Oct 012010
 

 Manuel Rubio Andrada y Francisco Javier Rubio Muñoz

 1.  INTRODUCCIÓN

Trujillo ofrece varios monumentos románicos bien definidos junto a otros que han sufrido una vigorosa transformación. En el primer grupo incluimos una de las torres de la iglesia parroquial de Santa María la Mayor; la correspondiente de la iglesia de Santiago y el exterior de su ábside; las ruinas de la iglesia de la Vera Cruz; la ermita de “La Coronada”; la planta y exterior de la iglesia de San Andrés y quizás la ermita de San Pablo, recientemente modificada, en el castillo. En el otro conjunto se han conservado elementos que corresponden a pequeñas partes de conjuntos arquitectónicos, de mayor entidad, bien definidos, principalmente son las iglesias de San Martín de Tours y en las ya citadas de Santiago y Sta María.

En nuestro trabajo nos hemos definido por la torre pequeña de la iglesia de Sta María la Mayor (Lám 1).

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 Lám. 1. La torre románica de Sta María.

 2. ANTECEDENTES

No hay ningún estudio dedicado exclusivamente a nuestra torre románica, a pesar de su grandiosidad y elegancia. Los nombres de Torre Julia, Torre Juliana, Torre Trajana y quizás algún otro, la han denominado de manera un tanto disparatada basados en datos a los que el/los “historiadores” del momento ha atribuido unos contenidos inapropiados.

Entre los eruditos que se han encargado de describir los diversos rincones de Trujillo destacamos primeramente a Clodoaldo Naranjo y a Juan Tena; ambos han pasado sin observar con detenimiento los detalles que en su tiempo ofrecía (estaba desmochada en los cuerpos 3º y 4º). Tampoco su inclinación natural hacia la Historia se detuvo en curiosear su pasado (Naranjo 1929, 569; Tena 1968, 495) .

Hemos de llegar a 1987 para encontrar un curioso estudio sobre el mismo en el apartado que Francisco Javier Pizarro Gómez la dedica (Pizarro 1987, 170

– 211). Nos describe con interés y profundidad la historia general de su ruina, sobre todo en el s. XIX. El citado autor emite en su final un juicio de valor negativo sobre su restauración, demasiado rotundo a nuestro juicio.

Consideramos muy semejante una parte del trabajo realizado por José Antonio Ramos sobre Sta María (Ramos 1990). En otra parte intenta desechar los falsos nombres con la que ha sido bautizada. Hace un ligerísimo esbozo sobre su parte artística que resulta demasiado corto (Ramos 1990).

Tanto Pizarro como Ramos dejan escapar su descripción artística, cuestión que con este trabajo intentamos completar.

3. DESCRIPCIÓN

3.1.  Planta y alzado

Esta torre se sitúa adosada exteriormente en el ángulo NE de la iglesia. Por ello no podemos afirmar que su planta sea cuadrada ni siquiera que sea rectangular. El lado norte mide 8,38 m, el este 7,23 m, los correspondientes al lado oeste y sur no permiten una medición exacta por estar adosada la esquina al templo por lo tanto su medida nos es desconocida aunque aparenta similitud con los lados opuestos. La altura ronda los 25 – 26 m1 y el volumen corresponde a un prisma. Estas irregularidades están presentes en numerosos monumentos románicos recordemos que el claustro de Santo Domingo de Silos mide el lado mayor 33,12 m y el menor 30 m ofreciendo 16 y 14 arcos respectivamente.

La disposición de los lados de nuestra torre coinciden con los puntos cardinales ya que el lado este, que hace de eje N-S, presenta una declinación de unos 10º – 15º con respecto al N magnético que marca la brújula.

Toda se realizó en granito y se distinguen en ella cuatro cuerpos, la base del inferior desciende paulatinamente de nivel por los lados norte, este y sur adaptándose externamente al declive del terreno  entre 3 y 4 m.

El cuerpo inferior es de mampostería escasamente empleada en el románico, empleándose también ripios y tierra arenosa fortalecida con granos de cal; presenta buenos sillares en las esquinas. En este cuerpo se abren tres pequeños vanos en lo lados sur, este y norte.

Cambió la factura de los materiales en los tres cuerpos superiores que fueron construidos con sillares bien escuadrados. Estos se encuentran separados por impostas formadas con una sencilla moldura rectangular en la parte superior y cóncava en la inferior –caveto o nacela-. Solamente la imposta que remata la parte superior del primer cuerpo –el primitivo- presenta en toda su longitud una ligera acanaladura, a veces perdida, de la que carecen las demás.

En los tres cuerpos superiores se abren vanos decorados con elegancia y ocupan centralmente la parte inferior excepto en el lado norte que se construyeron desviados al oeste; este hecho se repite en la torre románica de la catedral de Plasencia normalmente ocultaban la subida de escaleras ¿Fue éste un motivo importante del derrumbe por descompensación de las fuerzas precisamente en el lugar del derrumbe? A nuestro juicio sí.

Las esquinas de estos tres cuerpos se remataron con baquetones -esbeltas columnillas- embutidos; se alzan sobre los sillares correspondientes a modo de pequeñas basas y fueron rematados en la parte superior del segundo y cuarto cuerpo por sencillos capiteles todos ellos de escaso relieve y motivos vegetales o geométrico e incluso uno de contenido deportivo; son producto de la reconstrucción de 1972.

Cada uno de los vanos del segundo cuerpo se realizó con dos arcos de medio punto concéntricos, uno exterior y otro más pequeño, huidizo hacia el interior.

