Oct 011988
 

Miguel Pérez Reviriego.

Desde el siglo VII, se documentan en Fregenal diez ermitas, situadas fuera del núcleo urbano: San Antón, San Benito, San Juan Bautista, Nuestra Señora de la Concepción (después San Ginés), los Santos Mártires, San Lázaro, San Fructuoso, Nuestra Señora de Rociana, San Miguel y Nuestra Señora de los Remedios.

Este número tan elevado no implica necesariamente que todas estuvieran abiertas al culto en un determinado momento. Don Anselmo Morales las relaciona en 1754 para el Cabildo de Sevilla, pero sin indicar su estado de conservación ni si se encuentran o no abandonadas.

De estas diez ermitas, sólo la de Nuestra Señora de los Remedios ha llegado hasta nosotros, como centro mariano local y sede del patronazgo de la ciudad. De las de San Fructuoso y San Miguel se conservan algunos restos en avanzado estado de ruina. Todas las demás han desaparecido sin que queden vestigios materiales de su fábrica.

En la mayoría de los casos estas ermitas son abandonadas en la segunda mitad del siglo XVIII, por su excesiva distancia de la población o por su traslado al interior del recinto. Su construcción corresponde generalmente a la tipología popular de materiales pobres y reducidas dimensiones. Atienza señala al respecto la posible fundación templaria -o rehabilitación a partir de cultos anteriores- de las de San Fructuoso, San Miguel, San Juan Bautista y Nuestra Señora de la Concepción.

En la carretera de Jerez de los Caballeros, a un kilómetro de Fregenal, se encontraba la ermita de San Antón. Los investigadores locales la señalan como «cuarta parroquia de la villa», abierta al culto a principios del siglo XVI. De planta de tres naves, se veneraban en ella la imágenes del Cristo de la Caridad y Santa Lucía (conservadas en la actualidad en la iglesia parroquial de Santa María), San Antón (en la de Santa Ana), San Bartolomé y Nuestra Señora del Valle, desaparecidas.

Al norte de la población, a unos dos kilómetros, se situaba la de San Benito, de una sola nave, destruida en 1794, en la que se veneraban las imágenes del santo titular y Santa Escolástica.

La ermita de Nuestra Señora de la Concepción, al sur de la ciudad, acoge en 1502 la fundación del convento de Santa Clara, trasladado al interior de la población en 1640. A partir de esa fecha y hasta principios del siglo XIX permanece abierta al culto como ermita de San Ginés.

La de los Santos Mártires, próxima al arroyo de Valderrocines, será sede del convento de San Francisco entre 1563 y 1619, año de su traslado a la población. En esta ermita se encontraba la imagen de San Sebastián, desaparecida, patrón de Fregenal hasta 1506.

Entre las carreteras de Sevilla y Zafra, se situaba la de San Lázaro, cerca del arroyo de su nombre. La imagen del santo titular se encuentra en la parroquia de Santa María.

Las ruinas de la ermita de San Fructuoso, o San Frutos, se encuentran seis kilómetros al sureste de Fregenal, junto a las de Nertóbriga, en la Sierra del Coto. De planta rectangular de una nave, sólo quedan en pie dos muros laterales de mampostería en los que se abren grandes vanos rectangulares. En la iglesia de Santa Catalina se conserva de esta ermita la imagen de Nuestra Señora de la Salud -antigua Virgen de la Concepción-, de madera policromada. Según los investigadores locales, su traslado a la población dio o rigen a la tradición de los «lanzaores», o danzantes, cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre. Fundada a mediados del siglo VII por San Fructuoso, se acoge a su regula monástica communis.

La ermita de Nuestra Señora de Rociana se levantaba en el camino de Burguillos del Cerro, a 8 kilómetros de la ciudad. De su existencia no queda constancia documental ni restos de su fábrica.

