Mar 032014
 

Reyes Narciso García-Plata.

Introducción.

La legendaria personalidad del trujillano Diego García de Paredes, el bravo soldado del Gran Capitán, alcanzó cierto relieve en la literatura española del Renacimiento y del Barroco a través de las composiciones dramáticas de autores de la talla de Lope de Vega o Juan Bautista Diamante y de obras como la del extremeño Luis Zapata de Chaves. Con el presente estudio pretendemos contribuir a un mayor conocimiento de la figura de García de Paredes y de los hechos históricos en los que participó, mediante el análisis de la comedia La contienda de Diego García de Paredes y el capitán Juan de Urbina, de Lope de Vega, y de la relación que mantiene con su fuente más directa, el poema heroico Carlo Famoso de Luis Zapata.

 

La construcción del personaje literario de García de Paredes. De la ‘Breve suma’ a ‘El valor no tiene edad y Sansón de Extremadura’.

 

La figura del capitán trujillano Diego García de Paredes, caracterizada por su valor indomable y su extremada fuerza física, constituye el eje sobre el que se construyen diversas composiciones literarias del Siglo de Oro. La primera de ellas, en forma de memorias escritas por el propio protagonista, la constituye la Breve suma de la vida y los hechos de Diego García de Paredes, la qual el mismo escribio y la dexo firmada de su nombre, como al fin della parece[1], publicada en Zaragoza en 1559 junto a la Crónica del Gran Capitán. La autoría de esta composición ha sido puesta en entredicho en varias ocasiones debido a determinadas alteraciones cronológicas o históricas ; sin embargo, las dudas han sido despejadas y actualmente es posible afirmar la autenticidad de esta autobiografía[2]. Se trata de un breve texto en el que el autor narra sus hazañas desde su llegada a Roma en 1507 hasta sus últimos días en Bolonia, todas ellas repletas de lances y aventuras, y en las que siempre demuestra una desmesurada fuerza física y un extraordinario valor personal. La obra parece escrita en la última enfermedad del héroe extremeño debido a la caída sufrida cuando intentaba realizar un alarde de fuerza a imitación de otros caballeros, y va dirigida a su hijo Sancho de Paredes, “para que en las cosas que se ofrecieren en defensa de su persona y honra, haga lo que debe como caballero, poniendo a Dios siempre delante de sus ojos y procurando tener razón para que le ayude[3].

Unos años más tarde, en 1566, fue el extremeño Luis Zapata de Chaves[4], natural de Llerena, quien publicó en Valencia su Carlo Famoso[5], poema épico o crónica rimada de los hechos del Emperador que ofrece interesantes noticias de personajes tan destacados como Garcilaso de la Vega, el marqués de Pescara, Juan de Urbina o Diego García de Paredes. Es precisamente en el Canto XXVII en el que el autor se inspira en la figura de estos últimos para crear una contienda imaginaria entre García de Paredes y Juan de Urbina por las gloriosas armas del Marqués de Pescara tras la muerte de éste, según nos indica el encabezamiento de esta capítulo : “En este canto no se contiene otra cosa sino una contienda de García de Paredes y de Juan de Urbina, sobre las armas del Marques de Pescara, donde ante los Generales del campo, y el mismo exercito en Milan da ambos de sus vidas entera cuenta[6]. La acción se desarrollaría, por tanto, en 1526 y Zapata sitúa el escenario de la disputa en las afueras de Milán, en presencia de un abundante ejército de capitanes y soldados. Ante ellos, los dos protagonistas hacen una recapitulación de sus respectivas vidas y hazañas para justificar la demanda de las armas del Marqués. Es más que probable que el autor se inspirara en el motivo del desafío entre Ulises y Ayax de Thelamon por las armas de Aquiles recogido en el libro XIII de las Metamorfosis de Ovidio, que Zapata, como buen conocedor de los clásicos, conocería[7]. En ambos casos los protagonistas se disponen a enumerar sus méritos ante un público formado por los capitanes y sus tropas ; al igual que en el texto ovidiano ningún otro héroe se atreve a disputar las armas del glorioso Aquiles, salvo Ulises y Ayax, en el canto de Zapata tan sólo Diego García de Paredes y Juan de Urbina osan a reclamar las del marqués de Pescara ; del mismo modo, tanto Ayax como García de Paredes se asombran de la osadía y el atrevimiento de sus contrincantes al solicitar las armas, puesto que se consideran superiores ; y en ambos textos se enfrenta la extremada bravura al poder de la elocuencia, aunque con resultados distintos : si en las Metamorfosis Ulises consigue de la Asamblea los codiciados tesoros y Ayax, despechado, se da muerte con su propia espada y su sangre se convierte en la flor llamada jacinto, en la composición de Zapata, en cambio, el jurado determina no entregar las armas a ninguno de los dos sino colgarlas en el templo del Marqués para que sirvieran de ejemplo, si bien Juan de Urbina había apuntado esta posibilidad.

En lo que también coinciden las dos es en la exposición ordenada de los méritos de cada uno de ellos por turnos. Así, cuando en el texto de Zapata el capitán García de Paredes expone sus heroicas hazañas, el autor sigue fielmente la Breve suma escrita por el protagonista de los hechos y traslada a octavas el contenido de la misma. A partir de ahí, introduce algunas modificaciones de acuerdo con sus intereses, como la ampliación con determinados sucesos que no figuran en la autobiografía y que el autor conocería por las crónicas, como la intervención de Paredes en las batallas de Garellano y Pavía,   aunque en esta última no participara. Igualmente, se añaden los argumentos de Juan de Urbina, ajenos a la Suma, pero necesarios por la propia naturaleza de la contienda.