Para decorar estos vanos se elevaron sencillos fustes sobre dos basas pris- máticas, una en cada lateral, los fustes se remataron con capiteles románicos de aceptable factura.

Sobre estos van sencillas impostas rectangulares que, desde el interior se prolongan lateralmente en el exterior un par de decímetros más allá de los capiteles.

Sobre las impostas se elevaron los arcos; el interior más pequeño, carece de elementos decorativos y el del exterior lo acompaña una moldura formada principalmente por un llamativo baquetón cilíndrico en la parte inferior y superior a él transcurre un listel – forma rectangular- aunque de sección ligeramente menor, además muy cerca de su intersección presenta en todo su recorrido una tenue incisión longitudinal en V.

Los vanos de los dos cuerpos superiores fueron realizados de forma diferente. En el tercero se dispusieron en cada lado dos arcos pequeños de medio punto algo huidizos al interior; van sobre tres pares de columnillas de fustes cilíndricos con basas menos rústicas que las del segundo cuerpo y capiteles que a veces se repiten; su decoración es, menos llamativa y vistosa, pero por lo general repiten modelos vegetales o geométricos propios del románico otras se alejan demasiado del mismo; sobre ellos hay cortos cimacios y encima de estos se extiende la imposta. Cerca de los extremos de éstas se alzan en cada lado un arco externo, también de medio punto, está formado por una moldura parecida a la del segundo cuerpo: la forman un llamativo baquetón en la parte inferior y superiormente se acompañó de listel, la forma rectangular es de menor sección. El espacio entre éste y los arcos inferiores que le sirven de base se cegó con sillares; aprovechando estas superficies, en los lados norte y este se colocaron tres mascarones –rostros- de estilos diversos. Esta composición triangular formada a base de arcos de medio punto comunica una originalidad y elegancia singular sobre todo al cuarto cuerpo.

Los elementos decorativos que estamos tratando se repitieron en el cuerpo superior; aquí la moldura cilíndrica exterior del arco central se ve adosada en su parte superior por un bien marcado listel o forma rectangular con una potente incisión en V en su centro. Bajo ellos el mismo espacio cegado con sillares hasta alcanzar la parte superior de tres arquitos apoyados ahora en cuatro pares de columnillas semejantes (Lám 45).

4. LA DECORACIÓN DE LAS CUATRO ARISTAS EXTERIORES

La esquina NE presenta en la parte superior un capitel que ofrece centralmente un octógono e inscrito en él hay ocho hojas formando svástica. En ambos lados se completó con una ornamentación compuesta por formas de toscas ramas y hojas, de apariencia muy simples.

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Láms. 2 y 3. Capiteles superior e inferior de la esquina NE.

El del segundo cuerpo de este mismo esquinazo presenta un tema geométrico floral de ocho pétalos radiales inscritos en una circunferencia; se completó en ambos lados con tres formas circulares iguales (Lám 2 y 3).

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Láms. 4 y 5. Capiteles superior e inferior de la esquina NO.

En la esquina NO el capitel superior tiene mayor relieve en su grabado, corresponde a un club de fútbol muy querido por algunos aficionados locales, y sin duda el club de “los amores” de la mayoría de los canteros que acometieron la restauración: el Atlético de Bilbao. A ambos lados del escudo se dispusieron de forma triangular tres círculos, de estos el superior es de diámetro algo mayor.

El correspondiente al segundo cuerpo se decoró con nueve motivos foliares lanceolados y lobulados en sus bordes, se situaron verticalmente; de ellos hay siete que tienden a ocupar todo el espacio y dos, más pequeños, se situaron inferiormente a ambos lados de la primera hoja por la derecha (Lám 4 y 5).

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Láms. 6 y 7. Capiteles superior e inferior de la esquina SO.

El capitel superior de la columnilla SO tiene diversos temas: en el centro ofrece un motivo floral de cuatro pétalos. Entre sus espacios se dispusieron líneas curvas angulares de abertura exterior y se completo en ambos lados por otros dos temas semejantes aunque ahora de cinco pétalos.

El correspondiente al segundo cuerpo, debido a la disposición de la torre con respecto a la nave, solamente nos ha permitido observar su parte izquierda. Lo componen dos formas abastonadas, enfrentadas, con el puño hacia el exterior; en la parte superior del pequeño espacio que dejan entre ellas se trazaron unas líneas curvas palmeriformes con dos trazos curvos en la parte izquierda y tres en la derecha. Inferiormente se trazaron sendas horizontales a ambos lados de las formas de bastón. La parte derecha ofrece unos relieves triangulares con su contorno en zig-zag; entre ellos dejan un espacio en la parte superior que se ocupó con una forma circular (Lám 6 y 7).

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Láms. 8 y 9. Capiteles superior e inferior de la esquina SE.

La esquina del SE tiene en su cuerpo superior un capitel que ofrece todo él unos relieves de tendencia triangular limitados por líneas onduladas.

El correspondiente al segundo cuerpo tiene realizados tres sencillos arbolitos. Sus troncos son dos líneas simétricas cóncavas, muy próximas en la parte superior, las copas formadas por círculos. En la parte inferior, entre los árboles, se ocupó con una forma de concha o amplia hoja; situada con el pedúnculo en la parte inferior, sus correspondientes nervios la dividen en cinco partes; tiene el borde superior lobulado (Lám 8 y 9).

5. LA DECORACIÓN DE LA CORNISA

La cubierta, a cuatro aguas, va sobre cornisa rectangular con la arista inferior de la base fuertemente truncada; toda ella se apoya en canecillos muy sencillos, doce por cada lado, alternan los de forma rectangular con sencillos mascarones -rostro-, escudos etc en los 1, 4, 6, 7, 9 y 12 de cada lado; en ocasiones se incorporó una larga barbilla poco apropiada a este tipo de esculturas.

