Oct 011977
 

Eduardo Martín de Hijas y Luengo.

La figura de D. Lorenzo Igual de Soria encaja en estos Coloquios Históricos de Extremadura en un doble sentido: como extremeño de nacimiento, lo que por si solo bastaría para su inclusión en ellos; y como Obispo de la ciudad de Plasencia, cuya sede ocupó en la ultima etapa de su vida, muy azarosa a causa de su postura patriótica en la guerra de la Independencia. La vida de D. Lorenzo es muy rica en cargos y responsabilidades: de ahí la dificultad de resumirla en unos minutos. Por otra parte su figura se presta más a unos estudios monográficos de los distintos cargos o etapas de su vida que a una biografía general, que había de ser necesariamente extensísima y heterogénea. Así el estudio detallado de su etapa inquisitorial en Madrid, el de su actuación en las Cortes de Cádiz, de su Obispado en Pamplona o del de Plasencia el más idóneo para estos Coloquios. También podría descomponerse su personalidad en estos tres aspectos o frentes principales: en el cultural o intelectual, que culminó como Catedrático de la Universidad de Alcalá; en el religioso, que terminó en el Obispado de Plasencia; y en el político o patriótico que remata en su actuación en las celebres Cortes de Cádiz como diputado por Toledo. Por eso mi intención al venir hoy aquí no es otra que la de airear y actualizar su figura, tan sugestiva, y ver si entre los estudiosos presentes o ausentes que siguen estos Coloquios prende el interés por ella y realizan en años sucesivos estos estudios monográficos que aporten nuevos datos para completar el total de su biografía.

Don Lorenzo Igual de Soria y Martín de Hijas nace en El Gordo, en esta provincia, el día 9 de Agosto de 1946. Seis días después, el 15, es bautizado en su iglesia parroquial en cuyo Archivo se conserva el acta de su bautismo en el folio 89 vuelto del Libro 3º de nacimientos. Según ella al Infante se le pusieron los nombres de Lorenzo Justo, siendo hijo legítimo de Sebastián Igual de Soria, natural de este Lugar y de su legítima mujer María Cuadrado natural de la Villa de la Calzada de Oropesa. Abuelos paternos el Reverendo Fray Juan de la Soledad, religioso carmelita, y Francisca de Soria, difunta, naturales de este dicho Lugar; maternos Francisco Martín de Hijas y Catalina Cuadrado, naturales de la dicha Villa de la Calzada.

De su ascendencia paterna, de la rama de los Iguales especialmente, tengo la genealogía bastante completa; de la materna, tanto del Martín de Hijas como del Cuadrado muy completa por haberlas estudiado durante años.

El primer Igual que conocemos ascendiente de nuestro Obispo es Francisco Igual de Torralba, que muy posiblemente fuese hijo o acaso nieto de Alonso Igual, nacido hacia 1493. Este Alonso Igual es el primero de este apellido del que tenemos noticias como nacido o asentado en El Gordo. Aparece como testigo en un famoso proceso inquisitorial contra un tal Martín Zahonero, vecino de El Gordo como presunto judaizante. Alonso Igual era, según consta, cristiano viejo. De más inmediatos ascendientes digamos que su abuelo se llamaba Juan Igual de Suela, nacido el día primero de Enero de 1698; que se casó el 22 de Octubre de 1717 con Francisca de Soria, también de El Gordo. Solo conocemos un hijo de este matrimonio llamado Sebastián, nombre tradicional en la familia. Como tradicional era también en ella la dedicación a la vida religiosa, en especial la carmelita. Por eso no debe extrañarnos que al quedarse viudo Juan Igual ingrese en esta Orden con el nombre de Fray Juan de la Soledad con el que aparece en el acta. Sebastián Igual de Soria, padre de D. Lorenzo, nació el 5 de Julio de 1718. Debió ser hijo único y con el tiempo un importante hombre de negocios. Tuvo durante varios años el monopolio del abastecimiento de tocino de Madrid; y por un pleito que tuvo con un socio de Talavera que le estafó sabemos que llego a entrar en el matadero de la Corte más de cien mil cerdos cebados. Estas relaciones de Sebastián en Madrid y sus continuos viajes son muy importantes para explicarnos el arranque estudiantil de D. Lorenzo; como su ascendiente tradicional religioso para explicarnos su vocación.