Algunos años más tarde Lope de Vega escribe una comedia en la que se basa en el motivo creado por Zapata, La contienda de Diego García de Paredes y el capitán Juan de Urbina[8]. Fechada en 1600 y representada en Jaén en 1614 según las licencias que van al final del manuscrito, la composición dramatiza la misma disputa de García de Paredes y el capitán Juan de Urbina sobre la adjudicación de las armas del Marqués de Pescara, por lo que es posible afirmar que Lope toma la composición anterior como fuente directa sobre la que construir su comedia, tal y como veremos posteriormente. El dramaturgo pone en escena o narra la mayor parte de los hechos contenidos en la Suma y en el texto de Zapata creando una comedia que respeta los planteamientos dramáticos del autor y del teatro de la época, situándose en el grupo que Menéndez Pelayo ha denominado de “crónicas y leyendas dramáticas de España”.

Frente al texto de Zapata, de marcado carácter literario, y a la composición dramática de Lope, en 1621 Tomás Tamayo de Vargas publicó Diego García de Paredes : Relación breve de su tiempo[9], obra en la que se recogen las noticias de la Breve Suma y se amplían con los datos que proporcionan las historias italianas y españolas y determinados documentos originales, por lo que constituye la primera biografía del héroe extremeño.

También en el siglo XVII, Juan Bautista Diamante, dramaturgo del ciclo de Calderón, se centró en la figura de García de Paredes para la creación de otra composición teatral, El valor no tiene edad y Sansón de Extremadura[10]. En esta comedia el protagonista, al comienzo de la segunda jornada, también realiza una relación de sus hazañas heroicas en un largo discurso con claros aires de romance ante la figura del propio Emperador. En él se recogen tanto las noticias de la Suma como aquellas que figuran en las crónicas o que pertenecerían a las leyendas que circularon desde muy temprano sobre las fuerzas hercúleas del trujillano, las mismas que admiraron autores como Cervantes, quien en El Quijote ya recogía algunas de sus anécdotas. Al referirse a la Breve suma que aparece junto a la Crónica del Gran Capitán, el autor pone en boca del cura las siguientes palabras :

 

“…y este Diego García de Paredes fue un principal caballero, natural de la ciudad de Trujillo, en Estremadura, valentísimo soldado, y de tantas fuerzas naturales, que detenía con un dedo una rueda de molino en la mitad de su furia ; y, puesto con un montante en la entrada de una puente, detuvo a todo un innumerable ejército, que no passase por ella ; y hizo otras tales cosas, que como si él las cuenta, y las escribe él asimismo, con modestia de caballero y coronista propio, las escribiera otro, libre y desapasionado, pusieran en su olvido las de los Hétores, Aquiles y Roldanes”[11].

 

Aunque la hazaña de la rueda de molino en realidad corresponde al capitán Alonso de Céspedes[12], la cita de Cervantes viene a insistir en la fama casi legendaria de fortaleza y de valor que alcanzó García de Paredes, la cual le valió los sobrenombres de Sansón de Extremadura y Hércules de España.

 

 

El ‘Carlo Famoso’ de Zapata como fuente de la comedia lopesca.

 

Una vez que hemos realizado un somero acercamiento a la figura de Diego García de Paredes en las letras españolas del Siglo de Oro, nuestro interés nos lleva a ocuparnos de las relaciones existentes entre la comedia de Lope de Vega y el canto XXVII del Carlo Famoso de Luis de Zapata.

La contienda de Diego García de Paredes y el capitán Juan de Urbina, fechada en 1600 y encuadrada en las comedias de crónicas y leyendas dramáticas de España, no ha despertado demasiado interés entre los críticos. Menéndez Pelayo[13], al ocuparse de ella resalta, sobre todo, su relación con la Suma de Paredes, la cual considera fuertemente enlazada con la comedia de Lope, ya que basó en ella numerosas escenas de la obra y utilizó el material que ésta proporcionaba, ya en narración, ya en la propia acción. Sin embargo, aunque es cierto que los acontecimientos reseñados en la autobiografía de Paredes están presentes en la comedia, también parece seguro que Lope los imitaría a través de la composición de Zapata como ya apuntara Terrón Albarrán[14]. En efecto, no sólo se inspira en el asunto de la contienda entre los dos personajes que aparece en el Carlo Famoso, sino que además recoge determinados pasajes que no existían en la Suma sobre cuyo origen se preguntaba Menéndez Pelayo. Por tanto, tampoco sería demasiado preciso afirmar que la comedia estaba basada en la contienda de Ayax y Ulises de las Metamorfosis ovidianas, ya que, igualmente, pasaría una vez más por la composición del extremeño.

La comedia se basa en determinados sucesos históricos sobre la vida y hazañas de Diego García de Paredes, si bien éstos estarían en función del motivo que unifica toda el drama : la contienda con Juan de Urbina por las armas del Marqués de Pescara. Pese a todo, Menéndez Pelayo consideraba que la comedia era anecdótica y que carecía de todo género de unidad, ya que comprendía tres acciones principales que vendrían a corresponderse con cada uno de los tres actos de los que se compone el drama : los hechos de García de Paredes en Italia, la atroz venganza que el capitán Juan de Urbina tomó en su adúltera mujer, y la disputa entre Paredes y Urbina sobre la adjudicación de las armas del marqués.

 

Las hazañas de Diego García de Paredes en Italia.