6. LA DECORACIÓN DE LOS VANOS6.1.  La decoración de los vanos de la parte este

Primer cuerpo

El lado este tiene una abertura cerca de la esquina NE, elevada unos metros sobre el nivel del vano correspondiente del lado sur. En esta ocasión es cuadrado, de unos 40 – 50 cm de lado; se decoró con un bello rosetón de granito que muestra una celosía formada por un cuadrado con una circunferencia inscritas; dentro de ésta se trazó una cruz griega con brazos circulares. Todo este bello ventanal fue logrado con un relieve profundo y es un buen ejemplo del estilo gótico (Lám 10).

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Lám. 10. Decoración del vano del 1º cuerpo de la parte este.

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Láms. 11 y 12. Capiteles de la izquierda y derecha del segundo cuerpo del este.

Segundo cuerpo

Los capiteles que decoran los vanos no se labraron de forma independiente al muro de sillería sino que se dispusieron sillares de mayor volumen por su longitud encajándose sobre las columnas; en el saliente de ellos se realizaron las formas y los diversos temas, es una técnica presente en numerosas iglesias románicas. La parte inferior del capitel está limitada por un collarino que da paso al fuste de la columnilla.

Aunque los capiteles tienden a presentar un volumen cilíndrico éste se organizó como si se tratara de un tronco de pirámide con la base pequeña hacia la parte inferior. De indicarnos este proyecto se encarga una pequeña moldura en ángulo recto que ocupa la esquina superior de la arista central (en algunos capiteles está invadida por el tema); pasados unos 10 cm esta moldura desaparece para reaparecer unos centímetros en ambos extremos. De esta manera el espacio a trabajar fue dispuesto en tres partes: generalmente hay dos temas en los laterales y uno, que les relaciona, ocupa la “arista” central.

Si comenzamos por el lado este, el segundo cuerpo presenta en el capitel de la izquierda (Lám 11) tres figuras adosadas distribuidas de la forma mencionada. Hacia la izquierda se prolonga una forma husiforme gruesa acabada en aleta caudal; inferiormente ya hacia su parte central hay dos fuertes extremidades inferiores de ave.

Hacia la derecha se observa otra forma husiforme , más doblada y esbelta, que puede corresponder a un gran ofidio o serpiente.

Un rostro humano, remata ambos animales en el centro. Destacan sus grandes ojos en órbitas exageradas; bajo ellos una gran incisión, arqueada infe- riormente de parte a parte, indica la boca y en su contorno inferior muestra un perfil dentado de 10 ó 12 agudas piezas; muestra también un tremendo “chinchón” en la parte superior derecha de su cabeza que parece rapada; no se observa mentón ni cuello.

Se trata de una sirena, según la concepción clásica, aunque muy evolucionada en el medievo.

El capitel de la derecha de este vano (Lám 12) muestra una distribución semejante aunque su ángulo central carece de moldura superior por estar ocupado por el rostro del personaje central. Éste presenta un cabello liso peinado a ambos lados de la cabeza; bien señalada la prominente nariz y los ojos; marcada está su boca y bien señalado el cuello. En la parte izquierda, su mano derecha está en parte flexionada y parece cobijar, quizás da de comer, a la cabeza de un ave de gran porte; sus alas en reposo, se extienden por la parte superior derecha, bajo ella hay una fuerte pata con un muslo bien marcado; este ave fue rematada, en forma de reptil, con larga y gruesa cola que se dobló hacia el interior de la parte inferior. Pertenece a un ave con cola de reptil. La ocultación de la cabeza por la mano no nos permite concluir el tipo de animal que es.

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 Lám. 13. Este. Capiteles del tercer cuerpo.

Tercer cuerpo

Entre los trabajos que acometieron el maestro Serván y su taller de canteros en la recuperación de esta torre, destacan la realización integra de los capiteles de los cuerpos 3º y 4º de los que no había copia.

La disposición general semeja la del segundo cuerpo: han de pasar de superficies cuadradas, ahora rectangulares, en la parte superior, a formas circulares en la inferior; deberán acabar en dos círculos que encajarían exactamente en la base superior de los tambores de las columnillas laterales. Además se economizó tiempo realizando también los dos capiteles de cada lado, exterior e interior, en un solo bloque.

Todos los capiteles llevan superiormente un volumen prismático rectangular de aproximadamente 1/5 de su altura donde se apoya la imposta que relaciona con los arcos, todo lo cual comunica una apariencia de cimacio. La zona media tiene aproximadamente 2/5 de la altura, es de transición entre el prisma rectangular del que parte y superiormente la zona inferior, otros 2/5, está generalmente ocupada por las dos formas cilíndricas que se van imponiendo a medida que se desciende hasta las columnas.

El capitel de la izquierda del tercer cuerpo presenta una decoración poco definida. Semeja larga y ancha hoja situando su ápice truncado cerca de la parte inferior de la esquina y asciende extendiéndose en ambos lados del capitel hasta llegar a la parte superior en cuyo esquinazo se remató con un corto cilindro ornado centralmente en su base con un trazo oblicuo dentro de una circunferencia inscrita. Los centrales presentan en sus cuatro esquinas la misma decoración simplista de tipo almendrada; en la parte inferior sus esquinas tienen una ligerísima moldura en baquetilla.

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 Láms. 14 y 15. Los capiteles del cuarto cuerpo de la parte este.

