Feb 262014
 

Roberto C. Montañez Pereira. 

“ No me importa, por mi, que mis palabras caigan una vez más en el vacío. Aunque eso implicare un desaire o un desprecio para mi, yo hablaría porque quiero a mi pueblo y no quiero ser de esos muchos que en tertulias y cafés censuran indignados los desaciertos de los Alcaldes, Ayuntamientos, particulares, y comisiones, y no hacen más que esa labor negativa, de censura, , que a ellos por su pasividad, les cuadra mejor que a cuantos, si no aciertan, arriman al menos el hombro”[1]

 En este repaso por la trayectoria vital e ideológica de León Leal Ramos vamos a separar con evidentes intenciones didácticas  y clarificadoras tres aspectos fundamentales que yuxtapuestos e interrelacionados nos ofrecen un perfil completo de lo que su figura ha significado y representado para Cáceres durante este siglo. Estos tres campos en los que hemos creído conveniente detenernos de manera pormenorizada son : 1/  Su contexto histórico, es decir, el entorno social que cautiva su sensibilidad humanitaria y el trasfondo ideológico en el que se desenvuelve su pensamiento 2/ Algunos apuntes biográficos que nos permiten acercarnos más directamente a su personalidad y finalmente 3/ Su obra, en donde canaliza todo su pensamiento y las ideas que tan vehementemente defendía.

1. Su contexto histórico

A comienzos de la presente centuria un problema hasta entonces desconocido acaparaba el centro de atención de la opinión pública y sembraba el desasosiego en los medios sociales más acomodados: la “cuestión social del campo”. Con esta definición imprecisa y ambigua se hacía referencia al deterioro permanente y continuado del campesinado extremeño que el fuerte impacto del proceso desamortizador había generalizado. En efecto, el proceso seguido en la subasta y venta de los cuantiosos patrimonios rústicos que salieron al mercado según las periódicas disposiciones emanadas por gobiernos de impronta liberal   marginó a la inmensa mayoría de la población, cuyo escaso nivel de renta les impedía pujar de manera competitiva. El resultado final no fue otro que la fuerte concentración de la propiedad y el absentismo de  los titulares de mayor calibre,  miembros de casas nobiliares y de la burguesía financiera y mercantil oriunda de la capital del reino. La tercera y más importante consecuencia de la Desamortización que nos permite concretar el perfil del campesinado extremeño y la merma progresiva de su nivel de vida serían las disposiciones que amparaban la enajenación de los patrimonios concejiles de los municipios ( tierras comunales, bienes de propios, dehesas boyales etc..). Nos estamos refiriendo a la polémica aplicación del Decreto Madoz de 1 de Mayo de 1.855, de gran aplicación en Extremadura y consecuencias sociales de primer orden, en especial para aquellas zonas en las que predominaba esta modalidad posesoria.

La proyección social que contempla este fenómeno se debe a que éstos inmuebles cumplían una labor benéfica particularmente significativa para el alivio de las crisis agrarias en el medio rural, es decir, se definían por su funcionalidad social.

Las dehesas Boyales, espacios adehesados de explotación ganadera reportaba beneficios particulares, sin embargo, constituían un ejemplo de lo antedicho en el momento en el que su explotación pasaba a ser colectiva  siendo de gran beneficio para el vecindario en época de carestía y penuria económica. En estas situaciones, un cuarto de la misma se destinaba a labor parcelándolo entre todos los vecinos del municipio a cambio de un pequeño canon. En resumen, estos espacios permitían, con mayor o menor garantía, un acceso masivo a la tierra y una salida honrosa para las economías campesinas en momentos de gran aflicción. La enajenación de estos patrimonios rústicos, su concentración para uso estrictamente pecuario y las frecuentes usurpaciones en los que quedaron indemnes alejaron a una gran masa de campesinos del terrazgo, degradándolos de status en la estructura social rural para terminar como simples braceros desheredados. La paulatina introducción de las relaciones sociales y laborales enarboladas por la lógica capitalista cuyo ideario básico se resumía en la obtención del máximo beneficio y la mínima inversión consagró la separación entre una sociedad de clases cada vez más polarizada presta a reactualizar de forma virulenta y generalizada las viejas prácticas de insubordinación rural. Estas nuevas formas se tradujeron en la degradación súbita y profunda de las condiciones de vida de las clases más humildes cuyo resultado más  vergonzante y dramático fueron la explotación en el trabajo de mujeres y niños cuya contratación resultaba más rentable por cuanto su remuneración suponía la mitad de los honorarios del varón, la precariedad de los salarios, cuya cuantía impedía la satisfacción de las necesidades vitales más perentorias,  las deplorables condiciones de trabajo y  la insalubre habitabilidad de las viviendas obreras. Estas funestas consecuencias  tenían que estar necesariamente en contra del sistema de valores morales vigentes en la sociedad de la Restauración que abanderaba la Iglesia y motivaba las críticas de la oposición política de signo republicano y talante demócrata.

Sin embargo, el detonante final para una abierta toma de partido y posicionamiento se produjo a raíz de la extensión de los nuevos credos redentores de las clases humildes que partían de nuevas doctrinas políticas formuladas en el siglo XIX: anarquismo y socialismo. El temor a que estas ideas destructoras del orden social ganaran terreno en los ámbitos obreros determinó la implicación de los dos puntales del sistema sociopolítico en el tema: El Estado, como celoso guardián de la ortodoxia social,  a través de la fundación de la Comisión de Reformas Sociales en 1.883 y la Iglesia, como autoridad rectora en el plano de la mentalidad y el esquema de valores.

Particularmente para nuestra exposición nos interesa la acción de ésta última porque será en su seno y desde su filosofía e inspiración donde realiza su labor social y canaliza su sensibilidad cristiana  nuestro protagonista.

El inicio de la respuesta y de la implicación directa de la Iglesia en los candentes temas de actualidad social tiene una efeméride concreta, la promulgación por parte del papa León XIII de la Encíclica Rerum Novarum en 1.891 en la que resume los ideales que alientan la intervención eclesiástica  en esta materia y cuyos rasgos fundamentales son: el sentido cristiano y la dimensión social de la riqueza, aspecto que contraviene y condena las ideas del capitalismo liberal basada en el lucro. En este sentido, se apuesta por el concepto de justicia social cimentado en las idea del amor fraternal, eje de las relaciones laborales para la Iglesia,  de cuya aplicación se derivará la paz, la concordia y la reconciliación entre las clases sociales. Defendiendo en todo momento el carácter sagrado de la propiedad privada, pilar del orden social, la Iglesia establece un claro límite moral en su disfrute. Así, cuando la riqueza se convierte en ostentación  se desvirtúa la moral cristiana ya que la fastuosidad de unos pocos contrasta con la mezquindad de muchos. En definitiva, el deber del propietario termina en el hambre de su vecino desarraigado que exige su caridad benevolente como modelo de conducta socialmente justa y moralmente elevada. Las caridad social se convierte en el instrumento idóneo de la Iglesia para conjurar cualquier amenaza externa y paliar las desigualdades y los desajustes sociales. A la postre, esta concepción no sería más que una solución parcial destinada a aliviar peligrosas contingencias en un marco que admitía escasas novedades y pequeños cambios. Con todo, la postura de la Iglesia se basaba de manera ingenua pero ilusionante en la evolución, diseñada desde los sectores dirigentes de la sociedad, aprovechando los márgenes legales y morales adecuados frente a la estrategia contundente de la revolución social predicada por los nuevos profetas libertarios y socialistas.

 

En este momento de encrucijada, de encuentro y yuxtaposición entre tradición y modernidad doctrinal aparece descollante la insigne figura de León Leal Ramos, una de las personalidades más emblemáticas de la sociedad cacereña del siglo XX, personaje cuya singularidad  proviene de su admiración y reconocimiento generalizado desde todos los ámbitos sociales, por encima de posiciones partidistas y diferencias ideológicas[2]. Si bien no  pretendemos enmarcar este somero estudio sobre su vida, obra y significación en una hagiografía inflamatoria de dudosa rigurosidad histórica, resulta incontrovertible la enorme relevancia de su figura de apostolado social laico en la andadura histórica cacereña durante los últimos cien años si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de las conquistas y las mejoras sociales que se articulan en la provincia parten bien de su ámbito de decisión o tienen en él su fuente de inspiración.

 

2. Algunos retazos biográficos

 

 El cacereño León Leal Ramos nace el 11 de Abril de 1.881, en el seno de una familia acomodada de clase media. De su padre, dedicado a la enseñanza, hereda su especial sentido didáctico, su claridad expositiva y su locuacidad. Estas virtudes pronto se revelarán desde su infancia y primera juventud y darán forma a un joven inquieto y vivaz que desarrolla tempranamente desde su etapa estudiantil  una honda preocupación social que sería su estandarte y vocación durante toda su vida. Con 15 año finaliza sus estudios de enseñanza media y marcha a la Universidad de Salamanca para estudiar Derecho, carrera que finaliza brillantemente en 1.902, siendo distinguido con la obtención del premio extraordinario de Licenciatura. El mundo de la judicatura pronto se convertirá para el inquieto cacereño en el instrumento adecuado para materializar las ideas reformistas que en materia social va madurando . Durante su estancia en Madrid, convertida en este momento en hervidero de ideas regeneracionistas, a donde acude con la intención de doctorarse, cobra protagonismo entre los círculos reformistas de ideas católicas  y se revela como audaz cultivador del pasatiempo intelectual de la época, “el arbitrismo” . Su verbo fácil y su riqueza de ideas le catapultan a foros de debates y a encuentros académicos en los que expone las líneas maestras de su pensamiento social, cuyo epicentro radica en la inexistencia de instituciones de crédito y la descapitalización del medio rural[3].

A su vuelta a Cáceres, circunscribe sus actividades sociales en la esfera del catolicismo social merced a su cargo de Presidente del Consejo Diocesano de las Corporaciones Católico-obreras, bendecida por las autoridades eclesiásticas y nacida bajo los auspicios de destacadas personalidades de la vida social cacereña bajo una clara inclinación paternalista.

Es en este momento cuando se afianza la amistad que había trabado ya en Salamanca con el periodista itinerante Manuel Sánchez Asensio, quien por aquel entonces representaba la voz más contundente  del círculo de la intelectualidad católica cacereña y se le reconocía por su habilidad para generar hondas polémicas en su seno.

Años más tarde, cuando rememoraba su trayectoria vital desde su lúcida senectud en aquellos breves artículos autobiográficos aparecidos en el Diario “ Extremadura” bajo la denominación genérica de “Ráfagas” , evocaba estos momentos de profunda militancia católica y advertía como el  intransigente pensamiento de Sánchez Asensio, de  claras inclinaciones integristas le enajenaba el apoyo de sus correligionarios y le sumía en profundas dificultades  económicas. Sin embargo, la impronta de Asensio estuvo patente en la faceta propagandística y publicistíca de León Leal y bajo su consejo adquirió conciencia  de la importancia de los medios de comunicación para la difusión de su pensamiento.[4]

 En este sentido, considerando como prioritaria la divulgación del ideario católico en materia social funda la publicación “ La Acción Social”, órgano de expresión del Consejo Diocesano de Acción Católica, en la que difundió sus ideas renovadoras y comprometidas con la acción social hasta el cese de su publicación en 1.909.

Su ingreso en el mundo de la judicatura ensanchó notablemente sus horizontes reformadores en materia social ya que desde su cargo de abogado  fiscal en la Audiencia Territorial  conocía de primera mano los entresijos, motivaciones y consecuencias de la dimensión delictiva en el mundo rural y su directa imbricación con la cuestión social, a cuya solución pronto dedicó sus desvelos. En efecto, protagonista directo de varios procesos incoados en la Audiencia Territorial de Extremadura por hurto de frutos y cargas de leña, pronto se percató de que el predominio y la extremada frecuencia de los atentados contra la propiedad  en Cáceres escapaban de los patrones etiológicos más habituales que conducían a las prácticas delictivas y advertía la naturaleza social de las mismas. Así, serían las estrecheces de las clases humildes en el medio rural, tradicionalmente alejado del marco de actuación benéfico-asistencial, y su permanente ausencia de capacidad adquisitiva las que en última instancia empujarían a estos sujetos a realizar este tipo de actividades “ en cuya casi totalidad pudiera y debiera apreciarse al menos la atenuante de necesidad que ya va siendo estimada con frecuencia por la Sala de lo criminal de aquella Audiencia” .[5]

Durante estos años León Leal alternó sus obligaciones profesionales con su pasión vocacional por el análisis de las realidades sociales circundantes, apoyando, cuando no dirigiendo cualquier iniciativa que redundara en el mejoramiento moral y material de sus conciudadanos. A estos fines desplegó una intensa labor propagandística de su pensamiento cristiano, impartiendo conferencias, publicando artículos y en definitiva encabezando el movimiento de renovación cristiana en la ciudad cacereña que tuviera un contenido social. En esa labor, su optimismo contagioso, su ilusión desbordante y en suma su crédito como analista social le granjearon el reconocimiento de la clase dirigente, la misma a la que trataba de comprometer y concienciar en la resolución de estas cuestiones. Consecuente con su idea de que la teoría debía materializarse en acciones concretas, intentó ponerla en práctica con la colaboración de la autoridad y los miembros más honorables de la vida municipal cacereña , de la inestimable colaboración de su amigo, el citado Manuel Sánchez Asensio junto al esfuerzo del Secretario de la Junta Local de la Liga Catolica,  Casto Ibarlucea El esfuerzo conjunto bajo la batuta de León Leal cristalizó en la ejecución del más destacado proyecto ansiado por el abogado cacereño, la fundación de la primera institución de crédito basada en los ideales benéficos  de armonía social postulados por la Iglesia. De esta manera, el 19 de Marzo de 1.906, coincidiendo con la celebración del patrono de Cáceres, San Jorge, se inauguraba la Caja de Ahorros y Monte de Piedad  bajo el patrocinio de la Liga Católica de la ciudad.[6]

El nacimiento de este organismo representaba la respuesta de todos aquellos que venían denunciando la práctica inhumana de la usura desproporcionada y sus perversos efectos sobre las clases menos favorecidas, obligadas a recabar sus servicios ante la ausencia de entidades de crédito adecuadas a sus ingresos. Habida cuenta del importante papel social desempeñado por esta institución benéfica, fueron numerosas las personalidades de la vida cacereña las que se implicaron en el proyecto y contribuyeron bien mediante donativos o participando directamente en su capital social como accionistas[7]. El capital inicial con el que disponía para comenzar sus operaciones era de 19.395 pesetas, de las cuales 1.000 habían sido donadas por Alfonso XIII en ocasión de su visita a Cáceres.

Tras su fundación, la Caja  de Ahorros desempeñó un importante papel capitalizador   en la vida de los cacereños tal y como mostraría la contabilidad de su primer ejercicio económico, que concluiría con la apertura de 334 libretas de ahorro que sumaban 33.249 pesetas y los nimios beneficios obtenidos daban cumplida cuenta de la misión asistencial y caritativa de la institución. La Memoria de la Caja de Ahorros publicada en 1.910 ratificaba esta tendencia e insistía en que se estaban implantando los hábitos de ahorro y previsión como válvulas de escape para conjurar las posibles contingencias e imprevistos. Pero también reseñaba el aumento de la  inversión, dando así una utilidad real al dinero en lugar de dedicarlo a fines improductivos o poco provechosos. El número de imposiciones reflejaba plenamente la extensión de estas virtudes tal y como muestra el incremento de sus depósitos en relación con las imposiciones de pequeña cuantía que se habían triplicado en un año toda vez que el grueso de los beneficiarios eran pequeños ahorradores. También aumentaron notablemente el resto de imposiciones de mayor relieve. Por lo que se refiere al Monte de Piedad, éste constituía un órgano de especial funcionalidad social  en momentos de precariedad y donde la caridad, como instrumento de solidaridad, era llevada a sus últimos extremos. Por esta razón este servicio era el más utilizado por las capas sociales más desfavorecidas. El aumento sensible de los empeños de efectos materiales, fundamentalmente ropa, sobre alhajas y otros objetos valiosos nos sitúa en la desgarradora realidad de las condiciones de vida de las clases bajas, obligadas a empeñar objetos de escaso valor ( por lo general no excedían de cinco pesetas) para salvar sus apuros más perentorios[8].

Hasta ahí el alcance social tan importante de esta institución crediticia de  carácter benéfico diseñada e inspirada por León Leal Ramos.

Su labor de propagandista de las excelencias del ahorro y de la previsión como soluciones destinadas a acabar con la usura, el principal mal que aquejaba a las clases menesterosas, encontraba otra base argumental en los beneficios que ambos pilares traerían como fuentes de riqueza material y dignidad moral. Siguiendo esta línea de actuación, tuvo una participación notable en la fundación del Instituto Nacional de Previsión ( 1.910). En 1.911, como reconocimiento a su profundo activismo tras lograr la apertura de 11.000 libretas- pensión fue condecorado con la Medalla de Plata de la Previsión por dicho organismo. No fue ésta la única muestra de favor personal que recibió. Su talante honesto y comprometido le valió la fervorosa adhesión de sus conciudadanos y la respetabilidad de aquellos que no creían en su función social. En cualquier caso su figura pública  no dejaba a nadie indiferente y pronto se convertiría en referente emblemático de la vida cacereña durante la primera mitad del siglo XX, ligado a sus avatares y problemas.

En 1.921, a su cargo de Director Gerente de la Caja de Ahorros de Cáceres sumó el de consejero delegado de la nueva institución de crédito de ámbito regional, la Caja Extremeña de Previsión Social.

Durante todos estos años no dejó de concurrir allí dónde se abordaban temas sociales, ya se tratase de foros regionales o encuentros nacionales para impartir conferencias y compartir disertaciones, manteniendo en todo momento la coherencia  doctrinal que había sostenido siempre, quizás algo tamizada por los vertiginosos cambios económicos, sociales y culturales que tuvo que presenciar a lo largo de su dilatada andadura vital y cuyas aportaciones en el plano de la mentalidad o en la escala de valores le hacían adoptar una postura más crítica, combativa y finalmente, integrista.