María Martín de Hijas y Cuadrado, madre de nuestro Obispo, era hija de Francisco Martín de Hijas y de Catalina Cuadrado. A Francisco le llamaban de sobrenombre Marqués, seguramente para distinguirle de su padre y de su abuelo, que también llevaban este mismo nombre, nombre que se continuaría después en uno de sus hijos, hermano de María. Es casualidad que la primera que conocemos de este apellido lleve también el nombre de María. María de Hijas «la vieja» debió nacer hacia mediados del XVI. Aparece con el calificativo de «la vieja» no solo porque efectivamente lo fuera, sino para diferenciarla de su hija del mismo nombre. Esta María de Hijas joven se casa con Juan Martín y del matrimonio nace un niño que es bautizado el Domingo 25 de Febrero de 1601 con el nombre de Francisco Martín de Hijas, formándose así nuestro apellido.

María la madre de D. Lorenzo tiene cuatro hermanos llamados Francisco, Agustín, Ignacio y Catalina. Hasta diecisiete hijos de estos conozco, primos hermanos por tanto de D. Lorenzo con los que jugaría en su niñez en los constantes viajes a La Calzada. En esta industriosa villa de entonces vivía también su abuela Catalina. Su abuelo Francisco «el Marqués» falleció justamente el día siguiente de nacer D. Lorenzo, lo que nos hace pensar que su bautizo sería de luto riguroso y que a María le seria imposible asistir al entierro de su padre recién dada a luz como estaba.

Desconocemos la fecha exacta de la llegada a Alcalá de D. Lorenzo para realizar sus estudios; hemos de suponer que en su primera juventud. Y si hasta ahora su vida había transcurrido entre El Gordo y La Calzada a partir de este momento transcurrirá entre Alcalá y Madrid, poblaciones que consumirán la mayor parte de los años de su madurez. En la Universidad Complutense alterna con los numerosos paisanos calzadeños de La Llave y conoce a una de las personalidades mas relevantes del siglo, Jovellanos, que ha nacido dos años antes que él. Ambos se encontrarían de nuevo, ya en su vejez, en el Cádiz de las Cortes.

En Alcalá obtiene D. Lorenzo el Doctorado en ambos Derechos, el Canónico y el Civil y mas tarde es nombrado Catedrático de su Universidad. Se le concede una Canonjía en la Magistral de Alcalá, se le nombra Vicario General y en el año 1790 es promovido a la Vicaría Eclesiástica de Madrid, otorgándosele la dignidad de Capellán Mayor de la Magistral de Alcalá. Se le concede también el cargo de Inquisidor Ordinario de la capital de España, viniendo de esta forma a continuar la tradición calzadeña y gordeña de Inquisidores, Comisarios y Familiares del Santo Oficio, desde los hermanos D. Bartolomé y D. Diego Martínez de Carnacedo, Inquisidores de Granada y de Sevilla respectivamente en el siglo XVI, hasta D. Manuel Gregorio Blázquez y D. Francisco García Ballesteros, Familiares de la Inquisición de Toledo en su mismo siglo XVIII. Precisamente dos descendientes de estos, andando el tiempo, contraerían matrimonio con dos descendientes de Manuel, hermano de nuestro obispo. Al mismo tiempo fue D. Lorenzo miembro de la Junta de Caridad de la Corte. Su último cargo en esta etapa fue el de Párroco de S. Ginés de Madrid, que era el que desempeñaba el 12 de Septiembre de 1795 cuando fue presentado para el Obispado de Pamplona. Tenía entonces D. Lorenzo 49 años de edad.

