Feb 202014
 

   Alonso J. R. Corrales Gaitán.                 

   Creo que ni este es el lugar, ni por supuesto ante ustedes es necesario ponerse a hablar largo y tendido sobre Cáceres, pues por muy amplia que hiciese esta explicación, sin duda me quedaría corto. Seguro que otras personas que me han precedido, han hecho esta descripción mas completa y detallada.

                        En este trabajo lo único que voy a tratar de aportar, son unas pocas ideas de cómo hacer mas entretenida la visita a Cáceres. Para ello se me ha ocurrido apuntar unos itinerarios o rutas, fáciles de seguir que cualquiera, acompañado por una libreta para tomar notas de lo que consideramos interesante, y llevar una cámara fotográfica, eso sí con varios carretes de repuesto.

                        Partimos de la base que el supuesto visitante va a pasar en Cáceres como mínimo un fin de semana, de no ser así este entretenido estudio no podría ser aplicable.

                        Antes de continuar tengo que decir que particularmente he seguido una a una todas las rutas, que aquí voy a tratar y por ello puedo asegurar que cualquiera las puede recorrer, disponiendo únicamente del tiempo necesario y de ropa cómoda.

                        Las rutas que propongo son las siguientes:

                       

          Ruta de la muralla.

          Ruta de la heráldica.

          Ruta de los palacios.

          Ruta de las fuentes.

          Ruta de los museos.

          Ruta de las ermitas.

          Ruta de los tesoros.

          Ruta de las leyendas.

          Ruta del subsuelo.

Y    Ruta de las casas con nombre propio.

                       

                        De esta manera podemos hacer nuestra visita más entretenida y completa, pues es mas que evidente que si nos limitamos a acceder a la ciudad monumental, aunque en ello empleemos varias horas, lo más probable es que se pasen muchos casos por alto.

                        Lo verdaderamente positivo que tiene este sistema que yo apunto, es que puede conocerse bastante bien un tema o ruta, sin necesidad de dedicar mucho tiempo  otro que a lo mejor no nos agrada tanto. Es como si estudiásemos una carrera, en este caso Cáceres, tomando asignatura por asignatura, que en este caso concreto son las distintas rutas.

                        A falta, hasta este preciso instante de un libro que sirviéndonos de guía, contenga todas las rutas aquí señaladas, nos deberemos ayudar con otras publicaciones que ya iremos apuntando a lo largo de este trabajo.

 

                        RUTA DE LA MURALLA.- Es recomendable realizar este itinerario en dos ocasiones, una de día y otra de noche, en ambos casos se podrá disfrutar de la belleza de tan magnífico conjunto monumental.

                        Este itinerario se debe iniciar por el Arco de la Estrella o Puerta Nueva, y continuarlo hacia la derecha subiendo los denominados Adarves, de esta sencilla manera conoceremos las distintas entradas a la ciudad monumental y sus numerosas torres defensivas.

                        Lo ideal sería poder hacer este paseo por encima de la muralla, pero como esto no es posible nos conformaremos con hacerlo por la parte interior de la misma. Esta primera ruta puede durar algo mas de la hora. No podemos olvidar que son dos kilómetros aproximadamente de longitud.

 

                        RUTA DE LA HERÁLDICA.- En este tema, es Cáceres una  de las  ciudades mas ricas y completas, pues están registrados varios centenares de escudos heráldicos y de armas, tanto en los exteriores como en los interiores de los edificios civiles y religiosos de la ciudad. Es una manera relativamente sencilla de estudiar las familias que representan, así como los estilos de los mismos y la influencia en las distintas zonas del recinto medieval.

                        En esta gran variedad de escudos heráldicos se puede encontrar el visitante, a familias originarias de prácticamente todos los lugares de España, así como de zonas de Portugal, Francia o Italia, que intervinieron o bien en la Reconquista de la ciudad, en el siglo XIII, o que en fechas posteriores aquí se asentaron levantando su palacio o casa familiar.

                        Recomendamos iniciar este itinerario partiendo de la entrada ya mencionada anteriormente del Arco de la Estrella, y desde allí partir a través de la Plaza de Santa María hasta la parte mas alta del recinto amurallado, hasta así recorrerlo todo, pero para ello debemos de ir con los ojos bien abiertos, pues cientos de escudos están situados en los lugares mas insospechados además de los clásicos de sobre puertas o ventanas.

 

                        RUTA DE LOS PALACIOS.- Considerando que en Cáceres existen mas de medio centenar de estos nobles edificios, que poseen toda la riqueza histórica de un conjunto monumental único, declarado Patrimonio de la Humanidad, se pueden llegar a encontrar infinidad de elementos muy interesantes, formando parte de esta gran variedad de construcciones.

                        Por desgracia no todos los palacios están abiertos al público, existiendo no obstante un elevado número de ellos que lo están únicamente por la mañana, por ubicarse allí organismos oficiales, pero en algunos casos determinados, a pesar de ser casas particulares, dada la buena disponibilidad de los ciudadanos cacereños y su carácter abierto y agradable, es muy posible que dejen acceso limitado a su casa-palacio. Algo que sin duda el turista no olvidará.

                        La visita a estos edificios puede prolongarse por varias horas, dado que existe un elevado número de detalles arquitectónicos o de mero adorno, además de permanente lugar de custodia de no pocas obras de arte de todo tipo.

 

                        RUTA DE LAS FUENTES.- Para poder realizar una visita a estas tan peculiares construcciones, es necesario que sepan desplazarse algo mas libremente por nuestra ciudad, ya que las fuentes se encuentran diseminadas por distintas y distantes zonas de Cáceres, destacando muy especialmente las que aún se conservan próximas a la denominada Ribera de Cáceres, algunas de las cuales han sido restauradas en los últimos años.

                        En sus mejores tiempos nuestra ciudad llegó a contar con una docena de estas fuentes, ubicadas en las proximidades del recinto amurallado y alguna mas a pocos kilómetros. Siendo aún utilizadas en la primera mitad del presente siglo para abastecer a la población cacerense, especialmente en los años de fuertes sequías.

                        En la actualidad son un simple recuerdo de aquellas épocas, conservando su nombre originario y alguna historia o anécdota curiosa, entre las mas conocidas o las más importantes por encontrarse más cercanas al núcleo urbano, tenemos:

 

                        Fuente del Concejo.- Situada en la Ribera, cerca de la Puerta y Arco del Cristo, fue construida en el siglo XV por iniciativa de Alfonso Golfin, como consecuencia del ensanche que se ha producido en aquella zona con relación al tráfico rodado, ha sufrido numerosas transformaciones, la más significativa en los años ochenta del siglo XX. Hasta la década de los años sesenta los cacereños bebíamos de sus aguas y muchas familias la utilizaban para guisar.

                        Fuente del Rey o del Marco.- Se encuentra mas arriba del Convento de San Francisco El Real, es encauzada en 1501 y se cierra con un muro en 1570. Durante los años treinta, cuarenta y cincuenta era frecuente ver allí a infinidad de jóvenes cacereños bañándose, pescando o cogiendo ranas y culebras. No hace muchos años todo aquel entorno ha sido profundamente remodelado por la escuela taller municipal, convirtiéndose en un atractivo lugar.

                        Fuente Nueva y Pilar de San Francisco.- La primera es arreglada en el siglo XV, y los pilares son reconstruidos en el año 1683, de los dos que originariamente se encontraban en aquella zona, el mas bonito se trajo en los años setenta al Foro de los Balbos, junto al Ayuntamiento.

                        Fuente Fría. Situada entre el Puente de San Francisco y el Convento que lleva este mismo nombre, se construyó en el siglo XV, ha pasado por épocas muy malas en las que estuvo a punto de desaparecer por la suciedad y el abandono municipal, hasta hace cuatro o cinco años su agua seguía utilizándose por numerosas familias cacerenses para guisar y beber. Afortunadamente desde hace algunos años todo aquel terreno ha sido remodelado y no peligra su existencia.

                        Fuente de Aguas Vivas.- También fue canalizada en el siglo XV, durante la época de los reyes católicos se le conocía como “fuente de las arañas”, por la gran cantidad de esos bichos que siempre tenía en sus inmediaciones.

                       

                        Otras fuentes y manantiales que existieron en las  afueras y dentro de la población, fueron: de la Concepción, del Paseo Alto, Valhondo, Hinche, Balincero; Santa Ana, Santa Olalla, Arropez, etc. Algunas de estas aún existen en la actualidad aunque o no dan agua o ya no es potable.

                         La gran mayoría de ellas daban un agua sabrosa y muy buena para guisar, existiendo algún manantial que según la opinión ciudadana de la época, daba un agua que curaba ciertos males del cuerpo y del alma.

 

                        RUTA DE LOS MUSEOS.- Los visitantes no deben ignorar que en esta ciudad hay media docena de museos de contenido  muy variado, así como la existencia de otras exposiciones complementarias situadas en distintos lugares de la ciudad.

                        Entre otros tenemos: El Museo Provincial situado en el Palacio de las Veletas; el Diocesano de la Concatedral de Santa María; el Museo Municipal Permanente en la Casa Mirón; el Museo de la Casa Pedrilla; el instalado en la Casa ärabe; y el  Palacio de Carvajal.

                        No obstante y desde mi particular punto de vista, en una ciudad como la nuestra podrían existir algunos museos más, ya que se dan una serie de características adecuadas para ello, incluso hay gran variedad de elementos y objetos que podrían exponerse, como por ejemplo el patrimonio de las cofradías penitenciales, de la cofradía de la Virgen de la Montaña, de pintura costumbrista, de maquetas de distintas construcciones de la ciudad, etc.

                        Con la observación detenida de todo lo contenido en estos lugares, se puede hacer un completísimo estudio histórico-cultural de la ciudad, y de las distintas generaciones que nos han precedido.