Al final de su intensa vida, liberado de sus responsabilidades oficiales y retirado de la vida pública, adoptó una actitud de paciente recapitulación de lo vivido, ensimismándose  en sus recuerdos y vivencias pero alejándose del modelo convencional del simple repaso autobiográfico y de la erudición de pretensiones historicistas para ofrecer un relato impresionista trazado de pequeñas estampas intrahistóricas, autodenominadas genéricamente “Ráfagas” en las que contemplar bajo su prisma el pálpito vital de su ciudad, Cáceres, a lo largo de medio siglo. En sus “Ráfagas”, aparecidas primero en el Diario “Extremadura”  y compendiadas más tarde en una publicación como homenaje póstumo a su memoria, este perspicaz observador de la realidad, como le apostilla Antonio Floriano en el Prólogo, retrata en clave realista personas, calles, sentimientos, anhelos, costumbres, emociones, todo el microcosmos cacereño con el hilo argumental de sus evocaciones más personales. Éstas sólo aparecen sublimes y solemnes tras el convencimiento de quien tan sólo tiene por certeza el paso del tiempo, el pasado por toda identidad. Este momento anuncia la llegada del merecido tributo y en el caso de León Leal, éste es de incuestionable realidad y es que a estas alturas  había atesorado multitud de muestras de deferencia y gratitud (Medalla de Oro de la Previsión en 1.946, Medalla de Oro de la Mutualidad Escolar al año siguiente, Medalla del Mérito en el Ahorro etc..) Pero sin duda el mayor reconocimiento a su labor de apostolado social y de  lucha por la causa de los humildes desde la óptica católica le llegó en forma de Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo otorgada en el Consejo de Ministros celebrado el 23 Agosto de 1.957.

Murió el 6 de Febrero de 1.959, tras permanecer 46 años al frente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres.

 

3. Su obra y pensamiento

 

A lo largo de su dilatada existencia y trayectoria profesional al frente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, León Leal tuvo tiempo para convertirse en el más activo propagandista del catolicismo social en Cáceres. En este sentido no sorprende lo fecundo de su producción escrita, que comprende todo tipo intervenciones como conferenciante, articulista etc..Sin embargo, como hizo notar Sánchez Marroyo, en vida no publicó un solo libro y tan sólo a raíz de su muerte se recopilaron sus trabajos anteriores para su edición libraria[9]. Nos estamos refiriendo a dos publicaciones que siguiendo en la línea de homenajes que se habían iniciado antes de su fallecimiento, sintetizaban lo más granado de su obra y aislaban sus objetivos e intenciones. Ya hemos hecho alusión a la recopilación de sus pequeños artículos de carácter vivencial, sus “ráfagas” evocadoras de tiempos pretéritos, aparecidas en 1.960. De menor carga emotiva pero de mayor interés de cara al análisis de su pensamiento social, resulta de gran transcendencia la selección de sus artículos , discursos e intervenciones publicada en 1.959 bajo el título Temas sociales, jurídicos y religiosos, cuya importancia reside precisamente en el carácter antológico que se imprime en la obra. Ésta presenta a mi juicio dos notas de gran interés: por un lado nos permite conocer de manera secuenciada su línea argumental y discursiva. En suma, nos permite navegar por el denso universo ideológico de su pensamiento  para determinar sus discontinuidades y sus permanencias en el tiempo. Por otro lado, este intento de sistematizar su producción en un único volumen nos permite acercarnos a textos que de otra manera habrían sido de muy difícil localización y por lo tanto consulta, ya que fueron recogidos en publicaciones especializadas, aspecto que habría motivado la ingente búsqueda del material hemerográfico en pos de la mayor rigurosidad analítica para la mejor comprensión de su obra.

En el prólogo de este último libro, obra de una insigne figura del movimiento social-católico, Severiano Aznar, se hace inventario de la totalidad de su producción para a partir del mismo dictaminar las líneas básicas de los contenidos temáticos que presidieron su labor publicista y divulgativa. A grandes rasgos podemos establecer cuatro grandes campos temáticos los abordados por León Leal, elementos todos ellos perfectamente incardinados dentro de su proyecto católico de redención social: 1/ la acción social católica y el movimiento asociativo en el medio rural 2/ el crédito agrícola como garantía de previsión social 3/ la crítica hacia el sistema de propiedad con el fin de que su reforma redundara en la mejora de las condiciones de vida de las clases campesinas y 4/ su peculiar visión del “regionalismo” extremeño

 

El primer núcleo temático fue el que más tempranamente ocupó a León Leal ya que capitalizó la serie de artículos que éste escribió en la Revista Católica de Cuestiones Sociales todavía durante su estancia en Madrid. En este momento participa de la irrupción del movimiento católico social liderado por el Padre Vicent, cuyos postulados eran el fiel reflejo del nuevo espíritu de compromiso social que la Iglesia quería infundir entre sus fieles y que encontró en la Encíclica del Pontífice Luis XIII Rerum Novarum

 ( 1.891) su modelo de referencia. Los pilares fundamentales sobre los que se asentaba esta nueva doctrina eran la consecución de la justicia social en las relaciones humanas y laborales. En síntesis se lanzaba una doctrina alternativa a los dos modelos socioeconómicos en pugna, capitalismo y socialismo surgida, de la censura de ambas propuestas y en el propósito de conciliarlas. La citada Encíclica condenaba contundentemente los abusos del capital frente a las clases menesterosas y la explotación de la pobreza ajena a fin de obtener pingües beneficios de forma lucrativa.

Por otra parte anatematizaba al socialismo  juzgándolo como doctrina materialista y atea que perseguía la transformación revolucionaria del orden social  mediante la lucha de clases y la ruptura de la unidad familiar, célula esencial de la convivencia social.

Pero lo más destacado del nuevo talante impulsado por León XIII era el activismo y la responsabilidad de la comunidad eclesiástica respecto a los desventurados, culpabilizando especialmente a las clases acomodadas del estado de aflicción y miseria de los oprimidos. Denunció la postura acomodaticia de estas clases despreocupadas y les avino del peligro de subversión social que se vislumbraba en el horizonte de no mediar reforma alguna que pusiese coto a tales desigualdades. 

Su marco de actuación excedía la habitual desmovilización de las masas, que habían ido cayendo en la abulia y la resignación más desesperanzadora , caldo de cultivo de las nuevas liturgias redentoras de corte socialistas, que por aquel entonces habían encontrado evidentes vías de penetración por las fisuras abiertas en el edificio social de las sociedades occidentales. El temor a que las masas descristianizadas abrazaran las nuevas ideas constituyó un estímulo para la nueva labor reformadora desde el seno de la Iglesia. Ésta, obligada a tomar partido en el rápido proceso de descomposición social que se cernía sobre los otrora sólidos pilares de la estructura social, plasmó su propio modelo de respuesta ante la cuestión social abogando por la fundación de instituciones sindicales en el medio rural, el más necesitado de soluciones para que buscasen las vías de conciliación entre los sectores sociales contrapuestos con el fin de alcanzar el restablecimiento de la paz social . Para esta doble misión: implicarse en las necesidades de los fieles y arbitrar medidas tendentes a su bienestar material y por otra parte, “recristianizar” a las masas y conjurar cualquier amenaza de contagio de las nuevas doctrinas socialistas se hacía necesario la participación activa de todos los representantes eclesiásticos, tanto laicos como seglares. En definitiva se persigue la implicación y el compromiso de todos los estamentos de la Iglesia con el fin de articular mecanismos que perpetúen los cauces de armonía social propios de la sociedad cristiana; para que se apliquen los preceptos de la Iglesia en las relaciones entre patronos y obreros con el fin de que se relajen las diferencias entre el capital y el trabajo. En este sentido, se muestra especialmente crítico con el capitalismo y su modelo de relaciones sociales que conduce al campesinado a la explotación más ignominiosa. La lógica de esta realidad ha hecho que anatematice estas prácticas económicas basadas en el individualismo económico, en el beneficio del capital frente al beneficio del trabajo, juzgando amoral el desarrollo desbordado de aquel. En resumen, para León Leal, la Iglesia debería convertirse en refugio y sostén de las masas desarraigadas.

Para él, los pilares fundamentales del edificio social que deberían arraigar en toda obra social serían: la justicia social y la caridad desinteresada, instrumentos capaces de socavar la humanidad doliente y oprimida[10]. Corresponde a los sacerdotes, miembros de la Iglesia más cercanos a los problemas de sus feligreses, esta ingente labor de apostolado social con el fin de proporcionar las soluciones y remedios más adecuados para mejorar su suerte.  

La clave de este proceso de movilización  la hallamos en la organización asociativa y en la creación de órganos de difusión propagandística de los nuevos ideales. A estos propósitos responde la Acción Social Católica, cuya expresión en Cáceres la encontramos en la Liga Católica. Desde las página de su órgano de expresión “ La acción social”, publicación que él dirigía continuaría en su labor publicista de las bondades del societarismo de signo católico. Con estas palabras sintetizaba el ideal de apostolado social de la Iglesia “ ..ha de estar preparado el párroco rural para defender a los labradores contra toda suerte de injusticias, ha de estar el sacerdote de la ciudad a fin de amparar a los obreros contra los abusos de los amos y patronos, hasta ha de estarlo, decíais, el capellán de monjas, recordando el ejemplo de aquellos que han sabido organizar entre los educados pobres de los conventos de religiosas, hermosísimas asociaciones, obras de cristianización, que serán defensa y pan de esas infelices niñas cuando sean mujeres obreras y madres de familia”.[11]

En este momento, el pensamiento de León Leal todavía no se encuentra plenamente definido sino que se enriquece constantemente a partir de su formación y se nutre de manera mimética de los escritos teóricos de los reformistas sociales que tan en boga circulaban entre la intelectualidad católica de la época. Todavía su pluma no ha adquirido la originalidad discursiva que le caracterizaría más tarde pero ya era un encendido orador en cuanto abordaba la temática de las cuestiones sociales.

El contraste entre las soluciones teóricas y la realidad social daría una dimensión más práctica e incisiva a su pensamiento. En este momento entiende que la falta de capitalización en el campo cacereño es la causa última que explica el estado de postración económica y miseria social que vive la región. La falta de liquidez casi permanente que siembra el desasosiego entre las clases campesinas se ve aumentada y amplificada por la tupida red de prestamistas usureros que abundan por pueblos y ciudades de la geografía extremeña  a los que se ven obligados a recurrir en momentos de carestía para poder hacer frente al pago de las elevadas rentas de los arrendamientos o para satisfacer las deudas que mantienen con tenderos etc.. Esta situación conduce directamente  a la depauperación de estas frágiles gentes.

La única solución que se impone para terminar con este calamitoso estado de cosas pasa por dotar de instituciones de crédito a estos campesinos pobres. Sin embargo para el adalid de la acción social cacereña la naturaleza de éstas instituciones difería notablemente del marco habitual de actuación de las entidades financieras. Así,  estos organismos crediticios estarían inspirados en principios benéficos y caritativos mediando en las operaciones un ínfimo interés e incluso la fianza apalabrada frente al préstamo hipotecario impuesto por las entidades lucrativas. Por lo tanto, había que diseñar todo un entramado de instituciones especiales de crédito adecuadas a la naturaleza social de sus beneficiarios y acordes con los principios humanitarios y doctrinales de sus inspiradores. Nace así el concepto de crédito agrícola especialmente concebido para surtir de capitales el anquilosado agro extremeño, necesitado de inversiones que mejorasen sus sistemas productivos con vistas a racionalizar los cultivos e introducir mejores rendimientos. Sólo garantizando la optimización de los recursos podría lograrse la estabilidad de los colonos en los arrendamientos y afianzarse la pequeña explotación unifamiliar, disminuyendo de este modo la población asalariada, la más necesitada.

Este ambicioso proyecto heredaba los fines asistenciales de los Pósitos, las viejas instituciones del pasado encargadas del préstamo de semillas, grano o el reparto de pan en momento de crisis de subsistencias. Estas se encontraban en franca decadencia y no respondían ya a las necesidades de abastecimiento de la población ni a las operaciones capitalizadoras que la moderna agricultura exigía. Para León Leal había que resucitar el espíritu benéfico que animó durante siglos el funcionamiento de los Pósitos y aplicarlos a las nuevas instituciones de crédito.[12]

Sin embargo, no fue fácil la introducción de estas nuevas ideas de financiación en el medio rural, tradicionalmente reacio a las innovaciones y preso en su esquema mental de las viejas prácticas y costumbres, aun cuando éstas  eran profundamente dañinas para el campesinado Con estos precedentes, León Leal tiene el acierto y la gran visión de anteponer la difusión de las ventajas de las Cajas Rurales de crédito a su implantación estéril. Había que realizar toda una campaña proselitista  que introdujera a los desconfiados labradores en las excelencias de las operaciones de crédito en condiciones ventajosas que defendía la Iglesia como medio más conveniente para desterrar la plaga de la usura, cuya práctica diezmaba la nómina de campesinos independientes.

Esta labor difusora estaría encabezada por los representantes del clero rural, principal referente para las clases bajas dentro de una línea de actuación claramente paternalista que perseguía el control de las masas campesinas. Sin embargo en el pequeño universo local, la autoridad moral del párroco, modelo de virtud era incuestionable e indiscutible y sobre estos pilares se levantaba su poder espiritual , su papel rector de la comunidad rural. Con estas palabras lo entendía León Leal: “ padre amoroso de todos los desheredados y honrados trabajadores de su feligresía, celoso guardador de las buenas costumbres y constante anatematizador y perseguidor de toda clase de vicios y pecados, entre otros, el detestable de la usura. Es quien mejor puede tomar la iniciativa para la organización de las antes estudiadas Cajas Rurales”.[13]

En definitiva, se encomendaba la labor divulgadora del crédito agrícola al párroco para que llevara este nuevo evangelio de regeneración social  hacia los labradores desesperados. Para ello debería servirse de los instrumentos de la asociación y la cooperación cristiana, desde los cuales ahondar en la consecución de los propios fines eclesiales de tipo espiritual.

Los rasgos más notable de este tipo de entidades eran contemplados por León Leal en seis puntos esenciales:

1/ Simplificación de las operaciones de crédito ya que el exceso de requisitos formales y trabas burocráticas alejan al campesino temeroso y desconfiado.

2/ la naturaleza social de la entidad impediría tasar los préstamos con elevados tipos de interés. Así pues los réditos serían meramente testimoniales.

3/ Las condiciones del préstamo deberían ajustarse a la dinámica vital de los campesinos a los que va dirigido para poder cumplir así la misión benefactora de este tipo de entidades. Teniendo en cuenta que los principales beneficiarios eran los pequeños agricultores, sus plazos de reembolso serían variables y de larga duración puesto que su capacidad adquisitiva dependía del resultado de las cosechas. Así pues, estas entidades darían condiciones flexibles de pago mediante amortizaciones parciales y prorrogas en los plazos, con el fin de no agobiar al colono o no forzar su endeudamiento y ruina.

4/ Consignaba León Leal las dificultades de financiación de unas entidades que no perseguían el enriquecimiento sino el auxilio social. La naturaleza de estos fines limitaba sobremanera su disponibilidad financiera de sus exiguos fondos. Esto hacía que se racionalizase notablemente la concesión de préstamos y que la Junta Administradora encargada de su gestión estableciera  escrupulosos mecanismos de control para evitar la malversación o la multiplicación de las operaciones de crédito de manera desvirtuada y arbitraria con respecto a los objetivos que autorizaban su  destino final . Había que infundir temor en la utilización del crédito, entenderlo como una medida de urgencia, en ningún caso como solución habitual.

5/ Concesión de préstamos a labradores necesitados de numerario. Los criterios fundamentales que regulaban su concesión serían: la solvencia económica del prestatario, su probada honradez y su responsabilidad moral . De ellos se valoraban más éstos últimos, es decir la calidad humana del individuo  por encima de sus recursos económicos. Esto hacía que en numerosas ocasiones bastara la fianza de la palabra para concertar los préstamos .

6/ La institución de crédito agrícola debería  tener un ámbito local, ya que el pueblo es el marco donde se desarrolla la cotidianidad y las vicisitudes de estos individuos y es el escenario dónde es fácil consignar su dedicación o laboriosidad, donde atesoran sus recursos, dónde ejercitan su moralidad  y dónde lloran sus quejas. Esta circunstancia hace que sea fácil fiscalizar la función social del préstamo y por lo tanto su utilidad.

Desde sus profundas convicciones religiosas, León Leal reconoce que el crédito como solución económica tiene otra dimensión moral y espiritual, en el sentido de proporcionar una virtud moderadora, un sentido de la responsabilidad cimentado en el ahorro y la previsión social. Es necesario conjugar los intereses morales con los intereses materiales, el capital con el trabajo, la propiedad con la utilidad pública o social y la libertad individual con las atribuciones propias del Estado.

El ahorro, cima del pensamiento lealiano constituye el nexo de unión entre el crédito como fórmula del mejoramiento material de los desposeídos y la previsión contra las contingencias. Ambas vertientes forman la columna vertebral de las instituciones que bajo la aureola de preocupación social  contribuyen a la creación de riqueza y a la vez como mecanismo de defensa ante el infortunio. Este pensamiento, lejos de ser banal y baladí supone la primera piedra, el embrión de la moderna concepción de Seguridad Social pues las inversiones sociales realizadas desde sus fondos contribuyen a tejer toda una trama de actividades preventivas o asistenciales que complementan la estricta función aseguradora o crediticia ( sanidad, cultura, educación) .

Pero además no podemos obviar la dimensión moral e instructiva que para León Leal lleva aparejado el ahorro. Así , esta virtud tendría una función moralizadora y reparadora de molestos vicios y nocivas costumbres ejercitando la austeridad como patrón de conducta y eliminando el peligro de la debilidad de la voluntad que conduce al despilfarro.

Por su falta de lucro y espíritu social las Cajas de Ahorro fomentarían la previsión y el ahorro, favoreciendo a los pequeños ahorradores que amasan insignificantes fortunas en las que cimentan sus proyectos e ilusiones, infravalorados y desatendidos por cualquier otra entidades de crédito. El ideal social que preside estas instituciones de crédito popular sería la salvaguarda de los pobres ante las eventualidades funestas que tuvieran que afrontar ya que las Cajas contarían con órganos subsidiarios al objeto de instruir al ciudadano en la responsabilidad social de la previsión. 