La esquina interior del lado derecho ofrece igualmente en la parte superior una forma de corto cilindro con circunferencia inscrita, todo muy semejante al tema exterior del capitel de la izquierda; ahora en el círculo central se trazó una pequeña cruz. En la exterior hay un bello ángulo cuyo pie parte cerca del collarino; asciende por la esquina marcando paulatinamente su relieve, superiormente se divide las dos partes que se insertan por ambos lados en forma de cortas espirales (Lám 13). Aunque sus temas se alejan de la didáctica medieval no desentonan, como veremos, del mundo románico.

 Cuarto cuerpo

El capitel de la izquierda del cuarto cuerpo (Lám 14) se realizó según el plan general ya mencionado y en sus dos esquinas aparecen relieves en forma de alargadas conchas sin estriar; por su forma y simpleza son parecidas a las formas almendradas empleadas en los capiteles del centro del tercer cuerpo de este mismo lado.

Dada su altura, no nos ha sido posible observar el interior de los dos capiteles centrales de este cuarto cuerpo, que desde luego merecieron una mayor dedicación y presupuesto.

Se alteró levemente la parte prismática superior ya que el lateral se hizo oblicuo con la finalidad de facilitar su observación desde la calle. En la zona intermedia inmediata se trazaron con bastante finura, unas formas foliáceas, yuxtapuestas y estrechas; éstas terminan inferiormente en un collarino por lo que la presencia de estos es doble en los cuatro capiteles centrales.

Hemos mencionado que la parte superior prismática presenta un lado obli- cuo para facilitar la lectura desde el suelo de una interesante inscripción. De los dos centrales, en el de la izquierda y desde el interior al exterior, se lee perfectamente: DE TAPIA.CASARES; en el frente AÑ.1.972 y en el lado derecho continúa hacia atrás: ARQ.D.HDEZ .GIL.

El exterior del derecho, de esta parte central, presenta en su frente una decoración semejante; solo la parte superior se dejó oblicua, los laterales en unos 10 – 15 centímetros se cubrieron con igual tema foliáceo. Más allá, en la supuesta unión con el capitel del interior se colocaron a ambos lados dos arbolitos; Aunque de copas con mayor volumen, son semejantes a los ya mencionados en la parte inferior de la columna exterior de la esquina SE. Atrás tiene en la esquina de la izquierda un adorno que no describimos por no percibir su conjunto y al frente se dejó como hemos mencionado, la parte oblicua para realizar en ella otra inscripción que no se observa bien por una alteración del granito pero que sin duda hace mención al maestro cantero: SERVÁN2 (Lám 15).

Llegamos a los capiteles del lado derecho de este cuarto cuerpo; ambos siguen el plan general. Su esquina exterior nos muestra como es habitual cubriendo toda la zona media, una forma en U, de lados abiertos, y en el centro superior un motivo circular. Nuestros medios no permiten apreciar los temas que decoran el capitel interior ni la zona central.

6.2.  La decoración de los vanos de la parte norte

Primer cuerpo

En el lado norte, cerca de la esquina NW, y elevado unos metros sobre el nivel del vano anterior del mismo cuerpo, hay otro rosetón de medidas parecidas y decoración semejante al del lado este; aunque su superficie es de apariencia menos envejecida y el relieve bastante menos marcado. Carece de las circunferencias y en su lugar se marcaron los lados ligeramente convexos de un cuadrado con vértice superior. Pertenece a la parte restaurada y apunta estilo gótico.

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Lám. 16. Decoración del vano del cuerpo 1º de la parte norte.

La distribución a diferente altura de los tres vanos del primer cuerpo nos indican la toma de luz de una escalera interior adosada al menos, a tres de los cuatro lados. Una de sus aberturas comenzaría en la esquina SW y la otra serviría de terminación en la parte NW  de la primera planta.

Segundo cuerpo

El capitel izquierdo de la parte norte presenta centralmente en su parte inferior una forma de concha.

En la parte superior del lóbulo central comienzan los vértices de dos cortas formas angulares -picos- que provienen de sendas cabezas, pequeñas y triangulares, de aspecto convencional. Estas figuras marcan sus diferencias hacia los laterales. La de la izquierda presenta el abultado cuerpo de un ave en reposo, bien señalada la parte trasera del cuerpo y enseguida aparecen dos patas con fuertes muslos.

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Láms. 17 y 18. Capiteles de izquierda y derecha del 2º cuerpo de la parte norte.

La escultura de la derecha tiene una forma husiforme adelgazándose bastante hacia la cola y doblándose hacia adelante hasta cruzar la propia figura. Podría tratarse de un ofidio con cabeza de ave (Lám 17).

La concha es símbolo del bautismo y a ambos lados se ofrecen formas fabulosas del bien y el mal.

El capitel de la derecha está en la parte reconstruida y ofrece un relieve más superficial. Ocupa la arista central un rostro con los ojos nariz y boca bien apuntados. De la parte inferior derecha parece desprenderse un largo penacho aunque no se concretó con éste figura conocida. Bajo esta forma en la misma arista hay el contorno de un corazón invertido. A ambos lados, en las caras laterales, se ve ocupado por dos formas husiformes, simétricas; parten de ambos lados de la cara y se doblan por abajo y adelante hacia adentro para salir, en ambos casos, hacia la parte superior de los laterales semejando  un par de cuernos ciertamente defectuosos por recogidos nada tienen que ver con los temas habituales del Románico.(Lám 18).

