Oct 012010
 

Jaime Martín Grados Reguero

Hablar de Románico en Extremadura, tanto en Badajoz como Cáceres, es fijar nuestra vista en unos pocos edificios históricos, todos de ellos eclesiásti- cos, diseminados por ciertas poblaciones de nuestra geografía, a saber: las ciu- dades de Plasencia, Trujillo, Mérida y la villa de Alcántara como sus máximos exponentes.

Estas líneas pretenden desglosar algunos aspectos de este estilo en el tem- plo Arciprestal, Conventual y Parroquial de Santa María de Almocóvar de Al- cántara, la que fue durante muchos años la primera Iglesia de la Orden de San Julián del Pereiro.

Propiamente no se puede hablar de un románico puro ya que las fechas en las que se reconquistan estos territorios son muy tardías, así pues es mejor hablar de un tardorrománico, en el que empieza a despuntar tímidamente el gótico.

Anotar que la Orden de Alcántara en las construcciones que llevó a cabo en estos momentos se dejó influir mucho por el Císter, de la que era filial, y está gustaba mucho de construir en un románico tardío.

Se está pasando de los grandes muros casi sin vanos a los grandes ventana- les con sus vistosas vidrieras de colores, de la oscuridad a la luz, de edificios bajos a la altura que nos hace elevar nuestra alma hacia Dios.

Es en este espacio en el que nos encontramos, en la plena transición de los dos estilos. Ambos se dan la mano, el primero muriendo pero orgulloso y el segundo naciendo y recogiendo toda la sabiduría de su antecesor.

Es en este momento cuando se construye al modo románico en la Extrema- dura cristiana y este es uno de los pocos testigos que nos han llegado.

 1. UN POCO DE HISTORIA

Cuando el rey Alfonso IX de León reconquista la villa a los musulmanes el día 17 de enero del año 1213 y después de ciertos avatares cede la villa a la Orden de San Julián del Pereiro, conocida posteriormente como de Alcántara, la población cristiana reclama un lugar donde elevar sus plegarias a Dios.

Los distintos maestres de la Orden intentando calmar estas ansias levantan distintos edificios. Sabemos de la existencia de una parroquia mozárabe titulada de Santiago. Pero las primeras noticias que nos llegan de nueva parroquia de Santa María de Almocóvar aparecen en el año 1238 cuando el Maestre de la Orden de Alcántara Frey Pedro Ibáñez recibe de Julián Busun ciertos bienes:

D. Julian Busun se hizo familiar de la Orden y mandó al Hospital que fa- bricaban en S. Maria de Almocobar tres parte de toda su hacienda.1

Por lo que se desprende de esta cita poco tiempo después de su reconquista existía un templo bajo esta advocación.

En el año 1257 el obispo de Coria reclama su tercia de los diezmos que percibe Santa María de Almocóvar. Esta noticia nos indica que era un templo frecuentado y con ciertos privilegios que podían identificarse ya con los parro- quiales2.

El templo románico se comenzó a construir algunos años después de la su- bida al maestrazgo de Frey García Fernández, que sucedió en 1254:

Luego que el Maestre D. Garcia Fernandez comenzo á serlo, quiso reedifi- carla mas espaciosa y de mayor sumptuosidad: por sus ocupaciones y gastos grandes de la guerra lo fue dilatando3.

Se concluyó el edificio en 1281:

Quiso Dios que como la obra era suya llegase el dia, y que habiendo dado- la principio pocos años antes tubiese fin en este de 12814.

El insigne historiador y escritor alcantareño Pedro Barrantes Maldonado nos comenta que por la falta de espacio que había en el convento mando edifi- car el templo de Santa María de Almocóvar:

[…] el qual por la angostura y estrechura que havia dentro del combtº y fortaleza de Alcantara de aposentos; mando edificar la Ygª mºr de Alcantª que se llama Stª Mª. de Almocovar que en lengua arabiga quiere decir Stª Mª. de la Plaza […]5

Frey García Fernández murió en 1284, tres años después de concluir las obras de Santa María, que además de ser parroquia se le dio el título de Conven- tual.6 Ordenó enterrarse en ésta:

Dieronle sepultura en la Iglesia Conventual de S. María de Almocobára,.., en un lucillo alto junto al Altar mayor, a la mano derecha, arrimado a la pared, con el vulto de su cuerpo de relieve sobre el;7

Pedro Barrantes corrobora esta información diciendo:

Y quando fallezio lo sepultaron en la capilla mºr de la Ygª de Alcantara Combentual que el fundo8.