 

                        RUTA DE LAS ERMITAS.- No obstante y a pesar de lo hasta ahora apuntado, existen muchos temas que en Cáceres se dan en una gran medida, como es el caso que nos ocupa.

                        A lo largo de nuestra dilatada historia, han llegado a pertenecer al término municipal de Cáceres, un total de 44 ermitas de todos los tipos y estilos, de las cuales 17 han desaparecido totalmente; 8 se han transformado en iglesias o con otra finalidad; siendo en la actualidad otras 8 las ermitas que como tal se conservan en la ciudad. Y en los cercanos alrededores quedan otras 11 algunas en completa ruina.

                        Desde el punto de vista artístico e histórico, sería muy interesante que el visitante pudiese conocer estar construcciones, levantadas al más puro estilo cacerense y que a pesar del tiempo transcurrido desde su creación, aún conservan el encanto popular de sus remotos orígenes y el particular trabajo de las personas que vivieron relacionadas con ellas.

                        Incluso de disponer de mas tiempo, se podría estudiar todo el patrimonio que las ermitas poseen y las cofradías que se hicieron cargo de su cuidado, además de sus celebraciones y origen.

                        Afortunadamente para todos nosotros,  con el inicio de la década de los años noventa del siglo XX, se despertó un general interés por la recuperación de determinadas ermitas que se encontraban en un estado lamentable, desgraciadamente aún quedan algunas otras en completa ruina. En el año 1998 publiqué el libro titulado “Ermitas Cacerenses”, donde están todas estas 44 construcciones y su historia, obra que puede resultar apropiada para conocer estas populares construcciones.

 

                        RUTA DE LOS TESOROS.- A partir de este punto, iniciamos el recorrido por un apartado muy especial que muy bien podríamos subtitular “Paseo por el Cáceres mágico”.

                        En este primer paso se pueden visitar aquellos lugares donde según la tradición oral o de las leyendas populares, en distintos momentos de la historia fueron escondidos tesoros, con la esperanza de recuperarlos, una vez hubiesen llegados tiempos mejores.

                        Y así tenemos los siguientes casos:                                                                                      – Una de las historias más curiosas que aún merodean  por la ciudad de Cáceres y que por desgracia es desconocida para una gran mayoría de sus ciudadanos, es que esta ciudad sirvió en varias ocasiones como lugar donde se ocultaron distintos bandoleros  y sus seguidores, además de ocultar aquí sus tesoros.

                        Dicho esto debemos recordar que en las inmediaciones del Santuario de la Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, es decir en lo alto de la llamada Sierra de la Mosca, el bandolero  martín Paredes, liberal, polígamo, ladrón de templos y conventos, poseía un espléndido escondite, con capacidad para media docena de caballos y jinetes, y que solía utilizar gran parte de su valioso botín.

                        Esta cueva-refugio era un lugar abierto por la naturaleza y que a principios del siglo XIX, oculta su entrada por una alta vegetación sirvió de importante almacén de variadas joyas y objetos valiosos, hasta que el año 1823 fue detenido el bandolero por la autoridad, y a partir de ese momento nada más se supo de toda aquella riqueza.

                        Desde el mes de octubre de aquel año fue encarcelado hasta que falleció de un infarto en 1840 cuando era trasladado camino del patíbulo instalado en la Plaza Mayor.

                        Durante años fueron muchos los aventureros que vagaron la totalidad de la Sierra de la Mosca en busca del tesoro del bandolero, accediendo a las distintas cuevas que allí existían, nada se sabe del resultado de dichas excursiones.

                        Hasta el principio de la década de los setenta del siglo que finaliza, estaba a la vista la boca de una cueva que según los viejos del lugar era la cueva de Martín Paredes, posteriormente su entrada fue ocultada con toneladas de escombros.

                        Hoy el tesoro continua sin aparecer.

                       

                        – Una historia increíble.

                        Lo que en la actualidad es Colegio Infantil de San Antonio, de los padres franciscanos, edificio que se encuentra adosado al templo de Santo Domingo, se construyó en el año 1493 como Convento de Nuestra Señora del Rosario, de la orden de los dominicos predicadores y bajo cuyo cuidado permaneció el edificio hasta el año 1822, en que dichos religiosos se marcharon de Cáceres.

                        En 1873 el Convento era adjudicado al  Ministerio de Hacienda, instalándose allí la Tesorería de la misma, y resulta que el funcionario responsable, en determinadas ocasiones se quedaba hasta altas horas de la noche, contabilizando las grandes sumas de monedas en oro que la caja de seguridad guardaba. Ocurrió que una de estas veces, según cuentan las crónicas de la época, varias personas accedieron a dichas dependencias sin que de ello se percatase el confiado tesorero, dándose el inexplicable  caso policial que tanto el funcionario como la gran cantidad de oro que allí se guardaba desapareciesen sin dejar rastro alguno.

                        Vinieron expertos de distintos puntos de España, tanto policiales como seguidores de pistas, pero el misterio de la desaparición continuó sin ninguna pista. Lo que sorprendió a cacereños, extremeños y a todos cuantos conocieron dicho suceso.

                        En el año 1902 un enorme incendio daba fin a la ubicación de la Delegación de Hacienda en lo que fue Convento de los Dominicos. Los años fueron pasando con más o menos suerte para el edificio en su conjunto, pero no fue hasta el año 1936 cuando se realizaron unas profundas obras de restauración en toda la construcción, lo que sacó a la luz infinidad de objetos y elementos arquitectónicos y artísticos de todo tipo.

                        En un determinado lugar del destrozado edificio apareció un esqueleto completo, corriéndose inmediatamente la voz de que se trataba sin duda del desaparecido tesorero. Aprovechando la disculpa del hallazgo varios aventureros descendieron por el pozo que tiene el patio principal del citado edificio, ello en busca de las sustanciosas monedas. Pero lo encontrado nada tenía que ver con aquel magnífico tesoro. Se sacaron una docena de monedas de todo tipo, un rosario y poco más.

                        Lo desaparecido ascendía a varios millones de pesetas, según valoración de aquella época, Aún en la actualidad no ha aparecido nada de nada. ¿Estará oculto en el pozo? ¿Será cierto que existen galerías subterráneas de comunicación entre el pozo y otras construcciones próximas?

                        Lo mas seguro es que nunca lleguemos a saber la verdad de este misterioso asunto.

 

                        En la ciudad de Cáceres existen una docena de historias por el estilo,            relacionadas con “tesoros escondidos”. Existiendo edificios que durante siglos se han conocido como Casa del Tesoro; la Huerta del Tesoro; los tesoros encontrados en la Calle de Pintores; Calle Machacona; Cuesta de Aldana o Torre de Bujaco, etc- Son algunos de los casos más populares referidos a esas sumas de dinero o joyas escondidas y que fueron encontradas por distintas personas. Sin duda todo esto puede representar una nueva atracción para los turistas que visitan nuestra ciudad. Para poder seguir mejor esta pista, no haya nada como adquirir la obra “Aproximaciones a los Tesoros escondidos en la provincia de Cáceres y Badajoz”, publicado en el año 1995, o consultar la obra titulada: “Leyendas y curiosidades de Cáceres”.

 

             – Y siguiendo por este camino del “Cáceres mágico”, apunto un tema que me parece tremendamente atractivo tanto para los visitantes como para los propios cacerenses, me estoy refiriendo al titulado Ruta de las Leyendas. Para ello además de conocer la propia historia de las mismas, sería muy interesante estar en el lugar exacto donde se produce la leyenda, así podremos estar mejor en situación de comprender esa misteriosa historia..

                         Hasta este preciso instante he podido recuperar de prácticamente el olvido histórico, una treintena de leyendas de todos los tiempos y épocas, que agrupadas pueden darnos una idea clara de la riqueza cultural  sobre la que se asienta la ciudad de Cáceres.

                        Como consecuencia de la limitación lógica de este trabajo, nos vamos a limitar a relacionar algunas de las leyendas más curiosas. De interesar a alguien este apartado nos agradaría mucho profundizar largo y tendido en él

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                        La leyenda de la Galería de la Reconquista, vinculada en una gran parte al patio del Museo de las Veletas, de Cáceres; la leyenda de mansa Alborada, encantamiento que se produce próximo a la denominada Huerta del Conde, en una pequeña callejuela junto al Convento de San Francisco El Real; el trono regio de piedra, asiento pétreo único superviviente del desaparecido alcázar de la ciudad, que era utilizado por la Reina Católica en sus sesiones con el Concejo; el pendón de San Jorge, estandarte originario de la reconquista de la ciudad en el siglo XII y guardado celosamente en el Ayuntamiento de Cáceres; la Casa de los Trucos, comprada por el Obispo Galarza a la familia hebrea de los Cohen, donde existen infinidad de secretos; el pozo de los enamorados, existente en la carretera de Cáceres a Trujillo y donde se suicidaron dos enamorados hace varios siglos; la existencia y el recorrido real de Río verde,  corriente subterránea de agua que transcurre bajo gran parte de la ciudad antigua y que inunda numerosas ruinas y desvanes de la ciudad; la autentica fundación del Convento de San Francisco El Real, hoy Complejo Cultural dependiente de la Diputación Provincial; la existencia de la Ermita de la Excomunión o del  Lignum Crucis, levantado en el patio interior del palacio de los Duques de Abrantes; restos de la ermita de la Magdalena y sus accesos, construcción existente bajo el Convento de San Pablo; contenido del amplio terreno conocido popularmente como Huerta del Conde o Calerizo desde la época de la reconquista de la ciudad; la existencia en Cáceres de un personaje misterioso llamado Ceresole; la vida de un ermitaño muy especial Astrágalo;; y un largo etcétera son algunas de esas leyendas que pueden ser un importante atractivo de la ciudad.