 Tercer cuerpo

Los capiteles de los cuerpos tercero y cuarto de la cara norte siguen la misma distribución general ya apuntada: una zona prismática rectangular en la parte superior que ocupa aproximadamente 1/5 de la altura; la zona media que consideramos de transición entre las formas rectas de la parte superior y las circulares de la inferior y la tercera parte ya circular hasta lograr los cilindros que se unen a las columnillas a través del collarino. Los motivos ornamentales se dispusieron a lo largo de las aristas exteriores no siéndonos posible observar si tienen alguna forma de ornato en la parte interior.

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Lám. 19. Los capiteles del cuerpo 3º de la parte norte.

Por la izquierda, el primer motivo es una forma de tendencia rectangular de base ligeramente convexa; comienza en la parte inferior de la zona media de la arista del capitel, aquí, en su interior, hay cuatro puntos marcando una cruz de brazos iguales; asciende la esquina y termina en forma de pequeño escudo en el extremo superior sin llegar a tocar la zona prismática superior.

El capitel central ofrece, en cada una de las partes superiores de sus dos esquinas exteriores, dos pequeños círculos adosados al exterior y decorados inte- riormente con un motivo cruciforme.

En la esquina correspondiente al capitel del lado derecho se labró un bien proporcionado rostro de corta y simétrica melena (Lám 19).

Cuarto cuerpo

El capitel del lado izquierdo fue decorado en su la parte inferior de su esquinazo con una aparente forma de mariposa cuyo cuerpo ocupa la arista central y sus alas se extienden levemente por el inicio de los laterales. La parte superior del cuerpo de esta forma se descompone en dos pedúnculos que dan lugar a unas formas que nos parecen sendas hojas de acanto.

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Lám. 20. Los capiteles del cuerpo 4º de la parte norte.

La parte superior de los capiteles centrales y el del lado derecho se aproxi- man bastante al tema realizado en los centrales del tercer cuerpo. Claramente se inician, en ambos lados de la parte inferior, con dos formas que recuerdan las alas de algunos insectos y rematan superiormente, como acabamos de decir con dos pequeños círculos adosados al exterior cuya decoración interna se escapa a nuestra observación. Semejan estas esquinas también a las del capitel izquierdo del cuerpo 3º del lado este (Lám 20).

 

6.3.  La decoración de los vanos de la parte oeste.

Primer cuerpo

El primer cuerpo de la parte oeste carece de vanos por estar próximo el lugar de acceso de la escalera interior al segundo cuerpo y no tener necesidad de luz.

Segundo cuerpo

Los elementos arquitectónicos correspondientes a la parte izquierda del vano oeste del segundo cuerpo fueron reconstruidos disponiendo las superficies con las mismas pautas. En el capitel correspondiente a la izquierda se dispusieron verticalmente varias formas foliáceas lanceoladas, muy onduladas, con nervio central completado por los laterales; todos de apariencia elemental que poco tienen que ver con nuestra torre (Lám 21).

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Lám. 21 y 22. Capitel de izquierda y derecha del cuerpo 2º de la parte oeste.

Una única forma ocupa el capitel de la derecha, no reconstruido; corresponde a un animal monstruoso formado por un ave de gran porte con ala plisada en la parte superior izquierda; bajo ésta continúa la parte trasera de un ofidio que comienza en la parte derecha del capitel; aquí presenta inferiormente dos cortas patas. Superiormente la figura fue doblada en la parte central para realizar una redondeada cabeza escamada y acompañada de corta cresta. Con pocas dudas debemos afirmar que se trata dela representación de un basilisco, animal fabuloso, malévolo, mitad gallo mitad serpiente que tenía relación con la vanagloria y la envidia (Lám 22).

 Tercer y cuarto cuerpos

Los capiteles del tercer y cuarto cuerpo del lado oeste fueron repuestos en la restauración y en general parecen repetir tema. En ellos se observa una forma cilíndrica que recorre la arista superior mostrando al exterior sus caras cilíndricas. Estos cilindros rematan sus bases circulares ornamentados, al menos los exteriores, con una flor tetrapétala u otro motivo parecido (Laminas 23 y 24).

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 Lám. 23. Los capiteles del cuerpo 3º de la parte oeste.

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Lám. 24. Los capiteles del cuerpo 4º del oeste.

6.4.  La decoración de los vanos de la parte sur.

Primer cuerpo

El primer cuerpo presenta un vano en su parte sur, calle de Sta María. Se abre a unos 5 – 6 m del suelo cerca de la esquina este; está realizado pobremente en ladrillo muy desgastado; es de forma rectangular, bastante angosto; los lados pequeños en la parte superior e inferior miden sobre 10 – 15 cm y los laterales entre 40 y 50 cm. La parte inferior del lado derecho tiene una abertura algo mayor y de forma redondeada (Lám 25).

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Lám. 25. El vano del cuerpo 1º de la parte sur.

Segundo cuerpo

No resulta fácil la observación de los cuerpos superiores dada la ubicación cercana de viviendas y del ábside de la iglesia, por ello el vano del segundo cuerpo, no restaurado y por lo tanto original, no presenta imágenes didácticas de bestiarios.

La superficie del capitel de la izquierda están divididas por dos incisiones no muy marcadas, en sentido vertical que determinan con simpleza formas de hojas; De esta manera la superficie del capitel se dividió en tres partes que representan tres formas de hojas: una central, que ocupa la esquina y dos laterales los rincones. La parte inferior como ocurre habitualmente, se ensambla median- te un collarino en este caso bastante descentrado con el fuste.

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Láms. 26 y 27. Parte sur capiteles de izquierda y derecha.