Su etapa de Pamplona duró ocho años, exactamente hasta el 8 de Agosto de 1803 en que fue promovido al Obispado de Plasencia. No era la primera vez que un personaje relacionado con nuestra comarca ocupaba un cargo de importancia en la capital navarra. Un siglo y medio antes habían estado allí, nada menos que como Virreyes, D. Duarte Álvarez de Toledo, VIII Conde de Oropesa, y su esposa Dª Ana Mónica de Córdoba Zúñiga y Pimentel. Llevaba el matrimonio muchos años sin sucesión; y fue en esta capital de Pamplona donde por intercesión de un famoso hermano carmelita con visos de santidad se produjo, según se dice, el milagro de esta sucesión. El día 6 de Enero de 1644 trajeron los Reyes Magos a los Condes oropesanos el sin par regalo de un hermoso niño que vio la luz del mundo en esta capital de Navarra, bautizándosele con el nombre de Joaquín. Con el tiempo este D. Joaquín Álvarez de Toledo, IX Conde de Oropesa, sería Presidente del Consejo de Castilla y Primer Ministro y Privado del último de los Austrias, el hechizado Carlos II.

Y en nuestra Historia local el fundador, junto con la Madre Isabel de la Serradilla, del Convento de Agustinas Recoletas de La Calzada. En 1803 D. Lorenzo, ya con 57 años, retorna a su tierra extremeña como Obispo de la Diócesis a la que ahora pertenece su pueblo, pues El Gordo entonces pertenecía a la de Ávila.

En Plasencia su dedicación a la tarea pastoral se vio interrumpida por el trauma que supuso la Guerra de la Independencia contra los franceses. D. Lorenzo es amigo personal de Carlos IV al que realizado frecuentes visitas. Desde el principio su postura es la de un patriota insobornable. Antes al contrario entrega a raudales inmensas riquezas de la Catedral, una de las más ricas de España entonces, para la causa nacional. Así ha podido escribir recientemente el Catedrático de Valencia Regla Campistol estas palabras: «Una sola catedral -la de Plasencia- pudo entregar al Gobierno 5 arrobas de plata en 1795, 10 en 1809, 6 en 1810, 28 y gran cantidad de oro en 1811 al guerrillero Julián Sánchez y todavía 5 mas en 1823».

En esta generosidad suya tiene base la popular redondilla, que ha corrido por los Seminarios más cercanos hasta nuestros días. Asistía en una ocasión el Sr. Obispo a una comida celebrada en su honor en una gira por una de las comarcas de la Diócesis. Estaban ya terminados los postres y a punto de empezar la sobremesa, cuando D. Lorenzo pidió a un clérigo famoso por su chispa e ingenio le hiciese unos versos seleccionados con él. El tal clérigo se quedó pensando un momento y en seguida levantándose de su asiento declamó:

Para perpetua memoria
de los siglos venideros
dejó a los curas en cueros
don Lorenzo Igual de Soria

El día de la Purísima de 1808 se comunica por parte del Obispado a las Congregaciones de monjas que estén preparadas porque tendrían que abandonar sus conventos en plazo muy breve. D. Lorenzo tiene que huir. Al ausentarse nombra Gobernador Eclesiástico a D. Rafael Aznar Martín que desde 1803 era Provisor de la Diócesis. Así mismo nombra Gobernador Eclesiástico Adjunto a su sobrino del mismo nombre e idénticos apellidos, Sacerdote y Penitenciario que los estudiosos de la vida de nuestro Obispo deben tener mucho cuidado en no confundir con él. El 28 de Diciembre entraron en Plasencia los franceses por primera vez. Su número era de unos 25.000 hombres con sus caballos, cañones, carros de guerra y demás pertrechos. Formaban el grueso del Cuarto Cuerpo de Ejército del Mariscal Lefebre al mando de Sebastiani. El Estado Mayor se alojó precisamente en el Palacio Episcopal.

