicas, vanos y portadas adinteladas o de medio punto  y con amplias “solanas”. La mayor parte de ellos han sido restaurados y algunos construido nuevos, pero siguiendo el estilo artístico anterior, por lo que no pierde armonía la Plaza, sino que le da mayor prestancia.

Los ayuntamientos de Garganta, Jarandilla o Cuacos son buenos ejemplos de los remodelados, mientras el de Jaraíz lo es de los de “nueva planta”, de estilo neoclásico, de gran monumentalidad y con arcadas de medio punto en sus portales.

Un elemento singular de todos estos monumentos es la “torre del reloj” que dibuja su silueta sobre las demás edificaciones. El “reloj” era un elemento imprescindible para la vida de los pueblos, ya que dirigía el horario del trabajo y los acontecimientos importantes de estas sociedades rurales. La incorporación de relojes en el siglo XIX dio un aire de modernidad a las torres, como las de Garganta o Viandar, adornadas con tracerías neogóticas de hierro.

Presidiendo todas las plazas mayores se encuentra el pilar o fuente típica, dando la nota poética al conjunto.

VII.B.-Los barrios y calles

En las aldeas donde el número de artesanos era considerable, estos se agrupaban por barrios o calles, y les daban el nombre de sus respectivos “gremios”, que aún perduran en algunos de los municipios: “Calle de Herradores”, “Calle de los Pedreros”, “Calle de los Herreros”…

También se agrupaban por etnias, formando barrios diferentes dentro de los mismo núcleos, sobre todo a partir de las “Ordenanzas de 1480”, acordadas en las Cortes de Toledo. En ellas se prohíbe vivir juntos a moros y judíos con los cristianos, en el título denominado “Apartamientos”. Pero esta orden no se cumplía a veces, por lo que, en 1491, el Corregidor de Plasencia recibió una carta que prohibía a los judíos de “Plasencia y su Tierra” (sus aldeas) salir de sus barrios.

Según L. Suárez Fernández, las “aljamas” más importantes estaban en Garganta, Pasarón, Valverde, Jarandilla y Jaraíz. Solamente Jaraíz, con Cuacos, Pasarón y Garganta pagaban un impuesto de 23.019 maravedíes y Jarandilla y Tornavacas, 35.716 ms., lo que indica la importancia de esta población.

Todos los pueblos tenías sus juderías, con calles estrechas y sinuosas y con característicos pasadizos. Una de las más interesantes es la de Garganta, conocida por “el barrio de la Huerta”, a la que se accede por una calle muy estrecha, “Calle Oscura” y por la “Calle de la Huerta” que se abre en forma de triángulo a una plazuela porticada en su lado de poniente. Los portales están sostenidos por “pie derecho” de madera, con grandes “zapatas” y bases de piedra. Las casas tienen amplias “solanas” de madera o de hierro y sus portadas adinteladas o de arco de medio punto, pero todas de granito bien labrado que nos hablan del poderío económico de los judíos.

Aunque en 1492 fueron expulsados los judíos por los Reyes Católicos, gran parte de ellos se convirtieron al cristianismo para permanecer en sus casas y no perder sus bienes. Muchas conversiones fueron aparentes, por lo que se establece en Garganta una “casa de tortura” fundada por la “Inquisición” para castigar a los falsos conversos (hoy es un museo que se puede visitar). Así lo dice el historiador de Plasencia del siglo XVI Fray Alfonso Fernández: “…muchos, por no vender sus bienes a menos precio…se bautizaban, algunos con llaneza y otros por acomodarse a los tiempos…”…

La población mudéjar fue muy importante y la convivencia con cristianos y judíos fue muy buena, garantizada por la legislación del “Fuero de Plasencia”. Eran una población muy trabajadora, especialmente en los campos, excelentes cultivadores de productos hortícolas. Cuando tuvieron que salir de la zona, por el Decreto de Expulsión de Felipe III, los campos quedaron abandonados, siendo una de las causas principales de la decadencia de la comarca en el siglo XVII.

Estas aljamas y juderías, junto a las calles de los gremios, a sus plazuelas y casas palacio, dan un encanto tal a cada uno de los pueblos, que es imposible describirlo. Hay que pasear por sus estrechas calles, atravesar sus pasadizos, “sentir la intimidad de las sombras” al calor de los grandes voladizos, que parecen unirse, como dijo Unamuno cuando visitó nuestros pueblos en 1920: “La calleja se retuerce y no se ve de un extremo a otro. No es un canal de curso recto, es más bien como el cauce de un río que fuera culebreando. Y se siente la intimidad de las sombras…”.

 

VIII.- Las Fuentes

Las fuentes son unos de los elementos más significativos del paisaje urbano de la Vera, debido a la gran pluviosidad de la zona, que se traduce en un número elevadísimo de manantiales de excelentes y frescas aguas, cantadas por poetas de todas las épocas y de las que Madoz nos da una pormenorizada referencia de cada uno de los pueblos.

Existen dos tipos de fuentes: el pilar y la fuente propiamente dicha. Esta es más sencilla y se ubica en la entrada de los municipios y en las calles donde existen manantiales. Está formada por uno o varios caños que se instalan en un frontal de piedra y que dejan caer sus abundantes aguas a una pila rectangular de granito, más o menos grande para poder beber las “caballerías”.