El primer acto se corresponde con los hechos protagonizados por Paredes y sus hombres en Roma. En él se presentan ya los personajes principales : Diego García de Paredes y su hermano Álvaro, Juan de Urbina, y los compañeros Zamudio y Pizarro, además de otras figuras que intervienen puntualmente, algunas de ellas de gran importancia histórica como el Gran Capitán y el Duque de Urbino.

El acto comienza con uno de los primeros hechos relatados en la Suma de Paredes, cuando, tras la llegada a Roma, el héroe y sus amigos, al verse necesitados y por no darse a conocer a su pariente el cardenal de Santa Cruz, tienen que dedicarse a ganarse el vestido robando a los caminantes  en la oscuridad, suceso que se menciona en las octavas de Zapata y en la Suma :

 

“A ocho de Marzo del dicho año se vieron mis compañeros y yo más necesitados que solíamos, y andábamos tan alcanzados con el poco partido, que era forzado ir de noche á buscar ventura de enemigos, y lo que se ganaba íbamos á vender á Nápoles, y así teníamos también mozos ganando el vestido.”[15]

 

La elección de este suceso por parte de Lope de Vega está plenamente justificada por su carácter acorde con los intereses dramáticos de la época, ya que los lances de capa y espada eran muy del gusto del público. De ese modo se explicaría la escena con que comienza la composición, en la cual Paredes y Urbina, acompañados de Zamudio, se dedican a robar capas a ciertos caballeros romanos. Así, cuando se topan con una dama, se da paso a un divertido incidente en el que los dos protagonistas y Zamudio compiten por la compañía de la mujer, escena que supone una variación del material imitado, probablemente para comenzar la comedia con una situación sorprendente que desde el principio captara la atención del auditorio.

En seguida se informa de que los tres caballeros españoles han entrado a formar parte de la guardia papal, al igual que Pizarro y Álvaro García de Paredes. Es en una conversación de estos dos últimos en la que Pizarro lo comunica al auditorio :

 

 

Volviendo a nuestra plática, me alegro

que García de Paredes, vuestro hermano,

y Juan de Urbina, que en el manto negro

de la noche vivían por su mano,

Juan de Vargas, Zamudio y Montenegro

hoy sirvan al Pontífice romano ;

que no es tan bajo el oficio el de la guarda,

pues es soldado y honra su alabarda.[16]

 

Esta circunstancia ya se hallaba recogida tanto en la Breve suma como en el texto de Zapata, en el cual leemos :

 

Llegue el mismo año a Roma con mi hermano,

Donde haviendo gran falta de dineros,

Por no nos descubrir a un primo hermano

Cardenal, fuymos luego alabarderos

Del Papa, en este officio tan no ufano,

Tuvimos al llegar por compañeros,

A Villalba, y Çamudio en la officina,

Iuan de Vargas, Piçarro, y Juan de Urbina.[17]

 

El siguiente suceso escenificado es el enfrentamiento con unos caballeros italianos a raíz de la disputa surgida cuando se entretenían tirando la barra, el mismo que se relata en la Suma y que posteriormente retomará el Canto XXVII del Carlo Famoso :

“…nos topó un día la guarda del Papa donde estábamos tirando á la barra unos con otros, de lo cual el Papa holgaba. Llegaron algunos caballeros á tirar, y entre ellos había uno que se tenía por gran tirador y éste dijo á mi hermano si sabía quién tirase cien escudos, que él se los tiraría. Mi hermano dijo que sí, y éste se desnudó en calzas y en camisa y puso cien ducados y demandó del tirador que había de tirar y tomó la barra. Yo, no entendiendo de dineros, le dije que si quería tirar por gentileza ; y éste, enojado de mí, dijo que me fuese a tirar con otros como yo, que no era su honra tirar conmigo. Yo le dije que mentía, y sus compañeros y criados echaron mano á las espadas y yo á la barra que él había dejado, y con ella nos defendimos á su daño, que matamos a cinco de ellos y más de diez heridos. Por donde se revolvió la Corte de tal suerte, que mandó el Papa que prendiesen á los romanos por el poco respeto que tuvieron y nosotros fuimos dados por libres.”[18]

 

 

 

Al igual que en sus precedentes, el episodio de la barra coincide con la noticia del levantamiento de Montefrascón, suceso que motiva que Paredes se dé a conocer a su tío, el Cardenal de Santa Cruz[19]. En nuestra comedia, Pizarro recapitula lo sucedido e informa a Zamudio, y en sus palabras es posible encontrar una extraordinaria similitud con los modelos imitados :

Tirábamos delante del Pontífice

a la barra García de Paredes,

Alvaro, Montenegro y Juan de Urbina :

llegaron a mirarnos noble gente

y buena parte del infame vulgo,

cuando un hidalgo, puesto en medio, dice

que tirará con todos arrogante.

Desnudóse, y poniendo cien escudos,

sobre querer tirar por gentileza,

dijo a Paredes cosas mal pensadas ;

desmintiéndole, y haciendo de la barra,

no sé que fue, pero matamos cinco,

sin otros diez que van descalabrados.

Prendiéronnos a todos ; pero el Papa,

sabida la verdad, nos dio por libres

y a Paredes ha honrado, como es justo ;

el cual, cansado de esta humilde vida,

se ha dado a conocer, y fue acertado,

al cardenal de Santa Cruz, su tío,

y queda hecho capitán del Papa

contra Montefrascón, que se rebela[20].

