Ago 012013
 

José Antonio Ramos Rubio.

 

1.  INTRODUCCIÓN

El  propósito  de  este  trabajo  de  investigación  es  el  estudio  global

-iconográfico, formal, histórico-artístico y documental- de la obra pictórica mural del artista cacereño del siglo XVI Lucas Holguín. Estamos ante uno de los conjuntos pictóricos cacereños de los más relevantes de los años centrales del siglo XVI. Muchas e interesantes son las particularidades que elevan a las pinturas que atribuimos por las características artísticas y por la base documental de Lucas Holguín a esa categoría. Para poder realizar este trabajo de investigación he comenzado por situar el contexto del ciclo pictórico del citado artista, presentando una breve introducción histórica relativa a cada uno de los monumentos en los que intervino Lucas Holguín decorando pictóricamente sus muros y al momento social en el que se circunscribe. En este trabajo hemos de tener muy presente la documentación que hemos podido localizar para fijar la autoría de algunas obras como las realizadas por Lucas Holguín en Sierra de Fuentes, Cáceres, Torrequemada y Arroyo de la Luz. Interesa aquí remarcar el lugar que le corresponde a Lucas Holguín dentro del panorama pictórico del Renacimiento, tanto por la calidad pictórica como por la superficie mural pintada, así como por tratarse de una de las escasas decoraciones de pintura mural que ha llegado hasta nuestros días. Estamos, por lo tanto, ante unos ciclos murales más interesantes que remarcables de la pintura que se realizan a mediados del siglo XVI en Cáceres y su tierra.

2. DATOS BIOGRÁFICOS

Son escasísimas las referencias biográficas que hemos localizado de Lucas Holguín. En el Archivo Diocesano de Coria-Cáceres no hemos podemos localizar ni la partida de bautismo de Lucas Holguín en alguna parroquia de la capital cacereña1, ni la partida de matrimonio de los padres de Lucas Holguín. Ante Sancho Ximénez , el 7 febrero de 1545, un Lucas Holguín aparece como testigo de una escritura de venta. Tomás Pulido considera que este hombre debía estar en plenas facultades pictóricas, aparece con frecuencia a mediados del siglo XVI testimoniando algunas escrituras. Sería vecino de los escribanos por la frecuencia con que se valían de él para llenar esta formalidad legal en sus escrituras, aunque el propio Pulido considera que Lucas Holguín pudiera ser amanuense de escribanos, pues en su familia hubo alguna inclinación a desempeñar estos menesteres ya que en el año 1600, un Lucas Holguín fue escribano de la villa de Arroyo y, según Tomás Pulido, no fue el único de esta familia que ejerció este cargo2. La madre de Lucas Holguín era Isabel Martín, mujer de Francisco Martín que era carpintero (falleció el 23 marzo de 1552), en esa fecha, ante Sancho Ximénez y en unión de su hijo Lucas Holguín y Hernando Xim nez, éste como fiador, otorga una escritura de obligación. Desde este simple apunte no se deduce con seguridad que Lucas Holguín fuese también hijo del marido de su madre, Francisco Martín, ya que podría ser hijo de un primer matrimonio de su madre (alguien que llevas el apellido Holguín)3. Pulido Hurtado, también nos ofrece algunos datos biográficos sobre este artista: “ pintor que a mediados del siglo XVI vivía de sus pinceles, decorando altares y pintando retablos, siendo su principal obra, al menos conocida, la pintura del retablo de la ermita o Santuario de Nuestra Señora del Salor, cerca de Torrequemada, iglesia matriz de la orden militar de nuestra Sra. del Salor, constituida en la iglesia de San Mateo de Cáceres el año de 1345, el cual retablo fue obra de otro artista cacereño, Francisco de Santillana, bastante acreditado en su oficio. Su hechura duró desde 1557 a 59 y Lucas Holguín murió en 1563”4. Según Pulido, estuvo casado con Ana de Valverde pues aparece mencionada en el testamento de doña Beatriz de Figueroa, viuda de Diego de Carvajal con fecha 31 octubre de 1590; en dicho testamento se contiene la siguiente manda: “Ytem a Ana de Valverde mujer que fue de Lucas Holguín, 2000 mrs. Por el amor que le tengo”5.

Lucas Holguín interviene como testigo en un poder de Benito González, el 19 julio de 1558, para cobrar dineros de Indias, que otorga Alonso Durán, clérigo, enviados por su hermano Luis García.6 Asimismo, el pintor Lucas Holguín es testigo en otro poder, con Antonio Gutiérrez el 22 agosto de 1561, “y a procuradores de Granada otorgan Cristóbal García, boticario, y García Solana, presos en la cárcel por haber quebrantado la carcelería uno a quienes ellos fiaron”7. Varios días después, nos encontramos con un asunto grave que le afecta al propio pintor. Ante Antonio Gutiérrez, el 12 septiembre de 1561, Francisco Blázquez, clérigo, vecino de Cáceres, otorga poder a procuradores de la Chancillería de Granada para comparecer ante los alcaldes del crimen de aquella audiencia “ y seguir e proseguir una querella que tengo dada ante la justicia rreal desta Villa, de Lucas Holguín, Vº della, sobre averme entrado a matar armado en mi casa e lo demás en mi acusación e querella qº (contenido) e os presentar en grado de apelación, nulidad o agravio de lo proveydo e mandado por la justicia desta Villa”8. Según Pulido perdió su querella en esta instancia.

3. ACTIVIDAD ARTÍSTICA

3.1.  Cáceres

IGLESIA DE SANTA MARIA “LA MAYOR”

En el año 1546 aparece en las cuentas de fábrica de la iglesia de Santa María de Cáceres, cobrando pequeñas cantidades por obras.9

El 22 junio de 1550, ante Diego González interviene Lucas Holguín, como testigo en un asunto de interés de la historia artística local. Asistió al levantamiento del acta de la almoneda que se celebró para las obras del altar, gradas y suelo, para el asentamiento del retablo mayor de la iglesia de Santa María de Cáceres10.

LA PUERTA NUEVA

En el siglo XV se construyó la llamada “Puerta Nueva” en el lugar que hoy ocupa el Arco de la Estrella (en la entrada principal a la zona monumental). En este lugar, la reina Isabel la Católica juró respetar y defender los Fueros de Cáceres en 147711. Dos años después, haría lo mismo el rey Fernando el Católico12.

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Lám. 1. Arco de la Estrella, Edición de Manuel Cilleros, 1910.

En el nicho o capilla de dicho Arco, Lucas Holguín fue el autor de pintar un cuadro de Nuestra Señora de la Antigua que tenía devoción popular en aquella época en España y en América13. La escritura para la realización de la pintura de Nuestra Señora de la Antigua ejecutada por Lucas Holguín tuvo lugar en Cáceres ante Diego Pacheco el 23 octubre de 1547, el mecenas de dicha obra fue el corregidor Vázquez de Cepeda. La obra realizada por Lucas Holguín consistió en pintar al fresco en la capilla de la Puerta Nueva un cielo estrellado de color azul y en los cruceros cabezas de dragones; en el centro, una imagen de Nuestra Señora con dos ángeles que la están coronando, a los dos lados de dicha capilla, dos lienzos en uno representando a San Jorge (Patrono de la Ciudad) con el dragón y una doncella y al otro lado, a Santiago matamoros. Por la parte exterior de la Puerta, en el frontispicio, pintó el escudo de armas de la entonces Villa de Cáceres y el escudo del mecenas de la obra, el Corregidor don Antonio Vázquez de Cepeda, cobró por su trabajo 4.500 maravedíes y dos fanegas de trigo14. Colaboró con Lucas Holguín otro pintor, vecino de Cáceres, Lesmes15.

En el siglo XVIII, para facilitar el paso de los carruajes al Adarve y de allí al palacio de los Toledo-Moctezuma, se derribó y sustituyó por el arco actual, obras realizadas en 1726 por Manuel de Larra Churriguera16, que diseñó un arco escarzano en esviaje, a expensas del Conde de la Quinta de la Enjarada, don Bernardino de Carvajal, como se hizo constar en la lápida que monta sobre la clave del arco por la parte exterior17, después de litigar pleitos en los que intervino el Sr. Obispo, el propio Conde de la Enjarada con el Corregidor y Regidores de la Villa de Cáceres18. En el interior destaca en su centro un templete neoclásico con una efigie de Nuestra Señora de la Estrella realizada en piedra de Salamanca, talladas sus vestiduras que nos recuerdan al barroco con airosos movimientos. Antes que esta imagen hubo otra que sustituyó a la estampa de Nuestra Señora de la Antigua (aunque en algunos documentos del siglo XVIII aparece mencionada la pintura como Nuestra Señora de la Estrella, según aportación documental en anexo) y que actualmente está colocada en el ábside de la capilla del Cementerio de Cáceres19. Se trata de una imagen barroca de Nuestra Señora de la Estrella, de mármol, tallada en Badajoz por encargo de don Bernardino de Carvajal para ocupar el nicho de la Puerta o Arco de la Estrella. En la peana de la imagen se lee: “VIRGEN DE LA ESTRELLA” y más abajo “CON VNA AVE MARIA 40 DIAS DE INDVLGENCIA”. El Arco de la Estrella sustituyó a la Puerta Nueva -de cuyo único recuerdo queda la palomilla-candelabro gótico de hierro que está en la zona interior, al pie del templete y de la que pende un farol moderno. El arco es rebajado, amplio y trazado en esviaje, coronado con almenas y ornamentado con el escudo de Cáceres. Mélida afirmó que este arco es admirado del vulgo y de ciertos escritores más de lo que merece. Y, pero la realidad es que la construcción tiene una agradable perspectiva, es sobria de trazado, y al interior, sobre todo, no está exenta de cierta belleza y originalidad20. El Conde de la Enjarada solicitó y obtuvo licencia del Concejo para ampliar el altarcito donde estaba la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, por resultar pequeño, y poder colocar en su lugar la imagen de Nuestra Señora de la Estrella21. Considerando el Obispo que el hueco donde estaba la efigie de Nuestra Señora era lugar sagrado y exento de toda jurisdicción, menos de la eclesiástica, sin solicitar permiso de autoridad alguna decidió realizar la obra, derribando la bóveda de la Puerta Nueva y parte de la muralla a ambos lados de la puerta22, enviando memorial al Concejo de las intervenciones realizadas.

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Láms. 2 y 3. Virgen de la Estrella y capilla; y la Virgen de la Estrella en el nicho del arco.

3.2.  Sierra de Fuentes

HOSPITAL DE SAN MIGUEL

En el año 1552 realiza Lucas Holguín los trabajos pictóricos del Hospital de San Miguel de Sierra de Fuentes según el documento localizado en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres23. Obra que concierta el 20 enero de 1552 con Juan Copete, patrono del hospital de Sierra de Fuentes, y consistieron en unas pinturas para la caja y la hechura de bulto que debía contener la escultura de San Miguel (también realizar la pintura y el estofado de dicha escultura)24.

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Lám. 4. Hospital de San Miguel.

Bajo su patronazgo están los maestros de armas, los pasteleros, los boticarios, los tenderos, los ensambladores. Todos ellos se relacionan una manera u otra con las actividades de San Miguel: fue militar, pensador y acompañante de almas25. En varias localidades de la diócesis de Plasencia se conservan varias representaciones de San Miguel luchando con el demonio. Fue un Hospital de la Orden de Santiago26 que tuvo en su poder numerosos edificios de Arquitectura Civil donde enmarcamos los hospitales en poblaciones cacereñas como Albalá, Alcuéscar, Almoharín, Arroyomolinos, Casas de Don Antonio, Montánchez, Salvatierra de Santiago, Sierra de Fuentes, Torremocha y Zarza de Montánchez. Aunque en la actualidad la mayoría de construcciones no se conservan en pie, sí nos quedan algunas muestras de las ermitas que poseyeron estos edificios sanitarios, como es el caso del Hospital de San Miguel de Sierra de Fuentes y tal vez la ermita de la Piedad en Torremocha formaría parte de un hospital. El único hospital que conserva el inmueble en pie, es el ubicado en Salvatierra de Santiago conocido como «Hospital de Peregrinos».

En la visita episcopal del año 1545 se hace mención por primera vez al “ hospital y hermitas del señor S. Miguel de dicho pueblo”. Describiéndole así:

“Tiene un altar en la capilla en el que está por retablo un tabernáculo de madera con sus puertas y labrado y pintado de pinzeles, dentro del está la imagen de S. miguel de hueso pintada y dorada. Item una bula de perdones con sus sellos correspondientes. Tiene también esta hospital y hermita una casa de ospitalidad en la que vive la hermitaña”27. Por tanto, ya existía la escultura de San Miguel en el año 1545 cuando se realiza la visita episcopal, la misma que Lucas Holguín realizó la pintura y el estofado siete años después. Adosados a las paredes del templo, se encuentran los escudos de los Ulloa y de los Golfines que contribuyeron económicamente a la construcción del hospital y ermita de San Miguel.

IGLESIA PARROQUIAL DE SIERRA DE FUENTES

El mismo artista, Lucas Holguín, en el año 1556, pintó el Sagrario y la pared de la alacena donde se encontraba el tabernáculo, en la iglesia de Sierra de Fuentes. En el año 1572 se tapó para la colocación del retablo mayor, de factura renacentista, realizado por el entallador Francisco Pérez y el escultor Pedro de Paz28.

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Lám. 5. Iglesia de Sierra de Fuentes.

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Lám. 6. Ermita de Nuestra Señora del Salor, Torrequemada.

3.3.  Torrequemada

Es una población situada a 18 km de Cáceres. La ermita de Nuestra Señora del Salor se encuentra a 3 km de la población. Es un edificio de mampostería, ladrillo y sillería. Junto a la ermita encontramos tumbas antropomorfas del siglo VII excavadas en la roca. La ermita, objeto de este estudio, está dividida en tres naves, cubriéndose con bóveda de aristas, y seis tramos de arcos transversales que contienen tres arcos apuntados, de mayor altura el de la nave central, apoyándose en gruesos pilares de granito. Estos pilares están formados por varios tambores, semicilíndricos con base cuadrada, hacia la mitad del fuste y en la parte correspondiente a las naves laterales, sobresale una moldura con la finalidad de que apoye el arco lateral, donde encontramos otra moldura, en el lado correspondiente a la nave central, para servir de apoyo a los arcos de la nave, siendo pilares parecidos a los existentes en la iglesia cacereña del Espíritu Santo, aunque en este caso en vez de ser pilares cilíndricos tienen forma octogonal29. La capilla mayor es de planta cuadrangular y se cubre con cúpula semiesférica. Las naves son de estilo gótico-mudéjar, del siglo XIV, la techumbre ha sido reformada en los años ochenta del siglo XX, la primitiva debió ser de madera a dos aguas –no existen contrafuertes en el exterior- y los dos tramos próximos a la capilla mayor se cubren con bóveda de arista. En el año 1793 fue reedificada la capilla mayor, en la base de la media naranja de la capilla mayor se lee literalmente: “Reedificose esta capilla siendo prior el B. José Hernández Martín, año de 1793”. Las obras continuaron pues en otra inscripción frente a la entrada puede leerse: “Reedificose esta… el B. D. Antonio García Arvio, cura rector de la parroquial de Torrequemada y prior desta Sancta casa de Salor, año de 1803”. En la actualidad, preside el altar mayor una imagen de Nuestra Señora del Salor, de vestir, popular, que sustituyó en el culto a otra imagen desaparecida30.

Esta ermita mudéjar fue sede de una Cofradía fundada por caballeros cacereños, feligreses de San Mateo en el año 1345, según aparece en la Orden de Caballería de la Banda, que en el año 1332 había instituido en Burgos el rey Alfonso XI31, llamada así por su insignia era una banda roja del ancho de una mano y llevada desde el hombro derecho hasta la cintura del lado izquierdo32.

Permaneció la Cofradía hasta el año 1519, que, extinguida, se aplicaron sus rentas a la reedificación y aumento de la iglesia de San Mateo de Cáceres, a petición del sacerdote don Juan Galindez, obligándose la fábrica a invertir cada año 900 maravedíes por varias cargas de misas33.

Son importantes las pinturas murales, datándose las más antiguas en el siglo XIV. En el exterior, se accede al templo por tres puertas, una situada a los pies de la iglesia –con dintel- donde no existe decoración pictórica; otra locali-ada en el lado de la Epístola, de medio punto trazando el trasdós un arco carpanel, va precedida por un pórtico con tres arcos de medio punto, cuyos muros exteriores van decorados con motivos geométricos y vegetales, donde predominan los colores rojo y blanco, con motivos vegetales exactamente iguales a los existentes en la pila bautismal de la iglesia parroquial de Torrequemada; y otra entrada en el muro del Evangelio, que se abre en arco apuntado granítico de doble rosca, que se apoya en finas impostas bajo las que van sencillas jambas. Su rosca está decorada con pinturas en las que se representa a Dios en la parte superior bajo el que se encuentra un coro de ángeles, predominando los colores rojo y blanco. En el interior del templo, en el intradós de los arcos fajones se mantiene la decoración pictórica con motivos florales y geométricos a base de composiciones octogonales y exagonales envolventes de un cuadrado, se trata de composiciones mudéjares fechables en el siglo XV34. En el año 1995 se descubrieron nuevas pinturas en el camarín de la ermita en que pudieran datar del siglo XV, fueron localizadas durante las obras de restauración del camarín35.

Otras pinturas existentes en los muros interiores de la ermita, son narrativas, la temática corresponde a distintas escenas de la vida de Jesús y corresponden a los años finales del siglo XV, aunque algunos autores erróneamente han querido atribuir al pintor cacereño Lucas Holguín36.  El pintor Lucas Holguín sí fue el autor de la pintura del retablo de la iglesia de Nuestra Señora del Salor (desaparecido). Existen dos escrituras otorgadas ante el escribano Cristóbal de Cabrera, el 7 febrero de 1557 entre el regidor Álvaro de la Cerda, en nombre del Concejo y el pintor Lucas Holguín y el entallador Francisco de Santillana, natural  de  Cáceres37,  cuyas  condiciones  exponemos en  apéndice documental38.

3.4.  Arroyo de la Luz

Por último, hemos de destacar la participación de Lucas Holguín en el magnífico retablo de Arroyo de la Luz, en el dorado, estofado y pintura del mismo. En el fol. 120 de las Cuentas de Fábrica y Visitas de 1548-1578, se lee: “…se paga a los pintores Antonio de Alfrán y Andrés Morin de Sevilla, 100 reales; a Tirado y Holguin, pintores, 17 reales.; y más 11 reales que se dieron a otro pintor y más 22 reales que se dieron a Hipólito, entallador”39. El retablo de Arroyo de la Luz es obra del maestro Alonso Hipólito (la arquitectura, las esculturas y los relieves) que trabajó en el mismo entre 1548 y 1556. Las pinturas fueron realizadas en los años 60 del siglo XVI por Luis de Morales40. Es un retablo plateresco formado por banco, tres cuerpos y ático, se divide en cinco calles y cinco entrecalles. El trabajo del dorado fue realizado por Pedro de Aguirre en 1567. Damos a conocer en este estudio la presencia en la ejecución del retablo de los artistas sevillanos Antonio de Alfrán y Andrés Morin; y, por supuesto, Lucas Holguín.

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Lám. 7. Retablo de Arroyo de la Luz.

4. APÉNDICE DOCUMENTAL

1.- Testimonio de haber jurado guardar y no revocar los fueros y privilegios de Cáceres la Reina Isabel “La Católica”, ante la Puerta Nueva.

“En la villa de Cazeres, treinta días del mes de junio año del nacimeinto denro. señor Jesuchristo de mil e quatrocientos e sesenta y siete años, estando la mui esclarecida Reina Dª. Isabel nuestra señora ante la Puertanueva desta dicha villa e enpresencia demi Luis gonzalez de Cáçeres scrivano Público en la dcha villa e su Tierra, por el Rey y la Reyna nros. Señores e delos Testigos de Juro escriptos, estando presentes muchos cavalleros y escuderos dela dcha villa. Paresció pressente el bachiller Fdo. mogollón, efincados los hinojos ante su alteça hiço esta suplicaçión.

El Concejo Justicia y Rexidores Cavalleros y escuderos evezinos desta noble e leal villa de Caçeres suplican y requieren a Vra. Alteça Jure de guardar anon Revocar su Fuero e privillegio Municipal y todas sus livertades, franquicias, essenciones e buenos usos e costumbres, principalmente que vra. real señoría no dará ni enagenará esta villa ni sus términos ni cossa alguna de sus pertenencias de vra. corona real del Reino de León, so cuio reinado y Magestad emperatoria en esta villa según en nro. Privilegio se contiene e assi mismo suplican e quieren a Vra. Alteza nos Jure deguardar eno revocar el Privilegio delas Alcavalas de las yerbas que el rey don enrrique, que santa gloria aya, dio a los vezinos emoradores desta villa en satisfación y pago de lo que por su servicio perdieron eles fue tomado al tiempo que esta villa fue cercada, según que de todo han usado e goçado eles ha sido guardado, jurado e confirmado por los Reyes antepasados de gloriosa memoria vros proge- nitores e según queel Rey nro. señor y vra.alteça confirmaron aessta villa en la villa de Valladolid ado envió sus Procuradores e dar la obediencia e acatamiento efacer la fidelidad e lealtad al Rey nro. señor e a vra. alteça que buenos e leales deven hacer asus reies y señores naturales como siempre esta villa ha fcho a Vtros. Anteçesores e hiço al Rey nro. Sor. ea Vra. alteça Porpuesto todo miedo de perder nuestras personas efijos e mujeres. Cassas e faciendas e luego la dcha Señora Reyna lo Juró en su Libro Misas, que delante le pusieron por el nombre de Dios ede Sancta María, e por las palabras de los Sanctos evangelios queen el estavan escriptas de lo tener e cumplir todo assi según que se lo pedían por mrd. edeno ir ni venir contra ni contra parte dello en ningún tiempo he dicho si juro e amen e de cómo passó el dcho bachiller Fernando mogollón ennombre dela dcha villa lo pidió por testimonio, testigos que fueron Presentes Diego de Paredes, García de Osma e gomez gimenez, regidores estos cavalleros e escuderos de la dcha villa e yo el dcho Luis Gonçalez de Caçeres scno público sussodcho fui Presssente a lo que dcho es en uno con los dchos testigos e apedimento de dcho bachiller Fernando de mogollón en el dcho nombre de la dcha villa esta scriptura escrivió e por ende fiçe aquí este mio signo en testimonio de verdad”.

(Biblioteca Nacional. Sección de Mss, núm. 430).

2.- Escritura de obligación para la realización de una pintura de Nuestra Señora la Antigua para la Puerta Nueva de Cáceres

“Sepan quantos la presente escritura de obligación vieren como yo Lucas Holguyn, pintor e vezino que soy de la noble villa de caçeres digo que me obligo por mi persona e bienes presentes e futuros de pintar e que dare pyntada en el frontispicio de la capilla questa hecha sobre la puerta nueva de la dicha villa una imagen de nuestra señora que ymite a la de lantigua de nuestra señora de la cibdad de Sevilla con dos angeles que la estén coronando todo de pinzel e colores al fresco e a la mano derecha e ysquyerda de la dicha imagen en los dos lienços colaterales de la dicha capilla en el uno dellos pintare un sant jorje con el dragon e doncella e en el otro pintare a santiago a cavallo con algunas cabezas de moros cortadas todo de pinzel al fresco e por la parte de afuera pintare en el frontispicio en la mitad del las armas de la villa las quales dichas armas an de ser de colores e dorados donde les pertenesçiere e el cielo de la capilla a de ser de azul e estrellado e los cruzeros pintado con cabezas de dragones de colores e el suelo de la dicha capilla a de yr de un enlosado contrahecho de colores en los pies derechos por la parte de afuera rrespondiendo a los escudos unos colgantes del rromano e ençima del arco de la dicha puerta nueva en el espacio de un pie derecho al otro tengo de pintar un escudo de las armas del señor corregidor antonio vazquez de Cepeda de lo qual harée daré hecho desde oy dia de la fecha desta carta en tres semanas dandome encalado primeramente donde se tiene de pintar lo qual pintare e dare pintado por que se me den e paguen quattro mile e quynientos mrs. Pagados en esta manera los myle e quynientos mrs. luego e los otros myle e quynientos de oy en ocho días e los otros myle e quynientos al fin de la obra y mas dos hanegas de trigo la una pagada de aquy a quatro días e la otra me an de dar al fin de la obra los quales dichos quatro myle e quynientos mrs. e dos hanegas de trigo me tiene de mandar pagar el dicho Señor corregidor e pagandomelos segund derecho es me obligo de hazer pintar e cumplir todo lo susodicho so pena que dicho Señor corregidor o su mandado a mi costa lo mande hazer e cunplir que por lo que se gastare en ello me obligo por mi persona e bienes e para ello por esta carta e con ella rruego pido doy e otorgo todo poder cunplido ansy al dicho señor corregidor. Fueron testigos Juan de Tovar e Antonio de Prado, clérigos, e Diego Amigo, platero. Firma: Lucas Holguín ante Diego Pacheco en Cáceres a 23 de octubre de 1547”.

(Archivo Histórico Provincial, leg. 4110, fol. 214 vº)

3.– Documento según el cual Lucas Holguín incluye a otro pintor en los trabajos de la Puerta Nueva

“En la noble villa de Caçeres, en veynte e tres días del mes de octubre de myll e quinientos e syete años en presencia de my diego pacheco escrivano de sus majestades e de los testigos de yuso escriptos estando presente el magnifico señor corregidor antonio basquez de cepeda corregidor en ella e su tierra por sus majestades paresçcio presente Lucas Holguyn pintor vecino della e dixo que por quanto oy dicho dia mes e año susodichos por ante my el dicho escrivano se avia obligado de hazer una ymajen de nuestra señora que ymitase a la ymajen de nuestra señora de lantigua de la cibdad de sevilla, la qual e otras ymajenes e armas e cosas avia de hazer e pintar sobre la puerta nueva de la dicha villa e por çierto presçio de mrs. e hanegas de trigo segund se qontiene en la dicha escriptura de obligación a la qual se rrefirio que agora añadiendo fuerça a fuerça, e contrato a contrato se obligava e obligo por su persona e bienes que juntamente con él començara e acabara la dicha obra lesmes az(..)maestro pintor que al presente estava en la dicha villa e yo el dicho lesmes az (..) no alçare mano e sino acabare la dicha obra que quiere quel dicho señor corregidor a su costa enbye de Sevilla o de otra qualquier parte que quysiere por maestro que haga e acabe segund que (…..) obligado (…) da poder a las Justicias y Jueces para que le apremien y renunencia a las leyes generales y especiales. Ante Diego Pacheco, en Cáceres el 23 de octubre de 1547”.

(Archivo Histórico Provincial, leg. 4110, fol. 234)

4.- Escrito de don Bernardino de Carvajal dirigido al Corregidor de Cáce- res acerca de las obras realizadas en la Puerta Nueva.

“M.I.S. El conde de la Enjarada con el rendimiento que debe dize que aviendo recozido que el Ilustrísimo Sor. Obispo de este obispado de Coria estaba demoliendo el nicho que avia sobre la muralla y puerta que sale por la plaza pública, donde estaba un cuadro con una pintura de Nuestra Señora de la Estrella, a fin de colocar en su lugar otra imagen del mismo título, que avía mandado traer de la Zd. De Badajoz, ocurrió ante su Ilustrísima y le suplicó que mediante se hallaba muchos años a con la licencia de V. S. para poner en su Pilar de dicha Puerta unos planes para que de este modo se lograse el público beneficio que se interesa, en que la calle que va desde la referida puerta a la casa del suplicante se ensanche y quedase comunicable para los carros y coches, se sirviese hacerle el favor de suspender por 4 o 5 días la fábrica de la nueva puerta que quería hazer más capaz para colocación de dicha imagen, que el suplicante estaba pronto a pagar del maestro que avía traído la referida imagen los días que por su causa se detuviese, o en caso de irse le llevaría a Badajoz y quedaría a su costa para quando se hubiese de hacer la colocazion de dcha imagen, respecto a no executarse en esta ocasión la obra que V. S. le tenía conzedida; quedaba imposibilitado de executarla, después de hecha, la que su Ilustrísima quería hazer para dcha colocación; a cuya súplica le había respondido su Ilustrísima inclinado a su concesión dándole providenzia sobre las piedras quede pronto podían servir para dicha obra. Y después de eso, oy, le ha inbiado un recado por su mayordomo don Francisco Bermejo diziéndole que no puede suspender su obra, a causa de parezerles precisos muchos días más para la obra del suplicante y que el maestro estatuario que tenía su casa no podía detenerse al menos bolver desde Badajoz a esta villa, sin embargo de ser de quenta del suplicante el coste de su Conduzión; en cuya atención pone en la consideración de V.S. de la referida grazia, que muchos días a le tiene conzedida en que se interesa la Utilidad Pública del comercio de los coches y carros queda inutilizada e inpracticable, una vez que ahora no se execute según la resoluzión de su Ilustrísima de la expresada, por lo qual – SUPLICA a V.S. se sirva tomar la Providenzia que corresponde al beneficio público. Y por del suplicante de forma que logre el intento de su Ilustrísima respecto en el estado presente es compatible uno, y otro, assi lo espera de la gran justicia de V. S.”

(Documento 4 de la copia de los documentos de Diego de Falla que se conserva en el Archivo de Gervasio Velo y Nieto).

5.- Certificación a instancias del Obispado de Coria de la visita realizada a la Puerta Nueva

“Francisco García Moreno, Notario Apostólico, Público y Ordinario de este Obispado de Coria de Vesita en el, y de la Vicaria de esta villa de Cazeres y su Erciprestazgo, Zertifico, Doy fee y testimonio de Verdad. Que aviendo reconocido a la puerta de la Villa por donde se baja desde la Plazuela de Santa María a la Plaza Pública de esta dcha villa de Cazeres, el Nicho de Nuestra Señora de la Estrella, incorporado a ella, y la muralla a que corresponden dichas puertas, muralla y Nicho, con las circunstancias aderentes s como sigue. Es la referida puerta de Arco de Cantería por la parte que mira a la Plaza pública de dicha villa y enzima della están esculpidas en Piedra las Armas Reales de su Magestad (que Dios guarde) y tiene dos puertas de madera que se abren a la parte de la villa las cuales tienen de alto quizio a quizio quince quartas y además una quarta en el extremo que hacen al fin del Arco, y de ancho tienen ambas a dos puertas otras quinze quartas y no llegan al suelo quedando el vazio de una vara poco más o menos a causa de averse peinado el suelo a que llegavan dichas puertas por la obra d ela Calzada nueva que se hizo abrá seis años poco más o menos para el paso de coches y carros en derechura a la Plaza, la cual dicha calzada tiene sus pretiles a los lados, y zinquenta varas y media de largo y empieza con nueve varas y terzia de ancho, y remata en siete varas de ancho, y por la parte de adentro de dicha puerta mirando hacia la plazuela de Santa María del Palacio Episcopal tiene dos pilares de cantería tres quartas del grueso de la pared de la muralla y son de esquina viva, y sobre ellos y la muralla está fundado un Arco de ladrillo sobre el qual está el Nicho de Nuestra Señora de la Estrella y siendo como ba dicho el gueco que tiene abertura dicha puerta de la muralla de quinze quartos viene a caer la esquina que haze dicha puerta hacia el Palazio Episcopal de su Ilustrisima por la Pared principal y esquina en que está la torre de dicho Palazio tres quartas más adentro de la Calle de dicha esquina de palazio, de forma que queda cubierta dicha esquina con la muralla dichas tres quartas, y por enzima del pilar que está a la izquierda como se baja de dicha Plazuela de Santa María ay unas escaleras de cantería por donde se sube a la muralla y torre del Relox para regirle, y también para encender el farol de dicho nicho de Nuestra Señora de la Estrella. Y las expresadas puertas del Arco de Cantería, Pilares, Arco de ladrillo, y Nicho de Nuestra Señora están dentro de la Muralla, la qual muralla corre por toda la circunferencia de la villa, teniendo diferentes puertas demás desta, y el grueso de dicha Muralla es de dos Varas y quarta en esta forma, la vara y media que sirve de entrada y piso, y lo demás es lo que coje las Almenas, y Pared, o cortina en que están dichas Almenas. Y así mismo doy fee aber visto que Francisco Encinales, Maestro Alarife vezino de esta Villa con diferentes Peones está demoliendo el pilar que cae hacia la esquina de dicho Palazio Espiscopal y cubre dicha Esquina, y también estavan demoliendo la obra nueva de dicho Nicho que se estava executando de orden de su ilustrisima, y en fee de ser zierto quanto va expresado doy el presente de mandado del Señor Vicario General de dicho obispado de Coria que signo y firmo en esta villa de Cazeres a tres días del mes de julio de mil setecientos y veynte y seis años. EN TESTIMONIO DE VERDAD. Francisco García Moreno, Rubricado”.

(Documento del Notario Apostólico de Coria es el más importante testimonio de la desaparecida Puerta Nueva, observando que en aquel momento aún se conservaba completa la muralla de Cáceres. Expediente del Archivo Histórico Nacional. Consejos, leg. 35).

6.- Acta testimonial del Sr. Obispo. Las obras comenzaron el 12 de agosto de 1726 con el mecenazgo de don Bernardino de Carvajal.

¡Francisco García Moreno. Notalio Apostólico público y ordinario de este Obispado de Coria de visita de él y de la Vicaria de esta villa de Cazeres y su Arciprestazgo. Doy fee y testimonio de Verdad, que por Francisco Encinales, Maestro Alarife, sus oficiales y peones sea demolida la obra nueva que de orden de su Ilustrisima se ejecutava en el Nicho sito con ynmediazión a la puerta de la Villa por donde se baja desde la Plazuela de Santa María a la Plaza pública de ella, hasi mismo se a demolido el arco de ladrillo sobre que estava fundado dicho Nicho, los pilares de Canteria sobre que se fundava dicho Arco, la puerta del Arco de Cantería a que estavan incorporados dichos pilares y las Armas Reales de Su Magestad (que Dios guarde), que estavan sobre dicha puerta de Arco de Canteria por la parte que miraba hazia la Plaza pública de dicha villa, y también se allan demolidas por dichos Artifices, seis Varas y una quarta de Muralla de Alto abajo y sus dichas seis varas y quarta en lo largo, las quatro al lado de la callejuela que se dirije a la Casa del Conde de la Enjarada, a que corresponde la pared principal del Palazio Episcopal y las viviendas de embierno y verano de S.I. y las dos varas y quarta restantes a el lado del Adarve donde estavan las escaleras de Canteria, por donde se subia a la Muralla y torre del Relox a rejirle, y también a encender el farol del referido Nocho, los quales asi mismo están demolidos, de forma que el Palazio Episcopal es el que padece dicho descubierto, y daño que por ello se le puede causar respecto de que a la parte del Adarve sólo corresponden a lo demolido, y mucho más los Corrales de la Casa en que abita don Joseph Mayoralgo, vezino de dicha villa; y así mismo doy fee que con ocasión de aber benido a esta villa un Maestro de Obras llamado Churriguera, el que bino de orden del conde de la Enjarada, cuya es la obra que yntenta hazer, a reconozerla y abiendola tomado por su quenta se demolieron dos varas y media más de Muralla en lo largo y de alto abajo por la puerta del Adarve correspondiente a los Corrales de Joseph Mayoralgo, de forma que a quedado la rotura de la muralla por donde estava la puerta de la villa y Nicho de Nuestra Señora de la Estrella de doce veras y media en que incluye el claro que tenía dicha puerta que era de tres varas y tres cuartos, con que viene a ser la Rotura, y Ruina de la Muralla que se a echo por una y otra parte de la puerta de ocho varas y tres quartas; y en fee de ello de ser zierto quanto va expresado doy el presente de mandato del Señor Visita- dor General de este Obispado de Coria que firmo y signo en la villa de Cazeres a doze días del mes de agosto de mil setecientos y veinte y seis años – EN TESTIMONIO DE VERDAD. Francisco García Moreno. Rubricado”.

(Copia del Expediente del Arco de la Estrella de Cáceres. Archivo Histórico Nacional, Consejos, leg. 35, p. 11.)

7.- Memorial solicitando la continuación de las obras que habían sido im- pedidas por el Corregidor y Regidores de Cáceres.

“Ilmo Señor. Muy Señor Mio. Con la entera confianza de los favores que debo a V. S. I., espero merecer el que se sirva atender a la súplica, que algo en el Memorial adjunto, sobre cuio contenido informará a V. S. I. sirviéndose de oírle el licenciado don Francisco Bentilac, mi visitador, persona inteligente, y de toda satisfacción a quién embio sólo para esta dependencia, en que por lo mucho que desear la paz, me alegra infinito, que V. S. I. tomará la providencia, que le suplico precisado de la obligación de defender los derechos de la Dignidad en que si pudiera ceder, lo egecutara gustoso como lo he hecho en los demás puntos, y han ocurrido en este caso.

V. S. I. me tiene con la más fina voluntad a Su Obedienzia, deseando ocasiones de su mayor obsequio, y que Nuestro Señor guarde a V. S. I. muchos años Cáceres y septiembre 17 de 1726.- Ilmo. Señor. B. L. M. de V. S. I. su más reverente servidor y capellán: Sancho Obispo de Coria.- Ilmo. Sr. Don Pascual de Villacampa”. Memorial: Ilustrísimo Señor. El Obispo de Coria, pone en la alta consideración de V. S. I. que estando para colocar una estatua de piedra blanca fina con la Ymagen de Nuestra Señora de la Estrella que a sus Expensas havia hecho esculpir y conducir desde la ciudad de Badajoz, para perpetuar la devoción que los fieles tenían con una pintura de Nuestra Señora que havia en un nicho, sobre la puerta principal de la muralla de la villa de Cazeres, contigua al Palazio Episcopal, se le impidió al Obispo esta Colocazión, y a los maestros que de su orden travajavan en la composición y ornato del nicho, que se levantava, como media vara, para que correspondiera a la altura de la Santa Ymagen, que es de dos varas y media con la peana, por el Corregidor y Regidores de dicha villa de Cazeres, con el pretexto de haver concedido licencia al Conde de la Enjarada, vezino de dicha villa, para que pusiera dicha puerta principal y muralla de forma que puedan entrar coches por la callejuela, que va entre dicha muralla real y el Palazio Episcopal hasta la puerta de la casa de dicho Conde de la Enjarada. Y para este efecto no sólo mandaron demoler el nicho destinado para la Santa Ymagen, y lo que de el se havia fabricado nuevamente de orden del obispo sino también el arco de dicha puerta, sobre que estaban las Armas Reales esculpidas en piedra, y de la muralla hicieron demoler de una a otra parte de la puerta ocho varas, y tres quartas de lo alto de las almenas hasta el zimiento, de forma que con el claro que tenía la puerta han quedado doce varas y media de rotura en la muralla. Y aunque el obispo fue provocado a justo sentimiento con el embarazo, que se le puso en la ejecución de obra tan piadosa, el principió con el consentimiento del Corregidor, a quien embió recado de atención disimuló el obispo esta resoluzión con que el Corregidor que atendía más a la utilidad de un particular que alguien espiritual, y público, que se seguía de poner en dicho sitio la Santa Ymagen por lo que ama la paz y quietud de sus feligreses, donando la Santa Ymagen al convento de San Francisco de dicha villa. Pero aviendo reconocido, que mediante la rotura de la muralla, han quedado descubiertas por ella en gran parte las paredes del Palazio Episcopal y las quiera principal que abraza todo el edificio y sobre que está fundada una torrecilla y habitaciones que de invierno y verano tiene el prelado y siendo la pretensión de dicho Conde de la Enjarada introducir un derecho, que nunca ha tenido su casa dando entrada para coches por dicha callejuela en que demás de la rotura hecha las murallas necesita demoler por dicha callejuela del grueso de dicha muralla que es de dos varas y que una vara y media que es lo que tiene de ancho hasta las almenas para que puedan pasar los coches y tomar la buelta de una Torre de la Casa de dicho Conde que hace frente a dicha callejuela; con lo cual, se perjudica el bien público del ornato y defensa de dicha villa, que conserva sus murallas, sin Portillo, mi quiebra sustancial, si más utilidad que la de la casa de dicho Conde, porque solamente podrán ir por dicha callejuela o dicha casa los coches y carros, sin tener salida, ni comunicación por otra casa alguna. Y también fuera de gravísimo perjuicio al Palazio Episcopal la introducción de servidumbre continua de coches por la parte, en que están los quartos principales, dormitorio, y capilla, de que usa el Obispo en verano, y que con estudio se colocaron en aquel parage, como exento de ruido el bullicio, considerando imposible la demolición en parte alguna de la muralla para dar paso a coches por dicha callejuela. Y también quedaría dicho Palazio sin la defensa que tiene con dicha muralla para cualquier invasión de enemigos que se puedan ofrezer por la cercanía a la raya de Portugal y con el curso de los coches padecieron también mucho detrimento la esquina del jardín de dicho Palazio al tomar las bueltas por la inmediazión de la torre de dicho Conde. Y siendo precisa obligazión del Obispo en solicitar se mantengan indemnes los derechos de su Dignidad deseando hacerlo con el medio más benigno recurre a V. S. I. suplicando, y atendidos los referidos perjuicios se sirva de tomar la providencia Extrajudizial demandar por su carta Orden al Corregidor y Villa que hagan reedificar lo demolido la muralla, bolviendo a poner la puerta, arco y nicho en la forma que estava, y que no procedan a permitir otra alguna demolizión en las murallas, aperciviéndoles en la forma que V. S. I. pareciere conveniente para que no ser propasen a dar semejantes licenzias en lo que no depende de su jurisdicción, sino de la suprema de Su Magestad sobre que Suplica el Obispo use de toda benignidad su Ilustrísima porque su ánimo es el preservar ilesos los derechos de la Dignidad episcopal sin que le venga daño a persona alguna – SANCHO OBISPO DE CORIA.

(Copia del Expediente del Arco de la Estrella de Cáceres. Archivo Histórico Nacional, Consejos, leg. 35, pp. 1-4.)

8.- Declaración de los maestros que intervinieron en las obras del Arco de la Estrella.

“En la villa de Cazeres en veinte y cinco días del mes de octubre de mil se-ecientos veinte y seis años ante el señor Don Antonio de Olmedilla, Corregidor y Superintendente de Renta Reales de esta dicha villa y partido por Su Magestad y por ante mi el Excrivano parecieron Manuel de Larra y Churriguera, profesor en Artes de Arquitectura, residente en esta villa, Juan del Valle y Francisco Encinales, Maestros de obras y Alarifes en esta villa, vecinos de ella, dijeron que en cumplimiento de su obligación y para el efecto de hazer esta declarazión para que han sido nombrados han visto y reconozido la obra del Arco Nuevo que se está fabricando en la muralla de esta villa donde lo ha havido dando vista a la Plaza Pública de cuia obra y fábrica tienen entero conozimiento y también se reconoze y lo puede tener qualquier otro de la profesión por ir demostrada ya la fábrica en lo operado, además que el dicho Manuel de Larra es Maestro con quien está tratada y ajustada dicha obra, hecho planta y manifestación de su fábrica de que están entendidos los tres y confor- me a su profesión con dicha nueva vista para que este efecto se hallan de un parecer acuerdo y sentir por la que haviendo hecho esta expresión a Su Señoría, les admite su Declaración, juntos, haviendo antes separadamente expresado su sentir, en cuya atenzión de nuevo azeptan el cargo para que son Nombrados, y lo Juran, y devajo de dicho Juramento declaran por los Capítulos del pedimiento lo siguiente:

1.- Al Primero dicen Que el dicho Arco y Portada ha de quedar con la altura misma que tenía el antiguo que havia en ella, y sobre él sea de formar un Nicho, que también lo havia en lo antiguo, y colocar en él la Imagen del mismo título que tenía y sobre el Arco correspondiente a la Plaza las Armas Reales, y las de esta mui noble Villa sin innovación en altura, pero todo si con maior y mejor hermosura, responden.

2.- Al segundo que, como bien han expresado, el dicho Arco por su formazión que lleva y ha de tener además de ser una fábrica vistosa y de grande adorno, se consigue el paso y comerzio de la calle para coches el que ympiden con la formazión de arco, que antezedentemente havia la esquina de la Casa Episcopal, que está y corresponde frente de la Puerta y Arco que se fabrica, y la otra esquina de dicho Palazio que forma el jardín de que el que está enfrente de la Torre de las Casas Principales del Conde de la Enjarada, no pudiendo tener este uso de coches con el Methodo y fabrica del Arco y Portada antigua, aunque sí para carros, carretas y calesas, si bien estos géneros con la nueva fábrica podrán con maior fazilidad comerziar.

3.- Al tercer, Que es constante la pública Utilidad que se sigue a este pueblo y habitadores en la fábrica de portada y Arco, no tan sólo en Comerzio y uso de coches y maior facilidad en el de carros, carretas y calesas; sin un adorno de este pueblo, por ser una obra sunptuosa de hermosa vista, así por la Fábrica como por los materiales de piedra ,lavores de ella, Como por la parte que ocupa, de forma que será deleitable a la vista por los Miembros de Arquitectura, que yncluie, y rigurosos cortes correspondientes a ella, pues serán mui pocos los Arcos y Portadas a él semejantes, siguiéndose la colocazión de la Ymagen de escultura que está fabricando y ha de colocar en él Sunptuoso Nicho que sobre el Arco se ha de formar donde estava el antiguo, que es constante que después de los prensado causará una gran devozión a los fieles.

4.- Al Quarto dizen lo que en el antecedente y con la circunstancia de remitirse a la planta y modelo de dicha fábrica, la que han visto para este efecto respecto de no estar finalizada la Obra, si bien la llevan expresadas en el primer Capítulo, con todas circunstanzias q. ha de tener y ocupar.

5.- Al Quinto, que al Palazio Episcopal así por su positura de Quadra y Isla en que está formado, como por Lindar por todas partes con calles y paso común y que media entre la obra que se fabrica la Calle que se pretende hazer comunicable para el curso de coches y más fazil el de carros, carretas y calesas; no se le sigue perjuizio alguno, y así lo entienden saven y afirman por su arte y profesión y si conforme a el hallan adorno y hermosea la fábrica de dicho Palazio haziendola más vistosa. Todo lo que dizen y declaran según su arte entender y saver, sin pasión y fraude, porque quieren les aiude Dios y si no se lo demande por el juramento que tienen hecho, en que se afirman, ratifican y firman, de todo lo qual Yo el Escrivano Doi fee. Don Antonio de O medilla, rubricado. Manuel de Larra y Churriguera, rubricado: Juan García del Valle, rubricado. Francisco Enzinales, rubricado. ANTE MI, Pedro Ramos, rubricado”.

(Expediente del Arco de la Estrella de Cáceres. Archivo Histórico Nacional, Consejos, leg. 35, página 54-56).

9.- Memorial y condiciones en la ejecución de la pintura del Hospital de San Miguel de Sierra de Fuentes

“La manera que a de tener en la pintura de la caxa de san myguel y condiciones son las siguientes conforme a la condición y voluntad del señor Juan Copete.

Primeramente, el bulto a dir muy bien estofado desta manera las harmas plateads con sus orillas de oro clabazon dellas y asimismo la cruz que tiene en la mano dorada y el hierro e la lanza plateada y el manto de san myguel colorado con las orillas doradas y gravadas y enzima de lo colorado unas purpuras doradas que son unas rosicas como digo doradas rrostro y manos encarnadas a olio y polidos los cabellos dorados el pelo plateado las Anumas bien encarnadas el demonio de su color que convenga esto quanto al vulto y lo que tiene en si.

En lo de la caxa a de ser desta manera toda labrada desta mano de colores con el canpo azul o colorado o como convenga mexor a los colores en lo que a lo de dentro.

Asimysmo en las puertas en lo de dentro dos figuras al olio bien labradas la una de san pedro la otra de santo antonyo hermitaño.

Asimysmo en lo que toca en lo de afuera en la caxa a de ser las molduras de lo frontero doradas y en lo del frontespicio un escudo con las armas que el señor Juan copete mandare en lo del baxo del pedestal las mysmas molduras de los lados de xaspe y lo llano de los lados de Romano de su color bien hecho y tanbien se an de dorar tres rrosillas para los Remates Si las quisieren hazer.

Digo yo Lucas Holguin que toda esta obra que tengo dicha de la manera arriba declarada hare por veynte y cinco ducados y no se sufre menos en esta manera que después que yo lo tenga acabada la obra que sea a contento del señor Juan copete o de qualquyera oficial que su merçed mandare como lo entienda bien como va hecha y que venga la mitad a mi costa y si la tasare mas de lo que yo pido que no me den mas y si menos tasare que me lo quiten y dos ducados mas para que se entienda que no quiero llevar de mas sino menos de lo que vale con toda justificazion como es Razon que se tenga (firman: Juan Copeta y Lucas Holguín, ante Diego Pacheco, 20 de enero de 1552)”.

(Archivo Histórico Provincial, leg. 4100, fols. 11 y 11 vº.) Acompaña al documento la escritura de concierto que otorga Juan Copete como Patrón del Hospital de San Miguel del lugar de Sierra de Fuentes y Lucas Holguín, pintor. Donde Copete se obliga a pagar a Holguín veintiún ducados que suman 7.875 maravedíes para que Lucas Holguín haga y termine un San Miguel de bulto con su caja y figuras según se contiene en este memorial. Ante Diego Pacheco, en Cáceres a 20 de enero de 1552.