Al reestructurar la capilla mayor en 1540 siendo arcipreste de Alcántara Jorge de Quirós9, el sepulcro fue desubicado pasando por varios lugares. La tapa del sepulcro se encuentra hoy coronando las escaleras de la entrada princi- pal. Es la que se encuentra al lado del Evangelio ya que las crónicas nos hablan de su barba recortada, mientras que la otra tapa, que se encuentra al otro lado, representa a una figura lampiña. Nos informa también de la ruptura de la pieza:

La piedra de bulto se partio por la mitad; no quiero decir de vergüenza donde se ve hoy la parte superior que es el pecho cuello y rostro del Maes- tre;…10.

Torres y Tapia, en sus Crónicas, nos indica que por lo bien arreglada que traía la barba las gentes creían que era una mujer y la llamaban la Marivella, nombre por el que se sigue conociendo entre los mayores de la villa11.

El templo que dejó Frey García Fernández sería una gran planta rectangular de tres naves, la central de doble ancho que las laterales, dividas en tres tramos por pilares cruciformes. Posiblemente estarían cubiertas con un artesonado. Desde la central se accede a un presbiterio profundo de cierre circular. Se cree que posiblemente tuviera un cierre en bóveda de cañón, que era la que se utili- zaba normalmente. Ciertamente es la estancia más importante y por lo tanto la más noblemente fabricada. Estas noticias nos llegan gracias a la información del arquitecto Martín de Elorrieta, para otros de la Ordieta, que en el siglo XVI presenta un plano para la ejecución de una sacristía con la suerte que plasma también el alzado del templo que él contempla12.

 2. LOS CANTEROS

Los restos materiales del templo románico de Alcántara, que son bastantes, integrados en la actual construcción, son sillares de granito colocados a soga y tizón. Como aglutinante de las piezas se utiliza la argamasa, compuesto de mor- tero de cal, arena y agua.

Los maestros canteros al realizar los sillares los solían grabar con su marca. Las intenciones podían ser variadas, bien para reconocer sus piezas y así des- pués poderlas cobrar o bien para mostrar el buen trazado de su obra a los demás como muestra de garantía y así promocionarse.

En esta construcción nos encontramos trabajando a unos treinta maestros. De ellos solo conocemos su marca de cantero, que son las siguientes:

simbolos1

Aunque son seis solamente los que más trabajan y en los lugares más visto- sos e importantes como son la fachada principal, la Torre, alrededor del rosetón, la puerta Triunfal, la puerta del Evangelio y la puerta de la Epístola. Éstos son:

simbolos2

Se desconoce su procedencia pero cuando nos ponemos a comparar la obra con otras encontramos mucha similitud con el románico leonés, sobre todo el proveniente de la zona de Toro y en línea descendente hacia Salamanca y Pla- sencia o por Ciudad Rodrigo.

La explicación se basaría en dos teorías:

  1. La bajada del ganado lanar a las tierras extremeñas, si bien decir tam- bién que hay otro camino para explicar la similitud con las tierras leonesas de Toro.
  2. En el año 1211 la Orden de San Julián del Pereiro recibe heredades en Toro, además de en otros lugares13. En 1213, año en que se gana Alcántara a los moros, vuelve a recibir más posesiones en Toro14.

 En 1222 el obispo de Zamora Martín II reconoce la propiedad de San Juan de Toro el viejo al Maestre de Alcántara Frey García Sánchez15.

Después de ver la relación que la orden de Alcántara mantenía con esta zo- na se puede decir que cuando Frey García Fernández, que todavía mantenía estas posesiones16 leonesas, pretende levantar el templo en estas tierras recurri- ría a maestros que estuvieran trabajando en aquella zona para realizarlo.

Así éstos traerían las maneras y usos a la hora de trabajar y esculpir de aquellas tierras y las plasmarían aquí. Ya que entra también dentro del periodo constructivo del románico de Toro, que fue entre el siglo XII y XIII, época en la que se realiza la su magnífica Colegiata.