 

Tras darse a conocer se le asignó una compañía, por lo que el héroe se apresuró a repartir los cargos de la misma entre sus compañeros :

Hago mi alferez a Urbina,

y mi sargento a mi hermano ;

que de uno y otro me inclina

ver el valor soberano

con que a la virtud camina ;

y por cabos de ella irán

Pizarro y Zamudio[21].

Obsérvese, nuevamente la similitud con la obra de Zapata :

De la que fue mi Alferez Iuan de Urbina,

Y Alvaro de Paredes mi Sargento,

Y Villalva, y Piçarro à tal ruina,

Y Çamudio, los cabos de tal cuento…[22].

 

La variación en la comedia de Lope se produce al unirse a este grupo Clarinda, la dama por la que habían disputado su compañía los protagonistas al comienzo de la composición, lo que permite introducir una nueva situación cómica de tema amoroso que había de ser muy al gusto del auditorio en la que Paredes expone su manera de querer. Dicha comicidad se deriva de la caracterización del protagonista como un hombre escasamente delicado con las mujeres y únicamente dedicado a las armas como él mismo afirma :

Seguí las armas, que amor

no me debe pensamiento,

y así tan libre y exento

vivo, siguiendo mi humor[23].

 

Pero también surge del hecho de que a pesar de las “muestras de afecto” del hercúleo trujillano, la dama se halla rendida de amor por él y se dispone a marchar a la batalla con su compañía como paje o mochilero, lo que, a su vez, permitirá emplear otro recurso muy del gusto de la época como es el de la mujer vestida de hombre.

Estas escenas, en las que el autor se aparta de los modelos, pretenden proporcionar variedad  e interés alternando los sucesos guerreros con los amorosos y captar de ese modo la atención del espectador.

Su presencia en la obra permiten introducir, al mismo tiempo, un salto temporal con respecto a los hechos relatados en la Suma, por lo que los sucesos de Montefrascón se condensan en palabras de Paredes cuando se presenta ante el General del Papa : 

El mismo soy, y el que, sirviendo al Papa,

tomé a Montefrascón, subiendo al muro

de unas enramadas de dos álamos

y unas travesadas fuertes cuerdas ;

maté las centinelas por mis manos,

rompí del enemigo las banderas,

en la plaza saltando desde el muro ;

y vuelvo a Roma con iguales honras.

Reformándose algunas compañías,

Su Santidad, como lo veis, me manda

que con la mía sirva en esta empresa[24].

 

En esta ocasión el acto finaliza con unos de los sucesos que se enmarcan en el contexto histórico de la guerra del Papa contra el duque de Urbino, favorecido éste último por el Gran Capitán. Entonces se ponen en escena los hechos narrados en la Suma e imitados por Zapata :

“ y porque peleando con ellos dije “España, España” fuí reprendido del Capitán Césaro Romano, diciendo que yo era traidor. Yo le dije que mentía, y fue necesario combatir y Dios me dio victoria y le corté la cabeza, no queriendo entendelle que se rendía. Sabido por el Papa, mandóme quitar la compañía porque me prendiesen, y así se hizo y fui preso en la tienda del General ; y a media noche aventuré salirme, tomando de la guardia una alabarda y con ella maté la centinela y salí fuera, y la guarda tras mí hasta la guarda del campo y allí reparé por la mucha gente que venía. El capitán, alborotado, detuvo la gente con mano armada, no sabiendo por qué fuese yo así á la centinela, demandándome el nombre ; yo no se lo supe dar y acometióme y matélo, y así salí fuera del fuerte y fuíme al campo del Duque…”[25]

 

Con la huida de Paredes y sus hombres finaliza el primero de los actos que, como hemos venido observando, sigue muy de cerca el contenido de las memorias del héroe y de las octavas del Carlo Famoso.

 

El capitán Juan de Urbina.

En el segundo acto, en cambio, se produce un mayor distanciamiento de los modelos en los que basa la composición, pues ya no los sigue el autor paso a paso. Aunque se mantienen determinadas referencias, es  posible observar un giro en los planteamientos.

En la escena con la que se abre esta jornada Zamudio nos informa del paso del tiempo y para ello enlaza con los hechos con los que se cerró la anterior : tras dar muerte a Cesar Fabricio y romper la prisión, Paredes y sus compañeros pasaron al ejército del Duque de Urbino y el Gran Capitán, y, una vez unido a éste, peleó en numerosas batallas y participó en abundantes hazañas. El personaje de Zamudio las resume con rápidas alusiones a hechos tomados de sus modelos como la tregua determinada por ambas partes y el posterior combate en el que intervinieron en grupos de once caballeros[26].

A continuación relaciona otros sucesos de Paredes que no figuran en la Suma,  pero sí en el poema de Zapata, debido a su importancia. Nos referimos a la participación del héroe trujillano en batallas como la de Garellano, de la que nos ha quedado testimonio tanto en documentos de la época como en La Historia del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba y de las guerras que hizo en Italia[27].

Más tarde, se nos informa de cuál es el contexto en el que se sitúan los sucesos de acto segundo, el sitio de Pavía por los franceses:

Aquí con el de Pescara,

que, como veis, ha venido

a socorrer a Pavía

que la entregue ha puesto sitio,

están Urbina y Paredes,

de opinión y hacienda ricos,

dando su consejo y armas

fama al tiempo, al mundo libros.[28]

 

No obstante, la participación de Paredes en estos hechos es incierta, pues cuando tenía lugar la memorable batalla, el hercúleo extremeño se encontraba resistiendo los ataques al reino de Nápoles[29]. A pesar de todo, Lope sitúa a su protagonistas junto al Marqués de Pescara y enmarca los siguientes sucesos en uno de los ataques de los españoles a los franceses, en el momento en que se preparaban para realizar una encamisada. Las referencias históricas se emplean, fundamentalmente, para proporcionar una marco en el que desarrollar los acontecimientos. Los sucesos escenificados bien pudieran referirse a la sorpresa de Melzo, realizada por dos mil españoles por medio de la estratagema de los encamisados al mando de los Marqueses de Pescara y del Vasto, que pareció un presagio de la valiente victoria que esperaba a las armas españolas.