10.– Contrato y condiciones para la ejecución del Retablo de la iglesia de Ntra. Sra. del Salor en Torrequemada

“Sepan quantos es presente scriptura de y concierto vieren, como yo Lucas Holguyn pintor el vecino que soy de la noble e muy leal villa de Caceres otorgo y conozco por esta presente carta e digo que soy contratado con la iglesia de nuestra Señora santa maria de Salor que es termino y jurisdicion de la noble villa e con vos benyto garcia galindo vecino del lugar de torrequemada termino de la dicha villa de Caceres esta yo presente como majordomo en que yome obligo de dorar e pintar un retablo para la dicha iglesia el qual a de hazer juan de santillana entallador conforme a la scrptura que con el otorgastes en dia mes y año de la fecha de esta carta por ante el escribano de ella e yo lo tengo de dorar e pintar de la manera e en tienpo e por el precio que estas condiciones que entre nosotros están escritas de las quales condiciones ante todas cosas hizo presentación ante el presente escrivano e testigos desta carta firmadas de mi nombre sub tenor de las quales están las que siguen:

Por ende yo el dicho Lucas Holguyn digo que obligo my persona por aver de dorar e pintar el dicho retablo e en el tiempo e de la manera e por el presçio pagas e condiciones e segun costes de las dichas condiciones que de suso van incorporadas que contiene e para que ansi se cunplire y manteme e para mayor firmeza e seguridad de la dicha iglesia de nuestra sra doy por my fiador a Cristobal garcia, boticario e vecino de la dicha villa de Caceres que presente está, e yo el dicho Xristobal garcia que a todo lo contenido en esta scriptura y estas condiciones de ella que al presente an sido leydas, presente soy otorgo y conozco por esta presente carta e digo que salgo por fiador del dicho lucas holguyn para que pintara e obrara el dicho retablo para dicha yglesia de nuestra sra de Salor e en el tiempo e por el presçio pagase condiciones e de la forma y maneras que yo como tal fiador y de llano en llano haziendo como hago de deuda ajena mya propia lo grave a mi costa pintar e dorarse. Que a de aber en la pintura del rretablo de nra Señora del Salor, son las siguientes: Quel pintor que lo tomare sea obligado en los quince tableros de hazer las ystorias que agora tiene el dho rretablo o las que le pidieren, pintadas al ólio, labradas dos veces en los tableros bien enparejados como conviene a la obra. Y asimismo adorar toda la talla que en la traça se muestra y meter colores y encarnaciones como a la talla conviene y la imagen dorar las rropas y encarnar y unas cosillas gravadas en la rropa y caxa o tabernáculo azul y sus púrpuras a donde conviene de oro. Y asimismo digo que los cuerpos de la talla an de yr de azules y blancos en frisos y pedestales y colunas y las frontas de carmines y verdes sobre plata. Y todo lo haré a vista de oficiales que lo entiendan uno de mi parte y otro de la iglesia y pagar en la mitad de lo que me cupiere de las costas de los tasadores por precio de treinta mil mrs y si tasaren menos, que lo vuelva y que si tararen más de seys mil mrs que se me pague y si fuere dende arriba de treunta y seys mil mrs y si fuere su voluntad que me lo rrestituyan y de la otra manera no lo qual daré hecho en fin de setienbre dándome un tercio luego y otro de mediada la obra y el otro tercio desquesté acabada y daré fianza bas- tante para ello y porque ansí lo cunpliré, lo firmé de mi nombre – Lucas Holguín, otorgada escriptura en la dicha villa de Caceres, domingo a syete días del mes de febrero, año del nascimiento de nuestro señor e Salvador de myll y qunyentos y cincuenta y siete años (ante Cristóbal Cabrera. Testigos que fueron presentes bartolome sanchez, carpintero y francisco moreno, cantero, vecino de la dicha villa de Cáceres y firmaronlo de sus nombres. )”.

(Archivo Histórico Provincial, ante Cristóbal de Cabrera, Cáceres a 7 de febrero de 1557. Leg. 4. 414, fols. 32 a 35.)

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1  En la iglesia de Santa María comienzan las partidas en 1571 y, Lucas Holguín falleció en 1563. Santa María y Santiago las partidas de Difuntos comienzan en 1564 y 1579, respectivamente. En San Juan y San Mateo no se encuentra la Partida de defunción de Lucas Holguín.

2  PULIDO Y PULIDO, T: Datos para la historia artística cacereña. Cáceres, 1980, p. 243.

3  PULIDO Y PULIDO, op. cit., p. 243.

4  HURTADO, P: Ayuntamiento y familias cacerenses. Cáceres, 1915, p. 432.

5  PULIDO Y PULIDO, op. cit., p. 249.

6  PULIDO Y PULIDO, op. cit., p. 248.

7  Ibidem, p. 249.

8  Ibidem, p. 249.

“ Descargó: que dio alguien pintor 15 reales porque aderezó el monumento de papel para que pudiese servir”. Según BERJANO: “El arte en Cáceres en el siglo XVI”. Revista de Extremadura, IX., p. 29.

10  PULIDO Y PULIDO, op. cit. p. 248.

11  Biblioteca Nacional. Sección de Mss, núm. 430. En Apéndice Documental.

12   FLORIANO CUMBREÑO, A: Guía histórico artística de Cáceres. Diputación Provincial de Cáceres, 1952, p. 94.

13   según Tomás Pulido y Pulido esta pintura sería a imitación de la de la catedral de Sevilla. PULIDO y Pulido, T: Datos para la historia artística cacereña, Cáceres, 1980, pág. 247. Está clara esta versión de Pulido pues en la escritura de obligación firmada por el pintor ante Diego Pacheco en Cáceres a 23 de octubre de 1547 así lo expresa: “Sepan quantos la presente escritura de obligación vieren como yo Lucas Holguyn, pintor e vezino que soy de la noble villa de caçeres digo que me obligo por mi persona e bienes presentes e futuros de pintar e que dare pyntada en el frontispicio de la capilla questa hecha sobre la puerta nueva de la dicha villa una imagen de nuestra señora que ymite a la de lantigua de nuestra señora de la cibdad de Sevilla con dos angeles que la estén coronando todo de pinzel e colores al fresco..”Archivo Histórico Provincial, leg. 4110, foñl. 214 vº.

14   “Sepan quantos la presente escritura de obligación vieren como yo Lucas Holguyn, pintor e vezino que soy de la noble villa de caçeres digo que me obligo por mi persona e bienes presentes e futuros de pintar e que dare pyntada en el frontispicio de la capilla questa hecha sobre la puerta nueva de la dicha villa una imagen de nuestra señora que ymite a la de lantigua de nuestra señora de la cibdad de Sevilla con dos angeles que la estén coronando todo de pinzel e colores al fresco e a la mano derecha e ysquyerda de la dicha imagen en los dos lienços colaterales de la dicha capilla en el uno dellos pintare un sant jorje con el dragon e doncella e en el otro pintare a santiago a cavallo con algunas cabezas de moros cortadas todo de pinzel al fresco e por la parte de afuera pintare en el frontispicio en la mitad del las armas de la villa las quales dichas armas an de ser de colores e dorados donde les pertenesçiere e el cielo de la capilla a de ser de azul e estrellado e los cruzeros pintado con cabezas de dragones de colores e el suelo de la dicha capilla a de yr de un enlosado contrahecho de colores en los pies derechos por la parte de afuera rrespondiendo a los escudos unos colgantes del rromano e ençima del arco de la dicha puerta nueva en el espacio de un pie derecho al otro tengo de pintar un escudo de las armas del señor corregidor antonio vazquez de Cepeda de lo qual harée daré hecho desde oy dia de la fecha desta carta en tres semanas dandome encalado primeramente donde se tiene de pintar lo qual pintare e dare pintado por que se me den e paguen quattro mile e quynientos mrs , ..y mas dos hanegas de trigo….”. Archivo Histórico Provin- cial, leg. 4110, fol. 214 vº.

15  “…. escrivano se avia obligado de hazer una ymajen de nuestra señora que ymitase a la ymajen de nuestra señora de lantigua de la cibdad de sevilla, la qual e otras ymajenes e armas e cosas avia de hazer e pintar sobre la puerta nueva de la dicha villa e por çierto presçio de mrs. e hanegas de trigo segund se qontiene en la dicha escriptura de obligación a la qual se rrefirio que agora añadiendo fuerça a fuerça, e contrato a contrato se obligava e obligo por su persona e bienes que juntamente con él començara e acabara la dicha obra lesmes az(..)maestro pintor que al presente estava en la dicha villa e yo el dicho lesmes az (..) no alçare mano e sino acabare la dicha obra que quiere quel dicho señor corregidor a su costa enbye de Sevilla o de otra qualquier parte que quy- siere por maestro que haga e acabe..” Archivo Histórico Provincial, leg. 4110, fol. 234.

16  “….y asi mismo doy fee que con ocasión de aber benido a esta Villa un Maestro de Obras llama- do Churriguera, el que bino de orden del conde de la Enjarada, cuya es la obra que yntenta hazer, a reconozerla y abiendola tomado por su quenta se demolienron dos varas y media más de la Muralla en lo largo y de alto abajo por la puerta del Adarve correspondiente a los corrales de Joseph Mayoralgo, de forma que a quedado la rotura de la muralla por donde estava la puerta de la villa y Nicho de Nuestra Señora de la Estrella….” (12 de agosto de 1726, copia del Expediente del Archivo Histórico Nacional, leg. 35, p. 11.). Cit. VELO Y NIETO, G: El Arco de la Estrella (Cáceres, siglo XVIII). Cáceres, 1960, p. 39.

En la villa de Cazeres en veinte y cinco días del mes de Octubre de mil setecientos veinte y seis años ante el Señor don Antonio de Olmedilla, Corregidor y Superintendente de Rentas Reales de esta dicha villa y partido por Su Magestad y por ante mí el Escrivano parecieron Manuel de Larra y Churriguera, Profesor en Artes de Arquitectura, residente en esta villa, Juan del Valle y Francisco Encinales, Maestros de obras y Alarifes en esta villa, vecinos de élla, dijeron que en cumplimiento de su obligación y para el efecto de hazer esta declaración para que han sido nombrados han visto y reconozido la obra del Arco Nuevo que se está fabricando en la Muralla de esta villa donde lo ha havido dando vista a la Plaza Pública de cuia obra y fábrica tienen entero conocimiento y también se reconoce y lo puede tener qualquier otro de la profesión por ir demostrada ya la fábrica en lo operado, además que el dicho Manuel de Larra es Maestro con quien está tratada y ajustada dicha obra, hecho planta y manifstación de su fábrica de que están entendidos los tres y conforme a su profesión con dicha nueva vista para este efecto se hallan de un parecer acuerdo….. Que el dicho Arco y Portada ha de quedar con la altura misma que tenía el antiguo que havia en ella, y sobre el se ha de formar un Nicho que también lo havia en lo antiguo, y colocar en el la Imagen del mismo Título que tenía y sobre el Arco correspondiente a la Plaza las Armas Reales, y las de esta mui noble villa sin innovación en altura, pero todo sin con maior y mejor hermosura…” ( Declaración de los maestros de obra, copia del Expediente del Archivo Histórico Nacional, leg. 35, pp. 54-56.)

17  “EL AÑO DE 1726 / SE EDIFICO ESTA PVERTA / NUEV. DE ESTA M. N. Y L. VI / LLA DE CAZ. SIEND. CORREG. / DN. FRAN. DEL CASTILLO Y DE LA / CONCHA A EXPENSAS / DE DN. BERNARDINO DE CA / RVAXAL MOTEZUMA CON / DE FE DE LA ENXARADA / FUE EL MO. MANL DE LARA”.

18  Véase apéndice documental. Los Expedientes existentes en el Archivo Histórico Nacional. Vid. El interesante trabajo de VELO Y NIETO, G: El arco de la Estrella (Cáceres, siglo XVIII). Cáceres, 1960.

19  El Sr. Obispo estimó oportuno colocar en su lugar otra escultura y donó la anterior a los frailes del Convento de San Francisco, así lo refiere el propio Diego de Falla que fue el encargado de entregar a los frailes la escultura “La disposición de la Imagen fue a los Padres Franciscanos. Y para saciar ordenó el Señor Obispo que se la llevasen a las cuatro y media de la tarde públicamente por la Plaza, para que todos la vieran, en dos carretas con sus esteras, unos bueyes o vacas que bramavan como que llevaban las tablas de la Ley, alas que acompañavan algunos frailes con velas encendidas..” (Según el escribano Diego de Falla, doc. VII, pág. 8. Archivo de Velo y Nieto: Copias de la correspondencia de Diego de Falla). Los frailes la colocaron en la hornacina que está sobre la puerta principal del convento franciscano (allí la vio BOXOYO en 1794, BENITO BOXOYO, S: Historia de Cáceres y su Patrona, Publicaciones del Departamento Provincial de Seminarios de FET y de las JONS, Cáceres, 1952, p. 88. Actualmente, esta imagen se encuentra ubicada en el ábside de la capilla del Cementerio de Cáceres, trasladada allí cuando se produjo la desamortización de Mendizábal de 1836 que obligó a los frailes a marcharse.

20  MELIDA, J. R: Catálogo Monumental de la Provincia de Cáceres, t. II, Madrid, 1924, p. 10.

21  Vid. VELO Y NIETO, G: El Arco de la Estrella (Cáceres, siglo XVIII), op. cit., p. 25.

22   Archivo de Velo y Nieto: Copias de la correspondencia de Diego de Falla, doc. V. p. 4. Vid. Consejos, leg. 35, núm. 6. Archivo Histórico Nacional. Véase apéndice documental el escrito que dirigió Carvajal al Corregidor de Cáceres.

23  En Apéndice documental. Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4100, fols. 11 y 11vº. Ante Diego Pacheco, 20 de enero de 1552. Acompaña al documento la escritura de concierto que otorga Juan Copete, Patrón del Hospital de San Miguel de Sierra de Fuentes y Lucas Holguín, pintor. En esta escritura, Copete se obliga a pagar a Holguín 21 ducados porque Lucas Holguín haga y termine un San Miguel de bulto con su caja y figuras según se contiene en el memorial (ante Diego Pacheco, en Cáceres a 20 de enero de 1552).

24  En Apéndice documental. Archivo Histórico Provincial, leg. 4100, fols. 11 y 11 vº

25  REAU, L : Iconografhie de l´ art chrétien. Nueva York, 1983 (6 tomos), tomo II , p. 46.

26  La Orden de Santiago se fundó en Cáceres, hacia 1170 reinando en León Fernando II. El fundador y primer maestre, es don Pedro Fernández, a esta congregación de Caballeros se le encomienda la defensa de Cáceres contra los almohades.

27  DIEZ GARCIA, A. L: Historia de Sierra de Fuentes. Cáceres, 1998, p. 24.

28  Cit. ANDRES ORDAX, S y otros: Inventario artístico de Cáceres y su provincia. Tomo I, Madrid, 1989, p. 245. DIEZ GARCIA, A. L: Historia de Sierra de Fuentes. Cáceres, 1993, p. 20 y 21. Según escritura de concierto que tiene lugar entre el mayordomo de la iglesia de Sierra de Fuentes, de una parte, y Pedro de Paz, vecino de Alcántara, y Francisco Pérez, entalladores e imagineros, de otra, celebrado el 24 marzo de 1572, actuando como fiadores los plateros cacereños Francisco carrillo y Juan de Pedraza.

29  Según los estudios realizados por MOGOLLÓN CANO-CORTES, P: El mudéjar en Extremadura. Salamanca, 1987, p. 60.

30   Existió otra imagen que fue destruida durante la invasión francesa. Una venerable tradición – parecida a las existentes por toda la geografía extremeña- relata que la Virgen se apareció a un pastor en el siglo XIII, anunciándole estar escondida en este lugar. Cuando fue localizada, empezó a recibir fervoroso culto, siendo la primera devoción mariana de toda la comarca. MARTINEZ RODAS, op. cit., p. 43.

31   Es el origen de la Cofradía de Nuestra Señora del Salor que en 1345 fundaron en Cáceres  los caballeros feligreses de San Mateo, cuyas ordenanzas principian así: “ En el nombre de Dios, Amén. Lunes 20 días andados del mes de agosto, era 1383 (que es año del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, 1345), nos, los caballeros y escuderos de San Mateo, ordenamos e facemos cofradía, a servicio de Dios, para loor e servicio de la Virgen de Santa María del Salor, Madre a quien nos tenemos por abogada e por señora en todos nuestros fechos. E otrosí la ordenamos a loor e servicio de San Mateo, cuyo nombre nos llevamos….”. Cit. CORRALES GAITAN, A: Ermitas Cacerenses. Cámara de Comercio e Industria de Cáceres, Cáceres, 1998, p. 84. y anteriormente, MARTINEZ RODAS, P: Algo de ti…Torrequemada. Ayuntamiento de Torrequemada, segunda semana cultural, 1994, p. 45. La Cofradía de Ntra. Sra. del Salor fue refundada en 1994. Simón Benito Boxoyo nos ofrece el texto que principia las Ordenanzas: “En el nombre de Dios, Amén. Lunes, 20 días andados del mes de agosto, era 1383 (que es año del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo 1345) nos, los caballeros e escuderos de San Mateo, ordenamos e facemos Coradía, a servicio de Dios, para loor e servicio de la Virgen Santa María del Salor, Madre a quien nos tenemos por Abogada e por Señora en todos nuestros fechos. E otrosí la ordenamos a loor e servicio de San Mateo, cuyo nombre nos llevamos…”. BENITO BOXOYO, S: Historia de Cáceres y su Patrona. (1º ed. 1794) Publicaciones del Departamento Provincial de Seminarios de FET y de la JONS. Cáceres, 1952p. 37.

32  Fue fundada en 1332 cuando Alfonso XI de Castilla, intentando cimentar su poder sobre la levantisca nobleza, ordenó que ciertos caballeros de su mesnada vistieran como él paños blancos con una banda de tafetán carmesí que él había diseñado. Los colores fueron cambiando a lo largo de la historia. Se concedía a estos caballeros el derecho a llevar adornos de oro y plata por ser caballero de la Banda de Oro. La orden era de tipo laico y caballeresco. Vid.   PEREZ DE GUZMAN Y GALLO, J: Memoria sobre la Orden de Caballería de la Banda de Castilla. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2009; PEREZ DE GUZMAN Y GALLO, J: “Orden de Caballería de la Banda de Castilla” Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 72 (abril 1918), pp.436- 465.

33   BENITO BOXOYO, op. cit., p. 37; Sempere y Guarinos, J: Memorias para la historia de la caballería española. Apéndice nº 1: Estatutos de la Orden de la Caballería de la Banda, fundada por D. Alfonso XI. Granada,  1808. Manuscrito. Real Academia de la Historia, Colección Sempere, 9/5210, p. 257-373. Los datos de la extinción de la Cofradía de Nuestra Señora del Salor constan ante el Escribano cacereño Gerónimo Gutiérrez, el 3 de septiembre de 1524.

34  Según la profesora Mogollón Cano-Cortés, en ellas se representa una de las composiciones más primitivas del arte islámico, que tienen sus antecedentes en el mundo clásico y adquiere gran desarrollo en el arte califal. MOGOLLÓN CANO-CORTES, P: El mudéjar en Extremadura, op. cit., p.

270. Vid. PAVON MALDONADO, B: El arte Hispano-Musulmán en su decoración geométrica. Madrid, 1975, pp. 55-60.

35  El hallazgo fue publicado en el Periódico Extremadura, en la página 22 del jueves 23 marzo 1995 (provincia de Cáceres).

36     Encontramos atribuciones hipotéticas sobre dichas pinturas en los estudios siguientes: MARTINEZ RODAS,  op.  cit.,  p.  41;  CORRALES  GAITAN, op. cit., p. 84-86;  PULIDO  Y PULIDO, T: Datos para la historia artística cacereña, Cáceres, 1980, p. 243; HURTADO, P: Ayuntamiento y familias cacerenses, op. cit, p. 432; BERJANO ESCOBAR: “El arte en Cáceres durante el siglo XVI”. Revista de Extremadura, IX, 1907, pp. 28 y 29.Solamente don Vicente Maestre hace alusión a la obra realizada por Lucas Holguín “que otorgó obligación de pintar el retablo de Nuestra Señora del Salor, siendo mayordomo Benito García Galindo, vecino de Torrequemada, cuyo retablo construyó el mismo año Juan de Santillana, entallador”. Pero no hace alusión a las pinturas al fresco. Cit. PULIDO Y PULIDO, op. cit. p. 243. Incluso Martín Gil va más lejos, atribuyéndolas sin rigor artístico ni documental a un discípulo de Fernando Gallego. MARTIN GIL, T: “Pintura mural en las ermitas cacereñas”. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz, septiembre-diciembre, 1936, y en las págs. 232-235 de su artículo “Excursiones a viejas ermitas”. Revista de Estudios Extremeños. X, Badajoz, 1937.

37  Podemos citar algunos estudios existentes sobre Juan de Santillana. “El entallador Juan de Santi- llana  autor del desaparecido retablo de Diego Alonso de Tapia en la iglesia de Santiago de Trujillo”. Actas del Congreso “Trujillo y su Tierra durante el Renacimiento”. Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Trujillo, 2006; GARCIA MOGOLLON, F. J: “Un retablo inédito de Juan de Santillana en Hinojal”. Revista Norba-Arte, VI. Departamento de Historia del Arte. Universidad de Extremadura. Cáceres, 1985. GARCIA MOGOLLON, F. J: “En torno al retablo de la iglesia parroquial de Arroyo de la Luz (Cáceres)”. Estudios dedicados a Carlos Callejo Serrano. Cáceres, 1979, p. 306.

38  Contrato y condiciones para el retablo de la ermita del Salor. Archivo Histórico Provincial, leg. 4, 414, fols. 32 a 34 vº. Ante Cristóbal de Cabrera, Cáceres, 7 de febrero de 1557; Condiciones de la pintura del Retablo, Archivo Histórico Provincial, leg. 4. 414, fol. 35.

39  Asiento de 1559-60. Archivo Parroquial de Arroyo de la Luz, Cuentas de Fábrica y Visitas de 1548-1578, fol. 120. En el fol. 122 se cita nuevamente a Lucas Holguín, vº de Cáceres, 12 reales por tres días que se ocupó en poner el retablo. Asiento de 1560.

40  ANGULO IÑIGUEZ, D: Pintura del Renacimiento. Tomo XII, Col. Ars Hispaniae, Barcelona, 1955; CRIADO VALCARCEL, V: “Luis de Morales en Arroyo de la Luz”. Revista de Estudios Extremeños, tomo XIX, núm. III (1963); FUENTES BAQUERO, C: Arroyo de la Luz, iglesia de la Asunción y los Morales. León, 1993; GARCIA MOGOLLON, F. J: “En torno al retablo de la iglesia parroquial de Arroyo de la Luz (Cáceres)”. Estudios dedicados a Carlos Callejo Serrano, Cáceres, 1979; PERALES SORIANO, G: “Restauración del retablo de Arroyo de la Luz”. Bellas Artes, 74, núm. 34, 1974; PEREZ SANCHEZ, A. E: El retablo de Morales en Arroyo de la Luz. Madrid, 1974; TORRES PEREZ, J. M: “Puntualizaciones documentales sobre el retablo en Arroyo de la Luz”. Revista de Estudios Extremeños, tomo XXXV, núm. III (1974).

Jul 242013
 

Teodoro Martín Martín.

 

El triunfo del pronunciamiento de Riego en Cádiz el año 1820 y el consiguiente triunfo del liberalismo en toda España va a suponer la restauración de la Constitución de 1812. Las medidas y reformas propuestas en la etapa de la guerra de la Independencia y que por esta no pudieron ponerse en práctica van a ser llevadas a cabo a lo largo de estos tres años.

Disposiciones de corte económico, social, político y cultural son puestas en vigor al amparo del citado texto constitucional. También se tomaron medidas en el ámbito religioso. Los liberales recelaban del comportamiento del clero, en especial de las órdenes monásticas y conventuales. Esta va ser la razón, otra el deseo de incautarse de sus riquezas, por la cual se va a producir el fenómeno de la exclaustración en primera instancia seguida de la desamortización de sus propiedades. El decreto de 1º de octubre de 1820 suprimía en toda España los monasterios existentes1.

Vamos a estudiar el caso extremeño con especial énfasis. En nuestra región la anterior medida afectó a los siguientes centros: Los hospitalarios de Badajoz, Mérida y Llerena, el monasterio de San Benito de Alcántara y los correspondientes de Guadalupe y Yuste2. La disposición citada lo dejaba claro en su artículo uno. Por el 12º no se permitía la fundación de ningún convento, ni dar hábitos o profesar a ningún novicio. El artículo 23 establecía que todos los bienes de los centros suprimidos y los que se extinguieran en el futuro pasarían al Crédito Público, en otras palabras al Estado.

El citado decreto dejaba al gobierno manos libres para reformar o suprimir conventos en el futuro. Y esto es lo que se hace por real orden de 29 de mayo de 1821 (Gaceta de Madrid de 1º de julio del mismo año). Esta norma reducía los conventos extremeños conforme a la siguiente estadística3:

tabla 12-0

En total existían 79 conventos masculinos. Se incluyen en este cómputo tres que tras la reforma provincial pasan a pertenecer a otras provincias. Estos fueron los carmelitas descalzos de Las Batuecas que pasan a Salamanca, los franciscanos observantes de Guadalcanal que se incorporan a Sevilla y los franciscanos observantes de Belalcázar que pasan a la de Córdoba.

El total de los cenobios religiosos masculinos en Extremadura era de 85, 79 conventuales y 6 monásticos. No eran muchos si consideramos que el censo de 1797 daba para toda España la cifra de 2084. Lo hasta aquí expuesto es lo que sabíamos sobre estas reformas del clero. Nos faltaba conocer la documentación que hizo posible adoptar las decisiones anteriores por parte de las autoridades regionales.

Profundizando en los legajos de la sección Consejos del Archivo Histórico Nacional de Madrid hallamos un documento de enorme interés y que vamos a comentar a continuación. Se trata de un informe firmado en Badajoz por don Luís del Castillo Barrantes el 21 de mayo de 1821. Este funcionario lo ejecuta teniendo en cuenta las instrucciones recibidas desde Madrid sobre la necesidad de reformar los conventos masculinos de la provincia. Acorde con las instrucciones recibidas desde la capital del reino elabora un dosier que es el que nos sirve para fundamentar esta ponencia4.

En él se establecen y mencionan uno a uno los centros que se han de suprimir teniendo en cuenta una serie de indicadores, como eran la situación del convento (capacidad, ubicación, estado de ruina, etc.), el número de los religiosos que han pedido la secularización, el preceptivo informe del obispo y la opinión del ayuntamiento donde el centro se hallase. A todo ello se añade la recomendación del propio Del Castillo. Este, por el talante y consideraciones que une a su resolución, parece un liberal moderado y sus argumentos nos parecen razonables.

Es importante este documento que utilizamos por cuanto se incluye una estadística minuciosa, que en parte insertamos, de cada centro religioso. También un informe del jefe político de la provincia, sugerencias formuladas por los alcaldes de los pueblos donde se hallaban los conventos, con el nombre incluso de los religiosos que lo poblaban.

Por todo lo dicho me parece de interés glosar este documento y dar a conocer los datos que incorpora referidos sólo a los conventos masculinos de la antigua provincia unitaria de Extremadura. Es conveniente recordar aquí que los centros femeninos no fueron objeto de reformas en estos años que estudiamos. Subrayar también que el contenido expresado en este dosier es el que fundamenta la reforma que fija la orden de 29 de mayo de 1821, publicada por el diario oficial y que mencionamos en párrafos precedentes.

No quedó aquí la actuación de los liberales con respecto a los cenobios religiosos de nuestra tierra durante estos tres años. Por una orden de 24 de junio de 1822 los pocos jerónimos que habían permanecido en el monasterio de Guadalupe para mantener el culto sagrado son expulsados y se les sustituye por clero secular adicto al régimen constitucional. Decía la normativa que los monjes que allí permanecían simpatizaban con los antiliberales. La medida se adoptó a petición del ayuntamiento constitucional de la villa5.

Meses después un decreto de 15 de noviembre suprimía los conventos que estaban en despoblados o en pueblos que no pasasen de 450 vecinos (1.800 habitantes), quedando a cargo del gobierno la distribución de los religiosos de los conventos suprimidos entre los que se conservaban. Las razones que se alegaban eran el apoyo de los frailes a las partidas absolutistas en las zonas rurales6.

Arreglo de los conventos de Extremadura, 1821.

Arzobispado de Toledo: 2 conventos.

tabla 12-1
Obispado de Badajoz: 21 conventos.
tabla 12-2

Obispado del Priorato de León: 16 conventos.

tabla 12-3

Obispado de Córdoba: 2 conventos.

tabla 12-4
Obispado de Coria : 14 conventos.

tabla 12-5

Obispado de Plasencia: 16 conventos.

tabla 12-6

Priorato de Alcántara: 4 conventos.  Además del Convento de freires de la Orden de Alcánta- ra, suprimido en octubre de 1820.

tabla 12-7
Priorato de Magacela (Orden de Alcántara): 1 convento.

tabla 12-8

Priorato de Zalamea de la Serena (Orden de Alcántara) : 2 conventos.

tabla 12-9

El documento que comentamos es muy rico en datos. No solo nos retrata la configuración eclesiástica existente en Extremadura con la subsistencia de obispados y prioratos de órdenes militares aun existentes, aunque bajo el control de la Corona desde tiempos de los Reyes Católicos. También el número de coristas: 3 en Segura de León, 1 en Azuaga, 2 en el de Hinojosa de la Serena, 1 en el de Belalcázar, 1 en el de Santa Cruz de la Sierra y 4 en el de Valencia de Alcántara. Incluye así mismo el de donados 1 en los dominicos de Plasencia y otro en el de Valencia de Alcántara.

En otro orden de cosas nos señala la localización precisa de algunos conventos. Por ejemplo el de San Onofre de Zafra a 2 leguas en La Lapa, el de Salvatierra de los Barros a 1.943 pasos de la población, los observantes de Llerena a 31 pasos, el de Almendral y el Hoyo a una legua, el de Alconchel a dos, el de Segura a 1.200 pasos y los de Lobón, dominicos de Zafra, Fuentes de León, Almendral, Almendralejo, Fuente de Cantos, Acebo, Garrovillas, Gimaldo y Santa Cruz de la Sierra también extramuros. Esta información es hoy día interesante dado que muchos de ellos han desaparecido y es por tanto importante saber su ubicación exacta.

El número de individuos por demarcación eclesiástica era el siguiente:

–  Arzobispado de Toledo: 38 sacerdotes, 5 legos y 5 secularizados.

–   Obispado de Badajoz: 233 sacerdotes, 46 legos y 44 que han pedido la secularización.

–  Obispado del Priorato de León: 196 sacerdotes, 34 legos, 29 secularizados y 4 coristas.

–   Obispado del Priorato de Córdoba: 51 consagrados, 7 legos, 11 secularizados y 3 coristas.

–   Obispado del Priorato de de Coria: 170 sacerdotes, 35 legos y 15 que han solicitado secularizarse.

–  Priorato de Alcántara: 42 sacerdotes, 7 legos, 7 secularizados, 4 coristas y 1 donado.

–  Priorato de de Magacela: 25 in sacris, 4 legos y 2 secularizados.

–  Priorato de de Zalamea de la Serena: 36 sacerdotes, 3 legos y 10 secularizados.

El total del clero conventual masculino en Extremadura daba 1.002 sacerdotes, 172 legos, 12 coristas y 2 donados. Habían solicitado la secularización 150 frailes de un total de 1.338 individuos. La demarcación eclesiástica con más sacerdotes era Badajoz, seguida Plasencia, el Priorato de León y después Coria. Badajoz también tenía el mayor número de legos y secularizados. La diócesis con más personal era la de Badajoz que ascendía a un total de 323, también seguida de Plasencia con 275.

No aludimos aquí al clero regular femenino dado que no es objeto de reforma. Era bastante inferior en número de conventos y de monjas al que hemos hecho relación antes. Se centraban sobre todo en las ciudades y poblaciones importantes por razones canónicas y por seguridad. Citaremos a continuación algunos de los existentes en las principales urbes7:

En la ciudad de Badajoz hemos contabilizado 7, 8 según Ponz: Las jerónimas de San Onofre, tres de franciscanas Madre de Dios, Santa Ana y Santa Lucía, las agustinas calzadas de Santa Catalina, las trinitarias calzadas de Nª Sª de los Remedios y las carmelitas descalzas de Nª Sª de los Ángeles.

La ciudad de Plasencia contaba con 6: Dominicas de la Encarnación, franciscanas de Santa Ana, capuchinas de San Ildefonso, el de Santa Ana de agustinas recoletas, el de Nª Sª del Carmen de carmelitas descalzas y el de bernardas de San Marcos.

La ciudad de Trujillo tenía 5: El convento de la Coria y el de San Pedro de franciscanas, el de jerónimas en el corazón de la ciudad vieja y en la llamada ciudad nueva el de San Miguel de dominicas y el de clarisas hoy parador de turismo.

En la ciudad de Zafra contábamos con 5: Las franciscanas de Santa Clara, las dominicas de Santa Catalina, las carmelitas de Santa Teresa, el de Santa Marina y el de Regina Caeli.

En la ciudad de Mérida recordamos 4: El Carmen, las freiras de la orden de Santiago, la Concepción y el monasterio de Jesús (clarisas).

La ciudad de Cáceres alojaba a 5: Dos de franciscanas San Pablo y San Pedro, uno de Jerónimas denominado Santa María de Jesús, el de clarisas calzadas de Santa Clara y el de la Purísima Concepción.

En la ciudad de Coria 1: el de franciscanas de la Madre de Dios.

Otras poblaciones con cenobios de monjas eran: Jerez de los Caballeros que tenía 6, Llerena con 7 y 2 en cada una de las siguientes poblaciones Fregenal de la Sierra y Guadalcanal.

Todo lo expresado en este documento pone de manifiesto la necesidad de los archivos como fuentes de documentación histórica. Así nos podremos explicar mejor en base a qué postulados, con qué informes y cuál es la fundamentación de muchas decisiones tomadas por los órganos de gobierno y que afectan a la vida de los pueblos.

La interpretación histórica que hemos de hacer a la hora de interpretar estas decisiones de los liberales es que se han traspasado las fronteras del viejo regalismo de la Ilustración. Con estas medidas y las posteriores de incautación de las propiedades y bienes de la Iglesia los liberales españoles se han situado en una esfera revolucionaria, que va a suponer no una intervención aislada sino un propósito deliberado de cambiar las bases de aquella sociedad. Es lo que la historiografía llama el paso del Antiguo al Nuevo Régimen.

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1  Para acercarse a estos temas y su aparato conceptual remito a mi libro: La Desamortización textos político jurídicos. Narcea. Madrid 1973.

2   Teodoro Martín Martín: La desamortización en Extremadura (1820-1823). Revista de Estudios Extremeños. Badajoz 1975. Pág. 8.

3  Teodoro Martín Martín: La reforma provincial y eclesiástica en Extremadura en el Trienio Liberal. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz 1973. Pág. 12.

4  El informe se halla en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Sección Consejos. Legajo 51662.

5  Para ver la distribución por diócesis de los monasterios y conventos de ambos sexos, incluidos los de órdenes militares puede ser útil el “Compendio histórico cronológico geográfico de las dignidades, beneficios, catedrales, ordenes monacales, mendicantes, regulares,….existentes en España.” Realizado por Andrés Lozano Parreño y Navarro y publicado en Madrid en 1756.

6  Colección de decretos y órdenes sobre la desamortización en el Trienio Liberal. Recopilación elaborada por Teodoro Martín. Salamanca 1975.

7  Véase el mencionado Compendio citado en la nota 5. También hemos consultado los volúmenes VII y VIII del Viaje de España de Antonio Ponz. Madrid 1794.

Jul 192013
 

Gregorio Carrasco Montero.

1.  DE COFRADÍAS A MAYORDOMÍAS… MEMORIAS DE UN MONAGUILLO

Con el Santoral en la mano, manejando mejor los datos, tenemos que plegarnos ante la religiosidad popular instalada en el corazón de la sociedad.

En la evolución de todo ello mucho han tenido que ver las Cofradias. Entre nosotros, extendida por todas partes, especialmente arrancaron desde la Edad Media.

A veces algunos miembros de algunas de ellas intentaron sostener costumbres que no encajaban bien con movimientos, doctrinales y apostólicos impulsados por la Santa Madre Iglesia. Pero no es hoy objetivo de nuestra comunicación a los Coloquios Históricos. Si afirmar que a esa Iglesia le ha preocupado porque desde siempre ha existido la religiosidad popular que han tratado de acaparar las cofradías.

Ni los más puritanos luchando contra las desviaciones, que también existen, han podido con ellas. Ni con las costumbres y tradiciones, que por estar encarnadas, vive el pueblo

S.S Pablo VI dejó normas y criterios para poner las cosas en su sitio en la Exhortación Apostólica MARIALIS CULTUS. Ya antes habían tratado diversas facetas del mismo tema Pio XII, Concilio Vaticano II. No dejó de hacerlo tampoco Juan Pablo II.

Todos los implicados, especialmente directivos de Cofradías, deberían de estudiarlas. Con prudencia, sin cejar en ello, tratar de impulsar a todos a vivir evangélicamente el culto que tratan de promover. Será así una buena pieza encajada en la misión de esa misma Religiosidad Popular. Es anunciar El Reino de Dios e invitar a la Conversión.

2. DE TRADICIONES Y COSTUMBRES QUE SUPERVIVEN DE ALGUNA MANERA

Trato de recordar aquello que hace siete décadas viví y que sea ido perdiendo o variando. Algunas han desaparecido y otras, con retoques aún se agarran a las devociones populares para sostenerse. Por eso traigo en esta comunicación lo que conservo en la memoria de aquella etapa que hace décadas quedó atrás. Y deseo queden consignados elementos y costumbres nacidos y desarrollados en el seno de cofradías y han mantenido sus sucedáneos las mayordomías.

Por supuesto que me voy a referir a las que recuerdo y viví, de una u otra forma, en la parroquia de Santa María de Villamiel, en la que fui monaguillo. Pueblo y parroquia están situados en plena Sierra de Gata, de la provincia cacereña.

Siguiendo el calendario narraremos aquello que se conserva y lo que, por diversas razones, ha desaparecido sin meternos en otras valoraciones.

En un pueblo que en el siglo XVII, andaba y no llegaba, a los 2.000 habitantes, tener y sostener una docena de cofradías que desarrollaran sus fines no era tarea fácil.

La vida cultual de las mismas era floja. Los fines concretos de cada una de ellas o no se cumplían, o lo hacían de forma lánguida, mortecina.

Con tales circunstancias pensamos que alguien, tales como hermanos mayores, párrocos, o comisiones acudieron al Sr. Obispo diocesano, que entonces lo era el de Ciudad Rodrigo. Lo fueron hasta 1958 en el que se reajustaron los límites de varias diócesis. ¡Con lo que está costando hacer lo mismo con la franja extremeña de Toledo. Sobre todo Guadalupe!

3. EL OBISPO QUE LAS ANULÓ

Es, por tanto, por la jurisdicción canónica que ejercita el que anula la vigencia de dichas cofradías que no cumplían con los fines a que se habían com- prometido con la erección canónica de las mismas.

En estas circunstancias aparece en la historia cofradiera de Villamiel su Obispo, Ilmo. Sr. Dn. Cayetano Cuadrillero y Mota.

Hombre y pastor de grandes obras en una diócesis pequeña. Debería ser propenso a exigir el cumplimiento de aquello a lo que se habían comprometido los solicitantes de la aprobación de los estatutos de las cofradías con fines concretos. Buenas pinceladas para un retrato de este obispo las da el M.I.Sr. Dn. Mateo Hernández Vegas en su obra Ciudad Rodrigo, la Catedral y la Ciudad, capítulo XXIII, tomo segundo.

Volvemos a Villamiel. Llegándole por la vía que fuere: Revisión de libros en Visita Pastoral, especialmente, contactos y diálogos con los Hermanos Mayores de las Cofradías, estado de cuentas de las mismas, optó por anular canó-icamente casi todas. Entre otras: Dulcísimo Nombre de Jesús, San Pedro Celestino, patrón de la Villa, Santísima Trinidad, San Antonio de Padua, Santa María Magdalena, titular de la parroquia, Virgen del Rosario, San Marcos.

Parece ser que el Sr. Cuadrillero y Mota salvó de la barrida la de las Animas Benditas, Vera Cruz y Santísimo Sacramento. De ésta se ha celebrado el Cuarto Centenario de su existencia. A lo largo del tiempo se fueron autoanulándose o quitadas por algún eclesiástico y quedando de aquella época tan sólo la Cofradía de la Minerva del Santísimo Sacramento de Villamiel. Como hemos indicado antes acaba de celebrar, con todas las bendiciones del Obispo Mons. Dn. Francisco Cerro Chaves que, además, ha publicado una bella Carta Pastoral sobre la Eucaristía con tal motivo.

4. MAYORDOMIAS

El mismo obispo mirobrigense, Cuadrillero y Mota, dio paso a las Mayordomías con las que se pudieran sostener el espíritu, en alguna forma, de las Cofradías que suprimió por decreto.

En principio tales mayordomías tienen un sentido muy amplio. Significan cosas que superan la etimología que pueden ofrecernos diccionarios y especialistas. ¿Qué tenemos que decir nosotros de ellas?.

A)  Para las anuladas quedaba la posibilidad de las Mayordomías.

B)   Popularmente lo de Mayordomías se traduce por el verbo servir a tal santo o tal santa. Ampliaremos esto.

C)  Se es mayordomo, o se sirve normalmente durante un año. O más según la promesa hecha de varios años.

D)   Hay, para ello que ponerse en contacto con el cura párroco para inscribirse como mayordomos. Algunas mayordomías, en algunas etapas tienen lista de espera.

E)     Cuando se terminan las fiestas, el Sr. Párroco hace entrega de varas y cruces con las que los mayordomos presiden y están en los actos cultuales o piadosos en honor del santo.

F)     Los mayordomos se comprometen a la limpieza de ermitas, altares, de ropas si son imágenes vestidas.

G)   Sin que sea obligatorio suelen ofrecer los mayordomos el conocido con el nombre de Refresco. Se invita por los mayordomos.

H)  Muy pronto debieron desaparecer las Mayordomías: De la titular de la Parroquia de Santa María Magdalena, San Marcos, Espíritu Santo, Virgen del Rosario, etc.

Una de las últimas mayordomías desaparecidas es la del Dulcísimo Nombre de Jesús y se han cumplido también más de 50 años del finiquito de todo lo relacionado con lo de las Animas Benditas. Hablaremos de ello y aportaremos los datos orales y también algunos escritos.

Como mayordomías son y se conservan relativamente pujantes las de San Pedro Celestino, patrón canónico del pueblo, Virgen de la Piedad, patrona también de la Villa de Villamiel, San Antonio de Padua.

Con otro ritual destaca y se conserva la única Cofradía de las existentes en el S. XVII; la de la Minerva del Santísimo Sacramento de Villamiel.

Diremos, resumido, lo que recordamos y vivimos de ellas. Parte rozando los ritos, parte narrando costumbres y detalles de sus fiestas.

5. SIGUIENDO EL CALENDARIO

Con ese orden que marca el calendario litúrgico recogemos elementos que se unían a la fiesta religiosa. Se iniciaba el dicho año litúrgico.

) Mayordomía del Dulcísimo Nombre de Jesús.

A esta mayordomía se comprometieron miembros de la familia Simón. Transmitido este apellido por vía femenina ha ido desapareciendo o por vía matrimonial, se unió a varios miembros de la familia Bacas: Dn. Julio Bacas, Dn. Gregorio Bacas, Dª Pura Bacas. Sólo quedaban tres hermanas solteras, ocupando las tres la casa paterna y ostentando el referido apellido Simón. Al desaparecer los Simones y lo mismo los Bacas, con esto desapareció la Mayordomía del Dulcísimo Nombre de Jesús.

Los mayordomos se comprometían a costear los actos litúrgicos, tamboril, cohetes, preparar las andas con la tallita del Niño Jesús para la procesión. La procesión tenía lugar antes de comenzar la misa solemne que celebraba y cantaba todo el pueblo, la llamada Misa de Angelis, en latín. Terminada la Santa Misa tenía lugar la costumbre que ahora, según me han informado oralmente, se ha trasladado a la Solemnidad del Domingo de Ramos. Los niños con sus ramitos de laurel, visitaban a sus padrinos y familiares cercanos. Correspondían unos y otros colocando en las ramitas roscas bañadas, otros dulces y, por lo menos una paga para gastar en la fiesta.

Hoy la tallita del Niño Jesús anda de acá para allá sin encontrar su sitio. No hay procesión y se ha perdido la costumbre antes indicada. Posiblemente los niños villamelanos ignorantes ellos y sus familias de los strenae, sin devoción alguna a la diosa Strenía estaban sosteniendo una costumbre pagana.

2º) Mayordomía de San Pedro Celestino.(10 de Mayo)

Como en las demás mayordomías los titulares de cada año deben cuidar de la talla. Aunque la tal, es vestida con ropajes y atributos pontificales. Tan solo tiene policromadas las siguientes partes: pies, manos y cabeza. Las vestiduras son pontificales, sotana, roquete, estola, capa pluvial. Lleva objetos como Cruz Patriarcal, tiara, pectoral. Los mayordomos cuidan de todo ello. Cuando llegan las fiestas preparan la sagrada imagen y ellos asisten a los diversos actos con las varas y cruces de mayordomía. Terminadas las fiestas se hace entrega de todo lo reseñado a los nuevos mayordomos. No tienen, fuera del refresco, ninguna tradición especial que reseñar. La elección de este santo como patrono de la Villa debió ser noticia en diócesis mirobtigense. Nos apoyamos para esta afirmación en lo que pidieron tanto el obispo que aprueba los estatutos de la Cofradía de San Pedro Celestino, como su inmediato sucesor. Ya hemos hecho referencia a ellos en otras ocasiones y con otros motivos.

Quiso pertenecer a la Cofradía que aprobaba del elegido Patrono de Villamiel de forma sorprendente, encabezando, por expreso deseo, la lista de cofrades y para cumplir las cargas de la misma. Así está inscrito en el Libro de Cofrades.

“El Ilustrísimo y Rm Sr., El S.D. Fº Manuel de Zúñiga Sotomayor Mendoza, Obispo de Zd. Rº, primero Cofrade de esta Cofradía por ser su voluntad”.

Su sucesor mostró los mismos deseos y el que estaba emparentado con San Pedro de Alcántara y Santa Teresa de Jesús, gran apóstol del Corazón de Jesús, quiso, lo mismo que su antecesor ingresar en referida cofradía. Su inscripción en el Libro de Cofrades está redactada de forma parecida:

“Ylmo y Rmº Sr., el Sr. Dn Fray Gregorio Téllez, Obispo de Zd. Rº pidió y mandó se asentase por Cofrade del Sr. San Pº que hize en diez y ocho días del mes de abril de 1.723”. (Libro de Cofrades).

3º) Mayordomía de San Antonio de Padua. (13 de Junio).

La carga de popularidad que soportó desde siempre el Santo Portugués ha quedado plasmada en multitud de elementos y tradiciones que irrumpen plenamente en la tan traída y llevada religiosidad popular.

Lo que conocí y recuerdo de la fiesta de San Antonio de Padua.

Primeramente recuerdo las andas en las que se procesionaba la imagen del santo del santo y que debe haber desaparecido. Eran unas andas con perfil de jaula. Dentro de la cual se colocaba la imagen semi arrobado o semi arrodillado sobre nube contemplando al Niño Jesús que sostenía en sus brazos. Del techo de la misma colgaba algún pajarito. Todo el mundo sabe de romances y cantos de pajaritos con los que se recuerdan milagros y acontecimientos achacados al santo tan popular.

El pueblo materializaba así algo que estaba en la conciencia del mismo. Los pocos atentos a estas sensibilidades sencillas, pero piadosas, han acabado con muchas de ellas que recordaban situaciones y acontecimientos de la vida de tan singular seguidor de Francisco de Asís.

Loa mayordomos durante el año desarrollaban los mismos compromisos que los de otras mayordomías.

Desde que comencé mis estudios no he vuelto a asistir a ninguna fiesta en su honor. Narro los recuerdos. Creo que algunos ya no se tienen por diversas circunstancias. La emigración se lleva buena dosis.

Letra y música no se perdieron y se sigue cantando coplas alabando a este santo al que muchos llaman casamentero.

En mi etapa niño monaguillo después de terminada la misa solemne, en la calle cercana al templa parroquial y denominada antiguamente calle de Las Huertas, se tenía la carrera de sacos.

Especialmente jóvenes y algunos hombres maduros concursaban. Los que querían participar se introducían en un saco que se ceñía bien a la cintura con una cuerda o cinturón. Dada la señal se iniciaba la carrera hacia la meta. En un saco solo se puede avanzar dando saltos. Muchos perdían el ritmo y caían por los suelos provocando las risas de todos, especialmente la de los muchachos. El primero que llegaba recibía el premio. No recuerdo si era en metálico o en especie y si lo ofrecían los mayordomos. Todo estaba amenizado por el tamborilero local, clarinete, etc.

Luego venía el que ofrecían los mayordomos. No era obligatorio y dependía de circunstancias que se diera en la familia de los mayordomos: muerte reciente de algún miembro, enfermedad, ausentes que llegaban para cumplir la promesa, etc.

Todavía quedaba alego para la tarde. Era la carrera de caballos o carrera del gallo.

Se tenía por la tarde. Terminado el Santo Rosario y el último día de la novena la gente, al son del tamboril y la flauta del ti Magro, trasladaba a los entornos del pilar conocido como la Sorda.

Desde el patio de las escuelas se tendía una soga por encima de la llamada carretera, entonces empedrada, y a ese extremo se fijaba bien atado en un cabrio. Antes, por entre las patas del gallo se había metido la referida soga que un experto maneja por el otro extremo cuando ya corrían los jinetes tratando ce coger al gallo. Se movía, se levantaba y los caballistas se quedaban sin alcanzarlo.