La 2ª vez que entran los franceses es el 19 de junio de 1809, ahora los del Cuerpo del Mariscal Víctor. El 27 del mismo mes entran en la ciudad las tropas de Sir Arturo Wellesley, estableciendo en ella su Cuartel general. Pero de nuevo el 3 de Agosto de ese año entran en Plasencia los franceses ahora al mandó de Soult, que a decir del Conde de Toreno, compañero también de D. Lorenzo en las Cortes gaditanas, talaron campos, quemaron pueblos y cometieron todo genero de excesos. Al Obispo de Coria D. Juan Álvarez de Castro, de 85 años que estaba postrado en cama le sacaron violentamente de ella y le arcabucearon sin piedad. D. Lorenzo entre tanto realizaba por los pueblos comarcanos un accidentado recorrido. El 16 de Marzo de 1809 se hallaba en Talaván. De allí pasó a Serradilla, y el 3 de Agosto huyó a Torrejón ante la entrada de las tropas de Soult en la capital de su Diócesis. Este le manda un pliego para él y un oficio para el Provisor; pero no creyéndolos dignos de contestación siquiera mandó ambos escritos a la Junta Suprema para que por su mediación llegasen a la Junta Central. De Torrejón pasó a Monroy y, siempre huyendo, llegó a la Villa de Campo donde le quisieron matar por traidor. Al fin logró escapar y refugiarse en Ciudad Rodrigo.

Designado diputado por Toledo para la reunión extraordinaria a Cortes en Cádiz, allí acude nuestro Obispo con sus 64 años cumplidos en 1810. Solo otros cinco Obispos tomaron parte en ellas: el de Cisano, el de Calahorra, D. Francisco Mateo Aguiriano; el de Mallorca, D. Bernardo Nadal y Crespí; el de Ibiza, D. Blas Jacobo Beltrán; y el de Sigüenza, D. Pedro Inocencio Bejerano. Interesante sería para los estudiosos que en una futura colaboración en estos Coloquios se abordara la intervención detallada de D. Lorenzo en aquellas celebérrimas Cortes, entresacando sus actuaciones del diario de las sesiones y de los periódicos de la época.

Concluidas las Cortes D. Lorenzo regresa a su Diócesis. Reintegrado Fernando VI a su trono acude nuestro Obispo a cumplimentarle a Madrid. Al volver hacia Plasencia se encuentra enfermo de gravedad por el camino y pasa a instalarse a casa de su hermano Manuel en la Plaza Mayor de La Calzada. Por un designio de la Providencia vino a morir a este pueblo de su madre en el que de niño tanto había jugado. Falleció el día 15 de Septiembre de 1814, segundo día de las fiestas del Cristo de las Misericordias patrón de la Villa. Ese mismo día fue enterrado en la Capilla del Rosario de la Iglesia Parroquial que, según parece, había sido construida a sus expensas para este fin. El acta de su enterramiento figura en el Libro de Difuntos correspondiente de este Archivo y esta escrita y firmada por D. Miguel Igual de Soria, sobrino carnal suyo, que fue Cura Ecónomo muchos años de la Iglesia de La Calzada.

Aquí pudiéramos terminar la semblanza de D. Lorenzo, a grandes rasgos descrita. Pero la Historia debe completarse, aunque a veces sea desagradable y no nos guste. En los primeros días del Alzamiento de 1936, los milicianos rojos llegados desde Madrid principalmente a La Calzada en número de algunos millares ocuparon para su residencia la Iglesia y el Monasterio de Agustinas. Cuando las tropas nacionales reconquistaron el pueblo el 28 de Agosto de ese mismo año, se instalaron también en esos lugares ya profanados. Y se pudieron ver por algún tiempo en la Capilla del Rosario, de la que se había levantado parcialmente el piso, los restos venerables de D. Lorenzo sobre los cuales habían defecado las tropas, los moros especialmente, hasta que la tumba fue cubierta de nuevo y encementada según aparece en la actualidad. «Non omnis moriar…» dice Horacio en una de sus Odas.