En la esquina superior del centro del capitel se observa un relieve formado por dos círculos unidos por delante en ángulo recto. Su decoración, muy erosionada, parece semejante: un círculo concéntrico e inciso con un pequeño casquete esférico en el centro. Centralmente bajo ellos parece rematada la esquina hasta su mitad con una forma foliácea muy trabajada.

Tanto en la parte derecha del capitel como en la izquierda se dispusieron unidas en la parte superior tres formas de tendencia oval y de distinta longitud; su contorno aparece lobulado e interiormente presentan un ligero vaciado en toda su extensión (Lám 26).

El capitel de la derecha de este segundo cuerpo se observa poco y mal pero dada su situación no parece presentar una decoración significativa, Solamente en la esquina más externa presenta un relieve de apariencia circular; es pues de traza semejante al del lado derecho incluso quizás más simple. Como hemos visto esta forma de decorar las esquinas de los capiteles se repite en numerosos vanos de la parte restaurada de la torre (Lám 27).

Tercer cuerpo

Pasados al vano del tercer cuerpo, nos encontramos con capiteles producidos totalmente en la restauración de 1972. El de la izquierda se realizó con una decoración algo más simplista situando en el esquinazo superior dos círculos en ángulo con su interior ocupado por un relieve de 6 u 8 trazos radiales semejando una flor (Lám 28).

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Láms. 28-30. Los tres capiteles del cuerpo 3º de la parte sur.

En el capitel del centro también se repitió el motivo pero en su interior se ocupó con un círculo concéntrico (Lám 29).

Más simple parece el capitel de la derecha aunque no atinamos a definir sus trazos (Lám 30).

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En este cuerpo, como en el del lado este, hay dos vanos laterales a ambos lados del ventanal central que se decoraron con dos bellos rosetones formados con un círculo central y ocho pétalos.
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 Láms. 32-35 .- Capiteles del cuerpo 4º de la parte sur.

El cuerpo superior tiene por decoración en el capitel de su izquierda al menos dos casquetes esféricos que se situaron en el lateral medio; sus superficies ofrecen formas muy simples de rostros. Las esquinas aparecen libres de ornamentación.(Lám 32).

El capitel siguiente, el izquierdo de los centrales, repite en sus esquinas e teriores el bello motivo descrito en la derecha del tercer cuerpo del lado este. En la parte central del lado medio hay un pequeño escudo dividido con tres líneas ligeramente onduladas y en posición horizontal (Lám 33).

Las esquinas superiores del capitel derecho de los dos centrales, se decor ron con dos formas de semialmendra repetidas en el capitel central del lado este del tercer cuerpo (Lám 34).

Finalmente el capitel de la derecha presenta escaso relieve y, dada nuestra posición, solamente observamos una forma cilíndrica en la esquina (Lám 35).

7. RELACIONES

Los temas de un grupo de elementos decorativos se escapan del románico; entre estos, uno rompe escandalosamente con él: sencillamente no son relacionables. No resulta difícil establecer relaciones con los demás.

Entre los no relacionables debemos situar todos los motivos decorativos que se nos muestran en los baquetones de las esquinas, a estos hemos de añadir los situados en la derecha del lado N y el de la izquierda del lado O del segundo cuerpo pertenecientes al esquinazo de mayor derrumbe y por tanto reconstruidos. Está comenzó justo por encima de la arquería del segundo cuerpo.

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Láms. 36 y 37. Motivos semialmendrados de las iglesias de Jaramillo de la Fuente y de Santa María de Trujillo.

Todos los que restan del segundo cuerpo son originales. Al tercer grupo pertenecerían el resto de los capiteles; en ellos el grabado se localiza generalmente en la esquina más exterior; en esto presentan una correspondencia real; en cuanto a los temas de este último grupo existe una relación unas veces algo lejana y otras, como seguidamente veremos, la relación llega al grado de coincidencia. En cualquier caso son capiteles de factura secundaria.

Los motivos de un grupo de capiteles de la iglesia de N. S. de la Asunción de Jaramillo de la Fuente, en concreto los motivos lisos cóncavos que hemos denominado semialmendrados, están presentes en Sta María la Mayor. También los motivos florales y vegetales que ofrecen los capiteles del segundo cuerpo de la parte sur de Santa María y que fueron reproducidos en la restauración están presentes en este mismo cuerpo de la iglesia burgalesa.

Estos se repiten igualmente en los dos cuerpos superiores de la iglesia de San Martín de Tours de Jaramillo Quemado. Es evidente que algún miembro del equipo restaurador de la iglesia de Trujillo conocía las citadas iglesias burgalesas y en un momento determinado hizo llegar a los canteros estas formas (Lám 36 y 37).

En otros aspectos, más bien arquitectónicos, nuestra localidad proporciona una clara semejanza con la torre que estudiamos. Se trata de la técnica constructiva del cuerpo inferior –mampostería- y superiores –sillería- de la torre de San Martín de Tours. También aparece el elemento decorativo de semicolumnillas adosadas a las esquinas en el segundo cuerpo de S. Martín.

En su segundo cuerpo es igual el remate mediante moldura cilíndrica en torno a los arcos de los vanos del campanario, cuestión que también se observa en el campanario de Santiago de Trujillo (Cáceres).

Más distante encontramos este mismo motivo en torres de diversos templos de la zona norte y centro de Castilla-León entre las que mencionamos algunas por su importancia.

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Láms. 38-40. Arcos ciegos encima de geminados en las iglesias de Vizcaínos de la Sierra, Jaramillo de la Fuente y Jaramillo Quemado (Burgos).