Para León Leal, las Cajas de Ahorros  Benéficas  constituían un factor estable de Seguridad Social que la sociedad tenía que favorecer y el Estado amparar mediante la concesión de ventajas impositivas con el fin de eliminar las trabas que impidieran el ejercicio autónomo de su labor social. Entendía que la acción aislada de instituciones de crédito social no eran eficaces y avisaba de la necesidad de articular un Plan de Seguridad Social en el que tuvieran cabida y coordinaran sus acciones todas las instituciones de Previsión Social existentes en colaboración con organismos subsidiarios y especializados como las Mutualidades Escolares y otros cotos sociales de previsión infantil. Esta coordinación no sólo debería revestir un carácter nacional sino que consciente de la validez universal de la previsión abogaba por el hermanamiento internacional entre todas las Cajas Benéficas de Ahorro con el fin de lograr la completa extensión de los cauces de la Seguridad Social[14].

El elemento que aporta estabilidad a las sociedades pues irradia los valores que ésta necesita para lograr la armonía social no es otro que la Educación, otro de los grandes vectores que ocupa la producción intelectual de León Leal.

La Educación ante todo ha de ser concebida como un instrumento de solidaridad para la expansión de lo valores cristianos. El magisterio requiere de una orientación cristiana basada en la transmisión de los principios de austeridad y caridad  para que éstos puedan ser entendidos  como vías por dónde canalizar la sensibilización hacia los temas de índole social. La escuela ha de ser  la institución destinada a detentar el peso de la responsabilidad moral de los hombres del futuro en tanto receptores de un mensaje de paz y de justicia social .

Para León Leal, la paz no solamente se consigue con el progreso material ni con la multiplicación de las riquezas sino que debe contemplarse de manera paralela y simétrica con la riqueza moral y de espíritu, ambas dimensiones estarían indisolublemente relacionadas y sería  cometido de la escuela primaria el sostenimiento de esta filosofía.

Precisamente, es el convencimiento de la abismal separación entre ambas facetas la que motiva la intransigencia del propagandista católico cuando aborda este tema. Su preocupación excesiva por la desmoralización de las masas reviste caracteres pseudoapocalípticos en sus escritos insistiendo en el peligro de cataclismo social, de desintegración social que se abate sobre la sociedad desvalorizada  que es preciso y necesario conjurar desde las aulas[15].

Podemos sintetizar sus principales conclusiones acerca del mundo educativo concretando los problemas que atenazan a la sociedad y las soluciones educativas por las que se decanta:

Entre los primeros podemos destacar:

1/ Denuncia  de la sociedad materialista, frívola y hedonista, causa de la desmoralización de las costumbres.

2/ Condena del dinero y la vida fácil que degenera en sed ilimitada de placeres y vicios, fuentes de desordenes sociales.

A partir de la interpretación de estos problemas sociales enumera una serie de soluciones tendentes a remediar este estado de cosas y que corresponden a la escuela poner en práctica para desterrar la superficialidad que según él parece imponerse como hábito social. Entre las soluciones propuestas destacamos:

1/ Acción coordinada de los tres pilares fundamentales de la sociedad en sus respectivos ámbitos de actuación para conjurar la “descristianización” social y su consecuencia, el egoísmo materialista: Iglesia, familia y escuela. En cualquier caso entiende que las medidas profilácticas han de venir por la vía de la educación desconfiando de la efectividad de cualquier actitud cohercitiva de represión estatal.

2/ Actuación de la educación a modo de antibiótico que regenere la salud del cuerpo social. Para ello corresponde a la Iglesia su proyección sobre las conciencias, “inyectando” su código normativo y sus elementos de definición doctrinal constitutivos: caridad, austeridad, justicia social etc..

 La cruzada que abandera frente a la “descristianización” considera necesario poner en juego todos los resortes pedagógicos con el fin de purificar los valores e inmunizar el sistema social del contagio de peligrosas tendencias materialistas.

 A es te fin establece la triple implicación de las unidades básicas sobre las que descansa la sociedad: sacerdote, maestro y padre de familia para la búsqueda conjunta  de remedios a los males sociales, siempre bajo la tutela del Estado.

Entre las soluciones que postula como las más óptimas y cercanas al pensamiento eclesiástico destacan:

1/ Potenciación de las virtudes morales defendidas por la Iglesia: moderación, austeridad y elegancia espiritual. En estos principios hallamos dos de las dimensiones más significativas de su pensamiento: el ahorro, entendido como la expresión económica de la contención, de la autolimitación voluntaria y la previsión, entendida como manifestación de cordura y responsabilidad en la administración de los bienes.

2/ Fomento de la asociación como instrumento de sociabilidad en la escuela. En este campo se situarían las Mutualidades Escolares y otros organismos de previsión destinados a la infancia[16]. En definitiva se pretendía vencer y superar el modelo de educación individualista, entendida como coto de librepensamiento.

 

A este segundo punto destinó León Leal gran parte de sus esfuerzos, potenciando el papel de las Mutualidades Escolares, asociación mutualista de niños, quienes mediante una pequeña cotización semanal o mensual proporcionarían a sus asociados asistencia médico-sanitaria y farmacéutica en caso de necesidad y enfermedad, gastos funerarios y un seguro de vida en caso de fallecimiento, una dote para la mayoría de edad y una pensión de retiro para la vejez.

Con la fundación de estas instituciones se pretendía infundir desde edades tempranas los hábitos de ahorro y previsión, garantías del desarrollo social, para evitar los problemas de desabastecimiento u otras contingencias que aumentarían la pobreza de los menesterosos. Para ello reclamaba  el concurso de las autoridades y del Ministerio De Instrucción Pública con el fin de que no infravaloraran estas instituciones y no cayeran en la indiferencia. También se quejaba lacónicamente León Leal de la actitud mezquina de los que tan sólo ven en las Mutualidades escolares oportunidades de negocio en la venta de seguros desconsiderando su finalidad social en el sentido de fomentar el ahorro y la previsión: “ es de prever que a la obra mutualista  de la previsión escolar no escatimen cooperación los mejor educados  y más versados en cuestiones prácticas de previsión, lo cual ya sería un positivo bien por cuanto representaría  un eficaz, un valioso concurso que había de arrastrar el de otras personas prestigiosas para el fomento y desarrollo de las Mutualidades Escolares”.[17]  

Uno de los temas más candentes durante las tres primeras décadas del siglo fue el problema social del campo, del que también León Leal no pudo sustraerse, como representante cualificado del catolicismo social, y se pronunció exponiendo sus opiniones y análisis. Partía el abogado cacereño de una realidad incuestionable, la extreme pobreza en la que desarrollaban sus vidas grandes masas de población en la provincia de Cáceres llamando la atención sobre la falta de desarrollo orgánico que la inanición provocaba en sus habitantes: “ ¿ Y sabeis señores  porqué está aquella raza tan empobrecida y tiene tan pocas resistencias orgánicas?. Pues sencillamente porque no come, porque no gana para comer”.[18] Con estas duras palabras resumía la calamitosa situación e la mayor parte de los pueblos de la provincia. Entendía que la causa principal del estado de miseria endémica se acentuaba por el desequilibrio en el reparto de la propiedad, que estaba excesivamente atesorada en pocas manos y además deficientemente explotada. Advertía la fractura social entre acaudalados y desheredados como el peligro más grave para la estabilidad social y reclamaba reformas urgentes que atacaran de raíz el gran mal con el que se enfrentaba la agricultura extremeña: la injusta distribución de la propiedad que derivaba en su excesiva concentración con grandes superficies y el absentismo y la indolencia de los propietarios con respecto a la administración de sus explotaciones.

En esta senda, hacía una feroz crítica de las condiciones impuestas en los arrendamientos de tierras, en especial consideraba especialmente sangrantes las clausulas leoninas que depauperaban a los colonos, obligándolos al endeudamiento, la ruina y finalmente su proletarización como simples asalariados agrícolas.

Para mejorar la suerte de los labradores exigía la realización de un paquete de reformas que otorgasen estabilidad y garantizasen solvencia al arrendatario. Entre estas figuraban la rebaja de los elevados precios de los arriendos, la prohibición de las prácticas de subarriendo y la mayor equidad en las condiciones de concertación. Sin embargo León Leal fue más allá de estas simples medidas reformistas al juzgarlas insuficientes. Entendía que la situación social del campo solamente era transformable a partir de la modificación integral del sistema de propiedad. Sin cuestionar la validez de la propiedad privada  abogaba por la limitación de la misma o su expropiación por utilidad social en el caso de aquellos predios incultos, infraexplotados o de rendimientos insuficientes.

Partidario de la explotación colectiva de las propiedades expropiadas, reconocía, no obstante, las dificultades que este tipo de titularidad suponía para su conservación y adecuada puesta en cultivo ya que la experiencia había mostrado como la multiplicación de pequeños propietarios y la pequeña unidad de explotación familiar frecuentemente derivaban en el endeudamiento y finalmente la enajenación para pasar a engrosar el gran patrimonio rústico de los grandes terratenientes. En cualquier caso, la línea de pensamiento que en esta materia sigue León Leal sigue las directrices generales trazadas desde la Iglesia consistentes en defender el acceso masivo de campesinado a la tierra, aunque en todo momento se deja entrever la audacia del abogado cacereño en la claridad expositiva y la contundencia argumental con la que defiende el alcance y naturaleza de la reforma que debe protagonizar el Estado y que afecta de lleno a los propietarios para armonizar los intereses públicos y privados con el fin de que se resuelva la cuestión social, facilitando trabajo y por otra  parte garantizando un cultivo adecuado resolviendo la cuestión agraria: “ La reforma tiene que ser gradual, metódica, reflexiva y a la vez de una gran elasticidad “.[19]

Finalmente, el último gran bloque temático abordado en el pensamiento de León Leal es el relativo al “regionalismo” extremeño, de tal forma que a su condición de “propagandista católico-social” sumó su vocación de “propagandista regional”.

En todo caso, León Leal, aborda el tema de manera poco profunda y esporádica, fundamentalmente como parte consustancial en los capítulos de agradecimientos en sus conferencias o como prólogo y epílogo de algún escrito en el que busca deliberadamente la comunión con el auditorio o lector en la sublimación de valores reconocidos como positivos por ambas partes y en el intento de encontrar el contrapeso adecuado en la transcendente dimensión espiritual frente al carácter técnico o excesivamente teórico de sus escritos sobre temas económicos y sociales.

Esta circunstancia hace que, lejos de los proyectos programáticos que abanderan las más insignes figuras del regionalismo extremeño, como Elviro de Berdeguer, Juan Luis Cordero o López Prudencio, León Leal tan sólo exprese los ideales más profundos de su sensibilidad extremeña y que sus escritos estén vacíos de contenido político. Así pues, en sentido estricto, no debemos ver en León Leal un activista político de regionalismo sino a un católico militante comprometido con la riqueza y el progreso material y espiritual de su pueblo. Es este sentimiento de enorme afectividad el que preside sus discursos inflados de retórica enfatizadora  de la “ raza” extremeña y el que le hace adherirse a la causa encabezada por las personalidades antes mencionadas.

El único momento en la producción lealiana en el que  pudo manifestar de forma clara y monográfica sus ideales respecto a la región extremeña fue durante la celebración de  los Juegos Florales y la jornada de afirmación regional e Iberoamericana acaecida en Mérida el día  8 de Diciembre de 1.923. En aquella ocasión  si hacemos caso a las crónicas de la época, León Leal entusiasmó a los asistentes con su elocuencia habitual y encandiló a las masas con sus grandes dotes de encendido orador.[20]

A continuación enumeramos los puntos esenciales en los que se desglosa el pensamiento de León Leal en lo relativo a la conciencia extremeña:

1/  Tesis espiritual del “regionalismo” extremeño. Frente a la exaltación de temas políticos y a la elaboración de programas de acción gubernamental de la intelectualidad extremeñista,   el padre de la acción social cacereña  pone su mirada en los valores espirituales que impregnan la psicología colectiva del pueblo extremeño. Sin embargo encuentra  su punto de conexión con aquellos en el sentimiento colectivo integrador en la realidad doliente y en la conciencia de abandono y zozobra en la que está inmersa la región aunque silenciando la crítica hacia la inhibición de los poderes públicos de ámbito nacional, tan en boga en los círculos regionalistas más progresistas.

2/ Necesidad de despertar la adormecida conciencia regional como paso previo a la formulación de reivindicaciones de contenido político. Para el abogado cacereño, la madurez espiritual ha de preceder por lógica a cualquier sentimiento de cohesión regional para una vez robustecida la personalidad y la peculiaridad de Extremadura exigir niveles competenciales en los que ejercer su autonomía. Sólo por añadidura de lo antedicho se alcanzará el progreso material de la región.

3/ Denuncia del caciquismo como obstructora de la conciencia regional. En efecto, el entramado del “clientelismo político” se muestra abiertamente perjudicial en tanto que la acción de sus representantes no parte del amor a Extremadura, controla el régimen de la administración local y lo coloca al servicio de las directrices emanadas desde los partidos de ámbito central, de acuerdo a  los intereses de una camarilla política en vez de las demandas generales del pueblo.

4/ Exaltación de la “raza” extremeña a través de una fecunda campaña de exaltación “patriótica” en la que se compendien los elementos de identidad regional que cohesionan el cuerpo social  En este sentido se aboga por la recuperación de sus raíces históricas y la difusión global de su patrimonio cultural mediante la búsqueda en el pasado de los rasgos que conforman su peculiar personalidad. A este objetivo obedeció la labor publicista de los más doctos y letrados intelectuales comprometidos con Extremadura cuyas aportaciones engrandecieron los blasones regionales. Entre las iniciativas tomadas para el conocimiento de la cultura regional descolla la fundación del Centro de Estudios Extremeños patrocinado por López Prudencio.

5/ Valoración y preeminencia  de las iniciativas internas de progreso regional frente a las ideas impuestas por el poder central, que parten del desconocimiento del medio social y económico en el que se aplican.

6/ Exaltación de las viejas glorias y los grandes prohombres de la región extremeña, tomados como marcos de referencia en los que identificarse. León Leal demuestra sus dotes para la alegoría y la asociación e ideas estableciendo una comparación entre los conquistadores gloriosos de tiempos pasados y los propagandistas regionales prestos a conquistar la redención social del pueblo y luchar por la mejora de las condiciones de vida de las gentes extremeñas.

7 Compatibilidad entre el ideal de engrandecimiento de Extremadura y el amor a la totalidad de las tierras de España. Se persigue la consonancia intrínseca entre ambos aspectos partiendo de una relación de fraternidad que se extiende mediante lazos históricos de solidaridad y un legado cultural común  con las tierras de Portugal e Iberoamérica, entendida esta última como proyección continental del solar extremeño.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESUMEN

LEON LEAL RAMOS ( 1.881- 1959):

UNA VIDA ENTREGADA AL APOSTOLADO SOCIAL

 

 La presente ponencia pretende ser una retrospectiva crítica de la figura de León Leal Ramos ( 1.881- 1959), personaje destacado en la historia cacereña durante la primera mitad del siglo XX. Su transcendencia histórica derivaría del importante papel que desempeñó en la provincia altoextremeña en su lucha por la mejora humana y material de las clases sociales más humildes. Desde sus hondas convicciones religiosas como activo propagandista del movimiento de Acción Social, León Leal personifica todos los proyectos de redención social desde diversos frentes temáticos y planos de la realidad.

El objetivo de este estudio no es otro que la sistematización de las líneas generales de su pensamiento social a partir del análisis de la prolífica y fecunda producción intelectual que dejó su vocación divulgadora de los problemas sociales a lo largo de cinco décadas de intensa dedicación al apostolado social. Sus trabajos, revisten la mayor de las veces un solemne tono de denuncia amarga y desgarrada que deja entrever una luz para la esperanza Su espíritu generoso, optimista y vivaz, unido a su enorme voluntad de trabajo le permitió diseñar desde una óptica religiosa diversas soluciones sociales que comprendían desde medidas de índole socioeconómica como la fundación y expansión de instituciones de crédito popular ( Cajas de ahorro) o la transformación del sistema de propiedad rústica con vistas a una distribución equitativa de la riqueza ,hasta medidas de alcance moral , la potenciación de la educación como instrumento de regeneración social.          

 

    

 

 

 

 

              

 

 

 

  

 

 

 

 


[1] Palabras de León Leal recogidas en el artículo “En la asociación está el remedio” firmado por Juan de Extremadura en el  Semanario El Bloque. Periódico Liberal 12 de Marzo de 1.919.

[2] Sirva como botón de muestra de la admiración que despertaba su figura en la capital cacereña el hecho de que a la edad de  tan sólo 35 años fuese declarado hijo predilecto de la ciudad en sesión plenaria celebrada por el consistorio de Cáceres el 20 de Octubre de 1.916 ante la insistencia de los vecinos.

[3] Publica su primer artículo en la Revista “ Estímulos” que versaba sobre los terribles efectos de los prestamistas usurarios en el campo.

[4] Leal Ramos, León: Ráfagas. Cáceres, 1.960.

[5] Leal Ramos, León: El problema social de la tierra en Extremadura. Cáceres, 1.921 p 7.

[6] La importancia transcendente que tuvo para la ciudad la fundación de la primera entidad de ahorro y previsión social, los valores  que la Iglesia trataba de infundir como pilares de la regeneración social constituyeron una oportunidad ideal para la propaganda de la labor social eclesiástica de la ciudad a tenor de la pompa y el ritual adoptado en las celebraciones inaugurales. El acto se abrió en la Concatedral de Santa María con el oficio religioso del Prelado de la Diócesis de Coria- Cáceres Ramón Peris Mencheta, quien ostentaba el cargo de Presidente honorífico de la nueva institución. A continuación, la celebración se llevó al Ayuntamiento de la ciudad . Allí  intervinieron  León Leal , quien  dio lectura a una Memoria sobre la institución y el Obispo, quien dijo unas breves palabras de agradecimiento a los accionistas y alos donantes caritativos. El acto concluyó con la apertura de domicilio social de la institución y con la entrega simbólica de la primera libreta de ahorro a nombre del niño más pobre nacido en ese día.