Más tarde, también se presenta una escena en la que, tras la derrota del ejército francés en Pavía, a consecuencia de la cual quedó preso Francisco I, los estados italianos constituyeron una Liga contra el rey Carlos V para favorecer a Italia, una alusión a la Liga Santa o Clementina firmada por el Papa Clemente VII, la república de Venecia y el duque de Milán con Francisco I. Esta escena se completa con otra de carácter simbólico en la que el Marqués de Pescara renuncia a ser rey de Nápoles a petición de esta Liga, demostrando de ese modo su lealtad al Emperador.

Aunque en todas estas acciones aparecen juntos Paredes y Urbina, hay que señalar que, en esta ocasión, se concede una especial atención al personaje de Juan de Urbina, puesto que en el segundo acto se escenifican dos de los incidentes protagonizados por él que ya aparecían en el Canto XXVII del Carlo Famoso y no en la Breve Suma, y que, por tanto, contribuyen a confirmar la obra de Zapata como la fuente fundamental de Lope de Vega para su comedia. Se trata del enfrentamiento de Urbina con el coronel Salcedo y de la venganza del capitán a su adúltera esposa. El primero de estos incidentes es relatado por Paredes en las octavas de Zapata para desprestigiar a su adversario :

Que à rebolver un campo solamente

Basta su desconcierto, y su denuedo,

Pues que, estando es señor Marques presente

Su General, sobre alçame alla el dedo,

Dio un bofetón ant`el osadamente

Y corto un braço al Coronel Salzedo…[30]

 

En ese mismo texto, Juan de Urbina se justifica y relata lo que sucedió posteriormente, tal y como se pone en escena en la obra de Lope : ante la presencia del Marqués y la desaprobación de éste, se disculpa humildemente entregando su espada[31].

El segundo de los hechos es la venganza de Juan de Urbina por el adulterio cometido por su esposa : la hace embarcarse con toda su familia y pertenencias, y en alta mar los anega a todos. Menéndez Pelayo, al no encontrar el caso del capitán en los libros de historia, opinaba que se trataba de una tradición de familia que Lope pudo oír de labios de su primera mujer, doña Isabel de Ampuero Urbina y Cortinas[32]. Sin embargo, sus dudas se resuelven al encontrar el precedente del texto de Zapata, en el que se desarrolla el motivo imitado por Lope. Este es otro de los argumentos empleados por Paredes para desacreditar a Urbina en la contienda del Carlo Famoso, en el que leemos :

Mato al qu`era el autor, que yo no sabría

Contar como esto fue, o de que manera,

Y en su casa en Napoles un dia

Muy alegre viniendo, entró defuera :

Y fingiendo despues que se quería

Asolazar andar por la ribera,

Metio en una barqueta en las marinas

Su muger, gente, y gatos, y gallinas.

Despues qu`entro en las ondas mas saladas,

Diziendoles lo qu`el hazer queria

Una à una à sus mugeres y criadas

Y echo à un hijo pequeño que tenía :

Y à su muger despues à cuchilladas

La echo en la profunda agua del mar fría,

A fondo, y aun la barca en que viniera,

Y se salió nadando á la ribera[33].

En nuestra comedia, Urbina, en primer lugar, da muerte a Horacio, el amante de su mujer, y más tarde lleva a cabo la venganza con su esposa tal y como se relata en el modelo :

Llevarla quiero a la mar,

con su gente, en una barca,

donde si una vez se embarca,

todos me lo han de pagar

(…)

Y para que infames tratos

paguen inocentes cuellos,

tengo que embarcar con ellos

hasta los perros y gatos.

No hay que quedar cosa viva

en mi casa que no muera,

y es la honra herida fiera

que de toda razón priva[34].

 

Como podemos observar, si Lope en el primer acto se centraba en las hazañas de Diego García de Paredes en tierras italianas siguiendo fielmente el contenido de la Breve Suma y del poema de Luis de Zapata ; en el segundo acto, en cambio, se centra en los hechos atribuidos a Juan de Urbina que únicamente aparecían en el Carlo Famoso, concediendo, de ese modo, una importancia similar a ambos personajes para pasar posteriormente a ocuparse de la disputa surgida entre ellos a raíz del requerimiento de las armas del Marqués, disputa que tendrá lugar en el último acto de la composición.

 

La contienda entre García de Paredes y Urbina.

En efecto, en el tercer acto se pone en escena el asunto que da título a la comedia, no sin antes proporcionar un marco histórico a los acontecimientos. En esta ocasión, los hechos se sitúan tras el saco de Roma. Don Hugo de Moncada[35] abre la jornada con la noticia de la muerte del Marqués de Pescara a Paredes, quien en seguida manifiesta su intención de solicitar sus armas. Más tarde Zamudio evoca los desgraciados hechos de Roma y la reacción de Carlos V, que hizo guardar luto a su Corte suspendiendo los festejos que se celebraban por el nacimiento de su hijo Felipe.