Algunas de estas fuentes son muy hermosas, como la de “los Ocho Caños” de Aldeanueva, situada en la plaza que le da su nombre. En Garganta contamos con dos muy importantes: la del “Chorrillo” y la “Piornala”, con una inscripción en el frontal con la fecha de su ejecución en 1677. Es muy interesante la de la plaza Mayor de Torremenga por la decoración del frontal con motivos florales y la enorme pila decorada con motivos geométricos. Destacan también las de Cuacos, Valverde y Arroyomolinos.

Pero la fuente más típica es la denominada “pilar”, con doble función: decorativa y de abastecimiento, situada generalmente en el centro de las plazas. El modelo en el que se inspiran es en la preciosa fuente que existe en el “Pensil” o terraza cubierta del Monasterio de Yuste, regalo de la ciudad de Plasencia al Emperador Carlos V.

Estas fuentes suelen estar formadas por un cuerpo inferior de sección circular o poligonal, de granito bien labrado, decorado con molduras, que forman la “pila” propiamente dicha. En el centro de esta se levanta un cilindro que se eleva a bastante altura sobre la pila, y que sostiene un pequeño cuerpo esférico o un remate cónico decorado de donde salen los caños. Todos los pueblos cuentan con alguna fuente de este tipo, siendo uno de los elementos más significativos del paisaje urbano y lugar de encuentro de los jóvenes de otros tiempos.

Una de las más interesantes es la llamada “Fuente de los Chorros” de Cuacos, que da nombre a la plaza donde está instalada. Presenta las piedras de los bordes superiores de la pila desgastados por el roce de los cántaros a través de los siglos, ya que por sus características podemos fecharla del siglo XVI.

De gran belleza también en la de la plaza de Valverde, por la perfección de su estructura y por su decoración, a base de pequeñas “ovas”, flores, y otros motivos decorativos entre los que destacan los emblemas de los Zúñiga.

Con el renacer económico de la zona a finales del siglo XIX y en el siglo XX, aumenta el número de este tipo de fuentes, como hemos comprobado en los archivos municipales: “…El 13 de Abril de 1873 se nombra una comisión para acordar en el sitio que se ha de construir una fuente en la Plaza Mayor, tan necesaria tanto para el consumo de la población, como para las caballerías” (Arch. M. de Jaraíz).

En la actualidad todos los municipios cuentan con alguna fuente típica de este tipo

 

 

 

 

IX.- Conclusión

A través de estas líneas hemos contemplado el “Arte Popular” de La Vera. Hemos descrito su estilo, sus elementos constructivos y artísticos, así como sus plazas, sus barrios, sus calles, sus viviendas, sus casas-palacio, sus fuentes y pilares… Todo esto, junto a su impresionante paisaje natural configuran una de las comarcas más bellas del país, en la que cinco poblaciones han sido declaradas “conjuntos históricos-artísticos” como hemos ya referido.

Pero en La Vera no solo podemos admirar el “Arte Popular”, sino también el Arte Señorial, con sus castillos y palacios y, especialmente, el Arte Religioso. El Arte Religioso tiene una importancia tal que gran número de templos han sido declarados de “interés histórico-artístico”, como son: la iglesia de San Miguel de Tejeda, Nuestra Señora de la Asunción de Cuacos, la de San Pedro de Aldeanueva, la de Santiago Apóstol del Losar, la de Santa María de Jaraíz y la de Nuestra Señora de la Concepción de Villanueva.

Muchas de estas iglesias lucen como campanarios las medievales “torres Vigías”. Todas ellas poseen precioso retablos renacentistas y barrocos con una imaginería impresionante de diferentes estilos. También cuentan con una gran cantidad de ermitas y cruceros. Hemos referido ya la fascinación que Unamuno experimentó cuando recorrió nuestras plazas y calles a principios del siglo XX. Pero han sido literatos y poetas de todas las épocas los que han cantado la belleza de estos pueblos junto al vergel cultural que es su paisaje y que conjuga plenamente con las manifestaciones artísticas que hemos referido.

Vamos a terminar con lo que nos dice de La Vera el historiador placentino del siglo XVI, Fray Alfonso Fernández: “La Vera y el Valle son los sitios más deleitables, amenos y fértiles que hay en España, y aún en Europa y Asia. Y si los griegos creyeron que estaban en España los Campos Elíseos, habitación de los dioses y premio de los varones justos, en ninguna tierra se podía atribuir con mayor fundamento que a la Vera…Excede a todo el resto de España en abundancia de regalos diferentes que produce la tierra, y en aguas y aires saludables… En los altos está poblada de castañares, y en los bajos de viñas, olivos, higueras, jardines y todo género de frutas…”. Sigue el autor en varias páginas describiendo la belleza y la abundancia de sus productos, así como de sus gargantas, de sus montañas coronadas de nieve. También cita algunos de sus ilustres habitantes: “Es toda la tierra sana, de aires saludables, que por eso el emperador Carlos V, monarca del mundo, en su vejez, se vino a recoger a ella…”.

Yuste es el símbolo más emblemático de los valores de La Vera. El hecho de que Carlos V, el hombre que recorrió toda Europa, el único emperador europeo-americano, viniera a descansar a estas tierras, certifica lo que Fray Alfonso afirma en su libro.