[7] La práctica totalidad de personalidades de renombre en la ciudad encabezados por los miembros de la Junta Local Católica con el Conde de Canilleros a la cabeza y seguidos por políticos como el alcalde cacereño Juan Muñoz Fernández de Soria y miembros de las clases acomodadas contribuyeron como accionistas a la capitalización de este organismos. El número de accionistas  iniciales era 97 y el precio de la acción 25 pesetas. En lo concerniente a su gestión y administración, su Consejo de Administración estaba presidido por el Obispo de la Diócesis de Coria- Cáceres Peris Mencheta, en calidad de Presidente honorífico. El presidente en funciones era desempeñado por José Miguel Mayoralgo y Ovando, político “maurista” cacereño. Las figuras más relevantes y representantes de las clases medias acomodadas

 ( medicos, abogados etc..) copaban los puestos de vocales. Para León Leal se reservó una dedicación más técnica y funcional  acorde con su conocimiento excelso en materia de previsión social se le nombró Director Gerente de la Caja tras haber sido Consejero durante algunos años.

[8] Memoria del ejercicio económico de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres. 1.909. Publicada en El Adarve 2-3 Marzo de 1.910.

[9] Sánchez Marroyo, F: Sindicalismo agrario y movimiento obrero. ( Cáceres 1.906- 1.920 ). Cáceres. Obra cultural de la Caja de ahorros y Monte de Piedad de Cáceres, 1.979 p 96.

[10] Aun reconociendo en el ejercicio de la caridad la principal herramienta del cristiano para alcanzar la justicia social, ésta sola se muestra insuficiente y pos sí sola es incapaz de resolver la cuestión social. El mismo caso sucede con la resignación como remedio para aliviar los males de los desheredados, reverso de la moneda patrimonializado por las clases humildes. Para León Leal la resignación no es quietud ni fatalismo sino conciencia serena que busca soluciones sosegadas a los problemas. De esta manera apuesta por la acción firme y decidida pero responsable y cabal de las clases humildes en contraposición con la estrategia de la convulsión como solución defendida desde los movimientos de índole socialista llevados por la desesperación irracional.

[11] Leal Ramos, León: Hacia los humildes ( Breves Consideraciones  sobre el Apostolado Social de la Iglesia). Conferencia impartida en el Exmo Ayuntamiento de Cáceres. 7 de Noviembre de 1.915. Cáceres, 1.915 pp 5-6.

[12] León Leal no abogaba directamente por la sustitución de los Pósitos, sino que pretendía su continuidad desde una revisión profunda de sus funciones y objetivos así como una transformación integral en su administración. Establecía tres medidas esenciales:

1/ Necesidad de adecuarse a las nuevas demandas de capital, ampliando sus operaciones merced a su buen funcionamiento, alejando a los elementos de la administración caciquil, principales responsables de su decadencia por los abusos cometidos en su gestión y la frecuente apropiación de sus fondos para usos de corrupción municipal

2/ Garantizar la administración modélica de los Pósitos, evitando la confusión competencial de lo público y lo privado, causa primera de su pérdida de funcionalidad social.

3/ Capacidad de maniobra para poder combatir con garantías las crisis agrarias y dejando paso en todo caso a las instituciones de crédito agrícola más capacitadas para estos fines.

Leal Ramos, L: “ La Usura, los Pósitos y el crédito agrícola”. Revista de Extremadura. Vol VII. 1.905.

[13] Leal Ramos, León: Íbid, p 475.

[14] Leal Ramos, León: El ahorro  y las Cajas de ahorro benéficas, factores de la Seguridad Social. Comunicación presentada al Primer Congreso Iberoamericano de Seguridad Social de Madrid. Mayo de 1.951. Madrid, Imprenta Juan Pueyo, 1.951.

[15] Leal Ramos, León: Labor social de la Escuela primaria y el maestro ( austeridad, previsión y ahorro. Caridad y justicia social). Conferencia dada en la XLVI Semana de Orientación Pedagógica organizada por el S.E.M. y celebrada en Cáceres del 10 al 15 de Diciembre de 1.951. Madrid. Gráficas Ibérica, 1.951.

[16] Consciente de la eficacia de las instituciones de previsión social para la educación y el progreso social ,

el Estado , a través del Ministerio de Instrucción Pública incentivó la constitución de las Mutualidades Escolares, mediante la concesión de facilidades como la exención del pago de impuestos , la financiación de los gastos originados por su regularización burocrática, la edición de material informativo y propagandístico y otorgando todo tipo de bonificaciones.

El R.D 7 de Julio de 1.911 se reguló el funcionamiento de estos organismos y según el Reglamento de 11 de Mayo de1.912 estas asociaciones se constituirían con arreglo a la Ley de asociaciones de 30 e junio de 1.887 con los siguientes fines:

1/ Finalidad fundamental del ahorro y la Previsión en la escuela

2/ Constitución de dotes infantiles

3/ formación de pensiones de retiro para la vejez

4/ realización de cualquier obra de interés social ( seguros de enfermedad, cantinas escolares, colonias y viajes escolares, obras antialcohólicas, obras de higiene social etc..)

[17] Leal Ramos, León: La Mutualidad Escolar. Su influencia en la educación y progreso social. Cáceres,        Pp 10-11.

[18] Leal Ramos, León: El problema social de la tierra en la Provincia de Cáceres. Madrid, 1.921 p 6.

[19] Leal Ramos, León: Íbid, p 59.

[20] Así definía un periodista la intervención en los Juegos Florales de Mérida : “ Los aplausos suscitados por las palabras del Sr. Leal Ramos no eran sólo el merecido premio que un auditorio culto otorga a la belleza retórica. Significaba que el orador consiguió evocar el sentimiento regional de los extremeños y ondearlo como bandera de afirmación patriótica..”. Juegos Florales de Afirmación Regional e Iberoamericana celebrados en Mérida el 8 de Diciembre de 1.923. Mérida, 1.923 pp 55-56.

Feb 202014
 

Javier Godoy Barrado.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La reciente constitución de la asociación “Amigos de Santa María”, cuyo objetivo principal es la recuperación paulatina del esplendor artístico que se merece esta iglesia parroquial de Trujillo, como mero órgano asesor de su párroco en la tarea de adecentamiento y ornato de la misma, me llevó a  emprender el estudio de sus “Libros de Fábrica”, con el fin de documentar todas las obras retablísticas, pictóricas y escultóricas que tuvo y las que aún conserva, lugar original de cada una de ellas y cambios que han sufrido de sitio a lo largo de su historia.

 Con este estudio, además de su rico contenido documental, se pretende contar con un elemento de juicio y actuación en futuras obras de recuperación de patrimonio artístico para Santa María. A un lado he dejado otros aspectos, como la orfebrería, ornamentos, etc, cuestiones de un estudio más completo, con categoría de tesis. Queda abierto su contenido a posibles y nuevas investigaciones que pudieran surgir para su engrandecimiento y perfección.

Para la mayor gloria de Dios y de la parroquia de Santa María, he realizado este estudio pormenorizado, tratando altar por altar, a la manera de guía,  para uso y consulta de investigadores y fieles que lo deseen.

 INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA 

Tras la Reconquista de la Ciudad de Trujillo, acaecida el  25 de Enero de 1232, festividad de la “Conversión de San Pablo”, se inició la elevación de la parroquia matriz o madre, Santa María La Mayor.

Según es tradición, fue construida sobre la antigua y principal mezquita musulmana, aunque no existe cercioramiento arqueoológico que lo asegure, exorcizada y consagrada al culto católico por el obispo placentino D. Domingo I, bajo el título de “Nuestra Señora de la Asunción”.

Coetáneamente, surgía la parroquia de Santiago Apostol. Posteriormente fueron erigidas en el siglo XIV: San Andrés y La Vera Cruz, intramuros; extramuros, San Martín de Tours, Santo Domingo y San Clemente.

El estilo predominante en Santa María es de transición del Románico al Gótico, destacando su torre campanario original, “Torre Julia”, con tres cuerpos, de estilo románico. Las bóvedas  de las tres naves, coro, baptisterio y torre nueva, corresponden a las últimas obras realizadas a mitad del siglo XVI, en  gótico final y plateresco. En todo el conjunto de la iglesia observamos elementos románicos y góticos conjugados.

 

He de suponer que, hasta la realización del retablo de Fernando Gallego, la imágen de Nuestra Señora de la Asunción, tardorrománica o protogótica ( al igual que otras existente en Trujillo : Virgen de la Coronada, Virgen de la Luz, etc.), que trajeron consigo los reconquistadores, se ubicaría en el centro de la cabecera de la iglesia. Esta hipotética escultura, sería posteriormente sustituida por la que se describe en el primer inventario documentado de 1582, de la cual dice: “Un retablo bueno en el altar mayor dorado y pintado de quatro ordenes en lo alto y siete de ancho con su capitel dorado y una ymagen de nra. sñora. de bulto grande enel medio pintada y dorada con su niño Jesús de bulto y con su guardapolvo pintado y estrellado”.

 

Por estas característica, responde a una imagen ya del siglo XVI, de madera, la cual se vestía incluso en estas fechas, pues aparecen inventariadas vestidos y ropas de la Virgen y el Niño Jesús en este mismo inventario primero, que expondré en el capítulo de Escultura.

 

Las bases de este estudio son los siguientes inventarios, además de la lectura de todas las Cuentas anuales de los Libros de  Fábrica de Santa María, los cuales comienzan en 1559 y finalizan en 1965:

 

A. “INVENTARIO NUEVO” ( 10-XII-1582 ) – “Libro I de Fábrica” ( 1559-1583 ), folio                                                                                                    299 -.                                                                    

B. INVENTARIO DEL AÑO 1595 ( “Libro de las Rentas y escripturas de la Yglesia de                       Nra. Señora Santa María de la Ciudad de Trugillo. Año de 1595”, fol. 11 ).

 

C. “Inventario de los Ornamentos y Alaxas de la Yglesia Parroquial de S.ra S.ta Maria                    la Mayor” ( 15-Septiembre-1729 ) ( “Libro de Ynventario y Rentas de la Yglesia                            Parroq.l de S.r S.ta María. Año de 1729”, folio 76 v. ).

 

D. “Inventario de los Ornamentos y Alaxas de la Yglesia Parroquial S.ra S.ta Maria la                    Mayor” ( 20-Septiembre-1743 ) ( “Libro de Ynventario y Rentas de la Yglesia Parroq.l                   de S.r S.ta María. Año de 1729” , folio 93 ).

 

E. “Imbentario” ( 8-Henero-1756 ) – “Libro V de Fábrica” ( 1731-1755 ), folio 258 v -.

 

 

Los  Inventarios de 1582 y 1595 son muy parecidos, salvo algunas reformas que iré indicando en los capítulos correspondientes.

 

Durante el siglo XIX no aparece ningún inventario documentado en los Libros de Fábrica. La Invasión Francesa, acaecida en Trujillo el 19 de Marzo de 1809, día de San José, trajo la destrucción de innumerables obras de arte en esta Ciudad, desapareciendo casi la totalidad de los retablos y cuadros documentados hasta esas fechas. El paulatino abandono de las capillas y altares sepulcrales, pues los enterramientos dentro de las iglesias fueron prohibidos por Carlos III, y el empobrecimiento de la parroquia por la Desamortización e incuria de los tiempos, redujeron esta magnífica iglesia, como a todas las demás, a la privación artística en la que aún se encuentra.

 

Este trabajo finaliza en 1896, año en que se traladó el culto parroquial de Santa María La Mayor a la iglesia del exclaustrado y desamortizado Convento de San Francisco, donde hoy día perdura.

 

Para la mejor comprensión, he asignado un número a cada altar que trato, situándolos en la siguiente planta de la iglesia. Finalizo con la sacristía y cuatro capítulos dedicados a “Otros” (aquellas obras que no se pueden encuadrar en ningún sitio fijo de la iglesia, por falta de datos explícitos ),  “Escultura”, “Relación Cronológica de los Pintores y Escultores documentados” y un “Apéndice Documental”, para mayor ilustración del mismo.

 

 Sin título-1 copia

   1. ALTAR MAYOR ( RETABLO DE FERNANDO GALLEGO ).

  2. SEPULCRO DE HERNANDO CERVANTES Y LEONOR DE GAETE.

  3. CAPILLA DE JUAN PIZARRO Y JUANA DE HINOJOSA.

  4. CAPILLA DE DIEGO GARCÍA DE ORELLANA

  5. CAPILLA DE JUAN DE VARGAS.

  6. BAPTISTERIO.

  7. ALTAR DEL SANTÍSIMO CRISTO ( CONDE DE MIRANDA ).

  8. ALTAR DE SANTA CATALINA.

  9. ALTAR DE LOS TORRE.

10. ALTAR DE PEDRO CALDERÓN ALTAMIRANO.

11. SEPULCRO DEL CANÓNIGO GONZALO BLÁZQUEZ.

12. CAPILLA DE LOS LOAÍSAS ( SANTA ANA ).

13. CAPILLA DE LOS BARRANTE.

14. SEPULCRO DE HERNANDO ALONSO ALTAMIRANO

15. SACRISTÍA.

 1. ALTAR MAYOR ( RETABLO DE FERNANDO GALLEGO ).

 La primera referencia al retablo mayor, obra de Fernando Gallego ( h.1480 ), aparece en el “Libro I de Fábrica”, que abarca los años de 1559 a 1583, en las Cuentas rendidas el 13 de noviembre de 1560, al folio 26 v.,  refiriéndose a su limpieza:

“di a diº (= Diego) Rodriguez pintor tres mill mrs. (= maravedís) por que limpio el Retablo de nra. (= nuestra) S.a (= Señora)”.

 

En estas mismas cuentas se documenta el arreglo de una tabla del retablo mayor:

 

“di seis rsl. (= reales) a Solano pintor por q. (= que) adereço un tablero del retablo del altar maior”.

 

En el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ) se describe, por primera vez, este retablo, con estas palabras:

 

“Un Retablo bueno en el altar mayor dorado y pintado de pinzel de quatro ordenes en lo alto y siete en ancho con su capitel dorado y una ymagen de nra. sñora de bulto grande enel medio pintada y dorada con su niño Jesús de bulto y con su guardapolvo pintado y estrellado”.

 

Aquí aparece también por primera vez documentada la imagen antigua de Nuestra Señora de la Asunción, la cual trataremos en la sección de “Escultura”.

 

En 1586 se retira la tabla central de la predela, que representaba la “Crucifixión”, como se refleja en el “Inventario Nuevo”:

 

“Una tabla que se quito del retablo del altar donde se puso el sagrario nuevo questa en el altar de Sta. Ana”

“Esta Encima del vestuario En la sacristía”  ( rubricado ).

 

En 1586 se confecciona un guardapolvo para el retablo. Así aparece en el folio 71 del “Libro II de Fábrica”( 1583-1625 ), en las Cuentas rendidas el 3 de Agosto de ese año:

 

“a fran.co (= Francisco) hrrs. (= Hernández) carpintero de concertar el guardapolvo del altar mayor y hilo quatro Rs. (= Reales) y mº (= medio)…”.

 

En el “Inventario de 1595” se describe el Retablo Mayor con las mismas palabras que en el de 1582.

 

En el siglo XVIII se realiza la segunda limpieza del retablo y el retoque de una tabla. Aparece documentada en el “Libro IV de Fábrica” ( 1691-1729 ), “Cuentas desde el 18 de Julio de 1727 al 14 de Junio de 1729”, en el  folio 355 :

 

“Mas se le hazen Buenos dozientos y ôchenta r.s que ên virtud de Decreto del Illmo. (=Ilustrísimo) S.r (= Señor) dn fray fran.co Lasso dela Vega obpo. (= obispo) de êste ôbpo. (=obispado) pago â fran.co Jorge de Nazion Portuges por limpiar êl Retablo del Altar m.or (=Mayor) de dha. (= dicha) Yg.ª (= Iglesia), â êste Dozientos y Zinq.ta (= Cincuenta) R.s por ello y â fran.co Ximenez moreno vez.no (= vecino) deesta Ziu.d (= Ciudad) Pintor y Dorador por retocar un Quadro de dho. (= dicho) retablo que êstaba mui maltratado y Pintar y dar de Colores las tablas que êstan âlos lados del Camarin de N.râ S.râ treinta R.s que uno y ôtro consto de dos rezivos y dho. Decreto y valen ———————————————————————————– 9 520—–”. 

 

En los Mandatos de la Santa Visita del año 1760 se ordena la siguiente intervención en el retablo mayor, y es de este tenor:

 

“Y mediante que las Pilastras nuevas de talla que se hallan en el altar maior a los remattes del adorno de nra. S.ra stan sin dorar sirviendo de borron a el referido adorno, m.do (=mandó)su mrd. que con la maior prontitud se hagan dorar, renovando las demas arriva para q. ste mas dezentte, dho. Altar:”.

 

Estas dos pilastras, que, observando el retablo, se ven más nuevas y algo diferentes a las demás, se renovarían por las obras de adaptación de la antigua ornacina del siglo XV para el nuevo camarín elevado en el siglo XVIII.

 

En 1770 aparece la referencia al segundo dorado del retablo mayor, en las “Cuentas desde 1º de Mayo de 1770 hasta fin de Abril del de la fecha de esta”, las cuales se rinden el 1º de Mayo de 1771, al folio 161 del “Libro VI de Fábrica” ( 1756-1774 ):

 

“Yt. (= Ítem) es Data tres mil ochoz.tos (= ochocientos) un r.s pag.do (= pagado) a Pedro Perez ochoa, y Juan Anº (= Antonio) valiente por los Matteriales p.ª (= para) dorar el retablo destta Yglesia Consta de recivo”.

 

Antonio Ponz ( 1725-1792 ), Secretario de la Real Academia de S. Fernando en el siglo XVIII, en su magna obra “Viaje de España” ( 1772-1794, 18 vols. ), nos ofrece su  particular descripción del Retablo Mayor de Santa María con estas palabras, en la cual hace referencia al  dorado anterior y otros detalles del mismo, y es de este tenor:

 

“Asi la iglesia, como el altar mayor son de gusto gótico: en este hay veinte y cinco pinturas, que tiran al estilo de Durero, y que representan Doctores, Evangelistas, y varios asuntos de la Muerte, y Pasion de Christo. Poco hace doraron este altar; y habiendo hecho un nicho para la Imágen de nuestra Señora, y otro mas abaxo para quando hay manifiesto, han logrado quitar de la vista una tercera parte de las pinturas: gran modo de pensar ! como si en trecientos años no hubiera estado la Virgen con decencia, ni el Santísimo con dignidad. No es esto lo peor, sino que han permitido retocar estas pinturas, y otras igualmente buenas en los altares de quatro capillas de la iglesia, á quien lo entienda tanto como yo, y aun ménos casi, dice el autor de esta censura, pues bien seguro es, que me hubiera abstenido de afear dichas obras.”