Poco a poco pasaba el tiempo repitiendo las carreras hasta que el que manejaba el extremo lo dejaba casi quieto y el jinete más veloz lo cogía. Con ello se terminaba la carrera de gallos del día de San Antonio, amigo de los animales como su padre San Francisco.

Solían comerlo los amigos del jinete que había cogido dicho gallo.

4º) Mayordomía de la Virgen de la Piedad (21 de noviembre)

Yo diría que es la mayordomía de más sacrificio y espiritualidad. Lo primero porque la imagen de vestir, tiene su ermita de grandes proporciones, con frecuentes cultos en ella, etc. Todo lo cual exige lavar metales, ordenar bancos, limpiar piso, etc.

Lo segundo porque además lo indicado en la fecha correspondiente se traslada procesionalmente la imagen desde su ermita al templo parroquial para iniciar la novena de preparación para su fiesta el día 21 de noviembre, litúrgicamente Presentación de la Santísima Virgen. Tiene cada día diversos actos. Lo demás como hemos apuntado en otras mayordomías. Tiene de especial que el día 22 se hace otra fiesta, popularmente la Piedad Chica. Es petición y encargo de una  persona o familia y por la tarde, cuando se devuelve la Sagrada Imagen a su ermita, se despide con el canto popular de la salve.

Seguidamente se entregan varas y cruces a los mayordomos que comprometen para el año siguiente.

Ánimas benditas.

Nunca conocí mayordomía. Aunque en otros foros y ocasiones lo he dado a conocer no quiero dejar de decir algo del culto que se tenía a los difuntos y que lo hemos visto desaparecer con nuestros propios ojos.

Imagino ahora que si no tenía mayordomía animaría los cultos la misma parroquia.

Lo primero que creo debo indicar, es que Las Ánimas tenían una ermita.

Una miniatura de ermita, pero ermita. Nuestros antepasados aprovecharon el espacio que quedaba entre dos contrafuertes y con piedras labradas cerraron el hueco. En el centro del paramento tenía practicada la entrada a la pequeñísima ermita. Entrada que se cerraba con una puerta, la mitad de la cual era una celosía que permitía desde fuera contemplar el también pequeño retablo de que estaba dotado el pequeño recinto.

No recuerdo si en el retablito había talla. Más bien me inclino por alguna pintura como he podido ver en diversos lugares.

Durante todos los días del año se renovaban las lámparas de aceite, especialmente familiares de difuntos recientes. Con frecuencia en la calle dos familiares o vecinos hablan y se los oye lo que en Villamiel era común: “voy a atizar las lámparas de la ánimas”. También acompañada la recitación de algunos “Pater Noster” y algún responsorio que no he podido encontrar.

Lo que recuerdo y tocante a la devoción popular es lo siguiente: el Día de Difuntos comenzaba el novenario de las Benditas Almas del Purgatorio con buena concurrencia. Se rezaba el rosario en el templo parroquial al que la pequeña ermita estaba adosada. Los asistentes con lámparas encendidas, entre ellas también había antiguos faroles, que se trasladaban a la entrada de la ermita. El párroco, sacristán y algún monaguillo entraba en el reducido recinto. Me imagino que cantarían algunos responsos y se finalizaba cada día de la novena.

De todo eso hoy no queda nada. Nada de extraño que se doliera de ello Pablo VI y quisiera iluminar comportamientos colaterales de la Marialis Cultos. La puerta de entrada se ha tapiado y el tan referido pequeño recinto ha quedado convertido en un pequeño y revuelto almacén.

No obstante, quiero copiar lo que ha quedado grabado en dos granitos. Seguramente algún cura beneficiado de la parroquia o tal vez algún clérigo nativo, mandaron grabar lo que seguidamente copiamos, para que escrito en la piedra gritase a todo transeúnte lo que suena a conejos de Qohélet, reflexiones de Jorge Manrique ante la muerte. Siempre ecos, literatura y avisos de novísimos.

Reproducimos los textos y respetamos la grafía escrita con el cincel en las piedras villamelanas:

HAZ AQUELLO                                        NO AI COSSA

QUE QUISIERAS                                     QUE MÁS DISPARATE

ABER HECHO                                          QUE DORMIR

QUANDO MUERAS                                SOBRE LA MUERTE

En vertical y en la del lado de izquierda está el apellido GALBAN, existente aún en la villa. En la derecha está la fecha indicativa de finales del S. XVII.

No hemos conocido, ni encontrado nada de mayordomías de Virgen del Rosario, Santa María Magdalena, Santísima Trinidad, Vera Cruz, San Marcos.

Jul 172013
 

Jesús Barbero Mateos.

1.  PREFACIO

El territorio de Las Hurdes siempre ha despertado el interés de los investigadores y, en general de las personas implicadas en la evolución de las distintas sociedades enclavadas en territorio extremeño, considerando las más variadas perspectivas.

Muchos han sido los ámbitos de estudio en los que se ha acometido la tarea de buscar, analizar, interpretar y poner valor, en relación con esta fascinante parte del solar regional.

Las instituciones competentes, aunque en ocasiones se ha difuminado su intervención, han tratado, al menos a lo largo de la última centuria, de realizar aportaciones que compensaran la paupérrima situación de los vecinos de concejos y alquerías.

También la educación ha sido uno de estos ámbitos de intervención. De hecho, cuando eran los municipios los responsables de los asuntos escolares y ante la falta de recursos y/o de iniciativa, la Diputación Provincial asumió como propia la tarea de construir edificios escolares decentes y adecuados, que albergaran a alumnos y maestros en aquella tierra.

Con este trabajo se trata de poner en valor una iniciativa provincial, que contribuyó a incrementar los niveles de prestación del servicio educativo en Las Hurdes, desde la perspectiva del aumento, modernización y adecuación de sus instalaciones escolares. Vamos a ello, no sin antes perfilar la situación de partida, allá en 1.904.

image001Lám. 1. Encabezamiento del expediente para la construcción de escuelas en las Hurdes.

2.  PUNTO DE INICIO

Desde la primera mitad del siglo XIX, la organización escolar se basaba en una clara identificación: una escuela, un aula. Con este planteamiento lograba adaptarse a la perfección a los espacios escolares con los distintos sistemas de enseñanza (individual, mutuo y simultáneo) al uso en la época. Esta identidad espacio/método se rompería al comenzar el siglo XX1.

En general, los edificios estaban mal dotados y eran insuficientes. Sin duda, la falta de construcciones escolares propias, fue un gran obstáculo para llevar a cabo satisfactoriamente la escolarización de los niños en la provincia y, especialmente en Las Hurdes, a lo largo del siglo.

Cuando existía sitio específico para la escuela, los alumnos se recogían en locales insalubres y sin luz suficiente para estos menesteres. Los recursos materiales, libros de texto y mobiliario también fueron mínimos. Esta falta de medios sería otra constante en toda la centuria.

La creciente consideración de la importancia de la educación llevaría a iniciar una reglamentación que estableciese unas condiciones mínimas en los locales, en sus muebles y enseres, cuando el Decreto de 29 de junio de 1.821, preconizaba una política de construcciones escolares2, mediante la cual se dotase a los municipios de locales adecuados donde desarrollar la labor educativa.

Sobre la construcción y condiciones de los locales, la R.O. de 1 de enero de 1.839 y el R.D. de 23 de septiembre de 1.847, instaban a los ayuntamientos a adquirir o reparar edificios para albergar escuelas. Incidía en los mismos aspectos la Real Orden de 26 de julio de 1856.

La Ley Moyano no hacía mención en este sentido, aunque sí lo hacía el R.D.L. de 18 de enero de 1.869, promovido por Ruiz Zorrilla, quien al recoger el espíritu revolucionario krauso-liberal, entró al detalle, incluso como la capacidad de la sala (3 m3 por niño), los cm2 de las ventanas (14 por niño), o que los retretes para el servicio se situarán en una galería exterior. En el mismo sentido se manifestaba la Real Orden de 23 julio de 1.874.

La legislación se iría ampliando durante la centuria, aunque los efectos reales de la misma en la provincia fueron apenas perceptibles. Tanta ordenación apenas tuvo visos de implantación3. El estado general de los locales escuela debió ser poco atractivo, con incompleto menaje y edificios inadecuados en malas condiciones de conservación y uso.

No obstante la reglamentación, en el quinquenio 1.850/1.855, menos del 10% de las escuelas de niños en la provincia de Cáceres, tenían el menaje completo y en buen estado y sólo el 25% de alumnos usaba libros en suficiente número. Para las escuelas de niñas el porcentaje era inferior al 10%4.

En referencia concreta al mobiliario, enseres y materiales existentes en las escuelas cacereñas, el inventario de una localidad bien dotada, venía a constar de estos elementos, agrupados en tres bloques:

Muebles y menaje: plataformas con graderío y balaustrada, mesa cartera con escribanía, un sillón, sillas medianas, crucifijo con dosel, cuadros religiosos, estantes para colocación de útiles, cuerpos de carpintería con almohadillas, cajón y tintero, retrato de S.M. el Rey, bancos para asientos, encerado, brasero con tarimilla, vidrieras en las ventanas, perchas, láminas de Historia Sagrada, pizarras y otros carteles5.

Archivo: Libro de contabilidad, libros de asistencia, copiador de órdenes, Libro de matrícula y clasificación, cuaderno de inspección…

Libros, papel, plumas, tinta china: Colección encartonada de carteles por Flórez, diccionario de la Academia, epítomes de la gramática por la Academia, ortografía de la academia, método nacional de lectura por Flórez, Naharro, cuadernos 1º y 2º de aritmética por Aguilar, cuadernos de explicación de la quinta serie de láminas de Historia Sagrada, Páginas de la infancia por Terradillo, Geografía por Florez, La Buena Hija, El Trobador de la Niñez, Manuscrito por Caballero, Ramilletes Poéticos por González, Fábulas por Samaniego, Obligaciones por Escoiquez, Catones por Seijas, muestras de Yturzaeta, Catecismos por Ripalda, cuadernos litografiados sobre Historia, Ejemplos Morales por Rubio, papel pautado y blanco, plumas de acero y de ave, la Constitución, portaplumas, tinta, mapas: mapamundi, Europa, Asia, África, América, Oceanía, España y Extremadura, obras de agricultura, medidas métricas, encerados de hule y pizarras para cada niño.6

Paulatinamente la administración fue tomando conciencia de la necesidad que suponía disponer de instalaciones adecuadas y en 1.883, se promulgó el R.D. de 5 de octubre, que contenía aspectos ordenadores de las construcciones escolares. Entre otras consideraciones, establecía:

“1º.- El edificio se ha de componer de vestíbulo, salas de escuela, patio de recreo, jardín, local para biblioteca popular y las dependencias necesarias para el aseo de los alumnos.

2º.- Las salas de escuela no han de ser capaces para más de sesenta alumnos cada una; tendrán de extensión superficial 1´25 metros cuadrados por cada plaza; la altura del techo ha de ser tal que quede una capacidad de cinco me- tros cúbicos por alumno.

3º.- La superficie del patio de recreo corresponderá a una extensión de cinco metros cuadrados por cada uno de aquéllos.

4º.- Para la orientación de las salas de escuela se tendrán presentes las condiciones climatológicas del país.

5º.- En el caso de que las habitaciones de los maestros hayan de quedar situadas en el mismo edificio que las escuelas, se les dará entrada independiente, de modo que no tengan comunicación directa con éstas”.7

A la falta de locales adecuados y a la escasez de menaje, vino a unirse el hecho de que las escuelas de la provincia habían tenido que cerrar sus puertas temporalmente en 1.884, 1.885 y 1.888, debido a la extensión de una epidemia de cólera, cuya propagación se temía por el excesivo calor en sitio tan reducido, al llegar la época estival. La situación más grave se produjo en el verano de 1.885.8

Todas estas circunstancias, así como estos novedosos aspectos quedarían recogidos en el proyecto de escuelas para las Hurdes que trataremos en este trabajo.

3. NUEVOS PLANTEAMIENTO PARA SATISFACER VIEJAS NECESIDADES ESCOLARES

Los nuevos planteamientos institucionales, la creciente atención hacia el ámbito educativo y el arrojo de los gestores provinciales, fueron circunstancias concomitantes decisivas a la hora de levantar nuevos edificios escolares que dignificaran la educación en la provincia.

Estos nuevos centros reunirían mejores condiciones morfológicas, higiénicas, sanitarias y pedagógicas, además de ser lo suficientemente amplios como para alojar a la población escolar, en consonancia con la tendencia de acabar con los edificios ruinosos, oscuros y sucios. En este sentido se promulgarían detalladísimas normas entre 1.904 y 1.916. De ellas destacamos las que afectaron a los edificios de las escuelas hurdanas.

El R.D. de 21/7/1.900, que hacía asumir al Estado el pago del personal y el material y que sería ratificado por el R.D. de 26/10/1.901, aunque dejando los gastos de arrendamiento de escuelas y casas de maestros, reparación y construc- ción a cago de los ayuntamientos.

Los RR.DD. 26/9/1.904 y 28/4/1.905, aportaban fórmulas que facilitaban a los ayuntamientos el acceso a ayudas estatales para la edificación de nuevos edificios.

El segundo de ellos es el que más interés muestra para este trabajo. No en vano iba acompañado de unas instrucciones higiénico-sanitarias que debían cumplir las escuelas de nueva planta, aspectos todos ellos recogidos en el proyecto de escuelas de la Diputación Provincial, que nos ocupa. Entre ellos:

Emplazamiento: en lugar alto, seco, soleado, de fácil acceso y próximo a jardines o zonas verdes, evitando la proximidad a todo elemento que generase mofetismo del aire o expusiese a los escolares a algún tropiezo.

Orientación: norte en las regiones cálidas, sur en las frías y estenordeste en las templadas.

Extensión: 3-4 metros cuadrados de patio por alumno.

Construcción: materiales sólidos, ligeros, malos conductores del calor, impermeables y compactos, excluyendo los de lujo.

Locales: una escuela completa debía tener vestíbulo, guardarropa, salones de clase, despacho para el maestro, patio cubierto para recreo, arenero, patio con árboles, retretes y urinarios, uno por cada 20 y 15 alumnos respectivamente, un lavabo por cada 20 alumnos, biblioteca, aseo y salón de actos/exámenes.

Clases: capacidad para 25/40 en las graduadas y 60 en las unitarias, superficie mínima de 9×4 metros y 1´25 m3 por alumno.

Ventilación: sería natural, evitando el aire viciado.

Iluminación: constante, uniforme, difusa y no reflejada. A ser posible natural.

Calefacción: de 15 a 16 grados, por el procedimiento menos dañino.

Mueblaje escolar: mesas bancos, preferiblemente de 1 o máximo 2 plazas9.

Esta nueva normativa quería desechar la afirmación del Conde de Romanones, Ministro de Instrucción Pública, en la que decía que en el 90% de los casos, la escuela era la peor casa del pueblo.

Estos primeros pasos irían asentándose, tanto desde la perspectiva normativa, como en la edificación real con atención a características homogéneas y saludables en todos los casos.

Brevemente y aunque es normativa posterior al proyecto de escuelas para las Hurdes, podemos decir que el R.D. de 23/11/1.920 posibilitaba que fuese el Estado quien asumiera la construcción de escuelas, en los casos de corporaciones locales que no tuviesen recursos. No obstante, éstas deberían aportar solar, urbanización, el 8% del costo de la obra para inversión en material y hacerse cargo de la conservación del edificio, así como proporcionar casa a los maestros.

El R.D. de 3/3/1.922 regulaba los auxilios y subvenciones estatales a los ayuntamientos, para mejorar o construir escuelas y el R.D. 17/12/1.922 establecía las formas de ayuda para las construcciones escolares.

La R.O. de 12/4/1.924 trataba de proporcionar créditos a bajo coste, 3-4%, para construir edificios, de forma que las cantidades invertidas en pagar alquileres se aplicasen a amortizar los créditos.

La Diputación cacereña se anticiparía a esta normativa, para acometer la construcción de escuelas en Las Hurdes. Una loable y novedosa iniciativa, muestra de la solidaridad provincial hacia aquella tierra.

Y así planteado el estado general de la cuestión, a continuación analizaremos las circunstancias acontecidas en torno a la edificación de escuelas Provin- ciales en Las Hurdes.

4. LAS HURDES NECESITAN NUEVAS ESCUELAS10

La promoción y puesta en valor de la necesidad que tienen las Hurdes de nuevas escuelas, lo pone de manifiesto el día 16 de noviembre de 1.903, el Inspector de Primera Enseñanza Emilio María Rodríguez. Se preocupa de elaborar un programa que establece la urgente necesidad de construcción de Locales Escuelas en Las Hurdes.

Según sus propias palabras, el citado programa, redactado a instancias de la propia Diputación se propone como finalidad, que el arquitecto provincial se ajuste, en la elaboración del proyecto para locales escuelas en algunos poblados o alquerías de las Hurdes, a las condiciones que las necesidades exigen, tratando de que fuera todo ello compatible con los escasos recursos que se habrían de consignar para ello.

Con ello presente, manifestaba:

1º.- Deben concurrir los procedimientos constructivos fundamentales de toda obra pública. El acarreo de materiales hay que hacerlo con caballerías por estrechas y pendientes veredas.

2º.- Se considera conveniente que el maestro viva en el mismo edificio del local escuela. Por ello, la distribución del local debe ser la siguiente: Piso bajo: vestíbulo o ingreso, desde el que pasarán los niños a una pequeña habita- ción, para aseo de los que lo precisen; sala de clase, para 40 niños, por lo menos, con ventanas bien dispuestas para mucha luz y enérgica ventilación natural y con un cercado que se convertirá en huerto o jardín para el recreo de los niños.

La dependencia destinada a vivienda del maestro, debía constar, como mínimo de una sala, dos alcobas y una cocina comedor con salida al patio, que podía estar a la espalda del edificio, donde también habría un escusado para el servicio de la escuela.

El piso principal habría de contener un desván utilizable para conservación de frutas, hortalizas y grano. Los suelos serían de mortero de cal, bien asistidos y pulimentados. Los muros de pizarra y ladrillo enfoscados, enlucidos y blanqueados, por lo menos internamente. La carpintería de taller, sencilla y pintada. Cielos rasos en todas las dependencias. Armaduras de tejados elementales, etc., etc.

Entendía el inspector que con estas condiciones mínimas se satisfacían las más imperiosas necesidades exigidas por la Ley para los edificios de esa clase, teniendo en cuenta la reducida cantidad consignada para la edificación en los presupuestos provinciales.

Con las estipulaciones técnicas del inspector y elaborado el proyecto por el arquitecto provincial, el día 5 de mayo de 1.904, desde la Diputación, a instancias de la Junta Provincial de Instrucción Pública, se envió al Ministerio el acuerdo de la corporación, de 23 de abril de 1.904, que aprobaba el proyecto, que también se adjuntaba, de locales escuelas que corporación quería construir en varias alquerías del Territorio de Las Hurdes.

En el tenor del acuerdo se ponía de manifiesto el acuerdo de aprobación del proyecto de escuelas para las Hurdes, “donde venía sosteniendo las escuelas desde hacía más de 30 años, en varias alquerías de su territorio”. El importe calculado para la edificación de cada una, era de 5.464 pesetas y 70 céntimos. Se solicitaba al Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes la subvención del 50% del total.

La Diputación se reservaba el derecho de decidir en qué alquería se construiría la primera escuela, teniendo en cuenta la planificación de la enseñanza en aquella comarca.

Eustasio de la Calle, Presidente y el Vocal Secretario, Alejandro Sánchez Breñas, rubricaban la solicitud. Como siempre en estos casos, el escrito se enviaba al Gobernador Civil, desde cuya sede era enviado al correspondiente Ministerio en Madrid.

La Diputación Provincial de Cáceres registró de entrada en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, el proyecto de edificación de escuelas en las Hurdes, solicitando ayudas estatales para su construcción, el día 7 de mayo de 1904.

No obstante, el ministerio devolvió la documentación a la institución provincial, a través del Gobierno Civil de la provincia, el día 10 de septiembre de 1.907, tras haber comunicado a la propia Diputación el 26 de marzo de 1.907 que, como había transcurrido largo tiempo desde que el Ministerio la había requerido para subsanar unos errores y no había vuelto a tener noticias del asunto, se lo hacían saber al Gobernador, como entidad encargada de su tramitación.

Los inicios no parecían ciertos cuando, durante tres años, el proyecto estuvo pendiente de tramitación y arrinconado en las dependencias ministeriales, sin que nadie en la provincia se ocupara de su aceleración.

El requerimiento que, desde el Negociado de Arquitectura Escolar del Ministerio, que se remitió a la Diputación el 3 de abril, aunque tenía fecha de 26 de marzo de 1907, se manifestaba, en estos términos: “la documentación que habían remitido no había llegado con las certificaciones exigidas por la Real Orden de 28 de abril de 1.905, sobre subvenciones para la construcción de edificios escolares, por ello no podrá aprobarse el expediente instruido en súplica de auxilio del Estado, con que ayudar a levantar en las Hurdes escuelas públicas de primera enseñanza”. Se devolvía el expediente a su origen, para que fuese subsanada la carencia y se amoldara a las exigencias de aquella disposición.

También se ofrecían modelos de planos, instando a que se remitiese indicación del tipo de escuelas a proyectar y el número de alumnos a los que irían destinadas las mismas.

El asunto de la edificación de escuelas en el territorio de las Hurdes se reactivaba, delimitándose las características técnicas de los edificios a construir, así como las condiciones de edificación.

La memoria comenzaba con un alegato en pro de la educación y de la necesidad de su promoción: “Deseando la Excma. Diputación Provincial por todos los medios posibles, el mejoramiento de la enseñanza en el territorio de Las Hurdes, estima conveniente que, para ello, es necesario acometer la construcción de locales escuelas que, si bien no hace falta que sean de primer orden, si es imprescindible que reúnan las más indispensables condiciones higiénicas y reglamentarias que se exigen para este tipo de edificios”.

Se reconocía que el inspector, es quien verdaderamente conocía “lo útil y práctico referido a este particular asunto” y por ello la institución había procedido a elaborar un estudio técnico, basado en sus consideraciones. El mismo se amoldaba a las condiciones expresadas en el programa elaborado por el mismo, siempre bajo las bases de una gran economía en el precio de las unidades de obra.

Se requería, en principio, que el solar fuese económico y situado de forma que el coste del movimiento de tierras preciso para acometer la explanación, fuese el mínimo imprescindible, puesto que se estimaba ambas partidas de vital importancia. En todo caso se reconocía que, “aquilatando el escaso valor que han de tener los solares por aquellas tierras y teniendo en cuenta que vecinos y autoridades facilitarán al máximo el asunto para el emplazamiento de los nuevos edificios, se han consignado en el presupuesto cantidades muy reducidas en ambas partidas”.

Ajustados, igualmente, a la más estricta economía, los muros habían de edificarse con mampostería de pizarra careada por el exterior, combinándola con ladrillos para los elementos esenciales, “tal como va dibujado en los planos. Esta será la única decoración que cabe con la precitada economía”.

Obligaba a calcular el espesor de los muros usando la fórmula de Boudelet:

formula

A ello debían añadir 0´10 por un piso y 0´10 por la irregularidades del terreno, más un margen de 0´4 de seguridad. En total, los muros, tendría un espesor de 50 centímetros. En el caso de la cimentación, el espesor debía ser de diez centímetros más.

Las viguetas para formar la armadura de las cubiertas, deberían tener, cuando menos, 14 cm. De diámetro, al tener que soportar cada una un peso de unos 200 kilos. Su longitud nunca sería mayor de 4 metros, que era la anchura de la habitación más amplia.

La distribución proyectada es la que se contemplaba en el plano, sin más comentarios explicativos. (VER ANEXOS)

Se firmó la memoria en día 22 de febrero de 1.904, por Emilio María Rodríguez.

A partir de estas mínimas estipulaciones y de la presentación de los planos del edificio a levantar, la institución provincial aprobó las condiciones facultativas que habían de regir la obra. Constaban las mismas de 51 artículos, agrupados en cinco capítulos, de los que entresacamos lo que nos ha parecido más destacable o curioso:

Capítulo 1º.- Bases Generales. Artículos del 1 al 4. Destacamos que aún no está decidido el lugar para la edificación, a pesar de lo cual el presupuesto será el mismo; y que la Diputación puede realizar modificaciones del proyecto en cualquier momento, sin que el contratista pueda alegar perjuicio por ello.

Capítulo 2º.- Condiciones que han de satisfacer los materiales. Artículos del 5 al 17. Estipula las características de los materiales y de dónde han de acarrearse. Atentos. La cal, de tipo albazana, será de Cáceres, libre de impurezas. La arena, cuarzosa, limpia y de grano fino, del sitio más próximo, igual que el agua. El yeso será moreno y de cohechura reciente. La piedra, de sílice, no inferior a 20 cm. El ladrillo y la teja, de la localidad, pero bien cocido y sin caliches. La madera de pino de Castilla o castaño de la localidad, seca, rolliza, sin nudos ni carcoma. Las cañas, secas y de tamaño homogéneo. Los clavos y herrajes, robustos, de hierro dulce. Los cristales corrientes, pero sin grandes burbujas. La pintura será de la mejor que pueda proporcionar el comercio de Plasencia. Si se necesitase material de otro tipo, lo pondrá el contratista. Todo será supervisado por personal de la Diputación.

Capítulo 3º.- Modo de ejecución de las obras. Artículos del 18 al 38. Perfila cómo debe llevarse a cabo la ejecución material de la obra. La herramienta sería aportada por el contratista.

Una explanación de saneamiento, de modo que el edificio no tenga humedades; replanteo a cargo del arquitecto de la Diputación con materiales y personal del contratista. La mezcla de mortero debía constar de una parte de arena lavada y otra de cal en polvo, armadas con la menor cantidad posible de agua. Cimentación con rollos grandes y mortero de cal. La fábrica debía ser de ladr llo y piedra por cara plana vista, ambos mojados previamente, para que el mortero fragüe de forma adecuada; los tabiques interiores con ladrillo y yeso, salvo los muros de carga, con mortero.

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Lám. 2. Inicio del pliego de condiciones.

Los marcos debían estar perfectamente aplomados. El tejado llevaría contrafuertes de ladrillo con herraje metálico y los cielos rasos, viguetas de madera, tablas y cañizo, revocado de yeso. Las tejas debían ser árabes, montadas un tercio, con caballete cogido con mortero. Al no llevar canalones, por la economía, los aleros del tejado debían tener un amplio vuelo. Enfoscados y solaros serían de cal de Cáceres, de 2 y 5 cm. de grosor respectivamente. Las puertas, ventanas y vidrieras. Debían ser de dos hojas, de castaño o pino de Castilla y sus herrajes entrefinos y fuertes, cerraduras de dos vueltas, picaportes y aldabillas, así como los pernios de 12 cm. Todo ello llevaría tres manos de pintura al óleo, del color que se indicase al contratista. Por economía se suprimen las rejas y sólo se autoriza una alambrada en ojo de buey del pabellón central. El único adorno permitido en la fachada, sería el llagueado curioso de las juntas, cartel con letras de cinz “Escuela Provincial” y el escudo de la Provincia en cemento. Por dentro, muros con tres manos de blanqueo. Los retretes serían de ladrillo y sencillos inodoros de hierro con baño de porcelana, con vertiente a un pozo ciego.

Capítulo 4º.- Medición y valoración de las obras. Artículos del 39 al 44. Al contratista se le abonaría la obra realmente ejecutada, fuese mayor o menor que la planificada, según los precios establecidos en el presupuesto. En cada unidad de obra va incluido el material, herramientas y demás necesidades para su ejecución y el contratista iría cobrando mediante certificaciones parciales y una liquidación final. En lo no consignado inicialmente, se llegaría a un acuerdo amigable entre el contratista y la Diputación.

Capítulo 5º.- Disposiciones Generales. Artículos del 45 al 59. La Diputación designaría un inspector para la obra, siendo el contratista el único respon- sable de las obras que fueran detectadas y de los posibles accidentes que se produjeran en su ejecución, según lo recogido en la Ley de Accidentes de Trabajo. La obra no duraría más de seis meses desde su inicio, siempre antes de pasados treinta días desde la aprobación de la subasta. Habría una recepción provisional y un periodo de garantía de un año. Tras este periodo se decepcionaría genitivamente el edificio y el contratista podría reclamar su fianza. No obstante, seguiría teniendo la responsabilidad sobre seguridad establecida en el Código Civil, relativa al edificio y a sus cimientos.

Seguidamente se hacía constar el apartado de presupuesto, que incluía, así mismo, las medidas y cubicaciones necesarias para una correcta ejecución.

De forma resumida podemos considerar los principales gastos presupuestados: Solar, explanación y cimentación: 751´52 Pts.

Muros, mampostería y tabiques: 1.235 Pts.

Tejado, techos, solados, enfoscados, marcos y puertas: 1.904 Pts. Porcentaje del 15% que determina la ley para el contratista: 712´78 Pts.

Las 859 Pts. restantes hasta 5.464 Pts., iban repartidas en los demás apare- jos, obras y materiales necesarios.

 image008Lám. 3. Resumen del capítulo de gastos.

Con estas condiciones comenzó la edificación de escuelas por las distintas alquerías y concejos de las Hurdes. Escuelas que respondieron todas ellas a unos mismos diseños, que eran comunes, con independencia de los matices constructivos de cada localidad. (VER ANEXOS)

Sin duda, una loable iniciativa de la Diputación cacereña, que vino a com- pensar, siquiera parcialmente, las tremendas carencias educativas de aquel sin- gular territorio extremeño: Las Hurdes.

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Anexo I – Detalle de la fachada principal de la escuela. Puerta de entrada

image013Anexo II – Detalle de las dependencias de la casa de maestros.

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Anexo III – Planta y distribución del conjunto del edificio.

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Anexo IV – Fachada principal.

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Anexo V – Sección longitudinal.

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Anexo VI – Fachada posterior.

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Anexo VII – Sección transversal

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Anexo VIII – Fachada lateral.

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Anexo IX – Detalle de un aula y de los escusados.

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1 LÓPEZ MARTÍN, R. “La construcción y creación de escuelas en la España del primer tercio del siglo XX”. En Historia de la Educación, revista interuniversitaria. Nº 16. 1.997. Ed. Universidad de Salamanca

2  CLEMENTE FUENTES, L. “Las condiciones de trabajo en las escuelas públicas de la provincia de Cáceres”, en Revista ALCÁNTARA 33 (Septiembre – Diciembre 1.994), pp 63-75

3  ESTEBAN, L. “Introito a la historia de la escuela”. En Historia de la Educación, revista interuni- versitaria. Nº 16. 1.997. Ed. Universidad de Salamanca.

4  COSTA RICO, A. “Mobiliario, dotación y equipamiento escolar en el siglo XIX”. En Historia de la Educación, revista interuniversitaria. Nº 16. 1.997. Ed. Universidad de Salamanca.

5   A.M.S. Legajo 158. Mantenimiento. Inventario de la escuela.

6  A.M.S. Presupuesto de la escuela de niños para el año económico 1.871/72. Legajo 158. Cuentas

7   Citado por RODILLO CORDERO F.J. en “Datos para la historia escolar de Extremadura”. Mérida. Editora Regional de Extremadura, 1.998

8  CLEMENTE FUENTES, L. “Las condiciones de trabajo en las escuelas públicas de la provincia de Cáceres”, en Revista ALCÁNTARA 33 (Septiembre – Diciembre 1.994).

9  LÓPEZ MARTÍN, R. “La construcción y creación de escuelas en la España del primer tercio del siglo XX”, en HISTORIA DE LA EDUCACIÓN, REVISTA INTERUNIVERSITARIA. Nº 16. 1.997. Ed. Univ. Salamanca. Pp.65-90.

10   Archivo General de la Administración. Legajo 32/9370. Proyecto de locales escuelas para las Hurdes.

Jul 152013
 

Julio Fernández-Sanguino Fernández.

1.  INTRODUCCIÓN

Una vez consolidada la imprenta, durante el siglo XVII nacen numerosos boletines o gacetas en toda Europa, publicaciones generalmente impulsadas por iniciativas privadas y con un contenido básicamente informativo. En España, aparecería en febrero de 1661 la primera publicación de información general que surge en nuestro país, adoptando el nombre de Gazeta de Madrid en 1697, denominación que perduraría hasta 1936 cuando esta cabecera es sustituida por Boletín Oficial del Estado. Un siglo después de su creación, Carlos III otorga a la Corona el privilegio de su impresión, convirtiéndose así en un medio de información oficial que reflejaba los criterios y decisiones del Gobierno. Posteriormente, en 1836 se establece que los Decretos, Órdenes e Instrucciones que se dictasen se considerarían de obligado cumplimiento desde el momento en que fuesen publicados en la Gaceta, pasando, de este modo, a ser un instrumen- to de publicación legislativa, principal característica que conserva en la actualidad. Habría que esperar hasta 1886 para que se fijara su estructura definitiva y con la finalidad de que incluyese solo documentos de interés general1.

Iniciado el siglo XVIII se empezaría a editar en 1722 el Kalendiario manual y guía de forasteros en Madrid que contenía los nacimientos de los reyes, reinas, los miembros del Sacro Colegio Cardenalicio, los príncipes de Europa y los ministros que componían los tribunales de Su Majestad en sus reinos con sus residencias particulares en Madrid. Se trataba de una guía completísima de la Administración del Estado del Antiguo Régimen, con indicación de sus órganos ejecutivos y consultivos, así como una relación de reinos, provincias y partidos con los nombres de sus gobernadores, intendentes y corregidores. En relación con las reseñas de los corregidores que ejercían sus funciones por aquellos años, para Truxillo consta D. Pablo Antorio Becerra en el año 1744, primer ejemplar disponible que se ha podido consultar, figurando para el año siguiente D. Agustin Perez Sotelo.

Del mismo modo, podemos ver que en el kalendario se detallaban los correos de la estafeta general de Castilla, llegando el jueves al amanecer a Madrid los envíos desde el Reyno de Portugal y Provincia de Extremadura, contando Truxillo con una caxa destinada a tal efecto. El viernes a las doce de la noche se volvían a despachar estos correos.

Por otro lado, destacar que los primeros periódicos con tal consideración aparecerían en nuestro país ya entrado el siglo XVIII, con un contenido prioritariamente literario y con las limitaciones propias de la época, pues debían contar con el permiso del Consejo de Castilla y estaban sometidos a la censura eclesiástica. Habría que esperar hasta la segunda mitad del siglo a que apareciese la primera publicación con una periodicidad diaria y que incluyese artículos de opinión.

A pesar de los condicionantes expuestos, se ha podido observar diversas referencias sobre Francisco de Orellana incluidas en tres de los más prestigiosos diarios y en un semanario editados en el siglo XVIII. Su detalle se ofrece en los apartados siguientes, posibilitando el estudio realizado ver también las características de la prensa de esos años y el estilo utilizado por entonces2.

2. DIARIO CURIOSO, HISTÓRICO, ERUDITO, COMERCIAL, CIVIL Y ECONÓMICO

Es el título que, a partir del 13 de junio de 1772, el agente de negocios barcelonés Pedro Ángel de Tarazona da al periódico que había comenzado a publicar el uno de junio de ese año como Diario evangélico, histórico-político. Recupera así la cabecera que le había dado al primer diario editado en Barcelona y el segundo en España, reduciendo los contenidos de carácter religioso y aumentando los eruditos, divulgativos y económicos para procurarle un carácter más laico. En números de cuatro páginas y a una columna, cada edición comenzaba con un breve artículo bajo el epígrafe de Suceso del día, que se trataba más bien de una efeméride de carácter histórico, y que después se sustituiría por el Santo del día, ofreciendo una breve semblanza biográfica del mismo. A estas secciones le siguen otras, con breves artículos y reseñas de carácter divulgativo, literario, histórico, económico, técnico o de entretenimiento.

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Entre los contenidos del Diario Curioso, como era habitualmente conocido, destacan especialmente las reseñas históricas y geográficas, publicando el 22 y el 23 de octubre de 1772 la Historia del Perú, reino que tenía “Rios muy memorables, como son el de Orellana : el Marañón, y el Rio de la Plata; el primero se llamò asi, porque el Capitan Orellana navegò por èl, y saliò al Norte”.

Este tipo de relatos eran de los que más interés despertaban en España; sin embargo, en los textos de aquella época se aprecian imprecisiones y las lógicas dudas acerca de unos territorios lejanos y todavía no explorados del todo que avivarían la imaginación de los lectores, pues del río Orellana se señalaba que “regando grandes Provincias llegò à la nueva Andalucia, y segun algunos, con 80. leguas de boca sale al Mar, pero el Obispo Ore dice, que no son mas que 50. leguas”.

Se significaba que de estos tres ríos ponderaban excelencias tanto Garcilaso como Scortia, recogiéndose que, si al Nilo se le consideraba como el rey de los ríos del mundo, Agelio decía que con ventaja le excedían los ríos Orellana y de la Plata, que entraba en el mar con 95 leguas de boca, aunque otros autores solo le daban 57 o 35.

Del mismo modo, algunas personas confundían por aquellos años estos tres ríos, precisándose en el diario que estaban a centenares de leguas y que el Orellana salía al Septentrión, conociéndose desde 1650 que jamás se juntaban.

3. DIARIO NOTICIOSO, CURIOSO, ERUDITO Y COMERCIAL PÚBLICO Y ECONÓMICO

Se trata del primer diario español, fundado por el polígrafo y periodista Francisco Mariano Nipho (1719-1803) al que Fernando VI le concedió Real Privilegio para su impresión, que lo hacía en su propia imprenta y cuya publicación experimentó numerosos cambios a lo largo del tiempo, tanto en la denominación de su cabecera, como en los contenidos y en la de sus propietarios, llegando hasta 1917, con el título de Diario Oficial de Avisos de Madrid. Nipho, fundador de grandes periódicos en la segunda mitad del siglo XVIII, está considerado como el padre y el gran innovador del periodismo español moderno.

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Entre las novedades que introdujo en su Diario Noticioso, se encuentran la división entre noticia y opinión y el establecimiento de secciones fijas, dedicando sus cuatro páginas a dos bloques diferenciados: la divulgación y la información, ésta a dos columnas. Fue el primero que publicó las cartas de los lectores, difundió noticias de carácter económico y comercial, discursos morales, artículos curiosos y eruditos, muchos de ellos traducidos de periódicos franceses, textos en verso y avisos públicos, e incluyó a lo largo de esta su primera etapa una extensísima serie bajo el título “Historia general de los viajes”.

En esta última sección, el 16 de noviembre 1781, al describir el segundo viaje de Gonzalo Pizarro en 1541, señalaría que “resolvió enviar delante de si por el rio á uno de sus Oficiales, nombrado Francisco de Orellana, para buscar viveres”. Orellana partió y fue llevado muy pronto por la corriente al lugar donde mezclaban sus aguas dos grandes ríos, el Coca y el Napo, descubriendo en su descenso el Río Grande, que después llamarían de las Amazonas, y que recorrieron hasta su desembocadura en el Atlántico. El texto publicado es el siguiente:

“no halló viveres, y considerando el trabajo que tendria para subir contra una corriente tan rapida, y que no andaria en el espacio de un año lo que acaba de andar en tres dias, resolvió abandonarse á la corriente. No se le atribuye otra idea en esto, que probar fortuna. Sin embargo, la repulsa que hizo de dejar á lo menos el bagage, y las Canoas, y la pendencia, que tuvo sobre todo esto con el P. Gaepar de Carvajal, Religioso Dominico, quien por reprehenderle de violar las ordenes de su General, fue injuriado, y maltratado, parece manifiestan que lo animaba contra Gonzalo algun antiguo impulso de odio, y de venganza.

Continuó su navegacion como Aventurero, que yá no esperaba ninguna cosa sino de la casualidad, bajando algunas veces á tierra, y combatiendo con los Indicio, que intentaban oponerse á ello, acometido frecuentemente en el mismo rio, por un grande numero de estos Barbaros, y muy embarazado en defenderse contra una multitud de Canoas, porque los cincuentá Españoles estaban muy apretados en el Bergantin. Habiendole recibido otros Indios con mas humanidad, empleó su socorro para construir otra Barca, que cargaron tambien de provisiones. Mas adelante los encontro muy belicosos, cuya amistad consiguió por medio de sus agasajos, despues de haberlos vencido en un combate. Dijeronle, que mas allá de su Provincia, habia un País, habitado solamente por mugeres guerreras; las mismas, sin duda, de que Almagro habia oido hablar en su Expedicion de Chile. Asi, recogiendo noticias importantes, sin hallar ninguna apariencia de oro, ni de plata, siguió la corriente del rio hasta su desembocadura, que lo hizo entrar en el mar del Nord, á trescientas veinte y cinco leguas de la Isla de Cubagua.

Este gran rio era aquel, cuya embocadura habia sido descubierta desde el año 1500 por los Pinzones, y que habia recibido entonces el nombre de Marañon. Nace en el Perú, en la falda de las sierras de Quito. Su corriente en linea recta es de unas setecientas leguas; pero siguiendo todas sus vueltas desde su manantial hasta el mar, cuenta los Españoles mas de mil ochocientas”.

4. DIARIO DE MADRID

El Diario Noticioso mencionado recoge en su título a partir del uno de enero de 1788 el nombre de la ciudad en donde se editaba. La cabecera del primer diario español continuará imprimiéndose, con privilegio real, como el resto de la prensa española del XVIII. Su objetivo será “despertar la aplicación y el gusto por el estudio de todas las clases de ciudadanos”, tal como se indicaba en el prólogo de esta su tercera etapa, de la que habría que resaltar su carácter eminentemente oficialista, pues, junto a la Gazeta de Madrid y al Mercurio de España que estaban en manos directas de la Corona, sería la única publicación periódica que se salvó de los decretos de supresión que sufrirá la prensa española en su evolución desde el Antiguo Régimen hasta los dos primeros periodos constitucionalistas del primer tercio del siglo XIX.

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Para evitar el contagio de la Revolución Francesa y al objeto de impedir la difusión de noticias perjudiciales o no deseadas, una Real Resolución del 24 de febrero de 1791 promulgará la supresión de todos los periódicos españoles, excepto los dos oficiales ya citados y el Diario de Madrid. La misma supresión y salvedades ocurrirá con el Real Decreto de 2 de mayo de 1815, tras el regreso de Fernando VII que puso fin al primer periodo constitucionalista español, y con la Real Orden de 30 de enero de 1824, que prohibió la publicación de periódicos tras el segundo periodo constitucionalista liberal (1820-1823).

Antes de que sufriera los inconvenientes mencionados, el periódico comenzaba con las reseñas habituales sobre el santoral del día, las observaciones meteorológicas y notas astronómicas, incluyendo a continuación interesantes artículos que versaban sobre curiosidades, erudición, bellas, artes, literatura, comercio, economía, etc., especialmente a través del epígrafe “Cartas al diarista”. En sus “Noticias particulares de Madrid”, daría cabida a ventas, alquileres, traspasos, pérdidas, hallazgos, empleos (nodrizas, sirvientes), vacantes y nombramientos públicos, legislación, bibliografía, fiestas, teatros y otras noticias sueltas.

Por otro lado, en las publicaciones de esa época se aprecian narraciones fantásticas fruto de lo desconocido, como en las reseñas ofrecidas por el Diario Curioso de 1772 que señalaban también que el Orellana era el río de la tierra de las Amazonas, “donde no consienten Varones sino à tal tiempo del año” y que su “Reyna se llama Guaboimilla, que en su lengua quiere decir Cielo de Oro”. Sin embargo, con el paso de los años se empiezan a observar otras notas como las incluidas en el Diario Noticioso del miércoles 31 de octubre de 1781, pues al hablar de la Amazonía se recogía que “este era sin duda el Pais de las Amazonas descubierto en 1543 por Orellana”, precisándose seguidamente “pero se verá como la opinion concerniente á estas mugeres, jamás se ha aclarado á fondo”. Unos días más tarde, este periódico el 11 de diciembre de ese año al describir la expedición de Guevara hace referencia a su penetración en una zona que posiblemente fuese Brasil, señalando que “oyó hablar también en el mismo lugar, de una Nación de Amazonas, cuya fama se habia esparcido yá por el testimonio de Orellana, sin que jamàs se haya verificado”

Al final del siglo XVIII muchas de las incógnitas sobre América se irían despejando; no obstante, el Gran Río de las Amazonas seguiría siendo referenciado con el nombre de su descubridor, especialmente en composiciones líricas. En este sentido, vemos que el ejemplar editado por el Diario de Madrid el 27 de noviembre de 1788 incluye una Astronomía poética sobre un eclipse de sol invisible en el viejo continente, pero perceptible en la América meridional, con la siguiente estrofa:

 “La Tierra Firme, y el Perú florido

Verán tapado al astro à Nomio bello,

Con la region que el Orellana hundoso

Corta de la Amazona el blanco pecho”.

Sin embargo, otras cuestiones seguían con polémicas como se puede apreciar el 2 de junio de 1890 en el Diario de Madrid que publicaba una nota remitida al periódico en la que se afirmaba que Alfonso Sánchez de Huelva descubrió la isla de Santo Domingo antes que Colón, pues con motivo de unos temporales que duraron 29 días arribó posiblemente en esa isla para tomar víveres y poder volver, llegando cinco hombre de los diecisiete que embarcaron a la Isla Tercera donde estaba Colón, hospedándose en su residencia “como llegaron tan desfallecidos, todos murieron en su casa, dexandoles en herencia los trabajos que les causó la muerte. Habiendo recogido los papeles derroteros, y demas noticias de Huelva, se aprovechó de ellos á su tiempo con la particularidad de que fué el último recurso la Corte de Fernando el Catolico”. Seguidamente, se incluía una Nota del Diarista en la que se indicaba que la persona que había enviado la reseña exponía que apoyaban el hecho descrito varios autores españoles y lo confirmaban diversos documentos. Al no indicarlos, el diarista ofrece, conforme a lo que había podido averiguar y resolver, “igual número de autoridades en pro y en contra de la question, para que el juicioso critico declare por las que le hagan mayor fuerza”. Entre las primeras citaba en primer lugar a la obra Varones ilustres del nuevo mundo de Fernando Pizarro y Orellana editada en Lisboa el 1609, siendo de destacar que en este libro se referencia en varias ocasiones a Francisco Orellana3.

5. OTROS PERIÓDICOS DE LA EPOCA

Las reseñas sobre Orellana publicadas en el siglo XVIII hacen mención generalmente a cuestiones históricas o geográficas relacionadas con América. También se han encontrado algunas otras alusiones referidas al color que llevaba ese nombre, por estar dedicado al explorador español Francisco de Orellana, y a la localización geográfica vinculada con Trujillo, que había dado lugar al apellido de la familia del descubridor.

El Diario Noticioso el 14 de agosto de 1760 al hablar de las colonias americanas y el comercio de Holanda hace mención a Bervik, señalando que “la planta que lleva el coton, produce también una excelente tintura, que llaman Orellana, que se saca de una planta que tiene el mismo nombre, y la cultivan, y preparan, con poca diferencia, como el indigo”4.

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A finales del siglo XVIII se editaría el Semanario de agricultura y artes dirigido a los párrocos con contenidos agrícolas, figurando en el ejemplar editado el 19 de julio de 1798 unas notas a los labradores de La Rioja. Al hablar de las habas, se indicaba que producían mucha utilidad a los pobres y a los arrieros que llevan una gran cantidad de ellas verdes para venderlas a Madrid, pero que sería utilísimo que se introdujera la costumbre de comerlas secas cocidas con carne, tocino o aceite “como se estila en otros muchos paises de España, quitándolas primero aquel hollejo negro”. Ilustraba sobre su preparación, precisando que había que echarlas en agua bien caliente para que se reblandeciera la cáscara y bien cocidas resultaban “unas puches de mucho alimento y buen gusto”. Al hablar de su producción cita a un vecino que “las traxo asimismo excelentes de Extremadura (creo que de Orellana, y tierra de Truxillo)”.

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1 Boletín Oficial del Estado, Gaceta de Madrid. http://www.boe.es/.

2  Consultadas diversas hemerotecas, las referencias ofrecidas se han obtenido de las publicaciones custodiadas en la Biblioteca Nacional de España, siendo de agradecer su esfuerzo en la digitalización de la prensa histórcia que se puede consultar en su Hemeroteca Digital, http://hemerotecadigital.bne.es.

3  Fernando Pizarro y Orellana. Varones ilustres del Nuevo Mundo. Se ha podido analizar la edición de Madrid, por Diego Díaz de la Carrera, del año M.DC.XXXIX, en la que figuran referencias sobre Francisco de Orellana en las páginas 66, 100, 351 y 353.

4   Nombre científico o latino: Bixa orellana. Nombre común o vulgar: Achiote, Bija, Achiotillo, Achote, Analto, Anate, Bijo, Biza, Bizo, Onote. Es un arbusto perenne, culinario y medicinal, de cuyas semillas se obtiene un colorante llamado bixina que es de color amarillo fuerte o anaranjado, y se puede utilizar para dar color a los alimentos. El achiote es una especie botánica arborescente de las regiones intertropicales de América. La palabra achiote es una castellanización del náhuatl achiotl. La etimología del nombre corresponde a bixa, latinización del portugués bixa, y orellana, dedicado al explorador español Francisco de Orellana (1490-1546). Bija era el nombre dado al tinte vino tinto obtenido de esta planta, en las comunidades Pijaos de Colombia. http://medicinarum.plantaemundi.com/2010/08/onoto-achiote-bixa-orellana.html    (Julio    2011).

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Felicisimo García Barriga.

El 13 de julio de 1573 el rey Felipe II promulgaba en el Bosque de Segovia las “Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias”1; la historiografía americanista considera tradicionalmente este  acto legal como el fin de la conquista en América y el comienzo de una nueva etapa en la que la intención principal de la Corona será colonizar el inmenso espacio americano, atrayendo para ello españoles que no vean en el Nuevo Mundo un lugar lleno de riquezas metalíferas sino una tierra donde poder ejercer la profesión que practicaban en sus lugares de origen.

