Oct 011981
 

Angel Paule Rubio.

Acompañado de dos conocedores del terreno, uno Tomás Sánchez y otro Marcos Sánchez, vecino de Villanueva de la Sierra el segundo y de «E1 Castillo» el primero. Ambos amigos desde la infancia, unidos en la Escuela local, más tarde carboneros y por última compadres.

En animada charla y con gran asombro por mi parte, ambos en tendida conversación, pude comprobar su lenguaje, su voseo y su usted…

«-¿Se acuerda usted compadre cuando desde al Risco-Ventana hasta estas lanchas traía vosotros un jací de ramos pa las cabras y era tan pesado que aquí lo dividió usted en dos? Tuvo que volver dos veces.

-Claro que me acuerdo compadre. Usted quiso cambiarme su jací por el mío, porque vos era más fuerte «.

Así tras dos horas de escalada, ya que para ver Hurdes hay que jugarse la integridad física. Es camino duro, agrio, como ellos lo llaman, escarpado, por donde ni las más alpinistas cabras pueden hallar su suelo.

Llegamos al Risco-Ventana donde había una ventana de cincuenta por treinta cm. que no pudimos alcanzar, ya que la roca era vertical y sin prominencias donde poder hacer pie para la escalada. Nos separaban dos metros. Un poco más alto tenía una pareja de águilas su nido.

Merodeando por aquel paraje insólito, después de vueltas y revueltas, conseguimos nuestro objetivo. Era una boca estrecha, de un diámetro de treinta cm. Entramos no con mucha confianza por lo que en ella pudiera existir. La entrada, agazapados como reptiles, penetramos en su interior. Una vez dentro observamos dos galerías de unos cien metros cada una. Se andaba bien aunque un poco encorvados. Examinada no encontramos nada importante a juicio de un inexperto, pero podría ser motivo de investigación seria por expertos.

De esta cueva nos contaron los naturales su historia. Aquí habitaba una vieja encantada que se convertía en distintos animales y atacaba ganados que mataba para devorarlos. El miedo cundía por la zona. Un día un pastor acertó a pasar por allí cuando la vieja encantada estaba en la puerta de la gruta. Tenía tendido mercancías como tijeras, hilo y otros enseres. Ella dijo al pastor que qué quería comprarle. El respondió que una tijera. ¿Para qué? -preguntó la mujer-. El pastor atemorizado respondió: Para cortarme la lengua. Ella le contestó: me has encantado cine años más por tu respuesta, si hubieses dicho que para cortarme la lengua me hubieses desencantado y me habría convertido en una hermosa y bonita joven. Como los desmanes por allí seguían ocurriendo y el miedo aumentaba, se buscaban soluciones para terminar con la vieja encantada. Se recurrió a un pellejo de cabra lleno de “yeses” encendida y colocado no lejos de su gruta. Saliendo la vieja muy de mañana, lo vio e inmediatamente se lo tragó. El fuego quemó su barriga que quedó abrasada. Y de esta fácil manera se libraron del encantado enemigo.

Son muy dados los hurdanos a las historias fantásticas y supersticiones.

Bajando me contaban que allí enfrente, por la Sierra de la Boya y entre la Boya Chica y la Boya grande, estaban enterrados cien carros de oro. Al pasar por una cantera de piedras arcillosas de grandes dimensiones me dice: “Aquí han estado cavando diez hombres por espacio de más de un mes buscando uno de esos carros de oro. Esto lo he conocido yo -me afirma-“. Efectivamente aquello había sido excavado, removiendo enormes bloques de piedra. No encontraron el carro.

“¿Ve usted -me dice- aquel cortafuegos que va derechito a la Boya? Mire unas piedras que salen por encima. Allí sacaron una tinaja de oro de seis cántaros. ¿Cómo fue?, le pregunté. A lo que me respondió que llegó un señor y pregunto por el sitio indicado. Un hurdano le dijo que él sabía donde estaba, pero que tenía que perder el jornal y si él se lo pagaba se lo enseñaría. Aceptado el trato, el buen hurdano y el viajero salieron camino adelante. Llegados al sitio le pagó su jornal, que era una peseta. Pero, como el señor era dadivoso, finalmente le dio dos, quedando el hurdano muy agradecido. Al día siguiente varios vecinos fueron al lugar indicado y encontraron desenterrada la tinaja de seis cantaros vacía y por el pueblo corrió la noticia de que estaba llena de oro.