 

En la Invasión Francesa, acaecida en Trujillo el 19 de Marzo de 1809, desapareció la imágen antigua de Nuestra Señora de la Asunción. Es tradición  que fue escondida, unos días antes de la llegada de los franceses, por los capellanes de Santa María; pero hasta el día de hoy no sabemos nada más.

En 1814, los marqueses de Santa Marta regalaron un lienzo de grandes dimensiones, firmado por Joaquín Llop, el cual se colocó delante del retablo, ocultando el hueco del camarín y siete tablas. Este lienzo fue trasladado al hueco de la portada norte, cegada, con motivo de la adquisición de la imágen de la Asunción en 1882, que desde ese año preside el retablo.Esta imágen la trataremos en el capitulo dedicado a “Escultura”.

 

En este mismo año de 1882 se registra un  arreglo del retablo, al folio 51 v. del   “Libro X de Fábrica” ( 1852-1889 ) :

 

“Yt. trescientos ochenta y tres reales con noventa y un cent.s (= céntimos) por la tela metálica, cristales, arcayatas, tablas y cuartones para el tejado, vidrieras y arrreglar el retablo, segun relación= recibo, nº 55 ————————————————————————————————————-383/91”.

 

En 1896 se traslada el culto parroquial a la iglesia del excalustrado y desamortizado convento de San Francisco. Esta iglesia había sido utilizada ya anteriormente para dos parroquias más: San  Andrés (1836-1881 ), y Santo Domingo ( 1882-1896 ). En 1896 la de Santo Domingo pasó a ser filial de la de Santa María La Mayor, la cual continúa en nuestros días en esta iglesia de San Francisco. Varias cosas se trasladaron, entre ellas el lienzo de la Asunción de Joaquín Llop, como se refiere en el fol. 13 del “Libro XI de Fábrica” (1889-1965 ), en las Cuentas del año 1896:

 

“Traslación del organo, armonium, cuadro de la Asunción, bancos del coro alto, etc.  Recibo nº 10 ———————————————————————————————– 100”.

 

 

 

2. SEPULCRO DE HERNADO CERVANTES Y LEONOR DE GAETE.

 

Anteriormente a la construcción del sepulcro de Hernando Cervantes, existió una capilla para el sagrario. Así aparece documentado en el “Libro II de Fábrica” (1583-1625 ), al folio 30, en las Cuentas de noviembre de 1583:

 

“mas me hago cargo de dozientos mill mrs. que El lidº (= Licenciado) garçia cerbantes de gaete dio por El sitio del sagrario viejo q. Esta a la mano derecha del altar mayor pa. hazer En el su entierro y capilla”.

 

Este sagrario antiguo lo describiré en el capítulo dedicado a la “Escultura”, el cual se deshizo en 1586, según aparece reflejado en el “Inventario Nuevo” de 1582.

A partir de estas fechas se construye el sepulcro dedicado a Hernando Cervantes y Leonor de Gaete, para cuyo altar mandaron confeccionar un retablo con estas características ( Inventario Nuevo, 10-XII-1582):

 

Un retablo dorado de Sta. (= Santa) Polonia En la capilla del licenciado cervantes En el sitio dondestava el Santisismo Sacramento.

 

En el “Inventario de 1595” se le describe así:

 

“Un Retablo Pequeño dela ymagen de Santa polonia questa En la capilla del lic.do cervantes de gaete dondestava el sagrario de pinzel y dorado con su guardapolvo de anjeo con su escudo y estrellado”.

 

En los reparos que se mandan en la Santa Visita del 11 de febrero de 1729, inscrita en el “Libro de Ynventario y Rentas de la Yglesia Parroq.l de S.r  S.ta María”, se refiere este altar así:

 

En los altares de Sta. Polonia y San Antonio Abad q. dijeron ser del marqués de Sofraga…

 

En el “Inventario del 8 de Enero de 1756” se le sigue nombrando como “Altar de Santa Apolonia”.

 

A partir de estas fechas no se le vuelve a nombrar, y, tras la Invasión Francesa, aparece en su lugar la escultura de la Inmaculada Concepción. Así aparece reflejado en el Acta firmada por D. Gregorio Ildefonso Cidoncha, párroco de Santa María y Arcipreste de Trujillo, inscrita en el folio 190 del “Libro IX de Fábrica” ( 1823-1868 ), referida a la colocación de las reliquias en los altares que tuvieron culto desde entonces. Hemos de entender que muchos sepulcros y capillas perdieron su función en el siglo XIX por la prohibición de entierros en las iglesias, por Carlos III, la extinción de capellanías y el destrozo de retablos en la Invasión Francesa. Los nuevos altares que se consagran son los siguientes:

 

“…coloque las Stas. Reliquias en todas las Aras de la misma; á saber, en la del Altar Mayor dedicado á la Asunción de María Sma. (= Santísima), y en los dedicados á la Anunciación y Concepción de Nuestra Señora q.e estan á los lados del altar mayor, en el del Niño Jesus q.e esta en la Capilla al lado del Evangelio, en el del Smo. (= Santísimo) cristo y el de S. Juan q.e estan fuera de la Capilla mayor,…”

 

La capilla de los Cervantes de Gaete es de estilo renacentista, policromada, con escudo oval, que lleva un campo partido: 1º, BARRANTES ( de gules, una barra engolada de oro), cortado de CERVANTES ( de oro, dos ciervos en su color al palo; 2º, GAETE ( de azur, barra de oro cargada con otra de sable y acompañada de dos lises de oro); cortado ( de oro, una faja de azur; doble bordura, la interior, cosida de oro, con tres lises de azur, la de fuera, de gules, con aspas de oro); al timbre un yelmo con penacho, todo policromado.

 

 

 

3. CAPILLA DE JUAN PIZARRO Y JUANA DE HINOJOSA.

 

La primera referencia a esta capilla aparece en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ), con la siguiente descripción de su retablo:

 

“Otro retablo en la capilla de los pizarros donde estan pintadas nra. señora y sant juº (=Juan) baptista de pinzel y en una caxa una nra. señora de bulto con su niño Jesus grande y dorada”.

 

En el “Inventario de 1595” aparece un nuevo retablo en la Capilla de los Pizarro:

 

“Otro Retablo en la capilla de los piçarros dondestan Una ymagen de bulto de nra. Sª Con su niño jesus y a los lados Sant juº babtista y evanjelista de pinzel”.

 

Se refiere a las dos tablas de los “Santos Juanes”. Estas dos tablas están atribuidas por D. Carmelo Solís, sacerdote e historiador, natural de Trujillo, a un hijo de Luis de Morales “el Divino”, Hernando, por las fechas en que aparecen documentadas en los “Libros de Fábrica”.Estas dos pinturas, tras la Invasión Francesa y en 1862, se trasladaron de este lugar a la antigua Capilla de San Antonio Abad, sepulcro que trataremos a continuación. En este lugar continúan estas tablas, enmarcadas por un decimonónico retablo en pésimas condiciones, el cual mandaría hacer D. Gregorio Ildefonso Cidoncha, párroco de Santa María en esas fechas, nombrado anteriormente.

 

En los “Mandatos” que aparecen escritos al final de las Cuentas de 1643, extendidas en 1644, inscritos en el “Libro III de Fábrica” ( 1629-1692 ), al folio 83, refiriéndose a la capilla de los Pizarro, aparece lo que sigue:

 

“en cuanto a la capilla de nra. sra. de la dulzura de que es Patron don Joan Piçarro de aragon del habito de calatraba= mando su mrd. se notifique a doña Ynes pizarro de Carvajal viuda de don fran.co de vargas y aragon del avito de Alcantara. Su madre y curadora de lo nezesario Para el Ornato del dho. altar como es frontal manteles y Candeleros =”

 

En la segunda mitad del siglo XIX se le nombra como “Altar del Niño Jesús” en el Acta firmada por D. Gregrio Ildefonso Cidoncha en 1862, la cual transcribimos anteriormente. Esta escultura aparece documentada por primera vez en las cuentas de 1754, al folio 231 del Libro de Fábrica que comienza en 1731. De esta imágen trataremos en el capítulo dedicado a la Escultura.

 

 

 

4. ALTAR DE DIEGO GARCÍA DE ORELLANA

    ( O DE SAN ANTONIO ABAD, ACTUAL “SANTOS JUANES” ).

 

Pertenecía esta capilla, construída por Diego García de Orellana en 1522, al linaje Bejarano-Orellana, señores de Orellana la Nueva. Es de estilo gótico, con dos escudos de Bejarano que flanquean otro, dibujado sobre la piedra de Barrantes y Cervantes de Gaete.

 

La primera referencia a esta capilla aparece en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ), pero no se especifica su advocación, cuyo dato aparece posteriormente, en el “Inventario de 1595”:

 

Un rretablo por dorar y pintar en la capilla de pedro de orellana- Dorose y                                                                                                                                           pintose

En el “Inventario de 1595” ya aparece su advocación:

 

“Otro Retablo pintado y dorado de pinzel en la capilla de pº (= Pedro) de orellana dondesta la imajen de santo anton y otras ymagines”.

 

Los mandatos que aparecen al final de las cuentas de 1643, nombrados anteriormente, describen con estas palabras este altar:

 

“La capilla del S.r Sant Anton de que es Patron don Pedro de Orellana vejarano cavallero de la Orden de S.r Santiago – manda su mrd. se le notifique lo mismo”.

 

En el “Inventario del 8 de enero de 1756” se le sigue nombrando como altar de “S.n             Antón”.

 

La Santa Visita celebrada el 11 de febrero de 1729( “Libro de Ynventario y Rentas de la Yglesia Parroq.l de S.r S.ta María. Año de 1729”)  manda llevar a cabo varios reparos en las capillas, nombrando de esta manera a la de San Antón:

 

“En los altares de Sta. Polonia y San Antonio Abad q. dijeron ser del marqués de Sofraga…”.

 

En las Cuentas del 7 de Octubre de 1826 al 7 de Octubre de 1827, inscritas en el “Libro IX de Fábrica” ( 1823-1868 ), al folio 23, aparecen reformas en este altar y en el del Sagrario, que era la Capilla de Santa Ana, actualmente del Cristo del Perdón:

 

Dos mil r. Vn. (= reales vellón), satisfechos â Agustin trigo, por dorar, y pintar las dos Mesas de altar del Sagrario, y Sn Antonio Abad; Puertas de la Yglesia, y confesionarios, y demas q.e consta de dos r.vos (= recibos) q.e presento ————————————————————————————————————2.000–”.

 

El Acta firmada por D. Gregorio Ildefonso Cidoncha el 4 de octubre de 1862 nombra esta capilla con el nuevo título de altar de “S. Juan”. Se refiere al retablo de los “Santos Juanes”, nombrado anteriormente al referirme a la Capilla de Juan Pizarro. El mueble que tienen como retablo es del siglo XIX, similar al frontal de madera del Cristo del Perdón y del Altar Mayor, obra de adecentamiento que llevó a cabo D. Gregorio Ildefonso Cidoncha en 1862.

Tras la Invasión Francesa, el retablo de San Antonio Abad sería destrozado. Hoy quedan dos tablas ( que en origen eran sólo una, hoy partida en dos ) en la capilla de los Pizarro, que representan a San Antonio Abad y a Santa Lucía, dispuestas en un retablo de acarreo de piezas destrozadas en la Invasión, sobre las cuales aparece un escudo mutilado con las armas de los Bejarano, parte superior del retablo destrozado de San Antonio Abad.

 

 

 

5. CAPILLA DE JUAN DE VARGAS.

 

Magnífica y airosa capilla sepulcral mandó edificar Juan de Vargas. Una inscripción lo advierte: Capilla del Noble Linaje de los Vargas en que yace el esforzado caballero Juan de Vargas que la mandó hacer y con él los mayorazgos de sus antecesores: murió el año de 1516: acabose esta obra en el año de 1522 años”.

 

De estilo gótico, conserva varios enterramiento y las gradas donde estaba el altar. También vemos el renacimiento en dos sepulcros en la entrada, con medallones, a la manera de pretil.

 

La primera noticia sobre el retablo de esta capilla aparece en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582), cuya descripción se repite igual en el “Inventario de 1595”:

 

“Otro rretablo En la capilla de don diº vargas carvajal de tres hordenes pintado y muy viejo”.

Al final de las Cuentas de 1644, inscritas en el “Libro III de Fábrica” ( 1629-1692 ), en el folio 83, aparece el siguiente “Mandato” refiriéndose a esta capilla:

 

“En quanto a la capilla de los Vargas de que es Patron don joan de Vargas Conde del puerto: = que esta sin rretablo y muy yndezente. que no se dice misa en ella. mandava. y mando su mrd. se notifique ael adm.or (= administrador) o persona a cuya quenta corre la adm.on (=administración) de la hazienda del dho. conde del puerto dentro de quatro meses de la noz.on (=notificación) deste haga se Ponga Vn rretablo en la dha capilla y en el altar una ara. manteles y frontal y candeleros y lo demas nezsos. (= necesarios) para el ornato de dha. capilla y queste limpia.{ con la deçencia que se deve…”

 

El mandato se cumplió, pues en la Santa Visita del 11 de febrero de 1729 ( “Libro de Ynventario y Rentas de la Yglesia Parroq.l de S.r S.ta María. Año de 1729” ) aparece con un nuevo retablo y advocación:

 

“En el altar dela Capila de la Ssma Trinidad que dijeron ser del Conde del Puerto…”.

 

Esta capilla perteneció a los Vargas-Carvajal, Duques de San Carlos y Condes del Puerto. Hoy día no conserva nada de arte mueble.

 

Esta

 

E6. BAPTISTERIO.

 

Un baptisterio antiguo hubo en Santa María donde iba ubicada la antigua pila bautismal, que se conserva junto a la Portada de Poniente. En 1542 se labró la nueva pila plateresca, y las obras de la Torre nueva comenzaron el sábado 10 de febrero de 1543, concluyéndose a finales del siglo XVIII con el cuerpo de campanas.

En el bajo de la Torre Nueva se construyó el baptisterio, a la par que las obras del coro, cuyo artífice principal fue el famoso arquitecto trujillano Sancho de Cabrera (  1500? – 1574 ).

No hay documentada ninguna obra pictórica en el baptisterio, solamente aparece decorada la alhacena de los Santos Óleos en dos cuentas que aparecen en los Gastos del 13 de Noviembre de 1560 del “Libro I de Fábrica” ( 1559-1583 ) en los folios 49 y 50v., respectivamente:

 

“mas di a solano pintor doze rs. paraen parte de pago de la alhazena que pinto Enla yglesia ondeesta el oleo i chrisma En la pila de baptizar.”

 

“di mas a muriel solano veinteiun reales de lo q. avia de aver de pintar la alhazena deel oleo y chrisma.”

 

 

 

7. ALTAR DEL SANTÍSIMO CRISTO.

 

A la izquierda del sepulcro de Diego García de Paredes, el “Sansón de Extremadura”, en el cual nunca se ha documentado ningún retablo, tabla o cuadro en los Libros de Fábrica de Santa María, se encontraba el antiguo “Altar del Santísimo Cristo”. La primera vez que aparece documentado es en el “Inventario del 8 de enero de 1756”,con este mismo título:

 

“Altar del Ssmo. Christo”.

 

En la Santa Visita del año 1763, inscrita en el “Libro VI de Fábrica” ( 1756-1773 ), se denomina este altar de la siguiente forma:

 

“El Altar del Smo. Christo, que es propio del Exmo. (= Excelentísimo) S.or Conde de Miranda”.

 

En la Santa Visita del 16 de mayo de 1854, inscrita en el “Libro X de Fábrica” (1852-1889), al folio 175, se habla de esta imagen de la siguiente manera:

 

“…; otros cuarenta ( se refiere a días de indulgencia ) á los que lo verifiquen rezando un Padre Nuestro ó un credo ante la imagen de Jesucristo crucificado q.e se halla en uno de los Altares del lado de la Epístola.”

 

Esta imagen fue trasladada en 1862 a la antigua capilla de los Loaísa , ocupando el lugar de la imagen anterior dedicada a Santa Ana, la Virgen y el Niño, de la cual hablaremos posteriormente.

 

Tras la Invasión Francesa, fueron cambiadas de lugar algunas imágines y tablas, y se consagraron seis aras nuevas en sus respectivos altares, que , desde 1862, seguirían con culto.

En el Acta firmada por D. Gregoiro Ildefonso Cidoncha aparece reflejado este cambio, y al referirse a esta imagen lo hace así:

 

“… coloque las Stas. Reliquias en todas las aras de la misma; a saber, en la del Altar mayor…, en el del Smo. cristo y el de S. Juan q.e estan fuera de la capilla mayor,…”

 

Queda así ya demostrado que el actual “Cristo del Perdón” era una imagen que perteneció al Conde de Miranda y estuvo ubicado en el sepulcro a la izquierda del de García de Paredes desde el siglo XVII hasta 1862. Si nos fijamos en este altar, aparece en su centro un hueco donde se incrustaba la cruz de la imagen.

También queda desmontada la hipótesis de que fuera esta imagen el “Cristo de Bobadilla”, el cual se hallaba en la ermita de San Pedro de Bobadilla, dentro de la finca denominada “Quintos de Bobadilla”. Esta dehesa fue propiedad de la Parroquia de Santa María La Mayor hasta el 23 de junio de 1800, vendida al Conde de Torres Arias y Marqués de Santa Marta, en virtud del Real Decreto del 19 de septiembre de 1798 y de la Instrucción del 29 de enero de 1799.

En esta ermita se veneraba una imágen de S. Pedro, de la cual trataremos en el capítulo dedicado a “Escultura”.