Es cierto que todavía habría importantes conflictos armados en el continente americano, como la guerra chichimeca o la guerra araucana; sin embargo, las intenciones generales de la Corona se cumplirían, teniendo en cuenta además que los territorios que se van a ver afectados por esas nuevas ordenanzas eran las zonas periféricas de los grandes imperios precolombinos: norte de México, Centroamérica, actuales Colombia y Venezuela, Chile…, regiones ocupadas por pueblos de nivel económico, técnico y cultural sensiblemente inferior al de aztecas, incas o mayas y con menor densidad de población. En esas zonas, además, el hallazgo de minas de metales preciosos va a ser algo excepcional y por tanto van a ser sus tierras, aptas para la agricultura y la ganadería, su principal riqueza y atractivo para los españoles.

Ese atractivo, por último, se va a unir al empeoramiento de las condiciones económicas que vive la Monarquía, y sobre todo la Corona de Castilla, en el último cuarto del siglo XVI, con un claro declive de las actividades agrícolas y artesanales que hacen que mucha gente se plantee la posibilidad de emigrar al Nuevo Mundo en busca de un futuro que la dura realidad hispana le negaba.

No van a ser en todo caso fáciles estos tiempos para los españoles de América; el giro en la política internacional de la Monarquía que comienza en la década de 1570 y se consuma con la anexión de Portugal en 1580 convierte a la Inglaterra de Isabel I en el principal enemigo de la España de Felipe II, y América será en gran medida el terreno de batalla de una confrontación que se prolongará hasta la muerte de los dos soberanos, a principios del siglo XVII; los ataques de los corsarios ingleses, tanto contra las flotas como contra los asentamientos costeros, van a ser constantes y pondrán a prueba la valentía y la dureza de sus habitantes.

En el caso de la región extremeña, debido a la enorme trascendencia de los hechos protagonizados por los conquistadores, apenas se ha puesto atención a esos emigrantes que ya no quieren conquistar sino colonizar y gobernar, y por ello la mayoría de ellos nos son desconocidos, aunque dejaron su huella en la documentación y también en los territorios en los que vivieron; con este trabajo lo que pretendemos es precisamente rescatar del olvido la memoria de uno de esos extremeños que obligado por las circunstancias marchó al Nuevo Mundo a finales del siglo XVI. Se trata del hidalgo don Francisco Gutiérrez Flores, natu- ral de la villa de Brozas, quien desempeñó importantes cargos desde su llegada a la Nueva Andalucía con la expedición de Francisco de Vides en 1592 hasta su muerte en torno a 1620, gobernando el inmenso territorio americano con mayor o menor acierto, y que incluso tuvo que sufrir un prolongado cautiverio en In- glaterra. A lo largo de las siguientes páginas iremos recorriendo su interesante trayectoria vital.

1. DON FRANCISCO GUTIÉRREZ FLORES. ANTECEDENTES FAMILIARES Y DATOS BIOGRÁFICOS EN ESPAÑA

Pocas cosas sabíamos cuando empezamos a hacer este trabajo sobre la vida de Francisco Gutiérrez Flores antes de su primer viaje a América; desde luego, sus apellidos nos lo encuadraban dentro del importantísimo linaje de los Gutiérrez Flores, asentado en la villa de Brozas desde mediados del siglo XV2, y algunos de cuyos miembros alcanzaron cargos civiles y eclesiásticos de gran relevancia.

En principio pensábamos que, aunque sin duda emparentado con el tronco principal de la familia, don Francisco pertenecía a una rama colateral, de riqueza y posición social inferior a la de sus ilustres parientes. Sin embargo, la consulta de Los Flores de Lizaur y sus enlaces. Linajes de Brozas y Alcántara3, magnífica obra genealógica realizada por Manuel Flores de Lizaur Ortiz a mediados del siglo pasado, publicada por su cuñado don Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros y uno de cuyos escasos ejemplares se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, nos reveló una historia mucho más interesante.

De acuerdo con don Manuel Flores de Lizaur, nuestro protagonista era hijo de Pedro Gutiérrez Flores y de Isabel Flores de Ruilobos y nieto de Alonso Flores Gutiérrez y Juana Jiménez de Escobar; asimismo, era hermano de Pedro Gutiérrez Flores, que al ser adoptado por su prima doña María de Lizaur, hija de Francisco de Lizaur, el primer gran indiano broceño después de Nicolás de Ovando, cambió de nombre y pasó a llamarse Alonso Gutiérrez Flores de Lizaur, apellido todavía hoy presente en Brozas.

Desconocemos su fecha de nacimiento, aunque debió de producirse en torno a 1560, ya que su hermano mayor nació en 1559, y tampoco sabemos cuándo contrajo matrimonio con doña María de Herrera, debido a la ausencia de libros parroquiales para la parroquia de los Santos Mártires de Brozas, de la que era feligrés. Sí sabemos que tuvo dos hijos en la villa extremeña, que posteriormente le acompañaron en su aventura americana: Pedro, bautizado el 16 de enero de 1589, e Isabel, bautizada el 1 de abril de 1591. Sólo un año después, a finales de 1592, el matrimonio y sus dos hijos decidieron abandonar su tierra y emigrar al Nuevo Mundo.

En cuanto a los motivos que llevaron a este hidalgo extremeño a marcharse a América, creemos que hubo dos poderosas razones para ello; en primer lugar, gracias a la obra anteriormente citada conocemos perfectamente la filiación y parentescos de don Francisco Gutiérrez Flores. Y, contrariamente a lo que nosotros pensamos en un primer momento, no pertenecía a una rama colateral del linaje, sino que era pariente directo de algunos de sus más importantes personajes. Así, don Francisco era primo hermano de don Pedro Ordóñez Flores, arzobispo de Santa Fe de Bogotá, de don Alonso Flores, prior de Magacela de la Orden de Alcántara, de don Francisco Gutiérrez Flores, Inquisidor Mayor de Lima, de don Juan Gutiérrez Flores, importante indiano y padre del primer vizconde de Peñaparda y, sobre todo, de don Pedro Gutiérrez Flores, miembro del consejo de Indias y presidente de la Casa de Contratación. Y, aunque no tenemos la prueba documental de ello, podemos afirmar con casi completa seguridad que fue esta relación de sangre con la principal autoridad de los viajes transatlánticos la que llevó a nuestro protagonista a marcharse al Nuevo Mundo.

El segundo motivo es económico y social y se basa en la situación por la que pasaba Extremadura en general y la villa de las Brozas en particular a finales del siglo XVI. El período comprendido aproximadamente entre 1530 y 1580 vive el mayor crecimiento de la población extremeña hasta el siglo XIX, crecimiento basado fundamentalmente en un fuerte proceso de expansión de las tierras de cultivo dedicadas a cereal, que como bien es sabido era la base de la alimentación.

Esa expansión agraria parece tocar techo en la década de 1580 debido a la creciente escasez de tierras de cultivo; así, las ordenanzas elaboradas en Brozas en 1589 se destinan sobre todo a regular el reparto de las hojas labrantías comuneras entre los labradores de la villa, prohibiendo terminantemente la cesión de las suertes a forasteros y estableciendo plazos rigurosos para la labor4, señales todas ellas del inicio de un desequilibrio entre la demanda de tierra de cultivo y la oferta disponible; asimismo, el monopolio del gobierno municipal por parte de unas elites locales cada vez más poderosas tenía, entre otros motivos, el control y beneficio de los baldíos comunales, iniciándose así un proceso de usurpación que, aunque culmina en las primeras décadas del siglo XVII, tiene en la centuria del XVI sus raíces.

Por la misma razón, los pleitos entre municipios por la posesión de las tierras comunales se multiplican a medida que nos acercamos al final del siglo, y la demanda de tierras influyó notablemente en el encarecimiento de los arrendamientos de tierras, y con ello en el progresivo endeudamiento de los labradores; cuando la coyuntura agraria empiece a torcerse, a partir de 15755, las familias campesinas se verán incapaces de hacer frente a unos gastos cada vez más elevados, sufriendo un acelerado proceso de proletarización que destruyó la frágil estructura productiva. Los peores resultados de esta evolución se manifestarán en los años finales del siglo XVI y los primeros del XVII. Si a todo ello unimos el inicio de un ciclo climático negativo, con sequías prolongadas que provocaron malas cosechas continuadas durante casi todo el último cuarto del siglo, podemos hacernos una idea de la complicadísima situación económica por la que pasaron muchas familias extremeñas.

Ante esta situación, una de las soluciones era la emigración, y en este sentido el viaje al otro lado del Atlántico se presentaba como una opción viable, teniendo en cuenta en primer lugar la tradición existente en Extremadura al respecto desde los inicios de la conquista, la cercanía de nuestro territorio a Sevilla, único puerto de embarque hacia las Indias, y el fomento de las nuevas poblaciones, la colonización y la puesta en cultivo de tierras vírgenes que había puesto en marcha la Corona desde 1573. Por esa razón, no es extraño que muchos labradores extremeños y sus familias decidiesen emigrar, no en busca de oro y riquezas inmediatas, como habían hecho muchos de sus paisanos en las décadas precedentes, sino para poder seguir ejerciendo su oficio6.

La relación entre crisis agraria y emigración a Indias se convierte en evidente analizando los datos de emigrantes; en el caso de Brozas, de los casi 150 vecinos que marcharon a América durante el siglo XVI, el 80% lo hizo en la segunda mitad de la centuria, y cerca de un 60% en el último cuarto del siglo. Se registra, además, una considerable elevación de las partidas en las décadas de 1571-1580 y 1591-1600; en la primera de ellas, y como ya hemos comentado, se produce una pequeña recesión producto de una negativa coyuntura agraria, que obliga a muchos extremeños a buscar una nueva vida en otras tierras.

La mejora de las condiciones en el decenio siguiente se refleja en un descenso de la emigración, que experimenta de nuevo un importante aumento en la última década del siglo, en la que la dinámica positiva finaliza definitivamente. Factores ya expuestos como la crisis de las economías campesinas producto del endeudamiento y las malas cosechas explican este proceso; ese trasfondo económico negativo se manifiesta a su vez en el aumento de la emigración familiar y el progresivo aumento de la marcha de mujeres, ya que la crisis obligó a familias enteras a abandonar su tierra7.

En el caso de Brozas, uno de los mejores ejemplos de todo este fenómeno, en el que se aúnan aumento de la emigración y movimientos de familias enteras es el de la expedición que con destino a Nueva Andalucía (costa oriental de la actual Venezuela) fue mandada en 1592 por Francisco de Vides8. De esta expedición hablaremos a continuación, puesto que precisamente a ella se va a sumar don Francisco Gutiérrez Flores junto con toda su familia.

2. FRANCISCO GUTIÉRREZ FLORES EN EL CARIBE: LA EXPEDICIÓN DE FRANCISCO DE VIDES A NUEVA ANDALUCÍA Y GOBIERNO DE ISLA MARGARITA.

Como señalábamos al principio de este trabajo, la ocupación efectiva del territorio americano mediante su poblamiento fue una de las principales preocupaciones de la Monarquía Hispánica en las últimas décadas del siglo XVI; de este modo, en ese período se conceden gobernaciones e incluso se otorgan capitulaciones (al estilo de las concedidas a los capitanes de la conquista) para ocupar las zonas en las que el dominio español era todavía precario.

Una de esas zonas era el actual Oriente venezolano, llamado en esta época Nueva Andalucía, con Cumaná como capital oficiosa y que en realidad no era más que una pequeña franja costera, puesto que el interior y las islas cercanas (Trinidad, Tobago, Granada, Isla Margarita) estaban de hecho en manos de los indígenas. Para ocupar efectivamente este territorio la Corona elige en 1592 a Francisco de Vides; nacido en Trigueros (Huelva) en 1539, Vides tuvo una larga trayectoria en Indias, ocupando diversos cargos institucionales hasta alcanzar el puesto de gobernador de Cumaná en 1589. Tras diversos conflictos con su antecesor en el cargo es llamado a España, donde presenta ante el Consejo de Indias su propuesta de colonización del territorio en torno a Cumaná, propuesta que la Corona acepta concederle bajo el sistema de capitulación9.

En la capitulación se establecía que Vides debía proseguir el “descubrimiento, pacificación y población” en Tierra Firme y comenzar el de las islas mencionadas. Para ello debía transportar pobladores, armas y ganado a su costa y fundar al menos tres poblaciones. Vides llevaría desde España 200 hombres, 50 de ellos casados, algunos labradores y 6 religiosos, y también debería introducir 1000 vacas, 100 puercos, 100 yeguas, borricas y garañones y por lo menos 200 ovejas y cabras. El costo total de la expedición se establecía en 20.000 ducados, ofrecidos por Vides, a cambio de los cuales recibía el título de gobernador y capitán general por dos vidas, una encomienda de hasta 400 indios y licencia para repartir cargos y tierras entre los pobladores.

La capitulación fue firmada el 23 de marzo de 1592, y el 12 de abril se le concedía permiso para usar un navío ajeno a las dos grandes flotas que hacían todos los años la “Carrera de Indias”, aunque luego serían dos los barcos que emprendieran viaje. El 13 de octubre el gobernador firmaba dos listas, una por cada barco, con los nombres, apellidos y lugar de origen de sus pobladores, sus mujeres e hijos; los barcos eran el “Nuestra Señora del Rosario”, mandado por el maestre Jorge Veneciano, y el “Nuestra Señora de la Concepción” a cargo del maestre Jaime de Rivas, con 175 y 111 pasajeros, respectivamente10.

No vamos a detallar aquí los principales datos de dichos pobladores, sino que nos vamos a centrar en lo que a nosotros nos interesan, es decir, en Francisco Gutiérrez Flores y sus paisanos. En cuanto al origen general de los pobladores, Extremadura es la segunda región en número de emigrantes con 58 personas (el 24%). Dentro de Extremadura, es la villa de Fuente de Cantos, muy cercana a Sevilla, la que suministra más pobladores (22), es decir, es la segunda localidad tan sólo por detrás de la propia Sevilla. Sin embargo, lo que resulta más llamativo es que la tercera localidad que más emigrantes aporta sea precisamente la villa de Brozas, con 13 emigrantes sin contar dos niños; el misterio parece despejarse cuando vemos en primer lugar cómo el primer viajero casado que es anotado en el pasaje del navío “Nuestra Señora del Rosario” es precisamente don Francisco Gutiérrez Flores con su esposa doña María de Herrera y sus dos hijos, ya mencionados; ello prueba, por tanto, que el hidalgo broceño no viajaba a Nueva Andalucía como un emigrante más, sino que estaba destinado por Francisco de Vides a ejercer cargos de responsabilidad, como veremos más adelante11.

No es casualidad, como hemos dicho en el apartado anterior, la coincidencia en el tiempo entre la emigración de Francisco Gutiérrez Flores y la presidencia de la Casa de Contratación por su primo don Pedro Gutiérrez Flores; de hecho, fue éste el que negoció con Francisco de Vides las condiciones de su capitulación, y es muy probable que fuera él quien recomendara a su pariente como lugarteniente del capitán onubense. Llama también la atención que todos los vecinos de Brozas que viajaron en la expedición lo hicieron en el mismo barco, lo que demuestra que su marcha simultánea no era casualidad, y que al comprobar sus nombres descubramos que hay otras tres personas que parecen tener un vínculo familiar con Gutiérrez Flores y su esposa; se trata de don Francisco de Herrera, mozo soltero, y de don Alonso de Villagutierre y su mujer doña Isabel de Herrera. No tenemos pruebas, pero podemos considerar muy probable la hipótesis de que sean hermanos o al menos parientes cercanos de doña María de Herrera12, con lo cual estaríamos de nuevo ante una típica emigración familiar, en la que un emigrante arrastra a sus parientes en su viaje.

La expedición arriba a Cumaná, capital de la Nueva Andalucía, el 18 de diciembre de 1592; Francisco de Vides se va a centrar prácticamente desde su llegada en la misión para la cual el rey le había concedido la capitulación, es decir, poblar la región y fundar dos nuevas ciudades, con resultados mediocres que desembocarán unos años después en su destitución como gobernador y su inhabilitación para cualquier cargo público.

Ese fracaso, sin embargo, no nos interesa ya que el protagonista de este trabajo no va a participar de él, sino que recién llegado a las Indias va a ser nombrado por Vides como lugarteniente de gobernador y capitán general de Cumaná, cargo que ocupará hasta abril de 1594; es decir, se le encomienda el gobierno del territorio ya colonizado y, sobre todo, su defensa de los ataques corsarios ingleses.

Hemos de recordar en este punto que en el último cuarto del siglo XVI la enemistad creciente entre Inglaterra y la Monarquía Hispánica supuso que la reina Isabel I diera numerosas patentes de corso a marinos ingleses con la misión de atacar ciudades y flotas españolas, para entorpecer el comercio entre la Península Ibérica y el Nuevo Mundo y sobre todo dificultar la llegada de la plata americana, la fuente que mantenía viva a la Monarquía de Felipe II y su esfuerzo bélico. El fenómeno corsario se va a agudizar hasta límites insoportables tras el desastre de la Armada de Inglaterra en 1587-1588, que abre un período de continuos ataques contra las posesiones españolas en América que no finaliza hasta, por lo menos, la muerte del monarca español, lo cual va a obligar a la Corona y sus oficiales a realizar un extraordinario esfuerzo económico y militar para defenderse de los corsarios.

Dentro de este período, la costa de la actual Venezuela va a sufrir ataques constantes, debido a su escasa población y la práctica ausencia de defensas en los puertos; haciendo frente a esos ataques comenzará Francisco Gutiérrez Flores a forjar su prestigio como capitán valeroso y buen gobernante13.

El asalto inglés más grave al que tuvo que hacer frente como teniente de gobernador en Cumaná fue el que se produjo en el contexto del viaje de James Langton, corsario al servicio del conde de Cumberland, realizado entre 1593 y 1594 y que recorrió la costa venezolana, la Española y Jamaica14. En el caso de Cumaná, el ataque se produjo el 20 de agosto de 1593, y para conocerlo con detalle poseemos una probanza hecha a instancias del propio Gutiérrez Flores para mostrar su actuación ante la Corona el 20 de septiembre de ese mismo año de 159315.

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Mapa 1: Cumaná, Isla Margarita y Santa Marta; fuente: ANDREWS, K. R. (ed.): English privateering voyages to the West Indies, 1588-1595, Cambridge, 1959, p. 227

De acuerdo con las preguntas formuladas en ese interrogatorio, el 30 de agosto la tripulación de una carabela portuguesa que había sido apresada por los corsarios informó de que se acercaban a Cumaná dos navíos ingleses, el Anthony y el Pilgrim, acompañados de una chalupa y varias pinazas, con la inten- ción de ocupar y quemar la ciudad. Al estar al mando de la ciudad por la ausencia en el oeste de Francisco de Vides, Gutiérrez Flores comenzó a preparar a la tropa y revisar sus armas, estableció una guardia nocturna, ordenó el cierre de los caminos y la construcción de trincheras y barricadas a la entrada de la ciudad, condujo fuera de la ciudad a mujeres, niños, mayores e inválidos, junto con todo el dinero que había en la población y trajo a varios arqueros indígenas para ayudar en la defensa.

El 4 de septiembre fueron avistados cuatro barcos enemigos en la dirección de Punta de Araya; el propio don Francisco junto con algunos soldados se dirigió a la desembocadura del río de la ciudad para atacar al enemigo y evitar un posible desembarco, así como para comprobar su auténtica fuerza y propósito. Al día siguiente los ingleses intentaron desembarcar en Puerto Ostias, dentro del propio golfo de Cumaná, pero fueron rechazados por el teniente de gobernador que les atacó con arcabuceros y hombres a caballo, construyéndose a continuación tres baluartes de tierra en previsión de nuevos ataques. El capitán de la carabela portuguesa que acompañaba a los ingleses y que fue destruida relató posteriormente que la impresión que daban los corsarios después de la refriega era de derrota, que habían perdido algunos hombres en el combate y que el propio comandante inglés había señalado la valentía y buen hacer del gobernador español16. Hay que remarcar que esta acción fue prácticamente la única en la que la expedición de Langton no consiguió su objetivo, ya que en su recorrido por el Caribe llegó incluso a saquear Santo Domingo, lo que pone aún más de relieve el éxito de Gutiérrez Flores.

Debido a estas y otras acciones, el prestigio de don Francisco fue creciendo, y en enero de 1594 es nombrado gobernador interino de la Isla Margarita, cuyo gobernador don Juan Sarmiento de Villandrando había muerto en un ataque corsario17, hasta que llegase desde España el gobernador titular don Pedro de Salazar18. En palabras del propio Gutiérrez Flores “… tuvo muy buenos sucesos en las ocasiones que se ofrescieron con los dichos ingleses siendo gobernador y capitán general de la Margarita, defendiendo la tierra de que no recibiese daño de los enemigos, los quales por la noticia que tenían de ser rica aquella isla y del trato de las perlas que en ella hay, la infestaban de ordinario y procuraban tomarla, y no tuvieron efecto en su intento respecto del gran cuidado y vigilancia que el dicho gobernador mi parte tuvo, y puso en la dicha defensa todo el tiempo de su gobernación…”.

Por ejemplo, en mayo de 1594 don Francisco informaba al rey de la posible llegada de un corsario inglés, don Juan de Amburgo (en realidad, sir John Burgh) y de las medidas de fortificación y vigilancia que había tomado para defender el territorio19; para evitar esos ataques el gobernador comenzó a principios de 1595 la construcción de una muralla cerca de la Asunción, capital de la isla, para impedir el paso de los enemigos desde el puerto; la muralla fue finalizada en octubre de 1595, ya bajo el gobierno de don Pedro de Salazar20.

El buen hacer de don Francisco quedó puesto de manifiesto en el juicio de residencia al que se le sometió una vez finalizado su mandato, en junio de 1596; don Pedro de Arce, juez nombrado al efecto, tras exculparlo de tres de los cuatro cargos que se le hicieron y darlo por culpable de uno menor, declaraba en su sentencia “…que en el tiempo que gobernó esta isla hizo bien su oficio de gobernador, ansí en lo que toca a las cosas de la guerra, defensa de la isla y hacer justicia a las partes sin distinción de persona, gobierno de república y quietud de ella, como de todo lo demás que fue a su cargo…” y recomendaba que se le siguieran dando oficios similares al que había desempeñado en Isla Margarita21.

3. FRANCISCO  GUTIÉRREZ  FLORES  EN  SANTA  MARTA  Y  SU CAUTIVERIO EN INGLATERRA.

Tras finalizar su mandato en Isla Margarita, y tal y como él señala en los memoriales que hemos podido consultar, don Francisco pretendía ir a España para solicitar una merced al rey a cambio de los buenos servicios prestados; sin embargo, el destino iba a cruzarse en su camino por primera vez desde su llegada a las Indias para perjudicarle seriamente. En su viaje hacia España pasó por la ciudad de Santa Marta, gobernada en ese momento por don Francisco Manso de Contreras, quien había recibido ya noticias de la inminente llegada de la flota inglesa mandada por el temido sir Francis Drake en lo que sería su último viaje22, y se disponía a partir al importante puerto de Río de La Hacha para defen-erlo del ataque corsario.

El cabildo y regimiento de la ciudad, reunido para analizar la marcha del gobernador, propuso a éste que nombrara como su teniente de gobernador a don Francisco Gutiérrez Flores “…que va de paso y acaba de gobernar la isla de la Margarita con mucha aceptación de todos los vecinos de ella… y las ocasiones de ingleses que se ofrecieron en el discurso de su gobierno hizo le de ver y salió muy bien de ellas…”23. En respuesta a la petición, don Francisco indicó “…que en esta ciudad llegó con intento de dexar su mujer e hijos en ella y pasar a los reynos de España a la corte de su magestad, ante quien pretende presentar sus papeles y recaudos de los servicios que ha hecho para que en premio y remuneración dellos se le haga merced…” y que aunque le halagaba el ofrecimiento ya que “…el oficio que se le ofrece es de mucha consideración y agradece y estima en mucho…” debía emprender viaje a España y por lo tanto rechazaba el cargo.

El gobernador y el cabildo insistieron, afirmando que no había flota dispuesta en ese momento para viajar a la Península y que el servicio que le querían encargar facilitarían aún más el éxito de sus gestiones ante el rey; en todo caso, la presión a la que estaban sometidos los gobernantes de Santa Marta les llevó incluso a la coacción, ya que amenazaron a don Francisco con una multa de 1000 ducados si no aceptaba el puesto y con no dejarle salir de la ciudad. Nuestro hidalgo volvió a indicar que su viaje era vital y suplicaba se le exonerase del cargo; la respuesta del gobernador es aún más expeditiva: hasta que no aceptase el puesto, don Francisco sería encarcelado en las casas del cabildo durante todo el día, y si no aceptaba en él se le agravaría la cárcel.

Por lo visto, Gutiérrez Flores no dio inmediatamente su brazo a torcer, porque hasta el 3 de octubre no se emitió el correspondiente título de teniente gene- ral de gobernador, presentado ante el cabildo el 6 del mismo mes de octubre24; durante su breve mandato tuvo que hacer frente al ataque que Santa Marta sufrió por parte de la impresionante armada comandada por Drake el 29 de diciembre de 1595, y en la que fue hecho prisionero y llevado a Inglaterra, como manifestaba el gobernador Manso de Contreras al rey en marzo de 159625.

Gracias a la probanza de testigos solicitada por doña María de Herrera en 1598 conocemos perfectamente qué fue lo que sucedió ese día para que nuestro protagonista cayese en manos de Drake; a través de los testimonios de los vecinos de Santa Martia presentados como testigos por la extremeña (entre los que se encontraban don Diego de Mendoza, alguacil mayor de Santa Marta, Diego Núñez Velázquez, alférez mayor y alcalde ordinario y otros dos vecinos de la ciudad) se puede reconstruir con bastante facilidad qué sucedió exactamente a finales de 1595 en la hoy ciudad colombiana.

Todos coinciden en que poco después del día de Navidad llegó a Santa Marta la noticia de que Río Hacha había caído en manos inglesas, ante lo cual Gutiérrez Flores ordenó la inmediata movilización de todos los hombres en edad de empuñar las armas, ya que sólo contaba con 60 soldados, y que las mujeres y haciendas fuesen puestas a buen recaudo. El día 29 ya se podía ver desde la costa la imponente flota inglesa “…con tanta pujanza de fuerza en más de treinta y tantos baxeles chicos y grandes…”; el teniente de gobernador ordenó que fueran enterradas las dos únicas piezas de artillería de que disponía la plaza para su defensa, con el fin de evitar que cayeran en manos enemigas, y mandó a don Diego de Mendoza, alguacil mayor de la ciudad, a la sierra para que trajese el mayor número posible de indios armados con el fin de defenderse de los ingleses.

Sin embargo, ello no sirvió de nada puesto que las escasas defensas de Santa Marta no pudieron hacer nada contra un enemigo mucho más numeroso; don Francisco se retiró entonces del núcleo urbano hacia el campo, con intención de poner en práctica una guerra de guerrillas para evitar que los ingleses saqueasen el entorno rural de la ciudad, rico en ganado y cultivos, algo que por cierto ya se había puesto en práctica en los ataques que Drake había lanzado contra otros asentamientos españoles en el Caribe26 y que estaba dejando al corsario inglés sin provisiones ni agua limpia. El designio de Gutiérrez Flores no se pudo cumplir, ya que fue atacado por sorpresa por una gran fuerza inglesa que consiguió desbaratar su pequeño ejército y lo hizo prisionero y, en palabras del fraile dominico fray Juan Cabrejos “…el dicho Francisco Draque le llevó preso sin de ninguna manera quererle dar libertad sino antes estimándole por gran capitán pidiendo mucho dinero por él, y así le llevó a Inglaterra donde al presente dicen está…”27.

A pesar de la muerte de Drake poco después del asalto a Santa Marta, el 28 de enero, y de las enormes dificultades por las que pasó la flota para poder llegar a Inglaterra28, don Francisco no fue liberado por las fuerzas españolas y llegó a Gran Bretaña como cautivo, permaneciendo allí hasta bien entrado el año 1599, cuando por fin consiguió el dinero para rescatarse; esto es lo único que sabemos de la estancia de Gutiérrez Flores en Inglaterra, y lo sabemos gracias a su propia mano ya que así lo cuenta en la petición de rentas que mencionamos al principio, aunque nos podemos hacer una idea de su situación conociendo las penalidades y sufrimientos que pasaron otros españoles cautivos en la misma época, como los vecinos de Cádiz apresados en el ataque que lanzó contra la ciudad el conde de Essex en 159629.

Una vez vuelto a España, y en palabras suyas y de sus testigos, su situación económica era desastrosa, ya que había gastado su hacienda en el rescate; ello es lo que explica que regresase a su villa natal de Brozas, donde seguramente buscaría el apoyo financiero de sus nobles parientes para volver a Santa Marta, donde recordemos se habían quedado su mujer e hijos, y convenció a dos broceños más para que le acompañasen en su segunda aventura indiana. De esta manera, el 13 de febrero de 1601 pide a la Casa de Contratación que se le permita viajar a Santa Marta excusándosele de información, lo que se le concedió30, haciendo el viaje con dos jóvenes paisanos, Pedro Martín Testal, de 15 años, y Alonso Blázquez, de 18, que le servían como criados.

4. ULTIMOS AÑOS Y MUERTE.

A partir de este momento, prácticamente todo lo que sabemos sobre Gutiérrez Flores es lo que se relata en la ya mencionada petición de una renta en indios vacos que realiza en 1610. Por esa relación y las respuestas de varios testigos, sabemos que don Francisco, tras recoger a su familia que permanecía en Santa Marta, decidió cambiar de aires y abandonó el Caribe, ámbito geográfico en el que se había movido desde su llegada al Nuevo Mundo en 1592, para dirigirse hacia Lima, capital y centro fundamental de poder en el virreinato del Perú, con la intención de que su bien merecida fama de eficaz administrador y valiente soldado, así como las noticias sobre su dramático cautiverio en Inglaterra, le atrajesen el reconocimiento de las autoridades virreinales y obtuviese algún cargo de importancia.

Esto fue, sin duda, lo que tuvo que suceder ya que en 1603 el virrey don Luis de Velasco y Castilla le nombró corregidor de Riobamba, en el territorio de la Audiencia de Quito, donde según sus palabras “…estuvo casi tres años y dio muy buena quenta y residencia del dicho oficio por le aver usado con mu- cha rectitud y administrado justicia con igualdad así a los españoles como a los naturales…”, por lo cual se mantuvo en el cargo durante el mandato del sucesor de Velasco, el conde de Monterrey. Nada sabemos sobre su gobierno en Rio- bamba,  aunque  según  los testigos presentados para  su probanza,  como  por ejemplo el canónigo García de Valencia, “…sirvió el dicho oficio de tal corregidor a mucha satisfacción de aquella villa, con gran igualdad de todos los vecinos administrándoles justicia en todo…”31.

A la muerte del virrey en 1606 se hizo cargo del gobierno de la audiencia de Quito el presidente de esta última institución, el licenciado Miguel de Ibarra, quien nombró a Gutiérrez Flores corregidor del asiento de Latacunga, donde permaneció hasta 1610, momento en el que formula ante la Audiencia de Quito su petición para que se le haga merced de cuatro mil pesos de oro de renta en cada un año en indios vacos por dos vidas. La misma Audiencia, tras realizar un extenso interrogatorio que nos ha servido en gran medida como base de este trabajo, propuso al rey que se le concediese la renta solicitada pero de 2.000 pesos, señalando “…que en el entretanto ocupalle en alguno de los corregimientos destos reinos…”32

Llama en todo caso la atención el enorme contraste que tuvo que suponer para don Francisco Gutiérrez Flores el paso desde el cálido, húmedo y fértil Caribe hasta las enormes alturas de la cordillera de los Andes, ya que tanto Riobamba como Latacunga se encuentran a más de 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar; en esta zona, además, la principal riqueza la constituían los propios habitantes indígenas, que con sus prestaciones de trabajo personal obligatorio a través de obrajes y mitas, instituciones heredadas del antiguo imperio inca, permitieron el enriquecimiento de los escasos pobladores españoles; precisamente, en 1608 Gutiérrez Flores, como corregidor del asiento de Latacunga, fue acusado ante la Audiencia de Quito por los caciques Diego Zaragozi, Francisco Pullopagsi, Diego Pantuzin, Hernando Yumitazi y Alonso Zangopanta de los agravios con que afligía a los indígenas por no entregar indios para los obrajes que tenía en su hacienda y de haber tomado niños de 10 o 12 años para entregarlos como mitayos a sus amigos íntimos Salvador de Valenzuela, Pedro de Navarrete y el padre Juan Sánchez Morgas33. Desde luego, estas prácticas abusivas fueron muy comunes en todo el antiguo imperio incaico, y teniendo en cuenta la pobreza del territorio y las necesidades económicas de un corregidor e hidalgo, obligado a mantener un nivel de vida elevado, son hasta un cierto punto justificables.

El otro dato que poseemos sobre su período como corregidor de Latacunga indica que el 16 de agosto de 1608 fue don Francisco el que autorizó en nombre del rey a fray Alonso Muñoz a fundar el convento dominico de San Jacinto34. El rastro documental se pierde a partir de aquí, pero gracias de nuevo a don Manuel Flores de Lizaur conocemos qué sucedió en los últimos años de vida de don Francisco.

Según el genealogista broceño, Francisco Gutiérrez Flores y su esposa volvieron a España en 1611, otorgando una escritura a favor de su hermano don Alonso Flores de Lizaur en la que manifestaba que había sido nombrado gobernador de Chucuito, en la orilla occidental del lago Titicaca. En dicha escritura donaba a su hermano todos los bienes que poseía en España35; poco después volvía a América, ya que sabemos que doña María de Herrera otorgó testamento en Quito en 161236. Para finalizar, Flores de Lizaur indica que vueltos a América y ejerciendo don Francisco el cargo de gobernador de esa provincia, situada en la periferia de los dominios españoles en Suramérica y apenas pacificada, fue asesinado junto con su mujer e hijos en una rebelión indígena, en una fecha indeterminada.

Desconocemos si éste fue en realidad el final de nuestro hidalgo; de ser así, sería el colofón a una vida agitada, llena de conflictos y luchas sin tregua contra distintos enemigos, pero en la que se buscó también la honra, la gloria y la riqueza que muchos otros como él pretendieron encontrar en el Nuevo Mundo. En todo caso, pensamos que lo expuesto en este trabajo pone de manifiesto que podemos agregar sin ningún género de dudas a don Francisco Gutiérrez Flores a la larga lista de extremeños que se labraron un nombre en las Indias.

5. FUENTES INÉDITAS Y BIBLIOGRAFÍA.

5.1.  Fuentes

Archivo General de Indias:

Contratación, 5235, nº 1, “Los pobladores y religiosos que lleva consigo Francisco de Vides, gobernador de la provincia de la Nueva Andaluzía”, 13 de octubre de 1592.

Contratación, 5266, nº 1, expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco Gutiérrez Flores, a Santa Marta con dos criados, 16 de febrero de 1601.

Quito, 28, nº 29, expediente del capitán Francisco Gutiérrez Flores, corregidor del partido de Latacunga, sobre que se le haga merced de una renta en indios vacos en el Perú, 8 de diciembre de 1610.

Santo Domingo, 184, R. 14, nº 9 y 81, R. 24, nº 23.

Santa Fe, 49, R. 17, nº 120, carta del gobernador de Santa Marta Francisco Manso de Contreras, 24 de marzo de 1596.

Archivo Histórico-Diocesano de Coria-Cáceres:

Parroquiales, parroquia de Santa María de Brozas, visitas, y parroquia de Santos Mártires de Brozas, libro 1 de bautizados.

Archivo Municipal de Arroyo de la Luz, Secretaría, Libros de Acuerdos del Concejo.

5.2.   Bibliografía

ANDREWS, K. R. (ed.): English privateering voyages to the West Indies, 1588- 1595, Cambridge, 1959.

Ibidem.: The last voyage of Drake and Hawkins, Cambridge, 1972.

BERNAL, A. M.: Monarquía e Imperio. Historia de España Crítica-Marcial Pons, Madrid, 2007.

DEL VAS MINGO, M. M.: “Las Ordenanzas de 1573, sus antecedentes y consecuencias”, Quinto Centenario, 8, 1985, págs. 83-101.

ESCOBAR PRIETO, E.: Hijos ilustres de la villa de Brozas, Cáceres, 1991. FLORES DE LIZAUR Y ORTIZ, M.: Los Flores de Lizaur y sus enlaces (linajes de Brozas y Alcántara), nota preliminar de Miguel Muñoz de San Pedro, Madrid, 1962.

JURADO NOBOA, F.: Latacunga ante los cuatro últimos siglos de su Historia¸ Quito, 1993,.

Ibidem: La migración internacional a Quito entre 1534 y 1934, Quito, 1989. LARA, J. S.: Historia de la Iglesia Católica en el Ecuador, Quito, 2001. MÉNDEZ  SALCEDO,  I.:  La  Capitanía  General  de  Venezuela,  1777-1821,

Caracas, 2002.

NESTARES PLEGUEZUELO, Mª J.: “La difícil colonización del Oriente Venezolano. Francisco de Vides y la expedición pobladora de 1592”, Anuario de Estudios americanos, vol. 54, nº 1, 1997, pp. 13-41.

RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A. R.: Victorias por mar de los españoles, Madrid, 2006.

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SÁNCHEZ RUBIO, R.: La emigración extremeña al Nuevo Mundo. Exclusiones voluntarias y forzosas de un pueblo periférico en el siglo XVI, Madrid, 1993.

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1. DEL VAS MINGO, M. M.: “Las Ordenanzas de 1573, sus antecedentes y consecuencias”, Quinto Centenario, 8, 1985, págs. 83-101.

2. Para un pormenorizado estudio genealógico de la familia Gutiérrez Flores, es imprescindible el libro ya centenario de don Eugenio Escobar Prieto: ESCOBAR PRIETO, E.: Hijos ilustres de la villa de Brozas, Cáceres, 1991 (publicado por primera vez en 1905).

3. FLORES DE LIZAUR Y ORTIZ, M.: Los Flores de Lizaur y sus enlaces (linajes de Brozas y Alcántara), nota preliminar de Miguel Muñoz de San Pedro, Madrid, 1962.

4. Archivo Histórico-Diocesano de Coria-Cáceres, Parroquiales, parroquia de Santa María de Brozas, libro 70 (visitas), visita de don Bartolomé de Villavicencio, año 1589,

5. Eso sucede, por ejemplo, en la villa de Arroyo de la Luz en 1577, cuando a causa de la sequía de los meses primaverales, se acordaba “…que se comprase trigo e si traxese de fuera parte, en especial de la Mancha o donde todas las gentes ocurrieren aver, por no lo aver en la comarca en más de treinta leguas a la redonda…”, Archivo Municipal de Arroyo de la Luz, Secretaría, Libros de Acuerdos del Concejo, caja 1, acuerdo del 15 de mayo de 1577.

6. Dentro de la historiografía extremeña, el estudio de referencia para conocer este fenómeno es la obra de Rocío Sánchez Rubio: SÁNCHEZ RUBIO, R.: La emigración extremeña al Nuevo Mundo. Exclusiones voluntarias y forzosas de un pueblo periférico en el siglo XVI, Madrid, 1993.

7. SÁNCHEZ RUBIO, R., op, cit., p. 138.

8. SÁNCHEZ RUBIO, R., op, cit., p. 238 (notas al pie).

9. El trabajo más extenso sobre la expedición de Francisco de Vides es NESTARES PLEGUEZUELO, Mª J.: “La difícil colonización del Oriente Venezolano. Francisco de Vides y la expedición pobladora de 1592”, Anuario de Estudios americanos, vol. 54, nº 1, 1997, pp. 13-41.

10.  Archivo General de Indias, Contratación, 5235, nº 1, R. 59, “Los pobladores y religiosos que lleva consigo Francisco de Vides, gobernador de la provincia de la Nueva Andaluzía”, 13 de octubre de 1592.

11.  De hecho, en la petición de una renta en indios vacos que presentó ante el rey en 1610, don Fran- cisco afirmó “…que pasó a las Indias el año pasado de 592 por maestre de campo del descubri- miento de la Guayana y gente que para el se embió…”: Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, expediente del capitán Francisco Gutiérrez Flores, corregidor del partido de Latacunga, sobre que se le haga merced de una renta en indios vacos en el Perú, 8 de diciembre de 1610.

12. Precisamente la madrina de los dos hijos de don Francisco y doña María fue doña Isabel de Herrera: Archivo Histórico Diocesano de Coria-Cáceres, Parroquiales, Santos Mártires de Brozas, libro 1 (bautizados), s/f.

13.  Él mismo señala en su petición de renta ya mencionada que durante su mandato como gobernador de Cumaná “…por estar cercana al puerto de la mar y ser de ordinario combatido de ingleses el dicho puerto, mi parte sirvió aventajadamente a vuestra alteza en ocasiones que se ofrecieron de vuestro rreal servicio contra los dichos ingleses en defensa de aquella tierra en que tuvo muy buenos subcessos…”: Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29.

14. Un análisis completo de este viaje, junto con la transcripción de documentos ingleses y españoles, en ANDREWS, K. R. (ed.): English privateering voyages to the West Indies, 1588-1595, Cambrid- ge, 1959, pp. 236-283. Dentro de esos documentos se incluye la probanza que hizo don Francisco Gutiérrez Flores de su actuación frente al ataque inglés (pp. 255-260).

15. Archivo General de Indias, Santo Domingo, 184, R. 14.

16. Una versión inglesa contemporánea señalaba que “…desde allí (Isla Margarita) fueron a Cumaná, una ciudad costera cercana a Margarita con propósito de desembarcar, pero la encontraron dema- siado hostil y volvieron a bordo de sus barcos con alguna pérdida…”, “The Seaventh voyadge”, en ANDREWS, K. R., op. cit., pp. 247-248.

17.  ANDREWS, K. R., English privateering…, op. cit., p. 228.

18. MÉNDEZ SALCEDO, I.: La Capitanía General de Venezuela, 1777-1821, Caracas, 2002, p. 89.

19. ANDREWS, K. R., English privateering…, op. cit., p. 235.

20. SALAZAR FRANCO, J. J.: La Asunción, ciudad procera, La Asunción, Isla de Margarita, 2000, p. 32.

21. Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, traslado de la sentencia del juez de residencia sobre el gobierno de don Francisco Gutiérrez Flores en la Isla Margarita, 14 de junio de 1596.

22. ANDREWS, K. R.: The last voyage of Drake and Hawkins, Cambridge, 1972. Don Francisco Gutiérrez Flores es mencionado en las páginas 192 y 193.

23. Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, traslado del acuerdo del cabildo, justicia y regimiento de la ciudad de Santa Marta, 25 de septiembre de 1595. Hemos podido conocer todos estos datos gracias a la probanza que en 1598 solicitó doña María de Herrera mientras don Francisco estaba cautivo en Inglaterra.

24. El licenciado Manso de Contreras informa de sus actuaciones para defender su gobernación y del nombramiento de don Francisco Gutiérrez Flores en una carta recibida en España el 15 de enero de 1596: Archivo General de Indias, Santo Domingo, 81, R. 24, nº 23.

25. Archivo General de Indias, Santa Fe, 49, R. 17, nº 120, carta del gobernador de Santa Marta Francisco Manso de Contreras, recibida el 24 de marzo de 1596.

26. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A. R.: Victorias por mar de los españoles, Madrid, 2006, pp. 79-88.

27. Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, averiguación y probanza hecha a instancias de doña María de Herrera, mujer de don Francisco Gutiérrez Flores, sobre los hechos que protagonizó su marido en Santa Marta (Colombia) al tiempo que la flota de Francis Drake atacó dicha ciudad, Santa Marta, 9 de septiembre de 1598.

28. Uno de los testigos que don Francisco presenta para solicitar la renta en indios vacos, llamado Jerónimo Rico, afirmaba en 1610 que “…viniendo este testigo en la armada de don Bernardino de Avellaneda por soldado toparon los galeones de Inglaterra donde iba captivo el dicho don Francisco Gutiérrez y esto lo sabe este testigo por las señas que le ha dado el dicho don Francisco de lo que pasaron ambas armadas en la batalla…”: Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, probanza de testigos de Francisco Gutiérrez Flores para que se le conceda una renta en indios vacos, Quito, 13 de febrero de 1610.

29. BERNAL, A. M.: Monarquía e Imperio. Historia de España Crítica-Marcial Pons, Madrid, 2007, p. 473.

30. Archivo General de Indias, Contratación, 5266, nº 1, expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco Gutiérrez Flores, a Santa Marta con dos criados, 16 de febrero de 1601.

31. Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, probanza de testigos de Francisco Gutiérrez Flores para que se le conceda una renta en indios vacos, Quito, 13 de febrero de 1610, testimonio del canónigo de la Catedral de San Francisco del Quito don García de Valencia.

32. Archivo General de Indias, Quito, 28, nº 29, probanza de testigos de Francisco Gutiérrez Flores para que se le conceda una renta en indios vacos, sentencia de la Audiencia, Quito, 5 de marzo de 1610.

33.   JURADO NOBOA, F.: Latacunga ante los cuatro últimos siglos de su Historia¸ Quito, 1993, p. 83.

34.  LARA, J. S.: Historia de la Iglesia Católica en el Ecuador, Quito, 2001, p. 631.

35.  FLORES DE LIZAUR, M., Los Flores de Lizaur…, op. cit., pp. 80-81.

36.   JURADO NOBOA, F.: La migración internacional a Quito entre 1534 y 1934, Quito, 1989, volumen 3, p. 87.

Oct 012011
 

Fernando Ortiz Martínez.

 

1.  INTRODUCCIÓN

El mariscal de campo don Rafael Menacho murió defendiendo la plaza de Badajoz, cuyo gobierno le había sido encomendado en los turbulentos años de la guerra de la Independencia. El cumplimiento de su deber hasta las últimas consecuencias le hizo acreedor de la gratitud de los pacenses que, aún hoy día, lo consideran como uno de los personajes más destacados de la historia de la ciudad. Un airoso monumento lo recuerda en el baluarte de la muralla donde cayó, el 4 de marzo de 1811. Sus restos reposan en un hermoso mausoleo en el claustro de la catedral y la calle comercial más importante lleva su nombre, como también lo llevaron un teatro, un cuartel y en la actualidad una base militar.

Pero de las circunstancias concretas de su muerte pocos saben algo más que el que fuera abatido por un cañonazo. La plaza estaba sitiada y días después sería ocupada por el enemigo, mientras que la noticia de la muerte de su gobernador militar, que todos vinculaban con la posterior rendición, se extendía por la provincia mezclada con rumores que completaban imaginativamente los detalles de los que se carecían.

Doscientos años después de aquellos hechos, Badajoz ha vuelto a rendir homenaje a sus héroes. Tras las formaciones, desfiles, discursos y conferencias se han seguido escuchando dispares opiniones sobre su muerte.

Pero ahora las circunstancias no son las mismas. A la escasez de información de aquellos días se opone la existencia de importantes documentos fiables en los archivos, aunque no debidamente explotados. Darlos a conocer es la finalidad de este trabajo.

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 Lam. 1. Obelisco levantado en 1893 por las unidades de la guarnición de Badajoz en el Baluarte de Santiago.

2. AMBIENTACIÓN

Tras el espejismo inicial de las primeras acciones bélicas favorables a los españoles en la guerra de la Independencia (primer sitio de Zaragoza, Bailén) y la entrada de Castaños en Madrid se produjo la intervención directa de Napoleón en la Península Ibérica al frente de la Grande Armée, que llevaría a la práctica ocupación de casi todo el territorio continental español.

Los restos del Ejército de Extremadura, uno de los primeros que se enfrentaron al Emperador en la batalla de Gamonal (10 de noviembre de 1808) y después en Somosierra (30 de noviembre), llegaron en su repliegue hasta tierras extremeñas donde trataron de frenar al invasor en la línea del Tajo.

Mientras tanto, el entonces coronel Rafael Menacho, tras haber participado en Bailén a las órdenes de Castaños, se batía al mando de su regimiento de Campo Mayor en la desgraciada batalla de Uclés, (13 de enero de 1809), donde tras la derrota de las armas españolas, se replegó con un batallón a través de la artillería francesa, a la que inutilizó algunos cañones, acción por la que fue felicitado.

2.1.  La guerra en Extremadura a principios de 1811.

Tras más de dos años de guerra, Extremadura ya había sufrido el paso de los ejércitos de uno y otro bando: los franceses, tras su victoria en Medellín (29 de marzo de 1809) y su avance hacia Andalucía, campaban por el norte de Cáceres y hacían incursiones por el sur de la provincia de Badajoz, y los aliados, que también habían colaborado en el agotamiento de sus recursos durante en el avance británico sobre Talavera de la Reina (28 de julio de 1809), mantenían las dos divisiones que el Ejército de Extremadura había dejado para su defensa cuando partió hacia La Mancha para reforzar al Ejército del Centro, una de ellas al mando de Menacho, que había sido ascendido a brigadier por los méritos conseguidos en Medellín.

El año de 1810 había sido de continuos encuentros entre destacamentos de ambos bandos, ninguno de ellos decisivo: Cantalgallo, Fuente de Cantos… Incluso el 11 de febrero el general Mortier se había llegado a presentar ante la plaza de Badajoz, intimando su rendición. Sin fuerzas suficientes para cercarla, tras unos combates en las afueras de la ciudad, se retiró hacia Llerena.