Veamos también su similitud con la portada principal con la portada de San Juan de Benavente, la meridional de la catedral de Ciudad Rodrigo. O las ven- tanas del cimborrio de la Colegial de Toro.

3. EL TEMPLO ROMÁNICO

3.1.  Las Puertas

La puerta Triunfal o Principal: es la más hermosa de las tres y la más elabo- rada. Se encuentra entre los dos contrafuertes centrales que se elevan en la fa- chada principal. Sobresale en arimez, pieza muy del gusto cisterciense, acodi- llada, con tres columnas a cada lado, sosteniendo cada una arquivolta. La exte- rior es recorrida por una serie de puntas de diamantes, motivo repetido en las demás y la interior por unos arquillos apuntados ciegos que desvelan que el gótico está dentelleando en el firmamento de la arquitectura.

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 Lám. 3. Puerta Triunfal o Principal.

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 Lám. 4. Puerta de la Epístola.

En los capiteles de las columnas apreciamos una decoración floral y el en- trecruzamiento de lazos.

Lamentar que se encuentra aquejada toda la parte baja por el paso del tiem- po y el mal de la piedra.

La puerta de la Epístola: Es similar a la principal salvo que se le ha retirado todo adorno como los arcos ciegos y las columnas con sus capiteles floreteados.

Solo permanece en su coronamiento las puntas de diamantes cerrando las arquivoltas, también enmarcada en un gran bloque granítico coronado por una moldura de baquetones, al igual que en la principal.

La puerta del Evangelio: Mira hacia la plaza donde se encuentra el Ayunta- miento. Es la más sencilla y la menos transitada.

Se trata de un arco de medio punto apoyado sobre impostas marcadas. Se encuentra dentro del muro. El único adorno que tiene son una serie de punta de diamante que enmarcan el arco.

3.2.  Las ventanas

Junto con la puerta, los cuatro contrafuertes y el rosetón, se encuentran las ventanas en la fachada principal. Son dos vanos muy estrechos que van en con- sonancia y haciendo juego con la puerta.

Siguiendo el gusto de este estilo las ventanas son estrechas y pequeñas permitiendo el paso de poca luz invitando a los asistentes al recogimiento y la oración.

Constan de unas arquivoltas sin decoración sobre unas impostas sencillas, sostenidas sobre unos capiteles adornados también por motivos florales.

3.3.  El rosetón

Sobre la portada se encuentra un gran óculo algo abocinado y ornamentado con baquetones. Da sensación de esbeltez a todo el hastial.

3.4.  El campanario

En este tiempo nos encontramos dos soluciones para resolver el espacio de las campanas. Bien en forma de espadaña, de influencia cisterciense, o bien en torres. Ambos son símbolos de la unión del hombre con Dios.

Se encuentra unido al templo en su fachada principal, al lado de la epístola. En su interior encontramos una escalera de caracol y en sus muros se encuen- tran las marcas de los canteros.

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Lám. 5. Puerta de Evangelio.

El único adorno que posee es una pequeña saetera que se ensancha hacia el interior que ilumina estratégicamente la subida.

Con la inclusión del campanario se considera que la obra está finalizada y el templo completo.

3.5.  Los canecillos

El canecillo es un sillar escuadrado y colocado a tizón de la parte más ele- vada de los muros. Sobresale al exterior con la función de sostener la cornisa del edificio, por lo tanto se puede decir que su labor es estructural dentro de la construcción.

En el románico es una de las piezas donde los maestros cantero dejan volar su imaginación esculpiendo diferentes motivos.

El templo parroquial de Alcántara atesora setenta y seis canecillos románi- cos mostrando diferentes formas e imágenes. Situados en los muros laterales muestran probablemente la antigua altura de las naves laterales del edificio en cuestión.

Parece que solo es un cantero el que se ocupa de su ejecución ya que sola- mente se ha podido apreciar una marca tanto en la cornisa como en una gárgola, que es la siguiente:

simbolos3Los que más dominan son los de motivos geométricos. Se trata del canecillo partido a dos aguas por una arista, también llamado de proa de barco, de este tipo nos encontramos una doble, es decir, dos iguales unidas. A éste se le suele añadir algunas veces un par bolas, otras veces motivos vegetales o flores y piñas piñone- ras, otras estrellas y otras con rollos, asemejando alguno de ellos un tonel.