No podemos terminar este trabajo sin poner en valor el producto que en la actualidad más fama da a la comarca: “el Pimentón de la Vera”, el llamado “oro rojo” que es considerado el mejor del mundo por su calidad. Hoy día podemos conocer su historia, sus técnicas de cultivo, los métodos de fabricación y su comercialización en el Museo del Pimentón de Jaraíz.

X.- Bibliografía

Álvarez Villa, J., Arte en Extremadura, Ed. Noguer, Vitoria 1979.

Azedo de la Barrueza y Porras, Amenidades, floresta y recreos de la provincia de la Vera alta y baja, Ed. Cáceres, 1951.

Chanes, R. y Vicente, X., Arquitectura popular de la Vera, Madrid, 1973.

Enrique de Salamanca, C., Gredos por dentro y por fuera, Madrid, 1985.

Fernández, Fray Alfonso, Historia y Anales de la ciudad y obispado de Plasencia, Ed. Pedro de Trejo, Plasencia, 1983.

García Mogollón, Viaje Artístico por los pueblos de la Vera (Cáceres), Madrid, 1988.

González, Julio, El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, Madrid, 1960.

Paredes Guillén, V., Los Zúnigas, señores de Plasencia, Revista de Extremadura, 1903-1909

Sánchez Alegría, E., La ruta de la Vera de Plasencia, Barcelona, 1983.

Sánchez López, M., Jaraíz de la Vera: Villa de Realengo, Cuaderno Popular, Ed. R. de Ext., 1991.

Unamuno, M., Por tierras de Portugal y España, Ed. Madrid, 1957

 

Jul 192016
 

José Luis Barrio Moya.

El 2 de noviembre de 1732 Felipe V concedió el título de marqués de Monte Alto al caballero malagueño don Urbano de Ahumada y Guerrero, quien había sido, además su consejero de Hacienda, gentilhombre de cámara y corregidor de Madrid, Valladolid, Trujillo y Cáceres. En Cáceres contrajo matrimonio con doña Josefa María Muñoz y los Ríos, de cuya unión nacieron dos hijas, Josefa Antonia y María Teresa. La primera casó con don Antonio Romay Armada y Sotomayor, mientras que María Teresa lo hizo con el caballero albaceteño don Ignacio Bermúdez de Castro. Con ocasión de aquel enlace la señora  cacereña hizo relación de los bienes de su dote, donde incluyó tapices, muebles, suntuosos vestidos, objetos de plata, joyas y una gran cantidad de dinero en efectivo que Fernando VI le concedió por los servicios que prestaba a su esposa Bárbara de Braganza.

 

Afirma Jack Goody que uno de los rasgos fundamentales del matrimonio europeo esde los tiempos clásicos hasta el siglo XIX ha sido la asignación de la dote, y añade, subrayando aquel hecho, que debe concebirse la dote como una parte del proceso por el que las generaciones se trasmiten la propiedad, estas transferencias no sólo incluyen la herencia, sino también el gasto en educación, las transmisiones matrimoniales (incluida la dote) y otros traspasos entre vivos. [1]

            Dentro de ese contexto hay que destacar que la mayor o menor cantidad de la dote estaba en relación  directa con las posibilidades de las distintas clases sociales. No era igual, desde luego, la dote que recibía una joven con escasos recursos, frecuentemente entregada por alguna institución religiosa gracias a la fundación de una obra pía [2], que la de  las señoras pertenecientes a la nobleza, cuyas dotaciones , según los documentos conservados y publicados, apabullan por la riqueza y variedad de los bienes incluidos en ellas, tales como casas, tierras, joyas, objetos de plata, pinturas, muebles, esculturas, tapices, alfombras, dinero en efectivo, juros y todo tipo de rentas., llegando a darse  el caso de que muchas familias nobiliarias, famosas por sus riquezas, llegaron a pasar grandes apuros económicos para dotar con esplendidez  a sus hijas casaderas. Asimismo una dote abundante podía significar para la novia y su familia un ascenso en la cerrada sociedad  estamental de la época. De todas formas el matrimonio tenía que contar con la aquiescencia  de los padres y parientes más cercanos a los novios y que a la vez era un pacto social y económico, donde los sentimientos de los contrayentes tenían un papel secundario e incluso nulo. De esta manera  una buena dote podía abrir una puerta para adquirir prestigio social e inclusive el ansiado título nobiliario. Pero aquella costumbre no era solamente privativa de España y todavía en fecha tan tardía como finales del siglo XVIII, Leandro Fernández de Moratín, durante su estancia en Nápoles, escribe que el orgullo y la ridícula fatualidad de los grandes ha establecido, ya por uso inveterado y constante que las hijas de tal y tal familia deben llevar tal dote, basta preguntar cuál es el apellido de la novia para saber que dote lleva. Si el padre no pueda darla la cantidad que corresponde a su casa, no hay novio para su hija, aunque fuese un prodigio de hermosura y virtud por la poderosa razón de que suponiendo que el novio ha de ser igual a ella en la rancio y colorado de la sangre, si la admitiere con rebaja de la dote padecía su reputación, pues creería que siendo menos ilustre su apellido que el de su esposa había prescindido de los intereses por adquirir con tal enlace la nobleza que le faltaba. [3]