Al finalizar la campaña de 1810, el mariscal Soult […] general en jefe del ejército del sur de España, había recibido la orden de ocupar la alta Extremadura con todas las tropas que tenía disponibles, a fin de realizar una diversión a favor del mariscal Massena […] que mandaba el de Portugal (Lamare, 1821, p.7)

1811 sería, por tanto, el año de la ocupación completa de Extremadura por el ejército francés, y con ella su capital, Badajoz1, vería como un ejército francés de más de 20.000 hombres establecía un asedio en toda regla para obtener el control de esta plaza, imprescindible para asegurar el acceso a Portugal2.

2.2.  Menacho en Badajoz. Nombramiento de comandante militar de la plaza

Menacho, gaditano de nacimiento y formación, conocía Badajoz desde los tiempos de la Guerra de las Naranjas (1801) y posterior campaña de Portugal (1807), y había combatido en la defensa de la provincia desde que se hiciera cargo de la 3.ª División del Ejército de Extremadura en el Puente del Arzobispo y en Mérida3, pero la forma en que los ciudadanos de Badajoz lo conocerían incrementaría su fama de resolutivo y líder en el que se podía confiar, aún en las situaciones más desesperadas:

Habiendo recibido Menacho oficio del Marqués de la Romana para que hiciese por auxiliarlo, pues se hallaba en Badajoz sin guarnición para su defensa, en fuerza de muchos trabajos, días y rodeos, siempre perseguido por mayo- res tropas francesas, consiguió entrar en la plaza a media noche, sin haber perdido un bagaje, saliéndole a recibir el mencionado Marqués […] a tan incómoda hora (Cróquer, 1912, p.13).

Tras esta primera entrada en la ciudad a finales de enero de 1810 le encargaron la defensa de la plaza de Olivenza, y posteriormente participó en acciones en apoyo de la capital de Andalucía hasta quedar cercado y sin víveres en la localidad de Salvatierra de los Barros, el 10 de febrero. Habiendo recibido la orden de regresar en apoyo de Badajoz, que estaba amenazada por el enemigo

Maniobró hábilmente, y el 11 atravesó la línea francesa, que circundaba la plaza, logrando feliz arribo, entrando en ella la madrugada del día 12, entre las aclamaciones del pueblo, reforzando la guarnición con su ya bien acreditada y valiente división. (Cróquer, 1912, p.14)

En menos de quince días había entrado por dos veces en la ciudad mandando las tropas de rescate, y siguió participando en acciones de defensa de la plaza (salida del 27 de abril para desalojar a los franceses de las alturas de San Cristóbal) y de la provincia (Cantalgallo, Jerez, Aracena…), hasta que el Consejo de Regencia lo promovió al empleo de mariscal de campo, asignándole el gobierno militar de la plaza:

El Consejo de Regencia de España e Indias ha nombrado a D. Rafael Menacho por gobernador militar y político de la plaza de Badajoz, y en atención a sus méritos y buenos servicios, le ha concedido el ascenso de mariscal de campo. (ápud Gómez Villafranca, 1908, parte segunda, p.344).

image004Lám. 2. Retrato de Menacho como Mariscal de Campo, obra de Manuel Roca, 1811.

2.3.  Asedio francés.

El ejército francés del mariscal Soult inició los trabajos de sitio de Badajoz el 28 de enero de 1811 tras haber ocupado la vecina plaza de Olivenza donde estableció su cuartel general y sus almacenes.

Pese a lo inadecuado de la época del año en la que las frecuentes lluvias dificultaban los trabajos de asedio, éstos avanzaban a buen ritmo. Para evitarlo Menacho organizó hasta ocho salidas en las que sus tropas trataron de entorpecer los trabajos, inutilizar la artillería y causar el mayor número de bajas al enemigo4.

El ejército de refuerzo mandado por Mendizábal, que con 10.000 hombres y 200 caballos portugueses restableció las comunicaciones con Portugal y proporcionó esperanzas a la población, fue completamente derrotado en una brillante acción por sorpresa de Soult la mañana del 19 de febrero, en que al abrigo de la niebla cruzó los ríos Guadiana y Gévora sorprendiendo a los españoles en una posición que consideraban segura (batalla del Gévora)5.

Perdidas las posibilidades de recibir refuerzos en breve plazo y con el cerco completado, Menacho volvió a rechazar las ofertas de rendición de Soult, continuando con las obras de defensa de la plaza y con las salidas al campo enemigo (aún hizo dos más), y animando a militares y civiles al trabajo conjunto y al sacrificio en defensa de la Patria.

3. MUERTE DEL GENERAL

La tarde del cuatro de marzo de 1811, con ocasión de una exitosa salida de la guarnición contra las obras de zapa francesas en las que trataban de preparar la batería de brecha definitiva, el general Menacho moría al batir la artillería enemiga el baluarte desde el que la dirigía (Baluarte de Santiago).

La situación tuvo que ser confusa en extremo. Las tropas y paisanos arengaban desde los parapetos a los soldados que regresaban victoriosos tras haber inutilizado numerosos cañones y herramientas, causando muchas bajas enemigas y capturado algunos prisioneros:

Conseguido el fin que se deseaba se retiró nuestra bizarra tropa a la estacada, en donde los soldados entraban cargados de despojos del enemigo en tal manera, que muchos apenas podían con los efectos que conducían, presentando varios de ellos palas, picos y azadas que recogieron en las trincheras; algunos cogieron divisas de oficiales, sus espadas, relojes y buenas cantidades de metálico; el encarnizamiento fue cruel y solo consiguieron refugio cinco franceses que condujeron prisioneros6.

Cuando una descarga de artillería batió los terraplenes y la gente se puso a cubierto. En ese momento fue alcanzado el gobernador militar y llevado por sus ayudantes al lugar a cubierto más próximo, donde falleció en pocos minutos.

De allí su cuerpo sería trasladado a la catedral y depositado en la capilla de la Soledad del claustro, donde se mantuvo entre el estupor de los numerosos civiles que se habían refugiado en las naves del templo mientras se decidía el destino final del cuerpo, que sería inhumado en el panteón de canónigos, sin dato alguno en la lápida para evitar posibles profanaciones en el caso de que los franceses ocuparan la ciudad, como así ocurrió días después.

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Lám. 3. Baluarte de Santiago y tramo de cortina de la muralla donde estaban abriendo brecha los franceses en marzo de 1811.

Murió sin testar el cuatro de marzo del mismo, en la muralla, de una bala de cañón. Era marido de D.ª Dolores Calogero, y se sepultó en el panteón del Cabildo Catedral, con asistencia del mismo y del Cabildo Municipal7.

El mando de la guarnición recayó en el brigadier José de Imaz, segundo en el mando de Menacho, que en el momento de la muerte se encontraba en otro de los baluartes próximos (Baluarte de San José), colaborando también en el control de la salida.

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Lám. 4. Cripta de Canónigos de la Catedral de Badajoz donde reposaron los restos de Menacho durante 69 años.

3.1.  Relato tradicional

La confirmación oficial de la muerte del gobernador militar de la plaza sitiada no llegaría al cuartel general del 5º Ejército hasta el día 9 de marzo, con la correspondencia oficial de su sucesor:

Muy gloriosa ha sido esta acción para las armas españolas si a ellas no hubiera seguido la muerte del valeroso, del bizarro, del digno gobernador el Mariscal de Campo don Rafael de Menacho […] el cual poniéndose en uno de los flancos fue atravesado por una bala de cañón y muerto en el mismo momento8.

Pero la tremenda noticia se había extendido ya antes por la región con rapidez, con las inexactitudes y exageraciones propias de los rumores. El general Carlos de España, que estaba actuando de enlace con la Junta Suprema de Extremadura, le dirigió a ésta una carta el día 8, en la que al mencionar la muerte del general Menacho dice:

El Gobernador Menacho perdió la vida, hallándose animando a sus tropas sobre las murallas. Una bala de cañón le quitó la cabeza. (ápud Gómez Villafranca, 1908, parte segunda, p.369)

No se ha encontrado ninguna otra fuente que cite la decapitación de Menacho entre todas las consultadas, tanto contemporáneas a la guerra como poste-iores, pero lo cierto es que entre la población actual de Badajoz se encuentra enraizada esta creencia hasta tal punto que, en la primera edición de la Historia de Badajoz, redactada por el cronista oficial de la ciudad, don Alberto González Rodríguez, en fecha tan cercana como 1999, mientras que en el texto describe “cuando el heroico general Menacho seguía desde el baluarte de Santiago el resultado de una salida que había ordenado contra la batería del Cerro del Viento, una bala de cañón le ocasionó la muerte” (González, 1999, p.329), se acompaña con una ilustración que representa a Menacho de pie sobre el parapeto y una bala de cañón impactando en su cabeza9.

Otros autores han incluido sus particulares versiones, como la nota incluida por Fernando Valdés Fernández en su traducción de las Memorias de Soult: “Una bala de metralla le alcanzó en el pecho durante la defensa de Badajoz y le causó la muerte” (Valdés, 2003, p.64).

Aunque la mayoría de los autores que tratan el sitio de Badajoz, si bien citan el motivo que llevó al gobernador hasta la muralla esa tarde, no entran en detalles de cómo se produjo la muerte exactamente: “El cuatro de marzo, observando desde el muro una salida, en que se causó bastante daño al enemigo, cayó muerto de una bala de cañón” (Conde de Toreno, 1835, p.437)

Por último, otro origen de confusiones para trabajos posteriores resultó la publicación del relato del asedio por parte del jefe de ingenieros del ejército francés, coronel Lamare, que si bien realiza una descripción aceptable, sobre todo teniendo en cuenta que se encontraba al otro lado de las líneas: “El general español Menacho […] fue muerto por una granada momentos después de asomarse al parapeto para observar el efecto de la salida” (Lamare, 1821, p.74), equivoca el día en que esta acción tuvo lugar, situándola el tres de marzo, error que se perpetuaría y difundiría al tomarse como fuente para la realización de una placa conmemorativa colocada en 1864 en el baluarte de Santiago y posteriormente sustituida por otra en 1890 con la siguiente inscripción: “Al insigne general Menacho. Murió por la Patria el 3 de Marzo de 1811, defendiendo a Badajoz. La guarnición de 1864 y la de 1890 le dedican esta Memoria”10.

3.2.  Las fuentes definitivas

Vista la disparidad de versiones sobre un hecho tan concreto se considera inexcusable acudir a las fuentes primarias que relatan esta acción, que en el caso de un militar en activo en el momento de su muerte no puede ser mejor que su hoja de servicios. La de don Rafael de Menacho y Tutló se encuentra en el Archivo General Militar de Segovia y dice lo siguiente:

La cuarta salida que, con la brecha abierta en la plaza, ejecutó el día 4 de marzo de 1811, en la que se clavaron varias piezas al Enemigo y desbaratándole baterías. Estando sobre las murallas, disponiendo y animando sus tropas, fue muerto por una bala de metralla de cañón que le entró por el vientre, habiendo hablado en esta situación como de cinco a siete minutos, profiriendo sentía no poder ser más útil a su Patria11.

Esta hoja de servicios lleva un informe adjunto del coronel Juan de Moya y Morejón, quién durante el sitio de Badajoz era sargento mayor del Regimiento Campomayor y siempre había estado a sus órdenes, que con respecto a la muerte del gobernador dice:

En cuyo sitio fue muerto sobre la muralla por una bala de metralla que le penetró el vacío derecho, en el acto de la salida que hicieron los Granaderos de todos los Cuerpos de la Guarnición para clavar la Artillería y destruir las baterías del Enemigo, el 4 de marzo del expresado año de 181112.

En ambos documentos se detalla que lo que causó la muerte de Menacho fue el impacto con penetración de una bala de metralla en el abdomen, el segundo de ellos concreta la zona lateral derecha de la cavidad abdominal que corresponde con parte del intestino delgado y del colon.

image011Lám. 5. Imagen descriptiva de los proyectiles dispersadores de metralla disparados por los cañones de principios del S.XIX. Uno de estos granos de metralla de 280 grms causó la muerte del general Menacho.

Las balas de metralla, también denominadas en la época como “granos de metralla”, eran bolas de plomo de más de 200 gramos de peso, que se disparaban agrupadas en “saquillos” o botes de hojalata con el efecto de la actual munición rompedora para causar bajas sobre concentraciones de tropas enemigas.

Que la artillería de las tropas francesas dispararan una munición que habitualmente se utilizaba sobre unidades a campo abierto puede explicarse por el hecho de que Menacho se encontraba en el baluarte, junto al parapeto, es decir a la vista del enemigo, y dirigiendo la salida de las tropas propias, para lo que tendría que utilizar banderas o señales que, además de permitir la comunicación con los suyos le convertía en un blanco rentable:

Este Héroe que incesantemente velaba sobre la heroica defensa de esta Plaza, se precipitó al horrible fuego que el enemigo hacía desde Pardaleras con dirección a las baterías de San Josef y Santiago: en la primera dava sus disposiciones el Mariscal de Campo Dn Josef Ymas, y en la 2ª aquel dignísimo xefe, el qual poniéndose en uno de los flancos fue atravesado de una bala de cañón y muerto en el mismo momento13.

En la tarde del 4 de marzo hizo una salida la guarnición de la plaza. Menacho desde los muros mandaba la acción por medio de señales […] corroboraba su constancia debajo de la bandera que tremolaba sobre los muros de Badajoz (Castro, 1858, p.750).

Si las descripciones que aparecen en su hoja de servicios deberían considerarse como la versión oficial de la muerte, se dispone de un documento para contrastarlas de la forma más científica posible con los medios del siglo XIX.

Con la finalidad de trasladar los restos de Menacho desde su anónima tumba en el Panteón de Canónigos de la catedral de Badajoz a un lugar más destacado en el claustro de la misma, el ayuntamiento de la ciudad autorizó su exhumación el 22 de diciembre de 1879, acto que se realizó el 3 de marzo de 1880, víspera del aniversario de su muerte, y del que se levantó acta notarial cuyo texto se incluye íntegro:

Hecha la apertura de la bóveda por el maestro alarife D. Antonio Valentín Núñez, se encontró la armadura de una caja mortuoria y dentro de ella el esqueleto de un hombre; una gorra militar de paño con insignias; una faja militar de seda de color hoy indefinido, por efecto de la acción del tiempo, con borlas; un bastón de mando; una espada; un calzón de punto; restos de una casaca militar, y un par de botas altas, todo lo que acreditaba, según opinión de personas com- petentes, ser un Gefe Militar de la categoría del que se trata. Dicho esqueleto se hallaba en posición de cubito supina con todos sus huesos completos en un estado normal a excepción del húmero derecho que estaba fracturado en su tercio inferior, a unos ocho centímetros de la articulación del codo, siendo la acción casi regular y como si hubiese sido producida por un cuerpo contundente de gran violencia que destruyera toda la masa hosea que se presentara a su paso, resultando de esto un acortamiento de dicho hueso comparado con el opuesto: en el húmero izquierdo había vestigios de una antigua fractura, ya bien consolidada y también a la altura de unos ocho centímetros de la articulación húmero embital, sin que hubiera otra lesión en el resto del esqueleto. Sobre la cara anterior del Sacro se encontró un proyectil de forma esférica, de hierro fundido, análogo a los granos de metralla de mayor volumen. Este proyectil estaba solamente posado y sin adherencia ninguna a dicho hueso, notándose tan solo la impresión que su presencia había producido, por encontrarse allí antes de la putrefacción y acomodarse a su alrededor los detritus, formando estos una cavidad igual al dicho proyectil; deduciéndose que siendo el proyectil mayor que los espacios intercostales, tenía necesariamente que haber practicado alguna costilla si su entrada hubiera sido por el pecho, pues como las costillas están íntegras, hay que suponer que su entrada fue por la pared del vientre, y tal vez después de haber chocado en un cuerpo no muy duro como tierra o madera, pues que no tenía impresión ninguna, pero que le quitó la fuerza necesaria para no atravesar el cuerpo del finado y si solo penetrar en la cavidad del vientre donde por la acción de la gravedad buscó el punto más declive, que fue el sitio donde se le halló. Recogidos los huesos que constituían dicho esqueleto, se encerraron en una caja pequeña de cinc, de figura rectangular y pintada de color verde, con la siguiente inscripción: “Restos del Excelentísimo Señor D. Rafael Menacho14.

De los datos expuestos en el acta resulta probado que la muerte del general se produjo por un grano de metralla de gran volumen que le perforó la pared del vientre, quedando alojado en el mismo, y no por impacto directo de una bala de cañón, que hubiera producido necesariamente fracturas óseas. En el examen de sus restos las únicas fracturas que se localizaron pertenecían a traumatismos en los brazos anteriores a la fecha de su muerte, consecuencia de las numerosas heridas de guerra sufridas por este militar que jamás rehuyó el puesto de mayor riesgo y fatiga.

4. CONSECUENCIAS. ENTREGA DE LA CIUDAD A LOS FRANCESES

La muerte de Menacho supuso el inicio de la pérdida de la ciudad. Hasta sus propios enemigos, en las memorias del asedio, reconocen tanto sus méritos como la influencia que tuvo su pérdida para la caída de la ciudad:

El General español Menacho, dueño de una actividad y terquedad heroicas, que desde el comienzo del asedio se mostraba digno de seguir las huellas de los más célebres gobernadores que la historia recuerda, fue muerto por un impacto de bala de cañón en el momento en que se asomaba a las murallas para evaluar el efecto de la salida.

Su muerte se conoció enseguida y sumergió a la guarnición y los habitantes en el dolor y el espanto. Para los aliados fue vista como la causa principal que aceleró la rendición de la plaza de Badajoz. (Lamare, 1821, p.74)

Y es que su sucesor en el mando, José de Imaz, no tenía ni las aptitudes ni el carácter de Menacho, aunque inicialmente hizo una encendida declaración de intenciones:

Nada omitiré de cuanto sea necesario a cumplir las obligaciones espinosas del empleo, en cuio obsequio hare como mi antecesor todos los sacrificios q.e las circunstancias exixan15. (ápud Gómez Villafranca, 1908, 2ª parte, p.368)

Seis días después, y con una brecha en la cortina de las murallas apenas practicable recibió a un parlamentario del ejército francés que le instó a la rendición, y en lugar de despedirlo como había hecho Menacho incontables veces, sometió su propuesta a una junta de defensa constituida con los jefes de las unidades y servicios de la plaza.

Las circunstancias no habían cambiado demasiado en esa semana. La plaza contaba con suficientes víveres y municiones, se habían iniciado trabajos interiores para continuar la defensa mediante cortaduras y barricadas en calles y plazas, abriendo troneras en los muros… La guarnición era tan suficiente en número como días antes, y los fuegos de su artillería no habían cesado. Se sabía que un ejército británico se acercaba en socorro de la plaza.

Mas aún así, contando con autoridad suficiente para decidir por sí mismo en todo momento lo que estimase lo mejor para la plaza, decidió reunir la junta en la que muchos optaban por la rendición. Imaz, aunque realizó una declaración en tonos heroicos en la que manifestaba su parecer de defender la plaza hasta la muerte, decidió seguir la opinión de la mayoría.

La plaza se rindió a los franceses la tarde del día 10 de marzo tras la firma de una capitulación en la que se rendían honores al valor combativo de los defensores, motivo por el que se les concedía el salir desfilando por la brecha abierta. Salir, salieron a tambor batiente, pero no por la brecha ya que ésta no era practicable.

La conducta de Imaz sería investigada por el Consejo de Regencia, aunque las vicisitudes de la guerra y la necesidad de mandos con suficiente formación para un ejército tantas veces derrotado y reconstituido hicieron que no se tomaran medidas contra él.

5. CONCLUSIÓN

Parece clara la relación entre la muerte del general Menacho y la capitulación pocos días después de la plaza ante el enemigo. Es imposible saber si, de haber seguido con vida, la defensa se hubiera podido prolongar lo suficiente para permitir la llegada del ejército británico de rescate, al mando del general Beresford, cuyas primeras unidades alcanzaron la vecina población portuguesa de Campo Mayor el 25 de marzo, quince días más tarde.

La plaza de Badajoz, que había estado luchando valientemente bajo sus órdenes, que el mismo día en que murió celebraba con alegría las victoriosas salidas y que fue obligada a rendirse16, sufrió casi un año de ocupación francesa y tres asedios más, esta vez por parte de las fuerzas aliadas, que incomprensible e injustificadamente, tras tomarla por asalto el 6 de abril de 1812, la saquearon.

Es lógico, por tanto, que se ensalce la figura de Menacho como ejemplo de virtudes en las que se veían reflejados la tropa y los ciudadanos a los que man- daba y que se honre su memoria, en este caso dando a conocer los detalles existentes sobre su heroica muerte.

image013Lám. 6. Mausoleo de Menacho en el claustro de la Catedral de Badajoz, con guardia de honor del Regimiento Castilla 16 en el Bicentenario de su muerte en combate (4 de marzo de 2011)

6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BALDUQUE, (1908, julio), “Restos del General Menacho”, Revista Archivo Extremeño n.º 6, Badajoz.

CASTRO, Adolfo de (1858), Historia de Cádiz y su provincia desde los remotos tiempos hasta 1814. Cádiz, Imprenta de la Revista Médica.

CRÓQUER CABEZAS, Emilio (1912), Noticia genealógica y biográfica del Mariscal de Campo, ilustre gaditano, defensor de la plaza de Badajoz, Rafael Menacho. Cádiz, Tipografía Comercial.

GÓMEZ VILLAFRANCA, Román (1908), Extremadura en la guerra de la Independencia. Memoria histórica y colección diplomática. Badajoz, Uceda hermanos.

LAMARE, Coronel (1821), Relación de los sitios y defensas de Olivenza, de Badajoz y de Campo-Mayor en 1811 y 1812 por las tropas francesas del ejército del mediodía en España, traducción de Enrique Segura, 1934, Badajoz, La Alianza.

SOLAR Y TABOADA, Antonio del (1911, diciembre), “Don Rafael de Menacho y Tutlló”, Revista Archivo Extremeño n.º 12, Badajoz.

TORENO, Conde de (1835), Historia del levantamiento, guerra y revolución en España. Tomo XIV. Edición de Joaquín Varela Suanzes-Carpegna, 2008. Madrid, Centro de estudios políticos y constitucionales.

VALDÉS FERNÁNDEZ, Fernando (2003), La guerra de la Independencia en Badajoz. Fuentes francesas. Ia. Memorias. Badajoz, Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz.

7. REFERENCIAS DOCUMENTALES

Hoja de servicios de don Rafael Menacho, Archivo General Militar de Se- govia, sección 1.ª, división 1.ª, legajo M-2637.

Diario del sitio de la plaza de Badajoz desde el día 17 de enero al 7 de marzo, Archivo Histórico Nacional, Diversos-Colecciones, 99, N.2.

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1  Badajoz se había mantenido como sede de la Junta Suprema de Extremadura y cuartel general del Marqués de la Romana hasta su salida en septiembre de 1810 por la proximidad de las tropas francesas.

2  El ejército de Soult se componía de unos 19.000 infantes y 4.000 caballos, 54 piezas, un tren de sitio, convoy de provisiones y auxilios (Toreno, Conde de, 1835, tomo III, p.427)

3   Hoja de servicios de don Rafael Menacho, Archivo General Militar de Segovia, sección 1.ª, división 1.ª, legajo M-2637.

Diario del sitio de la plaza de Badajoz desde el día 17 de enero al 7 de marzo, Archivo Histórico Nacional, Diversos-Colecciones, 99, N.2.

5  Lamare, 1821, p.54.

Diario del sitio de la plaza de Badajoz desde el día 17 de enero al 7 de marzo, Archivo Histórico Nacional, Diversos-Colecciones, 99, N.2.

7  Anotado en el libro 3º de defunciones de la jurisdicción castrense en el folio 22, cara y vuelta, correspondiente a 1811, Archivo de la Catedral de Badajoz, que empieza el 24 de febrero de 1802 y termina el 19 de diciembre de 1864.

8   El cuartel general de Mendizábal, de quien seguía dependiendo militarmente la plaza de Badajoz, se hallaba situado en la ciudad portuguesa de Estremoz, distante 65 kilómetros. A ella remitían, inicialmente Menacho y posteriormente Imaz, cartas conteniendo las copias de varios días del diario de operaciones de la guarnición. Estas cartas se copiaban a su vez y se remitían al ministro de la guerra, José de Heredia. El conjunto de todas ellas componen el documento Diario del Sitio… de las referencias 4 y 6.

9    En la edición de 2010 se ha sustituido esta ilustración por una foto del mausoleo en que está enterrado el general, en el claustro de la catedral de Badajoz.

10  Esta placa de mármol se conserva en la actualidad en el edificio del cuartel general de la Brigada de Infantería Mecanizada “Extremadura” XI, en la base militar “General Menacho” de Bótoa, Badajoz.

11  Hoja de servicios de don Rafael Menacho, Archivo General Militar de Segovia, sección 1.ª, división 1.ª, legajo M-2637.

12  Íbidem.

13  Diario del sitio de la plaza de Badajoz desde el día 17 de enero al 7 de marzo, Archivo Histórico Nacional, Diversos-Colecciones, 99, N.2.

14  Texto del acta de exhumación del artículo “Don Rafael de Menacho y Tutlló”, de Del Solar y Taboada en la Revista Archivo Extremeño n.º 12, Badajoz, diciembre de 1910.

15  Notificación de la muerte de Menacho por D. José de Imaz al Ilmo. Sr. Venerable Deán y Cabildo de la Sta. Iglesia de Badajoz, el 5 de marzo de 1811.

16  “dicen que nuestros soldados pateaban la noche antes y decían que era una picardía, que por qué se había de entregar la plaza, cuando no se estaba en estado de hacerlo”. Carta de Espinosa de los Monteros a la Junta Suprema de Extremadura el 13 de marzo de 1811, (ápud Gómez Villafranca, 1908, 2ª parte, p.373)

Oct 012011
 

Serafín Martín Nieto

La actual carretera de la Montaña fue durante varios siglos denominada como camino del Calvario, por cuanto era allí donde fenecía antes de la erección de la primera capilla de la patrona de Cáceres.

En medio de un paisaje agreste, poblado de alcornoques, pinos2, castaños3 y olivos, se levantaron una serie de ermitas: San Marquino, el Amparo, el Calvario y, más arriba, la Montaña. Jalonaban el sendero las catorce pétreas estaciones del vía crucis, que servían de fervoroso reposo a los fieles que se encaminaban por esta empedrada ruta, muy frecuentada, antaño, en los trece días que la imagen de Nuestra Señora de la Soledad permanecía en el Calvario; y en la actualidad, por devoción a Nuestra Señora de la Montaña.

Para facilitar la carrera de las procesiones y la afluencia de los fieles, era imprescindible que el camino estuviese transitable. El trayecto entre la Fuente del Concejo y San Marquino discurría por el denominado empedrado “viejo”. El 1 de noviembre de 1604, habiendo concluido en 1602 la reedificación del Calvario, Benito Pavón Bravo, mayordomo de la cofradía de la Soledad, concertó con Pedro Prieto, natural de Hoyos, y el cacereño Pedro García Gata, la continuación del mismo “hasta la çerca de Gonçalo Hernández, que de presente es de don Pedro Rol de la Çerda, depositario, hasta el cabo della, a rraíz del camino hasta una peña gorda”, conforme a las siguientes condiciones: “que cada diez varas a de echar una cadena de piedra gorda y a los lados a de llevar cadenas de piedra gorda y fuerte”; “que an de quebrar e allanar todas las piedras que estuvieren en el dicho camino que se a de enpedrar, de manera que quede llano y a contento del dicho Blas Martín”. La piedra, cal y demás materiales corrían por cuenta del empedrador. El mayordomo se obligaba a abonar, cada sábado el trabajo semanal realizado a razón de 18 maravedís “por cada vara de media en quadra”. Una vez concluida la obra y tasada por Blas Martín Nacarino, se les satisfaría el total del valor más tres ducados de prometido4.

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Lám. 1. El camino de la Montaña, poblado de viñas antes de la plaga de filoxera. Foto Domingo Muriel

La cofradía de la Soledad siempre tuvo buen cuidado de que el camino estuviese en perfectas condiciones5. El mayordomo Alonso Rodríguez Bueso (1725-27) mandó repararlo: “Yttem. Es datta dozienttos y veintte reales que valen siette mill quatrozienttos y ochentta maravedís, los mismos en que se ajusttó el empedrado camino del Calvario, como constta de la conttratta y pago que se hizo a el maesttro”6.

Así quedó configurado el camino del Calvario hasta que 1896, el entonces mayordomo de la cofradía de la Montaña, don Santos Floriano acometió el, por muchos motivos, controvertido proyecto de la carretera. El 23 de octubre de dicho año, don Publio Hurtado se acercó a ver las obras iniciadas dos meses antes “para apreciar su importancia y trascendencia, enterándome entonces de que la antigua calzada había desaparecido por completo hasta más allá de la ermita del Amparo, ya profundizándola muchos metros, ya construyendo sobre ella elevados terraplenes” cortando todas las servidumbres de paso. Acto seguido, se personó en el Ayuntamiento, “con el que presumía se había contado”, para informarse del terraplén que se había iniciado entre el Amparo y el Calvario. Por ello, el 31, instó a la corporación a que se respetasen los derechos de los propietarios, muy anteriores a la existencia de la ermita de la Patrona, al tiempo que lamentaba la destrucción del “camino de penitencia”. En sesión de 5 de noviembre, el Ayuntamiento ordenaba al señor Floriano que se respetasen las servidumbres, que las vertientes de las aguas no perjudicasen, y sobre todo que se informase al arquitecto municipal, a quien la cofradía había encargado el anteproyecto, para que hiciese observar el acuerdo. El 12, el Ayuntamiento requería con urgencia al mayordomo el nombre del facultativo que dirigía las obras7.

A comienzos del siglo XXI, se la dotó de la actual configuración.

Inherentes a esta vía sacra, son las cruces. Documentadas ya en 15918, el 8 de abril de 1615, el obispo don Pedro de Carvajal y Girón concedió “a todas las personas que visittaren las cruzes de la esttazión de el Calvario en cada una quarentta días de verdadera yndulgenzia”9.

Muchas de ellas fueron donadas por devotos. Por ejemplo, en 1619, Francisco Jiménez y su mujer Juana Pérez mandaron levantar una junto al Amparo, de la que trataremos después. Pedro González Pantoja, en su codicilo de 20 de abril de 1671, dispuso: “que, en el camino del Calvario de esta villa, en el sitio que la dicha villa le diese liçençia, se ponga a su costa una cruz de cantería”10.

La cofradía se encargaba de su mantenimiento, como reflejan las cuentas del mayordomo Diego Alonso Merino (1698-1699): “Yten. Da en dacta ciento dos maravedís que se gastó en conponer una cruz que se estava caiendo camino del Calvario”11.

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Lám. 2. (Fot. Serafín Martín)

En principio, no había uniformidad en las mismas, sino que cada una era de una materia diferente. Al mayordomo Francisco Sánchez Valiente (1671-1672) pagó 17 reales “a Alonso Gonçález de Meneses, carpintero, de hazer una cruz camino del Calvario”12. Entre 1675 y 1679, el mayordomo Francisco de Colmenares encargó al herrero Sebastián del Moral una cruz de hierro13.

Por diversas causas, han sido renovadas en distintas ocasiones. Unas veces, por fenómenos naturales, como el huracán que desoló gran parte de Cáceres el 30 de septiembre de 167214. Competió al mayordomo Francisco Sánchez Valiente (1673-1674) volver a levantarlas, para lo que primeramente recogió dinero: “Yten. Se le haçe cargo de veinte reales que dio de limosna la mujer de Juan Paramás para ayuda adereçar la cruz de camino del Calvario quando se cayeron con el ayre”. La restauración la llevó a cabo el albañil Juan González, quien cobró 100 reales por su trabajo más otros 50 “por el adereço de las cruçes de çapateros y curtidores”15. De lo que se colige que, al menos algunas, fueron sufragadas por los gremios.

En otras ocasiones, lamentablemente, han sido los gamberros quienes las han derribado.

1. NOTICIAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA ERMITA DEL AMPARO

El conocimiento cabal de la historia de las cofradías y ermitas cacereñas se ve limitado a consecuencia de la escasa diligencia de algunos de sus escribanos (secretarios en la terminología actual) que, con demasiada frecuencia, o bien omitieron reseñar los acontecimientos, decisiones, fastos y demás hechos relevantes, o bien, los despacharon con escuetas referencias que, si entonces eran de clara inteligencia para todos, hoy resultan, cuando menos, de dudosa interpretación. A una negligente custodia de los archivos documentales de nuestras hermandades hay que achacar el extravío, deterioro, destrucción y, en resumidas cuentas, la pérdida de una documentación rica y, sobre todo, esclarecedora del origen de estas congregaciones católicas que han contribuido, de manera decisiva, al incremento del patrimonio religioso, cultural, artístico y tradicional de nuestra ciudad.

Recogidas en los autos de algunos de los pleitos, a veces bastante ruidosos, que, en perjuicio de sus precarias economías, se veían obligadas a entablar para solventar los entonces frecuentes conflictos de intereses, subsisten noticias concernientes tanto a los hechos encausados como a otros coetáneos y/o anteriores. El azar ha querido que, gracias a una de estas desavenencias, podamos conocer parcialmente las etapas constructivas de la ermita del Señor del Amparo16.

La primera interrogante que se nos plantea es la relativa al momento de su erección y al porqué de su edificación en dicho lugar. Resulta imposible ofrecer una fecha concreta, pero se puede conjeturar que sus comienzos dependerían de la existencia del Calvario, al borde de cuyo camino -actual carretera de la Montaña- se alza. Inevitablemente, como en un círculo vicioso, surge la misma pregunta, ¿de cuándo data la del Calvario? Como veremos, la contratación y finalización de las obras del actual edificio están documentadas, sin embargo, con anterioridad se ubicaban allí tres cruces.

En 1619, Francisco Jiménez y su mujer Juana Pérez, mandaron labrar una cruz de cantería, cuyo pedestal, conservado hoy en la primera capilla del santuario de la Montaña, estuvo empotrado en una esquina de la ermita del Amparo. La inscripción reza así:

CRISTO TENDIDO, DESCOYUNTADO Y ENCLAVADO EN LA † ESTA † MANDO HACER FRAN(cis)CO JI(méne)Z Y SU MUJER JU(an)A PEREZ. AÑO DE 161917.

Su emplazamiento y el hecho de faltarle la cruz, indujo al padre fray Ángel Ortega al error de considerar dicha fecha como la de la erección de la ermita del Amparo18, cuya actual estructura es el resultado de la agregación de dos nuevas capillas a un humilladero que, en fecha indeterminada -con anterioridad a 1664 no se conservan las cuentas de la cofradía de la Soledad19-, construyó esta hermandad en un rellano que sirve de descanso a los peregrinos que, habiendo recorrido ya la empinada cuesta que comienza en Fuente Concejo, emprenden el último y más pronunciado repecho antes de su destino.

De dimensiones muy reducidas, en él se veneraría presumiblemente la santa cruz. Gracias al hecho de que en el transcurso de las sucesivas obras de ampliación, no se derribó ninguna de las construcciones anteriores, se ha conservado este primitivo humilladero.

Las tres fases están constatadas documentalmente e, incluso, son apreciables a simple vista. A este respecto, el plano que se acompaña, es claramente ilustrativo.

De arquitectura popular, sin estilo artístico definido, presenta en su interior una pequeña bóveda de aristas; en el exterior, dos estribos semicirculares soportan el empuje de la cabecera, plana. De mampostería, la pobreza de los materiales, visible antes de las últimas obras, ha quedado oculta bajo el moderno encalado, con lo que ha ganado en uniformidad el conjunto. Recrecido, sirvió de altar mayor a la segunda capilla. Una vez erigida la tercera y actual, las dos primeras se habilitaron como sacristía y, posteriormente, como almacén de trastos viejos, hasta que la restauración 1992 la devolvió a su uso primigenio.

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La prolongación del primitivo humilladero no se debió a la iniciativa de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, su propietaria, sino a la piedad del cacereño Diego Durán de Figueroa, quien, habiendo adquirido la imagen de un Nazareno, quiso rendirle culto público.

Pertenecía a una familia hidalga, los Durán de Berrocal, feligreses de San Juan, donde tenían sus enterramientos, fundaron capellanías y obras pías. Entre sus miembros abundaron los abogados y los sacerdotes, de cuya genealogía trataremos en otra oportunidad.

Diego Durán de Figueroa no fue licenciado, como erróneamente se afirma en los autos del pleito. Debe de tratarse de una confusión con alguno de sus muchos primos, que sí lo fueron, y al hecho de que cuando se suscitó el problema de la posesión de la ermita, habían transcurrido cerca de veinte años desde la fecha de su muerte. En realidad, en ninguno de los documentos de su tiempo, tampoco en la partida de su entierro, se le atribuye tal condición. Además, los datos conocidos nos confirman todo lo contrario.

Francisco de la Cadena Samuscado, abogado del licenciado Francisco Durán de Berrocal, aseveró en el pleito, de un modo manifiestamente interesado, como ya analizaremos, que Diego Durán no sabía escribir. Sin embargo, tanto el testamento como una cédula testamentaria llevan estampada su firma, que reproducimos. Los trazos rudimentarios de la misma evidencian una escasa destreza para la escritura. Similares dificultades presentaba para él la lectura, a tenor de la afirmación del referido letrado: “sólo sabía leer aunque muy mal”20. En cambio, tenía conocimientos de música. Sustituyó a Pedro de Mohenas como organista de la iglesia de San Mateo, empleo que ejerció desde 1674 hasta su muerte, sobrevenida en 168221.

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En 1671, reunida la cofradía de la Soledad el 2 de julio, festividad de Santa Isabel, como preceptuaban sus ordenanzas, para, después de celebrada la fiesta principal, proceder a la elección del mayordomo, cargo que recaería en Francisco Sánchez Valiente, y siendo diputados caballeros por el estado noble don José de Ovando y don Gutierre Espadero de Saavedra; diputado mayordomo Alonso Pérez Tapia; alcaldes viejos Juan Martín Barreras y Luis Hernández; y nuevos, Diego Nevado y Diego Sánchez Picapiedra, “acordaron y mandaron que por cuanto el licenciado Diego Durán, vecino de esta villa, el susodicho ha traído a esta villa una echura de un Santo Cristo Nazareno y pretende que el Santo Cristo de ponerlo en el humilladero que esta cofradía tiene en el camino del Calvario, alargando la dicha ermita de forma que el Santo Cristo esté con toda decencia, y que, por todos los días de la vida del dicho Diego Durán, ha de correr el cuidado de la dicha ermita y la limosna que juntare ha de ser para él en su tiempo y después de su fallecimiento, ha de quedar la imagen del Santo Cristo y ermita para la dicha cofradía; y que el susodicho ha de tener obligación de alumbrar el Santo Cristo y, por si acaso se ofreciere el sacar la dicha imagen de su casa por alguna necesidad, ha de dar cuenta de ello a la dicha cofradía y en esta conformidad lo acordaron y firmaron”22.

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Erróneamente se viene afirmando que Diego Durán de Figueroa sólo trajo la cabeza y las manos. Incluso, en la página web de la Cofradía23, trufada de errorres, se muestra una hornacina como el lugar donde se colocó el supuesto busto. Todo es debido a una errónea lectura de la palabra “echura”24, es decir imagen.

Se desconoce el autor de este Nazareno. Las fuentes, tan escuetas casi siempre, señalan que Diego Durán lo trajo de fuera, pero no indican el lugar de procedencia. Estilísticamente, presenta grandes similitudes con el denominado antiguamente Cristo del Pardo de la parroquia de San Juan Bautista y, hoy, de la Buena Muerte. Este crucificado, como anotó Bartolomé Sánchez, gracias a las limosnas recaudadas por doña Inés de Vargas, se adquirió en 1661 en Salamanca25. Tal vez, el Nazareno del Amparo se deba al mismo escultor o a alguno de los talleres entonces existentes en dicha ciudad castellano-leonesa con anterioridad al establecimiento de los Churriguera. Se trata de una imagen de tamaño natural, de vestir, de candelero. Sólo tiene encarnadas las partes talladas: la cabeza, los brazos hasta la altura de los codos, y las piernas desde las rodillas a los pies; el tronco aparece tan sólo desbastado. La unión entre el cuerpo y las piernas se resolvía, traumáticamente, por medio de un bastidor hasta su remodelación por Antonio Fernández Domínguez, escultor afincado en Cáceres. La cabellera y las manos presentan gran sencillez en su ejecución, con cierto hieratismo en el movimiento conferido a ambas partes. Ciñe corona de espinas. De expresión serena, sin excesos de patetismo, la imagen, en su conjunto, resulta harmoniosa y bella.

Bartolomé Sánchez Rodríguez, testigo de excepción de muchos acontecimientos relacionados con la vida de nuestras cofradías a lo largo del siglo XVII, pues, no en vano, fue mayordomo de varias, entre ellas de la Soledad en 1664, refiere, en sus especies de anales, la entronización de la imagen en el primitivo humilladero26. El 3 de abril de 1672, Domingo de Pasión, la tradicional procesión de traslado de Nuestra Señora de la Soledad al Calvario se vio alterada con la incorporación a la misma del Cristo del Amparo, que iba a ser colocado en dicho humilladero. El cortejo no debió de ser muy distinto del que tuvo lugar en la tarde del domingo 28 de febrero de 1993, con ocasión del regreso del Señor a su ermita, tras las obras de restauración, depués de haber permanecido durante tres años en el altar del Cristo de la Encina de San Mateo.

Volviendo al relato de su entronización, una vez llegados al humilladero, la cofradía de la Soledad dio por cumplido, sin más, su cometido, prosiguiendo el cortejo hasta el Calvario, como se afirmaría años después: “y luego que se volvió la dicha ymajen a la dicha ermita concluida la prozesión, se volvió y sus ofiziales sin entrar en la dicha ermita a disponer lo que havía que disponer ni poner a la ymajen en su sitio, a que se quedó mi parte como se vio públicamente”27.

Y en él permanecería durante las obras de ampliación, que a sus expensas acometió Diego Durán. Tres años más tarde, el 9 de abril de 1675, se celebró su bendición. Francisco Mayorga, vicario de la villa, ofició la primera misa.

Esta segunda ermita, como hemos apuntado anteriormente, dejó intacto el primitivo humilladero, que se habilitó como altar del Santo Cristo. Las obras acometidas por Diego Durán de Figueroa consistieron en el adosamiento de un nuevo edificio, de planta cuadrada, con tejado a cuatro aguas, sobre el que se yergue una sencilla espadaña, terminada en vano de medio punto, que alberga el esquilón. En su interior, ofrece cúpula de media naranja.

La luz penetraba por un vano abocinado, que se conserva, debajo del cual se emplazaba la adintelada puerta de acceso, que, desde la mayordomía de Juan Lancho (1708-1709), se halla cegada. En las cuentas de la cofradía de la Soledad referentes a dicho ejercicio, figura el siguiente asiento: “Yten es data docientos zinquenta y cinco maravedís que costó el tapar una portada de la ermita del Santo Christo del Amparo”28. Su existencia ha quedado patente en el transcurso de las obras de restauración, si bien se ha vuelto a tapiar.

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Lám. 7. Primitivo humilladero y ampliación de Diego Durán. Foto: Serafín Martín

Pero Diego Durán de Figueroa, no se conformó con esta amplición, sino que emprendió la edificación de la tercera y actual capilla, que no llegaría a ver concluida.

El 19 de julio de 1682, estando ya enfermo, otorgó testamento ante el escribano Gabriel Antonio Briceño de Muesas. Nombró como testamentarios a sus primos los licenciados don Benito Durán de Berrocal, cura rector de San Juan, y al abogado don Francisco Durán de Berrocal (de quien trataremos más adelante por haberse arrogado el patronato sobre la ermita hasta que lo recuperó la cofradía de la Soledad), así como a su pariente Andrés Hernández de Tejada.

Con el remanente de sus bienes mandó fundar una memoria de misas laicales, cuyo primer capellán habría de ser su primo el citado abogado Francisco Durán de Berrocal, al que sucedería en el patronato la hermana de éste, Francisca Durán de Berrocal y sus descendientes; y a falta de estos, su sobrina Inés Flores de Vargas, hija de don Juan Flores de Vargas y de doña María de Berrocal, y a falta de todos ellos la iglesia de San Juan, con la obligación de mandar decir por su alma trece misas rezadas en la ermita. Mientras no estuviese concluida la obra de la ermita, se habrían de decir en San Juan. A esta memoria vinculó las tres casas que poseía y una huerta con olivos cerca de la desaparecida ermita de San Lázaro. Cumplidas las mandas testamentarias, el remanente de sus bienes muebles, se emplearía “en acabar de hacer la ermita del Santo Cristo del Amparo hasta donde alcanzare y si no se pudiere acabar con ellos, se quede en aquel estado”.

El 24 de dicho mes y año, redactó un codicilo por el que legaba varios bienes y derechos a la ermita: “Yten declaro me deve dicho señor don Diego de Aponte quinientos ladrillos que le presté. Mando se cobren para la obra del Santo Christo, que en mi testamento tengo mandado se acabe”. Para la celebración de la santa misa, dejó un cáliz de plata: “Yten declaro que yo tengo un cáliz de plata empeñado en cincuenta y cinco reales en casa de doña Clara de Ribera, mando se desempeñe y que se dé al Santo Cristo del Amparo para que esté en su ermita perpetuamente, sin que se pueda servir con él en otra parte, porque quiero esté en dicha ermita guardado debajo de llave. Y esto se haga estando dicha ermita perfecta y acabada”.

Aunque en un primer momento dejó para adorno de la ermita dos cuadros, uno de la Magdalena y otro de San Jerónimo, posteriormente se arrepintió de la donación y la revocó29.

El 30 de julio, Diego Durán de Figueroa fue enterrado en la iglesia de San Juan. Su partida de defunción reza así: “En treinta días de el mes de julio de mil y seiscientos y ochenta y dos años se enterró en esta yglesia parochial de Señor San Juan Baptista de esta villa Diego Durán de Figueroa, mozo soltero. Recibió los santos sacramentos y otorgó su testamento en diez y nueve de julio de 1682 por ante Gabriel Antonio de Muesas escrivano de esta villa. Testamentarios el lizenziado Benito Durán y el lizenziado Francisco Durán y Andrés Hernández de Texada”30.

El 13 de agosto de 1682, ante el citado escribano, se levantó el inventario de los bienes de Diego Durán de Figueroa. No poseía un gran ajuar en su casa. Los muebles eran escasos: un cofre, un ropero, una cama de madera pequeña, dos lámparas, una mesa grande, un banco y otro que tenía en la ermita. Más abundantes eran las imágenes y cuadros: una Virgen del Carmen grande, una Santa Verónica grande, una Santa Verónica pequeña de marco muy maltratado, un cuadro pequeño de San Juan de Dios viejo, una estampa de papel de un Crucifijado y otra cuyo motivo no se especifica, un retablo de una Verónica pintada en tabla viejo, un Niño Jesús pequeñito metido en su caja, un retablo de un Santo Cristo viejo, dos fruteros pintados. Guardaba también unos manteles de lienzo con puntillas y dos mangas de lienzo con puntillas del Santo Cristo. Como curiosidad, poseía quince cajas de cuerno para tabaco y un monocordio que había prestado al organista de Santa María31. No hay que olvidar que durante algunos años Diego Durán fue organista de San Mateo, cuya Fábrica parroquial aún le adeudaba dinero de su salario.

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Lám. 8. (Fot. Serafín Martín)

En el transcurso de la visita girada el 30 de julio de 1686 a la parroquia de San Juan, el licenciado don Juan López Higuero anotó que se habían cumplido ya las misas dispuestas en el testamento de Diego Durán de Figueroa, pero faltaba acabar la ermita con los bienes muebles y fundar la memoria de misas con los raíces32.

La imagen pronto contó con sus devotos. El 4 de octubre de 1679, doña Isabel de Perero Carvajal y Torres Holguín, madre de don Juan de Sande Carvajal, entre sus últimas voluntades dispuso que “se dé al Santo Christo del Anparo un velo de tafettán de la color que pareçiere a mis testamentarios”33. El 19 de enero de 1683, el malpartideño Miguel Sánchez Holguín dejó mandado en su testamento lo siguiente: “Yten es mi voluntad se digan al Santo Cristo del Amparo dos misas reçadas y se dé a dos reales de limosna”34. El 24 de marzo de 1691, doña Jimena de Mayoralgo, viuda de don Antonio José Becerra Monroy, ordenó que, entre muchas otras, se le dijeran nueve misas en el Cristo del Amparo35. El 7 de octubre de 1695, Isabel la Gabriela, mujer de Pedro Lunar encargó por su alma una misa al Cristo del Amparo por la limosna que se suele dar por decirla en su ermita36.

Francisco Durán de Figueroa, abogado, fue el encargado de acabar la tercera y última capilla. Hijo de Pedro Jiménez Vicioso y de Ana Durán de Figueroa, había nacido el 8 de diciembre de 1648, siendo bautizado en la parroquia de Santiago el 20 de dicho mes y año37. Casó en San Juan, el 14 de diciembre de 1696 con Isabel Juárez de Paniagua, hija de Juan Sánchez Moreno y de María Sánchez la Paniagua difuntos38.

Asistiendo a todo lo necesario de reparos que se han ofrecido a dicha ermita, (habiendo) perfeccionado y acabado la obra como hoy se halla”, gozó en pacifica posesión del patronato desde 1682 hasta que en 1700 el franciscano fray José de Aguilar solicitara licencia para hacer una procesión general de penitencia, “ por quanto mañana domingo que se contarán veinte y quatro del corriente, se a de hazer procesión de penitenzia por las calles públicas desta villa en remate de la misión que en la yglesia de Santa María la Maior de la dicha villa”, “se a determinado salga la ymagen de Nro Sr. Con la Cruz a cuestas, que se diçe del Lamparo y está en su hermita en el camino del Santo calvario, para loq ue se a de traer a la dicha yglesia de Santa María de donde a de salir la dicha proçessión”. La cofradía de la Soledad pretendió que se le solicitase a ella la licencia para sacar la imagen en procesión, conforme a la obligación suscrita por Diego Durán de Figueroa en 1672. Francisco Durán alegó tanto sus derechos de patronato, como que la cofradía en esos veinte años no se había ocupado para nada de la ermita “y sienpre a estado a mi quenta teniado (sic) una muger que le asista a su aseo y linpieza”.