                        Y así llegamos hasta la:

 

             – RUTA DEL SUBSUELO.- Sin lugar a dudas esta es la mas complicada de recorrer, pues aunque se conoce un gran número de estancias que transcurren bajo el suelo de la ciudad de Cáceres, muy pocas pueden llegar a ser conocidas o vistas por el curioso y menos por el turista.

                               Desde mi particular punto de vista este es uno de los más grandes atractivos que tiene hasta este preciso momento mi ciudad, la existencia de numerosas construcciones subterráneas. Su ubicación ha sido dada a conocer en muchas ocasiones, pero sobre todo con mis dos publicaciones aparecidas en 1993 y en 1997 respectivamente y actualmente agotadas, además de innumerables conferencias y artículos periodísticos.

                        Todo lo cual puede dar una idea bastante clara al visitante de la demostrada ubicación de este interesantísimo mundo subterráneo que muchas veces parece sacado de las obras de Julio Verne. Medio centenar de casos vienen a respaldar todo lo dicho, con la gran posibilidad de que queden otros muchos hoy desconocidos incluso para los investigadores del tema.

                        Ciertamente es un tema muy de actualidad pues rara es la ocasión que se comienzan las obras en alguna casa antigua y no aparece alguna construcción de este tipo, desgraciadamente la gran mayoría de las veces se oculta el hallazgo a la autoridad correspondiente pero en otras ocasiones da tiempo a verla incluso a fotografiarla, a pesar de que seguidamente desaparezca, la mayoría de las veces para siempre.

                        Me estoy refiriendo a pasadizos, aljibes, habitaciones, escaleras, bodegas, mazmorras y un variado etcétera. De fácil construcción dado lo irregular del terreno y las distintas alturas sobre las cuales está levantada toda la ciudad monumental de Cáceres.

                        El origen de las mismas es bastante variado, destacando muy especialmente las realizadas en la época musulmana, hebrea o incluso de tiempos posteriores.

                        Una visita a una construcción subterránea que puede muy bien servir de modelo para este gran número de casos, es en el Restaurante Bodega  Medieval, existente desde hace unos en la parte mas alta de la ciudad medieval dentro del Palacio de los Aldanas, originariamente llamado de los Gaitán. Allí se conservan perfectamente arregladas varias habitaciones que se utilizan de comedor, con infinidad de elementos originarios de la época en que se construyó, en el siglo XIV.

                        En la calle Ancha, en el conocido popularmente como Palacio del Vino, existen igualmente dos habitaciones bajo el nivel del suelo que también pueden dar una idea clara de todo este tipo de construcciones repartidas por nuestros Palacios y edificios históricos. Así como el aljibe existente debajo de la Iglesia de la Preciosa Sangre, junto a la Plaza de San Jorge, o las dependencias bajas de la Diputación Provincial y sus pozos. Estos son los casos más fáciles de observar en todo el recinto amurallado, el resto están únicamente para el uso particular y en casos muy concretos  para el curioseo del investigador de turno.

                        Sería algo muy positivo el hacer un plano de la ubicación y situación actual de todas estas construcciones, algo que serviría para ofrecer otro atractivo mas de Cáceres. Inexplicablemente algo así aún no ha interesado a las autoridades y lo mas probable es que no llegue nunca a interesar dada su aparente poca repercusión económica.

                       

                        Y la última ruta que por ahora apunto, es la de aquellas viviendas que han llegado hasta nosotros con nombre propio, ello motivado por alguna particularidad , actividad ocurrida en las mismas o por el simple  apodo de las personas que en algún momento la ocuparon..

                        Así nos podemos encontrar con:

–          Casa de los trucos.

–          Casa del Tesoro.

–          Casa del Mono.

–          Casa de los Judíos.

–          Casa de los aljibes.

–          Casa de las culebras.

–          Casa de los Palomares.

–          Casa del águila.

–          Casa de los Sarmientos.

–          Casa quemada.

–          Casa del gigante.

–          Casa del Sol.

–          Casa de los caballos.

–          Casa de los Crehuet.

–          Casa del candelabro.

–          Casa del duende.

–          Casa de la Virgen.

 

             En un trabajo como el que estamos presentando aquí, en el que contamos con un espacio y tiempo limitado, nos es francamente imposible el desarrollar abiertamente todo lo apuntado en el mismo, por tal motivo nos vamos a limitar a apuntar brevemente la ubicación de cada una de las casas relacionadas.

Se da el nombre de Casa de los Trucos, al edificio es conocido oficialmente como Palacio del Obispo Galarza, se levantó en el siglo XV. Está situado en la calle general Ezponda, próximo a la Plaza de la Concepción y frente a la Plaza Mayor. Tal y como ya hemos apuntado en otro apartado del presente trabajo, en sus orígenes el edificio fue levantado por la familia hebrea Cohen, siendo comprado por el Prelado en el año 1492. Desde el inicio de los años noventa del siglo XX está deshabitado. Es propiedad del  Obispo.

A la casona de la Duquesa de Fernan Núñez, se le conoce popularmente como la Casa del Tesoro, como consecuencia de la superstición local de creerse allí enterrado un fabuloso tesoro dentro de varios cántaros de barro desde el siglo XV.

La situación de dicho edificio, es en las proximidades del Ayuntamiento de Cáceres, en la Plazuela de las Piñuelas, se conoce también a este edificio como Casa de D. Publio Hurtado Pérez, por haber vivido durante muchos años en aquel  lugar, el insigne investigador, quien la compró el año 1870.

Originariamente este conjunto de lo que hoy parece un solo edificio, es el resultado de tres construcciones unidas por el tiempo.

La más próxima físicamente al Ayuntamiento fue construida en el año 1909, la central que compró el Sr. Hurtado Pérez y la que da a la Gran Vía, que sufrió una profunda reforma en el año 1932, colocándole ka galería acristalada y la fachada curva.

Desde hace un par de años ocupan dicho edificio distintas dependencias del Ayuntamiento.

“De ore leonis liberame” (de las fauces del león defiéndeme), es el lema del escudo principal de est Palacio, que se construyó en el siglo XV y que está situado a mediados de la conocida Cuesta de Aldana, calle que transcurre desde el Palacio de su mismo nombre hasta la Plaza de Santa María. Con el paso del tiempo a este edificio también se le ha llamado Palacio de Espadero Pizarro, Cáceres Andrada y Cáceres Nido, como consecuencia e tener en sus muros escudos heráldicos de mencionadas familias.

Se le conoce como Casa del Mono por un simio encadenado que se encuentra esculpido en el arranque de su escalera interior.

Desde el año 1971 y hasta 1989  como museo de pintura, albergó distintas obras de arte religioso, para convertirse desde entonces hasta nuestros días en la sede de la biblioteca de D. Alonso Zamora Vicente.

Hay que aclarar que en la actualidad no se conserva en nuestra ciudad ningún edificio que se llame Casa de los Judíos, esta fue una denominación popular por haber levantado inicialmente el edificio varios miembros de esta religión, pues allí estaba ubicada la sinagoga nueva, lo que ocurría en el siglo XV.

Se le conoce oficialmente como Palacio de la Isla y está ubicado próximo a la Plaza de la Concepción, el edificio que hoy se contempla fue construido en el siglo XVI por la familia Blázquez. En los años veinte del siglo XX fue una casa de huéspedes, para ser vendido en 1948 al Ayuntamiento, quién poco después lo convertiría en Biblioteca Pública y  Archivo Histórico Cultural. En el año 1992 finalizaba esta tarea cultural en dicho edificio.

El edificio histórico que hace varios siglos se conoció como  Casa de los Aljibes, posteriormente se llamaría Casa de las Veletas que es la denominación con la que ha llegado hasta nuestros días. Se trata de la sede del  Museo Provincial de Cáceres, desde el mes de diciembre del año 1931.

La Casa de las Veletas es lo que queda del que fue Alcázar árabe, cuyo origen se remonta al siglo XIII, esta emplazado en lo mas alto de la ciudad medieval cacerense, cerca de la Iglesia de San Mateo. Mencionado baluarte ocupó prácticamente la totalidad de aquel terreno y fue destruido en tiempos del monarca Enrique, para ser reedificado por los descendientes de Vasco Porcallo de Ulloa.

Con la denominación de Casa de las Culebras se han mantenido hasta los años cincuenta como denominación a una vivienda existente en las cercanías de la Real Audiencia de Extremadura, construida en el siglo XVIII y cuyo título se lo comenzaron a dar a partir del siglo XIX cuando un domesticador de serpientes ocupó las habitaciones de la planta baja y como consecuencia de que se le escaparan varios de dichos reptiles,  el vecindario comenzó a llamar el lugar con dicho calificativo.

Los cacereños de varias generaciones han llamado Casa de los Palomares, a la casa número 3 de la calle Sancti Spiritu, de antiguo aquel lugar había sido enfermería de los religiosos dominicos del próximo Convento de Santo Domingo, con el que estaba y está unido mediante un pasillo elevado sobre la Calle Río Verde. Y el título tan peculiar le viene dado por vivir durante muchos años en dicha casa la familia apellidada Palomares.

La casa del Aguila fue construida en el siglo XV por la familia Sande, y está  ubicada detrás de la Iglesia de San Mateo cerca de la Casa del Sol y pegada a la Casa de Los Aldanas o Bodega Medieval.

Recibió hasta hace poco el nombre de Casa de Los Sarmientos, la vivienda que con el número 2 se levanta en la calle Moreras, que fue construida en el siglo XVII, y reedificada casi en su totalidad en el siglo XVIII por sus propietarios, la familia Sarmientos.

 A la Casa Quemada, oficialmente se le conoce como Palacio de Carvajal, que fue construido en el siglo XV, adosándolo a la torre cilíndrica árabe del siglo XI-XII, que se conoce popularmente como Torre de la Higuera, siendo su primer propietario D. Pedro de Carvajal, que casó con Doña María de Mayoralgo.