            Pero no obstante aquellos convencionalismos sociales de tan antigua raigambre, la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII abrió una brecha, bien que limitada, en aquella secular costumbre, dándose el caso de uniones entre altos funcionaros y personas de la nobleza, y ejemplo de ello lo encontramos en el matrimonuio que contrajeron la señora cacereña doña María Teresa de Ahumada y Muñoz, hija de los marqueses de Monte Alto, y camarista de la reina Bárbara de Braganza, con el caballero albeceteño don Ignacio Bermúdez de Castro, quien ostentaba uno dee los cargos mas importantes y representativos de la administración estatal borbónica, como era el de intendente general de la ciudad de Toro y su provincia y correxidor de dicha capital y su jurisdicion

Doña María Teresa de Ahumada y Muñoz había nacido en la ciudad de Cáceres, donde su padre, el malagueño, don Urbano de Ahumada y Guerrero había sido corregidor, siendo su madre doña Josefa María Muñoz y los Ríos natural a lo que hace mencion de la ciudad de Valladolid o de la villa de Simancas y señora de honor de la reyna nuestra señora.

Como ya se ha dicho don Urbano de Ahumada y Guerrero había nacido en la ciudad de Málaga, en 1690, siendo hijo de don Urbano de Ahumada y Velosillas y doña Inés Guerrero y Chavarino. Partidario decidido de Felipe V durante la guerra de Sucesión, le valió, tras el triunfo de aquel, alcanzar altos cargos, entre ellos los del consejero de Hacienda, gentilhombre de cámara y corregidor de ciudades tan importantes como Madrid, Valladolid, Trujillo y Cáceres. En Cáceres contrajo matrimonio con doña Josefa María Muñoz y los Ríos, y en aquella ciudad nacieron sus dos hijas, doña Josefa Antonia y doña María Teresa. Felipe V premió los servicios del caballero malagueño concediéndole, el 2 de noviembre de 1732, el título de marqués de Monte Alto.

Tras la muerte de don Urbano de Ahumada el título marquesal pasó a su hija primogénita doña Josefa Antonia, quien contrajo matrimonio con don Antonio Romay Armada y Sotomayor, de cuya unión no se logró descendencia.

Por lo que respecta a doña María Teresa fue camarista de la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fenrnando VI, de la que bien pronto se ganó  su confianza. [4]

El 14 de septiembre de 1748 Fernando VI enviaba una nota, firmada en el palacio del Buen Retiro, informando a don Francisco Gonzaga y Pico de la Mirándola, duque de Solferino, de como ha venido a nombrar por criada de Camara de la reyna a Doña Maria Theresa de Ahumada. Tendreislo entendido y dispondréis que se le asista con el goce correspondiente y que se le forme el asiento acostumbrado. [5]

            Desde junio de 1749 hasta el mismo mes de 1751 la señora cacereña recibió puntualmente su sueldo por su cargo de camarista de la reina.

En Madrid doña María Teresa de Ahumada conoció al caballero albaceteño don Ignacio Bermúdez de Castro, concertándose al poco tiempo el matrimonio entre ellos.

El 19 de noviembre de  1754 doña María Teresa de Ahumada, camarista de la reyna nuestra señora, enviaba una nota a Fernando VI en la que exponía que puesta a los reales pies de Vuestra Majestad con la maior veneracion y rendimiento dize esta para contraer matrimonio con Don Ygnacio Bermudez, yntendente de la Provincia de Toro, haviendo precedido licencia de Vuestra Majestad, por lo que suplica le sirva honrarla concediendola la pension que f uese de su real agrado y la media saya como se egecuta con todas sus compañeras en igual caso. Gracia que espera de la piedad de Vuestra Majestad.[6]

            El memorial que doña María Teresa de Ahumada envió a Fernando VI fue, a su vez, remitido por el monarca al duque de Solferino, comunicándole que atendiendo a los servicios que ha hecho Doña Maria Theresa de Ahumada como criada de Camara de la Reyna y a que esta para celebrar matrimonio con Don Ignacio Bermudez de Castro, yntendente de la Provincia de Toro, he venido a concederla diez mill reales de vellon de pension al año y mando que por la Thesoreria mayor se la asista con esta cantidad, ademas de los quinientos ducados anuales que ha de gozar en lugar de sueldo que se le señala a las de su clase por ultima planta con arreglo a lo que en ella se previene. Tendreislo entendido para su cumplimiento. [7]

            Los trámites para que doña María Teresa de Ahumada cobrara aquellas cantidades fueron muy rápidos, y así el mismo día 19 de noviembre de 1754 el duque de Solferino remitía al tesorero mayor una nota informándole que estando tratado el casamiento de Doña Maria Theresa de Ahumada, criada de la Real Camara de la reyna nuestra señora con Don Ygnacio Bermudez de Castro, yntendente de la Provincia de Toro y atendiendo el rey a lo que ha servido, ha venido a concederla diez mill reales de vellon de pension al año y quinientos ducados por una vez para la media saya, ademas de otros quinientos en lugar del sueldo que por la ultima planta se señala a las de su clase con arreglo a lo que en ella se previene. Y aviendose expedido a la Tesorería mayor el decreto correspondiente para su cumplimiento le participo a Vuestra Excelencia para su inteligencia. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Buen Retiro 19 de noviembre de 1754.[8]

            El 1 de diciembre de 1754 se firmaron en el madrileño palacio del Buen Retiro las capitulaciones matrimoniales  entre doña Josefa María Muñoz y los Ríos, marquesa de Monte Alto, su hija doña María Teresa de Ahumada y don Ignacio Bermúdez de Castro. [9] En aquel documento la marquesa de  Monte Alto, señora de honor de la reyna nuestra señora, se comprometía a entregar la correspondiente dote a su hija con ocasión del matrimoniopara que había en los próximos días.