Mientras tanto, un incidente más ante de la contienda entre los dos personajes : don Pedro Caballero, hermano de la esposa de Urbina pretende vengarse de éste por la muerte de su hermana, mediante un engaño con la cortesana Felisena, aunque no podrá conseguir sus propósitos, ya que el capitán Urbina arremete contra don Pedro y varios soldados haciendo un alarde de fuerza. Esta escena permite introducir un elemento original en una comedia que, por lo demás, poco presenta de novedoso, y sirve para retrasar el desenlace de la composición.

Cuando, más tarde, Álvaro García de Paredes le entrega a su hermano una carta de Urbina en la que le comunica su decisión de competir con él por las armas del Marqués, se plantea ya de forma directa el asunto imaginado por Zapata en el Canto XXVII del Carlo Famoso. A partir de ese momento y hasta el final de la comedia la imitación es completa, siguiendo Lope de Vega, paso a paso, el texto del extremeño.

El Marqués del Basto y Don Hugo de Moncada introducen la contienda explicando que se realiza a imitación de los griegos, pues las armas debían darse al que mejor probara en larga arenga sus hazañas.

El escenario de la disputa nos la proporciona aquí la acotación escénica :

Descúbrese un templo y un sepulcro de paños negros con el cuerpo del Marqués armado, y los escudos de sus armas alrededor y seis hachas en sus blandones ardiendo : toman sillas don Hugo y el del Basto, y van entrando, al son de cajas y trompetas, todos los que pudieren por una parte, y detrás Paredes, y por la otra otros tantos, y detrás Juan de Urbina…”[36]

 

Mientras que en el Carlo Famoso, el marco es diferente :

 

…Y en un ancho y verde prado,

Dond`el Marques plantar hizo unas tiendas :

Fue todo el Imperial campo ayuntado,

Para determinar estas contiendas,

Donde hable cada uno en su derecho,

Y dense al que más cosas haya hecho.

Los Capitanes todos se assentaron,

Y estando alrededor toda la gente…[37]

 

A continuación, tienen lugar los respectivos discursos de Paredes y de Urbina, en los que no nos detendremos demasiado debido a que presentan demasiadas similitudes. Baste señalar que en ambos casos se emplea la misma estructura, el mismo orden, y las mismas anécdotas. En primer lugar interviene García de Paredes, quien, asombrado por el atrevimiento de su adversario, comienza el discurso desacreditando a Urbina por su falta de linaje y sus acciones anteriores, frente a él, procedente de una noble familia, y protagonista de numerosas hazañas memorables :

 

Diego García soy yo

de Paredes ; no paredes

de cal y canto y ladrillo,

sino de nobleza fuerte.

Sancho de Paredes fue

mi padre, y no hay más que pruebe,

caballero de Trujillo

con mil cruces en parientes.

Si por hazañas me tocan,

que hoy tan vivas resplandecen,

y aunque todos las sabéis,

mi justicia os las refiere[38].

 

A partir de este momento el discurso del soldado trujillano se limita a sintetizar el desarrollo de Zapata, que, a su vez, sigue fielmente los hechos narrados en el texto compuesto por el propio héroe, muchos de los cuales habían sido puestos en escena en el primer acto de nuestra comedia : desde la llegada a Roma tras una diferencia con Ruy Sánchez de Vargas, su cargo de alabardero del Papa, el episodio de la barra, su participación en el levantamiento de Montefrascón o en la guerra del Papa con el duque de Urbino, hasta su paso al ejército del Gran Capitán tras dar muerte al General. Continúa con un nuevo descrédito de su compañero Juan de Urbina por la venganza que tomó con su adúltera esposa, para pasar a enumerar toda una serie de nuevas aventuras : la escapada de Rávena, la contienda con el coronel Palomino, el combate de trece a trece, la defensa del Gran Capitán ante el rey, o los altercados con varios rufianes y prostitutas en Coria y con un zapatero en Trujillo (episodio éste inventado por Zapata, ya que no aparecía en la Suma). Por último, deja de relatar lo que ocurrió en otras batallas como la Pavía para dar paso al discurso de su contrincante.

Es el turno de Juan de Urbina, que en principio se defiende de las acusaciones de Paredes complaciéndose de ser el primero de su linaje :

No es menos gloria el ser yo

el primero de mi casa,

pues ser postero en la suya

le da a Paredes ventaja[39].

 

Tras aludir a la época en la que fue alabardero del Papa y participó con el soldado extremeño en varios episodios, también él arremete contra su adversario destacando que en todas sus hazañas Paredes actúa con fiereza y locura, irreflexivamente, frente a él, que, por el contrario, actúa con cordura. Así  justifica sus actuaciones con su esposa y con el coronel Salcedo por tratarse de afrentas : afirma que él pone la mano a la espada cuando por su rey, por un amigo, o por su honra. Ante la bestial valentía de Paredes, él resalta su táctica y su participación en grandes victorias del Marqués de Pescara como las de Navarra o Milán.

 

 

Termina su intervención pidiendo al jurado que le conceda las armas o que las cuelguen en el templo del Marqués por honra de su fama. Y, al igual que en el poema de Zapata, todos determinan que no deben darse a ninguno de ellos, sino que es preferible que permanezcan en el templo, con lo que finaliza la comedia.

 

Conclusiones.

Podemos concluir confirmando que el poema heroico Carlo Famoso de Luis de Zapata constituye la fuente principal de Lope de Vega a la hora de construir su comedia La contienda de Diego García de Paredes y el Capitán Juan de Urbina. A pesar de que tradicionalmente se venía señalando la Breve Suma de los hechos de Diego García de Paredes como el modelo de Lope, a través del presente análisis creemos haber demostrado que si coincide con los hechos relatados en la Suma es en la medida en que éstos constituyen la fuente fundamental del texto de Zapata, si bien tanto el asunto como el desarrollo del mismo y determinadas anécdotas están tomados de la composición del extremeño.