Para mayor ilustración de este estudio, he encontrado la fecha del desmantelamiento de la ermita de  “San Pedro de las Bobadillas” en las “Cuentas  de 1º de mayo de 1771 hasta fin de abril de 1772”, al folio 180 v., del “Libro VI de Fábrica” ( 1756-1773 ):

 

Ytt. es Datta Doszientos diez y ôcho rr.s  v.n que tubo de costo el desmantelar la hermita de s.n Pedro y acarrear la madera y tteja como consta de Rezivo deel Maestro, yde razon individual deeste May.mo (= Mayordomo) ————————————————————- 218——

 

 

8. ALTAR DE SANTA CATALINA.

 

La primera y única vez que se nombra este altar en los Libros de Fábrica es en el “Inventario del 8 de enero de 1756”, con el título de “Sta. Catalina”, a continuación del altar que fue del Santísimo Cristo.

En este altar sepulcral no aparece ningún blasón nobiliar y corresponde a la serie de cuatro capillas góticas iguales que fueron construidas en serie, desde el Altar de los Torre hasta el de Diego García de Paredes.

Jamás se vuelve a tratar sobre este altar en los Libros de Fábrica, cuyo retablo correría la nefasta suerte que la mayoría de los demás  en la Invasión Francesa.

 

 

 

9. ALTAR DE LOS TORRE.

 

Este altar se nombra por primera vez en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ) con la siguiente descripción, exactamente igual a la del “Inventario de 1595”:

 

“Otro retablo de San gregorio de pinzel En la capilla de gonçalo de torres carvajal con su guardapolvo pintado”.

 

Durante el siglo XVIII se realizaron reformas en este altar. Así aparece en los folios 49 v. y 80 v del “Libro V de Fábrica” ( 1731-1755 ), y en el folio 94 v. del “Libro VI de Fábrica” (1756-1773), respectívamente; veámoslo:

 

“Cuentas desde la que se tomó en dos de sept. de 1734 hasta hoy día de la fecha”. Se rinden el 2 – XII- 1738; se firman el 9- III – 1739.

 

Yt. da en datta cien rr.es v.on y diez y seis mrs. Que pareze aver pagdo a Antonio Lindo, fran.co ( … ? ) y Antonio Martin Pintores, los cinquenta rr.es por un frontal pintado para el altar de S.r (= Señor) Gregorio, y lo resttante de otras obras y pinturas echas en dha. Yglesia consto de Recibos de dhos. Pintores y v.en (= valen) ——————————————————– 3.416—-

 

Yt. da En data Trescientos y cinquenta rr.s  v.on que parece aver Pag.do a Alvaro Garcia Maestro tallista p.r (= por) el adorno detalla que hiço y puso enel altar de S.n Gregorio quees la Capilla de D.a Juana de Torres que se mando reparar En la Ultima Visita como constta En el final dela Quenta anttez.te, constto de Recibo de dho. tallista y dha. Cant.d(= Cantidad) V.e ——————————————————————————————————————-11.900—-

 

“Cuentas desde 1º de Mayo de 1765 hasta fin de abril del mismo”. Rendidas el 8-junio-1766 ; Firmadas el 8-julio-1766.

 

Ytem es datta tres mill y quatrocientos mrs. pagados a Juan  Anttº Baliente Pintor p.r renotar el quadro de S.r S.n Gregorio y su R.vo se pres.ta (= presenta) ———————-3.400——-

 

No vuelven a aparecer, después de esta fecha, más referencias a este altar en los Libros de Fábrica. Suponemos destrozado en la Invasión Francesa. Por cima de su clave aparece el blasón de los Torre, que aún conserva parte de su policromía  original.Su definición de armas es: De azur, cinco torres de plata puestas en aspa.

 

 

 

10. ALTAR DE PEDRO CALDERÓN ALTAMIRANO.

 

Después del altar de los Torre y antes que el del Canónigo Gonzalo Blázquez, se abre el sepulcro de Pedro Calderón Altamirano. Una inscripción que recorre la parte superior así lo anuncia: “ESTA OBRA MANDO AÇER PEDRO CALDERON ALTAMIRANO FIJO DE VASCO CALDERON NIETO DE FERNANDO”.

 

La primera referencia a este altar aparece en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ), igual descripción que aparece en el “Inventario de 1595”:

 

“Otro rretablo de Sant leon y san lazaro en la capilla de pedro calderon altamirano con una varilla de hierro pa. el guardapolvo”.

 

En el “Inventario del 8 de enero de 1756” se registra sólamente como altar de “Sn. Leon”..

 

No hay más referencias posteriores a este altar en todos los Libros de Fábrica de Santa María.

Bajo el alfiz hay tres escudos, uno con las armas ALTAMIRANO, y los otros dos cuartelados de CALDERÓN y ALTAMIRANO.

 

 

 

 

11. SEPULCRO DEL CANÓNIGO GONZALO BLÁZQUEZ.

 

La primera referencia a este altar aparece en el “Inventario Nuevo”(10-XII-1582). En el “Inventario de 1595” también aparece con la misma y siguiente descripción:

 

“Un retablo de la salutación de nra. S.ra pintado de pinzel en la capilla del canonigo gonçalo blázquez”.

 

Esta tabla fue trasladada en 1862 al sepulcro de los Altamirano, a la derecha del Altar Mayor. En esta fecha, como ya hemos dicho en varias ocasiones, el párroco de Santa María, D. Gregorio Ildefonso Cidoncha, tras lada algunas obras de arte con la intención de ornar los altares y capillas más cercanos al Altar Mayor. Así aparece especificado en el Acta firmanda por él con fecha 4 de octubre de 1862:

 

“… coloque las S.tas Reliquias en todas las Aras de la misma; á saber, en la del Altar Mayor dedicado á la  Asunción de María S.ma; y en los dedicados á la Anunciación y Concepción de Nuestra Señora q.e estan á los lados del altar mayor…”

 

Hoy día  continúa en el altar de los Altamirano, y ha sido restaurada en el verano de 1998.

 

Sobre el alfil recorre esta inscripción: ESTE ARCO+SEPULTURA+MANDO HACER GONZALO BLAZQUEZ+CANONIGO EN LA EGLIA (= IGLESIA) DE PLASENCIA ARCIPRESTE DE TRUJILLO LA CUAL HIZO EN EL AÑO DE MILL QUATROCIENTO XL VIII”.

 

Al fondo se puede ver una especie de banco, de ladrillo y lucido, posiblemente donde iba asentada la tabla anteriormente mencionada, con la siguiente leyenda: ACABOSE A 5 DE HENERO DE I58I (posible año de la ejecución de la tabla ). Conserva aún policromías originales, y repintes del siglo XVIII. Cuatro escudos con las armas de los BLÁZQUEZ: de gules, tres fajas de oro; bordura camponada de oro y gules.

 

 

 

 

12. CAPILLA DE LOS  LOAÍSA ( O DE SANTA ANA ).

 

Se abre esta capilla al lado de la epístola, junto al sepulcro del canónigo Gonzalo Blázquez. Coronada por arco de medio punto, conserva el retablo y altar de piedra, en cuyo tímpano aparece un escudo con las armas de los  Loaísas ( cinco rosas) bajo capelo episcopal; a la derecha escudo de Loaísa partido de Figueroa.

 

No poseía esta capilla una tabla o cuadro, sino un grupo escultórico de Santa Ana, la Virgen y el Niño, la cual trataremos en el capítulo de la “Escultura”. Así lo refiere el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582 ):

 

“Una imagen de Sancta ana de bulto grande con nra. señora y su hijo enbraços pintada y dorada en la capilla de los  loaysas”.

 

En el “Inventario del 8 de enero de 1756” se le nombra como Altar de “S.ra S.ta Ana”.

 

En 1862 se traslada la imagen del Santísimo Cristo ( hoy “Cristo del Perdón” ) de su altar original a esta capilla, cuya imagen de Santa Ana desaparecería en la Invasión Francesa. De esta forma aparece en el Acta firmada por D. Gregorio Ildefonso Cidoncha, ya  nombrada en varias ocasiones:

 

“… coloque las S.tas Reliquias en todas las Aras de la misma; á saber, …, en el del S.mo cristo y el de S. Juan q.e estan fuera de la Capilla mayor,…”

 

En esta capilla continúa esta venerada imagen, cuyo título actual es “Cristo del Perdón”, cuya Hermandad vela por su decencia y culto; imagen que se procesiona en el traslado a la iglesia de San Francisco, centro actual de las procesiones de Semana Santa, la noche del Miércoles Santo, única procesión que perdura de la zona amurallada o Villa a la zona de la Ciudad extramuros, reminiscencia de las que partían en la Edad Media desde la extinta parroquia de la Vera Cruz.

 

 

 

13. CAPILLA DE LOS BARRANTE.

 

La primera alusión al retablo de la Capilla de los Barrante aparece en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582 ):

 

“Yten otro rretablo junto ala sacristia enque estan pintadas las onze myll virgenes y san lorenço y otros santos es de tres ordenes en ancho y largo con su guardapolvo estrellado y pintado viejo”.  

 

Con estas mismas palabras se describe en el “Inventario de 1595”.

 

Este antiguo retablo fue sustituido por otro dedicado a “San Andrés”, el cual aparece referido en la Santa Visita del 11 de Febrero de 1729, inscrita en el “Libro de Ynventario y Rentas de la Yglesia Parroq.l de S.r S.ta María”, con estas palabras:

 

“en el altar de S.r San Andres que esta junto ala sachristia de dha. Yglesia que dijeron ser de dn. fran.co de Herrera y Loaisa…”

 

Con este título continúa apareciendo en el “Inventario del 8 de enero de 1756”: “Altar de S. Andrés”.

 

Antonio Ponz, en su “Viage de España”, en la Carta Séptima del Tomo Séptimo, al tratar sobre los retablos de Santa María, dice sobre este altar: “ Me ha parecido bueno el quadro de S. Andres colocado en su altar,…”. Hemos de suponer que este nuevo retablo sería de traza clasicista, propio del gusto neoclásico de este académico del siglo XVIII.

 

Este altar ya no aparece en la relación de nuevas aras consagradas en 1862. A partir de esta fecha perdería toda función litúrgica, cuyo cuadro de San Andrés también habría desaparecido.

 

Por esta capilla se practicó a comienzos del siglo XVI la puerta de entrada a la sacristía, cuyas obras fueron auspiciadas por el obispo de Plasencia D. Gutierre Álvarez de Toledo, cuyo escudo episcopal aparece labrado en la clave central de su bóveda estrellada. En esta capilla aparecen distintos escudos de HINOJOSA y BARRANTE.

 

 

 

14. SEPULCRO DE HERNANDO ALONSO ALTAMIRANO.

 

En este sepulcro, construido en 1526 por Hernando Alonso Altamirano, aparece documentado un retablo en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ) con estas palabras:

 

“Un retablo pequeño ael altar mayor quees delos altamjranos enque esta pintado el desçendimº (= Descendimiento) dela cruz”.

 

La descripción del “Inventario de 1595” es un poco más extensa:

 

“Otro Retablo pequeño al otro lado del altar mayor ques delos altamjranos Enquesta pintado y dorado el desçendim.to de la Cruz con su guardapolvo y escudo y estrellas”.

 

En el “Inventario del 8 de enero de 1756” aparece con el simple título de “Altar de Altamiranos”.

 

A este altar también se refiere Antonio Ponz  de esta manera: “Me ha parecido bueno el quadro de S. Andres colocado en su altar, y los del Descendimiento de la Cruz, y Santa Apolonia en los colaterales al mayor:…”

 

Al construirse el Camarín de la Virgen ( S. XVIII ), se retiró la segunda tabla de la izquierda de la predela del Altar Mayor, que posiblemente representara “La Flagelación”, para practicar la subida al dicho camarín; en su lugar se aprovechó esta tabla del “descendimiento”, procedente del Altar de los Altamirano.

En 1862 se traslada la tabla del Canónigo D. Gonzalo Blázquez a este sepulcro, como aparece en el Acta de las nuevas aras consagradas, firmada por D. Gregorio Ildefonso Cidoncha:

 

“… coloque las S.tas Reliquias en todas las Aras…; y en los dedicados á la Anunciación y Concepción de Nuestra Señora q.e estan á los lados del altar mayor,…”

 

En este sepulcro de los Altamirano sigue hoy esta tabla, que, como ya dije anteriormente, fue restaurada en el verano de 1998.

Se trata de un sepulcro parietal renacentista con el escudo de los ALTAMIRANO ( en campo de plata, diez roeles de azur puestos en tres palos de tres, cuatro y tres; bordura de gules, cargada con ocho aspas de plata), oval, sobre artístico pergamino, timbrado por yelmo afrontado, airón y lambrequines, policromado todo el conjunto. Una inscripción repintada sobre la antigua, dice: “RENOVOSE SIENDO EL ACTUAL POSEEDOR DE LA S. (= SEPULTURA) DON JUAN JOSE DE SOTO ALTAMIRANO, EN 2 DE DIC. DE MDCCIX”.

 

Con el sepulcro de los Altamirano finalizamos el recorrido por todos los altares históricos que tuvo Santa María La Mayor. Continuamos con la Sacristía, también ornada con retablos y cuadros a lo largo de su historia.

 

 

 

15. SACRISTÍA.

 

Varios retablos, tablas y cuadros aparecen documentados en la sacristía de Santa María a lo largo del tiempo. Vamos a exponerlos cronológicamente:

 

A. SIGLO XVI

 

Las primeras referencias aparecen en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ) :

 

“Una tabla pequeña portatil donde esta pintado un descendimjº (= Descendimiento) con un crucifixo encima de pinzel”.

 

Se trata de un altar portatil para decir misa fuera de la iglesia. El “Inventario de 1595” nos aclara que se encontraba guardada en la sacristía:

 

“Una tabla pequeña portatil dondesta pintado un desçencimj.to con un crucifixo ençima de pinzel questa enla sacristia”.

“Otro retablo qesta en la sacristia en questan pintados nra. señora y san pedro y san pablo”.

 

“Otro tablero mediano questa en la ssacristia en questa pintado san xpoval. (=Cristobal)”.

 

En 1586 se retiró la tabla central de la predela del Retablo Mayor, la cual representaba “La Crucifixión”, pues en su lugar se ubicó la custodia o manifestador tallada por el famoso escultor Juanes de la Fuente ( de la cual trataremos exahustivamente en el capítulo dedicado a la Escultura), y el sagrario nuevo, por motivo de los decretos del Concilio de Trento. Los retablos anteriores a estos decretos se modificaron, consecuencia del mayor culto rendido a la Eucaristía, en contra de la Reforma Protestante.

Esta tabla fue trasladada, primeramente, a la capilla de Santa Ana, e, inmediatamente, a la sacristía. Así aparece en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ):

 

“Una tabla que se quito del retablo del altar donde se pusso el sagrario nuevo questa en el altar de Sta. Ana.

Esta Encima del vestuario En la sacristía.”.

 

En el “Inventario de 1595” se describe de esta forma:

“Otro Retablo de pinzel ondesta Un cruçifixo que se quito del rretablo del altar mayor para poner la custodia nueva questa ençima del caxon del vestuario Enla sacristia”.

 

 

B. SIGLO XVII

 

En las “Cuentas desde Junio de 1696 a Junio de 1697”, al folio 48 del “Libro IV de Fábrica” (1691-1729 ) aparece la ejecución de un retablo para la sacristía:

 

Ytt se le hacen buenos Docientos Rs. que pago a Antonio de Roman pintor por pintar tres Cajas y un Retablo de S.n Ger.mo (= Jerónimo) que todo Sta en la sacristia.”

 

Dos cuadros se pintan a finales del siglo XVII para la sacristía. Así se refleja en las “Cuentas desde fin de junio de 1698 hasta fin de diciembre del 1699; rendidas el 2 de marzo de 1700”, al folio 107 del “Libro VI de Fábrica” ( 1691-1729 ):

 

Mas se le pasan en q.ta (= cuenta) quinientos y zinq.ta (= cincuenta) que costaron dos Cuadros grandes questan puestos en la Sacristia de dha Yglesia en loss bestuarios Uno dela zena y otro dela asumpzion de nuestra señora consto de declarazion de  dho. Maiordomo y Valen——————————————————————————————— 18.700——–”.

 

 

C. SIGLO XVIII

 

En el siglo XVIII se realizaron dos amplios, similares y prolijos inventarios de los “Ornamentos y alaxas de la Yglesia parrochial de S.ra S.ta Maria lam.or”, el primero fechado el 5 de Septiembre de 1729 y el segundo el 20 de Septiembre de 1743.

En los dos aparecen documentados los dos cuadros de la Cena y de la Asunción realizadoss a finales del siglo XVII, referidos anteriormente:

 

Inventario 1729 :

 

“Otro quadro de a quatro Baras de largo y tres de ancho con corta diferencia en q. esta pintado el Colegio Apostólico, y la noche de la cena”.

 

“otro quadro grande de tres baras de la Asump.on de nra. Señora”.

 

Inventario 1743 :

 

“otro quadro grande como de quatro varas de Ancho en que esta pintado el colegio Apostolico en la noche de la zena”.

 

“Otro Como de tres varas, de la Asumpción de N.ra S.ra

 

Entre 1757  y 1759 se realizaron composturas en los cuadros de la sacristía; así aparece en las “Cuentas desde henero de 1757”, rendidas el 31 de Agosto de 1759, al folio 33 del “Libro VI de Fábrica” ( 1756-1773 ):

 

 

“Ytten es Datta Dozientos y quarenta rr.s que valen ôcho mill ziento y sesenta mrs. pagados â Antonio Lindo, pintor por las Composturass de los quadros de la sachristia de dha. Yglesia consta se su Rezivo ——————————————————————————————————8.160——–”.

 

 

 

16. ESCULTURA.

 

 

16.1 ESCULTURA DE NUESTRA SEÑORA ( Desaparecida; entrada, sobre el                                                                                                            cepo).

 

La primera escultura documentada en los Libros de Fábrica de Santa María es una imagen pequeña de la Virgen que se encontraba a la entrada de la iglesia. Aparece en un “Mandato” de las  “Cuentas rendidas el 26 de Abril de 1566”, al folio 55 v. del “Libro I de Fábrica” ( 1559-1583 ):

 

“q. (= que) se refresque la pintura dela ymagen de nra. Sª qsta (= que está) a la entrada de la puerta en el cepo en su caxa”.