            Don Ignacio Bermúdez de Castro había nacido en la villa de Albacete, en el seno del matrimonio formado por don Agustín Bermúdez de Castro, natural de la villa de Yeste, reyno de Murzia, y doña María Merino, que lo era de Madrid, y ambos  difuntos.. Ya hemos destacado que el caballero albaceteño no pertenecía al estamento nobiliario, pero no por ello dejaba de ser un personaje de importancia social al ostentar el cargo de intendente de la  ciudad de Toro.

El intendente era un alto funcionario introducido en España por Felipe V una vez finalizada la guerra de Sucesión, al igual que habían hecho en Francia en el siglo XVII Richelieu y Luís XIV. [10]

El intendente gobernaba un territorio de tamaño mediano y gozaba de una gran autoridad en su circunscripción, puesto que solamente rendía cuentas el rey. En un principio era de su competencia únicamente el cuidado de la economía del ejército, pero más tarde adquirió  nuevas obligaciones tanto administrativas como financieras. La corona de Castilla contó con veinte cuatro intendentes, Aragón con cuatro, tres el País Vasco y uno Navarra, y  todos ellos tenían a su cargo la recaudación de impuestos, realizar los censos y los mapas de sus territorios, dinamizar la economía de la zona donde ejercían su autoridad, dando impulso a la agricultura y ganadería, cuidado de las Reales  Fabricas que hubiera en su intendencia, etc. Por todo ello la figura del intendente fue clave para la política del despotismo ilustrado, pues era la persona que garantizaba al rey el control del territorio a su cargo. El principal impulsor de la instalación en España de la  figura del intendente fue Jean Orry (1652-1719),  hacendista  francés enviado por Luís XIV  a su nieto para asesorarle en materias  económicas y administrativas.[11]

El ya mencionado día 1 de diciembre de 1754 doña Josefa María Muñoz y los Ríos, marquesa de Monte Alto, se comprometía a entregar a su hija  por quenta de su lexitima materna por dote y caudal suio propio para ayuda a sustentar las cargas del matrimonio hasta en cantidad de dos mill ducados poco mas o menos en diferentes alajas, preseas y vienes que resultaran por menor de las memorias que se han de entregar.

            Pero además de todo ello, doña María Teresa de Ahumada aportaría a su matrimonio le pension vitalizia de diez mill reales y quatro ducados en cada año de sueldo que Su Magestad (que Dios guarde) se a serbido consignarla como tal camarista de la reyna nuestra señora.

            Por su parte don Ignacio Bermúdez de Castro se comprometía ofrecer a su futura esposa en atencion a la virginidad, honestidad, nobleza y demas buenas prendas que concurren en la dicha Doña Maria Theresa por via de arras, donacion proter nunpcias o en la mejor forma que haya lugar, quatro mill ducados que confiesa caben en la decima parte de sus bienes.

            Una vez firmadas las capitulaciones don Ignacio Bermúdez de Castro y doña María Teresa de Ahumada contrajeron matrimonio y una vez desposados la señora cacereña hizo, el 19 de diciembre de 1754, el inventario y tasación de los bienes que aportó a la unión, entre los que se contaban tapices, una mesa de piedra con embutidos de otras piedras, una caja de oro y  un valioso reloj de manufactura inglesa. Todo ello  alcanzó un valor de tasación  de 17433 reales de vellón.

– primeramente un juego de seis tapices hermanos, fabrica de Brujas, bien tratados, finos, de primera suerte, Historia de los fabulosos casos de Diana y sus parciales, que tienen de corrida treinta y un annas y cinco y media de caida, 11253 rs.- mas una messa de piedra embutida de diferentes piedras, de una vara y seis dedos de largo y de fondo tres cuartas, embutida en quatro pies de cabra, guarnecida con sus molduras a el rededor y tres colgantes de talla toda dorada, 1800 rs.- mas una caja de oro, lissa, ya usada, que pesa cerca de quatro onzas, 1680 rs.- mas un relox de sobremesa, de musica, que señala los dias, su autor Ygnacio Halifax yngles, 2700  rs.

            Tras hacer relación de sus bienes propios, doña María Teresa de Ahumada procedió a hacer lo propio con los que le entregó su madre, en donde se incluían pinturas, muy valiosos vestidos, ropa blanca, abanicos, toda una serie de objetos de generos ultramarinos, objetos de  plata y numerosas  joyas. A todo ello se añadió los sueldos que le correspondían por su cargo de camarista de Bárbara de Braganza.

PINTURAS.-

Doña María Teresa de Ahumada recibió de su madre dos pinturas, de miniatura, uno de ellas con san José, la Virgen, el Niño y san Juan, que debió ser pieza de calidad pues fue tasada en 1000 reales de vellón.