Así, para la creación de su obra, Lope selecciona una serie de hechos del material ofrecido por Zapata en función del interés dramático de los mismos y los pone en escena con muy pocas variaciones. A partir de ahí, los distribuye de forma equilibrada y les proporciona un marco histórico. De ese modo, dedica el primer acto a la figura de García de Paredes, el segundo, a Juan de Urbina, y el tercero, a la contienda de ambos por las armas del Marqués de Pescara. En el primero de los casos sigue fielmente las octavas del Carlo Famoso y el contexto histórico proporcionado por los modelos para escenificar las aventuras del protagonista en Italia, con escasísimas innovaciones las escenas que introducen el tema amoroso, fundamentalmente. En el segundo acto, la originalidad viene dada por la necesidad de aportar un presente a la representación : frente a la obras anteriores, en las que se relatan los sucesos pasados, en nuestra comedia, como en toda obra dramática, es necesario que los acontecimientos sucedan ante el espectador, por lo que el autor sitúa los hechos cercanos a la batalla de Pavía. Esta circunstancia no impide, en cambio, que en ocasiones se presenten relaciones de hechos anteriores con la finalidad de condensar información y respetar la economía dramática, sobre todo al comienzo de cada acto para informar así al espectador del paso del tiempo transcurrido entre los mismos. Por último, en el tercer acto se lleva a cabo la contienda que da título a la composición y es en ese momento cuando se realiza una imitación más directa del original.

Lope consigue así una comedia escasamente novedosa, cuyo principal mérito es actualizar el material existente confiriéndole un carácter dramático y representable, adaptándolo a las necesidades teatrales. De ahí la utilización de recursos como el de la mujer vestida de hombre muy del gusto del público o la selección de los sucesos que más podían interesar al auditorio. El resultado de todo ello es una obra más que contribuiría a la fama de la figura del Sansón extremeño y que participaría del recuerdo de su legendaria personalidad.

REYES NARCISO GARCÍA-PLATA.

C


[1] Reeditada por A. Rodríguez Villa en Crónicas del Gran Capitán, Madrid, Bailly (NBAE, X), 1908, pp.255-259. (Todas nuestras citas estarán tomadas de esta edición).

[2] M. Muñoz de San Pedro (autor de la biografía del héroe: Diego García de Paredes, Hércules y Sansón de España, Madrid, 1946) aportó el testamento de Hernando Corajo, fechado en 1513, para clarificar el problema (“Documentación familiar de Diego García de Paredes”, en REE, 1956, pp.1-58), así como el testimonio de Luis de Tapia y Paredes, bisnieto del héroe, que afirma haber poseído las memorias autógrafas (“Documentación histórica de Diego García de Paredes”, en REE, 1949, pp.303-337). No obstante, Menéndez Pelayo -quien reproduce dichas memorias en sus Estudios sobre Lope de Vega (ed. A. Bonilla y San Martín, Madrid, CSIC, 1949, t.V, pp.341-349)- opina que la Breve suma está corrompida o interpolada, aduciendo determinados ejemplos al respecto.

[3] Breve suma…, ed. cit., p.259.

[4] Sobre este autor, vid. E. Segura Covarsí, “El escritor de Llerena, Don Luis Zapata”, en Alcántara, XII, nº105-107, 1956, pp.3-15.

[5] Luis Zapata de Chaves, Carlo Famoso, edición facsimilar con un introducción de M. Terrón Albarrán, Badajoz, Diputación Provincial, Institución Pedro de Valencia, 1981. (Todas nuestras citas, tomadas de esta edición).

[6] ibidem, p.147.

[7] Bien en el texto latino, bien a través de la versión de Juan de Mena incluida a continuación de su traducción de la Ilíada, la “Contienda que ovieron Ayax de Thelamon y Ulises ante los príncipes y pueblos de Grecia, delante de Troya”, un poema de 76 octavas, libremente traducido del libro XIII de las Metamorfosis ovidianas, que se publicó en Valladolid en 1514 (vid. M. Menéndez Pelayo, Biblioteca de Traductores Españoles, Madrid, CSIC, 1953, t.III, pp.156-157).

[8] Publicada en Obras de Lope de Vega, ed. M. Menéndez Pelayo, Madrid, Atlas, BAE, XXIV, 1968, pp.289-349. (Citamos por esta edición).

[9] Publicada en Madrid, por Diego Díaz de la Carrera, en 1621.

[10] Diamante, J.B., El valor no tiene edad y Sansón de Extremadura, ed. Mesonero Romanos, en Dramáticos posteriores a Lope de Vega, II, Madrid, Rivadeneyra (BAE, XLIX), 1859, pp.19-41.

[11] Cervantes, M. de, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, ed. Vicente Gaos, Madrid, Gredos, 1987, t.I, pp.646-647 ( Cap.XXXII, I Parte).

[12] El error viene siendo señalado por los distintos editores de la obra cervantina (vid. ed. cit., p.646).

[13] En Estudios sobre Lope de Vega, ed. cit., pp.341-349.