A finales del siglo XIX se produjo un misterioso incendio que dañó totalmente determinadas zonas del palacio, motivo por el que comienzan a llamarlo Casa Quemada, este hecho acompañado de varias curiosas leyendas supuestamente ocurridas en este edificio, lo hacen sumamente interesante tanto para los cacerenses como para los foráneos.

Tenemos que desplazarlos por la Calle de Caleros, más allá de la Ermita del Vaquero, en la parte derecha en una pequeña plazoleta camino de Fuente Concejo, allí  durante varios siglos existió una casa que los vecinos conocían como casa del Gigante, esto era como consecuencia de vivir allí  en el siglo XVII, Juan Pérez, que con casi dos metros de altura, era la atracción de aquella zona. Procedía de Segovia y estaba casado con Juana Jiménez, de estatura normal. Ni que decir tiene que los propios muebles, tales como sillas y cama eran de proporciones especiales, además de su ropa y demás objetos particulares, lo que motivó que a su muerte tanto sus descendientes como amigos recogieron todos estos objetos y por su particularidad los guardaron como verdaderas reliquias.

Pero tal y como hemos señalado al comienzo de este apartado de las Casa, en Cáceres existen otros muchos edificios que por una serie de particularidades se conocen popularmente con otro adjetivo distinto al  nombre oficial, así podemos visitas Casa del Sol, o residencia de los Solís, hoy ocupada desde el siglo XIX por los Religiosos de la Preciosa Sangre y se encuentra detrás de la Iglesia de San Mateo, en la facha principal aparece un espléndido sol, de ahí su título.

También tenemos a la denominada Casa de los caballos por recordar que en su interior durante algún tiempo se reguardaron varios de estos animales, utilizados por las tropas militares, en la actualidad es una dependencia más adjunto al Palacio de las Veletas por la parte de las traseras o de la judería.

 Con el fin de no cansar a los presentes solamente diremos que nos quedan: la casa de los Crehuet, la del candelabro, del duende, o la de la Virgen. Siendo algunas de las más conocidas, pero no cabe duda que otras muchas viviendas con un nombre especial existen en Cáceres, que con el mero hecho de visitarlas y conocer parte de su historia peculiar, puede significar otro atractivo turístico para la ciudad.

Además señalar que junto a las rutas aquí tratadas podemos también añadir la Ruta de las reliquias, la de los libros o alguna otra.

Tal y como puede ver cualquiera, todo un amplio abanico de posibilidades.

Por todo esto y por otros muchos atractivos más, Cáceres bien merece una detenida visita.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                        D. PUBLIO HURTADO PEREZ   (1850-1929).

 

 

 

                        Antes de comenzar a desgranar los datos referidos a este insigne investigador cacerense, he de confesar a todos los presentes que es mi investigador preferido. Sí, D. Publio ha sido para mí durante todos estos años una auténtica enciclopedia del saber de nuestra tierra, lo admiro profundamente y he leído todo cuanto de él se puede leer, lo publicado y lo inédito. Prácticamente todos mis temas de investigación tienen un apoyo documental en los trabajos que en su día realizó el Sr, Hurtado.

            Mi amistad con dos de sus descendientes, D. Alfonso Artero Hurtado y D. Miguel Hurtado Urrutia, me han ayudado especialmente en muchas de mis tareas, y ha servido para que amplíe notablemente mis conocimientos sobre esta tierra.

            Tanta admiración siento por D. Publio Hurtado Pérez, que mi anterior libro titulado: “Ermitas Cacerenses”, decidí dedicárselo a él, a quién tal y como ha ocurrido con otros tantos investigadores o artistas en vida, no se le ha dado el valor  que merece, ni prestada la atención que necesita.

            Este admirado cacerense nació el día 21 de enero de 1850, siendo el mayor de cinco hijos, tres varones y dos hembras, que tuvo el matrimonio formado por D. Antero Hurtado Valhondo, Relator de la Real Audiencia de Extremadura, y Rosalía Pérez Sandoval, los dos naturales de esta ciudad.

                               Nació en la por entonces Calle de Grajas, hoy Donoso Cortés, lugar donde con el paso del tiempo se levantó la que por muchos años fue la sede de Correos y Telégrafos, y que desde hace algunos años ocupan unas dependencias primero de la Universidad de Extremadura y después de la Junta. Fue bautizado D. Publio el 25 de enero de 1850 en la Iglesia parroquial de San Juan bautista, por el sacerdote D. Blás Gómez Durán, siendo su padrino el abuelo paterno, D. Ignacio Hurtado y Grande de Vegas, y por costumbre de la época le impusieron los siguientes nombres: Publio, Fructuoso, Ignacio, Ramón y Antonio.

                        En honor a la verdad hay que decir que según sus notas parece que no fue un estudiante brillante aunque no es menos cierto que al menos aprobaba las asignaturas en junio, sin tener necesidad de examinarse en septiembre. Y se da la circunstancia de que obtenía las mejores notas en Ciencias que en Letras.

                        En 1864 contrajo unas denominadas fiebres nerviosas, que tardaron bastante tiempo en curar, pero que le dejaron secuelas durante toda su vida. Esto le complicó bastante el finalizar sus estudios, pero no impidió que se dedicase casi plenamente a la lectura, e investigación, además de escribir algunos poemas.

Su primer trabajo en verso  aparecería en el año 1866, titulado “Ilusiones

de una noche”. Cursó Estudios de Derecho en Salamanca y Madrid. Después de no pocas interrupciones como consecuencia de sus continuas fiebres, consigue el grado de Licenciado en derecho Civil y Canónico el 26 de enero de 1872. Tal y como era de esperar dado su interés por todo lo que significaba cultura, durante su estancia en Salamanca participó en cuantas tertulias pudo, escribiendo y dirigiendo el periódico “El Independiente”. Una vez finalizados sus estudios regresa a Cáceres incorporándose al Colegio de Abogados el 3 de febrero de 1872. En el mes de junio de dicho año es nombrado Vice-Consul de Portugal en la provincia de Cáceres, cargo que debió de desempeñar con gran clase dado que el Rey Lusitano le nombró por ello Caballero de la Real Orden Militar de Nuestro Señor Jesucristo, primer galardón que recibía.

                        Como otros muchos ciudadanos es llamado a filas por estar desarrollándose en  aquellos  momentos la tercera guerra carlista, pese a sus fiebres y a su gran miopía le dan aquí en Cáceres apto para el servicio de armas, pero afortunadamente en un nuevo reconocimiento que se le realiza en Badajoz es dado definitivamente por no apto, con fecha 20 de noviembre de 1874. Y es en este mismo año cuando edita una obra en Lisboa, titulada: “Amor y Martirio”.

                        En el año 1877 contrae matrimonio con  Doña María del Sagrario Muro y Muro, pasando a vivir la pareja a la casa con el número 10 de la Plaza de Concepción. Pero dada la pequeña fortuna que había logrado reunir D. Publio, le permitió comprar una casa en el año 1881 a la Duquesa de Fernán Núñez, ubicada en la denominada Plazuela de las Piñuelas Altas, dicha compra ascendió a la nada por entonces despreciable cantidad de 40.000 reales, allí viviría hasta el día de su fallecimiento en el año 1929.

                        Ya en su hogar, es nombrado por el Ayuntamiento como Cronista de la venida a Cáceres de los monarcas de España y Portugal, con motivo de la inauguración del ferrocarril Madrid- Lisboa. Todo lo que sucedió fue magníficamente narrado y detallado por D. Publio, fue un acontecimiento muy importante para nuestra ciudad y sus vecinos.

                        Y es a partir de este año 1881 cuando se intensifica la actividad literaria de nuestro insigne cacerense, apareciendo tanto obras literarias incluidas en revistas de tirada nacional como algunos poemas. Pero a toda esta creación se van uniendo poco a poco trabajos de investigación que sin duda es lo que más le gusta a nuestro protagonista, todo esto motivado por la relativa facilidad que tiene para poder acceder a los archivos tanto públicos como privados, ojeando todo papel que cae en sus manos, dándose la particularidad que llegó a anotar los extractos de los libros de acuerdos hasta el año 1837, algo que hoy es imposible de hacer por haber desaparecido los correspondientes tomos. Otra de las prácticas que solía utilizar con bastante frecuencia era el interrogar a cuantas personas mayores vivían por entonces, quienes les facilitaron muchos de sus datos por haberlos vivido en primera persona.

                        Casi paralelo a la aparición de sus obras, le fueron dados los distintos nombramientos, tales como: Académico Correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Académico de la Historia, Vocal de la Junta Promotora del IV Centenario del Descubrimiento de América, y es aquí donde presenta su primer trabajo serio titulado: “Indianos Cacereños”. Que fue premiado y publicado por la Diputación Provincial de Cáceres.

                        En 1905 presentaría su obra titulada “Los extremeños en América”, que quedó sin publicar y que ha salido a la luz en 1993 gracias al empeño de sus herederos (D. Alfonso y D. Miguel). Pero junto a la aparición de estas obras, continúan los malestares de D. Publio, por lo que las visitas a los balnearios es algo habitual, además de aparecerle otras muchas complicaciones tanto externas como internas. En el año 1894 escribe la novela titulada “Alonso Golfín”.