  • primeramente una pintura en miniatura de San Joseph, la Virgen y el Niño y San Juan, del tamaño de mas de quarta, su marco dorado y abierto, zinzelado todo alrededor, 1000 rs.- mas otra pintura del mismo tamaño en lamina de cobre, de Santa Maria Magdalena con su marco dorado, 600 rs.

VESTIDOS.-

Loa vestidos que doña María Teresa de Ahumada llevó en si dote, regalados por su madre, destacaban por la riqueza y suntuosidad de las telas y adornos, sobre todo los calificados como de Corte, entre los que sobresalía  uno de ellos, que fue tasado en 12550 reales de vellón.

– primeramente un vestido de Corte azul con flores de plata y oro, guarnecido de encaje de oro, 12550 rs.- un traje nuevo de color de teja, flores de plata, 3315 rs.- otro de Corte, blanco, con flores de oro, 4000 rs.- otro blanco con flores de plata y oro y otras azules, 1800 rs.- otro morado tejido con plata y guarnecido de encaje y espiguilla de plata y berde, 1800 rs.- otro morado con flores toda de plata, 4080 rs.- otro berde con flores de plata y encaje de lo mismo,4080 rs.-un brial solo de tela de Yndias con dos guarniciones de encaje de plata, 1065 rs.- otro de graditur color de caña con flores de diversos colores, 750 rs.- otro de muer de Ynglaterra, amarillo batido en blanco, 640 rs.- otro de tafetan de Yndias berde y blanco, rayado, 360 rs.- otro de graditur blanco con matizes amarillo y color de aceituna, 675 rs.- otro dolo de gradefet con flores de felpilla encarnadas, berdes y azules , 1440 rs.- otro de Corte de terciopelo negro, 1040 rs.- otro de lustrina negra, 500 rs.- otro de griseta negra, 450 rs.- otro de Corte de tafetan negro, nuebo, 390 rs.- una falda y jubon de muer negro, 275 rs.- otro brial solo, de griseta de flores moradas y amarillas, 340 rs.- otro brial solo, de raso liso, blanco, de Francia, colchado con guarnicion de encaje de oro, 480 rs.- un bata de groditur con flores de diversos colores, guarnecida de espiguilla y nuditos, 1000 rs.- otra bata de raso liso de Francia, color de San Antonio y azul, guarnecida de los misma tela de nuditos y espiguilla, 1000 rs.- otra bata verde y blanca, guarnecida de tafetan, 600 rs.- otra de raso liso y nuditos, 720 rs.- otra de lama de raso liso blanco, guarnecida de lo mismo con espiguilla, 360 rs.- dos cotillas de damasco blanco, nuebas, 270 rs.- un capotillo de ratima encarnada, guarnecido de muer, 300 rs.- una capucha negra, 280 rs.- una manteleta de terciopelo de color de guinda, forrada de felpa negra y guarnecida de galon de oro, 450 rs.- un tontillo de tafetan doble escarolado, 240 rs.-un manto de tafetan de lustre de Francia con una punta de media vara de ancho de Francia, 315 rs.- otro manto de lustre con una punta de tercia de Barcelona, 150 rs.

ROPA BLANCA.-

Bajo este epígrafe se registraban numerosas camisas, enaguas, almillas, zagalejos, delantales de muselina , peinadores, sabanillas para tocador, toallas de Génova, vuelos de encaje, pañuelos de lienzo, manguitos, paletinas, petos, etc. Un par de buelos de tres ordenes de encajes, de los mas finos, puestos en dos escotes, fueron tasados en 204 reales de vellón.

ABANICOS.-

– un abanico, barillas de marfil buriladas con figura con pintura fina de Ynglaterra, 420 rs.- otro abanico dicho mas comun, 330 rs.- otro dicho enrejado, 300 rs.- otro abanico de Francia mas pequeño, 180 rs.- otro de varillaje de marfil, calado, chico, 90 rs.- doze abanicos diferentes, 600 rs.- un abanico con barillas de marfil y pintura fina y esmalte de oro, calado, 360 rs.

GÉNEROS ULTRAMATINOS.-

En este apartado se incluían toda una serie de objetos más o menos exóticos, como relojes, cajas de ágata, china, nácar y esmalte.

un relox de oro y piedra con un diamante en el boton y su cadena y sello de lo mismo , 3900 rs.- otro relox de similar con su cadena de lo mismo, usado, 480 rs.- una caja de piedra agata enjarjada en oro, 1680 rs.- otra caxa de esmalte de dos tabacos, guarnecida de plata, 180 rs.- otra caxa cuadrada de esmalte y pintada con figuras, blanca, guarnecida de plata, 135 rs.- otra de China a modo de cubito, guarnecida de plata dorada, 75 rs.- otra dicha cuadrada, usada, 60 rs.- otra dicha figura de pajaro, usada, 60 rs.- otra dicha a modo de barril, 60 rs.- otra echura de zestita, de esmaltes, usada, 45 rs.- otra de nacar engarzada en plata dorada, 180 rs.- un palillero de China, echura de una mano con su charnela de plata dorada, 180 rs.- una pera con dos peritas de plata con flores verdes, 105 rs.- una vellota de plata con sus flores de lo mismo, 60 rs.