Aun quedan restos, puramente materiales unos y espirituales otros, que nos recuerdan su figura y en cierto modo la sobreviven al paso de los años. Queda en El Gordo, bastante bien conservada la casa donde nació y la pila en que fue bautizado. Y en La Calzada el lugar donde estuvo la casa en la que murió y las puertas de la misma, que fueron las ultimas que traspaso con vida. Nos quedan algunos retratos suyos, uno en El Gordo, propiedad de los descendientes de su hermana Ramona y dos en Madrid, en casa de D. Víctor Huertas descendiente de su hermano Manuel.

En el despacho de mi casa de La Calzada se conserva su bargueño escritorio, en bastante buen estado, que fue heredado, no por la rama Martín de Hijas que parecería lo más lógico sino por la Gómez Igual de un bisabuelo mío que era gordeño. Y queda su sangre ampliamente extendida en los pueblos de la comarca entre los descendientes de los hermanos de su madre y, sobre todo, de sus propios hermanos Tres hermanos tuvo nuestro Obispo: Juan Antonio, que fue sacerdote y no tuvo por lo tanto descendencia; Manuel, que se casó en 1761 con Marta Arroyo, de Lagartera y una vez fallecida esta contrajo nuevo matrimonio en 1767 con María Josefa Martín de Hijas, prima hermana suya.

Del primer matrimonio tuvo dos hijos llamados José y María del Carmen Igual de Soria y Arroyo. Esta última no dejo descendencia, pero de José deriva toda la aristocracia local de los últimos tiempos.

Del segundo matrimonio quedaron 7 hijos: Lorenzo y Miguel, ya citados, que fueron sacerdotes; Manuel, profesor de Cánones y Leyes que murió joven y soltero; Francisco, que se casó con una prima hermana suya, hija de Ramona la única hermana de D. Lorenzo; Micaela, que contrajo matrimonio con D. Pedro García Ballesteros y no quedó descendencia; y Sebastiana, que se casó con Manuel Herrero, de Lagartera, con descendientes actuales en dicho pueblo y en La Calzada. Manuel Igual de Soria y Martín de Hijas murió en Diciembre de 1814, tres meses después, que su hermano el Obispo. Su hijo Miguel que escribe también este acta de enterramiento nos dice que murió falto de juicio. Ramona, única hermana como decimos de D. Lorenzo, se casó con Juan Arroyo Alía, de Lagartera, y tuvo cinco hijos. Inés fue monja carmelita en el Convento de Talavera, del que fue Priora muchos años, muriendo en olor de santidad. Marta fue también carmelita en Ávila. Lorenzo, sacerdote como su primo hermano del mismo nombre. María, que permaneció soltera. Y Teresa que se casó según hemos dicho con su primo hermano Francisco, hijo de Manuel. Fallecido este contrajo segundas nupcias con Bernardino Lozano, de Oropesa del que tuvo un hijo de nombre ¡como no¡ Lorenzo Lozano Arroyo. Este se casó con María Gómez y Camacho, natural de La Puebla de Naciados, villa hoy desaparecida de la que El Gordo era anexo. Tuvieron seis hijos; cuatro casados en El Gordo y dos en La Calzada, de los que quedan en la actualidad numerosos descendientes en estos dos pueblos, alfa y omega de la vida de D. Lorenzo. Entre ellos se perpetua, repetido varias veces, el nombre de Lorenzo, que ha venido pasando generación tras generación hasta nuestros días. Y lo que es mucho mas importante: queda aquel espíritu religioso tradicional de la familia. Dos monjas jóvenes hay ahora entre estos descendientes de La Calzada; y un sacerdote, D. Julián Lorente Lozano que por espacio de 18 años ejerció su misión en la América española y hoy cumple su vocación en la Catedral de Plasencia, sede de la Diócesis de la que nuestro tío D. Lorenzo ha sido uno de sus más grandes y famosos obispos.