Otro grupo es el de las antropomorfas. Representan cabezas de hombres y mujeres recorriendo todas las edades de la vida, desde la juventud hasta la vejez y algunos sectores de la sociedad. De esta manera tenemos a la dama con un tocado y a la anciana con el cabello recogido y sus pendientes. Al joven y al hombre. También aparece un caballero montado en su caballo.

Encontramos también figuras zoomorfas. De éstos el que mejor se distin- gue es el cerdo, también está el león, puede ser la representación de san Marcos, un gato y lo que parece ser un perro.

Debido al analfabetismo en este tiempo las catequesis se impartían utili- zando las imágenes, sobre todos identificando a las fieras con el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar17 como nos dice el apóstol san Pedro. Fijemos nuestra vista sino en muchos capiteles de este época. No se puede decir a ciencia cierta que aquí se quiera tener esta intención aunque sí se puede sugerir ya que una de las escenas muestra a una bestia devorando a un hombre. Pudiera ser una llamada de atención a aquellos que acuden al templo a que se conviertan y sean mejores cristianos.

Otra de las caras parece que está circundada por una serpiente. Acudiendo a la iconografía cristiana podemos decir que se trata del demonio, representado por el reptil que induce al cristiano a pecar.

3.6.  Gárgolas

Además de los canecillos encontramos distintos caños de desagüe del teja- do y realizando la misma función cinco gárgolas, ya que no dejan de ser lo mismo pero artísticamente más adornado.

Tienen en la Arciprestal de Alcántara además la función de sujetar la corni- sa y están colocados a la misma altura que los canecillos.

Algunos autores relacionan estas figuras con el diablo y sus tentaciones, así eran puestas estratégicamente en el exterior de los templos para prevenir a los creyentes de los peligros que les acuciaban18.

Éstas representan diferentes motivos tanto del mundo animal como un ser grotesco difícil de catalogar, dos animales alados, o también encontramos dos figuras humanas como lo que parece ser un onanista que además tiene la otra mano en la boca como muestra de su error. Otra que sostiene en su cabeza un recipiente por donde sale el agua parece que no tiene una finalidad aparente.

 4. CONCLUSIÓN

Podemos decir que el rómanico que perdura en el magnífico templo alcan- tareño es uno de los exponentes más importantes de Extremadura. No ya por lo escaso de la producción si no por la factura tan depurada y precisa.

No es un hito aislado. Se encuentra dentro de una serie de construcciones que se van realizando a medida que se reconquista el territorio peninsular. Se trata de una manera de construir que está mutando al gótico, pero que se resiste a dar por concluido una manera de hacer que ha permanecido durante varios siglos entre los maestros canteros.

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1  Torres y Tapia, A. de., Cronica de la Orden de Alcántara, T. I. Imprenta de Gabriel Ramirez, Madrid, MDCCLXIII. Pág.: 292.

2  Idem. Pág.: 361.

3  Idem. Pág.: 403.

4  Idem. Pág.: 403.

5   B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 36s.

6  Torres y Tapia, A. de., Cronica de la Orden de Alcántara, T. I. Pág.: 403.

7  Idem. Pág.: 413.

8  B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes …Fol. 31.

9  B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes …Fol. 31.

10  Torres y Tapia, A. de., Cronica de la Orden de Alcántara, T. I. Pág.: 413.

11  Idem. Pág.: 413.

12  Alonso Panchuelo, S. Temas Históricos de Alcántara, Alcántara, 1986. Pág.: 183-212.

13  Palacios Martín, B. Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494). De los orígenes a 1454. Fundación San Benito de Alcántara. Editorial Complutense, 2000. Madrid. Pág.: 27.

14  Palacios Martín, B. Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494). De los orígenes a 1454. Op. Cit.. Pág.: 28.

15  Torres y Tapia, A. de., Cronica de la Orden de Alcántara, T. I. Pág.: 230.

16  Bullarium de Alcántara. Edición de Ortega y Cotes. Págs.: 87-88.

17 1P. 5,8-9.

18 Herrero Marcos, J., Arquitectura y simbolismo del románico palentino, Palencia, 1994, Ayunta- miento de Palencia. Pág.: 20.