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Lám. 9. (Fot. Serafín Martín).

Además, el cura de San Mateo, licenciado don Benito Tostado, suscitó una nueva disputa so pretexto de que él debía presidir la procesión por estar radicada en su parroquia la cofradía. Por su parte, don Alonso Domínguez Ribero, párroco de Santa María, aducía que la ermita se circunscribía a su colación “por estenderse asta Nuestra Señora de la Montaña”. El Provisor, don Miguel Gavaldón, salvando los derechos de las partes, ordenó llevar el Cristo a la procesión, con la asistencia de la cofradía con sus estandartes e insignias, so pena de excomunión y de 50 ducados para la guerra contra los infieles a quien impidira o perturbase este decisión. Y dado que saldría de Santa María, presidiría su párroco.

El 9 de febrero de 1700, Francisco de Córdova Samuscado, abogado de Francisco Durán, desmintió la certeza del traslado del acuerdo entre la cofradía y Diego Duran, alegando que no lo firmó puesto que “sólo sabía leer, aunque muy mal” y “que la dicha cofradía no pudo disponer expezialmente en lo que tocó a alargar el humilladero antiguo porque quien havía de dar lizenzia para ello havía de ser esta villa y su Ayuntamiento por ser el sitio suio y la cofradía no pudo disponer ni hazer grazia para sí de tierras agenas y públicas y a lo que más se pudo alargar fue a lo que estava edificado, y que era humilladero, que era una cosa muy corta y estrecha a que añadió el fundador una capilla bastante capaz, y oy mi parte le a trasladado a una yglesia maior que no es acesoria ni dependiente de el primer humilladero, y oy es prinzipal y no açesoria” No obstante, el licenciado Durán de Berrocal “se hallana a dejar a dicha cofradía sólo el humilladero que fue suio para que en él pueda poner la ymajen que le corresponde y también a que en dicha ermita no se pedirá limosna, ni se pondrá messa para ello en los treze días que Nuestra Señora de la Soledad asiste en el Calvario ni en el demás tiempo y que el que ubiere de dar la limosna sea voluntaria y sin pedirla en dicho sitio, con lo qual no se le haze perjuizio a la dicha cofradía y en sustanzia por este medio viene a conseguir lo que pretende, que es la causa final”.

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Lám. 10. (Foto: Manuel Hurtado Muro. Gentileza de la familia.

El 13 de septiembre de 1701, el visitador del obispado, licenciado Hermenegildo Prieto Giraldo accedió a la petición del procurador Francisco de Colmenares. en nombre de la cofradía de la Soledad y de su mayordomo Cristóbal Paniagua de que se le entregara la llave de la ermita que estaba en poder de Isabel Jiménez la Cotrina, hija de la difunta ermitaña Catalina Jiménez la Cotrina39, y de que se levantara inventario, por temor a que desapareceran las alhajas y ornamentos existentes.

Al día siguiente, “estando en la hermitta del Santtísimo Christo del Amparo, estramuros desta villa, en cattorze días del mes de septtiembre de mill setteçienttos y un años, Diego Pérez Anttúnez, ministtro de la Corona y antte mí el presentte nottario, hiço ymbenttario de las alaxas que en dicha hermitta se allaron, con asisttençia de Christtóval Paniagua, mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, que son las siguientes:

Lo primero la ymagen de Jesús Nazareno. Dos túnicas y dos camisas de su magestad, un fronttal de garanbainas, unos mantteles con encaxes, un tafettán blanco, ottros mantteles con unos encaxes pequeños, dos candeleros de azófar. Una cruz pequeña de madera. Un quadro de la Magdalena pequeño. Yna ymajen de Nuestra Señora del Carmen. Ottro fronttal de garanbaina, ottros mantteles, ottro tafettán blanco, una cruz pequeña de madera, un çielo de raso azul; dos tafettanes listtados y quattro tafettanes de quartterones de red, que es la colgadura que está en dicha hermitta, todos biejos. Una corttina de velillo negro, ottra de tafettán encarnado de la ymagen de Nuestro Señor. Seis laminittas de diferenttes pintturas. Una lámpara pequeña de azófar, dos corttinas del alttar de Nuestra Señora del Carmen. Un ara, un attril, dies marilleteros con sus pies. Y en dicha hermitta no se hallaron más bienes, la qual se zerró y ttraje la llave para enttregarla a su merçed. Y dicho ministro lo firmó. Doy fe. Enmendado garambaina. Diego Pérez Antúnez, Antte mí, Pedro Fernández de Solís,  firmado y rubricado.

En la villa de Cázeres en el dicho día mes y año, su merçed dicho visittador y vicario hizo parezer antte sí a Ysabel Cottrina, bezina desta villa, muger lexíttima de Juan Anttonio, de la qual reçivió juramento y lo hizo por Dios Nuestro Señor y una cruz en forma de derecho y promettió dezir verdad. Y siendo pregunttada qué bienes y alajas paran en su poder del Santíssimo Christo del Amparo, dijo: que en poder de la declarantte paran por de la hermitta del dicho Santtísisimo Christo: ttres fronttales, el uno de damasco encarnado y blanco y los ottros dos de ttela de garanbaina; una camisa de su magestad, quattro ramilletteros nuevos; una casulla, alva, amitto y zíngulo; un misal, un cáliz con su pattena de platta, que estte tiene entendido le dio a dicha hermitta don Françisco Durán. Que las demás alajas que estta declarante tiene en su poder, las adquirió de limosna para dicha hermitta Cathalina Ximénez la Cotrina, su madre, y algunas de ellas costteó de su caudal. Y en estta attençión y en la de aver estado la dicha su madre sirviendo en dicha hermitta a dicho Santtíssimo Christto más de veintte años, como es nottorio, pidió a dicho visittador que por conttinuar con la deboçión que a ttenmido y ttiene de cuidar de la assisttençia de dicha hermitta, le mandase entregar la llave de ella. Y en attençión a lo referido, se le mandó enttregar dicha llave a la dicha Ysabel Ximénez la Cottrina con la obligazión de dar fee a su merçed así de los bienes que la susodicha declara están en su poder como de los que están en dicha hermitta ymbenttariados y que dicha llave no la enttergará a persona alguna sin mandatto de su merçed o juez compettentte, pena de excomunión maior y que prozederá a lo demás que aia lugar. Y lo firmó su merçed. Testado al thenor. Ldo. Hermenegildo Prietto Giraldo. Antte mí, Pedro Fernández de Solís. firmado y rubricado”.

El 22 de dicho mes de septiembre, el procurador Fernando de Solís solicitó la nulidad del inventario en nombre del licenciado Francisco Durán de Berrocal, “quien del todo ha perfeccionado y concluido la obra y puesto la dicha ermita en la perfección que está, porque cuando murió dicho fundador sólo había unos paredones y el Santo Cristo estaba en una estrechez de una bóveda muy corta, que ahora no tiene por haberse trasladado con más decencia adonde está”. Añadió que cuando se trajo la imagen a la villa con ocasión de la misión, fue con el consentimiento de Berrocal, que se ocupó de buscar cruz y andas, pues la cofradía se limitó a su sola asistencia.

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Lám. 11. (Fot. Serafín Martín).

El 2 de noviembre, la Soledad volvió a negar a Berrocal la consideración de patrono del humilladero, so pretexto de que el licenciado Francisco Durán no había hecho más que concluir la obra iniciada por Diego Durán, conforme a sus disposiciones testamentarias, el cual se había obligado a dejar a beneficio de la cofradía la imagen y las mejoras de la capilla, cuyo cuidado había corrido a cargo de Catalina Jiménez la Cotrina, que se había servido de los ornamentos dejados por Durán de Figueroa y los comprados por ella gracias a las limosnas de los fieles.

El 19 de diciembre, el visitador licenciado Hermenegildo Prieto Giraldo, sin quitar derechos a las partes, mandó remitir todos los autos del inventario al tribunal de Coria.

El 9 de julio de 1702, el mayordomo Cristóbal Paniagua40 dio poderes a los procuradores Luis de Collazos, Pedro Díaz de Castro y Martín de Aedo para que comparecieran ante el tribunal eclesiástico de Coria.

En las cuentas de su mayordomía del 2 de julio de 1702 al de 1704, se descargó de “dos mill ziento y diez maravedís que por carta de pago pareze tuvo de costo el empedrado que se hizo junto al Santo Christo del Amparo”41, seguramente para evitar que las humedades penetraran en la ermita.

El 28 de febrero de 1707, se enterró en la parroquia de San Juan el licenciado Francisco Durán de Berrocal abogado42. Ni en su testamento ni en su codicilo otorgados ante Gabriel Briceño el 25 y 26 dicho mes y año, hace la menor alusión a la ermita y al perdido patronato, pero sí a la memoria de misas fundada por su primo Diego Durán de Figueroa43.

En adelante, los sucesivos mayordomos de la Soledad se encargarían de mantener la ermita en perfecto estado, si bien no realizaba ninguna función religiosa en el Amparo, ni tenía archivo para limosnas. Durante la mayordomía de Sebastián Bravo cantero (1709-10) se pagaron 1.275 maravedís por la compostura de las ermitas del Calvario y Amparo; en las de Francisco Ojalvo (1714-16) se recoge el pago de 10 reales y medio de diferentes reparos realizados en el Amparo; en las de Juan Gómez Chamizo (1717-19), 1.656 maravedís; en las de Pedro Hernández Duro (1721-22), 884 maravedís de arreglos en el Calvario y en el Amparo; en las de Alonso Rodríguez Bueso (1725-27), 1.071 maravedís de obras en ambas ermitas. Juan Bohoyo (1739-40), empleó 52 reales en trastejar estas ermitas44. El hijo de éste, el sabio presbítero don Simón Benito Boxoyo afirmaba, en 1794, que seguía a cargo de la Soledad45.

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Lám. 12. (Fot. Serafín Martín).

Tenemos constancia documental de que, durante la Guerra de la independencia, el Nazareno del Amparo fue llevado desde su ermita en el camino de la Montaña a la de la Soledad, sita en el interior de la población. Así lo corrobora el testamento otorgado por  doña Joaquina Rubio y Molina, en su testamento de 13 de noviembre de 1811, en en el que   mandó celebrar una misa rezada al Señor del Amparo que en el día existe en la hermita de la Soledad46.

Como tantas ermitas cacereñas, sufrió desperfectos durante esta contienda. El 30 de diciembre de 1813, una vez alejado definitivamente el enemigo francés, el mayordomo Lesmes Acedo pagó a Martín Hernández el porte de llevar quinientas tejas al Amparo47.

Pocas noticias se conservan del siglo XIX. Tan sólo sabemos que, en 1853, la imagen del Cristo poseía tres túnicas y dos camisas48.

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Lám. 13. (Fot. Serafín Martín).

A principios del siglo XX, no debía de hallarse en buen estado, pues el 24 de marzo de 1914 “se ha bendecido la capilla del Cristo del Amparo, después de la notable transformación que en ella ha hecho el piadoso mayordomo de la Soledad D. Santos Floriano. Se le ha colocado un nuevo altar, revocado las paredes, y puesto nuevo pavimento de baldosines y hecho desaparecer los poyos que la interceptaban, además de otras obras de saneamiento de no escasa importancia”. Dicho día, se colocó la nueva imagen de la Soledad en el Calvario49.En 1915, para embellecer el altar, se decoró con piezas del que se desmontó de la capilla de San Benito de la iglesia de San Mateo50 que por entonces reformaba el párroco don Santiago Gaspar Gil, gran enamorado de la Semana Santa.

La vida de la ermita fue discurriendo sencillamente gracias a las limosnas que los fieles, que entonces como hoy, en su peregrinar a la Montaña depositaban y depositan cuando se detienen a rezar ante esta devota imagen. Durante muchos años, don Pablo Floriano Cumbreño, hijo del arriba citado mayordomo, se encargó de su cuidado.

El 7 de julio del año 1989, se reunieron don Juan Andrés Dorado Pavón, don Jesús Bravo Díaz, don Santos Nicolás Martín, don Gabriel Rodriguez Alvarez, don José Ignacio Acha Mendigutia y los hermanos don Elpídeo y don Juan José Bernáldez Solano con el fin de fundar la cofradía. En una segunda reunión en noviembre, se designó a don José García Jerez como presidente de la Junta Gestora. El 4 de diciembre de 1989, monseñor don Jesús Domínguez, obispo de Coria Cáceres, aprobó los estatutos51.

Con vistas a la primera salida procesional, el Martes Santo de 1990, a mediados de enero de dicho año, en los talleres Gótico de Cáceres, se restauró la imagen del Santo Cristo, que permanecería cerca de dos años en la parroquia de San Mateo mientras concluían las obras de la ermita. Con sabio criterio, se ha decidido abrir al culto las tres capillas, por lo que se pueden contemplar las diferentes etapas constructivas de esta popular ermita.

En la tarde del domingo 28 de febrero de 1993, habiendo ya finalizada la reforma, se subió procesionalmente la imagen a su capilla, que fue bendecida por el obispo don Ciriaco Benavente Mateos.

Hasta el momento, han sido mayordomos: don José García Jerez 1989- 1994; don Jesús Bravo Díaz. 1994-2002; don Juan Narciso García-Plata. 2002- 2010; y desde 2010 don Juan Andrés Dorado Pavón.

3. APÉNDICES DOCUMENTALES

I.- Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Protocolos de Gabriel Antonio Briceño de Muesas y Anaya. Caja 3.583. Año 1682. Doblado.

Testamento de Diego Durán de Figueroa

“En el nombre de Dios, nuestro Señor, y con su gracia, amén. Sépase por esra pública escriptura de testamento y última y final voluntad vieren como yo, Diego Durán de Figeroa(sic), vezino que soy de esta villa de Cáçeres, estando enfermo de el cuerpo y sano de la voluntad y en todo mi juiçio, memoria y entendimiento y voluntad, qual Dios, nuestro Señor, fue servido de me dar y creiendo como firmemente creo en el misterio de la Santísima Trinidad, Padre E hijo y Sprictu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todo lo demás que tiene, cree y confiesa la santa madre Yglesia romana, debajo de cuia fee y creençia protesto vivir y morir y tomando como tomo por mi ynterçesora y abogada a la gloriosísima virgen María, madre de nuestro señor Jesuchristo para que interçeda con su divina Magestad quando fuese servido de me llevar desta presente vida, encamine mi alma por el de la salvaçión, ago y ordeno mi testamento en la forma y manera siguiente:

Primeramente, encomiendo mi ánima a Dios, nuestro Señor, que la crio y la redimió con su preciosísima sangre, pasión y muerte y el cuerpo a la tierra de que fue formado.

Yten quiero y es mi voluntad que quando Dios nuesro Señor fuere servido de me llevar desta presente vida, mi cuerpo sea sepultado en la parrochial del señor san Juan Baptista en la sepultura que mis testamentarios elijieren.

Yten es mi voluntad que el día de mi entierro, si fuere ora de çelebrar, si no el siguiente, se diga por mi ánima una misa cantada ofrendada por el cura y benefiçiados de dicha yglesia.

Yten mando se digan por mi ánima çinquenta misas reçadas y se pagen a dos reales de limosna por cada una.

Yten mando se digan por las ánimas benditas dos misas reçadas. Yten mando se digan a San Diego, santo de mi nombre, otras dos. Yten mando se digan por el ánima de mis difuntos quatro misas.

Yten mando se digan a Nuestra Señora de la Asumpçión dos misas para que interceda por mi ánima.

Yten mando por penitencias mias mal cumplidas y, para si alguna cosa soy en cargo a alguna persona, de que no me acuerdo, seis misas reçadas.

Yten, quiero y es mi voluntad que si pareciere una çédula firmada mía o de qualquiera de mis testamentarios, se esté y pase por ella como parte de este mi testamento.

Yten mando se den a Ynés Flores de Vargas, hija de don Juan Flores de Vargas y de María de Berrocal quatro varas de lanparilla para un vestido que tengo en mi poder.

Yten mando otras quatro varas de lanparilla a Ynés, hija de Andrés Hernández, para un vestido.

Y para cumplir y pagar este mi testamento, mandas y legados en él contenidos, dexo y nombro por mis albaçeas y testamentarios a el licenciado Benito Durán de Berrocal, cura propio de la yglesia parrochial de señor San Juan Baptista desta villa y a Andrés Hernández, vezino della, a los quales y a cada uno ynsolidum les doy poder y facultad cumplida para que entren en mis bienes y de lo mexor y más bien parado de ellos cumplan y pagen este mi testamento y lo en él contenido, vendiéndolos en pública almoneda y fuera de ella, como les pareciere, y les dure este poder aunque sea pasado el año del albaçealgo.

Y cumplido y pagado este mi testamento y lo en él contenido, en el remanente que quedare de todos mis bienes, derechos y acciones que tengo y me pertenecen, queden y deven pertenecer en qualquiera manera, dexo y nombro y instituio de todo el remanente que de ello quedare una memoria de misas laycal y no sujeta a subsidio ni escusado ni por juez eclesiástico alguno se pueda entrometer en ella, para la qual dexo y nombro por primero capellán a el licenciado Franzisco Durán de Berrocal, abogado, vecino de esta villa, mi primo, y después de el susodicho suçeda en la dicha memoria de misas Francisca Durán de Berrocal, su hermana y mi prima, sus hijos y descendientes, prefieriendo el mayor a el menor, y el varón a la hembra. Y a falta de los susodichos, a Ynés de Flores de Vargas, hija de don Juan Flores de Vargas y doña María de Berrocal, su muger, en la misma conformidad, sus hijos y descendientes.

Y a falta de los susodichos suçeda en la dicha memoria de misas el cura y benefiçiados que fueran de Señor San Juan de la parrochial desta villa, los quales y cada uno en su tienpo an de tener obligación de decir o mandar deçir por mi ánima treçe misas reçadas en la hermita del Humilladero del Santo Cristo del Amparo y en el interim que no se acabare y se trajere licençia para poderse en ella deçir misa, se digan en la yglesia parrochial de Señor San Juan desta villaa, para lo qual y que se aya de cumplir lo aquí contenido, le dexo y nombro todo lo que valiere los bienes que yo dexare de bienes raíces, que son tres casas en esta villa, después de redimidos los censos que sobre ellas estuvieren ynpuestos.

Yten quiero y es mi voluntad que después de cumplido mi entierro y mandas que llevo hechas, lo que quedare de mis bienes muebles se gaste en acabar de açer la hermita del Santo Christo de el Amparo hasta donde alcançare y si no se pudiere acabar con ellos, se quede en aquel estado.

Y por este mi testamento revoco y anulo y doy por ninguno y de ningún valor ni efecto otro qualquiera testamento o testamentos, codiçilo o codiçilos que antes deste aya fecho y otorgado por escriptp o de palabra, que no quiero que valgan ni agan fee en juicio ni fuera de él, salvo este que al presente ago y otorgo, que quiero que valga por mi testamento, última y final voluntad o en aquella vía y forma que más y mexor aya lugar de derecho.

Y asimesmo, agrego para aumento y renta de dicha memoria de misas un huerto con olivos que está çerca de San Láçaro desta villa, con los mesmos gravámenes y condiciones referidas. Y asimismo quiero que si de los bienes muebles después de vendidos y acabada la obra del Santo Christo, sobrare alguna cosa, todo lo que quedare lo agrego a dicha memoria de misas en la misma conformidad.

Y además de las treçe misas referidas en que va cargada dicha memoria de misas, quiero se me digan por mi ánima, una misa las tres pasquas, Resurrecpción, Pentecostés y navidad, el primero día de ellas.

Y así lo otorgué por firme en la villa de Cáçeres, en diez y nueve días del mes de julio de mill y seiscientos y ochenta y dos años, siendo testigos los licenciados Thomas Flores presvítero y Benito Ojalvo y Fernando de Castro Figeroa, vezinos todos desta villa y el otorgante a quien doy fee y conosco y lo firmó. Diego Durán de Figueroa. Ante mí, Gabriel Antonio Briçeño de Muesas (firmado y rubricado)

Inventario de los bienes de Diego Durán de Figueroa

En la villa de Cáçeres a treçe días del mes de agosto de mill y seiscientos y ochenta y dos años, ante mí el presente escrivano paresçió el licenciadodon Francisco Durán de Berrocal, vezino desta dicha villa, a quien doy fee conosco y testamentario nombrado por el testamento debaxo de cuia disposición murió Diego Durán de Figeroa, vezino que fue desta dicha villa, que otorgó abierto ante mí el infra escripto escrivano, y dixo que en aquella vía y forma que más y mexor aya lugar de derecho haçía y hiço ynventario de los bienes y haçienda que quedaron por fin y muerte de dicho Diego Durán de Figeroa en la forma siguiente:

–  Primeramente un cofre pequeño viejo.

–  Un  ropero viejo de dos guardas.

–  Un caxón grande.

–  Una cama de madera pequeña.

–  Más veinte y çinco varas y media de lienço basto.

–  Quatro varas de telilla para carpeta.

–  Tres varas y media de olandilla.

–  Un tafetán colorado de cosa de media vara.

–  Quinçe caxas para tavaco de querno.

–  Un cepillo negro.

–  Una custodia de corporales bordados.

–  Más un tafetán pequeño viejo de conclusiones.

–  Dos peines nuevos.

–  Unos manteles de lienço del Santo Christo con puntas.

–  Dos mangas de lienço con puntas del Santo Christo.

–  Una tovalla de lienço vieja.

–  Cinquenta varas de puntas bastas muy pequeñas.

–  Unos caçillos de vidrio.

–  Una onça de seda negra.

–  Un ábito largo de vaieta fina el manteo quasi nuevo y la loba muy vieja.

–  Una Nuestra Señora del Carmen grande.

–  Una Santa verónica grande.

–  Dos fruteros de pintura.

–   Dos campanas, una maior que otra, que la una pesará quarenta libras y la otra veinte y çinco.

–  Un sigurón viejo y mellado.

–  Un rastro pequeño viejo.

–  Una Verónica pequeño su marco muy maltratada.

–  Un quadro pequeño de San Juan de Dios viejo.

–  Una estanpa de un Santo Christo Criucificado de papel.

–  Otra de lo mismo.

–  Otro retablo de una Verónica pintada en tabla viejo.

–  Más unas medias de paño pardo nuevas.

–  Una montera de lo mismo.

–  Veinte y çinco varas de paño pardo.

–  Un Niño Jessús pequeñito metido en su caxa.

–  Una vanca vieja.

–  Otra que está en el Santo Christo.

–  Un açadón pequeño.

–  Un sacho viejo.

–  Un almires pequeño que pesó tres libras.

–  Quatro arrovas de lana negra lavada.

–  Treçe libras de toçino y chorisos.

–  Media libra de lana sucia.

–  Media libra de añil.

–  Dos vigas grandes de pino.

–  Quatro tablas acepilladas.

–  Un burro pequeño.

–  Una messa grande que a tenido cajón.

–  Dos pares de medias de lana nuevas.

–  Un retablo de un Santo Christo viejo.

–  Diez y seis doblones de a dos escudos de oro.

–  Treçe reales de a ocho de plata.

–  Más quarenta y çinco reales en tarjas.

Con lo qual se feneció ell dicho ynbentario por el dicho lzdo. D. Francisco Durán de Berrocal abogado en esta villa como testamentario del dicho Diego Durán de Figueroa y juró en forma de derecho no aver quedado el susodicho más bienes de los expresados y lo firmó, de que doi fee. Franzisco Durán de Berrocal. Ante mí, Gabriel Antonio Briçeño de Muessas firmado y rubricado»

***

Francisco Durán de Berrocal, vezino y abogado desta villa, y testamentario ynsolidun fr Diego Durán de Figeroa digo: que en el testamento con que murió dicho Diego Durán en una cláusula de él que otorgó ante el presente escrivano, dispuso que si pareciese una cédula firmada de su nombre o de sus testamentarios, se estuviese a ella como a parte de su testamenteo y tuviese la misma fuerça, la qual hiço y firmó que es esta que presento con la solenidad neesaria. Por tanto,

A vuesa merced pido y suplico mande que dicha cédula se ponga en el protocolo con dicho testamento para que ande todo junto y sea una misma disposi- cIón, que es justicia que pido. Y que de uno y otro se me den los traslados necesarios, interponiendo a ello v. merced su autoridad y decreto judicial. Francisco Durán de Berrocal (firmado y rubricado).

Aquí la zédula

En la villa de Cázeres en cinco días del mes de agosto de mil y seiscientos y ochenta y dos años, el señor lzdo. don Franzisco Ramírez de Lezcano, abogado de los Reales Consexos, alcalde Maior en la dicha villa y su tierra por su Magestad, aviendo visto el pedimento y zédula presentada por esta parte, mandó se ponga en el protocolo juntamente con el testamento contenido en el pedimento y que ande todo junto a lo qual su merced dixo que ynterponía y ynterpuso si authoridad y decreto judicial quanto puede y a lugar de derecho y mandó se le dé a las partes ynteresadas los traslados que pidieren y así lo proveió, mandó y firmó. Licenciado F. Franzisco Ramírez de Lezcano. Ante mí gabriel Ant. Briçeño de Muesas (firmado y rubricado).

cédula

Por quanto yo, Diego Durán de Figeroa, en mi testamento que otorgué ante Gavriel Briceño en diez y nuebe días del mes de jullio de seisçientos y ochenta y dos deste presente año, en una cláusula dispuse si pareçiese una çédula firmada de mí o de mis testamentarios, se estuviese a ella como parte de mi testamento. Por tanto, la ordeno en la forma siguiente:

Yten declaro me deve el Señor Andrés Hernández de Texada diez y ocho ducados que le presté.

Yten me deve Juan Alvarado, que vive conmigo, del arrendamiento de la casa, çinco ducados y seis reales.

Yten me deve el ldo. Juan Pulido Huerta de un quarto, digo de dos quartos de toro que le vendí, treinta reales.

Yten me deve Mingo Galán veinte y un reales. Yten me deve Andrés el calero seis cargas de cal.

Yten declaro tengo en poder de el organista de Santa María un manicordio. Mando se le pida y se venda.

Yten declaro me deve don Diego de Aponte y Zúñiga treinta reales de resto del tienpo que fue mayordomo de San Matheo de el salario de organista que e sido en dicha yglesia de San Matheo.

Yten declaro me deve dicho señor don Diego de Aponte quinientos ladrillos que le presté. Mando se cobren para la obra del Santo Christo, que en mi testamento tengo mandado se acabe.

Yten declaro me deve el señor don Gonçalo de Ulloa mayordomo de la yglesia de San Matheo cinco meses que an pasado de un año diez ducados del salario de el órgano.

Yten mando que a Francisca Parrón se le entregue un guardapiés que tengo en mi poder enpeñado, con que se cunple el preçio de el olivar que le conpré en quinientos reales, que le tengo pagados con dicho guardapiés, de que está otorgada escriptura a mi favor ante Graviel Briçeño de Muesas escrivano.

Yten mando que a Juan Alvarado se le entregue una sortixa de oro pequeñita, pagando los çinco ducados y seis reales arriba referidos.

Yten me deve María Flores dos cargas de cal.

Yten me deve Juan de Paredes calero quatro cargas.

Yten declaro tengo en mi poder unos paramentos de Santana el carpintero enpeñados en quarenta reales. Pagándolos se le entreguen.

Yten declaro tengo en mi poder un plato de plata de doña Catalina de Herrera enpeñado en setenta reales. Pagando mando se le entregue.

Yten quiero y es mi voluntad que el día de mi entierro asistan y aconpañe el cabildo eclesiástico desta villa y se le dé por la salida la limosna acostunbrada. Y asimismo es mi voluntad me asistan los religiosos de Nuestro Padre San Francisco y por la salida se les dé la limosna acostunbrada.

Yten declaro que yo tengo un cáliz de plata enpeñado en cinquenta y çinco reales en casa de doña Clara de Ribera. Mando se desenpeñe y que se dé a el Santo Christo del Amparo para que esté en su ermita perpetuamente, sin que se pueda servir con él en otra parte, porque quiero esté en dicha hermita guardado debaxo de llave. Y esto se aga estando dicha hermita perfecta y acabada.

Yten mando a dicha hermita de el santo Christo dos quadros, uno de la Madalena y otro de San Gerónimo.

Yten mando los dos quadros referidos no se den a dicha hermita.

Yten quiero que del remanente de mis bienes muebles después de pagado mi entierro en la forma que tengo dispuesto, todo se gaste en la fábrica de la hermita del Santo Christo, porque los raíçes son para la memoria de misas que tengo fundada. Y si sobrare alguna cosa, después de acabada, se aplique a dicha memoria de misas, para redimir algún çenso, si alcançare.

Yten declaro que dixe que dándosele a Francisca la Parrona un guardapiés que tiene en mi poder enpeñado en cien reales, se acabava de pagar un olivar que le conpré. Digo que además de el guardapiés se le den çiento y treçe reales que le estoy deviendo del preçio de dicho olivar.

Yten declaro que en poder de María Vara está una capa mía de paño pardo. Mando se le pida y si lo a vendido, el dinero, por quanto se lo dí para que me lo vendiese.

Yten mando si algunas personas pidiesen algunas deudas, con tal que no pasen de quatro reales, jurando que se les deve, lo pagen (sic) mis testamentarios sin más diligencias y así es mi voluntad.

Yten nombro por mi testamentario y albaçea, además de los nonbrados, a el licenciado Francisco Durán, mi primo, y le doy amplia facultad para que él solo y como los demás, pueda disponer de mis bienes para los efectos referidos en mi testamento y en esta memoria y çédula se contiene.

Fecha en la villa de Cáceres, a veinte y quatro días del mes de julio de mill y seiscientos y ochenta y dos años. Diego Durán de Figeroa(firmado y rubricado).

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1  Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación propio y ha sido íntegramente costeado por el autor. La legislación civil y penal protegen al autor y castigan el plagio o fraude cometido por aquéllos que de forma sibilina no citan fuentes de donde extraen la información o a los autores que hayan publicado sobre el tema o asunto en cuestión.

2  ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES (A. H. P. Cc.). Protocolos de Juan Guerra. Caja 3.893. Año 1630. fols. 598-601v. El 12 de agosto, el licenciado Antonio Fernández cirujano y su mujer Juana Pérez como aval para el censo que iban a tomar de la cofradía de Santo Vito, ofrecieron “un pinal que tenemos detrás del hermita del Santo Calvario y haçia la fuente Balhondo”, linde el de doña Melchora de los Reyes, viñas de Diego Sánchez Solana y el monte baldío.

3   Ibid. Protocolos de Pedro de Pérex. Caja 4.142. Años 1619-1620.  El 13 de mayo de 1593 ante Juan Romero, el cabrero Pedro García cedió a su hijo Benito García “una eredad de castañar y viña que tenía en la Sierra del Calvario, exido desta dicha villa a la parte de Valdeaçores”.

4  Ibid. Protocolos de Juan Maderuelo.  Caja 4.001. Año 1604. fols. 299-300. Pedro García Gata, como vecino de Cáceres y poseedor de bienes en la villa, se otorgó también en fiador.

5   ARCHIVO DIOCESANO DE CORIA-CÁCERES (A. D. C-Cc.).Parroquia de San Mateo de Cáceres (S. M.). Libro 101 (34). Cofradía de la Soledad. Cuentas. Inventarios y otros. 1687-1744. Fol. 157v. El Mayordomo Cristóbal Paniagua (1706-1708) pagó 220 maravedís por “conponer el enpedrado del camino del Calvario” y 107 por su limpieza (fols. 195 y 197v.).

6  Ibid.. Fol. 327.

7  ARCHIVO MUNICIPAL DE CÁCERES (A. M. Cc.). Caja 19/158. Clero 1644-1896. Para más detalles acerca de las obras, consúltese ORTI BELMONTE, Miguel Ángel: Historia del Culto y del Santuario de Nuestra Señora de la Montaña.

8  A. D. C-Cc. S. M. Cofradía de la Soledad. Libro. nº 102 (35):  Nuevas ordenanzas y acuerdos hasta 1628. Y auto del obispo de Coria de 1720. Fol. 18.

9  Ibid. Libro 101 (34). Op. cit. Fol. 134.

10  A. H. P. Cc. Protocolos de Diego del Pozo. Caja 4.157. fol. 213v.

11  Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 84v.

12  Ibid. Libro 100 (33). Cofradía de la Soledad. Cuentas. Inventarios y otros. 1663-1687. Fol. 49v.

13  Ibid. Fol. 86v. “Yten. Data en data ochozientos y diez y seis maravedís que pagó a Sevastián de el Moral por hazer unan cruz de hierro para la vía sacra camino del Calbario” y otros trabajos menudos.

14  BOXOYO, Simón Benito: Historia de Cáceres y su Patrona. Publicaciones del Departamento Provincial de Seminarios de FET y de las JONS. Cáceres, 1952. Pág. 102: “le destrozó el recio viento del día de San Gerónimo en 1672”.

15  A. D. C-Cc. S. M. Libro 100 (33). Op. cit. Fol. 59v-60.

16   En esta ponencia, ampliamos las noticias históricas parcialmente divulgadas en el Boletín de la Cofradía del Amparo durante el año 1994, cuando accedimos a la petición de su entonces mayordomo, Sr. Bravo, de ir paulatinamente publicando la historia de la ermita. Por haberse suspendido la edición del boletín, quedaron inéditos gran parte del trabajo como las fotografías de mi propiedad que le entregué. Tanto uno como otras, deben de constar en el Archivo de la Cofradía, con reserva de los derechos de autor que marca la ley.

17  ORTÍ BELMONTE: Op. Cit . Pág. 101.

18  ORTEGA, Ángel P. Fr.: Historia documentada del santuario e imagen de Nuestra Señora de la Montaña, Patrona de Cáceres. Cáceres, 1924. pág. 40.

19  A. D. C-Cc. S. M.. Libro nº 100. Op. Cit.

20  A. D. C-Cc. S. M. Legajo 5. Expte. 13: Cofradía de la Soledad. Autos sobre el Patronato de la ermita del Amparo. En la catalogación anterior realizada por don Pedro Rubio Merino figura como Leg. 4. Expte. 11. Así lo recoge en su obra Inventario de Archivos Extremeños. Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Badajoz, 1993.

21  A. D. C-Cc. S. M. Cuentas de Fábrica. 1610-1685. En 1674-1675, siendo mayordomo don Diego de Galarza Ovando, cobró 396 reales de salario (fol. 245v); en 1678-1679, el mayordomo don Diego de Ovando y Torres le satisfizo 528 reales de dos años (fol. 254); en las cuentas de 1681- 1682, don Diego de Aponte y Zúñiga asentó el pago de 264 reales al organista Diego Durán (fol. 261v).

22  A. D. C-Cc. S. M.. Legajo 5. Expte. 13. Op. Cit. Fol. 7v.

23  En la historiografía cacereña, abundan los estudiosos y estudiantes que, sirviéndose de los traba- jos ajenos para consultar una documentación a la que de otra manera no habrían podido acceder, se olvidan de citar la fuente en que han bebido. Lo que hago extensivo también a la página web de esta y de otras cofradías de la ciudad.

24  El diccionario de la Real Academia, define la palabra hechura en su acepción 8ª como “Imagen o figura de bulto hecha de madera, barro, pasta u otra materia”.

25   SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Bartolomé: “Algunos casos dignos de notar que han acaecido en la villa de Cáceres”. Revista de Extremadura. Tomo IV. 1902. pág. 507.

26  Ibid. Pág. 531.

27  A. D. C-Cc. S. M. Legajo 5. Expte. 13. Op. Cit. Fol. 12v.

28  A. D. C-Cc. S. M. Libro nº 101. Fol. 205.

29  A. H. P. Cc. Protocolos de Gabriel Antonio Briceño de Muesas. Caja 3.583. Año 1682. Actuaron de testigos los licenciados Tomás Flores presbítero y Benito Ojalvo, además de Fernando de Castro Figueroa. Lo reproducimos íntegro en el apéndice.

30   A. D. C-Cc. Parroquia de San Juan de Cáceres A. D. C-Cc. S. J.): Libro nº 30. Difuntos- Colecturía. 1661-1733. Fol. 77.

31  A. H. P. Cc. Protocolos de Gabriel Antonio Briceño de Muesas. Caja 3.583. Año 1682.

32  A. D. C-Cc. S. J. Libro de Difuntos-Colecturías. 1661-1773. Fol. 89v.

33  A. H. P. Cc. Protocolos de Pedro Caballero. Caja 3.625.

34  Ibid. Protocolos de Martín de Colmenares. Caja 3.704.

35  Ibid. Protocolos de Gabriel Antonio Briceño de Muesas y Anaya. Caja 3.587.

36  Ibid. Protocolos de Juan Vega Muriel. Caja 4.439.

37   A. D. C-Cc.. Parroquia de Santiago de Cáceres. (Stgo.) Libro de Bautizados. 1618-1662. fol. 331v. Fue su padrino el licenciado Francisco Durán presbítero, su tío.

38  A. D. C-Cc. S. J. Libro de Matrimonios. 1678-1763. fol. 70. Fueron testigos el presbítero licenciado Fernando de Castro, el escribano Juan del Pozo y Antonio Melo.

39   A. D. C-Cc. S. J. Libro de Difuntos-Colecturías 1661-1733. Fol. 144v. Se enterró 1 de julio de 1701.

40  A. D. C-Cc. S. M. Legajo 5. Doc. 13. Op. Cit. Había sido elegido el 2 de julio de 1701, en sustitución de Juan Gregorio Becerra, su antecesor

41  A. D. C-Cc. S. M. Libro 101. Op. Cit. Fol. 157v.

42  A. D. C-Cc. S. J. Libro nº 30. Difuntos-Colecturías. 1661-1730. Fol. 169v.

43  A. H. P. Cc. Caja 3.601.

44 A. D. C-Cc. S. M. Libro 101. O. Cit. Fols. 213, 242, 257, 303, 327, 336, 403v.

45  BOXOYO, Simón Benito: Historia de Cáceres y su Patrona. Publicaciones del Departamento Provincial de Seminarios de FET y de las JONS. Cáceres, 1952. Pág. 102: “Corre al cuidado de la cofradía de nuestra Señora de la Soledad”.

46  A. H. P. Cc. Protocolos de Francisco Donís García, escribano de Cáceres. Caja 3.764.

47  A. D. C-Cc. S. M. Legajo 5. Doc. 15.

48   A. D. C-Cc. Inventarios 1800 y siguientes: “Ymventario que doy yo   Pedro Polo, vecino de Cáceres, como mallordomo (sic) de la cofradía de la Soledad de esta capital de los efectos que tengo en mi poder por mandado de la Santa Visita echa en el año de 1853”.

49  A. D. C-Cc. Diario de Cáceres. Nº 1.262.

50  HURTADO, Publio: La Parroquia de San Mateo de Cáceres y sus agregados. Cáceres, Imprenta la Minerva, 1918. Pág. 147.

51  http://www.cristodelamparo.org/

 

Oct 012011
 

José Luis Barrio Moya.

 El siglo XVIII se inició en España con dos hechos históricos que sacudieron a la atomizada sociedad hispana de la época, adormecida durante el agónico reinado de Carlos II. Aquellos acontecimientos fueron la guerra de Sucesión, motivada por la muerte sin hijos del último Austria y la entronización, tras la contiende, de un príncipe de la Casa de Borbón, Felipe de Anjou, quien tomó el nombre de Felipe V.

Carlos II en su tercer y postrero testamento, otorgado el 3 de octubre de 1700 y presionado por el turbulento y poco lucido cardenal Portocarrero, todopoderoso arzobispo de Toledo, instituyó por heredero de todos sus reinos y señoríos a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y de la infanta española María Teresa de Austria, hermana de Carlos II. Pero aquella decisión, en principio aceptada en mayor o menor grado por las potencias europeas, chocó con la radical oposición del emperador Leopoldo I de Austria, quien deseaba la herencia española para su hijo el archiduque Carlos, decidiendo hacer valor sus derechos con la fuerza de las armas. Carlos II falleció en Madrid el 1 de noviembre de 1700 y muy pronto comenzaron los recelos en toda Europa por temor a un mayor engrandecimiento de la Casa de Borbón, lo que llevó a que Inglaterra y Holanda firmaran con Austria, el 7 de septiembre de 1701, la conocida como gran Alianza de La Haya, declarando la guerra a  Luis XIV. En 1703 se unieron a las fuerzas aliadas Portugal y Saboya, que con la excusa de defender los discutidos derechos del archiduque Carlos a la herencia hispana, en su fueron interno latía el no confesado deseo de repartirse el todavía enorme e intocado imperio español. También varios príncipes alemanes fueron ganados por la causa del archiduque Carlos, mientras que Maximiliano Manuel, elector de Baviera  y el de Colonia se pasaron al bando de Felpe V.

A lo largo del año 1702 la gran Alianza de La Haya declaró la guerra a Luis XIV y Felipe V, aunque un año antes el emperador Leopoldo I inició las hosti- lidades encargando al príncipe Eugenio de Saboya que invadiese el Milanesado, todavía en manos españolas. A partir de ese momento Italia, los Países Bajos y España fueron los escenarios de una guerra que en suelo hispano se complicó en una contienda civil al apoyar los antiguos reinos de la Corona de Aragón al pretendiente austriaco.

Durante más de diez años la guerra asoló a todas las países en litigio, cose- chando éxitos y fracasos alternativos cada uno de los bandos. Si embargo la causa de Felipe V logró batir en España a las tropas aliadas en dos memorables victorias. Así el 25 de abril de 1707 el duque de Berwick, jefe de las tropas borbónicas infligió severa derrota a las del archiduque comandadas por el inglés Henry de Massue, conde de Galway y el anciano, contaba sesenta y tres años, Antonio Luis de Sousa, marqués das Minas, cerca de la localidad albaceteña de Almansa. Aquella derrota fue determinante para la causa de Felipe V, puesto que le abrió las puertas hacia el reino de Valencia, declarado a favor del archiduque 1

En 1710 dos triunfos sucesivos de las tropas fieles a la Casa de Borbón apuntalaron la corona hispana en las sienes de Felipe V. El 8 de diciembre de 1710 tuvo lugar la batalla de Brihuega, donde el ejército hispano-francés, al mando del duque de Vandome derrotó a los aliados del inglés James Stanhope, mientras que dos días más tarde el mismo general galo , en la localidad alcarreña de Villaviciosa de Tajuña, hacia lo propio con las tropas del también inglés Guido de Starhemberg.

Tras tantos años de guerra, pozo sin fondo donde se consumieron hombres y caudales, todas las fuerzas en conflicto reflejaban un cansancio profundo, pues no veían nada claro mantener la lucha. A ello se añadió que el 17 de abril de 1711 fallecía en Viena el emperador José I, hijo de Leopoldo el gran enemigo de Felipe V, muerto a su vez en 1705. Aquel óbito motivó que el archiduque Carlos accediera el trono imperial, como hermano que era de José I. Esta circunstancia enfrió los ánimos de los aliados que veía con mal disimulado recelo una posible unión , en manos del archiduque, de España y Austria, que a todos ellos les traía el recuerdo de los calamitosos tiempos del emperador Carlos V. Aquellos acontecimientos determinaron que se iniciasen conversaciones para lograr la paz. De esta manera por los tratados de Utrecht (1713) y Rastatt (1714) se puso fin a la guerra. Por ellos se reconocía a Felipe V como rey de España y de las Indias, aunque a cambio tuvo que ceder a Austria las posesiones hispanas en Italia  y los Países Bajos, la isla de Sicilia, más tarde permutada por la de Cerdeña, a Saboya, mientras que Gibraltar y Menorca quedaban en las ávidas manos de Inglaterra2

Loa tratados de Utrecht y Rastatt propiciaron asimismo la firma de otras paces en la Europa nórdica. De esta manera el 21 de junio de 1718, por el tratado de Passarowitz, Rusia y Austria firmaba la paz con Turquía, mientras que el 21 de agosto de 1721, y por el de Instad, Suecia y Rusia hicieron lo propio, tras sus enfrentamientos por la primacía en el Báltico. Todas aquellas paces y tratados fueron un esforzado intento para garantizar el tan deseado equilibrio europeo.

La llegada de una nueva dinastía al trono español supuso una renovación de las obsoletas e inmovilistas estructuras vigentes durante los gobiernos de los monarcas de la Casa de Austria. Bien es verdad que aquella renovación se hizo poco a poco, a veces con demasiada lentitud, y afectando en un principio al mundo aúlico y cortesano. Pero a lo largo de la centuria dieciochesca los primeros Borbones, Felipe V, Fernando VI y Carlos III, contando con la ayuda de muy eficientes ministros, fueron modificando, no sin esfuerzo, los arraigados usos y costumbres de la paralizada sociedad hispana.3

Felipe V trajo a España nuevos gustos artísticos. Era normal que un príncipe que vivió en la esplendorosa Corte de su abuelo Luis XIV, asentada en el soberbio palacio de Versalles, no gustase en absoluto de la expresión artística española del momento. Es por ellos que nada más verse asentado firmemente en el trono hispano mandase llamar a toda una pléyade de arquitectos, pintores y escultores extranjeros, sobre todo franceses e italianos, que sirvieron de vehículo a sus gustos foráneos. Dentro de ese contexto la música también se vio afectada, aunque más lentamente que las demás artes. Nada se hizo en el campo musical durante los largos años de la guerra de Sucesión. No eran buenos tiempos para ello, a lo que hay que añadir que María Luisa Gabriela de Saboya, primera esposa de Felipe V, no era aficionada ni al teatro ni a la música. Aquel panorama cambió radicalmente cuando Felipe V, viudo de la princesa saboyana, volvió a casarse con la ambiciosa, culta, inteligente y manipuladora Isabel de Farnesio. La boda se celebró el 24 de diciembre de 1724 en el palacio del Infantado de Guadalajara, y desde ese momento la nueva soberana ejerció una notable influencia en el ánimo de su esposo, cada vez más afectado por una profunda melancolía, que con el paso de los años degeneró en depresión y locura. Para distraer a su desequilibrado marido Isabel de Farnesio mandó llamar a Madrid al más famoso castrato de la época, el italiano Carlo Broschi, más conocido por Farinelli, quien arribó a la Corte en 1737, siendo el organizador de las representaciones operísticas en el teatro del Buen Retiro, que tanto distraían al bueno de Felipe V. La muerte del primer Borbón no hizo perder a Farnielli en la Corte, puesto que Fernando VI le mantuvo a su servicio. La llegada al trono de Carlos III, a quien no gustaba la música, hizo que Farinelli se trasladase a Bolonia, ciudad en la que falleció en 1782.4

Tampoco hay que olvidar que el napolitano Doménico Scarlatti (1685- 1757), tras una estancia en Sevilla, se estableció en Madrid en 1733, como maestro de la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, y como él gran aficionada a la música. Scarlatti murió en Madrid en 1757.5

Durante el siglo XVIII los principales focos de la producción musical siguen siendo los mismos que en el siglo XVII: la Iglesia, la Corte, las Casas de los Nobles y los Teatros. De todos ellos, es la Iglesia el más importante por implantación en todas la geografía española a través de las catedrales, abadías, monasterios, colegiatas y parroquias, que proporcionaban el más alto porcentaje de empleo a la profesión musical. Le sigue la Corte, con un esplendor e infraestructura extraordinarios, las Casas de la Nobleza, que compiten con las fiestas religiosas y profanas de la Corte, y, finalmente, los Teatros, que dan una no pequeña participación a la actividad musical.6

La actividad musical en palacio estaba gestionada por la Capilla Real a cuyo frente estaba el maestro de capilla, quien también tenía su cargo la educación y formación de los niños cantores y la composición de piezas musicales que debían ejecutarse en ocasión de todas las ceremonias religiosas celebradas en palacio.

Cuando Felipe V llegó a Madrid en 1701, el maestro de capilla era el notable músico, organista y compositor Sebastián Durón, quien nacido en Brihuega (Guadalajara) en 1660, vino a morir, por razones políticas en la localidad francesa de la Aquitania  de Cambo-les-Bains en 1716.

Sebastián Durón inició su formación musical junto a su hermanastro Diego Durón, quien acabó sus días como maestro de capilla de la catedral de Las Palmas de Gran Canaria. completándola con Andrés Sala y Alonso Xuárez en Cuenca. Con un bagaje musical importante, Sebastián Durón fue organistas de las más importantes catedrales españolas: Burgo de Osma, Cuenca, Palencia y Sevilla. En 1691 Carlos II le mandó llamar a Madrid, nombrándole maestro de la Capilla  Real.7

Sebastián Durón estuvo muy vinculado a la reina Mariana de Austria, viuda de Felipe IV y madre de Carlos II, por lo que fue un ardiente partidario del archiduque Carlos en sus pretensiones al trono de España. Aquella toma de partido hizo dar un mal paso a Sebastián Durón y a la Capilla Real puesto que al tener noticias, el 25 de junio de 1706 de que el archiduque Carlos estaba a punto de entrar en Madrid, lo que al final no aconteció, no dudaron en rendirle pleitesía. El 28 de agosto de 1706 y con la entrada en Madrid de Felipe V, Sebastián Durón, varios capellanes y el patriarca de las Indias, de quien dependía la Capilla Real fueron mandados exilados a Francia. Sebastián Durón se estableció en Bayona en 1710, regresando brevemente a Madrid en 1714, donde fue músico de dos importantes casas nobiliarias, las de los duque de Osuna y condes de Salvatierra. En 1715 regresó a Francia, donde fue capellán de la también exilada Mariana de Noeburgo, viuda de Carlos II. Sebastián Durón murió, como ya se dijo, en Cambo-les-Bains, donde había acudido para tratar de curarse su tuberculosis, lo que no pudo lograr

Fue Sebastián Durón uno de los músicos mas notables de la España de fines del siglo XVII y comienzos del XVIII. Autor de obras religiosas, fueron muy célebres en su época sus villancicos y misas, zarzuelas y operas. Notable organista, gozó del respeto de sus contemporáneos, aunque su fama declinó un tanto por las duras críticas que le dirigió el padre Feijoo.8

Esa bullente actividad musical en el Madrid del siglo XVIII tuvo como consecuencia el auge del oficio de constructor de instrumentos musicales para surtir a las orquestas activas en la Corte, siendo uno de aquellos profesionales el extremeño don José Sánchez de Nieva, de quien vamos a dar a conocer el inventario de sus bienes, realizado con ocasión de su segundo matrimonio con la señora valenciana doña Teresa María Pajarón.