 

Esta misma escultura aparece documentada en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582):

 

“Una imagen de nra. señora de bulto con su niño en braços mediana y su caxa de madera todo pintado y dorado qesta ençima del cepo.”

 

Era una imagen vestida, así aparece en este mismo inventario; como ejemplo expongo un manto:

 

“Un manto de tafetan azul con rribete de tiºpelo (= terciopelo) azul que sirve ala ymagen Pequeña questa sobre el cepo”.

 

El “Inventario de 1595” la describe así:

 

“Una ymagen de nra. Sª de bulto con su niño En braços mediana questa metida en una caxa de madera pintada y dorada Ençima del cepo”.

 

 

 

16.2 NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN ( Antigua, desaparecida ).

 

En la descripción del Retablo Mayor que aparece en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582 ) se describe, por primera vez, esta imagen,  la cual desapareció en la Invasión Francesa. El “Inventario de 1595” la describe de la misma forma:

 

“Un retablo bueno en el altar mayor dorado y pintado de pinzel de quatro ordenes en lo alto y siete en ancho con su capitel dorado y una ymagen de nra. sñora de bulto grande enel medio pintada y dorada con su niño Jesús de bulto y con su guardapolvo pintado y estrellado.”

 

Esta imagen era ya de vestir en el siglo XVI, pues aparecen inventariadas vestiduras suyas en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582), bajo el epígrafe “Atavios de ymagenes”, en el folio 328 del “Libro I de Fábrica” ( 1559-1583 ); vemos algunos ejemplos:

 

“Una camisa de olanda buena labrada con hilo de oro con ocho cordones de cada pte. (=parte) del pecho y dos a la división en medio con ocho botones para cerralla de hilo de oro y seda colorada y a las espaldas otras treze cordones de la dha. lavor mas pequeñas y las mangas azubonadas con unos rramos grandes de oro a lo largo”.

 

“Una camisa del niño Jesus de olanda con su gorjal guarnecida la polainilla con un hilo               de oro”.

 

“Una delantera de nra. S.ª de Raso Encarnado picado guarnesida con dos guarniciones                de hilo de oro y plata y tres ribetes de tiºpelo (= terciopelo) blanco cortado a ferrada                   En tafetan blanco”.

 

 

16.3 SILLERÍA DE CORO ( Desaparecida ).

 

Una magnífica sillería de coro tuvo Santa María, de nogal y diecisiete asientos, destrozada en la Invasión Francesa de 1809.

Así aparece documentado en el “Inventario de 1595”, bajo el epígrafe de “Cosas de Madera”:

 

“Un coro de madera de nogal y labrado con 17 sillas con sus veneras de los mismo”.

 

Hoy día sólo se conservan tres testeros en el vestuario de la sacristía, testigo de la gloria artística que gozó otrora la Parroquia de Santa María la Mayor de Trujillo.

 

 

 

16.4 SAGRARIO ANTIGUO.

 

Junto al Altar Mayor, en el lado del evangelio, se encontraba, hasta 1586, el sagrario antiguo en un edículo. Tras el Concilio de Trento, para dar mayor culto a la Eucaristía, y en contra de la Reforma Protestante, los sagrarios o tabernáculos se comenzaron a situar en el centro de los retablos, para lo cual se tuvieron que reformar. En Santa María se retiró la tabla central de la “Crucifixión” y se situó el sagrario, junto con el manifestador, en el medio. El sagrario antiguo, descrito en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582 ), se retiró de su emplazamiento y se descompuso, como nos advierte este mismo inventario:

 

“Un sagrario con sus puertas doradas y un capitel y un cristo de bulto encima del dicho capitel de bulto con dos ymagines de bulto sobre dos pilares de madera dorados la una de nra. señora y la ottra de San Juan evengelista y otras ymagines pequeñas en los dichos pilares de bulto con su guardapolvo viejo”.

 

Al margen aparece la siguiente frase: deshizose el año de 1586.

 

En el “Inventario de 1595” ya no aparece este sagrario antiguo, deshecho en 1586, como hemos visto.

16.5 ANDAS DEL SANTÍSIMO ( desaparecidas ).

 

La procesión del Corpus Christi siempre se ha celebrado, desde tiempo inmemorial, desde la parroquia madre Santa María la Mayor, hasta hoy día. Para esta celebración poseía unas andas descritas en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ) con estas literales palabras:

 

“Unas andas de madera todas doradas para el día del corpus cristi con su capitel dorado y cinco angeles de bulto pintados y dorados con quatro horquillas de descanso”.

 

En el inventario de 1595 aparece una nota marginal junto a la descripción que dice: no son servideras por estar viejas. No tengo noticia si se confeccionaron unas nuevas o fueron restauradas alguna vez.

 

 

16.6 CUSTODIA DE JUANES DE LA FUENTE.

 

Juanes de la Fuente era el escultor oficial del Ayuntamiento en 1583. Este escultor hizo varias obras de gran calidad en Trujillo, como el San Gregorio que se encontraba en el retablo de la capilla del Ayuntamiento Viejo. También, en 1583, perfeccionó la escultura granítica de Nuestra Señora de la Victoria, esculpida en 1531 por Diego Durán.

En Santa María confeccionó la custodia o manifestador que, bastante mutilada, podemos ver en el centro del Retablo Mayor, para el cual, como ya referimos antes, fue retirada la tabla de la “Crucifixión”, en 1586.

En los Libros de Fábrica de Santa María está documentada totalmente la obra de esta custodia o manifestador, la cual exponemos a continuación.

 

En la Visita General del año 1583, inscrita en el folio 292 v. del “Libro I de Fábrica” (1559-1583) se manda su confección:

 

“que se haga la custodia de madera que queda mandada hazer a Juanes entallador”.

 

A continuación van apareciendo todos los pagos fraccionandos que se iban librando a Juanes de la Fuente, he transcrito algunos pues son muchos, hasta el finiquito que aparece en el folio 65 del “Libro de Fábrica II” ( 1583-1625 ), en las Cuentas del 3 de Agosto de 1586:

 

“Cuentas de 1º de enero de 1583”, fol. 347 v.:

 

“mas di a joaness de la fuente entallador cincuenta Rs pª parte de pago de la Custodia questa haziendo pª la iglesia que mando hazer el Il. Senor Lldo. nabas con carta de pº (= pago) en mi legajo”.

 

“Cuentas noviembre 1583, fols. 13 v., 14 v., 19, 23v., 40 v., 40 v., 40 v., 40v. respectivamente:

 

“Pague a Joanes dela fuente entallador quinientos reales pª enparte de pº dela custodia de madera q haz pª El altar mayor ay carta de pago y mandamiº (= mandamiento)”.

 

“paque a aºl (= Alonso) mjm. (= Martín) un real y mº (= medio) dela saca de la escritura E fiança pª la custodia q haze Joanes Entallador”.

 

“Pague a Joanes de la fuente Entallador çiento y cinquenta reales pº (= por) Emparte de pago dela custodia de madera q haze pª la yglia (= iglesia) ay mandamº y carta de pago”.

 

“Pague a Joanes de la fuente Entallador cien Rs pª Emparte de pº de la custodia qhaze pº El altar estava mandado sele diesen ay carta de pago”.

 

“Custodia pª el sagrario.  Pague a los tasadorres dela dha. custodia dozis. (= doscientos) y dos Rs con los quatro Rs de los drºs (= derechos) del notº (= notario) q. an deser los ciento y un rs. ques la mitad a cuenta de juanes de la fuente q. los a de tomar a q.ta delo q. se le debe de la custodia q. montan seis mill y ocho çientos y sesenta y ocho mrs.”

 

“Pague a dho. Juº dela fuente pª En q.ta de pº dela dha. custodia otros treziºs (=trescientos) R.s los quales le di luego q. se tasa ay ca. de pº (= carta de pago)”.

 

“Pague al dho. Juº de la fuente cien duºs (= ducados) En Reales. ay mandamº y ca. de pº”.

 

“Pague al dho. Juº dela fuente pª Enp.te de pº de la dha custodia con lo demas ariba contenido otros cinq.ta Rs q le di antes q la acabase ay ca. de pº”.

 

“Gastos 3- agosto-1586”:

 

“q. pague a Juº de la fuente escultor en q.ta dela custodia q hizo alayglesia ochenta Rs en dos vezes dio carta de pº”.

 

“a juº de la fuente escultor en q.ta de la custodia sesenta duºs en Rs q. fueron los q. se cobraron del may.mo de S.t mjn (= mayordomo de San Martín) del emprestado ay carta de pº”.

 

( Al margen: finiquito de la custodia

 

hize q.ta con juº dela fuente escultor de la custodia q. hizo de madera pª la yglesia y pareçe q. contados todos los mrs. q. hasta oy 4 de abril de 1587 aºs  a Reçibo desta custodia se le Restaron deviendo treynta y quatro mjll y nove aºs (= ases) y ochenta y ocho mrs. los quales le pague en Sta maria xxvi (mil) xv mrs. q. le libre en aºl solano de resto de su alce. (= alcance) y vii (mil) d mrs. q. le libre en juº piçarro carvajal de la mda. (= manda) de doña clara y i (mil) cccc lxx iiii mrs. q. le di en dinero como pareçera por la qta. y carta de pº”.

 

El “Inventario de 1595” nos proporciona la siguiente jugosa descripción de esta custodia:

 

“Una custodia dorada y estofada muy rica questa En el altar mayor dondesta el Sant.mo (= Santísimo) sacram.to (= Sacramento) con sus Columnas y chapitel es de madera con quatro angeles de bulto pequeños encima dela linterna y un xpo. (= Cristo) debulto y otro Reçuçitado y encima dela ymagen de nra. Sª una jarra grande dorada”.

 

 

16.7 NUESTRA SEÑORA DE LA DULZURA ( Desaparecida ).

 

Bajo este título se encontraba una  imagen en la hornacina central del retablo de la capilla de Juan Pizarro. Así, como vimos anteriormente, aparece en el “Inventario Nuevo” (10-XII-1582 ):

 

“Otro retablo en la capilla de los pizarros donde estan pintadas nra. señora y sant juº baptista de pinzel y en una caxa una nra. señora de bulto con su niño Jesus grande y dorada”.

 


En los “Mandatos” que aparecen al final de las Cuentas de 1643, al folio 292 del “Libro I de Fábrica” ( 1559-1583 ), al referirse a esta capilla, la describe de la siguiente forma:

 

“en cuanto a la capilla de nra. sra. de la dulzura de que es Patron don Joan Piçarro dearagon del habito de calatraba= mando su mrd. se notifique a doña Ynes pizarro de Carvajal viuda de don franco de vargas y aragon del avito de Alcantara. Su madre y curadora de lo nezesario Para el Ornato del dho. altar como es frontal manteles y Candeleros =”

 

 

16.8 SANTA ANA ( Desaparecida ).

 

En la capilla de los Loisas está documentado el grupo escultórico de Santa Ana, La virgen y el Niño. Así aparece en el “Inventario Nuevo” ( 10-XII-1582 ) y en el “Inventario de 1595”:

 

“Una imagen de Sancta ana de bulto grande con nra. señora y su hijo en braços pintada y dorada en la capilla de los Loaysas”.

 

Esta imagen desapareció en la Invasión Francesa. Al altar que ocupaba desde el siglo XVI se trasladó el “Santísimo Cristo” en 1862, cuyo título actual es “Cristo del Perdón”, donde hoy perdura.

16.9 CALVARIO ( Desaparecido ).

 

 

En el siglo XVI se confeccionó un Calvario para el Retablo Mayor. Así aparece en los gastos de las “Cuentas del 3 de agosto de 1586”,al folio 64 v. del “Libro II de Fábrica” (1583-1625):

 

“a baltasar días por un calbario q. hizo al xpo. (= Cristo) y asentarlo con las ymagines en el Retablo y un registro q. hizo pª el organo doze Rs.”

 

Este calvario fue dorado y pintado al año siguiente:

 

“a jº Ximenez pintor seis Rs. con un doblon de a ocho aºs. (= ases) q. dio el S.r don alvaro altamirano pª dorar y pintar el xpo mª y St. juº de bulto pª poner ençima del Retablo- a 3 de abril de 1587 aºs. (= años)

 

No sé la suerte que correría este calvario, posiblemente retirado al componer el testero del Retablo Mayor en el siglo XVIII, de estilo Rococó, que hoy día podemos ver encima; empero jamás se vuelve a hablar sobre él en todos los  Libros de Fábrica de Santa María La Mayor.

 

 

16.10 SANTÍSIMO CRISTO ( Actual “Cristo del Perdón” ).

 

Esta escultura, cuya documentación hemos expuesto al tratar sobre su altar , se encuentra ubicado desde 1862 en la antigua Capilla de los Loaísas, ocupando el hueco donde estuvo la imágen de Santa Ana. Su altar original, cuyas trazas nos hacen reconocerlo del siglo XVII, pertenecía al Excelentísmo Señor Conde de Miranda.

Actualmente se procesiona en el traslado que se efectúa el Miércoles Santo desde Santa María hasta la iglesia de San Francisco. Su hermandad, cuyo título es “Hermandad del Cristo del Perdón y Nuestra Señora de la  Asunción”, ha sido reconstituida en 1985.

 

 

16.11 INMACULADA CONCEPCIÓN.

 

La única vez que  se habla de esta escultura en los Libros de Fábrica es en el Acta firmada por D. Gregorio Ildefonso Cidoncha el 4 de octubre de 1862, con motivo de la consagración de altares:

 

“… coloque las  S.tas Reliquias en todas las Aras de la misma; a saber, en la del Altar Mayor dedicado á la Asunción; y en los dedicados á la Anunciación y Concepción de Nuestra  Señora q.e estan á los lados del altar mayor,…”

 

El altar al que se refiere es el de Cervantes de Gaete, sepulcro al lado del evangelio, junto al Altar Mayor.

 

AntonioPonz se refiere a esta imágen en su “Viaje de España” con estas palabras:

 

“Me ha parecido bueno el quadro de S. Andres colocado en su altar, y los del Descendimiento de la Cruz, y de Santa Apolonia en los colaterales al mayor: asimismo tiene regularidad el altar de la Concepción”.

 

Por estas palabras podemos colegir que su retablo sería de gusto clasicista. No he podido localizar, aún, el lugar en que estuvo situado este altar que nombra Ponz, en el siglo XVIII.

 

 

16.12 NIÑO JESÚS.

 

En la sacristía de la iglesia de San Francisco se encuentra, actualmente, una escultura popular del Niño Jesús, de pie y con la bola del Mundo en la mano, en posición de bendecir. Es del siglo XVIII, del cual se tiene noticia documental por primera vez en el folio 231 del “Libro V de Fábrica” ( 1731-1755 ), en la “Cuentas de tres años cumplidos en fin de septiembre del pasado de 1754”. Se refiere a una compostura de la imagen, y es de este tenor:

 

“Yt. es Data tres mil y quatro cientos mrs. pagadoss a Juan de ôlivenza, por la compostura, que hizo, enel Niño Jesús de dha. Yglesia, consta de R.vo ————– 3.400—

 

Como ya expusimos al tratar de la capilla de Juan Pizarro, este Niño Jesús aparece documentado en 1862 en la hornacina central de su retablo, sustituyendo a la imagen de Nuestra Señora de la Dulzura que ocupaba este lugar desde el siglo XVI. En fotografías antiguas hemos visto esta escultura situada dentro del manifestador de Juanes de la Fuente.

 

 

16.13 SAN PEDRO DE LAS BOBADILLAS ( Desaparecido ).

 

La parroquia de Santa María tuvo en propiedad, hasta el 23 de junio de 1800, la dehesa llamada “ de las Bobadillas”, en cuyo lugar se hallaba una ermita dedicada a San Perdro bajo el título “de las Bobadillas”. Esta imagen aparece documentada en el “Libro VI de Fábrica” (1756-1774 ), en las “Cuentas de 1º de mayo de 1771 hasta fin de abril de 1772”, al folio 180 v.:

 

Ytt. es Datta ziento veinte rr.s vn. (= reales vellón) pagados ael mismo Juan Antonio ( Valiente ) por componer la imagen desan Pedro delas Bobadillas consta desu rezivo q.e se presenta”———————————————————————————————————-120—

 

Para mayor ilustración de este trabajo, en estas mismas cuentas aparece la desaparición de esta ermita, la cual fue mandada desmantelar; en cuyo interior también se veneraba el “Cristo de las Bobadillas”, del  cual no se sabe nada hasta el momento.

Hemos de suponer que estas dos imágenes se trasladarían a  Santa María, corriendo la misma nefasta suerte que las demás durante la Invasión Francesa.

 

( al  margen: Desmantelar la Hermita de S.n Pedro )

 

Ytt. es Datta Dos zientos diez y ôcho rr.s vn. que tubo de costo el desmantelar la hermita de s.n Pedro y acarrear la madera y tteja como consta de Rezivo deel Maestro, y de razon individual deeste May.mo————————————————————————————218—–

 

 

16.14 NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN ( S. XIX ).

 

Es tradición antigua que la imágen de Nuestra Señora de la Asunción que presidía el Altar Mayor fue escondida por los capellanes de Santa María unos días antes de la Invasión Francesa, y que aún está por descubrir. Sin embargo, si nos ceñimos al  archivo parroquial, en el “Libro X de Fábrica” (1852-1889) se dice al respecto literalmente en la “Relación de la imagen de la patrona, de que se hace mención en las cuentas precedentes ( Año 1882 )”, exhaustiva descripción de los pormenores de la adquisición de esta escultura y de la fiesta en su honor al situarse en el Retablo Mayor, lo siguiente:

 

“ Es tradición, que en la invasión francesa del presente siglo desapareció la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la iglesia de Santa María la Mayor de esta ciudad de Trujillo, llevándose las tropas del extranjero los preciosos vestidos de su uso, algunos de los cuales se pudieron rescatar.

