Oct 011980
 

Francisco Fernández Serrano.

Cuando recientemente con una decisión salomónica el ex ministro de Cultura don Ricardo de la Cierva otorgó el premio Miguel de Cervantes al poeta santanderino Gerardo de Diego y al escritor argentino y ciego Jorge Luís Borges, el eterno aspirante al premio Nóbel de Literatura, este exclamó «Ahora podré comprarme la enciclopedia Espasa». La reacción lógica y publicitaria de la Editorial fue no vendérsela sino regalársela al premio Miguel de Cervantes radicado en la República Argentina.

Sánchez Paredes en artículo memorable de la revista Alcántara, hace poco más de un año recordaba que todo el mundo consulta la enciclopedia Espasa y casi nadie la cita a no ser cuando esta equivocada. Esto demuestra la seriedad de muchos escritores en sus consultas, pero lo peor es que en muchos lugares no es posible -no se si en Trujillo- consultar la Enciclopedia Espasa. Esperemos que la Academia de Extremadura non nata cuente con ella. Yo confieso que la he consultado, y no solo cuando la he visto equivocada, para la elaboración de mis biografías de los obispos de Plasencia.

El artículo de Plasencia, tomo 45, pgs. 438-447 contiene muchas noticias antiguas y modernas de la ciudad del Jerte, pero no se reproduce allí su episcopologio completo, la lista de sus obispos a partir del primero don Bricio burgalés, canónigo de Valladolid. Ello no impide que se consignen accidentalmente los nombres de algunos obispos, don Bricio desde 1190 a 1211, don Domingo, don Adán, don Ximeno, don Gonzalo de Santa María, don Gutierre Álvarez de Toledo y don Pedro Ponce de León.

Pero si en la palabra Plasencia no se copia la lista de sus obispos, a lo largo de la obra se estudian y consignan no pocas biografías. Dos veces, excepcionalmente se da la biografía del cardenal don Bernardino López de Carvajal. tomo 11, pag 1504, 31, pags. 140-141.

Y con un articulo a partir del siglo XVI don Gutierre de Vargas y Carvajal

Don Gutierre de Vargas y Carvajal. tomo 68 pag 10.

Don Pedro Ponce de León. 46, pag 217

Don Francisco Tello de Sandoval. 60, 650.

Don Pedro González de Acevedo. 36, 653

D. Sancho Dávila. 6, 1297

D. Francisco de Mendoza

D. Cristóbal de Lobera y Torres. 30, 1241.

D. Fr. Plácido Pacheco. 40,1382

D. Luís Crespi de Borja. 16, 139.

D. Diego Sarmiento y Valladares. 54, 612.

D. José Jiménez Samaniego. fr. 28, 2797.

D. Juan Lozano. 31, 402-403.

D. Bartolomé de Ocampo y Mata. 39, 488-489.

D. Francisco Antonio de Lorenzana. 31, 224.

D. Pedro Casas Y Souto. 12, 79.

D. Francisco Jarrin y Moro. 28, 2576

D. Manuel de Torres y Torres. 62, 1455.

D. Ángel Regueras López. Autobiografía. 50, 269-270.

Solo con la Enciclopedia Espasa y sus 19 biografías no se podrían trazar las biografías de los obispos placentinos especialmente en los siglos XVIII y XIX donde apenas se consigna una para cada siglo, aunque, bien se puede uno ayudar de las que se hicieron en los siglos XVI, XVII y XX.

Diríamos que otra reciente cuatro tomos entre 1972-1975, titulada Diccionario de Historia Eclesiástica de España lleva una dirección contraria. Por lo menos aparece la lista de los obispos placentinos desde don Bricio, hasta don Juan Pedro Zarranz, pero en cambio se muestra mucho más reservada y escasa en lo que se refiere a biografías específicas de los prelados de Plasencia.

Solo se consignan las de las biografías de:

Bernardnino López de Carvajal, que firma S Prieto. tomo I, pp. 370-371 Francisco Perea y Porras de Manuel Casares,

Juan de Montalbán suscrita por Crescencio Palomo.

Francisco Antonio de Lorenzana de L. Sierra.

Cipriano Sánchez Varela, de Vicente Cárcel Orti.

Bernardo Conde y Corral, por Eduardo Corredera.

Pocas biografías placentinas (seis nada mas) ha consignado un diccionario típicamente eclesiástico. Entre la obra de la gran Enciclopedia Espasa, mucho más general y el específico diccionario de Historia Eclesiástica de España, no podemos dudar. Por el número, por la abundancia de noticias, por el trato, concedido a los obispos de Plasencia es preferible la primera al segundo. Aunque este se haya publicado mucho más tarde y teniendo a la vista nuestra enciclopedia. Aunque algunos amigos y conocidos nuestros hayan corrido con la tarea de biografiar a dos o tres obispos placentinos, aunque se cuente ahora con muchos más medios y personas que contaba la Enciclopedia Espasa.

Con sus deficiencias, con sus errores, con sus generalidades hizo más en la bibliografía episcopal placentina la Enciclopedia que el Diccionario. Habrá que consultarla con más frecuencia, porque nos resultará sencillamente mucho más sutil, mucho más segura mucho más práctica. La obra moderna no ha resultado mucho mejor a la antigua. Otra el tiempo pasado fue mejor.