                        Fue D. Publio Hurtado Pérez uno de los promotores y fundadores de la Revista de Extremadura, lo que ocurría en febrero de 1899; en estos años de existencia de la mencionada Revista comienzan a aparecer los trabajos literarios que ascienden a mas de una docena, pero además va dando a conocer poco a poco sus investigaciones como por ejemplo: “Historia de Cáceres”, “Supersticiones Extremeñas”, “Alonso Ramos o un poeta concepcionista”. De la primera obra mencionada, decir que en la actualidad permanente inédita, ya que por aquel tiempo se limitó a presentar un simple apéndice titulado “Los Carvajales” ; otra obra también escrita en su día, pero no publicada  es “Recuerdos cacereños del siglo XIX”, hoy se encuentra en preparación y posiblemente salga a la luz a finales del año 1999. Luego vendrían las obras “Tribunales y Abogados Cacereños (1910)”; “Castillos, Torres y Casas Fuertes de la provincia de Cáceres”, cuya primera edición apareció el año 1912, apareciendo la segunda edición mas completa y salvando los errores correspondientes en el año 1927. En febrero del año 1915 puso a disposición del Ayuntamiento una gran obra de investigación  que durante cinco años había realizado  en el Archivo Municipal, esta se llamó “Ayuntamiento y familias cacerenses”, en la actualidad se ha convertido en un auténtico tesoro bibliográfico imposible de encontrar un original, pero que durante muchos años los ejemplares que sobraron, se utilizaban por el personal del Ayuntamiento para encender las estufas, motivo por el que desaparecieron por lo menos una veintena de los mismos, así como para calzar las mesas o armarios, claro nos estamos refiriendo a hace mas de cincuenta años, A partir de estos momentos, tanto por su avanzada edad, así como por la variedad y riqueza de sus obras, comienza a ser llamado por todos  “Patriarca de las Letras Extremeñas” .

                        La Real Academia de la Historia le encargó en el año 1912 la reorganización de la Comisión de Monumentos, lo que aceptó hasta el año 1920 coincidiendo con el descubrimiento del  tesoro de Aliseda.

                        En 1914  D. Publio Hurtado fue nombrado Académico Correspondiente de la Real Academia de Declamación, Música y Buenas Letras de Málaga, y en 1918 de la de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, ya era desde 1915 Presidente de la Junta Provincial de Turismo, y en 1917 lo era como Presidente de la Junta del Patronato del Museo de Bellas Artes.

                        Pero continúan las publicaciones con la obra “La Parroquia de San Mateo y sus agregados”, aparecida en 1918, según no cuentan sus descendientes, los datos aquí aparecidos venían de una obra inédita de D. Publio, y a la que dedica prácticamente toda su vida, titulada “Cáceres histórico monumental”, En 1920 aparecía “Extremadura en Toledo”.

                        La figura de D. Publio Hurtado Pérez había calado tanto en la sociedad cacerense d aquella época, que sus habitantes solicitaron a la Corporación Municipal un reconocimiento oficial hacia su figura, bautizando con su nombre la plazuela donde estaba su casa, al mismo tiempo que se solicitaba a la Diputación la concesión de la medalla al Mérito Provincial, actos estos promovidos fundamentalmente por el escritor D. Federico Reaño García (1878-1927).

                        Poco después era creado el Ateneo de la ciudad de Cáceres, el cual comenzó sus actividades el lunes 12 de octubre de 1925, y fue en aquel mismo día cuando se descubrió una bella placa hecha con azulejos, que afortunadamente hoy se conserva, por la cual se daba el nombre de Publio Hurtado Pérez a aquella plazuela llamada hasta entonces como de las Piñuelas. Acto al que acudió todo el vecindario y autoridades de Cáceres bajo la presidencia del Sr. Alcalde D. Arturo Aranguren , agradeciéndolo emocionado D. Publio desde uno de los balcones de su casa con unas entrañables palabras. Por la tarde en el salón de actos de la Diputación Provincial se inauguraba el Ateneo y se imponía la medalla al Mérito Provincial al gran cacerense “patriarca de las Letras Extremeñas”, quién ya por entonces estaba medio ciego, presidía el acto el Presidente de la Diputación D. Gonzalo López Montenegro y Carvajal.

                        En señal de agradecimiento hacia las autoridades y todos sus paisanos, el Sr. Hurtado dedicó la fantasía mitológica “El Cinturón de Afrodita”, primero en el periódico El Noticiero y posteriormente en separata. Y fue en este mismo año de 1925 cuando la Comisión Provincial de Monumentos propuso que se le concediese el ingreso en la Orden Civil de Alfonso XII, lo que fue secundado por la Diputación y el Ayuntamiento de Cáceres, así como los doce periódicos de la època, por lo cual se le concedió dicho galardón el 22 de enero de 1926.

                        A partir de estos momentos tan felices, su trabajo va decreciendo como consecuencia de su falta de vista así como su elevada edad, pero a pesar de ello concluye el trabajo titulado “Apodos Cacereños”, además de pronunciar algunas conferencias y atender tal y como siempre ha hecho siempre en su casa, a cuantas personas inquietas quieren saber algo de Cáceres. En 1928 aparecería su obra titulada “Nobleza cacereña”, lo que ocurre en la revista malagueña Blasón.

                        Junto a su familia pasa los últimos años de su vida en su casa, realizando pocas actividades y aún menos viajes. En uno de estos marcha en 1928 a Badajoz, para pasar unos días con su hijo Manuel, donde contrae una fuerte gripe, la cual continua padeciendo a su regreso a Cáceres, sin que los médicos consigan recuperarle, lo que precipita su fallecimiento el día 3 de enero de 1929.

                        Así fallece el insigne D. Publio Hurtado Pérez, pero los cacereños continuarían varios meses después, recordándole tal y como lo demuestran distintas actividades culturales que se realizaron en nuestra ciudad, de todo tipo.

                        Hoy, habiendo transcurrido ochenta años desde su fallecimiento, afortunadamente se le sigue recordando y si cabe se le valora cada día más. Sus  libros son verdaderas piezas documentales, muy apreciadas por los investigadores incluso por los bibliófilos.

 

                        A la vista de todo lo expuesto y de infinidad de datos inéditos, que aún permanecen guardados en su archivo y biblioteca, podemos afirmar rotundamente que la influencia cultural que ha ejercido D. Publio en Cáceres y provincia, e incluso me atrevería a decir que en toda Extremadura, es enorme.

            Es mas que probable que en los próximos años, salgan publicados algunos trabajos que en su día fueron realizados por este fructífero investigador, y que en la actualidad se conservan inéditos gracias a la especial dedicación de su biznieto D. Alfonso Artero Hurtado, quién guarda tan impresionante fondo documental en Huelva, su lugar habitual de residencia.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

                        COLOQUIOS    HISTORICOS   DE   EXTREMADURA

 

 

 

 

 

            TRUJILLO   1999 .-

 

 

 

 

 

 

 

                               Comunicaciones de  D. Alonso J. R. Corrales Gaitán.

 

 

 

 

 

                               CACERES  Y  SUS  RUTAS.-

 

 

 

 

 

                        Buenas Tardes.  Creo que ni este es el lugar, ni por supuesto ante ustedes es necesario ponerse a hablar largo y tendido sobre Cáceres, pues por muy amplia que hiciese esta explicación, sin duda me quedaría corto. Seguro que otras personas que me han precedido, han hecho esta descripción mas completa y detallada.

 

                        En este trabajo lo único que voy a tratar de aportar, son unas pocas ideas de cómo hacer mas entretenida la visita a Cáceres. Para ello se me ha ocurrido apuntar unos itinerarios o rutas, fáciles de seguir que cualquiera, acompañado por una libreta para tomar notas de lo que consideramos interesante, y llevar una cámara fotográfica, eso sí con varios carretes de repuesto.

 

                        Partimos de la base que el supuesto visitante va a pasar en Cáceres como mínimo un fin de semana, de no ser así este entretenido estudio no podría ser aplicable.

 

                        Antes de continuar tengo que decir que particularmente he seguido una a una todas las rutas, que aquí voy a tratar y por ello puedo asegurar que cualquiera las puede recorrer, disponiendo únicamente del tiempo necesario y de ropa cómoda.

 

                        Las rutas que propongo son las siguientes:

 

                       

 

          Ruta de la muralla.

 

          Ruta de la heráldica.

 

          Ruta de los palacios.

 

          Ruta de las fuentes.

 

          Ruta de los museos.

 

          Ruta de las ermitas.

 

          Ruta de los tesoros.

 

          Ruta de las leyendas.

 

          Ruta del subsuelo.

 

Y    Ruta de las casas con nombre propio.

 

                       

 

                        De esta manera podemos hacer nuestra visita más entretenida y completa, pues es mas que evidente que si nos limitamos a acceder a la ciudad monumental, aunque en ello empleemos varias horas, lo más probable es que se pasen muchos casos por alto.

 

                        Lo verdaderamente positivo que tiene este sistema que yo apunto, es que puede conocerse bastante bien un tema o ruta, sin necesidad de dedicar mucho tiempo  otro que a lo mejor no nos agrada tanto. Es como si estudiásemos una carrera, en este caso Cáceres, tomando asignatura por asignatura, que en este caso concreto son las distintas rutas.

 

                        A falta, hasta este preciso instante de un libro que sirviéndonos de guía, contenga todas las rutas aquí señaladas, nos deberemos ayudar con otras publicaciones que ya iremos apuntando a lo largo de este trabajo.

 

 

 

                        RUTA DE LA MURALLA.- Es recomendable realizar este itinerario en dos ocasiones, una de día y otra de noche, en ambos casos se podrá disfrutar de la belleza de tan magnífico conjunto monumental.

 

                        Este itinerario se debe iniciar por el Arco de la Estrella o Puerta Nueva, y continuarlo hacia la derecha subiendo los denominados Adarves, de esta sencilla manera conoceremos las distintas entradas a la ciudad monumental y sus numerosas torres defensivas.

 

                        Lo ideal sería poder hacer este paseo por encima de la muralla, pero como esto no es posible nos conformaremos con hacerlo por la parte interior de la misma. Esta primera ruta puede durar algo mas de la hora. No podemos olvidar que son dos kilómetros aproximadamente de longitud.