De Valladolid tomamos dos ejemplos; tenemos la torre de la iglesia de Sta María la Antigua; dividida en cuatro cuerpos de sillería y se remató con las citadas columnillas en las esquinas de los tres cuerpos superiores; también mantiene este elemento decorativo los tres cuerpos superiores de la torre de la iglesia de San Martín en la misma ciudad, y como ocurre en Santa María, claramente rematadas por pequeños capiteles en sus intersecciones perpendiculares con las molduras que la cortan.

La torre de la iglesia de San Esteban en Segovia, de 56 m de altura, es la mayor de las románicas peninsulares, se dividió en seis cuerpos, todos de sillería y sus esquinas están decoradas con una columnilla desde la base a la cubierta.

La ermita de Sta Cecilia, levantada en el castillo de Aguilar de Campóo, Palencia, ofrece igualmente este tipo de remate en las esquinas con basa elemental y capitel en las terminaciones de los dos cuerpos superiores.

Las composiciones ajimezadas decoradas superiormente mediante un arco de medio punto ciego es otro detalle decorativo que nos relaciona con una parte importante del románico peninsular. Lo encontramos en los cuerpos superiores de las torres de las iglesia burgalesas de S. Martín de Tours en Vizcaínos de la Sierra y en la de Jaramillo Quemado; en la iglesia de la Asunción de Jaramillo de la Fuente este acabado se extiende a los dos cuerpos superiores, Burgos. .

En las iglesias de Vizcaínos y Jaramillo Quemado, los arcos se apoyan sobre ménsulas soportadas por columnillas es decir, se adoptó la solución del arco del segundo cuerpo de Trujillo. El apoyo exclusivo sobre ménsulas, presente en los vanos de los cuerpos 3º y 4º de Sta María de Trujillo, tiene su correspondencia en los arcos que cierran los vanos de los dos cuerpos superiores de la iglesia de la Asunción en Jaramillo de la Fuente.

Las molduras cilíndricas que marcan el arco exterior de los vanos superiores de nuestra iglesia también tienen su paralelismo entre estas iglesias serranas de influencia silense. Debemos acercarnos a la iglesia de Jaramillo Quemado, también denominada San Martín de Tours y, como en los dos casos anteriores, observar los vanos ajimezados de su tercer cuerpo; sobre ellos el arco de medio punto está también cegado y terminado en cortas ménsulas sobre columna pero rematando esta arquería hay una moldura compuesta con doble baquetón cilíndrico muy semejantes a nuestra torre; esta ornamentación no está presente en las torres de Vizcaínos y Jaramillo de la Fuente.

Todas estas últimas conexiones nos indican con claridad hacia donde debemos dirigir nuestras relaciones. Se atribuye la construcción de estos tres templos al Taller de la Sierra (sierra de la Demanda), relacionada directamente con el monasterio de Silos (Lám 38, 39 y 40).

Es posible encontrar otros paralelismos decorativos semejantes en otras iglesias románicas situadas más al norte. Pasados los Pirineos encontramos características parecidas a las señaladas, en la basílica de Nuestra Señora del Puerto en Clermont, Francia (1100-1150), en los cuerpos superiores de su torre.

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Láms. 41 y 42. Decoración superior de los vanos en las iglesias de Notre Dame del Port, Clermont y Notre Dame d´Orcival.

Recordemos que Clemont es de gran importancia en el cristianismo medieval, ya que fue allí donde el papa Urbano II formó un Concilio e inicio la predicación de la Primera Cruzada en el año 1095. Este hecho decorativo se extiende por iglesias cercanas, como Notre Dame d´Orcival, Notre Dame de Mailhat etc. ( Lám 41 y 42) (Romanes.com).

Es evidente la existencia de relaciones constructivas de las torres hispanas, dedicadas como en Trujillo a la Asunción y a San Martín de Tours y con las francesas, al menos en los aspectos decorativos señalados.

En el templo trujillano se buscó mayor luminosidad y la evolución de las formas intenta proporcionar espacios más abiertos sin dejar el medio punto ni los gruesos muros; para ello se dispuso según los cuerpos de uno, dos y tres arcos de apoyo -esto último nos parece que es único-.

8. CRONOLOGÍA Y CONCLUSIONES

Los aspectos señalados parecen encaminarnos hacia un tiempo determinado. Hay otro detalle en nuestra torre al que debe prestar atención. Se trata del capitel situado en la izquierda de la parte este del segundo cuerpo que representa una sirena.La sirena es uno de los animales fabulosos que más ha cambiado en su forma y en su contenido a lo largo de los tiempos. En general, en cuanto a estos ha pasado de ser un elemento malévolo a tener en la actualidad significados de bondad, ternura etc.Su morfología pasa por ser, en época clásica, ave con cabeza de mujer, y como tal se nos presenta en la Odisea cuando la nave de Ulises (s. VIII a. C.) llega a la isla de Antemoesa, lugar donde habitaban las sirenas cuyos dulces cantos y voces atraían irremisiblemente a los navegantes hasta su destrucción contra las rocas. También la Biblia, en el mismo periodo de tiempo, nos habla de sirenas (ver Isaías cap. 22/ vers. 13). Su inclusión en este libro fue el salvoconducto para una abundante distribución en los bestiarios medievales.

En las edades tempranas del medievo el tema de las sirenas tiene unos contenidos y formas semejantes a los descritos en la época clásica. Pero según avanzan los años la evolución de las formas no se hizo esperar. Ya en la iglesia de Sta María de Villanueva de Teverga (Asturias) se puede observar una sirena con membranas interdigitales y otra con cola de pez. El mismo hecho ocurre en S. Esteban de Ciaño, Langreo (Asturias).