En el camino de Valencia del Ventoso, en su confluencia con la línea de ferrocarril Zafra-Huelva, se encuentran las ruinas de la ermita de San Miguel, construida sobre un antiguo monasterio benito, documentado a finales del siglo VI. En la casa natal de Arias Montano, núm. 43 de la calle de los Cielcos, hoy de su nombre, se encontraba una inscripción procedente de ese monasterio, cuyo texto, según la transcripción de Rodrigo Caro, era éste:

EXUPERANTIVS

FAMVLVS DEI

VIXIT ANNVS PLVS

MINVS LXXXVIII

REQVIEVIT IN PACE

SVB CAL

VI JVNIAS

ERA D. CXVI

Que en castellano viene a decir: “Exuperancio, siervo de Dios, murió a los ochenta y ocho años, más o menos, descansó en paz en el día sexto antes de las calendas de junio de la era 616 -26 de mayo del año 578 de nuestra era”.

Dibuja una nave de tres tramos cubiertos con bóveda de cañón apuntado, reforzada por fajones. En los laterales se disponen hornacinas entre pilastras. La portada, construida de sillería, se compone de un vano de ingreso con arco ojival. Los muros están construidos de mampostería. Los arcos fajones y los pilares de sillería.

La imagen del santo titular, obra de Mercadante de Bretaña, se encuentra en el Museo de Arte de Cataluña (Barcelona). De terracota policromada y dorada (120 x 36 cm.) ingresó en el museo el 18 de octubre de 1932 a través de la colección Plandiura. Al igual que la «Virgen con el Niño” de Santa Catalina, que se documenta en Sevilla entre 1454 y 1467.

A siete kilómetros de Fregenal, sobre una pequeña ermita mudéjar levantada hacia la segunda mitad del siglo XV, se encuentra la de Nuestra Señora de los Remedios, construida entre 1506 y 1642, con posteriores intervenciones arquitectónicas hasta el siglo XIX. El culto a Nuestra Señora de los Remedios, anterior a la invasión musulmana, se reinicia en la villa a principios del XVI, manifiesto en la construcción de la nueva ermita.

Tiene planta rectangular de una nave cubierta con bóveda de cañón reforzada con fajones. En los laterales se disponen capillas hornacinas entre pilastras decoradas con pinturas al óleo sobre tela de Pérez de Acoca fechadas en 1670, cuya temática gira en torno a la Sagrada Familia. Corona el conjunto un entablamento de metopas y triglifos. A los pies se sitúa el coro, sobre arco carpanel con balaustrada a la nave.

La portada de los pies se compone de un vano de ingreso adintelado construida de sillería bien escuadrada. La del lado de la epístola repite el mismo esquema y fábrica que la anterior.

El atrio que circunda la nave se cubre con techumbre de madera sobre arcos de medio punto de ladrillo: siete del lado de la epístola y tres a los pies, que descansan en columnas de granito de fuste liso con basamentos. La arquería del lado del evangelio se encuentra cegada.

De este lado se encuentra la Hospedería, de planta cuadrangular cubierta con bóveda de crucería de ladrillo en la que se conservan diecinueve retratos de otros tantos hijos ilustres de Fregenal.

Del lado de la epístola, se encuentra la escalera de acceso al camarín de la Virgen, de mármol blanco, fechada en 1785.

El camarín es una estancia de planta cuadrangular elevada tras el altar mayor. La cubierta es de cúpula manifiesta al exterior por un cimborrio poligonal con linterna. En cada ángulo del re cinto se encuentra un ángel candelero del siglo XVIII.

La imagen de la virgen es gótica, probablemente de la primitiva ermita, restaurada en 1956 y 1981. La imagen del niño fue donada hacia 1850 por el torero Juan Lucas Blanco, de lo que recibe popularmente el nombre de «Luquitas».

El retablo de la capilla mayor se compone de dos cuerpos y tres calles adaptado al medio punto de la bóveda. La capilla se cubre con cúpula, manifiesta al exterior por un cimborrio con linterna.

En el tercio superior de la fachada de los pies se abre un óculo que da luz al coro. Se remata por una espadaña con dos vanos de medio punto para las campanas.

Son diversos los materiales empleados en la construcción de la ermita. Los muros son de mampostería, el ladrillo aparece en la arquería del atrio, en las bóvedas y en los fajones. La piedra en las columnas, pilastras y portadas. El estucado interior está fechado en 1882.