El día 14 de agosto de 1747, don José Sánchez de Nieva, de estado viudo, constructor de instrumentos musicales y  natural de Valverde de la Vera, obispado de Plasencia, hijo de Jose Sanchez de Nieva y doña Agueda Peinado, declaraba ante el escribano madrileño Matías Culebras y Acero su intención de contraer un nuevo enlace con doña Teresa María Pajarón, natural del lugar de Canales, reyno de Valencia, hija de Miguel Pajaron, ya difunto, y de Juana Bautista Molina, ambos asimismo naturales de la mencionada población levantina.

Con motivo de esta segunda unión don José Sánchez de Nieva hacía relación de los bienes que aportaba a su nuevo matrimonio, y en los que se incluían muebles, pinturas, ropas y vestidos, utensilios de cocina, objetos de plata, dinero en efectivo, varias tierras en Valverde de la Vera y, lo que es más importante, toda una serie de clavicordios, espinetas, monocordios y salterios, unos terminados y otros por rematar, así como las herramientas de su taller, que nos ofrecen una valiosa información sobre el utillaje de la época.9

Todos los bienes de don José Sánchez de Nieva fueron tasados por personas peritas, aunque sus nombres no se citan en la documentación.

– un clavicordio de octava tendida, pintado. 360 rs.10.- otro clavicordio de octava corta con caja, 300 rs.- otro clavicordio de octaba tumbada, 300 rs.- otro clavicordio de octaba tumbada, nuevo, 400 rs.- otro clavicordio de octaba tumbada y caja, 300 rs.- otro clavicordio de octaba tendida nuevo, 400 rs.- otro clavicordio de octaba tendida por rematar, 300 rs.- otro clavicordio de dos teclados por rematar, 360 rs.- una espineta de dos ordenes y octaba tendida, 200 rs. 11.- otra espineta de dos ordenes de octaba tendida, 200 rs.- una espine- ta de una orden y octaba corta, 100 rs.- otra espineta de una orden y octaba corta, 100 rs.- otra espineta de una orden y octaba tendida, 100 rs.- un mono- cordio antiguo y octaba corta, 90 rs. 12.- otro monocordio de lo propio, 90 rs.- otro monocordio de lo propio, 60 rs.- otro monocordio de lo propio, 60 rs.- otro monocordio de lo propio , 50 rs.- otro monocordio de lo propio, 60 rs.- otro monocordio de lo propio, 40 rs.- otro monocordio cajon, 45 rs.- otro monocor- dio cajon, 45 rs.- otro monocordio cajon, 45 rs.- un salterio con su caja, 60 rs. 13.– un monocordio nuebo, 150 rs.- otro monocordio nuebo por rematar, 90 rs.- cinco cajas de monocordios nuebas, 150 rs.

Las herramientas del taller que don José Sánchez de Nieva utilizaba para la fabricación de sus obras fueron las siguientes :

–  una banco de pino, 20 rs.- otro vanco de nogal, 30 rs.- un varilete, 15 rs.- una garlopa herrada, 30 rs.- otra garlopa de labrar, 15 rs.- una juntera, 10 rs.- una azuela, 10 rs.- una prensa, 10 rs.- una cepilla largo y otro corto, 10 rs.- tres caxas de cepillos nuebos, 12 rs,.- un jillaume, 8 rs.- dos ganchos, 3 rs.- dos cepillos de vuelta, 8 rs.- dos talones y medias cañas, 12 rs.- una moldura extranjera, 5 rs.- un vocel y media caña, 8 rs.- quarenta y tantas herramientas distintas, 80 rs.- una sierra bracera, 15 rs.- una sierra de mano, grande, 10 rs.- otra sierra mediana, 8 rs.- otra sierra de rodear , 6 rs.- otra sierra de mano, 5 rs.- tres muelles de sierra, 20 rs.- tres martillos de piña y otro de orejas, 25 rs.- una bigornia, 15 rs.- dos pares de alicantes y unas tenazas, 12 rs,.- dos cuchi- llos, uno de punta y otro gordo, 5 rs.- ocho limas planas y medias cañas, 20 rs.- cinco formones de punta y quadrados, 10 rs.- dos varrenas, un corta frio y un dotador, 6 rs.- una escofina y dios piedras de amolar, 8 rs.- todas las maderas de nogal, aya, pino y palo santo, 300 rs.

Asimismo don José Sánchez de Nieva registró en su dote algunos muebles, entre los que incluyó un violon bien tratado con su arco, que fue tasado en 60 reales de vellón.

–   un cofre nuebo con su badana encarnada, 70 rs.- un cofre de lo propio con su cerradura, 30 rs.- un arcon de pino con su cerradura, 50 rs.- un cofre viejo con su cerradura, 10 rs.- un arca de pino con su cerradura , 8 rs.- un arca de pino con su cerradura, 6 rs.- otra arca de pino con su cerradura, 6 rs.- una mesa de nogal, de vara de ancho, 20 rs.- otra mesa de pino con su cajon, de vara y media de largo, 8 rs.- una mesa de pino con tornapuntas de yerro, 8 rs.- un vanco de nogal con respaldo, 20 rs.- un escriptorio de concha y hueso con una mesa, 90 rs.- dos camas de tablas de pino, 24 rs.- un colgadero con seis ganchos, 5 rs.- una arquita de nogal para tavaco, 15 rs.- un violon bien tratado con su arco, 60 rs.- un taburete de vaqueta con sus clabos dorados, 12 rs.- dos sillas de vaqueta viexas, 12 rs.

Por lo que respecta a su colección artística don José Sánchez de Nieva po- seyó diversos cuadros y una escultura de un niño Jesús de pasta, con su vestido de damasco.

–  una pintura de San Julian de Cuenca, con marco de pino, de mas de cinco quartas, 30 rs.- otra de San Onofre con marco de lo propio, 15 rs.- diez quadritos con sus molduras doradas, 34 rs.- otra pintura de Nuestra Señora de la Concepcion, 10 rs.-otra pintura de la Concepcion nueba, 10 rs.- diferentes quadritos , 20 rs.- un niño de pasta con su vestido de damasco, 30 rs.- un espejo, 10 rs.

No faltaban entre los bienes del don José Sánchez de Nieva numerosas ropas y vestidos, tales como colchones, fundas de terliz, calcetas, medias de seda, manteles, calzoncillos, camisas, mantas, sábanas, colchas, paños de mesa, almillas, casacas, jergones, etc. Ni tampoco escaseaban los utensilios de cocina, que fueron los siguientes:

–  un caldero de cobre que pesa seis libras, 56 rs.- un almirez de seis libras y media, 36 rs.- dos candeleros de metal, 9 rs.- una copade cobre, grande, 100 rs.- un chocolatero grande de cobre, 20 rs.- un belon de quatro mecheros, 36 rs.- un cazo y un perol, 16 rs.- dos sartenes grandes y una pequeña, 20 rs.- unas trebedes, asador y cuchilla de cocina, 5 rs.- una espada de a caballo, 15 rs.

Asimismo dentro de los utensilios de cocina se registraron toda una serie de objetos de vedriado.

– una tinaja para agua, 10 rs.- una carga de vedriado de Alcorcon, 20 rs.- una jicara de China, 15 rs.- de varros finos y vedriado de Yndias, 30 rs.

Aportó también don José Sánchez de Nueva diversos objetos de plata, que casi nunca faltaban en ninguna carta de dote

seis cucharas de plata, 130 rs.- un vaso de plata con dos asas, 89 rs.- un salero de plata, 80 rs.- unos votones de plata, 10 rs.- un cascabelero de plata, 34 rs.- un relicario de oro con un lignum crucis, 41 rs.- un agnus con su guarnizion de plata, 20 rs.- diferentes chucherias de plata, 40 rs.- una caxa de plata ochabada, 50 rs.

La dote de don José Sánchez de Nieva se completaba con varias tierras en las localidades de Villanueva y Valverde de la Vera.

una viña en el termino de Villanueba con un olivo y dos cerezos a la parte de debajo de dicha viña, que llaman de las Suertes, que linda con heredad de Francisco Frias y de Joseph Cordeles y el castañar de las Animas y de Diego Cordeles y Francisco Eugenio y dicha viña hera de Juan Sánchez de Nieva y vale, 800 rs.

– un castañar en el sitio que llaman de la fuente del Sauce, linde heredad Jose Sánchez de Nieva, Manuel Solano u Joseph Garcia Peynado y hera dicho castañar de Francisco el verato y de su mujer Agustina Garcia Calderon , todos vecinos de la villa de Valverde de la Vera, obispado de Plasencia, con sesenta arboles y castaños, vale, 1000 rs.

Pero además de todo ello don José Sánchez de Nueva declaraba que llevaba a su matrimonio en dinero en efectivo que tiene el otorgante en su poder 1146 reales de vellon.

En total el capital aportado por don José Sánchez de Nieva alcanzó un valor de 13.045 reales de vellón.

El mismo día 14 de agosto de 1747 doña Teresa María Pajarón y ante el citado escribano Matías Culebras y Acero hacía relación a su vez de .los bienes que ella aportaba a su matrimonio consistentes en ropas y vestidos, algunos muebles, varios abanicos y diversos objetos de plata. Todo ello sumó la cantidad de 3749 reales de vellón, dote mucho más modesta que la de su esposo.14

Como era lógico fueron muy abundantes la ropa blanca y los vestidos de la señora valenciana,, tales como colchones, almohadas, sábanas, casacas, basquiñas, escusalis, guardapiés, medias de seda, cotillas, mantillas, delantales, vuelos de encaje, camisas, enaguas, corbatas, pañuelos, justillos, zapatos, entre ellos unas chinelas de cordoban, etc.. Fueron piezas destacadas :

un trage de princesa sobre griseta verde y flores blancas, forrado en tafetan color de porcelana, 540 rs.- una vasquiña negra de damasco y casaca de lo mismo, forrado todo en tafetan color de porcelana, 360 rs.- una casaca de terciopelo negra forrada en olandilla con su peto, 180 rs.

No podían faltar en la dote de una señora del siglo XVIII los inevitables abanicos y rosarios.

–   dos abanicos, el uno de varillas blancas y encarnado de papel pintado y el otro de cabritilla tambien pintado, 26 rs.- un rosario estrellado, gordo, engastado en seda encarnada y blanca con su cruz correspondiente, 109 rs.

Los muebles de la dote de doña Teresa María Pajarón fueron pocos y de modesto valor.

un cofre grande de cinco quartas de largo, forrado en vadana y por dentro en lienzo pintado, con su cerradura y llave, con tachuela dorada, 45 rs.- media dozena de sillas de paxa pintadas de verde y azul las cañas, 36 rs.- un friso de palma de cinco baras, 15 rs.

A pesar de la evidente modestia de los bienes de doña Tersa María Pajarón no por ello dejó de contar con diversas alhajas en oro y plata, guarnecidas con aljófar, diamantes y esmeraldas, algunas de las cuales fueron valoradas por José Serrano tasador de joyas en esta Corte.

– un aderezo de cruz y arracadas de piedras de Francia, 40 rs.- un par de pendientes de aljofar con sus arillos de plata sobre dorada, 30 rs.- una abuxa para el pelo lisa, 15 rs.- un rascamoño de plata liso con su manecilla, 6 rs.- una sortixe de oro lisa guarnecida con seis diamantes delgados y rosas de varios tamaños y con una esmeralda quadrada, prolongada por medio, de quatro granos y medio feble de area, la qual se taso con el oro segun la ley y sin las hechuras por Joseph Serrano tasador de joyas en esta Corte, 479 rs.- dos arillos y palillos de oro y en ellos seis granos de alxofar asentados, uno de ellos ataladrado a dos haces, se taso por el dicho Joseph Serrano en 108 rs.

Una vez que don José Sánchez de Nieva recibió los bienes de su esposa, otorgó a favor de ella la correspondiente carta de pago y recibo de dote por haverlos recibido realamente y pasados a su cuenta y poder.

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1  Jesús de Torres Aldasoro.- Almansa 1707. El primer triunfo de Felipe V, Madrid, ed. Almena, 2004.

2  La guerra de Sucesión tiene una amplia y sólida bibliografía que se inició apenas terminada con la obra de Vicente Bacallar y Sanna, marqués de San Felipe.- Comentarios a la guerra de España y historia de su rey Felipe V el Animoso, Génova 1724. Tras aquel clásico sobre el tema hay que añadir Henry Kamen.- La guerra de Sucesión en España 1700-1715, Barcelona, ed. Grijalvo, 1974.- Vicente Graullera Sanz.- Los notarios de Valencia y la guerra de Sucesión, Valencia, Colegio Notarial de Valencia. Universidad de Valencia, 1987.- Pedro Voltes.- La guerra de Sucesión, Barcelona , ed. Planeta. 1990.- Virginia León Sanz.- Entre Austrias  y Borbones. El archiduque Carlos y la Monarquía de España (1700-1714), Madrid, ed. Sigilo, 1993.- A.A.V.V.- La pérdida de Europa. La guerra de Sucesión por la Monarquía de España, Madrid, Fundación Carlos de Amberes, 2007.- Francisco García González.- La guerra de Sucesión y la batalla de Almansa. Europa en la encrucijada, Madrid, ed. Silex, 2009.- Joaquím Albareda i Salvado.- La guerra de Sucesión en España (1700-1714), Barcelona, ed, Crítica. 2010.

3  Richard Herr.- España y la revolución del siglo XVIII, Madrid, ed. Aguilar, 1964.

4  .S. Cappolletto.- La voce perduta, Vita di Farinelli, evirato cantore, Turín, ed. di Torino, 1995,

5  .Sobre Scarlatti véase Ralph Kirkpatrick.- Doménico Scarlatti, Madrid, Alianza ed. 1985.

6  Antonio Martín Moreno.- Historia de la música española. Siglo XVIII, Madrid, Alianza ed., 1996, p. 23.

7  A pesar de sus limitaciones físicas y mentales, Carlos II fue un gran aficionado a la música, y a ese respecto es significativo reseñar que con ocasión de su segundo matrimonio con Mariana de Neoburgo , en 1689, se representó en palacio una de las más célebres operas de la época, la Armida, del gran Jean. Baptiste Lully, que con libreto de Philippe Quinault basada en la Jerusalén liberada de Torquato Tasso, se estrenó en el Théatre del Palais Royal de París el 15 de febrero de 1686, tan solamente tres años antes que en Madrid.

8  Sobre Sebastián Durón véase Lothar Siemens Hernández.- “Nuevos documentos para la biografía de Sebastián Durón” en Anuario Musical, XVIII (1963), pp. 137-159.- Antonio Martín Moreno.- “El músico Sebastián Duron: su testamento y muerte. Hacia una posible biografía” en Anuario Musical, XXVIII, (1972), pp. 163-188.

9  Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 18679, folº. 37-41. Escribano = Matías Culebras y Acero.

10  El clavicordio era un instrumento musical de tecla, con cuerda pulsada y sonido extremadamente débil.

11   La espineta era un instrumento de cuerda pulsada, al igual que la guitarra y el arpa, pero con teclado.

12  El monocordio era un instrumento musical de una sola cuerda tendida sobre puentecillos fijos o móviles, que se tocaba con púa.

13  El salterio era un instrumento musical, de muy larga historia, que podía ser de cuerda pulsada o, a veces, percutida. Consistía en una caja de resonancia sobre la que se situaban las cuerdas, que podía ser pulsadas con los dedos o percutadas con palos

14  Archivo Histórico de  Protocolos de  Madrid. Protocolo = 18679, folº, 42-44. Escribano = Matías Culebras y Acero.

Oct 012011
 

José Antonio Sánchez de la Calle.

1. INTRODUCCIÓN

El estudio sobre el patrimonio bibliográfico de una ciudad constituye una vía de aproximación a la historia de las mentalidades, especialmente al estudio de la cultura escrita, y a la alfabetización del grupo social. Y es que el análisis de las obras, junto al de sus autores, impresores y editores, permite descubrir la riqueza cultural que tuvo Plasencia desde tiempos medievales hasta la actualidad. 1

En el año 2006 salió el primer volumen de un proyecto concebido hace casi quince años consistente en elaborar la bibliografía de Plasencia. La idea se estructuraba en la confección de tres grandes volúmenes, el primero de los cuales se ocuparía de recoger, fichar, resumir y clasificar aquellos textos que de alguna manera estuvieran relacionados con la ciudad del Jerte, es decir escritos por autores placentinos, por personas nacidas fuera de la ciudad pero que vivieran un periodo considerable de su vida en la misma, de obras que fueron editadas en el núcleo urbano, y de otras publicadas fuera, pero cuyo contenido girara en torno a la ciudad del Jerte. Con ese material se confeccionó una ficha que incluía nombre, título, lugar y fecha de publicación, organismo editor, tamaño y número de páginas. El conjunto bibliográfico fue clasificado en veintiún temas diferente; y de todas y cada una de las obras se adjuntaba un resumen. En aquella ocasión un total de 1880 libros fueron tratados, uniéndose a la conclusión unos anexos con la distribución de los libros, los autores más prolíficos, las instituciones que favorecieron la edición de libros, la distribución por imprentas placentinas y un índice por orden alfabético. 2

Dos años más tarde, en 2008, se editó el segundo volumen, dedicado a los artículos, en el que, con los mismos criterios que el anterior, se trabajan 2075 textos extraídos de diferentes publicaciones periódicas, fichando, resumiendo y catalogando en las mismas categorías que el anterior volumen: Antropología y Sociología, Arte, Biografía, Bibliografía, Ciencia, Deportes y Espectáculos, Derecho-Jurídico, Economía, Enciclopedias y Diccionarios, Estatutos, Ordenanzas y Reglamentos, Filosofía, Geografía, Guía, Historia, Iglesia-Religión, Lengua y Literatura, Medicina y Sanidad, Música, Pedagogía y Educación, Política, y Prensa. Tras el “corpus” se adjuntaban también las conclusiones y unos anexos de las mismas características que el del primer volumen. 3

El tercer volumen, en preparación, se ocupará de las revistas que vieron la luz en Plasencia la segunda mitad del siglo XIX hasta el presente, y su clasificación será la siguiente: Asociaciones de Vecinos, Centros Educativos, Culturales, Artísticos y Literario, Humorísticas y de Cómics, Religiosas, Festividades (Navidad, Carnaval, Semana Santa, Ferias, Toros, y Martes Turístico-Mayor), Deportivas, Otras Revistas Placentinas, Revistas Extremeñas con información diversa sobre la ciudad, Revistas de otras localidades publicadas o financiadas en Plasencia, y Revistas de ámbito Nacional o Internacional con datos sobre nuestra localidad. 4

El presente trabajo pretende mostrar ese importante patrimonio que para un pueblo constituye las obras impresas publicadas por sus autores, o que versan sobre cualquier aspecto de su propia realidad 5. Pero, por la índole de esta investigación, este estudio puede considerarse como algo “abierto”, susceptible de irse enriqueciendo en el futuro con nuevas aportaciones, y el hallazgo de ejemplares que no fueron detectados en su momento. Y en esta consideración se enmarca el presente artículo pues, pretende mostrar aquellos libros que desde el año 2006 hasta ahora, han visto la luz relacionados con Plasencia. Sería una especie de “Adenda” del primer volumen de esta Bibliografía Placentina. Y a la vista del cuadro número 1 sorprende los 193 ejemplares que en cinco años han sido localizados o se han editado nuevos en o sobre la ciudad del Jerte. 6

2. SECCIÓN DE LENGUA Y LITERATURA

De ellos, el mayor porcentaje corresponde a los clasificados en la sección de Lengua y Literatura, que con 54 unidades, supone un veintiocho por ciento del total. El autor más destacado es Javier Negrete, nacido en Madrid en 1964, Licenciado en Filología Clásica, profesor de Griego desde 1991 en el Instituto de Educación Secundaria “Gabriel y Galán” de Plasencia. Sus novelas son principalmente del género de fantasía y ciencia ficción, aunque también ha hecho incursiones en la novela erótica. Su formación clásica se hace patente en gran cantidad de sus obras, en las que hace gala de sus conocimientos por la Antigüedad Grecorromana. Ha conseguido algunos de los premios más importantes de género fantástico de España, tales como el Minotauro, el UPC o el Ignotus, estos dos últimos en varias ocasiones. En Francia, donde Negrete es profusamente leído y es considerado uno de los mayores valores del género fantástico europeo, su novela Los señores del Olimpo ganó el Prix Européen Utopiales en 2008. Y en 2009 obtuvo el Premio Espartaco (novela histórica) de la Semana Negra de Gijón por Salamina. Entre 2006 y 2011, J. Negrete publicó Alejandro Magno y las águilas de Roma (2007), una ucronía en la que Alejandro Magno se lanza a la conquista de Occidente enfrentándose a las legiones romanas. Esta obra marca una cierta transición hacia la novela histórica, género al que dedicó su siguiente novela: Salamina (2008), en la que narra los acontecimientos en torno a la famosa batalla naval. Al año siguiente se editó La gran aventura de los griegos, donde vuelve a la Grecia Clásica, con la publicación de un ensayo sobre su historia; y un año más tarde ve la luz Atlántida, un Tecno-thriller en el cual los protagonistas hallan la ubicación exacta del continente perdido. El pasado año salió la conclusión de su serie de Tramórea, que se dividiría en dos partes: El sueño de los dioses y El corazón de Tramórea, publicados en octubre de 2010 y mayo de 2011, respectivamente.7

Otro autor que destaca, con cuatro obras en el apartado, es José Antonio Gabriel y Galán poeta, novelista, traductor, editor y periodista extremeño. Era nieto del famoso escritor José María Gabriel y Galán. Nació en la ciudad de Plasencia en 1940, y a muy temprana edad tuvo que marchase a Madrid, si bien se mantuvo durante toda su infancia y juventud muy ligado tanto sentimentalmente como culturalmente a Extremadura. Fue el promotor de muy distintas iniciativas para dar a conocer la cultura de ésta región. Estudió Derecho en Madrid y con posterioridad se trasladó a París para estudiar Periodismo. Dirigió la revista El Urogallo que trataba temas literarios y colaboró en distintas revistas y diarios, como El País donde tenía una columna propia. Se incluye La Red, una obra escrita en Madrid en 1963, inédita, donde el autor intenta adentrarse en la mente de un adolescente, demostrando que el hecho suele ser casi siempre un intento fallido, una mutilación, si no se hace aceptando las consecuencias que ello entraña. En 1983 sacó Saint John Perse. Anábasis, donde se ofrecen diversas notas biográficas, una aproximación a la figura del escritor y el texto original en francés y en castellano de su famosa obra. En el año 2007, sale Diario 1980-1993. Invitación a la resistencia, redactado por Pedro Francisco Gabriel y Galán Acevedo, se exponen variadas opiniones sobre el autor de personajes relevantes en el mundo de la cultura. Y en 2011 Último naipe (poesía completa, 1970-1990), que recoge dieciocho poemas inéditos pertenecientes a los diferentes ciclos de construcción de los poemarios publicados que conforman un definitivo “corpus” y permiten el acceso a una de las poéticas más personales y sugerentes de toda la poesía española de los últimos cuarenta años.8

Gonzalo Hidalgo Bayal es, con tres obras, otro autor placentino de reconocido prestigio. Natural de Higuera de Albalat, donde nació en 1950, es licenciado en Filología Románica y en Ciencias de la Imagen por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja desde hace años como profesor de lengua y literatura en un Instituto de Enseñanza Secundaria de Plasencia. En 2007 vio la luz su obra El desierto de Takla Makán (Lecturas de Ferlosio), que supone una continuación de Camino de Jotán (1994), donde el autor continúa comentando los escritos de Ferlosio en los siguientes diez años. En 2008 se reedita su Campo de amapolas blancas que ya salió en 1997. Prologado por Luis Landero, es una narración sincera y cálida de la relación de dos amigos, unidos por el vínculo de la desdicha y su desaforada búsqueda de la felicidad, que el tiempo fatalmente truncó. Y en 2009 El espíritu áspero, que vuelve a situarnos en Murania para reflejar la memoria de uno de sus personajes, don Gumersindo.9

José Antonio García Blázquez, con dos obras, es un escritor y traductor español que nació el 29 de abril de 1940 en Plasencia, donde pasó su juventud hasta trasladarse a Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Se doctoró con una tesis sobre la estética de Oscar Wilde, y desde entonces estuvo constantemente en movimiento, de un país a otro, ejerciendo principalmente como traductor para organismos internaciones. En 2006 vio la luz La soledad del anfitrión en 2006, donde el protagonista forma parte de aquellos jóvenes que, agobiados por la sociedad represiva de los años 60, se las arreglaban para marchar al extranjero en busca de nuevos aires. Y en 2007, publicó El maldito amor, un dramático juego en el que los protagonistas componen un desconcertante triángulo cuya disgregación sólo puede traer graves consecuencias.10

También con dos obras, Juan Ramón Santos Delgado, nacido en Plasencia en 1975, es licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas, funcionario del Departamento de Consumo del Ayuntamiento de Plasencia, miembro de la Asociación Cultural Alcancía y actualmente coordina el Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán”, de Plasencia. En el año 2009 publicó su Cuaderno escolar, cuarenta y dos textos que conforman, imagen tras imagen, una sesión completa que habla de la contemporaneidad, del uso cómplice de las palabras y de las posibilidades de la realidad, a través de su capacidad de figuración, su dominio de las formas breves y su habilidad para alterar, desde el humor, la perspectiva de las cosas. Al año siguiente, salio Biblia apócrifa de Aracia, en la que un dios se asoma a su creación y descubre un valle ameno y placentero que decide convertir en su lugar predilecto, aunque observa que a los pies del valle se levanta una ciudad cuyos habitantes trabajan estúpida e infatigablemente para arruinarla.11

Nacido en 1966 Salvador Vaquero Montesinos es licenciado en Derecho y diplomado en Gestión Inmobiliaria. Actualmente. Tiene vasta experiencia en el ámbito de la escritura pues fue redactor del diario Extremadura, desde 1992 a 1995, y corresponsal del diario ABC, en Cáceres, desde 1991 a 1994. Ejerció la profesión de abogado desde 1992 hasta el año 2000, y en la actualidad trabaja como profesor y gestor de la Academia de Formación Privada “Hamlet”, de Cáceres. Ha recibido numerosos premios literarios, además de varias menciones especiales. En el año 2004 publicó Hombres sin fronteras, donde se refleja la esencia humana por encima de las fronteras artificiales que tantas veces enfrentan a los hombres y que tiene dos lecturas posibles para una visión común de la innegable esquizofrenia de la guerra. Dos años más tarde, salió La leyenda de la guadaña oxidada. recoge catorce relatos cortos, la mayoría premiados, escritos por el autor a lo largo de los últimos veinte años bajo el prisma de la psicología y la imaginación.12

Por último, Antonio Burguillo Puig, aunque nació en Tarragona  en 1963, desde 1992 reside en Plasencia, donde ha participado y publicado en las antologías de los talleres literarios de la Universidad Popular diversas obras, dos poemas y un cuento. Fue Presidente de la Cátedra Literaria del Ateneo Ciudad de Plasencia, y colaborador en el programa literario de Punto Radio Norte de Extremadura. En el año 2006 publicó dos libritos: Piel romántica, y Tan sólo una palabra. El primero recoge recapitulan su obra poética escrita durante los años 2003, 2004 y 2005 con un estilo cargado de imaginación y sensibilidad. Y en el segundo se incluyen las expresiones de amor y sentimientos que para el autor es la poesía, recogiendo sensaciones y momentos que ha vivido con alguien.13

Con la denominación genérica de “Varios Autores” se agrupan aquellas obras escritas por tres o más autores, y aquí tienen cabida publicaciones como las diferentes ediciones del Concurso de Relato Breve UNED Plasencia (IV, V, VI y VII),, el Taller de la Poesía y del Relato. (Antología 2001,2002, 2003, 2004 y 2005 ).14

Luego vienen diferentes autores que cuentan con una sola obra, como Indalecio Albalá Martín y su poemario Relatos a cachos perdidos; Isabel Allende y su novela histórica Inés del alma mía (2006); Kilian Alonso Estradé y sus poesías contenidas en Flores entre espinas (2009); el abogado Miguel Álvarez Encina y las poesías de Olor a tierra (2006); el antropólogo José Luis Blanco Fernández, con sus reflexiones intimistas en Amar también es pecado (1966); el trabajador de banca jubilado Jesús Vicente Cano Montero y su novela historiada La Duquesa y el Deán. Historia de una ambición (2011); el profesor de instituto Alex Chico y las composiciones poéticas de La tristeza del eco (2007); el sacerdote Felipe Duque Sánchez, con su Aportación extremeña a los orígenes del Teatro Nacional (1976); el profesor de Literatura jubilado José Luis Fernández Martín, con las narraciones en prosa de anécdotas y vivencias en dos pueblos insertas en Y un otoño… fue primavera (2008); Francisco Fuentes y sus poesías a la lejanía del hogar materno en Tierra, Territorio, Casa (2006); Nicanor Gil González y sus relatos de la ficticia Germelina (Plasencia) de sus Historias de la Villa Germelina (2008); Roberto Iniesta Ojea (cantante de Extremoduro) y su novela de tinte surrealista El viaje íntimo de la locura (2009); José Lemús Fuentes y sus poesías para homenajear a su amigo fallecido en Con Mario Alberto. Poemas (2007); el Secretario de Cabildo Catedralicio de Plasencia, José Nicolás de León y su Métrica descripción fúnebre a las magníficas, suntuosas exequias del rey Don Carlos de Austria…(1700); el médico Álvaro Moreno Ancillo y su novela histórica El reino de la espada (2006), que constituye la segunda entrega de otra titulada El cantar de Arriaga; el periodista José Luis Pérez Regueira Las huellas del conquistador (2007); el profesor y poeta Javier Pérez Walías y su Largueza del instante (2009); Serafín Portillo Mordillo y su tercer libro de poemas titulado Mapa de las corrientes (2008); el sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid, con su novela histórica centrada en la ciudad del Jerte, El alma de la ciudad (2007); la poetisa Mª Magdalena Sánchez Martín y su obra Mis versos (1998); la famosa periodista-presentadora placentina Raquel Sánchez Silva y su mordaz e irónica obra Cambio príncipe por lobo feroz (2008); Miguel Ángel Tejeiro Fuentes y su destacada obra centrada en  la historia cultural extremeña Mecenazgo y literatura en la Extremadura del Siglo de Oro (2009); y Álvaro Valverde Berrocoso y sus composiciones poéticas en Desde fuera (2008).15

3. SECCIÓN DE IGLESIA-RELIGIÓN

La segunda sección por importancia, con 36 libros, el dieciocho por ciento, es la religiosa. El autor que más destacada, con mucho, sobre los demás es el sacerdote Gonzalo Aparicio Sánchez, párroco de San Pedro en Plasencia. Este religioso ha cumplido el pasado año, 2010, las bodas de oro como religioso de la citada parroquia. Es autor de 17 obras publicadas todas ellas por la editorial madrileña EDIBESA, en la colección “Vida y Misión”. Se trata de unos libritos de 13 X 21 cms, que giran en torno a comentarios de las lecturas y evangelios dominicales y festivos (Colección Ardía nuestro corazón. Ciclos A, B y C), homilías y meditaciones eucarísticas, diferentes santos (Tomás de Aquino, San Pablo…), oraciones y adoraciones eucarísticas, la espiritualidad y la vocación sacerdotal (colección Sacerdos 1, 2…), el Espíritu Santo, la necesidad de orar en la vida actual, la figura de la Virgen María como Madre Sacerdotal, y el orgullo de ser sacerdote. Este religioso se ha implicado de manera muy directa en la difusión de textos, reflexiones y doctrina cristiana; hasta el punto de que está en la línea de la dinámica seguida por el también sacerdote, ya fallecido, Laureano García Pablos, quien desde su parroquia de San Esteban, y a lo largo de casi sesenta años, llegó a publicar (prácticamente a su costa), unos 45 libros con sus homilías, vidas de santos y de la Virgen María. Y lo mismo puede decirse de la labor llevada a cabo por el sacerdote ya jubilado Rafael Prieto Ramiro, a través de su loable actuación a través de la publicación bianual de Cáritas.16

Felipe Duque Sánchez es un sacerdote que ha estado muy unido a la organización “Cáritas”, así como a la famosa publicación de la revista Corintios XIII, donde ha intervenido en numerosos artículos. En el ámbito de los libros de carácter religioso publicó en 1975 los escritos espirituales de Matilde Téllez. Fundadora de la Congregación de “Hijas de María Madre de la Iglesia”, donde realiza unas reflexiones teológico-pastorales sobre los textos de esta religiosa (que fue beatificada en el año 2004 por Juan Pablo II). En el libro se recogen algunas de sus impresiones sobre el sentido de los documentos que dejó la fundadora y que se expusieron y difundieron con motivo de la celebración del Centenario de la Congregación de las “Hijas de María, Madre de la Iglesia”. Los siguientes tres libros fueron escritos conjuntamente con Juan Manuel Díaz Sánchez, y el primero de ellos tenía por título: Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia. Plan de Formación Sistemática. Especialidad: Doctrina Social de la Iglesia, que vio la luz en 1999. En el mismo año salió una segunda parte, titulada Doctrina Social de la Iglesia: Economía y Política. Ciencias Religiosas. Los dos tomos fueron publicados, respectivamente, por el Instituto Internacional de Teología a Distancia, y por Instituto Superior de Ciencias Religiosas a Distancia San Agustín. En el primero se incidía sobre la reflexión que el Magisterio de la Iglesia formulaba sobre la visión concreta de la sociedad real y de sus problemas. En el segundo, para los autores era un hecho constatable que la realidad social era cambiante y en ella estaba inmersa la humanidad, con su economía y política formando parte de dicha realidad; y desde el Evangelio, como católicos, se debía dar respuesta e iluminarla. En el año 2003 los mismos autores sacaron La Economía en la Doctrina Social de la Iglesia. Plan de Formación Sistemática. Especialidad: Doctrina Social de la Iglesia, donde se exponía que, para la Iglesia, el sistema económico debe estar siempre al servicio de los hombres, debiendo realizarse de manera que los ciudadanos actúen como sujetos y protagonistas, y no como meros medios para la producción de bienes y servicios, para favorecer la justa distribución de la riqueza producida.17

Los dos ejemplares publicados por la Diócesis de Plasencia se ocupan del X Sínodo Placentino. Constituciones Sinodales (2006). El Sínodo Diocesano de Plasencia, celebrado en el año 2005, tuvo como finalidad general revitalizar la fe y la vida cristiana de todos los fieles a la luz del Evangelio, del Vaticano II y del Magisterio de la Iglesia, aplicando las orientaciones de la Carta Apostólica “Novo Millennio Ineunte”. El contenido de este libro es el resultado de ese diálogo del Concilio con la realidad concreta de esta Iglesia local. El segundo ejemplar, titulado Guía del peregrino de Berzocana (2010), está dirigido a todos los que decidan caminar hasta Berzocana, donde se guardan las reliquias de Santa Florentina y San Fulgencio, los patronos de la diócesis placentina. 18

El resto de los libros que componen esta sección incluyen un solo ejemplar por autoría. Ésta es la relación: el religioso Ambrosio Eszer, como Coordinador fue el responsable de Placentin. In Hispania. Beatificationis et Canonizationis Servae Dei Mathildis A S. Corde Téllez Robles (Hijas de María Madre de la Iglesia) (1841-1902). Positio Super Vita, Virtutibus et Fama Santitatis, publicado en Roma en 1993, donde se realiza un informe preliminar sobre el perfil biográfico y espiritual de Matilde Téllez, la historia de la causa y los trabajos del Oficio Histórico en relación al proceso su beatificación. La congregación de Las Hijas de María, Madre de la Iglesia, publicaron la obra Madre Matilde. Fundadora de las Hijas de María, Madre de la Iglesia. Beatificación. Roma, 21 de marzo de 2004, en el año 2006, donde se recogen los hitos más significativos de la historia del proceso de beatificación, que culminó en Roma los días 20, 21 y 22 de marzo de 2004. El anónimo que firma con las iniciales M. D. G. publicó la Novena a la gloriosa virgen y mártir Santa Filomena. Compuesta por un P. de la Compañía de Jesús, en 1842. Y el viejo profesor jubilado, Antonio Martín Majadas, editó a su costa la obra Amor, honor y devoción de Plasencia a Santa María del Puerto, segundo libro dedicado a la patrona de Plasencia y uno más de los títulos que sobre la religiosidad o la historia de Plasencia tiene editados el autor, donde recoge los actos más destacados desde 1993 hasta la fecha de publicación de libro (2007)19.

Otros autores que completan esta sección religiosa son: P. G., con su Semana de la Madre. La Pureza de tus Hijos, publicado en Plasencia en 1939, donde el autor exponía una serie de consejos para preservar del “ataque” del demonio a los niños. El sacerdote Rafael Prieto Ramiro, a través de Cáritas Española Editores, fue el responsable de Ganar, gastar, gozar. El consumo, éste es nuestro dios (2007), donde se critica que la religión sustitutoria predominante en Occidentes es la consumista, pues las personas están más pendientes de cómo disfrutar y sacarle más jugo a las cosas, de cómo tener más, que de las preguntas y razones vitales. El obispo placentino Amadeo Rodríguez Magro, escribió en 2004 Sea toda nuestra vida un acto de amor. Matilde Téllez, una extremeña en los altares, con motivo de la beatificación de Matilde del Sagrado Corazón (Matilde Téllez) en Roma el 21 de marzo por el Papa Juan Pablo II, ensalza a esta mujer como muy destacada en la historia de la Iglesia extremeña. Y el anónimo jesuita con las siglas V. C. R. publicó en 1845 Historia de la vida, martirio, invención y milagros de la gloriosa V. y M. Santa Filomena…debido a extensión de la devoción de la santa y la necesidad de glorificar su figura, un tanto olvidada en los últimos tiempos. 20

4. SECCIÓN DE HISTORIA

Treinta y cuatro ejemplares nutren la Sección de Historia, que se traduce en casi un 18% del total. El autor más prolífico es, en ese caso, Fernando Flores del Manzano, con tres obras. Nació en Cabezuela del Valle en 1950, y es doctor en Filología Hispánica. Tiene también estudios de Ciencias Políticas y Sociología. Ha ejercido la docencia, hasta su jubilación, en institutos andaluces y extremeños desde 1974; siendo también profesor-tutor de la UNED y del Programa UMEX de la Universidad de Extremadura. Es autor de una extensa obra de tipo antropológica e histórica. En el año 2007 se publicó Plasencia y su comarca. Historia y Sociedad (1840-1902), donde se exponen los principales hechos que ocurrieron en Plasencia y el norte extremeño y el reflejo que tuvieron determinados acontecimientos nacionales, ocurridos durante el reinado de Isabel II, el Sexenio Revolucionario y la Restauración. Al año siguiente se editó La Guerra de la Independencia en Plasencia y su Tierra, obra que ganó el I Premio de Investigación Histórica José María Calatrava, convocado por Caja de Extremadura, y que refleja cómo Plasencia y su Tierra sufrió una gran destrucción, saqueos, violaciones, muertes y mucha hambre. Y en el años 2009 salió La Guerrilla patriótica en Extremadura (1808-1812), libro que da a conocer el fenómeno popular guerrillero, génesis de este movimiento contemporáneo en una región que constituyó un territorio destacado en las correrías de estos grupos.21

Natural de Plasencia, donde nació en 1965, Fernando Ayala Vicente es licenciado y Doctor en Historia por la UNEX. En 1999 cambió la docencia por diferentes jefaturas de Servicio de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura; y en 2006 pasó a desempeñar funciones en el Consejo Escolar de Extremadura. Es autor de numerosos libros y artículos relacionados con la Historia y la Política. En el primer apartado publicó, en 2007, Parlamentarios cacereños durante la II República (1931-1936). Diputados e intervenciones, donde estudia la adscripción política de los parlamentarios y cuáles fueron los cargos que desempeñaron durante su vigencia, así como los asuntos más recurrentes y el tratamiento dado a los mismos por diputados de distintas ideologías, incidiendo en los principales temas de sus intervenciones. En el mismo año salió Orígenes del PSOE en la provincia de Cáceres, que incluye un compendio de la historia de las agrupaciones en la provincia de Cáceres, con listados de los alcaldes socialistas de las diferentes localidades. Y en 2011 se publicó Plasencia y su comarca durante la Segunda República. en el que, partiendo de una contextualización de sus bases económicas y demográficas, el autor procede al análisis de todos los procesos electorales y al estudio de las élites y de los partidos, así como el detalle de la vida política de los principales dirigentes y sociedades, y orden público. 22

Federico Carrero Plaza, nacido en Oliva de Plasencia en 1911,es General de Brigada de Artillería, y durante muchos años fue Agregado Militar Adjunto a la Embajada de España en Italia. También es autor de varios trabajos que centran su estudio en su pueblo de origen. La iglesia de San Blas de Oliva de Plasencia fue publicado en 2009, y contiene un amplio y detallado reportaje de las principales celebraciones de religiosidad popular que desde tiempo inmemorial se celebran en la localidad; además de unas pinceladas de su historia: ermitas, capellanías, cofradías y devociones, entre las que destacan la ermita de Nuestra Señora de la Bella Flor de Capara o la Cofradía de Misericordia y Obra Pía de Pobres, que llegó a sostener un Hospital en el pueblo. Dos años más tarde, salió La Ermita de la Bella Flor de Cáparra y Oliva de Plasencia, estructurado en doce apartados que estudian el ámbito espacio temporal, el paraje y la ermita de Cáparra, la jurisdicción eclesiástica, las capellanías y las obras pías de Oliva de Plasencia, la evolución de las capellanías de la ermita de Cáparra y el proceso desamortizador.23

José Antonio Sánchez de la Calle, nacido en Plasencia en 1956, es Licenciado y Doctor en Historia. Ha impartido la docencia en diferentes institutos de Madrid, Santander y Extremadura. Aunque tiene su plaza en un IES de Plasen- cia, en la actualidad es Asesor de Educación Secundaria en un Centro de Profesores y Recursos de Coria. En el año 2010 publicó el libro Plasencia. El placer del recuerdo, una recopilación de 240 fotografías de Plasencia y sus vecinos desde finales del siglo XIX hasta la segunda mitad del XX; una colección de imágenes emblemáticas, muchas de las cuales poseen el principal valor de dar a conocer cómo era la ciudad y su evolución en casi cien años. Al año siguiente, vio la luz Plasencia. Tradiciones y Lugares, donde el autor retoma el estudio de la memoria fotográfica de su ciudad natal, centrado en esta ocasión en los rincones y las tradiciones del núcleo urbano a través de 230 imágenes que abarcan un siglo que reflejan modos de vida, costumbres, distracciones y escenas cotidianas, todo ello encuadrado en los lugares más representativos de la ciudad.24

Bajo la denominación de “Varios Autores” se agrupan ocho libros, entre los que destacan las ediciones XXXV, XXXVI, y XXXVII de los Coloquios Históricos de Extremadura; así como las ediciones correspondientes a los años 2006, 2007 y 2008 de la famosa Memoria Histórica de Plasencia y su Comarca.25

5. SECCIÓN DE ANTROPOLOGÍA Y SOCIOLOGÍA

En este apartado tiene cabida el estudio del hombre por medio de sus costumbres, relaciones, estructuras políticas y económicas, urbanismo, medios de alimentación, salubridad, mitos, creencias y relaciones de los grupos humanos con el ecosistema. Es por lo tanto una sección de amplio contenido, lo que explica la ausencia de autores que posean más de una obra. La relación es la siguiente: el libro titulado Recetas de nuestra gente, editado en 2005 no tiene autor conocido, la editora, la Cooperativa Sediaco rinde homenaje a sus clientes recopilando las recetas que fueron publicadas semanalmente a lo largo de varios años. Ricardo Becerro de Bengoa publicó en 1992 su Ensayo para una Teoría de Extremadura, dedicado al obispo de Plasencia Juan Pedro Zarranz y Pueyo, recogiendo la conferencia pronunciada por el autor en el Círculo Placentino el 17 de febrero de 1950, por iniciativa del Seminario de estudios Extremeños “Pedro de Trejo”. Por su parte, la Caja de Extremadura, conmemorando el “Día del Libro” en la primavera de 2001, publica Referencias a Extremadura del maestro Correas y del médico Sorapán, donde se incluyen unas breves referencias literarias a nuestra región, escritas por dos ilustres personalidades de las Letras extremeñas como son el Maestro Gonzalo Correas y el Médico Juan Sorapán de Rieros. Juan de Dios se encargó de publicar, en 1883, un librito titulado La borrachera y el juego, por el poeta Juan de Dios, con dos composi- ciones poéticas en octetos: “La embriaguez”, y “El tahúr”, donde se critican ambos vicios tan presentes a finales del siglo XIX en Plasencia. Y el anónimo H. de X. se encarga de dar a conocer una obrita de apenas once páginas titulada Gran fiesta taurino campestre. Romance liso y llano donde se narran las sorprendentes hazañas por las que se ha decidido hacer célebres a varios honrados vecinos de la villa, de quienes no se suponía que tuviesen tanta sangre torera, uno romance liso y llano con la sana idea de celebrar la festiva jornada que estos vecinos vivieron el 1 de octubre de 1944 en la finca de Saguarzal del Jareque. 26

Otros libros que tienen cabida en esta sección antropológica y sociológica son: Olga (2006), de Teodoro Herrero Herrero, una dramática historia del cambio de vida que sufre una joven de ciudad que se ve atrapada en el laberinto de la drogadicción. Dos escritores, el norteamericano Kristoffer Mininger y la placentina Lola Lucio Carrasco son los responsables de Caras de Plasencia. Faces of Plasencia (2007), donde los autores, mediante entrevistas, ofrecen a los viajeros que pasen por la ciudad una mejor apreciación y un mayor entendimiento con el núcleo y sus habitantes. La placentina Beatriz Pérez González publica en 2004 Estraperlo en Cádiz. La estrategia social, donde explica el estraperlo como fenómeno social y como mercado clandestino de productos alimentarios en la provincia de Cádiz durante la posguerra en el contexto de la economía andaluza y española. Abundio Pulido Rubio, en Memoria de costumbres y tradiciones perdidas en Montehermoso (2007), pretende comunicar una imagen aproximada de cómo era y cómo se vivía en Montehermoso en tiempos pasados. Con el apodo de “Riscamonte el Extremeño”, que posiblemente respondiera al nombre de Melitón Delgado, se publicó el Almanaque de las lilailas para el año de 1886, incluyendo santoral, predicción de tiempo, epigramas y charadas para divertir a los lectores. Y por último, “Varios Autores” son los responsables de los Recuerdos cariñosos a Juan Sánchez Ocaña y Clavijo de sus amigos en las cenas de los días de San Juan y San Pedro (1879), con diferentes composiciones poéticas dedicadas al homenajeado por diferentes amigos. 27

6. SECCIÓN PEDAGOGÍA Y EDUCACIÓN

La Pedagogía es el conjunto de saberes que se encarga de la educación como fenómeno específicamente humano y típicamente social. Se trata de una ciencia de carácter psicosocial, cuyo objeto de estudio es la Educación. Tampoco en esta ocasión existe ningún autor que posea más de una obra. El caso de Quiliano Blanco Hernando, con Nosotros. Primer libro de lectura corriente, publicado en 1964, expone un trabajo concebido para jugar con ideas, interpretando los grabados que acompañan a la lectura correspondiente, cuyo contenido se nutre de cuentos, leyendas y fábulas extraídas en su mayor parte de la inagotable cantera popular o de las obras célebres de la literatura. El maestro placentino José María Díez y Olivares publicó en 1875 su Compendio de Gramática castellana para uso de los niños de las escuelas y colegios…se ocupaba de la sintaxis del artículo, sustantivo, adjetivo,  adjetivos determinativos, pronombre, verbo y adverbio Nicolás Vicente Pérez de Tocino, editó e 1841 sus Lecciones de gramática latina. Dispuestas para aprovechamiento de sus hijos, incluye la pronunciación latina, las partes de la oración, la sintaxis, la prosodia, el arte métrico y la ortografía. A pesar de que Sergio Riesco Roche es historiador, la obra Extremadura. Historia. Bachillerato Segundo Curso. Materia Común (2006) es un manual de texto, un libro de estudio de Historia para estudiantes de Bachillerato centrado en las raíces históricas extremeñas, los siglos XVIII y XIX, la Restauración, la oligarquía y el caciquismo, y el régimen franquista y la actualidad. 28