A la vez vamos a encontramos numerosas sirenas-aves que poseen cola de serpiente como ocurre en las iglesias de San Pedro de Plecín, Alles (Asturias), San Vicente de Serapio en Ayer, (Asturias) y San Martín de Vega de Poja (Asturias). Estas distintas formas, que coexisten en el tiempo, tienen en común el rostro de una mujer que va desde un trazado elemental, no deforme, hasta una bien parecida cara que es lo más general.

Estas transformaciones tienen su justificación en los numerosos tratados descriptivos (bestiarios) que, sobre los animales fabulosos y sus atribuciones, iban apareciendo a través de los años, como el libro Etimologías de San Isidoro (560-636) o el Liber Montruorum (anterior al s. IX) etc. Ellos dibujaban y hacían una descripción moralizante, después los escultores obedecían plasmando en los distintos relieves lo dibujado en los bestiarios.

Tales variaciones ocasionaban bastante confusión y debemos llegar al s. XIII para encontrar grandes figuras del pensamiento medieval que intentan fijar las doctrinas, entre ellas, por el tema que tratamos, destacamos la de los dominicos San Alberto Magno (1193-1280) y Tomas de Cantimpré (1201-1272). Alberto, en su libro De animálibus (1258) (Vallverdú 2003), comentario a la obra del mismo título de Aristóteles, da un cambio radical a la forma exterior femenina de las sirenas: pasan a ser madres envejecidas, con rostro horrible; monstruos marinos dotados de patas y alas aguileñas con cola carnosa de pez en la parte posterior. Son a la vez mujeres, pez y ave destacando su feo aspecto (Docampo, 1991). No parece que la nueva forma gozó de muchas representaciones entre otras cuestiones por que el estilo gótico se apartó de los bestiarios.

Tras la nueva descripción de San Alberto, realizada sobre mitad del siglo, los bestiarios han de cambiar la expresión de los rostros, antes siempre dulces, de las sirenas y aunque sus realizaciones debieron ser poco numerosas, la nueva descripción como ser horrible, es la que se ha plasmado en nuestra torre, ella encaja exactamente en el citado capitel cuya labra debió ser paralela a la del edificio (Lám 43 y 44), recordemos que nuestros capiteles no se realizaron independientes; se aprovechó un sillar del edificio para hacer en él las distintas figuras.

Con fundamento debemos afirmar que D. Adán Pérez de Cuenca, obispo de Plasencia (1234-1262) no debió ser ajeno a un amplio proyecto constructivo en el recién creado arcedianato de Trujillo, (por bula del papa Inocencio IV se da el Estatuto fundamental del Cabildo de la Catedral de Plasencia, en el año 1254).

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Láms. 43 y 44. Rostros de sirenas. Puerta del Perdón, Catedral de Santander primer tercio del s. XIII. y Santa María de Trujillo (Cáceres), 2ª mitad del XIII.

Así pues, con seguridad podemos afirmar que los tres cuerpos superiores de la torre con sus capiteles se debieron realizar hacia la mitad del siglo XIII.

Para concluir, ajustaremos más nuestro visor. Si además de las coincidencias señaladas, tenemos en cuenta que: D. Adán, cuando fue nombrado obispo de Plasencia estudiaba en Colonia (González 2002) y esta ciudad alemana fue una de las elegidas en esos años por San Alberto para impartir sus enseñanzas. Que la inscripción de la portada de la ermita románica de la Coronada en Trujillo indica con toda claridad la era de 1312 que corresponde al año 1274 (Rubio 2005). Debemos decir que la cronología que proponemos presenta una muy posible relación con estos hechos: coincidencia de lugares con personas, for- mas, contenidos y tiempo.

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Lám. 45. Vista general de los tres cuerpos superiores.

BIBLIOGRAFÍA

–  Docampo Álvarez, P.; Martínez Osende, J.; Villar Vidal J. A. (2001): Animales fabulosos del románico de Asturias. Editorial Trea.

–   González Cuesta, F. (2002): Los obispos de Plasencia I. Exm Ayuntamiento de Plasencia (Cáceres). Pág 39.

–  Naranjo Alonso, C. (1929): Solar de conquistadores. Trujillo, sus hijos y monumentos. Editorial Sánchez Rodrigo. Serradilla (Cáceres).

–   Pizarro Gómez, F. J. (1987): Arquitectura y urbanismo en Trujillo (Siglos XVIII y XIX). Servicio de publicaciones de la UEX. Cáceres.

– Ramos Rubio J. A. (1990): Estudio histórico artístico de la iglesia parroquial de Sta María la Mayor de Trujillo. Cáceres.

–  Rubio Andrada, M. y Rubio Muñoz F. J. (2005): Estudio de la ermita de Nuestra Señora de la Coronada. Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo.

–  Tena Fernández, J. (1967): Trujillo histórico y monumental.

–  Vallverdú i Segura J. (2003): www Vallverdú.cat/…/articles/racisme.

-www.Romanes.com.

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1 La altura es una apreciación aproximada ya que ha sido tomada según la escala que presenta el dibujo realizado por D.  Vicente Paredes, depositado en el Archivo Municipal de Trujillo.

2  El taller del maestro Serván lo integraban diversos canteros entre los que hemos localizado a Basilio Valeria, Francisco Cortijo Serván, sobrino del maestro. El resto se nos relató con apodos, apellidos poco seguros. Había un grupo familiar de canteros de Huertas de Ánima vinculados a una rama de la numerosa familia Hueso.