Así llegamos al pueblo. Nos invitó a su casa y comimos unos trozos jamón hurdano, con gran contento.

Ya por nuestra cuenta, y unos días después, fuimos a un lugar que ellos conocen con el nombre de «El Tesito de los Cuchillos» buscamos hasta encontrarlos, no con facilidad. Otros hurdanos llamas a este lugar «La pata de la mora».

Voy a ubicar el sitio. Todo lo descrito pertenece al pueblo de “El Castillo» en esta provincia de Cáceres. Desde el pueblo y a unos 5 Km. río arriba hasta donde se conjunta con el río Zambrana, y en el triángulo formado, a casi doscientos metros de la confluencia, está el lugar que nos ocupa. Es una piedra arcillosa ferruginosa, dura de tres metros cuadrados de superficie, totalmente plana.

Con un detector de metales pudimos observar que la constitución física de terreno era diferente del cancho plano. La señal emitida por el detector podría indicar que se trataba, bien de una composición química diferente, bien de una corriente de agua, o a caso de una gruta. Una excavación nos desvelaría el secreto.

En esta piedra petroglifo se observan perfectamente los siguientes grabados. Comparados con otros que la ciencia considera de la época del Bronce, me atrevería a afirmar que esta seria su época, aunque sobre ellos, y ya en fecha de los romanos, escribieran sobre ellos unas palabras que dicen:

«TURMA II CAVIIA».
TURMA podría significas tropas mercenarias (?).
MII, ¿Podrían significar o indicar realmente una ME?
CAVIIA, tal vez diga CAUEA, según lo anterior ¿Diosa indígena?

Hay cuatro cuchillos, un esteliforme o soleiforme y seis pies oferentes. El estado es bastante bueno. Estos son sus dibujos:

img01En otra localidad, Caminomorisco, en el sitio que llaman “Cancho del Moro”, en la carretera de Pinofranqueado a Cinomorisco, antes de llegar a un arroyuelo que tiene piscina natural, hay un vivero con casa de ICONA y junto a ella un camino que sale a la derecha de la carretera que discurre paralelo al río, bajando, con repoblación de pinos y a una distancia de trescientos metros de la carretera y a cien metros del río hay un canchal, tal vez pulimentado, duro, arcilloso, ferruginoso, plano a pesar de estar en una ladera pendiente en mediano extremo, contemplamos otro petroglifo de dos metros cuadrados aproximadamente, con los siguientes grabados: Cuatro puñales, dos pies oferentes y un plano tectiforme.

img02También encontramos cosas parecidas en Mesegal, a1 sitio «Pata de la Mora”. En el camino del Cotorrón con dirección a Caminomorisco encontramos otro canchal de características análogas a los anteriormente descritos. De dos metros cuadrados de superficie. Se ven los siguientes dibujos: unas tijeras, según los naturales (¿Podrían ser dos cuchillos cruzados?) y un dedal (es un hueco que me atrevo a denominar).

img03Tal vez al pensar en tijera, a lo que pienso cuchillos cruzados, hayan pensado en dedal. Un natural me dice que antes había grabados como una especie de ropa tendida. Efectivamente algo se observa. A esto, lanzo la opinión de que puede ser muy bien un tectiforme o plano de casa, como el anteriormente citado de Caminomorisco.

Cuando cierro este trabajo, a pesar de que ya he investigado en otros sitios de Las Hurdes, pero sin resultados positivos, no dudo que en fechas próximas podamos contar con nuevos hallazgos de unas características similares a las ya mencionadas. Afirmo esto, porque los naturales me hablan de piedras que, arrancadas de su lugar primitivo, habían ido a formar paredes de cercados o casas, sin que por el momentos las hayamos encontrados con dibujos y que los mas antiguos recuerdan como soles, cuchillos y pies.

Concluyendo, que esta región hurdana fue rica en asentamiento del Bronce y mas tarde fue lugar donde alguna legión romana tuvo asiento o bien soldados arrestados en esta región agreste, agria, como ellos la llaman.