 

 

 

                        RUTA DE LA HERÁLDICA.- En este tema, es Cáceres una  de las  ciudades mas ricas y completas, pues están registrados varios centenares de escudos heráldicos y de armas, tanto en los exteriores como en los interiores de los edificios civiles y religiosos de la ciudad. Es una manera relativamente sencilla de estudiar las familias que representan, así como los estilos de los mismos y la influencia en las distintas zonas del recinto medieval.

 

                        En esta gran variedad de escudos heráldicos se puede encontrar el visitante, a familias originarias de prácticamente todos los lugares de España, así como de zonas de Portugal, Francia o Italia, que intervinieron o bien en la Reconquista de la ciudad, en el siglo XIII, o que en fechas posteriores aquí se asentaron levantando su palacio o casa familiar.

 

                        Recomendamos iniciar este itinerario partiendo de la entrada ya mencionada anteriormente del Arco de la Estrella, y desde allí partir a través de la Plaza de Santa María hasta la parte mas alta del recinto amurallado, hasta así recorrerlo todo, pero para ello debemos de ir con los ojos bien abiertos, pues cientos de escudos están situados en los lugares mas insospechados además de los clásicos de sobre puertas o ventanas.

 

 

 

                        RUTA DE LOS PALACIOS.- Considerando que en Cáceres existen mas de medio centenar de estos nobles edificios, que poseen toda la riqueza histórica de un conjunto monumental único, declarado Patrimonio de la Humanidad, se pueden llegar a encontrar infinidad de elementos muy interesantes, formando parte de esta gran variedad de construcciones.

 

                        Por desgracia no todos los palacios están abiertos al público, existiendo no obstante un elevado número de ellos que lo están únicamente por la mañana, por ubicarse allí organismos oficiales, pero en algunos casos determinados, a pesar de ser casas particulares, dada la buena disponibilidad de los ciudadanos cacereños y su carácter abierto y agradable, es muy posible que dejen acceso limitado a su casa-palacio. Algo que sin duda el turista no olvidará.

 

                        La visita a estos edificios puede prolongarse por varias horas, dado que existe un elevado número de detalles arquitectónicos o de mero adorno, además de permanente lugar de custodia de no pocas obras de arte de todo tipo.

 

 

 

                        RUTA DE LAS FUENTES.- Para poder realizar una visita a estas tan peculiares construcciones, es necesario que sepan desplazarse algo mas libremente por nuestra ciudad, ya que las fuentes se encuentran diseminadas por distintas y distantes zonas de Cáceres, destacando muy especialmente las que aún se conservan próximas a la denominada Ribera de Cáceres, algunas de las cuales han sido restauradas en los últimos años.

 

                        En sus mejores tiempos nuestra ciudad llegó a contar con una docena de estas fuentes, ubicadas en las proximidades del recinto amurallado y alguna mas a pocos kilómetros. Siendo aún utilizadas en la primera mitad del presente siglo para abastecer a la población cacerense, especialmente en los años de fuertes sequías.

 

                        En la actualidad son un simple recuerdo de aquellas épocas, conservando su nombre originario y alguna historia o anécdota curiosa, entre las mas conocidas o las más importantes por encontrarse más cercanas al núcleo urbano, tenemos:

 

 

 

                        Fuente del Concejo.- Situada en la Ribera, cerca de la Puerta y Arco del Cristo, fue construida en el siglo XV por iniciativa de Alfonso Golfin, como consecuencia del ensanche que se ha producido en aquella zona con relación al tráfico rodado, ha sufrido numerosas transformaciones, la más significativa en los años ochenta del siglo XX. Hasta la década de los años sesenta los cacereños bebíamos de sus aguas y muchas familias la utilizaban para guisar.

 

                        Fuente del Rey o del Marco.- Se encuentra mas arriba del Convento de San Francisco El Real, es encauzada en 1501 y se cierra con un muro en 1570. Durante los años treinta, cuarenta y cincuenta era frecuente ver allí a infinidad de jóvenes cacereños bañándose, pescando o cogiendo ranas y culebras. No hace muchos años todo aquel entorno ha sido profundamente remodelado por la escuela taller municipal, convirtiéndose en un atractivo lugar.

 

                        Fuente Nueva y Pilar de San Francisco.- La primera es arreglada en el siglo XV, y los pilares son reconstruidos en el año 1683, de los dos que originariamente se encontraban en aquella zona, el mas bonito se trajo en los años setenta al Foro de los Balbos, junto al Ayuntamiento.

 

                        Fuente Fría. Situada entre el Puente de San Francisco y el Convento que lleva este mismo nombre, se construyó en el siglo XV, ha pasado por épocas muy malas en las que estuvo a punto de desaparecer por la suciedad y el abandono municipal, hasta hace cuatro o cinco años su agua seguía utilizándose por numerosas familias cacerenses para guisar y beber. Afortunadamente desde hace algunos años todo aquel terreno ha sido remodelado y no peligra su existencia.

 

                        Fuente de Aguas Vivas.- También fue canalizada en el siglo XV, durante la época de los reyes católicos se le conocía como “fuente de las arañas”, por la gran cantidad de esos bichos que siempre tenía en sus inmediaciones.

 

                       

 

                        Otras fuentes y manantiales que existieron en las  afueras y dentro de la población, fueron: de la Concepción, del Paseo Alto, Valhondo, Hinche, Balincero; Santa Ana, Santa Olalla, Arropez, etc. Algunas de estas aún existen en la actualidad aunque o no dan agua o ya no es potable.

 

                         La gran mayoría de ellas daban un agua sabrosa y muy buena para guisar, existiendo algún manantial que según la opinión ciudadana de la época, daba un agua que curaba ciertos males del cuerpo y del alma.

 

 

 

                        RUTA DE LOS MUSEOS.- Los visitantes no deben ignorar que en esta ciudad hay media docena de museos de contenido  muy variado, así como la existencia de otras exposiciones complementarias situadas en distintos lugares de la ciudad.

 

                        Entre otros tenemos: El Museo Provincial situado en el Palacio de las Veletas; el Diocesano de la Concatedral de Santa María; el Museo Municipal Permanente en la Casa Mirón; el Museo de la Casa Pedrilla; el instalado en la Casa ärabe; y el  Palacio de Carvajal.

 

                        No obstante y desde mi particular punto de vista, en una ciudad como la nuestra podrían existir algunos museos más, ya que se dan una serie de características adecuadas para ello, incluso hay gran variedad de elementos y objetos que podrían exponerse, como por ejemplo el patrimonio de las cofradías penitenciales, de la cofradía de la Virgen de la Montaña, de pintura costumbrista, de maquetas de distintas construcciones de la ciudad, etc.

 

                        Con la observación detenida de todo lo contenido en estos lugares, se puede hacer un completísimo estudio histórico-cultural de la ciudad, y de las distintas generaciones que nos han precedido.

 

 

 

                        RUTA DE LAS ERMITAS.- No obstante y a pesar de lo hasta ahora apuntado, existen muchos temas que en Cáceres se dan en una gran medida, como es el caso que nos ocupa.

 

                        A lo largo de nuestra dilatada historia, han llegado a pertenecer al término municipal de Cáceres, un total de 44 ermitas de todos los tipos y estilos, de las cuales 17 han desaparecido totalmente; 8 se han transformado en iglesias o con otra finalidad; siendo en la actualidad otras 8 las ermitas que como tal se conservan en la ciudad. Y en los cercanos alrededores quedan otras 11 algunas en completa ruina.

 

                        Desde el punto de vista artístico e histórico, sería muy interesante que el visitante pudiese conocer estar construcciones, levantadas al más puro estilo cacerense y que a pesar del tiempo transcurrido desde su creación, aún conservan el encanto popular de sus remotos orígenes y el particular trabajo de las personas que vivieron relacionadas con ellas.

 

                        Incluso de disponer de mas tiempo, se podría estudiar todo el patrimonio que las ermitas poseen y las cofradías que se hicieron cargo de su cuidado, además de sus celebraciones y origen.

 

                        Afortunadamente para todos nosotros,  con el inicio de la década de los años noventa del siglo XX, se despertó un general interés por la recuperación de determinadas ermitas que se encontraban en un estado lamentable, desgraciadamente aún quedan algunas otras en completa ruina. En el año 1998 publiqué el libro titulado “Ermitas Cacerenses”, donde están todas estas 44 construcciones y su historia, obra que puede resultar apropiada para conocer estas populares construcciones.

 

 

 

                        RUTA DE LOS TESOROS.- A partir de este punto, iniciamos el recorrido por un apartado muy especial que muy bien podríamos subtitular “Paseo por el Cáceres mágico”.

 

                        En este primer paso se pueden visitar aquellos lugares donde según la tradición oral o de las leyendas populares, en distintos momentos de la historia fueron escondidos tesoros, con la esperanza de recuperarlos, una vez hubiesen llegados tiempos mejores.

 

                        Y así tenemos los siguientes casos:                                                                                      – Una de las historias más curiosas que aún merodean  por la ciudad de Cáceres y que por desgracia es desconocida para una gran mayoría de sus ciudadanos, es que esta ciudad sirvió en varias ocasiones como lugar donde se ocultaron distintos bandoleros  y sus seguidores, además de ocultar aquí sus tesoros.

 

                        Dicho esto debemos recordar que en las inmediaciones del Santuario de la Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, es decir en lo alto de la llamada Sierra de la Mosca, el bandolero  martín Paredes, liberal, polígamo, ladrón de templos y conventos, poseía un espléndido escondite, con capacidad para media docena de caballos y jinetes, y que solía utilizar gran parte de su valioso botín.

 

                        Esta cueva-refugio era un lugar abierto por la naturaleza y que a principios del siglo XIX, oculta su entrada por una alta vegetación sirvió de importante almacén de variadas joyas y objetos valiosos, hasta que el año 1823 fue detenido el bandolero por la autoridad, y a partir de ese momento nada más se supo de toda aquella riqueza.