PLATA.-

Constituyen los objetos de plata y las joyas, por razones obvias, la parte más valiosa de los bienes que doña María Teresa de Ahumada recibió de su madre.

una bandeja de plata aobada, zinzelada de conchas y cartones y en el centro un leon, 490 rs.- vale la echura de dicha bandeja, 150 rs.- otra bandeja aobada zinzelada de conchas y cartones y en el medio un leon, 402 rs.- vale la echura de la referida bandeja, 100 rs.- una caxa de oro con ceja y molduras en sus medias cañas con parte del cuerpo tallado y la chapa de la parte de abajo con los campos picados y lo demas liso y en la tapa sus ojas con nuebe sobre puestos de plata, guarnecidos con veinte y ocho diamantes brillantes y siete esmeraldas, todas las piedras engastadas en dicha plata, 1980 rs.- pesa dicha caxa, 800 rs.- asimismo vale la echura, 720 rs.- una sortija de oro con chapa agallonada y brazo abierto con filetes calados, guarnecida con dos diamantes brillantes engastados en plata y con un rubi por medio, todo de varios tamaños, valen las piedras, 195 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicha sortija, 12 rs.- vale la echura, 45 rs.- otra sortija de plata y oro con chapa agallonada y brazo abierto con filetes calados, guarnecida con dos diamantes rositas de varios tamaños y con un granate por medio abrillantado, todo de varios tamaños, valen las piedras, 330 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueda tener la sortija, 10 rs.- vale la echura de la sortija que tiene el granate en medio, 45 rs.- otra sortija de tumbaga, de memorias, con un engaste de plata, guarnecida con un diamante brillante, vale la dicha piedra, 132 rs.- vale la tumbaga y plata, 6 rs.- vale su echura, 30 rs.- otra sortija de plata con la chapa de en medio y el brazo calado abierto, uno y otro de oro, guarnecido con un diamante brillante engastado en oro, quatro esmeraldas y quatro espinelas, todo de varios tamaños, valen las piedras, 198 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueda tener dicha sortija, 8 rs.- vale su echura, 60 rs.- un lazo de plata para la garganta, el reberso liso, compuesto de quatro ojas con una cabezita y  almendra pendiente, echo de engastes y cartones con su orla en medio, guarnecido con setenta y cinco diamantes rosas y con veinte y seis esmraldas engastadas en oro, las dos maiores, la una en el lazo quadrada, de onze granos y la otra en la almendra, de veinte y ocho granos y dos tercias de area y las restantes y diamantes de varios tamaños, valen las piedras, 6336 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueda tener dicho lazo, 56 rs.- vale su echura, 305 rs.- dos arracadas de plata, el reberso liso, con sus puentecillas de oro, compuestas de dos arillos, dos lazos de a dos ojas de engastes y cartones y dos almendras pendientes, guarnecidas ambas con cincuenta y seis diamantes rosas y con catorze esmeraldas engastadas en oro, las quatro mayores en arillos y almendras, las dos menores ochavadas, de a tres granos de area y las dos almendras abrillantadas, la una de diez y ocho granos y la otra de trece granos y media de area y las restantes y diamantes de varios tamaños, valen las dichas piedras, 389 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueden tener dichas arracadas, 60 rs.- vale su echura, 352 rs.- un ayron de plata, el reberso liso, compuesto de tres troncos y de ellos sus ojas y flores, guarnecido con cincuenta y seis diamantes rosas y con  seis esmeraldas engastadas en oro, la maior abrillantada, medio de la flor grande, de seis granos, otra almendrada de a dos granos y medio de area y las restantes y diamantes de varios tamaños, valen dichas piedras, 1452 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicho airon, 24 rs.- vale su echura, 315 rs.- dos hebillas y quatro piezezitas cada dos yguales, de plata, el reberso liso, echas de engastes y cartones, guarnecidas ambas con treinta y seis diamantes rosas y con catorze esmeraldas engastadas en oro, todo de varios tamaños, valen dichas piedras, 1650 rs.- vale la plata y el oro que se regula pueden tener dichas evillas, 40 rs.- vale su echura, 250 rs.-una sortija de plata con chapa agallonada y brazo abierto, con sus medias cañas, uno y otro de oro, guarnecida con ocho diamantes brillantes y una esmeralda por medio abrillantada, todo de varios tamaños, valen dichas piedras, 891 rs,. vale la plata y el oro que se regula puede tener dicha sortija, 15 rs.- vale su echura, 60 rs.- otra sortija de oro con chapa agallonada y brazo abierto con filetes y en la abertura de el brazo sus pampanitos de plata, guarnecida con ocho esmeraldas de varios tamaños, un diamante brillante por medio, de dos granos de area, valen dichas piedras, 528 rs.- vale el oro, 33 rs.- vale su echura, 60 rs.- un ayron de plata, el reberso liso, compuesto de un lazo de dos ojas de cintas, con dos almendrillas pendientes y a la parte de arriba tres gusanillos de  cintas con sus rafagas y ojas de palma y la almendrilla menor en ellas, guarnecido todo con sesenta y cinco diamantes rosas y delgados, el menor rosa, medio del lazo, de dos granos y quarto de area y uno delgado medio de la almendra grande, de a grano y quarto y los restantes de varios tamaños, valen las piedras, 2541 rs.- vale la plata de dicho airon, 10 rs.- vale su echura, 260 rs.- un ayron de plata en forma de pluma, el reberso liso, compuesto de un tronco y de el sus ojas y flores, guarnecido con treinta y seis diamantes brillantes y con treinta y dos rubies abrillantados y veinte esmeraldas, las piedras de color engastadas en oro, el menor de los diamantes medio de ujna rosa de a grano y medio de area y todas las piedras restantes de varios tamaños, valen todas ellas, 2937 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicha pluma, 20 rs.- vale su echura, 350 rs.- un ayron de plata, el reberso liso, compuesto de un tronco y de el sus ojas y flores y un muelle de azero, un pajaro que sirbe de tembleque, guarnecido todo con ciento y seis diamantes brillantes y con siete rubies abrillantados y treinta y dos esmeraldas, todo de varios tamaños y todas las piedras de color engastadas en oro, valen todas ellas, 4389 rs.- vale la plata y el oro que se regula puede tener dicho airon, 26 rs.- vale su echura, 725 rs,. un ramo de oro compuesto de dos troncos esmaltados de berde y de ellos sus bastagos, con siete flores, las dos mayores de plata con el reberso liso dorado puestas en sus hilos de laton, guarnecido todo con veinte y ocho diamantes brillantes, el maior que hace medio en una rosa de color topacio con oja debajo, de siete granos de area y con diez y seis rubies abrillantados, los mas engastados en plata y con cuarenta y una esmeraldas y sesenta y seis zafiros abrillantados, los sesenta y dos engastados en plata y con un topacio de Brasil abrillantado engastado en oro de trece granos y tercia de area y con una srisaleta de seis granos de area y las piedras restantes de varios tamaños, las tres piedras mayores engastadas  en oro, valen rodas ellas, 6301 rs.- vale el oro y la plata que se regula puede tener dicho ramo, 230 rs.- vale su echura, 915 rs.