Desde aquella fecha quedó el camarín del altar mayor sin imagen, cuya falta se suplió en el año mil ochocientos diecisiete, segun cuentan, por el Excmo. señor marqués de Santa Marta, que donó a esta iglesia un magnífico lienzo, que, representando el misterio de la Asunción de Nuestra Señora, sse colocó en el centro del retablo mayor desde lo alto del tabernáculo hasta cubrir el escudo final de aquél, por sus dimensiones, no sólo el camarín sino siete cuadros más del retablo.

En mil ochocientos ochenta y dos se trasladó este lienzo, y hoy est´colocado con su marco en la nave del baptisterio, frente a la ventana grande de mediodía, y puesta en el camarín una imagen de talla que representa dicho misterio, estando la Virgen Santísima sentada sobre una nube, subida por dos preciosos mancebos, circuida de rayos dorados, en que están fijos tres ángeles.

Este grupo de dos metros treinta centímetros de altura, por uno y doce de ancho, es obra del religiosísimo escultor de Valencia del Cid don Modesto Pastor, encargada por el infrascrito,

 

actual cura rector de esta iglesia, costeada con los fondos de fábrica, siendo su coste nueve mil reales.”    

                                                                     Dr.  Francisco Navarro

 

Actualmente sigue esta imagen presidiendo el Altar Mayor, cuyas policromías desentonan sobremaner y afean el magnífico Retablo Mayor de Fernando Gallego. Bueno sería, en momento oportuno, fuera sustituida por otra imagen más acorde con el lugar.

 

 

 

17. OTROS.

 

Algunas obras documentadas en los Inventarios y Cuentas no aparecen ubicadas en ningún lugar o altar, a las cuales dedicamos este capítulo.

 

– “Inventario de los Ornamentos y alaxas de la Yglessia Parrochial de S.ra S.ta Maria                                    lam.º” ( 5-Septiembre-1729 ) :

 

“Un quadro pequeño de la Beronica”.

“Quatro Quadros de Armas Reales de a dos baras”.

“Otro quadro de N.ro S.or Crucificado, pintura de Sevilla de A dos baras”.

“Dos laminas Una de N.ra S.ra de Guadalupe y la otra del  Archangel San                                        Miguel”.

“Un Quadro de dos varas con su marco dorado de San Juan ante portam                                           latinam”.

 

– “Inventario de los Ornamentos y alaxas de la Yglesia Parrochial  de S.ra S.ta Maria                                    lamº” ( 20-Septiembre-1743 ) :

 

“Un quadro pequeño de la Beronica”.

“Quatro Quadros de Armas reales de a dos varas”.

“Otro quadro de a dos Varas de N.ro S.or Crucificado”.

“Dos Laminas, Una de N.ra S.ra de Guadalupe y otra del Archanguel san                             Miguel”.

“otro con marco Dorado de S.n Juan Ante portam latinam”.

 

 

 

18. RELACIÓN CRONOLÓGICA DE PINTORES, DORADORES,                                                   ENTALLADORES Y ESCULTORES DOCUMENTADOS.

 

SIGLO XVI

 

1560- Diego Rodríguez ( Limpió el retablo Mayor ).

 

1560- Francisco de escobar ( entallador ).

 

1560- Pero Gutierrez ( entallador ).

 

1560- Muriel Solano ( pintor ).

 

1583- Juanes de la  Fuente ( escultor ).

 

1586- Juan Ximénez ( pintor y dorador ).

 

1586- Baltasar Díaz ( escultor ).

 

1586- Pedro Mata ( pintor, dorador y estofador ).

 

1586- Gabriel de Miranda ( pintor ).

 

 

SIGLO XVII

 

1604- Gabriel de Miranda ( el mismo que el anterior ).

 

1617- Marín de Prado ( pintor ).

 

1624- Francisco de Cárdenas ( dorador ).

 

1696- Antonio de Román ( pintor ).

 

SIGLO XVIII

 

1727- Francisco Jorge ( Portugués, pintor, limpió el Retablo Mayor ).

 

1727- Francisco Ximenez Moreno ( Pintor y dorador, retocó una tabla del Retablo                                                                                           Mayor ).

 

1734- Antonio Lindo ( pintor ).

 

1734- Francisco  ?    ( pintor ).

 

1734- Antonio Martín ( pintor ).

 

1754- Juan de Olivenza ( compuso el Niño Jesús ).

 

1765- Juan Antonio Valiente ( pintor ).

 

1770- Pedro Pérez Ochoa ( pintor y dorador ).

 

 

SIGLO XIX

 

1804- Andrés Ochoa ( pintor ).

 

1812- Agustín Trigo ( pintor y dorador ).

 

1814- Joaquín Llop ( pintor ).

 

1829- Vicente Piñedo ( pintor )

 

1882- Modesto Pastor ( escultor, Valencia ).

 

 

 

 

19. APÉNDICE DOCUMENTAL.

 

 

* “LIBRO I DE FÁBRICA” ( 1559-1583 ).

 

– “INVENTARIO NUEVO” ( 10-XII-1582 ).

 

Extracto sobre “Ymagines y Retablos”

 

 

“Un Retablo bueno en el altar mayor dorado y pintado de pinzel de quatro ordenes en lo alto y siete en ancho con su capitel dorado y una ymagen de nra. sñora de bulto grande enel medio pintada y dorada con su niño Jesús de bulto y con su guardapolvo ìntado y estrellado”.

 

-“Un sagrario con sus puertas doradas y un capitel y un cristo de bulto encima del dicho capitel de bulto con dos ymagines de bulto sobre dos pilares de madera dorados la una de nra. señora y la ottra de San Juan evangelista y otras ymagines pequeñas en los dichos pilares de bulto con su guardapolvo viejo ( al margen: deshizose el año de 1586 )”.

 

-“Un retablo pequeño junto ael altar M.or quees delos altamiranos enque esta pintado el desçendimº dela cruz”.

 

-“Yten otro rretablo junto ala sacristia enque estan pintadas las onze myll virgenes y san  lorenço y otros santos es de tres ordenes en ancho y largo con su  guardapolvo estrellado y pintado viejo”.

 

-“Otro rretablo en la capilla de los pizarros donde estan pintadas nra. señora y Sant juº baptista de pinzel y en una caxa una nra. señora de bulto con su niño Jesus grande y dorada”.

 

-“Una tabla pequeña portatil donde esta pintado un descendimº con un crucifixo encima de pinzel”.

 

-“Un rretablo por dorar y pintar enla capilla de pedro de Orellana- Dorose y pintose”.

 

-“Una imagen de Sancta ana de bulto grande con nra. señora y su hijo enbraços pintada y dorada en la capilla de los  loaysas”.

 

-“Un retablo de la salutación de nra. S.ra pintado de pinzel en la capilla del canonigo gonçalo blazquez”.

 

-“Otro rretablo de Sant leon y san lazaro en la capilla de pedro calderon altamirano con una varilla de hierro pª el guardapolvo”.

-“Otro rretablo de san gregorio de pinzel En la capilla de gonçalo de torres carvajal con su guardapolvo pintado”.

 

-“Otro rretablo En la capilla de don diº de vargas carvajal de tres hordenes pintado y muy viejo”.

 

-“Otro retablo qesta en la sacristia en questan pintados nra. señora y san pedro y san pablo”.

 

-“Otro tablero mediano questa en la sacristia en questa pintado san  xpoval”.

 

-“Una ymagen de nra. señora de bulto con su niño en brazos mediana y su caxa de madera todo pintado y dorado questa ençima del cepo”.

 

-“Unas andas de madera todas doradas para el día del corpus cristi con su capitel dorado y cinco angeles de bulto pintados y dorados con quatro horquillas de descanso”.

 

“Año de MDLXXXIII lo mismo”.

 

“Año 1585 lo mismo”.

 

-“Una tabla que se quito del retablo del altar donde se puso el sagrario nuevo questa en el altar de S.ta Ana

Esta Encima del vestuario En la sacristia”.

 

-“Un retablo dorado de S.ta Polonia En la capilla del licenciado cervantes En el sitio dondestava el Santissimo Sacramento”.

 

 

 

* “LIBRO DE LAS RENTAS Y ESCRIPTURAS DE LA YGLESIA DE NRA.                                 SEÑORA SANTA MARIA DE LA CIUDAD DE TRUGILLO. AÑO DE 1595.”

 

-“Plata y ornamentos y los demas bienes muebles que tiene esta yglesia de santa maria                  la mayor que se ponen Por ynventario en la manera siguiente:-”.

 

Extracto sobre “Ymagines y Retablos :

 

– “Un Retablo bueno en el altar mjr dorado y Pintado de pinzel de quatro ordenes en lo alto y siete en ancho con su chapitel dorado y una ymagen de nra. Sª de bulto grande enelmº Pintada y dorada con su niño jesus de bulto y con su guardapolvo pintado y estrellado”.

 

– “Un Retablo Pequeño dela ymagen de Santa polonia questa En la capilla del lic.do cervantes de gaete dondestava el sagrario de pinzel y dorado con su guardapolvo de anjeo con su escudo y estrellado”.

 

– “Otro Retablo pequeño al otro lado del altar mayor ques delos altamjranos Enquesta pintado y dorado el desçendim.to de la Cruz con su guardapolvo y escudo y estrellas”.

 

– “ Otro Retablo junto a la sachristia Enquestan pintadas las onze myll virgenes san lazº y otros S.tos es de tres ordenes En ancho y largo”.

 

– “Otro Retablo en la capilla de los piçarros dondestan Una ymagen de bulto de nra. Sª Con su niño jesus y a los lados Sant juº babtista y evanjelista de pinzel”.

 

– “Una tabla pequeña portatil dondesta pintado un desçencimj.to con un crucifixo ençima de pinzel questa enla sacristia”.

 

– “Otro Retablo pintado y dorado de pinzel en la capilla de pº de orellana dondesta la imajen de santo anton y otras ymagines”.

 

– “Una ymagen de santa ana y nra. Sª con su hijo Enbraços de bulto pintada y dorada En la capilla de los loaisas”.

 

– “Un Retablo de la salutaçion de nra. Sª pintado de pinzel enel arco del caniº gonçalo blazquez”.

 

– Otro rretablo de san leon y sant lazaro En la capilla de pº calderon altamirº con una varilla de hierro para el guardapolvo”.

 

– “Otro Retablo de sant gregº de pinzel en la capilla de gº de torres carvajal con su guardapolvo pintado”.

 

– “Otro Retablo en la capilla de don diego de vargas carvajal de tres ordenes pintado muy viejo”.

 

– “Otro rretablo questan pintados nra. Sª y Sant Pº y Sant pablo En un altar En la sacristia viejo”.

 

– “Otro tablero mediano questa enla sacristia En questa pintado sant xpoval”.

 

– “Otro Retablo de pinzel ondesta Un cruçifixo que se quito del rretablo del altar mayor para poner la custodia nueva questa ençima del caxon del vestuario Enla sacristia”.

 

– “Una ymagen de nra. Sª de bulto con su niño En braços mediana questa metida en una caxa de madera pintada y dorada Ençima del cepo”.

 

– “Unas andas de madera doradas para el dia de corpus xpi con su chapitel dorado y çinco angeles de bulto pintados y dorados con quatro horquillas de descanso”.

 

– “Una custodia dorada y estofada muy rica questa En el altar mayor dondesta el Sant.mo sacram.to con sus Columnas y chapitel es de madera con quatro angeles de bulto pequeños encima dela linterna y un xpo debulto y otro Reçuçitado y encima dela ymagen de nra. Sª una jarra grande dorada”.

 

– “Un Relicario de madera quadrado con su pie dorado y estofado con una vidriera que cubre las santas Reliquias con sus Rotulos que dio a esta yglesia El dotor dela parra cura propio della quelo traxo de Roma Por dorar y lo doro la yglesia a su costa año de 1595”.

 

– “Esta todo/ onze de julio de 99 visitando el vicº (= vicario)”.

 

– “Un rretablo Pequeño de talla con la ymaxen de san geronimo dorado con su cortina azul que dio a la yglesia doña Catª de chaves Ermana de Gº Casco de alvarado”.

 

 

Extracto sobre “cosas de madera” :

 

– “Un coro de madera de nogal bueno y labrado con 17 sillas con sus veneras ençima de los mismo”.

 

 

 

* “LIBRO DE YNVENTARIO Y RENTAS DE LA YGLESIA PARROQ.l DE  S.r S.ta                      MARÍA”.

 

– “Inventario de los Ornamentos y alaxas de la Yglesia Parrochial de S.ra S.ta                                  Maria lamº” ( 5-Septiembre-1729 ).

 

    Extracto sobre “=Candeleros y Quadros=” :

 

-“Un quadro pequeño de la Beronica”.

 

-“Quatro Quadros de Armas Reales de a dos baras”.

 

-“Otro quadro de N.ro S.or Crucificado, pintura de Sevilla de A dos baras”.

 

-“Otro quadro de a quatro Baras de largo y tres de ancho con corta diferencia en                           q. esta pintado el Colegio Apostólico, y la noche de la cena”.

 

-“otro quadro grande de tres baras de la  Asump.on de nra. Señora”.

 

-“Dos laminas Una de N.ra S.ra de Guadalupe y la otra del Archangel San                                       Miguel”.

 

-“Un Quadro de dos  varas con su marco dorado de San Juan ante portam                                      latinam”.

 

 

 

 

 

– “Inventario de los Ornamentos y alaxas de la Yglesia Parrochial de S.ra S.ta                                  Maria lamº” ( 20-Septiembre-1743 ).

 

    Extracto sobre “=Candeleros y Quadros=” :

 

-“Un quadro pequeño de la Beronica”.

 

-“Quatro Quadros de Armas Reales de a dos varas”.

 

-“otro quadro de a dos varas de N.ro S.or Crucificado”.

 

-“Otro quadro grande como de quatro varas de Ancho en que esta pintado el                                  colegio Apostólico en la noche de la Zena”.

 

-“Otro Como de tres varas, de la Asumpción de N.ra S.ra”.

 

-“Dos   laminas, Una de N.ra S.ra de Guadalupe y otra del Archangel san                                        Miguel”.

 

-“otro con marco Dorado de S.n Juan Ante portam latinam”.

 

 

* “LIBRO  VI DE FÁBRICA” ( 1731-1756).

 

– “Imbentario ( 8-Henero-1756 ).

 

    Extracto de relación de altares :

 

– “Altar de S. Andrés”

– “Altar de Altamiranos”

– “Altar de Santa Apolonia”

– “Altar de los Pizarros”

– “S.n Antón”

– “S.ra S.ta Ana”

– “S.n Leon”

– “S.n Gregorio”

– “S.ta Catalina”

– “Ss.mo Christo”

– “Cap.lla delos vargas”

 

 

– Relación de los Libros de Fábrica :

 

LIBRO DE FÁBRICA I          ( 1559-1583 )

 

LIBRO DE FÁBRICA II         ( 1583-1625 )

 

LIBRO DE FÁBRICA III        ( 1629-1692 )

 

LIBRO DE FÁBRICA IV        ( 1691-1729 )

 

LIBRO DE FÁBRICA V          ( 1731-1755 )

 

LIBRO DE FÁBRICA VI         ( 1756-1773 )

 

LIBRO DE FÁBRICA VII        ( 1774-1793 )

 

LIBRO DE FÁBRICA VIII       ( 1794-1823 )

LIBRO DE FÁBRICA IX          ( 1823-1868 )

 

LIBRO DE FÁBRICA X            ( 1852-1889 )

 

LIBRO DE FÁBRICA XI           ( 1889-1965 )

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

Alvarado Cordero P., Trujillo. Guía Monumental y Heráldica, María Maestre Editorial, Cáceres, 1996.

 

Naranjo Alonso C., Trujillo, Sus Hijos y Monumentos, IIIª Edición, Espasa Calpe S.A., Madrid, 1983.

 

Ponz A., Viage de España, facsímil tiutlado Viajar por Extremadura I, Tomo 3º, Universitas Editorial, Salamanca, 1983.

 

Solís Rodríguez C., Luis de Morales, Badajoz, 1999.

 

Tena Fernández J., Trujillo Histórico y Monumental, Iª Edición, Artes Gráficas Alicante, Alicante, 1967.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE

                      

                                                                                                                                          PÁG        

                            

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS     …………………………………………………………………           I

 

INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-ARTÍSTICA     ……………………………………………          I

 

  1. ALTAR MAYOR ( RETABLO DE FERNANDO GALLEGO )     ………………..      IV

  2. SEPULCRO DE HERNANDO CERVANTES Y LEONOR DE GAETE     ……      VI

  3. CAPILLA DE JUAN PIZARRO Y JUANA DE HINOJOSA     ……………………      VII

  4. ALTAR DE DIEGO GARCÍA DE ORELLANA      …………………………………….    VIII

  5. CAPILLA DE JUAN DE VARGAS     ………………………………………………………       IX

  6. BAPTISTERIO     ………………………………………………………………………………….         X

  7. ALTAR DEL SANTÍSIMO CRISTO ( CONDE DE MIRANDA )     …………….        X

  8. ALTAR DE SANTA CATALINA     …………………………………………………………      XII

  9. ALTAR DE LOS TORRE      ……………………………………………………………………      XII

10. ALTAR DE PEDRO CALDERÓN ALTAMIRANO     ………………………………..    XIII

11. SEPULCRO DEL CANÓNIGO GONZALO BLÁZQUEZ     ……………………….     XIII

12. CAPILLA DE LOS LOAÍSAS ( SANTA ANA )     …………………………………….     XIV

13. CAPILLA DE LOS BARRANTE     ………………………………………………………….     XIV

14. SEPULCRO DE HERNANDO ALONSO ALTAMIRANO     ……………………..       XV

15. SACRISTÍA     ………………………………………………………………………………………      XVI

 

16. ESCULTURA     ……………………………………………………………………………………    XVIII

 

17. OTROS     ……………………………………………………………………………………………      XXV

 

18. RELACIÓN CRONOLÓGICA DE PINTORES Y ESCULTORES     ………….     XXVI

 

19. APÉNDICE DOCUMENTAL     …………………………………………………………….   XXVIII

 

BIBLIOGRAFÍA      …………………………………………………………………………………..    XXXIII

 

 

 



 

 

TRUJIILLO,   5 DE AGOSTO DEL AÑO  2000

 

“AÑO DEL GRAN JUBILEO”

 

FESTIVIDAD DE LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA LA MAYOR

 

A. M. D. G.