 

                        Desde el mes de octubre de aquel año fue encarcelado hasta que falleció de un infarto en 1840 cuando era trasladado camino del patíbulo instalado en la Plaza Mayor.

 

                        Durante años fueron muchos los aventureros que vagaron la totalidad de la Sierra de la Mosca en busca del tesoro del bandolero, accediendo a las distintas cuevas que allí existían, nada se sabe del resultado de dichas excursiones.

 

                        Hasta el principio de la década de los setenta del siglo que finaliza, estaba a la vista la boca de una cueva que según los viejos del lugar era la cueva de Martín Paredes, posteriormente su entrada fue ocultada con toneladas de escombros.

 

                        Hoy el tesoro continua sin aparecer.

 

                       

 

                        – Una historia increíble.

 

                        Lo que en la actualidad es Colegio Infantil de San Antonio, de los padres franciscanos, edificio que se encuentra adosado al templo de Santo Domingo, se construyó en el año 1493 como Convento de Nuestra Señora del Rosario, de la orden de los dominicos predicadores y bajo cuyo cuidado permaneció el edificio hasta el año 1822, en que dichos religiosos se marcharon de Cáceres.

 

                        En 1873 el Convento era adjudicado al  Ministerio de Hacienda, instalándose allí la Tesorería de la misma, y resulta que el funcionario responsable, en determinadas ocasiones se quedaba hasta altas horas de la noche, contabilizando las grandes sumas de monedas en oro que la caja de seguridad guardaba. Ocurrió que una de estas veces, según cuentan las crónicas de la época, varias personas accedieron a dichas dependencias sin que de ello se percatase el confiado tesorero, dándose el inexplicable  caso policial que tanto el funcionario como la gran cantidad de oro que allí se guardaba desapareciesen sin dejar rastro alguno.

 

                        Vinieron expertos de distintos puntos de España, tanto policiales como seguidores de pistas, pero el misterio de la desaparición continuó sin ninguna pista. Lo que sorprendió a cacereños, extremeños y a todos cuantos conocieron dicho suceso.

 

                        En el año 1902 un enorme incendio daba fin a la ubicación de la Delegación de Hacienda en lo que fue Convento de los Dominicos. Los años fueron pasando con más o menos suerte para el edificio en su conjunto, pero no fue hasta el año 1936 cuando se realizaron unas profundas obras de restauración en toda la construcción, lo que sacó a la luz infinidad de objetos y elementos arquitectónicos y artísticos de todo tipo.

 

                        En un determinado lugar del destrozado edificio apareció un esqueleto completo, corriéndose inmediatamente la voz de que se trataba sin duda del desaparecido tesorero. Aprovechando la disculpa del hallazgo varios aventureros descendieron por el pozo que tiene el patio principal del citado edificio, ello en busca de las sustanciosas monedas. Pero lo encontrado nada tenía que ver con aquel magnífico tesoro. Se sacaron una docena de monedas de todo tipo, un rosario y poco más.

 

                        Lo desaparecido ascendía a varios millones de pesetas, según valoración de aquella época, Aún en la actualidad no ha aparecido nada de nada. ¿Estará oculto en el pozo? ¿Será cierto que existen galerías subterráneas de comunicación entre el pozo y otras construcciones próximas?

 

                        Lo mas seguro es que nunca lleguemos a saber la verdad de este misterioso asunto.

 

 

 

                        En la ciudad de Cáceres existen una docena de historias por el estilo,            relacionadas con “tesoros escondidos”. Existiendo edificios que durante siglos se han conocido como Casa del Tesoro; la Huerta del Tesoro; los tesoros encontrados en la Calle de Pintores; Calle Machacona; Cuesta de Aldana o Torre de Bujaco, etc- Son algunos de los casos más populares referidos a esas sumas de dinero o joyas escondidas y que fueron encontradas por distintas personas. Sin duda todo esto puede representar una nueva atracción para los turistas que visitan nuestra ciudad. Para poder seguir mejor esta pista, no haya nada como adquirir la obra “Aproximaciones a los Tesoros escondidos en la provincia de Cáceres y Badajoz”, publicado en el año 1995, o consultar la obra titulada: “Leyendas y curiosidades de Cáceres”.

 

 

 

             – Y siguiendo por este camino del “Cáceres mágico”, apunto un tema que me parece tremendamente atractivo tanto para los visitantes como para los propios cacerenses, me estoy refiriendo al titulado Ruta de las Leyendas. Para ello además de conocer la propia historia de las mismas, sería muy interesante estar en el lugar exacto donde se produce la leyenda, así podremos estar mejor en situación de comprender esa misteriosa historia..

 

                         Hasta este preciso instante he podido recuperar de prácticamente el olvido histórico, una treintena de leyendas de todos los tiempos y épocas, que agrupadas pueden darnos una idea clara de la riqueza cultural  sobre la que se asienta la ciudad de Cáceres.

 

                        Como consecuencia de la limitación lógica de este trabajo, nos vamos a limitar a relacionar algunas de las leyendas más curiosas. De interesar a alguien este apartado nos agradaría mucho profundizar largo y tendido en él

 

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                        La leyenda de la Galería de la Reconquista, vinculada en una gran parte al patio del Museo de las Veletas, de Cáceres; la leyenda de mansa Alborada, encantamiento que se produce próximo a la denominada Huerta del Conde, en una pequeña callejuela junto al Convento de San Francisco El Real; el trono regio de piedra, asiento pétreo único superviviente del desaparecido alcázar de la ciudad, que era utilizado por la Reina Católica en sus sesiones con el Concejo; el pendón de San Jorge, estandarte originario de la reconquista de la ciudad en el siglo XII y guardado celosamente en el Ayuntamiento de Cáceres; la Casa de los Trucos, comprada por el Obispo Galarza a la familia hebrea de los Cohen, donde existen infinidad de secretos; el pozo de los enamorados, existente en la carretera de Cáceres a Trujillo y donde se suicidaron dos enamorados hace varios siglos; la existencia y el recorrido real de Río verde,  corriente subterránea de agua que transcurre bajo gran parte de la ciudad antigua y que inunda numerosas ruinas y desvanes de la ciudad; la autentica fundación del Convento de San Francisco El Real, hoy Complejo Cultural dependiente de la Diputación Provincial; la existencia de la Ermita de la Excomunión o del  Lignum Crucis, levantado en el patio interior del palacio de los Duques de Abrantes; restos de la ermita de la Magdalena y sus accesos, construcción existente bajo el Convento de San Pablo; contenido del amplio terreno conocido popularmente como Huerta del Conde o Calerizo desde la época de la reconquista de la ciudad; la existencia en Cáceres de un personaje misterioso llamado Ceresole; la vida de un ermitaño muy especial Astrágalo;; y un largo etcétera son algunas de esas leyendas que pueden ser un importante atractivo de la ciudad.

 

                        Y así llegamos hasta la:

 

 

 

             – RUTA DEL SUBSUELO.- Sin lugar a dudas esta es la mas complicada de recorrer, pues aunque se conoce un gran número de estancias que transcurren bajo el suelo de la ciudad de Cáceres, muy pocas pueden llegar a ser conocidas o vistas por el curioso y menos por el turista.

 

                               Desde mi particular punto de vista este es uno de los más grandes atractivos que tiene hasta este preciso momento mi ciudad, la existencia de numerosas construcciones subterráneas. Su ubicación ha sido dada a conocer en muchas ocasiones, pero sobre todo con mis dos publicaciones aparecidas en 1993 y en 1997 respectivamente y actualmente agotadas, además de innumerables conferencias y artículos periodísticos.

 

                        Todo lo cual puede dar una idea bastante clara al visitante de la demostrada ubicación de este interesantísimo mundo subterráneo que muchas veces parece sacado de las obras de Julio Verne. Medio centenar de casos vienen a respaldar todo lo dicho, con la gran posibilidad de que queden otros muchos hoy desconocidos incluso para los investigadores del tema.

 

                        Ciertamente es un tema muy de actualidad pues rara es la ocasión que se comienzan las obras en alguna casa antigua y no aparece alguna construcción de este tipo, desgraciadamente la gran mayoría de las veces se oculta el hallazgo a la autoridad correspondiente pero en otras ocasiones da tiempo a verla incluso a fotografiarla, a pesar de que seguidamente desaparezca, la mayoría de las veces para siempre.

 

                        Me estoy refiriendo a pasadizos, aljibes, habitaciones, escaleras, bodegas, mazmorras y un variado etcétera. De fácil construcción dado lo irregular del terreno y las distintas alturas sobre las cuales está levantada toda la ciudad monumental de Cáceres.

 

                        El origen de las mismas es bastante variado, destacando muy especialmente las realizadas en la época musulmana, hebrea o incluso de tiempos posteriores.

 

                        Una visita a una construcción subterránea que puede muy bien servir de modelo para este gran número de casos, es en el Restaurante Bodega  Medieval, existente desde hace unos en la parte mas alta de la ciudad medieval dentro del Palacio de los Aldanas, originariamente llamado de los Gaitán. Allí se conservan perfectamente arregladas varias habitaciones que se utilizan de comedor, con infinidad de elementos originarios de la época en que se construyó, en el siglo XIV.

 

                        En la calle Ancha, en el conocido popularmente como Palacio del Vino, existen igualmente dos habitaciones bajo el nivel del suelo que también pueden dar una idea clara de todo este tipo de construcciones repartidas por nuestros Palacios y edificios históricos. Así como el aljibe existente debajo de la Iglesia de la Preciosa Sangre, junto a la Plaza de San Jorge, o las dependencias bajas de la Diputación Provincial y sus pozos. Estos son los casos más fáciles de observar en todo el recinto amurallado, el resto están únicamente para el uso particular y en casos muy concretos  para el curioseo del investigador de turno.