PENSIÓN Y SUELDO.-

Aquí incluyó doña María Teresa de Ahumada, como parte de su dote, los sueldos y donaciones que generosamente le concedió Fernando VI, por los servicios que prestaba a su esposa la reina Bárbara de Braganza, y que sumaron una buena cantidad de reales.

asimismo es mas caudal de esta dote y ha trahido y trae a dicho matrimonio la referida señora Doña Maria Theresa  de Ahumada cient  mill reales de vellon que se consideran por las diez annatas de los diez mill reales de renta de pension vitalizia que Su Magestadn (que Dios guarde) ha sido servido de consignarla en cada un año en atencion a su empleo de camarista, 100000 rs.- asimismo en la propia conformidad se considera por mas caudal de esta dote cincuenta y cinco mill reales de vellon que tamvien lo componen las diez annatas de los quinientos ducados de sueldo que goza dicha señora Doña Maria Theresa de Ahumada y Muñoz por lo correspondiente a el empleo de tal camarista de la reyna nuestra señora (que Dios guarde).

Toda la dote que la señora cacereña llevó a su enlace alcanzó un valor de tasación de 288.218 reales de vellón, y una vez recibida don Ignacio Bermúdez de Castro otorgó a favor de su esposa la correspondiente carta de pago. Firmaron como testigos don Pedro García Fuentes, don Pedro Ferrer y don José García Silva, este último escribano de Fernando VI.

Digamos para terminar que doña María  Teresa de Ahumada tuvo una vida larga, falleciendo en el palacio real de Madrid el 10 de octubre de 1773, ya reinando Carlos III.[12]

[1] .- Goody, Jack.- La familia europea. Ensayo histórico-antropológico, Barcelona, ed. Crítica, 2001, p. 97

[2] .- En muchos testamentos españoles de los siglos XVII y XVIII aparece con relativa frecuencia una  donación  en metálico entregada a las iglesias para casar doncellas.

[3] .- Fernández de Moratín, Leandro.- Viaje de Italia, Barcelona, ed. Alertes, 1988, pp .66-67.

[4] .- A este respecto no hay que olvidar que Fernando VI y Bárbara de Braganza se casaron, a fines de enero de 1729, en la catedral de Badajoz.

[5] .- Archivo General de Palacio. Sección = Personal. Signatura = Cª-24-28

[6] .- Archivo General de Palacio.- Ibidem.

[7] .- Archivo General de Palacio.- Ibidem.

[8] .- Archivo General de  Palacio.- Ibidem

[9] .- Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 14966, folº, 257-260. La noticia fue dada a conocer por  Matilla Tascón, A.- Catálogo de documentos notariales de nobles, Madrid, Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior  de Investigaciones Científicas, 1987, p- 300.

[10] .- Kamen, H.- ”El establecimiento de los intendentes en la Administración española” en Hispania, XXIV, 1984, nº. 95. pp. 368-395

[11] .- Dubet, A.- Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1701-1706), Madrid, Biblioteca Nueva, 2008.

[12] .- López de Cadenas, A. y  Cadenas y Vicent, V.- Elenco de grandezas y títulos nobiliarios españoles, Madrid, ed. Revista Hidalguía, 2001, p. 627,