[14] El autor afirma : “Es inequívoco admitir que la obra de Lope de Vega se sustenta en el asunto que, de modo original, imaginó la lira de Don Luis. Si esto es indudable ¿por que no iba Lope a tener por modelo, no ya la Suma de Paredes, sino el propio Carlo Famoso ? Pudiéramos admitir que el genio de Lope trocó en fácil verso lo que Don Luis labró a costa de dificultades de metro e inspiración en sus octavas. En cierta manera pudo ser un ‘fusilamiento’ literario con los honores debidos. Pero yo no tengo dudas de que Lope cuando escribió su comedia, más que la Suma lo que tuvo a mano fue el Carlo Famoso” (ed. cit., p.LXXIX).

[15] Breve Suma…, ed. cit., p.255.

[16] La contienda…, ed. cit., p.297.

[17] Carlo Famoso, ed. cit., fol.148a.

[18] Breve Suma…, ed. cit., p.255

[19] Tanto en el Carlo Famoso como en la Breve Suma se afirma, en cambio, que el parentesco que les une es el de primos.

[20] La contienda …, ed. cit., p.300-301.

[21] Ibidem, p. 301.

[22] Carlo Famoso, ed. cit., fol.148b. Detalle tomado de la Suma, a la que sigue paso a paso : “Fue mi alférez Juan de Urbina, y mi hermano  Sargento, y Pizarro y Villalba y Zamudio cabos de escuadra…”, ed. cit., p.255.

[23] La contienda…, ed. cit., p.302.

[24] ibidem,  pp.307-308. Cfr. “Así a  Monte Frascon al fin llegamos, / De noche muy callados caminando, / Y al Burgo del lugar nos arrimanos, / Sin que nadie sintiesse nos llegando : / Yo al muro eche dos leños, cuyos ramos / Por las almenas, y entre atravesando, / Por cuerdas, y ante todos sin ruydo / Sobre el muro subi, sin ser sentido. / (…)Yo a la puerta muy grande a quebrantalla / Y aunque eran los cerrojos no livianos, / Los quebranté yo solo con mis manos. / Y en las plaça en que havia ocho vanderas, Las rompió entrando nuestra Infantería / Bueltas en Roma luego estas vanderas / Se acabaron, sino sola la mía…”, Carlo famoso, ed. cit., fol.148a.

[25] Breve Suma…, ed. cit., p.256.

[26] En las octavas de Zapata se alude a trece por trece, resultando uno más que en el texto de la Suma, puesto que el autor incluye a un personaje que no figuraba en las memorias, el del Coronel Zamudio que, como venimos observando, ocupa un destacado papel en nuestra comedia. Ya Menéndez Pelayo, siguiendo los Anales de Zurita, se encargaba de señalar que en el desafío de Barleta, los hombres que participaron fueron once (Estudios…, op. cit., p.350)

[27] En la que, refiriéndose a esta batalla, se lee :“Las maravillas  que en armas se hicieron aquel día en el puente y fuera de ella por los capitanes y soldados es cierto que los que las vieron tenían en poco lo que Plutarco en sus Vidas y Tito Livio en sus Décadas escribieron. De Diego García  de Paredes ni palabras bastan para lo contar ni razones para lo dar a entender”, en Crónica del Gran Capitán, ed. cit., pp. 408.

[28] La contienda…, ed. cit., p.315.

[29] Terrón Albarrán así lo señala en su introducción al Carlo Famoso, (ed. cit., p.LXXVII). En aquel tiempo García de Paredes estaba ya licenciado y sin compromisos militares y, al ver atacado Nápoles, acude sin ser llamado y sin sueldo para defender a la ciudad del ataque francés.

[30] Carlo Famoso, ed. cit., fol.151a.

[31] “Y ante el señor Marques asi esto hecho,/Que entonces contra mi estava de punta,/Humilde, y puesto ant`el por tierra el pecho/Le di mi misma espada por la punta :/El campo todo en esto con despecho/Que el Marques con ira algo barrunta,/Alço luego una grita en tal mohina,/Diziendo : biva, biva Iuan de Urbina./Sabe el señor Marques, que`sta presente,/Como yo assosegue, y de que manera,/Por esto ant`el reprendi la gente/Y ant`el torne mas blando que una cera…” (ibidem, fol. 152b).

[32] Estudios…, op. cit., p.351.

[33] Carlo Famoso, ed. cit., fol.149b.

[34] La contienda…, ed. cit., p.330.

[35] Junto con los Colonna, Hugo de Moncada había preparado un atrevido golpe de mano, con objeto de obligar al Papa a apartarse de la Liga, y éste vio entrar por las calles de Roma un ejército de tres mil hombres al mando de Moncada, que dispersó a los guardias del Papa y obligó a éste a refugiarse en el castillo de Sant Angelo.

[36] La contienda…, ed. cit., p.344.

[37] Carlo Famoso, ed. cit., fol.147b.

[38] La contienda…, ed. cit., p.345. Cfr. “Yo soy Diego García de Paredes, /Natural y vecino de Trujillo,/ Donde ser cavallero, las paredes y las piedras tambien podran dezillo :/ Y mi padre fue Sancho de Paredes,/ Ni estas de tapia son, ni de ladrillo,/ Sino de un cal y canto, que`en mi assiento/ Hasta ab initio tienen el cimiento./ Mas qu`estas por hechos y hazañas,/ Y por nobleza aun deven ser mias…” (Carlo Famoso, ed. cit., fol.148a)

[39] ibidem, p.347. Cfr. “Ni menos gloria a mi sera el primero/ haver sido en mi casa de mi gente,/ Que a Diego García ser el postrero/De los suyos (segun el es) se cuente…”(Carlo Famoso, ed. cit., fol.151b)