Con la denominación de “Varios Autores” tienen cabida cuatro obras, la primera de las cuales se titula Jornadas de Renovación Logopédica “Ciudad de Plasencia”. Organización, ponencias, trabajos, conclusiones y propuestas (1991), donde se recoge las diferentes actividades de un colectivo de profesionales dedicados a la patología del lenguaje en las provincias extremeñas. En el año 2006 salió de la imprenta Nuevas herramientas para nuevas situaciones de aprendizaje. El uso del ordenador en el aula, por el cual se hacía patente que la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación al mundo de la enseñanza suponía un proceso de innovación y adecuación en el trabajo diaria del aula. Al año siguiente salió el Cuaderno didáctico de la exposición Plasencia contemporánea. Hombres y mujeres que han hecho ciudad, 1810-1935, una guía que gira en torno a la exposición realizada en la antigua iglesia del convento de San Francisco, con diferentes actividades propuestas para los alumnos relacionadas con los apartados de Arquitectura y Urbanismo, Fotografía y Artes, Historia y Literatura, Prensa y Política, Sociedad, Educación, Sanidad y Beneficencia, e Industria y Trabajo. En 2009 se publicaban las IV Jornadas Regionales de Implantación y Desarrollo de la LOE: Competencias Básicas y Convivencia…donde se abordaban las Competencias Básicas y la Convivencia y la labor de los profesionales de los equipos para su evaluación, sus formas de incorporación al currículo y las formas de trabajar tanto con el alumno como con el profesorado y las familias. 29

El último libro en esta sección es el de Juan Carlos Vázquez Calvo, Historia de la Educación Pública de Extremadura en el Antiguo Régimen (Siglos XVI, XVII y XVIII) (2004), un volumen donde se estudia la situación de la enseñanza pública extremeña a lo largo de la Edad Moderna, y se analizan las diferentes características, desde las variantes territoriales hasta los protagonistas docentes (maestros y preceptores de gramática), y discentes. 30

7. SECCIÓN DE ARTE

En este apartado, con ocho ejemplares (el 4,1%) sobresalen diferentes instituciones públicas y privadas que apoyaron la publicación de obras de contenido artístico, como la Caja de Extremadura, a través de su Obra Social y su XXVII Salón de Otoño de Plasencia 2005, un catálogo de obras seleccionadas en la citada edición de pintura, donde se reflejan algunos de los mejores cuadros presentados. Y es que la entidad organizadora tenía como objetivo difundir el arte y acercarlo a la sociedad, dando a conocer las nuevas corrientes artísticas y llamando la atención sobre las actuales manifestaciones de la pintura. La Diputación Provincial de Pontevedra fue la responsable de la publicación en 2004 de un interesante libro titulado Fight Club. Consideraciones en torno al arte contemporáneo, del crítico de Arte y placentino Fernando Castro Flórez, donde el autor, a través de diferentes textos que tienen en común la amistad y la evolución por variadas tendencias artísticas, presenta una cartografía provisional de algunos de los problemas que obsesionan a la sociedad. Por su parte, el Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, la Uex y Caja de Extremadura se encargan de publicar en 2003 Arquitectura de los conventos franciscanos observantes en la provincia de Cáceres (siglos XVI-XVII), de María del Carmen Díez González, que se encarga de realizar un resumen histórico de la Orden de San Francisco, con el origen y el desarrollo, el tiempo y modo en que apareció en España y en Extremadura, así como su evolución a lo largo de los siglos XVI y XVII, centrándose en lo que fue la reforma Observante y su curso en la Provincia de San Miguel. En 2005 La Escuela de Arte “Rodrigo Alemán” del Centro Cultural Santa María de Plasencia, dependiente de la Diputación Provincial de Cáceres, sacó Danzarte, libro que recoge un acto conjunto en el que las Artes Plásticas conviven expresando conjuntamente y a través de las distintas temáticas creativas que les son propias, sentimiento y emociones de las que quieren hacer partícipes a toda la sociedad. Por su parte, la Institución Cultural El Brocense, dependiente de la misma diputación cacereña, editó la obra de José Antonio Ramos Rubio en 2009 titulada Inventario de pintura medieval en la diócesis de Plasencia, donde el autor expone un rico y variado inventario de obras pictóricas medievales, enriqueciéndolo además con un pormenorizado estudio iconográfico, estilístico y artístico del panorama histórico-artístico de la diócesis placentina en el Medievo. El Centro de Iniciativas y Turismo de la Comarca de Plasencia, y la Junta de Extremadura, a través de la Consejería de Cultura y Turismo, hicieron público en 2009 la obra de Jesús Vicente Cano Montero titulada Las catedrales de Plasencia. Su arquitectura, sus retablos, su sillería de Coro y otros elementos, donde, tras el preámbulo, J. V. Cano analiza pormenorizadamente los diferentes elementos artísticos de las catedrales vieja y nueva, así como de la sillería del Coro. En el mismo año, el Cabildo de la catedral placentina, con la ayuda del Ministerio de la Vivienda, editó La última restauración o el esplendor interior, en cuya obra participaron Varios Autores, destacando especialmente la labor de los arquitectos del plan director, Sebastián Araujo, María Jesús Marteles y Jaime Nadal, que ofrecen todas las claves de la última adecuación del conjunto catedralicio. Y el placentino Miguel Ángel Ramos Sánchez se encargó de publicar en el año 2004 El tratado de la pintura. Leonardo Da Vinci, donde analiza la figura del artista del Renacimiento, cuya característica principal fue una curiosidad por todo cuanto le rodeaba y por supropio interior, lo que ha configurado nuestra imagen más común de su obra, la del hombre renacentista o la del “polimatés”. 31

8. SECCIÓN DE BIOGRAFÍAEste apartado, con otros ocho ejemplares supone el 4,1% del total, destacando Jesús Vicente Cano Montero, con dos libros centrados en la biografía de Inés Suárez y Cristóbal Villalba. En el año 2006 el ayuntamiento placentino le editó Inés Suárez. Una placentina en Chile, donde el autor realiza una biografía de la placentina desde su nacimiento en 1507 hasta su muerte en Chile en 1580, pasando por su traslado a Málaga, el viaje al Nuevo Mundo, la expedición acompañando al descubrir Pedro de Valdivia, su carácter y personalidad, el enfrentamiento con los indios, y la separación de Valdivia y el matrimonio con Rodrigo de Quiroga. El libro cuenta con un apartado sobre documentos, mapas, biografías y otros datos. Un año más tarde, el Centro de Iniciativas y Turismo de Plasencia, le publicó Vida y leyenda del Coronel Cristóbal Villalva, donde el autor reconstruye la vida y hechos más destacados de un gran soldado de fortuna del siglo XVI español que, encumbrado por sus propios méritos al desempeño de altos cargos, se vio en la necesidad de tomar decisiones transcendentes en Italia, Andalucía y Navarra. El historiador Fernando Ayala Vicente es otro escritor que hace sus incursiones en el terreno de la biografía, con Espronceda, un diputado extremeño en el Congreso, obra editada por la Asamblea de Extremadura en 2008. La vida y faceta políticas del poeta José de Espronceda son el eje de un proyecto realizado por F. Ayala, con motivo de la celebración del bicentenario del nacimiento del extremeño, rescatando la faceta menos conocida del literato extremeño más ilustre del Romanticismo: su activismo político. El antropólogo José Luis Blanco Fernández escribe el libro El hambre y la fe. El camino de una vida. Relato biográfico de la vida de Bartolomé Gil Santacruz en 2007, donde, tras la justificación y los agradecimientos, se articula en un prólogo y nueve capítulos, a los que se añaden algunas noticias extraídas de la prensa regional (relacionadas con el tranvía de Santa Marta), y una colección de fotografías agrupadas bajo el título de “Imágenes para el recuerdo”.32

El sacerdote Felipe Duque Sánchez se encarga en 1987, en su libro Raíces castellanas. María Briz o una vida solidaria, de realizar una biografía de María Briz Manzano, cofundadora junto a Matilde Téllez Robles, de las Religiosas “Hijas de María Madre de la Iglesia”, con motivo del centenario de su muerte. Por su parte, el profesor y director del Instituto “Gabriel y Galán” antes de la guerra civil, Fernando Jiménez de Gregorio, publica en el 2006, a través del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid “Jiménez de Gregorio”, Mis años placentinos: (noviembre de 1933-junio de 1936), desarrolla en este libro el inicio de su actividad como docente, en apenas tres años fecundos, que describe como muy felices, coincidiendo con su elección como director del Instituto al que había sido destinado; y en cuyo centro se volcó tanto en el ámbito docente como de la gestión, sin olvidar el trato con las personas que pasaron por su vida durante ese trienio. Teófilo Magdaleno Fuentes es el responsable de Las dos Españas. En memoria de “Carpo”. Una vida, un hombre, un ideal, donde realiza una biografía novelada de su padre Policarpo Magdaleno Carrera. El ser hijo de la persona cuya vida se retrata comporta una cercanía sentimental que se traduce en una difícil objetividad. Pero la obra supone también el testimonio de una época, transmitida vivamente por el propio homenajeado y reescrita con fidelidad y precisión por su hijo. Y, por último, Antonio Salvador Plans y Álvaro Valverde son los responsables de Gabriel y Galán, época y obra (2006), un ensayo bibliográficoliterario que ofrece una visión actualizada de la figura de Gabriel y Galán dentro de las circunstancias históricas y culturales específicas de los años del tránsito del siglo XIX al XX, lo que representa un importante capítulo de nuestra historia literaria y del conocimiento de la realidad lingüística altoextremeña de ese período. 33

9. SECCIÓN DE ESTATUTOS, ORDENANZAS Y REGLAMENTOS

Las siete obras que componen esta sección aportan algo más del cuatro por ciento de la totalidad, cuyos principales protagonistas no son personas, sino instituciones de carácter político, administrativo, educativo, industrial y recreativo. Con dos aportaciones está el Casino de Plasencia. En 1878 a través del Reglamento General del Casino de Plasencia. Aprobado en Junta de Socios en 28 de enero de 1878. Y en 1884 se publicó el Reglamento General del Casino de la Unión de Plasencia. Aprobado en Junta General de Socios en 8 de Noviembre de 1883. En el año 2003 el Ayuntamiento de Plasencia sacó el librito titulado Comunidades de Propietarios. Ley de Propiedad Horizontal, donde se daba cumplidas respuestas a las preguntas acerca de problemas y régimen de funcionamiento de las comunidades de propietarios, a partir de de las consultas que diariamente se hacían en las oficinas municipales. La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Plasencia publicó en 1978 los Estatutos, aprobados por el Ministerio de Economía el 4 de enero de 1978 y que suponían una actualización de los que en años anteriores se habían editado. 34

El Colegio Nacional “Santiago Ramón y Cajal” editó, en 1971, los Estatutos o Reglamento de la Asociación de Padres de Familia de los alumnos de este Centro. Año de 1968. El librito recoge los cinco capítulos y 26 artículos en los que se articula el reglamento, así como las “Disposiciones transitorias” con otros cuatro artículos. Manuel de la Rosa y Ricardo Gutiérrez se encargaron de elaborar, en 1878, el Reglamento para el Colegio de Segunda Enseñanza de la Inmaculada Concepción de Plasencia, bajo el patrocinio del Muy Noble y Muy Leal Ayuntamiento, un colegio que había sido inaugurado el año anterior entre cuyos logros se contaban numerosos premios y menciones honoríficas obten das en pública oposición por alumnos del citado centro. Y por último, la Sociedad “La Industria Agrícola de Plasencia”, se encargó de publicar en 1895 el Reglamento de la Sociedad titulada la Industria Agrícola Plasencia, Provincia de Cáceres. Se trataba de una Sociedad Cooperativa de Trabajo e Interés Material, y su consigna era “Todo lo vence el trabajo”, y el objeto de esta organiza- ción, aliviar las necesidades de la clase obrera, beneficiando sus economías y abriendo un porvenir más prometedor ante las vicisitudes de la vida cotidiana. 35

10. OTRAS SECCIONES

Hasta aquí se han desarrollado las obras cuyo montante en el cómputo total gira en torno al 4%. El resto de las secciones no alcanza siquiera el tres por ciento. Entre las de la Geografía, con cinco ejemplares, destaca el trabajo de Jesús de Castro García e Inmaculada Blanco Clemente Lugares de interés geoambiental de la provincia de Cáceres. Catálogo fotográfico práctico (2009). La dilatada labor investigadora de los autores les ha permitido recorrer y contemplar los más variados y recónditos lugares de la provincia cacereña, descubriendo que gran parte de ellos muestras un elevado valor paisajístico, rico en elementos geológicos. Por su parte, Amador Ugía y Sánchez se encargó en 1878 de dar a la luz un manual sobre Apuntes de Geografía Física, que recogen la materia que él impartía como profesor de Geografía Física en el Colegio de Segunda Enseñanza de Plasencia. 36 El resto de las obras pueden verse en la nota de pié de página.37

El apartado de “Guías” incluye otras cinco obras, entre las que, por su calidad, rigurosidad y trascendencia histórico-documental, merece destacarse la de Esther Sánchez Calle y Juan Izado Felipe Íñigo, titulada  Guía-Inventario del Legado Miguel Sánchez-Ocaña (2007) por el Ayuntamiento de Plasencia. Concebida por los autores (archiveros municipales), como un trabajo de divulgación sobre el Legado Miguel Sánchez-Ocaña, con el objetivo de dar a conocer sus fondos, ofreciendo una visión global del mismo, su organización y las diferentes partes que lo componen. También merece destacarse la labor llevada a cabo por Jesús Vicente Cano Montero en su Ruta de las iglesias y ermitas placentinas (2006), donde el autor, de cada una de las iglesias y ermitas, ofrece un recorrido por la historia, la estructura, los materiales, el estilo, las diferentes dependencias, la escultura y la pintura. 38 El resto de las obras pueden verse en la nota a pie de página.39

En el ámbito del Derecho sobresalen las obras de José Antonio Vega Vega, director del Complejo Universitario de Plasencia. La primera, titulada Sociedades profesionales de capital (2009) recoge las reformas introducidas por la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles. Y la otra, publicada en 2011, Contrato de permuta comercial (Barter), reflexiona sobre el denominado comercio de compensación, y que se presenta como una antigua institución con renovados esquemas para dar cobertura a un comercio bilateral.40 Otras obras dentro de esta sección pueden verse en la nota a pie de página41.

En la sección de Política, con tres ejemplares, sobresalen Felipe de León y García, Matías de Matías Sánchez, y Juan Pérez y Colom, cuyos libros pueden verse en la reseña de la nota correspondiente.42 En el apartado de Bibliografía, merecen citarse dos autores que han trabajo el tema a nivel regional, Manuel Pecellín Lancharro, y a nivel del Norte de Extremadura, especialmente en Plasencia, José Antonio Sánchez de la Calle.43 En Ciencia sobresale el catedrático de Física de la Universidad de Extremadura en Badajoz, Alejandro Martín Sánchez, con el resumen de su Tesis Doctoral titulada Aplicaciones de las funciones elípticas a los osciladores alineales en 1983; y la revida UNED Plasencia. Revista de Investigación Universitaria, número 6.44 Y en Medicina, Antonio D. Penco Martín, con La Salud Pública en el Antiguo Régimen; y Cristóbal Rodríguez Solano, con el Manual del enfermo bañista en el establecimiento de aguas minerales medicinales de Baños en la provincia de Cáceres.45 El resto de las secciones, “Enciclopedias y Diccionarios”, “Filosofía”, “Música” y “Prensa, Radio y Televisión”, están representadas por un ejemplar cada una, y se corresponden con los siguientes autores: Francisco Javier González Jerónimo, con Paseo por Villanueva de la Vera. Una mirada (2006); Henri Peña-Ruiz y César Tejedor de la Iglesia, con Antología laica. 66 Textos comentados para comprender el laicismo (2009); Juan Manuel Remos Berrocoso, con Introducción, notas y apéndices al inventario de los Libros de Informaciones de Limpieza de míseros, mozos y capellanes de coro en el Archivo de la Catedral de Plasencia (2009); y Ángeles Afuera y José Luis Hernández de Arriba, SER. Días de Nuestra Radio. 25 Años Ser Plasencia (2008).46

11. CONCLUSIÓN

A la hora se sacar conclusiones, llama la atención el elevado número de ejemplares que han salido a la luz en los últimos cinco años, desde que se publicó el primer tomo de la Bibliografía…Es cierto que en los 193 ejemplares tienen cabida los que se publicaron después de principios del 2006, y los que se han detectado anteriores a esa fecha. Pero estos últimos constituyen tan sólo 90 unidades, lo que deja un total de casi el centenar de publicaciones relacionadas con la ciudad del Jerte. Por otra parte, las secciones que más ejemplares aportan son las mismas que las del primer volumen publicado en 2006, es decir, “Lengua y Literatura” “Iglesia-Religión” e “Historia”, con un 63% de estos último quinquenio, frente al casi 50% del primer volumen. La presencia en la ciudad de numerosos centros docentes de diferentes niveles, incluido el universitario, la existencia de una tradición cultural que viene de siglos, y el gusto por la Literatura, justfican el predominio de la novela, el ensayo y la poesía. La importancia de la diócesis placentina ya desde los tiempos modernos, una de las mayores de España, que abarca buena parte de la administración provincial de Badajoz, Cáceres, Ávila y Salamanca, y su proyección nacional e internacional, contribuye a explicar la proliferación de libros de carácter religioso. Y el fuerte impulso de la investigación histórica local, comarcal, provincial y regional, donde Plasencia ocupa un lugar destacado, explican el considerable número de libros de historia., que se nutre de especialistas y aficionados.

Sacerdotes, escritores de novela fantástica e historiadores ocupan un lugar preferente en la bibliografía placentina. Y junto a los personajes, las instituciones, como propulsoras y mecenas de los textos religiosos: la Diócesis, la Catedral, Cáritas y Obispado. Las instituciones que más apostaron por la edición de libros de Historia sobresale la Diputación Provincial de Cáceres (a través de la Institución “El Brocense”), el Ayuntamiento de Plasencia, la Junta de Extremadura y la Universidad. Y entre las que se ocuparon del mundo de la Literatura hay que señalar a la Editora Regional, la Junta de Extremadura, la UNED de Plasencia y también “El Brocense”.

Y es que la abundante producción bibliográfica de Plasencia en los últimos cinco años, fruto del saber, el gusto estético y la habilidad de las imprentas placentina, constituyen unos elementos valiosos e imprescindibles de la comunicación en nuestra comunidad. Y ponen de relieve el lguar que ocupó y sigue ocupando la ciudad del Jerte a lo largo de su producción cultural. Porque, como decía Víctor Infantes, el libro, objetivo principal de este trabajo, es y seguirá siendo a pesar de los nuevos sistemas de comunicación, “…un compañero de fatigas y alegrías que nos mira callado, nos perdona todo, que no se queja de nada, que sólo de vez en cuando nos reclama silencioso su cariño, y al que podemos volver a querer tantas veces como sea necesario”.

Tabla I Distribución de libros por secciones

tabla 24-1

 Tabla II. Autores de más de dos obras y secciones a las que pertenecen

tabla 24-2

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1 LUENGO PACHECO, RICARDO. Libros y lectores en Plasencia (siglos XVI-XVIII). Cáceres, 2002. Universidad de Extremadura.

2   SÁNCHEZ DE LA CALLE, JOSÉ ANTONIO. Una Bibliografía de Plasencia. Fichas, resúmenes y catalogación de obras relacionadas con Plasencia. Tomo I. Libros. Salamanca. Institución Cultural “El Brocense” de la Diputación Provincial de Cáceres, y Excmo. Ayuntamiento de Plasencia, 885 págs.

3   SÁNCHEZ DE LA CALLE, JOSÉ ANTONIO. Una Bibliografía de Plasencia. Fichas, resúmenes y catalogación de obras relacionadas con Plasencia. Tomo II. Artículos. Jaraiz de la Vera., 2008. Institución Cultural “El Brocense” de la Diputación Provincial de Cáceres, y Excmo. Ayuntamiento de Plasencia, 846 págs.

Desde hace varios años vengo trabajando sobre la elaboración del fondo bibliográfico de la revis- tas placentinas desde finales del siglo XIX hasta el presente. En el año 2002 realicé una aproximación en la conferencia que impartí en los XXXI Coloquios Históricos de Extremadura, celebrados en Trujillo en septiembre de 2002, y titulada “Patrimonio Bibliográfico de Plasencia. Las Revistas del Siglo XX”. En el texto, publicado en 2003, exponía la catalogación y características de las diferentes publicaciones periódicas que vieron la luz en la ciudad a lo largo del siglo veinte, dividiendo el conjunto en dos grandes apartados: los ejemplares editados en Plasencia, y los que vieron la luz fuera de la ciudad. En la primera categoría entraban los relacionados con las Asociaciones de Vecinos y de Barrios, los de contenido Artístico-Literario, los Humorísticos, los Festivo-Lúdicos, los de Centros de Enseñanza, los de Contenido Religioso, y otros de carácter diverso. El segundo apartado se centraba en los publicados en el ámbito regional extremeño, y en los de tirada nacional. Véase SÁNCHEZ DE LA CALLE, JOSÉ ANTONIO. “Patrimonio Bibliográfico de Plasencia. Las Revistas del Siglo XX”. En XXXI Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo, 2003. Centro de Iniciativas y Turismo, págs. 435-481.

En la primavera de 2008 impartí una conferencia en el Curso de la Memoria Histórica de Plasencia y su Comarca, organizado por le Universidad Popular de la ciudad. La charla se convirtió en artículo, recogido en la publicación de la VIIIª edición de la citada Memoria…, con el título de “Últimas tendencias bibliográficas en Plasencia”. En la Memoria Histórica de Plasencia y su Comarca, 2008. Plasencia, 2009, págs. 105-132.

6   Entre las bibliotecas localizadas en Plasencia está la Municipal, la del Archivo Catedralicio, y la Diocesana. En Cáceres se han manejado algunos fondos de la Biblioteca Pública “Antonio Rodríguez-Moñino/María Brey”, de la Diputación Provincial, y de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura (Uex). En Madrid se han trabajado algunos volúmenes de la Biblioteca Nacional. También cabe destacar los contactos mantenidos con particulares para estudiar la documentación privada; así como los préstamos o cesiones de algunos particulares de algunos vecinos, bibliófilos y amigos.

7  NEGRETE, JAVIER. Alejandro Magno y las águilas de Roma. Barcelona, 2007. Minotauro, 526 págs., 15 X 23,5 cms. IBID. Salamina. Madrid, 2008. Espasa-Calpe, 400 págs., 15 X 23 cms. IBID. La gran aventura de los griegos. Madrid, 2009. La Esfera de los Libros, 616 págs., 16 X 24 cms. IBID. El sueño de los dioses. Barcelona, 2010, Editorial Planeta. Colección Minotauro, 486 págs., 15 X 23 cms. IBID. Atlántida. Barcelona, 2010, Espasa, 580 págs. IBID. El sueño de los dioses. Barcelona, 2010. Minotauro, 448 págs., 14 X 22,5 cms IBID. El corazón de Tramórea. Barcelona, 2011. Minotauro, 669 págs., 14 X 23 cms.

8  GARCÍA BLÁZQUEZ, JOSÉ ANTONIO. La soledad del anfitrión. Madrid, 2006. Editorial Biblioteca Nueva, 233 págs., 13,5 X 21 cms. IBID. El maldito amor. Madrid, 2007. Biblioteca Nueva, 334 págs.  IBID. La Red. Madrid, 1963, 193 págs., 21 X 30 cms. Obra mecanografiada por copias “Monis”. Máquina OLPER 7677. M 56. Tirada: 20 ejemplares. IBID. Saint John Perse. Anábasis. Madrid, 1983. Visor-Madrid. Volumen 164 de la Colección Visor de Poesía, 88 págs.13 X 19,5 cms. IBID. Último naipe (poesía completa, 1970-1990). Mérida, 2011. Editora Regional de Extremadura, 275 págs., 20,5 x 14,5 cms.

9  HIDALGO BAYAL, GONZALO. El desierto de Takla Makán (Lecturas de Ferlosio). Mérida, 2007. Ensayos Literarios, 17. Editora Regional de Extremadura, 156 págs., 12 X 16,5 cms. IBID. Campo de amapolas blancas. Barcelona, 2008. Tusquets. IBID. El espíritu áspero. Barcelona, 2009. Tusquets Editores, 560 págs.

10   GARCÍA BLÁZQUEZ, JOSÉ ANTONIO. La soledad del anfitrión. Madrid, 2006. Editorial Biblioteca Nueva, 233 págs., 13,5 X 21 cms. IBID. El maldito amor. Madrid, 2007. Biblioteca Nueva, 334 págs.

11   SANTOS DELGADO, JUAN RAMÓN. Cuaderno escolar. Badajoz, 2009. Colección La Gaveta, 120 págs., 12 X 17 págs. IBID. Biblia apócrifa de Aracia. Badajoz, 2010. Los Libros del Oeste, 535 págs., 20 X 14 cms.

12  VAQUERO MONTESINOS, SALVADOR. Hombres sin fronteras. Badajoz, 2004. Diputación Provincial de Badajoz, 61 págs., 14 X 22 cms. IBID. La leyenda de la guadaña oxidada. Cáceres, 2006. Qarácter, 135 págs., 12 X 17 cms.

13  BURGUILLO PUIG, ANTONIO. Piel romántica. Vigo, 2006. Ediciones Cardeñoso, 70 págs., 15 X 20,5 cms. IBID. Tan sólo una palabra. Vigo, 2006. Ediciones Cardeñoso, 54 págs., 15 X 20,5 cms

14  VARIOS AUTORES. Ruta Literaria por Extremadura. Cuaderno de Viaje. Junta de Extremadu- ra, 211 págs., 15 X 21 cms. IBID. Taller de la Poesía y del Relato. (Antología, 2001). Badajoz, 2002. Editora Regional de Extremadura y Asociación de Escritores Extremeños. Indugrafic, Artes Gráficas, 274 págs., 15 X 20 cms. IBID. IV Concurso de Relato Breve UNED Plasencia, 2004. Madrid, 2006. Universidad Nacional de Educación a Distancia, 79 págs. 15 X 22 cms. IBID. Taller de la Poesía y del Relato. (Antología, 2003). Badajoz, 2004. Editora Regional de Extremadu- ra y Asociación de Escritores Extremeños. Indugrafic, Artes Gráficas, 274 págs., 15 X 20 cms. IBID. Taller de la Poesía y del Relato. (Antología, 2004). Badajoz, 2005. Editora Regional de Extremadura y Asociación de Escritores Extremeños. Indugrafic, Artes Gráficas, 416 págs., 15 X 20 cms. IBID. V Concurso de Relato Breve UNED Plasencia, 2005. Madrid, 2007. Universidad Nacional de Educación a Distancia, 67 págs. 15 X 22 cms. IBID. VI Concurso de Relato Breve UNED Plasencia, 2006. Madrid, 2007. Universidad Nacional de Educación a Distancia, 142 págs. 15 X 22 cms. IBID. Taller de la Poesía y del Relato. (Antología, 2005). Badajoz, 2006. Editora Regional de Extremadura y Asociación de Escritores Extremeños. Indugrafic, Artes Gráficas, 315 págs., 15 X 20 cms. IBID. VII Concurso de Relato Breve UNED Plasencia, 2007. Madrid, 2008. Universidad Nacional de Educación a Distancia, 124 págs. 15 X 22 cms.

15  ALBALÁ MARTÍN, INDALECIO. Relatos a cachos perdidos. ALLENDE, ISABEL. Inés del alma mía. Barcelona, 2006. Plaza y Janés Editores, S. A., 368 págs., 15 X 26 cms. ALONSO ESTRADÉ, KILIAN. Flores entre espinas. Plasencia, 2009. Concejalía de Igualdad del Ayunta- miento de Plasencia. ÁLVAREZ ENCINA, MIGUEL. Olor a tierra. Plasencia, 2006. Imprenta Garcilaso (Plasencia). Editorial LiberArte, 122 págs., 15 X 20,5 cms. BLANCO FERNÁNDEZ, JOSÉ LUÍS. Amar también es pecado. Plasencia, 1966. Imprenta Garcilaso, 19 págs., 15 X 21 cms. CANO MONTERO, JESÚS VICENTE. La Duquesa y el Deán. Historia de una ambición. Plasencia, 2011. Centro de Iniciativas y Turismo de la Comarca de Plasencia. Plasencia, Diseño Gráfico S. L., 328 págs., 16,5 X 24 cms. CHICO, ALEX. La tristeza del eco. Mérida, 2007. Editora Regional de Extremadura, 65 págs., 14 X 20 cms. DUQUE SÁNCHEZ, FELIPE. Aportación extremeña a los orígenes del Teatro Nacional. Cáceres, 1976. Servicios Culturales de la Diputación Provincial de Cáceres, 14 págs., 17 X 24 cms. FERNÁNDEZ MARTÍN, JOSÉ LUÍS. Y un otoño… fue primavera.  Sevilla, 2008. Publidisa, S. A., 176 págs., 13,5 X 21 cms. FUENTES, FRANCISCO. Tierra, Territorio, Casa. Sevilla, 2006. Universidad de Sevilla. Colección Brizna/1, 66 págs, , 13 X 18 cms. GIL GONZÁLEZ, NICANOR. Historias de la Villa Germelina. Mérida, 2008. De la luna libros,.118 págs., 14,5 X 19 cms. INIESTA OJEA, ROBERTO. El viaje íntimo de la locura. Bilbao, 2009. Editorial El Hombre del Saco, S. L., 371 págs., 14 X 21,5 cms. LEMÚS FUENTES, JOSÉ. Con Mario Alberto. Poemas. Plasencia, 2007. 108 págs., 13,5 X 21 cms. LEÓN, JOSÉ NICOLÁS DE. Métrica descripción fúnebre a las magníficas, suntuosas exequias del rey Don Carlos de Austria, Nuestro Señor, que en el día veinte y dos de diciembre de mil sete- cientos, consagró a su real memorial el Ayuntamiento de esta muy Noble y muy Leal ciudad de Plasencia en su Santa Iglesia Catedral. Publícalas en un romance Don Joseph Nicolás de León, Secretario de Cámara de los Señores Deán, y Cabildo de ella. Y se le dedica su respeto a dicha muy noble y muy leal ciudad. MORENO ANCILLO, ÁLVARO. El reino de la espada. Barcelona, 2006. Áurea Ediciones, 320 págs., 15,5 X 22,5 cms. PÉREZ REGUEIRA, JOSÉ LUÍS. Las huellas del conquistador. Barcelona, 2007. Roca, 521 págs. 15 X 23 cms. PÉREZ WALÍAS, JAVIER. Largueza del instante. León, 2009. Instituto Leonés de la Cultura, 86 págs. PORTILLO MORDILLO, SERAFÍN. Mapa de las corrientes. Salamanca, 2008. Renacimiento, 64 págs., 12 X 17 cms. SÁNCHEZ ADALID, JESÚS. El alma de la ciudad. Barcelona, 2007. Editorial Planeta, 646 págs., 16 X 24 cms. SÁNCHEZ MARTÍN, Mª MAGDALENA. Mis versos. Plasencia, 1998, 40 págs., 14,5 X 20,5 cms. SÁNCHEZ SILVA, RAQUEL. Cambio príncipe por lobo feroz. Madrid, 2008. Aguilar, 168 págs., 15 X 24 cms. TEJEIRO FUENTES, MIGUEL ÁNGEL. Mecenazgo y literatura en la Extremadura del Siglo de Oro. Mérida, 2009. Editora Regional de Extremadura. Colección Estudio, 294 págs., 16 X 24 cms. VALVERDE, ÁLVARO. Desde fuera. Barcelona, 2008. Tusquets Editores. 180 págs., 14 X 21 cms.

16   APARICIO SÁNCHEZ, GONZALO. Tu cuerpo y sangre, Señor!. Homilías y meditaciones eucarísticas. Madrid, 2004. EDIBESA, 478 págs., 13 X 21 cms. IBID. Ardía nuestro corazón. Ciclo A: comentarios a las lecturas y evangelios dominicales y festivos. Madrid, 2004. EDIBESA. Colección Vida y Misión, 533 págs., 20,5 X 13,5 cms. IBÍD. Celebrar la Eucaristía. “En espíritu y en verdad”. Madrid, 2004, EDIBESA. Vida y Misión, número 103. 13 X 21 cms. IBÍD. Para tratar de amistad con Jesús Eucaristía: oración y adoración eucarística. Madrid, 2004. EDIBESA. Colección Vida y Misión, número 111, 237 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. Ardía nuestro corazón. Ciclo B: comentarios  a las  lecturas y  evangelios dominicales  y festivos. Madrid, 2005. EDIBESA. Colección Vida y Misión número 121, 627 págs., 20,5 X 13,5 cms. IBÍD. Para vivir la misa en comunión con Cristo. Madrid, 2005. EDIBESA. Colección Vida y Misión, número 122, 181 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. Sacerdos/ 1. Apuntes de espiritualidad sacerdotal: tentaciones y retos del sacerdote actual. Madrid, 2006. EDIBESA, Colección Vida y Misión, número 127, 221 págs. 13 X 21 cms. IBÍD. Sacerdos/ 2. Apuntes de espiritualidad sacerdotal: Oración, espiritual y vocaciones sacerdotales. Madrid, 2006. EDIBESA, Colección Vida y Misión, número 128, 210 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. Ardía nuestro corazón. Ciclo C: comentarios a las lecturas y evangelios dominicales y festivos. Madrid, 2006. EDIBESA. Colección Vida y Misión, número 131, 506 págs., 20,5 X 13,5 cms. IBÍD. La experiencia de Dios. Madrid, 2007. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 345 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. San Pablo, el apóstol de Jesús. Madrid, 2007. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 358 págs., 13 X 21 cms. IBÍD.. El Espíritu Santo. Abra y beso del dios amor. Madrid, 2008. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 326 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. Necesidad de la oración en la vida del sacerdote. Madrid, 2009. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 366 págs., 13 X 21 cms. IBÍD.. María-mujer, virgen y madre sacerdotal. Madrid, 2009. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 264 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. La Oración Eucarística en la Vida Sacerdotal. Madrid, 2010. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 357 págs., 13 X 21 cms. IBÍD. La Iglesia necesita santos. Madrid, 2011. EDIBESA, Colección Vida y Misión, 357 págs., 13 X 21. IBÍD. El gozo de ser sacerdote.(¡Te Deum Laudamus!). Madrid, 2011. EDIBESA, Colección Vida y Misión, págs., 13 X 21.

17   DUQUE SÁNCHEZ, FELIPE, y DÍAZ SÁNCHEZ, JUAN MANUEL. Introducción a  la Doctrina Social de la Iglesia. Plan de Formación Sistemática. Especialidad: Doctrina Social de la Iglesia. Madrid, 1999. Instituto Internacional de Teología a Distancia, 133 págs., 19,5 X 27 cms. IBÍD. Doctrina Social de la Iglesia: Economía y Política. Ciencias Religiosas. Madrid, 1999. Instituto Superior de Ciencias Religiosas a Distancia San Agustín. 236 págs., 19,5 X 27 cms. IBÍD. La Economía en la Doctrina Social de la Iglesia. Plan de Formación Sistemática. Especialidad: Doctrina Social de la Iglesia. Madrid, 2003. Instituto Internacional de Teología a Distancia, 138 págs., 19,5 X 27 cms.

18  DIÓCESIS DE PLASENCIA. X Sínodo Placentino. Constituciones Sinodales. Plasencia, 2005. Salamanca, 2006. Imprenta Kadmos, 318 págs., 15, 5 X 22,5 cms. IBÍD. Guía del peregrino de Berzocana

19   ESZER, AMBROSIO (Coordinador). Placentin. In Hispania. Beatificationis et Canonizationis Servae Dei Mathildis A S. Corde Tellez Robles (Hijas de María Madre de la Iglesia) (1841-1902). Positio Super Vita, Virtutibus et Fama Santitatis. Roma, 1993. HIJAS DE MARÍA MADRE DE LA IGLESIA. Madre Matilde. Fundadora de las Hijas de María, Madre de la Iglesia. Beatificación. Roma, 21 de marzo de 2004. Zaragoza, 2006. Hijas de María Madre de la Iglesia, 179 págs., 21 X 29,5 cms. M. D. G. Novena a la gloriosa virgen y mártir Santa Filomena. Compuesta por un P. de la Compañía de Jesús. Plasencia, 1842. Imprenta de D. M. Ramos, 24 págs., 12 X 17,5 cms. MARTÍN MAJADAS, ANTONIO. Amor, honor y devoción de Plasencia a Santa María del Puerto. Plasencia, 2007

20  P. G. Semana de la Madre. La Pureza de tus Hijos. Plasencia, 1939. Imprenta La Victoria, 48 págs., 12,5 X 17,5 cms. PRIETO RAMIRO, RAFAEL. Ganar, gastar, gozar. El consumo, éste es nuestro dios. Madrid, 2007. Cáritas Española Editores, 78 págs., 10,5 X 14,5 cms. RODRÍGUEZ MAGRO, AMADEO. Sea toda nuestra vida un acto de amor. Matilde Téllez, una extremeña en los altares. Plasencia, 2004. Plasencia Diseño Gráfico S. L., 35 págs., 15,5 X 21,5 cms. V. C. R. Historia de la vida, martirio, invención y milagros de la gloriosa V. y M. Santa Filomena,  llamada la taumaturga del siglo XIX / por el P. V. C. R. de la Compañía de Jesús … Plasencia, 1845. Imprenta de M. Ramos, 286 pág., 9,5 X 14 cms.

21   FLORES DEL MANZANO, FERNANDO. Plasencia y su comarca. Historia y Sociedad (1840-1902). Badajoz, 2007. Muñoz Moya Editores Extremeños, 326 págs., 17 X 24 cms. IBÍD. FLORES DEL MANZANO, FERNANDO. La Guerra de la Independencia en Plasencia y su Tierra. Badajoz, 2008. Caja de Extremadura Obra Social. Biblioteca Extremeña de la Guerra de la Independencia. Colección Ciudades en Guerra (1808-1812), 425 págs., 17 X 24 cms. IBÍD. FLORES DEL MANZANO, FERNANDO. La guerrilla patriótica en Extremadura. 1808-1812. Mérida, 2009. Editora Regional de Extremadura, 386 págs.,17 X 24 cms.

22   AYALA VICENTE, FERNANDO. Parlamentarios cacereños durante la II República (1931- 1936). Diputados e intervenciones. Granada, 2007. Muñoz Moya Editores Extremeños, 174 págs., 17 X 24 cms. IBÍD. Orígenes del PSOE en la provincia de Cáceres,  2008. IBÍD. Plasencia y su comarca durante la Segunda República. Institución Cultural El Brocense. Diputación de Cáceres. 2011.

23   CARRERO PLAZA, FEDERICO. La iglesia de San Blas de Oliva de Plasencia. Plasencia, 2009. Gráficas Rozalén, 241 págs., 17 X 24 cms. IBÍD. La Ermita de la Bella Flor de Cáparra y Oliva de Plasencia. Plasencia, 2011. CederCáparra y Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Gráficas Rozalén, 448 págs., 21 X 29,5 cms.

24   SÁNCHEZ DE LA CALLE, JOSÉ ANTONIO. Plasencia. El placer del recuerdo. Londres, 2010. Editorial Amberley, 128 págs. IBÍD. Plasencia. Tradiciones y Lugares. Londres, 2011. Editorial Amberley, 128 págs.

25  VARIOS AUTORES. XXXV Coloquios Históricos de Extremadura. Badajoz, 2006. Centro de Iniciativas Turísticas de Trujillo, 753 págs., 15,5 X 21 cms. IBID. Documentos para una historia de la docencia. Malpartida de Plasencia, 1910-2001. Plasencia, 2006. Cooperativa San Isidro. Fondo de Educación, Formación y Promoción. Imprenta Heras, 46 págs., 14,5 X 20,5 cms. IBID. Memoria histórica de Plasencia y su Comarca, 2006. Plasencia, 2007. Universidad Popular. Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Plasencia. Imprenta Vimar, 155 págs., 16,5 X 24,5 cms. IBID. Plasencia contemporánea. Hombres y mujeres que han hecho ciudad, 1810-1935. Jaraiz de la Vera, 2007. Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura y Ayuntamiento de Plasencia. Gráficas Romero, 106 págs., 16,5 X 28 cms. IBID. XXXVI Coloquios Históricos de Extremadura. Tomos I y II. Celebrados en Trujillo del 24 al 30 de septiembre de 2007. Dedicados a la figura de Inés de Suárez en el V Centenario de su nacimiento. Badajoz, 2008, Asociación Coloquios Históricos de Extremadura, 842 págs ambos tomos, 15,5 X 21,5 cms. IBID. Memoria Histórica de Plasencia y Comarcas 2007. Plasencia, 2008. Universidad Popular de Plasencia. Gráficas Rozalén, 174 págs. 16,5 X 23,5 cms. IBID. Memoria Histórica de Plasencia y Comarcas 2008. Plasencia, 2009. Universidad Popular de Plasencia. Gráficas Rozalén, 205 págs. 16,5 X 23,5 cms. IBID. XXXVII Coloquios Históricos de Extremadura. Tomos I y II. Celebrados en Trujillo del 22 al 28 de septiembre de 2008. Dedicados a la Guerra de la Independencia en Extremadura. Badajoz, 2009, Asociación Coloquios Históricos de Extremadura, 884 págs. ambos tomos, 15,5 X 21,5 cms. IBID. El Instituto “Gabriel y Galán” de Plasencia. Setenta y cinco años de historia: 1933-2008. Jaraiz de la Vera, 2009. Gráficas Romero, 245 págs., 17 X 24 cms.

26  ANÓNIMO. Recetas de nuestra gente. Plasencia, 2005. Cooperativa Sediaco, 95 págs., 14 X 22 cms. BECERRO DE BENGOA, RICARDO. Ensayo para una Teoría de Extremadura. Cáceres, 19592, 22 págs., 13 X 18 cms. CAJA DE EXTREMADURA. Referencias a Extremadura del maestro Correas y del médico Sorapán. Plasencia, 2001. Obra Social y Cultural de Caja de Extremadura. Imprenta La Victoria, 60 págs., 15,5 X 21,5 cms. DIOS, JUAN DE. La borrachera y el juego, por el poeta Juan de Dios. Plasencia, 1883. Imprenta de El Extremeño, 17 págs., 10 X 15 cms. H. de X. Gran fiesta taurino campestre. Romance liso y llano donde se narran las sorprenden- tes hazañas por las que se ha decidido hacer célebres a varios honrados vecinos de la villa, de quienes no se suponía que tuviesen tanta sangre torera. Plasencia, 1944. Talleres tipográficos “La Victoria”, 11 págs., 12 X 19 cms.

27  HERRERO HERRERO, TEODORO. Olga. 2006. Cambridge BrickHouse Books, Colección Abalorios.  MININGER, KRISTOFFER y LUCIO CARRASCO, LOLA. Caras de Plasencia. Faces of Plasencia. Plasencia, 2007. Ayuntamiento de Plasencia y Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura. Edita: Acuarex. Producción Gráfica y Diseño: e.comdiseño, 80págs., 21 X 21 cms. PÉREZ GONZÁLEZ, BEATRIZ. Estraperlo en Cádiz. La estrategia social. Cádiz, 2004. Quorum Editores, 248 págs., 15 X 24 cms. PULIDO RUBIO, ABUNDIO. Memoria de costumbres y tradiciones perdidas en Montehermoso. Plasencia, 2007. Ayuntamiento de Montehermoso. Gráficas Sandoval, 248 págs., 16,5 X 24 cms. RISCAMONTE EL EXTREMEÑO (¿MELITÓN DELGADO?). Almanaque de las lilailas para el año de 1886. Plasencia, 1886. Imprenta de El Cantón Extremeño, 78 págs., 10,5 X 16 cms. VARIOS AUTORES. Recuerdos cariñosos a Juan Sánchez Ocaña y Clavijo de sus amigos en las cenas de los días de San Juan y San Pedro. Plasencia, 1879. Est. Tip. De Evaristo Pinto Sánchez, 38 págs., 11,5 X 17,5 cms.

28   BLANCO HERNANDO, QUILIANO. Nosotros. Primer libro de lectura corriente. Plasencia, 1964. Editorial Sánchez Rodrigo, S. A., 156 págs., 14 X 20 cms. DÍEZ Y OLIVARES, JOSÉ MARÍA. Compendio de Gramática castellana para uso de los niños de las escuelas y colegios. Dispuesto bajo un nuevo método por José Mª Díez Olivares, Maestro de la Escuela Pública de Primera Enseñanza Superior de Plasencia. Segunda Parte. Plasencia, 1875. Imprenta y Litografía de Pinto Sánchez, 31 págs., 11 X 16,5 cms. PÉREZ DE TOCINO, NICOLÁS VICENTE. Lecciones de gramática latina. Dispuestas para aprovechamiento de sus hijos. Plasencia, 1841. Imprenta de Manuel Ramos, 128 págs., 14,5 X 20,5 cms. RIESCO ROCHE, SERGIO. Extremadura. Historia. Bachillerato Segundo Curso. Materia Común. Barcelona, 2006. Vicens Vives. 78 págs., 23 X 29 cms.

29  VARIOS AUTORES. Jornadas de Renovación Logopédica “Ciudad de Plasencia”. Organización, ponencias, trabajos, conclusiones y propuestas. Plasencia, 1991. Imprenta La Victoria, 500 págs., 20,5 X 29,5 cms. IBID. Nuevas herramientas para nuevas situaciones de aprendizaje. El uso del ordenador en el aula. Navalmoral de la Mata, 2006. Centro de Profesores y Recursos de Plasencia. Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, 238 págs., 21 X 28 cms. IBID. Cuaderno didáctico de la exposición Plasencia contemporánea. Hombres y mujeres que han hecho ciudad, 1810-1935. Jaraiz de la Vera, 2007. Consejería de Educación de la Junta de Extremadura. Gráficas Romero, 16 págs., 17 X 24 cms. IBID. IV Jornadas Regionales de Implantación y Desarrollo de la LOE: Competencias Básicas y Convivencia. Intervención Psicopedagógica en Educación Infantil y Primaria. Badajoz, 2009. Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, 300 págs., 21 X 29,5 cms.

30  VÁZQUEZ CALVO, JUAN CARLOS. Historia de la Educación Pública de Extremadura en el Antiguo Régimen (Siglos XVI, XVII y XVIII). Mérida, 2004. Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología de la Junta de Extremadura, 642 págs., 17 X 24 cms.

31  CAJA DE AHORROS DE EXTREMADURA. XXVII Salón de Otoño de Plasencia 2005. Obra Social de Caja de Extremadura. Imprenta Romero, 44 págs., 21 X 25 cms. CASTRO FLÓREZ, FERNANDO. Fight Club. Consideraciones en torno al arte contemporáneo. Pontevedra, 2004. Diputación Provincial de Pontevedra, 237 págs., 13,5 X 18,5 cms. DÍEZ GONZÁLEZ, MARÍA DEL CARMEN. Arquitectura de los conventos franciscanos observantes en la provincia de Cáceres (siglos UXI-XVII). Cáceres, 2003. Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, Uex y Caja de Extremadura, 443 págs., 22 X 31 cms. ESCUELA DE ARTE RODRIGO ALEMÁN. Danzar- te. 27 de abril-13 de mayo de 2005. Hervás, 2005. Centro Cultural Santa María de Plasencia, 16 págs., 16 X 22 cms. RAMOS RUBIO, JOSÉ ANTONIO. Inventario de pintura medieval en la diócesis de Plasencia. Jaraiz de la Vera, 2009. Institución Cultural “El Brocense”. Gráficas Romero, 137 págs., 17 X 24 cms. CANO MONTERO, JESÚS VICENTE. Las catedrales de Plasencia. Su arquitectura, sus retablos, su sillería de Coro y otros elementos. 2009. Centro de Iniciativas y Turismo de la Comarca de Plasencia, y Junta de Extremadura. Consejería de Cultura y Turismo, 210 págs., 17 X 24 cms. VARIOS AUTORES. La última restauración o el esplendor interior. Plasencia, 2009. Cabildo Catedralicio. RAMOS SÁNCHEZ, MIGUEL ÁNGEL. El tratado de la pintura. Leonardo Da Vinci. Arganda del Rey (Madrid), 2004. EDIMAT. Clásicos de la Literatura. 258 págs., 19 X 23 cms

32  CANO MONTERO, JESÚS VICENTE. Inés Suárez. Una placentina en Chile. Cáceres, 2006. Ayuntamiento de Plasencia, 256 págs., 15 X 21 cms. IBID. Vida y leyenda del Coronel Cristóbal Villalva. Cáceres, 2007. Centro de Iniciativas y Turismo de Plasencia, 80 págs.,15 X 21 cms. AYALA VICENTE, FERNANDO. Espronceda, un diputado extremeño en el Congreso. 2008. Asamblea de Extremadura. BLANCO FERNÁNDEZ, JOSÉ LUÍS. El hambre y la fe. El camino de una vida. Relato biográfico de la vida de Bartolomé Gil Santacruz. Badajoz, 2007. Tenagil, S. A., 290 págs. 17 X 24,5 cms.

33  DUQUE SÁNCHEZ, FELIPE. Raíces castellanas. María Briz o una vida solidaria. Salamanca, 1987.  Gráficas  Ortega  S.  A.,  91  págs.,  12  X  18,5  cms.  JIMÉNEZ  DE  GREGORIO, FERNANDO. Mis años placentinos: (noviembre de 1933-junio de 1936). Madrid, 2006. Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid “Jiménez de Gregorio”, 73 págs., 13 X 21 cms. MAGDALENO FUENTES, TEÓFILO. Las dos Españas. En memoria de Carpo. Una vida, un hombre, un ideal. Plasencia, 2007. Plasencia Diseño Gráfico S. L., 308 págs., 17.,5 X 25 cms. SALVADOR PLANS, ANTONIO, y VALVERDE, ÁLVARO. Gabriel y Galán, época y obra. Mérida, 2006. Editorial Regional de Extremadura. Colección Estudios, 313 págs., 17 X 23,5 cms.

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40  VEGA VEGA, JOSÉ ANTONIO. Sociedades profesionales de capital. Pamplona, 2009. Edito- rial Aranzadi, 534 págs., 17 X 24 cms. IBID. Contrato de permuta comercial (Barter). Madrid, 2011, 464 págs., 17 X 24 cms.

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