 

                        Sería algo muy positivo el hacer un plano de la ubicación y situación actual de todas estas construcciones, algo que serviría para ofrecer otro atractivo mas de Cáceres. Inexplicablemente algo así aún no ha interesado a las autoridades y lo mas probable es que no llegue nunca a interesar dada su aparente poca repercusión económica.

 

                       

 

                        Y la última ruta que por ahora apunto, es la de aquellas viviendas que han llegado hasta nosotros con nombre propio, ello motivado por alguna particularidad , actividad ocurrida en las mismas o por el simple  apodo de las personas que en algún momento la ocuparon..

 

                        Así nos podemos encontrar con:

 

–          Casa de los trucos.

 

–          Casa del Tesoro.

 

–          Casa del Mono.

 

–          Casa de los Judíos.

 

–          Casa de los aljibes.

 

–          Casa de las culebras.

 

–          Casa de los Palomares.

 

–          Casa del águila.

 

–          Casa de los Sarmientos.

 

–          Casa quemada.

 

–          Casa del gigante.

 

–          Casa del Sol.

 

–          Casa de los caballos.

 

–          Casa de los Crehuet.

 

–          Casa del candelabro.

 

–          Casa del duende.

 

–          Casa de la Virgen.

 

 

 

             En un trabajo como el que estamos presentando aquí, en el que contamos con un espacio y tiempo limitado, nos es francamente imposible el desarrollar abiertamente todo lo apuntado en el mismo, por tal motivo nos vamos a limitar a apuntar brevemente la ubicación de cada una de las casas relacionadas.

 

Se da el nombre de Casa de los Trucos, al edificio es conocido oficialmente como Palacio del Obispo Galarza, se levantó en el siglo XV. Está situado en la calle general Ezponda, próximo a la Plaza de la Concepción y frente a la Plaza Mayor. Tal y como ya hemos apuntado en otro apartado del presente trabajo, en sus orígenes el edificio fue levantado por la familia hebrea Cohen, siendo comprado por el Prelado en el año 1492. Desde el inicio de los años noventa del siglo XX está deshabitado. Es propiedad del  Obispo.

 

A la casona de la Duquesa de Fernan Núñez, se le conoce popularmente como la Casa del Tesoro, como consecuencia de la superstición local de creerse allí enterrado un fabuloso tesoro dentro de varios cántaros de barro desde el siglo XV.

 

La situación de dicho edificio, es en las proximidades del Ayuntamiento de Cáceres, en la Plazuela de las Piñuelas, se conoce también a este edificio como Casa de D. Publio Hurtado Pérez, por haber vivido durante muchos años en aquel  lugar, el insigne investigador, quien la compró el año 1870.

 

Originariamente este conjunto de lo que hoy parece un solo edificio, es el resultado de tres construcciones unidas por el tiempo.

 

La más próxima físicamente al Ayuntamiento fue construida en el año 1909, la central que compró el Sr. Hurtado Pérez y la que da a la Gran Vía, que sufrió una profunda reforma en el año 1932, colocándole ka galería acristalada y la fachada curva.

 

Desde hace un par de años ocupan dicho edificio distintas dependencias del Ayuntamiento.

 

“De ore leonis liberame” (de las fauces del león defiéndeme), es el lema del escudo principal de est Palacio, que se construyó en el siglo XV y que está situado a mediados de la conocida Cuesta de Aldana, calle que transcurre desde el Palacio de su mismo nombre hasta la Plaza de Santa María. Con el paso del tiempo a este edificio también se le ha llamado Palacio de Espadero Pizarro, Cáceres Andrada y Cáceres Nido, como consecuencia e tener en sus muros escudos heráldicos de mencionadas familias.

 

Se le conoce como Casa del Mono por un simio encadenado que se encuentra esculpido en el arranque de su escalera interior.

 

Desde el año 1971 y hasta 1989  como museo de pintura, albergó distintas obras de arte religioso, para convertirse desde entonces hasta nuestros días en la sede de la biblioteca de D. Alonso Zamora Vicente.

 

Hay que aclarar que en la actualidad no se conserva en nuestra ciudad ningún edificio que se llame Casa de los Judíos, esta fue una denominación popular por haber levantado inicialmente el edificio varios miembros de esta religión, pues allí estaba ubicada la sinagoga nueva, lo que ocurría en el siglo XV.

 

Se le conoce oficialmente como Palacio de la Isla y está ubicado próximo a la Plaza de la Concepción, el edificio que hoy se contempla fue construido en el siglo XVI por la familia Blázquez. En los años veinte del siglo XX fue una casa de huéspedes, para ser vendido en 1948 al Ayuntamiento, quién poco después lo convertiría en Biblioteca Pública y  Archivo Histórico Cultural. En el año 1992 finalizaba esta tarea cultural en dicho edificio.

 

El edificio histórico que hace varios siglos se conoció como  Casa de los Aljibes, posteriormente se llamaría Casa de las Veletas que es la denominación con la que ha llegado hasta nuestros días. Se trata de la sede del  Museo Provincial de Cáceres, desde el mes de diciembre del año 1931.

 

La Casa de las Veletas es lo que queda del que fue Alcázar árabe, cuyo origen se remonta al siglo XIII, esta emplazado en lo mas alto de la ciudad medieval cacerense, cerca de la Iglesia de San Mateo. Mencionado baluarte ocupó prácticamente la totalidad de aquel terreno y fue destruido en tiempos del monarca Enrique, para ser reedificado por los descendientes de Vasco Porcallo de Ulloa.

 

Con la denominación de Casa de las Culebras se han mantenido hasta los años cincuenta como denominación a una vivienda existente en las cercanías de la Real Audiencia de Extremadura, construida en el siglo XVIII y cuyo título se lo comenzaron a dar a partir del siglo XIX cuando un domesticador de serpientes ocupó las habitaciones de la planta baja y como consecuencia de que se le escaparan varios de dichos reptiles,  el vecindario comenzó a llamar el lugar con dicho calificativo.

 

Los cacereños de varias generaciones han llamado Casa de los Palomares, a la casa número 3 de la calle Sancti Spiritu, de antiguo aquel lugar había sido enfermería de los religiosos dominicos del próximo Convento de Santo Domingo, con el que estaba y está unido mediante un pasillo elevado sobre la Calle Río Verde. Y el título tan peculiar le viene dado por vivir durante muchos años en dicha casa la familia apellidada Palomares.

 

La casa del Aguila fue construida en el siglo XV por la familia Sande, y está  ubicada detrás de la Iglesia de San Mateo cerca de la Casa del Sol y pegada a la Casa de Los Aldanas o Bodega Medieval.

 

Recibió hasta hace poco el nombre de Casa de Los Sarmientos, la vivienda que con el número 2 se levanta en la calle Moreras, que fue construida en el siglo XVII, y reedificada casi en su totalidad en el siglo XVIII por sus propietarios, la familia Sarmientos.

 

 A la Casa Quemada, oficialmente se le conoce como Palacio de Carvajal, que fue construido en el siglo XV, adosándolo a la torre cilíndrica árabe del siglo XI-XII, que se conoce popularmente como Torre de la Higuera, siendo su primer propietario D. Pedro de Carvajal, que casó con Doña María de Mayoralgo.

 

A finales del siglo XIX se produjo un misterioso incendio que dañó totalmente determinadas zonas del palacio, motivo por el que comienzan a llamarlo Casa Quemada, este hecho acompañado de varias curiosas leyendas supuestamente ocurridas en este edificio, lo hacen sumamente interesante tanto para los cacerenses como para los foráneos.

 

Tenemos que desplazarlos por la Calle de Caleros, más allá de la Ermita del Vaquero, en la parte derecha en una pequeña plazoleta camino de Fuente Concejo, allí  durante varios siglos existió una casa que los vecinos conocían como casa del Gigante, esto era como consecuencia de vivir allí  en el siglo XVII, Juan Pérez, que con casi dos metros de altura, era la atracción de aquella zona. Procedía de Segovia y estaba casado con Juana Jiménez, de estatura normal. Ni que decir tiene que los propios muebles, tales como sillas y cama eran de proporciones especiales, además de su ropa y demás objetos particulares, lo que motivó que a su muerte tanto sus descendientes como amigos recogieron todos estos objetos y por su particularidad los guardaron como verdaderas reliquias.

 

Pero tal y como hemos señalado al comienzo de este apartado de las Casa, en Cáceres existen otros muchos edificios que por una serie de particularidades se conocen popularmente con otro adjetivo distinto al  nombre oficial, así podemos visitas Casa del Sol, o residencia de los Solís, hoy ocupada desde el siglo XIX por los Religiosos de la Preciosa Sangre y se encuentra detrás de la Iglesia de San Mateo, en la facha principal aparece un espléndido sol, de ahí su título.

 

También tenemos a la denominada Casa de los caballos por recordar que en su interior durante algún tiempo se reguardaron varios de estos animales, utilizados por las tropas militares, en la actualidad es una dependencia más adjunto al Palacio de las Veletas por la parte de las traseras o de la judería.

 

 Con el fin de no cansar a los presentes solamente diremos que nos quedan: la casa de los Crehuet, la del candelabro, del duende, o la de la Virgen. Siendo algunas de las más conocidas, pero no cabe duda que otras muchas viviendas con un nombre especial existen en Cáceres, que con el mero hecho de visitarlas y conocer parte de su historia peculiar, puede significar otro atractivo turístico para la ciudad.

 

Además señalar que junto a las rutas aquí tratadas podemos también añadir la Ruta de las reliquias, la de los libros o alguna otra.

 

Tal y como puede ver cualquiera, todo un amplio abanico de posibilidades.

 

Por todo esto y por otros muchos atractivos más, Cáceres bien merece una detenida visita.